EN el principio cri Dios los cielos y la tierra.
Y la tierra estaba desordenada y vaca, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo, y el Espritu de Dios se mova sobre la haz de las aguas.<CM>
Y dijo Dios: Sea la luz: y fu la luz.
Y vi Dios que la luz era buena: y apart Dios la luz de las tinieblas.
Y llam Dios  la luz Da, y  las tinieblas llam Noche: y fu la tarde y la maana un da.<CM>
Y dijo Dios: Haya expansin en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.
E hizo Dios la expansin, y apart las aguas que estaban debajo de la expansin, de las aguas que estaban sobre la expansin: y fu as.
Y llam Dios  la expansin Cielos: y fu la tarde y la maana el da segundo.<CM>
Y dijo Dios: Jntense las aguas que estn debajo de los cielos en un lugar, y descbrase la seca: y fu as.
Y llam Dios  la seca Tierra, y  la reunin de las aguas llam Mares: y vi Dios que era bueno.
Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que d simiente; rbol de fruto que d fruto segn su gnero, que su simiente est en l, sobre la tierra: y fu as.
Y produjo la tierra hierba verde, hierba que da simiente segn su naturaleza, y rbol que da fruto, cuya simiente est en l, segn su gnero: y vi Dios que era bueno.
Y fu la tarde y la maana el da tercero.<CM>
Y dijo Dios: Sean lumbreras en la expansin de los cielos para apartar el da y la noche: y sean por seales, y para las estaciones, y para das y aos;
Y sean por lumbreras en la expansin de los cielos para alumbrar sobre la tierra: y fue.
E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que seorease en el da, y la lumbrera menor para que seorease en la noche: hizo tambin las estrellas.
Y psolas Dios en la expansin de los cielos, para alumbrar sobre la tierra,
Y para seorear en el da y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas: y vi Dios que era bueno.
Y fu la tarde y la maana el da cuarto.<CM>
Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptil de nima viviente, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansin de los cielos.
Y cri Dios las grandes ballenas, y toda cosa viva que anda arrastrando, que las aguas produjeron segn su gnero, y toda ave alada segn su especie: y vi Dios que era bueno.
Y Dios los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicad, y henchid las aguas en los mares, y las aves se multipliquen en la tierra.
Y fu la tarde y la maana el da quinto.<CM>
Y dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes segn su gnero, bestias y serpientes y animales de la tierra segn su especie: y fu as.
E hizo Dios animales de la tierra segn su gnero, y ganado segn su gnero, y todo animal que anda arrastrando sobre la tierra segn su especie: y vi Dios que era bueno.<CM>
Y dijo Dios: Hagamos al hombre  nuestra imagen, conforme  nuestra semejanza; y seoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra.
Y cri Dios al hombre  su imagen,  imagen de Dios lo cri; varn y hembra los cri.
Y los bendijo Dios; y djoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y seoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.<CM>
Y dijo Dios: He aqu que os he dado toda hierba que da simiente, que est sobre la haz de toda la tierra; y todo rbol en que hay fruto de rbol que da simiente, seros ha para comer.
Y  toda bestia de la tierra, y  todas las aves de los cielos, y  todo lo que se mueve sobre la tierra, en que hay vida, toda hierba verde les ser para comer: y fu as.<CM>
Y vi Dios todo lo que haba hecho, y he aqu que era bueno en gran manera. Y fu la tarde y la maana el da sexto.<CM>
Y FUERON acabados los cielos y la tierra, y todo su ornamento.
Y acab Dios en el da sptimo su obra que hizo, y repos el da sptimo de toda su obra que haba hecho.
Y bendijo Dios al da sptimo, y santificlo, porque en l repos de toda su obra que haba Dios criado y hecho.<CM>
Estos son los orgenes de los cielos y de la tierra cuando fueron criados, el da que Jehov Dios hizo la tierra y los cielos,
Y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese: porque aun no haba Jehov Dios hecho llover sobre la tierra, ni haba hombre para que labrase la tierra;
Mas suba de la tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra.
Form, pues, Jehov Dios al hombre del polvo de la tierra, y alent en su nariz soplo de vida; y fu el hombre en alma viviente.<CM>
Y haba Jehov Dios plantado un huerto en Edn al oriente, y puso all al hombre que haba formado.
Y haba Jehov Dios hecho nacer de la tierra todo rbol delicioso  la vista, y bueno para comer: tambin el rbol de vida en medio del huerto, y el rbol de ciencia del bien y del mal.
Y sala de Edn un ro para regar el huerto, y de all se reparta en cuatro ramales.
El nombre del uno era Pisn: ste es el que cerca toda la tierra de Havilah, donde hay oro:
Y el oro de aquella tierra es bueno: hay all tambin bdelio y piedra cornerina.
El nombre del segundo ro es Gihn: ste es el que rodea toda la tierra de Etiopa.
Y el nombre del tercer ro es Hiddekel: ste es el que va delante de Asiria. Y el cuarto ro es el Eufrates.
Tom, pues, Jehov Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edn, para que lo labrara y lo guardase.<CM>
Y mand Jehov Dios al hombre, diciendo: De todo rbol del huerto comers;
Mas del rbol de ciencia del bien y del mal no comers de l; porque el da que de l comieres, morirs.<CM>
Y dijo Jehov Dios: No es bueno que el hombre est solo; harle ayuda idnea para l.
Form, pues, Jehov Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y trjolas  Adam, para que viese cmo les haba de llamar; y todo lo que Adam llam  los animales vivientes, ese es su nombre.
Y puso Adam nombres  toda bestia y ave de los cielos y  todo animal del campo: mas para Adam no hall ayuda que estuviese idnea para l.<CM>
Y Jehov Dios hizo caer sueo sobre Adam, y se qued dormido: entonces tom una de sus costillas, y cerr la carne en su lugar;
Y de la costilla que Jehov Dios tom del hombre, hizo una mujer, y trjola al hombre.
Y dijo Adam: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne: sta ser llamada Varona, porque del varn fu tomada.
Por tanto, dejar el hombre  su padre y  su madre, y allegarse ha  su mujer, y sern una sola carne.
Y estaban ambos desnudos, Adam y su mujer, y no se avergonzaban.<CM>
EMPERO la serpiente era astuta, ms que todos los animales del campo que Jehov Dios haba hecho; la cual dijo  la mujer: Conque Dios os ha dicho: No comis de todo rbol del huerto?
Y la mujer respondi  la serpiente: Del fruto de los rboles del huerto comemos;
Mas del fruto del rbol que est en medio del huerto dijo Dios: No comeris de l, ni le tocaris, porque no muris.
Entonces la serpiente dijo  la mujer: No moriris;
Mas sabe Dios que el da que comiereis de l, sern abiertos vuestros ojos, y seris como dioses sabiendo el bien y el mal.<CM>
Y vi la mujer que el rbol era bueno para comer, y que era agradable  los ojos, y rbol codiciable para alcanzar la sabidura; y tom de su fruto, y comi; y di tambin  su marido, el cual comi as como ella.
Y fueron abiertos los ojos de entrambos, y conocieron que estaban desnudos: entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.
Y oyeron la voz de Jehov Dios que se paseaba en el huerto al aire del da: y escondise el hombre y su mujer de la presencia de Jehov Dios entre los rboles del huerto.<CM>
Y llam Jehov Dios al hombre, y le dijo: Dnde ests t?
Y l respondi: O tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondme.<CM>
Y djole: Quin te ense que estabas desnudo? Has comido del rbol de que yo te mand no comieses?
Y el hombre respondi: La mujer que me diste por compaera me di del rbol, y yo com.
Entonces Jehov Dios dijo  la mujer: Qu es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me enga, y com.<CM>
Y Jehov Dios dijo  la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita sers entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andars, y polvo comers todos los das de tu vida:
Y enemistad pondr entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; sta te herir en la cabeza, y t le herirs en el calcaar.<CM>
A la mujer dijo: Multiplicar en gran manera tus dolores y tus preeces; con dolor parirs los hijos; y  tu marido ser tu deseo, y l se enseorear de ti.<CM>
Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste  la voz de tu mujer, y comiste del rbol de que te mand diciendo, No comers de l; maldita ser la tierra por amor de ti; con dolor comers de ella todos los das de tu vida;
Espinos y cardos te producir, y comers hierba del campo;
En el sudor de tu rostro comers el pan hasta que vuelvas  la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo sers tornado.<CM>
Y llam el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos lo vivientes.<CM>
Y Jehov Dios hizo al hombre y  su mujer tnicas de pieles, y vistilos.<CM>
Y dijo Jehov Dios: He aqu el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome tambin del rbol de la vida, y coma, y viva para siempre:
Y saclo Jehov del huerto de Edn, para que labrase la tierra de que fu tomado.
Ech, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edn querubines, y una espada encendida que se revolva  todos lados, para guardar el camino del rbol de la vida.<CM>
Y CONOCIO Adam  su mujer Eva, la cual concibi y pari  Can, y dijo: Adquirido he varn por Jehov.
Y despus pari  su hermano Abel. Y fu Abel pastor de ovejas, y Can fu labrador de la tierra.<CM>
Y aconteci andando el tiempo, que Can trajo del fruto de la tierra una ofrenda  Jehov.
Y Abel trajo tambin de los primognitos de sus ovejas, y de su grosura. Y mir Jehov con agrado  Abel y  su ofrenda;
Mas no mir propicio  Can y  la ofrenda suya. Y ensase Can en gran manera, y decay su semblante.<CM>
Entonces Jehov dijo  Can: Por qu te has ensaado, y por qu se ha inmutado tu rostro?
Si bien hicieres, no sers ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado est  la puerta: con todo esto,  ti ser su deseo, y t te enseorears de l.<CM>
Y habl Can  su hermano Abel: y aconteci que estando ellos en el campo, Can se levant contra su hermano Abel, y le mat.<CM>
Y Jehov dijo  Can: Dnde est Abel tu hermano? Y l respondi: No s; soy yo guarda de mi hermano?
Y l le dijo: Qu has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama  m desde la tierra.
Ahora pues, maldito seas t de la tierra que abri su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano:
Cuando labrares la tierra, no te volver  dar su fuerza: errante y extranjero sers en la tierra.<CM>
Y dijo Can  Jehov: Grande es mi iniquidad para ser perdonada.
He aqu me echas hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconder; y ser errante y extranjero en la tierra; y suceder que cualquiera que me hallare, me matar.
Y respondile Jehov: Cierto que cualquiera que matare  Can, siete veces ser castigado. Entonces Jehov puso seal en Can, para que no lo hiriese cualquiera que le hallara.<CM>
Y sali Can de delante de Jehov, y habit en tierra de Nod, al oriente de Edn.
Y conoci Can  su mujer, la cual concibi y pari  Henoch: y edific una ciudad, y llam el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Henoch.
Y  Henoch naci Irad,  Irad engendr  Mehujael, y Mehujael engendr  Methusael, y Methusael engendr  Lamech.<CM>
Y tom para s Lamech dos mujeres; el nombre de la una fu Ada, y el nombre de la otra Zilla.
Y Ada pari  Jabal, el cual fu padre de los que habitan en tiendas, y cran ganados.
Y el nombre de su hermano fu Jubal, el cual fu padre de todos los que manejan arpa y rgano.
Y Zilla tambin pari  Tubal-Can, acicalador de toda obra de metal y de hierro: y la hermana de Tubal-Can fu Naama.<CM>
Y dijo Lamech  sus mujeres: Ada y Zilla, oid mi voz; Mujeres de Lamech, escuchad mi dicho: Que varn matar por mi herida, Y mancebo por mi golpe:
Si siete veces ser vengado Can, Lamech en verdad setenta veces siete lo ser.<CM>
Y conoci de nuevo Adam  su mujer, la cual pari un hijo, y llam su nombre Seth: Porque Dios (dijo ella) me ha sustitudo otra simiente en lugar de Abel,  quien mat Can.
Y  Seth tambin le naci un hijo, y llam su nombre Ens. Entonces los hombres comenzaron  llamarse del nombre de Jehov.<CM>
ESTE es el libro de las generaciones de Adam. El da en que cri Dios al hombre,  la semejanza de Dios lo hizo;
Varn y hembra los cri; y los bendijo, y llam el nombre de ellos Adam, el da en que fueron criados.
Y vivi Adam ciento y treinta aos, y engendr un hijo  su semejanza, conforme  su imagen, y llam su nombre Seth.
Y fueron los das de Adam, despus que engendr  Seth, ochocientos aos: y engendr hijos  hijas.
Y fueron todos los das que vivi Adam novecientos y treinta aos, y muri.<CM>
Y vivi Seth ciento y cinco aos, y engendr  Ens.
Y vivi Seth, despus que engendr  Ens, ochocientos y siete aos: y engendr hijos  hijas.
Y fueron todos los das de Seth novecientos y doce aos; y muri.
Y vivi Ens noventa aos, y engendr  Cainn.
Y vivi Ens despus que engendr  Cainn, ochocientos y quince aos: y engendr hijos  hijas.
Y fueron todos los das de Ens novecientos y cinco aos; y muri.
Y vivi Cainn setenta aos, y engendr  Mahalaleel.
Y vivi Cainn, despus que engendr  Mahalaleel, ochocientos y cuarenta aos: y engendr hijos  hijas.
Y fueron todos los das de Cainn novecientos y diez aos; y muri.
Y vivi Mahalaleel sesenta y cinco aos, y engendr  Jared.
Y vivi Mahalaleel, despus que engendr  Jared, ochocientos y treinta aos: y engendr hijos  hijas.
Y fueron todos los das de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco aos; y muri.
Y vivi Jared ciento sesenta y dos aos, y engendr  Henoch.
Y vivi Jared, despus que engendr  Henoch, ochocientos aos: y engendr hijos  hijas.
Y fueron todos los das de Jared novecientos sesenta y dos aos; y muri.<CM>
Y vivi Henoch sesenta y cinco aos, y engendr  Mathusalam.
Y camin Henoch con Dios, despus que engendr  Mathusalam, trescientos aos: y engendr hijos  hijas.
Y fueron todos los das de Henoch trescientos sesenta y cinco aos.
Camin, pues, Henoch con Dios, y desapareci, porque le llev Dios.<CM>
Y vivi Mathusalam ciento ochenta y siete aos, y engendr  Lamech.
Y vivi Mathusalam, despus que engendr  Lamech, setecientos ochenta y dos aos: y engendr hijos  hijas.
Fueron, pues, todos los das de Mathusalam, novecientos sesenta y nueve aos; y muri.<CM>
Y vivi Lamech ciento ochenta y dos aos, y engendr un hijo:
Y llam su nombre No, diciendo: Este nos aliviar de nuestras obras, y del tabajo de nuestras manos,  causa de la tierra que Jehov maldijo.
Y vivi Lamech, despus que engendr  No, quinientos noventa y cinco aos: y engendr hijos  hijas.
Y fueron todos los das de Lamech setecientos setenta y siete aos; y muri.
Y siendo No de quinientos aos, engendr  Sem, Chm, y  Japhet.<CM>
Y ACAECIO que, cuando comenzaron los hombres  multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomronse mujeres, escogiendo entre todas.<CM>
Y dijo Jehov: No contender mi espritu con el hombre para siempre, porque ciertamente l es carne: mas sern sus das ciento y veinte aos.<CM>
Haba gigantes en la tierra en aquellos das, y tambin despus que entraron los hijos de Dios  las hijas de los hombres, y les engendraron hijos: stos fueron los valientes que desde la antigedad fueron varones de nombre.
Y vi Jehov que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazn de ellos era de continuo solamente el mal.<CM>
Y arrepintise Jehov de haber hecho hombre en la tierra, y pesle en su corazn.
Y dijo Jehov: Raer los hombres que he criado de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo: porque me arrepiento de haberlos hecho.<CM>
Empero No hall gracia en los ojos de Jehov.
Estas son las generaciones de No: No, varn justo, perfecto fu en sus generaciones; con Dios camin No.
Y engendr No tres hijos:  Sem,  Chm, y  Japhet.<CM>
Y corrompise la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.
Y mir Dios la tierra, y he aqu que estaba corrompida; porque toda carne haba corrompido su camino sobre la tierra.<CM>
Y dijo Dios  No: El fin de toda carne ha venido delante de m; porque la tierra est llena de violencia  causa de ellos; y he aqu que yo los destruir con la tierra.
Hazte un arca de madera de Gopher: hars aposentos en el arca y la embetunars con brea por dentro y por fuera.
Y de esta manera la hars: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura.
Una ventana hars al arca, y la acabars  un codo de elevacin por la parte de arriba: y pondrs la puerta del arca  su lado; y le hars piso bajo, segundo y tercero.
Y yo, he aqu que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morir.
Mas establecer mi pacto contigo, y entrars en el arca t, y tus hijos y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meters en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra sern.
De las aves segn su especie, y de las bestias segn su especie, de todo reptil de la tierra segn su especie, dos de cada especie entrarn contigo para que hayan vida.
Y toma contigo de toda vianda que se come, y allgala  ti; servir de alimento para ti y para ellos.<CM>
E hzolo as No; hizo conforme  todo lo que Dios le mand.<CM>
Y JEHOVA dijo  No: Entra t y toda tu casa en el arca porque  ti he visto justo delante de m en esta generacin.
De todo animal limpio te tomars de siete en siete, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra.
Tambin de las aves de los cielos de siete en siete, macho y hembra; para guardar en vida la casta sobre la faz de toda la tierra.
Porque pasados an siete das, yo har llover sobre la tierra cuarenta das y cuarenta noches; y raer toda sustancia que hice de sobre la faz de la tierra.<CM>
E hizo No conforme  todo lo que le mand Jehov.
Y siendo No de seiscientos aos, el diluvio de las aguas fu sobre la tierra.
Y vino No, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con l al arca, por las aguas del diluvio.
De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrando sobre la tierra,
De dos en dos entraron  No en el arca: macho y hembra, como mand Dios  No.
Y sucedi que al sptimo da las aguas del diluvio fueron sobre la tierra.<CM>
El ao seiscientos de la vida de No, en el mes segundo  diecisiete das del mes, aquel da fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas;
Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta das y cuarenta noches.<CM>
En este mismo da entr No, y Sem, y Chm y Japhet, hijos de No, la mujer de No, y las tres mujeres de sus hijos con l en el arca;
Ellos y todos los animales silvestres segn sus especies, y todos los animales mansos segn sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra segn su especie, y toda ave segn su especie, todo pjaro, toda especie de voltil.
Y vinieron  No al arca, de dos en dos de toda carne en que haba espritu de vida.
Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le haba mandado Dios: y Jehov le cerr la puerta<CM>
Y fu el diluvio cuarenta das sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elev sobre la tierra.
Y prevalecieron las aguas, y crecieron en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la faz de las aguas.
Y las aguas prevalecieron mucho en extremo sobre la tierra; y todos los montes altos que haba debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.
Quince codos en alto prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes.<CM>
Y muri toda carne que se mueve sobre la tierra, as de aves como de ganados, y de bestias, y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, y todo hombre:
Todo lo que tena aliento de espritu de vida en sus narices, de todo lo que haba en la tierra, muri.
As fu destruda toda sustancia que viva sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron rados de la tierra; y qued solamente No, y lo que con l estaba en el arca.
Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento y cincuenta das.<CM>
Y ACORDOSE Dios de No, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con l en el arca;  hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.
Y se cerraron las fuentes del abismo, y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fu detenida.
Y tornronse las aguas de sobre la tierra, yendo y volviendo: y decrecieron las aguas al cabo de ciento y cincuenta das.<CM>
Y repos el arca en el mes sptimo,  dicisiete das del mes, sobre los montes de Armenia.
Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes dcimo: en el dcimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.<CM>
Y sucedi que, al cabo de cuarenta das, abri No la ventana del arca que haba hecho,
Y envi al cuervo, el cual sali, y estuvo yendo y tornando hasta que las aguas se secaron de sobre la tierra.
Envi tambin de s  la paloma, para ver si las aguas se haban retirado de sobre la faz de la tierra;
Y no hall la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvise  l al arca, porque las aguas estaban an sobre la faz de toda la tierra: entonces l extendi su mano y cogindola, hzola entrar consigo en el arca.
Y esper an otros siete das, y volvi  enviar la paloma fuera del arca.
Y la paloma volvi  l  la hora de la tarde: y he aqu que traa una hoja de oliva tomada en su pico: y entendi No que las aguas se haban retirado de sobre la tierra.
Y esper an otros siete das, y envi la paloma, la cual no volvi ya ms  l.<CM>
Y sucedi que en el ao seiscientos y uno de No, en el mes primero, al primero del mes, las aguas se enjugaron de sobre la tierra y quit No la cubierta del arca, y mir, y he aqu que la faz de la tierra estaba enjuta.
Y en el mes segundo,  los veintisiete das del mes, se sec la tierra.<CM>
Y habl Dios  No diciendo:
Sal del arca t, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.
Todos los animales que estn contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, sacars contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen, y multiplquense sobre la tierra.
Entonces sali No, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con l.
Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra segn sus especies, salieron del arca.<CM>
Y edific No un altar  Jehov y tom de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreci holocausto en el altar.
Y percibi Jehov olor de suavidad; y dijo Jehov en su corazn: No tornar ms  maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazn del hombre es malo desde su juventud: ni volver ms  destruir todo viviente, como he hecho.
Todava sern todos los tiempos de la tierra; la sementera y la siega, y el fro y calor, verano  invierno, y da y noche, no cesarn.<CM>
Y BENDIJO Dios  No y  sus hijos, y djoles: Fructificad, y multiplicad, y henchid la tierra:
Y vuestro temor y vuestro pavor ser sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mover en la tierra, y en todos los peces del mar: en vuestra mano son entregados.
Todo lo que se mueve y vive, os ser para mantenimiento: as como las legumbres y hierbas, os lo he dado todo.
Empero carne con su vida, que es su sangre, no comeris.
Porque ciertamente demandar la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandar, y de mano del hombre; de mano del varn su hermano demandar la vida del hombre.
El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre ser derramada; porque  imagen de Dios es hecho el hombre.
Mas vosotros fructificad, y multiplicaos; procread abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.<CM>
Y habl Dios  No y  sus hijos con l, diciendo:
Yo, he aqu que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra simiente despus de vosotros;
Y con toda alma viviente que est con vosotros, de aves, de animales, y de toda bestia de la tierra que est con vosotros; desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra.
Establecer mi pacto con vosotros, y no fenecer ya ms toda carne con aguas de diluvio; ni habr ms diluvio para destruir la tierra.<CM>
Y dijo Dios: Esta ser la seal del pacto que yo establezco entre m y vosotros y toda alma viviente que est con vosotros, por siglos perpetuos:
Mi arco pondr en las nubes, el cual ser por seal de convenio entre m y la tierra.
Y ser que cuando har venir nubes sobre la tierra, se dejar ver entonces mi arco en las nubes.
Y acordarme he del pacto mo, que hay entre m y vosotros y toda alma viviente de toda carne; y no sern ms las aguas por diluvio para destruir toda carne.
Y estar el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la tierra.
Dijo, pues, Dios  No: Esta ser la seal del pacto que he establecido entre m y toda carne que est sobre la tierra.<CM>
Y los hijos de No que salieron del arca fueron Sem, Chm y Japhet: y Chm es el padre de Canan.
Estos tres son los hijos de No; y de ellos fu llena toda la tierra.
Y comenz No  labrar la tierra, y plant una via:
Y bebi del vino, y se embriag, y estaba descubierto en medio de su tienda.
Y Chm, padre de Canan, vi la desnudez de su padre, y djolo  sus dos hermanos  la parte de afuera.
Entonces Sem y Japhet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrs, cubrieron la desnudez de su padre teniendo vueltos sus rostros, y as no vieron la desnudez de su padre.<CM>
Y despert No de su vino, y supo lo que haba hecho con l su hijo el ms joven;
Y dijo: Maldito sea Canan; Siervo de siervos ser  sus hermanos.
Dijo ms: Bendito Jehov el Dios de Sem, Y sale Canan siervo.
Engrandezca Dios  Japhet, Y habite en las tiendas de Sem, Y sale Canan siervo.<CM>
Y vivi No despus del diluvio trescientos y cincuenta aos.
Y fueron todos los das de No novecientos y cincuenta aos; y muri.<CM>
ESTAS son las generaciones de los hijos de No: Sem, Chm y Japhet,  los cuales nacieron hijos despus del diluvio.
Los hijos de Japhet: Gomer, y Magog, y Madai, y Javn, y Tubal, y Meshech, y Tiras.
Y los hijos de Gomer: Ashkenaz, y Riphat, y Togorma.
Y los hijos de Javn: Elisa, y Tarsis, Kittim, y Dodanim.
Por stos fueron repartidas las islas de las gentes en sus tierras, cada cual segn su lengua, conforme  sus familias en sus naciones.<CM>
Los hijos de Chm: Cush, y Mizraim, y Phut, y Canan.
Y los hijos de Cush: Seba, Havila, y Sabta, y Raama, y Sabtecha. Y los hijos de Raama: Sheba y Dedn.
Y Cush engendr  Nimrod, ste comenz  ser poderoso en la tierra.
Este fu vigoroso cazador delante de Jehov; por lo cual se dice: As como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehov.
Y fu la cabecera de su reino Babel, y Erech, y Accad, y Calneh, en la tierra de Shinar.
De aquesta tierra sali Assur, y edific  Nnive, y  Rehoboth, y  Calah,
Y  Ressen entre Nnive y Calah; la cual es ciudad grande.
Y Mizraim engendr  Ludim, y  Anamim, y  Lehabim, y  Naphtuhim,
Y  Pathrusim, y  Casluim de donde salieron los Filisteos, y  Caphtorim.<CM>
Y Canan engendr  Sidn, su primognito y  Heth,
Y al Jebuseo, y al Amorrheo, y al Gergeseo,
Y al Heveo, y al Araceo, y al Sineo,
Y al Aradio, y al Samareo, y al Amatheo: y despus se derramaron las familias de los Cananeos.
Y fu el trmino de los Cananeos desde Sidn, viniendo  Gerar hasta Gaza, hasta entrar en Sodoma y Gomorra, Adma, y Zeboim hasta Lasa.
Estos son los hijos de Chm por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.<CM>
Tambin le nacieron hijos  Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Japhet.
Y los hijos de Sem: Elam, y Assur, y Arphaxad, y Lud, y Aram.
Y los hijos de Aram: Uz, y Hul, y Gether, y Mas.
Y Arphaxad engendr  Sala, y Sala engendr  Heber.
Y  Heber nacieron dos hijos: el nombre de uno fu Peleg, porque en sus das fu repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctn.
Y Joctn engendr  Almodad, y  Sheleph, y Hazarmaveth, y  Jera,
Y  Hadoram, y  Uzal, y  Dicla,
Y  Obal, y  Abimael, y  Seba,
Y  Ophir, y  Havila, y  Jobad: todos estos fueron hijos de Joctn.
Y fu su habitacin desde Mesa viniendo de Sephar, monte  la parte del oriente.
Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.
Estas son las familias de No por sus descendencias, en sus naciones; y de stos fueron divididas las gentes en la tierra despus del diluvio.<CM>
ERA entonces toda la tierra de una lengua y unas mismas palabras.
Y aconteci que, como se partieron de oriente, hallaron una vega en la tierra de Shinar, y asentaron all.
Y dijeron los unos  los otros: Vaya, hagamos ladrillo y cozmoslo con fuego. Y fules el ladrillo en lugar de piedra, y el betn en lugar de mezcla.
Y dijeron: Vamos, edifiqumonos una ciudad y una torre, cuya cspide llegue al cielo; y hagmonos un nombre, por si furemos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.<CM>
Y descendi Jehov para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.
Y dijo Jehov: He aqu el pueblo es uno, y todos stos tienen un lenguaje: y han comenzado  obrar, y nada les retraer ahora de lo que han pensando hacer.
Ahora pues, descendamos, y confundamos all sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compaero.
As los esparci Jehov desde all sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
Por esto fu llamado el nombre de ella Babel, porque all confudi Jehov el lenguaje de toda la tierra, y desde all los esparci sobre la faz de toda la tierra.<CM>
Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien aos, engendr  Arphaxad, dos aos despus del diluvio.
Y vivi Sem, despus que engendr  Arphaxad quinientos aos, y engendr hijos  hijas.
Y Arphaxad vivi treinta y cinco aos, y engendr  Sala.
Y vivi Arphaxad, despus que engendr  Sala, cuatrocientos y tres aos, y engendr hijos  hijas.
Y vivi Sala treinta aos, y engendr  Heber.
Y vivi Sala, despus que engendr  Heber, cuatrocientos y tres aos, y engendr hijos  hijas.
Y vivi Heber treinta y cuatro aos, y engendr  Peleg.
Y vivi Heber, despus que engendr  Peleg, cuatrocientos y treinta aos, y engendr hijos  hijas.
Y vivi Peleg, treinta aos, y engendr  Reu.
Y vivi Peleg, despus que engendr  Reu, doscientos y nueve aos, y engendr hijos  hijas.
Y Reu vivi treinta y dos aos, y engendr  Serug.
Y vivi Reu, despus que engendr  Serug, doscientos y siete aos, y engendr hijos  hijas.
Y vivi Serug treinta aos, y engendr  Nachr.
Y vivi Serug, despus que engendr  Nachr, doscientos aos, y engendr hijos  hijas.
Y vivi Nachr veintinueve aos, y engendr  Thare.
Y vivi Nachr, despus que engendr  Thare, ciento diecinueve aos, y engendr hijos  hijas.
Y vivi Thare setenta aos, y engendr  Abram, y  Nachr, y  Harn.<CM>
Estas son las generaciones de Thare: Thare engendr  Abram, y  Nachr, y  Harn; y Harn engendr  Lot.
Y muri Harn antes que su padre Thare en la tierra de su naturaleza, en Ur de los Caldeos.
Y tomaron Abram y Nachr para s mujeres: el nombre de la mujer de Abram fu Sarai, y el nombre de la mujer de Nachr, Milca, hija de Harn, padre de Milca y de Isca.
Mas Sarai fu esteril, y no tena hijo.
Y tom Thare  Abram su hijo, y  Lot hijo de Harn, hijo de su hijo, y  Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo: y sali con ellos de Ur de los Caldeos, para ir  la tierra de Canan: y vinieron hasta Harn, y asentaron all.
Y fueron los das de Thare doscientos y cinco aos; y muri Thare en Harn.<CM>
EMPERO Jehov haba dicho  Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre,  la tierra que te mostrar;
Y har de ti una nacin grande, y bendecirte he, y engrandecer tu nombre, y sers bendicin:
Y bendecir  los que te bendijeren, y  los que te maldijeren maldecir: y sern benditas en ti todas las familias de la tierra.<CM>
Y fuse Abram, como Jehov le dijo; y fu con l Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco aos cuando sali de Harn.
Y tom Abram  Sarai su mujer, y  Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que haban ganado, y las almas que haban adquirido en Harn, y salieron para ir  tierra de Canan; y  tierra de Canan llegaron.<CM>
Y pas Abram por aquella tierra hasta el lugar de Sichm, hasta el valle de Moreh: y el Cananeo estaba entonces en la tierra.
Y apareci Jehov  Abram, y le dijo: A tu simiente dar esta tierra. Y edific all un altar  Jehov, que le haba aparecido.
Y passe de all  un monte al oriente de Bethel, y tendi su tienda, teniendo  Bethel al occidente y Hai al oriente: y edific all altar  Jehov  invoc el nombre de Jehov.
Y movi Abram de all, caminando y yendo hacia el Medioda.<CM>
Y hubo hambre en la tierra, y descendi Abram  Egipto para peregrinar all; porque era grande el hambre en la tierra.
Y aconteci que cuando estaba para entrar en Egipto, dijo  Sarai su mujer: He aqu, ahora conozco que eres mujer hermosa de vista;
Y ser que cuando te habrn visto los Egipcios, dirn: Su mujer es: y me matarn  m, y  ti te reservarn la vida.
Ahora pues, di que eres mi hermana, para que yo haya bien por causa tuya, y viva mi alma por amor de ti.<CM>
Y aconteci que, como entr Abram en Egipto, los Egipcios vieron la mujer que era hermosa en gran manera.
Vironla tambin los prncipes de Faran, y se la alabaron; y fu llevada la mujer  casa de Faran:
E hizo bien  Abram por causa de ella; y tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas y camellos.
Mas Jehov hiri  Faran y  su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer de Abram.
Entonces Faran llam  Abram y le dijo: Qu es esto que has hecho conmigo? Por qu no me declaraste que era tu mujer?
Por qu dijiste: Es mi hermana? ponindome en ocasin de tomarla para m por mujer? Ahora pues, he aqu tu mujer, tmala y vete.
Entonces Faran di orden  sus gentes acerca de Abram; y le acompaaron, y  su mujer con todo lo que tena.<CM>
SUBIO, pues, Abram de Egipto hacia el Medioda, l y su mujer, con todo lo que tena, y con l Lot.
Y Abram era riqusimo en ganado, en plata y oro.
Y volvi por sus jornadas de la parte del Medioda hacia Bethel, hasta el lugar donde haba estado antes su tienda entre Bethel y Hai;
Al lugar del altar que haba hecho all antes:  invoc all Abram el nombre de Jehov.<CM>
Y asimismo Lot, que andaba con Abram, tena ovejas, y vacas, y tiendas.
Y la tierra no poda darles para que habitasen juntos: porque su hacienda era mucha, y no podan morar en un mismo lugar.
Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot: y el Cananeo y el Pherezeo habitaban entonces en la tierra.
Entonces Abram dijo  Lot: No haya ahora altercado entre m y ti, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.
No est toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de m. Si fueres  la mano izquierda, yo ir  la derecha: y si t  la derecha, yo ir  la izquierda.<CM>
Y alz Lot sus ojos, y vi toda la llanura del Jordn, que toda ella era de riego, antes que destruyese Jehov  Sodoma y  Gomorra, como el huerto de Jehov, como la tierra de Egipto entrando en Zoar.
Entonces Lot escogi para s toda la llanura del Jordn: y partise Lot de Oriente, y apartronse el uno del otro.
Abram asent en la tierra de Canan, y Lot asent en las ciudades de la llanura, y fu poniendo sus tiendas hasta Sodoma.
Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores para con Jehov en gran manera.<CM>
Y Jehov dijo  Abram, despus que Lot se apart de l: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde ests hacia el Aquiln, y al Medioda, y al Oriente y al Occidente;
Porque toda la tierra que ves, la dar  ti y  tu simiente para siempre.
Y har tu simiente como el polvo de la tierra: que si alguno podr contar el polvo de la tierra, tambin tu simiente ser contada.
Levntate, ve por la tierra  lo largo de ella y  su ancho; porque  ti la tengo de dar.
Abram, pues, removiendo su tienda, vino y mor en el alcornocal de Mamre, que es en Hebrn, y edific all altar  Jehov.<CM>
Y ACONTECIO en los das de Amraphel, rey de Shinar, Arioch, rey de Elazar, Chdorlaomer, rey de El, y Tidal, rey de naciones,
Que stos hicieron guerra contra Bera, rey de Sodoma, y contra Birsha, rey de Gomorra, y contra Shinab, rey de Adma, y contra Shemeber, rey de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.
Todos estos se juntaron en el valle de Siddim, que es el mar salado.
Doce aos haban servido  Chdorlaomer, y al dcimotercio ao se rebelaron.
Y en el ao dcimocuarto vino Chdorlaomer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron  los Raphaitas en Ashteroth-carnaim,  los Zuzitas en Ham, y  los Emitas en Shave-Kiriataim.
Y  los Horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Parn, que est junto al desierto.
Y volvieron y vinieron  Emmisphat, que es Cades, y devastaron todas las haciendas de los Amalacitas, y tambin al Amorrheo, que habitaba en Hazezn-tamar.
Y sali el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adma, y el rey de Zeboim, y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Siddim;
Es  saber, contra Chdorlaomer, rey de Elam, y Tidal, rey de naciones, y Amraphel, rey de Shinar, y Arioch, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.
Y el valle de Siddim estaba lleno de pozos de betn: y huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, y cayeron all; y los dems huyeron al monte.
Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra, y todas sus vituallas, y se fueron.
Tomaron tambin  Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma, y su hacienda, y se fueron.<CM>
Y vino uno de los que escaparon, y denuncilo  Abram el Hebreo, que habitaba en el valle de Mamre Amorrheo, hermano de Eschl y hermano de Aner, los cuales estaban confederados con Abram.
Y oy Abram que su hermano estaba prisionero, y arm sus criados, los criados de su casa, trescientos dieciocho, y siguilos hasta Dan.
Y derramse sobre ellos de noche l y sus siervos,  hirilos, y fulos siguiendo hasta Hobah, que est  la izquierda de Damasco.
Y recobr todos los bienes, y tambin  Lot su hermano y su hacienda, y tambin las mujeres y gente.<CM>
Y sali el rey de Sodoma  recibirlo, cuando volva de la derrota de Chdorlaomer y de los reyes que con l estaban, al valle de Shave, que es el valle del Rey.
Entonces Melchsedec, rey de Salem, sac pan y vino; el cual era sacerdote del Dios alto;
Y bendjole, y dijo: Bendito sea Abram del Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra;
Y bendito sea el Dios alto, que entreg tus enemigos en tu mano. Y dile Abram los diezmos de todo.<CM>
Entonces el rey de Sodoma dijo  Abram: Dame las personas, y toma para ti la hacienda.
Y respondi Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano  Jehov Dios alto, poseedor de los cielos y de la tierra,
Que desde un hilo hasta la correa de un calzado, nada tomar de todo lo que es tuyo, porque no digas: Yo enriquec  Abram:
Sacando solamente lo que comieron los mancebos, y la porcin de los varones que fueron conmigo, Aner, Eschl, y Mamre; los cuales tomarn su parte.<CM>
DESPUS de estas cosas fu la palabra de Jehov  Abram en visin, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardn sobremanera grande.<CM>
Y respondi Abram: Seor Jehov qu me has de dar, siendo as que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese Damasceno Eliezer?
Dijo ms Abram: Mira que no me has dado prole, y he aqu que es mi heredero uno nacido en mi casa.
Y luego la palabra de Jehov fu  l diciendo: No te heredar ste, sino el que saldr de tus entraas ser el que te herede.
Y sacle fuera, y dijo: Mira ahora  los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: As ser tu simiente.
Y crey  Jehov, y contselo por justicia.<CM>
Y djole: Yo soy Jehov, que te saqu de Ur de los Caldeos, para darte  heredar esta tierra.
Y l respondi: Seor Jehov en qu conocer que la tengo de heredar?
Y le dijo: Aprtame una becerra de tres aos, y una cabra de tres aos, y un carnero de tres aos, una trtola tambin, y un palomino.
Y tom l todas estas cosas, y partilas por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de otra; mas no parti las aves.
Y descendan aves sobre los cuerpos muertos, y ojebalas Abram.<CM>
Mas  la cada del sol sobrecogi el sueo  Abram, y he aqu que el pavor de una grande obscuridad cay sobre l.
Entonces dijo  Abram: Ten por cierto que tu simiente ser peregrina en tierra no suya, y servir  los de all, y sern por ellos afligidos cuatrocientos aos.
Mas tambin  la gente  quien servirn, juzgar yo; y despus de esto saldrn con grande riqueza.
Y t vendrs  tus padres en paz, y sers sepultado en buena vejez.
Y en la cuarta generacin volvern ac: porque aun no est cumplida la maldad del Amorrheo hasta aqu.<CM>
Y sucedi que puesto el sol, y ya obscurecido, dejse ver un horno humeando, y una antorcha de fuego que pas por entre los animales divididos.
En aquel da hizo Jehov un pacto con Abram diciendo: A tu simiente dar esta tierra desde el ro de Egipto hasta el ro grande, el ro Eufrates;
Los Cineos, y los Ceneceos, y los Cedmoneos,
Y los Hetheos, y los Pherezeos, y los Raphaitas,
Y los Amorrheos, y los Cananeos, y los Gergeseos, y los Jebuseos.<CM>
Y SARAI, mujer de Abram no le para: y ella tena una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
Dijo, pues, Sarai  Abram: Ya ves que Jehov me ha hecho estril: rugote que entres  mi sierva; quiz tendr hijos de ella. Y atendi Abram al dicho de Sarai.
Y Sarai, mujer de Abram, tom  Agar su sierva egipcia, al cabo de diez aos que haba habitado Abram en la tierra de Canan, y dila  Abram su marido por mujer.<CM>
Y l cohabit con Agar, la cual concibi: y cuando vi que haba concebido, miraba con desprecio  su seora.
Entonces Sarai dijo  Abram: Mi afrenta sea sobre ti: yo puse mi sierva en tu seno, y vindose embarazada, me mira con desprecio; juzgue Jehov entre m y ti.
Y respondi Abram  Sarai: He ah tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere. Y como Sarai la afligiese, huyse de su presencia.<CM>
Y hallla el ngel de Jehov junto  una fuente de agua en el desierto, junto  la fuente que est en el camino del Sur.
Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, de dnde vienes t, y  dnde vas? Y ella respondi: Huyo de delante de Sarai, mi seora.
Y djole el ngel de Jehov: Vulvete  tu seora, y ponte sumisa bajo de su mano.<CM>
Djole tambin el ngel de Jehov: Multiplicar tanto tu linaje, que no ser contado  causa de la muchedumbre.
Djole an el ngel de Jehov: He aqu que has concebido, y parirs un hijo, y llamars su nombre Ismael, porque odo ha Jehov tu afliccin.
Y l ser hombre fiero; su mano contra todos, y las manos de todos contra l, y delante de todos sus hermanos habitar.
Entonces llam el nombre de Jehov que con ella hablaba: T eres el Dios de la vista; porque dijo: No he visto tambin aqu al que me ve?
Por lo cual llam al pozo, Pozo del Viviente que me ve. He aqu est entre Cades y Bered.<CM>
Y pari Agar  Abram un hijo y llam Abram el nombre de su hijo que le pari Agar, Ismael.
Y era Abram de edad de ochenta y seis aos, cuando pari Agar  Ismael.<CM>
Y SIENDO Abram de edad de noventa y nueve aos, aparecile Jehov, y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de m, y s perfecto.
Y pondr mi pacto entre m y ti, y multiplicarte he mucho en gran manera.
Entonces Abram cay sobre su rostro, y Dios habl con l diciendo:<CM>
Yo, he aqu mi pacto contigo: Sers padre de muchedumbre de gentes:
Y no se llamar ms tu nombre Abram, sino que ser tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
Y multiplicarte he mucho en gran manera, y te pondr en gentes, y reyes saldrn de ti.<CM>
Y establecer mi pacto entre m y ti, y tu simiente despus de ti en sus generaciones, por alianza perpetua, para serte  ti por Dios, y  tu simiente despus de ti.
Y te dar  ti, y  tu simiente despus de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canan en heredad perpetua; y ser el Dios de ellos.
Dijo de nuevo Dios  Abraham: T empero guardars mi pacto, t y tu simiente despus de ti por sus generaciones.
Este ser mi pacto, que guardaris entre m y vosotros y tu simiente despus de ti: Ser circuncidado todo varn de entre vosotros.
Circuncidaris, pues, la carne de vuestro prepucio, y ser por seal del pacto entre m y vosotros.
Y de edad de ocho das ser circuncidado todo varn entre vosotros por vuestras generaciones: el nacido en casa, y el comprado  dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente.
Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero: y estar mi pacto en vuestra carne para alianza perpetua.
Y el varn incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona ser borrada de su pueblo; ha violado mi pacto.<CM>
Dijo tambin Dios  Abraham: A Sarai tu mujer no la llamars Sarai, mas Sara ser su nombre.
Y bendecirla he, y tambin te dar de ella hijo; s, la bendecir, y vendr  ser madre de naciones; reyes de pueblos sern de ella.
Entonces Abraham cay sobre su rostro, y rise, y dijo en su corazn: A hombre de cien aos ha de nacer hijo? y Sara, ya de noventa aos, ha de parir?
Y dijo Abraham  Dios: Ojal Ismael viva delante de ti.
Y respondi Dios: Ciertamente Sara tu mujer te parir un hijo, y llamars su nombre Isaac; y confirmar mi pacto con l por alianza perpetua para su simiente despus de l.
Y en cuanto  Ismael, tambin te he odo: he aqu que le bendecir, y le har fructificar y multiplicar mucho en gran manera: doce prncipes engendrar, y ponerlo he por gran gente.
Mas yo establecer mi pacto con Isaac, al cual te parir Sara por este tiempo el ao siguiente.
Y acab de hablar con l, y subi Dios de con Abraham.<CM>
Entonces tom Abraham  Ismael su hijo, y  todos los siervos nacidos en su casa, y  todos los comprados por su dinero,  todo varn entre los domsticos de la casa de Abraham, y circuncid la carne del prepucio de ellos en aquel mismo da, como Dios le haba dicho.
Era Abraham de edad de noventa y nueve aos cuando circuncid la carne de su prepucio.
E Ismael su hijo era de trece aos cuando fu circuncidada la carne de su prepucio.
En el mismo da fu circuncidado Abraham  Ismael su hijo.
Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con l.<CM>
Y APARECIOLE Jehov en el valle de Mamre, estando l sentado  la puerta de su tienda en el calor del da.
Y alz sus ojos y mir, y he aqu tres varones que estaban junto  l: y cuando los vi, sali corriendo de la puerta de su tienda  recibirlos,  inclinse hacia la tierra,
Y dijo: Seor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, rugote que no pases de tu siervo.
Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un rbol,
Y traer un bocado de pan, y sustentad vuestro corazn; despus pasaris: porque por eso habis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz as como has dicho.
Entonces Abraham fu de priesa  la tienda  Sara, y le dijo: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.
Y corri Abraham  las vacas, y tom un becerro tierno y bueno, y dilo al mozo, y dise ste priesa  aderezarlo.
Tom tambin manteca y leche, y el becerro que haba aderezado, y psolo delante de ellos; y l estaba junto  ellos debajo del rbol; y comieron.<CM>
Y le dijeron: Dnde est Sara tu mujer? Y l respondi: Aqu en la tienda.
Entonces dijo: De cierto volver  ti segn el tiempo de la vida, y he aqu, tendr un hijo Sara tu mujer. Y Sara escuchaba  la puerta de la tienda, que estaba detrs de l.
Y Abraham y Sara eran viejos, entrados en das:  Sara haba cesado ya la costumbre de las mujeres.
Rise, pues, Sara entre s, diciendo: Despus que he envejecido tendr deleite, siendo tambin mi seor ya viejo?
Entonces Jehov dijo  Abraham: Por qu se ha redo Sara diciendo: Ser cierto que he de parir siendo ya vieja?
Hay para Dios alguna cosa difcil? Al tiempo sealado volver  ti, segn el tiempo de la vida, y Sara tendr un hijo.
Entonces Sara neg diciendo: No me re; porque tuve miedo. Y l dijo: No es as, sino que te has redo.<CM>
Y los varones se levantaron de all, y miraron hacia Sodoma: y Abraham iba con ellos acompandolos.
Y Jehov dijo: Encubrir yo  Abraham lo que voy  hacer,
Habiendo de ser Abraham en una nacin grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en l todas las gentes de la tierra?
Porque yo lo he conocido, s que mandar  sus hijos y  su casa despus de s, que guarden el camino de Jehov, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehov sobre Abraham lo que ha hablado acerca de l.
Entonces Jehov le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta ms y ms, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,
Descender ahora, y ver si han consumado su obra segn el clamor que ha venido hasta m; y si no, saberlo he.
Y apartronse de all los varones, y fueron hacia Sodoma: mas Abraham estaba an delante de Jehov.<CM>
Y acercse Abraham y dijo: Destruirs tambin al justo con el impo?
Quiz hay cincuenta justos dentro de la ciudad: destruirs tambin y no perdonars al lugar por cincuenta justos que estn dentro de l?
Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impo y que sea el justo tratado como el impo; nunca tal hagas. El juez de toda la tierra, no ha de hacer lo que es justo?
Entonces respondi Jehov: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonar  todo este lugar por amor de ellos.
Y Abraham replic y dijo: He aqu ahora que he comenzado  hablar  mi Seor, aunque soy polvo y ceniza:
Quiz faltarn de cincuenta justos cinco: destruirs por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruir, si hallare all cuarenta y cinco.
Y volvi  hablarle, y dijo: Quiz se hallarn all cuarenta. Y respondi: No lo har por amor de los cuarenta.
Y dijo: No se enoje ahora mi Seor, si hablare: quiz se hallarn all treinta. Y respondi: No lo har si hallare all treinta.
Y dijo: He aqu ahora que he emprendido el hablar  mi Seor: quiz se hallarn all veinte. No la destruir, respondi, por amor de los veinte.
Y volvi  decir: No se enoje ahora mi Seor, si hablare solamente una vez: quiz se hallarn all diez. No la destruir, respondi, por amor de los diez.
Y fuse Jehov, luego que acab de hablar  Abraham: y Abraham se volvi  su lugar.<CM>
LLEGARON, pues, los dos ngeles  Sodoma  la cada de la tarde: y Lot estaba sentado  la puerta de Sodoma. Y vindolos Lot, levantse  recibirlos,  inclinse hacia el suelo;
Y dijo: Ahora, pues, mis seores, os ruego que vengis  casa de vuestro siervo y os hospedis, y lavaris vuestros pies: y por la maana os levantaris, y seguiris vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la plaza nos quedaremos esta noche.
Mas l porfi con ellos mucho, y se vinieron con l, y entraron en su casa;  hzoles banquete, y coci panes sin levadura y comieron.<CM>
Y antes que se acostasen, cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el ms joven hasta el ms viejo;
Y llamaron  Lot, y le dijeron: Dnde estn los varones que vinieron  ti esta noche? scanoslos, para que los conozcamos.
Entonces Lot sali  ellos  la puerta, y cerr las puertas tras s,
Y dijo: Os ruego, hermanos mos, que no hagis tal maldad.
He aqu ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varn; os las sacar afuera, y haced de ellas como bien os pareciere: solamente  estos varones no hagis nada, pues que vinieron  la sombra de mi tejado.
Y ellos respondieron: Quita all: y aadieron: Vino ste aqu para habitar como un extrao, y habr de erigirse en juez? Ahora te haremos ms mal que  ellos. Y hacan gran violencia al varn,  Lot, y se acercaron para romper las puertas.
Entonces los varones alargaron la mano, y metieron  Lot en casa con ellos, y cerraron las puertas.
Y  los hombres que estaban  la puerta de la casa desde el menor hasta el mayor, hirieron con ceguera; mas ellos se fatigaban por hallar la puerta.<CM>
Y dijeron los varones  Lot: Tienes aqu alguno ms? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, scalo de este lugar:
Porque vamos  destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de Jehov; por tanto Jehov nos ha enviado para destruirlo.
Entonces sali Lot, y habl  sus yernos, los que haban de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehov va  destruir esta ciudad. Mas pareci  sus yernos como que se burlaba.<CM>
Y al rayar el alba, los ngeles daban prisa  Lot, diciendo: Levntate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aqu, porque no perezcas en el castigo de la ciudad.
Y detenindose l, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas segn la misericordia de Jehov para con l; y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad.
Y fu que cuando los hubo sacado fuera, dijo: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.
Y Lot les dijo: No, yo os ruego, seores mos;
He aqu ahora ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dndome la vida; mas yo no podr escapar al monte, no sea caso que me alcance el mal y muera.
He aqu ahora esta ciudad est cerca para huir all, la cual es pequea; escapar ahora all, (no es ella pequea?) y vivir mi alma.
Y le respondi: He aqu he recibido tambin tu splica sobre esto, y no destruir la ciudad de que has hablado.
Date priesa, escpate all; porque nada podr hacer hasta que all hayas llegado. Por esto fu llamado el nombre de la ciudad, Zoar.
El sol sala sobre la tierra, cuando Lot lleg  Zoar.<CM>
Entonces llovi Jehov sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehov desde los cielos;
Y destruy las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.<CM>
Entonces la mujer de Lot mir atrs,  espaldas de l, y se volvi estatua de sal.<CM>
Y subi Abraham por la maana al lugar donde haba estado delante de Jehov:
Y mir hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura mir; y he aqu que el humo suba de la tierra como el humo de un horno.
As fu que, cuando destruy Dios las ciudades de la llanura, acordse Dios de Abraham, y envi fuera  Lot de en medio de la destruccin, al asolar las ciudades donde Lot estaba.<CM>
Empero Lot subi de Zoar, y asent en el monte, y sus dos hijas con l; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se aloj en una cueva l y sus dos hijas.
Entonces la mayor dijo  la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varn en la tierra que entre  nosotras conforme  la costumbre de toda la tierra:
Ven, demos  beber vino  nuestro padre, y durmamos con l, y conservaremos de nuestro padre generacin.
Y dieron  beber vino  su padre aquella noche: y entr la mayor, y durmi con su padre; mas l no sinti cundo se acost ella, ni cundo se levant.
El da siguiente dijo la mayor  la menor: He aqu yo dorm la noche pasada con mi padre; dmosle  beber vino tambin esta noche, y entra y duerme con l, para que conservemos de nuestro padre generacin.
Y dieron  beber vino  su padre tambin aquella noche: y levantse la menor, y durmi con l; pero no ech de ver cundo se acost ella, ni cundo se levant.
Y concibieron las dos hijas de Lot, de su padre.
Y pari la mayor un hijo, y llam su nombre Moab, el cual es padre de los Moabitas hasta hoy.
La menor tambin pari un hijo, y llam su nombre Ben-amm, el cual es padre de los Ammonitas hasta hoy.<CM>
DE all parti Abraham  la tierra del Medioda, y asent entre Cades y Shur, y habit como forastero en Gerar.
Y dijo Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es. Y Abimelech, rey de Gerar, envi y tom  Sara.<CM>
Empero Dios vino  Abimelech en sueos de noche, y le dijo: He aqu muerto eres  causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido.
Mas Abimelech no haba llegado  ella, y dijo: Seor, matars tambin la gente justa?
No me dijo l: Mi hermana es; y ella tambin dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazn, y con limpieza de mis manos he hecho esto.
Y djole Dios en sueos: Yo tambin s que con integridad de tu corazn has hecho esto; y yo tambin te detuve de pecar contra m, y as no te permit que la tocases.
Ahora, pues, vuelve la mujer  su marido; porque es profeta, y orar por ti, y vivirs. Y si t no la volvieres, sabe que de cierto morirs, con todo lo que fuere tuyo.<CM>
Entonces Abimelech se levant de maana, y llam  todos sus siervos, y dijo todas estas palabras en los odos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.
Despus llam Abimelech  Abraham y le dijo: Qu nos has hecho? y en qu pequ yo contra ti, que has atrado sobre m y sobre mi reino tan gran pecado? lo que no debiste hacer has hecho conmigo.
Y dijo ms Abimelech  Abraham: Qu viste para que hicieses esto?
Y Abraham respondi: Porque dije para m: Cierto no hay temor de Dios en este Lugar, y me matarn por causa de mi mujer.
Y  la verdad tambin es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y tomla por mujer.
Y fue que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que t me hars, que en todos los lugares donde llegremos, digas de m: Mi hermano es.<CM>
Entonces Abimelech tom ovejas y vacas, y siervos y siervas, y dilo  Abraham, y devolvile  Sara su mujer.
Y dijo Abimelech: He aqu mi tierra est delante de ti, habita donde bien te pareciere.
Y  Sara dijo: He aqu he dado mil monedas de plata  tu hermano; mira que l te es por velo de ojos para todos los que estn contigo, y para con todos: as fu reprendida.
Entonces Abraham or  Dios; y Dios san  Abimelech y  su mujer, y  sus siervas, y parieron.
Porque haba del todo cerrado Jehov toda matriz de la casa de Abimelech,  causa de Sara mujer de Abraham.<CM>
Y VISITO Jehov  Sara, como haba dicho,  hizo Jehov con Sara como haba hablado.
Y concibi y pari Sara  Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le haba dicho.
Y llam Abraham el nombre de su hijo que le naci, que le pari Sara, Isaac.
Y circuncid Abraham  su hijo Isaac de ocho das, como Dios le haba mandado.
Y era Abraham de cien aos, cuando le naci Isaac su hijo.
Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reir conmigo.
Y aadi: Quin dijera  Abraham que Sara haba de dar de mamar  hijos? pues que le he parido un hijo  su vejez.
Y creci el nio, y fu destetado;  hizo Abraham gran banquete el da que fu destetado Isaac.<CM>
Y vi Sara al hijo de Agar la Egipcia, el cual haba sta parido  Abraham, que se burlaba.
Por tanto dijo  Abraham: Echa  esta sierva y  su hijo; que el hijo de esta sierva no ha de heredar con mi hijo, con Isaac.
Este dicho pareci grave en gran manera  Abraham  causa de su hijo.
Entonces dijo Dios  Abraham: No te parezca grave  causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te ser llamada descendencia.
Y tambin al hijo de la sierva pondr en gente, porque es tu simiente.<CM>
Entonces Abraham se levant muy de maana, y tom pan, y un odre de agua, y dilo  Agar, ponindolo sobre su hombro, y entregle el muchacho, y despidila. Y ella parti, y andaba errante por el desierto de Beer-seba.
Y falt el agua del odre, y ech al muchacho debajo de un rbol;
Y fuse y sentse enfrente, alejndose como un tiro de arco; porque deca: No ver cuando el muchacho morir: y sentse enfrente, y alz su voz y llor.
Y oy Dios la voz del muchacho; y el ngel de Dios llam  Agar desde el cielo, y le dijo: Qu tienes, Agar? No temas; porque Dios ha odo la voz del muchacho en donde est.
Levntate, alza al muchacho, y sele de tu mano, porque en gran gente lo tengo de poner.
Entonces abri Dios sus ojos, y vi una fuente de agua; y fu, y llen el odre de agua, y di de beber al muchacho.
Y fu Dios con el muchacho; y creci, y habit en el desierto, y fu tirador de arco.
Y habit en el desierto de Parn; y su madre le tom mujer de la tierra de Egipto.<CM>
Y aconteci en aquel mismo tiempo que habl Abimelech, y Phicol, prncipe de su ejrcito,  Abraham diciendo: Dios es contigo en todo cuanto haces.
Ahora pues, jrame aqu por Dios, que no faltars  m, ni  mi hijo, ni  mi nieto; sino que conforme  la bondad que yo hice contigo, hars t conmigo y con la tierra donde has peregrinado.
Y respondi Abraham: Yo jurar.
Y Abraham reconvino  Abimelech  causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelech le haban quitado.
Y respondi Abimelech: No s quin haya hecho esto, ni tampoco t me lo hiciste saber, ni yo lo he odo hasta hoy.
Y tom Abraham ovejas y vacas, y di  Abimelech;  hicieron ambos alianza.
Y puso Abraham siete corderas del rebao aparte.
Y dijo Abimelech  Abraham: Qu significan esas siete corderas que has puesto aparte?
Y l respondi: Que estas siete corderas tomars de mi mano, para que me sean en testimonio de que yo cav este pozo.
Por esto llam  aquel lugar Beer-seba; porque all juraron ambos.
As hicieron alianza en Beer-seba: y levantse Abimelech y Phicol, prncipe de su ejrcito, y se volvieron  tierra de los Filisteos.<CM>
Y plant Abraham un bosque en Beer-seba,  invoc all el nombre de Jehov Dios eterno.
Y mor Abraham en tierra de los Filisteos muchos das.<CM>
Y ACONTECIO despus de estas cosas, que tent Dios  Abraham, y le dijo: Abraham. Y l respondi: Heme aqu.
Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu nico, Isaac,  quien amas, y vete  tierra de Moriah, y ofrcelo all en holocausto sobre uno de los montes que yo te dir.<CM>
Y Abraham se levant muy de maana, y enalbard su asno, y tom consigo dos mozos suyos, y  Isaac su hijo: y cort lea para el holocausto, y levantse, y fu al lugar que Dios le dijo.
Al tercer da alz Abraham sus ojos, y vi el lugar de lejos.
Entonces dijo Abraham  sus mozos: Esperaos aqu con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta all, y adoraremos, y volveremos  vosotros.
Y tom Abraham la lea del holocausto, y psola sobre Isaac su hijo: y l tom en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
Entonces habl Isaac  Abraham su padre, y dijo: Padre mo. Y l respondi: Heme aqu, mi hijo. Y l dijo: He aqu el fuego y la lea; mas dnde est el cordero para el holocausto?
Y respondi Abraham: Dios se proveer de cordero para el holocausto, hijo mo. E iban juntos.
Y como llegaron al lugar que Dios le haba dicho, edific all Abraham un altar, y compuso la lea, y at  Isaac su hijo, y psole en el altar sobre la lea.
Y extendi Abraham su mano, y tom el cuchillo, para degollar  su hijo.<CM>
Entonces el ngel de Jehov le di voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y l respondi: Heme aqu.
Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes  Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu nico;
Entonces alz Abraham sus ojos, y mir, y he aqu un carnero  sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos: y fu Abraham, y tom el carnero, y ofrecile en holocausto en lugar de su hijo.
Y llam Abraham el nombre de aquel lugar, Jehov proveer. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehov ser provisto.<CM>
Y llam el ngel de Jehov  Abraham segunda vez desde el cielo,
Y dijo: Por m mismo he jurado, dice Jehov, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu nico;
Bendiciendo te bendecir, y multiplicando multiplicar tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que est  la orilla del mar; y tu simiente poseer las puertas de sus enemigos:
En tu simiente sern benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste  mi voz.
Y tornse Abraham  sus mozos, y levantronse y se fueron juntos  Beer-seba; y habit Abraham en Beer-seba.<CM>
Y aconteci despus de estas cosas, que fu dada nueva  Abraham, diciendo: He aqu que tambin Milca ha parido hijos  Nachr tu hermano:
A Huz su primognito, y  Buz su hermano, y  Kemuel padre de Aram.
Y  Chsed, y  Hazo, y  Pildas, y  Jidlaph, y  Bethuel.
Y Bethuel engendr  Rebeca. Estos ocho pari Milca  Nachr, hermano de Abraham.
Y su concubina, que se llamaba Rema, pari tambin  Teba, y  Gaham, y  Taas, y  Maach.<CM>
Y FU la vida de Sara ciento veintisiete aos: tantos fueron los aos de la vida de Sara.
Y muri Sara en Kiriath-arba, que es Hebrn, en la tierra de Canan: y vino Abraham  hacer el duelo  Sara y  llorarla.<CM>
Y levantse Abraham de delante de su muerto, y habl  los hijos de Heth, diciendo:
Peregrino y advenedizo soy entre vosotros; dadme heredad de sepultura con vosotros, y sepultar mi muerto de delante de m.
Y respondieron los hijos de Heth  Abraham, y dijronle:
Oyenos, seor mo, eres un prncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestras sepulturas sepulta  tu muerto; ninguno de nosotros te impedir su sepultura, para que entierres tu muerto.
Y Abraham se levant,  inclinse al pueblo de aquella tierra,  los hijos de Heth;
Y habl con ellos, diciendo: Si tenis voluntad que yo sepulte mi muerto de delante de m, oidme,  interceded por m con Ephrn, hijo de Zohar,
Para que me d la cueva de Macpela, que tiene al cabo de su heredad: que por su justo precio me la d, para posesin de sepultura en medio de vosotros.
Este Ephrn hallbase entre los hijos de Heth: y respondi Ephrn Hetheo  Abraham, en odos de los hijos de Heth, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:
No, seor mo, yeme: te doy la heredad, y te doy tambin la cueva que est en ella; delante de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu muerto.
Y Abraham se inclin delante del pueblo de la tierra.
Y respondi  Ephrn en odos del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, rugote que me oigas; yo dar el precio de la heredad, tmalo de m, y sepultar en ella mi muerto.
Y respondi Ephrn  Abraham, dicindole:
Seor mo, escchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata: qu es esto entre m y ti? entierra pues tu muerto.<CM>
Entonces Abraham se convino con Ephrn, y pes Abraham  Ephrn el dinero que dijo, oyndolo los hijos de Heth, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes.
Y qued la heredad de Ephrn que estaba en Macpela enfrente de Mamre, la heredad y la cueva que estaba en ella, y todos los rboles que haba en la heredad, y en todo su trmino al derredor,
Por de Abraham en posesin,  vista de los hijos de Heth, y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad.
Y despus de esto sepult Abraham  Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela enfrente de Mamre, que es Hebrn en la tierra de Canan.
Y qued la heredad y la cueva que en ella haba, por de Abraham, en posesin de sepultura adquirida de los hijos de Heth.<CM>
Y ABRAHAM era viejo, y bien entrado en das; y Jehov haba bendecido  Abraham en todo.
Y dijo Abraham  un criado suyo, el ms viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tena: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo,
Y te juramentar por Jehov, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, entre los cuales yo habito;
Sino que irs  mi tierra y  mi parentela, y tomars mujer para mi hijo Isaac.
Y el criado le respondi: Quiz la mujer no querr venir en pos de m  esta tierra: volver, pues, tu hijo  la tierra de donde saliste?
Y Abraham le dijo: Gurdate que no vuelvas  mi hijo all.
Jehov, Dios de los cielos, que me tom de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habl y me jur, diciendo: A tu simiente dar esta tierra; l enviar su ngel delante de ti, y t tomars de all mujer para mi hijo.
Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, sers libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas all  mi hijo.
Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su seor, y jurle sobre este negocio.<CM>
Y el criado tom diez camellos de los camellos de su seor, y fuse, pues tena  su disposicin todos los bienes de su seor: y puesto en camino, lleg  Mesopotamia,  la ciudad de Nachr.
E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto  un pozo de agua,  la hora de la tarde,  la hora en que salen las mozas por agua.
Y dijo: Jehov, Dios de mi seor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi seor Abraham.
He aqu yo estoy junto  la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua:
Sea, pues, que la moza  quien yo dijere: Baja tu cntaro, te ruego, para que yo beba; y ella respondiere: Bebe, y tambin dar de beber  tus camellos: que sea sta la que t has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conocer que habrs hecho misericordia con mi seor.
Y aconteci que antes que l acabase de hablar, he aqu Rebeca, que haba nacido  Bethuel, hijo de Milca, mujer de Nachr hermano de Abraham, la cual sala con su cntaro sobre su hombro.
Y la moza era de muy hermoso aspecto, virgen,  la que varn no haba conocido; la cual descendi  la fuente, y llen su cntaro, y se volva.
Entonces el criado corri hacia ella, y dijo: Rugote que me des  beber un poco de agua de tu cntaro.
Y ella respondi: Bebe, seor mo: y dise prisa  bajar su cntaro sobre su mano, y le di  beber.
Y cuando acab de darle  beber, dijo: Tambin para tus camellos sacar agua, hasta que acaben de beber.
Y dise prisa, y vaci su cntaro en la pila, y corri otra vez al pozo para sacar agua, y sac para todos sus camellos.
Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si Jehov haba prosperado  no su viaje.
Y fu que como los camellos acabaron de beber, presentle el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez:
Y dijo: De quin eres hija? Rugote me digas, hay lugar en casa de tu padre donde posemos?
Y ella respondi: Soy hija de Bethuel, hijo de Milca, el cual pari ella  Nachr.
Y aadi: Tambin hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para posar.
El hombre entonces se inclin, y ador  Jehov.
Y dijo: Bendito sea Jehov, Dios de mi amo Abraham, que no apart su misericordia y su verdad de mi amo, guindome Jehov en el camino  casa de los hermanos de mi amo.
Y la moza corri,  hizo saber en casa de su madre estas cosas.<CM>
Y Rebeca tena un hermano que se llamaba Labn, el cual corri afuera al hombre,  la fuente;
Y fu que como vi el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que deca, As me habl aquel hombre; vino  l: y he aqu que estaba junto  los camellos  la fuente.
Y djole: Ven, bendito de Jehov; por qu ests fuera? yo he limpiado la casa, y el lugar para los camellos.
Entonces el hombre vino  casa, y Labn desat los camellos; y diles paja y forraje, y agua para lavar los pis de l, y los pis de los hombres que con l venan.
Y pusironle delante qu comer; mas l dijo: No comer hasta que haya dicho mi mensaje. Y l le dijo: Habla.
Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham;
Y Jehov ha bendecido mucho  mi amo, y l se ha engrandecido: y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
Y Sara, mujer de mi amo, pari en su vejez un hijo  mi seor, quien le ha dado todo cuanto tiene.
Y mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomars mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, en cuya tierra habito;
Sino que irs  la casa de mi padre, y  mi parentela, y tomars mujer para mi hijo.
Y yo dije: Quizs la mujer no querr seguirme.
Entonces l me respondi: Jehov, en cuya presencia he andado, enviar su ngel contigo, y prosperar tu camino; y tomars mujer para mi hijo de mi linaje y de la casa de mi padre:
Entonces sers libre de mi juramento, cuando hubieres llegado  mi linaje; y si no te la dieren, sers libre de mi juramento.
Llegu, pues, hoy  la fuente, y dije: Jehov, Dios de mi seor Abraham, si t prosperas ahora mi camino por el cual ando;
He aqu yo estoy junto  la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua,  la cual dijere: Dame  beber, te ruego, un poco de agua de tu cntaro;
Y ella me respondiere, Bebe t, y tambin para tus camellos sacar agua: sta sea la mujer que destin Jehov para el hijo de mi seor.
Y antes que acabase de hablar en mi corazn, he aqu Rebeca, que sala con su cntaro sobre su hombro; y descendi  la fuente, y sac agua; y le dije: Rugote que me des  beber.
Y prestamente baj su cntaro de encima de s, y dijo: Bebe, y tambin  tus camellos dar  beber. Y beb, y di tambin de beber  mis camellos.
Entonces preguntle, y dije: De quin eres hija? Y ella respondi: Hija de Bethuel, hijo de Nachr, que le pari Milca. Entonces psele un pendiente sobre su nariz, y brazaletes sobre sus manos:
E inclinme, y ador  Jehov, y bendije  Jehov, Dios de mi seor Abraham, que me haba guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi seor para su hijo.
Ahora pues, si vosotros hacis misericordia y verdad con mi seor, declardmelo; y si no, declardmelo; y echar  la diestra   la siniestra.
Entonces Labn y Bethuel respondieron y dijeron: De Jehov ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno.
He ah Rebeca delante de ti; tmala y vete, y sea mujer del hijo de tu seor, como lo ha dicho Jehov.
Y fu, que como el criado de Abraham oy sus palabras, inclinse  tierra  Jehov.
Y sac el criado vasos de plata y vasos de oro y vestidos, y di  Rebeca: tambin di cosas preciosas  su hermano y  su madre.<CM>
Y comieron y bebieron l y los varones que venan con l, y durmieron; y levantndose de maana, dijo: Enviadme  mi seor.
Entonces respondi su hermano y su madre: Espere la moza con nosotros  lo menos diez das, y despus ir.
Y l les dijo: No me detengis, pues que Jehov ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya  mi seor.
Ellos respondieron entonces: Llamemos la moza y preguntmosle.
Y llamaron  Rebeca, y dijronle: Irs t con este varn? Y ella respondi: S, ir.
Entonces dejaron ir  Rebeca su hermana, y  su nodriza, y al criado de Abraham y  sus hombres.
Y bendijeron  Rebeca, y dijronle: Nuestra hermana eres; seas en millares de millares, y tu generacin posea la puerta de sus enemigos.
Levantse entonces Rebeca y sus mozas, y subieron sobre los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tom  Rebeca, y fuse.<CM>
Y vena Isaac del pozo del Viviente que me ve; porque l habitaba en la tierra del Medioda;
Y haba salido Isaac  orar al campo,  la hora de la tarde; y alzando sus ojos mir, y he aqu los camellos que venan.
Rebeca tambin alz sus ojos, y vi  Isaac, y descendi del camello;
Porque haba preguntado al criado: Quin es este varn que viene por el campo hacia nosotros? Y el siervo haba respondido: Este es mi seor. Ella entonces tom el velo, y cubrise.
Entonces el criado cont  Isaac todo lo que haba hecho.
E introdjola Isaac  la tienda de su madre Sara, y tom  Rebeca por mujer; y amla: y consolse Isaac despus de la muerte de su madre.<CM>
Y ABRAHAM tom otra mujer, cuyo nombre fu Cetura;
La cual le pari  Zimram, y  Joksan, y  Medan, y  Midiam, y  Ishbak, y  Sua.
Y Joksan engendr  Seba, y  Dedn:  hijos de Dedn fueron Assurim, y Letusim, y Leummim.
E hijos de Midiam: Epha, y Epher, y Enech, y Abida, y Eldaa. Todos estos fueron hijos de Cetura.
Y Abraham di todo cuanto tena  Isaac.
Y  los hijos de sus concubinas di Abraham dones, y envilos de junto Isaac su hijo, mientras l viva, hacia el oriente,  la tierra oriental.
Y estos fueron los das de vida que vivi Abraham: ciento setenta y cinco aos.
Y exhal el espritu, y muri Abraham en buena vejez, anciano y lleno de das y fu unido  su pueblo.
Y sepultronlo Isaac  Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Ephrn, hijo de Zoar Hetheo, que est enfrente de Mamre;
Heredad que compr Abraham de los hijos de Heth; all fu Abraham sepultado, y Sara su mujer.<CM>
Y sucedi, despus de muerto Abraham, que Dios bendijo  Isaac su hijo: y habit Isaac junto al pozo del Viviente que me ve.
Y estas son las generaciones de Ismael, hijo de Abraham, que le pari Agar Egipcia, sierva de Sara:
Estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael, por sus nombres, por sus linajes: El primognito de Ismael, Nabaioth; luego Cedar, y Abdeel, y Mibsam,
Y Misma, y Duma, y Massa,
Hadad, y Tema, y Jetur, y Naphis, y Cedema.
Estos son los hijos de Ismael, y estos sus nombres por sus villas y por sus campamentos; doce prncipes por sus familias.
Y estos fueron los aos de la vida de Ismael, ciento treinta y siete aos: y exhal el espritu Ismael, y muri; y fu unido  su pueblo.
Y habitaron desde Havila hasta Shur, que est enfrente de Egipto viniendo  Asiria; y muri en presencia de todos sus hermanos.<CM>
Y estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendr  Isaac:
Y era Isaac de cuarenta aos cuando tom por mujer  Rebeca, hija de Bethuel Arameo de Padan-aram, hermana de Labn Arameo.
Y or Isaac  Jehov por su mujer, que era estril; y aceptlo Jehov, y concibi Rebeca su mujer.
Y los hijos se combatan dentro de ella; y dijo: Si es as para qu vivo yo? Y fue  consultar  Jehov.
Y respondile Jehov: Dos gentes hay en tu seno, Y dos pueblos sern divididos desde tus entraas: Y el un pueblo ser ms fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servir al menor.
Y como se cumplieron sus das para parir, he aqu mellizos en su vientre.
Y sali el primero rubio, y todo l velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esa.
Y despus sali su hermano, trabada su mano al calcaar de Esa: y fu llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta aos cuando ella los pari.
Y crecieron los nios, y Esa fu diestro en la caza, hombre del campo: Jacob empero era varn quieto, que habitaba en tiendas.
Y am Isaac  Esa, porque coma de su caza; mas Rebeca amaba  Jacob.<CM>
Y guis Jacob un potaje; y volviendo Esa del campo cansado,
Dijo  Jacob: Rugote que me des  comer de eso bermejo, pues estoy muy cansado. Por tanto fu llamado su nombre Edom.
Y Jacob respondi: Vndeme en este da tu primogenitura.
Entonces dijo Esa: He aqu yo me voy  morir; para qu, pues, me servir la primogenitura?
Y dijo Jacob: Jrame lo en este da. Y l le jur, y vendi  Jacob su primogenitura.
Entonces Jacob di  Esa pan y del guisado de las lentejas; y l comi y bebi, y levantse, y fuse. As menospreci Esa la primogenitura.<CM>
Y HUBO hambre en la tierra, adems de la primera hambre que fu en los das de Abraham: y fuse Isaac  Abimelech rey de los Filisteos, en Gerar.
Y aparecisele Jehov, y djole: No desciendas  Egipto: habita en la tierra que yo te dir;
Habita en esta tierra, y ser contigo, y te bendecir; porque  ti y  tu simiente dar todas estas tierras, y confirmar el juramento que jur  Abraham tu padre:
Y multiplicar tu simiente como las estrellas del cielo, y dar  tu simiente todas estas tierras; y todas las gentes de la tierra sern benditas en tu simiente.
Por cuanto oy Abraham mi voz, y guard mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.<CM>
Habit, pues, Isaac en Gerar.
Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y l respondi: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; que tal vez, dijo, los hombres del lugar me mataran por causa de Rebeca; porque era de hermoso aspecto.
Y sucedi que, despus que l estuvo all muchos das, Abimelech, rey de los Filisteos, mirando por una ventana, vi  Isaac que jugaba con Rebeca su mujer.
Y llam Abimelech  Isaac, y dijo: He aqu ella es de cierto tu mujer: cmo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondi: Porque dije: Quiz morir por causa de ella.
Y Abimelech dijo: Por qu nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras trado sobre nosotros el pecado.
Entonces Abimelech mand  todo el pueblo, diciendo: El que tocare  este hombre   su mujer, de cierto morir.<CM>
Y sembr Isaac en aquella tierra, y hall aquel ao ciento por uno: y bendjole Jehov.
Y el varn se engrandeci, y fu adelantando y engrandecindose, hasta hacerse muy poderoso:
Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y grande apero; y los Filisteos le tuvieron envidia.
Y todos los pozos que haban abierto, los criados de Abraham su padre en sus das, los Filisteos los haban cegado y llenado de tierra.
Y dijo Abimelech  Isaac: Aprtate de nosotros, porque mucho ms poderoso que nosotros te has hecho.
E Isaac se fu de all; y asent sus tiendas en el valle de Gerar, y habit all.
Y volvi  abrir Isaac los pozos de agua que haban abierto en los das de Abraham su padre, y que los Filisteos haban cegado, muerto Abraham; y llamlos por los nombres que su padre los haba llamado.
Y los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron all un pozo de aguas vivas.
Y los pastores de Gerar rieron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra: por eso llam el nombre del pozo Esek, porque haban altercado con l.
Y abrieron otro pozo, y tambin rieron sobre l: y llam su nombre Sitnah.
Y apartse de all, y abri otro pozo, y no rieron sobre l: y llam su nombre Rehoboth, y dijo: Porque ahora nos ha hecho ensanchar Jehov y fructificaremos en la tierra.
Y de all subi  Beer-seba.
Y aparecisele Jehov aquella noche, y dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre: no temas, que yo soy contigo, y yo te bendecir, y multiplicar tu simiente por amor de Abraham mi siervo.
Y edific all un altar,  invoc el nombre de Jehov, y tendi all su tienda: y abrieron all los siervos de Isaac un pozo.<CM>
Y Abimelech vino  l desde Gerar, y Ahuzzath, amigo suyo, y Phicol, capitn de su ejrcito.
Y djoles Isaac: Por qu vens  m, pues que me habis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros?
Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehov es contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre nosotros y ti, y haremos alianza contigo:
Que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz: t ahora, bendito de Jehov.
Entonces l les hizo banquete, y comieron y bebieron.
Y se levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro;  Isaac los despidi, y ellos se partieron de l en paz.
Y en aquel da sucedi que vinieron los criados de Isaac, y dironle nuevas acerca del pozo que haban abierto, y le dijeron: Agua hemos hallado.
Y llamlo Seba: por cuya causa el nombre de aquella ciudad es Beer-seba hasta este da.<CM>
Y cuando Esa fu de cuarenta aos, tom por mujer  Judith hija de Beeri Hetheo, y  Basemat hija de Eln Hetheo:
Y fueron amargura de espritu  Isaac y  Rebeca.<CM>
Y ACONTECIO que cuando hubo Isaac envejecido, y sus ojos se ofuscaron quedando sin vista, llam  Esa, su hijo el mayor, y djole: Mi hijo. Y l respondi: Heme aqu.
Y l dijo: He aqu ya soy viejo, no s el da de mi muerte:
Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo, y cgeme caza;
Y hazme un guisado, como yo gusto, y treme lo, y comer: para que te bendiga mi alma antes que muera.
Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac  Esa su hijo: y fuse Esa al campo para coger la caza que haba de traer.<CM>
Entonces Rebeca habl  Jacob su hijo, diciendo: He aqu yo he odo  tu padre que hablaba con Esa tu hermano, diciendo:
Treme caza, y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga delante de Jehov antes que yo muera.
Ahora pues, hijo mo, obedece  mi voz en lo que te mando;
Ve ahora al ganado, y treme de all dos buenos cabritos de las cabras, y har de ellos viandas para tu padre, como l gusta;
Y t las llevars  tu padre, y comer, para que te bendiga antes de su muerte.
Y Jacob dijo  Rebeca su madre: He aqu Esa mi hermano es hombre velloso, y yo lampio:
Quiz me tentar mi padre, y me tendr por burlador, y traer sobre m maldicin y no bendicin.
Y su madre respondi: Hijo mo, sobre m tu maldicin: solamente obedece  mi voz, y ve y tremelos.
Entonces l fu, y tom, y trjolos  su madre: y su madre hizo guisados, como su padre gustaba.
Y tom Rebeca los vestidos de Esa su hijo mayor, los preciosos, que ella tena en casa, y visti  Jacob su hijo menor:
E hzole vestir sobre sus manos y sobre la cerviz donde no tena vello, las pieles de los cabritos de las cabras;
Y entreg los guisados y el pan que haba aderezado, en mano de Jacob su hijo.<CM>
Y l fu  su padre, y dijo: Padre mo: y l respondi: Heme aqu, quin eres, hijo mo?
Y Jacob dijo  su padre: Yo soy Esa tu primognito; he hecho como me dijiste: levntate ahora, y sintate, y come de mi caza, para que me bendiga tu alma.
Entonces Isaac dijo  su hijo: Cmo es que la hallaste tan presto, hijo mo? Y l respondi: Porque Jehov tu Dios hizo que se encontrase delante de m.
E Isaac dijo  Jacob: Acrcate ahora, y te palpar, hijo mo, por si eres mi hijo Esa  no.
Y llegse Jacob  su padre Isaac; y l le palp, y dijo: La voz es la voz de Jacob, mas las manos, las manos de Esa.
Y no le conoci, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esa: y le bendijo.
Y dijo: Eres t mi hijo Esa? Y l respondi: Yo soy.
Y dijo: Acrcamela, y comer de la caza de mi hijo, para que te bendiga mi alma; y l se la acerc, y comi: trjole tambin vino, y bebi.
Y djole Isaac su padre: Acrcate ahora, y bsame, hijo mo.
Y l se lleg, y le bes; y oli Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, y dijo: Mira, el olor de mi hijo Como el olor del campo que Jehov ha bendecido:
Dios, pues, te d del roco del cielo, Y de las grosuras de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto.
Srvante pueblos, Y naciones se inclinen  ti: S seor de tus hermanos, E inclnense  ti los hijos de tu madre: Malditos los que te maldijeren, Y benditos los que te bendijeren.<CM>
Y aconteci, luego que hubo Isaac acabado de bendecir  Jacob, y apenas haba salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esa su hermano vino de su caza.
E hizo l tambin guisados, y trajo  su padre, y djole: Levntese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga tu alma.
Entonces Isaac su padre le dijo: Quin eres t? Y l dijo: Yo soy tu hijo, tu primognito, Esa.
Y Estremecise Isaac con grande estremecimiento, y dijo: Quin es el que vino aqu, que cogi caza, y me trajo, y com de todo antes que vinieses? Yo le bendije, y ser bendito.
Como Esa oy las palabras de su padre clam con una muy grande y muy amarga exclamacin, y le dijo: Bendceme tambin  m, padre mo.
Y l dijo: Vino tu hermano con engao, y tom tu bendicin.
Y l respondi: Bien llamaron su nombre Jacob, que ya me ha engaado dos veces; alzse con mi primogenitura, y he aqu ahora ha tomado mi bendicin. Y dijo: No has guardado bendicin para m?
Isaac respondi y dijo  Esa: He aqu yo le he puesto por seor tuyo, y le he dado por siervos  todos sus hermanos: de trigo y de vino le he provisto: qu, pues, te har  ti ahora, hijo mo?
Y Esa respondi  su padre: No tienes ms que una sola bendicin, padre mo? bendceme tambin  m, padre mo. Y alz Esa su voz, y llor.
Entonces Isaac su padre habl y djole: He aqu ser tu habitacin en grosuras de la tierra, Y del roco de los cielos de arriba;
Y por tu espada vivirs, y  tu hermano servirs: Y suceder cuando te enseorees, Que descargars su yugo de tu cerviz.<CM>
Y aborreci Esa  Jacob por la bendicin con que le haba bendecido, y dijo en su corazn: Llegarn los das del luto de mi padre, y yo matar  Jacob mi hermano.
Y fueron dichas  Rebeca las palabras de Esa su hijo mayor: y ella envi y llam  Jacob su hijo menor, y djole: He aqu, Esa tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte.
Ahora pues, hijo mo, obedece  mi voz; levntate, y hyete  Labn mi hermano,  Harn.
Y mora con l algunos das, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue;
Hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y se olvide de lo que le has hecho: yo enviar entonces, y te traer de all: por qu ser privada de vosotros ambos en un da?
Y dijo Rebeca  Isaac: Fastidio tengo de mi vida,  causa de las hijas de Heth. Si Jacob toma mujer de las hijas de Heth, como stas, de las hijas de esta tierra, para qu quiero la vida?<CM>
ENTONCES Isaac llam  Jacob, y bendjolo, y mandle diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canan.
Levntate, ve  Padan-aram,  casa de Bethuel, padre de tu madre, y toma all mujer de las hijas de Labn, hermano de tu madre.
Y el Dios omnipotente te bendiga y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir  ser congregacin de pueblos;
Y te d la bendicin de Abraham, y  tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios di  Abraham.
As envi Isaac  Jacob, el cual fu  Padan-aram,  Labn, hijo de Bethuel Arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esa.<CM>
Y vi Esa cmo Isaac haba bendecido  Jacob, y le haba enviado  Padan-aram, para tomar para s mujer de all; y que cuando le bendijo, le haba mandado, diciendo: No tomars mujer de las hijas de Canan;
Y que Jacob haba obedecido  su padre y  su madre, y se haba ido  Padan-aram.
Vi asimismo Esa que las hijas de Canan parecan mal  Isaac su padre;
Y fuse Esa  Ismael, y tom para s por mujer  Mahaleth, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nabaioth, adems de sus otras mujeres.<CM>
Y sali Jacob de Beer-seba, y fu  Harn;
Y encontr con un lugar, y durmi all porque ya el sol se haba puesto: y tom de las piedras de aquel paraje y puso  su cabecera, y acostse en aquel lugar.
Y so, y he aqu una escala que estaba apoyada en tierra, y su cabeza tocaba en el cielo: y he aqu ngeles de Dios que suban y descendan por ella.
Y he aqu, Jehov estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehov, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que ests acostado te la dar  ti y  tu simiente.
Y ser tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenders al occidente, y al oriente, y al aquiln, y al medioda; y todas las familias de la tierra sern benditas en ti y en tu simiente.
Y he aqu, yo soy contigo, y te guardar por donde quiera que fueres, y te volver  esta tierra; porque no te dejar hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho.<CM>
Y despert Jacob de su sueo dijo: Ciertamente Jehov est en este lugar, y yo no lo saba.
Y tuvo miedo, y dijo: Cun terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.
Y levantse Jacob de maana, y tom la piedra que haba puesto de cabecera, y alzla por ttulo, y derram aceite encima de ella.
Y llam el nombre de aquel lugar Beth-el, bien que Luz era el nombre de la ciudad primero.
E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
Y si tornare en paz  casa de mi padre, Jehov ser mi Dios,
Y esta piedra que he puesto por ttulo, ser casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti.<CM>
Y SIGUIO Jacob su camino, y fu  la tierra de los orientales.
Y mir, y vi un pozo en el campo: y he aqu tres rebaos de ovejas que yacan cerca de l; porque de aquel pozo abrevaban los ganados: y haba una gran piedra sobre la boca del pozo.
Y juntbanse all todos los rebaos; y revolvan la piedra de sobre la boca del pozo, y abrevaban las ovejas; y volvan la piedra sobre la boca del pozo  su lugar.
Y djoles Jacob: Hermanos mos, de dnde sois? Y ellos respondieron: De Harn somos.
Y l les dijo: Conocis  Labn, hijo de Nachr? Y ellos dijeron: S, le conocemos.
Y l les dijo: Tiene paz? Y ellos dijeron: Paz; y he aqu Rachl su hija viene con el ganado.
Y l dijo: He aqu el da es an grande; no es tiempo todava de recoger el ganado; abrevad las ovejas,  id  apacentarlas.
Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los ganados, y remuevan la piedra de sobre la boca del pozo, para que abrevemos las ovejas.<CM>
Estando an l hablando con ellos Rachl vino con el ganado de su padre, porque ella era la pastora.
Y sucedi que, como Jacob vi  Rachl, hija de Labn hermano de su madre, y  las ovejas de Labn, el hermano de su madre, llegse Jacob, y removi la piedra de sobre la boca del pozo, y abrev el ganado de Labn hermano de su madre.
Y Jacob bes  Rachl, y alz su voz, y llor.
Y Jacob dijo  Rachl como l era hermano de su padre, y como era hijo de Rebeca: y ella corri, y di las nuevas  su padre.
Y as que oy Labn las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corri  recibirlo, y abrazlo, y beslo, y trjole  su casa: y l cont  Labn todas estas cosas.
Y Labn le dijo: Ciertamente hueso mo y carne ma eres. Y estuvo con l el tiempo de un mes.<CM>
Entonces dijo Labn  Jacob: Por ser t mi hermano, me has de servir de balde? declrame qu ser tu salario.
Y Labn tena dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Rachl.
Y los ojos de Lea eran tiernos, pero Rachl era de lindo semblante y de hermoso parecer.
Y Jacob am  Rachl, y dijo: Yo te servir siete aos por Rachl tu hija menor.
Y Labn respondi: Mejor es que te la d  ti, que no que la d  otro hombre: estte conmigo.
As sirvi Jacob por Rachl siete aos: y parecironle como pocos das, porque la amaba.
Y dijo Jacob  Labn: Dame mi mujer, porque mi tiempo es cumplido para que cohabite con ella.
Entonces Labn junt  todos los varones de aquel lugar,  hizo banquete.
Y sucedi que  la noche tom  Lea su hija, y se la trajo: y l entr  ella.
Y di Labn su sierva Zilpa  su hija Lea por criada.
Y venida la maana, he aqu que era Lea: y l dijo  Labn: Qu es esto que me has hecho? no te he servido por Rachl? por qu, pues, me has engaado?
Y Labn respondi: No se hace as en nuestro lugar, que se d la menor antes de la mayor.
Cumple la semana de sta, y se te dar tambin la otra, por el servicio que hicieres conmigo otros siete aos.
E hizo Jacob as, y cumpli la semana de aqulla: y l le di  Rachl su hija por mujer.
Y di Labn  Rachl su hija por criada  su sierva Bilha.
Y entr tambin  Rachl: y amla tambin ms que  Lea: y sirvi con l an otros siete aos.<CM>
Y vi Jehov que Lea era aborrecida, y abri su matriz; pero Rachl era estril.
Y concibi Lea, y pari un hijo, y llam su nombre Rubn, porque dijo: Ya que ha mirado Jehov mi afliccin; ahora por tanto me amar mi marido.
Y concibi otra vez, y pari un hijo, y dijo: Por cuanto oy Jehov que yo era aborrecida, me ha dado tambin ste. Y llam su nombre Simen.
Y concibi otra vez, y pari un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unir mi marido conmigo, porque le he parido tres hijos: por tanto, llam su nombre Lev.
Y concibi ota vez, y pari un hijo, y dijo: Esta vez alabar  Jehov: por esto llam su nombre Jud: y dej de parir.<CM>
Y VIENDO Rachl que no daba hijos  Jacob, tuvo envidia de su hermana, y deca  Jacob: Dame hijos,  si no, me muero.
Y Jacob se enojaba contra Rachl, y deca: Soy yo en lugar de Dios, que te impidi el fruto de tu vientre?
Y ella dijo: He aqu mi sierva Bilha; entra  ella, y parir sobre mis rodillas, y yo tambin tendr hijos de ella.
As le di  Bilha su sierva por mujer; y Jacob entr  ella.
Y concibi Bilha, y pari  Jacob un hijo.
Y dijo Rachl: Juzgme Dios, y tambin oy mi voz, y dime un hijo. Por tanto llam su nombre Dan.
Y concibi otra vez Bilha, la sierva de Rachl, y pari el hijo segundo  Jacob.
Y dijo Rachl: Con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido. Y llam su nombre Nephtal.
Y viendo Lea que haba dejado de parir, tom  Zilpa su sierva, y dila  Jacob por mujer.
Y Zilpa, sierva de Lea, pari  Jacob un hijo.
Y dijo Lea: Vino la ventura. Y llam su nombre Gad.
Y Zilpa, la sirva de Lea, pari otro hijo  Jacob.
Y dijo Lea: Para dicha ma; porque las mujeres me dirn dichosa: y llam su nombre Aser.<CM>
Y fu Rubn en tiempo de la siega de los trigos, y hall mandrgoras en el campo, y trjolas  Lea su madre: y dijo Rachl  Lea: Rugote que me des de las mandrgoras de tu hijo.
Y ella respondi: Es poco que hayas tomado mi marido, sino que tambin te has de llevar las mandrgoras de mi hijo? Y dijo Rachl: Pues dormir contigo esta noche por las mandrgoras de tu hijo.
Y cuando Jacob volva del campo  la tarde, sali Lea  l, y le dijo: A m has de entrar, porque  la verdad te he alquilado por las mandrgoras de mi hijo. Y durmi con ella aquella noche.
Y oy Dios  Lea: y concibi, y pari  Jacob el quinto hijo.
Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto d mi sierva  mi marido: por eso llam su nombre Issachr.
Y concibi Lea otra vez, y pari el sexto hijo  Jacob.
Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote: ahora morar conmigo mi marido, porque le he parido seis hijos: y llam su nombre Zabuln.
Y despus pari una hija, y llam su nombre Dina.
Y acordse Dios de Rachl, y oyla Dios, y abri su matriz.
Y concibi, y pari un hijo: y dijo: Quitado ha Dios mi afrenta:
Y llam su nombre Jos, diciendo: Adame Jehov otro hijo.<CM>
Y aconteci, cuando Rachl hubo parido  Jos, que Jacob dijo  Labn: Envame,  ir  mi lugar, y  mi tierra.
Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y djame ir; pues t sabes los servicios que te he hecho.
Y Labn le respondi: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y qudate; experimentado he que Jehov me ha bendecido por tu causa.
Y dijo: Selame tu salario, que yo lo dar.
Y l respondi: T sabes cmo te he servido, y cmo ha estado tu ganado conmigo;
Porque poco tenas antes de mi venida, y ha crecido en gran nmero; y Jehov te ha bendecido con mi llegada: y ahora cundo tengo de hacer yo tambin por mi propia casa?
Y l dijo: Qu te dar? Y respondi Jacob: No me des nada: si hicieres por m esto, volver  apacentar tus ovejas.
Yo pasar hoy por todas tus ovejas, poniendo aparte todas las reses manchadas y de color vario, y todas las reses de color oscuro entre las ovejas, y las manchadas y de color vario entre las cabras; y esto ser mi salario.
As responder por m mi justicia maana cuando me viniere mi salario delante de ti: toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras y de color oscuro en las ovejas mas, se me ha de tener por de hurto.
Y dijo Labn: Mira, ojal fuese como t dices.
Y apart aquel da los machos de cabro rayados y manchados; y todas las cabras manchadas y de color vario, y toda res que tena en s algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y psolas en manos de sus hijos;
Y puso tres das de camino entre s y Jacob: y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labn.<CM>
Y tomse Jacob varas de lamo verdes, y de avellano, y de castao, y descortez en ellas mondaduras blancas, descubriendo as lo blanco de las varas.
Y puso las varas que haba mondado en las pilas, delante del ganado, en los abrevaderos del agua donde venan  beber las ovejas, las cuales se recalentaban viniendo  beber.
Y conceban las ovejas delante de las varas, y paran borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores.
Y apartaba Jacob los corderos, y ponalos con su rebao, los listados, y todo lo que era oscuro en el hato de Labn. Y pona su hato aparte, y no lo pona con las ovejas de Labn.
Y suceda que cuantas veces se recalentaban las tempranas, Jacob pona las varas delante de las ovejas en las pilas, para que concibiesen  la vista de las varas.
Y cuando venan las ovejas tardas, no las pona: as eran las tardas para Labn, y las tempranas para Jacob.
Y acreci el varn muy mucho, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos.<CM>
Y OIA l las palabras de los hijos de Labn que decan: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza.
Miraba tambin Jacob el semblante de Labn, y vea que no era para con l como ayer y antes de ayer.
Tambin Jehov dijo  Jacob: Vulvete  la tierra de tus padres, y  tu parentela; que yo ser contigo.
Y envi Jacob, y llam  Rachl y  Lea al campo  sus ovejas,
Y djoles: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como ayer y antes de ayer: mas el Dios de mi padre ha sido conmigo.
Y vosotras sabis que con todas mis fuerzas he servido  vuestro padre:
Y vuestro padre me ha engaado, y me ha mudado el salario diez veces: pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.
Si l deca as: Los pintados sern tu salario; entonces todas las ovejas paran pintados: y si deca as: Los listados sern tu salario; entonces todas las ovejas paran listados.
As quit Dios el ganado de vuestro padre, y dimelo  m.
Y sucedi que al tiempo que las ovejas se recalentaban, alc yo mis ojos y vi en sueos, y he aqu los machos que cubran  las hembras eran listados, pintados y abigarrados.
Y djome el ngel de Dios en sueos: Jacob. Y yo dije: Heme aqu.
Y l dijo: Alza ahora tus ojos, y vers todos los machos que cubren  las ovejas listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labn te ha hecho.
Yo soy el Dios de Beth-el, donde t ungiste el ttulo, y donde me hiciste un voto. Levntate ahora, y sal de esta tierra, y vulvete  la tierra de tu naturaleza.
Y respondi Rachl y Lea, y dijronle: Tenemos ya parte ni heredad en la casa de nuestro padre?
No nos tiene ya como por extraas, pues que nos vendi, y aun se ha comido del todo nuestro precio?
Porque toda la riqueza que Dios ha quitado  nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos: ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.<CM>
Entonces se levant Jacob, y subi sus hijos y sus mujeres sobre los camellos.
Y puso en camino todo su ganado, y toda su hacienda que haba adquirido, el ganado de su ganancia que haba obtenido en Padan-aram, para volverse  Isaac su padre en la tierra de Canan.
Y Labn haba ido  trasquilar sus ovejas: y Rachl hurt los dolos de su padre.
Y recat Jacob el corazn de Labn Arameo, en no hacerle saber que se hua.
Huy, pues, con todo lo que tena; y levantse, y pas el ro, y puso su rostro al monte de Galaad.
Y fu dicho  Labn al tercero da como Jacob se haba hudo.
Entonces tom  sus hermanos consigo, y fu tras l camino de siete das, y alcanzle en el monte de Galaad.
Y vino Dios  Labn Arameo en sueos aquella noche, y le dijo: Gurdate que no hables  Jacob descomedidamente.<CM>
Alcanz pues Labn  Jacob, y ste haba fijado su tienda en el monte: y Labn plant la con sus hermanos en el monte de Galaad.
Y dijo Labn  Jacob: Qu has hecho, que me hurtaste el corazn, y has trado  mis hijas como prisioneras de guerra?
Por qu te escondiste para huir, y me hurtaste, y no me diste noticia, para que yo te enviara con alegra y con cantares, con tamborn y vihuela?
Que aun no me dejaste besar mis hijos y mis hijas. Ahora locamente has hecho.
Poder hay en mi mano para haceros mal: mas el Dios de vuestro padre me habl anoche diciendo: Gurdate que no hables  Jacob descomedidamente.
Y ya que te ibas, porque tenas deseo de la casa de tu padre, por qu me hurtaste mis dioses?
Y Jacob respondi, y dijo  Labn: Porque tuve miedo; pues dije, que quizs me quitaras por fuerza tus hijas.
En quien hallares tus dioses, no viva: delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tuviere tuyo, y llvatelo. Jacob no saba que Rachl los haba hurtado.
Y entr Labn en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no los hall, y sali de la tienda de Lea, y vino  la tienda de Rachl.
Y tom Rachl los dolos, y psolos en una albarda de un camello, y sentse sobre ellos: y tent Labn toda la tienda y no los hall.
Y ella dijo  su padre: No se enoje mi seor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y l busc, pero no hall los dolos.<CM>
Entonces Jacob se enoj, y rega con Labn; y respondi Jacob y dijo  Labn: Qu prevaricacin es la ma? cul es mi pecado, que con tanto ardor has venido en seguimiento mo?
Pues que has tentado todos mis muebles, qu has hallado de todas las alhajas de tu casa? Ponlo aqu denlante de mis hermanos y tuyos, y juzguen entre nosotros ambos.
Estos veinte aos he estado contigo: tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo com carnero de tus ovejas.
Nunca te traje lo arrebatado por las fieras; yo pagaba el dao; lo hurtado as de da como de noche, de mi mano lo requeras.
De da me consuma el calor, y de noche la helada, y el sueo se hua de mis ojos.
As he estado veinte aos en tu casa: catorce aos te serv por tus dos hijas, y seis aos por tu ganado; y has mudado mi salario diez veces.
Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y el temor de Isaac, no fuera conmigo, de cierto me enviaras ahora vaco: vi Dios mi afliccin y el trabajo de mis manos, y reprendite anoche.<CM>
Y respondi Labn, y dijo  Jacob: Las hijas son hijas mas, y los hijos, hijos mos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que t ves es mo: y que puedo yo hacer hoy  estas mis hijas,   sus hijos que ellas han parido?
Ven pues ahora, hagamos alianza yo y t; y sea en testimonio entre m y entre ti.
Entonces Jacob tom una piedra, y levantla por ttulo.
Y dijo Jacob  sus hermanos: Coged piedras. Y tomaron piedras  hicieron un majano; y comieron all sobre aquel majano.
Y llamlo Labn Jegar Sahadutha: y lo llam Jacob Galaad.
Porque Labn dijo: Este majano es testigo hoy entre m y entre ti; por eso fu llamado su nombre Galaad.
Y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehov entre m y entre ti, cuando nos apartremos el uno del otro.
Si afligieres mis hijas,  si tomares otras mujeres adems de mis hijas, nadie est con nosotros; mira, Dios es testigo entre m y entre ti.
Dijo ms Labn  Jacob: He aqu este majano, y he aqu este ttulo, que he erigido entre m y ti.
Testigo sea este majano, y testigo sea este ttulo, que ni yo pasar contra ti este majano, ni t pasars contra m este majano ni este ttulo, para mal.
El Dios de Abraham, y el Dios de Nachr juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob jur por el temor de Isaac su padre.
Entonces Jacob inmol vctimas en el monte, y llam  sus hermanos  comer pan: y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte.
Y levantse Labn de maana, y bes sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y retrocedi y volviso  su lugar.<CM>
Y JACOB se fu su camino, y salironle al encuentro ngeles de Dios.
Y dijo Jacob cuando los vi: El campo de Dios es este: y llam el nombre de aquel lugar Mahanaim.<CM>
Y envi Jacob mensajeros delante de s  Esa su hermano,  la tierra de Seir, campo de Edom.
Y mandles diciendo: As diris  m seor Esa: As dice tu siervo Jacob: Con Labn he morado, y detendome hasta ahora;
Y tengo vacas, y asnos, y ovejas, y siervos y siervas; y envo  decirlo  mi seor, por hallar gracia en tus ojos.
Y los mensajeros volvieron  Jacob, diciendo: Vinimos  tu hermano Esa, y l tambin vino  recibirte, y cuatrocientos hombres con l.
Entonces Jacob tuvo gran temor, y angustise; y parti el pueblo que tena consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos cuadrillas;
Y dijo: Si viniere Esa  la una cuadrilla y la hiriere, la otra cuadrilla escapar.<CM>
Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehov, que me dijiste: Vulvete  tu tierra y  tu parentela, y yo te har bien.
Menor soy que todas las misericordias, y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; que con mi bordn pas este Jordn, y ahora estoy sobre dos cuadrillas.
Lbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esa, porque le temo; no venga quiz, y me hiera la madre con los hijos.
Y t has dicho: Yo te har bien, y pondr tu simiente como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.<CM>
Y durmi all aquella noche, y tom de lo que le vino  la mano un presente para su hermano Esa.
Doscientas cabras y veinte machos de cabro, doscientas ovejas y veinte carneros,
Treinta camellas paridas, con sus hijos, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos.
Y entreglo en mano de sus siervos, cada manada de por s; y dijo  sus siervos: Pasad delante de m, y poned espacio entre manada y manada.
Y mand al primero, diciendo: Si Esa mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo De quin eres? y adnde vas? y para quin es esto que llevas delante de ti?
Entonces dirs: Presente es de tu siervo Jacob, que enva  mi seor Esa; y he aqu tambin l viene tras nosotros.
Y mand tambin al segundo, y al tercero, y  todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme  esto hablaris  Esa, cuando le hallareis.
Y diris tambin: He aqu tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguar su ira con el presente que va delante de m, y despus ver su rostro: quiz le ser acepto.
Y pas el presente delante de l; y l durmi aquella noche en el campamento.
Y levantse aquella noche, y tom sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pas el vado de Jaboc.
Tomlos pues, y paslos el arroyo,  hizo pasar lo que tena.<CM>
Y quedse Jacob solo, y luch con l un varn hasta que rayaba el alba.
Y como vi que no poda con l, toc en el sitio del encaje de su muslo, y descoyuntse el muslo de Jacob mientras con l luchaba.
Y dijo: Djame, que raya el alba. Y l dijo: No te dejar, si no me bendices.
Y l le dijo: Cul es tu nombre? Y l respondi: Jacob.
Y l dijo: No se dir ms tu nombre Jacob, sino Israel: porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido.
Entonces Jacob le pregunt, y dijo: Declrame ahora tu nombre. Y l respondi: Por qu preguntas por mi nombre? Y bendjolo all.
Y llam Jacob el nombre de aquel lugar Peniel: porque vi  Dios cara  cara, y fu librada mi alma.
Y salile el sol pasado que hubo  Peniel; y cojeaba de su anca.
Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy da, del tendn que se contrajo, el cual est en el encaje del muslo: porque toc  Jacob este sitio de su muslo en el tendn que se contrajo.<CM>
Y ALZANDO Jacob sus ojos mir, y he aqu vena Esa, y los cuatrocientos hombres con l: entonces reparti l los nios entre Lea y Rachl y las dos siervas.
Y puso las siervas y sus nios delante; luego  Lea y  sus nios; y  Rachl y  Jos los postreros.
Y l pas delante de ellos,  inclinse  tierra siete veces, hasta que lleg  su hermano.
Y Esa corri  su encuentro, y abrazle, y echse sobre su cuello, y le bes; y lloraron.<CM>
Y alz sus ojos, y vi las mujeres y los nios, y dijo: Qu te tocan stos? Y l respondi: Son los nios que Dios ha dado  tu siervo.
Y se llegaron las siervas, ellas y sus nios,  inclinronse.
Y llegse Lea con sus nios,  inclinronse: y despus lleg Jos y Rachl, y tambin se inclinaron.
Y l dijo: Qu te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y l respondi: El hallar gracia en los ojos de mi seor.
Y dijo Esa: Harto tengo yo, hermano mo: sea para ti lo que es tuyo.
Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que as he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer.
Toma, te ruego, mi ddiva que te es trada; porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aqu es mo. Y porfi con l, y tomla.
Y dijo: Anda, y vamos; y yo ir delante de ti.
Y l le dijo: Mi seor sabe que los nios son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un da morirn todas las ovejas.
Pase ahora mi seor delante de su siervo, y yo me ir poco  poco al paso de la hacienda que va delante de m, y al paso de los nios, hasta que llegue  mi seor  Seir.
Y Esa dijo: Dejar ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y l dijo: Para qu esto? halle yo gracia en los ojos de mi seor.<CM>
As se volvi Esa aquel da por su camino  Seir.
Y Jacob se parti  Succoth, y edific all casa para s,  hizo cabaas para su ganado: por tanto llam el nombre de aquel lugar Succoth.
Y vino Jacob sano  la ciudad de Sichm, que est en la tierra de Canan, cuando vena de Padan-aram; y acamp delante de la ciudad.
Y compr una parte del campo, donde tendi su tienda, de mano de los hijos de Hamor, padre de Sichm, por cien piezas de moneda.
Y erigi all un altar, y llamle: El Dios de Israel.<CM>
Y SALIO Dina la hija de Lea, la cual haba sta parido  Jacob,  ver las hijas del pas.
Y vila Sichm, hijo de Hamor Heveo, prncipe de aquella tierra, y tomla, y echse con ella, y la deshonr.
Mas su alma se apeg  Dina la hija de Lea, y enamorse de la moza, y habl al corazn de la joven.
Y habl Sichm  Hamor su padre, diciendo: Tmame por mujer esta moza.
Y oy Jacob que haba Sichm amancillado  Dina su hija: y estando sus hijos con su ganando en el campo, call Jacob hasta que ellos viniesen.<CM>
Y dirigise Hamor padre de Sichm  Jacob, para hablar con l.
Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se ensaaron mucho, porque hizo vileza en Israel echndose con la hija de Jacob, lo que no se deba haber hecho.
Y Hamor habl con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Sichm se ha apegado  vuestra hija; rugoos que se la deis por mujer.
Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras.
Y habitad con nostros; porque la tierra estar delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesin.
Sichm tambin dijo  su padre y  sus hermanos: Halle yo gracia en vuestros ojos, y dar lo que me dijereis.
Aumentad  cargo mo mucho dote y dones, que yo dar cuanto me dijereis, y dadme la moza por mujer.
Y respondieron los hijos de Jacob  Sichm y  Hamor su padre con engao; y parlaron, por cuanto haba amancillado  Dina su hermana.
Y dijronles: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana  hombre que tiene prepucio; porque entre nosotros es abominacin.
Mas con esta condicin os haremos placer: si habis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varn;
Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo.
Mas si no nos prestareis odo para circuncidaros, tomaremos nuestra hija, y nos iremos.<CM>
Y parecieron bien sus palabras  Hamor y  Sichm, hijo de Hamor.
Y no dilat el mozo hacer aquello, porque la hija de Jacob le haba agradado: y l era el ms honrado de toda la casa de su padre.
Entonces Hamor y Sichm su hijo vinieron  la puerta de su ciudad, y hablaron  los varones de su ciudad, diciendo:
Estos varones son pacficos con nosotros, y habitarn en el pas, y traficarn en l: pues he aqu la tierra es bastante ancha para ellos: nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras.
Mas con esta condicin nos harn estos hombres el placer de habitar con nosotros, para que seamos un pueblo: si se circuncidare en nosotros todo varn, as como ellos son circuncidados.
Sus ganados, y su hacienda y todas sus bestias, sern nuestras: solamente convengamos con ellos, y habitarn con nosotros.
Y obedecieron  Hamor y  Sichm su hijo todos los que salan por la puerta de la ciudad, y circuncidaron  todo varn,  cuantos salan por la puerta de su ciudad.<CM>
Y sucedi que al tercer da, cuando sentan ellos el mayor dolor, los dos hijos de Jacob, Simen y Lev, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad animosamente, y mataron  todo varn.
Y  Hamor y  Sichm su hijo los mataron  filo de espada: y tomaron  Dina de casa de Sichm, y salironse.
Y los hijos de Jacob vinieron  los muertos y saquearon la ciudad; por cuanto haban amancillado  su hermana.
Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que haba en la ciudad y en el campo,
Y toda su hacienda; se llevaron cautivos  todos sus nios y sus mujeres, y robaron todo lo que haba en casa.
Entonces dijo Jacob  Simen y  Lev: Habisme turbado con hacerme abominable  los moradores de aquesta tierra, el Cananeo y el Pherezeo; y teniendo yo pocos hombres, juntarse han contra m, y me herirn, y ser destruido yo y mi casa.
Y ellos respondieron Haba l de tratar  nuestra hermana como  una ramera?<CM>
Y DIJO Dios  Jacob: Levntate, sube  Beth-el, y estte all; y haz all un altar al Dios que te apareci cuando huas de tu hermano Esa.
Entonces Jacob dijo  su familia y  todos los que con l estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.
Y levantmonos, y subamos  Beth-el; y har all altar al Dios que me respondi en el da de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado.
As dieron  Jacob todos los dioses ajenos que haba en poder de ellos, y los zarzillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondi debajo de una encina, que estaba junto  Sichm.
Y partironse, y el terror de Dios fu sobre las ciudades que haba en sus alrededores, y no siguieron tras los hijos de Jacob.<CM>
Y lleg Jacob  Luz, que est en tierra de Canan, (esta es Beth-el) l y todo el pueblo que con l estaba;
Y edific all un altar, y llam el lugar El-Beth-el, porque all le haba aparecido Dios, cuando hua de su hermano.
Entonces muri Dbora, ama de Rebeca, y fue sepultada  las races de Beth-el, debajo de una encina: y llamse su nombre Allon-Bacuth.
Y aparecise otra vez Dios  Jacob, cuando se haba vuelto de Padan-aram, y bendjole.
Y djole Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamar ms tu nombre Jacob, sino Israel ser tu nombre: y llam su nombre Israel.
Y djole Dios: Yo soy el Dios Omnipotente: crece y multiplcate; una nacin y conjunto de naciones proceder de ti, y reyes saldrn de tus lomos:
Y la tierra que yo he dado  Abraham y  Isaac, la dar  ti: y  tu simiente despus de ti dar la tierra.
Y fuse de l Dios, del lugar donde con l haba hablado.
Y Jacob erigi un ttulo en el lugar donde haba hablado con l, un ttulo de piedra, y derram sobre l libacin, y ech sobre l aceite.
Y llam Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios haba hablado con l, Beth-el.<CM>
Y partieron de Beth-el, y haba an como media legua de tierra para llegar  Ephrata, cuando pari Rachl, y hubo trabajo en su parto.
Y aconteci, que como haba trabajo en su parir, djole la partera: No temas, que tambin tendrs este hijo.
Y acaeci que al salrsele el alma, (pues muri) llam su nombre Benoni; mas su padre lo llam Benjamn.
As muri Rachl, y fu sepultada en el camino del Ephrata, la cual es Beth-lehem.
Y puso Jacob un ttulo sobre su sepultura: este es el ttulo de la sepultura de Rachl hasta hoy.<CM>
Y parti Israel, y tendi su tienda de la otra parte de Migdaleder.
Y acaeci, morando Israel en aquella tierra, que fu Rubn y durmi con Bilha la concubina de su padre; lo cual lleg  entender Israel. Ahora bien, los hijos de Israel fueron doce:
Los hijos de Lea: Rubn el primognito de Jacob, y Simen, y Lev, y Jud,  Issachr, y Zabuln.
Los hijos de Rachl: Jos, y Benjamn.
Y los hijos de Bilha, sierva de Rachl: Dan, y Nephtal.
Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad, y Aser. Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.
Y vino Jacob  Isaac su padre  Mamre,  la ciudad de Arba, que es Hebrn, donde habitaron Abraham  Isaac.
Y fueron los das de Isaac ciento ochenta aos.
Y exhal Isaac el espritu, y muri, y fu recogido  sus pueblos, viejo y harto de das; y sepultronlo Esa y Jacob sus hijos.<CM>
Y ESTAS son las generaciones de Esa, el cual es Edom.
Esa tom sus mujeres de las hijas de Canan:  Ada, hija de Eln Hetheo, y  Aholibama, hija de Ana, hija de Ziben el Heveo;
Y  Basemath, hija de Ismael, hermana de Navaioth.
Y Ada pari  Esa  Eliphaz; y Basemath pari  Reuel.
Y Aholibama pari  Jes, y  Jaalam, y  Cora: estos son los hijos de Esa, que le nacieron en la tierra de Canan.
Y Esa tom sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y toda su hacienda que haba adquirido en la tierra de Canan, y fuse  otra tierra de delante de Jacob su hermano.
Porque la hacienda de ellos era grande, y no podan habitar juntos, ni la tierra de su peregrinacin los poda sostener  causa de sus ganados.
Y Esa habit en el monte de Seir: Esa es Edom.<CM>
Estos son los linajes de Esa, padre de Edom, en el monte de Seir.
Estos son los nombres de los hijos de Esa: Eliphaz, hijo de Ada, mujer de Esa; Reuel, hijo de Basemath, mujer de Esa.
Y los hijos de Eliphaz fueron Temn, Omar, Zepho, Gatam, y Cenaz.
Y Timna fu concubina de Eliphaz, hijo de Esa, la cual le pari  Amalec: estos son los hijos de Ada, mujer de Esa.
Y los hijos de Reuel fueron Nahath, Zera, Samma, y Mizza: estos son los hijos de Basemath, mujer de Esa.
Estos fueron los hijos de Aholibama, mujer de Esa, hija de Ana, que fu hija de Ziben: ella pari  Esa  Jes, Jaalam, y Cora.
Estos son los duques de los hijos de Esa. Hijos de Eliphaz, primognito de Esa: el duque Temn, el duque Omar, el duque Zepho, el duque Cenaz,
El duque Cora, el duque Gatam, y el duque Amalec: estos son los duques de Eliphaz en la tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada.
Y estos son los hijos de Reuel, hijo de Esa: el duque Nahath, el duque Zera, el duque Samma, y el duque Mizza: estos son los duques de la lnea de Reuel en la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemath, mujer de Esa.
Y estos son los hijos de Aholibama, mujer de Esa: el duque Jes, el duque Jaalam, y el duque Cora: estos fueron los duques que salieron de Aholibama, mujer de Esa, hija de Ana.
Estos, pues, son los hijos de Esa, y sus duques: l es Edom.<CM>
Y estos son los hijos de Seir Horeo, moradores de aquella tierra: Lotn, Sobal, Ziben, Ana,
Disn, Ezer, y Disn: estos son los duques de los Horeos, hijos de Seir en la tierra de Edom.
Los hijos de Lotn fueron Hori y Hemn; y Timna fu hermana de Lotn.
Y los hijos de Sobal fueron Alvn, Manahath, Ebal, Sepho, y Onn.
Y los hijos de Ziben fueron Aja, y Ana. Este Ana es el que descubri los mulos en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Ziben su padre.
Los hijos de Ana fueron Disn, y Aholibama, hija de Ana.
Y estos fueron los hijos de Disn: Hemdn, Eshbn, Ithram, y Chern.
Y estos fueron los hijos de Ezer: Bilhn, Zaavn, y Acn.
Estos fueron los hijos de Disn: Huz, y Arn.
Y estos fueron los duques de los Horeos: el duque Lotn, el duque Sobal, el duque Ziben, el duque Ana.
El duque Disn, el duque Ezer, el duque Disn: estos fueron los duques de los Horeos: por sus ducados en la tierra de Seir.<CM>
Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos:
Bela, hijo de Beor, rein en Edom: y el nombre de su ciudad fu Dinaba.
Y muri Bela, y rein en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.
Y muri Jobab, y en su lugar rein Husam, de tierra de Temn.
Y muri Husam, y rein en su lugar Adad, hijo de Badad, el que hiri  Midin en el campo de Moab: y el nombre de su ciudad fu Avith.
Y muri Adad, y en su lugar rein Samla, de Masreca.
Y muri Samla, y rein en su lugar Sal, de Rehoboth del Ro.
Y muri Sal, y en lugar suyo rein Baalann, hijo de Achbor.
Y muri Baalann, hijo de Achbor, y rein Adar en lugar suyo: y el nombre de su ciudad fu Pau; y el nombre de su mujer Meetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
Estos, pues, son los nombres de los duques de Esa por sus linajes, por sus lugares, y sus nombres: el duque Timna, el duque Alva, el duque Jetheth,
El duque Aholibama, el duque Ela, el duque Pinn,
El duque Cenaz, el duque Temn, el duque Mibzar,
El duque Magdiel, y el duque Hiram. Estos fueron los duques de Edom por sus habitaciones en la tierra de su posesin. Edom es el mismo Esa, padre de los Idumeos.<CM>
Y HABITO Jacob en la tierra donde peregrin su padre, en la tierra de Canan.
Estas fueron las generaciones de Jacob. Jos, siendo de edad de diez y siete aos apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre: y noticiaba Jos  su padre la mala fama de ellos.
Y amaba Israel  Jos ms que  todos sus hijos, porque le haba tenido en su vejez: y le hizo una ropa de diversos colores.
Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba ms que  todos sus hermanos, aborrecanle, y no le podan hablar pacficamente.<CM>
Y so Jos un sueo y contlo  sus hermanos; y ellos vinieron  aborrecerle ms todava.
Y l les dijo: Od ahora este sueo que he soado:
He aqu que atbamos manojos en medio del campo, y he aqu que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mo.
Y respondironle sus hermanos: Has de reinar t sobre nosotros,  te has de enseorear sobre nosotros? Y le aborrecieron an ms  causa de sus sueos y de sus palabras.
Y so an otro sueo, y contlo  sus hermanos, diciendo: He aqu que he soado otro sueo, y he aqu que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban  m.
Y contlo  su padre y  sus hermanos: y su padre le reprendi, y djole: Qu sueo es este que soaste? Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos,  inclinarnos  ti  tierra?
Y sus hermanos le tenan envidia, mas su padre paraba la consideracin en ello.<CM>
Y fueron sus hermanos  apacentar las ovejas de su padre en Sichm.
Y dijo Israel  Jos: Tus hermanos apacientan las ovejas en Sichm: ven, y te enviar  ellos. Y l respondi: Heme aqu.
Y l le dijo: Ve ahora, mira cmo estn tus hermanos y cmo estn las ovejas, y treme la respuesta. Y envilo del valle de Hebrn, y lleg  Sichm.
Y halllo un hombre, andando l perdido por el campo, y preguntle aquel hombre, diciendo: Qu buscas?
Y l respondi: Busco  mis hermanos: rugote que me muestres dnde pastan.
Y aquel hombre respondi: Ya se han ido de aqu; yo les o decir: Vamos  Dothn. Entonces Jos fu tras de sus hermanos, y halllos en Dothn.
Y como ellos lo vieron de lejos, antes que cerca de ellos llegara, proyectaron contra l para matarle.
Y dijeron el uno al otro: He aqu viene el soador;
Ahora pues, venid, y matmoslo y echmosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devor: y veremos qu sern sus sueos.
Y como Rubn oy esto, librlo de sus manos y dijo: No lo matemos.
Y djoles Rubn: No derramis sangre; echadlo en esta cisterna que est en el desierto, y no pongis mano en l; por librarlo as de sus manos, para hacerlo volver  su padre.<CM>
Y sucedi que, cuando lleg Jos  sus hermanos, ellos hicieron desnudar  Jos su ropa, la ropa de colores que tena sobre s;
Y tomronlo, y echronle en la cisterna; mas la cisterna estaba vaca, no haba en ella agua.
Y sentronse  comer pan: y alzando los ojos miraron, y he aqu una compaa de Ismaelitas que vena de Galaad, y sus camellos traan aromas y blsamo y mirra,  iban  llevarlo  Egipto.
Entonces Jud dijo  sus hermanos: Qu provecho el que matemos  nuestro hermano y encubramos su muerte?
Venid, y vendmosle  los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre l; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con l.
Y como pasaban los Midianitas mercaderes, sacaron ellos  Jos de la cisterna, y trajronle arriba, y le vendieron  los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron  Jos  Egipto.
Y Rubn volvi  la cisterna, y no hall  Jos dentro, y rasg sus vestidos.
Y torn  sus hermanos y dijo: El mozo no parece; y yo, adnde ir yo?<CM>
Entonces tomaron ellos la ropa de Jos, y degollaron un cabrito de las cabras, y tieron la ropa con la sangre;
Y enviaron la ropa de colores y trajronla  su padre, y dijeron: Esta hemos hallado, reconoce ahora si es  no la ropa de tu hijo.
Y l la conoci, y dijo: La ropa de mi hijo es; alguna mala bestia le devor; Jos ha sido despedazado.
Entonces Jacob rasg sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y enlutse por su hijo muchos das.
Y levantronse todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas l no quiso tomar consolacin, y dijo: Porque yo tengo de descender  mi hijo enlutado hasta la sepultura. Y llorlo su padre.
Y los Midianitas lo vendieron en Egipto  Potiphar, eunuco de Faran, capitn de los de la guardia.<CM>
Y ACONTECIO en aquel tiempo, que Jud descendi de con sus hermanos, y fuse  un varn Adullamita, que se llamaba Hira.
Y vi all Jud la hija de un hombre Cananeo, el cual se llamaba Sa; y tomla, y entr  ella:
La cual concibi, y pari un hijo; y llam su nombre Er.
Y concibi otra vez, y pari un hijo, y llam su nombre Onn.
Y volvi  concebir, y pari un hijo, y llam su nombre Sela. Y estaba en Chezib cuando lo pari.
Y Jud tom mujer para su primognito Er, la cual se llamaba Thamar.
Y Er, el primognito de Jud, fu malo  los ojos de Jehov, y quitle Jehov la vida.
Entonces Jud dijo  Onn: Entra  la mujer de tu hermano, y despsate con ella, y suscita simiente  tu hermano.
Y sabiendo Onn que la simiente no haba de ser suya, suceda que cuando entraba  la mujer de su hermano verta en tierra, por no dar simiente  su hermano.
Y desagrad en ojos de Jehov lo que haca, y tambin quit  l la vida.
Y Jud dijo  Thamar su nuera: Estte viuda en casa de tu padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: Que quiz no muera l tambin como sus hermanos. Y fuse Thamar, y estvose en casa de su padre.<CM>
Y pasaron muchos das, y muri la hija de Sa, mujer de Jud; y Jud se consol, y suba  los trasquiladores de sus ovejas  Timnath, l y su amigo Hira el Adullamita.
Y fu dado aviso  Thamar, diciendo: He aqu tu suegro sube  Timnath  trasquilar sus ovejas.
Entonces quit ella de sobre s los vestidos de su viudez, y cubrise con un velo, y arrebozse, y se puso  la puerta de las aguas que estn junto al camino de Timnath; porque vea que haba crecido Sela, y ella no era dada  l por mujer.
Y vila Jud, y tvola por ramera, porque haba ella cubierto su rostro.
Y apartse del camino hacia ella, y djole: Ea, pues, ahora entrar  ti; porque no saba que era su nuera; y ella dijo: Qu me has de dar, si entrares  m?
El respondi: Yo te enviar del ganado un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Hasme de dar prenda hasta que lo enves.
Entonces l dijo: Qu prenda te dar? Ella respondi: Tu anillo, y tu manto, y tu bordn que tienes en tu mano. Y l se los di, y entr  ella, la cual concibi de l.
Y levantse, y fuse: y quitse el velo de sobre s, y vistise las ropas de su viudez.
Y Jud envi el cabrito de las cabras por mano de su amigo el Adullamita, para que tomase la prenda de mano de la mujer; mas no la hall.
Y pregunt  los hombres de aquel lugar, diciendo: Dnde est la ramera de las aguas junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aqu ramera.
Entonces l se volvi  Jud, y dijo: No la he hallado; y tambin los hombres del lugar dijeron: Aqu no ha estado ramera.
Y Jud dijo: Tmeselo para s, porque no seamos menospreciados: he aqu yo he enviado este cabrito, y t no la hallaste.<CM>
Y acaeci que al cabo de unos tres meses fu dado aviso  Jud, diciendo: Thamar tu nuera ha fornicado, y aun cierto est preada de las fornicaciones. Y Jud dijo: Sacadla, y sea quemada.
Y ella cuando la sacaban, envi  decir  su suegro: Del varn cuyas son estas cosas, estoy preada: y dijo ms: Mira ahora cuyas son estas cosas, el anillo, y el manto, y el bordn.
Entonces Jud los reconoci, y dijo: Ms justa es que yo, por cuanto no la he dado  Sela mi hijo. Y nunca ms la conoci.
Y aconteci que al tiempo del parir, he aqu haba dos en su vientre.
Y sucedi, cuando para, que sac la mano el uno, y la partera tom y at  su mano un hilo de grana, diciendo: Este sali primero.
Empero fu que tornando l  meter la mano, he aqu su hermano sali; y ella dijo: Por qu has hecho sobre ti rotura? Y llam su nombre Phares.
Y despus sali su hermano, el que tena en su mano el hilo de grana, y llam su nombre Zara.<CM>
Y LLEVADO Jos  Egipto, comprlo Potiphar, eunuco de Faran, capitn de los de la guardia, varn Egipcio, de mano de los Ismaelitas que lo haban llevado all.
Mas Jehov fu con Jos, y fu varn prosperado: y estaba en la casa de su seor el Egipcio.
Y vi su seor que Jehov era con l, y que todo lo que l haca, Jehov lo haca prosperar en su mano.
As hall Jos gracia en sus ojos, y servale; y l le hizo mayordomo de su casa, y entreg en su poder todo lo que tena.
Y aconteci que, desde cuando le di el encargo de su casa, y de todo lo que tena, Jehov bendijo la casa del Egipcio  causa de Jos; y la bendicin de Jehov fu sobre todo lo que tena, as en casa como en el campo.
Y dej todo lo que tena en mano de Jos; ni con l saba de nada ms que del pan que coma. Y era Jos de hermoso semblante y bella presencia.<CM>
Y aconteci despus de esto, que la mujer de su seor puso sus ojos en Jos, y dijo: Duerme conmigo.
Y l no quiso, y dijo  la mujer de su seor: He aqu que mi seor no sabe conmigo lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene:
No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino  ti, por cuanto t eres su mujer; cmo, pues, hara yo este grande mal y pecara contra Dios?
Y fu que hablando ella  Jos cada da, y no escuchndola l para acostarse al lado de ella, para estar con ella.
Aconteci que entr l un da en casa para hacer su oficio, y no haba nadie de los de casa all en casa.
Y asilo ella por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces dejla l su ropa en las manos, y huy, y salise fuera.<CM>
Y acaeci que cuando vi ella que le haba dejado su ropa en sus manos, y haba hudo fuera,
Llam  los de casa, y hablles diciendo: Mirad, nos ha trado un Hebreo, para que hiciese burla de nosotros: vino l  m para dormir conmigo, y yo d grandes voces;
Y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dej junto  m su ropa, y huy, y salise fuera.
Y ella puso junto  s la ropa de l, hasta que vino su seor  su casa.
Entonces le habl ella semejantes palabras, diciendo: El siervo Hebreo que nos trajiste, vino  m para deshonrarme;
Y como yo alc mi voz y grite, l dej su ropa junto  m, y huy fuera.<CM>
Y sucedi que como oy su seor las palabras que su mujer le hablara, diciendo: As me ha tratado tu siervo; encendise su furor.
Y tom su seor  Jos, y psole en la casa de la crcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo all en la casa de la crcel.
Mas Jehov fu con Jos, y extendi  l su misericordia, y dile gracia en ojos del principal de la casa de la crcel.
Y el principal de la casa de la crcel entreg en mano de Jos todos los presos que haba en aquella prisin; todo lo que hacan all, l lo haca.
No vea el principal de la crcel cosa alguna que en su mano estaba; porque Jehov era con l, y lo que l haca, Jehov lo prosperaba.<CM>
Y ACONTECIO despus de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero delinquieron contra su seor el rey de Egipto.
Y enojse Faran contra sus dos eunucos, contra el principal de los coperos, y contra el principal de los panaderos:
Y psolos en prisin en la casa del capitn de los de la guardia, en la casa de la crcel donde Jos estaba preso.
Y el capitn de los de la guardia di cargo de ellos  Jos, y l les serva: y estuvieron das en la prisin.<CM>
Y ambos  dos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisin, vieron un sueo, cada uno su sueo en una misma noche, cada uno conforme  la declaracin de su sueo.
Y vino  ellos Jos por la maana, y mirlos, y he aqu que estaban tristes.
Y l pregunt  aquellos eunucos de Faran, que estaban con l en la prisin de la casa de su seor, diciendo: Por qu parecen hoy mal vuestros semblantes?
Y ellos le dijeron: Hemos tenido un sueo, y no hay quien lo declare. Entonces les dijo Jos: No son de Dios las declaraciones? Contdmelo ahora.
Entonces el principal de los coperos cont su sueo  Jos, y djole: Yo soaba que vea una vid delante de m,
Y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo  madurar sus racimos de uvas:
Y que la copa de Faran estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas, y las exprima en la copa de Faran, y daba yo la copa en mano de Faran.
Y djole Jos: Esta es su declaracin: Los tres sarmientos son tres das:
Al cabo de tres das Faran te har levantar cabeza, y te restituir  tu puesto: y dars la copa  Faran en su mano, como solas cuando eras su copero.
Acurdate, pues, de m para contigo cuando tuvieres ese bien, y rugote que uses conmigo de misericordia, y hagas mencin de m  Faran, y me saques de esta casa:
Porque hurtado he sido de la tierra de los Hebreos; y tampoco he hecho aqu porqu me hubiesen de poner en la crcel.
Y viendo el principal de los panaderos que haba declarado para bien, dijo  Jos: Tambin yo soaba que vea tres canastillos blancos sobre mi cabeza;
Y en el canastillo ms alto haba de todas las viandas de Faran, obra de panadero; y que las aves las coman del canastillo de sobre mi cabeza.
Entonces respondi Jos, y dijo: Esta es su declaracin: Los tres canastillos tres das son;
Al cabo de tres das quitar Faran tu cabeza de sobre ti, y te har colgar en la horca, y las aves comern tu carne de sobre ti.<CM>
Y fu el tercero da el da del nacimiento de Faran,  hizo banquete  todos sus sirvientes: y alz la cabeza del principal de los coperos, y la cabeza del principal de los panaderos, entre sus servidores.
E hizo volver  su oficio al principal de los coperos; y di l la copa en mano de Faran.
Mas hizo ahorcar al principal de los panaderos, como le haba declarado Jos.
Y el principal de los coperos no se acord de Jos, sino que le olvid.<CM>
Y ACONTECIO que pasados dos aos tuvo Faran un sueo: Parecale que estaba junto al ro;
Y que del ro suban siete vacas, hermosas  la vista, y muy gordas, y pacan en el prado:
Y que otras siete vacas suban tras ellas del ro, de fea vista, y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas  la orilla del ro:
Y que las vacas de fea vista y enjutas de carne devoraban  las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despert Faran.
Durmise de nuevo, y so la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas suban de una sola caa:
Y que otras siete espigas menudas y abatidas del Solano, salan despus de ellas:
Y las siete espigas menudas devoraban  las siete espigas gruesas y llenas. Y despert Faran, y he aqu que era sueo.
Y acaeci que  la maana estaba agitado su espritu; y envi  hizo llamar  todos los magos de Egipto, y  todos sus sabios: y contles Faran sus sueos, mas no haba quien  Faran los declarase.<CM>
Entonces el principal de los coperos habl  Faran, diciendo: Acurdome hoy de mis faltas:
Faran se enoj contra sus siervos, y  m me ech  la prisin de la casa del capitn de los de la guardia,  m y al principal de los panaderos:
Y yo y l vimos un sueo una misma noche: cada uno so conforme  la declaracin de su sueo.
Y estaba all con nosotros un mozo Hebreo, sirviente del capitn de los de la guardia; y se lo contamos, y l nos declar nuestros sueos, y declar  cada uno conforme  su sueo.
Y aconteci que como l nos declar, as fu:  m me hizo volver  mi puesto,  hizo colgar al otro.
Entonces Faran envi y llam  Jos;  hicironle salir corriendo de la crcel, y le cortaron el pelo, y mudaron sus vestidos, y vino  Faran.
Y dijo Faran  Jos: Yo he tenido un sueo, y no hay quien lo declare; mas he odo decir de ti, que oyes sueos para declararlos.
Y respondi Jos  Faran, diciendo: No est en m; Dios ser el que responda paz  Faran.<CM>
Entonces Faran dijo  Jos: En mi sueo parecame que estaba  la orilla del ro:
Y que del ro suban siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacan en el prado:
Y que otras siete vacas suban despus de ellas, flacas y de muy fea traza; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad:
Y las vacas flacas y feas devoraban  las siete primeras vacas gruesas:
Y entraban en sus entraas, mas no se conoca que hubiese entrado en ellas, porque su parecer era an malo, como de primero. Y yo despert.
Vi tambin soando, que siete espigas suban en una misma caa llenas y hermosas;
Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del Solano, suban despus de ellas:
Y las espigas menudas devoraban  las siete espigas hermosas: y helo dicho  los magos, mas no hay quien me lo declare.
Entonces respondi Jos  Faran: El sueo de Faran es uno mismo: Dios ha mostrado  Faran lo que va  hacer.
Las siete vacas hermosas siete aos son; y las espigas hermosas son siete aos: el sueo es uno mismo.
Tambin las siete vacas flacas y feas que suban tras ellas, son siete aos; y las siete espigas menudas y marchitas del Solano, siete aos sern de hambre.
Esto es lo que respondo  Faran. Lo que Dios va  hacer, halo mostrado  Faran.
He aqu vienen siete aos de grande hartura en toda la tierra de Egipto:
Y levantarse han tras ellos siete aos de hambre; y toda la hartura ser olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumir la tierra;
Y aquella abundancia no se echar de ver  causa del hambre siguiente, la cual ser gravsima.
Y el suceder el sueo  Faran dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura  hacerla.<CM>
Por tanto, provase ahora Faran de un varn prudente y sabio, y pngalo sobre la tierra de Egipto.
Haga esto Faran, y ponga gobernadores sobre el pas, y quinte la tierra de Egipto en los siete aos de la hartura;
Y junten toda la provisin de estos buenos aos que vienen, y alleguen el trigo bajo la mano de Faran para mantenimiento de las ciudades; y gurdenlo.
Y est aquella provisin en depsito para el pas, para los siete aos del hambre que sern en la tierra de Egipto; y el pas no perecer de hambre.
Y el negocio pareci bien  Faran, y  sus siervos.
Y dijo Faran  sus siervos: Hemos de hallar otro hombre como ste, en quien haya espritu de Dios?
Y dijo Faran  Jos: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como t:
T sers sobre mi casa, y por tu dicho se gobernar todo mi pueblo: solamente en el trono ser yo mayor que t.
Dijo ms Faran  Jos: He aqu yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.
Entonces Faran quit su anillo de su mano, y psolo en la mano de Jos,  hzole vestir de ropas de lino finsimo, y puso un collar de oro en su cuello;
E hzolo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de l: Doblad la rodilla: y psole sobre toda la tierra de Egipto.
Y dijo Faran  Jos: Yo Faran; y sin ti ninguno alzar su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.
Y llam Faran el nombre de Jos, Zaphnath-paaneah; y dile por mujer  Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On. Y sali Jos por toda la tierra de Egipto.<CM>
Y era Jos de edad de treinta aos cuando fu presentado delante de Faran, rey de Egipto: y sali Jos de delante de Faran, y transit por toda la tierra de Egipto.
E hizo la tierra en aquellos siete aos de hartura  montones.
Y l junt todo el mantenimiento de los siete aos que fueron en la tierra de Egipto, y guard mantenimiento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el mantenimiento del campo de sus alrededores.
Y acopi Jos trigo como arena de la mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tena nmero.
Y nacieron  Jos dos hijos antes que viniese el primer ao del hambre, los cuales le pari Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On.
Y llam Jos el nombre del primognito Manass; porque Dios (dijo) me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.
Y el nombre del segundo llamlo Ephraim; porque Dios (dijo) me hizo frtil en la tierra de mi afliccin.
Y cumplironse los siete aos de la hartura, que hubo en la tierra de Egipto.
Y comenzaron  venir los siete aos del hambre, como Jos haba dicho: y hubo hambre en todos los pases, mas en toda la tierra de Egipto haba pan.
Y cuando se sinti el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clam  Faran por pan. Y dijo Faran  todos los Egipcios: Id  Jos, y haced lo que l os dijere.
Y el hambre estaba por toda la extensin del pas. Entonces abri Jos todo granero donde haba, y venda  los Egipcios; porque haba crecido el hambre en la tierra de Egipto.
Y toda la tierra vena  Egipto para comprar de Jos, porque por toda la tierra haba crecido el hambre.<CM>
Y VIENDO Jacob que en Egipto haba alimentos, dijo  sus hijos: Por qu os estis mirando?
Y dijo: He aqu, yo he odo que hay vveres en Egipto; descended all, y comprad de all para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos.
Y descendieron los diez hermanos de Jos  comprar trigo  Egipto.
Mas Jacob no envi  Benjamn hermano de Jos con sus hermanos; porque dijo: No sea acaso que le acontezca algn desastre.
Y vinieron los hijos de Israel  comprar entre los que venan: porque haba hambre en la tierra de Canan.
Y Jos era el seor de la tierra, que venda  todo el pueblo de la tierra: y llegaron los hermanos de Jos,  inclinronse  l rostro por tierra.<CM>
Y Jos como vi  sus hermanos, conocilos; mas hizo que no los conoca, y hablles speramente, y les dijo: De dnde habis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canan  comprar alimentos.
Jos, pues, conoci  sus hermanos; pero ellos no le conocieron.
Entonces se acord Jos de los sueos que haba tenido de ellos, y djoles: Espas sois; por ver lo descubierto del pas habis venido.
Y ellos le respondieron: No, seor mo: mas tus siervos han venido  comprar alimentos.
Todos nosotros somos hijos de un varn: somos hombres de verdad: tus siervos nunca fueron espas.
Y l les dijo: No;  ver lo descubierto del pas habis venido.
Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varn en la tierra de Canan; y he aqu el menor est hoy con nuestro padre, y otro no parece.
Y Jos les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espas:
En esto seris probados: Vive Faran que no saldris de aqu, sino cuando vuestro hermano menor aqu viniere.
Enviad uno de vosotros, y traiga  vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras sern probadas, si hay verdad con vosotros: y si no, vive Faran, que sois espas.
Y juntlos en la crcel por tres das.
Y al tercer da djoles Jos: Haced esto, y vivid: Yo temo  Dios:
Si sois hombres de verdad, quede preso en la casa de vuestra crcel uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento para el hambre de vuestra casa:
Pero habis de traerme  vuestro hermano menor, y sern verificadas vuestras palabras, y no moriris. Y ellos lo hicieron as.<CM>
Y decan el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le omos: por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.
Entonces Rubn les respondi, diciendo: No os habl yo y dije: No pequis contra el mozo; y no escuchsteis? He aqu tambin su sangre es requerida.
Y ellos no saban que los entenda Jos, porque haba intrprete entre ellos.
Y apartse l de ellos, y llor: despus volvi  ellos, y les habl, y tom de entre ellos  Simen, y aprisionle  vista de ellos.
Y mand Jos que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, ponindolo en su saco, y les diesen comida para el camino:  hzose as con ellos.
Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y furonse de all.
Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer  su asno en el mesn, vi su dinero que estaba en la boca de su costal.
Y dijo  sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aun helo aqu en mi saco. Sobresaltseles entonces el corazn, y espantados dijeron el uno al otro: Qu es esto que nos ha hecho Dios?<CM>
Y venidos  Jacob su padre en tierra de Canan, contronle todo lo que les haba acaecido, diciendo:
Aquel varn, seor de la tierra, nos habl speramente, y nos trat como  espas de la tierra:
Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espas:
Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor est hoy con nuestro padre en la tierra de Canan.
Y aquel varn, seor de la tierra, nos dijo: En esto conocer que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas, y andad,
Y traedme  vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espas, sino hombres de verdad: as os dar  vuestro hermano, y negociaris en la tierra.
Y aconteci que vaciando ellos sus sacos, he aqu que en el saco de cada uno estaba el atado de su dinero: y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.
Entonces su padre Jacob les dijo: Habisme privado de mis hijos; Jos no parece, ni Simen tampoco, y  Benjamn le llevaris: contra m son todas estas cosas.
Y Rubn habl  su padre, diciendo: Hars morir  mis dos hijos, si no te lo volviere; entrgalo en mi mano, que yo lo volver  ti.
Y l dijo: No descender mi hijo con vosotros; que su hermano es muerto, y l solo ha quedado: y si le aconteciere algn desastre en el camino por donde vais, haris descender mis canas con dolor  la sepultura.<CM>
Y EL hambre era grande en la tierra.
Y aconteci que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, djoles su padre: Volved, y comprad para nosotros un poco de alimento.
Y respondi Jud, diciendo: Aquel varn nos protest con nimo resuelto, diciendo: No veris mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.
Si enviares  nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento:
Pero si no le enviares, no descenderemos: porque aquel varn nos dijo: No veris mi rostro sin vuestro hermano con vosotros.
Y dijo Israel: Por qu me hicisteis tanto mal, declarando al varn que tenais ms hermano?
Y ellos respondieron: Aquel varn nos pregunt expresamente por nosotros, y por nuestra parentela, diciendo: Vive an vuestro padre? tenis otro hermano? y declarmosle conforme  estas palabras. Podamos nosotros saber que haba de decir: Haced venir  vuestro hermano?
Entonces Jud dijo  Israel su padre: Enva al mozo conmigo, y nos levantaremos  iremos,  fin que vivamos y no muramos nosotros, y t, y nuestros nios.
Yo lo fo;  m me pedirs cuenta de l: si yo no te lo volviere y lo pusiere delante de ti, ser para ti el culpante todos los das:
Que si no nos hubiramos detenido, cierto ahora hubiramos ya vuelto dos veces.<CM>
Entonces Israel su padre les respondi: Pues que as es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros vasos, y llevad  aquel varn un presente, un poco de blsamo, y un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras.
Y tomad en vuestras manos doblado dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales; quiz fu yerro.
Tomad tambin  vuestro hermano, y levantaos, y volved  aquel varn.
Y el Dios Omnipotente os d misericordias delante de aquel varn, y os suelte al otro vuestro hermano, y  este Benjamn. Y si he de ser privado de mis hijos, salo.<CM>
Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano doblado dinero, y  Benjamn; y se levantaron, y descendieron  Egipto, y presentronse delante de Jos.
Y vi Jos  Benjamn con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa  esos hombres, y degella vctima, y aderza la; porque estos hombres comern conmigo al medio da.
E hizo el hombre como Jos dijo; y meti aquel hombre  los hombres en casa de Jos.
Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron metidos en casa de Jos, y decan: Por el dinero que fu vuelto en nuestros costales la primera vez nos han metido aqu, para revolver contra nosotros, y dar sobre nosotros, y tomarnos por siervos  nosotros, y  nuestros asnos.
Y llegronse al mayordomo de la casa de Jos, y le hablaron  la entrada de la casa.
Y dijeron: Ay, seor mo, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio  comprar alimentos:
Y aconteci que como vinimos al mesn y abrimos nuestros costales, he aqu el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y hmoslo vuelto en nuestras manos.
Hemos tambin trado en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos: nosotros no sabemos quin haya puesto nuestro dinero en nuestros costales.
Y l respondi: Paz  vosotros, no temis; vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os di el tesoro en vuestros costales: vuestro dinero vino  m. Y sac  Simen  ellos.
Y meti aquel varn  aquellos hombres en casa de Jos: y diles agua, y lavaron sus pies: y di de comer  sus asnos.
Y ellos prepararon el presente entretanto que vena Jos al medio da, porque haban odo que all haban de comer pan.<CM>
Y vino Jos  casa, y ellos le trajeron el presente que tenan en su mano dentro de casa,  inclinronse  l hasta tierra.
Entonces les pregunt l cmo estaban, y dijo: Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? vive todava?
Y ellos respondieron: Bien va  tu siervo nuestro padre; aun vive. Y se inclinaron,  hicieron reverencia.
Y alzando l sus ojos vi  Benjamn su hermano, hijo de su madre, y dijo: Es ste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mo.
Entonces Jos se apresur, porque se conmovieron sus entraas  causa de su hermano, y procur donde llorar: y entrse en su cmara, y llor all.
Y lav su rostro, y sali fuera, y reprimise, y dijo: Poned pan.
Y pusieron para l aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los Egipcios que con l coman: porque los Egipcios no pueden comer pan con los Hebreos, lo cual es abominacin  los Egipcios.
Y sentronse delante de l, el mayor conforme  su mayora, y el menor conforme  su menora; y estaban aquellos hombres atnitos mirndose el uno al otro.
Y l tom viandas de delante de s para ellos; mas la porcin de Benjamn era cinco veces como cualquiera de las de ellos. Y bebieron, y alegrronse con l.<CM>
Y MANDO Jos al mayordomo de su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal:
Y pondrs mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. Y l hizo como dijo Jos.
Venida la maana, los hombres fueron despedidos con sus asnos.
Habiendo ellos salido de la ciudad, de la que aun no se haban alejado, dijo Jos  su mayordomo: Levntate, y sigue  esos hombres; y cuando los alcanzares, diles: Por qu habis vuelto mal por bien?
No es sta en la que bebe mi seor, y por la que suele adivinar? habis hecho mal en lo que hicisteis.
Y como l los alcanz, djoles estas palabras.
Y ellos le respondieron: Por qu dice mi seor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos.
He aqu, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos  traer desde la tierra de Canan; cmo, pues, habamos de hurtar de casa de tu seor plata ni oro?
Aquel de tus siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi seor.
Y l dijo: Tambin ahora sea conforme  vuestras palabras; aqul en quien se hallare, ser mi siervo, y vosotros seris sin culpa.
Ellos entonces se dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abri cada cual el costal suyo.
Y busc; desde el mayor comenz, y acab en el menor; y la copa fu hallada en el costal de Benjamn.
Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y carg cada uno su asno, y volvieron  la ciudad.
Y lleg Jud con sus hermanos  casa de Jos, que aun estaba all, y postrronse delante de l en tierra.
Y djoles Jos: Qu obra es esta que habis hecho? no sabis que un hombre como yo sabe adivinar?
Entonces dijo Jud: Qu diremos  mi seor? qu hablaremos?  con qu nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos: he aqu, nosotros somos siervos de mi seor, nosotros, y tambin aqul en cuyo poder fu hallada la copa.
Y l respondi: Nunca yo tal haga: el varn en cuyo poder fu hallada la copa, l ser mi siervo; vosotros id en paz  vuestro padre.<CM>
Entonces Jud se lleg  l, y dijo: Ay seor mo, rugote que hable tu siervo una palabra en odos de mi seor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que t eres como Faran.
Mi seor pregunt  sus siervos, diciendo: Tenis padre  hermano?
Y nosotros respondimos  mi seor: Tenemos un padre anciano, y un mozo que le naci en su vejez, pequeo an; y un hermano suyo muri, y l qued solo de su madre, y su padre lo ama.
Y t dijiste  tus siervos: Tradmelo, y pondr mis ojos sobre l.
Y nosotros dijimos  mi seor: El mozo no puede dejar  su padre, porque si le dejare, su padre morir.
Y dijiste  tus siervos: Si vuestro hermano menor no descendiere con vosotros, no veis ms mi rostro.
Aconteci pues, que como llegamos  mi padre tu siervo, contmosle las palabras de mi seor.
Y dijo nuestro padre: Volved  comprarnos un poco de alimento.
Y nosotros respondimos: No podemos ir: si nuestro hermano fuere con nosotros, iremos; porque no podemos ver el rostro del varn, no estando con nosotros nuestro hermano el menor.
Entonces tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabis que dos me pari mi mujer;
Y el uno sali de conmigo, y pienso de cierto que fu despedazado, y hasta ahora no le he visto;
Y si tomareis tambin ste de delante de m, y le aconteciere algn desastre, haris descender mis canas con dolor  la sepultura.
Ahora, pues, cuando llegare yo  tu siervo mi padre, y el mozo no fuere conmigo, como su alma est ligada al alma de l,
Suceder que cuando no vea al mozo, morir: y tus siervos harn descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor  la sepultura.
Como tu siervo sali por fiador del mozo con mi padre, diciendo: Si no te lo volviere, entonces yo ser culpable para mi padre todos los das;
Rugote por tanto que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi seor, y que el mozo vaya con sus hermanos.
Porque cmo ir yo  mi padre sin el mozo? No podr, por no ver el mal que sobrevendr  mi padre.<CM>
NO poda ya Jos contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clam: Haced salir de conmigo  todos. Y no qued nadie con l, al darse  conocer Jos  sus hermanos.
Entonces se di  llorar  voz en grito; y oyeron los Egipcios, y oy tambin la casa de Faran.
Y dijo Jos  sus hermanos: Yo soy Jos: vive an mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de l.
Entonces dijo Jos  sus hermanos: Llegaos ahora  m. Y ellos se llegaron. Y l dijo: Yo soy Jos vuestro hermano el que vendisteis para Egipto.
Ahora pues, no os entristezcis, ni os pese de haberme vendido ac; que para preservacin de vida me envi Dios delante de vosotros:
Que ya ha habido dos aos de hambre en medio de la tierra, y aun quedan cinco aos en que ni habr arada ni siega.
Y Dios me envi delante de vosotros, para que vosotros quedaseis en la tierra, y para daros vida por medio de grande salvamento.
As pues, no me enviasteis vosotros ac, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faran, y por seor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
Daos priesa, id  mi padre y decidle: As dice tu hijo Jos: Dios me ha puesto por seor de todo Egipto; ven  m, no te detengas:
Y habitars en la tierra de Gosn, y estars cerca de m, t y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes.
Y all te alimentar, pues aun quedan cinco aos de hambre, porque no perezcas de pobreza t y tu casa, y todo lo que tienes:
Y he aqu, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamn, que mi boca os habla.
Haris pues saber  mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habis visto: y daos priesa, y traed  mi padre ac.
Y echse sobre el cuello de Benjamn su hermano, y llor; y tambin Benjamn llor sobre su cuello.
Y bes  todos sus hermanos, y llor sobre ellos: y despus sus hermanos hablaron con l.<CM>
Y oyse la noticia en la casa de Faran, diciendo: Los hermanos de Jos han venido. Y plugo en los ojos de Faran y de sus siervos.
Y dijo Faran  Jos: Di  tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias,  id, volved  la tierra de Canan;
Y tomad  vuestro padre y vuestras familias, y venid  m, que yo os dar lo bueno de la tierra de Egipto y comeris la grosura de la tierra.
Y t manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros nios y vuestras mujeres; y tomad  vuestro padre, y venid.
Y no se os d nada de vuestras alhajas, porque el bien de la tierra de Egipto ser vuestro.
E hicironlo as los hijos de Israel: y diles Jos carros conforme  la orden de Faran, y suministrles vveres para el camino.
A cada uno de todos ellos di mudas de vestidos, y  Benjamn di trescientas piezas de plata, y cinco mudas de vestidos.
Y  su padre envi esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo, y pan y comida, para su padre en el camino.
Y despidi  sus hermanos, y furonse. Y l les dijo: No riis por el camino.<CM>
Y subieron de Egipto, y llegaron  la tierra de Canan  Jacob su padre.
Y dironle las nuevas, diciendo: Jos vive an; y l es seor en toda la tierra de Egipto. Y su corazn se desmay; pues no los crea.
Y ellos le contaron todas las palabras de Jos, que l les haba hablado; y viendo l los carros que Jos enviaba para llevarlo, el espritu de Jacob su padre revivi.
Entonces dijo Israel: Basta; Jos mi hijo vive todava: ir, y le ver antes que yo muera.<CM>
Y PARTIOSE Israel con todo lo que tena, y vino  Beer-seba, y ofreci sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Y habl Dios  Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y l respondi: Heme aqu.
Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender  Egipto, porque yo te pondr all en gran gente.
Yo descender contigo  Egipto, y yo tambin te har volver: y Jos pondr su mano sobre tus ojos.<CM>
Y levantse Jacob de Beer-seba; y tomaron los hijos de Israel  su padre Jacob, y  sus nios, y  sus mujeres, en los carros que Faran haba enviado para llevarlo.
Y tomaron sus ganados, y su hacienda que haba adquirido en la tierra de Canan, y vinironse  Egipto, Jacob, y toda su simiente consigo;
Sus hijos, y los hijos de sus hijos consigo; sus hijas, y las hijas de sus hijos, y  toda su simiente trajo consigo  Egipto.
Y estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubn, el primognito de Jacob.
Y los hijos de Rubn: Hanoch, y Phallu, y Hezrn, y Carmi.
Y los hijos de Simen: Jemuel, y Jamn, y Ohad, y Jachn, y Zohar, y Sal, hijo de la Cananea.
Y los hijos de Lev: Gersn, Coath, y Merari.
Y los hijos de Jud: Er, y Onn, y Sela, y Phares, y Zara: mas Er y Onn, murieron en la tierra de Canan. Y los hijos de Phares fueron Hezrn y Hamul.
Y los hijos de Issachr: Thola, y Phua, y Job, y Simrn.
Y los hijos de Zabuln: Sered y Eln, y Jahleel.
Estos fueron los hijos de Lea, los que pari  Jacob en Padan-aram, y adems su hija Dina: treinta y tres las almas todas de sus hijos  hijas.
Y los hijos de Gad: Ziphin, y Aggi, y Ezbn, y Suni, y Heri, y Arodi, y Areli.
Y los hijos de Aser: Jimna,  Ishua,  Isui y Beria, y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Beria: Heber, y Malchel.
Estos fueron los hijos de Zilpa, la que Labn di  su hija Lea, y pari estos  Jacob; todas diez y seis almas.
Y los hijos de Rachl, mujer de Jacob: Jos y Benjamn.
Y nacieron  Jos en la tierra de Egipto Manass y Ephraim, los que le pari Asenath, hija de Potipherah, sacerdote de On.
Y los hijos de Benjamn fueron Bela, y Bechr y Asbel, y Gera, y Naamn, y Ehi, y Ros y Muppim, y Huppim, y Ard.
Estos fueron los hijos de Rachl, que nacieron  Jacob: en todas, catorce almas.
Y los hijos de Dan: Husim.
Y los hijos de Nephtal: Jahzeel, y Guni, y Jezer, y Shillem.
Estos fueron los hijos de Bilha, la que di Labn  Rachl su hija, y pari estos  Jacob; todas siete almas.
Todas las personas que vinieron con Jacob  Egipto, procedentes de sus lomos, sin las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis.
Y los hijos de Jos, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las almas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta.<CM>
Y envi  Jud delante de s  Jos, para que le viniese  ver  Gosn; y llegaron  la tierra de Gosn.
Y Jos unci su carro y vino  recibir  Israel su padre  Gosn; y se manifest  l, y echse sobre su cuello, y llor sobre su cuello bastante.
Entonces Israel dijo  Jos: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, pues aun vives.
Y Jos dijo  sus hermanos, y  la casa de su padre: Subir y har saber  Faran, y dirle: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canan, han venido  m;
Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos: y han trado sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenan.
Y cuando Faran os llamare y dijere: cul es vuestro oficio?
Entonces diris: Hombres de ganadera han sido tus siervos desde nuestra mocedad hasta ahora, nosotros y nuestros padres;  fin que moris en la tierra de Gosn, porque los Egipcios abominan todo pastor de ovejas.<CM>
Y JOS vino,  hizo saber  Faran, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canan, y he aqu, estn en la tierra de Gosn.
Y de los postreros de sus hermanos tom cinco varones, y presentlos delante de Faran.
Y Faran dijo  sus hermanos: Cul es vuestro oficio? Y ellos respondieron  Faran: Pastores de ovejas son tus siervos, as nosotros como nuestros padres.
Dijeron adems  Faran: Por morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canan: por tanto, te rogamos ahora que habiten tus siervos en la tierra de Gosn.
Entonces Faran habl  Jos, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido  ti;
La tierra de Egipto delante de ti est; en lo mejor de la tierra haz habitar  tu padre y  tus hermanos; habiten en la tierra de Gosn; y si entiendes que hay entre ellos hombres eficaces, ponlos por mayorales del ganado mo.
Y Jos introdujo  su padre, y presentlo delante de Faran; y Jacob bendijo  Faran.
Y dijo Faran  Jacob: Cuntos son los das de los aos de tu vida?
Y Jacob respondi  Faran: Los das de los aos de mi peregrinacin son ciento treinta aos; pocos y malos han sido los das de los aos de mi vida, y no han llegado  los das de los aos de la vida de mis padres en los das de su peregrinacin.
Y Jacob bendijo  Faran, y salise de delante de Faran.
As Jos hizo habitar  su padre y  sus hermanos, y diles posesin en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Rameses como mand Faran.
Y alimentaba Jos  su padre y  sus hermanos, y  toda la casa de su padre, de pan, hasta la boca del nio.<CM>
Y no haba pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave; por lo que desfalleci de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canan.
Y recogi Jos todo el dinero que se hall en la tierra de Egipto y en la tierra de Canan, por los alimentos que de l compraban; y meti Jos el dinero en casa de Faran.
Y acabado el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canan, vino todo Egipto  Jos diciendo: Danos pan: por qu moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero?
Y Jos dijo: Dad vuestros ganados, y yo os dar por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero.
Y ellos trajeron sus ganados  Jos; y Jos les di alimentos por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos: y sustentlos de pan por todos sus ganados aquel ao.
Y acabado aquel ao, vinieron  l el segundo ao, y le dijeron: No encubriremos  nuestro seor que el dinero ciertamente se ha acabado; tambin el ganado es ya de nuestro seor; nada ha quedado delante de nuestro seor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.
Por qu moriremos delante de tus ojos, as nosotros como nuestra tierra? Cmpranos  nosotros y  nuestra tierra por pan, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos de Faran: y danos simiente para que vivamos y no muramos, y no sea asolada la tierra.
Entonces compr Jos toda la tierra de Egipto para Faran; pues los Egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agrav el hambre sobre ellos: y la tierra vino  ser de Faran.
Y al pueblo hzolo pasar  las ciudades desde el un cabo del trmino de Egipto hasta el otro cabo.
Solamente la tierra de los sacerdotes no compr, por cuanto los sacerdotes tenan racin de Faran, y ellos coman su racin que Faran les daba: por eso no vendieron su tierra.
Y Jos dijo al pueblo: He aqu os he hoy comprado y  vuestra tierra para Faran: ved aqu simiente, y sembraris la tierra.
Y ser que de los frutos daris el quinto  Faran, y las cuatro partes sern vuestras para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento, y de los que estn en vuestras casas, y para que coman vuestros nios.
Y ellos respondieron: La vida nos has dado: hallemos gracia en ojos de mi seor, y seamos siervos de Faran.
Entonces Jos lo puso por fuero hasta hoy sobre la tierra de Egipto, sealando para Faran el quinto; excepto slo la tierra de los sacerdotes, que no fu de Faran.<CM>
As habit Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosn; y aposesionronse en ella, y se aumentaron, y multiplicaron en gran manera.
Y vivi Jacob en la tierra de Egipto diecisiete aos: y fueron los das de Jacob, los aos de su vida, ciento cuarenta y siete aos.
Y llegronse los das de Israel para morir, y llam  Jos su hijo, y le dijo: Si he hallado ahora gracia en tus ojos, rugote que pongas tu mano debajo de mi muslo, y hars conmigo misericordia y verdad; rugote que no me entierres en Egipto;
Mas cuando durmiere con mis padres, llevarme has de Egipto, y me sepultars en el sepulcro de ellos. Y l respondi: Yo har como t dices.
Y l dijo: Jramelo. Y l le jur. Entonces Israel se inclin sobre la cabecera de la cama.<CM>
Y SUCEDIO despus de estas cosas el haberse dicho  Jos: He aqu tu padre est enfermo. Y l tom consigo sus dos hijos Manass y Ephraim.
Y se hizo saber  Jacob, diciendo: He aqu tu hijo Jos viene  ti. Entonces se esforz Israel, y sentse sobre la cama;
Y dijo  Jos: El Dios Omnipotente me apareci en Luz en la tierra de Canan, y me bendijo,
Y djome: He aqu, yo te har crecer, y te multiplicar, y te pondr por estirpe de pueblos: y dar esta tierra  tu simiente despus de ti por heredad perpetua.
Y ahora tus dos hijos Ephraim y Manass, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese  ti  la tierra de Egipto, mos son; como Rubn y Simen, sern mos:
Y los que despus de ellos has engendrado, sern tuyos; por el nombre de sus hermanos sern llamados en sus heredades.
Porque cuando yo vena de Padan-aram, se me muri Rachl en la tierra de Canan, en el camino, como media legua de tierra viniendo  Ephrata; y sepultla all en el camino de Ephrata, que es Bethlehem.<CM>
Y vi Israel los hijos de Jos, y dijo: Quines son stos?
Y respondi Jos  su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aqu. Y l dijo: Allgalos ahora  m, y los bendecir.
Y los ojos de Israel estaban tan agravados de la vejez, que no poda ver. Hzoles, pues, llegar  l, y l los bes y abraz.
Y dijo Israel  Jos: No pensaba yo ver tu rostro, y he aqu Dios me ha hecho ver tambin tu simiente.
Entonces Jos los sac de entre sus rodillas,  inclinse  tierra.
Y tomlos Jos  ambos, Ephraim  su diestra,  la siniestra de Israel; y  Manass  su izquierda,  la derecha de Israel;  hzoles llegar  l.
Entonces Israel extendi su diestra, y psola sobre la cabeza de Ephraim, que era el menor, y su siniestra sobre la cabeza de Manass, colocando as sus manos adrede, aunque Manass era el primognito.
Y bendijo  Jos, y dijo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham  Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este da,
El Angel que me liberta de todo mal, bendiga  estos mozos: y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de mis padres Abraham  Isaac: y multipliquen en gran manera en medio de la tierra.
Entonces viendo Jos que su padre pona la mano derecha sobre la cabeza de Eprhaim, causle esto disgusto; y asi la mano de su padre, para mudarla de sobre la cabeza de Ephraim  la cabeza de Manass.
Y dijo Jos  su padre: No as, padre mo, porque ste es el primognito; pon tu diestra sobre su cabeza.
Mas su padre no quiso, y dijo: Lo s, hijo mo, lo s: tambin l vendr  ser un pueblo, y ser tambin acrecentado; pero su hermano menor ser ms grande que l, y su simiente ser plenitud de gentes.
Y bendjolos aquel da, diciendo: En ti bendecir Israel, diciendo: Pngate Dios como  Ephraim y como  Manass. Y puso  Ephraim delante de Manass.
Y dijo Israel  Jos: He aqu, yo muero, mas Dios ser con vosotros, y os har volver  la tierra de vuestros padres.
Y yo te he dado  ti una parte sobre tus hermanos, la cual tom yo de mano del Amorrheo con mi espada y con mi arco.<CM>
Y LLAMO Jacob  sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declarar lo que os ha de acontecer en los postreros das.
Juntaos y oid, hijos de Jacob; Y escuchad  vuestro padre Israel.
Rubn, t eres mi primognito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder.
Corriente como las aguas, no seas el principal; Por cuanto subiste al lecho de tu padre: Entonces te envileciste, subiendo  mi estrado.<CM>
Simen y Lev, hermanos: Armas de iniquidad sus armas.
En su secreto no entre mi alma, Ni mi honra se junte en su compaa; Que en su furor mataron varn, Y en su voluntad arrancaron muro.
Maldito su furor, que fu fiero; Y su ira, que fu dura: Yo los apartar en Jacob, Y los esparcir en Israel.<CM>
Jud, alabarte han tus hermanos: Tu mano en la cerviz de tus enemigos: Los hijos de tu padre se inclinarn  ti.
Cachorro de len Jud: De la presa subiste, hijo mo: Encorvse, echse como len, As como len viejo; quin lo despertar?
No ser quitado el cetro de Jud, Y el legislador de entre sus pis, Hasta que venga Shiloh; Y  l se congregarn los pueblos.
Atando  la vid su pollino, Y  la cepa el hijo de su asna, Lav en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto:
Sus ojos bermejos del vino, Y los dientes blancos de la leche.<CM>
Zabuln en puertos de mar habitar, Y ser para puerto de navos; Y su trmino hasta Sidn.
Issachr, asno huesudo Echado entre dos tercios:
Y vi que el descanso era bueno, Y que la tierra era deleitosa; Y baj su hombro para llevar, Y sirvi en tributo.
Dan juzgar  su pueblo, Como una de las tribus de Israel.
Ser Dan serpiente junto al camino, Cerasta junto  la senda, Que muerde los talones de los caballos, Y hace caer por detrs al cabalgador de ellos.
Tu salud esper, oh Jehov.
Gad, ejrcito lo acometer; Mas l acometer al fin.
El pan de Aser ser grueso, Y l dar deleites al rey.
Nephtal, sierva dejada, Que dar dichos hermosos.<CM>
Ramo fructfero Jos, Ramo fructfero junto  fuente, Cuyos vstagos se extienden sobre el muro.
Y causronle amargura, Y asaeteronle, Y aborrecironle los archeros:
Mas su arco qued en fortaleza, Y los brazos de sus manos se corroboraron Por las manos del Fuerte de Jacob, (De all el pastor, y la piedra de Israel,)
Del Dios de tu padre, el cual te ayudar, Y del Omnipotente, el cual te bendecir Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que est abajo, Con bendiciones del seno y de la matriz.
Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: Hasta el trmino de los collados eternos Sern sobre la cabeza de Jos, Y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos.
Benjamn, lobo arrebatador: A la maana comer la presa, Y  la tarde repartir los despojos.<CM>
Todos estos fueron las doce tribus de Israel: y esto fu lo que su padre les dijo, y bendjolos;  cada uno por su bendicin los bendijo.
Mandles luego, y djoles: Yo voy  ser reunido con mi pueblo: sepultadme con mis padres en la cueva que est en el campo de Ephrn el Hetheo;
En la cueva que est en el campo de Macpela, que est delante de Mamre en la tierra de Canan, la cual compr Abraham con el mismo campo de Ephrn el Hetheo, para heredad de sepultura.
All sepultaron  Abraham y  Sara su mujer; all sepultaron  Isaac y  Rebeca su mujer; all tambin sepult yo  Lea.
La compra del campo y de la cueva que est en l, fu de los hijos de Heth.
Y como acab Jacob de dar rdenes  sus hijos, encogi sus pies en la cama, y espir: y fu reunido con sus padres.<CM>
ENTONCES se ech Jos sobre el rostro de su padre, y llor sobre l, y beslo.
Y mand Jos  sus mdicos familiares que embalsamasen  su padre: y los mdicos embalsamaron  Israel.
Y cumplironle cuarenta das, porque as cumplan los das de los embalsamados, y llorronlo los Egipcios setenta das.
Y pasados los das de su luto, habl Jos  los de la casa de Faran, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que hablis en odos de Faran, diciendo:
Mi padre me conjur diciendo: He aqu yo muero; en mi sepulcro que yo cav para m en la tierra de Canan, all me sepultars; ruego pues que vaya yo ahora, y sepultar  mi padre, y volver.
Y Faran dijo: Ve, y sepulta  tu padre, como l te conjur.<CM>
Entonces Jos subi  sepultar  su padre; y subieron con l todos los siervos de Faran, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto.
Y toda la casa de Jos, y sus hermanos, y la casa de su padre: solamente dejaron en la tierra de Gosn sus nios, y sus ovejas y sus vacas.
Y subieron tambin con l carros y gente de  caballo,  hzose un escuadrn muy grande.
Y llegaron hasta la era de Atad, que est  la otra parte del Jordn, y endecharon all con grande y muy grave lamentacin: y Jos hizo  su padre duelo por siete das.
Y viendo los moradores de la tierra, los Cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los Egipcios: por eso fu llamado su nombre Abelmizraim, que est  la otra parte del Jordn.
Hicieron, pues, sus hijos con l, segn les haba mandado:
Pues llevronlo sus hijos  la tierra de Canan, y le sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que haba comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Ephrn el Hetheo, delante de Mamre.
Y tornse Jos  Egipto, l y sus hermanos, y todos los que subieron con l  sepultar  su padre, despus que le hubo sepultado.<CM>
Y viendo los hermanos de Jos que su padre era muerto, dijeron: Quiz nos aborrecer Jos, y nos dar el pago de todo el mal que le hicimos.
Y enviaron  decir  Jos: Tu padre mand antes de su muerte, diciendo:
As diris  Jos: Rugote que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron: por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y Jos llor mientras hablaban.
Y vinieron tambin sus hermanos, y postrronse delante de l, y dijeron: Henos aqu por tus siervos.
Y respondiles Jos: No temis: estoy yo en lugar de Dios?
Vosotros pensasteis mal sobre m, mas Dios lo encamin  bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida  mucho pueblo.
Ahora, pues, no tengis miedo; yo os sustentar  vosotros y  vuestros hijos. As los consol, y les habl al corazn.<CM>
Y estuvo Jos en Egipto, l y la casa de su padre: y vivi Jos ciento diez aos.
Y vi Jos los hijos de Ephraim hasta la tercera generacin: tambin los hijos de Machr, hijo de Manass, fueron criados sobre las rodillas de Jos.
Y Jos dijo  sus hermanos: Yo me muero; mas Dios ciertamente os visitar, y os har subir de aquesta tierra  la tierra que jur  Abraham,  Isaac, y  Jacob.
Y conjur Jos  los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitar, y haris llevar de aqu mis huesos.
Y muri Jos de edad de ciento diez aos; y embalsamronlo, y fu puesto en un atad en Egipto.<CM>
ESTOS son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entr con su familia.
Rubn, Simen, Lev y Jud;
Issachr, Zabuln y Benjamn;
Dan y Nephtal, Gad y Aser.
Y todas las almas de los que salieron del muslo de Jacob, fueron setenta. Y Jos estaba en Egipto.
Y muri Jos, y todos sus hermanos, y toda aquella generacin.
Y los hijos de Israel crecieron, y multiplicaron, y fueron aumentados y corroborados en extremo; y llense la tierra de ellos.<CM>
Levantse entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conoca  Jos; el cual dijo  su pueblo:
He aqu, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y ms fuerte que nosotros:
Ahora, pues, seamos sabios para con l, porque no se multiplique, y acontezca que viniendo guerra, l tambin se junte con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra.
Entonces pusieron sobre l comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas; y edificaron  Faran las ciudades de los bastimentos, Phithom y Raamses.
Empero cuanto ms los opriman, tanto ms se multiplicaban y crecan: as que estaban ellos fastidiados de los hijos de Israel.
Y los Egipcios hicieron servir  los hijos de Israel con dureza:
Y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo, y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigorismo.<CM>
Y habl el rey de Egipto  las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Siphra, y otra Pha, y djoles:
Cuando parteareis  las Hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo, matadlo; y si fuere hija, entonces viva.
Mas las parteras temieron  Dios, y no hicieron como les mand el rey de Egipto, sino que reservaban la vida  los nios.
Y el rey de Egipto hizo llamar  las parteras y djoles: Por qu habis hecho esto, que habis reservado la vida  los nios?
Y las parteras respondieron  Faran: Porque las mujeres Hebreas no son como las Egipcias: porque son robustas, y paren antes que la partera venga  ellas.
Y Dios hizo bien  las parteras: y el pueblo se multiplic, y se corroboraron en gran manera.
Y por haber las parteras temido  Dios, l les hizo casas.
Entonces Faran mand  todo su pueblo, diciendo: Echad en el ro todo hijo que naciere, y  toda hija reservad la vida.<CM>
UN varn de la familia de Lev fu, y tom por mujer una hija de Lev:
La cual concibi, y pari un hijo: y vindolo que era hermoso, tvole escondido tres meses.
Pero no pudiendo ocultarle ms tiempo, tom una arquilla de juncos, y calafatela con pez y betn, y coloc en ella al nio, y psolo en un carrizal  la orilla del ro:
Y parse una hermana suya  lo lejos, para ver lo que le acontecera.<CM>
Y la hija de Faran descendi  lavarse al ro, y pasendose sus doncellas por la ribera del ro, vi ella la arquilla en el carrizal, y envi una criada suya  que la tomase.
Y como la abri, vi al nio; y he aqu que el nio lloraba. Y teniendo compasin de l, dijo: De los nios de los Hebreos es ste.
Entonces su hermana dijo  la hija de Faran: Ir  llamarte un ama de las Hebreas, para que te cre este nio?
Y la hija de Faran respondi: Ve. Entonces fu la doncella, y llam  la madre del nio;
A la cual dijo la hija de Faran: Lleva este nio, y cramelo, y yo te lo pagar. Y la mujer tom al nio, y crilo.
Y como creci el nio, ella lo trajo  la hija de Faran, la cual lo prohij, y psole por nombre Moiss, diciendo: Porque de las aguas lo saqu.<CM>
Y en aquellos das acaeci que, crecido ya Moiss, sali  sus hermanos, y vi sus cargas: y observ  un Egipcio que hera  uno de los Hebreos, sus hermanos.
Y mir  todas partes, y viendo que no pareca nadie, mat al Egipcio, y escondilo en la arena.
Y sali al da siguiente, y viendo  dos Hebreos que rean, dijo al que haca la injuria: Por qu hieres  tu prjimo?
Y l respondi: Quin te ha puesto  ti por prncipe y juez sobre nosotros? piensas matarme como mataste al Egipcio? Entonces Moiss tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esta cosa es descubierta.
Y oyendo Faran este negocio, procur matar  Moiss: mas Moiss huy de delante de Faran, y habit en la tierra de Madin; y sentse junto  un pozo.<CM>
Tena el sacerdote de Madin siete hijas, las cuales vinieron  sacar agua, para llenar las pilas y dar de beber  las ovejas de su padre.
Mas los pastores vinieron, y echronlas: Entonces Moiss se levant y defendilas, y abrev sus ovejas.
Y volviendo ellas  Ragel su padre, djoles l: Por qu habis hoy venido tan presto?
Y ellas respondieron: Un varn Egipcio nos defendi de mano de los pastores, y tambin nos sac el agua, y abrev las ovejas.
Y dijo  sus hijas: Y dnde est? por qu habis dejado ese hombre? llamadle para que coma pan.
Y Moiss acord en morar con aquel varn; y l di  Moiss  su hija Sphora:
La cual le pari un hijo, y l le puso por nombre Gersom: porque dijo: Peregrino soy en tierra ajena.<CM>
Y aconteci que despus de muchos das muri el rey de Egipto, y los hijos de Israel suspiraron  causa de la servidumbre, y clamaron: y subi  Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre.
Y oy Dios el gemido de ellos, y acordse de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.
Y mir Dios  los hijos de Israel, y reconocilos Dios.<CM>
Y APACENTANDO Moiss las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madin, llev las ovejas detrs del desierto, y vino  Horeb, monte de Dios.
Y aparecisele el Angel de Jehov en una llama de fuego en medio de una zarza: y l mir, y vi que la zarza arda en fuego, y la zarza no se consuma.
Entonces Moiss dijo: Ir yo ahora, y ver esta grande visin, por qu causa la zarza no se quema.
Y viendo Jehov que iba  ver, llamlo Dios de en medio de la zarza, y dijo: Moiss, Moiss! Y l respondi: Heme aqu.
Y dijo: No te llegues ac: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que t ests, tierra santa es.
Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moiss cubri su rostro, porque tuvo miedo de mirar  Dios.<CM>
Y dijo Jehov: Bien he visto la afliccin de mi pueblo que est en Egipto, y he odo su clamor  causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias:
Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra  una tierra buena y ancha,  tierra que fluye leche y miel,  los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo.
El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de m, y tambin he visto la opresin con que los Egipcios los oprimen.
Ven por tanto ahora, y enviarte he  Faran, para que saques  mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.<CM>
Entonces Moiss respondi  Dios: Quin soy yo, para que vaya  Faran, y saque de Egipto  los hijos de Israel?
Y l le respondi: Ve, porque yo ser contigo; y esto te ser por seal de que yo te he enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviris  Dios sobre este monte.
Y dijo Moiss  Dios: He aqu que llego yo  los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado  vosotros; si ellos me preguntaren: Cul es su nombre? qu les responder?
Y respondi Dios  Moiss: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: As dirs  los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado  vosotros.
Y dijo ms Dios  Moiss: As dirs  los hijos de Israel: Jehov, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado  vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos.<CM>
Ve, y junta los ancianos de Israel, y diles: Jehov, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, me apareci, diciendo: De cierto os he visitado, y visto lo que se os hace en Egipto;
Y he dicho: Yo os sacar de la afliccin de Egipto  la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y del Amorrheo, y del Pherezeo, y del Heveo, y del Jebuseo,  una tierra que fluye leche y miel.
Y oirn tu voz;  irs t, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diris: Jehov, el Dios de los Hebreos, nos ha encontrado; por tanto nosotros iremos ahora camino de tres das por el desierto, para que sacrifiquemos  Jehov nuestro Dios.
Mas yo s que el rey de Egipto no os dejar ir sino por mano fuerte.
Empero yo extender mi mano, y herir  Egipto con todas mis maravillas que har en l, y entonces os dejar ir.
Y yo dar  este pueblo gracia en los ojos de los Egipcios, para que cuando os partiereis, no salgis vacos:
Sino que demandar cada mujer  su vecina y  su huspeda vasos de plata, vasos de oro, y vestidos: los cuales pondris sobre vuestros hijos y vuestras hijas, y despojaris  Egipto.<CM>
ENTONCES Moiss respondi, y dijo: He aqu que ellos no me creern, ni oirn mi voz; porque dirn: No te ha aparecido Jehov.
Y Jehov dijo: Qu es eso que tienes en tu mano? Y l respondi: Una vara.
Y l le dijo: chala en tierra. Y l la ech en tierra, y tornse una culebra: y Moiss hua de ella.
Entonces dijo Jehov  Moiss: Extiende tu mano, y tmala por la cola. Y l extendi su mano, y tomla, y tornse vara en su mano.
Por esto creern que se te ha aparecido Jehov, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob.
Y djole ms Jehov: Mete ahora tu mano en tu seno. Y l meti la mano en su seno; y como la sac, he aqu que su mano estaba leprosa como la nieve.
Y dijo: Vuelve  meter tu mano en tu seno: y l volvi  meter su mano en su seno; y volvindola  sacar del seno, he aqu que se haba vuelto como la otra carne.
Si aconteciere, que no te creyeren, ni obedecieren  la voz de la primera seal, creern  la voz de la postrera.
Y si an no creyeren  estas dos seales, ni oyeren tu voz, tomars de las aguas del ro, y derrmalas en tierra; y volverse han aquellas aguas que tomars del ro, se volvern sangre en la tierra.<CM>
Entonces dijo Moiss  Jehov: Ay Seor! yo no soy hombre de palabras de ayer ni de anteayer, ni aun desde que t hablas  tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
Y Jehov le respondi: Quin di la boca al hombre?  quin hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? no soy yo Jehov?
Ahora pues, ve, que yo ser en tu boca, y te ensear lo que hayas de hablar.
Y l dijo: Ay Seor! enva por mano del que has de enviar.
Entonces Jehov se enoj contra Moiss, y dijo: No conozco yo  tu hermano Aarn, Levita, y que l hablar? Y aun he aqu que l te saldr  recibir, y en vindote, se alegrar en su corazn.
T hablars  l, y pondrs en su boca las palabras, y yo ser en tu boca y en la suya, y os ensear lo que hayis de hacer.
Y l hablar por ti al pueblo; y l te ser  ti en lugar de boca, y t sers para l en lugar de Dios.
Y tomars esta vara en tu mano, con la cual hars las seales.<CM>
As se fu Moiss, y volviendo  su suegro Jethro, djole: Ir ahora, y volver  mis hermanos que estn en Egipto, para ver si an viven. Y Jethro dijo  Moiss: Ve en paz.
Dijo tambin Jehov  Moiss en Madin: Ve, y vulvete  Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte.
Entonces Moiss tom su mujer y sus hijos, y psolos sobre un asno, y volvise  tierra de Egipto: tom tambin Moiss la vara de Dios en su mano.
Y dijo Jehov  Moiss: Cuando hubiereis vuelto  Egipto, mira que hagas delante de Faran todas las maravillas que he puesto en tu mano: yo empero endurecer su corazn, de modo que no dejar ir al pueblo.
Y dirs  Faran: Jehov ha dicho as: Israel es mi hijo, mi primognito.
Ya te he dicho que dejes ir  mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir: he aqu yo voy  matar  tu hijo, tu primognito.<CM>
Y aconteci en el camino, que en una posada le sali al encuentro Jehov, y quiso matarlo.
Entonces Sphora cogi un afilado pedernal, y cort el prepucio de su hijo, y echlo  sus pies, diciendo: A la verdad t me eres un esposo de sangre.
As le dej luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre,  causa de la circuncisin.
Y Jehov dijo  Aarn: Ve  recibir  Moiss al desierto. Y l fue, y encontrlo en el monte de Dios, y besle.
Entonces cont Moiss  Aarn todas las palabras de Jehov que le enviaba, y todas las seales que le haba dado.
Y fueron Moiss y Aarn, y juntaron todos los ancianos de los hijos de Israel:
Y habl Aarn todas las palabras que Jehov haba dicho  Moiss,  hizo las seales delante de los ojos del pueblo.
Y el pueblo crey: y oyendo que Jehov haba visitado los hijos de Israel, y que haba visto su afliccin, inclinronse y adoraron.<CM>
DESPUS entraron Moiss y Aarn  Faran, y le dijeron: Jehov, el Dios de Israel, dice as: Deja ir  mi pueblo  celebrarme fiesta en el desierto.
Y Faran respondi: Quin es Jehov, para que yo oiga su voz y deje ir  Israel? Yo no conozco  Jehov, ni tampoco dejar ir  Israel.<CM>
Y ellos dijeron: El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora camino de tres das por el desierto, y sacrificaremos  Jehov nuestro Dios; porque no venga sobre nosotros con pestilencia  con espada.
Entonces el rey de Egipto les dijo: Moiss y Aarn, por qu hacis cesar al pueblo de su obra? idos  vuestros cargos.
Dijo tambin Faran: He aqu el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacis cesar de sus cargos.
Y mand Faran aquel mismo da  los cuadrilleros del pueblo que le tenan  su cargo, y  sus gobernadores, diciendo:
De aqu adelante no daris paja al pueblo para hacer ladrillo, como ayer y antes de ayer; vayan ellos y recojan por s mismos la paja:
Y habis de ponerles la tarea del ladrillo que hacan antes, y no les disminuiris nada; porque estn ociosos, y por eso levantan la voz diciendo: Vamos y sacrificaremos  nuestro Dios.
Agrvese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan  palabras de mentira.<CM>
Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus gobernadores, hablaron al pueblo, diciendo: As ha dicho Faran: Yo no os doy paja.
Id vosotros, y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuir de vuestra tarea.
Entonces el pueblo se derram por toda la tierra de Egipto  coger rastrojo en lugar de paja.
Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea del da en su da, como cuando se os daba paja.
Y azotaban  los capataces de los hijos de Israel, que los cuadrilleros de Faran haban puesto sobre ellos, diciendo: Por qu no habis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?<CM>
Y los capataces de los hijos de Israel vinieron  Faran, y se quejaron  l, diciendo: Por qu lo haces as con tus siervos?
No se da paja  tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aqu tus siervos son azotados, y tu pueblo cae en falta.
Y l respondi: Estis ociosos, s, ociosos, y por eso decs: Vamos y sacrifiquemos  Jehov.
Id pues ahora, y trabajad. No se os dar paja, y habis de dar la tarea del ladrillo.
Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en afliccin, habindoseles dicho: No se disminuir nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada da.
Y encontrando  Moiss y  Aarn, que estaban  la vista de ellos cuando salan de Faran,
Dijronles: Mire Jehov sobre vosotros, y juzgue; pues habis hecho heder nuestro olor delante de Faran y de sus siervos, dndoles el cuchillo en las manos para que nos maten.
Entonces Moiss se volvi  Jehov, y dijo: Seor, por qu afliges  este pueblo? para qu me enviaste?
Porque desde que yo vine  Faran para hablarle en tu nombre, ha afligido  este pueblo; y t tampoco has librado  tu pueblo.<CM>
JEHOVA respondi  Moiss: Ahora vers lo que yo har  Faran; porque con mano fuerte los ha de dejar ir; y con mano fuerte los ha de echar de su tierra.
Habl todava Dios  Moiss, y djole: Yo soy JEHOVA;
Y aparec  Abraham,  Isaac y  Jacob bajo el nombre de Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVA no me notifiqu  ellos.
Y tambin establec mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canan, la tierra en que fueron extranjeros, y en la cual peregrinaron.
Y asimismo yo he odo el gemido de los hijos de Israel,  quienes hacen servir los Egipcios, y heme acordado de mi pacto.
Por tanto dirs  los hijos de Israel: YO JEHOVA; y yo os sacar de debajo de las cargas de Egipto, y os librar de su servidumbre, y os redimir con brazo extendido, y con juicios grandes:
Y os tomar por mi pueblo y ser vuestro Dios: y vosotros sabris que yo soy Jehov vuestro Dios, que os saco de debajo de las cargas de Egipto:
Y os meter en la tierra, por la cual alc mi mano que la dara  Abraham,  Isaac y  Jacob: y yo os la dar por heredad. YO JEHOVA.
De esta manera habl Moiss  los hijos de Israel: mas ellos no escuchaban  Moiss  causa de la congoja de espritu, y de la dura servidumbre.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Entra, y habla  Faran rey de Egipto, que deje ir de su tierra  los hijos de Israel.
Y respondi Moiss delante de Jehov, diciendo: He aqu, los hijos de Israel no me escuchan: cmo pues me escuchar Faran, mayormente siendo yo incircunciso de labios?
Entonces Jehov habl  Moiss y  Aarn, y diles mandamiento para los hijos de Israel, y para Faran rey de Egipto, para que sacasen  los hijos de Israel de la tierra de Egipto.<CM>
Estas son las cabezas de las familias de sus padres. Los hijos de Rubn, el primognito de Israel: Hanoch y Phall, Hezrn y Carmi: estas son las familias de Rubn.
Los hijos de Simen: Jemuel, y Jamn, y Ohad, y Jachn, y Zoar, y Sal, hijo de una Cananea: estas son las familias de Simen.
Y estos son los nombres de los hijos de Lev por sus linajes: Gersn, y Coath, y Merari: Y los aos de la vida de Lev fueron ciento treinta y siete aos.
Y los hijos de Gersn: Libni, y Shimi, por sus familias.
Y los hijos de Coath: Amram,  Izhar, y Hebrn, y Uzziel. Y los aos de la vida de Coath fueron ciento treinta y tres aos.
Y los hijos de Merari: Mahali, y Musi: estas son las familias de Lev por sus linajes.
Y Amram tom por mujer  Jochbed su ta, la cual le pari  Aarn y  Moiss. Y los aos de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete aos.
Y los hijos de Izhar: Cora, y Nepheg y Zithri.
Y los hijos de Uzziel: Misael, y Elzaphn y Zithri.
Y tomse Aarn por mujer  Elisabeth, hija de Aminadab, hermana de Naasn; la cual le pari  Nadab, y  Abi, y  Eleazar, y  Ithamar.
Y los hijos de Cora: Assir, y Elcana, y Abiasaph: estas son las familias de los Coritas.
Y Eleazar, hijo de Aarn, tom para s mujer de las hijas de Phutiel, la cual le pari  Phinees: Y estas son las cabezas de los padres de los Levitas por sus familias.
Este es aquel Aarn y aquel Moiss,  los cuales Jehov dijo: Sacad  los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus escuadrones.
Estos son los que hablaron  Faran rey de Egipto, para sacar de Egipto  los hijos de Israel. Moiss y Aarn fueron stos.
Cuando Jehov habl  Moiss en la tierra de Egipto,
Entonces Jehov habl  Moiss, diciendo: Yo soy JEHOVA; di  Faran rey de Egipto todas las cosas que yo te digo  ti.
Y Moiss respondi delante de Jehov: He aqu, yo soy incircunciso de labios, cmo pues me ha de or Faran?<CM>
JEHOVA dijo  Moiss: Mira, yo te he constitudo dios para Faran, y tu hermano Aarn ser tu profeta.
T dirs todas las cosas que yo te mandar, y Aarn tu hermano hablar  Faran, para que deje ir de su tierra  los hijos de Israel.
Y yo endurecer el corazn de Faran, y multiplicar en la tierra de Egipto mis seales y mis maravillas.
Y Faran no os oir; mas yo pondr mi mano sobre Egipto, y sacar  mis ejrcitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.
Y sabrn los Egipcios que yo soy Jehov, cuando extender mi mano sobre Egipto, y sacar los hijos de Israel de en medio de ellos.
E hizo Moiss y Aarn como Jehov les mand: hicironlo as.
Y era Moiss de edad de ochenta aos, y Aarn de edad de ochenta y tres, cuando hablaron  Faran.<CM>
Y habl Jehov  Moiss y  Aarn, diciendo:
Si Faran os respondiere diciendo, Mostrad milagro; dirs  Aarn: Toma tu vara, y chala delante de Faran, para que se torne culebra.
Vinieron, pues, Moiss y Aarn  Faran,  hicieron como Jehov lo haba mandado: y ech Aarn su vara delante de Faran y de sus siervos, y tornse culebra.
Entonces llam tambin Faran sabios y encantadores;  hicieron tambin lo mismo los encantadores de Egipto con sus encantamientos;
Pues ech cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras: mas la vara de Aarn devor las varas de ellos.
Y el corazn de Faran se endureci, y no los escuch; como Jehov lo haba dicho.<CM>
Entonces Jehov dijo  Moiss: El corazn de Faran est agravado, que no quiere dejar ir al pueblo.
Ve por la maana  Faran, he aqu que l sale  las aguas; y t ponte  la orilla del ro delante de l, y toma en tu mano la vara que se volvi culebra,
Y dile: Jehov el Dios de los Hebreos me ha enviado  ti, diciendo: Deja ir  mi pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aqu que hasta ahora no has querido oir.
As ha dicho Jehov: En esto conocers que yo soy Jehov: he aqu, yo herir con la vara que tengo en mi mano el agua que est en el ro, y se convertir en sangre:
Y los peces que hay en el ro morirn, y heder el ro, y tendrn asco los Egipcios de beber el agua del ro.
Y Jehov dijo  Moiss: Di  Aarn: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ros, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depsitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la regin de Egipto, as en los vasos de madera como en los de piedra.
Y Moiss y Aarn hicieron como Jehov lo mand; y alzando la vara hiri las aguas que haba en el ro, en presencia de Faran y de sus siervos; y todas las aguas que haba en el ro se convirtieron en sangre.
Asimismo los peces que haba en el ro murieron; y el ro se corrompi, que los Egipcios no podan beber de l: y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
Y los encantadores de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos: y el corazn de Faran se endureci, y no los escuch; como Jehov lo haba dicho.
Y tornando Faran volvise  su casa, y no puso su corazn aun en esto.
Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del ro para beber, porque no podan beber de las aguas del ro.
Y cumplironse siete das despus que Jehov hiri el ro.<CM>
ENTONCES Jehov dijo  Moiss: Entra  Faran, y dile: Jehov ha dicho as: Deja ir  mi pueblo, para que me sirvan.
Y si no lo quisieres dejar ir, he aqu yo herir con ranas todos tus trminos:
Y el ro criar ranas, las cuales subirn, y entrarn en tu casa, y en la cmara de tu cama, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas:
Y las ranas subirn sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
Y Jehov dijo  Moiss: Di  Aarn: Extiende tu mano con tu vara sobre los ros, arroyos, y estanques, para que haga venir ranas sobre la tierra de Egipto.
Entonces Aarn extendi su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.
Y los encantadores hicieron lo mismo con sus encantamientos,  hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.
Entonces Faran llam  Moiss y  Aarn, y djoles: Orad  Jehov que quite las ranas de m y de mi pueblo; y dejar ir al pueblo, para que sacrifique  Jehov.
Y dijo Moiss  Faran: Glorate sobre m: cundo orar por ti, y por tus siervos, y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti, y de tus casas, y que solamente se queden en el ro?
Y l dijo: Maana. Y Moiss respondi: Se har conforme  tu palabra, para que conozcas que no hay como Jehov nuestro Dios:
Y las ranas se irn de ti, y de tus casas, y de tus siervos, y de tu pueblo, y solamente se quedarn en el ro.
Entonces salieron Moiss y Aarn de con Faran, y clam Moiss  Jehov sobre el negocio de las ranas que haba puesto  Faran.
E hizo Jehov conforme  la palabra de Moiss, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos, y de los campos.
Y las juntaron en montones, y apestaban la tierra.
Y viendo Faran que le haban dado reposo, agrav su corazn, y no los escuch; como Jehov lo haba dicho.<CM>
Entonces Jehov dijo  Moiss: Di  Aarn: Extiende tu vara, y hiere el polvo de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el pas de Egipto.
Y ellos lo hicieron as; y Aarn extendi su mano con su vara,  hiri el polvo de la tierra, el cual se volvi piojos, as en los hombres como en las bestias: todo el polvo de la tierra se volvi piojos en todo el pas de Egipto.
Y los encantadores hicieron as tambin, para sacar piojos con sus encantamientos; mas no pudieron. Y haba piojos as en los hombres como en las bestias.
Entonces los magos dijeron  Faran: Dedo de Dios es este. Mas el corazn de Faran se endureci, y no los escuch; como Jehov lo haba dicho.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: Levntate de maana y ponte delante de Faran, he aqu l sale  las aguas; y dile: Jehov ha dicho as: Deja ir  mi pueblo, para que me sirva.
Porque si no dejares ir  mi pueblo, he aqu yo enviar sobre ti, y sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, y sobre tus casas toda suerte de moscas; y las casas de los Egipcios se henchirn de toda suerte de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estuvieren.
Y aquel da yo apartar la tierra de Gosn, en la cual mi pueblo habita, para que ninguna suerte de moscas haya en ella;  fin de que sepas que yo soy Jehov en medio de la tierra.
Y yo pondr redencin entre mi pueblo y el tuyo. Maana ser esta seal.
Y Jehov lo hizo as: que vino toda suerte de moscas molestsimas sobre la casa de Faran, y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el pas de Egipto; y la tierra fu corrompida  causa de ellas.
Entonces Faran llam  Moiss y  Aarn, y djoles: Andad, sacrificad  vuestro Dios en la tierra.
Y Moiss respondi: No conviene que hagamos as, porque sacrificaramos  Jehov nuestro Dios la abominacin de los Egipcios. He aqu, si sacrificramos la abominacin de los Egipcios delante de ellos, no nos apedrearan?
Camino de tres das iremos por el desierto, y sacrificaremos  Jehov nuestro Dios, como l nos dir.
Y dijo Faran: Yo os dejar ir para que sacrifiquis  Jehov vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayis ms lejos: orad por m.
Y respondi Moiss: He aqu, en saliendo yo de contigo, rogar  Jehov que las diversas suertes de moscas se vayan de Faran, y de sus siervos, y de su pueblo maana; con tal que Faran no falte ms, no dejando ir al pueblo  sacrificar  Jehov.
Entonces Moiss sali de con Faran, y or  Jehov.
Y Jehov hizo conforme  la palabra de Moiss; y quit todas aquellas moscas de Faran, y de sus siervos, y de su pueblo, sin que quedara una.
Mas Faran agrav an esta vez su corazn, y no dej ir al pueblo.<CM>
ENTONCES Jehov dijo  Moiss: Entra  Faran, y dile: Jehov, el Dios de los Hebreos, dice as: Deja ir  mi pueblo, para que me sirvan;
Porque si no lo quieres dejar ir, y los detuvieres an,
He aqu la mano de Jehov ser sobre tus ganados que estn en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con pestilencia gravsima:
Y Jehov har separacin entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.
Y Jehov seal tiempo, diciendo: Maana har Jehov esta cosa en la tierra.
Y el da siguiente Jehov hizo aquello, y muri todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no muri uno.
Entonces Faran envi, y he aqu que del ganado de los hijos de Israel no haba muerto uno. Mas el corazn de Faran se agrav, y no dej ir al pueblo.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss y  Aarn: Tomad puados de ceniza de un horno, y esprzala Moiss hacia el cielo delante de Faran:
Y vendr  ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originar sarpullido que cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por todo el pas de Egipto.
Y tomaron la ceniza del horno, y pusironse delante de Faran, y esparcila Moiss hacia el cielo; y vino un sarpullido que causaba tumores apostemados as en los hombres como en las bestias.
Y los magos no podan estar delante de Moiss  causa de los tumores, porque hubo sarpullido en los magos y en todos los Egipcios.
Y Jehov endureci el corazn de Faran, y no los oy; como Jehov lo haba dicho  Moiss.<CM>
Entonces Jehov dijo  Moiss: Levntate de maana, y ponte delante de Faran, y dile: Jehov, el Dios de los Hebreos, dice as: Deja ir  mi pueblo, para que me sirva.
Porque yo enviar esta vez todas mis plagas  tu corazn, sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.
Porque ahora yo extender mi mano para herirte  ti y  tu pueblo de pestilencia, y sers quitado de la tierra.
Y  la verdad yo te he puesto para declarar en ti mi potencia, y que mi Nombre sea contado en toda la tierra.
Todava te ensalzas t contra mi pueblo, para no dejarlos ir?
He aqu que maana  estas horas yo har llover granizo muy grave, cual nunca fu en Egipto, desde el da que se fund hasta ahora.
Enva, pues,  recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre  animal que se hallare en el campo, y no fuere recogido  casa, el granizo descender sobre l, y morir.
De los siervos de Faran el que temi la palabra de Jehov, hizo huir sus criados y su ganado  casa:
Mas el que no puso en su corazn la palabra de Jehov, dej sus criados y sus ganados en el campo.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el pas de Egipto.
Y Moiss extendi su vara hacia el cielo, y Jehov hizo tronar y granizar, y el fuego discurra por la tierra; y llovi Jehov granizo sobre la tierra de Egipto.
Hubo pues granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fu habitada.
Y aquel granizo hiri en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, as hombres como bestias; asimismo hiri el granizo toda la hierba del campo, y desgaj todos los rboles del pas.
Solamente en la tierra de Gosn, donde los hijos de Israel estaban, no hubo granizo.
Entonces Faran envi  llamar  Moiss y  Aarn, y les dijo: He pecado esta vez: Jehov es justo, y yo y mi pueblo impos.
Orad  Jehov: y cesen los truenos de Dios y el granizo; y yo os dejar ir, y no os detendris ms.
Y respondile Moiss: En saliendo yo de la ciudad extender mis manos  Jehov, y los truenos cesarn, y no habr ms granizo; para que sepas que de Jehov es la tierra.
Mas yo s que ni t ni tus siervos temeris todava la presencia del Dios Jehov.
El lino, pues, y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caa.
Mas el trigo y el centeno no fueron heridos; porque eran tardos.
Y salido Moiss de con Faran de la ciudad, extendi sus manos  Jehov, y cesaron los truenos y el granizo; y la lluvia no cay ms sobre la tierra.
Y viendo Faran que la lluvia haba cesado y el granizo y los truenos, persever en pecar, y agrav su corazn, l y sus siervos.
Y el corazn de Faran se endureci, y no dej ir  los hijos de Israel; como Jehov lo haba dicho por medio de Moiss.<CM>
Y JEHOVA dijo  Moiss: Entra  Faran; porque yo he agravado su corazn, y el corazn de sus siervos, para dar entre ellos estas mis seales;
Y para que cuentes  tus hijos y  tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis seales que d entre ellos; y para que sepis que yo soy Jehov.
Entonces vinieron Moiss y Aarn  Faran, y le dijeron: Jehov, el Dios de los Hebreos ha dicho as: Hasta cundo no querrs humillarte delante de m? Deja ir  mi pueblo para que me sirvan.
Y si an rehusas dejarlo ir, he aqu que yo traer maana langosta en tus trminos,
La cual cubrir la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella comer lo que qued salvo, lo que os ha quedado del granizo; comer asimismo todo rbol que os produce fruto en el campo:
Y llenarse han tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los Egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y volvise, y sali de con Faran.
Entonces los siervos de Faran le dijeron: Hasta cundo nos ha de ser ste por lazo? Deja ir  estos hombres, para que sirvan  Jehov su Dios; aun no sabes que Egipto est destruido?
Y Moiss y Aarn volvieron  ser llamados  Faran, el cual les dijo: Andad, servid  Jehov vuestro Dios. Quin y quin son los que han de ir?
Y Moiss respondi: Hemos de ir con nuestros nios y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas: con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque tenemos solemnidad de Jehov.
Y l les dijo: As sea Jehov con vosotros como yo os dejar ir  vosotros y  vuestros nios: mirad como el mal est delante de vuestro rostro.
No ser as: id ahora vosotros los varones, y servid  Jehov: pues esto es lo que vosotros demandasteis. Y echronlos de delante de Faran.<CM>
Entonces Jehov dijo  Moiss: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para langosta,  fin de que suba sobre el pas de Egipto, y consuma todo lo que el granizo dej.
Y extendi Moiss su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehov trajo un viento oriental sobre el pas todo aquel da y toda aquella noche; y  la maana el viento oriental trajo la langosta:
Y subi la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y asentse en todos los trminos de Egipto, en gran manera grave: antes de ella no hubo langosta semejante, ni despus de ella vendr otra tal;
Y cubri la faz de todo el pas, y oscurecise la tierra; y consumi toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los rboles que haba dejado el granizo; que no qued cosa verde en rboles ni en hierba del campo, por toda la tierra de Egipto.
Entonces Faran hizo llamar apriesa  Moiss y  Aarn, y dijo: He pecado contra Jehov vuestro Dios, y contra vosotros.
Mas ruego ahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oris  Jehov vuestro Dios que quite de m solamente esta muerte.
Y sali de con Faran, y or  Jehov.
Y Jehov volvi un viento occidental fortsimo, y quit la langosta, y arrojla en el mar Bermejo: ni una langosta qued en todo el trmino de Egipto.
Mas Jehov endureci el corazn de Faran; y no envi los hijos de Israel.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.
Y extendi Moiss su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres das por toda la tierra de Egipto.
Ninguno vi  su prjimo, ni nadie se levant de su lugar en tres das; mas todos los hijos de Israel tenan luz en sus habitaciones.
Entonces Faran hizo llamar  Moiss, y dijo: Id, servid  Jehov; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas: vayan tambin vuestros nios con vosotros.
Y Moiss respondi: T tambin nos entregars sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos  Jehov nuestro Dios.
Nuestros ganados irn tambin con nosotros; no quedar ni una ua; porque de ellos hemos de tomar para servir  Jehov nuestro Dios; y no sabemos con qu hemos de servir  Jehov, hasta que lleguemos all.
Mas Jehov endureci el corazn de Faran, y no quiso dejarlos ir.
Y djole Faran: Retrate de m: gurdate que no veas ms mi rostro, porque en cualquier da que vieres mi rostro, morirs.
Y Moiss respondi: Bien has dicho; no ver ms tu rostro.<CM>
Y JEHOVA dijo  Moiss: Una plaga traer an sobre Faran, y sobre Egipto; despus de la cual l os dejar ir de aqu; y seguramente os echar de aqu del todo.
Habla ahora al pueblo, y que cada uno demande  su vecino, y cada una  su vecina, vasos de plata y de oro.
Y Jehov di gracia al pueblo en los ojos de los Egipcios. Tambin Moiss era muy gran varn en la tierra de Egipto,  los ojos de los siervos de Faran, y  los ojos del pueblo.<CM>
Y dijo Moiss: Jehov ha dicho as: A la media noche yo saldr por medio de Egipto,
Y morir todo primognito en tierra de Egipto, desde el primognito de Faran que se sienta en su trono, hasta el primognito de la sierva que est tras la muela; y todo primognito de las bestias.
Y habr gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca fu, ni jams ser.
Mas entre todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro mover su lengua: para que sepis que har diferencia Jehov entre los Egipcios y los Israelitas.
Y descendern  m todos estos tus siervos,  inclinados delante de m dirn: Sal t, y todo el pueblo que est bajo de ti; y despus de esto yo saldr. Y salise muy enojado de con Faran.
Y Jehov dijo  Moiss: Faran no os oir, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
Y Moiss y Aarn hicieron todos estos prodigios delante de Faran: mas Jehov haba endurecido el corazn de Faran, y no envi  los hijos de Israel fuera de su pas.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss y  Aarn en la tierra de Egipto, diciendo:
Este mes os ser principio de los meses; ser este para vosotros el primero en los meses del ao.
Hablad  toda la congregacin de Israel, diciendo: En el diez de aqueste mes tmese cada uno un cordero por las familias de los padres, un cordero por familia:
Mas si la familia fuere pequea que no baste  comer el cordero, entonces tomar  su vecino inmediato  su casa, y segn el nmero de las personas, cada uno conforme  su comer, echaris la cuenta sobre el cordero.
El cordero ser sin defecto, macho de un ao: tomarislo de las ovejas  de las cabras:
Y habis de guardarlo hasta el da catorce de este mes; y lo inmolar toda la congregacin del pueblo de Israel entre las dos tardes.
Y tomarn de la sangre, y pondrn en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
Y aquella noche comern la carne asada al fuego, y panes sin levadura: con hierbas amargas lo comern.
Ninguna cosa comeris de l cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus intestinos.
Ninguna cosa dejaris de l hasta la maana; y lo que habr quedado hasta la maana, habis de quemarlo en el fuego.
Y as habis de comerlo: ceidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordn en vuestra mano; y lo comeris apresuradamente: es la Pascua de Jehov.
Pues yo pasar aquella noche por la tierra de Egipto, y herir  todo primognito en la tierra de Egipto, as en los hombres como en las bestias: y har juicios en todos los dioses de Egipto. YO JEHOVA.
Y la sangre os ser por seal en las casas donde vosotros estis; y ver la sangre, y pasar de vosotros, y no habr en vosotros plaga de mortandad, cuando herir la tierra de Egipto.
Y este da os ha de ser en memoria, y habis de celebrarlo como solemne  Jehov durante vuestras generaciones: por estatuto perpetuo lo celebraris.
Siete das comeris panes sin levadura; y as el primer da haris que no haya levadura en vuestras casas: porque cualquiera que comiere leudado desde el primer da hasta el sptimo, aquella alma ser cortada de Israel.
El primer da habr santa convocacin, y asimismo en el sptimo da tendris una santa convocacin: ninguna obra se har en ellos, excepto solamente que aderecis lo que cada cual hubiere de comer.
Y guardaris la fiesta de los zimos, porque en aqueste mismo da saqu vuestros ejrcitos de la tierra de Egipto: por tanto guardaris este da en vuestras generaciones por costumbre perpetua.
En el mes primero, el da catorce del mes por la tarde, comeris los panes sin levadura, hasta el veintiuno del mes por la tarde.
Por siete das no se hallar levadura en vuestras casas, porque cualquiera que comiere leudado, as extranjero como natural del pas, aquella alma ser cortada de la congregacin de Israel.
Ninguna cosa leudada comeris; en todas vuestras habitaciones comeris panes sin levadura.<CM>
Y Moiss convoc  todos los ancianos de Israel, y djoles: Sacad, y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.
Y tomad un manojo de hisopo, y mojadle en la sangre que estar en una jofaina, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estar en la jofaina; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la maana.
Porque Jehov pasar hiriendo  los Egipcios; y como ver la sangre en el dintel y en los dos postes, pasar Jehov aquella puerta, y no dejar entrar al heridor en vuestras casas para herir.
Y guardaris esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre.
Y ser, cuando habris entrado en la tierra que Jehov os dar, como tiene hablado, que guardaris este rito.
Y cuando os dijeren vuestros hijos: Qu rito es este vuestro?
Vosotros responderis: Es la vctima de la Pascua de Jehov, el cual pas las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hiri  los Egipcios, y libr nuestras casas. Entonces el pueblo se inclin y ador.
Y los hijos de Israel se fueron,  hicieron puntualmente as; como Jehov haba mandado  Moiss y  Aarn.<CM>
Y aconteci que  la medianoche Jehov hiri  todo primognito en la tierra de Egipto, desde el primognito de Faran que se sentaba sobre su trono, hasta el primognito del cautivo que estaba en la crcel, y todo primognito de los animales.
Y levantse aquella noche Faran, l y todos sus siervos, y todos los Egipcios; y haba un gran clamor en Egipto, porque no haba casa donde no hubiese muerto.
E hizo llamar  Moiss y  Aarn de noche, y djoles: Salid de en medio de mi pueblo vosotros, y los hijos de Israel;  id, servid  Jehov, como habis dicho.
Tomad tambin vuestras ovejas y vuestras vacas, como habis dicho,  idos; y bendecidme tambin  m.
Y los Egipcios apremiaban al pueblo, dndose priesa  echarlos de la tierra; porque decan: Todos somos muertos.
Y llev el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sbanas sobre sus hombros.
E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moiss, demandando  los Egipcios vasos de plata, y vasos de oro, y vestidos.
Y Jehov di gracia al pueblo delante de los Egipcios, y prestronles; y ellos despojaron  los Egipcios.<CM>
Y partieron los hijos de Israel de Rameses  Succoth, como seiscientos mil hombres de  pie, sin contar los nios.
Y tambin subi con ellos grande multitud de diversa suerte de gentes; y ovejas, y ganados muy muchos.
Y cocieron tortas sin levadura de la masa que haban sacado de Egipto; porque no haba leudado, por cuanto echndolos los Egipcios, no haban podido detenerse, ni aun prepararse comida.
El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto, fu cuatrocientos treinta aos.
Y pasados cuatrocientos treinta aos, en el mismo da salieron todos los ejrcitos de Jehov de la tierra de Egipto.
Es noche de guardar  Jehov, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardar  Jehov todos los hijos de Israel en sus generaciones.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss y  Aarn: Esta es la ordenanza de la Pascua: Ningn extrao comer de ella:
Mas todo siervo humano comprado por dinero, comer de ella despus que lo hubieres circuncidado.
El extranjero y el asalariado no comern de ella.
En una casa se comer, y no llevars de aquella carne fuera de casa, ni quebraris hueso suyo.
Toda la congregacin de Israel le sacrificar.
Mas si algn extranjero peregrinare contigo, y quisiere hacer la pascua  Jehov, sale circuncidado todo varn, y entonces se llegar  hacerla, y ser como el natural de la tierra; pero ningn incircunciso comer de ella.
La misma ley ser para el natural y para el extranjero que peregrinare entre vosotros.
As lo hicieron todos los hijos de Israel; como mand Jehov  Moiss y  Aarn, as lo hicieron.
Y en aquel mismo da sac Jehov  los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus escuadrones.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss, diciendo:
Santifcame todo primognito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, as de los hombres como de los animales: mo es.
Y Moiss dijo al pueblo: Tened memoria de aqueste da, en el cual habis salido de Egipto, de la casa de servidumbre; pues Jehov os ha sacado de aqu con mano fuerte; por tanto, no comeris leudado.
Vosotros sals hoy en el mes de Abib.
Y cuando Jehov te hubiere metido en la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y del Amorrheo, y del Hebeo, y del Jebuseo, la cual jur  tus padres que te dara, tierra que destila leche y miel, hars esta servicio en aqueste mes.
Siete das comers por leudar, y el sptimo da ser fiesta  Jehov.
Por los siete das se comern los panes sin levadura; y no se ver contigo leudado, ni levadura en todo tu trmino.
Y contars en aquel da  tu hijo, diciendo: Hcese esto con motivo de lo que Jehov hizo conmigo cuando me sac de Egipto.
Y serte ha como una seal sobre tu mano, y como una memoria delante de tus ojos, para que la ley de Jehov est en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sac Jehov de Egipto.
Por tanto, t guardars este rito en su tiempo de ao en ao.<CM>
Y cuando Jehov te hubiere metido en la tierra del Cananeo, como te ha jurado  ti y  tus padres, y cuando te la hubiere dado,
Hars pasar  Jehov todo lo que abriere la matriz, asimismo todo primerizo que abriere la matriz de tus animales: los machos sern de Jehov.
Mas todo primognito de asno redimirs con un cordero; y si no lo redimieres, le degollars: asimismo redimirs todo humano primognito de tus hijos.
Y cuando maana te preguntare tu hijo, diciendo: Qu es esto? decirle has: Jehov nos sac con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre;
Y endurecindose Faran en no dejarnos ir, Jehov mat en la tierra de Egipto  todo primognito, desde el primognito humano hasta el primognito de la bestia: y por esta causa yo sacrifico  Jehov todo primognito macho, y redimo todo primognito de mis hijos.
Serte ha, pues, como una seal sobre tu mano, y por una memoria delante de tus ojos; ya que Jehov nos sac de Egipto con mano fuerte.<CM>
Y luego que Faran dej ir al pueblo, Dios no los llev por el camino de la tierra de los Filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Que quiz no se arrepienta el pueblo cuando vieren la guerra, y se vuelvan  Egipto:
Mas hizo Dios al pueblo que rodease por el camino del desierto del mar Bermejo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.
Tom tambin consigo Moiss los huesos de Jos, el cual haba juramentado  los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitar, y haris subir mis huesos de aqu con vosotros.
Y partidos de Succoth, asentaron campo en Etham,  la entrada del desierto.
Y Jehov iba delante de ellos de da en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles;  fin de que anduviesen de da y de noche.
Nunca se parti de delante del pueblo la columna de nube de da, ni de noche la columna de fuego.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de Pihahiroth, entre Migdol y la mar hacia Baalzephn: delante de l asentaris el campo, junto  la mar.
Porque Faran dir de los hijos de Israel: Encerrados estn en la tierra, el desierto los ha encerrado.
Y yo endurecer el corazn de Faran para que los siga; y ser glorificado en Faran y en todo su ejrcito; y sabrn los Egipcios que yo soy Jehov. Y ellos lo hicieron as.
Y fu dado aviso al rey de Egipto cmo el pueblo se hua: y el corazn de Faran y de sus siervos se volvi contra el pueblo, y dijeron: Cmo hemos hecho esto de haber dejado ir  Israel, para que no nos sirva?
Y unci su carro, y tom consigo su pueblo;
y tom seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos.
Y endureci Jehov el corazn de Faran rey de Egipto, y sigui  los hijos de Israel; pero los hijos de Israel haban salido con mano poderosa.
Siguindolos, pues, los Egipcios, con toda la caballera y carros de Faran, su gente de  caballo, y todo su ejrcito, alcanzronlos asentando el campo junto  la mar, al lado de Pihahiroth, delante de Baalzephn.<CM>
Y cuando Faran se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aqu los Egipcios que venan tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron los hijos de Israel  Jehov.
Y dijeron  Moiss: No haba sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? Por qu lo has hecho as con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Djanos servir  los Egipcios? Que mejor nos fuera servir  los Egipcios, que morir nosotros en el desierto.
Y Moiss dijo al pueblo: No temis; estaos quedos, y ved la salud de Jehov, que l har hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habis visto, nunca ms para siempre los veris.
Jehov pelear por vosotros, y vosotros estaris quedos.<CM>
Entonces Jehov dijo  Moiss: Por qu clamas  m? Di  los hijos de Israel que marchen.
Y t alza tu vara, y extiende tu mano sobre la mar, y divdela; y entren los hijos de Israel por medio de la mar en seco.
Y yo, he aqu yo endurecer el corazn de los Egipcios, para que los sigan: y yo me glorificar en Faran, y en todo su ejrcito, y en sus carros, y en su caballera;
Y sabrn los Egipcios que yo soy Jehov, cuando me glorificar en Faran, en sus carros, y en su gente de  caballo.
Y el ngel de Dios que iba delante del campo de Israel, se apart,  iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apart, y psose  sus espaldas:
E iba entre el campo de los Egipcios y el campo de Israel; y era nube y tinieblas para aqullos, y alumbraba  Israel de noche: y en toda aquella noche nunca llegaron los unos  los otros.<CM>
Y extendi Moiss su mano sobre la mar,  hizo Jehov que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y torn la mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
Entonces los hijos de Israel entraron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas como muro  su diestra y  su siniestra:
Y siguindolos los Egipcios, entraron tras ellos hasta el medio de la mar, toda la caballera de Faran, sus carros, y su gente de  caballo.
Y aconteci  la vela de la maana, que Jehov mir al campo de los Egipcios desde la columna de fuego y nube, y perturb el campo de los Egipcios.
Y quitles las ruedas de sus carros, y trastornlos gravemente. Entonces los Egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehov pelea por ellos contra los Egipcios.
Y Jehov dijo  Moiss: Extiende tu mano sobre la mar, para que las aguas vuelvan sobre los Egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballera.
Y Moiss extendi su mano sobre la mar, y la mar se volvi en su fuerza cuando amaneca; y los Egipcios iban hacia ella: y Jehov derrib  los Egipcios en medio de la mar.
Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballera, y todo el ejrcito de Faran que haba entrado tras ellos en la mar; no qued de ellos ni uno.
Y los hijos de Israel fueron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas por muro  su diestra y  su siniestra.
As salv Jehov aquel da  Israel de mano de los Egipcios;  Israel vi  los Egipcios muertos  la orilla de la mar.
Y vi Israel aquel grande hecho que Jehov ejecut contra los Egipcios: y el pueblo temi  Jehov, y creyeron  Jehov y  Moiss su siervo.<CM>
ENTONCES cant Moiss y los hijos de Israel este cntico  Jehov, y dijeron: Cantar yo  Jehov, porque se ha magnificado grandemente, Echando en la mar al caballo y al que en l suba.
Jehov es mi fortaleza, y mi cancin, Y hame sido por salud: Este es mi Dios, y  ste engrandecer; Dios de mi padre, y  ste ensalzar.
Jehov, varn de guerra; Jehov es su nombre.
Los carros de Faran y  su ejrcito ech en la mar; Y sus escogidos prncipes fueron hundidos en el mar Bermejo.
Los abismos los cubrieron; Como piedra descendieron  los profundos.
Tu diestra, oh Jehov, ha sido magnificada en fortaleza; Tu diestra, oh Jehov, ha quebrantado al enemigo.
Y con la grandeza de tu poder has trastornado  los que se levantaron contra ti: Enviaste tu furor; los trag como  hojarasca.
Con el soplo de tus narices se amontonaron las aguas; Parronse las corrientes como en un montn; Los abismos se cuajaron en medio de la mar.
El enemigo dijo: Perseguir, prender, repartir despojos; Mi alma se henchir de ellos; Sacar mi espada, destruirlos ha mi mano.
Soplaste con tu viento, cubrilos la mar: Hundironse como plomo en las impetuosas aguas.
Quin como t, Jehov, entre los dioses? Quin como t, magnfico en santidad, Terrible en loores, hacedor de maravillas?
Extendiste tu diestra; La tierra los trag.
Condujiste en tu misericordia  este pueblo, al cual salvaste; Llevstelo con tu fortaleza  la habitacin de tu santuario.
Oirnlo los pueblos, y temblarn; Apoderarse ha dolor de los moradores de Palestina.
Entonces los prncipes de Edom se turbarn; A los robustos de Moab los ocupar temblor; Abatirse han todos los moradores de Canan.
Caiga sobre ellos temblor y espanto; A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehov, Hasta que haya pasado este pueblo que t rescataste.
T los introducirs y los plantars en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que t has aparejado, oh Jehov; En el santuario del Seor, que han afirmado tus manos.
Jehov reinar por los siglos de los siglos.
Porque Faran entr cabalgando con sus carros y su gente de  caballo en la mar, y Jehov volvi  traer las aguas de la mar sobre ellos; mas los hijos de Israel fueron en seco por medio de la mar.
Y Mara la profetisa, hermana de Aarn, tom un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.
Y Mara les responda: Cantad  Jehov; porque en extremo se ha engrandecido, Echando en la mar al caballo, y al que en l suba.<CM>
E hizo Moiss que partiese Israel del mar Bermejo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres das por el desierto sin hallar agua.
Y llegaron  Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.
Entonces el pueblo murmur contra Moiss, y dijo: Qu hemos de beber?
Y Moiss clam  Jehov; y Jehov le mostr un rbol, el cual metdolo que hubo dentro de las aguas, las aguas se endulzaron. All les di estatutos y ordenanzas, y all los prob;
Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehov tu Dios,  hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres odo  sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envi  los Egipcios te enviar  ti; porque yo soy Jehov tu Sanador.
Y llegaron  Elim, donde haba doce fuentes de aguas, y setenta palmas; y asentaron all junto  las aguas.<CM>
Y PARTIENDO de Elim toda la congregacin de los hijos de Israel, vino al desierto de Sin, que est entre Elim y Sina,  los quince das del segundo mes despus que salieron de la tierra de Egipto.
Y toda la congregacin de los hijos de Israel murmur contra Moiss y Aarn en el desierto;
Y decanles los hijos de Israel: Ojal hubiramos muerto por mano de Jehov en la tierra de Egipto, cuando nos sentbamos  las ollas de las carnes, cuando comamos pan en hartura; pues nos habis sacado  este desierto, para matar de hambre  toda esta multitud.
Y Jehov dijo  Moiss: He aqu yo os har llover pan del cielo; y el pueblo saldr, y coger para cada un da, para que yo le pruebe si anda en mi ley,  no.
Mas al sexto da aparejarn lo que han de encerrar, que ser el doble de lo que solan coger cada da.
Entonces dijo Moiss y Aarn  todos los hijos de Israel: A la tarde sabris que Jehov os ha sacado de la tierra de Egipto:
Y  la maana veris la gloria de Jehov; porque l ha odo vuestras murmuraciones contra Jehov; que nosotros, qu somos, para que vosotros murmuris contra nosotros?
Y dijo Moiss: Jehov os dar  la tarde carne para comer, y  la maana pan en hartura; por cuanto Jehov ha odo vuestras murmuraciones con que habis murmurado contra l: que nosotros, qu somos? vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehov.
Y dijo Moiss  Aarn: Di  toda la congregacin de los hijos de Israel: Acercaos  la presencia de Jehov; que l ha odo vuestras murmuraciones.
Y hablando Aarn  toda la congregacin de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aqu la gloria de Jehov, que apareci en la nube.
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Yo he odo las murmuraciones de los hijos de Israel; hblales, diciendo: Entre las dos tardes comeris carne, y por la maana os hartaris de pan, y sabris que yo soy Jehov vuestro Dios.<CM>
Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y  la maana descendi roco en derredor del real.
Y como el roco ces de descender, he aqu sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra.
Y vindolo los hijos de Israel, se dijeron unos  otros: Qu es esto? porque no saban qu era. Entonces Moiss les dijo: Es el pan que Jehov os da para comer.
Esto es lo que Jehov ha mandado: Cogereis de l cada uno segn pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al nmero de vuestras personas, tomaris cada uno para los que estn en su tienda.
Y los hijos de Israel lo hicieron as: y recogieron unos ms, otros menos:
Y medanlo por gomer, y no sobraba al que haba recogido mucho, ni faltaba al que haba recogido poco: cada uno recogi conforme  lo que haba de comer.
Y djoles Moiss: Ninguno deje nada de ello para maana.
Mas ellos no obedecieron  Moiss, sino que algunos dejaron de ello para otro da, y cri gusanos, y pudrise; y enojse contra ellos Moiss.
Y recoganlo cada maana, cada uno segn lo que haba de comer: y luego que el sol calentaba, derretase.<CM>
En el sexto da recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los prncipes de la congregacin vinieron  Moiss, y se lo hicieron saber.
Y l les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehov: Maana es el santo sbado, el reposo de Jehov: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para maana.
Y ellos lo guardaron hasta la maana, segn que Moiss haba mandado, y no se pudri, ni hubo en l gusano.
Y dijo Moiss: Comedlo hoy, porque hoy es sbado de Jehov: hoy no hallaris en el campo.
En los seis das lo recogeris; mas el sptimo da es sbado, en el cual no se hallar.
Y aconteci que algunos del pueblo salieron en el sptimo da  recoger, y no hallaron.
Y Jehov dijo  Moiss: Hasta cundo no querris guardar mis mandamientos y mis leyes?
Mirad que Jehov os di el sbado, y por eso os da en el sexto da pan para dos das. Estse, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el sptimo da.
As el pueblo repos el sptimo da.
Y la casa de Israel lo llam Man; y era como simiente de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.<CM>
Y dijo Moiss: Esto es lo que Jehov ha mandado: Henchirs un gomer de l para que se guarde para vuestros descendientes,  fin de que vean el pan que yo os d  comer en el desierto, cuando yo os saqu de la tierra de Egipto.
Y dijo Moiss  Aarn: Toma un vaso y pon en l un gomer lleno de man, y ponlo delante de Jehov, para que sea guardado para vuestros descendientes.
Y Aarn lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehov lo mand  Moiss.
As comieron los hijos de Israel man cuarenta aos, hasta que entraron en la tierra habitada: man comieron hasta que llegaron al trmino de la tierra de Canan.
Y un gomer es la dcima parte del epha.<CM>
Y TODA la congregacin de los hijos de Israel parti del desierto de Sin, por sus jornadas, al mandamiento de Jehov, y asentaron el campo en Rephidim: y no haba agua para que el pueblo bebiese.
Y alterc el pueblo con Moiss, y dijeron: Danos agua que bebamos. Y Moiss les dijo: Por qu altercis conmigo? por qu tentis  Jehov?
As que el pueblo tuvo all sed de agua, y murmur contra Moiss, y dijo: Por qu nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed  nosotros, y  nuestros hijos y  nuestros ganados?
Entonces clam Moiss  Jehov, diciendo: Qu har con este pueblo? de aqu  un poco me apedrearn.
Y Jehov dijo  Moiss: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma tambin en tu mano tu vara, con que heriste el ro, y ve:
He aqu que yo estoy delante de ti all sobre la pea en Horeb; y herirs la pea, y saldrn de ella aguas, y beber el pueblo. Y Moiss lo hizo as en presencia de los ancianos de Israel.
Y llam el nombre de aquel lugar Massah y Meribah, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron  Jehov, diciendo: Est, pues, Jehov entre nosotros,  no?<CM>
Y vino Amalec y pele con Israel en Rephidim.
Y dijo Moiss  Josu: Escgenos varones, y sal, pelea con Amalec: maana yo estar sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.
E hizo Josu como le dijo Moiss, peleando con Amalec; y Moiss y Aarn y Hur subieron  la cumbre del collado.
Y suceda que cuando alzaba Moiss su mano, Israel prevaleca; mas cuando l bajaba su mano, prevaleca Amalec.
Y las manos de Moiss estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y pusironla debajo de l, y se sent sobre ella; y Aarn y Hur sustentaban sus manos, el uno de una parte y el otro de otra; as hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.
Y Josu deshizo  Amalec y  su pueblo  filo de espada.
Y Jehov dijo  Moiss: Escribe esto para memoria en un libro, y di  Josu que del todo tengo de raer la memoria de Amalec de debajo del cielo.
Y Moiss edific un altar, y llam su nombre Jehov-nissi;
Y dijo: Por cuanto la mano sobre el trono de Jehov, Jehov tendr guerra con Amalec de generacin en generacin.<CM>
Y OYO Jethro, sacerdote de Madin, suegro de Moiss, todas las cosas que Dios haba hecho con Moiss, y con Israel su pueblo, y cmo Jehov haba sacado  Israel de Egipto:
Y tom Jethro, suegro de Moiss  Sphora la mujer de Moiss, despus que l la envi,
Y  sus dos hijos; el uno se llamaba Gersm, porque dijo: Peregrino he sido en tierra ajena;
Y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo, El Dios de mi padre me ayud, y me libr del cuchillo de Faran.
Y Jethro el suegro de Moiss, con sus hijos y su mujer, lleg  Moiss en el desierto, donde tena el campo junto al monte de Dios;
Y dijo  Moiss: Yo tu suegro Jethro vengo  ti, con tu mujer, y sus dos hijos con ella.<CM>
Y Moiss sali  recibir  su suegro,  inclinse, y beslo: y preguntronse el uno al otro cmo estaban, y vinieron  la tienda.
Y Moiss cont  su suegro todas las cosas que Jehov haba hecho  Faran y  los Egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que haban pasado en el camino, y cmo los haba librado Jehov.
Y alegrse Jethro de todo el bien que Jehov haba hecho  Israel, que lo haba librado de mano de los Egipcios.
Y Jethro dijo: Bendito sea Jehov, que os libr de mano de los Egipcios, y de la mano de Faran, y que libr al pueblo de la mano de los Egipcios.
Ahora conozco que Jehov es grande ms que todos los dioses; hasta en lo que se ensoberbecieron contra ellos.
Y tom Jethro, suegro de Moiss, holocaustos y sacrificios para Dios: y vino Aarn y todos los ancianos de Israel  comer pan con el suegro de Moiss delante de Dios.<CM>
Y aconteci que otro da se sent Moiss  juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moiss desde la maana hasta la tarde.
Y viendo el suegro de Moiss todo lo que l haca con el pueblo, dijo: Qu es esto que haces t con el pueblo? por qu te sientas t solo, y todo el pueblo est delante de ti desde la maana hasta la tarde?
Y Moiss respondi  su suegro: Porque el pueblo viene  m para consultar  Dios:
Cuando tienen negocios, vienen  m; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.
Entonces el suegro de Moiss le dijo: No haces bien:
Desfallecers del todo, t, y tambin este pueblo que est contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrs hacerlo t solo.
Oye ahora mi voz; yo te aconsejar, y Dios ser contigo. Est t por el pueblo delante de Dios, y somete t los negocios  Dios.
Y ensea  ellos las ordenanzas y las leyes, y mustrales el camino por donde anden, y lo que han de hacer.
Adems inquiere t de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirs  stos sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.
Los cuales juzgarn al pueblo en todo tiempo; y ser que todo negocio grave lo traern  ti, y ellos juzgarn todo negocio pequeo: alivia as la carga de sobre ti, y llevarla han ellos contigo.
Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, t podrs persistir, y todo este pueblo se ir tambin en paz  su lugar.
Y oy Moiss la voz de su suegro,  hizo todo lo que dijo.
Y escogi Moiss varones de virtud de todo Israel, y psolos por cabezas sobre el pueblo, caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez.
Y juzgaban al pueblo en todo tiempo: el negocio rduo traanlo  Moiss, y ellos juzgaban todo negocio pequeo.
Y despidi Moiss  su suegro, y fuse  su tierra.<CM>
AL mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en aquel da vinieron al desierto de Sina.
Porque partieron de Rephidim, y llegaron al desierto de Sina, y asentaron en el desierto; y acamp all Israel delante del monte.
Y Moiss subi  Dios; y Jehov lo llam desde el monte, diciendo: As dirs  la casa de Jacob, y denunciars  los hijos de Israel:
Vosotros visteis lo que hice  los Egipcios, y cmo os tom sobre alas de guilas, y os he trado  m.
Ahora pues, si diereis odo  mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seris mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque ma es toda la tierra.
Y vosotros seris mi reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirs  los hijos de Israel.
Entonces vino Moiss, y llam  los ancianos del pueblo, y propuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehov le haba mandado.
Y todo el pueblo respondi  una, y dijeron: Todo lo que Jehov ha dicho haremos. Y Moiss refiri las palabras del pueblo  Jehov.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: He aqu, yo vengo  ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y tambin para que te crean para siempre. Y Moiss denunci las palabras del pueblo  Jehov.
Y Jehov dijo  Moiss: Ve al pueblo, y santifcalos hoy y maana, y laven sus vestidos;
Y estn apercibidos para el da tercero, porque al tercer da Jehov descender,  ojos de todo el pueblo, sobre el monte de Sina.
Y sealars trmino al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subis al monte, ni toquis  su trmino: cualquiera que tocare el monte, de seguro morir:
No le tocar mano, mas ser apedreado  asaeteado; sea animal  sea hombre, no vivir. En habiendo sonado largamente la bocina, subirn al monte.
Y descendi Moiss del monte al pueblo, y santific al pueblo; y lavaron sus vestidos.
Y dijo al pueblo: Estad apercibidos para el tercer da; no lleguis  mujer.<CM>
Y aconteci al tercer da cuando vino la maana, que vinieron truenos y relmpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y estremecise todo el pueblo que estaba en el real.
Y Moiss sac del real al pueblo  recibir  Dios; y pusironse  lo bajo del monte.
Y todo el monte de Sina humeaba, porque Jehov haba descendido sobre l en fuego: y el humo de l suba como el humo de un horno, y todo el monte se estremeci en gran manera.
Y el sonido de la bocina iba esforzndose en extremo: Moiss hablaba, y Dios le responda en voz.
Y descendi Jehov sobre el monte de Sina, sobre la cumbre del monte: y llam Jehov  Moiss  la cumbre del monte, y Moiss subi.
Y Jehov dijo  Moiss: Desciende, requiere al pueblo que no traspasen el trmino por ver  Jehov, porque caer multitud de ellos.
Y tambin los sacerdotes que se llegan  Jehov, se santifiquen, porque Jehov no haga en ellos estrago.
Y Moiss dijo  Jehov: El pueblo no podr subir al monte de Sina, porque t nos has requerido diciendo: Seala trminos al monte, y santifcalo.
Y Jehov le dijo: Ve, desciende, y subirs t, y Aarn contigo: mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el trmino por subir  Jehov, porque no haga en ellos estrago.
Entonces Moiss descendi al pueblo y habl con ellos.<CM>
Y HABLO Dios todas estas palabras, diciendo:
Yo soy JEHOVA tu Dios, que te saqu de la tierra de Egipto, de casa de siervos.
No tendrs dioses ajenos delante de m.
No te hars imagen, ni ninguna semejanza de cosa que est arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra:
No te inclinars  ellas, ni las honrars; porque yo soy Jehov tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos,  los que me aborrecen,
Y que hago misericordia en millares  los que me aman, y guardan mis mandamientos.
No tomars el nombre de Jehov tu Dios en vano; porque no dar por inocente Jehov al que tomare su nombre en vano.
Acordarte has del da del reposo, para santificarlo:
Seis das trabajars, y hars toda tu obra;
Mas el sptimo da ser reposo para Jehov tu Dios: no hagas en l obra alguna, t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que est dentro de tus puertas:
Porque en seis das hizo Jehov los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y repos en el sptimo da: por tanto Jehov bendijo el da del reposo y lo santific.<CM>
Honra  tu padre y  tu madre, porque tus das se alarguen en la tierra que Jehov tu Dios te da.
No matars.
No cometers adulterio.
No hurtars.
No hablars contra tu prjimo falso testimonio.
No codiciars la casa de tu prjimo, no codiciars la mujer de tu prjimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prjimo.<CM>
Todo el pueblo consideraba las voces, y las llamas, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba: y vindolo el pueblo, temblaron, y pusironse de lejos.
Y dijeron  Moiss: Habla t con nosotros, que nosotros oiremos; mas no hable Dios con nosotros, porque no muramos.
Y Moiss respondi al pueblo: No temis; que por probaros vino Dios, y porque su temor est en vuestra presencia para que no pequis.
Entonces el pueblo se puso de lejos, y Moiss se lleg  la osbcuridad en la cual estaba Dios.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: As dirs  los hijos de Israel: Vosotros habis visto que he hablado desde el cielo con vosotros.
No hagis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haris.
Altar de tierra hars para m, y sacrificars sobre l tus holocaustos y tus pacficos, tus ovejas y tus vacas: en cualquier lugar donde yo hiciere que est la memoria de mi nombre, vendr  ti, y te bendecir.
Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantera; porque si alzares tu pico sobre l, t lo profanars.
Y no subirs por gradas  mi altar, porque tu desnudez no sea junto  l descubierta.<CM>
Y ESTOS son los derechos que les propondrs.
Si comprares siervo hebreo, seis aos servir; mas al sptimo saldr horro de balde.
Si entr solo, solo saldr: si tena mujer, saldr l y su mujer con l.
Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le hubiere parido hijos  hijas, la mujer y sus hijos sern de su amo, y l saldr solo.
Y si el siervo dijere: Yo amo  mi seor,  mi mujer y  mis hijos, no saldr libre:
Entonces su amo lo har llegar  los jueces, y harle llegar  la puerta  al poste; y su amo le horadar la oreja con lesna, y ser su siervo para siempre.
Y cuando alguno vendiere su hija por sierva, no saldr como suelen salir los siervos.
Si no agradare  su seor, por lo cual no la tom por esposa, permitirle ha que se rescate, y no la podr vender  pueblo extrao cuando la desechare.
Mas si la hubiere desposado con su hijo, har con ella segn la costumbre de las hijas.
Si le tomare otra, no disminuir su alimento, ni su vestido, ni el dbito conyugal.
Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldr de gracia sin dinero.<CM>
El que hiriere  alguno, hacindole as morir, l morir.
Mas el que no arm asechanzas, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te sealar lugar al cual ha de huir.
Adems, si alguno se ensoberbeciere contra su prjimo, y lo matare con alevosa, de mi altar lo quitars para que muera.
Y el que hiriere  su padre   su madre, morir.
Asimismo el que robare una persona, y la vendiere,  se hallare en sus manos, morir.
Igualmente el que maldijere  su padre   su madre, morir.
Adems, si algunos rieren, y alguno hiriere  su prjimo con piedra  con el puo, y no muriere, pero cayere en cama;
Si se levantare y anduviere fuera sobre su bculo, entonces ser el que le hiri absuelto: solamente le satisfar lo que estuvo parado, y har que le curen.
Y si alguno hiriere  su siervo   su sierva con palo, y muriere bajo de su mano, ser castigado:
Mas si durare por un da  dos, no ser castigado, porque su dinero es.<CM>
Si algunos rieren,  hiriesen  mujer preada, y sta abortare, pero sin haber muerte, ser penado conforme  lo que le impusiere el marido de la mujer y juzgaren los rbitros.
Mas si hubiere muerte, entonces pagars vida por vida,
Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
Quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
Y cuando alguno hiriere el ojo de su siervo,  el ojo de su sierva, y lo entortare, darle libertad por razn de su ojo.
Y si sacare el diente de su siervo,  el diente de su sierva, por su diente le dejar ir libre.
Si un buey acorneare hombre  mujer, y de resultas muriere, el buey ser apedreado, y no se comer su carne; mas el dueo del buey ser absuelto.
Pero si el buey era acorneador desde ayer y antes de ayer, y  su dueo le fu hecho requerimiento, y no lo hubiere guardado, y matare hombre  mujer, el buey ser apedreado, y tambin morir su dueo.
Si le fuere impuesto rescate, entonces dar por el rescate de su persona cuanto le fuere impuesto.
Haya acorneado hijo,  haya acorneado hija, conforme  este juicio se har con l.
Si el buey acorneare siervo  sierva, pagar treinta siclos de plata su seor, y el buey ser apedreado.
Y si alguno abriere hoyo,  cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere all buey  asno,
El dueo de la cisterna pagar el dinero, resarciendo  su dueo, y lo que fue muerto ser suyo.
Y si el buey de alguno hiriere al buey de su prjimo, y ste muriere, entonces vendern el buey vivo, y partirn el dinero de l, y tambin partirn el muerto.
Mas si era notorio que el buey era acorneador de ayer y antes de ayer, y su dueo no lo hubiere guardado, pagar buey por buey, y el muerto ser suyo.<CM>
CUANDO alguno hurtare buey  oveja, y le degollare  vendiere, por aquel buey pagar cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas.
Si el ladrn fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que le hiri no ser culpado de su muerte.
Si el sol hubiere sobre l salido, el matador ser reo de homicidio: el ladrn habr de restituir cumplidamente; si no tuviere, ser vendido por su hurto.
Si fuere hallado con el hurto en la mano, sea buey  asno  oveja vivos, pagar el duplo.
Si alguno hiciere pacer campo  via, y metiere su bestia, y comiere la tierra de otro, de lo mejor de su tierra y de lo mejor de su via pagar.
Cuando rompiere un fuego, y hallare espinas, y fuere quemado montn,  haza,  campo, el que encendi el fuego pagar lo quemado.<CM>
Cuando alguno diere  su prjimo plata  alhajas  guardar, y fuere hurtado de la casa de aquel hombre, si el ladrn se hallare, pagar el doble.
Si el ladrn no se hallare, entonces el dueo de la casa ser presentado  los jueces, para ver si ha metido su mano en la hacienda de su prjimo.
Sobre todo negocio de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre vestido, sobre toda cosa perdida, cuando uno dijere: Esto es mo, la causa de ambos vendr delante de los jueces; y el que los jueces condenaren, pagar el doble  su prjimo.
Si alguno hubiere dado  su prjimo asno,  buey,  oveja,  cualquier otro animal  guardar, y se muriere  se perniquebrare,  fuere llevado sin verlo nadie;
Juramento de Jehov tendr lugar entre ambos de que no ech su mano  la hacienda de su prjimo: y su dueo lo aceptar, y el otro no pagar.
Mas si le hubiere sido hurtado, resarcir  su dueo.
Y si le hubiere sido arrebatado por fiera, traerle ha testimonio, y no pagar lo arrebatado.
Pero si alguno hubiere tomado prestada bestia de su prjimo, y fuere estropeada  muerta, ausente su dueo, deber pagar la.
Si el dueo estaba presente, no la pagar. Si era alquilada, l vendr por su alquiler.<CM>
Y si alguno engaare  alguna doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella, deber dotarla y tomarla por mujer.
Si su padre no quisiere drsela, l le pesar plata conforme al dote de las vrgenes.
A la hechicera no dejars que viva.
Cualquiera que tuviere ayuntamiento con bestia, morir.
El que sacrificare  dioses, excepto  slo Jehov, ser muerto.
Y al extranjero no engaars, ni angustiars, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
A ninguna viuda ni hurfano afligiris.
Que si t llegas  afligirle, y l  m clamare, ciertamente oir yo su clamor;
Y mi furor se encender, y os matar  cuchillo, y vuestras mujeres sern viudas, y hurfanos vuestros hijos.<CM>
Si dieres  mi pueblo dinero emprestado, al pobre que est contigo, no te portars con l como logrero, ni le impondrs usura.
Si tomares en prenda el vestido de tu prjimo,  puestas del sol se lo volvers:
Porque slo aquello es su cubierta, es aquel el vestido para cubrir sus carnes, en el que ha de dormir: y ser que cuando l  m clamare, yo entonces le oir, porque soy misericordioso.
No denostars  los jueces, ni maldecirs al prncipe de tu pueblo.
No dilatars la primicia de tu cosecha, ni de tu licor, me dars el primognito de tus hijos.
As hars con el de tu buey y de tu oveja: siete das estar con su madre, y al octavo da me lo dars.
Y habis de serme varones santos: y no comeris carne arrebatada de las fieras en el campo;  los perros la echaris.<CM>
NO admitirs falso rumor. No te concertars con el impo para ser testigo falso.
No seguirs  los muchos para mal hacer; ni responders en litigio inclinndote  los ms para hacer agravios;
Ni al pobre distinguirs en su causa.
Si encontrares el buey de tu enemigo  su asno extraviado, vuelve  llevrselo.
Si vieres el asno del que te aborrece cado debajo de su carga, le dejars entonces desamparado? Sin falta ayudars con l  levantarlo.
No pervertirs el derecho de tu mendigo en su pleito.
De palabra de mentira te alejars, y no matars al inocente y justo; porque yo no justificar al impo.
No recibirs presente; porque el presente ciega  los que ven, y pervierte las palabras justas.
Y no angustiars al extranjero: pues vosotros sabis cmo se halla el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.<CM>
Seis aos sembrars tu tierra, y allegars su cosecha:
Mas el sptimo la dejars vacante y soltars, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comern las bestias del campo; as hars de tu via y de tu olivar.
Seis das hars tus negocios, y al sptimo da holgars,  fin que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero.
Y en todo lo que os he dicho seris avisados. Y nombre de otros dioses no mentaris, ni se oir de vuestra boca.
Tres veces en el ao me celebraris fiesta.
La fiesta de los zimos guardars: Siete das comers los panes sin levadura, como yo te mand, en el tiempo del mes de Abib; porque en l saliste de Egipto: y ninguno comparecer vaco delante de m:
Tambin la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores que hubieres sembrado en el campo; y la fiesta de la cosecha  la salida del ao, cuando habrs recogido tus labores del campo.
Tres veces en el ao parecer todo varn tuyo delante del Seor Jehov.
No ofrecers con pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni el sebo de mi vctima quedar de la noche hasta la maana.
Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traers  la casa de Jehov tu Dios. No guisars el cabrito con la leche de su madre.<CM>
He aqu yo envo el Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.
Gurdate delante de l, y oye su voz; no le seas rebelde; porque l no perdonar vuestra rebelin: porque mi nombre est en l.
Pero si en verdad oyeres su voz,  hicieres todo lo que yo te dijere, ser enemigo  tus enemigos, y afligir  los que te afligieren.
Porque mi Angel ir delante de ti, y te introducir al Amorrheo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Cananeo, y al Heveo, y al Jebuseo,  los cuales yo har destruir.
No te inclinars  sus dioses, ni los servirs, ni hars como ellos hacen; antes los destruirs del todo, y quebrantars enteramente sus estatuas.
Mas  Jehov vuestro Dios serviris, y l bendecir tu pan y tus aguas; y yo quitar toda enfermedad de en medio de ti.
No habr mujer que aborte, ni estril en tu tierra; y yo cumplir el nmero de tus das.
Yo enviar mi terror delante de ti, y consternar  todo pueblo donde t entrares, y te dar la cerviz de todos tus enemigos.
Yo enviar la avispa delante de ti, que eche fuera al Heveo, y al Cananeo, y al Hetheo, de delante de ti:
No los echar de delante de ti en un ao, porque no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las bestias del campo.
Poco  poco los echar de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes la tierra por heredad.
Y yo pondr tu trmino desde el mar Bermejo hasta la mar de Palestina, y desde el desierto hasta el ro: porque pondr en vuestras manos los moradores de la tierra, y t los echars de delante de ti.
No hars alianza con ellos, ni con sus dioses.
En tu tierra no habitarn, no sea que te hagan pecar contra m sirviendo  sus dioses: porque te ser de tropiezo.<CM>
Y DIJO  Moiss: Sube  Jehov, t, y Aarn, Nadab, y Abi, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaris desde lejos.
Mas Moiss slo se llegar  Jehov; y ellos no se lleguen cerca, ni suba con l el pueblo.
Y Moiss vino y cont al pueblo todas las palabras de Jehov, y todos los derechos: y todo el pueblo respondi  una voz, y dijeron: Ejecutaremos todas las palabras que Jehov ha dicho.
Y Moiss escribi todas las palabras de Jehov, y levantndose de maana edific un altar al pie del monte, y doce columnas, segn las doce tribus de Israel.
Y envi  los mancebos de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y sacrificaron pacficos  Jehov, becerros.
Y Moiss tom la mitad de la sangre, y psola en tazones, y esparci la otra mitad de la sangre sobre el altar.
Y tom el libro de la alianza, y ley  odos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehov ha dicho, y obedeceremos.
Entonces Moiss tom la sangre, y roci sobre el pueblo, y dijo: He aqu la sangre de la alianza que Jehov ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.<CM>
Y subieron Moiss y Aarn, Nadab y Abi, y setenta de los ancianos de Israel;
Y vieron al Dios de Israel; y haba debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando est sereno.
Mas no extendi su mano sobre los prncipes de los hijos de Israel: y vieron  Dios, y comieron y bebieron.<CM>
Entonces Jehov dijo  Moiss: Sube  m al monte, y espera all, y te dar tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para ensearlos.
Y levantse Moiss, y Josu su ministro; y Moiss subi al monte de Dios.
Y dijo  los ancianos: Esperadnos aqu hasta que volvamos  vosotros: y he aqu Aarn y Hur estn con vosotros: el que tuviere negocios, llguese  ellos.
Entonces Moiss subi al monte, y una nube cubri el monte.
Y la gloria de Jehov repos sobre el monte Sina, y la nube lo cubri por seis das: y al sptimo da llam  Moiss de en medio de la nube.
Y el parecer de la gloria de Jehov era como un fuego abrasador en la cumbre del monte,  los ojos de los hijos de Israel.
Y entr Moiss en medio de la nube, y subi al monte: y estuvo Moiss en el monte cuarenta das y cuarenta noches.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss, diciendo:
Di  los hijos de Israel que tomen para m ofrenda: de todo varn que la diere de su voluntad, de corazn, tomaris mi ofrenda.
Y esta es la ofrenda que tomaris de ellos: Oro, y plata, y cobre,
Y jacinto, y prpura, y carmes, y lino fino, y pelo de cabras,
Y cueros de carneros teidos de rojo, y cueros de tejones, y madera de Sittim;
Aceite para la luminaria, especias para el aceite de la uncin, y para el sahumerio aromtico;
Piedras de onix, y piedras de engastes, para el ephod, y para el racional.
Y hacerme han un santuario, y yo habitar entre ellos.
Conforme  todo lo que yo te mostrare, el diseo del tabernculo, y el diseo de todos sus vasos, as lo haris.<CM>
Harn tambin un arca de madera de Sittim, cuya longitud ser de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio.
Y la cubrirs de oro puro; por dentro y por fuera la cubrirs; y hars sobre ella una cornisa de oro alrededor.
Y para ella hars de fundicin cuatro anillos de oro, que pondrs  sus cuatro esquinas; dos anillos al un lado de ella, y dos anillos al otro lado.
Y hars unas varas de madera de Sittim, las cuales cubrirs de oro.
Y meters las varas por los anillos  los lados del arca, para llevar el arca con ellas.
Las varas se estarn en los anillos del arca: no se quitarn de ella.
Y pondrs en el arca el testimonio que yo te dar.
Y hars una cubierta de oro fino, cuya longitud ser de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio.
Hars tambin dos querubines de oro, labrados  martillo los hars, en los dos cabos de la cubierta.
Hars, pues, un querubn al extremo de un lado, y un querubn al otro extremo del lado opuesto: de la calidad de la cubierta hars los querubines en sus dos extremidades.
Y los querubines extendern por encima las alas, cubriendo con sus alas la cubierta: sus caras la una enfrente de la otra, mirando  la cubierta las caras de los querubines.
Y pondrs la cubierta encima del arca, y en el arca pondrs el testimonio que yo te dar.
Y de all me declarar  ti, y hablar contigo de sobre la cubierta, de entre los dos querubines que estn sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandar para los hijos de Israel.<CM>
Hars asimismo una mesa de madera de Sittim: su longitud ser de dos codos, y de uu codo su anchura, y su altura de codo y medio.
Y la cubrirs de oro puro, y le has de hacer una cornisa de oro alrededor.
Hacerle has tambin una moldura alrededor, del ancho de una mano,  la cual moldura hars una cornisa de oro en circunferencia.
Y le hars cuatro anillos de oro, los cuales pondrs  las cuatro esquinas que corresponden  sus cuatro pies.
Los anillos estarn antes de la moldura, por lugares de las varas, para llevar la mesa.
Y hars las varas de madera de Sittim, y las cubrirs de oro, y con ellas ser llevada la mesa.
Hars tambin sus platos, y sus cucharas, y sus cubiertas, y sus tazones, con que se libar: de oro fino los hars.
Y pondrs sobre la mesa el pan de la proposicin delante de m continuamente.<CM>
Hars adems un candelero de oro puro; labrado  martillo se har el candelero: su pie, y su caa, sus copas, sus manzanas, y sus flores, sern de lo mismo:
Y saldrn seis brazos de sus lados: tres brazos del candelero del un lado suyo, y tres brazos del candelero del otro su lado:
Tres copas en forma de almendras en el un brazo, una manzana y una flor; y tres copas, figura de almendras en el otro brazo, una manzana y una flor: as pues, en los seis brazos que salen del candelero:
Y en el candelero cuatro copas en forma de almendras, sus manzanas y sus flores.
Habr una manzana debajo de los dos brazos de lo mismo, otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo, en conformidad  los seis brazos que salen del candelero.
Sus manzanas y sus brazos sern de lo mismo, todo ello una pieza labrada  martillo, de oro puro.
Y hacerle has siete candilejas, las cuales encenders para que alumbren  la parte de su delantera:
Tambin sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro.
De un talento de oro fino lo hars, con todos estos vasos.
Y mira, y hazlos conforme  su modelo, que te ha sido mostrado en el monte.<CM>
Y HARAS el tabernculo de diez cortinas de lino torcido, crdeno, y prpura, y carmes: y hars querubines de obra delicada.
La longitud de la una cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro codos: todas las cortinas tendrn una medida.
Cinco cortinas estarn juntas la una con la otra, y cinco cortinas unidas la una con la otra.
Y hars lazadas de crdeno en la orilla de la una cortina, en el borde, en la juntura: y as hars en la orilla de la postrera cortina en la juntura segunda.
Cincuenta lazadas hars en la una cortina, y cincuenta lazadas hars en el borde de la cortina que est en la segunda juntura: las lazadas estarn contrapuestas la una  la otra.
Hars tambin cincuenta corchetes de oro, con los cuales juntars las cortinas la una con la otra, y se formar un tabernculo.<CM>
Hars asimismo cortinas de pelo de cabras para una cubierta sobre el tabernculo; once cortinas hars.
La longitud de la una cortina ser de treinta codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro codos: una medida tendrn las once cortinas.
Y juntars las cinco cortinas aparte y las otras seis cortinas separadamente; y doblars la sexta cortina delante de la faz del tabernculo.
Y hars cincuenta lazadas en la orilla de la una cortina, al borde en la juntura, y cincuenta lazadas en la orilla de la segunda cortina en la otra juntura.
Hars asimismo cincuenta corchetes de alambre, los cuales meters por las lazadas: y juntars la tienda, para que se haga una sola cubierta.
Y el sobrante que resulta en las cortinas de la tienda, la mitad de la una cortina que sobra, quedar  las espaldas del tabernculo.
Y un codo de la una parte, y otro codo de la otra que sobra en la longitud de las cortinas de la tienda, cargar sobre los lados del tabernculo de la una parte y de la otra, para cubrirlo.
Hars tambin  la tienda una cubierta de cueros de carneros, teidos de rojo, y una cubierta de cueros de tejones encima.<CM>
Y hars para el tabernculo tablas de madera de Sittim, que estn derechas.
La longitud de cada tabla ser de diez codos, y de codo y medio la anchura de cada tabla.
Dos quicios tendr cada tabla, trabadas la una con la otra; as hars todas las tablas del tabernculo.
Hars, pues, las tablas del tabernculo: veinte tablas al lado del medioda, al austro.
Y hars cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas debajo de la una tabla para sus dos quicios, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos quicios.
Y al otro lado del tabernculo,  la parte del aquiln, veinte tablas;
Y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de la una tabla, y dos basas debajo de la otra tabla.
Y para el lado del tabernculo, al occidente, hars seis tablas.
Hars adems dos tablas para las esquinas del tabernculo en los dos ngulos posteriores;
Las cuales se unirn por abajo, y asimismo se juntarn por su alto  un gozne: as ser de las otras dos que estarn  las dos esquinas.
De suerte que sern ocho tablas, con sus basas de plata, diez y seis basas; dos basas debajo de la una tabla, y dos basas debajo de la otra tabla.
Hars tambin cinco barras de madera de Sittim, para las tablas del un lado del tabernculo,
Y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernculo, y cinco barras para el otro lado del tabernculo, que est al occidente.
Y la barra del medio pasar por medio de las tablas, del un cabo al otro.
Y cubrirs las tablas de oro, y hars sus anillos de oro para meter por ellos las barras: tambin cubrirs las barras de oro.
Y alzars el tabernculo conforme  su traza que te fue mostrada en el monte.<CM>
Y hars tambin un velo de crdeno, y prpura, y carmes, y de lino torcido: ser hecho de primorosa labor, con querubines:
Y has de ponerlo sobre cuatro columnas de madera de Sittim cubiertas de oro; sus capiteles de oro, sobre basas de plata.
Y pondrs el velo debajo de los corchetes, y meters all, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os har separacin entre el lugar santo y el santsimo.
Y pondrs la cubierta sobre el arca del testimonio en el lugar santsimo.
Y pondrs la mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado del tabernculo al medioda; y pondrs la mesa al lado del aquiln.
Y hars  la puerta del tabernculo una cortina de crdeno, y prpura, y carmes, y lino torcido, obra de bordador.
Y hars para la cortina cinco columnas de madera de Sittim, las cuales cubrirs de oro, con sus capiteles de oro: y hacerlas has de fundicin cinco basas de metal.<CM>
HARAS tambin altar de madera de Sittim de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura: ser cuadrado el altar, y su altura de tres codos.
Y hars sus cuernos  sus cuatro esquinas; los cuernos sern de lo mismo; y lo cubrirs de metal.
Hars tambin sus calderas para echar su ceniza; y sus paletas, y sus tazones, y sus garfios, y sus braseros: hars todos sus vasos de metal.
Y le hars un enrejado de metal de obra de malla; y sobre el enrejado hars cuatro anillos de metal  sus cuatro esquinas.
Y lo has de poner dentro del cerco del altar abajo; y llegar el enrejado hasta el medio del altar.
Hars tambin varas para el altar, varas de madera de Sittim, las cuales cubrirs de metal.
Y sus varas se metern por los anillos: y estarn aquellas varas  ambos lados del altar, cuando hubiere de ser llevado.
De tablas lo hars, hueco: de la manera que te fue mostrado en el monte, as lo hars.<CM>
Asimismo hars el atrio del tabernculo: al lado del medioda, al austro, tendr el atrio cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud cada un lado;
Sus veinte columnas, y sus veinte basas sern de metal; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
Y de la misma manera al lado del aquiln habr  lo largo cortinas de cien codos de longitud, y sus veinte columnas, con sus veinte basas de metal; los capiteles de sus columnas y sus molduras, de plata.
Y el ancho del atrio del lado occidental tendr cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, con sus diez basas.
Y en el ancho del atrio por la parte de levante, al oriente, habr cincuenta codos.
Y las cortinas del un lado sern de quince codos; sus columnas tres, con sus tres basas.
Al otro lado quince codos de cortinas; sus columnas tres, con sus tres basas.
Y  la puerta del atrio habr un pabelln de veinte codos, de crdeno, y prpura, y carmes, y lino torcido, de obra de bordador: sus columnas cuatro, con sus cuatro basas.
Todas las columnas del atrio en derredor sern ceidas de plata; sus capiteles de plata, y sus basas de metal.
La longitud del atrio ser de cien codos, y la anchura cincuenta por un lado y cincuenta por el otro, y la altura de cinco codos: sus cortinas de lino torcido, y sus basas de metal.
Todos los vasos del tabernculo en todo su servicio, y todos sus clavos, y todos los clavos del atrio, sern de metal.<CM>
Y t mandars  los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas, molido, para la luminaria, para hacer arder continuamente las lmparas.
En el tabernculo del testimonio, afuera del velo que est delante del testimonio, las pondr en orden Aarn y sus hijos, delante de Jehov desde la tarde hasta la maana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones.<CM>
Y TU allega  ti  Aarn tu hermano, y  sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes;  Aarn, Nadab y Abi, Eleazar  Ithamar, hijos de Aarn.
Y hars vestidos sagrados  Aarn tu hermano, para honra y hermosura.
Y t hablars  todos los sabios de corazn,  quienes yo he henchido de espritu de sabidura;  fin que hagan los vestidos de Aarn, para consagrarle  que me sirva de sacerdote.
Los vestidos que harn son estos: el racional, y el ephod, y el manto, y la tnica labrada, la mitra, y el cinturn. Hagan, pues, los sagrados vestidos  Aarn tu hermano, y  sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
Tomarn oro, y crdeno, y prpura, y carmes, y lino torcido.<CM>
Y harn el ephod de oro y crdeno, y prpura, y carmes, y lino torcido de obra de bordador.
Tendr dos hombreras que se junten  sus dos lados, y se juntar.
Y el artificio de su cinto que est sobre l, ser de su misma obra, de lo mismo; de oro, crdeno, y prpura, y carmes, y lino torcido.
Y tomars dos piedras oniquinas, y grabars en ellas los nombres de los hijos de Israel:
Los seis de sus nombres en la una piedra, y los otros seis nombres en la otra piedra, conforme al nacimiento de ellos.
De obra de escultor en piedra  modo de grabaduras de sello, hars grabar aquellas dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; harsles alrededor engastes de oro.
Y pondrs aquellas dos piedras sobre los hombros del ephod, para piedras de memoria  los hijos de Israel; y Aarn llevar los nombres de ellos delante de Jehov en sus dos hombros por memoria.
Hars pues, engastes de oro,
Y dos cadenillas de oro fino; las cuales hars de hechura de trenza; y fijars las cadenas de hechura de trenza en los engastes.<CM>
Hars asimismo el racional del juicio de primorosa obra, le has de hacer conforme  la obra del ephod, de oro, y crdeno, y prpura, y carmes, y lino torcido.
Ser cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho:
Y lo llenars de pedrera con cuatro rdenes de piedras: un orden de una piedra srdica, un topacio, y un carbunclo; ser el primer orden;
El segundo orden, una esmeralda, un zafiro, y un diamante;
El tercer orden, un rub, un gata, y una amatista;
Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: estarn engastadas en oro en sus encajes.
Y sern aquellas piedra segn los nombres de los hijos de Israel, doce segn sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, vendrn  ser segn las doce tribus.
Hars tambin en el racional cadenetas de hechura de trenzas de oro fino.
Y hars en el racional dos anillos de oro, los cuales dos anillos pondrs  las dos puntas del racional.
Y pondrs las dos trenzas de oro en los dos anillos  las dos puntas del racional:
Y los dos cabos de las dos trenzas sobre los dos engastes, y las pondrs  los lados del ephod en la parte delantera.
Hars tambin dos anillos de oro, los cuales pondrs  las dos puntas del racional, en su orilla que est al lado del ephod de la parte de dentro.
Hars asimismo dos anillos de oro, los cuales pondrs  los dos lados del ephod abajo en la parte delantera, delante de su juntura sobre el cinto del ephod.
Y juntarn el racional con sus anillos  los anillos del ephod con un cordn de jacinto, para que est sobre el cinto del ephod, y no se aparte el racional del ephod.
Y llevar Aarn los nombres de los hijos de Israel en el racional del juicio sobre su corazn, cuando entrare en el santuario, para memoria delante de Jehov continuamente.
Y pondrs en el racional del juicio Urim y Thummim, para que estn sobre el corazn de Aarn cuando entrare delante de Jehov: y llevar siempre Aarn el juicio de los hijos de Israel sobre su corazn delante de Jehov.<CM>
Hars el manto del ephod todo de jacinto:
Y en medio de l por arriba habr una abertura, la cual tendr un borde alrededor de obra de tejedor, como el cuello de un coselete, para que no se rompa.
Y abajo en sus orillas hars granadas de jacinto, y prpura, y carmes, por sus bordes alrededor; y entre ellas campanillas de oro alrededor.
Una campanilla de oro y una granada, campanilla de oro y granada, por las orillas del manto alrededor.
Y estar sobre Aarn cuando ministrare; y oirse su sonido cuando l entrare en el santuario delante de Jehov y cuando saliere, porque no muera.
Hars adems una plancha de oro fino, y grabars en ella grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVA.
Y la pondrs con un cordn de jacinto, y estar sobre la mitra; por el frente anterior de la mitra estar.
Y estar sobre la frente de Aarn: y llevar Aarn el pecado de las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; y sobre su frente estar continuamente para que hayan gracia delante de Jehov.
Y bordars una tnica de lino, y hars una mitra de lino; hars tambin un cinto de obra de recamador.<CM>
Y para los hijos de Aarn hars tnicas; tambin les hars cintos, y les formars chapeos (tiaras) para honra y hermosura.
Y con ellos vestirs  Aarn tu hermano, y  sus hijos con l: y los ungirs, y los consagrars, y santificars, para que sean mis sacerdotes.
Y les hars paetes de lino para cubrir la carne vergonzosa; sern desde los lomos hasta los muslos:
Y estarn sobre Aarn y sobre sus hijos cuando entraren en el tabernculo de testimonio,  cuando se llegaren al altar para servir en el santuario, porque no lleven pecado, y mueran. Estatuto perpetuo para l, y para su simiente despus de l.<CM>
Y ESTO es lo que les hars para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin tacha;
Y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite; las cuales cosas hars de flor de harina de trigo:
Y las pondrs en un canastillo, y en el canastillo las ofrecers, con el becerro y los dos carneros.
Y hars llegar  Aarn y  sus hijos  la puerta del tabernculo del testimonio, y los lavars con agua.
Y tomars las vestiduras, y vestirs  Aarn la tnica y el manto del ephod, y el ephod, y el racional, y le ceirs con el cinto del ephod;
Y pondrs la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrs la diadema santa.
Y tomars el aceite de la uncin, y derramars sobre su cabeza, y le ungirs.
Y hars llegar sus hijos, y les vestirs las tnicas.
Y les ceirs el cinto,  Aarn y  sus hijos, y les atars los chapeos (tiaras), y tendrn el sacerdocio por fuero perpetuo: y henchirs las manos de Aarn y de sus hijos.
Y hars llegar el becerro delante del tabernculo del testimonio, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del becerro.
Y matars el becerro delante de Jehov  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y tomars de la sangre del becerro, y pondrs sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramars toda la dems sangre al pie del altar.
Tomars tambin todo el sebo que cubre los intestinos, y el redao de sobre el hgado, y los dos riones, y el sebo que est sobre ellos, y los quemars sobre el altar.
Empero consumirs  fuego fuera del campo la carne del becerro, y su pellejo, y su estircol: es expiacin.
Asimismo tomars el un carnero, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del carnero.
Y matars el carnero, y tomars su sangre, y rociars sobre el altar alrededor.
Y cortars el carnero en pedazos, y lavars sus intestinos y sus piernas, y las pondrs sobre sus trozos y sobre su cabeza.
Y quemars todo el carnero sobre el altar: es holocausto  Jehov, olor grato, es ofrenda quemada  Jehov.
Tomars luego el otro carnero, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del carnero:
Y matars el carnero, y tomars de su sangre, y pondrs sobre la ternilla de la oreja derecha de Aarn, y sobre la ternilla de las orejas de sus hijos, y sobre el dedo pulgar de las manos derechas de ellos, y sobre el dedo pulgar de los pies derechos de ellos, y esparcirs la sangre sobre el altar alrededor.
Y tomars de la sangre que hay sobre el altar, y del aceite de la uncin, y esparcirs sobre Aarn, y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos, y sobre las vestimentas de stos; y l ser santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y las vestimentas de sus hijos con l.
Luego tomars del carnero el sebo, y la cola, y el sebo que cubre los intestinos, y el redao del hgado, y los dos riones, y el sebo que est sobre ellos, y la espaldilla derecha; porque es carnero de consagraciones:
Tambin una torta de pan, y una hojaldre amasada con aceite, y una lasaa del canastillo de los zimos presentado  Jehov;
Y lo has de poner todo en las manos de Aarn, y en las manos de sus hijos; y lo mecers agitndolo delante de Jehov.
Despus lo tomars de sus manos, y lo hars arder sobre el altar en holocausto, por olor agradable delante de Jehov. Es ofrenda encendida  Jehov.
Y tomars el pecho del carnero de las consagraciones, que fue inmolado para la de Aarn, y lo mecers por ofrenda agitada delante de Jehov; y ser porcin tuya.
Y apartars el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la santificacin, lo que fue mecido y lo que fue santificado del carnero de las consagraciones de Aarn y de sus hijos:
Y ser para Aarn y para sus hijos por estatuto perpetuo de los hijos de Israel, porque es porcin elevada; y ser tomada de los hijos de Israel de sus sacrificios pacficos, porcin de ellos elevada en ofrenda  Jehov.
Y las vestimentas santas, que son de Aarn, sern de sus hijos despus de l, para ser ungidos con ellas, y para ser con ellas consagrados.
Por siete das las vestir el sacerdote de sus hijos, que en su lugar viniere al tabernculo del testimonio  servir en el santuario.
Y tomars el carnero de las consagraciones, y cocers su carne en el lugar del santuario.
Y Aarn y sus hijos comern la carne del carnero, y el pan que est en el canastillo,  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y comern aquellas cosas con las cuales se hizo expiacin, para henchir sus manos para ser santificados: mas el extranjero no comer, porque es cosa santa.
Y si sobrare algo de la carne de las consagraciones y del pan hasta la maana, quemars al fuego lo que hubiere sobrado: no se comer, porque es cosa santa.
As pues hars  Aarn y  sus hijos, conforme  todas las cosas que yo te he mandado: por siete das los consagrars.
Y sacrificars el becerro de la expiacin en cada da para las expiaciones; y purificars el altar en habiendo hecho expiacin por l, y lo ungirs para santificarlo.
Por siete das expiars el altar, y lo santificars, y ser un altar santsimo: cualquiera cosa que tocare al altar, ser santificada.<CM>
Y esto es lo que ofrecers sobre el altar: dos corderos de un ao cada da, sin intermisin.
Ofrecers el un cordero  la maana, y el otro cordero ofrecers  la cada de la tarde:
Adems una dcima parte de un epha de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite molido: y la libacin ser la cuarta parte de un hin de vino con cada cordero.
Y ofrecers el otro cordero  la cada de la tarde, haciendo conforme  la ofrenda de la maana, y conforme  su libacin, en olor de suavidad; ser ofrenda encendida  Jehov.
Esto ser holocausto continuo por vuestras generaciones  la puerta del tabernculo del testimonio delante de Jehov, en el cual me concertar con vosotros, para hablaros all.
Y all testificar de m  los hijos de Israel, y el lugar ser santificado con mi gloria.
Y santificar el tabernculo del testimonio y el altar: santificar asimismo  Aarn y  sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
Y habitar entre los hijos de Israel, y ser su Dios.
Y conocern que yo soy Jehov su Dios, que los saqu de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos: Yo Jehov su Dios.<CM>
HARAS asimismo un altar de sahumerio de perfume: de madera de Sittim lo hars.
Su longitud ser de un codo, y su anchura de un codo: ser cuadrado: y su altura de dos codos: y sus cuernos sern de lo mismo.
Y cubrirlo has de oro puro, su techado, y sus paredes en derredor, y sus cuernos: y le hars en derredor una corona de oro.
Le hars tambin dos anillos de oro debajo de su corona  sus dos esquinas en ambos lados suyos, para meter los varales con que ser llevado.
Y hars los varales de madera de Sittim, y los cubrirs de oro.
Y lo pondrs delante del velo que est junto al arca del testimonio, delante de la cubierta que est sobre el testimonio, donde yo te testificar de m.
Y quemar sobre l Aarn sahumerio de aroma cada maana cuando aderezare las lmparas lo quemar.
Y cuando Aarn encender las lmparas al anochecer, quemar el sahumerio: rito perpetuo delante de Jehov por vuestras edades.
No ofreceris sobre l sahumerio extrao, ni holocausto, ni presente; ni tampoco derramaris sobre l libacin.
Y sobre sus cuernos har Aarn expiacin una vez en el ao con la sangre de la expiacin para las reconciliaciones: una vez en el ao har expiacin sobre l en vuestras edades: ser muy santo  Jehov.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Cuando tomares el nmero de los hijos de Israel conforme  la cuenta de ellos, cada uno dar  Jehov el rescate de su persona, cuando los contares, y no habr en ellos mortandad por haberlos contado.
Esto dar cualquiera que pasare por la cuenta, medio siclo conforme al siclo del santuario. El siclo es de veinte bolos: la mitad de un siclo ser la ofrenda  Jehov.
Cualquiera que pasare por la cuenta, de veinte aos arriba, dar la ofrenda  Jehov.
Ni el rico aumentar, ni el pobre disminuir de medio siclo, cuando dieren la ofrenda  Jehov para hacer expiacin por vuestras personas.
Y tomars de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo dars para la obra del tabernculo del testimonio: y ser por memoria  los hijos de Israel delante de Jehov, para expiar vuestras personas.<CM>
Habl ms Jehov  Moiss, diciendo:
Hars tambin una fuente de metal, con su basa de metal, para lavar; y la has de poner entre el tabernculo del testimonio y el altar; y pondrs en ella agua.
Y de ella se lavarn Aarn y sus hijos sus manos y sus pies:
Cuando entraren en el tabernculo del testimonio, se han de lavar con agua, y no morirn: y cuando se llegaren al altar para ministrar, para encender  Jehov la ofrenda que se ha de consumir al fuego,
Tambin se lavarn las manos y los pies, y no morirn. Y lo tendrn por estatuto perpetuo l y su simiente por sus generaciones.<CM>
Habl ms Jehov  Moiss, diciendo:
Y t has de tomar de las principales drogas; de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromtica la mitad, esto es, doscientos y cincuenta, y de clamo aromtico doscientos y cincuenta,
Y de casia quinientos, al peso del santuario, y de aceite de olivas un hin:
Y hars de ello el aceite de la santa uncin, superior ungento, obra de perfumador, el cual ser el aceite de la uncin sagrada.
Con l ungirs el tabernculo del testimonio, y el arca del testimonio,
Y la mesa, y todos sus vasos, y el candelero, y todos sus vasos, y el altar del perfume,
Y el altar del holocausto, todos sus vasos, y la fuente y su basa.
As los consagrars, y sern cosas santsimas: todo lo que tocare en ellos, ser santificado.
Ungirs tambin  Aarn y  sus hijos, y los consagrars para que sean mis sacerdotes.
Y hablars  los hijos de Israel, diciendo: Este ser mi aceite de la santa uncin por vuestras edades.
Sobre carne de hombre no ser untado, ni haris otro semejante, conforme  su composicin: santo es; por santo habis de tenerlo vosotros.
Cualquiera que compusiere ungento semejante, y que pusiere de l sobre extrao, ser cortado de sus pueblos.
Dijo an Jehov  Moiss: Tmate aromas, estacte y ua olorosa y glbano aromtico  incienso limpio; de todo en igual peso:
Y hars de ello una confeccin aromtica de obra de perfumador, bien mezclada, pura y santa:
Y molers alguna de ella pulverizndola, y la pondrs delante del testimonio en el tabernculo del testimonio, donde yo te testificar de m. Os ser cosa santsima.
Como la confeccin que hars, no os haris otra segn su composicin: te ser cosa sagrada para Jehov.
Cualquiera que hiciere otra como ella para olerla, ser cortado de sus pueblos.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Mira, yo he llamado por su nombre  Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud;
Y lo he henchido de espritu de Dios, en sabidura, y en inteligencia, y en ciencia, y en todo artificio,
Para inventar diseos, para trabajar en oro, y en plata, y en metal,
Y en artificio de piedras para engastar las, y en artificio de madera; para obrar en toda suerte de labor.
Y he aqu que yo he puesto con l  Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan: y he puesto sabidura en el nimo de todo sabio de corazn, para que hagan todo lo que te he mandado:
El tabernculo del testimonio, y el arca del testimonio, y la cubierta que est sobre ella, y todos los vasos del tabernculo;
Y la mesa y sus vasos, y el candelero limpio y todos sus vasos, y el altar del perfume;
Y el altar del holocausto y todos sus vasos, y la fuente y su basa;
Y los vestidos del servicio, y las santas vestiduras para Aarn el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para que ejerzan el sacerdocio;
Y el aceite de la uncin, y el perfume aromtico para el santuario: harn conforme  todo lo que te he mandado.<CM>
Habl adems Jehov  Moiss, diciendo:
Y t hablars  los hijos de Israel, diciendo: Con todo eso vosotros guardaris mis sbados: porque es seal entre m y vosotros por vuestras edades, para que sepis que yo soy Jehov que os santifico.
As que guardaris el sbado, porque santo es  vosotros: el que lo profanare, de cierto morir; porque cualquiera que hiciere obra alguna en l, aquella alma ser cortada de en medio de sus pueblos.
Seis das se har obra, mas el da sptimo es sbado de reposo consagrado  Jehov; cualquiera que hiciere obra el da del sbado, morir ciertamente.
Guardarn, pues, el sbado los hijos de Israel: celebrndolo por sus edades por pacto perpetuo:
Seal es para siempre entre m y los hijos de Israel; porque en seis das hizo Jehov los cielos y la tierra, y en el sptimo da ces, y repos.
Y di  Moiss, como acab de hablar con l en el monte de Sina, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.<CM>
MAS viendo el pueblo que Moiss tardaba en descender del monte, allegse entonces  Aarn, y dijronle: Levntate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque  este Moiss, aquel varn que nos sac de la tierra de Egipto, no sabemos qu le haya acontecido.
Y Aarn les dijo: Apartad los zarcillos de oro que estn en las orejas de vuestras mujeres, y de vuestros hijos, y de vuestras hijas, y tradmelos.
Entonces todo el pueblo apart los zarcillos de oro que tenan en sus orejas, y trajronlos  Aarn:
El cual los tom de las manos de ellos, y formlo con buril,  hizo de ello un becerro de fundicin. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
Y viendo esto Aarn, edific un altar delante del becerro; y pregon Aarn, y dijo: Maana ser fiesta  Jehov.
Y el da siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron pacficos: y sentse el pueblo  comer y  beber, y levantronse  regocijarse.<CM>
Entonces Jehov dijo  Moiss: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de tierra de Egipto se ha corrompido:
Presto se han apartado del camino que yo les mand, y se han hecho un becerro de fundicin, y lo han adorado, y han sacrificado  l, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
Dijo ms Jehov  Moiss: Yo he visto  este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz:
Ahora pues, djame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma: y  ti yo te pondr sobre gran gente.
Entonces Moiss or  la faz de Jehov su Dios, y dijo: Oh Jehov, por qu se encender tu furor en tu pueblo, que t sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte?
Por qu han de hablar los Egipcios, diciendo: Para mal los sac, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la haz de la tierra? Vulvete del furor de tu ira, y arrepintete del mal de tu pueblo.
Acurdate de Abraham, de Isaac, y de Israel tus siervos,  los cuales has jurado por ti mismo, y dcholes: Yo multiplicar vuestra simiente como las estrellas del cielo; y dar  vuestra simiente toda esta tierra que he dicho, y la tomarn por heredad para siempre.
Entonces Jehov se arrepinti del mal que dijo que haba de hacer  su pueblo.<CM>
Y volvise Moiss, y descendi del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de una parte y de otra estaban escritas.
Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.
Y oyendo Josu el clamor del pueblo que gritaba, dijo  Moiss: Alarido de pelea hay en el campo.
Y l respondi: No es eco de algazara de fuertes, ni eco de alaridos de flacos: algazara de cantar oigo yo.
Y aconteci, que como lleg l al campo, y vi el becerro y las danzas, enardecisele la ira  Moiss, y arroj las tablas de sus manos, y quebrlas al pie del monte.
Y tom el becerro que haban hecho, y quemlo en el fuego, y molilo hasta reducirlo  polvo, que esparci sobre las aguas, y dilo  beber  los hijos de Israel.<CM>
Y dijo Moiss  Aarn: Qu te ha hecho este pueblo, que has trado sobre l tan gran pecado?
Y respondi Aarn: No se enoje mi seor; t conoces el pueblo, que es inclinado  mal.
Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, que  este Moiss, el varn que nos sac de tierra de Egipto, no sabemos qu le ha acontecido.
Y yo les respond: Quin tiene oro? Apartadlo. Y dironmelo, y echlo en el fuego, y sali este becerro.
Y viendo Moiss que el pueblo estaba despojado, porque Aarn lo haba despojado para vergenza entre sus enemigos,
Psose Moiss  la puerta del real, y dijo: Quin es de Jehov? jntese conmigo. Y juntronse con l todos los hijos de Lev.
Y l les dijo: As ha dicho Jehov, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo: pasad y volved de puerta  puerta por el campo, y matad cada uno  su hermano, y  su amigo, y  su pariente.
Y los hijos de Lev lo hicieron conforme al dicho de Moiss: y cayeron del pueblo en aquel da como tres mil hombres.
Entonces Moiss dijo: Hoy os habis consagrado  Jehov, porque cada uno se ha consagrado en su hijo, y en su hermano, para que d l hoy bendicin sobre vosotros.<CM>
Y aconteci que el da siguiente dijo Moiss al pueblo: Vosotros habis cometido un gran pecado: mas yo subir ahora  Jehov; quiz le aplacar acerca de vuestro pecado.
Entonces volvi Moiss  Jehov, y dijo: Rugote, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro,
Que perdones ahora su pecado, y si no, reme ahora de tu libro que has escrito.
Y Jehov respondi  Moiss: Al que pecare contra m,  ste raer yo de mi libro.
Ve pues ahora, lleva  este pueblo donde te he dicho: he aqu mi ngel ir delante de ti; que en el da de mi visitacin yo visitar en ellos su pecado.
Y Jehov hiri al pueblo, porque haban hecho el becerro que form Aarn.<CM>
Y JEHOVA dijo  Moiss: Ve, sube de aqu, t y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto,  la tierra de la cual jur  Abraham, Isaac, y Jacob, diciendo: A tu simiente la dar:
Y yo enviar delante de ti el ngel, y echar fuera al Cananeo y al Amorrheo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Heveo y al Jebuseo:
(A la tierra que fluye leche y miel); porque yo no subir en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.
Y oyendo el pueblo esta sensible palabra, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavos:
Pues Jehov dijo  Moiss: Di  los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz: en un momento subir en medio de ti, y te consumir: qutate pues ahora tus atavos, que yo sabr lo que te tengo de hacer.
Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavos desde el monte Horeb.<CM>
Y Moiss tom el tabernculo, y extendilo fuera del campo, lejos del campo, y llamlo el Tabernculo del Testimonio. Y fu, que cualquiera que requera  Jehov, sala al tabernculo del testimonio, que estaba fuera del campo.
Y suceda que, cuando sala Moiss al tabernculo, todo el pueblo se levantaba, y estaba cada cual en pie  la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moiss, hasta que l entraba en el tabernculo.
Y cuando Moiss entraba en el tabernculo, la columna de nube descenda, y ponase  la puerta del tabernculo, y Jehov hablaba con Moiss.
Y viendo todo el pueblo la columna de nube, que estaba  la puerta del tabernculo, levantbase todo el pueblo, cada uno  la puerta de su tienda y adoraba.
Y hablaba Jehov  Moiss cara  cara, como habla cualquiera  su compaero. Y volvase al campo; mas el joven Josu, su criado, hijo de Nun, nunca se apartaba de en medio del tabernculo.<CM>
Y dijo Moiss  Jehov: Mira, t me dices  m: Saca este pueblo: y t no me has declarado  quin has de enviar conmigo: sin embargo, t dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado tambin gracia en mis ojos.
Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, rugote que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, porque halle gracia en tus ojos: y mira que tu pueblo es aquesta gente.
Y l dijo: Mi rostro ir contigo, y te har descansar.
Y l respondi: Si tu rostro no ha de ir conmigo, no nos saques de aqu.
Y en qu se conocer aqu que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar t con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que estn sobre la faz de la tierra?
Y Jehov dijo  Moiss: Tambin har esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.
El entonces dijo: Rugote que me muestres tu gloria.
Y respondile: Yo har pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamar el nombre de Jehov delante de ti; y tendr misericordia del que tendr misericordia, y ser clemente para con el que ser clemente.
Dijo ms: No podrs ver mi rostro: porque no me ver hombre, y vivir.
Y dijo an Jehov: He aqu lugar junto  m, y t estars sobre la pea:
Y ser que, cuando pasare mi gloria, yo te pondr en una hendidura de la pea, y te cubrir con mi mano hasta que haya pasado:
Despus apartar mi mano, y vers mis espaldas; mas no se ver mi rostro.<CM>
Y JEHOVA dijo  Moiss: Alsate dos tablas de piedra como las primeras, y escribir sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.
Apercbete, pues, para maana, y sube por la maana al monte de Sina, y estme all sobre la cumbre del monte.
Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.
Y Moiss alis dos tablas de piedra como las primeras; y levantse por la maana, y subi al monte de Sina, como le mand Jehov, y llev en su mano las dos tablas de piedra.<CM>
Y Jehov descendi en la nube, y estuvo all con l, proclamando el nombre de Jehov.
Y pasando Jehov por delante de l, proclam: Jehov, Jehov, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad;
Que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelin, y el pecado, y que de ningn modo justificar al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos.
Entonces Moiss, apresurndose, baj la cabeza hacia el suelo y encorvse;
Y dijo: Si ahora, Seor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Seor en medio de nosotros; porque este es pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y posenos.<CM>
Y l dijo: He aqu, yo hago concierto delante de todo tu pueblo: har maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nacin alguna; y ver todo el pueblo en medio del cual ests t, la obra de Jehov; porque ha de ser cosa terrible la que yo har contigo.
Guarda lo que yo te mando hoy; he aqu que yo echo de delante de tu presencia al Amorrheo, y al Cananeo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo.
Gurdate que no hagas alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, porque no sean por tropezadero en medio de ti:
Mas derribaris sus altares, y quebraris sus estatuas, y talaris sus bosques:
Porque no te has de inclinar  dios ajeno; que Jehov, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.
Por tanto no hars alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarn en pos de sus dioses, y sacrificarn  sus dioses, y te llamarn, y comers de sus sacrificios;
O tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harn tambin fornicar  tus hijos en pos de los dioses de ellas.
No hars dioses de fundicin para ti.<CM>
La fiesta de los zimos guardars: siete das comers por leudar, segn te he mandado, en el tiempo del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.
Todo lo que abre matriz, mo es; y de tu ganado todo primerizo de vaca  de oveja que fuere macho.
Empero redimirs con cordero el primerizo del asno; y si no lo redimieres, le has de cortar la cabeza. Redimirs todo primognito de tus hijos, y no sern vistos vacos delante de m.
Seis das trabajars, mas en el sptimo da cesars: cesars aun en la arada y en la siega.
Y te hars la fiesta de las semanas  los principios de la siega del trigo: y la fiesta de la cosecha  la vuelta del ao.
Tres veces en el ao ser visto todo varn tuyo delante del Seoreador Jehov, Dios de Israel.
Porque yo arrojar las gentes de tu presencia, y ensanchar tu trmino: y ninguno codiciar tu tierra, cuando t subieres para ser visto delante de Jehov tu Dios tres veces en el ao.
No ofrecers con leudo la sangre de mi sacrificio; ni quedar de la noche para la maana el sacrificio de la fiesta de la pascua.
La primicia de los primeros frutos de tu tierra meters en la casa de Jehov tu Dios. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
Y Jehov dijo  Moiss: Escribe t estas palabras; porque conforme  estas palabras he hecho la alianza contigo y con Israel.<CM>
Y l estuvo all con Jehov cuarenta das y cuarenta noches: no comi pan, ni bebi agua; y escribi en tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.
Y aconteci, que descendiendo Moiss del monte Sina con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descenda del monte, no saba l que la tez de su rostro resplandeca, despus que hubo con El hablado.
Y mir Aarn y todos los hijos de Israel  Moiss, y he aqu la tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse  l.
Y llamlos Moiss; y Aarn y todos los prncipes de la congregacin volvieron  l, y Moiss les habl.
Y despus se llegaron todos los hijos de Israel,  los cuales mand todas las cosas que Jehov le haba dicho en el monte de Sina.
Y cuando hubo acabado Moiss de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.
Y cuando vena Moiss delante de Jehov para hablar con l, quitbase el velo hasta que sala; y saliendo, hablaba con los hijos de Israel lo que le era mandado;
Y vean los hijos de Israel el rostro de Moiss, que la tez de su rostro era resplandeciente; y volva Moiss  poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba  hablar con El.<CM>
Y MOISS hizo juntar toda la congregacin de los hijos de Israel, y djoles: Estas son las cosas que Jehov ha mandado que hagis.
Seis das se har obra, mas el da sptimo os ser santo, sbado de reposo  Jehov: cualquiera que en l hiciere obra, morir.
No encenderis fuego en todas vuestras moradas en el da del sbado.
Y habl Moiss  toda la congregacin de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehov ha mandado, diciendo:
Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehov: todo liberal de corazn la traer  Jehov: oro, plata, metal;
Y crdeno, y prpura, y carmes, y lino fino, y pelo de cabras;
Y cueros rojos de carneros, y cueros de tejones, y madera de Sittim;
Y aceite para la luminaria, y especias aromticas para el aceite de la uncin, y para el perfume aromtico;
Y piedras de onix, y dems pedrera, para el ephod, y para el racional.
Y todo sabio de corazn de entre vosotros, vendr y har todas las cosas que Jehov ha mandado:
El tabernculo, su tienda, y su cubierta, y sus anillos, y sus tablas, sus barras, sus columnas, y sus basas;
El arca, y sus varas, la cubierta, y el velo de la tienda;
La mesa, y sus varas, y todos sus vasos, y el pan de la proposicin.
El candelero de la luminaria, y sus vasos, y sus candilejas, y el aceite para la luminaria;
Y el altar del perfume, y sus varas, y el aceite de la uncin, y el perfume aromtico, y el pabelln de la puerta, para la entrada del tabernculo;
El altar del holocausto, y su enrejado de metal, y sus varas, y todos sus vasos, y la fuente con su basa;
Las cortinas del atrio, sus columnas, y sus basas, y el pabelln de la puerta del atrio;
Las estacas del tabernculo, y las estacas del atrio, y sus cuerdas;
Las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras de Aarn el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para servir en el sacerdocio.<CM>
Y sali toda la congregacin de los hijos de Israel de delante de Moiss.
Y vino todo varn  quien su corazn estimul, y todo aquel  quien su espritu le di voluntad, y trajeron ofrenda  Jehov para la obra del tabernculo del testimonio, y para toda su fbrica, y para las sagradas vestiduras.
Y vinieron as hombres como mujeres, todo voluntario de corazn, y trajeron cadenas y zarcillos, sortijas y brazaletes, y toda joya de oro; y cualquiera ofreca ofrenda de oro  Jehov.
Todo hombre que se hallaba con jacinto,  prpura,  carmes,  lino fino,  pelo de cabras,  cueros rojos de carneros,  cueros de tejones, lo traa.
Cualquiera que ofreca ofrenda de plata  de metal, traa  Jehov la ofrenda: y todo el que se hallaba con madera de Sittim, traala para toda la obra del servicio.
Adems todas las mujeres sabias de corazn hilaban de sus manos, y traan lo que haban hilado: crdeno,  prpura,  carmes,  lino fino.
Y todas las mujeres cuyo corazn las levant en sabidura, hilaron pelos de cabras.
Y los prncipes trajeron piedras de onix, y las piedras de los engastes para el ephod y el racional;
Y la especia aromtica y aceite, para la luminaria, y para el aceite de la uncin, y para el perfume aromtico.
De los hijos de Israel, as hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazn voluntario para traer para toda la obra, que Jehov haba mandado por medio de Moiss que hiciesen, trajeron ofrenda voluntaria  Jehov.<CM>
Y dijo Moiss  los hijos de Israel: Mirad, Jehov ha nombrado  Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud;
Y lo ha henchido de espritu de Dios, en sabidura, en inteligencia, y en ciencia, y en todo artificio,
Para proyectar inventos, para trabajar en oro, y en plata, y en metal,
Y en obra de pedrera para engastar, y en obra de madera, para trabajar en toda invencin ingeniosa.
Y ha puesto en su corazn el que pueda ensear, as l como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan:
Y los ha henchido de sabidura de corazn, para que hagan toda obra de artificio, y de invencin, y de recamado en jacinto, y en prpura, y en carmes, y en lino fino, y en telar; para que hagan toda labor,  inventen todo diseo.<CM>
HIZO, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazn,  quien Jehov di sabidura  inteligencia para que supiesen hacer toda la obra del servicio del santuario, todas las cosas que haba mandado Jehov.
Y Moiss llam  Bezaleel y  Aholiab, y  todo varn sabio de corazn, en cuyo corazn haba dado Jehov sabidura, y  todo hombre  quien su corazn le movi  llegarse  la obra, para trabajar en ella;
Y tomaron de delante de Moiss toda la ofrenda que los hijos de Israel haban trado para la obra del servicio del santuario,  fin de hacerla. Y ellos le traan an ofrenda voluntaria cada maana.
Vinieron, por tanto, todos los maestros que hacan toda la obra del santuario, cada uno de la obra que haca.
Y hablaron  Moiss, diciendo: El pueblo trae mucho ms de lo que es menester para la atencin de hacer la obra que Jehov ha mandado que se haga.
Entonces Moiss mand pregonar por el campo, diciendo: Ningn hombre ni mujer haga ms obra para ofrecer para el santuario. Y as fue el pueblo impedido de ofrecer;
Pues tenia material abundante para hacer toda la obra, y sobraba.<CM>
Y todos los sabios de corazn entre los que hacan la obra, hicieron el tabernculo de diez cortinas, de lino torcido, y de jacinto, y de prpura y carmes; las cuales hicieron de obra prima, con querubines.
La longitud de la una cortina era de veintiocho codos, y la anchura de cuatro codos: todas las cortinas tenan una misma medida.
Y junt las cinco cortinas la una con la otra: asimismo uni las otras cinco cortinas la una con la otra.
E hizo las lazadas de color de jacinto en la orilla de la una cortina, en el borde,  la juntura; y as hizo en la orilla al borde de la segunda cortina, en la juntura.
Cincuenta lazadas hizo en la una cortina, y otras cincuenta en la segunda cortina, en el borde, en la juntura; las unas lazadas enfrente de las otras.
Hizo tambin cincuenta corchetes de oro, con los cuales junt las cortinas, la una con la otra;  hzose un tabernculo.<CM>
Hizo asimismo cortinas de pelo de cabras para la tienda sobre el tabernculo,  hzolas en nmero de once.
La longitud de la una cortina era de treinta codos, y la anchura de cuatro codos: las once cortinas tenan una misma medida.
Y junt las cinco cortinas de por s, y las seis cortinas aparte.
Hizo adems cincuenta lazadas en la orilla de la postrera cortina en la juntura, y otras cincuenta lazadas en la orilla de la otra cortina en la juntura.
Hizo tambin cincuenta corchetes de metal para juntar la tienda, de modo que fuese una.
E hizo una cubierta para la tienda de cueros rojos de carneros, y una cubierta encima de cueros de tejones.
Adems hizo las tablas para el tabernculo de madera de Sittim, para estar derechas.
La longitud de cada tabla de diez codos, y de codo y medio la anchura.
Cada tabla tena dos quicios enclavijados el uno delante del otro: as hizo todas las tablas del tabernculo.
Hizo, pues, las tablas para el tabernculo: veinte tablas al lado del austro, al medioda.
Hizo tambin las cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de la una tabla para sus dos quicios, y dos basas debajo de la otra tabla para sus dos quicios.
Y para el otro lado del tabernculo,  la parte del aquiln, hizo veinte tablas,
Con sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de la una tabla, y dos basas debajo de la otra tabla.
Y para el lado occidental del tabernculo hizo seis tablas.
Para las esquinas del tabernculo en los dos lados hizo dos tablas,
Las cuales se juntaban por abajo, y asimismo por arriba  un gozne: y as hizo  la una y  la otra en las dos esquinas.
Eran, pues, ocho tablas, y sus basas de plata diecisis; dos basas debajo de cada tabla.
Hizo tambin las barras de madera de Sittim; cinco para las tablas del un lado del tabernculo,
Y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernculo, y cinco barras para las tablas del lado del tabernculo  la parte occidental.
E hizo que la barra del medio pasase por medio de las tablas del un cabo al otro.
Y cubri las tablas de oro,  hizo de oro los anillos de ellas por donde pasasen las barras: cubri tambin de oro las barras.<CM>
Hizo asimismo el velo de crdeno, y prpura, y carmes, y lino torcido, el cual hizo con querubines de delicada obra.
Y para l hizo cuatro columnas de madera de Sittim; y cubrilas de oro, los capiteles de las cuales eran de oro;  hizo para ellas cuatro basas de plata de fundicin.
Hizo tambin el velo para la puerta del tabernculo, de jacinto, y prpura, y carmes, y lino torcido, obra de recamador;
Y sus cinco columnas con sus capiteles: y cubri las cabezas de ellas y sus molduras de oro: pero sus cinco basas las hizo de metal.<CM>
HIZO tambin Bezaleel el arca de madera de Sittim: su longitud era de dos codos y medio, y de codo y medio su anchura, y su altura de otro codo y medio:
Y cubrila de oro puro por de dentro y por de fuera,  hzole una cornisa de oro en derredor.
Hzole adems de fundicin cuatro anillos de oro  sus cuatro esquinas; en el un lado dos anillos y en el otro lado dos anillos.
Hizo tambin las varas de madera de Sittim, y cubrilas de oro.
Y meti las varas por los anillos  los lados del arca, para llevar el arca.
Hizo asimismo la cubierta de oro puro: su longitud de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio.
Hizo tambin los dos querubines de oro, hzolos labrados  martillo,  los dos cabos de la cubierta:
El un querubn de esta parte al un cabo, y el otro querubn de la otra parte al otro cabo de la cubierta: hizo los querubines  sus dos cabos.
Y los querubines extendan sus alas por encima, cubriendo con sus alas la cubierta: y sus rostros el uno enfrente del otro, hacia la cubierta los rostros de los querubines.<CM>
Hizo tambin la mesa de madera de Sittim; su longitud de dos codos, y su anchura de un codo, y de codo y medio su altura;
Y cubrila de oro puro,  hzole una cornisa de oro en derredor.
Hzole tambin una moldura alrededor, del ancho de una mano,  la cual moldura hizo la cornisa de oro en circunferencia.
Hzole asimismo de fundicin cuatro anillos de oro, y psolos  las cuatro esquinas que correspondan  los cuatro pies de ella.
Delante de la moldura estaban los anillos, por los cuales se metiesen las varas para llevar la mesa.
E hizo las varas de madera de Sittim para llevar la mesa, y cubrilas de oro.
Tambin hizo los vasos que haban de estar sobre la mesa, sus platos, y sus cucharas, y sus cubiertos y sus tazones con que se haba de libar, de oro fino.
Hizo asimismo el candelero de oro puro,  hzolo labrado  martillo: su pie y su caa, sus copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo.
De sus lados salan seis brazos; tres brazos del un lado del candelero, y otros tres brazos del otro lado del candelero:
En el un brazo, tres copas figura de almendras, una manzana y una flor; y en el otro brazo tres copas figura de almendras, una manzana y una flor: y as en los seis brazos que salan del candelero.
Y en el candelero haba cuatro copas figura de almendras, sus manzanas y sus flores:
Y una manzana debajo de los dos brazos de lo mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos de lo mismo, conforme  los seis brazos que salan de l.
Sus manzanas y sus brazos eran de lo mismo; todo era una pieza labrada  martillo, de oro puro.
Hizo asimismo sus siete candilejas, y sus despabiladeras, y sus platillos, de oro puro;
De un talento de oro puro lo hizo, con todos sus vasos.<CM>
Hizo tambin el altar del perfume de madera de Sittim: un codo su longitud, y otro codo su anchura, era cuadrado; y su altura de dos codos; y sus cuernos de la misma pieza.
Y cubrilo de oro puro, su mesa y sus paredes alrededor, y sus cuernos:  hzole una corona de oro alrededor.
Hzole tambin dos anillos de oro debajo de la corona en las dos esquinas  los dos lados, para pasar por ellos las varas con que haba de ser conducido.
E hizo las varas de madera de Sittim, y cubrilas de oro.
Hizo asimismo el aceite santo de la uncin, y el fino perfume aromtico, de obra de perfumador.<CM>
IGUALMENTE hizo el altar del holocausto de madera de Sittim: su longitud de cinco codos, y su anchura de otros cinco codos, cuadrado, y de tres codos de altura.
E hzole sus cuernos  sus cuatro esquinas, los cuales eran de la misma pieza, y cubrilo de metal.
Hizo asimismo todos los vasos del altar: calderas, y tenazas, y tazones, y garfios, y palas: todos sus vasos hizo de metal.
E hizo para el altar el enrejado de metal, de hechura de red, que puso en su cerco por debajo hasta el medio del altar.
Hizo tambin cuatro anillos de fundicin  los cuatro cabos del enrejado de metal, para meter las varas.
E hizo las varas de madera de Sittim, y cubrilas de metal.
Y meti las varas por los anillos  los lados del altar, para llevarlo con ellas: hueco lo hizo, de tablas.
Tambin hizo la fuente de metal, con su basa de metal, de los espejos de las que velaban  la puerta del tabernculo del testimonio.<CM>
Hizo asimismo el atrio;  la parte austral del medioda las cortinas del atrio eran de cien codos, de lino torcido:
Sus columnas veinte, con sus veinte basas de metal: los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
Y  la parte del aquiln cortinas de cien codos: sus columnas veinte, con sus veinte basas de metal; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
A la parte del occidente cortinas de cincuenta codos: sus columnas diez, y sus diez basas; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata.
Y  la parte oriental, al levante, cortinas de cincuenta codos:
Al un lado cortinas de quince codos, sus tres columnas, y sus tres basas;
Al otro lado, de la una parte y de la otra de la puerta del atrio, cortinas de  quince codos, sus tres columnas, y sus tres basas.
Todas las cortinas del atrio alrededor eran de lino torcido.
Y las basas de las columnas eran de metal; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata; asimismo las cubiertas de las cabezas de ellas, de plata: y todas las columnas del atrio tenan molduras de plata.
Y el pabelln de la puerta del atrio fue de obra de recamado, de jacinto, y prpura, y carmes, y lino torcido: la longitud de veinte codos, y la altura en el ancho de cinco codos, conforme  las cortinas del atrio.
Y sus columnas fueron cuatro con sus cuatro basas de metal: y sus capiteles de plata; y las cubiertas de los capiteles de ellas y sus molduras, de plata.
Y todas las estacas del tabernculo y del atrio alrededor fueron de metal.<CM>
Estas son las cuentas del tabernculo, del tabernculo del testimonio, lo que fu contado de orden de Moiss por mano de Ithamar, hijo de Aarn sacerdote, para el ministerio de los Levitas.
Y Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud, hizo todas las cosas que Jehov mand  Moiss.
Y con l estaba Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, artfice, y diseador, y recamador en jacinto, y prpura, y carmes, y lino fino.
Todo el oro empleado en la obra, en toda la obra del santuario, el cual fu oro de ofrenda, fu veintinueve talentos, y setecientos y treinta siclos, segn el siclo del santuario.
Y la plata de los contados de la congregacin fu cien talentos, y mil setecientos setenta y cinco siclos, segn el siclo del santuario:
Medio por cabeza, medio siclo, segn el siclo del santuario,  todos los que pasaron por cuenta de edad de veinte aos y arriba, que fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
Hubo adems cien talentos de plata para hacer de fundicin las basas del santuario y las basas del velo: en cien basas cien talentos,  talento por basa.
Y de los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo los capiteles de las columnas, y cubri los capiteles de ellas, y las ci.
Y el metal de la ofrenda fue setenta talentos, y dos mil cuatrocientos siclos;
Del cual hizo las basas de la puerta del tabernculo del testimonio, y el altar de metal, y su enrejado de metal, y todos los vasos del altar.
Y las basas del atrio alrededor, y las basas de la puerta del atrio, y todas las estacas del tabernculo, y todas las estacas del atrio alrededor.<CM>
Y DEL jacinto, y prpura, y carmes, hicieron las vestimentas del ministerio para ministrar en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarn; como Jehov lo haba mandado  Moiss.
Hizo tambin el ephod de oro, de crdeno y prpura y carmes, y lino torcido.
Y extendieron las planchas de oro, y cortaron hilos para tejerlos entre el jacinto, y entre la prpura, y entre el carmes, y entre el lino, con delicada obra.
Hicironle las hombreras que se juntasen; y unanse en sus dos lados.
Y el cinto del ephod que estaba sobre l, era de lo mismo, conforme  su obra; de oro, jacinto, y prpura, y carmes, y lino torcido; como Jehov lo haba mandado  Moiss.
Y labraron las piedras oniquinas cercadas de engastes de oro, grabadas de grabadura de sello con los nombres de los hijos de Israel:
Y psolas sobre las hombreras del ephod, por piedras de memoria  los hijos de Israel; como Jehov lo haba  Moiss mandado.
Hizo tambin el racional de primorosa obra, como la obra del ephod, de oro, jacinto, y prpura, y carmes, y lino torcido.
Era cuadrado: doblado hicieron el racional: su longitud era de un palmo, y de un palmo su anchura, doblado.
Y engastaron en l cuatro rdenes de piedras. El primer orden era un sardio, un topacio, y un carbunclo: este el primer orden.
El segundo orden, una esmeralda, un zafiro, y un diamante.
El tercer orden, un ligurio, un gata, y un amatista.
Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: cercadas y encajadas en sus engastes de oro.
Las cuales piedras eran conforme  los nombres de los hijos de Israel, doce segn los nombres de ellos; como grabaduras de sello, cada una con su nombre segn las doce tribus.
Hicieron tambin sobre el racional las cadenas pequeas de hechura de trenza, de oro puro.
Hicieron asimismo los dos engastes y los dos anillos, de oro; los cuales dos anillos de oro pusieron en los dos cabos del racional.
Y pusieron las dos trenzas de oro en aquellos dos anillos  los cabos del racional.
Y fijaron los dos cabos de las dos trenzas en los dos engastes, que pusieron sobre las hombreras del ephod, en la parte delantera de l.
E hicieron dos anillos de oro, que pusieron en los dos cabos del racional, en su orilla,  la parte baja del ephod.
Hicieron adems dos anillos de oro, los cuales pusieron en las dos hombreras del ephod, abajo en la parte delantera, delante de su juntura, sobre el cinto del ephod.
Y ataron el racional de sus anillos  los anillos del ephod con un cordn de jacinto, para que estuviese sobre el cinto del mismo ephod, y no se apartase el racional del ephod; como Jehov lo haba mandado  Moiss.
Hizo tambin el manto del ephod de obra de tejedor, todo de jacinto.
Con su abertura en medio de l, como el cuello de un coselete, con un borde en derredor de la abertura, porque no se rompiese.
E hicieron en las orillas del manto las granadas de jacinto, y prpura, y carmes, y lino torcido.
Hicieron tambin las campanillas de oro puro, las cuales campanillas pusieron entre las granadas por las orillas del manto alrededor entre las granadas:
Una campanilla y una granada, una campanilla y una granada alrededor, en las orillas del manto, para ministrar; como Jehov lo mand  Moiss.
Igualmente hicieron las tnicas de lino fino de obra de tejedor, para Aarn y para sus hijos;
Asimismo la mitra de lino fino, y los adornos de los chapeos (tiaras) de lino fino, y los paetes de lino, de lino torcido;
Tambin el cinto de lino torcido, y de jacinto, y prpura, y carmes, de obra de recamador; como Jehov lo mand  Moiss.
Hicieron asimismo la plancha de la diadema santa de oro puro, y escribieron en ella de grabadura de sello, el rtulo, SANTIDAD A JEHOVA.
Y pusieron en ella un cordn de jacinto, para colocarla en alto sobre la mitra; como Jehov lo haba mandado  Moiss.<CM>
Y fue acabada toda la obra del tabernculo, del tabernculo del testimonio:  hicieron los hijos de Israel como Jehov lo haba mandado  Moiss: as lo hicieron.
Y trajeron el tabernculo  Moiss, el tabernculo y todos sus vasos; sus corchetes, sus tablas, sus barras, y sus columnas, y sus basas;
Y la cubierta de pieles rojas de carneros, y la cubierta de pieles de tejones, y el velo del pabelln;
El arca del testimonio, y sus varas, y la cubierta;
La mesa, todos sus vasos, y el pan de la proposicin;
El candelero limpio, sus candilejas, las lmparas que deban mantenerse en orden, y todos sus vasos, y el aceite para la luminaria;
Y el altar de oro, y el aceite de la uncin, y el perfume aromtico, y el pabelln para la puerta del tabernculo;
El altar de metal, con su enrejado de metal, sus varas, y todos sus vasos; y la fuente, y su basa;
Las cortinas del atrio, y sus columnas, y sus basas, y el pabelln para la puerta del atrio, y sus cuerdas, y sus estacas, y todos los vasos del servicio del tabernculo, del tabernculo del testimonio;
Las vestimentas del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vestiduras para Aarn el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el sacerdocio.
En conformidad  todas las cosas que Jehov haba mandado  Moiss, as hicieron los hijos de Israel toda la obra.
Y vi Moiss toda la obra, y he aqu que la haban hecho como Jehov haba mandado; y bendjolos.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss, diciendo:
En el primer da del mes primero hars levantar el tabernculo, el tabernculo del testimonio:
Y pondrs en l el arca del testimonio, y la cubrirs con el velo:
Y meters la mesa, y la pondrs en orden: meters tambin el candelero y encenders sus lmparas:
Y pondrs el altar de oro para el perfume delante del arca del testimonio, y pondrs el pabelln delante de la puerta del tabernculo.
Despus pondrs el altar del holocausto delante de la puerta del tabernculo, del tabernculo del testimonio.
Luego pondrs la fuente entre el tabernculo del testimonio y el altar; y pondrs agua en ella.
Finalmente pondrs el atrio en derredor, y el pabelln de la puerta del atrio.
Y tomars el aceite de la uncin y ungirs el tabernculo, y todo lo que est en l; y le santificars con todos sus vasos, y ser santo.
Ungirs tambin el altar del holocausto y todos sus vasos: y santificars el altar, y ser un altar santsimo.
Asimismo ungirs la fuente y su basa, y la santificars.
Y hars llegar  Aarn y  sus hijos  la puerta del tabernculo del testimonio, y los lavars con agua.
Y hars vestir  Aarn las vestiduras sagradas, y lo ungirs, y lo consagrars, para que sea mi sacerdote.
Despus hars llegar sus hijos, y les vestirs las tnicas:
Y los ungirs como ungiste  su padre, y sern mis sacerdotes: y ser que su uncin les servir por sacerdocio perpetuo por sus generaciones.<CM>
Y Moiss hizo conforme  todo lo que Jehov le mand; as lo hizo.
Y as en el da primero del primer mes, en el segundo ao, el tabernculo fu erigido.
Y Moiss hizo levantar el tabernculo, y asent sus basas, y coloc sus tablas, y puso sus barras,  hizo alzar sus columnas.
Y extendi la tienda sobre el tabernculo, y puso la sobrecubierta encima del mismo; como Jehov haba mandado  Moiss.
Y tom y puso el testimonio dentro del arca, y coloc las varas en el arca, y encima la cubierta sobre el arca:
Y meti el arca en el tabernculo, y puso el velo de la tienda, y cubri el arca del testimonio; como Jehov haba mandado  Moiss.
Y puso la mesa en el tabernculo del testimonio, al lado septentrional del pabelln, fuera del velo:
Y sobre ella puso por orden los panes delante de Jehov, como Jehov haba mandado  Moiss.
Y puso el candelero en el tabernculo del testimonio, enfrente de la mesa, al lado meridional del pabelln.
Y encendi las lmparas delante de Jehov; como Jehov haba mandado  Moiss.
Puso tambin el altar de oro en el tabernculo del testimonio, delante del velo:
Y encendi sobre l el perfume aromtico; como Jehov haba mandado  Moiss.
Puso asimismo la cortina de la puerta del tabernculo.
Y coloc el altar del holocausto  la puerta del tabernculo, del tabernculo del testimonio; y ofreci sobre l holocausto y presente; como Jehov haba mandado  Moiss.
Y puso la fuente entre el tabernculo del testimonio y el altar; y puso en ella agua para lavar.
Y Moiss y Aarn y sus hijos lavaban en ella sus manos y sus pies.
Cuando entraban en el tabernculo del testimonio, y cuando se llegaban al altar, se lavaban; como Jehov haba mandado  Moiss.
Finalmente erigi el atrio en derredor del tabernculo y del altar, y puso la cortina de la puerta del atrio. Y as acab Moiss la obra.<CM>
Entonces una nube cubri el tabernculo del testimonio, y la gloria de Jehov hinchi el tabernculo.
Y no poda Moiss entrar en el tabernculo del testimonio, porque la nube estaba sobre l, y la gloria de Jehov lo tena lleno.
Y cuando la nube se alzaba del tabernculo, los hijos de Israel se movan en todas sus jornadas:
Pero si la nube no se alzaba, no se partan hasta el da en que ella se alzaba.
Porque la nube de Jehov estaba de da sobre el tabernculo, y el fuego estaba de noche en l,  vista de toda la casa de Israel, en todas sus jornadas.<CM>
Y LLAMO Jehov  Moiss, y habl con l desde el tabernculo del testimonio, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofreciere ofrenda  Jehov, de ganado vacuno  ovejuno haris vuestra ofrenda.<CM>
Si su ofrenda fuere holocausto de vacas, macho sin tacha lo ofrecer: de su voluntad lo ofrecer  la puerta del tabernculo del testimonio delante de Jehov.
Y pondr su mano sobre la cabeza del holocausto; y l lo aceptar para expiarle.
Entonces degollar el becerro en la presencia de Jehov; y los sacerdotes, hijos de Aarn, ofrecern la sangre, y la rociarn alrededor sobre el altar, el cual est  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y desollar el holocausto, y lo dividir en sus piezas.
Y los hijos de Aarn sacerdote pondrn fuego sobre el altar, y compondrn la lea sobre el fuego.
Luego los sacerdotes, hijos de Aarn, acomodarn las piezas, la cabeza y el redao, sobre la lea que est sobre el fuego, que habr encima del altar:
Y lavar con agua sus intestinos y sus piernas: y el sacerdote har arder todo sobre el altar: holocausto es, ofrenda encendida de olor suave  Jehov.<CM>
Y si su ofrenda para holocausto fuere de ovejas, de los corderos,  de las cabras, macho sin defecto lo ofrecer.
Y ha de degollarlo al lado septentrional del altar delante de Jehov: y los sacerdotes, hijos de Aarn, rociarn su sangre sobre el altar alrededor.
Y lo dividir en sus piezas, con su cabeza y su redao; y el sacerdote las acomodar sobre la lea que est sobre el fuego, que habr encima del altar;
Y lavar sus entraas y sus piernas con agua; y el sacerdote lo ofrecer todo, y harlo arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor suave  Jehov.
Y si el holocausto se hubiere de ofrecer  Jehov de aves, presentar su ofrenda de trtolas,  de palominos.
Y el sacerdote la ofrecer sobre el altar, y ha de quitarle la cabeza, y har que arda en el altar; y su sangre ser exprimida sobre la pared del altar.
Y le ha de quitar el buche y las plumas, lo cual echar junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas.
Y la hender por sus alas, mas no la dividir en dos: y el sacerdote la har arder sobre el altar, sobre la lea que estar en el fuego; holocausto es, ofrenda encendida de olor suave  Jehov.<CM>
Y CUANDO alguna persona ofreciere oblacin de presente  Jehov, su ofrenda ser flor de harina, sobre la cual echar aceite, y pondr sobre ella incienso:
Y la traer  los sacerdotes, hijos de Aarn; y de ello tomar el sacerdote su puo lleno de su flor de harina y de su aceite, con todo su incienso, y lo har arder sobre el altar: ofrenda encendida para recuerdo, de olor suave  Jehov.
Y la sobra del presente ser de Aarn y de sus hijos: es cosa santsima de las ofrendas que se queman  Jehov.
Y cuando ofrecieres ofrenda de presente cocida en horno, ser de tortas de flor de harina sin levadura, amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite.
Mas si tu presente fuere ofrenda de sartn, ser de flor de harina sin levadura, amasada con aceite,
La cual partirs en piezas, y echars sobre ella aceite: es presente.
Y si tu presente fuere ofrenda cocida en cazuela, harse de flor de harina con aceite.
Y traers  Jehov la ofrenda que se har de estas cosas, y la presentars al sacerdote, el cual la llegar al altar.
Y tomar el sacerdote de aquel presente, en memoria del mismo, y harlo arder sobre el altar; ofrenda encendida, de suave olor  Jehov.
Y lo restante del presente ser de Aarn y de sus hijos; es cosa santsima de las ofrendas que se queman  Jehov.<CM>
Ningun presente que ofreciereis  Jehov, ser con levadura: porque de ninguna cosa leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda  Jehov.
En la ofrenda de las primicias las ofreceris  Jehov: mas no subirn sobre el altar en olor de suavidad.
Y sazonars toda ofrenda de tu presente con sal; y no hars que falte jams de tu presente la sal de la alianza de tu Dios: en toda ofrenda tuya ofrecers sal.
Y si ofrecieres  Jehov presente de primicias, tostars al fuego las espigas verdes, y el grano desmenuzado ofrecers por ofrenda de tus primicias.
Y pondrs sobre ella aceite, y pondrs sobre ella incienso: es presente.
Y el sacerdote har arder, en memoria del don, parte de su grano desmenuzado, y de su aceite con todo su incienso; es ofrenda encendida  Jehov.<CM>
Y SI su ofrenda fuere sacrificio de paces, si hubiere de ofrecerlo de ganado vacuno, sea macho  hembra, sin defecto lo ofrecer delante de Jehov:
Y pondr su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y la degollar  la puerta del tabernculo del testimonio; y los sacerdotes, hijos de Aarn, rociarn su sangre sobre el altar en derredor.
Luego ofrecer del sacrificio de las paces, por ofrenda encendida  Jehov, el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que est sobre las entraas,
Y los dos riones, y el sebo que est sobre ellos, y sobre los ijares, y con los riones quitar el redao que est sobre el hgado.
Y los hijos de Aarn harn arder esto en el altar, sobre el holocausto que estar sobre la lea que habr encima del fuego; es ofrenda de olor suave  Jehov.<CM>
Mas si de ovejas fuere su ofrenda para sacrificio de paces  Jehov, sea macho  hembra, ofrecerla sin tacha.
Si ofreciere cordero por su ofrenda, ha de ofrecerlo delante de Jehov:
Y pondr su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y despus la degollar delante del tabernculo del testimonio; y los hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el altar en derredor.
Y del sacrificio de las paces ofrecer por ofrenda encendida  Jehov, su sebo, y la cola entera, la cual quitar  raz del espinazo, y el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que est sobre las entraas:
Asimismo los dos riones, y el sebo que est sobre ellos, y el que est sobre los ijares, y con los riones quitar el redao de sobre el hgado.
Y el sacerdote har arder esto sobre el altar; vianda de ofrenda encendida  Jehov.
Y si fuere cabra su ofrenda ofrecerla delante de Jehov:
Y pondr su mano sobre la cabeza de ella, y la degollar delante del tabernculo del testimonio; y los hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el altar en derredor.
Despus ofrecer de ella su ofrenda encendida  Jehov; el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que est sobre las entraas,
Y los dos riones, y el sebo que est sobre ellos, y el que est sobre los ijares, y con los riones quitar el redao de sobre el hgado.
Y el sacerdote har arder esto sobre el altar; es vianda de ofrenda que se quema en olor de suavidad  Jehov: el sebo todo es de Jehov.
Estatuto perpetuo por vuestras edades; en todas vuestras moradas, ningn sebo ni ninguna sangre comeris.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, diciendo: Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehov sobre cosas que no se han de hacer, y obrare contra alguno de ellos;
Si sacerdote ungido pecare segn el pecado del pueblo, ofrecer  Jehov, por su pecado que habr cometido, un becerro sin tacha para expiacin.
Y traer el becerro  la puerta del tabernculo del testimonio delante de Jehov, y pondr su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollar delante de Jehov.
Y el sacerdote ungido tomar de la sangre del becerro, y la traer al tabernculo del testimonio;
Y mojar el sacerdote su dedo en la sangre, y rociar de aquella sangre siete veces delante de Jehov, hacia el velo del santuario.
Y pondr el sacerdote de la sangre sobre los cuernos del altar del perfume aromtico, que est en el tabernculo del testimonio delante de Jehov: y echar toda la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que est  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y tomar del becerro para la expiacin todo su sebo, el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que est sobre las entraas,
Y los dos riones, y el sebo que est sobre ellos, y el que est sobre los ijares, y con los riones quitar el redao de sobre el hgado,
De la manera que se quita del buey del sacrificio de las paces: y el sacerdote lo har arder sobre el altar del holocausto.
Y el cuero del becerro, y toda su carne, con su cabeza, y sus piernas, y sus intestinos, y su estircol,
En fin, todo el becerro sacar fuera del campo,  un lugar limpio, donde se echan las cenizas, y lo quemar al fuego sobre la lea: en donde se echan las cenizas ser quemado.<CM>
Y si toda la congregacin de Israel hubiere errado, y el negocio estuviere oculto  los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehov en cosas que no se han de hacer, y fueren culpables;
Luego que fuere entendido el pecado sobre que delinquieron, la congregacin ofrecer un becerro por expiacin, y lo traern delante del tabernculo del testimonio.
Y los ancianos de la congregacin pondrn sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehov; y en presencia de Jehov degollarn aquel becerro.
Y el sacerdote ungido meter de la sangre del becerro en el tabernculo del testimonio.
Y mojar el sacerdote su dedo en la misma sangre, y rociar siete veces delante de Jehov hacia el velo.
Y de aquella sangre pondr sobre los cuernos del altar que est delante de Jehov en el tabernculo del testimonio, y derramar toda la sangre al pie del altar del holocausto, que est  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y le quitar todo el sebo, y harlo arder sobre el altar.
Y har de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiacin; lo mismo har de l: as har el sacerdote expiacin por ellos, y obtendrn perdn.
Y sacar el becerro fuera del campamento, y lo quemar como quem el primer becerro; expiacin de la congregacin.<CM>
Y cuando pecare el prncipe,  hiciere por yerro algo contra alguno de todos los mandamientos de Jehov su Dios, sobre cosas que no se han de hacer, y pecare;
Luego que le fuere conocido su pecado en que ha delinquido, presentar por su ofrenda un macho cabro sin defecto.
Y pondr su mano sobre la cabeza del macho cabro, y lo degollar en el lugar donde se degella el holocausto delante de Jehov; es expiacin.
Y tomar el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiacin, y pondr sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramar la sangre al pie del altar del holocausto:
Y quemar todo su sebo sobre el altar, como el sebo del sacrificio de las paces: as har el sacerdote por l la expiacin de su pecado, y tendr perdn.<CM>
Y si alguna persona del comn del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehov en cosas que no se han de hacer, y delinquiere;
Luego que le fuere conocido su pecado que cometi, traer por su ofrenda una hembra de las cabras, una cabra sin defecto, por su pecado que habr cometido:
Y pondr su mano sobre la cabeza de la expiacin, y la degollar en el lugar del holocausto.
Luego tomar el sacerdote en su dedo de su sangre, y pondr sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramar toda su sangre al pie del altar.
Y le quitar todo su sebo, de la manera que fue quitado el sebo del sacrificio de las paces; y el sacerdote lo har arder sobre el altar en olor de suavidad  Jehov: as har el sacerdote expiacin por l, y ser perdonado.
Y si trajere cordero para su ofrenda por el pecado, hembra sin defecto traer.
Y pondr su mano sobre la cabeza de la expiacin, y la degollar por expiacin en el lugar donde se degella el holocausto.
Despus tomar el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiacin, y pondr sobre los cuernos del altar del holocausto; y derramar toda la sangre al pie del altar.
Y le quitar todo su sebo, como fu quitado el sebo del sacrificio de las paces, y harlo el sacerdote arder en el altar sobre la ofrenda encendida  Jehov: y le har el sacerdote expiacin de su pecado que habr cometido, y ser perdonado.<CM>
Y CUANDO alguna persona pecare, que hubiere odo la voz del que jur, y l fuere testigo que vi,  supo, si no lo denunciare, l llevar su pecado.
Asimismo la persona que hubiere tocado en cualquiera cosa inmunda, sea cuerpo muerto de bestia inmunda,  cuerpo muerto de animal inmundo,  cuerpo muerto de reptil inmundo, bien que no lo supiere, ser inmunda y habr delinquido:
O si tocare  hombre inmundo en cualquiera inmundicia suya de que es inmundo, y no lo echare de ver; si despus llega  saberlo, ser culpable.
Tambin la persona que jurare, pronunciando con sus labios hacer mal  bien, en cualesquiera cosas que el hombre profiere con juramento, y l no lo conociere; si despus lo entiende, ser culpado en una de estas cosas.
Y ser que cuando pecare en alguna de estas cosas, confesar aquello en que pec:
Y para su expiacin traer  Jehov por su pecado que ha cometido, una hembra de los rebaos, una cordera  una cabra como ofrenda de expiacin; y el sacerdote har expiacin por l de su pecado.<CM>
Y si no le alcanzare para un cordero, traer en expiacin por su pecado que cometi, dos trtolas  dos palominos  Jehov; el uno para expiacin, y el otro para holocausto.
Y ha de traerlos al sacerdote, el cual ofrecer primero el que es para expiacin, y desunir su cabeza de su cuello, mas no la apartar del todo:
Y rociar de la sangre de la expiacin sobre la pared del altar; y lo que sobrare de la sangre lo exprimir al pie del altar; es expiacin.
Y del otro har holocausto conforme al rito; y har por l el sacerdote expiacin de su pecado que cometi, y ser perdonado.
Mas si su posibilidad no alcanzare para dos trtolas,  dos palominos, el que pec traer por su ofrenda la dcima parte de un epha de flor de harina por expiacin. No pondr sobre ella aceite, ni sobre ella pondr incienso, porque es expiacin.
Traerla, pues, al sacerdote, y el sacerdote tomar de ella su puo lleno, en memoria suya, y la har arder en el altar sobre las ofrendas encendidas  Jehov: es expiacin.
Y har el sacerdote expiacin por l de su pecado que cometi en alguna de estas cosas, y ser perdonado; y el sobrante ser del sacerdote, como el presente de vianda.<CM>
Habl ms Jehov  Moiss, diciendo:
Cuando alguna persona cometiere falta, y pecare por yerro en las cosas santificadas  Jehov, traer su expiacin  Jehov, un carnero sin tacha de los rebaos, conforme  tu estimacin, en siclos de plata del siclo del santuario, en ofrenda por el pecado:
Y pagar aquello de las cosas santas en que hubiere pecado, y aadir  ello el quinto, y lo dar al sacerdote: y el sacerdote har expiacin por l con el carnero del sacrificio por el pecado, y ser perdonado.
Finalmente, si una persona pecare,  hiciere alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Jehov no se han de hacer, aun sin hacerlo  sabiendas, es culpable, y llevar su pecado.
Traer, pues, al sacerdote por expiacin, segn t lo estimes, un carnero sin tacha de los rebaos: y el sacerdote har expiacin por l de su yerro que cometi por ignorancia, y ser perdonado.
Es infraccin, y ciertamente delinqui contra Jehov.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Cuando una persona pecare,  hiciere prevaricacin contra Jehov, y negare  su prjimo lo encomendado  dejado en su mano,  bien robare,  calumniare  su prjimo;
O sea que hallando lo perdido, despus lo negare, y jurare en falso, en alguna de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre:
Entonces ser que, puesto habr pecado y ofendido, restituir aquello que rob,  por el dao de la calumnia,  el depsito que se le encomend,  lo perdido que hall,
O todo aquello sobre que hubiere jurado falsamente; lo restituir, pues, por entero, y aadir  ello la quinta parte, que ha de pagar  aquel  quien pertenece en el da de su expiacin.
Y por su expiacin traer  Jehov un carnero sin tacha de los rebaos, conforme  tu estimacin, al sacerdote para la expiacin.
Y el sacerdote har expiacin por l delante de Jehov, y obtendr perdn de cualquiera de todas las cosas en que suele ofender.<CM>
Habl an Jehov  Moiss, diciendo:
Manda  Aarn y  sus hijos diciendo: Esta es la ley del holocausto: (es holocausto, porque se quema sobre el altar toda la noche hasta la maana, y el fuego del altar arder en l:)
El sacerdote se pondr su vestimenta de lino, y se vestir paetes de lino sobre su carne; y cuando el fuego hubiere consumido el holocausto, apartar l las cenizas de sobre el altar, y pondrlas junto al altar.
Despus se desnudar de sus vestimentas, y se pondr otras vestiduras, y sacar las cenizas fuera del real al lugar limpio.
Y el fuego encendido sobre el altar no ha de apagarse, sino que el sacerdote pondr en l lea cada maana, y acomodar sobre l el holocausto, y quemar sobre l los sebos de las paces.
El fuego ha de arder continuamente en el altar; no se apagar.<CM>
Y esta es la ley del presente: Han de ofrecerlo los hijos de Aarn delante de Jehov, delante del altar.
Y tomar de l un puado de la flor de harina del presente, y de su aceite, y todo el incienso que est sobre el presente, y harlo arder sobre el altar por memoria, en olor suavsimo  Jehov.
Y el sobrante de ella lo comern Aarn y sus hijos: sin levadura se comer en el lugar santo; en el atrio del tabernculo del testimonio lo comern.
No se cocer con levadura: helo dado  ellos por su porcin de mis ofrendas encendidas; es cosa santsima, como la expiacin por el pecado, y como la expiacin por la culpa.
Todos los varones de los hijos de Aarn comern de ella. Estatuto perpetuo ser para vuestras generaciones tocante  las ofrendas encendidas de Jehov: toda cosa que tocare en ellas ser santificada.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Esta es la ofrenda de Aarn y de sus hijos, que ofrecern  Jehov el da que sern ungidos: la dcima parte de un epha de flor de harina, presente perpetuo, la mitad  la maana y la mitad  la tarde.
En sartn se aderezar con aceite; frita la traers, y los pedazos cocidos del presente ofrecers  Jehov en olor de suavidad.
Y el sacerdote que en lugar de Aarn fuere ungido de entre sus hijos, har la ofrenda; estatuto perpetuo de Jehov: toda ella ser quemada.
Y todo presente de sacerdote ser enteramente quemado; no se comer.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  Aarn y  sus hijos, diciendo: Esta es la ley de la expiacin: en el lugar donde ser degollado el holocausto, ser degollada la expiacin por el pecado delante de Jehov: es cosa santsima.
El sacerdote que la ofreciere por expiacin, la comer: en el lugar santo ser comida, en el atrio del tabernculo del testimonio.
Todo lo que en su carne tocare, ser santificado; y si cayere de su sangre sobre el vestido, lavars aquello sobre que cayere, en el lugar santo.
Y la vasija de barro en que fuere cocida, ser quebrada: y si fuere cocida en vasija de metal, ser fregada y lavada con agua.
Todo varn de entre los sacerdotes la comer: es cosa santsima.
Mas no se comer de expiacin alguna, de cuya sangre se metiere en el tabernculo del testimonio para reconciliar en el santuario: al fuego ser quemada.<CM>
ASIMISMO esta es la ley de la expiacin de la culpa: es cosa muy santa.
En el lugar donde degollaren el holocausto, degollarn la vctima por la culpa; y rociar su sangre en derredor sobre el altar:
Y de ella ofrecer todo su sebo, la cola, y el sebo que cubre los intestinos.
Y los dos riones, y el sebo que est sobre ellos, y el que est sobre los ijares; y con los riones quitar el redao de sobre el hgado.
Y el sacerdote lo har arder sobre el altar; ofrenda encendida  Jehov: es expiacin de la culpa.
Todo varn de entre los sacerdotes la comer: ser comida en el lugar santo: es cosa muy santa.
Como la expiacin por el pecado, as es la expiacin de la culpa: una misma ley tendrn: ser del sacerdote que habr hecho la reconciliacin con ella.
Y el sacerdote que ofreciere holocausto de alguno, el cuero del holocausto que ofreciere, ser para l.
Asimismo todo presente que se cociere en horno, y todo el que fuere aderezado en sartn,  en cazuela, ser del sacerdote que lo ofreciere.
Y todo presente amasado con aceite, y seco, ser de todos los hijos de Aarn, tanto al uno como al otro.<CM>
Y esta es la ley del sacrificio de las paces, que se ofrecer  Jehov:
Si se ofreciere en hacimiento de gracias, ofrecer por sacrificio de hacimiento de gracias tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y flor de harina frita en tortas amasadas con aceite.
Con tortas de pan leudo ofrecer su ofrenda en el sacrificio de hacimiento de gracias de sus paces.
Y de toda la ofrenda presentar una parte por ofrenda elevada  Jehov, y ser del sacerdote que rociare la sangre de los pacficos.
Y la carne del sacrificio de sus pacficos en hacimiento de gracias, se comer en el da que fuere ofrecida: no dejarn de ella nada para otro da.
Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto,  voluntario, el da que ofreciere su sacrificio ser comido; y lo que de l quedare, comerse ha el da siguiente:
Y lo que quedare para el tercer da de la carne del sacrificio, ser quemado en el fuego.
Y si se comiere de la carne del sacrificio de sus paces el tercer da, el que lo ofreciere no ser acepto, ni le ser imputado; abominacin ser, y la persona que de l comiere llevar su pecado.
Y la carne que tocare  alguna cosa inmunda, no se comer; al fuego ser quemada; mas cualquiera limpio comer de aquesta carne.
Y la persona que comiere la carne del sacrificio de paces, el cual es de Jehov, estando inmunda, aquella persona ser cortada de sus pueblos.
Adems, la persona que tocare alguna cosa inmunda, en inmundicia de hombre,  en animal inmundo,  en cualquiera abominacin inmunda, y comiere la carne del sacrificio de las paces, el cual es de Jehov, aquella persona ser cortada de sus pueblos.
Habl an Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, diciendo: Ningn sebo de buey, ni de cordero, ni de cabra, comeris.
El sebo de animal mortecino, y el sebo del que fu arrebatado de fieras, se aparejar para cualquiera otro uso, mas no lo comeris.
Porque cualquiera que comiere sebo de animal, del cual se ofrece  Jehov ofrenda encendida, la persona que lo comiere, ser cortada de sus pueblos.
Adems, ninguna sangre comeris en todas vuestras habitaciones, as de aves como de bestias.
Cualquiera persona que comiere alguna sangre, la tal persona ser cortada de sus pueblos.
Habl ms Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, diciendo: El que ofreciere sacrificio de sus paces  Jehov, traer su ofrenda del sacrificio de sus paces  Jehov;
Sus manos traern las ofrendas que se han de quemar  Jehov: traer el sebo con el pecho: el pecho para que ste sea agitado, como sacrificio agitado delante de Jehov;
Y el sebo lo har arder el sacerdote en el altar, mas el pecho ser de Aarn y de sus hijos.
Y daris al sacerdote para ser elevada en ofrenda, la espaldilla derecha de los sacrificios de vuestras paces.
El que de los hijos de Aarn ofreciere la sangre de las paces, y el sebo, de l ser en porcin la espaldilla derecha;
Porque he tomado de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus paces, el pecho que se agita, y la espaldilla elevada en ofrenda, y lo he dado  Aarn el sacerdote y  sus hijos, por estatuto perpetuo de los hijos de Israel.<CM>
Esta es por la uncin de Aarn y la uncin de sus hijos, la parte de ellos en las ofrendas encendidas  Jehov, desde el da que l los alleg para ser sacerdotes de Jehov:
Lo cual mand Jehov que les diesen, desde el da que l los ungi de entre los hijos de Israel, por estatuto perpetuo en sus generaciones.
Esta es la ley del holocausto, del presente, de la expiacin por el pecado, y de la culpa, y de las consagraciones, y del sacrificio de las paces:
La cual intim Jehov  Moiss, en el monte de Sina, el da que mand  los hijos de Israel que ofreciesen sus ofrendas  Jehov en el desierto de Sina.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Toma  Aarn y  sus hijos con l, y las vestimentas, y el aceite de la uncin, y el becerro de la expiacin, y los dos carneros, y el canastillo de los zimos;
Y rene toda la congregacin  la puerta del tabernculo del testimonio.
Hizo, pues, Moiss como Jehov le mand, y juntse la congregacin  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y dijo Moiss  la congregacin: Esto es lo que Jehov ha mandado hacer.
Entonces Moiss hizo llegar  Aarn y  sus hijos, y lavlos con agua.
Y puso sobre l la tnica, y cilo con el cinto; vistile despus el manto, y puso sobre l el ephod, y cilo con el cinto del ephod, y ajustlo con l.
Psole luego encima el racional, y en l puso el Urim y Thummim.
Despus puso la mitra sobre su cabeza; y sobre la mitra en su frente delantero puso la plancha de oro, la diadema santa; como Jehov haba mandado  Moiss.
Y tom Moiss el aceite de la uncin, y ungi el tabernculo, y todas las cosas que estaban en l, y santificlas.
Y roci de l sobre el altar siete veces, y ungi el altar y todos sus vasos, y la fuente y su basa, para santificarlos.
Y derram del aceite de la uncin sobre la cabeza de Aarn, y ungilo para santificarlo.
Despus Moiss hizo llegar los hijos de Aarn, y vistiles las tnicas, y cilos con cintos, y ajustles los chapeos (tiaras), como Jehov lo haba mandado  Moiss.<CM>
Hizo luego llegar el becerro de la expiacin, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro de la expiacin.
Y degolllo; y Moiss tom la sangre, y puso con su dedo sobre los cuernos del altar alrededor, y purific el altar; y ech la dems sangre al pie del altar, y santificlo para reconciliar sobre l.
Despus tom todo el sebo que estaba sobre los intestinos, y el redao del hgado, y los dos riones, y el sebo de ellos,  hzolo Moiss arder sobre el altar.
Mas el becerro, y su cuero, y su carne, y su estircol, quemlo al fuego fuera del real; como Jehov lo haba mandado  Moiss.
Despus hizo llegar el carnero del holocausto, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero:
Y degolllo; y roci Moiss la sangre sobre el altar en derredor.
Y cort el carnero en trozos; y Moiss hizo arder la cabeza, y los trozos, y el sebo.
Lav luego con agua los intestinos y piernas, y quem Moiss todo el carnero sobre el altar: holocausto en olor de suavidad, ofrenda encendida  Jehov; como lo haba Jehov mandado  Moiss.
Despus hizo llegar el otro carnero, el carnero de las consagraciones, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero:
Y degolllo; y tom Moiss de su sangre, y puso sobre la ternilla de la oreja derecha de Aarn, y sobre el dedo pulgar de su mano derecha, y sobre el dedo pulgar de su pie derecho.
Hizo llegar luego los hijos de Aarn, y puso Moiss de la sangre sobre la ternilla de sus orejas derechas, y sobre los pulgares de sus manos derechas, y sobre los pulgares de sus pies derechos: y roci Moiss la sangre sobre el altar en derredor;
Y despus tom el sebo, y la cola, y todo el sebo que estaba sobre los intestinos, y el redao del hgado, y los dos riones, y el sebo de ellos, y la espaldilla derecha;
Y del canastillo de los zimos, que estaba delante de Jehov, tom una torta sin levadura, y una torta de pan de aceite, y una lasaa, y psolo con el sebo y con la espaldilla derecha;
Y psolo todo en las manos de Aarn, y en las manos de sus hijos,  hzolo mecer: ofrenda agitada delante de Jehov.
Despus tom aquellas cosas Moiss de las manos de ellos,  hzolas arder en el altar sobre el holocausto: las consagraciones en olor de suavidad, ofrenda encendida  Jehov.
Y tom Moiss el pecho, y mecilo, ofrenda agitada delante de Jehov: del carnero de las consagraciones aquella fue la parte de Moiss; como Jehov lo haba mandado  Moiss.
Luego tom Moiss del aceite de la uncin, y de la sangre que estaba sobre el altar, y roci sobre Aarn, y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con l; y santific  Aarn, y sus vestiduras, y  sus hijos, y las vestiduras de sus hijos con l.<CM>
Y dijo Moiss  Aarn y  sus hijos: Comed la carne  la puerta del tabernculo del testimonio; y comedla all con el pan que est en el canastillo de las consagraciones, segn yo he mandado, diciendo: Aarn y sus hijos la comern.
Y lo que sobrare de la carne y del pan, habis de quemarlo al fuego.
De la puerta del tabernculo del testimonio no saldris en siete das, hasta el da que se cumplieren los das de vuestras consagraciones: porque por siete das seris consagrados.
De la manera que hoy se ha hecho, mand hacer Jehov para expiaros.
A la puerta, pues, del tabernculo del testimonio estaris da y noche por siete das, y guardaris la ordenanza delante de Jehov, para que no muris; porque as me ha sido mandado.
Y Aarn y sus hijos hicieron todas las cosas que mand Jehov por medio de Moiss.<CM>
Y FU en el da octavo, que Moiss llam  Aarn y  sus hijos, y  los ancianos de Israel;
Y dijo  Aarn: Toma de la vacada un becerro para expiacin, y un carnero para holocausto, sin defecto, y ofrcelos delante de Jehov.
Y  los hijos de Israel hablars, diciendo: Tomad un macho cabro para expiacin, y un becerro y un cordero de un ao, sin tacha, para holocausto;
Asimismo un buey y un carnero para sacrificio de paces, que inmolis delante de Jehov; y un presente amasado con aceite: porque Jehov se aparecer hoy  vosotros.
Y llevaron lo que mand Moiss delante del tabernculo del testimonio, y llegse toda la congregacin, y pusironse delante de Jehov.
Entonces Moiss dijo: Esto es lo que mand Jehov; hacedlo, y la gloria de Jehov se os aparecer.
Y dijo Moiss  Aarn: Llgate al altar, y haz tu expiacin, y tu holocausto, y haz la reconciliacin por ti y por el pueblo: haz tambin la ofrenda del pueblo, y haz la reconciliacin por ellos; como ha mandado Jehov.<CM>
Entonces llegse Aarn al altar; y degoll su becerro de la expiacin que era por l.
Y los hijos de Aarn le trajeron la sangre; y l moj su dedo en la sangre, y puso sobre los cuernos del altar, y derram la dems sangre al pie del altar;
Y el sebo y riones y redao del hgado, de la expiacin, hzolos arder sobre el altar; como Jehov lo haba mandado  Moiss.
Mas la carne y el cuero los quem al fuego fuera del real.
Degoll asimismo el holocausto, y los hijos de Aarn le presentaron la sangre, la cual roci l alrededor sobre el altar.
Presentronle despus el holocausto,  trozos, y la cabeza;  hzolos quemar sobre el altar.
Luego lav los intestinos y las piernas, y quemlos sobre el holocausto en el altar.
Ofreci tambin la ofrenda del pueblo, y tom el macho cabro que era para la expiacin del pueblo, y degolllo, y lo ofreci por el pecado como el primero.
Y ofreci el holocausto,  hizo segn el rito.
Ofreci asimismo el presente,  hinchi de l su mano, y lo hizo quemar sobre el altar, adems del holocausto de la maana.
Degoll tambin el buey y el carnero en sacrificio de paces, que era del pueblo: y los hijos de Aarn le presentaron la sangre (la cual roci l sobre el altar alrededor),
Y los sebos del buey; y del carnero la cola con lo que cubre las entraas, y los riones, y el redao del hgado:
Y pusieron los sebos sobre los pechos, y l quem los sebos sobre el altar:
Empero los pechos, con la espaldilla derecha, mecilos Aarn por ofrenda agitada delante de Jehov; como Jehov lo haba mandado  Moiss.
Despus alz Aarn sus manos hacia el pueblo y bendjolos: y descendi de hacer la expiacin, y el holocausto, y el sacrificio de las paces.<CM>
Y entraron Moiss y Aarn en el tabernculo del testimonio; y salieron, y bendijeron al pueblo: y la gloria de Jehov se apareci  todo el pueblo.
Y sali fuego de delante de Jehov, y consumi el holocausto y los sebos sobre el altar; y vindolo todo el pueblo, alabaron, y cayeron sobre sus rostros.<CM>
Y LOS hijos de Aarn, Nadab y Abi, tomaron cada uno su incensario, y pusieron fuego en ellos, sobre el cual pusieron perfume, y ofrecieron delante de Jehov fuego extrao, que l nunca les mand.
Y sali fuego de delante de Jehov que los quem, y murieron delante de Jehov.<CM>
Entonces dijo Moiss  Aarn: Esto es lo que habl Jehov, diciendo: En mis allegados me santificar, y en presencia de todo el pueblo ser glorificado. Y Aarn call.
Y llam Moiss  Misael, y  Elzaphn, hijos de Uzziel, to de Aarn, y djoles: Llegaos y sacad  vuestros hermanos de delante del santuario fuera del campo.
Y ellos llegaron, y sacronlos con sus tnicas fuera del campo, como dijo Moiss.
Entonces Moiss dijo  Aarn, y  Eleazar y  Ithamar, sus hijos: No descubris vuestras cabezas, ni rasguis vuestros vestidos, porque no muris, ni se levante la ira sobre toda la congregacin: empero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, lamentarn el incendio que Jehov ha hecho.
Ni saldris de la puerta del tabernculo del testimonio, porque moriris; por cuanto el aceite de la uncin de Jehov est sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al dicho de Moiss.<CM>
Y Jehov habl  Aarn, diciendo:
T, y tus hijos contigo, no beberis vino ni sidra, cuando hubiereis de entrar en el tabernculo del testimonio, porque no muris: estatuto perpetuo por vuestras generaciones;
Y para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio;
Y para ensear  los hijos de Israel todos los estatutos que Jehov les ha dicho por medio de Moiss.<CM>
Y Moiss dijo  Aarn, y  Eleazar y  Ithamar, sus hijos que haban quedado: Tomad el presente que queda de las ofrendas encendidas  Jehov, y comedlo sin levadura junto al altar, porque es cosa muy santa.
Habis, pues, de comerlo en el lugar santo: porque esto es fuero para ti, y fuero para tus hijos, de las ofrendas encendidas  Jehov, pues que as me ha sido mandado.
Comeris asimismo en lugar limpio, t y tus hijos y tus hijas contigo, el pecho de la mecida, y la espaldilla elevada, porque por fuero para ti, y fuero para tus hijos, son dados de los sacrificios de las paces de los hijos de Israel.
Con las ofrendas de los sebos que se han de encender, traern la espaldilla que se ha de elevar, y el pecho que ser mecido, para que lo mezas por ofrenda agitada delante de Jehov: y ser por fuero perpetuo tuyo, y de tus hijos contigo, como Jehov lo ha mandado.
Y Moiss demand el macho cabro de la expiacin, y hallse que era quemado: y enojse contra Eleazar  Ithamar, los hijos de Aarn que haban quedado, diciendo:
Por qu no comisteis la expiacin en el lugar santo? porque es muy santa, y dila l  vosotros para llevar la iniquidad de la congregacin, para que sean reconciliados delante de Jehov.
Veis que su sangre no fue metida dentro del santuario: habais de comerla en el lugar santo, como yo mand.
Y respondi Aarn  Moiss: He aqu hoy han ofrecido su expiacin y su holocausto delante de Jehov: pero me han acontecido estas cosas: pues si comiera yo hoy de la expiacin, Hubiera sido acepto  Jehov?
Y cuando Moiss oy esto, dise por satisfecho.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss y  Aarn, dicindoles:
Hablad  los hijos de Israel, diciendo: Estos son los animales que comeris de todos los animales que estn sobre la tierra.
De entre los animales, todo el de pezua, y que tiene las pezuas hendidas, y que rumia, ste comeris.
Estos empero no comeris de los que rumian y de los que tienen pezua: el camello, porque rumia mas no tiene pezua hendida, habis de tenerlo por inmundo;
Tambin el conejo, porque rumia, mas no tiene pezua, tendrislo por inmundo;
Asimismo la liebre, porque rumia, mas no tiene pezua, tendrisla por inmunda;
Tambin el puerco, porque tiene pezuas, y es de pezuas hendidas, mas no rumia, tendrislo por inmundo.
De la carne de ellos no comeris, ni tocaris su cuerpo muerto: tendrislos por inmundos.<CM>
Esto comeris de todas las cosas que estn en las aguas: todas las cosas que tienen aletas y escamas en las aguas de la mar, y en los ros, aquellas comeris;
Mas todas las cosas que no tienen aletas ni escamas en la mar y en los ros, as de todo reptil de agua como de toda cosa viviente que est en las aguas, las tendris en abominacin.
Os sern, pues, en abominacin: de su carne no comeris, y abominaris sus cuerpos muertos.
Todo lo que no tuviere aletas y escamas en las aguas, tendrislo en abominacin.
Y de las aves, stas tendris en abominacin; no se comern, sern abominacin: el guila, el quebrantahuesos, el esmerejn,
El milano, y el buitre segn su especie;
Todo cuervo segn su especie;
El avestruz, y la lechuza, y el laro, y el gaviln segn su especie;
Y el buho, y el somormujo, y el ibis,
Y el calamn, y el cisne, y el onocrtalo,
Y el herodin, y el caradrin, segn su especie, y la abubilla, y el murcilago.<CM>
Todo reptil alado que anduviere sobre cuatro pies, tendris en abominacin.
Empero esto comeris de todo reptil alado que anda sobre cuatro pies, que tuviere piernas adems de sus pies para saltar con ellas sobre la tierra;
Estos comeris de ellos: la langosta segn su especie, y el langostn segn su especie, y el aregol segn su especie, y el haghab segn su especie.
Todo reptil alado que tenga cuatro pies, tendris en abominacin.
Y por estas cosas seris inmundos: cualquiera que tocare  sus cuerpos muertos, ser inmundo hasta la tarde:
Y cualquiera que llevare de sus cuerpos muertos, lavar sus vestidos, y ser inmundo hasta la tarde.
Todo animal de pezua, pero que no tiene pezua hendida, ni rumia, tendris por inmundo: cualquiera que los tocare ser inmundo.
Y de todos los animales que andan  cuatro pies, tendris por inmundo cualquiera que ande sobre sus garras: cualquiera que tocare sus cuerpos muertos, ser inmundo hasta la tarde.
Y el que llevare sus cuerpos muertos, lavar sus vestidos, y ser inmundo hasta la tarde: habis de tenerlos por inmundos.
Y estos tendris por inmundos de los reptiles que van arrastrando sobre la tierra: la comadreja, y el ratn, y la rana segn su especie,
Y el erizo, y el lagarto, y el caracol, y la babosa, y el topo.
Estos tendris por inmundos de todos los reptiles: cualquiera que los tocare, cuando estuvieren muertos, ser inmundo hasta la tarde.
Y todo aquello sobre que cayere alguno de ellos despus de muertos, ser inmundo; as vaso de madera, como vestido,  piel,  saco, cualquier instrumento con que se hace obra, ser metido en agua, y ser inmundo hasta la tarde, y as ser limpio.
Y toda vasija de barro dentro de la cual cayere alguno de ellos, todo lo que estuviere en ella ser inmundo, y quebraris la vasija:
Toda vianda que se come, sobre la cual viniere el agua de tales vasijas, ser inmunda: y toda bebida que se bebiere, ser en todas esas vasijas inmunda:
Y todo aquello sobre que cayere algo del cuerpo muerto de ellos, ser inmundo: el horno  hornillos se derribarn; son inmundos, y por inmundos los tendris.
Con todo, la fuente y la cisterna donde se recogen aguas, sern limpias: mas lo que hubiere tocado en sus cuerpos muertos ser inmundo.
Y si cayere de sus cuerpos muertos sobre alguna simiente que se haya de sembrar, ser limpia.
Mas si se hubiere puesto agua en la simiente, y cayere de sus cuerpos muertos sobre ella, tendrisla por inmunda.
Y si algn animal que tuviereis para comer se muriere, el que tocare su cuerpo muerto ser inmundo hasta la tarde:
Y el que comiere de su cuerpo muerto, lavar sus vestidos, y ser inmundo hasta la tarde: asimismo el que sacare su cuerpo muerto, lavar sus vestidos, y ser inmundo hasta la tarde.
Y todo reptil que va arrastrando sobre la tierra, es abominacin; no se comer.
Todo lo que anda sobre el pecho, y todo lo que anda sobre cuatro  ms pies, de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, no lo comeris, porque es abominacin.<CM>
No ensuciis vuestras personas con ningn reptil que anda arrastrando, ni os contaminis con ellos, ni seis inmundos por ellos.
Pues que yo soy Jehov vuestro Dios, vosotros por tanto os santificaris, y seris santos, porque yo soy santo: as que no ensuciis vuestras personas con ningn reptil que anduviere arrastrando sobre la tierra.
Porque yo soy Jehov, que os hago subir de la tierra de Egipto para seros por Dios: seris pues santos, porque yo soy santo.
Esta es la ley de los animales y de las aves, y de todo ser viviente que se mueve en las aguas, y de todo animal que anda arrastrando sobre la tierra;
Para hacer diferencia entre inmundo y limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, diciendo: La mujer cuando concibiere y pariere varn, ser inmunda siete das; conforme  los das que est separada por su menstruo, ser inmunda.
Y al octavo da circuncidar la carne de su prepucio.
Mas ella permanecer treinta y tres das en la sangre de su purgacin: ninguna cosa santa tocar, ni vendr al santuario, hasta que sean cumplidos los das de su purgacin.
Y si pariere hembra ser inmunda dos semanas, conforme  su separacin, y sesenta y seis das estar purificndose de su sangre.<CM>
Y cuando los das de su purgacin fueren cumplidos, por hijo  por hija, traer un cordero de un ao para holocausto, y un palomino  una trtola para expiacin,  la puerta del tabernculo del testimonio, al sacerdote:
Y l ofrecer delante de Jehov, y har expiacin por ella, y ser limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley de la que pariere varn  hembra.
Y si no alcanzare su mano lo suficiente para un cordero, tomar entonces dos trtolas  dos palominos, uno para holocausto, y otro para expiacin: y el sacerdote har expiacin por ella, y ser limpia.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss y  Aarn, diciendo:
Cuando el hombre tuviere en la piel de su carne hinchazn,  postilla,  mancha blanca, y hubiere en la piel de su carne como llaga de lepra, ser trado  Aarn el sacerdote,   uno de los sacerdotes sus hijos:
Y el sacerdote mirar la llaga en la piel de la carne: si el pelo en la llaga se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga ms hundida que la tez de la carne, llaga de lepra es; y el sacerdote le reconocer, y le dar por inmundo.
Y si en la piel de su carne hubiere mancha blanca, pero no pareciere ms hundida que la tez, ni su pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrar al llagado por siete das;
Y al sptimo da el sacerdote lo mirar; y si la llaga a su parecer se hubiere estancado, no habindose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volver  encerrar por otros siete das.
Y al sptimo da el sacerdote le reconocer de nuevo; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, entonces el sacerdote lo dar por limpio: era postilla; y lavar sus vestidos, y ser limpio.
Mas si hubiere ido creciendo la postilla en la piel, despus que fu mostrado al sacerdote para ser limpio, ser visto otra vez del sacerdote:
Y si reconocindolo el sacerdote, ve que la postilla ha crecido en la piel, el sacerdote lo dar por inmundo: es lepra.
Cuando hubiere llaga de lepra en el hombre, ser trado al sacerdote;
Y el sacerdote mirar, y si pareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del pelo, y se descubre asimismo la carne viva,
Lepra es envejecida en la piel de su carne; y le dar por inmundo el sacerdote, y no le encerrar, porque es inmundo.
Mas si brotare la lepra cundiendo por el cutis, y ella cubriere toda la piel del llagado desde su cabeza hasta sus pies,  toda vista de ojos del sacerdote;
Entonces el sacerdote le reconocer; y si la lepra hubiere cubierto toda su carne, dar por limpio al llagado: hase vuelto toda ella blanca; y l es limpio.
Mas el da que apareciere en l la carne viva, ser inmundo.
Y el sacerdote mirar la carne viva, y lo dar por inmundo. Es inmunda la carne viva: es lepra.
Mas cuando la carne viva se mudare y volviere blanca, entonces vendr al sacerdote;
Y el sacerdote mirar, y si la llaga se hubiere vuelto blanca, el sacerdote dar por limpio al que tena la llaga, y ser limpio.<CM>
Y cuando en la carne, en su piel, hubiere apostema, y se sanare,
Y sucediere en el lugar de la apostema tumor blanco,  mancha blanca embermejecida, ser mostrado al sacerdote:
Y el sacerdote mirar; y si pareciere estar ms baja que su piel, y su pelo se hubiere vuelto blanco, darlo el sacerdote por inmundo: es llaga de lepra que se origin en la apostema.
Y si el sacerdote la considerare, y no pareciere en ella pelo blanco, ni estuviere ms baja que la piel, sino oscura, entonces el sacerdote lo encerrar por siete das:
Y si se fuere extendiendo por la piel, entonces el sacerdote lo dar por inmundo: es llaga.
Empero si la mancha blanca se estuviere en su lugar, que no haya cundido, es la costra de la apostema; y el sacerdote lo dar por limpio.
Asimismo cuando la carne tuviere en su piel quemadura de fuego, y hubiere en lo sanado del fuego mancha blanquecina, bermejiza  blanca,
El sacerdote la mirar; y si el pelo se hubiere vuelto blanco en la mancha, y pareciere estar ms hundida que la piel, es lepra que sali en la quemadura; y el sacerdote declarar al sujeto inmundo, por ser llaga de lepra.
Mas si el sacerdote la mirare, y no pareciere en la mancha pelo blanco, ni estuviere ms baja que la tez, sino que est oscura, le encerrar el sacerdote por siete das;
Y al sptimo da el sacerdote la reconocer: si se hubiere ido extendiendo por la piel, el sacerdote lo dar por inmundo: es llaga de lepra.
Empero si la mancha se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido en la piel, sino que est oscura, hinchazn es de la quemadura: darlo el sacerdote por limpio; que seal de la quemadura es.
Y al hombre  mujer que le saliere llaga en la cabeza,  en la barba,
El sacerdote mirar la llaga; y si pareciere estar ms profunda que la tez, y el pelo en ella fuera rubio y adelgazado, entonces el sacerdote lo dar por inmundo: es tia, es lepra de la cabeza  de la barba.
Mas cuando el sacerdote hubiere mirado la llaga de la tia, y no pareciere estar ms profunda que la tez, ni fuere en ella pelo negro, el sacerdote encerrar al llagado de la tia por siete das:
Y al sptimo da el sacerdote mirar la llaga: y si la tia no pareciere haberse extendido, ni hubiere en ella pelo rubio, ni pareciere la tia ms profunda que la tez,
Entonces lo trasquilarn, mas no trasquilarn el lugar de la tia: y encerrar el sacerdote al que tiene la tia por otros siete das.
Y al sptimo da mirar el sacerdote la tia; y si la tia no hubiere cundido en la piel, ni pareciere estar ms profunda que la tez, el sacerdote lo dar por limpio; y lavar sus vestidos, y ser limpio.
Empero si la tia se hubiere ido extendiendo en la piel despus de su purificacin,
Entonces el sacerdote la mirar; y si la tia hubiere cundido en la piel, no busque el sacerdote el pelo rubio, es inmundo.
Mas si le pareciere que la tia est detenida, y que ha salido en ella el pelo negro, la tia est sanada; l est limpio, y por limpio lo dar el sacerdote.<CM>
Asimismo el hombre  mujer, cuando en la piel de su carne tuviere manchas, manchas blancas,
El sacerdote mirar: y si en la piel de su carne parecieren manchas blancas algo oscurecidas, es empeine que brot en la piel, est limpia la persona.
Y el hombre, cuando se le pelare la cabeza, es calvo, mas limpio.
Y si  la parte de su rostro se le pelare la cabeza, es calvo por delante, pero limpio.
Mas cuando en la calva  en la antecalva hubiere llaga blanca rojiza, lepra es que brota en su calva  en su antecalva.
Entonces el sacerdote lo mirar, y si pareciere la hinchazn de la llaga blanca rojiza en su calva  en su antecalva, como el parecer de la lepra de la tez de la carne,
Leproso es, es inmundo; el sacerdote lo dar luego por inmundo; en su cabeza tiene su llaga.
Y el leproso en quien hubiere llaga, sus vestidos sern deshechos y su cabeza descubierta, y embozado pregonar: Inmundo! inmundo!
Todo el tiempo que la llaga estuviere en l, ser inmundo; estar impuro: habitar solo; fuera del real ser su morada.<CM>
Y cuando en el vestido hubiere plaga de lepra, en vestido de lana,  en vestido de lino;
O en estambre  en trama, de lino  de lana,  en piel,  en cualquiera obra de piel;
Y que la plaga sea verde,  bermeja, en vestido  en piel,  en estambre,  en trama,  en cualquiera obra de piel; plaga es de lepra, y se ha de mostrar al sacerdote.
Y el sacerdote mirar la plaga, y encerrar la cosa plagada por siete das.
Y al sptimo da mirar la plaga: y si hubiere cundido la plaga en el vestido,  estambre,  en la trama,  en piel,  en cualquiera obra que se hace de pieles, lepra roedora es la plaga; inmunda ser.
Ser quemado el vestido,  estambre  trama, de lana  de lino,  cualquiera obra de pieles en que hubiere tal plaga; porque lepra roedora es; al fuego ser quemada.
Y si el sacerdote mirare, y no pareciere que la plaga se haya extendido en el vestido,  estambre,  en la trama,  en cualquiera obra de pieles;
Entonces el sacerdote mandar que laven donde est la plaga, y lo encerrar otra vez por siete das.
Y el sacerdote mirar despus que la plaga fuere lavada; y si pareciere que la plaga no ha mudado su aspecto, bien que no haya cundido la plaga, inmunda es; la quemars al fuego; corrosin es penetrante, est lo rado en la haz  en el revs de aquella cosa.
Mas si el sacerdote la viere, y pareciere que la plaga se ha oscurecido despus que fu lavada, la cortar del vestido,  de la piel,  del estambre,  de la trama.
Y si apareciere ms en el vestido,  estambre,  trama,  en cualquiera cosa de pieles, reverdeciendo en ella, quemars al fuego aquello donde estuviere la plaga.
Empero el vestido,  estambre,  trama,  cualquiera cosa de piel que lavares, y que se le quitare la plaga, lavarse ha segunda vez, y entonces ser limpia.
Esta es la ley de la plaga de la lepra del vestido de lana  de lino,  del estambre,  de la trama,  de cualquiera cosa de piel, para que sea dada por limpia  por inmunda.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Esta ser la ley del leproso cuando se limpiare: Ser trado al sacerdote:
Y el sacerdote saldr fuera del real; y mirar el sacerdote, y viendo que est sana la plaga de la lepra del leproso,
El sacerdote mandar luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y palo de cedro, y grana,  hisopo;
Y mandar el sacerdote matar la una avecilla en un vaso de barro sobre aguas vivas;
Despus tomar la avecilla viva, y el palo de cedro, y la grana, y el hisopo, y lo mojar con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas vivas:
Y rociar siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le dar por limpio; y soltar la avecilla viva sobre la haz del campo.
Y el que se purifica lavar sus vestidos, y raer todos sus pelos, y se ha de lavar con agua, y ser limpio: y despus entrar en el real, y morar fuera de su tienda siete das.
Y ser, que al sptimo da raer todos sus pelos, su cabeza, y su barba, y las cejas de sus ojos; finalmente, raer todo su pelo, y lavar sus vestidos, y lavar su carne en aguas, y ser limpio.<CM>
Y el da octavo tomar dos corderos sin defecto, y una cordera de un ao sin tacha; y tres dcimas de flor de harina para presente amasada con aceite, y un log de aceite.
Y el sacerdote que le purifica presentar con aquellas cosas al que se ha de limpiar delante de Jehov,  la puerta del tabernculo del testimonio:
Y tomar el sacerdote el un cordero, y ofrecerlo por la culpa, con el log de aceite, y lo mecer como ofrenda agitada delante de Jehov:
Y degollar el cordero en el lugar donde degellan la vctima por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario: porque como la vctima por el pecado, as tambin la vctima por la culpa es del sacerdote: es cosa muy sagrada.
Y tomar el sacerdote de la sangre de la vctima por la culpa, y pondr el sacerdote sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho.
Asimismo tomar el sacerdote del log de aceite, y echar sobre la palma de su mano izquierda:
Y mojar su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcir del aceite con su dedo siete veces delante de Jehov:
Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondr el sacerdote sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, sobre la sangre de la expiacin por la culpa:
Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondr sobre la cabeza del que se purifica: y har el sacerdote expiacin por l delante de Jehov.
Ofrecer luego el sacerdote el sacrificio por el pecado, y har expiacin por el que se ha de purificar de su inmundicia, y despus degollar el holocausto:
Y har subir el sacerdote el holocausto y el presente sobre el altar. As har el sacerdote expiacin por l, y ser limpio.<CM>
Mas si fuere pobre, que no alcanzare su mano  tanto, entonces tomar un cordero para ser ofrecido como ofrenda agitada por la culpa, para reconciliarse, y una dcima de flor de harina amasada con aceite para presente, y un log de aceite;
Y dos trtolas,  dos palominos, lo que alcanzare su mano: y el uno ser para expiacin por el pecado, y el otro para holocausto;
Las cuales cosas traer al octavo da de su purificacin al sacerdote,  la puerta del tabernculo del testimonio delante de Jehov.
Y el sacerdote tomar el cordero de la expiacin por la culpa, y el log de aceite, y mecerlo el sacerdote como ofrenda agitada delante de Jehov;
Luego degollar el cordero de la culpa, y tomar el sacerdote de la sangre de la culpa, y pondr sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho.
Y el sacerdote echar del aceite sobre la palma de su mano izquierda;
Y con su dedo derecho rociar el sacerdote del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante de Jehov.
Tambin pondr el sacerdote del aceite que tiene en su mano sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de la culpa.
Y lo que sobrare del aceite que el sacerdote tiene en su mano, pondrlo sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante de Jehov.
Asimismo ofrecer la una de las trtolas,  de los palominos, lo que alcanzare su mano:
El uno de lo que alcanzare su mano, en expiacin por el pecado, y el otro en holocausto, adems del presente: y har el sacerdote expiacin por el que se ha de purificar, delante de Jehov.
Esta es la ley del que hubiere tenido plaga de lepra, cuya mano no alcanzare lo prescrito para purificarse.<CM>
Y habl Jehov  Moiss y  Aarn, diciendo:
Cuando hubieres entrado en la tierra de Canan, la cual yo os doy en posesin, y pusiere yo plaga de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesin,
Vendr aqul cuya fuere la casa, y dar aviso al sacerdote, diciendo: Como plaga ha aparecido en mi casa.
Entonces mandar el sacerdote, y despejarn la casa antes que el sacerdote entre  mirar la plaga, por que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa: y despus el sacerdote entrar  reconocer la casa:
Y mirar la plaga: y si se vieren manchas en las paredes de la casa, cavernillas verdosas  rojas, las cuales parecieren ms hundidas que la pared,
El sacerdote saldr de la casa  la puerta de ella, y cerrar la casa por siete das.
Y al sptimo da volver el sacerdote, y mirar: y si la plaga hubiere crecido en las paredes de la casa,
Entonces mandar el sacerdote, y arrancarn las piedras en que estuviere la plaga, y las echarn fuera de la ciudad, en lugar inmundo:
Y har descostrar la casa por dentro alrededor, y derramarn el polvo que descostraren fuera de la ciudad en lugar inmundo:
Y tomarn otras piedras, y las pondrn en lugar de las piedras quitadas; y tomarn otro barro, y encostrarn la casa.
Y si la plaga volviere  reverdecer en aquella casa, despus que hizo arrancar las piedras, y descostrar la casa, y despus que fue encostrada,
Entonces el sacerdote entrar y mirar; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, lepra roedora est en la casa: inmunda es.
Derribar, por tanto, la tal casa, sus piedras, y sus maderos, y toda la mezcla de la casa; y lo sacar fuera de la ciudad  lugar inmundo.
Y cualquiera que entrare en aquella casa todos los das que la mand cerrar, ser inmundo hasta la tarde.
Y el que durmiere en aquella casa, lavar sus vestidos; tambin el que comiere en la casa, lavar sus vestidos.
Mas si entrare el sacerdote y mirare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa despus que fue encostrada, el sacerdote dar la casa por limpia, porque la plaga ha sanado.
Entonces tomar para limpiar la casa dos avecillas, y palo de cedro, y grana,  hisopo:
Y degollar la una avecilla en una vasija de barro sobre aguas vivas:
Y tomar el palo de cedro, y el hisopo, y la grana, y la avecilla viva, y mojarlo en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas vivas, y rociar la casa siete veces:
Y purificar la casa con la sangre de la avecilla, y con las aguas vivas, y con la avecilla viva, y el palo de cedro, y el hisopo, y la grana:
Luego soltar la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la haz del campo: As har expiacin por la casa, y ser limpia.<CM>
Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra, y de tia;
Y de la lepra del vestido, y de la casa;
Y acerca de la hinchazn, y de la postilla, y de la mancha blanca:
Para ensear cundo es inmundo, y cundo limpio. Aquesta es la ley tocante  la lepra.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss y  Aarn, diciendo:
Hablad  los hijos de Israel, y decidles: Cualquier varn, cuando su simiente manare de su carne, ser inmundo.
Y esta ser su inmundicia en su flujo; sea que su carne destil por causa de su flujo,  que su carne se obstruy  causa de su flujo, l ser inmundo.
Toda cama en que se acostare el que tuviere flujo, ser inmunda; y toda cosa sobre que se sentare, inmunda ser.
Y cualquiera que tocare  su cama, lavar sus vestidos; lavarse tambin  s mismo con agua, y ser inmundo hasta la tarde.
Y el que se sentare sobre aquello en que se hubiere sentado el que tiene flujo, lavar sus vestidos, se lavar tambin  s mismo con agua, y ser inmundo hasta la tarde.
Asimismo el que tocare la carne del que tiene flujo, lavar sus vestidos, y  s mismo se lavar con agua, y ser inmundo hasta la tarde.
Y si el que tiene flujo escupiere sobre el limpio, ste lavar sus vestidos, y despus de haberse lavado con agua, ser inmundo hasta la tarde.
Y toda aparejo sobre que cabalgare el que tuviere flujo, ser inmundo.
Y cualquiera que tocare cualquiera cosa que haya estado debajo de l, ser inmundo hasta la tarde; y el que la llevare, lavar sus vestidos, y despus de lavarse con agua, ser inmundo hasta la tarde.
Y todo aquel  quien tocare el que tiene flujo, y no lavare con agua sus manos, lavar sus vestidos, y  s mismo se lavar con agua, y ser inmundo hasta la tarde.
Y la vasija de barro en que tocare el que tiene flujo, ser quebrada; y toda vasija de madera ser lavada con agua.
Y cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, se ha de contar siete das desde su purificacin, y lavar sus vestidos, y lavar su carne en aguas vivas, y ser limpio.
Y el octavo da tomar dos trtolas,  dos palominos, y vendr delante de Jehov  la puerta del tabernculo del testimonio, y los dar al sacerdote:
Y harlos el sacerdote, el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto: y le purificar el sacerdote de su flujo delante de Jehov.
Y el hombre, cuando de l saliere derramamiento de semen, lavar en aguas toda su carne, y ser inmundo hasta la tarde.
Y toda vestimenta,  toda piel sobre la cual hubiere el derramamiento del semen, lavarse con agua, y ser inmunda hasta la tarde.
Y la mujer con quien el varn tuviera ayuntamiento de semen, ambos se lavarn con agua, y sern inmundos hasta la tarde.<CM>
Y cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su carne, siete das estar apartada; y cualquiera que tocare en ella, ser inmundo hasta la tarde.
Y todo aquello sobre que ella se acostare mientras su separacin, ser inmundo: tambin todo aquello sobre que se sentare, ser inmundo.
Y cualquiera que tocare  su cama, lavar sus vestidos, y despus de lavarse con agua, ser inmundo hasta la tarde.
Tambin cualquiera que tocare cualquier mueble sobre que ella se hubiere sentado, lavar sus vestidos; lavarse luego  s mismo con agua, y ser inmundo hasta la tarde.
Y si estuviere sobre la cama,  sobre la silla en que ella se hubiere sentado, el que tocare en ella ser inmundo hasta la tarde.
Y si alguno durmiere con ella, y su menstruo fuere sobre l, ser inmundo por siete das; y toda cama sobre que durmiere, ser inmunda.
Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos das fuera del tiempo de su costumbre,  cuando tuviere flujo de sangre ms de su costumbre; todo el tiempo del flujo de su inmundicia, ser inmunda como en los das de su costumbre.
Toda cama en que durmiere todo el tiempo de su flujo, le ser como la cama de su costumbre; y todo mueble sobre que se sentare, ser inmundo, como la inmundicia de su costumbre.
Cualquiera que tocare en esas cosas ser inmundo; y lavar sus vestidos, y  s mismo se lavar con agua, y ser inmundo hasta la tarde.
Y cuando fuere libre de su flujo, se ha de contar siete das, y despus ser limpia.
Y el octavo da tomar consigo dos trtolas,  dos palominos, y los traer al sacerdote,  la puerta del tabernculo del testimonio:
Y el sacerdote har el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto; y la purificar el sacerdote delante de Jehov del flujo de su inmundicia.
As apartaris los hijos de Israel de sus inmundicias,  fin de que no mueran por sus inmundicias, ensuciando mi tabernculo que est entre ellos.
Esta es la ley del que tiene flujo, y del que sale derramamiento de semen, viniendo  ser inmundo  causa de ello;
Y de la que padece su costumbre, y acerca del que tuviere flujo, sea varn  hembra, y del hombre que durmiere con mujer inmunda.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, despus que murieron los dos hijos de Aarn, cuando se llegaron delante de Jehov, y murieron;
Y Jehov dijo  Moiss: Di  Aarn tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario del velo adentro, delante de la cubierta que est sobre el arca, para que no muera: porque yo aparecer en la nube sobre la cubierta.
Con esto entrar Aarn en el santuario: con un becerro por expiacin, y un carnero en holocausto.
La tnica santa de lino se vestir, y sobre su carne tendr paetes de lino, y ceirse el cinto de lino; y con la mitra de lino se cubrir: son las santas vestiduras: con ellas, despus de lavar su carne con agua, se ha de vestir.<CM>
Y de la congregacin de los hijos de Israel tomar dos machos de cabro para expiacin, y un carnero para holocausto.
Y har allegar Aarn el becerro de la expiacin, que es suyo, y har la reconciliacin por s y por su casa.
Despus tomar los dos machos de cabro, y los presentar delante de Jehov  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y echar suertes Aarn sobre los dos machos de cabro; la una suerte por Jehov, y la otra suerte por Azazel.
Y har allegar Aarn el macho cabro sobre el cual cayere la suerte por Jehov, y ofrecerlo en expiacin.
Mas el macho cabro, sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentar vivo delante de Jehov, para hacer la reconciliacin sobre l, para enviarlo  Azazel al desierto.
Y har llegar Aarn el becerro que era suyo para expiacin, y har la reconciliacin por s y por su casa, y degollar en expiacin el becerro que es suyo.
Despus tomar el incensario lleno de brasas de fuego, del altar de delante de Jehov, y sus puos llenos del perfume aromtico molido, y meterlo del velo adentro:
Y pondr el perfume sobre el fuego delante de Jehov, y la nube del perfume cubrir la cubierta que est sobre el testimonio, y no morir.
Tomar luego de la sangre del becerro, y rociar con su dedo hacia la cubierta al lado oriental: hacia la cubierta esparcir siete veces de aquella sangre con su dedo.<CM>
Despus degollar en expiacin el macho cabro, que era del pueblo, y meter la sangre de l del velo adentro; y har de su sangre como hizo de la sangre del becerro, y esparcir sobre la cubierta y delante de la cubierta:
Y limpiar el santuario, de las inmundicias de los hijos de Israel, y de sus rebeliones, y de todos sus pecados: de la misma manera har tambin al tabernculo del testimonio, el cual reside entre ellos en medio de sus inmundicias.
Y ningn hombre estar en el tabernculo del testimonio cuando l entrare  hacer la reconciliacin en el santuario, hasta que l salga, y haya hecho la reconciliacin por s, y por su casa, y por toda la congregacin de Israel.
Y saldr al altar que est delante de Jehov, y lo expiar; y tomar de la sangre del becerro, y de la sangre del macho cabro, y pondr sobre los cuernos del altar alrededor.
Y esparcir sobre l de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiar, y lo santificar de las inmundicias de los hijos de Israel.<CM>
Y cuando hubiere acabado de expiar el santuario, y el tabernculo del testimonio, y el altar, har llegar el macho cabro vivo:
Y pondr Aarn ambas manos suyas sobre la cabeza del macho cabro vivo, y confesar sobre l todas las iniquidades de los hijos de Israel, y todas sus rebeliones, y todos sus pecados, ponindolos as sobre la cabeza del macho cabro, y lo enviar al desierto por mano de un hombre destinado para esto.
Y aquel macho cabro llevar sobre s todas las iniquidades de ellos  tierra inhabitada: y dejar ir el macho cabro por el desierto.
Despus vendr Aarn al tabernculo del testimonio, y se desnudar las vestimentas de lino, que haba vestido para entrar en el santuario, y pondrlas all.
Lavar luego su carne con agua en el lugar del santuario, y despus de ponerse sus vestidos saldr, y har su holocausto, y el holocausto del pueblo, y har la reconciliacin por s y por el pueblo.
Y quemar el sebo de la expiacin sobre el altar.
Y el que hubiere llevado el macho cabro  Azazel, lavar sus vestidos, lavar tambin con agua su carne, y despus entrar en el real.
Y sacar fuera del real el becerro del pecado, y el macho cabro de la culpa, la sangre de los cuales fu metida para hacer la expiacin en el santuario; y quemarn en el fuego sus pellejos, y sus carnes, y su estircol.
Y el que los quemare, lavar sus vestidos, lavar tambin su carne con agua, y despus entrar en el real.<CM>
Y esto tendris por estatuto perpetuo: En el mes sptimo,  los diez del mes, afligiris vuestras almas, y ninguna obra haris, ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros:
Porque en este da se os reconciliar para limpiaros; y seris limpios de todos vuestros pecados delante de Jehov.
Sbado de reposo es para vosotros, y afligiris vuestras almas, por estatuto perpetuo.
Y har la reconciliacin el sacerdote que fuere ungido, y cuya mano hubiere sido llena para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestir las vestimentas de lino, las vestiduras sagradas:
Y expiar el santuario santo, y el tabernculo del testimonio; expiar tambin el altar, y  los sacerdotes, y  todo el pueblo de la congregacin.
Y esto tendris por estatuto perpetuo, para expiar  los hijos de Israel de todos sus pecados una vez en el ao. Y Moiss lo hizo como Jehov le mand.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  Aarn y  sus hijos, y  todos los hijos de Israel, y diles: Esto es lo que ha mandado Jehov, diciendo:
Cualquier varn de la casa de Israel que degollare buey,  cordero,  cabra, en el real,  fuera del real,
Y no lo trajere  la puerta del tabernculo del testimonio, para ofrecer ofrenda  Jehov delante del tabernculo de Jehov, sangre ser imputada al tal varn: sangre derram; cortado ser el tal varn de entre su pueblo:
A fin de que traigan los hijos de Israel sus sacrificios, los que sacrifican sobre la haz del campo, para que los traigan  Jehov  la puerta del tabernculo del testimonio al sacerdote, y sacrifiquen ellos sacrificios de paces  Jehov.
Y el sacerdote esparcir la sangre sobre el altar de Jehov,  la puerta del tabernculo del testimonio, y quemar el sebo en olor de suavidad  Jehov.
Y nunca ms sacrificarn sus sacrificios  los demonios, tras de los cuales han fornicado: tendrn esto por estatuto perpetuo por sus edades.
Les dirs tambin: Cualquier varn de la casa de Israel,  de los extranjeros que peregrinan entre vosotros, que ofreciere holocausto  sacrificio,
Y no lo trajere  la puerta del tabernculo del testimonio, para hacerlo  Jehov, el tal varn ser igualmente cortado de sus pueblos.<CM>
Y cualquier varn de la casa de Israel,  de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que comiere alguna sangre, yo pondr mi rostro contra la persona que comiere sangre, y le cortar de entre su pueblo.
Porque la vida de la carne en la sangre est: y yo os la he dado para expiar vuestras personas sobre el altar: por lo cual la misma sangre expiar la persona.
Por tanto, he dicho  los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comer sangre, ni el extranjero que peregrina entre vosotros comer sangre.
Y cualquier varn de los hijos de Israel,  de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cogiere caza de animal  de ave que sea de comer, derramar su sangre y cubrirla con tierra:
Porque el alma de toda carne, su vida, est en su sangre: por tanto he dicho  los hijos de Israel: No comeris la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere ser cortado.
Y cualquiera persona que comiere cosa mortecina  despedazada por fiera, as de los naturales como de los extranjeros, lavar sus vestidos y  s mismo se lavar con agua, y ser inmundo hasta la tarde; y se limpiar.
Y si no los lavare, ni lavare su carne, llevar su iniquidad.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jehov vuestro Dios.
No haris como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haris como hacen en la tierra de Canan,  la cual yo os conduzco; ni andaris en sus estatutos.
Mis derechos pondris por obra, y mis estatutos guardaris, andando en ellos: Yo Jehov vuestro Dios.
Por tanto mis estatutos y mis derechos guardaris, los cuales haciendo el hombre, vivir en ellos: Yo Jehov.<CM>
Ningn varn se allegue  ninguna cercana de su carne, para descubrir su desnudez: Yo Jehov.
La desnudez de tu padre,  la desnudez de tu madre, no descubrirs: tu madre es, no descubrirs su desnudez.
La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirs; es la desnudez de tu padre.
La desnudez de tu hermana, hija de tu padre,  hija de tu madre, nacida en casa  nacida fuera, su desnudez no descubrirs.
La desnudez de la hija de tu hijo,  de la hija de tu hija, su desnudez no descubirs, porque es la desnudez tuya.
La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, tu hermana es, su desnudez no descubrirs.
La desnudez de la hermana de tu padre no descubrirs: es parienta de tu padre.
La desnudez de la hermana de tu madre no descubrirs: porque parienta de tu madre es.
La desnudez del hermano de tu padre no descubrirs: no llegars  su mujer: es mujer del hermano de tu padre.
La desnudez de tu nuera no descubrirs: mujer es de tu hijo, no descubrirs su desnudez.
La desnudez de la mujer de tu hermano no descubrirs: es la desnudez de tu hermano.
La desnudez de la mujer y de su hija no descubrirs: no tomars la hija de su hijo, ni la hija de su hija, para descubrir su desnudez: son parientas, es maldad.
No tomars mujer juntamente con su hermana, para hacerla su rival, descubriendo su desnudez delante de ella en su vida.<CM>
Y no llegars  la mujer en el apartamiento de su inmundicia, para descubrir su desnudez.
Adems, no tendrs acto carnal con la mujer de tu prjimo, contaminndote en ella.
Y no des de tu simiente para hacerla pasar por el fuego  Moloch; no contamines el nombre de tu Dios: Yo Jehov.
No te echars con varn como con mujer: es abominacin.
Ni con ningn animal tendrs ayuntamiento amancillndote con l; ni mujer alguna se pondr delante de animal para ayuntarse con l: es confusin.
En ninguna de estas cosas os amancillaris; porque en todas estas cosas se han ensuciado las gentes que yo echo de delante de vosotros:
Y la tierra fue contaminada; y yo visit su maldad sobre ella, y la tierra vomit sus moradores.
Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis derechos, y no hagis ninguna de todas estas abominaciones: ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros.
(Porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de la tierra, que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada:)
Y la tierra no os vomitar, por haberla contaminado, como vomit  la gente que fu antes de vosotros.
Porque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren, sern cortadas de entre su pueblo.
Guardad, pues, mi ordenanza, no haciendo de las prcticas abominables que tuvieron lugar antes de vosotros, y no os ensuciis en ellas: Yo Jehov vuestro Dios.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  toda la congregacin de los hijos de Israel, y diles: Santos seris, porque santo soy yo Jehov vuestro Dios.
Cada uno temer  su madre y  su padre, y mis sbados guardaris: Yo Jehov vuestro Dios.
No os volveris  los dolos, ni haris para vosotros dioses de fundicin: Yo Jehov vuestro Dios.
Y cuando sacrificareis sacrificio de paces  Jehov, de vuestra voluntad lo sacrificaris.
Ser comido el da que lo sacrificareis, y el siguiente da: y lo que quedare para el tercer da, ser quemado en el fuego.
Y si se comiere el da tercero, ser abominacin; no ser acepto:
Y el que lo comiere, llevar su delito, por cuanto profan lo santo de Jehov; y la tal persona ser cortada de sus pueblos.
Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabars de segar el rincn de tu haza, ni espigars tu tierra segada.
Y no rebuscars tu via, ni recogers los granos cados de tu via; para el pobre y para el extranjero los dejars: Yo Jehov vuestro Dios.<CM>
No hurtaris, y no engaaris, ni mentiris ninguno  su prjimo.
Y no juraris en mi nombre con mentira, ni profanars el nombre de tu Dios: Yo Jehov.
No oprimirs  tu prjimo, ni le robars. No se detendr el trabajo del jornalero en tu casa hasta la maana.
No maldigas al sordo, y delante del ciego no pongas tropiezo, mas tendrs temor de tu Dios: Yo Jehov.
No hars agravio en el juicio: no tendrs respeto al pobre, ni honrars la cara del grande: con justicia juzgars  tu prjimo.
No andars chismeando en tus pueblos. No te pondrs contra la sangre de tu prjimo: Yo Jehov.
No aborrecers  tu hermano en tu corazn: ingenuamente reprenders  tu prjimo, y no consentirs sobre l pecado.
No te vengars, ni guardars rencor  los hijos de tu pueblo: mas amars  tu prjimo como  ti mismo: Yo Jehov.<CM>
Mis estatutos guardaris. A tu animal no hars ayuntar para misturas; tu haza no sembrars con mistura de semillas, y no te pondrs vestidos con mezcla de diversas cosas.
Y cuando un hombre tuviere cpula con mujer, y ella fuere sierva desposada con alguno, y no estuviere rescatada, ni le hubiere sido dada libertad, ambos sern azotados: no morirn, por cuanto ella no es libre.
Y l traer  Jehov,  la puerta del tabernculo del testimonio, un carnero en expiacin por su culpa.
Y con el carnero de la expiacin lo reconciliar el sacerdote delante de Jehov, por su pecado que cometi: y se le perdonar su pecado que ha cometido.
Y cuando hubiereis entrado en la tierra, y plantareis todo rbol de comer, quitaris su prepucio, lo primero de su fruto: tres aos os ser incircunciso: su fruto no se comer.
Y el cuarto ao todo su fruto ser santidad de loores  Jehov.
Mas al quinto ao comeris el fruto de l, para que os haga crecer su fruto: Yo Jehov vuestro Dios.
No comeris cosa alguna con sangre. No seris agoreros, ni adivinaris.
No cortaris en redondo las extremidades de vuestras cabezas, ni daars la punta de tu barba.
Y no haris rasguos en vuestra carne por un muerto, ni imprimiris en vosotros seal alguna: Yo Jehov.
No contaminars tu hija hacindola fornicar: porque no se prostituya la tierra, y se hincha de maldad.<CM>
Mis sbados guardaris, y mi santuario tendris en reverencia: Yo Jehov.
No os volvis  los encantadores y  los adivinos: no los consultis ensucindoos con ellos: Yo Jehov vuestro Dios.
Delante de las canas te levantars, y honrars el rostro del anciano, y de tu Dios tendrs temor: Yo Jehov.
Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiris.
Como  un natural de vosotros tendris al extranjero que peregrinare entre vosotros; y malo como  ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehov vuestro Dios.
No hagis agravio en juicio, en medida de tierra, ni en peso, ni en otra medida.
Balanzas justas, pesas justas, epha justo,  hin justo tendris: Yo Jehov vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto.
Guardad pues todos mis estatutos, y todos mis derechos, y ponedlos por obra: Yo Jehov.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss diciendo:
Dirs asimismo  los hijos de Israel: Cualquier varn de los hijos de Israel,  de los extranjeros que peregrinan en Israel, que diere de su simiente  Moloch, de seguro morir: el pueblo de la tierra lo apedrear con piedras.
Y yo pondr mi rostro contra el tal varn, y lo cortar de entre su pueblo; por cuanto di de su simiente  Moloch, contaminando mi santuario, y amancillando mi santo nombre.
Que si escondiere el pueblo de la tierra sus ojos de aquel varn que hubiere dado de su simiente  Moloch, para no matarle,
Entonces yo pondr mi rostro contra aquel varn, y contra su familia, y le cortar de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de l, prostituyndose con Moloch.
Y la persona que atendiere  encantadores  adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondr mi rostro contra la tal persona, y cortarla de entre su pueblo.
Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehov soy vuestro Dios.
Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra: Yo Jehov que os santifico.
Porque varn que maldijere  su padre   su madre, de cierto morir:  su padre   su madre maldijo; su sangre ser sobre l.<CM>
Y el hombre que adulterare con la mujer de otro, el que cometiere adulterio con la mujer de su prjimo, indefectiblemente se har morir al adltero y  la adltera.
Y cualquiera que se echare con la mujer de su padre, la desnudez de su padre descubri; ambos han de ser muertos; su sangre ser sobre ellos.
Y cualquiera que durmiere con su nuera, ambos han de morir: hicieron confusin; su sangre ser sobre ellos.
Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varn como con mujer, abominacin hicieron: entrambos han de ser muertos; sobre ellos ser su sangre.
Y el que tomare mujer y  la madre de ella, comete vileza: quemarn en fuego  l y  ellas, porque no haya vileza entre vosotros.
Y cualquiera que tuviere cpula con bestia, ha de ser muerto; y mataris  la bestia.
Y la mujer que se allegare  algn animal, para tener ayuntamiento con l,  la mujer y al animal matars: morirn infaliblemente; ser su sangre sobre ellos.
Y cualquiera que tomare  su hermana, hija de su padre  hija de su madre, y viere su desnudez, y ella viere la suya, cosa es execrable; por tanto sern muertos  ojos de los hijos de su pueblo: descubri la desnudez de su hermana; su pecado llevar.
Y cualquiera que durmiere con mujer menstruosa, y descubriere su desnudez, su fuente descubri, y ella descubri la fuente de su sangre: ambos sern cortados de entre su pueblo.
La desnudez de la hermana de tu madre,  de la hermana de tu padre, no descubrirs: por cuanto descubri su parienta, su iniquidad llevarn.
Y cualquiera que durmiere con la mujer del hermano de su padre, la desnudez del hermano de su padre descubri; su pecado llevarn; morirn sin hijos.
Y el que tomare la mujer de su hermano, es suciedad; la desnudez de su hermano descubri; sin hijos sern.<CM>
Guardad, pues, todos mis estatutos y todos mis derechos, y ponedlos por obra: y no os vomitar la tierra, en la cual yo os introduzco para que habitis en ella.
Y no andis en las prcticas de la gente que yo echar de delante de vosotros: porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominacin.
Empero  vosotros os he dicho: Vosotros poseeris la tierra de ellos, y yo os la dar para que la poseis por heredad, tierra que fluye leche y miel: Yo Jehov vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.
Por tanto, vosotros haris diferencia entre animal limpio  inmundo, y entre ave inmunda y limpia: y no ensuciis vuestras personas en los animales, ni en las aves, ni en ninguna cosa que va arrastrando por la tierra, las cuales os he apartado por inmundas.
Habis, pues, de serme santos, porque yo Jehov soy santo, y os he apartado de los pueblos, para que seis mos.
Y el hombre  la mujer en quienes hubiere espritu phitnico  de adivinacin, han de ser muertos: los apedrearn con piedras; su sangre sobre ellos.<CM>
Y JEHOVA dijo  Moiss: Habla  los sacerdotes hijos de Aarn, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos.
Mas por su pariente cercano  s, por su madre,  por su padre,  por su hijo,  por su hermano,
O por su hermana virgen,  l cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminar.
No se contaminar, porque es prncipe en sus pueblos, hacindose inmundo.
No harn calva en su cabeza, ni raern la punta de su barba, ni en su carne harn rasguos.
Santos sern  su Dios, y no profanarn el nombre de su Dios; porque los fuegos de Jehov y el pan de su Dios ofrecen: por tanto sern santos.
Mujer ramera  infame no tomarn: ni tomarn mujer repudiada de su marido: porque es santo  su Dios.
Lo santificars por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece: santo ser para ti, porque santo soy yo Jehov vuestro santificador.
Y la hija del varn sacerdote, si comenzare  fornicar,  su padre amancilla: quemada ser al fuego.<CM>
Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fu derramado el aceite de la uncin, y que hinchi su mano para vestir las vestimentas, no descubrir su cabeza, ni romper sus vestidos:
Ni entrar donde haya alguna persona muerta, ni por su padre,  por su madre se contaminar.
Ni saldr del santuario, ni contaminar el santuario de su Dios; porque la corona del aceite de la uncin de su Dios est sobre l: Yo Jehov.
Y tomar l mujer con su virginidad.
Viuda,  repudiada,  infame,  ramera, stas no tomar: mas tomar virgen de sus pueblos por mujer.
Y no amancillar su simiente en sus pueblos; porque yo Jehov soy el que los santifico.<CM>
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Habla  Aarn, y dile: El varn de tu simiente en sus generaciones, en el cual hubiere falta, no se allegar para ofrecer el pan de su Dios.
Porque ningn varn en el cual hubiere falta, se allegar: varn ciego,  cojo,  falto,  sobrado,
O varn en el cual hubiere quebradura de pie  rotura de mano,
O corcobado,  lagaoso,  que tuviere nube en el ojo,  que tenga sarna,  empeine,  compan relajado;
Ningn varn de la simiente de Aarn sacerdote, en el cual hubiere falta, se allegar para ofrecer las ofrendas encendidas de Jehov. Hay falta en l; no se allegar  ofrecer el pan de su Dios.
El pan de su Dios, de lo muy santo y las cosas santificadas, comer.
Empero no entrar del velo adentro, ni se allegar al altar, por cuanto hay falta en l: y no profanar mi santuario, porque yo Jehov soy el que los santifico.
Y Moiss habl esto  Aarn, y  sus hijos, y  todos los hijos de Israel.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Di  Aarn y  sus hijos, que se abstengan de las santificaciones de los hijos de Israel, y que no profanen mi santo nombre en lo que ellos me santifican: Yo Jehov.
Diles: Todo varn de toda vuestra simiente en vuestras generaciones que llegare  las cosas sagradas, que los hijos de Israel consagran  Jehov, teniendo inmundicia sobre s, de delante de m ser cortada su alma: Yo Jehov.
Cualquier varn de la simiente de Aarn que fuere leproso,  padeciere flujo, no comer de las cosas sagradas hasta que est limpio: y el que tocare cualquiera cosa inmunda de mortecino,  el varn del cual hubiere salido derramamiento de semen;
O el varn que hubiere tocado cualquier reptil, por el cual ser inmundo,  hombre por el cual venga  ser inmundo, conforme  cualquiera inmundicia suya;
La persona que lo tocare, ser inmunda hasta la tarde, y no comer de las cosas sagradas antes que haya lavado su carne con agua.
Y cuando el sol se pusiere, ser limpio; y despus comer las cosas sagradas, porque su pan es.
Mortecino ni despedazado por fiera no comer, para contaminarse en ello: Yo Jehov.
Guarden, pues, mi ordenanza, y no lleven pecado por ello, no sea que as mueran cuando la profanaren: Yo Jehov que los santifico.<CM>
Ningn extrao comer cosa sagrada; el husped del sacerdote, ni el jornalero, no comer cosa sagrada.
Mas el sacerdote, cuando comprare persona de su dinero, sta comer de ella, y el nacido en su casa: estos comern de su pan.
Empero la hija del sacerdote, cuando se casare con varn extrao, ella no comer de la ofrenda de las cosas sagradas.
Pero si la hija del sacerdote fuere viuda,  repudiada, y no tuviere prole, y se hubiere vuelto  la casa de su padre, como en su mocedad, comer del pan de su padre; mas ningn extrao coma de l.
Y el que por yerro comiere cosa sagrada, aadir  ella su quinto, y darlo al sacerdote con la cosa sagrada.
No profanarn, pues, las cosas santas de los hijos de Israel, las cuales apartan para Jehov:
Y no les harn llevar la iniquidad del pecado, comiendo las cosas santas de ellos: porque yo Jehov soy el que los santifico.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  Aarn y  sus hijos, y  todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier varn de la casa de Israel,  de los extranjeros en Israel, que ofreciere su ofrenda por todos sus votos, y por todas sus voluntarias oblaciones que ofrecieren  Jehov en holocausto;
De vuestra voluntad ofreceris macho sin defecto de entre las vacas, de entre los corderos,  de entre las cabras.
Ninguna cosa en que haya falta ofreceris, porque no ser acepto por vosotros.
Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio de paces  Jehov para presentar voto,  ofreciendo voluntariamente, sea de vacas  de ovejas, sin tacha ser acepto; no ha de haber en l falta.
Ciego,  perniquebrado,  mutilado,  verrugoso,  sarnoso  rooso, no ofreceris stos  Jehov, ni de ellos pondris ofrenda encendida sobre el altar de Jehov.
Buey  carnero que tenga de ms  de menos, podrs ofrecer por ofrenda voluntaria; mas por voto no ser acepto.
Herido  magullado, rompido  cortado, no ofreceris  Jehov, ni en vuestra tierra lo haris.
Y de mano de hijo de extranjero no ofreceris el pan de vuestro Dios de todas estas cosas; porque su corrupcin est en ellas: hay en ellas falta, no se os aceptarn.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
El buey,  el cordero,  la cabra, cuando naciere, siete das estar mamando de su madre: mas desde el octavo da en adelante ser acepto para ofrenda de sacrificio encendido a Jehov.
Y sea buey  carnero, no degollaris en un da  el y  su hijo.
Y cuando sacrificareis sacrificio de hacimiento de gracias  Jehov, de vuestra voluntad lo sacrificaris.
En el mismo da se comer; no dejaris de l para otro da: Yo Jehov.
Guardad pues mis mandamientos, y ejecutadlos: Yo Jehov.
Y no amancillis mi santo nombre, y yo me santificar en medio de los hijos de Israel: Yo Jehov que os santifico;
Que os saqu de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios: Yo Jehov.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Las solemnidades de Jehov, las cuales proclamaris santas convocaciones, aquestas sern mis solemnidades.
Seis das se trabajar, y el sptimo da sbado de reposo ser, convocacin santa: ninguna obra haris; sbado es de Jehov en todas vuestras habitaciones.<CM>
Estas son las solemnidades de Jehov, las convocaciones santas,  las cuales convocaris en sus tiempos.
En el mes primero,  los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehov.
Y  los quince das de este mes es la solemnidad de los zimos  Jehov: siete das comeris zimos.
El primer da tendris santa convocacin: ningna obra servil haris.
Y ofreceris  Jehov siete das ofrenda encendida: el sptimo da ser santa convocacin; ninguna obra servil haris.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, y segareis su mies, traeris al sacerdote un omer por primicia de los primeros frutos de vuestra siega;
El cual mecer el omer delante de Jehov, para que seis aceptos: el siguiente da del sbado lo mecer el sacerdote.
Y el da que ofrezcis el omer, ofreceris un cordero de un ao, sin defecto, en holocausto  Jehov.
Y su presente ser dos dcimas de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida  Jehov en olor suavsimo; y su libacin de vino, la cuarta parte de un hin.
Y no comeris pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo da, hasta que hayis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en todas vuestras habitaciones.<CM>
Y os habis de contar desde el siguiente da del sbado, desde el da en que ofrecisteis el omer de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas sern:
Hasta el siguiente da del sbado sptimo contaris cincuenta das; entonces ofreceris nuevo presente a Jehov.
De vuestras habitaciones traeris dos panes para ofrenda mecida, que sern de dos dcimas de flor de harina, cocidos con levadura, por primicias  Jehov.
Y ofreceris con el pan siete corderos de un ao sin defecto, y un becerro de la vacada y dos carneros: sern holocausto  Jehov, con su presente y sus libaciones; ofrenda encendida de suave olor  Jehov.
Ofreceris adems un macho de cabro por expiacin; y dos corderos de un ao en sacrificio de paces.
Y el sacerdote los mecer en ofrenda agitada delante de Jehov, con el pan de las primicias, y los dos corderos: sern cosa sagrada de Jehov para el sacerdote.
Y convocaris en este mismo da; os ser santa convocacin: ninguna obra servil haris: estatuto perpetuo en todas vuestras habitaciones por vuestras edades.
Y cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabars de segar el rincn de tu haza, ni espigars tu siega; para el pobre, y para el extranjero la dejars: Yo Jehov vuestro Dios.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: En el mes sptimo, al primero del mes tendris sbado, una conmemoracin al son de trompetas, y una santa convocacin.
Ninguna obra servil haris; y ofreceris ofrenda encendida  Jehov.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Empero  los diez de este mes sptimo ser el da de las expiaciones: tendris santa convocacin, y afligiris vuestras almas, y ofreceris ofrenda encendida  Jehov.
Ninguna obra haris en este mismo da; porque es da de expiaciones, para reconciliaros delante de Jehov vuestro Dios.
Porque toda persona que no se afligiere en este mismo da, ser cortada de sus pueblos.
Y cualquiera persona que hiciere obra alguna en este mismo da, yo destruir la tal persona de entre su pueblo.
Ninguna obra haris: estatuto perpetuo es por vuestras edades en todas vuestras habitaciones.
Sbado de reposo ser  vosotros, y afligiris vuestras almas, comenzando  los nueve del mes en la tarde: de tarde  tarde holgaris vuestro sbado.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: A los quince das de este mes sptimo ser la solemnidad de las cabaas  Jehov por siete das.
El primer da habr santa convocacin: ninguna obra servil haris.
Siete das ofreceris ofrenda encendida  Jehov: el octavo da tendris santa convocacin, y ofreceris ofrenda encendida  Jehov: es fiesta: ninguna obra servil haris.
Estas son las solemnidades de Jehov,  las que convocaris santas reuniones, para ofrecer ofrenda encendida a Jehov, holocausto y presente, sacrificio y libaciones, cada cosa en su tiempo:
Adems de los sbados de Jehov y adems de vuestros dones, y  ms de todos vuestros votos, y adems de todas vuestras ofrendas voluntarias, que daris  Jehov.
Empero  los quince del mes sptimo, cuando hubiereis allegado el fruto de la tierra, haris fiesta a Jehov por siete das: el primer da ser sbado; sbado ser tambin el octavo da.
Y tomaris el primer da gajos con fruto de rbol hermoso, ramos de palmas, y ramas de rboles espesos, y sauces de los arroyos; y os regocijaris delante de Jehov vuestro Dios por siete das.
Y le haris fiesta  Jehov por siete das cada un ao; ser estatuto perpetuo por vuestras edades; en el mes sptimo la haris.
En cabaas habitaris siete das: todo natural de Israel habitar en cabaas;
Para que sepan vuestros descendientes que en cabaas hice yo habitar  los hijos de Israel, cuando los saqu de la tierra de Egipto: Yo Jehov vuestro Dios.
As habl Moiss  los hijos de Israel sobre las solemnidades de Jehov.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Manda  los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lmparas de continuo.
Fuera del velo del testimonio, en el tabernculo del testimonio, las aderezar Aarn desde la tarde hasta la maana delante de Jehov, de continuo: estatuto perpetuo por vuestras edades.
Sobre el candelero limpio pondr siempre en orden las lmparas delante de Jehov.
Y tomars flor de harina, y cocers de ella doce tortas: cada torta ser de dos dcimas.
Y has de ponerlas en dos rdenes, seis en cada orden, sobre la mesa limpia delante de Jehov.
Pondrs tambin sobre cada orden incienso limpio, y ser para el pan por perfume, ofrenda encendida  Jehov.
Cada da de sbado lo pondr de continuo en orden delante de Jehov, de los hijos de Israel por pacto sempiterno.
Y ser de Aarn y de sus hijos, los cuales lo comern en el lugar santo; porque es cosa muy santa para l, de las ofrendas encendidas  Jehov, por fuero perpetuo.<CM>
En aquella sazn el hijo de una mujer Israelita, el cual era hijo de un Egipcio, sali entre los hijos de Israel; y el hijo de la Israelita y un hombre de Israel rieron en el real:
Y el hijo de la mujer Israelita pronunci el Nombre, y maldijo: entonces le llevaron  Moiss. Y su madre se llamaba Selomith, hija de Dribi, de la tribu de Dan.
Y pusironlo en la crcel, hasta que les fuese declarado por palabra de Jehov.
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de l, y apedrelo toda la congregacin.
Y  los hijos de Israel hablars, diciendo: Cualquiera que maldijere  su Dios, llevar su iniquidad.
Y el que blasfemare el nombre de Jehov, ha de ser muerto; toda la congregacin lo apedrear: as el extranjero como el natural, si blasfemare el Nombre, que muera.
Asimismo el hombre que hiere de muerte  cualquiera persona, que sufra la muerte.
Y el que hiere  algn animal ha de restituirlo: animal por animal.
Y el que causare lesin en su prjimo, segn hizo, as le sea hecho:
Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente: segn la lesin que habr hecho  otro, tal se har  l.
El que hiere algn animal, ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte  un hombre, que muera.
Un mismo derecho tendris: como el extranjero, as ser el natural: porque yo soy Jehov vuestro Dios.
Y habl Moiss  los hijos de Israel, y ellos sacaron al blasfemo fuera del real, y apedreronlo con piedras. Y los hijos de Israel hicieron segn que Jehov haba mandado  Moiss.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss en el monte de Sina, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra har sbado  Jehov.
Seis aos sembrars tu tierra, y seis aos podars tu via, y cogers sus frutos;
Y el sptimo ao la tierra tendr sbado de holganza, sbado  Jehov: no sembrars tu tierra, ni podars tu via.
Lo que de suyo se naciere en tu tierra segada, no lo segars; y las uvas de tu viedo no vendimiars: ao de holganza ser  la tierra.
Mas el sbado de la tierra os ser para comer  ti, y  tu siervo, y  tu sierva, y  tu criado, y  tu extranjero que morare contigo:
Y  tu animal, y  la bestia que hubiere en tu tierra, ser todo el fruto de ella para comer.<CM>
Y te has de contar siete semanas de aos, siete veces siete aos; de modo que los das de las siete semanas de aos vendrn  serte cuarenta y nueve aos.
Entonces hars pasar la trompeta de jubilacin en el mes sptimo  los diez del mes; el da de la expiacin haris pasar la trompeta por toda vuestra tierra.
Y santificaris el ao cincuenta, y pregonaris libertad en la tierra  todos sus moradores: este os ser jubileo; y volveris cada uno  su posesin, y cada cual volver  su familia.
El ao de los cincuenta aos os ser jubileo: no sembraris, ni segaris lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaris sus viedos:
Porque es jubileo: santo ser  vosotros; el producto de la tierra comeris.
En este ao de jubileo volveris cada uno  su posesin.
Y cuando vendiereis algo  vuestro prjimo,  comprareis de mano de vuestro prjimo, no engae ninguno a su hermano:
Conforme al nmero de los aos despus del jubileo comprars de tu prjimo; conforme al nmero de los aos de los frutos te vender l  ti.
Conforme  la multitud de los aos aumentars el precio, y conforme  la disminucin de los aos disminuirs el precio; porque segn el nmero de los rendimientos te ha de vender l.
Y no engae ninguno  su prjimo; mas tendrs temor de tu Dios: porque yo soy Jehov vuestro Dios.
Ejecutad, pues, mis estatutos, y guardad mis derechos, y ponedlos por obra, y habitaris en la tierra seguros;
Y la tierra dar su fruto, y comeris hasta hartura, y habitaris en ella con seguridad.
Y si dijereis: Qu comeremos el sptimo ao? he aqu no hemos de sembrar, ni hemos de coger nuestros frutos:
Entonces yo os enviar mi bendicin el sexto ao, y har fruto por tres aos.
Y sembraris el ao octavo, y comeris del fruto aejo; hasta el ao noveno, hasta que venga su fruto comeris del aejo.<CM>
Y la tierra no se vender rematadamente, porque la tierra ma es; que vosotros peregrinos y extranjeros sois para conmigo.
Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesin, otorgaris redencin  la tierra.
Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesin, vendr el rescatador, su cercano, y rescatar lo que su hermano hubiere vendido.
Y cuando el hombre no tuviere rescatador, si alcanzare su mano, y hallare lo que basta para su rescate;
Entonces contar los aos de su venta, y pagar lo que quedare al varn  quien vendi, y volver  su posesin.
Mas si no alcanzare su mano lo que basta para que vuelva  l, lo que vendi estar en poder del que lo compr hasta el ao del jubileo; y al jubileo saldr, y l volver  su posesin.
Y el varn que vendiere casa de morada en ciudad cercada, tendr facultad de redimirla hasta acabarse el ao de su venta: un ao ser el trmino de poderse redimir.
Y si no fuere redimida dentro de un ao entero, la casa que estuviere en la ciudad murada quedar para siempre por de aquel que la compr, y para sus descendientes: no saldr en el jubileo.
Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor, sern estimadas como una haza de tierra: tendrn redencin, y saldrn en el jubileo.
Pero en cuanto  las ciudades de los Levitas, siempre podrn redimir los Levitas las casas de las ciudades que poseyeren.
Y el que comprare de los Levitas, saldr de la casa vendida,  de la ciudad de su posesin, en el jubileo: por cuanto las casas de las ciudades de los Levitas es la posesin de ellos entre los hijos de Israel.
Mas la tierra del ejido de sus ciudades no se vender, porque es perpetua posesin de ellos.
Y cuando tu hermano empobreciere, y se acogiere  ti, t lo amparars: como peregrino y extranjero vivir contigo.
No tomars usura de l, ni aumento; mas tendrs temor de tu Dios, y tu hermano vivir contigo.
No le dars tu dinero  usura, ni tu vitualla  ganancia:
Yo Jehov vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canan, para ser vuestro Dios.<CM>
Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se vendiere  ti, no le hars servir como siervo:
Como criado, como extranjero estar contigo; hasta el ao del jubileo te servir.
Entonces saldr de contigo, l y sus hijos consigo, y volver  su familia, y  la posesin de sus padres se restituir.
Porque son mis siervos, los cuales saqu yo de la tierra de Egipto: no sern vendidos  manera de siervos.
No te enseorears de l con dureza, mas tendrs temor de tu Dios.
As tu siervo como tu sierva que tuvieres, sern de las gentes que estn en vuestro alrededor: de ellos compraris siervos y siervas.
Tambin compraris de los hijos de los forasteros que viven entre vosotros, y de los que del linaje de ellos son nacidos en vuestra tierra, que estn con vosotros; los cuales tendris por posesin:
Y los poseeris por juro de heredad para vuestros hijos despus de vosotros, como posesin hereditaria; para siempre os serviris de ellos; empero en vuestros hermanos los hijos de Israel, no os enseorearis cada uno sobre su hermano con dureza.
Y si el peregrino  extranjero que est contigo, adquiriese medios, y tu hermano que est con l empobreciere, y se vendiere al peregrino  extranjero que est contigo,   la raza de la familia del extranjero;
Despus que se hubiere vendido, podr ser rescatado: uno de sus hermanos lo rescatar;
O su to,  el hijo de su to lo rescatar,  el cercano de su carne, de su linaje, lo rescatar;  si sus medios alcanzaren, l mismo se redimir.
Y contar con el que lo compr, desde el ao que se vendi  l hasta el ao del jubileo: y ha de apreciarse el dinero de su venta conforme al nmero de los aos, y se har con l conforme al tiempo de un criado asalariado.
Si an fueren muchos aos, conforme  ellos volver para su rescate del dinero por el cual se vendi.
Y si quedare poco tiempo hasta el ao del jubileo, entonces contar con l, y devolver su rescate conforme  sus aos.
Como con tomado  salario anualmente har con l: no se enseorear en l con aspereza delante de tus ojos.
Mas si no se redimiere en esos aos, en el ao del jubileo saldr, l, y sus hijos con l.
Porque mis siervos son los hijos de Israel; son siervos mos,  los cuales saqu de la tierra de Egipto: Yo Jehov vuestro Dios.<CM>
NO haris para vosotros dolos, ni escultura, ni os levantaris estatua, ni pondris en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros  ella: porque yo soy Jehov vuestro Dios.
Guardad mis sbados, y tened en reverencia mi santuario: Yo Jehov.
Si anduviereis en mis decretos, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra;
Yo dar vuestra lluvia en su tiempo, cy la tierra rendir sus producciones, y el rbol del campo dar su fruto;
Y la trilla os alcanzar  la vendimia, y la vendimia alcanzar  la sementera, y comeris vuestro pan en hartura y habitaris seguros en vuestra tierra:
Y yo dar paz en la tierra, y dormiris, y no habr quien os espante: y har quitar las malas bestias de vuestra tierra, y no pasar por vuestro pas la espada:
Y perseguiris  vuestros enemigos, y caern  cuchillo delante de vosotros:
Y cinco de vosotros perseguirn  ciento, y ciento de vosotros perseguirn  diez mil, y vuestros enemigos caern  cuchillo delante de vosotros.
Porque yo me volver  vosotros, y os har crecer, y os multiplicar, y afirmar mi pacto con vosotros:
Y comeris lo aejo de mucho tiempo, y sacareis fuera lo aejo  causa de lo nuevo:
Y pondr mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominar:
Y andar entre vosotros, y yo ser vuestro Dios, y vosotros seris mi pueblo.
Yo Jehov vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos; y romp las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar el rostro alto.<CM>
Empero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos,
Y si abominareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis derechos, no ejecutando todos mis mandamientos,  invalidando mi pacto;
Yo tambin har con vosotros esto: enviar sobre vosotros terror, extenuacin y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma: y sembraris en balde vuestra simiente, porque vuestros enemigos la comern:
Y pondr mi ira sobre vosotros, y seris heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseorearn de vosotros, y huiris sin que haya quien os persiga.
Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo tornar  castigaros siete veces ms por vuestros pecados.
Y quebrantar la soberbia de vuestra fortaleza, y tornar vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como metal:
Y vuestra fuerza se consumir en vano; que vuestra tierra no dar su esquilmo, y los rboles de la tierra no darn su fruto.
Y si anduviereis conmigo en oposicin, y no me quisiereis or, yo aadir sobre vosotros siete veces ms plagas segn vuestros pecados.
Enviar tambin contra vosotros bestias fieras que os arrebaten los hijos, y destruyan vuestros animales, y os apoquen, y vuestros caminos sean desiertos.
Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposicin,
Yo tambin proceder con vosotros, en oposicin y os herir an siete veces por vuestros pecados:
Y traer sobre vosotros espada vengadora, en vindicacin del pacto; y os recogeris  vuestras ciudades; mas yo enviar pestilencia entre vosotros, y seris entregados en mano del enemigo.
Cuando yo os quebrantare el arrimo del pan, cocern diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolvern vuestro pan por peso; y comeris, y no os hartaris.
Y si con esto no me oyereis, mas procediereis conmigo en oposicin,
Yo proceder con vosotros en contra y con ira, y os catigar an siete veces por vuestros pecados.
Y comeris las carnes de vuestros hijos, y comeris las carnes de vuestras hijas:
Y destruir vuestros altos, y talar vuestras imgenes, y pondr vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros dolos, y mi alma os abominar:
Y pondr vuestras ciudades en desierto, y asolar vuestros santuarios, y no oler la fragancia de vuestro suave perfume.
Yo asolar tambin la tierra, y se pasmarn de ella vuestros enemigos que en ella moran:
Y  vosotros os esparcir por las gentes, y desenvainar espada en pos de vosotros: y vuestra tierra estar asolada, y yermas vuestras ciudades.
Entonces la tierra holgar sus sbados todos los das que estuviere asolada, y vosotros en la tierra de vuestros enemigos: la tierra descansar entonces y gozar sus sbados.
Todo el tiempo que estar asolada, holgar lo que no holg en vuestros sbados mientras habitabais en ella.
Y  los que quedaren de vosotros infundir en sus corazones tal cobarda, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja movida los perseguir, y huirn como de cuchillo, y caern sin que nadie los persiga:
Y tropezarn los unos en los otros, como si huyeran delante de cuchillo, aunque nadie los persiga; y no podris resistir delante de vuestros enemigos.
Y pereceris entre las gentes, y la tierra de vuestros enemigos os consumir.
Y los que quedaren de vosotros decaern en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaern con ellos:<CM>
Y confesarn su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricacin con que prevaricaron contra m: y tambin porque anduvieron conmigo en oposicin,
Yo tambin habr andado con ellos en contra, y los habr metido en la tierra de sus enemigos: y entonces se humillar su corazn incircunciso, y reconocern su pecado;
Y yo me acordar de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y tambin de mi pacto con Abraham me acordar; y har memoria de la tierra.
Que la tierra estar desamparada de ellos, y holgar sus sbados, estando yerma  causa de ellos; mas entretanto se sometern al castigo de sus iniquidades: por cuanto menospreciaron mis derechos, y tuvo el alma de ellos fastidio de mis estatutos.
Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desechar, ni los abominar para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos: porque yo Jehov soy su Dios:
Antes me acordar de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqu de la tierra de Egipto  los ojos de las gentes, para ser su Dios: Yo Jehov.
Estos son los decretos, derechos y leyes que estableci Jehov entre s y los hijos de Israel en el monte de Sina por mano de Moiss.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando alguno hiciere especial voto  Jehov, segn la estimacin de las personas que se hayan de redimir, as ser tu estimacin:
En cuanto al varn de veinte aos hasta sesenta, tu estimacin ser cincuenta siclos de plata, segn el siclo del santuario.
Y si fuere hembra, la estimacin ser treinta siclos.
Y si fuere de cinco aos hasta veinte, tu estimacin ser respecto al varn veinte siclos, y  la hembra diez siclos.
Y si fuere de un mes hasta cinco aos, tu estimacin ser en orden al varn, cinco siclos de plata; y por la hembra ser tu estimacin tres siclos de plata.
Mas si fuere de sesenta aos arriba, por el varn tu estimacin ser quince siclos, y por la hembra diez siclos.
Pero si fuere ms pobre que tu estimacin, entonces comparecer ante el sacerdote, y el sacerdote le pondr tasa: conforme  la facultad del votante le impondr tasa el sacerdote.
Y si fuere animal de que se ofrece ofrenda  Jehov, todo lo que se diere de el  Jehov ser santo.
No ser mudado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno; y si se permutare un animal por otro, l y el dado por l en cambio sern sagrados.
Y si fuere algn animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda  Jehov, entonces el animal ser puesto delante del sacerdote:
Y el sacerdote lo apreciar, sea bueno  sea malo; conforme  la estimacin del sacerdote, as ser.
Y si lo hubieren de redimir, aadirn su quinto sobre tu valuacin.<CM>
Y cuando alguno santificare su casa consagrndola  Jehov, la apreciar el sacerdote, sea buena  sea mala: segn la apreciare el sacerdote, as quedar.
Mas si el santificante redimiere su casa, aadir  tu valuacin el quinto del dinero de ella, y ser suya.
Y si alguno santificare de la tierra de su posesin  Jehov, tu estimacin ser conforme  su sembradura: un omer de sembradura de cebada se apreciar en cincuenta siclos de plata.
Y si santificare su tierra desde el ao del jubileo, conforme  tu estimacin quedar.
Mas si despus del jubileo santificare su tierra, entonces el sacerdote har la cuenta del dinero conforme  los aos que quedaren hasta el ao del jubileo, y se rebajar de tu estimacin.
Y si el que santific la tierra quisiere redimirla, aadir  tu estimacin el quinto del dinero de ella, y quedarse para l.
Mas si l no redimiere la tierra, y la tierra se vendiere  otro, no la redimir ms;
Sino que cuando saliere en el jubileo, la tierra ser santa  Jehov, como tierra consagrada: la posesin de ella ser del sacerdote.
Y si santificare alguno  Jehov la tierra que l compr, que no era de la tierra de su herencia,
Entonces el sacerdote calcular con l la suma de tu estimacin hasta el ao del jubileo, y aquel da dar tu sealado precio, cosa consagrada  Jehov.
En el ao del jubileo, volver la tierra  aqul de quien l la compr, cuya es la herencia de la tierra.
Y todo lo que apreciares ser conforme al siclo del santuario: el siclo tiene veinte bolos.<CM>
Empero el primognito de los animales, que por la primogenitura es de Jehov, nadie lo santificar; sea buey  oveja, de Jehov es.
Mas si fuere de los animales inmundos, lo redimirn conforme  tu estimacin, y aadirn sobre ella su quinto: y si no lo redimieren, se vender conforme  tu estimacin.
Pero ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere santificado  Jehov de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesin, no se vender, ni se redimir: todo lo consagrado ser cosa santsima  Jehov.
Cualquier anatema (cosa consagrada) de hombres que se consagrare no ser redimido: indefectiblemente ha de ser muerto.
Y todas las dcimas de la tierra, as de la simiente de la tierra como del fruto de los rboles, de Jehov son: es cosa consagrada  Jehov.
Y si alguno quisiere redimir algo de sus dcimas, aadir su quinto  ello.
Y toda dcima de vacas  de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, la dcima ser consagrada  Jehov.
No mirar si es bueno  malo, ni lo trocar: y si lo trocare, ello y su trueque sern cosas sagradas; no se redimir.
Estos son los mandamientos que orden Jehov  Moiss, para los hijos de Israel, en el monte de Sina.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss en el desierto de Sina, en el tabernculo del testimonio, en el primero del mes segundo, en el segundo ao de su salida de la tierra de Egipto, diciendo:
Tomad el encabezamiento de toda la congregacin de los hijos de Israel por sus familias, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones por sus cabezas:
De veinte aos arriba, todos los que pueden salir  la guerra en Israel, los contaris t y Aarn por sus cuadrillas.
Y estar con vosotros un varn de cada tribu, cada uno cabeza de la casa de sus padres.
Y estos son los nombres de los varones que estarn con vosotros: De la tribu de Rubn, Elisur hijo de Sedeur.
De Simen, Selumiel hijo de Zurisaddai.
De Jud, Naasn hijo de Aminadab.
De Issachr, Nathanael hijo de Suar.
De Zabuln, Eliab hijo de Heln.
De los hijos de Jos: de Ephraim, Elisama hijo de Ammiud; de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur.
De Benjamn, Abidn hijo de Geden.
De Dan, Ahiezer hijo de Ammisaddai.
De Aser, Phegiel hijo de Ocrn.
De Gad, Eliasaph hijo de Dehuel.
De Nephtal, Ahira hijo de Enn.
Estos eran los nombrados de la congregacin, prncipes de las tribus de sus padres, capitanes de los millares de Israel.<CM>
Tom pues Moiss y Aarn  estos varones que fueron declarados por sus nombres:
Y juntaron toda la congregacin en el primero del mes segundo, y fueron reunidos sus linajes, por las casas de sus padres, segn la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, por sus cabezas,
Como Jehov lo haba mandado  Moiss; y contlos en el desierto de Sina.
Y los hijos de Rubn, primognito de Israel, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres por sus cabezas, todos los varones de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Rubn, fueron cuarenta y seis mil y quinientos.
De los hijos de Simen, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, los contados de ellos conforme  la cuenta de los nombres por sus cabezas, todos los varones de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Simen, cincuenta y nueve mil y trescientos.
De los hijos de Gad, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Gad, cuarenta y cinco mil seiscientos y cincuenta.
De los hijos de Jud, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Jud, setenta y cuatro mil y seiscientos.
De los hijos de Issachr, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Issachr, cincuenta y cuatro mil y cuatrocientos.
De los hijos de Zabuln, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de sus nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Zabuln, cincuenta y siete mil y cuatrocientos.
De los hijos de Jos: de los hijos de Ephraim, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Ephraim, cuarenta mil y quinientos.
De los hijos de Manass, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Manass, treinta y dos mil y doscientos.
De los hijos de Benjamn, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Benjamn, treinta y cinco mil y cuatrocientos.
De los hijos de Dan, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Dan, sesenta y dos mil y setecientos.
De los hijos de Aser, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra.
Los contados de ellos, de la tribu de Aser, cuarenta y un mil y quinientos.
De los hijos de Nephtal, por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, conforme  la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra;
Los contados de ellos, de la tribu de Nephtal, cincuenta y tres mil y cuatrocientos.<CM>
Estos fueron los contados, los cuales contaron Moiss y Aarn, con los prncipes de Israel, que eran doce, uno por cada casa de sus padres.
Y fueron todos los contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres, de veinte aos arriba, todos los que podan salir  la guerra en Israel;
Fueron todos los contados seiscientos tres mil quinientos y cincuenta.<CM>
Pero los Levitas no fueron contados entre ellos segn la tribu de sus padres.
Porque habl Jehov  Moiss, diciendo:
Solamente no contars la tribu de Lev, ni tomars la cuenta de ellos entre los hijos de Israel:
Mas t pondrs  los Levitas en el tabernculo del testimonio, y sobre todos sus vasos, y sobre todas las cosas que le pertenecen: ellos llevarn el tabernculo y todos sus vasos, y ellos servirn en l, y asentarn sus tiendas alrededor del tabernculo.
Y cuando el tabernculo partiere, los Levitas lo desarmarn; y cuando el tabernculo parare, los Levitas lo armarn: y el extrao que se llegare, morir.
Y los hijos de Israel asentarn sus tiendas cada uno en su escuadrn, y cada uno junto  su bandera, por sus cuadrillas;
Mas los Levitas asentarn las suyas alrededor del tabernculo del testimonio, y no habr ira sobre la congregacon de los hijos de Israel: y los Levitas tendrn la guarda del tabernculo del testimonio.
E hicieron los hijos de Israel conforme  todas las cosas que mand Jehov  Moiss; as lo hicieron.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss y  Aarn, diciendo:
Los hijos de Israel acamparn cada uno junto  su bandera, segn las enseas de las casas de sus padres; alrededor del tabernculo del testimonio acamparn.<CM>
Estos acamparn al levante, al oriente: la bandera del ejrcito de Jud, por sus escuadrones; y el jefe de los hijos de Jud, Naasn hijo de Aminadab:
Su hueste, con los contados de ellos, setenta y cuatro mil y seiscientos.
Junto  l acamparn los de la tribu de Issachr: y el jefe de los hijos de Issachr, Nathanael hijo de Suar;
Y su hueste, con sus contados, cincuenta y cuatro mil y cuatrocientos:
Y la tribu de Zabuln: y el jefe de los hijos de Zabuln, Eliab hijo de Heln;
Y su hueste, con sus contados, cincuenta y siete mil y cuatrocientos.
Todos los contados en el ejrcito de Jud, ciento ochenta y seis mil y cuatrocientos, por sus escuadrones, irn delante.
La bandera del ejrcito de Rubn al medioda, por sus escuadrones: y el jefe de los hijos de Rubn, Elisur hijo de Sedeur;
Y su hueste, sus contados, cuarenta y seis mil y quinientos.
Y acamparn junto  l los de la tribu de Simen: y el jefe de los hijos de Simen, Selumiel hijo de Zurisaddai;
Y su hueste, con los contados de ellos, cincuenta y nueve mil y trescientos:
Y la tribu de Gad: y el jefe de los hijos de Gad, Eliasaph hijo de Rehuel;
Y su hueste, con los contados de ellos, cuarenta y cinco mil seiscientos y cincuenta.
Todos los contados en el ejrcito de Rubn, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos y cincuenta, por sus escuadrones, irn los segundos.
Luego ir el tabernculo del testimonio, el campo de los Levitas en medio de los ejrcitos: de la manera que asientan el campo, as caminarn, cada uno en su lugar, junto  sus banderas.
La bandera del ejrcito de Ephraim por sus escuadrones, al occidente: y el jefe de los hijos de Ephraim, Elisama hijo de Ammiud;
Y su hueste, con los contados de ellos, cuarenta mil y quinientos.
Junto  l estar la tribu de Manass; y el jefe de los hijos de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur;
Y su hueste, con los contados de ellos, treinta y dos mil y doscientos:
Y la tribu de Benjamn: y el jefe de los hijos de Benjamn, Abidn hijo de Geden;
Y su hueste, con los contados de ellos, treinta y cinco mil y cuatrocientos.
Todos los contados en el ejrcito de Ephraim, ciento ocho mil y ciento, por sus escuadrones, irn los terceros.
La bandera del ejrcito de Dan estar al aquiln, por sus escuadrones: y el jefe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisaddai;
Y su hueste, con los contados de ellos, sesenta y dos mil y setecientos.
Junto  l acamparn los de la tribu de Aser: y el jefe de los hijos de Aser, Phegiel hijo de Ocrn;
Y su hueste, con los contados de ellos, cuarenta y un mil y quinientos:
Y la tribu de Nephtal: y el jefe de los hijos de Nephtal, Ahira hijo de Enn;
Y su hueste, con los contados de ellos, cincuenta y tres mil y cuatrocientos.
Todos los contados en el ejrcito de Dan, ciento cincuenta y siete mil y seiscientos: irn los postreros tras sus banderas.
Estos son los contados de los hijos de Israel, por las casas de sus padres: todos los contados por ejrcitos, por sus escuadrones, seiscientos tres mil quinientos y cincuenta.
Mas los Levitas no fueron contados entre los hijos de Israel; como Jehov lo mand  Moiss.
E hicieron los hijos de Israel conforme  todas las cosas que Jehov mand  Moiss; as asentaron el campo por sus banderas, y as marcharon cada uno por sus familias, segn las casas de sus padres.<CM>
Y ESTAS son las generaciones de Aarn y de Moiss, desde que Jehov habl  Moiss en el monte de Sina.
Y estos son los nombres de los hijos de Aarn: Nadab el primognito, y Abi, Eleazar,  Ithamar.
Estos son los nombres de los hijos de Aarn, sacerdotes ungidos; cuyas manos l hinchi para administrar el sacerdocio.
Mas Nadab y Abi murieron delante de Jehov, cuando ofrecieron fuego extrao delante de Jehov, en el desierto de Sina: y no tuvieron hijos: y Eleazar  Ithamar ejercieron el sacerdocio delante de Aarn su padre.
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Haz llegar  la tribu de Lev, y hazla estar delante del sacerdote Aarn, para que le ministren;
Y desempeen su cargo, y el cargo de toda la congregacin delante del tabernculo del testimonio, para servir en el ministerio del tabernculo;
Y guarden todas las alhajas del tabernculo del testimonio, y lo encargado  ellos de los hijos de Israel, y ministren en el servicio del tabernculo.
Y dars los Levitas  Aarn y  sus hijos: le son enteramente dados de entre los hijos de Israel.
Y constituirs  Aarn y  sus hijos, para que ejerzan su sacerdocio: y el extrao que se llegare, morir.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Y he aqu yo he tomado los Levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primognitos que abren la matriz entre los hijos de Israel; sern pues mos los Levitas:
Porque mo es todo primognito; desde el da que yo mat todos los primognitos en la tierra de Egipto, yo santifiqu  m todos los primognitos en Israel, as de hombres como de animales: mos sern: Yo Jehov.<CM>
Y Jehov habl  Moiss en el desierto de Sina, diciendo:
Cuenta los hijos de Lev por las casas de sus padres, por sus familias: contars todos los varones de un mes arriba.
Y Moiss los cont conforme  la palabra de Jehov, como le fu mandado.
Y los hijos de Lev fueron estos por sus nombres: Gersn, y Coath, y Merari.
Y los nombres de los hijos de Gersn, por sus familias, estos: Libni, y Simei.
Y los hijos de Coath, por sus familias: Amram,  Izhar, y Hebrn, y Uzziel.
Y los hijos de Merari, por sus familias: Mahali, y Musi. Estas, las familias de Lev, por las casas de sus padres.
De Gersn, la familia de Libni y la de Simei: estas son las familias de Gersn.
Los contados de ellos conforme  la cuenta de todos los varones de un mes arriba, los contados de ellos, siete mil y quinientos.
Las familias de Gersn asentarn sus tiendas  espaldas del tabernculo, al occidente;
Y el jefe de la casa del padre de los Gersonitas, Eliasaph hijo de Lael.
A cargo de los hijos de Gersn, en el tabernculo del testimonio, estar el tabernculo, y la tienda, y su cubierta, y el pabelln de la puerta del tabernculo del testimonio,
Y las cortinas del atrio, y el pabelln de la puerta del atrio, que est junto al tabernculo y junto al altar alrededor; asimismo sus cuerdas para todo su servicio.
Y de Coath, la familia Amramtica, y la familia Izehartica, y la familia Hebrontica, y la familia Ozieltica: estas son las familias Coathitas.
Por la cuenta de todos los varones de un mes arriba, eran ocho mil y seiscientos, que tenan la guarda del santuario.
Las familias de los hijos de Coath acamparn al lado del tabernculo, al medioda;
Y el jefe de la casa del padre de las familias de Coath, Elisaphn hijo de Uzziel.
Y  cargo de ellos estar el arca, y la mesa, y el candelero, y los altares, y los vasos del santuario con que ministran, y el velo, con todo su servicio.
Y el principal de los jefes de los Levitas ser Eleazar, hijo de Aarn el sacerdote, prepsito de los que tienen la guarda del santuario.
De Merari, la familia Mahaltica y la familia Mustica: estas son las familias de Merari.
Y los contados de ellos conforme  la cuenta de todos los varones de un mes arriba, fueron seis mil y doscientos.
Y el jefe de la casa del padre de las familias de Merari, Suriel hijo de Abihail: acamparn al lado del tabernculo, al aquiln.
Y  cargo de los hijos de Merari estar la custodia de las tablas del tabernculo, y sus barras, y sus columnas, y sus basas, y todos sus enseres, con todo su servicio:
Y las columnas en derredor del atrio, y sus basas, y sus estacas, y sus cuerdas.
Y los que acamparn delante del tabernculo al oriente, delante del tabernculo del testimonio al levante, sern Moiss, y Aarn y sus hijos, teniendo la guarda del santuario en lugar de los hijos de Israel: y el extrao que se acercare, morir.
Todos los contados de los Levitas, que Moiss y Aarn conforme  la palabra de Jehov contaron por sus familias, todos los varones de un mes arriba, fueron veinte y dos mil.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: Cuenta todos los primognitos varones de los hijos de Israel de un mes arriba, y toma la cuenta de los nombres de ellos.
Y tomars los Levitas para m, yo Jehov, en lugar de todos los primognitos de los hijos de Israel: y los animales de los Levitas en lugar de todos los primognitos de los animales de los hijos de Israel.
Y cont Moiss, como Jehov le mand, todos los primognitos de los hijos de Israel.
Y todos los primognitos varones, conforme  la cuenta de los nombres, de un mes arriba, los contados de ellos fueron veinte y dos mil doscientos setenta y tres.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Toma los Levitas en lugar de todos los primognitos de los hijos de Israel, y los animales de los Levitas en lugar de sus animales; y los Levitas sern mos: Yo Jehov.
Y por los rescates de los doscientos y setenta y tres, que sobrepujan  los Levitas los primognitos de los hijos de Israel;
Tomars cinco siclos por cabeza; conforme al siclo del santuario tomars: el siclo tiene veinte bolos:
Y dars  Aarn y  sus hijos el dinero por los rescates de los que de ellos sobran.
Tom, pues, Moiss el dinero del rescate de los que resultaron de ms de los redimidos por los Levitas:
Y recibi de los primognitos de los hijos de Israel en dinero, mil trescientos sesenta y cinco siclos, conforme al siclo del santuario.
Y Moiss di el dinero de los rescates  Aarn y  sus hijos, conforme al dicho de Jehov, segn que Jehov haba mandado  Moiss.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss y  Aarn, diciendo:
Toma la cuenta de los hijos de Coath de entre los hijos de Lev, por sus familias, por las casas de sus padres,
De edad de treinta aos arriba hasta cincuenta aos, todos los que entran en compaa, para hacer servicio en el tabernculo del testimonio.
Este ser el oficio de los hijos de Coath en el tabernculo del testimonio, en el lugar santsimo:
Cuando se hubiere de mudar el campo, vendrn Aarn y sus hijos, y desarmarn el velo de la tienda, y cubrirn con l el arca del testimonio:
Y pondrn sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extendern encima el pao todo de crdeno, y le pondrn sus varas.
Y sobre la mesa de la proposicin extendern el pao crdeno, y pondrn sobre ella las escudillas, y las cucharas, y las copas, y los tazones para libar: y el pan continuo estar sobre ella.
Y extendern sobre ella el pao de carmes colorado, y lo cubrirn con la cubierta de pieles de tejones; y le pondrn sus varas.
Y tomarn un pao crdeno, y cubrirn el candelero de la luminaria; y sus candilejas, y sus despabiladeras, y sus platillos, y todos sus vasos del aceite con que se sirve;
Y lo pondrn con todos sus vasos en una cubierta de pieles de tejones, y lo colocarn sobre unas parihuelas.
Y sobre el altar de oro extendern el pao crdeno, y le cubrirn con la cubierta de pieles de tejones, y le pondrn sus varales.
Y tomarn todos los vasos del servicio, de que hacen uso en el santuario, y los pondrn en un pao crdeno, y los cubrirn con una cubierta de pieles de tejones, y los colocarn sobre unas parihuelas.
Y quitarn la ceniza del altar, y extendern sobre l un pao de prpura:
Y pondrn sobre l todos sus instrumentos de que se sirve: las paletas, los garfios, los braseros, y los tazones, todos los vasos del altar; y extendern sobre l la cubierta de pieles de tejones, y le pondrn adems las varas.
Y en acabando Aarn y sus hijos de cubrir el santuario y todos los vasos del santuario, cuando el campo se hubiere de mudar, vendrn despus de ello los hijos de Coath para conducir: mas no tocarn cosa santa, que morirn. Estas sern las cargas de los hijos de Coath en el tabernculo del testimonio.
Empero al cargo de Eleazar, hijo de Aarn el sacerdote, estar el aceite de la luminaria, y el perfume aromtico, y el presente continuo, y el aceite de la uncin; el cargo de todo el tabernculo, y de todo lo que est en l, en el santuario, y en sus vasos.
Y habl Jehov  Moiss y  Aarn, diciendo:
No cortaris la tribu de las familias de Coath de entre los Levitas;
Mas esto haris con ellos, para que vivan, y no mueran cuando llegaren al lugar santsimo: Aarn y sus hijos vendrn y los pondrn  cada uno en su oficio, y en su cargo.
No entrarn para ver, cuando cubrieren las cosas santas; que morirn.<CM>
Y habl Jehov  Moiss diciendo:
Toma tambin la cuenta de los hijos de Gersn por las casas de sus padres, por sus familias.
De edad de treinta aos arriba hasta cincuenta aos los contars; todos los que entran en compaa, para hacer servicio en el tabrenculo del testimonio.
Este ser el oficio de las familias de Gersn, para ministrar y para llevar:
Llevarn las cortinas del tabernculo, y el tabernculo del testimonio, su cubierta, y la cubierta de pieles de tejones que est sobre l encima, y el pabelln de la puerta del tabernculo del testimonio,
Y las cortinas del atrio, y el pabelln de la puerta del atrio, que est cerca del tabernculo y cerca del altar alrededor, y sus cuerdas, y todos los instrumentos de su servicio, y todo lo que ser hecho para ellos: as servirn.
Segn la orden de Aarn y de sus hijos ser todo el ministerio de los hijos de Gersn en todos sus cargos, y en todo su servicio: y les encomendaris en guarda todos sus cargos.
Este es el servicio de las familias de los hijos de Gersn en el tabernculo del testimonio: y el cargo de ellos estar bajo la mano de Ithamar, hijo de Aarn el sacerdote.
Contars los hijos de Merari por sus familias, por las casas de sus padres.
Desde el de edad de treinta aos arriba hasta el de cincuenta aos, los contars; todos los que entran en compaa, para hacer servicio en el tabernculo del testimonio.
Y este ser el deber de su cargo para todo su servicio en el tabernculo del testimonio: las tablas del tabernculo, y sus barras, y sus columnas, y sus basas,
Y las columnas del atrio alrededor, y sus basas, y sus estacas, y sus cuerdas con todos sus instrumentos, y todo su servicio; y contaris por sus nombres todos los vasos de la guarda de su cargo.
Este ser el servicio de las familias de los hijos de Merari para todo su ministerio en el tabernculo del testimonio, bajo la mano de Ithamar, hijo de Aarn el sacerdote.<CM>
Moiss, pues, y Aarn, y los jefes de la congregacin, contaron los hijos de Coath por sus familias, y por las casas de sus padres,
Desde el de edad de treinta aos arriba hasta el de edad de cincuenta aos; todos los que entran en compaa, para ministrar en el tabernculo del testimonio.
Y fueron los contados de ellos por sus familias, dos mil setecientos y cincuenta.
Estos fueron los contados de las familias de Coath, todos los que ministran en el tabernculo del testimonio, los cuales contaron Moiss y Aarn, como lo mand Jehov por mano de Moiss.
Y los contados de los hijos de Gersn, por sus familias, y por las casas de sus padres,
Desde el de edad de treinta aos arriba hasta el de edad de cincuenta aos, todos los que entran en compaa, para ministrar en el tabernculo del testimonio;
Los contados de ellos por sus familias, por las casas de sus padres, fueron dos mil seiscientos y treinta.
Estos son los contados de las familias de los hijos de Gersn, todos los que ministran en el tabernculo del testimonio, los cuales contaron Moiss y Aarn por mandato de Jehov.
Y los contados de las familias de los hijos de Merari, por sus familias, por las casas de sus padres,
Desde el de edad de treinta aos arriba hasta el de edad de cincuenta aos, todos los que entran en compaa, para ministrar en el tabernculo del testimonio;
Los contados de ellos, por sus familias, fueron tres mil y doscientos.
Estos fueron los contados de las familias de los hijos de Merari, los cuales contaron Moiss y Aarn, segn lo mand Jehov por mano de Moiss.
Todos los contados de los Levitas, que Moiss y Aarn y los jefes de Israel contaron por sus familias, y por las casas de sus padres,
Desde el de edad de treinta aos arriba hasta el de edad de cincuenta aos, todos los que entraban para ministrar en el servicio, y tener cargo de obra en el tabernculo del testimonio;
Los contados de ellos fueron ocho mil quinientos y ochenta,
Como lo mand Jehov por mano de Moiss fueron contados, cada uno segn su oficio, y segn su cargo; los cuales cont l, como le fu mandado.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss, diciendo:
Manda  los hijos de Israel que echen del campo  todo leproso, y  todos los que padecen flujo de semen, y  todo contaminado sobre muerto:
As hombres como mujeres echaris, fuera del campo los echaris; porque no contaminen el campo de aquellos entre los cuales yo habito.
E hicironlo as los hijos de Israel, que los echaron fuera del campo: como Jehov dijo  Moiss, as lo hicieron los hijos de Israel.
Adems habl Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel: El hombre  la mujer que cometiere alguno de todos los pecados de los hombres, haciendo prevaricacin contra Jehov, y delinquiere aquella persona;
Confesarn su pecado que cometieron, y compensarn su ofensa enteramente, y aadirn su quinto sobre ello, y lo darn  aquel contra quien pecaron.
Y si aquel hombre no tuviere pariente al cual sea resarcida la ofensa, darse la indemnizacin del agravio  Jehov, al sacerdote,  ms del carnero de las expiaciones, con el cual har expiacin por l.
Y toda ofrenda de todas las cosas santas que los hijos de Israel presentaren al sacerdote, suya ser.
Y lo santificado de cualquiera ser suyo: asimismo lo que cualquiera diere al sacerdote, suyo ser.<CM>
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando la mujer de alguno se desmandare,  hiciere traicin contra l,
Que alguno se hubiere echado con ella en carnal ayuntamiento, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella contaminado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido cogida en el acto;
Si viniere sobre l espritu de celo, y tuviere celos de su mujer, habindose ella contaminado;  viniere sobre l espritu de celo, y tuviere celos de su mujer, no habindose ella contaminado;
Entonces el marido traer su mujer al sacerdote, y traer su ofrenda con ella, la dcima de un epha de harina de cebada; no echar sobre ella aceite, ni pondr sobre ella incienso: porque es presente de celos, presente de recordacin, que trae en memoria pecado.
Y el sacerdote la har acercar, y la har poner delante de Jehov.
Luego tomar el sacerdote del agua santa en un vaso de barro: tomar tambin el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernculo, y echarlo en el agua.
Y har el sacerdote estar en pie  la mujer delante de Jehov, y descubrir la cabeza de la mujer, y pondr sobre sus manos el presente de la recordacin, que es el presente de celos: y el sacerdote tendr en la mano las aguas amargas que acarrean maldicin.
Y el sacerdote la conjurar, y le dir: Si ninguno hubiere dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido  inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldicin:
Mas si te has descarriado de tu marido, y te has amancillado, y alguno hubiere tenido coito contigo, fuera de tu marido:
(El sacerdote conjurar  la mujer con juramento de maldicin, y dir  la mujer): Jehov te d en maldicin y en conjuracin en medio de tu pueblo, haciendo Jehov  tu muslo que caiga, y  tu vientre que se te hinche;
Y estas aguas que dan maldicin entren en tus entraas, y hagan hinchar tu vientre, y caer tu muslo. Y la mujer dir: Amn, amn.
Y el sacerdote escribir estas maldiciones en un libro, y las borrar con las aguas amargas:
Y dar  beber  la mujer las aguas amargas que traen maldicin; y las aguas que obran maldicin entrarn en ella por amargas.
Despus tomar el sacerdote de la mano de la mujer el presente de los celos, y mecerlo delante de Jehov, y lo ofrecer delante del altar:
Y tomar el sacerdote un puado del presente, en memoria de ella, y lo quemar sobre el altar, y despus dar  beber las aguas  la mujer.
Darle pues  beber las aguas; y ser, que si fuere inmunda y hubiere hecho traicin contra su marido, las aguas que obran maldicin entrarn en ella en amargura, y su vientre se hinchar, y caer su muslo; y la mujer ser por maldicin en medio de su pueblo.
Mas si la mujer no fuere inmunda, sino que estuviere limpia, ella ser libre, y ser fecunda.
Esta es la ley de los celos, cuando la mujer hiciere traicin  su marido, y se amancillare;
O del marido, sobre el cual pasare espritu de celo, y tuviere celos de su mujer: presentarla entonces delante de Jehov, y el sacerdote ejecutar en ella toda esta ley.
Y aquel varn ser libre de iniquidad, y la mujer llevar su pecado.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: El hombre,  la mujer, cuando se apartare haciendo voto de Nazareo, para dedicarse  Jehov,
Se abstendr de vino y de sidra; vinagre de vino, ni vinagre de sidra no beber, ni beber algn licor de uvas, ni tampoco comer uvas frescas ni secas.
Todo el tiempo de su nazareato, de todo lo que se hace de vid de vino, desde los granillos hasta el hollejo, no comer.
Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasar navaja sobre su cabeza, hasta que sean cumplidos los das de su apartamiento  Jehov: santo ser; dejar crecer las guedejas del cabello de su cabeza.
Todo el tiempo que se apartar  Jehov, no entrar  persona muerta.
Por su padre, ni por su madre, por su hermano, ni por su hermana, no se contaminar con ellos cuando murieren; porque consagracin de su Dios tiene sobre su cabeza.
Todo el tiempo de su nazareato, ser santo  Jehov.
Y si alguno muriere muy de repente junto  el, contaminar la cabeza de su nazareato; por tanto el da de su purificacon raer su cabeza; al sptimo da la raer.
Y el da octavo traer dos trtolas  dos palominos al sacerdote,  la puerta del tabernculo del testimonio;
Y el sacerdote har el uno en expiacin, y el otro en holocausto: y expiarlo de lo que pec sobre el muerto, y santificar su cabeza en aquel da.
Y consagrar  Jehov los das de su nazareato, y traer un cordero de un ao en expiacin por la culpa; y los das primeros sern anulados, por cuanto fu contaminado su nazareato.
Esta es, pues, la ley del Nazareo el da que se cumpliere el tiempo de su nazareato: Vendr  la puerta del tabernculo del testimonio;
Y ofrecer su ofrenda  Jehov, un cordero de un ao sin tacha en holocausto, y una cordera de un ao sin defecto en expiacin, y un carnero sin defecto por sacrificio de paces:
Adems un canastillo de cenceas, tortas de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres cenceas untadas con aceite, y su presente, y sus libaciones.
Y el sacerdote lo ofrecer delante de Jehov, y har su expiacin y su holocausto:
Y ofrecer el carnero en sacrificio de paces  Jehov, con el canastillo de las cenceas; ofrecer asimismo el sacerdote su presente, y sus libaciones.
Entonces el Nazareo raer  la puerta del tabernculo del testimonio la cabeza de su nazareato, y tomar los cabellos de la cabeza de su nazareato, y los pondr sobre el fuego que est debajo del sacrificio de las paces.
Despus tomar el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, y una torta sin levadura del canastillo, y una hojaldre sin levadura, y pondrlas sobre las manos del Nazareo, despus que fuere rado su nazareato:
Y el sacerdote mecer aquello, ofrenda agitada delante de Jehov; lo cual ser cosa santa del sacerdote,  ms del pecho mecido y de la espaldilla separada: y despus podr beber vino el Nazareo.
Esta es la ley del Nazareo que hiciere voto de su ofrenda  Jehov por su nazareato,  ms de lo que su mano alcanzare: segn el voto que hiciere, as har, conforme  la ley de su nazareato.<CM>
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Habla  Aarn y  sus hijos, y diles: Asi bendeciris  los hijos de Israel, dicindoles:
Jehov te bendiga, y te guarde:
Haga resplandecer Jehov su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia:
Jehov alce  ti su rostro, y ponga en ti paz.
Y pondrn mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendecir.<CM>
Y ACONTECIO, que cuando Moiss hubo acabado de levantar el tabernculo, y ungdolo, y santificdolo, con todos sus vasos; y asimismo ungido y santificado el altar, con todos sus vasos;
Entonces los prncipes de Israel, las cabezas de las casas de sus padres, los cuales eran los prncipes de las tribus, que estaban sobre los contados, ofrecieron;
Y trajeron sus ofrendas delante de Jehov, seis carros cubiertos, y doce bueyes; por cada dos prncipes un carro, y cada uno un buey; lo cual ofrecieron delante del tabernculo.
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Tmalo de ellos, y ser para el servicio del tabernculo del testimonio: y lo dars  los Levitas,  cada uno conforme  su ministerio.
Entonces Moiss recibi los carros y los bueyes, y dilos  los Levitas.
Dos carros y cuatro bueyes, di  los hijos de Gersn, conforme  su ministerio;
Y  los hijos de Merari di los cuatro carros y ocho bueyes, conforme  su ministerio, bajo la mano de Ithamar, hijo de Aarn el sacerdote.
Y  los hijos de Coath no di; porque llevaban sobre s en los hombros el servicio del santuario.<CM>
Y ofrecieron los prncipes  la dedicacin del altar el da que fu ungido, ofrecieron los prncipes su ofrenda delante del altar.
Y Jehov dijo  Moiss: Ofrecern su ofrenda, un prncipe un da, y otro prncipe otro da,  la dedicacin del altar.
Y el que ofreci su ofrenda el primer da fu Naasn hijo de Aminadab, de la tribu de Jud.
Y fu su ofrenda un plato de plata de peso de ciento y treinta siclos, y un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Naasn, hijo de Aminadab.
El segundo da ofreci Nathanael hijo de Suar, prncipe de Issachr.
Ofreci por su ofrenda un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Nathanael, hijo de Suar.
El tercer da, Eliab hijo de Heln, prncipe de los hijos de Zabuln:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Eliab, hijo de Heln.
El cuarto da, Elisur hijo de Sedeur, prncipe de los hijos de Rubn:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.
El quinto da, Selumiel hijo de Zurisaddai, prncipe de los hijos de Simen:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Selumiel, hijo de Zurisaddai.
El sexto da, Eliasaph hijo de Dehuel, prncipe de los hijos de Gad:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao, Esta fu la ofrenda de Eliasaph, hijo de Dehuel.
El sptimo da, el prncipe de los hijos de Ephraim, Elisama hijo de Ammiud:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Elisama, hijo de Ammiud.
El octavo da, el prncipe de los hijos de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Gamaliel, hijo de Pedasur.
El noveno da, el prncipe de los hijos de Benjamn, Abidn hijo de Geden:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Abidn, hijo de Geden.
El dcimo da, el prncipe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Ammisaddai:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Ahiezer, hijo de Ammisaddai.
El undcimo da, el prncipe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrn:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Pagiel, hijo de Ocrn.
El duodcimo da, el prncipe de los hijos de Nephtal, Ahira hijo de Enn:
Y su ofrenda, un plato de plata de ciento y treinta siclos de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
Una cuchara de oro de diez siclos, llena de perfume;
Un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto;
Un macho cabro para expiacin;
Y para sacrificio de paces, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos de cabro, cinco corderos de un ao. Esta fu la ofrenda de Ahira, hijo de Enn.
Esta fu la dedicacin del altar, el da que fu ungido, por los prncipes de Israel: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce cucharas de oro.
Cada plato de ciento y treinta siclos, cada jarro de setenta: toda la plata de los vasos, dos mil y cuatrocientos siclos, al siclo del santuario.
Las doce cucharas de oro llenas de perfume, de diez siclos cada cuchara, al siclo del santuario: todo el oro de las cucharas, ciento y veinte siclos.
Todos los bueyes para holocausto, doce becerros; doce los carneros, doce los corderos de un ao, con su presente: y doce los machos de cabro, para expiacin.
Y todos los bueyes del sacrificio de las paces veinte y cuatro novillos, sesenta los carneros, sesenta los machos de cabro, sesenta los corderos de un ao. Esta fu la dedicacin del altar, despus que fu ungido.
Y cuando entraba Moiss en el tabernculo del testimonio, para hablar con El, oa la Voz que le hablaba de encima de la cubierta que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines: y hablaba con l.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  Aarn, y dile: Cuando encendieres las lmparas, las siete lmparas alumbrarn frente  frente del candelero.
Y Aarn lo hizo as; que encendi enfrente del candelero sus lmparas, como Jehov lo mand  Moiss.
Y esta era la hechura del candelero: de oro labrado  martillo; desde su pie hasta sus flores era labrado  martillo: conforme al modelo que Jehov mostr  Moiss, as hizo el candelero.<CM>
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Toma  los Levitas de entre los hijos de Israel, y expalos.
Y as les hars para expiarlos: roca sobre ellos el agua de la expiacin, y haz pasar la navaja sobre toda su carne, y lavarn sus vestidos, y sern expiados.
Luego tomarn un novillo, con su presente de flor de harina amasada con aceite; y tomars otro novillo para expiacin.
Y hars llegar los Levitas delante del tabernculo del testimonio, y juntars toda la congregacin de los hijos de Israel;
Y cuando habrs hecho llegar los Levitas delante de Jehov, pondrn los hijos de Israel sus manos sobre los Levitas;
Y ofrecer Aarn los Levitas delante de Jehov en ofrenda de los hijos de Israel, y servirn en el ministerio de Jehov.
Y los Levitas pondrn sus manos sobre las cabezas de los novillos: y ofrecers el uno por expiacin, y el otro en holocausto  Jehov, para expiar los Levitas.
Y hars presentar los Levitas delante de Aarn, y delante de sus hijos, y los ofrecers en ofrenda  Jehov.
As apartars los Levitas de entre los hijos de Israel; y sern mos los Levitas
Y despus de eso vendrn los Levitas  ministrar en el tabernculo del testimonio: los expiars pues, y los ofrecers en ofrenda.
Porque enteramente me son  m dados los Levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo aquel que abre matriz; helos tomado para m en lugar de los primognitos de todos los hijos de Israel.
Porque mo es todo primognito en los hijos de Israel, as de hombres como de animales; desde el da que yo her todo primognito en la tierra de Egipto, los santifiqu para m.
Y he tomado los Levitas en lugar de todos los primognitos en los hijos de Israel.
Y yo he dado en don los Levitas  Aarn y  sus hijos de entre los hijos de Israel, para que sirvan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernculo del testimonio, y reconcilien  los hijos de Israel; porque no haya plaga en los hijos de Israel, llegando los hijos de Israel al santuario.
Y Moiss, y Aarn, y toda la congregacin de los hijos de Israel, hicieron de los Levitas conforme  todas las cosas que mand Jehov  Moiss acerca de los Levitas; as hicieron de ellos los hijos de Israel.
Y los Levitas se purificaron, y lavaron sus vestidos; y Aarn los ofreci en ofrenda delante de Jehov,  hizo Aarn expiacin por ellos para purificarlos.
Y as vinieron despus los Levitas para servir en su ministerio en el tabernculo del testimonio, delante de Aarn y delante de sus hijos: de la manera que mand Jehov  Moiss acerca de los Levitas, as hicieron con ellos.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Esto cuanto  los Levitas: de veinte y cinco aos arriba entrarn  hacer su oficio en el servicio del tabernculo del testimonio:
Mas desde los cincuenta aos volvern del oficio de su ministerio, y nunca ms servirn:
Pero servirn con sus hermanos en el tabernculo del testimonio, para hacer la guarda, bien que no servirn en el ministerio. As hars de los Levitas cuanto  sus oficios.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss en el desierto de Sina, en el segundo ao de su salida de la tierra de Egipto, en el mes primero, diciendo:
Los hijos de Israel harn la pascua  su tiempo.
El dcimocuarto da de este mes, entre las dos tardes, la haris  su tiempo: conforme  todos sus ritos, y conforme  todas sus leyes la haris.
Y habl Moiss  los hijos de Israel, para que hiciesen la pascua.
E hicieron la pascua en el mes primero,  los catorce das del mes, entre las dos tardes, en el desierto de Sina: conforme  todas las cosas que mand Jehov  Moiss, as hicieron los hijos de Israel.
Y hubo algunos que estaban inmundos  causa de muerto, y no pudieron hacer la pascua aquel da; y llegaron delante de Moiss y delante de Aarn aquel da;
Y dijronle aquellos hombres: Nosotros somos inmundos por causa de muerto; por qu seremos impedidos de ofrecer ofrenda  Jehov  su tiempo entre los hijos de Israel?
Y Moiss les respondi: Esperad, y oir qu mandar Jehov acerca de vosotros.
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros  de vuestras generaciones, que fuere inmundo por causa de muerto  estuviere de viaje lejos, har pascua  Jehov:
En el mes segundo,  los catorce das del mes, entre las dos tardes, la harn: con cenceas y hierbas amargas la comern;
No dejarn de l para la maana, ni quebrarn hueso en l: conforme  todos los ritos de la pascua la harn.
Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de hacer la pascua, la tal persona ser cortada de sus pueblos: por cuanto no ofreci  su tiempo la ofrenda de Jehov, el tal hombre llevar su pecado.
Y si morare con vosotros peregrino,  hiciere la pascua  Jehov, conforme al rito de la pascua y conforme  sus leyes as la har: un mismo rito tendris, as el peregrino como el natural de la tierra.<CM>
Y el da que el tabernculo fu levantado, la nube cubri el tabernculo sobre la tienda del testimonio; y  la tarde haba sobre el tabernculo como una apariencia de fuego, hasta la maana.
As era continuamente: la nube lo cubra, y de noche la apariencia de fuego.
Y segn que se alzaba la nube del tabernculo, los hijos de Israel se partan: y en el lugar donde la nube paraba, all alojaban los hijos de Israel.
Al mandato de Jehov los hijos de Israel se partan: y al mandato de Jehov asentaban el campo: todos los das que la nube estaba sobre el tabernculo, ellos estaban quedos.
Y cuando la nube se detena sobre el tabernculo muchos das, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza de Jehov y no partan.
Y cuando suceda que la nube estaba sobre el tabernculo pocos das, al dicho de Jehov alojaban, y al dicho de Jehov partan.
Y cuando era que la nube se detena desde la tarde hasta la maana, cuando  la maana la nube se levantaba, ellos partan:  si haba estado el da, y  la noche la nube se levantaba, entonces partan.
O si dos das,  un mes,  un ao, mientras la nube se detena sobre el tabernculo quedndose sobre l, los hijos de Israel se estaban acampados y no movan: mas cuando ella se alzaba, ellos movan.
Al dicho de Jehov asentaban, y al dicho de Jehov partan, guardando la ordenanza de Jehov, como lo haba Jehov dicho por medio de Moiss.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss, diciendo:
Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo las hars, las cuales te servirn para convocar la congregacin, y para hacer mover el campo.
Y cuando las tocaren, toda la congregacin se juntar  ti  la puerta del tabernculo del testimonio.
Mas cuando tocaren slo la una, entonces se congregarn  ti los prncipes, las cabezas de los millares de Israel.
Y cuando tocareis alarma, entonces movern el campo de los que estn alojados al oriente.
Y cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces movern el campo de los que estn alojados al medioda: alarma tocarn  sus partidas.
Empero cuando hubiereis de juntar la congregacin, tocaris, mas no con sonido de alarma.
Y los hijos de Aarn, los sacerdotes, tocarn las trompetas; y las tendris por estatuto perpetuo por vuestras generaciones.
Y cuando viniereis  la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaris alarma con las trompetas: y seris en memoria delante de Jehov vuestro Dios, y seris salvos de vuestros enemigos.
Y en el da de vuestra alegra, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaris las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de vuestras paces, y os sern por memoria delante de vuestro Dios: Yo Jehov vuestro Dios.<CM>
Y fu en el ao segundo, en el mes segundo,  los veinte del mes, que la nube se alz del tabernculo del testimonio.
Y movieron los hijos de Israel por sus partidas del desierto de Sina; y par la nube en el desierto de Parn.
Y movieron la primera vez al dicho de Jehov por mano de Moiss.
Y la bandera del campo de los hijos de Jud comenz  marchar primero, por sus escuadrones: y Naasn, hijo de Aminadab, era sobre su ejrcito.
Y sobre el ejrcito de la tribu de los hijos de Issachr, Nathanael hijo de Suar.
Y sobre el ejrcito de la tribu de los hijos de Zabuln, Eliab hijo de Heln.
Y despus que estaba ya desarmado el tabernculo, movieron los hijos de Gersn y los hijos de Merari, que lo llevaban.
Luego comenz  marchar la bandera del campo de Rubn por sus escuadrones: y Elisur, hijo de Sedeur, era sobre su ejrcito.
Y sobre el ejrcito de la tribu de los hijos de Simen, Selumiel hijo de Zurisaddai.
Y sobre el ejrcito de la tribu de los hijos de Gad, Eliasaph hijo de Dehuel.
Luego comenzaron  marchar los Coathitas llevando el santuario; y entre tanto que ellos llegaban, los otros acondicionaron el tabernculo.
Despus comenz  marchar la bandera del campo de los hijos de Ephraim por sus escuadrones: y Elisama, hijo de Ammiud, era sobre su ejrcito.
Y sobre el ejrcito de la tribu de los hijos de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur.
Y sobre el ejrcito de la tribu de los hijos de Benjamn, Abidn hijo de Geden.
Luego comenz  marchar la bandera del campo de los hijos de Dan por sus escuadrones, recogiendo todos los campos: y Ahiezer, hijo de Ammisaddai, era sobre su ejrcito.
Y sobre el ejrcito de la tribu de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrn.
Y sobre el ejrcito de la tribu de los hijos de Nephtal, Ahira hijo de Enn.
Estas son las partidas de los hijos de Israel por sus ejrcitos, cuando se movan.<CM>
Entonces dijo Moiss  Hobab, hijo de Ragel Madianita, su suegro: Nosotros nos partimos para el lugar del cual Jehov ha dicho: Yo os lo dar. Ven con nosotros, y te haremos bien: porque Jehov ha hablado bien respecto  Israel.
Y l le respondi: Yo no ir, sino que me marchar  mi tierra y  mi parentela.
Y l le dijo: Rugote que no nos dejes; porque t sabes nuestros alojamientos en el desierto, y nos sers en lugar de ojos.
Y ser, que si vinieres con nosotros, cuando tuviremos el bien que Jehov nos ha de hacer, nosotros te haremos bien.
As partieron del monte de Jehov, camino de tres das; y el arca de la alianza de Jehov fu delante de ellos camino de tres das, buscndoles lugar de descanso.
Y la nube de Jehov iba sobre ellos de da, desde que partieron del campo.
Y fu, que en moviendo el arca, Moiss deca: Levntate, Jehov, y sean disipados tus enemigos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen.
Y cuando ella asentaba, deca: Vuelve, Jehov,  los millares de millares de Israel.<CM>
Y ACONTECIO que el pueblo se quej  odos de Jehov: y oylo Jehov, y enardecise su furor, y encendise en ellos fuego de Jehov y consumi el un cabo del campo.
Entonces el pueblo di voces  Moiss, y Moiss or  Jehov, y soterrse el fuego.
Y llam  aquel lugar Taberah; porque el fuego de Jehov se encendi en ellos.<CM>
Y el vulgo que haba en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: Quin nos diera  comer carne!
Nos acordamos del pescado que comamos en Egipto de balde, de los cohombros, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos:
Y ahora nuestra alma se seca; que nada sino man ven nuestros ojos.
Y era el man como semilla de culantro, y su color como color de bdelio.
Derrmabase el pueblo, y recogan, y molan en molinos,  majaban en morteros, y lo cocan en caldera,  hacan de l tortas: y su sabor era como sabor de aceite nuevo.
Y cuando descenda el roco sobre el real de noche, el man descenda de sobre l.
Y oy Moiss al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno  la puerta de su tienda: y el furor de Jehov se encendi en gran manera; tambin pareci mal  Moiss.
Y dijo Moiss  Jehov: Por qu has hecho mal  tu siervo? y por qu no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mi?
Conceb yo  todo este pueblo? engendrlo yo, para que me digas: Llvalo en tu seno, como lleva la que cra al que mama,  la tierra de la cual juraste  sus padres?
De donde tengo yo carne para dar  todo este pueblo? porque lloran  m, diciendo: Danos carne que comamos.
No puedo yo solo soportar  todo este pueblo, que me es pesado en demasa.
Y si as lo haces t conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.<CM>
Entonces Jehov dijo  Moiss: Jntame setenta varones de los ancianos de Israel, que tu sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y trelos  la puerta del tabernculo del testimonio, y esperen all contigo.
Y yo descender y hablar all contigo; y tomar del espritu que est en ti, y pondr en ellos; y llevarn contigo la carga del pueblo, y no la llevars t solo.
Empero dirs al pueblo: Santificaos para maana, y comeris carne: pues que habis llorado en odos de Jehov, diciendo: Quin nos diera  comer carne! cierto mejor nos iba en Egipto! Jehov, pues, os dar carne, y comeris.
No comeris un da, ni dos das, ni cinco das, ni diez das, ni veinte das;
Sino hasta un mes de tiempo, hasta que os salga por las narices, y os sea en aborrecimiento: por cuanto menospreciasteis  Jehov que est en medio de vosotros, y llorasteis delante de l, diciendo: Para qu salimos ac de Egipto?
Entonces dijo Moiss: Seiscientos mil de  pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; y t dices: Les dar carne, y comern el tiempo de un mes.
Se han de degollar para ellos ovejas y bueyes que les basten?  se juntarn para ellos todos los peces de la mar para que tengan abasto?
Entonces Jehov respondi  Moiss: Hase acortado la mano de Jehov? ahora vers si te sucede mi dicho,  no.<CM>
Y sali Moiss, y dijo al pueblo las palabras de Jehov: y junt los setenta varones de los ancianos del pueblo,  hzolos estar alrededor del tabernculo.
Entonces Jehov descendi en la nube, y hablle; y tom del espritu que estaba en l, y psolo en los setenta varones ancianos; y fu que, cuando pos sobre ellos el espritu, profetizaron, y no cesaron.
Y haban quedado en el campo dos varones, llamado el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales tambin repos el espritu: estaban estos entre los escritos, mas no haban salido al tabernculo; y profetizaron en el campo.
Y corri un mozo, y di aviso  Moiss, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campo.
Entonces respondi Josu hijo de Nun, ministro de Moiss, uno de sus mancebos, y dijo: Seor mo Moiss, impdelos.
Y Moiss le respondi: Tienes t celos por m? mas ojal que todo el pueblo de Jehov fuesen profetas, que Jehov pusiera su espritu sobre ellos.
Y recogise Moiss al campo, l y los ancianos de Israel.<CM>
Y sali un viento de Jehov, y trajo codornices de la mar, y dejlas sobre el real, un da de camino de la una parte, y un da de camino de la otra, en derredor del campo, y casi dos codos sobre la haz de la tierra.
Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel da, y toda la noche, y todo el da siguiente, y recogironse codornices: el que menos, recogi diez montones; y las tendieron para s  lo largo en derredor del campo.
Aun estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese mascada, cuando el furor de Jehov se encendi en el pueblo,  hiro Jehov al pueblo con una muy grande plaga.
Y llam el nombre de aquel lugar Kibroth-hattaavah, por cuanto all sepultaron al pueblo codicioso.
De Kibroth-hattaavah movi el pueblo  Haseroth, y pararon en Haseroth.<CM>
Y HABLARON Mara y Aarn contra Moiss  causa de la mujer Ethiope que haba tomado: porque l haba tomado mujer Ethiope.
Y dijeron: Solamente por Moiss ha hablado Jehov? no ha hablado tambin por nosotros? Y oylo Jehov.
Y aquel varn Moiss era muy manso, ms que todos los hombres que haba sobre la tierra,<CM>
Y luego dijo Jehov  Moiss, y  Aarn, y  Mara: Salid vosotros tres al tabernculo del testimonio. Y salieron ellos tres.
Entonces Jehov descendi en la columna de la nube, y psose  la la puerta del tabernculo, y llam  Aarn y  Mara; y salieron ellos ambos.
Y l les dijo: Oid ahora mis palabras: si tuviereis profeta de Jehov, le aparecer en visin, en sueos hablar con l.
No as  mi siervo Moiss, que es fiel en toda mi casa:
Boca  boca hablar con l, y  las claras, y no por figuras; y ver la apariencia de Jehov: por qu pues no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moiss?
Entonces el furor de Jehov se encendi en ellos; y fuse.<CM>
Y la nube se apart del tabernculo: y he aqu que Mara era leprosa como la nieve; y mir Aarn  Mara, y he aqu que estaba leprosa.
Y dijo Aarn  Moiss: Ah! seor mo, no pongas ahora sobre nosotros pecado; porque locamente lo hemos hecho, y hemos pecado.
No sea ella ahora como el que sale muerto del vientre de su madre, consumida la mitad de su carne.
Entonces Moiss clam  Jehov, diciendo: Rugote, oh Dios, que la sanes ahora.
Respondi Jehov  Moiss: Pues si su padre hubiera escupido en su cara, no se avergonzara por siete das?: sea echada fuera del real por siete das, y despus se reunir.
As Mara fu echada del real siete das; y el pueblo no pas adelante hasta que se le reuni Mara.
<WTH13-1> Y DESPUS movi el pueblo de Haseroth, y asentaron el campo en el desierto de Parn.<CM>
<WTH13-2> Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
<WTH13-3> Enva t hombres que reconozcan la tierra de Canan, la cual yo doy  los hijos de Israel: de cada tribu de sus padres enviaris un varn, cada uno prncipe entre ellos.
<WTH13-4> Y Moiss los envo desde el desierto de Parn, conforme  la palabra de Jehov: y todos aquellos varones eran prncipes de los hijos de Israel.
<WTH13-5> Los nombres de los cuales son estos: De la tribu de Rubn, Sammua hijo de Zaccur.
<WTH13-6> De la tribu de Simen, Saphat hijo de Huri.
<WTH13-7> De la tribu de Jud, Caleb hijo de Jephone.
<WTH13-8> De la tribu de Issachr, Igal hijo de Joseph.
<WTH13-9> De la tribu de Ephraim, Oseas hijo de Nun.
<WTH13-10> De la tribu de Benjamn, Palti hijo de Raphu.
<WTH13-11> De la tribu de Zabuln, Gaddiel hijo de Sodi.
<WTH13-12> De la tribu de Jos, de la tribu de Manass, Gaddi hijo de Susi.
<WTH13-13> De la tribu de Dan, Ammiel hijo de Gemalli.
<WTH13-14> De la tribu de Aser, Sethur hijo de Michel.
<WTH13-15> De la tribu de Nephtal, Nahab hijo de Vapsi.
<WTH13-16> De la tribu de Gad, Gehuel hijo de Mach.
<WTH13-17> Estos son los nombres de los varones que Moiss envi  reconocer la tierra: y  Oseas hijo de Nun, le puso Moiss el nombre de Josu.
<WTH13-18> Envilos, pues, Moiss  reconocer la tierra de Canan, dicindoles: Subid por aqu, por el medioda, y subid al monte:
<WTH13-19> Y observad la tierra qu tal es; y el pueblo que la habita, si es fuerte  dbil, si poco  numeroso;
<WTH13-20> Qu tal la tierra habitada, si es buena  mala; y qu tales son las ciudades habitadas, si de tiendas  de fortalezas;
<WTH13-21> Y cul sea el terreno, si es pinge  flaco, si en l hay  no rboles: y esforzaos, y coged del fruto del pas. Y el tiempo era el tiempo de las primeras uvas.<CM>
<WTH13-22> Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, entrando en Emath.
<WTH13-23> Y subieron por el medioda, y vinieron hasta Hebrn: y all estaban Aimn, y Sesai, y Talmai, hijos de Anac. Hebrn fu edificada siete aos antes de Zon, la de Egipto.
<WTH13-24> Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de all cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual trejeron dos en un palo, y de las granadas y de los higos.
<WTH13-25> Y llamse aquel lugar Nahal-escol por el racimo que cortaron de all los hijos de Israel.
<WTH13-26> Y volvieron de reconocer la tierra al cabo de cuarenta das.<CM>
<WTH13-27> Y anduvieron y vinieron  Moiss y  Aarn, y  toda la congregacin de los hijos de Israel, en el desierto de Parn, en Cades, y dironles la respuesta, y  toda la congregacin, y les mostraron el fruto de la tierra.
<WTH13-28> Y le contaron, y dijeron: Nosotros llegamos  la tierra  la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella.
<WTH13-29> Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fuertes; y tambin vimos all los hijos de Anac.
<WTH13-30> Amalec habita la tierra del medioda; y el Hetheo, y el Jebuseo, y el Amorrheo, habitan en el monte; y el Cananeo habita junto  la mar, y  la ribera del Jordn.
<WTH13-31> Entonces Caleb hizo callar el pueblo delante de Moiss, y dijo: Subamos luego, y posemosla; que ms podremos que ella.
<WTH13-32> Mas los varones que subieron con l, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo; porque es ms fuerte que nosotros.
<WTH13-33> y vituperaron entre los hijos de Israel la tierra que haban reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga  sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella, son hombres de grande estatura.
<WTH13-34> Tambin vimos all gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes: y ramos nosotros,  nuestro parecer, como langostas; y as les parecamos  ellos.<CM>
ENTONCES toda la congregacin alzaron grita, y dieron voces: y el pueblo llor aquella noche.
Y quejronse contra Moiss y contra Aarn todos los hijos de Israel; y djoles toda la multitud: Ojal muriramos en la tierra de Egipto;  en este desierto ojal muriramos!
Y por qu nos trae Jehov  esta tierra para caer  cuchillo y que nuestras mujeres y nuestros chiquitos sean por presa? no nos sera mejor volvernos  Egipto?
Y decan el uno al otro: Hagamos un capitn, y volvmonos  Egipto.<CM>
Entonces Moiss y Aarn cayeron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregacin de los hijos de Israel.
Y Josu hijo de Nun, y Caleb hijo de Jephone, que eran de los que haban reconocido la tierra, rompieron sus vestidos;
Y hablaron  toda la congregacin de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.
Si Jehov se agradare de nosotros, l nos meter en esta tierra, y nos la entregar; tierra que fluye leche y miel.
Por tanto, no seis rebeldes contra Jehov, ni temis al pueblo de aquesta tierra, porque nuestro pan son: su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros est Jehov: no los temis.
Entonces toda la multitud habl de apedrearlos con piedras. Mas la gloria de Jehov se mostr en el tabernculo del testimonio  todos los hijos de Israel.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: Hasta cundo me ha de irritar este pueblo? hasta cundo no me ha de creer con todas las seales que he hecho en medio de ellos?.
Yo le herir de mortandad, y lo destruir, y  ti te pondr sobre gente grande y ms fuerte que ellos.
Y Moiss respondi  Jehov: Oirnlo luego los Egipcios, porque de en medio de ellos sacaste  este pueblo con tu fortaleza:
Y lo dirn  los habitadores de esta tierra; los cuales han odo que t, oh Jehov, estabas en medio de este pueblo, que ojo  ojo aparecas t, oh Jehov, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de da ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego:
Y que has hecho morir  este pueblo como  un hombre: y las gentes que hubieren odo tu fama hablarn, diciendo:
Porque no pudo Jehov meter este pueblo en la tierra de la cual les haba jurado, los mat en el desierto.
Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificada la fortaleza del Seor, como lo hablaste, diciendo:
Jehov, tardo de ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelin, y absolviendo no absolver al culpado; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.
Perdona ahora la iniquidad de este pueblo segn la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado  este pueblo desde Egipto hasta aqu.<CM>
Entonces Jehov dijo: Yo lo he perdonado conforme  tu dicho:
Mas, ciertamente vivo yo y mi gloria hinche toda la tierra,
Que todos los que vieron mi gloria y mis seales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han odo mi voz,
No vern la tierra de la cual jur  sus padres: no, ninguno de los que me han irritado la ver.
Empero mi siervo Caleb, por cuanto hubo en l otro espritu, y cumpli de ir en pos de mi, yo le meter en la tierra donde entr y su simiente la recibir en heredad.
Ahora bien, el Amalecita y el Cananeo habitan en el valle; volveos maana, y partos al desierto, camino del mar Bermejo.
Y Jehov habl  Moiss y  Aarn, diciendo:
Hasta cundo oir esta depravada multitud que murmura contra m, las querellas de los hijos de Israel, que de m se quejan?
Diles: Vivo yo, dice Jehov, que segn habis hablado  mis odos, as har yo con vosotros:
En este desierto caern vuestros cuerpos; todos vuestros contados segn toda vuestra cuenta, de veinte aos arriba, los cuales habis murmurado contra m;
Vosotros  la verdad no entraris en la tierra, por la cual alc mi mano de haceros habitar en ella; exceptuando  Caleb hijo de Jephone, y  Josu hijo de Nun.
Mas vuestros chiquitos, de los cuales dijisteis que seran por presa, yo los introducir, y ellos conocern la tierra que vosotros despreciasteis.
Y en cuanto  vosotros, vuestros cuerpos caern en este desierto.
Y vuestros hijos andarn pastoreando en el desierto cuarenta aos, y ellos llevarn vuestras fornicaciones, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.
Conforme al nmero de los das, de los cuarenta das en que reconocisteis la tierra, llevaris vuestras iniquidades cuarenta aos, un ao por cada da; y conoceris mi castigo.
Yo Jehov he hablado; as har  toda esta multitud perversa que se ha juntado contra m; en este desierto sern consumidos, y ah morirn.<CM>
Y los varones que Moiss envi  reconocer la tierra, y vueltos haban hecho murmurar contra l  toda la congregacin, desacreditando aquel pas,
Aquellos varones que haban hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehov.
Mas Josu hijo de Nun, y Caleb hijo de Jephone, quedaron con vida de entre aquellos hombres que haban ido  reconocer la tierra.
Y Moiss dijo estas cosas  todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlut mucho.
Y levantronse por la maana, y subieron  la cumbre del monte, diciendo: Henos aqu para subir al lugar del cual ha hablado Jehov; porque hemos pecado.
Y dijo Moiss: Por qu quebrantis el dicho de Jehov? Esto tampoco os suceder bien.
No subis, porque Jehov no est en medio de vosotros, no seis heridos delante de vuestros enemigos.
Porque el Amalecita y el Cananeo estn all delante de vosotros, y caeris  cuchillo: pues por cuanto os habis retrado de seguir  Jehov, por eso no ser Jehov con vosotros.
Sin embargo, se obstinaron en subir  la cima del monte: mas el arca de la alianza de Jehov, y Moiss, no se apartaron de en medio del campo.
Y descendieron el Amalecita y el Cananeo, que habitaban en aquel monte,  hirironlos y derrotronlos, persiguindolos hasta Horma.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra de vuestras habitaciones, que yo os doy,
E hiciereis ofrenda encendida  Jehov, holocausto,  sacrificio, por especial voto,  de vuestra voluntad,  para hacer en vuestras solemnidades olor suave  Jehov, de vacas  de ovejas;
Entonces el que ofreciere su ofrenda  Jehov, traer por presente una dcima de un epha de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite;
Y de vino para la libacin ofrecers la cuarta parte de un hin, adems del holocausto  del sacrificio, por cada un cordero.
Y por cada carnero hars presente de dos dcimas de flor de harina, amasada con el tercio de un hin de aceite:
Y de vino para la libacin ofrecers el tercio de un hin, en olor suave  Jehov.
Y cuando ofreciereis novillo en holocausto  sacrificio, por especial voto,  de paces  Jehov,
Ofrecers con el novillo un presente de tres dcimas de flor de harina, amasada con la mitad de un hin de aceite:
Y de vino para la libacin ofrecers la mitad de un hin, en ofrenda encendida de olor suave  Jehov.
As se har con cada un buey,  carnero,  cordero, lo mismo de ovejas que de cabras.
Conforme al nmero as haris con cada uno segn el nmero de ellos.
Todo natural har estas cosas as, para ofrecer ofrenda encendida de olor suave  Jehov.
Y cuando habitare con vosotros extranjero,  cualquiera que estuviere entre vosotros por vuestras edades, si hiciere ofrenda encendida de olor suave  Jehov, como vosotros hiciereis, as har l.
Un mismo estatuto tendris, vosotros de la congregacin y el extranjero que con vosotros mora; estatuto que ser perpetuo por vuestras edades: como vosotros, as ser el peregrino delante de Jehov.
Una misma ley y un mismo derecho tendris, vosotros y el peregrino que con vosotros mora.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra  la cual yo os llevo,
Ser que cuando comenzareis  comer el pan de la tierra, ofreceris ofrenda  Jehov.
De lo primero que amasareis, ofreceris una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, as la ofreceris.
De las primicias de vuestras masas daris  Jehov ofrenda por vuestras generaciones.<CM>
Y cuando errareis, y no hiciereis todos estos mandamientos que Jehov ha dicho  Moiss,
Todas las cosas que Jehov os ha mandado por la mano de Moiss, desde el da que Jehov lo mand, y en adelante por vuestras edades,
Ser que, si el pecado fu hecho por yerro con ignorancia de la congregacin, toda la congregacin ofrecer un novillo por holocausto, en olor suave  Jehov, con su presente y su libacin, conforme  la ley; y un macho cabro en expiacin.
Y el sacerdote har expiacin por toda la congregacin de los hijos de Israel; y les ser perdonado, porque yerro es: y ellos traern sus ofrendas, ofrenda encendida  Jehov, y sus expiaciones delante de Jehov, por sus yerros:
Y ser perdonado  toda la congregacin de los hijos de Israel, y al extranjero que peregrina entre ellos, por cuanto es yerro de todo el pueblo.
Y si una persona pecare por yerro, ofrecer una cabra de un ao por expiacin.
Y el sacerdote har expiacin por la persona que habr pecado por yerro, cuando pecare por yerro delante de Jehov, la reconciliar, y le ser perdonado.
El natural entre los hijos de Israel, y el peregrino que habitare entre ellos, una misma ley tendris para el que hiciere algo por yerro.<CM>
Mas la persona que hiciere algo con altiva mano, as el natural como el extranjero,  Jehov injuri; y la tal persona ser cortada de en medio de su pueblo.
Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehov, y di por nulo su mandamiento, enteramente ser cortada la tal persona: su iniquidad ser sobre ella.
Y estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron un hombre que recoga lea en da de sbado.
Y los que le hallaron recogiendo lea trajronle  Moiss y  Aarn, y  toda la congregacin:
Y pusironlo en la crcel, por que no estaba declarado qu le haban de hacer.
Y Jehov dijo  Moiss: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedrelo con piedras toda la congregacin fuera del campo.
Entonces lo sac la congregacin fuera del campo, y apedreronlo con piedras, y muri; como Jehov mand  Moiss.<CM>
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles que se hagan pezuelos (franjas) en los remates de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en cada pezuelo de los remates un cordn de crdeno:
Y serviros ha de pezuelo, para que cuando lo viereis, os acordis de todos los mandamientos de Jehov, para ponerlos por obra; y no miris en pos de vuestro corazn y de vuestros ojos, en pos de los cuales fornicis:
Para que os acordis, y hagis todos mis mandamientos, y seis santos  vuestro Dios.
Yo Jehov vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios: Yo Jehov vuestro Dios.<CM>
Y COR, hijo de Ishar, hijo de Coath, hijo de Lev; y Dathn y Abiram, hijos de Eliab; y Hon, hijo de Peleth, de los hijos de Rubn, tomaron gente,
Y levantronse contra Moiss con doscientos y cincuenta varones de los hijos de Israel, prncipes de la congregacin, de los del consejo, varones de nombre;
Y se juntaron contra Moiss y Aarn, y les dijeron: Bsteos, porque toda la congregacin, todos ellos son santos, y en medio de ellos est Jehov: por qu, pues, os levantis vosotros sobre la congregacin de Jehov?
Y como lo oy Moiss, echse sobre su rostro;
Y habl  Cor y  todo su squito, diciendo: Maana mostrar Jehov quin es suyo, y al santo harlo llegar  s; y al que l escogiere, l lo allegar  s.
Haced esto: tomad incensarios, Cor y todo su squito:
Y poned fuego en ellos, y poned en ellos sahumerio delante de Jehov maana; y ser que el varn  quien Jehov escogiere, aquel ser el santo: bsteos esto, hijos de Lev.
Dijo ms Moiss  Cor: Oid ahora, hijos de Lev:
Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregacin de Israel, hacindoos allegar  s para que ministraseis en el servicio del tabernculo de Jehov, y estuvieseis delante de la congregacin para ministrarles?
Y que te hizo acercar  ti, y  todos tus hermanos los hijos de Lev contigo; para que procuris tambin el sacerdocio?
Por tanto, t y todo tu squito sois los que os juntis contra Jehov: pues Aarn, qu es para que contra l murmuris?<CM>
Y envi Moiss  llamar  Dathn y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: No iremos all:
Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que tambin te enseorees de nosotros imperiosamente?
Ni tampoco nos has metido t en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y vias: has de arrancar los ojos de estos hombres? No subiremos.
Entonces Moiss se enoj en gran manera, y dijo  Jehov: No mires  su presente: ni aun un asno he tomado de ellos, ni  ninguno de ellos he hecho mal.
Despus dijo Moiss  Cor: T y todo tu squito, poneos maana delante de Jehov; t, y ellos, y Aarn:
Y tomad cada uno su incensario, y poned sahumerio en ellos, y allegad delante de Jehov cada uno su incensario: doscientos y cincuenta incensarios: t tambin, y Aarn, cada uno con su incensario.
Y tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y echaron en ellos sahumerio, y pusironse  la puerta del tabernculo del testimonio con Moiss y Aarn.
Ya Cor haba hecho juntar contra ellos toda la congregacin  la puerta del tabernculo del testimonio: entonces la gloria de Jehov apareci  toda la congregacin.
Y Jehov habl  Moiss y  Aarn, diciendo:
Apartaos de entre esta congregacin, y consumirlos he en un momento.
Y ellos se echaron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espritus de toda carne, no es un hombre el que pec? y airarte has tu contra toda la congregacin?<CM>
Entonces Jehov habl  Moiss, diciendo:
Habla  la congregacin, diciendo: Apartaos de en derredor de la tienda de Cor, Dathn, y Abiram.
Y Moiss se levant, y fu  Dathn y Abiram; y los ancianos de Israel fueron en pos de l.
Y l habl  la congregacin, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos impos hombres, y no toquis ninguna cosa suya, por que no perezcis en todos sus pecados.
Y apartronse de las tiendas de Cor, de Dathn, y de Abiram en derredor: y Dathn y Abiram salieron y pusironse  las puertas de sus tiendas, con sus mujeres, y sus hijos, y sus chiquitos.
Y dijo Moiss: En esto conoceris que Jehov me ha enviado para que hiciese todas estas cosas: que no de mi corazn las hice.
Si como mueren todos los hombres murieren stos,  si fueren ellos visitados  la manera de todos los hombres, Jehov no me envi.
Mas si Jehov hiciere una nueva cosa, y la tierra abriere su boca, y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al abismo, entonces conoceris que estos hombres irritaron  Jehov.
Y aconteci, que en acabando l de hablar todas estas palabras, rompise la tierra que estaba debajo de ellos:
Y abri la tierra su boca, y traglos  ellos, y  sus casas, y  todos los hombres de Cor, y  toda su hacienda.
Y ellos, con todo lo que tenan, descendieron vivos al abismo, y cubrilos la tierra, y perecieron de en medio de la congregacin.
Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos; porque decan: No nos trague tambin la tierra.<CM>
Y sali fuego de Jehov, y consumi los doscientos y cincuenta hombres que ofrecan el sahumerio.
Entonces Jehov habl  Moiss, diciendo:
Di  Eleazar, hijo de Aarn sacerdote, que tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame ms all el fuego; porque son santificados:
Los incensarios de estos pecadores contra sus almas: y harn de ellos planchas extendidas para cubrir el altar: por cuanto ofrecieron con ellos delante de Jehov, son santificados; y sern por seal  los hijos de Israel.
Y el sacerdote Eleazar tom los incensarios de metal con que los quemados haban ofrecido; y extendironlos para cubrir el altar,
En recuerdo  los hijos de Israel que ningn extrao que no sea de la simiente de Aarn, llegue  ofrecer sahumerio delante de Jehov, porque no sea como Cor, y como su squito; segn se lo dijo Jehov por mano de Moiss.<CM>
El da siguiente toda la congregacin de los hijos de Israel murmur contra Moiss y Aarn, diciendo: Vosotros habis muerto al pueblo de Jehov.
Y aconteci que, como se junt la congregacin contra Moiss y Aarn, miraron hacia el tabernculo del testimonio, y he aqu la nube lo haba cubierto, y apareci la gloria de Jehov.
Y vinieron Moiss y Aarn delante del tabernculo del testimonio.
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Apartaos de en medio de esta congregacin, y consumirlos en un momento. Y ellos se echaron sobre sus rostros.
Y dijo Moiss A Aarn: Toma el incensario, y pon en l fuego del altar, y sobre l pon perfume, y ve presto  la congregacin, y haz expiacin por ellos; porque el furor ha salido de delante de la faz de Jehov: la mortandad ha comenzado.
Entonces tom Aarn el incensario, como Moiss dijo, y corri en medio de la congregacin: y he aqu que la mortandad haba comenzado en el pueblo: y l puso perfume,  hizo expiacin por el pueblo.
Y psose entre los muertos y los vivos, y ces la mortandad.
Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil y setecientos, sin los muertos por el negocio de Cor.
Despus se volvi Aarn  Moiss  la puerta del tabernculo del testimonio, cuando la mortandad haba cesado.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y toma de ellos una vara por cada casa de los padres, de todos los prncipes de ellos, doce varas conforme  las casas de sus padres; y escribirs el nombre de cada uno sobre su vara.
Y escribirs el nombre de Aarn sobre la vara de Lev; porque cada cabeza de familia de sus padres tendr una vara.
Y las pondrs en el tabernculo del testimonio delante del testimonio, donde yo me declarar  vosotros.
Y ser, que el varn que yo escogiere, su vara florecer: y har cesar de sobre m las quejas de los hijos de Israel, con que murmuran contra vosotros.
Y Moiss habl  los hijos de Israel, y todos los prncipes de ellos le dieron varas; cada prncipe por las casas de sus padres una vara, en todas doce varas; y la vara de Aarn estaba entre las varas de ellos.
Y Moiss puso las varas delante de Jehov en el tabernculo del testimonio.<CM>
Y aconteci que el da siguiente vino Moiss al tabernculo del testimonio; y he aqu que la vara de Aarn de la casa de Lev haba brotado, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras.
Entonces sac Moiss todas las varas de delante de Jehov  todos los hijos de Israel; y ellos lo vieron, y tomaron cada uno su vara.
Y Jehov dijo  Moiss: Vuelve la vara de Aarn delante del testimonio, para que se guarde por seal  los hijos rebeldes; y hars cesar sus quejas de sobre m, porque no mueran.
E hzolo Moiss: como le mand Jehov, as hizo.
Entonces los hijos de Israel hablaron  Moiss, diciendo: He aqu nosotros somos muertos, perdidos somos, todos nosotros somos perdidos.
Cualquiera que se llegare, el que se acercare al tabernculo de Jehov morir: acabaremos de perecer todos?<CM>
Y JEHOVA dijo  Aarn: T y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaris el pecado del santuario: y t y tus hijos contigo llevaris el pecado de vuestro sacerdocio.
Y  tus hermanos tambin, la tribu de Lev, la tribu de tu padre, hazlos llegar  ti, y jntense contigo, y servirte han; y t y tus hijos contigo serviris delante del tabernculo del testimonio.
Y guardarn lo que t ordenares, y el cargo de todo el tabernculo: mas no llegarn  los vasos santos ni al altar, porque no mueran ellos y vosotros.
Se juntarn, pues, contigo, y tendrn el cargo del tabernculo del testimonio en todo el servicio del tabernculo; ningn extrao se ha de llegar  vosotros.
Y tendris la guarda del santuario, y la guarda del altar, para que no sea ms la ira sobre los hijos de Israel.
Porque he aqu yo he tomado  vuestros hermanos los Levitas de entre los hijos de Israel, dados  vosotros en don de Jehov, para que sirvan en el ministerio del tabernculo del testimonio.
Mas t y tus hijos contigo guardaris vuestro sacerdocio en todo negocio del altar, y del velo adentro, y ministraris. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sacerdocio; y el extrao que se llegare, morir.<CM>
Dijo ms Jehov  Aarn: He aqu yo te he dado tambin la guarda de mis ofrendas: todas las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razn de la uncin, y  tus hijos, por estatuto perpetuo.
Esto ser tuyo de la ofrenda de las cosas santas reservadas del fuego: toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda expiacin por el pecado de ellos, que me han de presentar, ser cosa muy santa para ti y para tus hijos.
En el santuario la comers; todo varn comer de ella: cosa santa ser para ti.
Esto tambin ser tuyo: la ofrenda elevada de sus dones, y todas las ofrendas agitadas de los hijos de Israel, he dado  ti, y  tus hijos, y  tus hijas contigo, por estatuto perpetuo: todo limpio en tu casa comer de ellas.
De aceite, y de mosto, y de trigo, todo lo ms escogido, las primicias de ello, que presentarn  Jehov,  ti las he dado.
Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traern  Jehov, sern tuyas: todo limpio en tu casa comer de ellas.
Todo lo consagrado por voto en Israel ser tuyo.
Todo lo que abriere matriz en toda carne que ofrecern  Jehov, as de hombres como de animales, ser tuyo: mas has de hacer redimir el primognito del hombre: tambin hars redimir el primognito de animal inmundo.
Y de un mes hars efectuar el rescate de ellos, conforme  tu estimacin, por precio de cinco siclos, al siclo del santuario, que es de veinte bolos.
Mas el primognito de vaca, y el primognito de oveja, y el primognito de cabra, no redimirs; santificados son: la sangre de ellos rociars sobre el altar, y quemars la grosura de ellos, ofrenda encendida en olor suave  Jehov.
Y la carne de ellos ser tuya: como el pecho de la mecedura y como la espaldilla derecha, ser tuya.
Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren  Jehov, helas dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo: pacto de sal perpetuo es delante de Jehov para ti y para tu simiente contigo.<CM>
Y Jehov dijo  Aarn: De la tierra de ellos no tendrs heredad, ni entre ellos tendrs parte: Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
Y he aqu yo he dado  los hijos de Lev todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernculo del testimonio.
Y no llegarn ms los hijos de Israel al tabernculo del testimonio, porque no lleven pecado, por el cual mueran.
Mas los Levitas harn el servicio del tabernculo del testimonio, y ellos llevarn su iniquidad: estatuto perpetuo por vuestras edades; y no poseern heredad entre los hijos de Israel.
Porque  los Levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecern  Jehov en ofrenda: por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseern heredad.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
As hablars  los Levitas, y les dirs: Cuando tomareis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaris de ellos en ofrenda mecida  Jehov el diezmo de los diezmos.
Y se os contar vuestra ofrenda como grano de la era, y como acopio del lagar.
As ofreceris tambin vosotros ofrenda  Jehov de todos vuestros diezmos que hubiereis recibido de los hijos de Israel; y daris de ellos la ofrenda de Jehov  Aarn el sacerdote.
De todos vuestros dones ofreceris toda ofrenda  Jehov; de todo lo mejor de ellos ofreceris la porcin que ha de ser consagrada.
Y les dirs: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, ser contado  los Levitas por fruto de la era, y commo fruto del lagar.
Y lo comeris en cualquier lugar, vosotros y vuestra familia: pues es vuestra remuneracin por vuestro ministerio en el tabernculo del testimonio.
Y cuando vosotros hubiereis ofrecido de ello lo mejor suyo, no llevaris por ello pecado: y no habis de contaminar las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriris.<CM>
Y Jehov habl  Moiss y  Aarn, diciendo:
Esta es la ordenanza de la ley que Jehov ha prescrito, diciendo: Di  los hijos de Israel que te traigan una vaca bermeja, perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo:
Y la daris  Eleazar el sacerdote, y l la sacar fuera del campo, y harla degollar en su presencia.
Y tomar Eleazar el sacerdote de su sangre con su dedo, y rociar hacia la delantera del tabernculo del testimonio con la sangre de ella siete veces;
Y har quemar la vaca ante sus ojos: su cuero y su carne y su sangre, con su estiercol, har quemar.
Luego tomar el sacerdote palo de cedro,  hisopo, y escarlata, y lo echar en medio del fuego en que arde la vaca.
El sacerdote lavar luego sus vestidos, lavar tambin su carne con agua, y despus entrar en el real; y ser inmundo el sacerdote hasta la tarde.
Asimismo el que la quem, lavar sus vestidos en agua, tambin lavar en agua su carne, y ser inmundo hasta la tarde.
Y un hombre limpio recoger las cenizas de la vaca, y las pondr fuera del campo en lugar limpio, y las guardar la congregacin de los hijos de Israel para el agua de separacin: es una expiacin.
Y el que recogi las cenizas de la vaca, lavar sus vestidos, y ser inmundo hasta la tarde: y ser  los hijos de Israel, y al extranjero que peregrina entre ellos, por estatuto perpetuo.<CM>
El que tocare muerto de cualquiera persona humana, siete das ser inmundo:
Este se purificar al tercer da con aquesta agua, y al sptimo da ser limpio; y si al tercer da no se purificare, no ser limpio al sptimo da.
Cualquiera que tocare en muerto, en persona de hombre que estuviere muerto, y no se purificare, el tabernculo de Jehov contamin; y aquella persona ser cortada de Israel: por cuanto el agua de la separacin no fu rociada sobre l, inmundo ser; y su inmundicia ser sobre l.
Esta es la ley para cuando alguno muriere en la tienda: cualquiera que entrare en la tienda y todo lo que estuviere en ella, ser inmundo siete das.
Y todo vaso abierto, sobre el cual no hubiere tapadera bien ajustada, sera inmundo.
Y cualquiera que tocare en muerto  cuchillo sobre la haz del campo,  en muerto,  en hueso humano,  en sepulcro, siete das ser inmundo.
Y para el inmundo tomarn de la ceniza de la quemada vaca de la expiacin, y echarn sobre ella agua viva en un vaso:
Y un hombre limpio tomar hisopo. y mojarlo en el agua, y rociar sobre la tienda, y sobre todos los muebles, y sobre las personas que all estuvieren, y sobre aquel que hubiere tocado el hueso,  el matado,  el muerto,  el sepulcro:
Y el limpio rociar sobre el inmundo al tercero y al sptimo da: y cuando lo habr purificado al da sptimo, l lavar luego sus vestidos, y  s mismo se lavar con agua, y ser limpio  la tarde.
Y el que fuere inmundo, y no se purificare, la tal persona ser cortada de entre la congregacin, por cuanto contamin el tabernculo de Jehov: no fu rociada sobre l el agua de separacin, es inmundo.
Y les ser por estatuto perpetuo: tambin el que rociare el agua de la separacin lavar sus vestidos; y el que tocare el agua de la separacin, ser inmundo hasta la tarde.
Y todo lo que el inmundo tocare, ser inmundo: y la persona que lo tocare, ser inmunda hasta la tarde.<CM>
Y LLEGARON los hijos de Israel, toda la congregacin, al desierto de Zin, en el mes primero, y asent el pueblo en Cades; y all muri Mara, y fu all sepultada.
Y como no hubiese agua para la congregacin, juntronse contra Moiss y Aarn.
Y rega el pueblo con Moiss, y hablaron diciendo: Ojal que nosotros hubiramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehov!
Y por qu hiciste venir la congregacin de Jehov  este desierto, para que muramos aqu nosotros y nuestras bestias?
Y por qu nos has hecho subir de Egipto, para traernos  este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de vias, ni granadas: ni aun de agua para beber.
Y furonse Moiss y Aarn de delante de la congregacin  la puerta del tabernculo del testimonio, y echronse sobre sus rostros; y la gloria de Jehov apareci sobre ellos.
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Toma la vara y reune la congregacin, t y Aarn tu hermano, y hablad  la pea en ojos de ellos; y ella dar su agua, y les sacars aguas de la pea, y dars de beber  la congregacin, y  sus bestias.
Entonces Moiss tom la vara de delante de Jehov, como l le mand.
Y juntaron Moiss y Aarn la congregacin delante de la pea, y djoles: Oid ahora, rebeldes: os hemos de hacer salir aguas de esta pea?
Entonces alz Moiss su mano,  hiri la pea con su vara dos veces: y salieron muchas aguas, y bebi la congregacin, y sus bestias.
Y Jehov dijo  Moiss y  Aarn: Por cuanto no cresteis en m, para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto, no meteris esta congregacin en la tierra que les he dado.
Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehov, y l se santific en ellos.<CM>
Y envi Moiss embajadores al rey de Edom desde Cades: As dice Israel tu hermano: T has sabido todo el trabajo que nos ha venido:
Cmo nuestros padres descendieron  Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los Egipcios nos maltrataron, y  nuestros padres;
Y clamamos  Jehov, el cual oy nuestra voz, y envi ngel, y sacnos de Egipto; y he aqu estamos en Cades, ciudad al extremo de tus confines:
Rogmoste que pasemos por tu tierra; no pasaremos por labranza, ni por via, ni beberemos agua de pozos: por el camino real iremos, sin apartarnos  la diestra ni  la siniestra, hasta que hayamos pasado tu trmino.
Y Edom le respondi: No pasars por mi pas, de otra manera saldr contra ti armado.
Y los hijos de Israel dijeron: Por el camino seguido iremos; y si bebiremos tus aguas yo y mis ganados, dar el precio de ellas: ciertamente sin hacer otra cosa, pasar de seguida.
Y l respondi: No pasars. Y sali Edom contra l con mucho pueblo, y mano fuerte.
No quiso, pues, Edom dejar pasar  Israel por su trmino, y apartse Israel de l.<CM>
Y partidos de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregacin, vinieron al monte de Hor.
Y Jehov habl  Moiss y Aarn en el monte de Hor, en los confines de la tierra de Edom, diciendo:
Aarn ser reunido  sus pueblos; pues no entrar en la tierra que yo di  los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes  mi mandamiento en las aguas de la rencilla.
Toma  Aarn y  Eleazar su hijo, y hazlos subir al monte de Hor;
Y haz desnudar  Aarn sus vestidos, y viste de ellos  Eleazar su hijo; porque Aarn ser reunido  sus pueblos, y all morir.
Y Moiss hizo como Jehov le mand: y subieron al monte de Hor  ojos de toda la congregacin.
Y Moiss hizo desnudar  Aarn de sus vestidos y vistilos  Eleazar su hijo: y Aarn muri all en la cumbre del monte: y Moiss y Eleazar descendieron del monte.
Y viendo toda la congregacin que Aarn era muerto, hicironle duelo por treinta das todas las familias de Israel.<CM>
Y OYENDO el Cananeo, el rey de Arad, el cual habitaba al medioda, que vena Israel por el camino de los centinelas, pele con Israel, y tom de l presa.
Entonces Israel hizo voto  Jehov, y dijo: Si en efecto entregares  este pueblo en mi mano, yo destruir sus ciudades.
Y Jehov escuch la voz de Israel, y entreg al Cananeo, y destruylos  ellos y  sus ciudades; y llam el nombre de aquel lugar Horma.<CM>
Y partieron del monte de Hor, camino del mar Bermejo, para rodear la tierra de Edom; y abatise el nimo del pueblo por el camino.
Y habl el pueblo contra Dios y Moiss: Por qu nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? que ni hay pan, ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
Y Jehov envi entre el pueblo serpientes ardientes, que mordan al pueblo: y muri mucho pueblo de Israel.
Entonces el pueblo vino  Moiss, y dijeron: Pecado hemos por haber hablado contra Jehov, y contra ti: ruega  Jehov que quite de nosotros estas serpientes. Y Moiss or por el pueblo.
Y Jehov dijo  Moiss: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre la bandera: y ser que cualquiera que fuere mordido y mirare  ella, vivir.
Y Moiss hizo una serpiente de metal, y psola sobre la bandera, y fu, que cuando alguna serpiente morda  alguno, miraba  la serpiente de metal, y viva.<CM>
Y partieron los hijos de Israel, y asentaron campo en Oboth.
Y partidos de Oboth, asentaron en Ije-abarim, en el desierto que est delante de Moab, al nacimiento del sol.
Partidos de all, asentaron en la arroyada de Zared.
De all movieron, y asentaron de la otra parte de Arnn, que est en el desierto, y que sale del trmino del Amorrheo; porque Arnn es trmino de Moab, entre Moab y el Amorrheo.
Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehov: Lo que hizo en el mar Bermejo, Y en los arroyos de Arnn:
Y  la corriente de los arroyos Que va  parar en Ar, Y descansa en el trmino de Moab.
Y de all vinieron  Beer: este es el pozo del cual Jehov dijo  Moiss: Junta al pueblo, y les dar agua.
Entonces cant Israel esta cancin: Sube, oh pozo;  l cantad:
Pozo, el cual cavaron los seores; Cavronlo los prncipes del pueblo, Y el legislador, con sus bordones.
Y de Mathana  Nahaliel: y de Nahaliel  Bamoth:
Y de Bamoth al valle que est en los campos de Moab, y  la cumbre de Pisga, que mira  Jesimn.<CM>
Y envi Israel embajadores  Sehn, rey de los Amorrheos, diciendo:
Pasar por tu tierra: no nos apartaremos por los labrados, ni por las vias; no beberemos las aguas de los pozos: por el camino real iremos, hasta que pasemos tu trmino.
Mas Sehn no dej pasar  Israel por su trmino: antes junt Sehn todo su pueblo, y sali contra Israel en el desierto: y vino  Jahaz, y pele contra Israel.
E hirile Israel  filo de espada, y tom su tierra desde Arnn hasta Jaboc, hasta los hijos de Ammn: porque el trmino de los hijos de Ammn era fuerte.
Y tom Israel todas estas ciudades: y habit Israel en todas las ciudades del Amorrheo, en Hesbn y en todas sus aldeas.
Porque Hesbn era la ciudad de Sehn, rey de los Amorrheos; el cual haba tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su tierra hasta Arnn.
Por tanto, dicen los proverbistas: Venid  Hesbn, Edifquese y represe la ciudad de Sehn:
Que fuego sali de Hesbn, Y llama de la ciudad de Sehn, Y consumi  Ar de Moab, A los seores de los altos de Arnn.
Ay de ti, Moab Perecido has, pueblo de Chmos: Puso sus hijos en huda, Y sus hijas en cautividad, Por Sehn rey de los Amorrheos.
Mas devastamos el reino de ellos; pereci Hesbn hasta Dibn, Y destruimos hasta Nopha y Medeba.
As habit Israel en la tierra del Amorrheo.
Y envi Moiss  reconocer  Jazer; y tomaron sus aldeas, y echaron al Amorrheo que estaba all.
Y volvieron, y subieron camino de Basn, y sali contra ellos Og rey de Basn, l y todo su pueblo, para pelear en Edrei.
Entonces Jehov dijo  Moiss: No le tengas miedo, que en tu mano lo he dado,  el y  todo su pueblo, y  su tierra; y hars de l como hiciste de Sehn, rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbn.
E hirieron  l, y  sus hijos, y  toda su gente, sin que le quedara uno, y poseyeron su tierra.<CM>
Y MOVIERON los hijos de Israel, y asentaron en los campos de Moab, de esta parte del Jordn de Jeric.
Y vi Balac, hijo de Zippor, todo lo que Israel haba hecho al Amorrheo.
Y Moab temi mucho  causa del pueblo que era mucho; y angustise Moab  causa de los hijos de Israel.
Y dijo Moab  los ancianos de Madin: Ahora lamer esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac, hijo de Zippor, era entonces rey de Moab.
Por tanto envi mensajeros  Balaam hijo de Beor,  Pethor, que est junto al ro en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aqu cubre la haz de la tierra, y habita delante de m:
Ven pues ahora, te ruego, maldceme este pueblo, porque es ms fuerte que yo: quiz podr yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo s que el que t bendijeres, ser bendito, y el que t maldijeres, ser maldito.
Y fueron los ancianos de Moab, y los ancianos de Madin, con las ddivas de adivinacin en su mano, y llegaron  Balaam, y le dijeron las palabras de Balac.
Y l les dijo: Reposad aqu esta noche, y yo os referir las palabras, como Jehov me hablare. As los prncipes de Moab se quedaron con Balaam.
Y vino Dios  Balaam, y djole: Qu varones son estos que estn contigo?
Y Balaam respondi  Dios: Balac hijo de Zippor, rey de Moab, ha enviado  m diciendo:
He aqu este pueblo que ha salido de Egipto, cubre la haz de la tierra: ven pues ahora, y maldcemelo; quiz podr pelear con l, y echarlo.
Entonces dijo Dios  Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito.
As Balaam se levant por la maana, y dijo  los prncipes de Balac: Volveos  vuestra tierra, porque Jehov no me quiere dejar ir con vosotros.
Y los prncipes de Moab se levantaron, y vinieron  Balac, y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros.<CM>
Y torn Balac  enviar otra vez ms prncipes, y ms honorables que los otros.
Los cuales vinieron  Balaam, y dijronle: As dice Balac, hijo de Zippor: Rugote que no dejes de venir  m:
Porque sin duda te honrar mucho, y har todo lo que me dijeres: ven pues ahora, maldceme  este pueblo.
Y Balaam respondi, y dijo  los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehov mi Dios, para hacer cosa chica ni grande.
Rugoos por tanto ahora, que reposeis aqu esta noche, para que yo sepa que me vuelve  decir Jehov.
Y vino Dios  Balaam de noche, y djole: Si vinieren  llamarte hombres, levntate y ve con ellos: empero hars lo que yo te dijere.
As Balaam se levant por la maana, y cinch su asna, y fu con los prncipes de Moab.<CM>
Y el furor de Dios se encendi porque l iba; y el ngel de Jehov se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, l montado sobre su asna, y con l dos mozos suyos.
Y el asna vi al ngel de Jehov, que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartse el asna del camino,  iba por el campo. Entonces hiri Balaam al asna para hacerla volver al camino.
Mas el ngel de Jehov se puso en una senda de vias que tena pared de una parte y pared de otra.
Y viendo el asna al ngel de Jehov, pegse  la pared, y apret contra la pared el pie de Balaam: y l volvi  herirla.
Y el ngel de Jehov pas ms all, y psose en una angostura, donde no haba camino para apartarse ni  diestra ni  siniestra.
Y viendo el asna al ngel de Jehov, echse debajo de Balaam: y enojse Balaam,  hiri al asna con el palo.
Entonces Jehov abri la boca al asna, la cual dijo  Balaam: Qu te he hecho, que me has herido estas tres veces?
Y Balaam respondi al asna: Porque te has burlado de m: ojal tuviera espada en mi mano, que ahora te matara!
Y el asna dijo  Balaam: No soy yo tu asna? sobre m has cabalgado desde que t me tienes hasta este da; he acostumbrado  hacerlo as contigo? Y l respondi: No.
Entonces Jehov abri los ojos  Balaam, y vi al ngel de Jehov que estaba en el camino, y tena su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia,  inclinse sobre su rostro.
Y el ngel de Jehov le dijo: Por qu has herido tu asna estas tres veces? he aqu yo he salido para contrarrestarte, porque tu camino es perverso delante de m:
El asna me ha visto, y hase apartado luego de delante de m estas tres veces: y si de m no se hubiera apartado, yo tambin ahora te matara  ti, y  ella dejara viva.
Entonces Balaam dijo al ngel de Jehov: He pecado, que no saba que t te ponas delante de m en el camino: mas ahora, si te parece mal, yo me volver.
Y el ngel de Jehov dijo  Balaam: Ve con esos hombres: empero la palabra que yo te dijere, esa hablars. As Balaam fu con los prncipes de Balac.<CM>
Y oyendo Balac que Balaam vena, sali  recibirlo  la ciudad de Moab, que est junto al trmino de Arnn, que es el cabo de los confines.
Y Balac dijo  Balaam: No envi yo  ti  llamarte? por qu no has venido  m? no puedo yo honrarte?
Y Balaam respondi  Balac: He aqu yo he venido  ti: mas podr ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablar.
Y fu Balaam con Balac, y vinieron  la ciudad de Husoth.
Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envi  Balaam, y  los prncipes que estaban con l.
Y el da siguiente Balac tom  Balaam,  hzolo subir  los altos de Baal, y desde all vi la extremidad del pueblo.<CM>
Y BALAAM dijo  Balac: Edifcame aqu siete altares, y preprame aqu siete becerros y siete carneros.
Y Balac hizo como le dijo Balaam: y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar.
Y Balaam dijo  Balac: Ponte junto  tu holocausto, y yo ir: quiz Jehov me vendr al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare, te la noticiar. Y as se fu solo.
Y vino Dios al encuentro de Balaam, y ste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro y un carnero.
Y Jehov puso palabra en la boca de Balaam, y djole: Vuelve  Balac, y has de hablar as.
Y volvi  l, y he aqu estaba l junto  su holocausto, l y todos los prncipes de Moab.
Y l tom su parbola, y dijo: De Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente: Ven, maldceme  Jacob; Y ven, execra  Israel.
Por qu maldecir yo al que Dios no maldijo? Y por qu he de execrar al que Jehov no ha execrado?
Porque de la cumbre de las peas lo ver, Y desde los collados lo mirar: He aqu un pueblo que habitar confiado, Y no ser contado entre las gentes.
Quin contar el polvo de Jacob, O el nmero de la cuarta parte de Israel? Muera mi persona de la muerte de los rectos, Y mi postrimera sea como la suya.
Entonces Balac dijo  Balaam: Qu me has hecho? hete tomado para que maldigas  mis enemigos, y he aqu has proferido bendiciones.
Y l respondi, y dijo: No observar yo lo que Jehov pusiere en mi boca para decirlo?<CM>
Y dijo Balac: Rugote que vengas conmigo  otro lugar desde el cual lo veas; su extremidad solamente vers, que no lo vers todo; y desde all me lo maldecirs.
Y llevlo al campo de Sophim,  la cumbre de Pisga, y edific siete altares, y ofreci un becerro y un carnero en cada altar.
Entonces l dijo  Balac: Ponte aqu junto  tu holocausto, y yo ir  encontrar  Dios all.
Y Jehov sali al encuentro de Balaam, y puso palabra en su boca, y djole: Vuelve  Balac, y as has de decir.
Y vino  l, y he aqu que l estaba junto  su holocausto, y con l los prncipes de Moab: y djole Balac: Qu ha dicho Jehov?
Entonces l tom su parbola, y dijo: Balac, levntate y oye; Escucha mis palabras, hijo de Zippor:
Dios no es hombre, para que mienta; Ni hijo de hombre para que se arrepienta: El dijo, y no har?; Habl, y no lo ejecutar?
He aqu, yo he tomado bendicin: Y l bendijo, y no podr revocarla.
No ha notado iniquidad en Jacob, Ni ha visto perversidad en Israel: Jehov su Dios es con l, Y jbilo de rey en l.
Dios los ha sacado de Egipto; Tiene fuerzas como de unicornio.
Porque en Jacob no hay agero, Ni adivinacin en Israel: Como ahora, ser dicho de Jacob y de Israel: Lo que ha hecho Dios!
He aqu el pueblo, que como len se levantar, Y como len se erguir: No se echar hasta que coma la presa, Y beba la sangre de los muertos.
Entonces Balac dijo  Balaam: Ya que no lo maldices, ni tampoco lo bendigas.
Y Balaam respondi, y dijo  Balac: No te he dicho que todo lo que Jehov me dijere, aquello tengo de hacer?
Y dijo Balac  Balaam: Rugote que vengas, te llevar  otro lugar; por ventura parecer bien  Dios que desde all me lo maldigas.
Y Balac llev  Balaam  la cumbre de Peor, que mira hacia Jesimn.
Entonces Balaam dijo  Balac: Edifcame aqu siete altares, y preprame aqu siete becerros y siete carneros.
Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreci un becerro y un carnero en cada altar.<CM>
Y COMO vi Balaam que pareca bien  Jehov que el bendijese  Israel, no fu, como la primera y segunda vez,  encuentro de ageros, sino que puso su rostro hacia el desierto;
Y alzando sus ojos, vi  Israel alojado por sus tribus; y el espritu de Dios vino sobre l.
Entonces tom su parbola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Y dijo el varn de ojos abiertos:
Dijo el que oy los dichos de Dios, El que vi la visin del Omnipotente; Cado, mas abiertos los ojos:
Cun hermosas son tus tiendas, oh Jacob, Tus habitaciones, oh Israel!
Como arroyos estn extendidas, Como huertos junto al ro, Como linloes plantados por Jehov, Como cedros junto  las aguas.
De sus manos destilarn aguas, Y su simiente ser en muchas aguas: Y ensalzarse ha su rey ms que Agag, Y su reino ser ensalzado.
Dios lo sac de Egipto; Tiene fuerzas como de unicornio: Comer  las gentes sus enemigas, Y desmenuzar sus huesos, Y asaetear con sus saetas.
Se encorvar para echarse como len, Y como leona; quin lo despertar? Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren.<CM>
Entonces se encendi la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus palmas le dijo: Para maldecir  mis enemigos te he llamado, y he aqu los has resueltamente bendecido ya tres veces.
Hyete, por tanto, ahora  tu lugar: yo dije que te honrara, mas he aqu que Jehov te ha privado de honra.
Y Balaam le respondi: No lo declar yo tambin  tus mensajeros que me enviaste, diciendo:
Si Balac me dise su casa llena de plata y oro, yo no podr traspasar el dicho de Jehov para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio; mas lo que Jehov hablare, eso dir yo?
He aqu yo me voy ahora  mi pueblo: por tanto, ven, te indicar lo que este pueblo ha de hacer  tu pueblo en los postrimeros das.<CM>
Y tom su parbola, y dijo: Dijo Balaam hijo de Beor, Dijo el varn de ojos abiertos:
Dijo el que oy los dichos de Jehov, Y el que sabe la ciencia del Altsimo, El que vi la visin del Omnipotente; Cado, mas abiertos los ojos:
Verlo, mas no ahora: Lo mirar, mas no de cerca: Saldr ESTRELLA de Jacob, Y levantarse cetro de Israel, Y herir los cantones de Moab, Y destruir  todos los hijos de Seth.
Y ser tomada Edom, Ser tambin tomada Seir por sus enemigos, E Israel se portar varonilmente.
Y el de Jacob se enseorear, Y destruir de la ciudad lo que quedare.
Y viendo  Amalec, tom su parbola, y dijo: Amalec, cabeza de gentes; Mas su postrimera perecer para siempre.
Y viendo al Cineo, tom su parbola, y dijo: Fuerte es tu habitacin, Pon en la pea tu nido:
Que el Cineo ser echado, Cuando Assur te llevar cautivo.
Todava tom su parbola, y dijo: Ay! quin vivir cuando hiciere Dios estas cosas?
Y vendrn navos de la costa de Cittim, Y afligirn  Assur, afligirn tambin  Eber: Mas l tambin perecer para siempre.
Entonces se levant Balaam, y se fu, y volvise  su lugar: y tambin Balac se fu por su camino.<CM>
Y REPOSO Israel en Sittim, y el pueblo empez  fornicar con las hijas de Moab:
Las cuales llamaron al pueblo  los sacrificios de sus dioses: y el pueblo comi,  inclinse  sus dioses.
Y allegse el pueblo  Baal-peor; y el furor de Jehov se encendi contra Israel.
Y Jehov dijo  Moiss: Toma todos los prncipes del pueblo, y ahrcalos  Jehov delante del sol; y la ira del furor de Jehov se apartar de Israel.
Entonces Moiss dijo  los jueces de Israel: Matad cada uno  aquellos de los suyos que se han allegado  Baal-peor.<CM>
Y he aqu un varn de los hijos de Israel vino y trajo una Madianita  sus hermanos,  ojos de Moiss y de toda la congregacin de los hijos de Israel, llorando ellos  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y vilo Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn el sacerdote, y levantse de en medio de la congregacin, y tom una lanza en su mano:
Y fu tras el varn de Israel  la tienda, y alancelos  ambos, al varn de Israel, y  la mujer por su vientre. Y ces la mortandad de los hijos de Israel.
Y murieron de aquella mortandad veinte y cuatro mil.
Entonces Jehov habl  Moiss, diciendo:
Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn el sacerdote, ha hecho tornar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entre ellos: por lo cual yo no he consumido en mi celo  los hijos de Israel.
Por tanto di les: He aqu yo establezco mi pacto de paz con l;
Y tendr l, y su simiente despus de l, el pacto del sacerdocio perpetuo; por cuanto tuvo celo por su Dios,  hizo expiacin por los hijos de Israel.
Y el nombre del varn muerto, que fu muerto con la Madianita, era Zimri hijo de Salu, jefe de una familia de la tribu de Simen.
Y el nombre de la mujer Madianita muerta, era Cozbi, hija de Zur, prncipe de pueblos, padre de familia en Madin.<CM>
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Hostilizaris  los Madianitas, y los heriris:
Por cuanto ellos os afligieron  vosotros con sus ardides, con que os han engaado en el negocio de Peor, y en el negocio de Cozbi, hija del prncipe de Madin, su hermana, la cual fu muerta el da de la mortandad por causa de Peor.<CM>
Y ACONTECIO despus de la mortandad, que Jehov habl  Moiss, y  Eleazar hijo del sacerdote Aarn, diciendo:
Tomad la suma de toda la congregacin de los hijos de Israel, de veinte aos arriba, por las casas de sus padres, todos los que puedan salir  la guerra en Israel.
Y Moiss y Eleazar el sacerdote hablaron con ellos en los campos de Moab, junto al Jordn de Jeric, diciendo:
Contaris el pueblo de veinte aos arriba, como mand Jehov  Moiss y  los hijos de Israel, que haban salido de tierra de Egipto.<CM>
Rubn primognito de Israel: los hijos de Rubn: Hanoc, del cual era la familia de los Hanochtas; de Phall, la familia de los Phalluitas;
De Hesrn, la familia de los Hesronitas; de Carmi, la familia de los Carmitas.
Estas son las familias de los Rubenitas: y sus contados fueron cuarenta y tres mil setecientos y treinta.
Y los hijos de Phall: Eliab.
Y los hijos de Eliab: Nemuel, y Dathn, y Abiram. Estos Dathn y Abiram fueron los del consejo de la congregacin, que hicieron el motn contra Moiss y Aarn con la compaa de Cor, cuando se amotinaron contra Jehov.
Que la tierra abri su boca y trag  ellos y  Cor, cuando aquella compaa muri, cuando consumi el fuego doscientos y cincuenta varones, los cuales fueron por seal.
Mas los hijos de Cor no murieron.
Los hijos de Simen por sus familias: de Nemuel, la familia de los Nemuelitas; de Jamn, la familia de los Jaminitas; de Jachn, la familia de los Jachnitas;
De Zera, la familia de los Zeraitas; de Saul, la familia de los Saulitas.
Estas son las familias de los Simeonitas, veinte y dos mil y doscientos.
Los hijos de Gad por sus familias: de Zephn, la familia de los Zephonitas; de Aggi, la familia de los Aggitas; de Suni, la familia de los Sunitas;
De Ozni, la familia de los Oznitas; de Eri, la familia de los Eritas;
De Aroz, la familia de los Aroditas; de Areli, la familia de los Arelitas.
Estas son las familias de Gad, por sus contados, cuarenta mil y quinientos.
Los hijos de Jud: Er y Onn; y Er y Onn murieron en la tierra de Canan.
Y fueron los hijos de Jud por sus familias: de Sela, la familia de los Selaitas; de Phares, la familia de los Pharesitas; de Zera, la familia de los Zeraitas.
Y fueron los hijos de Phares: de Hesrn, la familia de los Hesronitas; de Hamul, la familia de los Hamulitas.
Estas son las familias de Jud, por sus contados, setenta y seis mil y quinientos.
Los hijos de Issachr por sus familias: de Thola, la familia de los Tholaitas; de Pu la familia de los Puanitas;
De Jasub, la familia de los Jasubitas; de Simron, la familia de los Simronitas.
Estas son las familias de Issachr, por sus contados, sesenta y cuatro mil y trescientos.
Los hijos de Zabuln por sus familias: de Sered, la familia de los Sereditas; de Eln, la familia de los Elonitas; de Jalel, la familia de los Jalelitas.
Estas son las familias de los Zabulonitas, por sus contados, sesenta mil y quinientos.
Los hijos de Jos por sus familias: Manass y Ephraim.
Los hijos de Manass: de Machr, la familia de los Machritas; y Machr engendr  Galaad; de Galaad, la familia de los Galaaditas.
Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los Jezeritas; de Helec, la familia de los Helecitas;
De Asriel, la familia de los Asrielitas: de Sechm, la familia de los Sechmitas;
De Semida, la familia de los Semidaitas; de Hepher, la familia de los Hepheritas.
Y Salphaad, hijo de Hepher, no tuvo hijos sino hijas: y los nombres de las hijas de Salphaad fueron Maala, y Noa, y Hogla, y Milca, y Tirsa.
Estas son las familias de Manass; y sus contados, cincuenta y dos mil y setecientos.
Estos son los hijos de Ephraim por sus familias: de Suthala, la familia de los Suthalaitas; de Bechr, la familia de los Bechritas; de Tahan, la familia de los Tahanitas.
Y estos son los hijos de Suthala: de Hern, la familia de los Heranitas.
Estas son las familias de los hijos de Ephraim, por sus contados, treinta y dos mil y quinientos. Estos son los hijos de Jos por sus familias.
Los hijos de Benjamn por sus familias: de Bela, la familia de los Belaitas; de Asbel, la familia de los Asbelitas; de Achram, la familia de los Achramitas;
De Supham, la familia de los Suphamitas; de Hupham, la familia de los Huphamitas.
Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamn: de Ard, la familia de los Arditas; de Naamn, la familia de los Naamanitas.
Estos son los hijos de Benjamn por sus familias; y sus contados, cuarenta y cinco mil y seiscientos.
Estos son los hijos de Dan por sus familias: de Suham, la familia de los Suhamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias.
Todas las familias de los Suhamitas, por sus contados, sesenta y cuatro mil y cuatrocientos.
Los hijos de Aser por sus familias: de Imna, la familia de los Imnaitas; de Issui, la familia de los Issuitas; de Beria, la familia de los Beriaitas.
Los hijos de Beria: de Heber, la familia de los Heberitas; de Malchel, la familia de los Malchelitas.
Y el nombre de la hija de Aser fu Sera.
Estas son las familias de los hijos de Aser, por sus contados, cincuenta y tres mil y cuatrocientos.
Los hijos de Nephtal por sus familias: de Jahzeel, la familia de los Jahzeelitas; de Guni, la familia de los Gunitas;
De Jeser, la familia de los Jeseritas; de Sillem, la familia de los Sillemitas.
Estas son las familias de Nephtal por sus familias; y sus contados, cuarenta y cinco mil y cuatrocientos.
Estos son los contados de los hijos de Israel, seiscientos y un mil setecientos y treinta.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
A estos se repartir la tierra en heredad, por la cuenta de los nombres.
A los ms dars mayor heredad, y  los menos menor; y  cada uno se le dar su heredad conforme  sus contados.
Empero la tierra ser repartida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarn.
Conforme  la suerte ser repartida su heredad entre el grande y el pequeo.<CM>
Y los contados de los Levitas por sus familias son estos: de Gersn, la familia de los Gersonitas; de Coath, la familia de los Coathitas; de Merari, la familia de los Meraritas.
Estas son las familias de los Levitas: la familia de los Libnitas, la familia de los Hebronitas, la familia de los Mahalitas, la familia de los Musitas, la familia de los Coritas. Y Coath engendr  Amram.
Y la mujer de Amram se llam Jochbed, hija de Lev, la cual naci  Lev en Egipto: sta pari de Amram  Aarn y  Moiss, y  Mara su hermana.
Y  Aarn nacieron Nadab y Abi, Eleazar  Ithamar.
Mas Nadab y Abi murieron, cuando ofrecieron fuego extrao delante de Jehov.
Y los contados de los Levitas fueron veinte y tres mil, todos varones de un mes arriba: porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les haba de ser dada heredad entre los hijos de Israel.<CM>
Estos son los contados por Moiss y Eleazar el sacerdote, los cuales contaron los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordn de Jeric.
Y entre estos ninguno hubo de los contados por Moiss y Aarn el sacerdote, los cuales contaron  los hijos de Israel en el desierto de Sina.
Porque Jehov les dijo: Han de morir en el desierto: y no qued varn de ellos, sino Caleb hijo de Jephone, y Josu hijo de Nun.<CM>
Y LAS hijas de Salphaad, hijo de Hepher, hijo de Galaad, hijo de Machr, hijo de Manass, de las familias de Manass, hijo de Jos, los nombres de las cuales eran Maala, y Noa, y Hogla, y Milca, y Tirsa, llegaron;
Y presentronse delante de Moiss, y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los prncipes, y de toda la congregacin,  la puerta del tabernculo del testimonio, y dijeron:
Nuestro padre muri en el desierto, el cual no estuvo en la junta que se reuni contra Jehov en la compaa de Cor: sino que en su pecado muri, y no tuvo hijos.
Por qu ser quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.
Y Moiss llev su causa delante de Jehov.
Y Jehov respondi  Moiss, diciendo:
Bien dicen las hijas de Salphaad: has de darles posesin de heredad entre los hermanos de su padre; y traspasars la heredad de su padre  ellas.
Y  los hijos de Israel hablars, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaris su herencia  su hija:
Y si no tuviere hija, daris su herencia  sus hermanos:
Y si no tuviere hermanos, daris su herencia  los hermanos de su padre.
Y si su padre no tuviere hermanos, daris su herencia  su pariente ms cercano de su linaje, el cual la poseer: y ser  los hijos de Israel por estatuto de derecho, como Jehov mand  Moiss.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: Sube  este monte Abarim, y vers la tierra que he dado  los hijos de Israel.
Y despus que la habrs visto, t tambin sers reunido  tus pueblos, como fu reunido tu hermano Aarn:
Pues fuisteis rebeldes  mi dicho en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregacin, para santificarme en las aguas  ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin.<CM>
Entonces respondi Moiss  Jehov, diciendo:
Ponga Jehov, Dios de los espritus de toda carne, varn sobre la congregacin,
Que salga delante de ellos, y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca; porque la congregacin de Jehov no sea como ovejas sin pastor.
Y Jehov dijo  Moiss: Toma  Josu hijo de Nun, varn en el cual hay espritu, y pondrs tu mano sobre l;
Y ponerlo has delante de Eleazar el sacerdote, y delante de toda la congregacin; y le dars rdenes en presencia de ellos.
Y pondrs de tu dignidad sobre l, para que toda la congregacin de los hijos de Israel le obedezcan.
Y l estar delante de Eleazar el sacerdote, y  l preguntar por el juicio del Urim delante de Jehov: por el dicho de l saldrn, y por el dicho de l entrarn, l, y todos los hijos de Israel con l, y toda la congregacin.
Y Moiss hizo como Jehov le haba mandado; que tom  Josu, y le puso delante de Eleazar el sacerdote, y de toda la congregacin:
Y puso sobre l sus manos, y dile rdenes, como Jehov haba mandado por mano de Moiss.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss, diciendo:
Manda  los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor  m agradable, guardaris, ofrecindomelo  su tiempo.
Y les dirs: Esta es la ofrenda encendida que ofreceris  Jehov: dos corderos sin tacha de un ao, cada un da, ser el holocausto continuo.
El un cordero ofrecers por la maana, y el otro cordero ofrecers entre las dos tardes:
Y la dcima de un epha de flor de harina, amasada con una cuarta de un hin de aceite molido, en presente.
Es holocausto continuo, que fu hecho en el monte de Sina en olor de suavidad, ofrenda encendida  Jehov.
Y su libacin, la cuarta de un hin con cada cordero: derramars libacin de superior vino  Jehov en el santuario.
Y ofrecers el segundo cordero entre las dos tardes: conforme  la ofrenda de la maana, y conforme  su libacin ofrecers, ofrenda encendida en olor de suavidad  Jehov.<CM>
Mas el da del sbado dos corderos de un ao sin defecto, y dos dcimas de flor de harina amasada con aceite, por presente, con su libacin:
Es el holocausto del sbado en cada sbado, adems del holocausto continuo y su libacin.
Y en los principios de vuestros meses ofreceris en holocausto  Jehov dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un ao sin defecto;
Y tres dcimas de flor de harina amasada con aceite, por presente con cada becerro; y dos dcimas de flor de harina amasada con aceite, por presente con cada carnero;
Y una dcima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda por presente con cada cordero: holocausto de olor suave, ofrenda encendida  Jehov.
Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y el tercio de un hin con cada carnero, y la cuarta de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del ao.
Y un macho cabro en expiacin se ofrecer  Jehov, adems del holocausto continuo con su libacin.<CM>
Mas en el mes primero,  los catorce del mes ser la pascua de Jehov.
Y  los quince das de aqueste mes, la solemnidad: por siete das se comern zimos.
El primer da, santa convocacin; ninguna obra servil haris:
Y ofreceris por ofrenda encendida en holocausto  Jehov dos becerros de la vacada, y un carnero, y siete corderos de un ao: sin defecto los tomaris:
Y su presente de harina amasada con aceite: tres dcimas con cada becerro, y dos dcimas con cada carnero ofreceris;
Con cada uno de los siete corderos ofreceris una dcima;
Y un macho cabro por expiacin, para reconciliaros.
Esto ofreceris adems del holocausto de la maana, que es el holocausto continuo.
Conforme  esto ofreceris cada uno de los siete das, vianda y ofrenda encendida en olor de suavidad  Jehov; ofrecerse ha, adems del holocausto continuo, con su libacin.
Y el sptimo da tendris santa convocacin: ninguna obra servil haris.
Adems el da de las primicias, cuando ofreciereis presente nuevo  Jehov en vuestras semanas, tendris santa convocacin: ninguna obra servil haris:
Y ofreceris en holocausto, en olor de suavidad  Jehov, dos becerros de la vacada, un carnero, siete corderos de un ao:
Y el presente de ellos, flor de harina amasada con aceite, tres dcimas con cada becerro, dos dcimas con cada carnero,
Con cada uno de los siete corderos una dcima;
Un macho cabro, para hacer expiacin por vosotros.
Los ofreceris, adems del holocausto continuo con sus presentes, y sus libaciones: sin defecto los tomaris.<CM>
Y EL sptimo mes, al primero del mes tendris santa convocacin: ninguna obra servil haris; os ser da de sonar las trompetas.
Y ofreceris holocausto por olor de suavidad  Jehov, un becerro de la vacada, un carnero, siete corderos de un ao sin defecto;
Y el presente de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres dcimas con cada becerro, dos dcimas con cada carnero,
Y con cada uno de los siete corderos, una dcima;
Y un macho cabro por expiacin, para reconciliaros:
Adems del holocausto del mes, y su presente, y el holocausto continuo y su presente, y sus libaciones, conforme  su ley, por ofrenda encendida  Jehov en olor de suavidad.
Y en el diez de este mes sptimo tendris santa convocacin, y afligiris vuestras almas: ninguna obra haris:
Y ofreceris en holocausto  Jehov por olor de suavidad, un becerro de la vacada, un carnero, siete corderos de un ao; sin defecto los tomaris:
Y sus presentes, flor de harina amasada con aceite, tres dcimas con cada becerro, dos dcimas con cada carnero,
Y con cada uno de los siete corderos, una dcima;
Un macho cabro por expiacin: adems de la ofrenda de las expiaciones por el pecado, y del holocausto continuo, y de sus presentes, y de sus libaciones.<CM>
Tambin  los quince das del mes sptimo tendris santa convocacin; ninguna obra servil haris, y celebraris solemnidad  Jehov por siete das;
Y ofreceris en holocausto, en ofrenda encendida  Jehov en olor de suavidad, trece becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un ao: han de ser sin defecto;
Y los presentes de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres dcimas con cada uno de los trece becerros, dos dcimas con cada uno de los dos carneros,
Y con cada uno de los catorce corderos, una dcima;
Y un macho cabro por expiacin: adems del holocausto continuo, su presente y su libacin.
Y el segundo da, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defecto;
Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme  la ley;
Y un macho cabro por expiacin: adems del holocausto continuo, y su presente y su libacin.
Y el da tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defecto;
Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme  la ley;
Y un macho cabro por expiacin: adems del holocausto continuo, y su presente y su libacin.
Y el cuarto da, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defecto;
Sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme  la ley;
Y un macho cabro por expiacin: adems del holocausto continuo, su presente y su libacin.
Y el quinto da, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defecto;
Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme  la ley;
Y un macho cabro por expiacin: adems del holocausto continuo, su presente y su libacin.
Y el sexto da, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defecto;
Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme  la ley;
Y un macho cabro por expiacin: adems del holocausto continuo, su presente y sus libaciones.
Y el sptimo da, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defecto;
Y sus presentes y sus libaciones con los becerros, con los carneros, y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme  la ley;
Y un macho cabro por expiacin: adems del holocausto continuo, con su presente y su libacin.
El octavo da tendris solemnidad: ninguna obra servil haris:
Y ofreceris en holocausto, en ofrenda encendida de olor suave  Jehov, un novillo, un carnero, siete corderos de un ao sin defecto;
Sus presentes y sus libaciones con el novillo, con el carnero, y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme  la ley;
Y un macho cabro por expiacin: adems del holocausto continuo, con su presente y su libacin.
Estas cosas ofreceris  Jehov en vuestras solemnidades, adems de vuestros votos, y de vuestras ofrendas libres, para vuestros holocaustos, y para vuestros presentes, y para vuestras libaciones y para vuestras paces.
<WTH30-1> Y MOISS dijo  los hijos de Israel, conforme  todo lo que Jehov le haba mandado.<CM>
<WTH30-2> Y habl Moiss  los prncipes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehov ha mandado.
<WTH30-3> Cuando alguno hiciere voto  Jehov,  hiciere juramento ligando su alma con obligacin, no violar su palabra: har conforme  todo lo que sali de su boca.<CM>
<WTH30-4> Mas la mujer, cuando hiciere voto  Jehov, y se ligare con obligacin en casa de su padre, en su mocedad;
<WTH30-5> Si su padre oyere su voto, y la obligacin con que lig su alma, y su padre callare  ello, todos los votos de ella sern firmes, y toda obligacin con que hubiere ligado su alma, firme ser.
<WTH30-6> Mas si su padre le vedare el da que oyere todos sus votos y sus obligaciones, con que ella hubiere ligado su alma, no sern firmes; y Jehov la perdonar, por cuanto su padre le ved.
<WTH30-7> Empero si fure casada,  hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa con que obligue su alma;
<WTH30-8> Si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare  ello, los votos de ella sern firmes, y la obligacin con que lig su alma, firme ser.
<WTH30-9> Pero si cuando su marido lo oy, le ved, entonces el voto que ella hizo, y lo que pronunci de sus labios con que lig su alma, ser nulo; y Jehov lo perdonar.
<WTH30-10> Mas todo voto de viuda,  repudiada, con que ligare su alma, ser firme.
<WTH30-11> Y si hubiere hecho voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma con obligacin de juramento,
<WTH30-12> Si su marido oy, y call  ello, y no le ved; entonces todos sus votos sern firmes, y toda obligacin con que hubiere ligado su alma, firme ser.
<WTH30-13> Mas si su marido los anul el da que los oy; todo lo que sali de sus labios cuanto  sus votos, y cuanto  la obligacin de su alma, ser nulo; su marido los anul, y Jehov la perdonar.
<WTH30-14> Todo voto,  todo juramento obligndose  afligir el alma, su marido lo confirmar,  su marido lo anular.
<WTH30-15> Empero si su marido callare  ello de da en da, entonces confirm todos sus votos, y todas las obligaciones que estn sobre ella: confirmlas, por cuanto call  ello el da que lo oy.
<WTH30-16> Mas si las anulare despus de haberlas oido, entonces l llevar el pecado de ella.
<WTH30-17> Estas son las ordenanzas que Jehov mand  Moiss entre el varn y su mujer, entre el padre y su hija, durante su mocedad en casa de su padre.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss, diciendo:
Haz la venganza de los hijos de Israel sobre los Madianitas; despus sers recogido  tus pueblos.
Entonces Moiss habl al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra,  irn contra Madin, y harn la venganza de Jehov en Madin.
Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Israel, enviaris  la guerra.
As fueron dados de los millares de Israel, mil por cada tribu, doce mil  punto de guerra.
Y Moiss los envi  la guerra: mil por cada tribu envi: y Phinees, hijo de Eleazar sacerdote, fu  la guerra con los santos instrumentos, con las trompetas en su mano para tocar.<CM>
Y pelearon contra Madin, como Jehov lo mand  Moiss, y mataron  todo varn.
Mataron tambin, entre los muertos de ellos,  los reyes de Madin: Evi, y Recem, y Zur, y Hur, y Reba, cinco reyes de Madin;  Balaam tambin, hijo de Beor, mataron  cuchillo.
Y llevaron cautivas los hijos de Israel las mujeres de los Madianitas, y sus chiquitos y todas sus bestias, y todos sus ganados; y arrebataron toda su hacienda.
Y abrasaron con fuego todas sus ciudades, aldeas y castillos.
Y tomaron todo el despojo, y toda la presa, as de hombres como de bestias.
Y trajeron  Moiss, y  Eleazar el sacerdote, y  la congregacin de los hijos de Israel, los cautivos y la presa y los despojos, al campo en los llanos de Moab, que estn junto al Jordn de Jeric.<CM>
Y salieron Moiss y Eleazar el sacerdote, y todos los prncipes de la congregacin,  recibirlos fuera del campo.
Y enojse Moiss contra los capitanes del ejrcito, contra los tribunos y centuriones que volvan de la guerra;
Y djoles Moiss: Todas las mujeres habis reservado?
He aqu ellas fueron  los hijos de Israel, por consejo de Balaam, para causar prevaricacin contra Jehov en el negocio de Peor; por lo que hubo mortandad en la congregacin de Jehov.
Matad pues ahora todos los varones entre los nios: matad tambin toda mujer que haya conocido varn carnalmente.
Y todas las nias entre las mujeres, que no hayan conocido ayuntamiento de varn, os reservaris vivas.
Y vosotros quedaos fuera del campo siete das: y todos los que hubieren matado persona, y cualquiera que hubiere tocado muerto, os purificaris al tercero y al sptimo da, vosotros y vuestros cautivos.
Asimismo purificaris todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelos de cabra, y todo vaso de madera.
Y Eleazar el sacerdote dijo  los hombres de guerra que venan de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehov ha mandado  Moiss:
Ciertamente el oro, y la plata, metal, hierro, estao, y plomo,
Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haris pasar, y ser limpio, bien que en las aguas de purificacin habr de purificarse: mas haris pasar por agua todo lo que no aguanta el fuego.
Adems lavaris vuestros vestidos el sptimo da, y as seris limpios; y despus entraris en el campo.<CM>
Y Jehov habl  Moiss, diciendo:
Toma la cuenta de la presa que se ha hecho, as de las personas como de las bestias, t y el sacerdote Eleazar, y las cabezas de los padres de la congregacin:
Y partirs por mitad la presa entre los que pelearon, los que salieron  la guerra, y toda la congregacin.
Y apartars para Jehov el tributo de los hombres de guerra, que salieron  la guerra: de quinientos uno, as de las personas como de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas:
De la mitad de ellos lo tomars; y dars  Eleazar el sacerdote la ofrenda de Jehov.
Y de la mitad perteneciente  los hijos de Israel tomars uno de cincuenta, de las personas, de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas, de todo animal; y los dars  los Levitas, que tienen la guarda del tabernculo de Jehov.
E hicieron Moiss y Eleazar el sacerdote como Jehov mand  Moiss.
Y fu la presa, el resto de la presa que tomaron los hombres de guerra, seiscientas y setenta y cinco mil ovejas,
Y setenta y dos mil bueyes,
Y setenta y un mil asnos;
Y en cuanto  personas, de mujeres que no haban conocido ayuntamiento de varn, en todas trenita y dos mil.
Y la mitad, la parte de los que haban salido  la guerra, fu el nmero de trescientas treinta y siete mil y quinientas ovejas.
Y el tributo para Jehov de la ovejas, fu seiscientas setenta y cinco.
Y de los bueyes, treinta y seis mil: y de ellos el tributo para Jehov, setenta y dos.
Y de los asnos, treinta mil y quinientos: y de ellos el tributo para Jehov, setenta y uno.
Y de las personas, diez y seis mil: y de ellas el tributo para Jehov, trteinta y dos personas.
Y di Moiss el tributo, por elevada ofrenda  Jehov,  Eleazar el sacerdote, como Jehov lo mand  Moiss.
Y de la mitad para los hijos de Israel, que apart Moiss de los hombres que haban ido  la guerra;
(La mitad para la congregacin fu: de las ovejas, trescientas treinta y siete mil y quinientas;
Y de los bueyes, treinta y seis mil;
Y de los asnos, treinta mil y quinientos;
Y de las personas, diez y seis mil:)
De la mitad, pues, para los hijos de Israel tom Moiss uno de cada cincuenta, as de las personas como de los animales, y dilos  los Levitas, que tenan la guarda del tabernculo de Jehov; como Jehov lo haba mandado  Moiss.<CM>
Y llegaron  Moiss los jefes de los millares de aquel ejrcito, los tribunos y centuriones;
Y dijeron  Moiss: Tus siervos han tomado razn de los hombres de guerra que estn en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros.
Por lo cual hemos ofrecido  Jehov ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, vasos de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos, y cadenas, para hacer expiacin por nuestras almas delante de Jehov.
Y Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de ellos, alhajas, todas elaboradas.
Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron  Jehov de los tribunos y centuriones, fu diez y seis mil setecientos y cincuenta siclos.
Los hombres del ejrcito haban pillado cada uno para s.
Recibieron, pues, Moiss y el sacerdote Eleazar, el oro de los tribunos y centuriones, y trajronlo al tabernculo del testimonio, por memoria de los hijos de Israel delante de Jehov.<CM>
Y LOS hijos de Rubn y los hijos de Gad tenan una muy grande muchedumbre de ganado; los cuales viendo la tierra de Jazer y de Galaad, pareciles el pas lugar de ganado.
Y vinieron los hijos de Gad y los hijos de Rubn, y hablaron  Moiss, y  Eleazar el sacerdote, y  los prncipes de la congregacin, diciendo:
Ataroth, y Dibn, y Jazer, y Nimra, y Hesbn, y Eleale, y Sabn, y Nebo, y Ben,
La tierra que Jehov hiri delante de la congregacin de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado.
Por tanto, dijeron, si hallamos gracia en tus ojos, dse esta tierra  tus siervos en heredad, y no nos hagas pasar el Jordn.
Y respondi Moiss  los hijos de Gad y  los hijos de Rubn: Vendrn vuestros hermanos  la guerra, y vosotros os quedaris aqu?
Y por qu prevens el nimo de los hijos de Israel, para que no pasen  la tierra que les ha dado Jehov?
As hicieron vuestros padres, cuando los envi desde Cades-barnea para que viesen la tierra.
Que subieron hasta la arroyada de Escol, y despus que vieron la tierra, preocuparon el nimo de los hijos de Israel, para que no viniesen  la tierra que Jehov les haba dado.
Y el furor de Jehov se encendi entonces, y jur diciendo:
Que no vern los varones que subieron de Egipto de veinte aos arriba, la tierra por la cual jur  Abraham, Isaac, y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de m;
Excepto Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, y Josu hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehov.
Y el furor de Jehov se encendi en Israel,  hzolos andar errantes cuarenta aos por el desierto, hasta que fu acabada toda aquella generacin, que haba hecho mal delante de Jehov.
Y he aqu vosotros habis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para aadir an  la ira de Jehov contra Israel.
Si os volviereis de en pos de l, l volver otra vez  dejaros en el desierto, y destruiris  todo este pueblo.<CM>
Entonces ellos se allegaron  l y dijeron: Edificaremos aqu majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros nios;
Y nosotros nos armaremos,  iremos con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los metamos en su lugar: y nuestros nios quedarn en ciudades fuertes  causa de los moradores del pas.
No volveremos  nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean cada uno su heredad.
Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordn ni adelante, por cuanto tendremos ya nuestra heredad de estotra parte del Jordn al oriente.
Entonces les respondi Moiss: Si lo hiciereis as, si os apercibiereis para ir delante de Jehov  la guerra,
Y pasareis todos vosotros armados el Jordn delante de Jehov, hasta que haya echado  sus enemigos de delante de s,
Y sea el pas sojuzgado delante de Jehov; luego volveris, y seris libres de culpa para con Jehov, y para con Israel; y esta tierra ser vuestra en heredad delante de Jehov.
Mas si as no lo hiciereis, he aqu habris pecado  Jehov; y sabed que os alcanzar vuestro pecado.
Edificaos ciudades para vuestros nios, y majadas para vuestras ovejas, y haced lo que ha salido de vuestra boca.
Y hablaron los hijos de Gad y los hijos de Rubn  Moiss, diciendo: Tus siervos harn como mi seor ha mandado.
Nuestros nios, nuestras mujeres, nuestros ganados, y todas nuestras bestias, estarn ah en las ciudades de Galaad;
Y tus siervos, armados todos de guerra, pasarn delante de Jehov  la guerra, de la manera que mi seor dice.<CM>
Entonces los encomend Moiss  Eleazar el sacerdote, y  Josu hijo de Nun, y  los prncipes de los padres de las tribus de los hijos de Israel.
Y djoles Moiss: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubn, pasaren con vosotros el Jordn, armados todos de guerra delante de Jehov, luego que el pas fuere sojuzgado delante de vosotros, les daris la tierra de Galaad en posesin:
Mas si no pasaren armados con vosotros, entonces tendrn posesin entre vosotros en la tierra de Canan.
Y los hijos de Gad y los hijos de Rubn respondieron, diciendo: Haremos lo que Jehov ha dicho  tus siervos.
Nosotros pasaremos armados delante de Jehov  la tierra de Canan, y la posesin de nuestra heredad ser de esta parte del Jordn.
As les di Moiss  los hijos de Gad y  los hijos de Rubn, y  la media tribu de Manass hijo de Jos, el reino de Sehn rey Amorrheo, y el reino de Og rey de Basn, la tierra con sus ciudades y trminos, las ciudades del pas alrededor.
Y los hijos de Gad edificaron  Dibn, y  Ataroth, y  Aroer,
Y  Atroth-sophan, y  Jazer, y  Jogbaa,
Y  Beth-nimra, y  Betharn: ciudades fuertes, y tambin majadas para ovejas.
Y los hijos de Rubn edificaron  Hesbn, y  Eleale, y  Kiriathaim,
Y  Nebo, y  Baal-men, (mudados los nombres), y  Sibma: y pusieron nombres  las ciudades que edificaron.
Y los hijos de Machr hijo de Manass fueron  Galaad, y tomronla, y echaron al Amorrheo que estaba en ella.
Y Moiss di Galaad  Machr hijo de Manass, el cual habit en ella.
Tambin Jair hijo de Manass fu y tom sus aldeas, y psoles por nombre Havoth-jair.
Asimismo Noba fu y tom  Kenath y sus aldeas, y llamle Noba, conforme  su nombre.<CM>
Estas son las estancias de los hijos de Israel, los cuales salieron de la tierra de Egipto por sus escuadrones, bajo la conducta de Moiss y Aarn.
Y Moiss escribi sus salidas conforme  sus jornadas por mandato de Jehov. Estas, pues, son sus estancias con arreglo  sus partidas.
De Rameses partieron en el mes primero,  los quince dis del mes primero: el segundo da de la pascua salieron los hijos de Israel con mano alta,  ojos de todos los Egipcios.
Estaban enterrando los Egipcios los que Jehov haba muerto de ellos,  todo primognito; habiendo Jehov hecho tambin juicios en sus dioses.
Partieron, pues, los hijos de Israel de Rameses, y asentaron campo en Succoth.
Y partiendo de Succoth, asentaron en Etham, que est al cabo del desierto.
Y partiendo de Etham, volvieron sobre Pi-hahiroth, que est delante de Baalsephon, y asentaron delante de Migdol.
Y partiendo de Pi-hahiroth, pasaron por medio de la mar al desierto, y anduvieron camino de tres das por el desierto de Etham, y asentaron en Mara.
Y partiendo de Mara, vinieron  Elim, donde haba doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y asentaron all.
Y partidos de Elim, asentaron junto al mar Bermejo.
Y partidos del mar Bermejo, asentaron en el desierto de Sin.
Y partidos del desierto de Sin, asentaron en Dophca.
Y partidos de Dophca, asentaron en Als.
Y partidos de Als, asentaron en Rephidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber.
Y partidos de Rephidim, asentaron en el desierto de Sina.
Y partidos del desierto de Sina, asentaron en fmfm Kibroth-hataava.
Y partidos de Kibroth-hataava, asentaron en Haseroth.
Y partidos de Haseroth, asentaron en Ritma.
Y partidos de Ritma, asentaron en Rimmn-peres.
Y partidos de Rimmn-peres, asentaron en Libna.
Y partidos de Libna, asentaron en Rissa.
Y partidos de Rissa, asentaron en Ceelatha,
Y partidos de Ceelatha, asentaron en el monte de Sepher.
Y partidos del monte de Sepher, asentaron en Harada.
Y partidos de Harada, asentaron en Maceloth.
Y partidos de Maceloth, asentaron en Tahath.
Y partidos de Tahath, asentaron en Tara.
Y partidos de Tara, asentaron en Mithca.
Y partidos de Mithca, asentaron en Hasmona.
Y partidos de Hasmona, asentaron en Moseroth.
Y partidos de Moseroth, asentaron en Bene-jaacn.
Y partidos de Bene-jaacn, asentaron en el monte de Gidgad.
Y partidos del monte de Gidgad, asentaron en Jotbatha.
Y partidos de Jotbatha, asentaron en Abrona.
Y partidos de Abrona, asentaron en Esion-geber.
Y partidos de Esion-geber, asentaron en el desierto de Zin, que es Cades.
Y partidos de Cades, asentaron en el monte de Hor, en la extremidad del pas de Edom.
Y subi Aarn el sacerdote al monte de Hor, conforme al dicho de Jehov, y all muri  los cuarenta aos de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, en el primero del mes.
Y era Aarn de edad de ciento y veinte y tres aos, cuando muri en el monte de Hor.
Y el Cananeo, rey de Arad, que habitaba al medioda en la tierra de Canan, oy como haban venido los hijos de Israel.
Y partidos del monte de Hor, asentaron en Salmona.
Y partidos de Salmona, asentaron en Phunn.
Y partidos de Phunn, asentaron en Oboth.
Y partidos de Oboth, asentaron en Ije-abarim; en el trmino de Moab.
Y partidos de Ije-abarim, asentaron en Dibn-gad.
Y partidos de Dibn-gad, asentaron en Almon-diblathaim.
Y partidos de Almon-diblathaim, asentaron en los montes de Abarim, delante de Nebo.
Y partidos de los montes de Abarim, asentaron en los campos de Moab, junto al Jordn de Jeric.
Finalmente asentaron junto al Jordn, desde Beth-jesimoth hasta Abel-sitim, en los campos de Moab.<CM>
Y habl Jehov  Moiss en los campos de Moab junto al Jordn de Jeric, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis pasado el Jordn  la tierra de Canan,
Echaris  todos los moradores del pas de delante de vosotros, y destruiris todas sus pinturas, y todas sus imgenes de fundicin, y arruinaris todos sus altos;
Y echaris los moradores de la tierra, y habitaris en ella; porque yo os la he dado para que la poseis.
Y heredaris la tierra por suertes por vuestras familias:  los muchos daris mucho por su heredad, y  los pocos daris menos por heredad suya: donde le saliere la suerte, all la tendr cada uno: por las tribus de vuestros padres heredaris.
Y si no echareis los moradores del pas de delante de vosotros, suceder que los que dejareis de ellos sern por aguijones en vuestros ojos, y por espinas en vuestros costados, y afligiros han sobre la tierra en que vosotros habitareis.
Ser adems, que har  vosotros como yo pens hacerles  ellos.<CM>
Y JEHOVA habl  Moiss, diciendo:
Manda  los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra de Canan, es  saber, la tierra que os ha de caer en heredad, la tierra de Canan segn sus trminos;
Tendris el lado del medioda desde el desierto de Zin hasta los trminos de Edom; y os ser el trmino del medioda al extremo del mar salado hacia el oriente:
Y este trmino os ir rodeando desde el medioda hasta la subida de Acrabbim, y pasar hasta Zin; y sus salidas sern del medioda  Cades-barnea; y saldr  Hasar-addar, y pasar hasta Asmn;
Y rodear este trmino, desde Asmn hasta el torrente de Egipto, y sus remates sern al occidente.
Y el trmino occidental os ser la gran mar: este trmino os ser el trmino occidental.
Y el trmino del norte ser este: desde la gran mar os sealaris el monte de Hor;
Del monte de Hor sealaris  la entrada de Hamath, y sern las salidas de aquel trmino  Sedad;
Y saldr este trmino  Ziphn, y sern sus remates en Hasar-enn: este os ser el trmino del norte.
Y por trmino al oriente os sealaris desde Hasar-enn hasta Sepham;
Y bajar este trmino desde Sepham  Ribla, al oriente de Ain: y descender el trmino, y llegar  la costa de la mar de Cinnereth al oriente;
Despus descender este trmino al Jordn, y sern sus salidas al mar Salado: esta ser vuestra tierra: por sus trminos alrededor.
Y mand Moiss  los hijos de Israel, diciendo: Esta es la tierra que heredaris por suerte, la cual mand Jehov que diese  las nueve tribus, y  la media tribu:
Porque la tribu de los hijos de Rubn segn las casas de sus padres, y la tribu de los hijos de Gad segn las casas de sus padres, y la media tribu de Manass, han tomado su herencia:
Dos tribus y media tomaron su heredad de esta parte del Jordn de Jeric al oriente, al nacimiento del sol.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Estos son los nombres de los varones que os aposesionarn la tierra: Eleazar el sacerdote, y Josu hijo de Nun.
Tomaris tambin de cada tribu un prncipe, para dar la posesin de la tierra.
Y estos son los nombres de los varones: De la tribu de Jud, Caleb hijo de Jephone.
Y de la tribu de los hijos de Simen, Samuel hijo de Ammiud.
De la tribu de Benjamn; Elidad hijo de Chisln.
Y de la tribu de los hijos de Dan, el prncipe Bucci hijo de Jogli.
De los hijos de Jos: de la tribu de los hijos de Manass, el prncipe Haniel hijo de Ephod.
Y de la tribu de los hijos de Ephraim, el prncipe Chmuel hijo de Siphtn.
Y de la tribu de los hijos de Zabuln, el prncipe Elisaphn hijo de Pharnach.
Y de la tribu de los hijos de Issachr, el prncipe Paltiel hijo de Azan.
Y de la tribu de los hijos de Aser, el prncipe Ahiud hijo de Selomi.
Y de la tribu de los hijos de Nephtal, el prncipe Pedael hijo de Ammiud.
Estos son  los que mand Jehov que hiciesen la particin de la herencia  los hijos de Israel en la tierra de Canan.<CM>
Y HABLO Jehov  Moiss en los campos de Moab, junto al Jordn de Jeric, diciendo:
Manda  los hijos de Israel, que den  los Levitas de la posesin de su heredad ciudades en que habiten: Tambin daris  los Levitas ejidos de esas ciudades alrededor de ellas.
Y tendrn ellos las ciudades para habitar, y los ejidos de ellas sern para sus animales, y para sus ganados, y para todas sus bestias.
Y los ejidos de las ciudades que daris  los Levitas, sern mil codos alrededor, desde el muro de la ciudad para afuera.
Luego mediris fuera de la ciudad  la parte del oriente dos mil codos, y  la parte del medioda dos mil codos, y  la parte del occidente dos mil codos, y  la parte del norte dos mil codos, y la ciudad en medio: esto tendrn por los ejidos de las ciudades.
Y de las ciudades que daris  los Levitas, seis ciudades sern de acogimiento, las cuales daris para que el homicida se acoja all: y adems de stas daris cuarenta y dos ciudades.
Todas las ciudades que daris  los Levitas sern cuarenta y ocho ciudades; ellas con sus ejidos.
Y las ciudades que diereis de la heredad de los hijos de Israel, del que mucho tomaris mucho, y del que poco tomaris poco: cada uno dar de sus ciudades  los Levitas segn la posesin que heredar.<CM>
Y habl Jehov  Moiss, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis pasado el Jordn  la tierra de Canan,
Os sealaris ciudades, ciudades de acogimiento tendris, donde huya el homicida que hiriere  alguno de muerte por yerro.
Y os sern aquellas ciudades por acogimiento del pariente, y no morir el homicida hasta que est  juicio delante de la congregacin.
De las ciudades, pues, que daris, tendris seis ciudades de acogimiento.
Tres ciudades daris de esta parte del Jordn, y tres ciudades daris en la tierra de Canan; las cuales sern ciudades de acogimiento.
Estas seis ciudades sern para acogimiento  los hijos de Israel, y al peregrino, y al que morare entre ellos, para que huya all cualquiera que hiriere de muerte  otro por yerro.
Y si con instrumento de hierro lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morir:
Y si con piedra de mano, de que pueda morir, lo hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morir.
Y si con instrumento de palo de mano, de que pueda morir, lo hiriere, y muriere, homicida es; el homicida morir.
El pariente del muerto, l matar al homicida: cuando lo encontrare, l le matar.
Y si por odio lo empuj,  ech sobre l alguna cosa por asechanzas, y muere;
O por enemistad lo hiri con su mano, y muri: el heridor morir; es homicida; el pariente del muerto matar al homicida, cuando lo encontrare.
Mas si casualmente lo empuj sin enemistades,  ech sobre l cualquier instrumento sin asechanzas,
O bien, sin verlo, hizo caer sobre l alguna piedra, de que pudo morir, y muriere, y l no era su enemigo, ni procuraba su mal;
Entonces la congregacin juzgar entre el heridor y el pariente del muerto conforme  estas leyes:
Y la congregacin librar al homicida de mano del pariente del muerto, y la congregacin lo har volver  su ciudad de acogimiento,  la cual se haba acogido; y morar en ella hasta que muera el gran sacerdote, el cual fu ungido con el aceite santo.
Y si el homicida saliere fuera del trmino de su ciudad de refugio,  la cual se acogi,
Y el pariente del muerto le hayare fuera del trmino de la ciudad de su acogida, y el pariente del muerto al homicida matare, no se le culpar por ello:
Pues en su ciudad de refugio deber aqul habitar hasta que muera el gran sacerdote: y despus que muriere el gran sacerdote, el homicida volver  la tierra de su posesin.
Y estas cosas os sern por ordenanza de derecho por vuestras edades, en todas vuestras habitaciones.
Cualquiera que hiriere  alguno, por dicho de testigos, morir el homicida: mas un solo testigo no har f contra alguna persona para que muera.
Y no tomaris precio por la vida del homicida; porque est condenado  muerte: mas indefectiblemente morir.
Ni tampoco tomaris precio del que huy  su ciudad de refugio, para que vuelva  vivir en su tierra, hasta que muera el sacerdote.
Y no contaminaris la tierra donde estuviereis: porque esta sangre amancillar la tierra: y la tierra no ser expiada de la sangre que fu derramada en ella, sino por la sangre del que la derram.
No contaminis, pues, la tierra donde habitis, en medio de la cual yo habito; porque yo Jehov habito en medio de los hijos de Israel.<CM>
Y LLEGARON los prncipes de los padres de la familia de Galaad, hijo de Machr, hijo de Manass, de las familias de los hijos de Jos; y hablaron delante de Moiss, y de los prncipes, cabezas de padres de los hijos de Israel,
Y dijeron: Jehov mand  mi seor que por suerte diese la tierra  los hijos de Israel en posesin: tambin ha mandado Jehov  mi seor, que d la posesin de Salphaad nuestro hermano  sus hijas;
Las cuales, si se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, la herencia de ellas ser as desfalcada de la herencia de nuestros padres, y ser aadida  la herencia de la tribu  que sern unidas: y ser quitada de la suerte de nuestra heredad.
Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas ser aadida  la heredad de la tribu de sus maridos; y as la heredad de ellas ser quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.<CM>
Entonces Moiss mand  los hijos de Israel por dicho de Jehov, diciendo: La tribu de los hijos de Jos habla rectamente.
Esto es lo que ha mandado Jehov acerca de las hijas de Salphaad, diciendo: Csense como  ellas les pluguiere, empero en la familia de la tribu de su padre se casarn;
Para que la heredad de los hijos de Israel no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel se allegar  la heredad de la tribu de sus padres.
Y cualquiera hija que poseyere heredad de las tribus de los hijos de Israel, con alguno de la familia de la tribu de su padre se casar, para que los hijos de Israel posean cada uno la heredad de sus padres.
Y no ande la heredad rodando de una tribu  otra: mas cada una de las tribus de los hijos de Israel se llegue  su heredad.
Como Jehov mand  Moiss, as hicieron las hijas de Salphaad.
Y as Maala, y Tirsa, y Hogla, y Milch, y Noa, hijas de Salphaad, se casaron con hijos de sus tos:
De la familia de los hijos de Manass, hijo de Jos, fueron mujeres; y la heredad de ellas qued en la tribu de la familia de su padre.
Estos son los mandamientos y los estatutos que mand Jehov por mano de Moiss  los hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordn de Jeric.<CM>
ESTAS son las palabras que habl Moiss  todo Israel de esta parte del Jordn en el desierto, en el llano delante del mar Bermejo, entre Parn, y Thopel, y Labn, y Haseroth, y Dizahab.
Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.
Y fu, que  los cuarenta aos, en el mes undcimo, al primero del mes, Moiss habl  los hijos de Israel conforme  todas las cosas que Jehov le haba mandado acerca de ellos;
Despus que hiri  Sehn rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbn, y  Og rey de Basn, que habitaba en Astarot en Edrei:
De esta parte del Jordn, en tierra de Moab, resolvi Moiss declarar esta ley, diciendo:
Jehov nuestro Dios nos habl en Horeb, diciendo: Harto habis estado en este monte;
Volveos, partos  id al monte del Amorrheo, y  todas sus comarcas, en el llano, en el monte, y en los valles, y al medioda, y  la costa de la mar,  la tierra del Cananeo, y el Lbano, hasta el gran ro, el ro Eufrates.
Mirad, yo he dado la tierra en vuestra presencia; entrad y poseed la tierra que Jehov jur  vuestros padres Abraham, Isaac, y Jacob, que les dara  ellos y  su simiente despus de ellos.<CM>
Y yo os habl entonces, diciendo: Yo no puedo llevaros solo:
Jehov vuestro Dios os ha multiplicado, y he aqu sois hoy vosotros como las estrellas del cielo en multitud.
Jehov Dios de vuestros padres aada sobre vosotros como sois mil veces, y os bendiga, como os ha prometido!
Cmo llevar yo solo vuestras molestias, vuestras cargas, y vuestros pleitos?
Dad me de entre vosotros, de vuestras tribus, varones sabios y entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros jefes.
Y me respondisteis, y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.
Y tom los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y pselos por jefes sobre vosotros, jefes de millares, y jefes de cientos, y jefes de cincuenta, y cabos de diez, y gobernadores  vuestras tribus.
Y entonces mand  vuestros jueces, diciendo: Oid entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano, y el que le es extranjero.
No tengis respeto de personas en el juicio: as al pequeo como al grande oiris: no tendris temor de ninguno, porque el juicio es de Dios: y la causa que os fuere difcil, la traeris  m, y yo la oir.
Os mand, pues, en aquel tiempo todo lo que habais de hacer.<CM>
Y partidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habis visto, por el camino del monte del Amorrheo, como Jehov nuestro Dios nos lo mand; y llegamos hasta Cades-barnea.
Entonces os dije: Llegado habis al monte del Amorrheo, el cual Jehov nuestro Dios nos da.
Mira, Jehov tu Dios ha dado delante de ti la tierra: sube y pose la, como Jehov el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes.
Y llegasteis  m todos vosotros, y dijisteis: Enviemos varones delante de nosotros, que nos reconozcan la tierra y nos traigan de vuelta razn del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de llegar.
Y el dicho me pareci bien: y tom doce varones de vosotros, un varn por tribu:
Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta la arroyada de Escol, y reconocieron la tierra.
Y tomaron en sus manos del fruto del pas, y nos lo trajeron, y dironnos cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que Jehov nuestro Dios nos da.
Empero no quisisteis subir, antes fuisteis rebeldes al dicho de Jehov vuestro Dios;
Y murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Porque Jehov nos aborreca, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entregarnos en mano del Amorrheo para destruirnos.
A dnde subimos? Nuestros hermanos han hecho desfallecer nuestro corazn, diciendo: Este pueblo es mayor y ms alto que nosotros, las ciudades grandes y muradas hasta el cielo; y tambin vimos all hijos de gigantes.
Entonces os dije: No temis, ni tengis miedo de ellos.
Jehov vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, l pelear por vosotros, conforme  todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos;
Y en el desierto has visto que Jehov tu Dios te ha trado, como trae el hombre  su hijo, por todo el camino que habis andado, hasta que habis venido  este lugar.
Y aun con esto no creisteis en Jehov vuestro Dios,
El cual iba delante de vosotros por el camino, para reconoceros el lugar donde habais de asentar el campo, con fuego de noche para mostraros el camino por donde aduvieseis, y con nube de da.
Y oy Jehov la voz de vuestras palabras, y enojse, y jur diciendo:
No ver hombre alguno de estos de esta mala generacin, la buena tierra que jur haba de dar  vuestros padres,
Excepto Caleb hijo de Jephone: l la ver, y  l le dar la tierra que pis, y  sus hijos; porque cumpli en pos de Jehov.
Y tambin contra m se air Jehov por vosotros, diciendo: Tampoco t entrars all:
Josu hijo de Nun, que est delante de ti, l entrar all: anmale; porque l la har heredar  Israel.
Y vuestros chiquitos, de los cuales dijisteis sern por presa, y vuestros hijos que no saben hoy bueno ni malo, ellos entrarn all, y  ellos la dar, y ellos la heredarn.
Y vosotros volveos, y partos al desierto camino del mar Bermejo.
Entonces respondisteis y me dijisteis: Pecado hemos contra Jehov; nosotros subiremos y pelearemos, conforme  todo lo que Jehov nuestro Dios nos ha mandado. Y os armasteis cada uno de sus armas de guerra, y os apercibisteis para subir al monte.
Y Jehov me dijo: Diles: No subis, ni peleis, pues no estoy entre vosotros; porque no seis heridos delante de vuestros enemigos.
Y os habl, y no disteis odo; antes fuisteis rebeldes al dicho de Jehov, y persistiendo con altivez, subisteis al monte.
Y sali el Amorrheo, que habitaba en aquel monte,  vuestro encuentro, y os persiguieron, como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, persiguindoos hasta Horma.
Y volvisteis, y llorasteis delante de Jehov; pero Jehov no escuch vuestra voz, ni os prest odo.
Y estuvisteis en Cades por muchos das, como en los das que habis estado.<CM>
Y VOLVIMOS, y partmonos al desierto camino del mar Bermejo, como Jehov me haba dicho; y rodeamos el monte de Seir por muchos das.
Y Jehov me habl, diciendo:
Harto habis rodeado este monte; volveos al aquiln.
Y manda al pueblo, diciendo: Pasando vosotros por el trmino de vuestros hermanos los hijos de Esa, que habitan en Seir, ellos tendrn miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho:
No os metis con ellos; que no os dar de su tierra ni aun la holladura de la planta de un pie; porque yo he dado por heredad  Esa el monte de Seir.
Compraris de ellos por dinero las viandas, y comeris; y tambin compraris de ellos el agua, y beberis:
Pues Jehov tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos: l sabe que andas por este gran desierto: estos cuarenta aos Jehov tu Dios fu contigo; y ninguna cosa te ha faltado.<CM>
Y pasamos de nuestros hermanos los hijos de Esa, que habitaban en Seir, por el camino de la llanura de Elath y de Esiongeber. Y volvimos, y pasamos camino del desierto de Moab.
Y Jehov me dijo: No molestes  Moab, ni te empees con ellos en guerra, que no te dar posesin de su tierra; porque yo he dado  Ar por heredad  los hijos de Lot.
(Los Emimeos habitaron en ella antes, pueblo grande, y numeroso, y alto como fhnumeroso, y alto como fh gigantes:
Por gigantes eran ellos tambin contados, como los Anaceos; y los Moabitas los llaman Emimeos.
Y en Seir habitaron antes los Horeos,  los cuales echaron los hijos de Esa; y los destruyeron de delante de s, y moraron en lugar de ellos; como hizo Israel en la tierra de su posesin que les di Jehov.)
Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.
Y los das que anduvimos de Cades-barnea hasta que pasamos el arroyo de Zered, fueron treinta y ocho aos; hasta que se acab toda la generacin de los hombres de guerra de en medio del campo, como Jehov les haba jurado.
Y tambin la mano de Jehov fu sobre ellos para destruirlos de en medio del campo, hasta acabarlos.
Y aconteci que cuando se hubieron acabado de morir todos los hombres de guerra de entre el pueblo,
Jehov me habl, diciendo:
T pasars hoy el trmino de Moab,  Ar,
Y te acercars delante de los hijos de Ammn: no los molestes, ni te metas con ellos; porque no te tengo de dar posesin de la tierra de los hijos de Ammn; que  los hijos de Lot la he dado por heredad.
(Por tierra de gigantes fu tambin ella tenida: habitaron en ella gigantes en otro tiempo,  los cuales los Ammonitas llamaban Zomzommeos;
Pueblo grande, y numeroso, y alto, como los Anaceos;  los cuales Jehov destruy de delante de los Ammonitas, quienes les sucedieron, y habitaron en su lugar:
Como hizo con los hijos de Esa, que habitaban en Seir, de delante de los cuales destruy  los Horeos; y ellos les sucedieron, y habitaron en su lugar hasta hoy.
Y  los Heveos que habitaban en Haserin hasta Gaza, los Caftoreos que salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.)<CM>
Levantaos, partid, y pasad el arroyo de Arnn: he aqu he dado en tu mano  Sehn rey de Hesbn, Amorrheo, y  su tierra: comienza  tomar posesin, y empate con l en guerra.
Hoy comenzar  poner tu miedo y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirn tu fama, y temblarn, y angustiarse han delante de ti.
Y envi mensajeros desde el desierto de Cademoth  Sehn rey de Hesbn, con palabras de paz, diciendo:
Pasar por tu tierra por el camino: por el camino ir, sin apartarme  diestra ni  siniestra:
La comida me venders por dinero y comer: el agua tambin me dars por dinero, y beber: solamente pasar  pie;
Como lo hicieron conmigo los hijos de Esa que habitaban en Seir, y los Moabitas que habitaban en Ar; hasta que pase el Jordn  la tierra que nos da Jehov nuestro Dios.
Mas Sehn rey de Hesbn no quiso que passemos por el territorio suyo; porque Jehov tu Dios haba endurecido su espritu, y obstinado su corazn para entregarlo en tu mano, como hoy.
Y djome Jehov: He aqu yo he comenzado  dar delante de ti  Sehn y  su tierra; comienza  tomar posesin, para que heredes su tierra.
Y salinos Sehn al encuentro, l y todo su pueblo, para pelear en Jaas.
Mas Jehov nuestro Dios lo entreg delante de nosotros; y herimos  l y  sus hijos, y  todo su pueblo.
Y tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudades, hombres, y mujeres, y nios; no dejamos ninguno:
Solamente tomamos para nosotros las bestias, y los despojos de las ciudades que habamos tomado.
Desde Aroer, que est junto  la ribera del arroyo de Arnn, y la ciudad que est en el arroyo, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros: todas las entreg Jehov nuestro Dios en nuestro poder.
Solamente  la tierra de los hijos de Ammn no llegaste, ni  todo lo que est  la orilla del arroyo de Jaboc ni  las ciudades del monte, ni  lugar alguno que Jehov nuestro Dios haba prohibido.<CM>
Y VOLVIMOS, y subimos camino de Basn, y salinos al encuentro Og rey de Basn para pelear, l y todo su pueblo, en Edrei.
Y djome Jehov: No tengas temor de l, porque en tu mano he entregado  l y  todo su pueblo, y su tierra: y hars con l como hiciste con Sehn rey Amorrheo, que habitaba en Hesbn.
Y Jehov nuestro Dios entreg tambin en nuestra mano  Og rey de Basn, y  todo su pueblo, al cual herimos hasta no quedar de l ninguno.
Y tomamos entonces todas sus ciudades; no qued ciudad que no les tomsemos: sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og en Basn.
Todas stas eran ciudades fortalecidas con alto muro, con puertas y barras; sin otras muy muchas ciudades sin muro.
Y destrumoslas, como hicimos  Sehn rey de Hesbn, destruyendo en toda ciudad hombres, mujeres, y nios.
Y tomamos para nosotros todas las bestias, y los despojos de las ciudades.
Tambin tomamos en aquel tiempo de mano de dos reyes Amorrheos que estaban de esta parte del Jordn, la tierra desde el arroyo de Arnn hasta el monte de Hermn:
(Los Sidonios llaman  Hermn Sirin; y los Amorrheos, Senir:)
Todas las ciudades de la llanura, y todo Galaad, y todo Basn hasta Salch y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn.
Porque slo Og rey de Basn haba quedado de los gigantes que quedaron. He aqu su cama, una cama de hierro, no est en Rabbath de los hijos de Ammn?; la longitud de ella de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, al codo de un hombre.<CM>
Y esta tierra que heredamos entonces desde Aroer, que est al arroyo de Arnn, y la mitad del monte de Galaad con sus ciudades, d  los Rubenitas y  los Gaditas:
Y el resto de Galaad, y todo Basn, del reino de Og, d lo  la media tribu de Manass; toda la tierra de Argob, todo Basn, que se llamaba la tierra de los gigantes.
Jair hijo de Manass tom toda la tierra de Argob hasta el trmino de Gessuri y Machti; y llamla de su nombre Basn-havoth-jair, hasta hoy.
Y  Machr d  Galaad.
Y  los Rubenitas y Gaditas d de Galaad hasta el arroyo de Arnn, el medio del arroyo por trmino; hasta el arroyo de Jaboc, trmino de los hijos de Ammn:
Asimismo la campia, y el Jordn, y el trmino, desde Cinereth hasta la mar del llano, el mar Salado, las vertientes abajo del Pisga al oriente.
Y os mand entonces, diciendo: Jehov vuestro Dios os ha dado esta tierra para que la poseis: pasaris armados delante de vuestros hermanos los hijos de Israel todos los valientes.
Solamente vuestras mujeres, vuestros nios, y vuestros ganados, (yo s que tenis mucho ganado,) quedarn en vuestras ciudades que os he dado,
Hasta que Jehov d reposo  vuestros hermanos, as como  vosotros, y hereden tambin ellos la tierra que Jehov vuestro Dios les da  la otra parte del Jordn: entonces os volveris cada uno a su heredad que yo os he dado.<CM>
Mand tambin  Josu entonces, diciendo: Tus ojos vieron todo lo que Jehov vuestro Dios ha hecho  aquellos dos reyes: as har Jehov  todos los reinos  los cuales pasars t.
No los temis; que Jehov vuestro Dios, l es el que pelea por vosotros.
Y or  Jehov en aquel tiempo, diciendo:
Seor Jehov, t has comenzado  mostrar  tu siervo tu grandeza, y tu mano fuerte: porque qu dios hay en el cielo ni en la tierra que haga segn tus obras, y segn tus valentas?
Pase yo, rugote, y vea aquella tierra buena, que est  la parte all del Jordn, aquel buen monte, y el Lbano.
Mas Jehov se haba enojado contra m por causa de vosotros, por lo cual no me oy: y djome Jehov: Bstate, no me hables ms de este negocio.
Sube  la cumbre del Pisga, y alza tus ojos al occidente, y al aquiln, y al medioda, y al oriente, y ve por tus ojos: porque no pasars este Jordn.
Y manda a Josu, y anmalo, y confrtalo; porque l ha de pasar delante de este pueblo, y l les har heredar la tierra que vers.
Y paramos en el valle delante de Beth-peor.<CM>
AHORA pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseo, para que los ejecutis, y vivis, y entris, y poseis la tierra que Jehov el Dios de vuestros padres te da.
No aadiris  la palabra que yo os mando, ni disminuiris de ella, para que guardis los mandamientos de Jehov vuestro Dios que yo os ordeno.
Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehov con motivo de Baal-peor; que  todo hombre que fu en pos de Baal-peor destruy Jehov tu Dios de en medio de ti.
Mas vosotros que os allegasteis  Jehov vuestro Dios, todos estis vivos hoy.
Mirad, yo os he enseado estatutos y derechos, como Jehov mi Dios me mand, para que hagis as en medio de la tierra en la cual entris para poseerla.
Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabidura y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirn todos estos estatutos, y dirn: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es sta.
Porque qu gente grande hay que tenga los dioses cercanos  s, como lo est Jehov nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?
Y qu gente grande hay que tenga estatutos y derechos justos, como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
Por tanto, gurdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazn todos los das de tu vida: y ensearlas has  tus hijos, y  los hijos de tus hijos;
El da que estuviste delante de Jehov tu Dios en Horeb, cuando Jehov me dijo: Jntame el pueblo, para que yo les haga oir mis palabras, las cuales aprendern, para temerme todos los das que vivieren sobre la tierra: y las ensearn  sus hijos;
Y os llegasteis, y os pusisteis al pie del monte; y el monte arda en fuego hasta en medio de los cielos con tinieblas, nube, y oscuridad.
Y habl Jehov con vosotros de en medio del fuego: oisteis la voz de sus palabras, mas  excepcin de oir la voz, ninguna figura visteis:
Y l os anunci su pacto, el cual os mand poner por obra, las diez palabras; y escribilas en dos tablas de piedra.
A m tambin me mand Jehov entonces ensearos los estatutos y derechos, para que los pusieseis por obra en la tierra  la cual pasis para poseerla.
Guardad pues mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el da que Jehov habl con vosotros de en medio del fuego:
Porque no os corrompis, y hagis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varn  hembra,
Figura de algn animal que sea en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire,
Figura de ningn animal que vaya arrastrando por la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra:
Y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejrcito del cielo, no seas incitado, y te inclines  ellos, y les sirvas; que Jehov tu Dios los ha concedido  todos los pueblos debajo de todos los cielos.
Empero  vosotros Jehov os tom, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que le seis por pueblo de heredad como en este da.
Y Jehov se enoj contra m sobre vuestros negocios, y jur que yo no pasara el Jordn, ni entrara en la buena tierra, que Jehov tu Dios te da por heredad.
As que yo voy  morir en esta tierra; y no paso el Jordn: mas vosotros pasaris, y poseeris aquella buena tierra.
Guardaos no os olvidis del pacto de Jehov vuestro Dios, que l estableci con vosotros, y os hagis escultura  imagen de cualquier cosa, que Jehov tu Dios te ha vedado.
Porque Jehov tu Dios es fuego que consume, Dios celoso.
Cuando hubiereis engendrado hijos y nietos, y hubiereis envejecido en la tierra, y os corrompiereis,  hiciereis escultura  imagen de cualquier cosa,  hiciereis mal en ojos de Jehov vuestro Dios, para enojarlo;
Yo pongo hoy por testigos al cielo y  la tierra, que presto pereceris totalmente de la tierra hacia la cual pasis el Jordn para poseerla: no estaris en ella largos das sin que seis destrudos.
Y Jehov os esparcir entre los pueblos, y quedaris pocos en nmero entre las gentes  las cuales os llevar Jehov:
Y serviris all  dioses hechos de manos de hombres,  madera y  piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
Mas si desde all buscares  Jehov tu Dios, lo hallars, si lo buscares de todo tu corazn y de toda tu alma.
Cuando estuviereis en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros das te volvieres  Jehov tu Dios, y oyeres su voz;
Porque Dios misericordioso es Jehov tu Dios; no te dejar, ni te destruir, ni se olvidar del pacto de tus padres que les jur.
Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el da que cri Dios al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro, si se ha hecho cosa semejante  esta gran cosa,  se haya odo otra como ella.
Ha odo pueblo la voz de Dios, que hablase de en medio del fuego, como t la has odo, y vivido?
O ha Dios probado  venir  tomar para s gente de en medio de otra gente, con pruebas, con seales, con milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y grandes espantos, segn todas las cosas que hizo con vosotros Jehov vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?
A ti te fu mostrado, para que supieses que Jehov l es Dios; no hay ms fuera de l.
De los cielos te hizo oir su voz, para ensearte: y sobre la tierra te mostr su gran fuego: y has odo sus palabras de en medio del fuego.
Y por cuanto l am  tus padres, escogi su simiente despus de ellos, y sacte delante de s de Egipto con su gran poder;
Para echar de delante de ti gentes grandes y ms fuertes que t, y para introducirte, y darte su tierra por heredad, como hoy.
Aprende pues hoy, y reduce  tu corazn que Jehov l es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro.
Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que te vaya bien  ti y  tus hijos despus de ti, y prolongues tus das sobre la tierra que Jehov tu Dios te da para siempre.<CM>
Entonces apart Moiss tres ciudades de esta parte del Jordn al nacimiento del sol,
Para que huyese all el homicida que matase  su prjimo por yerro, sin haber tenido enemistad con l desde ayer ni antes de ayer; y que huyendo  una de estas ciudades salvara la vida:
A Beser en el desierto, en tierra de la llanura, de los Rubenitas; y  Ramoth en Galaad, de los Gaditas; y  Goln en Basn, de los de Manass.
Esta, pues, es la ley que Moiss propuso delante de los hijos de Israel.
Estos son los testimonios, y los estatutos, y los derechos, que Moiss notific  los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto;
De esta parte del Jordn, en el valle delante de Beth-peor, en la tierra de Sehn rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbn, al cual hiri Moiss con los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto:
Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basn; dos reyes de los Amorrheos que estaban de esta parte del Jordn, al nacimiento del sol:
Desde Aroer, que est junto  la ribera del arroyo de Arnn, hasta el monte de Sin, que es Hermn;
Y toda la llanura de esta parte del Jordn, al oriente, hasta la mar del llano, las vertientes de las aguas abajo del Pisga.<CM>
Y LLAMO Moiss  todo Israel, y djoles: Oye, Israel, los estatutos y derechos que yo pronuncio hoy en vuestros odos: y aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra.
Jehov nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.
No con nuestros padres hizo Jehov este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aqu hoy vivos.
Cara  cara habl Jehov con vosotros en el monte de en medio del fuego,
(Yo estaba entonces entre Jehov y vosotros, para denunciaros la palabra de Jehov; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte;) diciendo:<CM>
Yo soy Jehov tu Dios, que te saqu de tierra de Egipto, de casa de siervos.
No tendrs dioses extraos delante de m.
No hars para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que est arriba en los cielos,  abajo en la tierra,  en las aguas debajo de la tierra:
No te inclinars  ellas ni les servirs: porque yo soy Jehov tu Dios, fuerte, celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre los terceros, y sobre los cuartos,  los que me aborrecen,
Y que hago misericordia  millares  los que me aman, y guardan mis mandamientos.
No tomars en vano el nombre de Jehov tu Dios; porque Jehov no dar por inocente al que tomare en vano su nombre.
Guardars el da del reposo para santificarlo, como Jehov tu Dios te ha mandado.
Seis das trabajars y hars toda tu obra:
Mas el sptimo es reposo  Jehov tu Dios: ninguna obra hars t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningn animal tuyo, ni tu peregrino que est dentro de tus puertas: porque descanse tu siervo y tu sierva como t.
Y acurdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehov tu Dios te sac de all con mano fuerte y brazo extendido: por lo cual Jehov tu Dios te ha mandado que guardes el da del reposo.
Honra  tu padre y  tu madre, como Jehov tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus das, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehov tu Dios te da.
No matars.
No adulterars.
No hurtars.
No dirs falso testimonio contra tu prjimo.
No codiciars la mujer de tu prjimo, ni desears la casa de tu prjimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni ninguna cosa que sea de tu prjimo.
Estas palabras habl Jehov  toda vuestra congregacin en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad,  gran voz: y no aadi ms. Y escribilas en dos tablas de piedra, las cuales me di  m.<CM>
Y aconteci, que como vosotros oisteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que arda en fuego, llegasteis  m todos los prncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos;
Y dijisteis: He aqu, Jehov nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos odo su voz de en medio del fuego: hoy hemos visto que Jehov habla al hombre, y ste vive.
Ahora pues, por qu moriremos? que este gran fuego nos consumir: si tornremos  oir la voz de Jehov nuestro Dios, moriremos.
Porque, qu es toda carne, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la omos, y viva?
Llega t, y oye todas las cosas que dijere Jehov nuestro Dios; y t nos dirs todo lo que Jehov nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos.
Y oy Jehov la voz de vuestras palabras, cuando me hablabais; y djome Jehov: He odo la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado: bien est todo lo que han dicho.
Quin diera que tuviesen tal corazn, que me temiesen, y guardasen todos los das todos mis mandamientos, para que  ellos y  sus hijos les fuese bien para siempre!
Ve, diles: Volveos  vuestras tiendas.
Y t estte aqu conmigo, y te dir todos los mandamientos, y estatutos, y derechos que les has de ensear, a fin que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy para poseerla.
Mirad, pues, que hagis como Jehov vuestro Dios os ha mandado: no os apartis  diestra ni  siniestra;
Andad en todo camino que Jehov vuestro Dios os ha mandado, para que vivis, y os vaya bien, y tengis largos das en la tierra que habis de poseer.<CM>
ESTOS pues son los mandamientos, estatutos, y derechos que Jehov vuestro Dios mand que os ensease, para que los pongis por obra en la tierra  la cual pasis vosotros para poseerla:
Para que temas  Jehov tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, t, y tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los das de tu vida, y que tus das sean prolongados.
Oye pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien, y seis multiplicados, como te ha dicho Jehov el Dios de tus padres, en la tierra que destila leche y miel.<CM>
Oye, Israel: Jehov nuestro Dios, Jehov uno es:
Y Amars  Jehov tu Dios de todo tu corazn, y de toda tu alma, y con todo tu poder.
Y estas palabras que yo te mando hoy, estarn sobre tu corazn:
Y las repetirs  tus hijos, y hablars de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:
Y has de atarlas por seal en tu mano, y estarn por frontales entre tus ojos:
Y las escribirs en los postes de tu casa, y en tus portadas.
Y ser, cuando Jehov tu Dios te hubiere introducido en la tierra que jur  tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, que te dara; en ciudades grandes y buenas que t no edificaste,
Y casas llenas de todo bien, que t no henchiste, y cisternas cavadas, que t no cavaste, vias y olivares que no plantaste: luego que comieres y te hartares,
Gurdate que no te olvides de Jehov, que te sac de tierra de Egipto, de casa de siervos.
A Jehov tu Dios temers, y  l servirs, y por su nombre jurars.
No andaris en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que estn en vuestros contornos:
Porque el Dios celoso, Jehov tu Dios, en medio de ti est; porque no se inflame el furor de Jehov tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la haz de la tierra.
No tentaris  Jehov vuestro Dios, como lo tentasteis en Massa.<CM>
Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehov vuestro Dios, y sus testimonios, y sus estatutos, que te ha mandado.
Y hars lo recto y bueno en ojos de Jehov, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehov jur  tus padres;
Para que l eche  todos sus enemigos de delante de ti, como Jehov ha dicho.
Cuando maana te preguntare tu hijo, diciendo: Qu significan los testimonios, y estatutos, y derechos, que Jehov nuestro Dios os mand?
Entonces dirs  tu hijo: Nosotros ramos siervos de Faran en Egipto, y Jehov nos sac de Egipto con mano fuerte;
Y di Jehov seales y milagros grandes y nocivos en Egipto, sobre Faran y sobre toda su casa, delante de nuestros ojos;
Y sacnos de all, para traernos y darnos la tierra que jur  nuestros padres;
Y mandnos Jehov que ejecutsemos todos estos estatutos, y que temamos  Jehov nuestro Dios, porque nos vaya bien todos los das, y para que nos d vida, como hoy.
Y tendremos justicia cuando cuidremos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehov nuestro Dios, como l nos ha mandado.<CM>
CUANDO Jehov tu Dios te hubiere introducido en la tierra en la cual t has de entrar para poseerla, y hubiere echado de delante de ti muchas gentes, al Hetheo, al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, siete naciones mayores y ms fuertes que t;
Y Jehov tu Dios las hubiere entregado delante de ti, y las hirieres, del todo las destruirs: no hars con ellos alianza, ni las tomars  merced.
Y no emparentars con ellos: no dars tu hija  su hijo, ni tomars  su hija para tu hijo.
Porque desviar  tu hijo de en pos de m, y servirn  dioses ajenos; y el furor de Jehov se encender sobre vosotros, y te destruir presto.
Mas as habis de hacer con ellos: sus altares destruiris, y quebraris sus estatuas, y cortaris sus bosques, y quemaris sus esculturas en el fuego.
Porque t eres pueblo santo  Jehov tu Dios: Jehov tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, ms que todos los pueblos que estn sobre la haz de la tierra.
No por ser vosotros ms que todos los pueblos os ha querido Jehov, y os ha escogido; porque vosotros erais los ms pocos de todos los pueblos:
Sino porque Jehov os am, y quiso guardar el juramento que jur  vuestros padres, os ha sacado Jehov con mano fuerte, y os ha rescatado de casa de siervos, de la mano de Faran, rey de Egipto.
Conoce, pues, que Jehov tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia  los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones;
Y que da el pago en su cara al que le aborrece, destruyndolo: ni lo dilatar al que le odia, en su cara le dar el pago.
Guarda por tanto los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas.<CM>
Y ser que, por haber odo estos derechos, y guardado y pustolos por obra, Jehov tu Dios guardar contigo el pacto y la misericordia que jur  tus padres;
Y te amar, y te bendecir, y te multiplicar, y bendecir el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cra de tus vacas, y los rebaos de tus ovejas, en la tierra que jur  tus padres que te dara.
Bendito sers ms que todos los pueblos: no habr en ti varn ni hembra estril, ni en tus bestias.
Y quitar Jehov de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que t sabes, no las pondr sobre ti, antes las pondr sobre todos los que te aborrecieren.
Y consumirs  todos los pueblos que te da Jehov tu Dios: no los perdonar tu ojo; ni servirs  sus dioses, que te ser tropiezo.
Cuando dijeres en tu corazn: Estas gentes son muchas ms que yo, cmo las podr desarraigar?;
No tengas temor de ellos: acurdate bien de lo que hizo Jehov tu Dios con Faran y con todo Egipto;
De las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las seales y milagros, y de la mano fuerte y brazo extendido con que Jehov tu Dios te sac: as har Jehov tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia t temieres.
Y tambin enviar Jehov tu Dios sobre ellos avispas, hasta que perezcan los que quedaren, y los que se hubieren escondido de delante de ti.
No desmayes delante de ellos, que Jehov tu Dios est en medio de ti, Dios grande y terrible.
Y Jehov tu Dios echar  estas gentes de delante de ti poco  poco: no las podrs acabar luego, porque las bestias del campo no se aumenten contra ti.
Mas Jehov tu Dios las entregar delante de ti, y l las quebrantar con grande destrozo, hasta que sean destrudos.
Y l entregar sus reyes en tu mano, y t destruirs el nombre de ellos de debajo del cielo: nadie te har frente hasta que los destruyas.
Las esculturas de sus dioses quemars en el fuego: no codiciars plata ni oro de sobre ellas para tomarlo para ti, porque no tropieces en ello, pues es abominacin  Jehov tu Dios;
Y no meters abominacin en tu casa, porque no seas anatema como ello; del todo lo aborrecers y lo abominars; porque es anatema.<CM>
CUIDARIS de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, porque vivis, y seis multiplicados, y entris, y poseis la tierra, de la cual jur Jehov  vuestros padres.
Y acordarte has de todo el camino por donde te ha trado Jehov tu Dios estos cuarenta aos en el desierto, para afligirte, por probarte, para saber lo que estaba en tu corazn, si habas de guardar  no sus mandamientos.
Y te afligi,  hzote tener hambre, y te sustent con man, comida que no conocas t, ni tus padres la haban conocido; para hacerte saber que el hombre no vivir de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de Jehov vivir el hombre.
Tu vestido nunca se envejeci sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta aos.
Reconoce asimismo en tu corazn, que como castiga el hombre  su hijo, as Jehov tu Dios te castiga.
Guardars, pues, los mandamientos de Jehov tu Dios, andando en sus caminos, y temindolo.
Porque Jehov tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes, de abismos que brotan por vegas y montes;
Tierra de trigo y cebada, y de vides,  higueras, y granados; tierra de olivas, de aceite, y de miel;
Tierra en la cual no comers el pan con escasez, no te faltar nada en ella; tierra que sus piedras son hierro, y de sus montes cortars metal.<CM>
Y comers y te hartars, y bendecirs  Jehov tu Dios por la buena tierra que te habr dado.
Gurdate, que no te olvides de Jehov tu Dios, para no observar sus mandamientos, y sus derechos, y sus estatutos, que yo te ordeno hoy:
Que quiz no comas y te hartes, y edifiques buenas casas en que mores,
Y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multiplique, y todo lo que tuvieres se te aumente,
Y se eleve luego tu corazn, y te olvides de Jehov tu Dios, que te sac de tierra de Egipto, de casa de siervos;
Que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde ningn agua haba, y l te sac agua de la roca del pedernal;
Que te sustent con man en el desierto, comida que tus padres no haban conocido, afligindote y probndote, para  la postre hacerte bien;
Y digas en tu corazn: Mi poder y la fortaleza de mi mano me han trado esta riqueza.
Antes acurdate de Jehov tu Dios: porque l te da el poder para hacer las riquezas,  fin de confirmar su pacto que jur  tus padres, como en este da.
Mas ser, si llegares  olvidarte de Jehov tu Dios, y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres, y  ellos te encorvares, protsto lo hoy contra vosotros, que de cierto pereceris.
Como las gentes que Jehov destruir delante de vosotros, as pereceris; por cuanto no habris atendido  la voz de Jehov vuestro Dios.<CM>
OYE, Israel: t ests hoy para pasar el Jordn, para entrar  poseer gentes ms numerosas y ms fuertes que t, ciudades grandes y encastilladas hasta el cielo,
Un pueblo grande y alto, hijos de gigantes, de los cuales tienes t conocimiento, y has odo decir: Quin se sostendr delante de los hijos del gigante?
Sabe, pues, hoy que Jehov tu Dios es el que pasa delante de ti, fuego consumidor, que los destruir y humillar delante de ti: y t los echars, y los destruirs luego, como Jehov te ha dicho.
No discurras en tu corazn cuando Jehov tu Dios los habr echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha metido Jehov  poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas gentes Jehov las echa de delante de ti.
No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazn entras a poseer la tierra de ellos; mas por la impiedad de estas gentes Jehov tu Dios las echa de delante de ti, y por confirmar la palabra que Jehov jur  tus padres Abraham, Isaac, y Jacob.
Por tanto, sabe que no por tu justicia Jehov tu Dios te da esta buena tierra para poseerla; que pueblo duro de cerviz eres t.<CM>
Acurdate, no te olvides que has provocado  ira  Jehov tu Dios en el desierto: desde el da que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habis sido rebeldes  Jehov.
Y en Horeb provocasteis  ira  Jehov, y enojse Jehov contra vosotros para destruiros.
Cuando yo sub al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehov hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta das y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua:
Y dime Jehov las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito conforme  todas las palabras que os habl Jehov en el monte de en medio del fuego, el da de la asamblea.
Y fu al cabo de los cuarenta das y cuarenta noches, que Jehov me di dos las tablas de piedra, las tablas del pacto.
Y djome Jehov: Levntate, desciende presto de aqu; que tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido: pronto se han apartado del camino que yo les mand: hanse hecho una efigie de fundicin.
Y hablme Jehov, diciendo: He visto ese pueblo, y he aqu, que l es pueblo duro de cerviz:
Djame que los destruya, y raiga su nombre de debajo del cielo; que yo te pondr sobre gente fuerte y mucha ms que ellos.
Y volv y descend del monte, el cual arda en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos.
Y mir, y he aqu habais pecado contra Jehov vuestro Dios: os habais hecho un becerro de fundicin, apartndoos presto del camino que Jehov os haba mandado.
Entonces tom las dos tablas, y arrojlas de mis dos manos, y quebrlas delante de vuestros ojos.
Y postrme delante de Jehov, como antes, cuarenta das y cuarenta noches: no com pan ni beb agua,  causa de todo vuestro pecado que habais cometido haciendo mal en ojos de Jehov para enojarlo.
Porque tem  causa del furor y de la ira con que Jehov estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero Jehov me oy an esta vez.
Contra Aarn tambin se enoj Jehov en gran manera para destruirlo: y tambin or por Aarn entonces.
Y tom vuestro pecado, el becerro que habais hecho, y quemlo en el fuego, y lo desmenuc molindole muy bien, hasta que fu reducido  polvo: y ech el polvo de l en el arroyo que descenda del monte.
Tambin en Tabera, y en Massa, y en Kibroth-hataavah, enojasteis  Jehov.
Y cuando Jehov os envi desde Cades-barnea, diciendo: Subid y poseed la tierra que yo os he dado; tambin fuisteis rebeldes al dicho de Jehov vuestro Dios, y no lo creisteis, ni obedecisteis  su voz.
Rebeldes habis sido  Jehov desde el da que yo os conozco.
Postrme, pues, delante de Jehov cuarenta das y cuarenta noches que estuve postrado; porque Jehov dijo que os haba de destruir.
Y or  Jehov, diciendo: Oh Seor Jehov, no destruyas tu pueblo y tu heredad que has redimido con tu grandeza, al cual sacaste de Egipto con mano fuerte.
Acurdate de tus siervos Abraham, Isaac, y Jacob; no mires  la dureza de este pueblo, ni  su impiedad, ni  su pecado:
Porque no digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehov introducirlos en la tierra que les haba dicho,  porque los aborreca, los sac para matarlos en el desierto.
Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran fortaleza y con tu brazo extendido.<CM>
EN aquel tiempo Jehov me dijo: Lbrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube  m al monte, y hazte un arca de madera:
Y escribir en aquellas tablas palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste; y las pondrs en el arca.
E hice un arca de madera de Sittim, y labr dos tablas de piedra como las primeras, y sub al monte con las dos tablas en mi mano.
Y escribi en las tablas conforme  la primera escritura, las diez palabras que Jehov os haba hablado en el monte de en medio del fuego, el da de la asamblea; y dimelas Jehov.
Y volv y descend del monte, y puse las tablas en el arca que haba hecho; y all estn, como Jehov me mand.
(Despus partieron los hijos de Israel de Beerot-bene-jacaam  Moser: all muri Aarn, y all fu sepultado; y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleazar.
De all partieron  Gudgod, y de Gudgod  Jotbath, tierra de arroyos de aguas.
En aquel tiempo apart Jehov la tribu de Lev, para que llevase el arca del pacto de Jehov, para que estuviese delante de Jehov para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy.
Por lo cual Lev no tuvo parte ni heredad con sus hermanos: Jehov es su heredad, como Jehov tu Dios le dijo.)
Y yo estuve en el monte como los primeros das, cuarenta das y cuarenta noches; y Jehov me oy tambin esta vez, y no quiso Jehov destruirte.
Y djome Jehov: Levntate, anda, para que partas delante del pueblo, para que entren y posean la tierra que jur  sus padres les haba de dar.<CM>
Ahora pues, Israel, qu pide Jehov tu Dios de ti, sino que temas  Jehov tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas  Jehov tu Dios con todo tu corazn, y con toda tu alma;
Que guardes los mandamientos de Jehov y sus estatutos, que yo te prescribo hoy, para que hayas bien?
He aqu, de Jehov tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos: la tierra, y todas las cosas que hay en ella.
Solamente de tus padres se agrad Jehov para amarlos, y escogi su simiente despus de ellos,  vosotros, de entre todos los pueblos, como en este da.
Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazn, y no endurezcis ms vuestra cerviz.
Porque Jehov vuestro Dios es Dios de dioses, y Seor de seores, Dios grande, poderoso, y terrible, que no acepta persona, ni toma cohecho;
Que hace justicia al hurfano y  la viuda; que ama tambin al extranjero dndole pan y vestido.
Amaris pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.
A Jehov tu Dios temers,  l servirs,  l te allegars, y por su nombre jurars.
El es tu alabanza, y l es tu Dios, que ha hecho contigo estas grandes y terribles cosas que tus ojos han visto.
Con setenta almas descendieron tus padres  Egipto; y ahora Jehov te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud.<CM>
AMARAS pues  Jehov tu Dios, y guardars su ordenanza, y sus estatutos y sus derechos y sus mandamientos, todos los das.
Y comprended hoy: porque no hablo con vuestros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehov vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte, y su brazo extendido,
Y sus seales, y sus obras que hizo en medio de Egipto  Faran, rey de Egipto, y  toda su tierra;
Y lo que hizo al ejrcito de Egipto,  sus caballos, y  sus carros; cmo hizo ondear las aguas del mar Bermejo sobre ellos, cuando venan tras vosotros, y Jehov los destruy hasta hoy;
Y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habis llegado  este lugar;
Y lo que hizo con Dathn y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubn; cmo abri la tierra su boca, y tragse  ellos y  sus casas, y sus tiendas, y toda la hacienda que tenan en pie en medio de todo Israel:
Mas vuestros ojos han visto todos los grandes hechos que Jehov ha ejecutado.<CM>
Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seis esforzados, y entris y poseis la tierra,  la cual pasis para poseerla;
Y para que os sean prolongados los das sobre la tierra, que jur Jehov  vuestros padres haba de dar  ellos y  su simiente, tierra que fluye leche y miel.
Que la tierra  la cual entras para poseerla, no es como la tierra de Egipto de donde habis salido, donde sembrabas tu simiente, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
La tierra  la cual pasis para poseerla, es tierra de montes y de vegas; de la lluvia del cielo ha de beber las aguas;
Tierra de la cual Jehov tu Dios cuida: siempre estn sobre ella los ojos de Jehov tu Dios, desde el principio del ao hasta el fin de l.
Y ser que, si obedeciereis cuidadosamente mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando  Jehov vuestro Dios, y sirvindolo con todo vuestro corazn, y con toda vuestra alma,
Yo dar la lluvia de vuestra tierra en su tiempo, la temprana y la tarda; y cogers tu grano, y tu vino, y tu aceite.
Dar tambin hierba en tu campo para tus bestias; y comers, y te hartars.
Guardaos, pues, que vuestro corazn no se infate, y os apartis, y sirvis  dioses ajenos, y os inclinis  ellos;
Y as se encienda el furor de Jehov sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra d su fruto, y perezcis presto de la buena tierra que os da Jehov.<CM>
Por tanto, pondris estas mis palabras en vuestro corazn y en vuestra alma, y las ataris por seal en vuestra mano, y sern por frontales entre vuestros ojos.
Y las ensearis  vuestros hijos, hablando de ellas, ora sentado en tu casa,  andando por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes:
Y las escribirs en los postes de tu casa, y en tus portadas:
Para que sean aumentados vuestros das, y los das de vuestros hijos, sobre la tierra que jur Jehov  vuestros padres que les haba de dar, como los das de los cielos sobre la tierra.
Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo, para que los cumplis; como amis  Jehov vuestro Dios andando en todos sus caminos, y  l os allegareis,
Jehov tambin echar todas estas gentes de delante de vosotros y poseeris gentes grandes y ms fuertes que vosotros.
Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, ser vuestro: desde el desierto y el Lbano, desde el ro, el ro Eufrates, hasta la mar postrera ser vuestro trmino.
Nadie se sostendr delante de vosotros: miedo y temor de vosotros pondr Jehov vuestro Dios sobre la haz de toda la tierra que hollareis, como l os ha dicho.<CM>
He aqu yo pongo hoy delante de vosotros la bendicin y la maldicin:
La bendicin, si oyereis los mandamientos de Jehov vuestro Dios, que yo os prescribo hoy;
Y la maldicin, si no oyereis los mandamientos de Jehov vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habis conocido.
Y ser que, cuando Jehov tu Dios te introdujere en la tierra  la cual vas para poseerla, pondrs la bendicin sobre el monte Gerizim, y la maldicin sobre el monte Ebal:
Los cuales estn de la otra parte del Jordn, tras el camino del occidente en la tierra del Cananeo, que habita en la campia delante de Gilgal, junto  los llanos de Moreh.
Porque vosotros pasis el Jordn, para ir a poseer la tierra que os da Jehov vuestro Dios; y la poseeris, y habitaris en ella.
Cuidaris, pues, de poner por obra todos los estatutos y derechos que yo presento hoy delante de vosotros.<CM>
ESTOS son los estatutos y derechos que cuidaris de poner por obra, en la tierra que Jehov el Dios de tus padres te ha dado para que la poseas, todos los das que vosotros viviereis sobre la tierra.
Destruiris enteramente todos los lugares donde las gentes que vosotros heredareis sirvieron  sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo rbol espeso:
Y derribaris sus altares, y quebraris sus imgenes, y sus bosques consumiris con fuego: y destruiris las esculturas de sus dioses, y extirparis el nombre de ellas de aquel lugar.
No haris as  Jehov vuestro Dios.<CM>
Mas el lugar que Jehov vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner all su nombre para su habitacin, se buscaris, y all iris:
Y all llevaris vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los primerizos de vuestras vacas y de vuestras ovejas:
Y comeris all delante de Jehov vuestro Dios, y os alegraris, vosotros y vuestras familias, en toda obra de vuestras manos en que Jehov tu Dios te hubiere bendecido.
No haris como todo lo que nosotros hacemos aqu ahora, cada uno lo que le parece,
Porque aun hasta ahora no habis entrado al reposo y  la heredad que os da Jehov vuestro Dios.
Mas pasaris el Jordn, y habitaris en la tierra que Jehov vuestro Dios os hace heredar, y l os dar reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaris seguros.
Y al lugar que Jehov vuestro Dios escogiere para hacer habitar en l su nombre, all llevaris todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de vuestros votos que hubiereis prometido  Jehov;
Y os alegraris delante de Jehov vuestro Dios, vosotros, y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos, y vuestras siervas, y el Levita que estuviere en vuestras poblaciones: por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros.
Gurdate, que no ofrezcas tus holocaustos en cualquier lugar que vieres;
Mas en el lugar que Jehov escogiere, en una de tus tribus, all ofrecers tus holocaustos, y all hars todo lo que yo te mando.
Con todo, podrs matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme al deseo de tu alma, segn la bendicin de Jehov tu Dios que l te habr dado: el inmundo y el limpio la comer, como la de corzo  de ciervo:
Salvo que sangre no comeris; sobre la tierra la derramaris como agua.
Ni podrs comer en tus poblaciones el diezmo de tu grano,  de tu vino,  de tu aceite, ni los primerizos de tus vacas, ni de tus ovejas, ni tus votos que prometieres, ni tus ofrendas voluntarias, ni las elevadas ofrendas de tus manos:
Mas delante de Jehov tu Dios las comers, en el lugar que Jehov tu Dios hubiere escogido, t, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que est en tus poblaciones: y alegrarte has delante de Jehov tu Dios en toda obra de tus manos.
Ten cuidado de no desamparar al Levita en todos tus das sobre tu tierra.
Cuando Jehov tu Dios ensanchare tu trmino, como l te ha dicho, y t dijeres: Comer carne, porque dese tu alma comerla, conforme  todo el deseo de tu alma comers carne.
Cuando estuviere lejos de ti el lugar que Jehov tu Dios habr escogido, para poner all su nombre, matars de tus vacas y de tus ovejas, que Jehov te hubiere dado, como te he mandado yo, y comers en tus puertas segn todo lo que deseare tu alma.
Lo mismo que se come el corzo y el ciervo, as las comers: el inmundo y el limpio comern tambin de ellas.
Solamente que te esfuerces  no comer sangre: porque la sangre es el alma; y no has de comer el alma juntamente con su carne.
No la comers: en tierra la derramars como agua.
No comers de ella; para que te vaya bien  ti, y  tus hijos despus de ti, cuando hicieres lo recto en ojos de Jehov.
Empero las cosas que tuvieres t consagradas, y tus votos, las tomars, y vendrs al lugar que Jehov hubiere escogido:
Y ofrecers tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehov tu Dios: y la sangre de tus sacrificios ser derramada sobre el altar de Jehov tu Dios, y comers la carne.
Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, porque te vaya bien  ti y  tus hijos despus de ti para siempre, cuando hicieres lo bueno y lo recto en los ojos de Jehov tu Dios.
Cuando hubiere devastado delante de ti Jehov tu Dios las naciones  donde t vas para poseerlas, y las heredares, y habitares en su tierra,
Gurdate que no tropieces en pos de ellas, despus que fueren destrudas delante de ti: no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servan aquellas gentes  sus dioses, as har yo tambin.
No hars as  Jehov tu Dios; porque todo lo que Jehov aborrece, hicieron ellos  sus dioses; pues aun  sus hijos  hijas quemaban en el fuego  sus dioses.
Cuidaris de hacer todo lo que yo os mando: no aadirs  ello, ni quitars de ello.<CM>
CUANDO se levantare en medio de ti profeta,  soador de sueos, y te diere seal  prodigio,
Y acaeciere la seal  prodigio que l te dijo, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvmosles;
No dars odo  las palabras de tal profeta, ni al tal soador de sueos: porque Jehov vuestro Dios os prueba, para saber si amis  Jehov vuestro Dios con todo vuestro corazn, y con toda vuestra alma.
En pos de Jehov vuestro Dios andaris, y  l temeris, y guardaris sus mandamientos, y escucharis su voz, y  l serviris, y  l os allegaris.
Y el tal profeta  soador de sueos, ha de ser muerto; por cuanto trat de rebelin contra Jehov vuestro Dios, que te sac de tierra de Egipto, y te rescat de casa de siervos, y de echarte del camino por el que Jehov tu Dios te mand que anduvieses: y as quitars el mal de en medio de ti.<CM>
Cuando te incitare tu hermano, hijo de tu madre,  tu hijo,  tu hija,  la mujer de tu seno,  tu amigo que sea como tu alma, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos  dioses ajenos, que ni t ni tus padres conocisteis,
De los dioses de los pueblos que estn en vuestros alrededores cercanos  ti,  lejos de ti, desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de ella;
No consentirs con l, ni le dars odo; ni tu ojo le perdonar, ni tendrs compasin, ni lo encubrirs:
Antes has de matarlo; tu mano ser primero sobre l para matarle, y despus la mano de todo el pueblo.
Y has de apedrearlo con piedras, y morir; por cuanto procur apartarte de Jehov tu Dios, que te sac de tierra de Egipto, de casa de siervos:
Para que todo Israel oiga, y tema, y no tornen  hacer cosa semejante  esta mala cosa en medio de ti.<CM>
Cuando oyeres de alguna de tus ciudades que Jehov tu Dios te da para que mores en ellas, que se dice:
Hombres, hijos de impiedad, han salido de en medio de ti, que han instigado  los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos  dioses ajenos, que vosotros no conocisteis;
T inquirirs, y buscars, y preguntars con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominacin se hizo en medio de ti,
Irremisiblemente herirs  filo de espada los moradores de aquella ciudad, destruyndola con todo lo que en ella hubiere, y tambin sus bestias  filo de espada.
Y juntars todo el despojo de ella en medio de su plaza, y consumirs con fuego la ciudad y todo su despojo, todo ello,  Jehov tu Dios: y ser un montn para siempre: nunca ms se edificar.
Y no se pegar algo  tu mano del anatema; porque Jehov se aparte del furor de su ira, y te d mercedes, y tenga misericordia de ti, y te multiplique, como lo jur  tus padres,
Cuando obedecieres  la voz de Jehov tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, para hacer lo recto en ojos de Jehov tu Dios.<CM>
HIJOS sois de Jehov vuestro Dios: no os sajaris, ni pondris calva sobre vuestros ojos por muerto;
Porque eres pueblo santo  Jehov tu Dios, y Jehov te ha escogido para que le seas un pueblo singular de entre todos los pueblos que estn sobre la haz de la tierra.
Nada abominable comers.
Estos son los animales que comeris: el buey, la oveja, y la cabra,
El ciervo, el corzo, y el bfalo, y el cabro salvaje, y el unicornio, y buey salvaje, y cabra monts.
Y todo animal de pezuas, que tiene hendidura de dos uas, y que rumiare entre los animales, ese comeris.
Empero estos no comeris de los que rumian,  tienen ua hendida: camello, y liebre, y conejo, porque rumian, mas no tienen ua hendida, os sern inmundos;
Ni puerco: porque tiene ua hendida, mas no rumia, os ser inmundo. De la carne de stos no comeris, ni tocaris sus cuerpos muertos.
Esto comeris de todo lo que est en el agua: todo lo que tiene aleta y escama comeris;
Mas todo lo que no tuviere aleta y escama, no comeris: inmundo os ser.
Toda ave limpia comeris.
Y estas son de las que no comeris: el guila, y el azor, y el esmerejn,
Y el ixio, y el buitre, y el milano segn su especie,
Y todo cuervo segn su especie,
Y el bho, y la lechuza, y el cuclillo, y el halcn segn su especie,
Y el herodin, y el cisne, y el ibis,
Y el somormujo, y el calamn, y el corvejn,
Y la cigea, y la garza segn su especie, y la abubilla, y el murcilago.
Y todo reptil alado os ser inmundo: no se comer.
Toda ave limpia comeris.
Ninguna cosa mortecina comeris: al extranjero que est en tus poblaciones la dars, y l la comer:  vndela al extranjero; porque t eres pueblo santo  Jehov tu Dios. No cocers el cabrito en la leche de su madre.<CM>
Indispensablemente diezmars todo el producto de tu simiente, que rindiere el campo cada un ao.
Y comers delante de Jehov tu Dios en el lugar que l escogiere para hacer habitar all su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas  temer  Jehov tu Dios todos los das.
Y si el camino fuere tan largo que t no puedas llevarlo por l, por estar lejos de ti el lugar que Jehov tu Dios hubiere escogido para poner en l su nombre, cuando Jehov tu Dios te bendijere,
Entonces venderlo has, y atars el dinero en tu mano, y vendrs al lugar que Jehov tu Dios escogiere;
Y dars el dinero por todo lo que deseare tu alma, por vacas,  por ovejas,  por vino,  por sidra,  por cualquier cosa que tu alma te demandare: y comers all delante de Jehov tu Dios, y te alegrars t y tu familia.
Y no desamparars al Levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo.
Al cabo de cada tres aos sacars todo el diezmo de tus productos de aquel ao, y lo guardars en tus ciudades:
Y vendr el Levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, y el hurfano, y la viuda, que hubiere en tus poblaciones, y comern y sern saciados; para que Jehov tu Dios te bendiga en toda obra de tus manos que hicieres.<CM>
AL cabo de siete aos hars remisin.
Y esta es la manera de la remisin: perdonar  su deudor todo aqul que hizo emprstito de su mano, con que oblig  su prjimo: no lo demandar ms  su prjimo,   su hermano; porque la remisin de Jehov es pregonada.
Del extranjero demandars el reintegro: mas lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonar tu mano;
Para que as no haya en ti mendigo; porque Jehov te bendecir con abundancia en la tierra que Jehov tu Dios te da por heredad para que la poseas,
Si empero escuchares fielmente la voz de Jehov tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te intimo hoy.
Ya que Jehov tu Dios te habr bendecido, como te ha dicho, prestars entonces  muchas gentes, mas t no tomars prestado; y enseorearte has de muchas gentes, pero de ti no se enseorearn.
Cuando hubiere en ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en tu tierra que Jehov tu Dios te da, no endurecers tu corazn, ni cerrars tu mano  tu hermano pobre:
Mas abrirs  l tu mano liberalmente, y en efecto le prestars lo que basta, lo que hubiere menester.
Gurdate que no haya en tu corazn perverso pensamiento, diciendo: Cerca est el ao sptimo, el de la remisin; y tu ojo sea maligno sobre tu hermano menesteroso para no darle: que l podr clamar contra ti  Jehov, y se te imputar  pecado.
Sin falta le dars, y no sea tu corazn maligno cuando le dieres: que por ello te bendecir Jehov tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que pusieres mano.
Porque no faltarn menesterosos de en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirs tu mano  tu hermano,  tu pobre, y  tu menesteroso en tu tierra.<CM>
Cuando se vendiere  ti tu hermano Hebreo  Hebrea, y te hubiere servido seis aos, al sptimo ao le despedirs libre de ti.
Y cuando lo despidieres libre de ti, no lo enviars vaco:
Le abastecers liberalmente de tus ovejas, de tu era, y de tu lagar; le dars de aquello en que Jehov te hubiere bendecido.
Y te acordars que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehov tu Dios te rescat: por tanto yo te mando esto hoy.
Y ser que, si l te dijere: No saldr de contigo; porque te ama  ti y  tu casa, que le va bien contigo;
Entonces tomars una lesna, y horadars su oreja junto  la puerta, y ser tu siervo para siempre: as tambin hars  tu criada.
No te parezca duro cuando le enviares libre de ti; que doblado del salario de mozo jornalero te sirvi seis aos: y Jehov tu Dios te bendecir en todo cuanto hicieres.<CM>
Santificars  Jehov tu Dios todo primerizo macho que nacer de tus vacas y de tus ovejas: no te sirvas del primerizo de tus vacas, ni trasquiles el primerizo de tus ovejas.
Delante de Jehov tu Dios los comers cada un ao, t y tu familia, en el lugar que Jehov escogiere.
Y si hubiere en l tacha, ciego  cojo,  cualquiera mala falta, no lo sacrificars  Jehov tu Dios.
En tus poblaciones lo comers: el inmundo lo mismo que el limpio comern de l, como de un corzo  de un ciervo.
Solamente que no comas su sangre: sobre la tierra la derramars como agua.<CM>
GUARDARAS el mes de Abib, y hars pascua  Jehov tu Dios: porque en el mes de Abib te sac Jehov tu Dios de Egipto de noche.
Y sacrificars la pascua  Jehov tu Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehov escogiere para hacer habitar all su nombre.
No comers con ella leudo; siete das comers con ella pan por leudar, pan de afliccin, porque apriesa saliste de tierra de Egipto: para que te acuerdes del da en que saliste de la tierra de Egipto todos los das de tu vida.
Y no se dejar ver levadura contigo en todo tu trmino por siete das; y de la carne que matares  la tarde del primer da, no quedar hasta la maana.
No podrs sacrificar la pascua en ninguna de tus ciudades, que Jehov tu Dios te da;
Sino en el lugar que Jehov tu Dios escogiere para hacer habitar all su nombre, sacrificars la pascua por la tarde  puesta del sol, al tiempo que saliste de Egipto:
Y la asars y comers en el lugar que Jehov tu Dios hubiere escogido; y por la maana te volvers y restituirs  tu morada.
Seis das comers zimos, y el sptimo da ser solemnidad  Jehov tu Dios: no hars obra en l.
Siete semanas te contars: desde que comenzare la hoz en las mieses comenzars  contarte las siete semanas.
Y hars la solemnidad de las semanas  Jehov tu Dios: de la suficiencia voluntaria de tu mano ser lo que dieres, segn Jehov tu Dios te hubiere bendecido.
Y te alegrars delante de Jehov tu Dios, t, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que estuviere en tus ciudades, y el extranjero, y el hurfano, y la viuda, que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehov tu Dios hubiere escogido para hacer habitar all su nombre.
Y acurdate que fuiste siervo en Egipto; por tanto guardars y cumplirs estos estatutos.
La solemnidad de las cabaas hars por siete das, cuando hubieres hecho la cosecha de tu era y de tu lagar.
Y te alegrars en tus solemnidades, t, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita, y el extranjero, y el hurfano, y la viuda, que estn en tus poblaciones.
Siete das celebrars solemnidad  Jehov tu Dios en el lugar que Jehov escogiere; porque te habr bendecido Jehov tu Dios en todos tus frutos, y en toda obra de tus manos, y estars ciertamente alegre.
Tres veces cada un ao parecer todo varn tuyo delante de Jehov tu Dios en el lugar que l escogiere: en la solemnidad de los zimos, y en la solemnidad de las semanas, y en la solemnidad de las cabaas. Y no parecer vaco delante de Jehov:
Cada uno con el don de su mano, conforme  la bendicin de Jehov tu Dios, que te hubiere dado.<CM>
Jueces y alcaldes te pondrs en todas tus ciudades que Jehov tu Dios te dar en tus tribus, los cuales juzgarn al pueblo con justo juicio.
No tuerzas el derecho; no hagas acepcin de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos.
La justicia, la justicia seguirs, porque vivas y heredes la tierra que Jehov tu Dios te da.
No te plantars bosque de ningn rbol cerca del altar de Jehov tu Dios, que t te habrs hecho.
Ni te levantars estatua; lo cual aborrece Jehov tu Dios.<CM>
NO sacrificars  Jehov tu Dios buey,  cordero, en el cual haya falta  alguna cosa mala: porque es abominacin  Jehov tu Dios.
Cuando se hallare entre ti, en alguna de tus ciudades que Jehov tu Dios te da, hombre,  mujer, que haya hecho mal en ojos de Jehov tu Dios traspasando su pacto,
Que hubiere ido y servido  dioses ajenos, y se hubiere inclinado  ellos, ora al sol,   la luna,   todo el ejrcito del cielo, lo cual yo no he mandado;
Y te fuere dado aviso, y, despus que oyeres y hubieres indagado bien, la cosa parece de verdad cierta, que tal abominacin ha sido hecha en Israel;
Entonces sacars al hombre  mujer que hubiere hecho esta mala cosa,  tus puertas, hombre  mujer, y los apedrears con piedras, y as morirn.
Por dicho de dos testigos,  de tres testigos, morir el que hubiere de morir; no morir por el dicho de un solo testigo.
La mano de los testigos ser primero sobre l para matarlo, y despus la mano de todo el pueblo: as quitars el mal de en medio de ti.<CM>
Cuando alguna cosa te fuere oculta en juicio entre sangre y sangre, entre causa y causa, y entre llaga y llaga, en negocios de litigio en tus ciudades; entonces te levantars y recurrirs al lugar que Jehov tu Dios escogiere;
Y vendrs  los sacerdotes Levitas, y al juez que fuere en aquellos das, y preguntars; y te ensearn la sentencia del juicio.
Y hars segn la sentencia que te indicaren los del lugar que Jehov escogiere, y cuidars de hacer segn todo lo que te manifestaren.
Segn la ley que ellos te ensearen, y segn el juicio que te dijeren, hars: no te apartars ni  diestra ni  siniestra de la sentencia que te mostraren.
Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que est para ministrar all delante de Jehov tu Dios,  al juez, el tal varn morir: y quitars el mal de Israel.
Y todo el pueblo oir, y temer, y no se ensoberbecern ms.<CM>
Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehov tu Dios te da, y la poseyeres, y habitares en ella, y dijeres: Pondr rey sobre m, como todas las gentes que estn en mis alrededores;
Sin duda pondrs por rey sobre ti al que Jehov tu Dios escogiere: de entre tus hermanos pondrs rey sobre ti: no podrs poner sobre ti hombre extranjero, que no sea tu hermano.
Empero que no se aumente caballos, ni haga volver el pueblo  Egipto para acrecentar caballos: porque Jehov os ha dicho: No procuraris volver ms por este camino.
Ni aumentar para s mujeres, porque su corazn no se desve: ni plata ni oro acrecentar para s en gran copia.
Y ser, cuando se asentare sobre el solio de su reino, que ha de escribir para s en un libro un traslado de esta ley, del original de delante de los sacerdotes Levitas;
Y lo tendr consigo, y leer en l todos los das de su vida, para que aprenda  temer  Jehov su Dios, para guardar todas las palabras de aquesta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra:
Para que no se eleve su corazn sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento  diestra ni  siniestra:  fin que prolongue sus das en su reino, l y sus hijos, en medio de Israel.<CM>
LOS sacerdotes Levitas, toda la tribu de Lev, no tendrn parte ni heredad con Israel; de las ofrendas encendidas  Jehov, y de la heredad de l comern.
No tendrn, pues, heredad entre sus hermanos: Jehov es su heredad, como l les ha dicho.
Y este ser el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecieren en sacrificio buey  cordero: darn al sacerdote la espalda, y las quijadas, y el cuajar.
Las primicias de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le dars:
Porque le ha escogido Jehov tu Dios de todas tus tribus, para que est para ministrar al nombre de Jehov, l y sus hijos para siempre.
Y cuando el Levita saliere de alguna de tus ciudades de todo Israel, donde hubiere peregrinado, y viniere con todo deseo de su alma al lugar que Jehov escogiere,
Ministrar al nombre de Jehov su Dios, como todos sus hermanos los Levitas que estuvieren all delante de Jehov.
Porcin como la porcin de los otros comern, adems de sus patrimonios.<CM>
Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehov tu Dios te da, no aprenders  hacer segn las abominaciones de aquellas gentes.
No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo  su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortlego, ni hechicero,
Ni fraguador de encantamentos, ni quien pregunte  pitn, ni mgico, ni quien pregunte  los muertos.
Porque es abominacin  Jehov cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehov tu Dios las ech de delante de ti.
Perfecto sers con Jehov tu Dios.
Porque estas gentes que has de heredar,  agoreros y hechiceros oan: mas t, no as te ha dado Jehov tu Dios.<CM>
Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantar Jehov tu Dios:  l oiris:
Conforme  todo lo que pediste  Jehov tu Dios en Horeb el da de la asamblea, diciendo: No vuelva yo  oir la voz de Jehov mi Dios, ni vea yo ms este gran fuego, porque no muera.
Y Jehov me dijo: Bien han dicho.
Profeta les suscitar de en medio de sus hermanos, como t; y pondr mis palabras en su boca, y l les hablar todo lo que yo le mandare.
Mas ser, que cualquiera que no oyere mis palabras que l hablare en mi nombre, yo le residenciar.
Empero el profeta que presumiere hablar palabra en mi nombre, que yo no le haya mandado hablar,  que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morir.
Y si dijeres en tu corazn: Cmo conoceremos la palabra que Jehov no hubiere hablado?
Cuando el profeta hablare en nombre de Jehov, y no fuere la tal cosa, ni viniere, es palabra que Jehov no ha hablado: con soberbia la habl aquel profeta: no tengas temor de l.<CM>
CUANDO Jehov tu Dios talare las gentes, cuya tierra Jehov tu Dios te da  ti, y t las heredares, y habitares en sus ciudades, y en sus casas;
Te apartars tres ciudades en medio de tu tierra que Jehov tu Dios te da para que la poseas.
Arreglarte has el camino, y dividirs en tres partes el trmino de tu tierra, que Jehov tu Dios te dar en heredad, y ser para que todo homicida se huya all.
Y este es el caso del homicida que ha de huir all, y vivir: el que hiriere  su prjimo por yerro, que no le tena enemistad desde ayer ni antes de ayer:
Como el que fu con su prjimo al monte  cortar lea, y poniendo fuerza con su mano en el hacha para cortar algn leo, salt el hierro del cabo, y encontr  su prjimo, y muri; aqul huir  una de aquestas ciudades, y vivir;
No sea que el pariente del muerto vaya tras el homicida, cuando se enardeciere su corazn, y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, no debiendo ser condenado  muerte; por cuanto no tena enemistad desde ayer ni antes de ayer con el muerto.
Por tanto yo te mando, diciendo: Tres ciudades te apartars.
Y si Jehov tu Dios ensanchare tu trmino, como lo jur  tus padres, y te diere toda la tierra que dijo  tus padres que haba de dar;
Cuando guardases todos estos mandamientos, que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra, que ames  Jehov tu Dios y andes en sus caminos todos los das, entonces aadirs tres ciudades  ms de estas tres;
Porque no sea derramada sangre inocente en medio de tu tierra, que Jehov tu Dios te da por heredad, y sea sobre ti sangre.
Mas cuando hubiere alguno que aborreciere  su prjimo, y lo acechare, y se levantare sobre l, y lo hiriere de muerte, y muriere, y huyere  alguna de estas ciudades;
Entonces los ancianos de su ciudad enviarn y lo sacarn de all, y entregarlo han en mano del pariente del muerto, y morir.
No le perdonar tu ojo: y quitars de Israel la sangre inocente, y te ir bien.<CM>
No reducirs el trmino de tu prjimo, el cual sealaron los antiguos en tu heredad, la que poseyeres en la tierra que Jehov tu Dios te da para que la poseas.
No valdr un testigo contra ninguno en cualquier delito,  en cualquier pecado, en cualquier pecado que se cometiere. En el dicho de dos testigos,  en el dicho de tres testigos consistir el negocio.
Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para testificar contra l rebelin,
Entonces los dos hombres litigantes se presentarn delante de Jehov, delante de los sacerdotes y jueces que fueren en aquellos das:
Y los jueces inquirirn bien, y si pareciere ser aqul testigo falso, que testific falsamente contra su hermano,
Haris  l como l pens hacer  su hermano: y quitars el mal de en medio de ti.
Y los que quedaren oirn, y temern, y no volvern ms  hacer una mala cosa como sta, en medio de ti.
Y no perdonar tu ojo: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.<CM>
CUANDO salieres  la guerra contra tus enemigos, y vieres caballos y carros, un pueblo ms grande que t, no tengas temor de ellos, que Jehov tu Dios es contigo, el cual te sac de tierra de Egipto.
Y ser que, cuando os acercareis para combatir, llegarse el sacerdote, y hablar al pueblo,
Y les dir: Oye, Israel, vosotros os juntis hoy en batalla contra vuestros enemigos: no se ablande vuestro corazn, no temis, no os azoris, ni tampoco os desalentis delante de ellos;
Que Jehov vuestro Dios anda con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
Y los oficiales hablarn al pueblo, diciendo: Quin ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vulvase  su casa, porque quiz no muera en la batalla, y otro alguno la estrene.
Y quin ha plantado via, y no ha hecho comn uso de ella? Vaya, y vulvase  su casa, porque quiz no muera en la batalla, y otro alguno la goce.
Y quin se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vulvase  su casa, porque quiz no muera en la batalla, y algn otro la tome.
Y tornarn los oficiales  hablar al pueblo, y dirn: Quin es hombre medroso y tierno de corazn? Vaya, y vulvase  su casa, y no apoque el corazn de sus hermanos, como su corazn.
Y ser que, cuando los oficiales acabaren de hablar al pueblo, entonces los capitanes de los ejrcitos mandarn delante del pueblo.<CM>
Cuando te acercares  una ciudad para combatirla, le intimars la paz.
Y ser que, si te respondiere, Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te sern tributarios, y te servirn.
Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere contigo guerra, y la cercares,
Luego que Jehov tu Dios la entregare en tu mano, herirs  todo varn suyo  filo de espada.
Solamente las mujeres y los nios, y los animales, y todo lo que hubiere en la ciudad, todos sus despojos, tomars para ti: y comers del despojo de tus enemigos, los cuales Jehov tu Dios te entreg.
As hars  todas la ciudades que estuvieren muy lejos de ti, que no fueren de las ciudades de estas gentes.
Empero de las ciudades de estos pueblos que Jehov tu Dios te da por heredad, ninguna persona dejars con vida;
Antes del todo los destruirs: al Hetheo, y al Amorrheo, y al Cananeo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo; como Jehov tu Dios te ha mandado:
Porque no os enseen  hacer segn todas sus abominaciones, que ellos hacen  sus dioses, y pequis contra Jehov vuestro Dios.
Cuando pusieres cerco  alguna ciudad, peleando contra ella muchos das para tomarla, no destruyas su arboleda metiendo en ella hacha, porque de ella comers; y no la talars, que no es hombre el rbol del campo para venir contra ti en el cerco.
Mas el rbol que supieres que no es rbol para comer, lo destruirs y lo talars, y construye baluarte contra la ciudad que pelea contigo, hasta sojuzgarla.<CM>
CUANDO fuere hallado en la tierra que Jehov tu Dios te da para que la poseas, muerto echado en el campo, y no se supiere quin lo hiri,
Entonces tus ancianos y tus jueces saldrn y medirn hasta las ciudades que estn alrededor del muerto:
Y ser, que los ancianos de aquella ciudad, de la ciudad ms cercana al muerto, tomarn de la vacada una becerra que no haya servido, que no haya trado yugo;
Y los ancianos de aquella ciudad traern la becerra  un valle spero, que nunca haya sido arado ni sembrado, y cortarn el pescuezo  la becerra all en el valle.
Entonces vendrn los sacerdotes hijos de Lev, porque  ellos escogi Jehov tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en nombre de Jehov; y por el dicho de ellos se determinar todo pleito y toda llaga.
Y todos los ancianos de aquella ciudad ms cercana al muerto lavarn sus manos sobre la becerra degollada en el valle.
Y protestarn, y dirn: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo vieron.
Expa  tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehov; y no imputes la sangre inocente derramada en medio de tu pueblo Israel. Y la sangre les ser perdonada.
Y t quitars la culpa de sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto en los ojos de Jehov.<CM>
Cuando salieres  la guerra contra tus enemigos, y Jehov tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,
Y vieres entre los cautivos alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer,
La meters en tu casa; y ella raer su cabeza, y cortar sus uas,
Y se quitar el vestido de su cautiverio, y quedarse en tu casa: y llorar  su padre y  su madre el tiempo de un mes: y despus entrars  ella, y tu sers su marido, y ella tu mujer.
Y ser, si no te agradare, que la has de dejar en su libertad; y no la venders por dinero, ni mercadears con ella, por cuanto la afligiste.<CM>
Cuando un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la amada y la aborrecida le parieren hijos, y el hijo primognito fuere de la aborrecida;
Ser que, el da que hiciere heredar  sus hijos lo que tuviere, no podr dar el derecho de primogenitura  los hijos de la amada en preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primognito;
Mas al hijo de la aborrecida reconocer por primognito, para darle dos tantos de todo lo que se hallare que tiene: porque aqul es el principio de su fuerza, el derecho de la primogenitura es suyo.<CM>
Cuando alguno tuviere hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere  la voz de su padre ni  la voz de su madre, y habindolo castigado, no les obedeciere;
Entonces tomarlo han su padre y su madre, y lo sacarn  los ancianos de su ciudad, y  la puerta del lugar suyo;
Y dirn  los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece  nuestra voz; es glotn y borracho.
Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearn con piedras, y morir: as quitars el mal de en medio de ti; y todo Israel oir, y temer.
Cuando en alguno hubiere pecado de sentencia de muerte, por el que haya de morir, y le habrs colgado de un madero,
No estar su cuerpo por la noche en el madero, mas sin falta lo enterrars el mismo da, porque maldicin de Dios es el colgado: y no contaminars tu tierra, que Jehov tu Dios te da por heredad.<CM>
NO vers el buey de tu hermano,  su cordero, perdidos, y te retirars de ellos: precisamente los volvers  tu hermano.
Y si tu hermano no fuere tu vecino,  no le conocieres, los recogers en tu casa, y estarn contigo hasta que tu hermano los busque, y se los devolvers.
Y as hars de su asno, as hars tambin de su vestido, y lo mismo hars con toda cosa perdida de tu hermano que se le perdiere, y t la hallares: no podrs retraerte de ello.
No vers el asno de tu hermano,  su buey, cados en el camino, y te esconders de ellos: con l has de procurar levantarlos.<CM>
No vestir la mujer hbito de hombre, ni el hombre vestir ropa de mujer; porque abominacin es  Jehov tu Dios cualquiera que esto hace.
Cuando topares en el camino algn nido de ave en cualquier rbol,  sobre la tierra, con pollos  huevos, y estuviere la madre echada sobre los pollos  sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos:
Dejars ir  la madre, y tomars los pollos para ti; para que te vaya bien, y prolongues tus das.
Cuando edificares casa nueva, hars pretil  tu terrado, porque no pongas sangre en tu casa, si de l cayere alguno.
No sembrars tu via de varias semillas, porque no se deprave la plenitud de la semilla que sembraste, y el fruto de la via.
No arars con buey y con asno juntamente.
No te vestirs de mistura, de lana y lino juntamente.
Hacerte has flecos en los cuatro cabos de tu manto con que te cubrieres.<CM>
Cuando alguno tomare mujer, y despus de haber entrado  ella la aborreciere,
Y le pusiere algunas faltas, y esparciere sobre ella mala fama, y dijere: Esta tom por mujer, y llegu  ella, y no la hall virgen;
Entonces el padre de la moza y su madre tomarn, y sacarn las seales de la virginidad de la doncella  los ancianos de la ciudad, en la puerta.
Y dir el padre de la moza  los ancianos: Yo d mi hija  este hombre por mujer, y l la aborrece;
Y, he aqu, l le pone tachas de algunas cosas, diciendo: No he hallado tu hija virgen; empero, he aqu las seales de la virginidad de mi hija. Y extendern la sbana delante de los ancianos de la ciudad.
Entonces los ancianos de la ciudad tomarn al hombre y lo castigarn;
Y le han de penar en cien piezas de plata, las cuales darn al padre de la moza, por cuanto esparci mala fama sobre virgen de Israel: y la ha de tener por mujer, y no podr despedirla en todos sus das.
Mas si este negocio fu verdad, que no se hubiere hallado virginidad en la moza,
Entonces la sacarn  la puerta de la casa de su padre, y la apedrearn con piedras los hombres de su ciudad, y morir; por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre: as quitars el mal de en medio de ti.
Cuando se sorprendiere alguno echado con mujer casada con marido, entrambos morirn, el hombre que se acost con la mujer, y la mujer: as quitars el mal de Israel.
Cuando fuere moza virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se echare con ella;
Entonces los sacaris  ambos  la puerta de aquella ciudad, y los apedrearis con piedras, y morirn; la moza porque no di voces en la ciudad, y el hombre porque humill  la mujer de su prjimo: as quitars el mal de en medio de ti.
Mas si el hombre hall una moza desposada en la campo, y l la agarrare, y se echare con ella, morir slo el hombre que con ella se habr echado;
Y  la moza no hars nada; no tiene la moza culpa de muerte: porque como cuando alguno se levanta contra su prjimo, y le quita la vida, as es esto:
Porque l la hall en el campo: di voces la moza desposada, y no hubo quien la valiese.
Cuando alguno hallare moza virgen, que no fuere desposada, y la tomare, y se echare con ella, y fueren hallados;
Entonces el hombre que se ech con ella dar al padre de la moza cincuenta piezas de plata, y ella ser su mujer, por cuanto la humill: no la podr despedir en todos sus das.
No tomar alguno la mujer de su padre, ni descubrir el regazo de su padre.<CM>
NO entrar en la congregacin de Jehov el que fuere quebrado, ni el castrado.
No entrar bastardo en la congregacin de Jehov: ni aun en la dcima generacin entrar en la congregacin de Jehov.
No entrar Ammonita ni Moabita en la congregacin de Jehov; ni aun en la dcima generacin entrar en la congregacin de Jehov para siempre:
Por cuanto no os salieron  recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto; y porque alquil contra ti  Balaam hijo de Beor de Pethor de Mesopotamia de Siria, para que te maldijese.
Mas no quiso Jehov tu Dios oir  Balaam; y Jehov tu Dios te volvi la maldicin en bendicin, porque Jehov tu Dios te amaba.
No procurars la paz de ellos ni su bien en todos los das para siempre.
No abominars al Idumeo, que tu hermano es: no abominars al egipcio, que extranjero fuiste en su tierra.
Los hijos que nacieren de ellos,  la tercera generacin entrarn en la congregacin de Jehov.<CM>
Cuando salieres  campaa contra tus enemigos, gurdate de toda cosa mala.
Cuando hubiere en ti alguno que no fuere limpio por accidente de noche, saldrse del campo, y no entrar en l.
Y ser que al declinar de la tarde se lavar con agua, y cuando fuere puesto el sol, entrar en el campo.
Y tendrs un lugar fuera del real, y saldrs all fuera;
Tendrs tambin una estaca entre tus armas; y ser que, cuando estuvieres all fuera, cavars con ella, y luego al volverte cubrirs tu excremento:
Porque Jehov tu Dios anda por medio de tu campo, para librarte y entregar tus enemigos delante de ti; por tanto ser tu real santo: porque l no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.<CM>
No entregars  su seor el siervo que se huyere  ti de su amo:
More contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde bien le estuviere: no le hars fuerza.
No habr ramera de las hijas de Israel, ni habr sodomtico de los hijos de Israel.
No traers precio de ramera, ni precio de perro  la casa de Jehov tu Dios por ningn voto; porque abominacin es  Jehov tu Dios as lo uno como lo otro.
No tomars de tu hermano logro de dinero, ni logro de comida, ni logro de cosa alguna que se suele tomar.
Del extrao tomars logro, mas de tu hermano no lo tomars, porque te bendiga Jehov tu Dios en toda obra de tus manos sobre la tierra  la cual entras para poseerla.
Cuando prometieres voto  Jehov tu Dios, no tardars en pagarlo; porque ciertamente lo demandar Jehov tu Dios de ti, y habra en ti pecado.
Mas cuando te abstuvieres de prometer, no habr en ti pecado.
Guardars lo que tus labios pronunciaren; y hars, como prometiste  Jehov tu Dios, lo que de tu voluntad hablaste por tu boca.
Cuando entrares en la via de tu prjimo, comers uvas hasta saciar tu deseo: mas no pondrs en tu vaso.
Cuando entrares en la mies de tu prjimo, podrs cortar espigas con tu mano; mas no aplicars hoz  la mies de tu prjimo.<CM>
CUANDO alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa torpe, le escribir carta de repudio, y se la entregar en su mano, y despedirla de su casa.
Y salida de su casa, podr ir y casarse con otro hombre.
Y si la aborreciere aqueste ltimo, y le escribiere carta de repudio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa;  si muriere el postrer hombre que la tom para s por mujer,
No podr su primer marido, que la despidi, volverla  tomar para que sea su mujer, despus que fu amancillada; porque es abominacin delante de Jehov, y no has de pervertir la tierra que Jehov tu Dios te da por heredad.<CM>
Cuando tomare alguno mujer nueva, no saldr  la guerra, ni en ninguna cosa se le ocupar; libre estar en su casa por un ao, para alegrar  su mujer que tom.
No tomars en prenda la muela de molino, ni la de abajo ni la de arriba: porque sera prendar la vida.
Cuando fuere hallado alguno que haya hurtado persona de sus hermanos los hijos de Israel, y hubiere mercadeado con ella,  la hubiere vendido, el tal ladrn morir, y quitars el mal de en medio de ti.
Gurdate de llaga de lepra, observando diligentemente, y haciendo segn todo lo que os ensearen los sacerdotes Levitas: cuidaris de hacer como les he mandado.
Acurdate de lo que hizo Jehov tu Dios  Mara en el camino, despus que salisteis de Egipto.
Cuando dieres  tu prjimo alguna cosa emprestada, no entrars en su casa para tomarle prenda:
Fuera estars, y el hombre  quien prestaste, te sacar afuera la prenda.
Y si fuere hombre pobre, no duermas con su prenda:
Precisamente le devolvers la prenda cuando el sol se ponga, para que duerma en su ropa, y te bendiga: y te ser justicia delante de Jehov tu Dios.<CM>
No hagas agravio al jornalero pobre y menesteroso, as de tus hermanos como de tus extranjeros que estn en tu tierra en tus ciudades:
En su da le dars su jornal, y no se pondr el sol sin drselo: pues es pobre, y con l sustenta su vida: porque no clame contra ti  Jehov, y sea en ti pecado.
Los padres no morirn por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno morir por su pecado.
No torcers el derecho del peregrino y del hurfano; ni tomars por prenda la ropa de la viuda:
Mas acurdate que fuiste siervo en Egipto, y de all te rescat Jehov tu Dios: por tanto, yo te mando que hagas esto.
Cuando segares tu mies en tu campo, y olvidares alguna gavilla en el campo, no volvers a tomarla: para el extranjero, para el hurfano, y para la viuda ser; porque te bendiga Jehov tu Dios en toda obra de tus manos.
Cuando sacudieres tus olivas, no recorrers las ramas tras ti: para el extranjero, para el hurfano, y para la viuda ser.
Cuando vendimiares tu via, no rebuscars tras ti: para el extranjero, para el hurfano, y para la viuda ser.
Y acurdate que fuiste siervo en tierra de Egipto: por tanto, yo te mando que hagas esto.<CM>
CUANDO hubiere pleito entre algunos, y vinieren  juicio, y los juzgaren, y absolvieren al justo y condenaren al inicuo,
Ser que, si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez lo har echar en tierra, y harle azotar delante de s, segn su delito, por cuenta.
Harle dar cuarenta azotes, no ms: no sea que, si lo hiriere con muchos azotes a ms de stos, se envilezca tu hermano delante de tus ojos.
No pondrs bozal al buey cuando trillare.<CM>
Cuando hermanos estuvieren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casar fuera con hombre extrao: su cuado entrar  ella, y la tomar por su mujer, y har con ella parentesco.
Y ser que el primognito que pariere ella, se levantar en nombre de su hermano el muerto, porque el nombre de ste no sea rado de Israel.
Y si el hombre no quisiere tomar  su cuada, ir entonces la cuada suya  la puerta  los ancianos, y dir: Mi cuado no quiere suscitar nombre en Israel  su hermano; no quiere emparentar conmigo.
Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harn venir, y hablarn con l: y si l se levantare, y dijere, No quiero tomarla,
Llegarse entonces su cuada  l delante de los ancianos, y le descalzar el zapato de su pie, y escupirle en el rostro, y hablar y dir: As ser hecho al varn que no edificare la casa de su hermano.
Y su nombre ser llamado en Israel: La casa del descalzado.
Cuando algunos rieren juntos el uno con el otro, y llegare la mujer del uno para librar  su marido de mano del que le hiere, y metiere su mano y le trabare de sus vergenzas;
La cortars entonces la mano, no la perdonar tu ojo.<CM>
No tendrs en tu bolsa pesa grande y pesa chica.
No tendrs en tu casa epha grande y epha pequeo.
Pesas cumplidas y justas tendrs; epha cabal y justo tendrs: para que tus das sean prolongados sobre la tierra que Jehov tu Dios te da.
Porque abominacin es  Jehov tu Dios cualquiera que hace esto, cualquiera que hace agravio.
Acurdate de lo que te hizo Amalec en el camino, cuando salisteis de Egipto:
Que te sali al camino, y te desbarat la retaguardia de todos los flacos que iban detrs de ti, cuando t estabas cansado y trabajado; y no temi  Dios.
Ser pues, cuando Jehov tu Dios te hubiere dado reposo de tus enemigos alrededor, en la tierra que Jehov tu Dios te da por heredar para que la poseas, que raers la memoria de Amalec de debajo del cielo: no te olvides.<CM>
Y SERA que, cuando hubieres entrado en la tierra que Jehov tu Dios te da por heredad, y la poseyeres, y habitares en ella;
Entonces tomars de las primicias de todos los frutos de la tierra, que sacares de tu tierra que Jehov tu Dios te da, y lo pondrs en un canastillo,  irs al lugar que Jehov tu Dios escogiere para hacer habitar all su nombre.
Y llegars al sacerdote que fuere en aquellos das, y le dirs: Reconozco hoy  Jehov tu Dios que he entrado en la tierra que jur Jehov  nuestros padres que nos haba de dar.
Y el sacerdote tomar el canastillo de tu mano, y pondrlo delante del altar de Jehov tu Dios.
Entonces hablars y dirs delante de Jehov tu Dios: Un Siro  punto de perecer fu mi padre, el cual descendi  Egipto y peregrin all con pocos hombres, y all creci en gente grande, fuerte y numerosa:
Y los Egipcios nos maltrataron, y nos afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre.
Y clamamos  Jehov Dios de nuestros padres; y oy Jehov nuestra voz, y vi nuestra afliccin, y nuestro trabajo, y nuestra opresin:
Y sacnos Jehov de Egipto con mano fuerte, y con brazo extendido, y con grande espanto, y con seales y con milagros:
Y trjonos  este lugar, y dinos esta tierra, tierra que fluye leche y miel.
Y ahora, he aqu, he trado las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehov. Y lo dejars delante de Jehov tu Dios,  inclinarte has delante de Jehov tu Dios.
Y te alegrars con todo el bien que Jehov tu Dios te hubiere dado  ti y  tu casa, t y el Levita, y el extranjero que est en medio de ti.<CM>
Cuando hubieres acabado de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el ao tercero, el ao del diezmo, dars tambin al Levita, al extranjero, al hurfano y  la viuda; y comern en tus villas, y se saciarn.
Y dirs delante de Jehov tu Dios: Yo he sacado lo consagrado de mi casa, y tambin lo he dado al Levita, y al extranjero, y al hurfano, y  la viuda, conforme  todos tus mandamientos que me ordenaste: no he traspasado tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos:
No he comido de ello en mi luto, ni he sacado de ello en inmundicia, ni de ello he dado para mortuorio: he obedecido  la voz de Jehov mi Dios, he hecho conforme  todo lo que me has mandado.
Mira desde la morada de tu santidad, desde el cielo, y bendice  tu pueblo Israel, y  la tierra que nos has dado, como juraste  nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.<CM>
Jehov tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y derechos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazn, y con toda tu alma.
A Jehov has ensalzado hoy para que te sea por Dios, y para andar en sus caminos, y para guardar sus estatutos y sus mandamientos y sus derechos, y para oir su voz:
Y Jehov te ha ensalzado hoy para que le seas su peculiar pueblo, como l te lo he dicho, y para que guardes todos sus mandamientos;
Y para ponerte alto sobre todas las gentes que hizo, para loor, y fama, y gloria; y para que seas pueblo santo  Jehov tu Dios, como l ha dicho.<CM>
Y MANDO Moiss, con los ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: Guardaris todos los mandamientos que yo prescribo hoy.
Y ser que, el da que pasareis el Jordn  la tierra que Jehov tu Dios te da, te has de levantar piedras grandes, las cuales revocars con cal:
Y escribirs en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hubieres pasado para entrar en la tierra que Jehov tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehov el Dios de tus padres te ha dicho.
Ser pues, cuando hubieres pasado el Jordn, que levantaris estas piedras que yo os mando hoy, en el monte de Ebal, y las revocars con cal:
Y edificars all altar  Jehov tu Dios, altar de piedras: no alzars sobre ellas hierro.
De piedras enteras edificars el altar de Jehov tu Dios; y ofrecers sobre l holocausto  Jehov tu Dios;
Y sacrificars pacficos, y comers all; y alegrarte has delante de Jehov tu Dios.
Y escribirs en las piedras todas las palabras de esta ley muy claramente.
Y Moiss, con los sacerdotes Levitas, habl  todo Israel, diciendo: Atiende y escucha, Israel: hoy eres hecho pueblo de Jehov tu Dios.
Oirs pues la voz de Jehov tu Dios, y cumplirs sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy.<CM>
Y mand Moiss al pueblo en aquel da, diciendo:
Estos estarn sobre el monte de Gerizim para bendecir al pueblo, cuando hubiereis pasado el Jordn: Simen, y Lev, y Jud,  Issachr, y Jos y Benjamn.
Y estos estarn para pronunciar la maldicin en el de Ebal: Rubn, Gad, y Aser, y Zabuln, Dan, y Nephtal.
Y hablarn los Levitas, y dirn  todo varn de Israel en alta voz:
Maldito el hombre que hiciere escultura  imagen de fundicin, abominacin  Jehov, obra de mano de artfice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responder y dir: Amn.
Maldito el que deshonrare  su padre   su madre. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que redujere el trmino de su prjimo. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que torciere el derecho del extranjero, del hurfano, y de la viuda. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que se echare con la mujer de su padre; por cuanto descubri el regazo de su padre. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que tuviere parte con cualquiera bestia. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que se echare con su hermana, hija de su padre,  hija de su madre. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que se echare con su suegra. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que hiriere  su prjimo ocultamente. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que recibiere don para herir de muerte al inocente. Y dir todo el pueblo: Amn.
Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para cumplirlas. Y dir todo el pueblo: Amn.<CM>
Y SERA que, si oyeres diligente la voz de Jehov tu Dios, para guardar, para poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, tambin Jehov tu Dios te pondr alto sobre todas las gentes de la tierra;
Y vendrn sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarn, cuando oyeres la voz de Jehov tu Dios.
Bendito sers t en la ciudad, y bendito t en el campo.
Bendito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu bestia, la cra de tus vacas, y los rebaos de tus ovejas.
Bendito tu canastillo y tus sobras.
Bendito sers en tu entrar, y bendito en tu salir.
Pondr Jehov  tus enemigos que se levantaren contra ti, de rota batida delante de ti: por un camino saldrn  ti, por siete caminos huirn delante de ti.
Enviar Jehov contigo la bendicin en tus graneros, y en todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecir en la tierra que Jehov tu Dios te da.
Confirmarte ha Jehov por pueblo suyo santo, como te ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehov tu Dios, y anduvieres en sus caminos.
Y vern todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehov es llamado sobre ti, y te temern.
Y te har Jehov sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, y en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el pas que jur Jehov  tus padres que te haba de dar.
Abrirte ha Jehov su buen depsito, el cielo, para dar lluvia  tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestars  muchas gentes, y t no tomars emprestado.
Y te pondr Jehov por cabeza, y no por cola: y estars encima solamente, y no estars debajo; cuando obedecieres  los mandamientos de Jehov tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas.
Y no te apartes de todas las palabras que yo os mando hoy, ni  diestra ni  siniestra, para ir tras dioses ajenos para servirles.<CM>
Y ser, si no oyeres la voz de Jehov tu Dios, para cuidar de poner por obra todos sus mandamientos y sus estatutos, que yo te intimo hoy, que vendrn sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarn.
Maldito sers tu en la ciudad, y maldito en el campo.
Maldito tu canastillo, y tus sobras.
Maldito el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y la cra de tus vacas, y los rebaos de tus ovejas.
Maldito sers en tu entrar, y maldito en tu salir.
Y Jehov enviar contra ti la maldicin, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano  hicieres, hasta que seas destrudo, y perezcas presto  causa de la maldad de tus obras, por las cuales me habrs dejado.
Jehov har que se te pegue mortandad, hasta que te consuma de la tierra  la cual entras para poseerla.
Jehov te herir de tisis, y de fiebre, y de ardor, y de calor, y de cuchillo, y de calamidad repentina, y con aublo; y perseguirte han hasta que perezcas.
Y tus cielos que estn sobre tu cabeza, sern de metal; y la tierra que est debajo de ti, de hierro.
Dar Jehov por lluvia  tu tierra polvo y ceniza: de los cielos descendern sobre ti hasta que perezcas.
Jehov te entregar herido delante de tus enemigos: por un camino saldrs  ellos, y por siete caminos huirs delante de ellos: y sers sacudido  todos los reinos de la tierra.
Y ser tu cuerpo muerto por comida  toda ave del cielo, y bestia de la tierra, y no habr quien las espante.
Jehov te herir de la plaga de Egipto, y con almorranas, y con sarna, y con comezn, de que no puedas ser curado.
Jehov te herir con locura, y con ceguedad, y con pasmo de corazn.
Y palpars al medioda, como palpa el ciego en la oscuridad, y no sers prosperado en tus caminos: y nunca sers sino oprimido y robado todos los das, y no habr quien te salve.
Te desposars con mujer, y otro varn dormir con ella; edificars casa, y no habitars en ella; plantars via, y no la vendimiars.
Tu buey ser matado delante de tus ojos, y t no comers de l; tu asno ser arrebatado de delante de ti, y no se te volver; tus ovejas sern dadas  tus enemigos, y no tendrs quien te las rescate.
Tus hijos y tus hijas sern entregados  otro pueblo, y tus ojos lo vern, y desfallecern por ellos todo el da: y no habr fuerza en tu mano.
El fruto de tu tierra y todo tu trabajo comer pueblo que no conociste; y nunca sers sino oprimido y quebrantado todos los das.
Y enloquecers  causa de lo que vers con tus ojos.
Herirte ha Jehov con maligna pstula en las rodillas y en las piernas, sin que puedas ser curado: aun desde la planta de tu pie hasta tu mollera.
Jehov llevar  ti, y  tu rey que hubieres puesto sobre ti,  gente que no conociste t ni tus padres; y all servirs  dioses ajenos, al palo y  la piedra.
Y sers por pasmo, por ejemplo y por fbula,  todos los pueblos  los cuales te llevar Jehov.
Sacars mucha simiente al campo, y cogers poco: porque la langosta lo consumir.
Plantars vias y labrars, mas no bebers vino, ni cogers uvas; porque el gusano las comer.
Tendrs olivas en todo tu trmino, mas no te ungirs con el aceite; porque tu aceituna se caer.
Hijos  hijas engendrars, y no sern para ti; porque irn en cautiverio.
Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra consumir la langosta.
El extranjero que estar en medio de ti subir sobre ti muy alto, y t sers puesto muy bajo.
El te prestar  ti, y t no prestars  l: l ser por cabeza, y t sers por cola.<CM>
Y vendrn sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirn, y te alcanzarn hasta que perezcas; por cuanto no habrs atendido  la voz de Jehov tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que l te mand:
Y sern en ti por seal y por maravilla, y en tu simiente para siempre.
Por cuanto no serviste  Jehov tu Dios con alegra y con gozo de corazn, por la abundancia de todas las cosas;
Servirs por tanto  tus enemigos que enviare Jehov contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y l pondr yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.
Jehov traer sobre ti gente de lejos, del cabo de la tierra, que vuele como guila, gente cuya lengua no entiendas;
Gente fiera de rostro, que no tendr respeto al anciano, ni perdonar al nio:
Y comer el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas: y no te dejar grano, ni mosto, ni aceite, ni la cra de tus vacas, ni los rebaos de tus ovejas, hasta destruirte.
Y te pondr cerco en todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y encastillados en que t confas, en toda tu tierra: te cercar, pues, en todas tus ciudades y en toda tu tierra, que Jehov tu Dios te habr dado.
Y comers el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehov tu Dios te di, en el cerco y en al apuro con que te angustiar tu enemigo.
El hombre tierno en ti, y el muy delicado, su ojo ser maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos que le quedaren;
Para no dar  alguno de ellos de la carne de sus hijos, que l comer, porque nada le habr quedado, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimir en todas tus ciudades.
La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie prob  sentar sobre la tierra, de ternura y delicadeza, su ojo ser maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo, y para con su hija,
Y para con su chiquita que sale de entre sus pies, y para con sus hijos que pariere; pues los comer escondidamente,  falta de todo, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimir en tus ciudades.
Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de aquesta ley que estn escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y terrible, JEHOVA TU DIOS,
Jehov aumentar maravillosamente tus plagas y las plagas de tu simiente, plagas grandes y estables, y enfermedades malignas y duraderas;
Y har volver sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y se te pegarn.
Asismismo toda enfermedad y toda plaga que no est escrita en el libro de esta ley, Jehov la enviar sobre ti, hasta que t seas destrudo.
Y quedaris en poca gente, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud; por cuanto no obedeciste  la voz de Jehov tu Dios.
Y ser que como Jehov se goz sobre vosotros para haceros bien, y para multiplicaros, as se gozar Jehov sobre vosotros para arruinaros, y para destruiros; y seris arrancados de sobre la tierra,  la cual entris para poseerla.
Y Jehov te esparcir por todos los pueblos, desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo de ella; y all servirs  dioses ajenos que no conociste t ni tus padres, al leo y  la piedra.
Y ni aun entre las mismas gentes descansars, ni la planta de tu pie tendr reposo; que all te dar Jehov corazn temeroso, y caimiento de ojos, y tristeza de alma:
Y tendrs tu vida como colgada delante de ti, y estars temeroso de noche y de da, y no confiars de tu vida.
Por la maana dirs: Quin diera fuese la tarde! y  la tarde dirs: Quin diera fuese la maana! por el miedo de tu corazn con que estars amedrentado, y por lo que vern tus ojos.
Y Jehov te har tornar  Egipto en navos por el camino del cual te ha dicho: Nunca ms volveris: y all seris vendidos  vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habr quien os compre.<CM>
ESTAS son las palabras del pacto que Jehov mand  Moiss concertara con los hijos de Israel en la tierra de Moab, adems del pacto que concert con ellos en Horeb.
Moiss pues llam  todo Israel, y djoles: Vosotros habis visto todo lo que Jehov ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto  Faran y  todos sus siervos, y  toda su tierra:
Las pruebas grandes que vieron tus ojos, las seales, y las grandes maravillas.
Y Jehov no os di corazn para entender, ni ojos para ver, ni odos para oir, hasta el da de hoy.
Y yo os he trado cuarenta aos por el desierto: vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni tu zapato se ha envejecido sobre tu pie.
No habis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra: para que supieseis que yo soy Jehov vuestro Dios.
Y llegasteis  este lugar, y sali Sehn rey de Hesbn, y Og rey de Basn, delante de nosotros para pelear, y hermoslos;
Y tomamos su tierra, y dmosla por heredad  Rubn y  Gad, y  la media tribu de Manass.
Guardaris, pues, las palabras de este pacto, y las pondris por obra, para que prosperis en todo lo que hiciereis.<CM>
Vosotros todos estis hoy delante de Jehov vuestro Dios; vuestros prncipes de vuestras tribus, vuestros ancianos, y vuestros oficiales, todos los varones de Israel,
Vuestros nios, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de tu campo, desde el que corta tu lea hasta el que saca tus aguas:
Para que entres en el pacto de Jehov tu Dios, y en su juramento, que Jehov tu Dios acuerda hoy contigo:
Para confirmarte hoy por su pueblo, y que l te sea  ti por Dios, de la manera que l te ha dicho, y como l jur  tus padres Abraham, Isaac, y Jacob.
Y no con vosotros solos acuerdo yo este pacto y este juramento,
Sino con los que estn aqu presentes hoy con nosotros delante de Jehov nuestro Dios, y con los que no estn aqu hoy con nosotros.
Porque vosotros sabis cmo habitamos en la tierra de Egipto, y cmo hemos pasado por medio de las gentes que habis pasado;
Y habis visto sus abominaciones y sus dolos, madera y piedra, plata y oro, que tienen consigo.
Quiz habr entre vosotros varn,  mujer,  familia,  tribu, cuyo corazn se vuelva hoy de con Jehov nuestro Dios, por andar  servir  los dioses de aquellas gentes; quiz habr en vosotros raz que eche veneno y ajenjo;
Y sea que, cuando el tal oyere las palabras de esta maldicin, l se bendiga en su corazn, diciendo: Tendr paz, aunque ande segn el pensamiento de mi corazn, para aadir la embriaguez  la sed:
Jehov no querr perdonarle; antes humear luego el furor de Jehov y su celo sobre el tal hombre, y asentarse sobre l toda maldicin escrita en este libro, y Jehov raer su nombre de debajo del cielo:
Y apartarlo Jehov de todas las tribus de Israel para mal, conforme  todas las maldiciones del pacto escrito en este libro de la ley.
Y dir la generacin venidera, vuestros hijos que vendrn despus de vosotros, y el extranjero que vendr de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquesta tierra, y sus enfermedades de que Jehov la hizo enfermar,
(Azufre y sal, abrasada toda su tierra: no ser sembrada, ni producir, ni crecer en ella hierba ninguna, como en la subversin de Sodoma y de Gomorra, de Adma y de Seboim, que Jehov subvirti en su furor y en su ira:)
Dirn, pues, todas las gentes: Por qu hizo Jehov esto  esta tierra? qu ira es sta de tan gran furor?
Y respondern. Por cuanto dejaron el pacto de Jehov el Dios de sus padres, que l concert con ellos cuando los sac de la tierra de Egipto,
Y fueron y sirvieron  dioses ajenos,  inclinronse  ellos, dioses que no conocan, y que ninguna cosa les haban dado:
Encendise por tanto, el furor de Jehov contra esta tierrra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en esta libro;
Y Jehov los desarraig de su tierra con enojo, y con saa, y con furor grande, y los ech  otra tierra, como hoy.
Las cosas secretas pertenecen  Jehov nuestro Dios: mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.<CM>
Y SERA que, cuando te sobrevinieren todas estas cosas, la bendicin y la maldicin que he puesto delante de ti, y volvieres  tu corazn en medio de todas las gentes  las cuales Jehov tu Dios te hubiere echado,
Y te convirtieres  Jehov tu Dios, y obedecieres  su voz conforme  todo lo que yo te mando hoy, t y tus hijos, con todo tu corazn y con toda tu alma,
Jehov tambin volver tus cautivos, y tendr misericordia de ti, y tornar  recogerte de todos los pueblos  los cuales te hubiere esparcido Jehov tu Dios.
Si hubieres sido arrojado hasta el cabo de los cielos, de all te recoger Jehov tu Dios, y de all te tomar:
Y volverte ha Jehov tu Dios  la tierra que heredaron tus padres, y la poseers; y te har bien, y te multiplicar ms que  tus padres.
Y circuncidar Jehov tu Dios tu corazn, y el corazn de tu simiente, para que ames  Jehov tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma,  fin de que t vivas.
Y pondr Jehov tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.
Y t volvers, y oirs la voz de Jehov, y pondrs por obra todos sus mandamientos, que yo te intimo hoy.
Y hacerte ha Jehov tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para bien: porque Jehov volver  gozarse sobre ti para bien, de la manera que se goz sobre tus padres;
Cuando oyeres la voz de Jehov tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres  Jehov tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma.<CM>
Porque este mandamiento que yo te intimo hoy, no te es encubierto, ni est lejos:
No est en el cielo, para que digas: Quin subir por nosotros al cielo, y nos lo traer y nos lo representar, para que lo cumplamos?
Ni est de la otra parte de la mar, para que digas: Quin pasar por nosotros la mar, para que nos lo traiga y nos lo represente,  fin de que lo cumplamos?
Porque muy cerca de ti est la palabra, en tu boca y en tu corazn, para que la cumplas.<CM>
Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal:
Porque yo te mando hoy que ames  Jehov tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehov tu Dios te bendiga en la tierra  la cual entras para poseerla.
Mas si tu corazn se apartare, y no oyeres, y fueres incitado, y te inclinares  dioses ajenos, y los sirvieres;
Protstoos hoy que de cierto pereceris: no tendris largos das sobre la tierra, para ir  la cual pasas el Jordn para poseerla.
A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendicin y la maldicin: escoge pues la vida, porque vivas t y tu simiente:
Que ames  Jehov tu Dios, que oigas su voz, y te allegues  l; porque l es tu vida, y la longitud de tus das;  fin de que habites sobre la tierra que jur Jehov  tus padres Abraham, Isaac, y Jacob, que les haba de dar.<CM>
Y FU Moiss, y habl estas palabras  todo Israel,
Y djoles: De edad de ciento y veinte aos soy hoy da; no puedo ms salir ni entrar:  ms de esto Jehov me ha dicho: No pasars este Jordn.
Jehov tu Dios, l pasa delante de ti; l destruir estas gentes de delante de ti, y las heredars: Josu ser el que pasar delante de ti, como Jehov ha dicho.
Y har Jehov con ellos como hizo con Sehn y con Og, reyes de los Amorrheos, y con su tierra, que los destruy.
Y los entregar Jehov delante de vosotros, y haris con ellos conforme  todo lo que os he mandado.
Esforzaos y cobrad nimo; no temis, ni tengis miedo de ellos: que Jehov tu Dios es el que va contigo: no te dejar ni te desamparar.
Y llam Moiss  Josu, y djole  vista de todo Israel: Esfurzate y anmate; porque t entrars con este pueblo  la tierra que jur Jehov  sus padres que les haba de dar, y t se la hars heredar.
Y Jehov es el que va delante de ti; l ser contigo, no te dejar, ni te desamparar; no temas, ni te intimides.<CM>
Y escribi Moiss esta ley, y dila  los sacerdotes, hijos de Lev, que llevaban el arca del pacto de Jehov, y  todos los ancianos de Israel.
Y mandles Moiss, diciendo: Al cabo del sptimo ao, en el ao de la remisin, en la fiesta de las Cabaas,
Cuando viniere todo Israel  presentarse delante de Jehov tu Dios en el lugar que l escogiere, leers esta ley delante de todo Israel  odos de ellos.
Hars congregar el pueblo, varones y mujeres y nios, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman  Jehov vuestro Dios, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley:
Y los hijos de ellos que no supieron oigan, y aprendan  temer  Jehov vuestro Dios todos los das que viviereis sobre la tierra, para ir  la cual pasis el Jordn para poseerla.<CM>
Y Jehov dijo  Moiss: He aqu se han acercado tus das para que mueras: llama  Josu, y esperad en el tabernculo del testimonio, y le mandar. Fueron pues Moiss y Josu, y esperaron en el tabernculo del testimonio.
Y aparecise Jehov en el tabernculo, en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernculo.
Y Jehov dijo  Moiss: He aqu t vas  dormir con tus padres, y este pueblo se levantar y fornicar tras los dioses ajenos de la tierra adonde va, en estando en medio de ella; y me dejar,  invalidar mi pacto que he concertado con l:
Y mi furor se encender contra l en aquel da; y los abandonar, y esconder de ellos mi rostro, y sern consumidos; y le hallarn muchos males y angustias, y dir en aquel da: No me han hallado estos males porque no est mi Dios en medio de m?
Empero yo esconder ciertamente mi rostro en aquel da, por todo el mal que ellos habrn hecho, por haberse vuelto  dioses ajenos.
Ahora, pues, escribos este cntico, y ensalo  los hijos de Israel: ponlo en boca de ellos, para que este cntico me sea por testigo contra los hijos de Israel.
Porque yo le introducir en la tierra que jur  sus padres, la cual fluye leche y miel; y comer, y se hartar, y se engordar: y volvernse  dioses ajenos, y les servirn, y me enojarn,  invalidarn mi pacto.
Y ser que cuando le vinieren muchos males y angustias, entonces responder en su cara este cntico como testigo, pues no caer en olvido de la boca de su linaje: porque yo conozco su ingenio, y lo que hace hoy antes que le introduzca en la tierra que jur.<CM>
Y Moiss escribi este cntico aquel da, y enselo  los hijos de Israel.
Y di orden  Josu hijo de Nun, y dijo: Esfurzate y anmate, que t meters los hijos de Israel en la tierra que les jur, y yo ser contigo.
Y como acab Moiss de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse,
Mand Moiss  los Levitas que llevaban el arca del pacto de Jehov, diciendo:
Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehov vuestro Dios, y est all por testigo contra ti.
Porque yo conozco tu rebelin, y tu cerviz dura: he aqu que aun viviendo yo hoy con vosotros, sois rebeldes  Jehov; y cunto ms despus que yo fuere muerto?
Congregad  m todos los ancianos de vuestras tribus, y  vuestros oficiales, y hablar en sus odos estas palabras, y llamar por testigos contra ellos los cielos y la tierra.
Porque yo s que despus de mi muerte, ciertamente os corromperis y os aparteris del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros das, por haber hecho mal en ojos de Jehov, enojndole con la obra de vuestras manos.
Entonces habl Moiss en odos de toda la congregacin de Israel las palabras de este cntico hasta acabarlo.<CM>
ESCUCHAD, cielos, y hablar; Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
Gotear como la lluvia mi doctrina; Destilar como el roco mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba:
Porque el nombre de Jehov invocar: Engrandeced  nuestro Dios.
El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud: Dios de verdad, y ninguna iniquidad en l: Es justo y recto.
La corrupcin no es suya:  sus hijos la mancha de ellos, Generacin torcida y perversa.
As pagis  Jehov, Pueblo loco  ignorante? No es l tu padre que te posey? El te hizo y te ha organizado.<CM>
Acurdate de los tiempos antiguos; Considerad los aos de generacin y generacin: Pregunta  tu padre, que l te declarar; A tus viejos, y ellos te dirn.
Cuando el Altsimo hizo heredar  las gentes, Cuando hizo dividir los hijos de los hombres, Estableci los trminos de los pueblos Segn el nmero de los hijos de Israel.
Porque la parte de Jehov es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad.
Halllo en tierra de desierto, Y en desierto horrible y yermo; Trjolo alrededor, instruylo, Guardlo como la nia de su ojo.
Como el guila despierta su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas:
Jehov solo le gui, Que no hubo con l dios ajeno.
Hzolo subir sobre las alturas de la tierra, Y comi los frutos del campo, E hizo que chupase miel de la pea, Y aceite del duro pedernal;
Manteca de vacas y leche de ovejas, Con grosura de corderos, Y carneros de Basn; tambin machos de cabro, Con grosura de riones de trigo: Y sangre de uva bebiste, vino puro.<CM>
Y engros Jeshurun, y tir coces: Engordstete, engrosstete, cubrstete: Y dej al Dios que le hizo, Y menospreci la Roca de su salud.
Despertronle  celos con los dioses ajenos; Ensaronle con abominaciones.
Sacrificaron  los diablos, no  Dios; A dioses que no haban conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no haban temido vuestros padres.
De la Roca que te cri te olvidaste: Te has olvidado del Dios tu criador.<CM>
Y vi lo Jehov, y encendise en ira, por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
Y dijo: Esconder de ellos mi rostro, Ver cul ser su postrimera: Que son generacin de perversidades, Hijos sin fe.
Ellos me movieron  celos con lo que no es Dios; Hicironme ensaar con sus vanidades: Yo tambin los mover  celos con un pueblo que no es pueblo, Con gente insensata los har ensaar.
Porque fuego se encender en mi furor, Y arder hasta el profundo; Y devorar la tierra y sus frutos, Y abrasar los fundamentos de los montes.
Yo allegar males sobre ellos; Emplear en ellos mis saetas.
Consumidos sern de hambre, y comidos de fiebre ardiente Y de amarga pestilencia; Diente de bestias enviar tambin sobre ellos, Con veneno de serpiente de la tierra.
De fuera desolar la espada, Y dentro de las cmaras el espanto: As al mancebo como  la doncella, Al que mama como el hombre cano.<CM>
Dije: Echaralos yo del mundo, Hara cesar de entre los hombres la memoria de ellos,
Si no temiese la ira del enemigo, No sea que se envanezcan sus adversarios, No sea que digan: Nuestra mano alta Ha hecho todo esto, no Jehov.
Porque son gente de perdidos consejos, Y no hay en ellos entendimiento.
Ojal fueran sabios, que comprendieran esto, Y entendieran su postrimera!
Cmo podra perseguir uno  mil, Y dos haran huir  diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y Jehov no los hubiera entregado?
Que la roca de ellos no es como nuestra Roca: Y nuestros enemigos sean de ello jueces.
Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, Y de los sarmientos de Gomorra: Las uvas de ellos son uvas ponzoosas, Racimos muy amargos tienen.
Veneno de dragones es su vino, Y ponzoa cruel de spides.
No tengo yo esto guardado, Sellado en mis tesoros?
Ma es la venganza y el pago, Al tiempo que su pie vacilar; Porque el da de su afliccin est cercano, Y lo que les est preparado se apresura.
Porque Jehov juzgar  su pueblo, Y por amor de sus siervos se arrepentir, Cuando viere que la fuerza pereci, Y que no hay guardado, mas desamparado.
Y dir: Dnde estn sus dioses, La roca en que se guarecan;
Que coman el sebo de sus sacrificios, Beban el vino de sus libaciones? Levntense, que os ayuden Y os defiendan.<CM>
Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo: Yo hago morir, y yo hago vivir: Yo hiero, y yo curo: Y no hay quien pueda librar de mi mano.
Cuando yo alzar  los cielos mi mano, Y dir: Vivo yo para siempre,
Si afilare mi reluciente espada, Y mi mano arrebatare el juicio, Yo volver la venganza  mis enemigos, Y dar el pago  los que me aborrecen.
Embriagar de sangre mis saetas, Y mi espada devorar carne: En la sangre de los muertos y de los cautivos, De las cabezas, con venganzas de enemigo.
Alabad, gentes,  su pueblo, Porque l vengar la sangre de sus siervos, Y volver la venganza  sus enemigos, Y expiar su tierra,  su pueblo.<CM>
Y vino Moiss, y recit todas las palabras de este cntico  odos del pueblo, l, y Josu hijo de Nun.
Y acab Moiss de recitar todas estas palabras  todo Israel;
Y djoles: Poned vuestro corazn  todas las palabras que yo os protesto hoy, para que las mandis  vuestros hijos, y cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley.
Porque no os es cosa vana, mas es vuestra vida: y por ellas haris prolongar los das sobre la tierra, para poseer la cual pasis el Jordn.
Y habl Jehov  Moiss aquel mismo da, diciendo:
Sube  este monte de Abarim, al monte Nebo, que est en la tierra de Moab, que est en derecho de Jeric, y mira la tierra de Canan, que yo doy por heredad  los hijos de Israel;
Y muere en el monte al cual subes, y s reunido  tus pueblos; al modo que muri Aarn tu hermano en el monte de Hor, y fu reunido  sus pueblos:
Por cuanto prevaricasteis contra m en medio de los hijos de Israel en las aguas de la rencilla de Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.
Vers por tanto delante de ti la tierra; mas no entrars all,  la tierra que doy  los hijos de Israel.<CM>
Y ESTA es la bendicin con la cual bendijo Moiss varn de Dios  los hijos de Israel, antes que muriese.
Y dijo: Jehov vino de Sina, Y de Seir les esclareci; Resplandeci del monte de Parn, Y vino con diez mil santos: A su diestra la ley de fuego para ellos.
Aun am los pueblos; Todos sus santos en tu mano: Ellos tambin se llegaron  tus pies: Recibieron de tus dichos.
Ley nos mand Moiss, Heredad  la congregacin de Jacob.
Y fu rey en Jeshurun, Cuando se congregaron las cabezas del pueblo Con las tribus de Israel.<CM>
Viva Rubn, y no muera; Y sean sus varones en nmero.
Y esta bendicin para Jud. Dijo as: Oye, oh Jehov, la voz de Jud, Y llvalo  su pueblo; Sus manos le basten, Y t seas ayuda contra sus enemigos.<CM>
Y a Lev dijo: Tu Thummim y tu Urim, con tu buen varn Al cual tentaste en Massa, Y le hiciste reir en las aguas de la rencilla;
El que dijo  su padre y  su madre: Nunca los vi: Ni conoci  sus hermanos, Ni conoci  sus hijos: Por lo cual ellos guardarn tus palabras, Y observarn tu pacto.
Ellos ensearn tus juicios  Jacob, Y tu ley  Israel; Pondrn el perfume delante de ti, Y el holocausto sobre tu altar.
Bendice, oh Jehov, lo que hicieren, Y recibe con agrado la obra de sus manos: Hiere los lomos de sus enemigos, Y de los que le aborrecieren; para que nunca se levanten.<CM>
Y  Benjamn dijo: El amado de Jehov habitar confiado cerca de l: Cubrirlo siempre, Y entre sus hombros morar.
Y  Jos dijo: Bendita de Jehov su tierra, Por los regalos de los cielos, por el roco, Y por el abismo que abajo yace,
Y por los regalados frutos del sol, Y por los regalos de las influencias de las lunas,
Y por la cumbre de los montes antiguos, Y por los regalos de los collados eternos,
Y por los regalos de la tierra y su plenitud; Y la gracia del que habit en la zarza Venga sobre la cabeza de Jos, Y sobre la mollera del apartado de sus hermanos.
El es aventajado como el primognito de su toro, Y sus cuernos, cuernos de unicornio: Con ellos acornear los pueblos juntos hasta los fines de la tierra: Y estos son los diez millares de Ephraim, Y estos los millares de Manass.<CM>
Y  Zabuln dijo: Algrate, Zabuln, cuando salieres: Y tu Issachr, en tus tiendas.
Llamarn los pueblos al monte: All sacrificarn sacrificios de justicia: Por lo cual chuparn la abundancia de los mares, Y los tesoros escondidos de la arena.
Y a Gad dijo: Bendito el que hizo ensanchar  Gad: Como len habitar, Y arrebatar brazo y testa.
Y l se ha provisto de la parte primera, Porque all una porcin del legislador fule reservada, Y vino en la delantera del pueblo; La justicia de Jehov ejecutar, Y sus juicios con Israel.<CM>
Y  Dan dijo: Dan, cachorro de len: Saltar desde Basn.
Y  Nephtal dijo: Nephtal, saciado de benevolencia, Y lleno de la bendicin de Jehov, Posee el occidente y el medioda,
Y  Aser dijo: Bendito Aser en hijos: Agradable ser  sus hermanos, Y mojar en aceite su pie.
Hierro y metal tu calzado, Y como tus das tu fortaleza.<CM>
No hay como el Dios de Jeshurun, Montado sobre los cielos para tu ayuda, Y sobre las nubes con su grandeza.
El eterno Dios es tu refugio Y ac abajo los brazos eternos; El echar de delante de ti al enemigo, Y dir: Destruye.
E Israel, fuente de Jacob, habitar confiado solo En tierra de grano y de vino: Tambin sus cielos destilarn roco.
Bienaventurado t, oh Israel, Quin como t, Pueblo salvo por Jehov, Escudo de tu socorro, Y espada de tu excelencia? As que tus enemigos sern humillados, Y t hollars sobre sus alturas.<CM>
Y SUBIO Moiss de los campos de Moab al monte de Nebo,  la cumbre de Pisga, que est enfrente de Jeric: y mostrle Jehov toda la tierra de Galaad hasta Dan,
Y  todo Nephtal, y la tierra de Ephraim y de Manass, toda la tierra de Jud hasta la mar postrera;
Y la parte meridional, y la campia, la vega de Jeric, ciudad de las palmas, hasta Soar.
Y djole Jehov: Esta es la tierra de que jur  Abraham,  Isaac, y  Jacob, diciendo: A tu simiente la dar. Htela hecho ver con tus ojos, mas no pasars all.<CM>
Y muri all Moiss siervo de Jehov, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehov.
Y enterrlo en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bethpeor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy.
Y era Moiss de edad de ciento y veinte aos cuando muri: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdi su vigor.
Y lloraron los hijos de Israel  Moiss en los campos de Moab treinta das: Y as se cumplieron los das del lloro del luto de Moiss.<CM>
Y Josu hijo de Nun fu lleno de espritu de sabidura, porque Moiss haba puesto sus manos sobre l: y los hijos de Israel le obedecieron,  hicieron como Jehov mand  Moiss.
Y nunca ms se levant profeta en Israel como Moiss,  quien haya conocido Jehov cara  cara;
En todas las seales y prodigios que le envi Jehov  hacer en tierra de Egipto  Faran, y  todos sus siervos, y  toda su tierra;
Y en toda aquella mano esforzada, y en todo el espanto grande que caus Moiss  ojos de todo Israel.<CM>
Y ACONTECIO despus de la muerte de Moiss siervo de Jehov, que Jehov habl  Josu hijo de Nun, ministro de Moiss, diciendo:
Mi siervo Moiss es muerto: levntate pues ahora, y pasa este Jordn, t y todo este pueblo,  la tierra que yo les doy  los hijos de Israel.
Yo os he entregado, como lo haba dicho  Moiss, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.
Desde el desierto y este Lbano hasta el gran ro Eufrates, toda la tierra de los Hetheos hasta la gran mar del poniente del sol, ser vuestro trmino.
Nadie te podr hacer frente en todos los das de tu vida: como yo fu con Moiss, ser contigo; no te dejar, ni te desamparar.
Esfurzate y s valiente: porque t repartirs  este pueblo por heredad la tierra, de la cual jur  sus padres que la dara  ellos.
Solamente te esfuerces, y seas muy valiente, para cuidar de hacer conforme  toda la ley que mi siervo Moiss te mand: no te apartes de ella ni  diestra ni  siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendieres.
El libro de aquesta ley nunca se apartar de tu boca: antes de da y de noche meditars en l, para que guardes y hagas conforme  todo lo que en l est escrito: porque entonces hars prosperar tu camino, y todo te saldr bien.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehov tu Dios ser contigo en donde quiera que fueres.<CM>
Y Josu mand  los oficiales del pueblo, diciendo:
Pasad por medio del campo, y mandad al pueblo, diciendo: Prevenos de comida; porque dentro de tres das pasaris el Jordn, para que entris  poseer la tierra que Jehov vuestro Dios os da para que la poseis.
Tambin habl Josu  los Rubenitas y Gaditas, y  la media tribu de Manass, diciendo:
Acordaos de la palabra que Moiss, siervo de Jehov, os mand diciendo: Jehov vuestro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra.
Vuestras mujeres y vuestros nios y vuestras bestias, quedarn en la tierra que Moiss os ha dado de esta parte del Jordn; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaris armados delante de vuestros hermanos, y les ayudaris;
Hasta tanto que Jehov haya dado reposo  vuestros hermanos como  vosotros, y que ellos tambin posean la tierra que Jehov vuestro Dios les da: y despus volveris vosotros  la tierra de vuestra herencia, la cual Moiss siervo de Jehov os ha dado, de esta parte del Jordn hacia donde nace el sol; y la poseeris.<CM>
Entonces respondieron  Josu, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado,  iremos adonde quiera que nos mandares.
De la manera que obedecimos  Moiss en todas las cosas, as te obedeceremos  ti: solamente Jehov tu Dios sea contigo, como fu con Moiss.
Cualquiera que fuere rebelde  tu mandamiento, y no obedeciere  tus palabras en todas las cosas que le mandares, que muera; solamente que te esfuerces, y seas valiente.<CM>
Y JOSU, hijo de Nun, envi desde Sittim dos espas secretamente, dicindoles: Andad, reconoced la tierra, y  Jeric. Los cuales fueron, y entrronse en casa de una mujer ramera que se llamaba Rahab, y posaron all.
Y fu dado aviso al rey de Jeric, diciendo: He aqu que hombres de los hijos de Israel han venido aqu esta noche  espiar la tierra.
Entonces el rey de Jeric, envi  decir  Rahab: Saca fuera los hombres que han venido  ti, y han entrado en tu casa; porque han venido  espiar toda la tierra.
Mas la mujer haba tomado los dos hombres, y los haba escondido; y dijo: Verdad que hombres vinieron  m, mas no supe de dnde eran:
Y al cerrarse la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no s  dnde se han ido: seguidlos apriesa, que los alcanzaris.
Mas ella los haba hecho subir al terrado, y habalos escondido entre tascos de lino que en aquel terrado tena puestos.
Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordn, hasta los vados: y la puerta fu cerrada despus que salieron los que tras ellos iban.<CM>
Mas antes que ellos durmiesen, ella subi  ellos al terrado, y djoles:
S que Jehov os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha cado sobre nosotros, y todos los moradores del pas estn desmayados por causa de vosotros;
Porque hemos odo que Jehov hizo secar las aguas del mar Bermejo delante de vosotros, cuando salisteis de Egipto, y lo que habis hecho  los dos reyes de los Amorrheos que estaban de la parte all del Jordn,  Sehn y  Og,  los cuales habis destrudo.
Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazn; ni ha quedado ms espritu en alguno por causa de vosotros: porque Jehov vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
Rugoos pues ahora, me juris por Jehov, que como he hecho misericordia con vosotros, as la haris vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daris una seal cierta;
Y que salvaris la vida  mi padre y  mi madre, y  mis hermanos y hermanas, y  todo lo que es suyo; y que libraris nuestras vidas de la muerte.
Y ellos le respondieron: Nuestra alma por vosotros hasta la muerte, si no denunciareis este nuestro negocio: y cuando Jehov nos hubiere dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.
Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba  la pared del muro, y ella viva en el muro.
Y djoles: Marchaos al monte, porque los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos all tres das, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y despus os iris vuestro camino.
Y ellos le dijeron: Nosotros seremos desobligados de este juramento con que nos has conjurado.
He aqu, cuando nosotros entrremos en la tierra, t atars este cordn de grana  la ventana por la cual nos descolgaste: y t juntars en tu casa tu padre y tu madre, tus hermanos y toda la familia de tu padre.
Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre ser sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre ser sobre nuestra cabeza, si mano le tocare.
Y si t denunciares este nuestro negocio, nosotros seremos desobligados de este tu juramento con que nos has juramentado.
Y ella respondi: Sea as como habis dicho. Luego los despidi, y se fueron: y ella at el cordn de grana  la ventana.<CM>
Y caminando ellos, llegaron al monte, y estuvieron all tres das, hasta que los que los seguan se hubiesen vuelto: y los que los siguieron, buscaron por todo el camino, mas no los hallaron.
Y tornndose los dos varones, descendieron del monte, y pasaron, y vinieron  Josu hijo de Nun, y contronle todas las cosas que les haban acontecido.
Y dijeron  Josu: Jehov ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y tambin todos los moradores del pas estn desmayados delante de nosotros.<CM>
Y LEVANTOSE Josu de maana, y partieron de Sittim, y vinieron hasta el Jordn, l y todos los hijos de Israel, y reposaron all antes que pasasen.
Y pasados tres das, los oficiales atravesaron por medio del campo,
Y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando viereis el arca del pacto de Jehov vuestro Dios, y los sacerdotes y Levitas que la llevan, vosotros partiris de vuestro lugar, y marcharis en pos de ella.
Empero entre vosotros y ella haya distancia como de la medida de dos mil codos: y no os acercaris  ella,  fin de que sepis el camino por donde habis de ir: por cuanto vosotros no habis pasado antes de ahora por este camino.
Y Josu dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehov har maana entre vosotros maravillas.
Y habl Josu  los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto, y fueron delante del pueblo.<CM>
Entonces Jehov dijo  Josu: Desde aqueste da comenzar  hacerte grande delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como fu con Moiss, as ser contigo.
T, pues, mandars  los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hubiereis entrado hasta el borde del agua del Jordn, pararis en el Jordn.
Y Josu dijo  los hijos de Israel: Llegaos ac, y escuchad las palabras de Jehov vuestro Dios.
Y aadi Josu: En esto conoceris que el Dios viviente est en medio de vosotros, y que l echar de delante de vosotros al Cananeo, y al Heteo, y al Heveo, y al Pherezeo, y al Gergeseo, y al Amorrheo, y al Jebuseo.
He aqu, el arca del pacto del Seoreador de toda la tierra pasa el Jordn delante de vosotros.
Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, de cada tribu uno.
Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehov Seoreador de toda la tierra, fueren asentadas sobre las aguas del Jordn, las aguas del Jordn se partirn: porque las aguas que vienen de arriba se detendrn en un montn.<CM>
Y aconteci, que partiendo el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordn, y los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto,
Cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordn, as como los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados  la orilla del agua, (porque el Jordn suele reverter sobre todos sus bordes todo el tiempo de la siega,)
Las aguas que venan de arriba, se pararon como en un montn bien lejos de la ciudad de Adam, que est al lado de Sarethn; y las que descendan  la mar de los llanos, al mar Salado, se acabaron y fueron partidas; y el pueblo pas en derecho de Jeric.
Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehov, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordn, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordn; y todo Israel pas en seco.<CM>
Y CUANDO toda la gente hubo acabado de pasar el Jordn, Jehov habl  Josu, diciendo:
Tomad del pueblo doce hombres, de cada tribu uno,
Y mandadles, diciendo: Tomaos de aqu del medio del Jordn, del lugar donde estn firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaris con vosotros, y las asentaris en el alojamiento donde habis de tener la noche.
Entonces Josu llam  los doce hombres, los cuales haba l ordenado de entre los hijos de Israel, de cada tribu uno;
Y djoles Josu: Pasad delante del arca de Jehov vuestro Dios al medio del Jordn; y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al nmero de las tribus de los hijos de Israel;
Para que esto sea seal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren  sus padres maana, diciendo: Qu os significan estas piedras?
Les responderis: Que las aguas del Jordn fueron partidas delante del arca del pacto de Jehov; cuando ella pas el Jordn, las aguas del Jordn se partieron: y estas piedras sern por memoria  los hijos de Israel para siempre.
Y los hijos de Israel lo hicieron as como Josu les mand: que levantaron doce piedras del medio del Jordn, como Jehov lo haba dicho  Josu, conforme al nmero de las tribus de los hijos de Israel, y pasronlas consigo al alojamiento, y las asentaron all.
Josu tambin levant doce piedras en medio del Jordn, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado all hasta hoy.<CM>
Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio del Jordn, hasta tanto que se acab todo lo que Jehov haba mandado  Josu que hablase al pueblo, conforme  todas las cosas que Moiss haba  Josu mandado: y el pueblo se di priesa y pas.
Y cuando todo el pueblo acab de pasar, pas tambin el arca de Jehov, y los sacerdotes, en presencia del pueblo.
Tambin los hijos de Rubn y los hijos de Gad, y la media tribu de Manass, pasaron armados delante de los hijos de Israel, segn Moiss les haba dicho:
Como cuarenta mil hombres armados  punto pasaron hacia la campia de Jeric delante de Jehov  la guerra.
En aquel da Jehov engrandeci  Josu en ojos de todo Israel: y temironle, como haban temido  Moiss, todos los das de su vida.
Y Jehov habl  Josu, diciendo:
Manda  los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordn.
Y Josu mand  los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordn.
Y aconteci que como los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehov, subieron del medio del Jordn, y las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en seco, las aguas del Jordn se volvieron  su lugar,  su lugar, fkbcorriendo como antes sobre todos sus bordes.
Y el pueblo subi del Jordn el diez del mes primero, y asentaron el campo en Gilgal, al lado oriental de Jeric.<CM>
Y Josu erigi en Gilgal las doce piedras que haban trado del Jordn.
Y habl  los hijos de Israel, diciendo: Cuando maana preguntaren vuestros hijos  sus padres, y dijeren: Qu os significan estas piedras?
Declararis  vuestros hijos, diciendo: Israel pas en seco por este Jordn.
Porque Jehov vuestro Dios sec las aguas del Jordn delante de vosotros, hasta que habais pasado,  la manera que Jehov vuestro Dios lo haba hecho en el mar Bermejo, al cual sec delante de nosotros hasta que pasamos:
Para que todos los pueblos de la tierra conozcan la mano de Jehov, que es fuerte; para que temis  Jehov vuestro Dios todos los das.<CM>
Y CUANDO todos los reyes de los Amorrheos, que estaban de la otra parte del Jordn al occidente, y todos los reyes de los Cananeos, que estaban cerca de la mar, oyeron como Jehov haba secado las aguas del Jordn delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleci su corazn, y no hubo ms espritu en ellos delante de los hijos de Israel.
En aquel tiempo Jehov dijo  Josu: Hazte cuchillos afilados, y vuelve  circuncidar la segunda vez  los hijos de Israel.
Y Josu se hizo cuchillos afilados, y circuncid  los hijos de Israel en el monte de los prepucios.
Esta es la causa por la cual Josu los circuncid: todo el pueblo que haba salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, haban muerto en el desierto por el camino, despus que salieron de Egipto.
Porque todos los del pueblo que haban salido, estaban circuncidados: mas todo el pueblo que haba nacido en el desierto por el camino, despus que salieron de Egipto, no estaban circuncidados.
Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta aos, hasta que toda la gente de los hombres de guerra que haban salido de Egipto, fu consumida, por cuanto no obedecieron  la voz de Jehov; por lo cual Jehov les jur que no les dejara ver la tierra, de la cual Jehov haba jurado  sus padres que nos la dara, tierra que fluye leche y miel.
Y los hijos de ellos, que l haba hecho suceder en su lugar, Josu los circuncid; pues eran incircuncisos, porque no haban sido circuncidados por el camino.
Y cuando hubieron acabado de circuncidar toda la gente, quedronse en el mismo lugar en el campo, hasta que sanaron.
Y Jehov dijo  Josu: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto: por lo cual el nombre de aquel lugar fu llamado Gilgal, hasta hoy.<CM>
Y los hijos de Israel asentaron el campo en Gilgal, y celebraron la pascua  los catorce das del mes, por la tarde, en los llanos de Jeric.
Y al otro da de la pascua comieron del fruto de la tierra los panes sin levadura, y en el mismo da espigas nuevas tostadas.
Y el man ces el da siguiente, desde que comenzaron  comer del fruto de la tierra: y los hijos de Israel nunca ms tuvieron man, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canan aquel ao.<CM>
Y estando Josu cerca de Jeric, alz sus ojos, y vi un varn que estaba delante de l, el cual tena una espada desnuda en su mano. Y Josu yndose hacia l, le dijo: Eres de los nuestros,  de nuestros enemigos?
Y l respondi: No; mas Prncipe del ejrcito de Jehov, ahora he venido. Entonces Josu postrndose sobre su rostro en tierra le ador; y djole: Qu dice mi Seor  su siervo?
Y el Prncipe del ejrcito de Jehov repondi  Josu: Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde ests es santo. Y Josu lo hizo as.<CM>
EMPERO Jeric estaba cerrada, bien cerrada,  causa de los hijos de Israel: nadie entraba, ni sala.
Mas Jehov dijo  Josu: Mira, yo he entregado en tu mano  Jeric y  su rey, con sus varones de guerra.
Cercaris pues la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez: y esto haris seis das.
Y siete sacerdotes llevarn siete bocinas de cuernos de carneros delante del arca; y al sptimo da daris siete vueltas  la ciudad, y los sacerdotes tocarn las bocinas.
Y cuando tocaren prolongadamente el cuerno de carnero, as que oyereis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritar  gran voz, y el muro de la ciudad caer debajo de s: entonces el pueblo subir cada uno en derecho de s.<CM>
Y llamando Josu hijo de Nun  los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuernos de carneros delante del arca de Jehov.
Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que estn armados pasarn delante del arca de Jehov.
Y as que Josu hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, pasaron delante del arca de Jehov, y tocaron las bocinas: y el arca del pacto de Jehov los segua.
Y los armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la gente reunida iba detrs del arca, andando y tocando bocinas.
Y Josu mand al pueblo, diciendo: Vosotros no daris grita, ni se oir vuestra voz, ni saldr palabra de vuestra boca, hasta el da que yo os diga: Gritad: entonces daris grita.
El arca pues de Jehov di una vuelta alrededor de la ciudad, y vinironse al real, en el cual tuvieron la noche.
Y Josu se levant de maana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehov.
Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, fueron delante del arca de Jehov, andando siempre y tocando las bocinas; y los armados iban delante de ellos, y la gente reunida iba detrs del arca de Jehov, andando y tocando las bocinas.
As dieron otra vuelta  la ciudad el segundo da, y volvironse al real: de esta manera hicieron por seis das.
Y al sptimo da levantronse cuando suba el alba, y dieron vuelta  la ciudad de la misma manera siete veces: solamente este da dieron vuelta alrededor de ella siete veces.
Y como los sacerdotes hubieron tocado las bocinas la sptima vez, Josu dijo al pueblo: Dad grita, porque Jehov os ha entregado la ciudad.<CM>
Mas la ciudad ser anatema  Jehov, ella con todas las cosas que estn en ella: solamente Rahab la ramera vivir, con todos los que estuvieren en casa con ella, por cuanto escondi los mensajeros que enviamos.
Empero guardaos vosotros del anatema, que ni toquis, ni tomis alguna cosa del anatema, porque no hagis anatema el campo de Israel, y lo turbis.
Mas toda la plata, y el oro, y vasos de metal y de hierro, sea consagrado  Jehov, y venga al tesoro de Jehov.
Entonces el pueblo di grita, y los sacerdotes tocaron las bocinas: y aconteci que como el pueblo hubo odo el sonido de la bocina, di el pueblo grita con gran vocero, y el muro cay  plomo. El pueblo subi luego  la ciudad, cada uno en derecho de s, y tomronla.
Y destruyeron todo lo que en la ciudad haba; hombres y mujeres, mozos y viejos, hasta los bueyes, y ovejas, y asnos,  filo de espada.
Mas Josu dijo  los dos hombres que haban reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de all  la mujer, y  todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.
Y los mancebos espas entraron, y sacaron  Rahab, y  su padre, y  su madre, y  sus hermanos, y todo lo que era suyo; y tambin sacaron  toda su parentela, y pusironlos fuera del campo de Israel.
Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella haba: solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehov la plata, y el oro, y los vasos de metal y de hierro.
Mas Josu salv la vida  Rahab la ramera, y  la casa de su padre, y  todo lo que ella tena: y habit ella entre los Israelitas hasta hoy; por cuanto escondi los mensajeros que Josu envi  reconocer  Jeric.
Y en aquel tiempo Josu les jurament diciendo: Maldito delante de Jehov el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jeric. En su primognito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas.
Fu pues Jehov con Josu, y su nombre se divulg por toda la tierra.<CM>
EMPERO los hijos de Israel cometieron prevaricacin en el anatema: porque Achn, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud, tom del anatema; y la ira de Jehov se encendi contra los hijos de Israel.
Y Josu envi hombres desde Jeric  Hai, que estaba junto  Beth-aven hacia el oriente de Beth-el; y hablles diciendo: Subid, y reconoced la tierra. Y ellos subieron, y reconocieron  Hai.
Y volviendo  Josu, dijronle: No suba todo el pueblo, mas suban como dos mil  como tres mil hombre, y tomarn  Hai: no fatigues  todo el pueblo all, porque son pocos.
Y subieron all del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai.
Y los de Hai hirieron de ellos como treinta y seis hombre, y siguironlos desde la puerta hasta Sebarim, y los rompieron en la bajada: por lo que se disolvi el corazn del pueblo, y vino  ser como agua.<CM>
Entonces Josu rompi sus vestidos, y postrse en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehov hasta la tarde, l y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.
Y Josu dijo: Ah, Seor Jehov! Por qu hiciste pasar  este pueblo el Jordn, para entregarnos en las manos de los Amorrheos, que nos destruyan? Ojal nos hubiramos quedado de la otra parte del Jordn!
Ay Seor! qu dir, ya que Israel ha vuelto las espaldas delante de sus enemigos?
Porque los Cananeos y todos los moradores de la tierra oirn, y nos cercarn, y raern nuestro nombre de sobre la tierra: entonces qu hars t  tu grande nombre?<CM>
Y Jehov dijo  Josu: Levntate; por qu te postras as sobre tu rostro?
Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les haba mandado; pues aun han tomado del anatema, y hasta han hurtado, y tambin han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.
Por esto los hijos de Israel no podrn estar delante de sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volvern las espaldas; por cuanto han venido  ser anatema: ni ser ms con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.
Levntate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para maana, porque Jehov el Dios de Israel dice as: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrs estar delante de tus enemigos, hasta tanto que hayis quitado el anatema de en medio de vosotros.
Os allegaris, pues, maana por vuestras tribus; y la tribu que Jehov tomare, se allegar por sus familias; y la familia que Jehov tomare, se allegar por sus casas; y la casa que Jehov tomare, allegarse por los varones;
Y el que fuere cogido en el anatema, ser quemado  fuego, l y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Jehov, y ha cometido maldad en Israel.<CM>
Josu, pues, levantndose de maana, hizo allegar  Israel por sus tribus; y fu tomada la tribu de Jud;
Y haciendo allegar la tribu de Jud, fu tomada la familia de los de Zera; haciendo luego allegar la familia de los de Zera por los varones, fu tomado Zabdi;
E hizo allegar su casa por los varones, y fu tomado Achn, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud.
Entonces Josu dijo  Achn: Hijo mo, da gloria ahora  Jehov el Dios de Israel, y dale alabanza, y declrame ahora lo que has hecho; no me lo encubras.
Y Achn respondi  Josu, diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehov el Dios de Israel, y he hecho as y as:
Que vi entre los despojos un manto babilnico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un changote de oro de peso de cincuenta siclos; lo cual codici, y tom: y he aqu que est escondido debajo de tierra en el medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.
Josu entonces envi mensajeros, los cuales fueron corriendo  la tienda; y he aqu estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello:
Y tomndolo de en medio de la tienda, trajronlo  Josu y  todos los hijos de Israel, y pusironlo delante de Jehov.
Entonces Josu, y todo Israel con l, tom  Achn hijo de Zera, y el dinero, y el manto, y el changote de oro, y sus hijos, y sus hijas, y sus bueyes, y sus asnos, y sus ovejas, y su tienda, y todo cuanto tena, y llevronlo todo al valle de Achr;
Y dijo Josu: Por qu nos has turbado? Trbete Jehov en este da. Y todos los Israelitas los apedrearon, y los quemaron  fuego, despus de apedrearlos con piedras;
Y levantaron sobre l un gran montn de piedras, hasta hoy. Y Jehov se torn de la ira de su furor. Y por esto fu llamado aquel lugar el Valle de Achr, hasta hoy.<CM>
Y JEHOVA dijo  Josu: No temas, ni desmayes; toma contigo toda la gente de guerra, y levntate y sube  Hai. Mira, yo he entregado en tu mano al rey de Hai, y  su pueblo,  su ciudad, y  su tierra.
Y hars  Hai y  su rey como hiciste  Jeric y  su rey: slo que sus despojos y sus bestias tomaris para vosotros. Pondrs, pues, emboscadas  la ciudad detrs de ella.<CM>
Y levantse Josu, y toda la gente de guerra, para subir contra Hai: y escogi Josu treinta mil hombres fuertes, los cuales envi de noche.
Y mandles, diciendo: Mirad, pondris emboscada  la ciudad detrs de ella: no os alejaris mucho de la ciudad, y estaris todos apercibidos.
Y yo, y todo el pueblo que est conmigo, nos acercaremos  la ciudad; y cuando saldrn ellos contra nosotros, como hicieron antes, huiremos delante de ellos.
Y ellos saldrn tras nosotros, hasta que los arranquemos de la ciudad; porque ellos dirn: Huyen de nosotros como la primera vez. Huiremos, pues, delante de ellos.
Entonces vosotros os levantaris de la emboscada, y os echaris sobre la ciudad; pues Jehov vuestro Dios la entregar en vuestras manos.
Y cuando la hubiereis tomado, le prenderis fuego. Haris conforme  la palabra de Jehov. Mirad que os lo he mandado.
Entonces Josu los envi; y ellos se fueron  la emboscada, y pusironse entre Beth-el y Hai, al occidente de Hai: y Josu se qued aquella noche en medio del pueblo.
Y levantndose Josu muy de maana, revist al pueblo, y subi l, con los ancianos de Israel, delante del pueblo contra Hai.
Y toda la gente de guerra que con l estaba, subi, y acercse, y llegaron delante de la ciudad, y asentaron el campo  la parte del norte de Hai: y el valle estaba entre l y Hai.
Y tom como cinco mil hombres, y psolos en emboscada entre Beth-el y Hai,  la parte occidental de la ciudad.
Y el pueblo, todo el campo que estaba  la parte del norte de la ciudad, colocado ya cerca, y su emboscada al occidente de la ciudad, vnose Josu aquella noche al medio del valle.
Lo cual como viese el rey de Hai, levantse prestamente de maana, y sali con la gente de la ciudad contra Israel, l y todo su pueblo, para combatir por el llano al tiempo sealado, no sabiendo que le estaba puesta emboscada  las espaldas de la ciudad.
Entonces Josu y todo Israel, hacindose vencidos, huyeron delante de ellos por el camino del desierto.
Y todo el pueblo que estaba en Hai se junt para seguirlos: y siguieron  Josu, siendo as arrancados de la ciudad.
Y no qued hombre en Hai y Beth-el, que no saliera tras de Israel; y por seguir  Israel dejaron la ciudad abierta.
Entonces Jehov dijo  Josu: Levanta la lanza que tienes en tu mano hacia Hai, porque yo la entregar en tu mano. Y Josu levant hacia la ciudad la lanza que en su mano tena.
Y levantndose prestamente de su lugar los que estaban en la emboscada, corrieron luego que l alz su mano, y vinieron  la ciudad, y la tomaron, y apresurronse  prenderle fuego.
Y como los de la ciudad miraron atrs, observaron, y he aqu el humo de la ciudad que suba al cielo, y no tuvieron arbitrio para huir ni  una parte ni  otra: y el pueblo que iba huyendo hacia el desierto, se volvi contra los que le seguan.
Josu y todo Israel, viendo que los de la emboscada haban tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad suba, tornaron,  hirieron  los de Hai.
Y los otros salieron de la ciudad  su encuentro: y as fueron encerrados en medio de Israel, los unos de la una parte, y los otros de la otra. Y los hirieron hasta que no qued ninguno de ellos que escapase.<CM>
Y tomaron vivo al rey de Hai, y trajronle  Josu.
Y cuando los Israelitas acabaron de matar  todos los moradores de Hai en el campo, en el desierto, donde ellos los haban perseguido, y que todos haban cado  filo de espada hasta ser consumidos, todos los Israelitas se tornaron  Hai, y tambin la pusieron  cuchillo.
Y el nmero de los que cayeron aquel da, hombres y mujeres, fu doce mil, todos los de Hai.
Y Josu no retrajo su mano que haba extendido con la lanza, hasta que hubo destrudo  todos los moradores de Hai.
Empero los Israelitas tomaron para s las bestias y los despojos de la ciudad, conforme  la palabra de Jehov que l haba mandado  Josu.
Y Josu quem  Hai y redjola  un montn perpetuo, asolado hasta hoy.
Mas al rey de Hai colg de un madero hasta la tarde: y como el sol se puso, mand Josu que quitasen del madero su cuerpo, y lo echasen  la puerta de la ciudad: y levantaron sobre l un gran montn de piedras, hasta hoy.<CM>
Entonces Josu edific un altar  Jehov Dios de Israel en el monte de Ebal,
Como Moiss, siervo de Jehov, lo haba mandado  los hijos de Israel, como est escrito en el libro de la ley de Moiss, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alz hierro: y ofrecieron sobre l holocaustos  Jehov, y sacrificaron vctimas pacficas.
Tambin escribi all en piedras la repeticin de la ley de Moiss, la cual l haba escrito delante de los hijos de Israel.
Y todo Israel, y sus ancianos, oficiales, y jueces, estaban de la una y de la otra parte junto al arca, delante de los sacerdotes Levitas que llevan el arca del pacto de Jehov; as extranjeros como naturales, la mitad de ellos estaba hacia el monte de Gerizim, y la otra mitad hacia el monte de Ebal; de la manera que Moiss, siervo de Jehov, lo haba mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel.
Despus de esto, ley todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme  todo lo que est escrito en el libro de la ley.
No hubo palabra alguna de todas las cosas que mand Moiss, que Josu no hiciese leer delante de toda la congregacin de Israel, mujeres y nios, y extranjeros que andaban entre ellos.<CM>
Y ACONTECIO que como oyeron estas cosas todos los reyes que estaban de esta parte del Jordn, as en las montaas como en los llanos, y en toda la costa de la gran mar delante del Lbano, los Hetheos, Amorrheos, Cananeos, Pherezeos, Heveos, y Jebuseos;
Juntronse  una, de un acuerdo, para pelear contra Josu  Israel.<CM>
Mas los moradores de Gaban, como oyeron lo que Josu haba hecho  Jeric y  Hai,
Ellos usaron tambin de astucia; pues fueron y fingironse embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados,
Y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre s; y todo el pan que traan para el camino, seco y mohoso.
As vinieron  Josu al campo en Gilgal, y dijronle  l y  los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana: haced pues ahora con nosotros alianza.
Y los de Israel respondieron  los Heveos: Quizs vosotros habitis en medio de nosotros: cmo pues podremos nosotros hacer alianza con vosotros?
Y ellos respondieron  Josu: Nosotros somos tus siervos. Y Josu les dijo: Quin sois vosotros y de dnde vens?
Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de muy lejanas tierras, por la fama de Jehov tu Dios; porque hemos odo su fama, y todas las cosas que hizo en Egipto,
Y todo lo que hizo  los dos reyes de los Amorrheos que estaban de la otra parte del Jordn;  Sehn rey de Hesbn, y  Og rey de Basn, que estaba en Astaroth.
Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisin para el camino,  id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos, y haced ahora con nosotros alianza.
Este nuestro pan tomamos caliente de nuestras casas para el camino el da que salimos para venir  vosotros; y helo aqu ahora que est seco y mohoso:
Estos cueros de vino tambin los henchimos nuevos; helos aqu ya rotos: tambin estos nuestros vestidos y nuestros zapatos estn ya viejos  causa de lo muy largo del camino.
Y los hombres de Israel tomaron de su provisin del camino, y no preguntaron  la boca de Jehov.<CM>
Y Josu hizo paz con ellos, y concert con ellos que les dejara la vida: tambin los prncipes de la congregacin les juraron.
Pasados tres das despus que hicieron con ellos el concierto, oyeron como eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos.
Y partironse los hijos de Israel, y al tercer da llegaron  sus ciudades: y sus ciudades eran Gaban, Caphira, Beeroth, y Chiriath-jearim.
Y no los hirieron los hijos de Israel, por cuanto los prncipes de la congregacin les haban jurado por Jehov el Dios de Israel. Y toda la congregacin murmuraba contra los prncipes.
Mas todos los prncipes respondieron  toda la congregacin: Nosotros les hemos jurado por Jehov Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar.
Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, porque no venga ira sobre nosotros  causa del juramento que les hemos hecho.
Y los prncipes les dijeron: Vivan; mas sean leadores y aguadores para toda la congregacin, como los prncipes les han dicho.<CM>
Y llamndolos Josu, les habl diciendo: Por qu nos habis engaado, diciendo, Habitamos muy lejos de vosotros; una vez que moris en medio de nosotros?
Vosotros pues ahora sois malditos, y no faltar de vosotros siervo, y quien corte la lea y saque el agua para la casa de mi Dios.
Y ellos respondieron  Josu, y dijeron: Como fu dado  entender  tus siervos, que Jehov tu Dios haba mandado  Moiss su siervo que os haba de dar toda la tierra, y que haba de destruir todos los moradores de la tierra delante de vosotros, por esto temimos en gran manera de vosotros por nuestras vidas,  hicimos esto.
Ahora pues, henos aqu en tu mano: lo que te pareciere bueno y recto hacer de nosotros, hazlo.
Y l lo hizo as; que los libr de la mano de los hijos de Israel, para que no los matasen.
Y constituylos Josu aquel da por leadores y aguadores para la congregacin y para el altar de Jehov, en el lugar que l escogiese: lo que son hasta hoy.<CM>
Y COMO Adonisedec rey de Jerusalem oy que Josu haba tomado  Hai, y que la haban asolado, (como haba hecho  Jeric y  su rey, as hizo  Hai y  su rey;) y que los moradores de Gaban haban hecho paz con los Israelitas, y que estaban entre ellos;
Tuvieron muy gran temor; porque Gaban era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y mayor que Hai, y todos sus hombres fuertes.
Envi pues  decir Adonisedec rey de Jerusalem,  Oham rey de Hebrn, y  Phiream rey de Jerimoth, y  Japhia rey de Lachs, y  Debir rey de Egln:
Subid  m, y ayudadme, y combatamos  Gaban: porque ha hecho paz con Josu y con los hijos de Israel.
Y cinco reyes de los Amorrheos, el rey de Jerusalem, el rey de Hebrn, el rey de Jerimoth, el rey de Lachs, el rey de Egln, se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejrcitos, y asentaron campo sobre Gaban, y pelearon contra ella.
Y los moradores de Gaban enviaron  decir  Josu al campo en Gilgal: No encojas tus manos de tus siervos; sube prestamente  nosotros para guardarnos y ayudarnos: porque todos los reyes de los Amorrheos que habitan en las montaas, se han juntado contra nosotros.<CM>
Y subi Josu de Gilgal, l y todo el pueblo de guerra con l, y todos los hombres valientes.
Y Jehov dijo  Josu: No tengas temor de ellos: porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos parar delante de ti.
Y Josu vino  ellos de repente, toda la noche subi desde Gilgal.
Y Jehov los turb delante de Israel,  hirilos con gran mortandad en Gaban: y siguilos por el camino que sube  Beth-oron,  hirilos hasta Azeca y Maceda.
Y como iban huyendo de los Israelitas,  la bajada de Beth-oron, Jehov ech sobre ellos del cielo grandes piedras hasta Azeca, y murieron: muchos ms murieron de las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel haban muerto  cuchillo.
Entonces Josu habl  Jehov el da que Jehov entreg al Amorrheo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los Israelitas: Sol, detente en Gaban; Y t, Luna, en el valle de Ajaln.
Y el sol se detuvo y la luna se par, Hasta tanto que la gente se hubo vengado de sus enemigos. No est aquesto escrito en el libro de Jasher? Y el sol se par en medio del cielo, y no se apresur  ponerse casi un da entero.
Y nunca fu tal da antes ni despus de aqul, habiendo atendido Jehov  la voz de un hombre: porque Jehov peleaba por Israel.<CM>
Y Josu, y todo Israel con l, volvase al campo en Gilgal.
Pero los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en Maceda.
Y fu dicho  Josu que los cinco reyes haban sido hallados en una cueva en Maceda.
Entonces Josu dijo: Rodad grandes piedras  la boca de la cueva, y poned hombres junto  ella que los guarden;
Y vosotros no os paris, sino seguid  vuestros enemigos, y heridles la retaguardia, sin dejarles entrar en sus ciudades; porque Jehov vuestro Dios los ha entregado en vuestra mano.
Y aconteci que como Josu y los hijos de Israel hubieron acabado de herirlos con mortandad muy grande, hasta destruirlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fuertes.
Y todo el pueblo se volvi salvo al campo  Josu en Maceda; que no hubo quien moviese su lengua contra los hijos de Israel.
Entonces dijo Josu: Abrid la boca de la cueva, y sacadme de ella  estos cinco reyes.
E hicironlo as, y sacronle de la cueva aquellos cinco reyes: al rey de Jerusalem, al rey de Hebrn, al rey de Jerimoth, al rey de Lachs, al rey de Egln.
Y cuando hubieron sacado estos reyes  Josu, llam Josu  todos los varones de Israel, y dijo  los principales de la gente de guerra que haban venido con l: Llegad y poned vuestros pies sobre los pescuezos de aquestos reyes. Y ellos se llegaron, y pusieron sus pies sobre los pescuezos de ellos.
Y Josu les dijo: No temis, ni os atemoricis; sed fuertes y valientes: porque as har Jehov  todos vuestros enemigos contra los cuales peleis.
Y despus de esto Josu los hiri y los mat,  hzolos colgar en cinco maderos: y quedaron colgados en los maderos hasta la tarde.
Y cuando el sol se iba  poner, mand Josu que los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se haban escondido: y pusieron grandes piedras  la boca de la cueva, hasta hoy.<CM>
En aquel mismo da tom Josu  Maceda, y la puso  cuchillo, y mat  su rey;  ellos y  todo lo que en ella tena vida, sin quedar nada: mas al rey de Maceda hizo como haba hecho al rey de Jeric.
Y de Maceda pas Josu, y todo Israel con l,  Libna; y pele contra Libna:
Y Jehov la entreg tambin  ella, y  su rey, en manos de Israel; y metila  filo de espada, con todo lo que en ella haba vivo, sin quedar nada: mas  su rey hizo de la manera que haba hecho al rey de Jeric.
Y Josu, y todo Israel con l, pas de Libna  Lachs, y puso campo contra ella, y combatila:
Y Jehov entreg  Lachs en mano de Israel, y tomla al da siguiente, y metila  cuchillo, con todo lo que en ella haba vivo, como haba hecho en Libna.
Entonces Horam, rey de Gezer, subi en ayuda de Lachs; mas  l y  su pueblo hiri Josu, hasta no quedar ninguno de ellos.
De Lachs pas Josu, y todo Israel con l,  Egln: y pusieron campo contra ella, y combatironla:
Y la tomaron el mismo da, y metironla  cuchillo; y aquel da mat  todo lo que en ella haba vivo, como haba hecho en Lachs.
Subi luego Josu, y todo Israel con l, de Egln  Hebrn, y combatironla;
Y tomndola, la metieron  cuchillo,  su rey y  todas su ciudades, con todo lo que en ella haba vivo, sin quedar nada: como haban hecho  Egln, as la destruyeron con todo lo que en ella haba vivo.
Y volvindose Josu, y todo Israel con l, sobre Debir, combatila;
Y tomla, y  su rey, y  todas sus villas; y metironlos  cuchillo, y destruyeron todo lo que all dentro haba vivo, sin quedar nada; como haba hecho  Hebrn, as hizo  Debir y  su rey; y como haba hecho  Libna y  su rey.
Hiri pues Josu toda la regin de las montaas, y del medioda, y de los llanos, y de las cuestas, y  todos sus reyes, sin quedar nada; todo lo que tena vida mat, al modo que Jehov Dios de Israel lo haba mandado.
E hirilos Josu desde Cades-barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosn hasta Gaban.
Todos estos reyes y sus tierras tom Josu de una vez; porque Jehov el Dios de Israel peleaba por Israel.
Y tornse Josu, y todo Israel con l, al campo en Gilgal.<CM>
OYENDO esto Jabn rey de Hasor, envi mensaje  Jobab rey de Madn, y al rey de Simrom, y al rey de Achsaph,
Y  los reyes que estaban  la parte del norte en las montaas, y en el llano al medioda de Cinneroth, y en los llanos, y en las regiones de Dor al occidente;
Y al Cananeo que estaba al oriente y al occidente, y al Amorrheo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Jebuseo en las montaas, y al Heveo debajo de Hermn en tierra de Mizpa.
Estos salieron, y con ellos todos sus ejrcitos, pueblo mucho en gran manera, como la arena que est  la orilla del mar, con gran muchedumbre de caballos y carros.
Todos estos reyes se juntaron, y viniendo reunieron los campos junto  las aguas de Merom, para pelear contra Israel.
Mas Jehov dijo  Josu: No tengas temor de ellos, que maana  esta hora yo entregar  todos stos, muertos delante de Israel:  sus caballos desjarretars, y sus carros quemars al fuego.
Y vino Josu, y con l todo el pueblo de guerra, contra ellos, y di de repente sobre ellos junto  las aguas de Merom.
Y entreglos Jehov en manos de Israel, los cuales los hirieron y siguieron hasta Sidn la grande, y hasta las aguas calientes, y hasta el llano de Mizpa al oriente, hirindolos hasta que no les dejaron ninguno.
Y Josu hizo con ellos como Jehov le haba mandado: desjarret sus caballos, y sus carros quem al fuego.<CM>
Y tornndose Josu, tom en el mismo tiempo  Hasor,  hiri  cuchillo  su rey: la cual Hasor haba sido antes cabeza de todos estos reinos.
E hirieron  cuchillo todo cuanto en ella haba vivo, destruyendo y no dejando cosa con vida; y  Asor pusieron  fuego.
Asimismo tom Josu todas las ciudades de aquestos reyes, y  todos los reyes de ellas, y los meti  cuchillo, y los destruy, como Moiss siervo de Jehov lo haba mandado.
Empero todas las ciudades que estaban en sus cabezos, no las quem Israel, sacando  sola Asor, la cual quem Josu.
Y los hijos de Israel tomaron para s todos los despojos y bestias de aquestas ciudades: pero  todos los hombres metieron  cuchillo hasta destruirlos, sin dejar alguno con vida.<CM>
De la manera que Jehov lo haba mandado  Moiss su siervo, as Moiss lo mand  Josu: y as Josu lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehov haba mandado  Moiss.
Tom pues Josu toda aquella tierra, las montaas, y toda la regin del medioda, y toda la tierra de Gosn, y los bajos y los llanos, y la montaa de Israel y sus valles.
Desde el monte de Halac, que sube hasta Seir, hasta Baal-gad en la llanura del Lbano,  las races del monte Hermn: tom asimismo todos sus reyes, los cuales hiri y mat.
Por muchos das tuvo guerra Josu con estos reyes.
No hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de Israel, sacados los Heveos, que moraban en Gaban: todo lo tomaron por guerra.
Porque esto vino de Jehov, que endureca el corazn de ellos para que resistiesen con guerra  Israel, para destruirlos, y que no les fuese hecha misericordia, antes fuesen desarraigados, como Jehov lo haba mandado  Moiss.
Tambin en el mismo tiempo vino Josu y destruy los Anaceos de los montes, de Hebrn, de Debir, y de Anab, y de todos los montes de Jud, y de todos los montes de Israel: Josu los destruy  ellos y  sus ciudades.
Ninguno de los Anaceos qued en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gath, y en Asdod.
Tom, pues, Josu toda la tierra, conforme  todo lo que Jehov haba dicho  Moiss; y entregla Josu  los Israelitas por herencia, conforme  sus repartimientos de sus tribus: y la tierra repos de guerra.<CM>
ESTOS son los reyes de la tierra que los hijos de Israel hirieron, y cuya tierra poseyeron de la otra parte del Jordn al nacimiento del sol, desde el arroyo de Arnn hasta el monte Hermn, y toda la llanura oriental:
Sehn rey de los Amorrheos, que habitaba en Hesbn, y seoreaba desde Aroer, que est  la ribera del arroyo de Arnn, y desde en medio del arroyo, y la mitad de Galaad, hasta el arroyo Jaboc, el trmino de los hijos de Ammn;
Y desde la campia hasta la mar de Cinneroth, al oriente; y hasta la mar de la llanura, el mar Salado, al oriente, por el camino de Beth-jesimoth; y desde el medioda debajo de las vertientes del Pisga.
Y los trminos de Og rey de Basn, que haba quedado de los Rapheos, el cual habitaba en Astaroth y en Edrei,
Y seoreaba en el monte de Hermn, y en Salca, y en todo Basn hasta los trminos de Gessuri y de Maachti, y la mitad de Galaad, trmino de Sehn rey de Hesbn.
A estos hirieron Moiss siervo de Jehov y los hijos de Israel; y Moiss siervo de Jehov di aquella tierra en posesin  los Rubenitas, Gaditas, y  la media tribu de Manass.<CM>
Y estos son los reyes de la tierra que hiri Josu con los hijos de Israel, de esta parte del Jordn al occidente, desde Baal-gad en el llano del Lbano hasta el monte de Halac que sube  Seir; la cual tierra di Josu en posesin  las tribus de Israel, conforme  sus repartimientos;
En montes y en valles, en llanos y en vertientes, al desierto y al medioda; el Hetheo, y el Amorrheo, y el Cananeo, y el Pherezeo, y el Heveo, y el Jebuseo.
El rey de Jeric, uno: el rey de Hai, que est al lado de Beth-el, otro:
El rey de Jerusalem, otro: el rey de Hebrn, otro:
El rey de Jarmuth, otro: el rey de Lachs, otro:
El rey de Egln, otro: el rey de Gezer, otro:
El rey de Debir, otro: el rey de Geder, otro:
El rey de Horma, otro: el rey de Arad, otro:
El rey de Libna, otro: el rey de Adullam, otro:
El rey de Maceda, otro: el rey de Beth-el, otro:
El rey de Tappua, otro: el rey de Hepher, otro:
El rey de Aphec, otro: el rey de Lasarn, otro:
El rey de Madn, otro: el rey de Hasor, otro:
El rey de Simrom-meron, otro: el rey de Achsaph, otro:
El rey de Taanach, otro: el rey de Megiddo, otro:
El rey de Chdes, otro: el rey de Jocneam de Carmel, otro:
El rey de Dor, de la provincia de Dor, otro; el rey de Gentes en Gilgal, otro:
El rey de Tirsa, otro: treinta y un reyes en todo.<CM>
Y SIENDO Josu ya viejo, entrado en das, Jehov le dijo: T eres ya viejo, de edad avanzada, y queda an muy mucha tierra por poseer.
Esta es la tierra que queda; todos los trminos de los Philisteos, y toda Gessuri;
Desde Sihor, que est delante de Egipto, hasta el trmino de Accarn al norte, reptase de los Cananeos: cinco provincias de los Philisteos; los Gazeos, Asdodios, Ascalonitas, Getheos, y Accaronitas; y los Heveos;
Al medioda toda la tierra de los Cananeos, y Mehara que es de los Sidonios, hasta Aphec, hasta el trmino del Amorrheo;
Y la tierra de los Gibleos, y todo el Lbano hacia donde sale el sol, desde Baal-gad  las races del monte Hermn, hasta entrar en Hamath;
Todos los que habitan en las montaas desde el Lbano hasta las aguas calientes, todos los Sidonios; yo los desarraigar delante de lo hijos de Israel: solamente repartirs t por suerte el pas  los Israelitas por heredad, como te he mandado.<CM>
Parte, pues, t ahora esta tierra en heredad  las nueve tribus, y  la media tribu de Manass.
Porque la otra media recibi su heredad con los Rubenitas y Gaditas, la cual les di Moiss de la otra parte del Jordn al oriente, segn que se la di Moiss siervo de Jehov:
Desde Aroer, que est  la orilla del arroyo de Arnn, y la ciudad que est en medio del arroyo, y toda la campia de Medeba, hasta Dibn;
Y todas las ciudades de Sehn rey de los Amorrheos, el cual rein en Hesbn, hasta los trminos de los hijos de Ammn;
Y Galaad, y los trminos de Gessuri, y de Maachti, y todo el monte de Hermn, y toda la tierra de Basn hasta Salch:
Todo el reino de Og en Basn, el cual rein en Astaroth y Edrei, el cual haba quedado del residuo de los Rapheos; pues Moiss los hiri, y ech.
Mas  los de Gessuri y Maachti no echaron los hijos de Israel; antes Gessur y Maacht habitaron entre los Israelitas hasta hoy.
Empero  la tribu de Lev no di heredad: los sacrificios de Jehov Dios de Israel son su heredad, como l les haba dicho.
Di, pues, Moiss  la tribu de los hijos de Rubn conforme  sus familias:
Y fu el trmino de ellos desde Aroer, que est  la orilla del arroyo de Arnn, y la ciudad que est en medio del arroyo, y toda la campia, hasta Medeba;
Hesbn, con todas sus villas que estn en la llanura; Dibn, y Bamoth-baal, y Beth-baal-men;
Y Jaas, y Keddemoth, y Mephaath,
Y Chriataim, y Sibma, y Zerethshahar en el monte del valle;
Y Beth-peor, y Asdoth-pisga, y Beth-jesimoth;
Y todas las ciudades de la campia, y todo el reino de Sehn rey de los Amorrheos, que rein en Hesbn, al cual hiri Moiss, y  los prncipes de Madin, Hevi, Recem, y Sur, y Hur, y Reba, prncipes de Sehn que habitaban en aquella tierra.
Tambin mataron  cuchillo los hijos de Israel  Balaam adivino, hijo de Beor, con los dems que mataron.
Y fueron los trminos de los hijos de Rubn el Jordn con su trmino. Esta fu la herencia de los hijos de Rubn conforme  sus familias, estas ciudades con sus villas.
Di asimismo Moiss  la tribu de Gad,  los hijos de Gad, conforme  sus familias.
Y el trmino de ellos fu Jacer, y todas las ciudades de Galaad, y la mitad de la tierra de los hijos de Ammn hasta Aroer, que est delante de Rabba.
Y desde Hesbn hasta Ramath-mispe, y Betonim; y desde Mahanaim hasta el trmino de Debir:
Y la campia de Beth-aram, y Beth-nimra, y Sucoth, y Saphn, resto del reino de Sehn, rey en Hesbn: el Jordn y su trmino hasta el cabo de la mar de Cinnereth de la otra parte del Jordn al oriente.
Esta es la herencia de los hijos de Gad, por sus familias, estas ciudades con sus villas.
Tambin di Moiss herencia  la media tribu de Manass: y fu de la media tribu de los hijos de Manass, conforme  sus familias.
El trmino de ellos fu desde Mahanaim, todo Basn, todo el reino de Og rey de Basn, y todas las aldeas de Jair que estn en Basn, sesenta poblaciones.
Dise adems la mitad de Galaad, y Astaroth, y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn,  los hijos de Machr, hijo de Manass,  la mitad de los hijos de Machr conforme  sus familias.
Esto es lo que Moiss reparti en heredad en los llanos de Moab, de la otra parte del Jordn de Jeric, al oriente.
Mas  la tribu de Lev no di Moiss heredad: Jehov Dios de Israel es la heredad de ellos como l les haba dicho.<CM>
ESTO pues es lo que los hijos de Israel tomaron por heredad en la tierra de Canan, lo cual les repartieron Eleazar sacerdote, y Josu hijo de Nun, y los principales de los padres de las tribus de los hijos de Israel.
Por suerte diseles su heredad, como Jehov lo haba mandado por Moiss, que diese  las nueve tribus y  la media tribu.
Porque  las dos tribus, y  la media tribu, les haba Moiss dado heredad de la otra parte del Jordn: mas  los Levitas no di heredad entre ellos.
Porque los hijos de Jos fueron dos tribus, Manass y Ephraim: y no dieron parte  los Levitas en la tierra, sino ciudades en que morasen, con sus ejidos para sus ganados y rebaos.
De la manera que Jehov lo haba mandado  Moiss, as lo hicieron los hijos de Israel en el repartimiento de la tierra.<CM>
Y los hijos de Jud vinieron  Josu en Gilgal; y Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, le dijo: T sabes lo que Jehov dijo  Moiss, varn de Dios, en Cades-barnea, tocante  m y  ti.
Yo era de edad de cuarenta aos, cuando Moiss siervo de Jehov me envi de Cades-barnea  reconocer la tierra; y yo le refer el negocio como lo tena en mi corazn:
Mas mis hermanos, los que haban subido conmigo, menguaron el corazn del pueblo; empero yo cumpl siguiendo  Jehov mi Dios.
Entonces Moiss jur, diciendo: Si la tierra que holl tu pie no fuere para ti, y para tus hijos en herencia perpetua: por cuanto cumpliste siguiendo  Jehov mi Dios.
Ahora bien, Jehov me ha hecho vivir, como l dijo, estos cuarenta y cinco aos, desde el tiempo que Jehov habl estas palabras  Moiss, cuando Israel andaba por el desierto: y ahora, he aqu soy hoy da de ochenta y cinco aos:
Pero aun hoy estoy tan fuerte como el da que Moiss me envi: cual era entonces mi fuerza, tal es ahora, para la guerra, y para salir y para entrar.
Dame, pues, ahora este monte, del cual habl Jehov aquel da; porque t oste en aquel da que los Anaceos estn all, y grandes y fuertes ciudades. Quiz Jehov ser conmigo, y los echar como Jehov ha dicho.
Josu entonces le bendijo, y di  Caleb hijo de Jephone  Hebrn por heredad.
Por tanto Hebrn fu de Caleb, hijo de Jephone Cenezeo, en heredad hasta hoy; porque cumpli siguiendo  Jehov Dios de Israel.
Mas Hebrn fu antes llamada Chriath-arba; fu Arba un hombre grande entre los Anaceos. Y la tierra tuvo reposo de las guerras.<CM>
Y FU la suerte de la tribu de los hijos de Jud, por sus familias, junto al trmino de Edom, del desierto de Zin al medioda, al lado del sur.
Y su trmino de la parte del medioda fu desde la costa del mar Salado, desde la lengua que mira hacia el medioda;
Y sala hacia el medioda  la subida de Acrabim, pasando hasta Zin; y subiendo por el medioda hasta Cades-barnea, pasaba  Hebrn, y subiendo por Addar daba vuelta  Carca;
De all pasaba  Azmn, y sala al arroyo de Egipto; y sale este trmino al occidente. Este pues os ser el trmino del medioda.
El trmino del oriente es el mar Salado hasta el fin del Jordn. Y el trmino de la parte del norte, desde la lengua del mar, desde el fin del Jordn:
Y sube este trmino por Beth-hogla, y pasa del norte  Beth-araba, y de aqu sube este trmino  la piedra de Bohn, hijo de Rubn.
Y torna  subir este trmino  Debir desde el valle de Achr: y al norte mira sobre Gilgal, que est delante de la subida de Adumin, la cual est al medioda del arroyo: y pasa este trmino  las aguas de En-semes, y sale  la fuente de Rogel:
Y sube este trmino por el valle del hijo de Hinnom al lado del Jebuseo al medioda: esta es Jerusalem. Luego sube este trmino por la cumbre del monte que est delante del valle de Hinnom hacia el occidente, el cual est al cabo del valle de los gigantes al norte:
Y rodea este trmino desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Nephtoa, y sale  la ciudades del monte de Ephrn, rodeando luego el mismo trmino  Baala, la cual es Chriath-jearim.
Despus torna este trmino desde Baala hacia el occidente al monte de Seir: y pasa al lado del monte de Jearim hacia el norte, esta es Chesaln, y desciende  Beth-semes, y pasa  Timna.
Sale luego este trmino al lado de Ecrn hacia el norte; y rodea el mismo trmino  Sichron, y pasa por el monte de Baala, y sale  Jabneel: y sale este trmino  la mar.
El trmino del occidente es la mar grande. Este pues, es el trmino de los hijos de Jud en derredor, por sus familias.<CM>
Mas  Caleb, hijo de Jephone, di parte entre los hijos de Jud, conforme al mandamiento de Jehov  Josu: esto es,  Chriath-arba, del padre de Anac, que es Hebrn.
Y Caleb ech de all tres hijos de Anac,  Sesai, Aiman, y Talmai, hijos de Anac.
De aqu subi  los que moraban en Debir: y el nombre de Debir era antes Chriath-sepher.
Y dijo Caleb: Al que hiriere  Chriath-sepher, y la tomare, yo le dar  mi hija Axa por mujer.
Y tomla Othoniel, hijo de Cenez, hermano de Caleb; y l le di por mujer  su hija Axa.
Y aconteci que cuando la llevaba, l la persuadi que pidiese  su padre tierras para labrar. Ella entonces se ape del asno. Y Caleb le dijo: Qu tienes?
Y ella respondi: Dame bendicin: pues que me has dado tierra de secadal, dame tambin fuentes de aguas. El entonces le di las fuentes de arriba, y las de abajo.<CM>
Esta pues es la herencia de las tribu de los hijos de Jud por sus familias.
Y fueron las ciudades del trmino de la tribu de los hijos de Jud hacia el trmino de Edom al medioda: Cabseel, y Eder, y Jagur,
Y Cina, y Dimona, y Adada,
Y Cedes, y Asor,  Itnn,
Ziph, y Telem, Bealoth,
Y Asor-hadatta, y Chrioth-hesron, que es Asor,
Amam, y Sema, y Molada,
Y Asar-gadda, y Hesmn, y Beth-pelet,
Y Hasar-sual, Beersebah, y Bizotia,
Baala,  Iim, y Esem,
Y Eltolad, y Cesil, y Horma,
Y Siclag, y Madmanna, Sansana,
Y Lebaoth, Silim, y An, y Rimmn; en todas veintinueve ciudades con sus aldeas.
En las llanuras, Estaol, y Sorea, y Asena,
Y Zanoa, y Engannim, Tappua, y Enam,
Jerimoth, y Adullam, Soch, y Aceca,
Y Saraim, y Adithaim, y Gedera, y Gederothaim; catorce ciudades con sus aldeas.
Senn, y Hadasa, y Migdalgad,
Y Diln, y Mizpa, y Jocteel,
Lachs, y Boscath, y Egln,
Y Cabn, y Lamas, y Chtlis,
Y Gederoh, Beth-dagn, y Naama, y Maceda; diecisis ciudades con sus aldeas.
Libna, y Ether, y Asn,
Y Jiphta, y Asna, y Nesib,
Y Ceila, y Achzib, y Maresa; nueve ciudades con sus aldeas.
Ecrn con sus villas y sus aldeas:
Desde Ecrn hasta la mar, todas las que estn  la costa de Asdod con sus aldeas.
Asdod con sus villas y sus aldeas: Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el ro de Egipto, y la gran mar con sus trminos.
Y en las montaas, Samir, y Jattir, y Succoth,
Y Danna, y Chriath-sanna, que es Debir,
Y Anab, y Estemo, y Anim,
Y Gosn, y Oln, y Gilo; once ciudades con sus aldeas.
Arab, y Dumah, y Esn,
Y Janum, y Beth-tappua, y Apheca,
Y Humta, y Chriath-arba, que es Hebrn, y Sior; nueve ciudades con sus aldeas.
Man, Carmel, y Ziph, y Juta,
E Izreel, Jocdeam, y Zanoa,
Can, Gibea, y Timna; diez ciudades con sus aldeas.
Halhul, y Bethfur, y Gedor,
Y Maarath, y Beth-anoth, y Eltecn; seis ciudades con sus aldeas.
Chriath-baal, que es Chriath-jearim, y Rabba; dos ciudades con sus aldeas.
En el desierto, Beth-araba, Middn, y Sechch,
Y Nibsan, y la ciudad de la sal, y Engedi; seis ciudades con sus aldeas.
Mas  los Jebuseos que habitaban en Jerusalem, los hijos de Jud no los pudieron desarraigar; antes qued el Jebuseo en Jerusalem con los hijos de Jud, hasta hoy.<CM>
Y LA suerte del los hijos de Jos sali desde el Jordn de Jeric hasta las aguas de Jeric hacia el oriente, al desierto que sube de Jeric al monte de Beth-el:
Y de Beth-el sale  Luz, y pasa al trmino de Archi en Ataroth;
Y torna  descender hacia la mar al trmino de Japhlet, hasta el trmino de Beth-oron la de abajo, y hasta Gezer; y sale  la mar.
Recibieron pues heredad los hijos de Jos, Manass y Ephraim.<CM>
Y fu el trmino de los hijos de Ephraim por sus familias, fu el trmino de su herencia  la parte oriental, desde Ataroth-addar hasta Beth-oron la de arriba:
Y sale este trmino  la mar, y  Michmetat al norte, y da vuelta este trmino hacia el oriente  Tanath-silo, y de aqu pasa al oriente  Janoa:
Y de Janoa desciende  Ataroth, y  Naaratha, y toca en Jeric, y sale al Jordn.
Y de Tappua torna este trmino hacia la mar al arroyo de Cana, y sale  la mar. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Ephraim por sus familias.
Hubo tambin ciudades que se apartaron para los hijos de Ephraim en medio de la herencia de los hijos de Manass, todas ciudades con sus aldeas.
Y no echaron al Cananeo que habitaba en Gezer; antes qued el Cananeo en medio de Ephraim, hasta hoy, y fu tributario.<CM>
Y TUVO tambin suerte la tribu de Manass, porque fu primognito de Jos. Machr, primognito de Manass, y padre de Galaad, el cual fu hombre de guerra, tuvo  Galaad y  Basn.
Tuvieron tambin suerte los otros hijos de Manass conforme  sus familias: los hijos de Abiezer, y los hijos de Helec, y los hijos de Esriel, y los hijos de Sichm, y los hijos de Hepher, y los hijos de Semida; estos fueron los hijos varones de Manass hijo de Jos, por sus familias.
Pero Salphaad, hijo de Hepher, hijo de Galaad, hijo de Machr, hijo de Manass, no tuvo hijos, sino hijas, los nombres de las cuales son estos: Maala, Noa, Hogla, Milch, y Tirsa.
Estas vinieron delante de Eleazar sacerdote, y de Josu hijo de Nun, y de los prncipes, y dijeron: Jehov mand  Moiss que nos diese herencia entre nuestros hermanos. Y l les di herencia entre los hermanos del padre de ellas, conforme al dicho de Jehov.
Y cayeron  Manass diez suertes  ms de la tierra de Galaad y de Basn, que est de la otra parte del Jordn:
Porque las hijas de Manass poseyeron herencia entre sus hijos: y la tierra de Galaad fu de los otros hijos de Manass.<CM>
Y fu el trmino de Manass desde Aser hasta Michmetat, la cual est delante de Sichm; y va este trmino  la mano derecha,  los que habitan en Tappua.
Y la tierra de Tappua fu de Manass; pero Tappua, que est junto al trmino de Manass, es de los hijos de Ephraim.
Y desciende este trmino al arroyo de Cana, hacia el medioda del arroyo. Estas ciudades de Ephraim estn entre las ciudades de Manass: y el trmino de Manass es desde el norte del mismo arroyo, y sus salidas son  la mar.
Ephraim al medioda, y Manass al norte, y la mar es su trmino: y encuntranse con Aser  la parte del norte, y con Issachr al oriente.
Tuvo tambin Manass en Issachr y en Aser  Beth-san y sus aldeas,  Ibleam y sus aldeas, y los moradores de Dor y sus aldeas, y los moradores de Endor y sus aldeas, y los moradores de Taanach y sus aldeas, y los moradores de Megiddo y sus aldeas: tres provincias.
Mas los hijos de Manass no pudieron echar  los de aquellas ciudades; antes el Cananeo quiso habitar en la tierra.
Empero cuando los hijos de Israel tomaron fuerzas, hicieron tributario al Cananeo, mas no lo echaron.<CM>
Y los hijos de Jos hablaron  Josu, diciendo: Por qu me has dado por heredad una sola suerte y una sola parte, siendo yo un pueblo tan grande y que Jehov me ha as bendecido hasta ahora?
Y Josu les respondi: Si eres pueblo tan grande, sube t al monte, y corta para ti all en la tierra del Pherezeo y de los gigantes, pues que el monte de Ephraim es angosto para ti.
Y los hijos de Jos dijeron: No nos bastar  nosotros este monte: y todos los Cananeos que habitan la tierra de la campia, tienen carros herrados; los que estn en Beth-san y en sus aldeas, y los que estn en el valle de Jezreel.
Entonces Josu respondi  la casa de Jos,  Ephraim y Manass, diciendo: T eres gran pueblo, y tienes gran fuerza; no tendrs una sola suerte;
Mas aquel monte ser tuyo; que bosque es, y t lo cortars, y sern tuyos sus trminos: porque t echars al Cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.<CM>
Y TODA la congregacin de los hijos de Israel se junt en Silo, y asentaron all el tabernculo del testimonio, despus que la tierra les fu sujeta.<CM>
Mas haban quedado en los hijos de Israel siete tribus,  las cuales aun no haban repartido su posesin.
Y Josu dijo  los hijos de Israel: Hasta cuando seris negligentes para venir  poseer la tierra que os ha dado Jehov el Dios de vuestros padres?
Sealad tres varones de cada tribu, para que yo los enve, y que ellos se levanten, y recorran la tierra, y la describan conforme  sus heredades, y se tornen  m.
Y la dividirn en siete partes: y Jud estar en su trmino al medioda, y los de la casa de Jos estarn en el suyo al norte.
Vosotros, pues, delinearis la tierra en siete partes, y me traeris la descripcin aqu, y yo os echar las suertes aqu delante de Jehov nuestro Dios.
Empero los Levitas ninguna parte tienen entre vosotros; porque el sacerdocio de Jehov es la heredad de ellos: Gad tambin y Rubn, y la media tribu de Manass, ya han recibido su heredad de la otra parte del Jordn al oriente, la cual les di Moiss siervo de Jehov.
Levantndose pues aquellos varones, fueron: y mand Josu  los que iban para delinear la tierra, dicindoles: Id, recorred la tierra, y delineadla, y tornad  m, para que yo os eche las suertes aqu delante de Jehov en Silo.
Fueron pues aquellos varones y pasearon la tierra, delinendola por ciudades en siete partes en un libro, y tornaron  Josu al campo en Silo.
Y Josu les ech las suertes delante de Jehov en Silo; y all reparti Josu la tierra  los hijos de Israel por sus porciones.<CM>
Y sacse la suerte de la tribu de los hijos de Benjamn por sus familias: y sali el trmino de su suerte entre los hijos de Jud y los hijos de Jos.
Y fu el trmino de ellos al lado del norte desde el Jordn: y sube aquel trmino al lado de Jeric al norte; sube despus al monte hacia el occidente, y viene  salir al desierto de Beth-aven:
Y de all pasa aquel trmino  Luz, por el lado de Luz (esta es Beth-el) hacia el medioda. Y desciende este trmino de Ataroth-addar al monte que est al medioda de Beth-oron la de abajo.
Y torna este trmino, y da vuelta al lado de la mar, al medioda hasta el monte que est delante de Beth-oron al medioda; y viene  salir  Chriath-baal, que es Chriath-jearim, ciudad de los hijos de Jud. Este es el lado del occidente.
Y el lado del medioda es desde el cabo de Chriath-jearim, y sale el trmino al occidente, y sale  la fuente de las aguas de Nephtoa:
Y desciende aqueste trmino al cabo del monte que est delante del valle del hijo de Hinnom, que est en la campia de los gigantes hacia el norte: desciende luego al valle de Hinnom, al lado del Jebuseo al medioda, y de all desciende  la fuente de Rogel:
Y del norte torna y sale  Ensemes, y de all sale  Geliloth, que est delante de la subida de Adummim, y descenda  la piedra de Bohan, hijo de Rubn:
Y pasa al lado que est delante de la campia del norte, y desciende  los llanos:
Y torna  pasar este trmino por el lado de Beth-hogla hacia el norte, y viene  salir el trmino  la lengua del mar Salado al norte, al cabo del Jordn al medioda. Este es el trmino de hacia el medioda.
Y el Jordn acaba aqueste trmino al lado del oriente. Esta es la heredad de los hijos de Benjamn por sus trminos alrededor, conforme  sus familias.
Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamn, por sus familias, fueron Jeric, Beth-hogla, y el valle de Casis,
Beth-araba, Samaraim, y Beth-el;
Y Avim, y Para, y Ophra,
Y Cephar-hammonai, Ophni, y Gaba; doce ciudades con sus aldeas:
Gaban, Rama, Beeroth,
Y Mizpa, Chephira, y Moza,
Recom, Irpeel y Tarala,
Y Sela, Eleph, Jebus, que es Jerusalem, Gibeath, y Chriath; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la heredad de los hijos de Benjamn, conforme  sus familias.<CM>
LA SEGUNDA suerte sali por Simen, por la tribu de los hijos de Simen conforme  sus familias; y su heredad fu entre la heredad de los hijos de Jud.
Y tuvieron en su heredad  Beer-seba, Seba, y Molada,
Hasar-sual, Bala, y Esem,
Heltolad, Betul, y Horma,
Siclag, Beth-marchboth, y Hasar-susa,
Beth-lebaoth, y Saruhn; trece ciudades con sus aldeas:
An, Rimmn, Eter, y Asn; cuatro ciudades con sus aldeas:
Y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalath-beer, que es Ramat del medioda. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simen, segn sus familias.
De la suerte de los hijos de Jud fu sacada la heredad de los hijos de Simen; por cuanto la parte de los hijos de Jud era excesiva para ellos: as que los hijos de Simen tuvieron su heredad en medio de la de ellos.<CM>
La tercera suerte sali por los hijos de Zabuln conforme  sus familias: y el trmino de su heredad fu hasta Sarid.
Y su trmino sube hasta la mar y hasta Merala, y llega hasta Dabbe-seth, y de all llega al arroyo que est delante de Jocneam.
Y tornando de Sarid hacia oriente, donde nace el sol al trmino de Chisiloth-tabor, sale  Dabrath, y sube  Japhia;
Y pasando de all hacia el lado oriental  Gith-hepher y  Itta-kazin, sale  Rimmn rodeando  Nea;
Y de aqu torna este trmino al norte  Hanatn, viniendo  salir al valle de Iphtael;
Y abraza Catah, y Naalal, y Simrn,  Ideala, y Beth-lehem; doce ciudades con sus aldeas.
Esta es la heredad de los hijos de Zabuln por sus familias; estas ciudades con sus aldeas.<CM>
La cuarta suerte sali por Issachr, por los hijos de Issachr conforme  sus familias.
Y fu su trmino Izreel, y Chesullot, y Sunem,
Y Hapharaim, y Sin, y Anaarath,
Y Rabbit, y Chisin, y Ebes,
Y Rameth, y En-gannim, y En-hadda y Beth-passes;
Y llega este trmino hasta Tabor, y Sahasim, y Beth-semes; y sale su trmino al Jordn: diez y seis ciudades con sus aldeas.
Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Issachr conforme  sus familias; estas ciudades con sus aldeas.<CM>
Y sali la quinta suerte por la tribu de los hijos de Aser por sus familias.
Y su trmino fu Helcht, y Hal, y Betn, y Axaph,
Y Alammelec, y Amead, y Miseal; y llega hasta Carmel al occidente, y  Sihor-libnath;
Y tornando de donde nace el sol  Beth-dagn, llega  Zabuln, y al valle de Iphtael al norte,  Beth-emec, y  Nehiel, y sale  Cabul  la izquierda;
Y abraza  Hebrn, y Rehob, y Hammn, y Cana, hasta la gran Sidn;
Y torna de all este trmino  Horma, y hasta la fuerte ciudad de Tiro, y torna este trmino  Hosa, y sale  la mar desde el territorio de Achzib:
Abraza tambin Umma, y Aphec, y Rehob: veinte y dos ciudades con sus aldeas.
Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Aser por sus familias; estas ciudades con sus aldeas.<CM>
La sexta suerte sali por los hijos de Nephtal, por los hijos de Nephtal conforme  sus familias.
Y fu su trmino desde Heleph, y Alln-saananim, y Adami-neceb, y Jabneel, hasta Lacum; y sale al Jordn;
Y tornando de all este trmino hacia el occidente  Aznot-tabor, pasa de all  Hucuca, y llega hasta Zabuln al medioda, y al occidente confina con Aser, y con Jud al Jordn hacia donde nace el sol.
Y las ciudades fuertes son Siddim, Ser, y Hamath, Raccath, y Cinneroth,
Y Adama, y Rama, y Asor,
Y Cedes, y Edrei, y En-hasor,
E Irn, y Migdalel, y Horem, y Beth-anath, y Beth-semes: diez y nueve ciudades con sus aldeas.
Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Nephtal por sus familias; estas ciudades con sus aldeas.<CM>
La sptima suerte sali por la tribu de los hijos de Dan por sus familias.
Y fu el trmino de su heredad, Sora, y Estaol,  Ir-semes,
Y Saalabn, y Ailn, y Jeth-la,
Y Eln, y Timnatha, y Ecrn,
Y Eltech, Gibbethn, y Baalath,
Y Jehud, y Bene-berc, y Gath-rimmn,
Y Mejarcn, y Raccn, con el trmino que est delante de Joppa.
Y faltles trmino  los hijos de Dan; y subieron los hijos de Dan y combatieron  Lesem, y tomndola metironla  filo de espada, y la poseyeron, y habitaron en ella; y llamaron  Lesem, Dan, del nombre de Dan su padre.
Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme  sus familias; estas ciudades con sus aldeas.<CM>
Y despus que acabaron de repartir la tierra en heredad por sus trminos, dieron los hijos de Israel heredad  Josu hijo de Nun en medio de ellos:
Segn la palabra de Jehov, le dieron la ciudad que l pidi, Timnath-sera, en el monte de Ephraim; y l reedific la ciudad, y habit en ella.
Estas son las heredades que Eleazar sacerdote, y Josu hijo de Nun, y los principales de los padres, entregaron por suerte en posesin  las tribus de los hijos de Israel en Silo delante de Jehov,  la entrada del tabernculo del testimonio; y acabaron de repartir la tierra.<CM>
Y HABLO Jehov  Josu, diciendo:
Habla  los hijos de Israel, diciendo: Sealaos las ciudades de refugio, de las cuales yo os habl por Moiss;
Para que se acoja all el homicida que matare  alguno por yerro y no  sabiendas; que os sean por acogimiento del cercano del muerto.
Y el que se acogiere  alguna de aquellas ciudades, presentarse  la puerta de la ciudad, y dir sus causas, oyndolo los ancianos de aquella ciudad: y ellos le recibirn consigo dentro de la ciudad, y le darn lugar que habite con ellos.
Y cuando el cercano del muerto le siguiere, no entregarn en su mano al homicida, por cuanto hiri  su prjimo por yerro, ni tuvo con l antes enemistad.
Y quedar en aquella ciudad hasta que parezca en juicio delante del ayuntamiento, hasta la muerte del gran sacerdote que fuere en aquel tiempo: entonces el homicida tornar y vendr  su ciudad y  su casa y  la ciudad de donde huy.<CM>
Entonces sealaron  Cedes en Galilea, en el monte de Nephtal, y  Sichm en el monte de Ephraim, y  Chriath-arba, que es Hebrn, en el monte de Jud.
Y de la otra parte del Jordn de Jeric, al oriente, sealaron  Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubn, y  Ramoth en Galaad de la tribu de Gad, y  Gauln en Basn de la tribu de Manass.
Estas fueron las ciudades sealadas para todos los hijos de Israel, y para el extranjero que morase entre ellos, para que se acogiese  ellas cualquiera que hiriese hombre por yerro, y no muriese por mano del cercano del muerto, hasta que compareciese delante del ayuntamiento.<CM>
Y LOS principales de los padres de los Levitas vinieron  Eleazar sacerdote, y  Josu hijo de Nun, y  los principales de los padres de las tribus de los hijos de Israel;
Y hablronles en Silo en la tierra de Canan, diciendo: Jehov mand por Moiss que nos fuesen dadas villas para habitar, con sus ejidos para nuestras bestias.
Entonces los hijos de Israel dieron  los Levitas de sus posesiones, conforme  la palabra de Jehov, estas villas con sus ejidos.
Y sali la suerte por las familias de los Coathitas; y fueron dadas por suerte  los hijos de Aarn sacerdote, que eran de los Levitas, por la tribu de Jud, por la de Simen y por la de Benjamn, trece villas.
Y  los otros hijos de Coath se dieron por suerte diez villas de las familias de la tribu de Ephraim, y de la tribu de Dan, y de la media tribu de Manass;
Y  los hijos de Gersn, por las familias de la tribu de Issachr, y de la tribu de Aser, y de la tribu de Nephtal, y de la media tribu de Manass en Basn, fueron dadas por suerte trece villas.
A los hijos de Merari por sus familias se dieron doce villas por la tribu de Rubn, y por la tribu de Gad, y por la tribu de Zabuln.
Y as dieron por suerte los hijos de Israel  los Levitas estas villas con sus ejidos, como Jehov lo haba mandado por Moiss.<CM>
Y de la tribu de los hijos de Jud, y de la tribu de los hijos de Simen dieron estas villas que fueron nombradas:
Y la primera suerte fu de los hijos de Aarn, de la familia de Coath, de los hijos de Lev;
A los cuales dieron Chriath-arba, del padre de Anac, la cual es Hebrn, en el monte de Jud, con sus ejidos en sus contornos.
Mas el campo de aquesta ciudad y sus aldeas dieron  Caleb hijo de Jephone, por su posesin.
Y  los hijos de Aarn sacerdote dieron la ciudad de refugio para los homicidas,  Hebrn con sus ejidos; y  Libna con sus ejidos,
Y  Jattir con sus ejidos, y  Estemoa con sus ejidos,
A Heln con sus ejidos, y  Debir con sus ejidos,
A Ain con sus ejidos,  Jutta con sus ejidos, y  Beth-semes con sus ejidos; nueve villas de estas dos tribus:
Y de la tribu de Benjamn,  Giben con sus ejidos,  Geba con sus ejidos,
A Anathoth con sus ejidos,  Almn con sus ejidos: cuatro villas.
Todas las villas de los sacerdotes, hijos de Aarn, son trece con sus ejidos.
Mas las familias de los hijos de Coath, Levitas, los que quedaban de los hijos de Coath, recibieron por suerte villas de la tribu de Ephraim.
Y dironles  Sichm, villa de refugio para los homicidas, con sus ejidos, en el monte de Ephraim; y  Geser con sus ejidos.
Y  Kibsaim con sus ejidos, y  Beth-oron con sus ejidos: cuatro villas:
Y de la tribu de Dan  Eltheco con sus ejidos,  Gibethn con sus ejidos,
A Ayaln con sus ejidos,  Gath-rimmn con sus ejidos: cuatro villas:
Y de la media tribu de Manass,  Taanach con sus ejidos, y  Gath-rimmn con sus ejidos: dos villas.
Todas las villas para el resto de las familias de los hijos de Coath fueron diez con sus ejidos.
A los hijos de Gersn de las familias de los Levitas, dieron la villa de refugio para los homicidas, de la media tribu de Manass:  Gauln en Basn con sus ejidos, y  Bosra con sus ejidos: dos villas.
Y de la tribu de Issachr,  Cesin con sus ejidos,  Dabereth con sus ejidos,
A Jarmuth con sus ejidos, y  En-gannim con sus ejidos: cuatro villas:
Y de la tribu de Aser,  Miseal con sus ejidos,  Abdn con sus ejidos,
A Helchth con sus ejidos, y  Rehob con sus ejidos: cuatro villas:
Y de la tribu de Nephtal, la villa de refugio para los homicidas,  Cedes en Galilea con sus ejidos,  Hammoth-dor con sus ejidos, y  Cartn con sus ejidos: tres villas:
Todas las villas de los Gersonitas por sus familias fueron trece villas con sus ejidos.
Y  las familias de los hijos de Merari, Levitas que quedaban, diseles de la tribu de Zabuln,  Jocneam con sus ejidos, Cartha con sus ejidos,
Dimna con sus ejidos, Naalal con sus ejidos: cuatro villas:
Y de la tribu de Rubn,  Beser con sus ejidos,  Jasa con sus ejidos,
A Cedemoth con sus ejidos, y Mephaat con sus ejidos: cuatro villas:
De la tribu de Gad, la villa de refugio para los homicidas, Ramoth en Galaad con sus ejidos, y Mahanaim con sus ejidos,
Hesbn con sus ejidos, y Jacer con sus ejidos: cuatro villas.
Todas las villas de los hijos de Merari por sus familias, que restaban de las familias de los Levitas, fueron por sus suertes doce villas.
Y todas la villas de los Levitas en medio de la posesin de los hijos de Israel, fueron cuarenta y ocho villas con sus ejidos.
Y estas ciudades estaban apartadas la una de la otra cada cual con sus ejidos alrededor de ellas: lo cual fu en todas estas ciudades.<CM>
As di Jehov  Israel toda la tierra que haba jurado dar  sus padres; y poseyronla, y habitaron en ella.
Y Jehov les di reposo alrededor, conforme  todo lo que haba jurado  sus padres: y ninguno de todos los enemigos les par delante, sino que Jehov entreg en sus manos  todos sus enemigos.
No falt palabra de todas la buenas que habl Jehov  la casa de Israel; todo se cumpli.<CM>
ENTONCES Josu llam  los Rubenitas y  los Gaditas, y  la media tribu de Manass,
Y djoles: Vosotros habis guardado todo lo que Moiss siervo de Jehov os mand, y habis obedecido  mi voz en todo lo que os he mandado.
No habis dejado  vuestros hermanos en estos muchos das hasta hoy, antes habis guardado la observancia de los mandamientos de Jehov vuestro Dios.
Ahora pues que Jehov vuestro Dios ha dado reposo  vuestros hermanos, como se lo haba prometido, volved, y tornad  vuestras tiendas,  la tierra de vuestras posesiones, que Moiss siervo de Jehov os di de la otra parte del Jordn.
Solamente que con diligencia cuidis de poner por obra el mandamiento y la ley, que Moiss siervo de Jehov os intim: que amis  Jehov vuestro Dios, y andis en todos sus caminos; que guardis sus mandamientos, y os alleguis  l, y le sirvis de todo vuestro corazn y de toda vuestra alma.
Y bendicindolos Josu, los envi: y furonse  sus tiendas.
Tambin  la media tribu de Manass haba dado Moiss posesin en Basn; mas  la otra media di Josu heredad entre sus hermanos de estotra parte del Jordn al occidente: y tambin  stos envi Josu  sus tiendas, despus de haberlos bendecido.
Y hablles, diciendo: Volveos  vuestras tiendas con grandes riquezas, y con grande copia de ganado, con plata, y con oro, y metal, y muchos vestidos: partid con vuestros hermanos el despojo de vuestros enemigos.
Y los hijos de Rubn y los hijos de Gad, y la media tribu de Manass, se tornaron, y partironse de los hijos de Israel, de Silo, que est en la tierra de Canan, para ir  la tierra de Galaad,  la tierra de sus posesiones, de la cual eran poseedores, segn palabra de Jehov por mano de Moiss.<CM>
Y llegando  los trminos del Jordn, que est en la tierra de Canan, los hijos de Rubn y los hijos de Gad, y la media tribu de Manass, edificaron all un altar junto al Jordn, un altar de grande apariencia.
Y los hijos de Israel oyeron decir como los hijos de Rubn y los hijos de Gad, y la media tribu de Manass, haban edificado un altar delante de la tierra de Canan, en los trminos del Jordn, al paso de los hijos de Israel:
Lo cual como los hijos de Israel oyeron, juntse toda la congregacin de los hijos de Israel en Silo, para subir  pelear contra ellos.
Y enviaron los hijos de Israel  los hijos de Rubn y  los hijos de Gad y  la media tribu de Manass en la tierra de Galaad,  Phinees hijo de Eleazar sacerdote,
Y  diez prncipes con l; un prncipe de cada casa paterna de todas las tribus de Israel, cada uno de los cuales era cabeza de familia de sus padres en la multitud de Israel.
Los cuales vinieron  los hijos de Rubn y  los hijos de Gad, y  la media tribu de Manass, en la tierra de Galaad; y hablronles, diciendo:
Toda la congregacin de Jehov dice as: Qu transgresin es sta con que prevaricis contra el Dios de Israel, volvindoos hoy de seguir  Jehov, edificndoos altar para ser hoy rebeldes contra Jehov?
Nos ha sido poco la maldad de Peor, de la que no estamos an limpios hasta este da, por la cual fu la mortandad en la congregacin de Jehov?
Y vosotros os volvis hoy de seguir  Jehov; mas ser que vosotros os rebelaris hoy contra Jehov, y maana se airar l contra toda la congregacin de Israel.
Que si os parece que la tierra de vuestra posesin es inmunda, pasaos  la tierra de la posesin de Jehov, en la cual est el tabernculo de Jehov, y tomad posesin entre nosotros; pero no os rebelis contra Jehov, ni os rebelis contra nosotros, edificndoos altar  ms del altar de Jehov nuestro Dios.
No cometi Achn, hijo de Zera, prevaricacin en el anatema, y vino ira sobre toda la congregacin de Israel? y aquel hombre no pereci solo en su iniquidad.<CM>
Entonces los hijos de Rubn y los hijos de Gad, y la media tribu de Manass, respondieron y dijeron  los principales de la multitud de Israel:
El Dios de los dioses, Jehov, el Dios de los dioses, Jehov, l sabe, y sabr Israel: si por rebelin  por prevaricacin contra Jehov (no nos salves hoy,)
Nos hemos edificado altar para tornarnos de en pos de Jehov,  para sacrificar holocausto  presente,  para hacer sobre l sacrificios pacficos, el mismo Jehov nos lo demande.
Asimismo, si no lo hicimos por temor de esto, diciendo: Maana vuestros hijos dirn  nuestros hijos: Qu tenis vosotros con Jehov el Dios de Israel?;
Jehov ha puesto por trmino el Jordn entre nosotros y vosotros, oh hijos de Rubn  hijos de Gad; no tenis vosotros parte en Jehov: y as vuestros hijos harn que nuestros hijos no teman  Jehov.
Por esto dijimos: Hagamos ahora por edificarnos un altar, no para holocausto ni para sacrificio,
Sino para que sea un testimonio entre nosotros y vosotros, y entre los que vendrn despus de nosotros, de que podemos hacer el servicio de Jehov delante de l con nuestros holocaustos, con nuestros sacrificios, y con nuestros pacficos; y no digan maana vuestros hijos  los nuestros: Vosotros no tenis parte en Jehov.
Nosotros, pues, dijimos: Si aconteciere que tal digan  nosotros,   nuestras generaciones en lo por venir, entonces responderemos: Mirad el smil del altar de Jehov, el cual hicieron nuestros padres, no para holocaustos  sacrificios, sino para que fuese testimonio entre nosotros y vosotros.
Nunca tal acontezca que nos rebelemos contra Jehov,  que nos apartemos hoy de seguir  Jehov, edificando altar para holocaustos, para presente,  para sacrificio,  ms del altar de Jehov nuestro Dios que est delante de su tabernculo.<CM>
Y oyendo Phinees el sacerdote y los prncipes de la congregacin, y las cabezas de la multitud de Israel que con l estaban, las palabras que hablaron los hijos de Rubn y los hijos de Gad y los hijos de Manass, fueron contentos de ello.
Y dijo Phinees hijo del sacerdote Eleazar,  los hijos de Rubn,  los hijos de Gad, y  los hijos de Manass: Hoy hemos entendido que Jehov est entre nosotros, pues que no habis intentado esta traicin contra Jehov. Ahora habis librado  los hijos de Israel de la mano de Jehov.
Y Phinees hijo del sacerdote Eleazar, y los prncipes, volvironse de con los hijos de Rubn, y de con los hijos de Gad, de la tierra de Galaad  la tierra de Canan,  los hijos de Israel:  los cuales dieron la respuesta.
Y el negocio plugo  los hijos de Israel, y bendijeron  Dios los hijos de Israel; y no hablaron ms de subir contra ellos en guerra, para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubn y los hijos de Gad.
Y los hijos de Rubn y los hijos de Gad pusieron por nombre al altar Ed; porque es testimonio entre nosotros que Jehov es Dios.<CM>
Y ACONTECIO, pasados muchos das despus que Jehov di reposo  Israel de todos sus enemigos al contorno, que Josu, siendo viejo, y entrado en das,
Llam  todo Israel,  sus ancianos,  sus prncipes,  sus jueces y  sus oficiales, y djoles: Yo soy ya viejo y entrado en das:
Y vosotros habis visto todo lo que Jehov vuestro Dios ha hecho con todas estas gentes en vuestra presencia; porque Jehov vuestro Dios ha peleado por vosotros.
He aqu os he repartido por suerte, en herencia para vuestras tribus, estas gentes, as las destrudas como las que quedan, desde el Jordn hasta la gran mar hacia donde el sol se pone.
Y Jehov vuestro Dios las echar de delante de vosotros, y las lanzar de vuestra presencia: y vosotros poseeris sus tierras, como Jehov vuestro Dios os ha dicho.
Esforzaos pues mucho  guardar y hacer todo lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, sin apartaros de ello ni  la diestra ni  la siniestra;
Que cuando entrareis  estas gentes que han quedado con vosotros, no hagis mencin ni juris por el nombre de sus dioses, ni los sirvis, ni os inclinis  ellos:
Mas  Jehov vuestro Dios os allegaris, como habis hecho hasta hoy;
Pues ha echado Jehov delante de vosotros grandes y fuertes naciones, y hasta hoy nadie ha podido parar delante de vuestro rostro.
Un varn de vosotros perseguir  mil: porque Jehov vuestro Dios pelea por vosotros, como l os dijo.<CM>
Por tanto, cuidad mucho por vuestras almas, que amis  Jehov vuestro Dios.
Porque si os apartareis, y os allegareis  lo que resta de aquestas gentes que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, y entrareis  ellas, y ellas  vosotros;
Sabed que Jehov vuestro Dios no echar ms estas gentes delante de vosotros; antes os sern por lazo, y por tropiezo, y por azote para vuestros costados, y por espinas para vuestros ojos, hasta tanto que perezcis de aquesta buena tierra que Jehov vuestro Dios os ha dado.
Y he aqu que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra: reconoced, pues, con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma, que no se ha perdido una palabra de todas la buenas palabras que Jehov vuestro Dios haba dicho de vosotros: todas os han venido, no se ha perdido de ellas ni una.
Mas ser, que como ha venido sobre vosotros toda palabra buena que Jehov vuestro Dios os haba dicho, as tambin traer Jehov sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre la buena tierra que Jehov vuestro Dios os ha dado;
Cuando traspasareis el pacto de Jehov vuestro Dios que l os ha mandado, yendo y honrando dioses ajenos,  inclinndoos  ellos. Y el furor de Jehov se inflamar contra vosotros, y luego pereceris de aquesta buena tierra que l os ha dado.<CM>
Y JUNTANDO Josu todas las tribus de Israel en Sichm, llam  los ancianos de Israel, y  sus prncipes,  sus jueces, y  sus oficiales; y presentronse delante de Dios.
Y dijo Josu  todo el pueblo: As dice Jehov, Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente de esotra parte del ro, es  saber, Thar, padre de Abraham y de Nachr; y servan  dioses extraos.
Y yo tom  vuestro padre Abraham de la otra parte del ro, y trjelo por toda la tierra de Canan, y aument su generacin, y dle  Isaac.
Y  Isaac d  Jacob y  Esa: y  Esa d el monte de Seir, que lo poseyese: mas Jacob y sus hijos descendieron  Egipto.
Y yo envi  Moiss y  Aarn, y her  Egipto, al modo que lo hice en medio de l, y despus os saqu.
Y saqu  vuestros padres de Egipto: y como llegaron  la mar, los Egipcios siguieron  vuestros padres hasta el mar Bermejo con carros y caballera.
Y como ellos clamasen  Jehov, l puso oscuridad entre vosotros y los Egipcios,  hizo venir sobre ellos la mar, la cual los cubri: y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Despus estuvisteis muchos das en el desierto.
Y os introduje en la tierra de los Amorrheos, que habitaban de la otra parte del Jordn, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregu en vuestras manos, y posesteis su tierra, y los destru de delante de vosotros.
Y levantse despus Balac hijo de Sephor, rey de los Moabitas, y pele contra Israel; y envi  llamar  Balaam hijo de Beor, para que os maldijese.
Mas yo no quise escuchar  Balaam, antes os bendijo repetidamente, y os libr de sus manos.
Y pasado el Jordn, vinisteis  Jeric; y los moradores de Jeric pelearon contra vosotros: los Amorrheos, Pherezeos, Cananeos, Hetheos, Gergeseos, Heveos, y Jebuseos: y yo los entregu en vuestras manos.
Y envi tbanos delante de vosotros, los cuales los echaron de delante de vosotros,  saber,  los dos reyes de los Amorrheos; no con tu espada, ni con tu arco.
Y os d la tierra por la cual nada trabajasteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moris; y de las vias y olivares que no plantasteis, comis.
Ahora pues, temed  Jehov, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de en medio los dioses  los cuales sirvieron vuestros padres de esotra parte del ro, y en Egipto; y servid  Jehov.<CM>
Y si mal os parece servir  Jehov, escogeos hoy  quin sirvis; si  los dioses  quienes siervieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del ro,   los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitis: que yo y mi casa serviremos  Jehov.
Entonces el pueblo repondi, y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos  Jehov por servir  otros dioses:
Porque Jehov nuestro Dios es el que nos sac  nosotros y  nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de sevidumbre; el cual delante de nuestros ojos ha hecho estas grandes seales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos.
Y Jehov ech de delante de nosotros  todos los pueblos, y al Amorrheo que habitaba en la tierra: nosotros, pues, tambin serviremos  Jehov, porque l es nuestro Dios.
Entonces Josu dijo al pueblo: No podris servir  Jehov, porque l es Dios santo, y Dios celoso; no sufrir vuestras rebeliones y vuestros pecados.
Si dejareis  Jehov y sirviereis  dioses ajenos, se volver, y os maltratar, y os consumir, despus que os ha hecho bien.
El pueblo entonces dijo  Josu: No, antes  Jehov serviremos.
Y Josu respondi al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que os habis elegido  Jehov para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.
Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que estn entre vosotros,  inclinad vuestro corazn  Jehov Dios de Israel.
Y el pueblo respondi  Josu: A Jehov nuestro Dios serviremos, y  su voz obedeceremos.
Entonces Josu hizo alianza con el pueblo el mismo da, y psole ordenanzas y leyes en Sichm.
Y escribi Josu estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una grande piedra, levantla all debajo de un alcornoque que estaba junto al santuario de Jehov.
Y dijo Josu  todo el pueblo: He aqu esta piedra ser entre nosotros por testigo, la cual ha odo todas las palabras de Jehov que l ha hablado con nosotros: ser, pues, testigo contra vosotros, porque no mintis contra vuestro Dios.
Y envi Josu al pueblo, cada uno  su heredad.<CM>
Y despus de estas cosas muri Josu, hijo de Nun, siervo de Jehov siendo de ciento y diez aos.
Y enterrronlo en el trmino de su posesin en Timnath-sera, que est en el monte de Ephraim, al norte del monte de Gaas.
Y sirvi Israel  Jehov todo el tiempo de Josu, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron despus de Josu, y que saban todas las obras de Jehov, que haba hecho por Israel.
Y enterraron en Sichm los huesos de Jos que los hijos de Israel haban trado de Egipto, en la parte del campo que Jacob compr de los hijos de Hemor padre de Sichm, por cien corderas; y fu en posesin  los hijos de Jos.
Tambin muri Eleazar, hijo de Aarn; al cual enterraron en el collado de Phinees su hijo, que le fu dado en el monte de Ephraim.<CM>
Y ACONTECIO despus de la muerte de Josu, que los hijos de Israel consultaron  Jehov, diciendo: Quin subir por nosotros el primero  pelear contra los Cananeos?
Y Jehov respondi: Jud subir; he aqu que yo he entregado la tierra en sus manos.
Y Jud dijo  Simen su hermano: Sube conmigo  mi suerte, y peleemos contra el Cananeo, y yo tambin ir contigo  tu suerte. Y Simen fu con l.
Y subi Jud, y Jehov entreg en sus manos al Cananeo y al Pherezeo; y de ellos hirieron en Bezec diez mil hombres.
Y hallaron  Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra l:  hirieron al Cananeo y al Pherezeo.
Mas Adoni-bezec huy; y siguironle, y prendironle, y cortronle los pulgares de las manos y de los pies.
Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, cogan las migajas debajo de mi mesa: como yo hice, as me ha pagado Dios. Y metironle en Jerusalem, donde muri.
Y haban combatido los hijos de Jud  Jerusalem, y la haban tomado, y metido  cuchillo, y puesto  fuego la ciudad.<CM>
Despus los hijos de Jud descendieron para pelear contra el Cananeo que habitaba en las montaas, y al medioda, y en los llanos.
Y parti Jud contra el Cananeo que habitaba en Hebrn, la cual se llamaba antes Chriath-arba;  hirieron  Sesai, y  Ahiman, y  Talmai.
Y de all fu  los que habitaban en Debir, que antes se llamaba Chriath-sepher.
Y dijo Caleb: El que hiriere  Chriath-sepher, y la tomare, yo le dar  Axa mi hija por mujer.
Y tomla Othoniel hijo de Cenez, hermano menor de Caleb: y l le di  Axa su hija por mujer.
Y cuando la llevaban, persuadile que pidiese  su padre un campo. Y ella se ape del asno, y Caleb le dijo: Qu tienes?
Ella entonces le respondi: Dame una bendicin: que pues me has dado tierra de secadal, me des tambin fuentes de aguas. Entonces Caleb le di las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.
Y los hijos de Cineo, suegro de Moiss, subieron de la ciudad de las palmas con los hijos de Jud al desierto de Jud, que est al medioda de Arad: y fueron y habitaron con el pueblo.
Y fu Jud  su hermano Simen,  hirieron al Cananeo que habitaba en Sephath, y asolronla: y pusieron por nombre  la ciudad, Horma.
Tom tambin Jud  Gaza con su trmino, y  Ascaln con su trmino, y  Ecrn con su trmino.
Y fu Jehov con Jud, y ech  los de las montaas; mas no pudo echar  los que habitaban en los llanos, los cuales tenan carros herrados.
Y dieron Hebrn  Caleb, como Moiss haba dicho: y l ech de all tres hijos de Anac.<CM>
Mas al Jebuseo que habitaba en Jerusalem, no echaron los hijos de Benjamn, y as el Jebuseo habit con los hijos de Benjamn en Jerusalem hasta hoy.
Tambin los de la casa de Jos subieron  Beth-el; y fu Jehov con ellos.
Y los de la casa de Jos pusieron espas en Beth-el, la cual ciudad antes se llamaba Luz.
Y los que espiaban vieron un hombre que sala de la ciudad, y dijronle: Mustranos ahora la entrada de la ciudad, y haremos contigo misericordia.
Y l les mostr la entrada  la ciudad,  hirironla  filo de espada; mas dejaron  aquel hombre con toda su familia.
Y fuese el hombre  la tierra de los Hetheos, y edific una ciudad,  la cual llam Luz: y este es su nombre hasta hoy.
Tampoco Manass ech  los de Beth-sean, ni  los de sus aldeas, ni  los de Taanach y sus aldeas, ni  los de Dor y sus aldeas, ni  los habitantes de Ibleam y sus aldeas, ni  los que habitaban en Megiddo y en sus aldeas: mas el Cananeo quiso habitar en esta tierra.
Empero cuando Israel tom fuerzas hizo al Cananeo tributario, mas no lo ech.
Tampoco Ephraim ech al Cananeo que habitaba en Gezer; antes habit el Cananeo en medio de ellos en Gezer.
Tampoco Zabuln ech  los que habitaban en Chtron y  los que habitaban en Naalol; mas el Cananeo habit en medio de l, y le fueron tributarios.
Tampoco Aser ech  los que habitaban en Ach, y  los que habitaban en Sidn, y en Ahlab, y en Achzib, y en Helba, y en Aphec, y en Rehod:
Antes mor Aser entre los Cananeos que habitaban en la tierra; pues no los ech.
Tampoco Nephtal ech  los que habitaban en Beth-semes, y  los que habitaban en Beth-anath, sino que mor entre los Cananeos que habitaban en la tierra; mas furonle tributarios los moradores de Beth-semes, y los moradores de Beth-anath.
Los Amorrheos apretaron  los hijos de Dan hasta el monte; que no los dejaron descender  la campia.
Y quiso el Amorrheo habitar en el monte de Heres, en Ajaln y en Saalbn; mas como la mano de la casa de Jos tom fuerzas, hicironlos tributarios.
Y el trmino del Amorrheo fu desde la subida de Acrabim, desde la piedra, y arriba.<CM>
Y El ngel de Jehov subi de Gilgal  Bochm, y dijo: Yo os saqu de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual haba jurado  vuestros padres; y dije: No invalidar jams mi pacto con vosotros;
Con tal que vosotros no hagis alianza con los moradores de aquesta tierra, cuyos altares habis de derribar: mas vosotros no habis atendido  mi voz: por qu habis hecho esto?
Por tanto yo tambin dije: No los echar de delante de vosotros, sino que os sern por azote para vuestros costados, y sus dioses por tropiezo.
Y como el ngel de Jehov habl estas palabras  todos los hijos de Israel, el pueblo llor en alta voz.
Y llamaron por nombre aquel lugar Bochm: y sacrificaron all  Jehov.<CM>
Porque ya Josu haba despedido al pueblo, y los hijos de Israel se haban ido cada uno  su heredad para poseerla.
Y el pueblo haba servido  Jehov todo el tiempo de Josu, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron largos das despus de Josu, los cuales haban visto todas las grandes obras de Jehov, que el haba hecho por Israel.
Y muri Josu hijo de Nun, siervo de Jehov, siendo de ciento y diez aos.
Y enterrronlo en el trmino de su heredad en Timnath-sera, en el monte de Ephraim, el norte del monte de Gaas.
Y toda aquella generacin fu tambin recogida con sus padres. Y levantse despus de ellos otra generacin, que no conocan  Jehov, ni la obra que l haba hecho por Israel.
Y los hijos de Israel hicieron lo malo en ojos de Jehov, y sirvieron  los Baales:
Y dejaron  Jehov el Dios de sus padres, que los haba sacado de la tierra de Egipto, y furonse tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores,  los cuales adoraron; y provocaron  ira  Jehov.
Y dejaron  Jehov, y adoraron  Baal y  Astaroth.
Y el furor de Jehov se encendi contra Israel, el cual los entreg en manos de robadores que los despojaron, y los vendi en manos de sus enemigos de alrededor: y no pudieron parar ms delante de sus enemigos.
Por donde quiera que salan, la mano de Jehov era contra ellos para mal, como Jehov haba dicho, y como Jehov se lo haba jurado; as los afligi en gran manera.
Mas Jehov suscit jueces que los librasen de mano de los que los despojaban.
Y tampoco oyeron  sus jueces, sino que fornicaron tras dioses ajenos,  los cuales adoraron: apartronse bien presto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo  los mandamientos de Jehov; mas ellos no hicieron as.
Y cuando Jehov les suscitaba jueces, Jehov era con el juez, y librbalos de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez: porque Jehov se arrepenta por sus gemidos  causa de los que los opriman y afligan.
Mas en muriendo el juez, ellos se tornaban, y se corrompan ms que sus padres, siguiendo dioses ajenos para servirles,  inclinndose delante de ellos; y nada disminuan de sus obras, ni de su duro camino.
Y la ira de Jehov se encendi contra Israel, y dijo: Pues que esta gente traspasa mi pacto que orden  sus padres, y no obedecen mi voz,
Tampoco yo echar ms de delante de ellos  ninguna de aquestas gentes que dej Josu cuando muri;
Para que por ellas probara yo  Israel, si guardaran ellos el camino de Jehov andando por l, como sus padres lo guardaron,  no.
Por esto dej Jehov aquellas gentes, y no las desarraig luego, ni las entreg en mano de Josu.<CM>
ESTAS, pues, son las gentes que dej Jehov para probar con ellas  Israel,  todos aquellos que no haban conocido todas las guerras de Canan;
Para que al menos el linaje de los hijos de Israel conociese, para ensearlos en la guerra, siquiera fuese  los que antes no la haban conocido:
Cinco prncipes de los Philisteos, y todos los Cananeos, y los Sidonios, y los Heveos que habitaban en el monte Lbano: desde el monte de Baal-hermn hasta llegar  Hamath.
Estos pues fueron para probar por ellos  Israel, para saber si obedeceran  los mandamientos de Jehov, que l haba prescrito  sus padres por mano de Moiss.
As los hijos de Israel habitaban entre los Cananeos, Hetheos, Amorrheos, Pherezeos, Heveos, y Jebuseos:
Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas  los hijos de ellos, y sirvieron  sus dioses.
Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo en ojos de Jehov: y olvidados de Jehov su Dios, sirvieron  los Baales, y  los dolos de los bosques.<CM>
Y la saa de Jehov se encendi contra Israel, y vendilos en manos de Chusan-risathaim rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel  Chusan-risathaim ocho aos.
Y clamaron los hijos de Israel  Jehov; y Jehov suscit salvador  los hijos de Israel y librlos; es  saber,  Othoniel hijo de Cenez, hermano menor de Caleb.
Y el espritu de Jehov fu sobre l, y juzg  Israel, y sali  batalla, y Jehov entreg en su mano  Chusan-risathaim, rey de Siria, y prevaleci su mano contra Chusan-risathaim.
Y repos la tierra cuarenta aos; y muri Othoniel, hijo de Cenez.<CM>
Y tornaron los hijos de Israel  hacer lo malo ante los ojos de Jehov; y Jehov esforz  Egln rey de Moab contra Israel, por cuanto haban hecho lo malo ante los ojos de Jehov.
Y Junt consigo  los hijos de Ammn y de Amalec, y fu,  hiri  Israel, y tom la ciudad de las palmas.
Y sirvieron los hijos de Israel  Egln rey de los Moabitas diez y ocho aos.
Y clamaron los hijos de Israel  Jehov; y Jehov les suscit salvador,  Aod, hijo de Gera, Benjamita, el cual tena cerrada la mano derecha. Y los hijos de Israel enviaron con l un presente  Egln rey de Moab.
Y Aod se haba hecho un pual de dos filos, de un codo de largo; y cisele debajo de sus vestidos  su lado derecho.
Y present el presente  Egln rey de Moab; y era Egln hombre muy grueso.
Y luego que hubo presentado el don, despidi  la gente que lo haba trado.
Mas l se volvi desde los dolos que estn en Gilgal, y dijo: Rey, una palabra secreta tengo que decirte. El entonces dijo: Calla. Y salironse de con l todos los que delante de l estaban.
Y llegse Aod  l, el cual estaba sentado solo en una sala de verano. Y Aod dijo: Tengo palabra de Dios para ti. El entonces se levant de la silla.
Mas Aod meti su mano izquierda, y tom el pual de su lado derecho, y metiselo por el vientre;
De tal manera que la empuadura entr tambin tras la hoja, y la grosura encerr la hoja, que l no sac el pual de su vientre: y sali el estircol.
Y saliendo Aod al patio, cerr tras s las puertas de la sala.
Y salido l, vinieron sus siervos, los cuales viendo las puertas de la sala cerradas, dijeron: Sin duda l cubre sus pies en la sala de verano.
Y habiendo esperado hasta estar confusos, pues que l no abra las puertas de la sala, tomaron la llave y abrieron: y he aqu su seor cado en tierra muerto.
Mas entre tanto que ellos se detuvieron, Aod se escap, y pasando los dolos, salvse en Seirath.
Y como hubo entrado, toc el cuerno en el monte de Ephraim, y los hijos de Israel descendieron con l del monte, y l iba delante de ellos.
Entonces l les dijo: Seguidme, porque Jehov ha entregado vuestros enemigos los Moabitas en vuestras manos. Y descendieron en pos de l, y tomaron los vados del Jordn  Moab, y no dejaron pasar  ninguno.
Y en aquel tiempo hirieron de los Moabitas como diez mil hombres, todos valientes y todos hombres de guerra; no escap hombre.
As qued Moab sojuzgado aquel da bajo la mano de Israel: y repos la tierra ochenta aos.<CM>
Despus de ste fu Samgar hijo de Anat, el cual hiri seiscientos hombres de los Filisteos con una aguijada de bueyes; y l tambin salv  Israel.<CM>
MAS los hijos de Israel tornaron  hacer lo malo en ojos de Jehov, despus de la muerte de Aod.
Y Jehov los vendi en mano de Jabn rey de Canan, el cual rein en Asor: y el capitn de su ejrcito se llamaba Ssara, y l habitaba en Haroseth de las Gentes.
Y los hijos de Israel clamaron  Jehov, porque aqul tena nuevecientos carros herrados: y haba afligido en gran manera  los hijos de Israel por veinte aos.<CM>
Y gobernaba en aquel tiempo  Israel una mujer, Dbora, profetisa, mujer de Lapidoth:
La cual Dbora habitaba debajo de una palma entre Rama y Beth-el, en el monte de Ephraim: y los hijos de Israel suban  ella  juicio.
Y ella envi  llamar  Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Nephtal, y djole: No te ha mandado Jehov Dios de Israel, diciendo: Ve, y haz gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Nephtal, y de los hijos de Zabuln:
Y yo atraer  ti al arroyo de Cisn  Ssara, capitn del ejrcito de Jabn, con sus carros y su ejrcito, y entregarlo en tus manos?
Y Barac le respondi: Si t fueres conmigo, yo ir: pero si no fueres conmigo, no ir.
Y ella dijo: Ir contigo; mas no ser tu honra en el camino que vas; porque en mano de mujer vender Jehov  Ssara. Y levantndose Dbora fu con Barac  Cedes.<CM>
Y junt Barac  Zabuln y  Nephtal en Cedes, y subi con diez mil hombres  su mando, y Dbora subi con l.
Y Heber Cineo, de los hijos de Hobab suegro de Moiss, se haba apartado de los Cineos, y puesto su tienda hasta el valle de Zaananim, que est junto  Cedes.
Vinieron pues las nuevas  Ssara como Barac hijo de Abinoam haba subido al monte de Tabor.
Y reuni Ssara todos sus carros, nuevecientos carros herrados, con todo el pueblo que con l estaba, desde Haroseth de las Gentes hasta el arroyo de Cisn.
Entonces Dbora dijo  Barac: Levntate; porque este es el da en que Jehov ha entregado  Ssara en tus manos: No ha salido Jehov delante de ti? Y Barac descendi del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de l.
Y Jehov desbarat  Ssara, y  todos sus carros y  todo su ejrcito,  filo de espada delante de Barac: y Ssara descendi del carro, y huy  pie.
Mas Barac sigui los carros y el ejrcito hasta Haroseth de las Gentes, y todo el ejrcito de Ssara cay  filo de espada hasta no quedar ni uno.<CM>
Y Ssara se acogi  pie  la tienda de Jael mujer de Heber Cineo; porque haba paz entre Jabn rey de Asor y la casa de Heber Cineo.
Y saliendo Jael  recibir  Ssara, djole: Ven, seor mo, ven  mi, no tengas temor. Y l vino  ella  la tienda, y ella le cubri con una manta.
Y l le dijo: Rugote me des  beber una poca de agua, que tengo sed. Y ella abri un odre de leche y dile de beber, y tornle  cubrir.
Y l le dijo: Estte  la puerta de la tienda, y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: Hay aqu alguno? T responders que no.
Y Jael, mujer de Heber, tom una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, vino  l calladamente, y metile la estaca por las sienes, y enclavlo en la tierra, pues l estaba cargado de sueo y cansado; y as muri.
Y siguiendo Barac  Ssara, Jael sali  recibirlo, y djole: Ven, y te mostrar al varn que t buscas. Y l entr donde ella estaba, y he aqu Ssara yaca muerto con la estaca por la sien.
As abati Dios aquel da  Jabn, rey de Canan, delante de los hijos de Israel.
Y la mano de los hijos de Israel comenz  crecer y  fortificarse contra Jabn rey de Canan, hasta que lo destruyeron.<CM>
Y AQUEL da cant Dbora, con Barac, hijo de Abinoam, diciendo:
Porque ha vengado las injurias de Israel, Porque el pueblo se ha ofrecido de su voluntad, Load  Jehov.
Oid, reyes; estad, oh prncipes, atentos: Yo cantar  Jehov, Cantar salmos  Jehov Dios de Israel.
Cuando saliste de Seir, oh Jehov, Cuando te apartaste del campo de Edom, La tierra tembl, y los cielos destilaron, Y las nubes gotearon aguas.
Los montes se derritieron delante de Jehov, Aqueste Sina, delante de Jehov Dios de Israel.<CM>
En los das de Samgar hijo de Anath, En los das de Jael, cesaron los caminos, Y los que andaban por las sendas apartbanse por torcidos senderos.
Las aldeas haban cesado en Israel, haban decado; Hasta que yo Dbora me levant, Me levant madre en Israel.
En escogiendo nuevos dioses, La guerra estaba  las puertas: Se vea escudo  lanza Entre cuarenta mil en Israel?
Mi corazn est por los prncipes de Israel, Los que con buena voluntad se ofrecieron entre el pueblo: Load  Jehov.
Vosotros los que cabalgis en asnas blancas, Los que presids en juicio, Y vosotros los que viajis, hablad.
Lejos del ruido de los archeros, en los abrevaderos, All repetirn las justicias de Jehov, Las justicias de sus villas en Israel; Entonces bajar el pueblo de Jehov  las puertas.<CM>
Despierta, despierta, Dbora; Despierta, despierta, profiere un cntico. Levntate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam.
Entonces ha hecho que el que qued del pueblo, seoree  los magnficos: Jehov me hizo enseorear sobre los fuertes.
De Ephraim sali su raz contra Amalec, Tras ti, Benjamn, contra tus pueblos; De Machr descendieron prncipes, Y de Zabuln los que solan manejar punzn de escribiente.
Prncipes tambin de Issachr fueron con Dbora; Y como Issachr, tambin Barac Se puso  pie en el valle. De las divisiones de Rubn Hubo grandes impresiones del corazn.
Por qu te quedaste entre las majadas, Para oir los balidos de los rebaos? De las divisiones de Rubn Grandes fueron las disquisiciones del corazn.
Galaad se qued de la otra parte del Jordn: Y Dan por qu se estuvo junto  los navos? Mantvose Aser  la ribera de la mar, Y quedse en sus puertos.
El pueblo de Zabuln expuso su vida  la muerte, Y Nephtal en las alturas del campo.
Vinieron reyes y pelearon: Entonces pelearon los reyes de Canan En Taanac, junto  las aguas de Megiddo, Mas no llevaron ganancia alguna de dinero.
De los cielos pelearon: Las estrellas desde sus rbitas pelearon contra Ssara.
Barrilos el torrente de Cisn, El antiguo torrente, el torrente de Cisn. Hollaste, oh alma ma, con fortaleza.
Despalmronse entonces las uas de los caballos Por las arremetidas, por los brincos de sus valientes.
Maldecid  Meroz, dijo el ngel de Jehov: Maldecid severamente  sus moradores, Porque no vinieron en socorro a Jehov, En socorro  Jehov contra los fuertes.<CM>
Bendita sea entre las mujeres Jael, Mujer de Heber Cineo; Sobre las mujeres bendita sea en la tienda.
El pidi agua, y dile ella leche; En tazn de nobles le present manteca.
Su mano tendi  la estaca, Y su diestra al mazo de trabajadores; Y maj  Ssara, hiri su cabeza, Llag y atraves sus sienes.
Cay encorvado entre sus pies, qued tendido: Entre sus pies cay encorvado; Donde se encorv, all cay muerto.
La madre de Ssara se asoma  la ventana, Y por entre las celosas  voces dice: Por qu se detiene su carro, que no viene? Por qu las ruedas de sus carros se tardan?
Las ms avisadas de sus damas le respondan; Y aun ella se responda  s misma.
No han hallado despojos, y los estn repartiendo? A cada uno una moza,  dos: Los despojos de colores para Ssara, Los despojos bordados de colores: La ropa de color bordada de ambos lados, para los cuellos de los que han tomado los despojos.
As perezcan todos tus enemigos, oh Jehov: Mas los que le aman, sean como el sol cuando nace en su fuerza. Y la tierra repos cuarenta aos.<CM>
MAS los hijos de Israel hicieron lo malo en los ojos de Jehov; y Jehov los entreg en las manos de Madin por siete aos.
Y la mano de Madin prevaleci contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los Madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fuertes.
Pues como los de Israel haban sembrado, suban los Madianitas, y Amalecitas, y los orientales: suban contra ellos;
Y asentando campo contra ellos destruan los frutos de la tierra, hasta llegar  Gaza; y no dejaban qu comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos.
Porque suban ellos y sus ganados, y venan con sus tiendas en grande multitud como langosta, que no haba nmero en ellos ni en sus camellos: as venan  la tierra para devastarla.
Era pues Israel en gran manera empobrecido por los Madianitas; y los hijos de Israel clamaron  Jehov.<CM>
Y cuando los hijos de Israel hubieron clamado  Jehov,  causa de los Madianitas,
Jehov envi un varn profeta  los hijos de Israel, el cual les dijo: As ha dicho Jehov Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqu de la casa de servidumbre:
Yo os libr de mano de los Egipcios, y de mano de todos los que os afligieron,  los cuales ech de delante de vosotros, y os d su tierra;
Y djeos: Yo soy Jehov vuestro Dios; no temis  los dioses de los Amorrheos, en cuya tierra habitis: mas no habis obedecido  mi voz.<CM>
Y vino el ngel de Jehov, y sentse debajo del alcornoque que est en Ophra, el cual era de Joas Abiezerita; y su hijo Geden estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para hacerlo esconder de los Madianitas.
Y el ngel de Jehov se le apareci, y djole: Jehov es contigo, varn esforzado.
Y Geden le respondi: Ah, Seor mo, si Jehov es con nosotros, por qu nos ha sobrevenido todo esto? Y dnde estn todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sac Jehov de Egipto? Y ahora Jehov nos ha desamparado, y nos ha entregado en manos de los Madianitas.
Y mirndole Jehov, djole: Ve con esta tu fortaleza, y salvars  Israel de la mano de los Madianitas. No te envo yo?
Entonces le respondi: Ah, Seor mo, con qu tengo de salvar  Israel? He aqu que mi familia es pobre en Manass, y yo el menor en la casa de mi padre.
Y Jehov le dijo: Porque yo ser contigo, y herirs  los Madianitas como  un solo hombre.
Y l respondi: Yo te ruego, que si he hallado gracia delante de ti, me des seal de que t has hablado conmigo.
Rugote que no te vayas de aqu, hasta que  ti vuelva, y saque mi presente, y lo ponga delante de ti. Y l respondi: Yo esperar hasta que vuelvas.
Y entrndose Geden aderez un cabrito, y panes sin levadura de un epha de harina; y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacndolo presentselo debajo de aquel alcornoque.
Y el ngel de Dios le dijo: Toma la carne, y los panes sin levadura, y ponlo sobre esta pea, y vierte el caldo. Y l lo hizo as.
Y extendiendo el ngel de Jehov el bordn que tena en su mano, toc con la punta en la carne y en los panes sin levadura; y subi fuego de la pea, el cual consumi la carne y los panes sin levadura. Y el ngel de Jehov desapareci de delante de l.
Y viendo Geden que era el ngel de Jehov, dijo: Ah, Seor Jehov, que he visto el ngel de Jehov cara  cara.
Y Jehov le dijo: Paz  ti; no tengas temor, no morirs.
Y edific all Geden altar  Jehov, al que llam Jehov-salom: est hasta hoy en Ophra de los Abiezeritas.<CM>
Y aconteci que la misma noche le dijo Jehov: Toma un toro del hato de tu padre, y otro toro de siete aos, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta tambin el bosque que est junto  l:
Y edifica altar  Jehov tu Dios en la cumbre de este peasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacrifcalo en holocausto sobre la lea del bosque que habrs cortado.
Entonces Geden tom diez hombres de sus siervos,  hizo como Jehov le dijo. Mas temiendo hacerlo de da, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, hzolo de noche.
Y  la maana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aqu que el altar de Baal estaba derribado, y cortado el bosque que junto  l estaba, y sacrificado aquel segundo toro en holocausto sobre el altar edificado.
Y decanse unos  otros: Quin ha hecho esto? Y buscando  inquiriendo, dijronles: Geden hijo de Joas lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron  Joas:
Saca fuera tu hijo para que muera, por cuanto ha derribado el altar de Baal y ha cortado el bosque que junto  l estaba.
Y Joas respondi  todos los que estaban junto  l: Tomaris vosotros la demanda por Baal? le salvaris vosotros? Cualquiera que tomare la demanda por l, que muera maana. Si es Dios, contienda por s mismo con el que derrib su altar.
Y aquel da llam l  Geden Jerobaal; porque dijo: Pleitee Baal contra el que derrib su altar.<CM>
Y todos los Madianitas, y Amalecitas, y orientales, se juntaron  una, y pasando asentaron campo en el valle de Jezreel.
Y el espritu de Jehov se envisti en Geden, y como ste hubo tocado el cuerno, Abiezer se junt con l.
Y envi mensajeros por todo Manass, el cual tambin se junt con l: asimismo envi mensajeros  Aser, y  Zabuln, y  Nephtal, los cuales salieron  encontrarles.
Y Geden dijo  Dios: Si has de salvar  Israel por mi mano, como has dicho,
He aqu que yo pondr un velln de lana en la era; y si el roco estuviere en el velln solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entender que has de salvar  Israel por mi mano, como lo has dicho.
Y aconteci as: porque como se levant de maana, exprimiendo el velln sac de l el roco, un vaso lleno de agua.
Mas Geden dijo  Dios: No se encienda tu ira contra m, si aun hablare esta vez: solamente probar ahora otra vez con el velln. Rugote que la sequedad sea slo en el velln, y el roco sobre la tierra.
Y aquella noche lo hizo Dios as: porque la sequedad fu slo en el velln, y en toda la tierra estuvo el roco.<CM>
LEVANTANDOSE pues de maana Jerobaal, el cual es Geden, y todo el pueblo que estaba con l, asentaron el campo junto  la fuente de Harod: y tena el campo de los Madianitas al norte, de la otra parte del collado de More, en el valle.
Y Jehov dijo  Geden: El pueblo que est contigo es mucho para que yo d  los Madianitas en su mano: porque no se alabe Israel contra m, diciendo: Mi mano me ha salvado.
Haz pues ahora pregonar, que lo oiga el pueblo, diciendo: El que teme y se estremece, madrugue y vulvase desde el monte de Galaad. Y volvironse de los del pueblo veintids mil: y quedaron diez mil.
Y Jehov dijo  Geden: Aun es mucho el pueblo; llvalos  las aguas, y all yo te los probar; y del que yo te dijere: Vaya este contigo, vaya contigo: mas de cualquiera que yo te dijere: Este no vaya contigo, el tal no vaya.
Entonces llev el pueblo  las aguas: y Jehov dijo  Geden: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, aqul pondrs aparte; asimismo cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber.
Y fu el nmero de los que lamieron las aguas, llegndola con la mano  la boca, trescientos hombres: y todo el resto del pueblo se dobl sobre sus rodillas para beber las aguas.
Entonces Jehov dijo  Geden: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvar, y entregar  los Madianitas en tus manos: y vyase toda la gente cada uno  su lugar.
Y tomada provisin para el pueblo en sus manos, y sus bocinas, envi  todos los Israelitas cada uno  su tienda, y retuvo  aquellos trescientos hombres: y tena el campo de Madin abajo en el valle.<CM>
Y aconteci que aquella noche Jehov le dijo: Levntate, y desciende al campo; porque yo lo he entregado en tus manos.
Y si tienes temor de descender, baja t con Phara tu criado al campo,
Y oirs lo que hablan; y entonces tus manos se esforzarn, y descenders al campo. Y l descendi con Phara su criado al principio de la gente de armas que estaba en el campo.
Y Madin, y Amalec, y todos los orientales, estaban tendidos en el valle como langostas en muchedumbre, y sus camellos eran innumerables, como la arena que est  la ribera de la mar en multitud.
Y luego que lleg Geden, he aqu que un hombre estaba contando  su compaero un sueo, diciendo: He aqu yo so un sueo: que vea un pan de cebada que rodaba hasta el campo de Madin, y llegaba  las tiendas, y las hera de tal manera que caan, y las trastornaba de arriba abajo, y las tiendas caan.
Y su compaero respondi, y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Geden hijo de Joas, varn de Israel: Dios ha entregado en sus manos  los Madianitas con todo el campo.
Y como Geden oy la historia del sueo y su interpretacin, ador; y vuelto al campo de Israel, dijo: Levantaos, que Jehov ha entregado el campo de Madin en vuestras manos.<CM>
Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, di  cada uno de ellos bocinas en sus manos, y cntaros vacos con teas ardiendo dentro de los cntaros.
Y djoles: Miradme  m, y haced como yo hiciere; he aqu que cuando yo llegare al principio del campo, como yo hiciere, as haris vosotros.
Yo tocar la bocina y todos los que estarn conmigo; y vosotros tocaris entonces las bocinas alrededor de todo el campo, y diris: Por Jehov y Geden!
Lleg pues Geden, y los cien hombres que llevaba consigo, al principio del campo,  la entrada de la vela del medio, cuando acababan de renovar las centinelas; y tocaron las bocinas, y quebraron los cntaros que llevaban en sus manos:
Y los tres escuadrones tocaron las bocinas, y quebrando los cntaros tomaron en las manos izquierdas las teas, y en las derechas los cuernos con que taian, y dieron grita: La espada de Jehov y de Geden!
Y estuvironse en sus lugares en derredor del campo: y todo el campo fu alborotado, y huyeron gritando.
Mas los trescientos tocaban las bocinas: y Jehov puso la espada de cada uno contra su compaero en todo el campo. Y el ejrcito huy hasta Beth-sitta, hacia Cerera, y hasta el trmino de Abel-mehola en Tabbat.<CM>
Y juntndose los de Israel, de Nephtal, y de Aser, y de todo Manass, siguieron  los Madianitas.
Geden tambin envi mensajeros  todo el monte de Ephraim, diciendo: Descended al encuentro de los Madianitas, y tomadles las aguas hasta Beth-bara y el Jordn. Y juntos todos los hombres de Ephraim, tomaron las aguas de Beth-bara y el Jordn.
Y tomaron dos prncipes de los Madianitas, Oreb y Zeeb: y mataron  Oreb en la pea de Oreb, y  Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb: y despus que siguieron  los Madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb  Geden de la otra parte del Jordn.<CM>
Y LOS de Ephraim le dijeron: Qu es esto que has hecho con nosotros, no llamndonos cuando ibas  la guerra contra Madin? Y reconvinironlo fuertemente.
A los cuales l respondi: Qu he hecho yo ahora como vosotros? No es el rebusco de Ephraim mejor que la vendimia de Abiezer?
Dios ha entregado en vuestras manos  Oreb y  Zeeb, prncipes de Madin: y qu pude yo hacer como vosotros? Entonces el enojo de ellos contra l se aplac, luego que l habl esta palabra.<CM>
Y vino Geden al Jordn para pasar, l y los trescientos hombres que traa consigo, cansados del alcance.
Y dijo  los de Succoth: Yo os ruego que deis  la gente que me sigue algunos bocados de pan; porque estn cansados, y yo persigo  Zeba y  Zalmunna, reyes de Madin.
Y los principales de Succoth respondieron: Est ya la mano de Zeba y Zalmunna en tu mano, para que hayamos nosotros de dar pan  tu ejrcito?
Y Geden dijo: Pues cuando Jehov hubiere entregado en mi mano  Zeba y  Zalmunna, yo trillar vuestra carne con espinas y abrojos del desierto.
Y de all subi  Penuel, y hablles las mismas palabras. Y los de Penuel le respondieron como haban respondido los de Succoth.
Y l habl tambin  los de Penuel, diciendo: Cuando yo tornare en paz, derribar esta torre.
Y Zeba y Zalmunna estaban en Carcor, y con ellos su ejrcito de como quince mil hombres, todos los que haban quedado de todo el campo de los orientales: y los muertos haban sido ciento veinte mil hombres que sacaban espada.
Y subiendo Geden hacia los que habitaban en tiendas,  la parte oriental de Noba y de Jogbea, hiri el campo, porque estaba el ejrcito sin recelo.
Y huyendo Zeba y Zalmunna, l los sigui; y tomados los dos reyes de Madin, Zeba y Zalmunna, espant  todo el ejrcito.
Y Geden hijo de Joas volvi de la batalla antes que el sol subiese;
Y tom un mozo de los de Succoth, y preguntndole, l le di por escrito los principales de Succoth y sus ancianos, setenta y siete varones.
Y entrando  los de Succoth, dijo: He aqu  Zeba y  Zalmunna, sobre los cuales me zaheristeis, diciendo: Est ya la mano de Zeba y de Zalmunna en tu mano, para que demos nosotros pan  tus hombres cansados?
Y tom  los ancianos de la ciudad, y espinas y abrojos del desierto, y castig con ellos  los de Succoth.
Asimismo derrib la torre de Penuel, y mat  los de la ciudad.<CM>
Luego dijo  Zeba y  Zalmunna: Qu manera de hombres tenan aquellos que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Como t, tales eran aquellos ni ms ni menos, que parecan hijos de rey.
Y l dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre: Vive Jehov, que si los hubierais guardado en vida, yo no os matara!
Y dijo  Jether su primognito: Levntate, y mtalos. Mas el joven no desenvain su espada, porque tena temor; que aun era muchacho.
Entonces dijo Zeba y Zalmunna: Levntate t, y mtanos; porque como es el varn, tal es su valenta. Y Geden se levant, y mat  Zeba y  Zalmunna; y tom los adornos de lunetas que sus camellos traan al cuello.<CM>
Y los Israelitas dijeron  Geden: S nuestro seor, t, y tu hijo, y tu nieto; pues que nos has librado de mano de Madin.
Mas Geden respondi: No ser seor sobre vosotros, ni mi hijo os seorear: Jehov ser vuestro Seor.
Y djoles Geden: Deseo haceros una peticin, que cada uno me d los zarcillos de su despojo. (Porque traan zarcillos de oro, que eran Ismaelitas.)
Y ellos respondieron: De buena gana los daremos. Y tendiendo una ropa de vestir, ech all cada uno los zarcillos de su despojo.
Y fu el peso de los zarcillos de oro que l pidi, mil y setecientos siclos de oro; sin las planchas, y joyeles, y vestidos de prpura, que traan los reyes de Madin, y sin los collares que traan sus camellos al cuello.
Y Geden hizo de ellos un ephod, el cual hizo guardar en su ciudad de Ophra: y todo Israel fornic tras de ese ephod en aquel lugar; y fu por tropiezo  Geden y  su casa.
As fu humillado Madin delante de los hijos de Israel, y nunca ms levantaron su cabeza. Y repos la tierra cuarenta aos en los das de Geden.<CM>
Y Jerobaal hijo de Joas fu, y habit en su casa.
Y tuvo Geden setenta hijos que salieron de su muslo, porque tuvo muchas mujeres.
Y su concubina que estaba en Sichm, tambin le pari un hijo; y psole por nombre Abimelech.
Y muri Geden hijo de Joas en buena vejez, y fu sepultado en el sepulcro de su padre Joas, en Ophra de los Abiezeritas.
Y aconteci que como muri Geden, los hijos de Israel tornaron, y fornicaron en pos de los Baales, y se pusieron por Dios  Baal-berith.
Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehov su Dios, que los haba librado de todos sus enemigos alrededor:
Ni hicieron misericordia con la casa de Jerobaal Geden conforme  todo el bien que l haba hecho  Israel.<CM>
Y FUSE Abimelech hijo de Jerobaal  Sichm,  los hermanos de su madre, y habl con ellos, y con toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo:
Yo os ruego que hablis  odos de todos los de Sichm: Qu tenis por mejor, que os seoreen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal;  que os seoree un varn? Acordaos que yo soy hueso vuestro, y carne vuestra.
Y hablaron por l los hermanos de su madre  odos de todos los de Sichm todas estas palabras: y el corazn de ellos se inclin en favor de Abimelech, porque decan: Nuestro hermano es.
Y dironle setenta siclos de plata del templo de Baal-berith, con los cuales Abimelech alquil hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron.
Y viniendo  la casa de su padre en Ophra, mat  sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una piedra: mas qued Jotham, el ms pequeo hijo de Jerobaal, que se escondi.
Y reunidos todos los de Sichm con toda la casa de Millo, fueron y eligieron  Abimelech por rey, cerca de la llanura del pilar que estaba en Sichm.<CM>
Y como se lo dijesen  Jotham, fu y psose en la cumbre del monte de Gerizim, y alzando su voz clam, y djoles: Oidme, varones de Sichm; que Dios os oiga.
Fueron los rboles  elegir rey sobre s, y dijeron  la oliva: Reina sobre nosotros.
Mas la oliva respondi: Tengo de dejar mi pinge jugo, con el que por mi causa Dios y los hombres son honrados, por ir  ser grande sobre los rboles?
Y dijeron los rboles  la higuera: Anda t, reina sobre nosotros.
Y respondi la higuera: Tengo de dejar mi dulzura y mi buen fruto, por ir  ser grande sobre los rboles?
Dijeron luego los rboles  la vid: Pues ven t, reina sobre nosotros.
Y la vid les respondi: Tengo de dejar mi mosto, que alegra  Dios y  los hombres, por ir  ser grande sobre los rboles?
Dijeron entonces todos los rboles al escaramujo: Anda t, reina sobre nosotros.
Y el escaramujo respondi  los rboles: Si en verdad me elegs por rey sobre vosotros, venid, y aseguraos debajo de mi sombra: y si no, fuego salga del escaramujo que devore los cedros del Lbano.
Ahora pues, si con verdad y con integridad habis procedido en hacer rey  Abimelech, y si lo habis hecho bien con Jerobaal y con su casa, y si le habis pagado conforme  la obra de sus manos;
(Pues que mi padre pele por vosotros, y ech lejos su vida por libraros de mano de Madin;
Y vosotros os levantasteis hoy contra la casa de mi padre, y matasteis sus hijos, setenta varones, sobre una piedra; y habis puesto por rey sobre los de Sichm  Abimelech, hijo de su criada, por cuanto es vuestro hermano:)
Si con verdad y con integridad habis obrado hoy con Jerobaal y con su casa, que gocis de Abimelech, y l goce de vosotros.
Y si no, fuego salga de Abimelech, que consuma  los de Sichm y  la casa de Millo; y fuego salga de los de Sichm y de la casa de Millo, que consuma  Abimelech.
Y huy Jotham, y se fug, y fuse  Beer, y all se estuvo por causa de Abimelech su hermano.<CM>
Y despus que Abimelech hubo dominado sobre Israel tres aos,
Envi Dios un espritu malo entre Abimelech y los hombres de Sichm: que los de Sichm se levantaron contra Abimelech:
Para que el agravio de los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, viniera  ponerse sobre Abimelech su hermano que los mat, y sobre los hombres de Sichm que corroboraron las manos de l para matar  sus hermanos.
Y pusironle los de Sichm asechadores en las cumbres de los montes, los cuales salteaban  todos los que pasaban junto  ellos por el camino; de lo que fu dado aviso  Abimelech.
Y Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos, y pasronse  Sichm: y los de Sichm se confiaron en l.
Y saliendo al campo, vendimiaron sus vias, y pisaron la uva,  hicieron alegras; y entrando en el templo de sus dioses, comieron y bebieron, y maldijeron  Abimelech.
Y Gaal hijo de Ebed dijo: Quin es Abimelech y qu es Sichm, para que nosotros  l sirvamos? no es hijo de Jerobaal? y no es Zebul su asistente? Servid  los varones de Hemor padre de Sichm: mas por qu habamos de servir  l?
Furame dado este pueblo bajo de mi mano, yo echara luego  Abimelech. Y deca  Abimelech: Aumenta tus escuadrones, y sal.
Y Zebul asistente de la ciudad, oyendo las palabras de Gaal hijo de Ebed, encendise su ira;
Y envi sagazmente mensajeros  Abimelech, diciendo: He aqu que Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido  Sichm, y he aqu, que han cercado la ciudad contra ti.
Levntate pues ahora de noche, t y el pueblo que est contigo, y pon emboscada en el campo:
Y por la maana al salir del sol te levantars y acometers la ciudad: y l y el pueblo que est con l saldrn contra ti, y tu hars con l segn que se te ofrecer.
Levantndose pues de noche Abimelech y todo el pueblo que con l estaba, pusieron emboscada contra Sichm con cuatro compaas.
Y Gaal hijo de Ebed sali, y psose  la entrada de la puerta de la ciudad: y Abimelech y todo el pueblo que con l estaba, se levantaron de la emboscada.
Y viendo Gaal el pueblo, dijo  Zebul: He all pueblo que desciende de las cumbres de los montes. Y Zebul le respondi: La sombra de los montes te parece hombres.
Mas Gaal torn  hablar, y dijo: He all pueblo que desciende por medio de la tierra, y un escuadrn viene camino de la campia de Meonenim.
Y Zebul le respondi: Dnde est ahora aquel tu hablar, diciendo; Quin es Abimelech para que le sirvamos? No es este el pueblo que tenas en poco? Sal pues ahora, y pelea con l.
Y Gaal sali delante de los de Sichm, y pele contra Abimelech.
Mas persiguilo Abimelech, delante del cual l huy; y cayeron heridos muchos hasta la entrada de la puerta.
Y Abimilech se qued en Aruma; y Zebul ech fuera  Gaal y  sus hermanos, para que no morasen en Sichm.
Y aconteci al siguiente da, que el pueblo sali al campo: y fu dado aviso  Abimelech.
El cual, tomando gente, repartila en tres compaas, y puso emboscadas en el campo: y como mir, he aqu el pueblo que sala de la ciudad; y levantse contra ellos,  hirilos:
Pues Abimelech y el escuadrn que estaba con l, acometieron con mpetu, y pararon  la entrada de la puerta de la ciudad; y las dos compaas acometieron  todos los que estaban en el campo, y los hirieron.
Y despus de combatir Abimelech la ciudad todo aquel da, tomla, y mat el pueblo que en ella estaba, y asol la ciudad, y sembrla de sal.
Como oyeron esto todos los que estaban en la torre de Sichm, entrronse en la fortaleza del templo del dios Berith.
Y fu dicho  Abimelech como todos los de la torre de Sichm estaban reunidos.
Entonces subi Abimelech al monte de Salmn, l y toda la gente que con l estaba; y tom Abimelech un hacha en su mano, y cort una rama de los rboles, y levantndola psosela sobre sus hombros, diciendo al pueblo que estaba con l: Lo que me veis  m que hago, haced vosotros prestamente como yo.
Y as todo el pueblo cort tambin cada uno su rama, y siguieron  Abimelech, y pusironlas junto  la fortaleza, y prendieron fuego con ellas  la fortaleza: por manera que todos los de la torre de Sichm murieron, como unos mil hombres y mujeres.<CM>
Despus Abimelech se fu  Thebes; y puso cerco  Thebes, y tomla.
En medio de aquella ciudad haba una torre fuerte,  la cual se retiraron todos los hombres y mujeres, y todos los seores de la ciudad; y cerrando tras s las puertas, subironse al piso alto de la torre.
Y vino Abimelech  la torre, y combatindola, llegse  la puerta de la torre para pegarle fuego.
Mas una mujer dej caer un pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelech, y quebrle los cascos.
Y luego llam l  su escudero, y djole: Saca tu espada y mtame, porque no se diga de m: Una mujer lo mat. Y su escudero le atraves, y muri.
Y como los Israelitas vieron muerto  Abimelech, furonse cada uno  su casa.
As pues pag Dios  Abimelech el mal que hizo contra su padre matando  sus setenta hermanos.
Y aun todo el mal de los hombres de Sichm torn Dios sobre sus cabezas: y la maldicin de Jotham, hijo de Jerobaal, vino sobre ellos.<CM>
Y DESPUS de Abimelech levantse para librar  Israel, Tola hijo de Pa, hijo de Dodo, varn de Issachr, el cual habitaba en Samir, en el monte de Ephraim.
Y juzg  Israel veintitrs aos, y muri, y fu sepultado en Samir.
Tras l se levant Jair, Galaadita, el cual juzg  Israel veintids aos.
Este tuvo treinta hijos que cabalgaban sobre treinta asnos, y tenan treinta villas, que se llamaron las villas de Jair hasta hoy, las cuales estn en la tierra de Galaad.
Y muri Jair, y fu sepultado en Camn.<CM>
Mas los hijos de Israel tornaron  hacer lo malo en los ojos de Jehov, y sirvieron  los Baales y  Astaroth, y  los dioses de Siria, y  los dioses de Sidn, y  los dioses de Moab, y  los dioses de los hijos de Ammn, y  los dioses de los Filisteos: y dejaron  Jehov, y no le sirvieron.
Y Jehov se air contra Israel, y vendilos en mano de los Filisteos, y en mano de los hijos de Ammn:
Los cuales molieron y quebrantaron  los hijos de Israel en aquel tiempo dieciocho aos,  todos los hijos de Israel que estaban de la otra parte del Jordn en la tierra del Amorrheo, que es en Galaad.
Y los hijos de Ammn pasaron el Jordn para hacer tambin guerra contra Jud, y contra Benjamn, y la casa de Ephraim: y fu Israel en gran manera afligido.<CM>
Y los hijos de Israel clamaron  Jehov, diciendo: Nosotros hemos pecado contra ti; porque hemos dejado  nuestro Dios, y servido  los Baales.
Y Jehov respondi  los hijos de Israel: No habis sido oprimidos de Egipto, de los Amorrheos, de Losammonitas, de los Filisteos,
De los de Sidn, de Amalec, y de Man, y clamando  m os he librado de sus manos?
Mas vosotros me habis dejado, y habis servido  dioses ajenos: por tanto, yo no os librar ms.
Andad, y clamad  los dioses que os habis elegido, que os libren en el tiempo de vuestra afliccin.
Y los hijos de Israel respondieron  Jehov: Hemos pecado; haz t con nosotros como bien te pareciere: solamente que ahora nos libres en este da.
Y quitaron de entre s los dioses ajenos, y sirvieron  Jehov: y su alma fu angustiada  causa del trabajo de Israel.
Y juntndose los hijos de Ammn, asentaron campo en Galaad: juntronse asimismo los hijos de Israel, y asentaron su campo en Mizpa.
Y los prncipes y el pueblo de Galaad dijeron el uno al otro: Quin ser el que comenzar la batalla contra los hijos de Ammn? l ser cabeza sobre todos los que habitan en Galaad.<CM>
EXISTIA entonces Jepht, Galaadita, hombre valiente, hijo de una ramera, al cual haba engendrado Galaad.
Y la mujer de Galaad tambin le haba parido hijos; los cuales cuando fueron grandes, echaron fuera  Jepht, dicindole: No heredars en la casa de nuestro padre, porque eres bastardo.
Huyendo pues Jepht  causa de sus hermanos, habit en tierra de Tob; y juntronse con l hombres ociosos, los cuales con l salan.<CM>
Y aconteci que despus de das los hijos de Ammn hicieron guerra contra Israel:
Y como los hijos de Ammn tenan guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron para volver  Jepht de tierra de Tob;
Y dijeron  Jepht: Ven, y sers nuestro capitn, para que peleemos con los hijos de Ammn.
Y Jepht respondi  los ancianos de Galaad: No me habis vosotros aborrecido, y me echasteis de la casa de mi padre? por qu pues vens ahora  m cuando estis en afliccin?
Y los ancianos de Galaad respondieron  Jepht: Por esta misma causa tornamos ahora  ti, para que vengas con nosotros, y pelees contra los hijos de Ammn, y nos seas cabeza  todos los que moramos en Galaad.
Jepht entonces dijo  los ancianos de Galaad: Si me volvis para que pelee contra los hijos de Ammn, y Jehov los entregare delante de m, ser yo vuestra cabeza?
Y los ancianos de Galaad respondieron  Jepht: Jehov oiga entre nosotros, si no hiciremos como t dices.
Entonces Jepht vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligi por su cabeza y prncipe; y Jepht habl todas sus palabras delante de Jehov en Mizpa.<CM>
Y envi Jepht embajadores al rey de los Ammonitas, diciendo: Qu tienes t conmigo que has venido  m para hacer guerra en mi tierra?
Y el rey de los Ammonitas respondi  los embajadores de Jepht: Por cuanto Israel tom mi tierra, cuando subi de Egipto, desde Arnn hasta Jaboc y el Jordn; por tanto, devulvelas ahora en paz.
Y Jepht torn  enviar otros embajadores al rey de los Ammonitas,
Para decirle: Jepht ha dicho as: Israel no tom tierra de Moab, ni tierra de los hijos de Ammn:
Mas subiendo Israel de Egipto, anduvo por el desierto hasta el mar Bermejo, y lleg  Cades.
Entonces Israel envi embajadores al rey de Edom, diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra. Mas el rey de Edom no los escuch. Envi tambin al rey de Moab; el cual tampoco quiso: quedse por tanto Israel en Cades.
Despus, yendo por el desierto, rode la tierra de Edom y la tierra de Moab, y viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, asent su campo de estotra parte de Arnn, y no entraron por el trmino de Moab: porque Arnn trmino es de Moab.
Y envi Israel embajadores  Sehn rey de los Amorrheos, rey de Hesbn, dicindole: Rugote que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar.
Mas Sehn no se fi de Israel para darle paso por su trmino; antes juntando Sehn toda su gente, puso campo en Jaas, y pele contra Israel.
Empero Jehov el Dios de Israel entreg  Sehn y  todo su pueblo en mano de Israel, y vencilos: y posey Israel toda la tierra del Amorrheo que habitaba en aquel pas.
Poseyeron tambin todo el trmino del Amorrheo desde Arnn hasta Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordn.
As que Jehov el Dios de Israel ech los Amorrheos delante de su pueblo Israel: y lo has de poseer t?
Si Chmos tu Dios te echase alguno, no lo poseeras t? As poseeremos nosotros  todo aquel que ech Jehov nuestro Dios de delante de nosotros.
Eres t ahora en algo mejor que Balac hijo de Sephor, rey de Moab? tuvo l cuestin contra Israel,  hizo guerra contra ellos?
Cuando Israel ha estado habitando por trescientos aos  Hesbn y sus aldeas,  Aroer y sus aldeas, y todas las ciudades que estn  los trminos de Arnn, por qu no las habis reclamado en ese tiempo?
As que, yo nada he pecado contra ti, mas t haces mal conmigo hacindome guerra: Jehov, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Ammn.
Mas el rey de los hijos de Ammn no atendi las razones de Jepht que le envi.<CM>
Y el espritu de Jehov fu sobre Jepht: y pas por Galaad y Manass; y de all pas  Mizpa de Galaad; y de Mizpa de Galaad pas  los hijos de Ammn.
Y Jepht hizo voto  Jehov, diciendo: Si entregares  los Ammonitas en mis manos,
Cualquiera que me saliere  recibir de las puertas de mi casa, cuando volviere de los Ammonitas en paz, ser de Jehov, y le ofrecer en holocausto.
Pas pues Jepht  los hijos de Ammn para pelear contra ellos; y Jehov los entreg en su mano.
Y los hiri de grandsimo estrago desde Aroer hasta llegar  Minnith, veinte ciudades; y hasta la vega de las vias. As fueron domeados los Ammonitas delante de los hijos de Israel.
Y volviendo Jepht  Mizpa  su casa, he aqu que su hija le sali  recibir con adufes y danzas, y era la sola, la nica suya; no tena fuera de ella otro hijo ni hija.
Y como l la vi, rompi sus vestidos diciendo: Ay, hija ma! de verdad me has abatido, y t eres de los que me afligen: porque yo he abierto mi boca  Jehov, y no podr retractarme.
Ella entonces le respondi: Padre mo, si has abierto tu boca  Jehov, haz de m como sali de tu boca, pues que Jehov ha hecho venganza en tus enemigos los hijos de Ammn.
Y torn  decir  su padre: Hgasme esto: djame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compaeras.
El entonces dijo: Ve. Y dejla por dos meses. Y ella fu con sus compaeras, y llor su virginidad por los montes.
Pasados los dos meses volvi  su padre,  hizo de ella conforme  su voto que haba hecho. Y ella nunca conoci varn.
De aqu fu la costumbre en Israel que de ao en ao iban las doncellas de Israel  endechar  la hija de Jepht Galaadita, cuatro das en el ao.<CM>
Y JUNTANDOSE los varones de Ephraim, pasaron hacia el aquiln, y dijeron  Jepht: Por qu fuiste  hacer guerra contra los hijos de Ammn, y no nos llamaste para que furamos contigo? Nosotros quemaremos  fuego tu casa contigo.
Y Jepht les respondi: Yo tuve, y mi pueblo, una gran contienda con los hijos de Ammn, y os llam, y no me defendisteis de sus manos.
Viendo pues que no me defendais, puse mi alma en mi palma, y pas contra los hijos de Ammn, y Jehov los entreg en mi mano: por qu pues habis subido hoy contra m para pelear conmigo?
Y juntando Jepht  todos los varones de Galaad, pele contra Ephraim; y los de Galaad hirieron  Ephraim, porque haban dicho: Vosotros sois fugitivos de Ephraim, vosotros sois Galaaditas entre Ephraim y Manass.
Y los Galaaditas tomaron los vados del Jordn  Ephraim; y era que, cuando alguno de los de Ephraim que haba hudo, deca, pasar? los de Galaad le preguntaban: Eres t Ephrateo? Si l responda, No;
Entonces le decan: Ahora pues, di, Shiboleth. Y l deca, Siboleth; porque no poda pronunciar de aquella suerte. Entonces le echaban mano, y le degollaban junto  los vados del Jordn. Y murieron entonces de los de Ephraim cuarenta y dos mil.
Y Jepht juzg  Israel seis aos: luego muri Jepht Galaadita, y fu sepultado en una de las ciudades de Galaad.<CM>
Despus de l juzg  Israel Ibzan de Beth-lehem;
El cual tuvo treinta hijos y treinta hijas, las cuales cas fuera, y tom de fuera treinta hijas para sus hijos: y juzg  Israel siete aos.
Y muri Ibzan, y fu sepultado en Beth-lehem.
Despus de l juzg  Israel Eln, Zabulonita, el cual juzg  Israel diez aos.
Y muri Eln, Zabulonita, y fu sepultado en Ajaln en la tierra de Zabuln.
Despus de l juzg  Israel Abdn hijo de Hillel, Piratonita.
Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre setenta asnos: y juzg  Israel ocho aos.
Y muri Abdn hijo de Hillel, Piratonita, y fu sepultado en Piratn, en la tierra de Ephraim, en el monte de Amalec.<CM>
Y LOS hijos de Israel tornaron  hacer lo malo en los ojos de Jehov; y Jehov los entreg en mano de los Filisteos, por cuarenta aos.
Y haba un hombre de Sora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estril, que nunca haba parido.
A esta mujer apareci el ngel de Jehov, y djole: He aqu que t eres estril, y no has parido: mas concebirs y parirs un hijo.
Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda.
Porque t te hars embarazada, y parirs un hijo: y no subir navaja sobre su cabeza, porque aquel nio ser Nazareo  Dios desde el vientre, y l comenzar  salvar  Israel de mano de los Filisteos.
Y la mujer vino y contlo  su marido, diciendo: Un varn de Dios vino  m, cuyo aspecto era como el aspecto de un ngel de Dios, terrible en gran manera; y no le pregunt de dnde ni quin era, ni tampoco l me dijo su nombre.
Y djome: He aqu que t concebirs, y parirs un hijo: por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda; porque este nio desde el vientre ser Nazareo  Dios hasta el da de su muerte.<CM>
Entonces or Manoa  Jehov, y dijo: Ah, Seor mo, yo te ruego que aquel varn de Dios que enviaste, torne ahora  venir  nosotros, y nos ensee lo que hayamos de hacer con el nio que ha de nacer.
Y Dios oy la voz de Manoa: y el ngel de Dios volvi otra vez  la mujer, estando ella en el campo; mas su marido Manoa no estaba con ella.
Y la mujer corri prontamente, y noticilo  su marido, dicindole: Mira que se me ha aparecido aquel varn que vino  m el otro da.
Y levantse Manoa, y sigui  su mujer; y as que lleg al varn, djole: Eres t aquel varn que hablaste  la mujer? Y l dijo: Yo soy.
Entonces Manoa dijo: Cmplase pues tu palabra. Qu orden se tendr con el nio, y qu ha de hacer?
Y el ngel de Jehov respondi  Manoa: La mujer se guardar de todas las cosas que yo le dije:
Ella no comer cosa que proceda de vid que da vino; no beber vino ni sidra, y no comer cosa inmunda: ha de guardar todo lo que le mand.<CM>
Entonces Manoa dijo al ngel de Jehov: Rugote permitas que te detengamos, y aderezaremos un cabrito que poner delante de ti.
Y el ngel de Jehov respondi  Manoa: Aunque me detengas no comer de tu pan: mas si quisieres hacer holocausto, sacrifcalo  Jehov. Y no saba Manoa que aqul fuese ngel de Jehov.
Entonces dijo Manoa al ngel de Jehov: Cmo es tu nombre, para que cuando se cumpliere tu palabra te honremos?
Y el ngel de Jehov respondi: Por qu preguntas por mi nombre, que es oculto?
Y Manoa tom un cabrito de las cabras y un presente, y sacrificlo sobre una pea  Jehov: y el ngel hizo milagro  vista de Manoa y de su mujer.
Porque aconteci que como la llama suba del altar hacia el cielo, el ngel de Jehov subi en la llama del altar  vista de Manoa y de su mujer, los cuales se postraron en tierra sobre sus rostros.
Y el ngel de Jehov no torn  aparecer  Manoa ni  su mujer. Entonces conoci Manoa que era el ngel de Jehov.
Y dijo Manoa  su mujer: Ciertamente moriremos, porque  Dios hemos visto.
Y su mujer le respondi: Si Jehov nos quisiera matar, no tomara de nuestras manos el holocausto y el presente, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni en tal tiempo nos habra anunciado esto.<CM>
Y la mujer pari un hijo, y llamle por nombre Samsn. Y el nio creci, y Jehov lo bendijo.
Y el espritu de Jehov comenz  manifestarse en l en los campamentos de Dan, entre Sora y Esthaol.<CM>
Y DESCENDIENDO Samsn  Timnah, vi en Timnah una mujer de las hijas de los Filisteos.
Y subi, y declarlo  su padre y  su madre, diciendo: Yo he visto en Timnah una mujer de las hijas de los Filisteos: rugoos que me la tomis por mujer.
Y su padre y su madre le dijeron: No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo mi pueblo, para que vayas t  tomar mujer de los Filisteos incircuncisos? Y Samsn respondi  su padre: Tmamela por mujer, porque sta agrad  mis ojos.
Mas su padre y su madre no saban que esto vena de Jehov, y que l buscaba ocasin contra los Filisteos: porque en aquel tiempo los Filisteos dominaban sobre Israel.
Y Samsn descendi con su padre y con su madre  Timnah: y como llegaron  las vias de Timnah, he aqu un cachorro de len que vena bramando hacia l.
Y el espritu de Jehov cay sobre l, y despedazlo como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano: y no di  entender  su padre ni  su madre lo que haba hecho.
Vino pues, y habl  la mujer que haba agradado  Samsn.
Y volviendo despus de algunos das para tomarla, apartse para ver el cuerpo muerto del len, y he aqu en el cuerpo del len un enjambre de abejas, y un panal de miel.
Y tomndolo en sus manos, fuse comindolo por el camino: y llegado que hubo  su padre y  su madre, diles tambin  ellos que comiesen; mas no les descubri que haba tomado aquella miel del cuerpo del len.<CM>
Vino pues su padre  la mujer, y Samsn hizo all banquete; porque as solan hacer los mancebos.
Y como ellos le vieron, tomaron treinta compaeros que estuviesen con l;
A los cuales Samsn dijo: Yo os propondr ahora un enigma, el cual si en los siete das del banquete vosotros me declarareis y descubriereis, yo os dar treinta sbanas y treinta mudas de vestidos.
Mas si no me lo supiereis declarar, vosotros me daris las treinta sbanas y las treinta mudas de vestidos. Y ellos respondieron: Propnnos tu enigma, y lo oiremos.
Entonces les dijo: Del comedor sali comida, Y del fuerte sali dulzura. Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres das.
Y al sptimo da dijeron  la mujer de Samsn: Induce  tu marido  que nos declare este enigma, porque no te quememos  ti y  la casa de tu padre. Habisnos llamado aqu para poseernos?
Y llor la mujer de Samsn delante de l, y dijo: Solamente me aborreces y no me amas, pues que no me declaras el enigma que propusiste  los hijos de mi pueblo. Y l respondi: He aqu que ni  mi padre ni  mi madre lo he declarado; y habalo de declarar  ti?
Y ella llor delante de l los siete das que ellos tuvieron banquete: mas al sptimo da l se lo declar, porque le constri; y ella lo declar  los hijos de su pueblo.
Y al sptimo da, antes que el sol se pusiese, los de la ciudad le dijeron: Qu cosa ms dulce que la miel? Y qu cosa ms fuerte que el len? Si no araseis con mi novilla, Nunca hubierais descubierto mi enigma.
<WTH14-20> Y el espritu de Jehov cay sobre l, y descendi  Ascaln,  hiri treinta hombres de ellos; y tomando sus despojos, di las mudas de vestidos  los que haban explicado el enigma: y encendido en enojo fuse  casa de su padre.
<WTH14-21> Y la mujer de Samsn fu dada  su compaero, con el cual l antes se acompaaba.<CM>
Y ACONTECIO despus de das, que en el tiempo de la siega del trigo, Samsn visit  su mujer con un cabrito, diciendo: Entrar  mi mujer  la cmara. Mas el padre de ella no lo dej entrar.
Y dijo el padre de ella: Persuadme que la aborrecas, y dla  tu compaero. Mas su hermana menor, no es ms hermosa que ella? tmala, pues, en su lugar.
Y Samsn les repondi: Yo ser sin culpa esta vez para con los Filisteos, si mal les hiciere.
Y fu Samsn y cogi trescientas zorras, y tomando teas, y trabando aqullas por las colas, puso entre cada dos colas una tea.
Despus, encendiendo las teas, ech las zorras en los sembrados de los Filisteos, y quem hacinas y mieses, y vias y olivares.
Y dijeron los Filisteos: Quin hizo esto? Y fules dicho: Samsn, el yerno del Timnateo, porque le quit su mujer y la di  su compaero. Y vinieron los Filisteos, y quemaron  fuego  ella y  su padre.
Entonces Samsn les dijo: As lo habais de hacer? mas yo me vengar de vosotros, y despus cesar.
E hirilos pierna y muslo con gran mortandad; y descendi, y fijse en la cueva de la pea de Etam.<CM>
Y los Filisteos subieron y pusieron campo en Jud, y tendironse por Lehi.
Y los varones de Jud les dijeron: Por qu habis subido contra nosotros? Y ellos respondieron: A prender  Samsn hemos subido, para hacerle como l nos ha hecho.
Y vinieron tres mil hombres de Jud  la cueva de la pea de Etam, y dijeron  Samsn: No sabes t que los Filisteos dominan sobre nosotros? por qu nos has hecho esto? Y l les respondi: Yo les he hecho como ellos me hicieron.
Ellos entonces le dijeron: Nosotros hemos venido para prenderte, y entregarte en mano de los Filisteos. Y Samsn les respondi: Juradme que vosotros no me mataris.
Y ellos le respondieron, diciendo: No, solamente te prenderemos, y te entregaremos en sus manos; mas no te mataremos. Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas,  hicironle venir de la pea.
Y as que vino hasta Lehi, los Filisteos le salieron  recibir con algazara: y el espritu de Jehov cay sobre l, y las cuerdas que estaban en sus brazos se tornaron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos.
Y hallando una quijada de asno fresca, extendi la mano y tomla,  hiri con ella  mil hombres.
Entonces Samsn dijo: Con la quijada de un asno, un montn, dos montones; Con la quijada de un asno her mil hombres.
Y acabando de hablar, ech de su mano la quijada, y llam  aquel lugar Ramath-lehi.<CM>
Y teniendo gran sed, clam luego  Jehov, y dijo: T has dado esta gran salud por mano de tu siervo: y morir yo ahora de sed, y caer en mano de los incircuncisos?
Entonces quebr Dios una muela que estaba en la quijada, y salieron de all aguas, y bebi, y recobr su espritu, y reanimse. Por tanto llam su nombre de aquel lugar, En-haccore, el cual es en Lehi, hasta hoy.
Y juzg  Israel en das de los Filisteos veinte aos.<CM>
Y FU Samsn  Gaza, y vi all una mujer ramera, y entr  ella.
Y fu dicho  los de Gaza: Samsn es venido ac. Y cercronlo, y pusironle espas toda aquella noche  la puerta de la ciudad: y estuvieron callados toda aquella noche, diciendo: Hasta la luz de la maana; entonces lo mataremos.
Mas Samsn durmi hasta la media noche; y  la media noche se levant, y tomando las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su cerrojo, echselas al hombro, y fuse, y subise con ellas  la cumbre del monte que est delante de Hebrn.<CM>
Despus de esto aconteci que se enamor de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila.
Y vinieron  ella los prncipes de los Filisteos, y dijronle: Engale y sabe en qu consiste su grande fuerza, y cmo lo podramos vencer, para que lo atemos y lo atormentemos; y cada uno de nosotros te dar mil y cien siclos de plata.
Y Dalila dijo  Samsn: Yo te ruego que me declares en qu consiste tu grande fuerza, y cmo podrs ser atado para ser atormentado.
Y respondile Samsn: Si me ataren con siete mimbres verdes que aun no estn enjutos, entonces me debilitar, y ser como cualquiera de los hombres.
Y los prncipes de los Filisteos le trajeron siete mimbres verdes que aun no se haban enjugado, y atle con ellos.
Y estaban espas en casa de ella en una cmara. Entonces ella le dijo: Samsn, los Filisteos sobre ti! Y l rompi los mimbres, como se rompe una cuerda de estopa cuando siente el fuego: y no se supo su fuerza.
Entonces Dalila dijo  Samsn: He aqu t me has engaado, y me has dicho mentiras: descbreme pues ahora, yo te ruego, cmo podrs ser atado.
Y l le dijo: Si me ataren fuertemente con cuerdas nuevas, con las cuales ninguna cosa se haya hecho, yo me debilitar, y ser como cualquiera de los hombres.
Y Dalila tom cuerdas nuevas, y atle con ellas, y djole: Samsn, los Filisteos sobre ti! Y los espas estaban en una cmara. Mas l las rompi de sus brazos como un hilo.
Y Dalila dijo  Samsn: Hasta ahora me engaas, y tratas conmigo con mentiras. Descbreme pues ahora cmo podrs ser atado. El entonces le dijo: Si tejieres siete guedejas de mi cabeza con la tela.
Y ella hinc la estaca, y djole: Samsn, los Filisteos sobre ti! Mas despertando l de su sueo, arranc la estaca del telar con la tela.
Y ella le dijo: Cmo dices, Yo te amo, pues que tu corazn no est conmigo? Ya me has engaado tres veces, y no me has an descubierto en qu est tu gran fuerza.
Y aconteci que, apretndole ella cada da con sus palabras  importunndole, su alma fu reducida  mortal angustia.
Descubrile pues todo su corazn, y djole: Nunca  mi cabeza lleg navaja; porque soy Nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartar de m, y ser debilitado, y como todos los hombres.<CM>
Y viendo Dalila que l le haba descubierto todo su corazn, envi  llamar  los prncipes de los Filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque l me ha descubierto todo su corazn. Y los prncipes de los Filisteos vinieron  ella, trayendo en su mano el dinero.
Y ella hizo que l se durmiese sobre sus rodillas; y llamado un hombre, raple siete guedejas de su cabeza, y comenz  afligirlo, pues su fuerza se apart de l.
Y djole: Samsn, los Filisteos sobre ti! Y luego que despert l de su sueo, se dijo: Esta vez saldr como las otras, y me escapar: no sabiendo que Jehov ya se haba de l apartado.
Mas los Filisteos echaron mano de l, y sacronle los ojos, y le llevaron  Gaza; y le ataron con cadenas, para que moliese en la crcel.<CM>
Y el cabello de su cabeza comenz  crecer, despus que fu rapado.
Entonces los prncipes de los Filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio  Dagn su dios, y para alegrarse; y dijeron: Nuestro dios entreg en nuestras manos  Samsn nuestro enemigo.
Y vindolo el pueblo, loaron  su dios, diciendo: Nuestro dios entreg en nuestras manos  nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual haba muerto  muchos de nosotros.
Y aconteci que, yndose alegrando el corazn de ellos, dijeron: Llamad  Samsn, para que divierta delante de nosotros. Y llamaron  Samsn de la crcel, y haca de juguete delante de ellos; y pusironlo entre las columnas.
Y Samsn dijo al mozo que le guiaba de la mano: Acrcame, y hazme tentar las columnas sobre que se sustenta la casa, para que me apoye sobre ellas.
Y la casa estaba llena de hombres y mujeres: y todos los prncipes de los Filisteos estaban all; y en el alto piso haba como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Samsn.
Entonces clam Samsn  Jehov, y dijo: Seor Jehov, acurdate ahora de m, y esfurzame, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los Filisteos, por mis dos ojos.
Asi luego Samsn las dos columnas del medio sobre las cuales se sustentaba la casa, y estrib en ellas, la una con la mano derecha, y la otra con la izquierda;
Y dijo Samsn: Muera yo con los Filisteos. Y estribando con esfuerzo, cay la casa sobre los prncipes, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y fueron muchos ms los que de ellos mat muriendo, que los que haba muerto en su vida.
Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomronle, y llevronle, y le sepultaron entre Sora y Esthaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y l juzg  Israel veinte aos.<CM>
HUBO un hombre del monte de Ephraim, que se llamaba Michs.
El cual dijo  su madre: Los mil y cien siclos de plata que te fueron hurtados, por lo que t maldecas oyndolo yo, he aqu que yo tengo este dinero: yo lo haba tomado. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehov, hijo mo.
Y luego que l hubo vuelto  su madre los mil y cien siclos de plata, su madre dijo: Yo he dedicado este dinero  Jehov de mi mano para ti, hijo mo, para que hagas una imagen de talla y de fundicin: ahora pues, yo te lo devuelvo.
Mas volviendo l  su madre los dineros, tom su madre doscientos siclos de plata, y dilos al fundidor: y l le hizo de ellos una imagen de talla y de fundicin, la cual fu puesta en casa de Michs.
Y tuvo este hombre Michs casa de dioses,  hzose hacer ephod y teraphim, y consagr uno de sus hijos; y fule por sacerdote.
En estos das no haba rey en Israel: cada uno haca como mejor le pareca.<CM>
Y haba un joven de Beth-lehem de Jud, de la tribu de Jud, el cual era Levita; y peregrinaba all.
Este hombre se haba partido de la ciudad de Beth-lehem de Jud, para ir  vivir donde hallase; y llegando al monte de Ephraim, vino  casa de Michs, para de all hacer su camino.
Y Michs le dijo: De dnde vienes? Y el Levita le respondi: Soy de Beth-lehem de Jud, y voy  vivir donde hallare.
Entonces Michs le dijo: Qudate en mi casa, y me sers en lugar de padre y sacerdote; y yo te dar diez siclos de plata por ao, y el ordinario de vestidos, y tu comida. Y el Levita se qued.
Acord pues el Levita en morar con aquel hombre, y l lo tena como  uno de sus hijos.
Y Michs consagr al Levita, y aquel joven le serva de sacerdote, y estaba en casa de Michs.
Y Michs dijo: Ahora s que Jehov me har bien, pues que el Levita es hecho mi sacerdote.<CM>
EN aquellos das no haba rey en Israel. Y en aquellos das la tribu de Dan buscaba posesin para s donde morase, porque hasta entonces no le haba cado suerte entre las tribus de Israel por heredad.
Y los hijos de Dan enviaron de su tribu cinco hombres de sus trminos, hombres valientes, de Sora y Esthaol, para que reconociesen y explorasen bien la tierra; y dijronles: Id y reconoced la tierra. Estos vinieron al monte de Ephraim, hasta la casa de Michs, y all posaron.
Y como estaban cerca de la casa de Michs, reconocieron la voz del joven Levita; y llegndose all, dijronle: Quin te ha trado por ac? y qu haces aqu? y qu tienes t por aqu?
Y l les respondi: De esta y de esta manera ha hecho conmigo Michs, y me ha tomado para que sea su sacerdote.
Y ellos le dijeron: Pregunta pues ahora  Dios, para que sepamos si ha de prosperar nuestro viaje que hacemos.
Y el sacerdote les respondi: Id en paz, que vuestro viaje que hacis es delante de Jehov.<CM>
Entonces aquellos cinco hombres se partieron, y vinieron  Lais: y vieron que el pueblo que habitaba en ella estaba seguro, ocioso y confiado, conforme  la costumbre de los de Sidn; no haba nadie en aquella regin que los perturbase en cosa alguna para poseer aquel estado; dems de esto, estaban lejos de los Sidonios, y no tenan negocios con nadie.
Volviendo pues ellos  sus hermanos en Sora y Esthaol, sus hermanos les dijeron: Qu hay? y ellos respondieron:
Levantaos, subamos contra ellos; porque nosotros hemos explorado la regin, y hemos visto que es muy buena: y vosotros os estis quedos? no seis perezosos en poneros en marcha para ir  poseer la tierra.
Cuando all llegareis, vendris  una gente segura, y  una tierra de ancho asiento; pues que Dios la ha entregado en vuestras manos; lugar donde no hay falta de cosa que sea en la tierra.
Y partiendo los de Dan de all, de Sora y de Esthaol, seiscientos hombres armados de armas de guerra,
Fueron y asentaron campo en Chriath-jearim, en Jud; de donde aquel lugar fu llamado el campo de Dan, hasta hoy: est detrs de Chriath-jearim.
Y pasando de all al monte de Ephraim, vinieron hasta la casa de Michs.<CM>
Entonces aquellos cinco hombres que haban ido  reconocer la tierra de Lais, dijeron  sus hermanos: No sabis como en estas casas hay ephod y teraphim,  imagen de talla y de fundicin? Mirad pues lo que habis de hacer.
Y llegndose all, vinieron  la casa del joven Levita en casa de Michs, y preguntronle cmo estaba.
Y los seiscientos hombres, que eran de los hijos de Dan, estaban armados de sus armas de guerra  la entrada de la puerta.
Y subiendo los cinco hombres que haban ido  reconocer la tierra, entraron all, y tomaron la imagen de talla, y el ephod, y el teraphim, y la imagen de fundicin, mientras estaba el sacerdote  la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados de armas de guerra.
Entrando pues aquellos en la casa de Michs, tomaron la imagen de talla, el ephod, y el teraphim, y la imagen de fundicin. Y el sacerdote les dijo: Qu hacis vosotros?
Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca, y vente con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. Es mejor que seas t sacerdote en casa de un hombre solo, que de una tribu y familia de Israel?
Y alegrse el corazn del sacerdote; el cual tomando el ephod y el teraphim, y la imagen, vnose entre la gente.
Y ellos tornaron y furonse; y pusieron los nios, y el ganado y el bagaje, delante de s.
Y cuando ya se haban alejado de la casa de Michs, los hombres que habitaban en las casas cercanas  la casa de Michs, se juntaron, y siguieron  los hijos de Dan.
Y dando voces  los de Dan, stos volvieron sus rostros, y dijeron  Michs: Qu tienes que has juntado gente?
Y l respondi: Mis dioses que yo hice, que llevis juntamente con el sacerdote, y os vais: qu ms me queda? y  qu propsito me decs: Qu tienes?
Y los hijos de Dan le dijeron: No des voces tras nosotros, no sea que los de nimo colrico os acometan, y pierdas tambin tu vida, y la vida de los tuyos.
Y yndose los hijos de Dan su camino, y viendo Michs que eran ms fuertes que l, volvise y regres  su casa.<CM>
Y ellos llevando las cosas que haba hecho Michs, juntamente con el sacerdote que tena, llegaron  Lais, al pueblo reposado y seguro; y metironlos  cuchillo, y abrasaron la ciudad con fuego.
Y no hubo quien los defendiese, porque estaban lejos de Sidn, y no tenan comercio con nadie. Y la ciudad estaba en el valle que hay en Beth-rehob. Luego reedificaron la ciudad, y habitaron en ella.
Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais.
Y los hijos de Dan se levantaron imagen de talla; y Jonathn, hijo de Gersn, hijo de Manass, l y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el da de la transmigracin de la tierra.
Y levantronse la imagen de Michs, la cual l haba hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.<CM>
EN aquellos das, cuando no haba rey en Israel, hubo un Levita que moraba como peregrino en los lados del monte de Ephraim, el cual se haba tomado mujer concubina de Beth-lehem de Jud.
Y su concubina adulter contra l, y fuese de l  casa de su padre,  Beth-lehem de Jud, y estuvo all por tiempo de cuatro meses.
Y levantse su marido, y siguila, para hablarle amorosamente y volverla, llevando consigo un criado suyo y un par de asnos; y ella le meti en la casa de su padre.
Y vindole el padre de la moza, salile  recibir gozoso; y detvole su suegro, padre de la moza, y qued en su casa tres das, comiendo y bebiendo, y reposando all.
Y al cuarto da, como se levantaron de maana, levantse tambin el Levita para irse, y el padre de la moza dijo  su yerno: Conforta tu corazn con un bocado de pan, y despus os iris.
Y sentronse ellos dos juntos, y comieron y bebieron. Y el padre de la moza dijo al varn: Yo te ruego que te quieras quedar aqu esta noche, y alegrarse tu corazn.
Y levantndose el varn para irse, el suegro le constri  que tornase y tuviese all la noche.
Y al quinto da levantndose de maana para irse, djole el padre de la moza: Conforta ahora tu corazn. Y habiendo comido ambos  dos, detuvironse hasta que ya declinaba el da.
Levantse luego el varn para irse, l, y su concubina, y su criado. Entonces su suegro, el padre de la moza, le dijo: He aqu el da declina para ponerse el sol, rugote que os estis aqu la noche; he aqu que el da se acaba, ten aqu la noche, para que se alegre tu corazn; y maana os levantaris temprano  vuestro camino, y llegars  tus tiendas.
Mas el hombre no quiso quedar all la noche, sino que se levant y parti, y lleg hasta enfrente de Jebus, que es Jerusalem, con su par de asnos aparejados, y con su concubina.
Y estando ya junto  Jebus, el da haba declinado mucho: y dijo el criado  su seor: Ven ahora, y vmonos  esta ciudad de los Jebuseos, para que tengamos en ella la noche.
Y su seor le respondi: No iremos  ninguna ciudad de extranjeros, que no sea de los hijos de Israel: antes pasaremos hasta Gabaa. Y dijo  su criado:
Ven, lleguemos  uno de esos lugares, para tener la noche en Gabaa,  en Rama.
Pasando pues, caminaron, y psoseles el sol junto  Gabaa, que era de Benjamn.
Y apartronse del camino para entrar  tener all la noche en Gabaa; y entrando, sentronse en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los acogiese en casa para pasar la noche.<CM>
Y he aqu un hombre viejo, que  la tarde vena del campo de trabajar; el cual era del monte de Ephraim, y moraba como peregrino en Gabaa, pero los moradores de aquel lugar eran hijos de Benjamn.
Y alzando el viejo los ojos, vi  aquel viajante en la plaza de la ciudad, y djole: A dnde vas, y de dnde vienes?
Y l respondi: Pasamos de Beth-lehem de Jud  los lados del monte de Ephraim, de donde yo soy; y part hasta Beth-lehem de Jud; y voy  la casa de Jehov, y no hay quien me reciba en casa,
Aunque nosotros tenemos paja y de comer para nuestros asnos, y tambin tenemos pan y vino para m y para tu sierva, y para el criado que est con tu siervo; de nada tenemos falta.
Y el hombre viejo dijo: Paz sea contigo; tu necesidad toda sea solamente  mi cargo, con tal que no tengas la noche en la plaza.
Y metindolos en su casa, di de comer  sus asnos; y ellos se lavaron los pies, y comieron y bebieron.<CM>
Y cuando estaban gozosos, he aqu, que los hombres de aquella ciudad, hombres hijos de Belial, cercan la casa, y batan las puertas, diciendo al hombre viejo dueo de la casa: Saca fuera el hombre que ha entrado en tu casa, para que lo conozcamos.
Y saliendo  ellos aquel varn, amo de la casa, djoles: No, hermanos mos, rugoos que no cometis este mal, pues que este hombre ha entrado en mi casa, no hagis esta maldad.
He aqu mi hija virgen, y la concubina de l: yo os las sacar ahora; humilladlas, y haced con ellas como os pareciere, y no hagis  este hombre cosa tan infame.
Mas aquellos hombres no le quisieron oir; por lo que tomando aquel hombre su concubina, sacsela fuera: y ellos la conocieron, y abusaron de ella toda la noche hasta la maana, y dejronla cuando apuntaba el alba.
Y ya que amaneca, la mujer vino, y cay delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su seor estaba, hasta que fu de da.
Y levantndose de maana su seor, abri las puertas de la casa, y sali para ir su camino, y he aqu, la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta de la casa, con las manos sobre el umbral.
Y l le dijo: Levntate, y vmonos. Mas ella no respondi. Entonces la levant el varn, y echndola sobre su asno, levantse y fuse  su lugar.
Y en llegando  su casa, toma un cuchillo, y echa mano de su concubina, y despedzala con sus huesos en doce partes, y envilas por todos los trminos de Israel.
Y todo el que lo vea, deca: Jams se ha hecho ni visto tal cosa, desde el tiempo que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, dad consejo, y hablad.<CM>
ENTONCES salieron todos los hijos de Israel, y reunise la congregacin como un solo hombre, desde Dan hasta Beer-seba y la tierra de Galaad,  Jehov en Mizpa.
Y los principales de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron presentes en la reunin del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de  pie que sacaban espada.
Y los hijos de Benjamn oyeron que los hijos de Israel haban subido  Mizpa. Y dijeron los hijos de Israel: Decid cmo fu esta maldad.
Entonces el varn Levita, marido de la mujer muerta, respondi y dijo: Yo llegu  Gabaa de Benjamn con mi concubina, para tener all la noche.
Y levantndose contra m los de Gabaa, cercaron sobre m la casa de noche, con idea de matarme, y oprimieron mi concubina de tal manera, que ella fu muerta.
Entonces tomando yo mi concubina, cortla en piezas, y envilas por todo el trmino de la posesin de Israel: por cuanto han hecho maldad y crimen en Israel.
He aqu que todos vosotros los hijos de Israel estis presentes; daos aqu parecer y consejo.
Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levant, y dijeron: Ninguno de nosotros ir  su tienda, ni nos apartaremos cada uno  su casa,
Hasta que hagamos esto sobre Gabaa: que echemos suertes contra ella;
Y tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y de cada mil ciento, y mil de cada diez mil, que lleven bastimento para el pueblo que ha de hacer, yendo contra Gabaa de Benjamn, conforme  toda la abominacin que ha cometido en Israel.
Y juntronse todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo hombre.<CM>
Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamn, diciendo: Qu maldad es sta que ha sido hecha entre vosotros?
Entregad pues ahora aquellos hombres, hijos de Belial, que estn en Gabaa, para que los matemos, y barramos el mal de Israel. Mas los de Benjamn no quisieron oir la voz de sus hermanos los hijos de Israel;
Antes los de Benjamn se juntaron de las ciudades de Gabaa, para salir  pelear contra los hijos de Israel.
Y fueron contados en aquel tiempo los hijos de Benjamn de las ciudades, veintisis mil hombres que sacaban espada, sin los que moraban en Gabaa, que fueron por cuenta setecientos hombres escogidos.
De toda aquella gente haba setecientos hombres escogidos, que eran ambidextros, todos los cuales tiraban una piedra con la honda  un cabello, y no erraban.
Y fueron contados los varones de Israel, fuera de Benjamn, cuatrocientos mil hombres que sacaban espada, todos estos hombres de guerra.<CM>
Levantronse luego los hijos de Israel, y subieron  la casa de Dios, y consultaron  Dios, diciendo: Quin subir de nosotros el primero en la guerra contra los hijos de Benjamn? Y Jehov respondi: Jud el primero.
Levantndose pues de maana los hijos de Israel, pusieron campo contra Gabaa.
Y salieron los hijos de Israel  combatir contra Benjamn; y los varones de Israel ordenaron la batalla contra ellos junto  Gabaa.
Saliendo entonces de Gabaa los hijos de Benjamn, derribaron en tierra aquel da veintids mil hombres de los hijos de Israel.
Mas reanimndose el pueblo, los varones de Israel tornaron  ordenar la batalla en el mismo lugar donde la haban ordenado el primer da.
Porque los hijos de Israel subieron, y lloraron delante de Jehov hasta la tarde, y consultaron con Jehov, diciendo: Tornar  pelear con los hijos de Benjamn mi hermano? Y Jehov les respondi: Subid contra l.
Los hijos pues de Israel se acercaron el siguiente da  los hijos de Benjamn.
Y aquel segundo da, saliendo Benjamn de Gabaa contra ellos, derribaron por tierra otros diez y ocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales sacaban espada.<CM>
Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y vinieron  la casa de Dios; y lloraron, y sentronse all delante de Jehov, y ayunaron aquel da hasta la tarde; y sacrificaron holocaustos y pacficos delante de Jehov.
Y los hijos de Israel preguntaron  Jehov, (porque el arca del pacto de Dios estaba all en aquellos das,
Y Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, se presentaba delante de ella en aquellos das,) y dijeron: Tornar  salir en batalla contra los hijos de Benjamn mi hermano,  estarme quedo? Y Jehov dijo: Subid, que maana yo lo entregar en tu mano.
Y puso Israel emboscadas alrededor de Gabaa.
Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamn el tercer da, ordenaron la batalla delante de Gabaa, como las otras veces.
Y saliendo los hijos de Benjamn contra el pueblo, alejados que fueron de la ciudad, comenzaron  herir algunos del pueblo, matando como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube  Beth-el, y el otro  Gabaa en el campo: y mataron unos treinta hombres de Israel.
Y los hijos de Benjamn decan: Vencidos son delante de nosotros, como antes. Mas los hijos de Israel decan: Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos.
Entonces, levantndose todos los de Israel de su lugar, pusironse en orden en Baal-tamar: y tambin las emboscadas de Israel salieron de su lugar, del prado de Gabaa.
Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel, y la batalla comenz  agravarse: mas ellos no saban que el mal se acercaba sobre ellos.
E hiri Jehov  Benjamn delante de Israel; y mataron los hijos de Israel aquel da veinticinco mil y cien hombres de Benjamn, todos los cuales sacaban espada.
Y vieron los hijos de Benjamn que eran muertos; pues los hijos de Israel haban dado lugar  Benjamn, porque estaban confiados en las emboscadas que haban puesto detrs de Gabaa.
Entonces las emboscadas acometieron prestamente Gabaa, y se extendieron, y pasaron  cuchillo toda la ciudad.
Ya los Israelitas estaban concertados con las emboscadas, que hiciesen mucho fuego, para que subiese gran humo de la ciudad.
Luego, pues, que los de Israel se volvieron en la batalla, los de Benjamn comenzaron  derribar heridos de Israel unos treinta hombres, y ya decan: Ciertamente ellos han cado delante de nosotros, como en la primera batalla.
Mas cuando la llama comenz  subir de la ciudad, una columna de humo, Benjamn torn  mirar atrs; y he aqu que el fuego de la ciudad suba al cielo.
Entonces revolvieron los hombres de Israel, y los de Benjamn se llenaron de temor: porque vieron que el mal haba venido sobre ellos.
Volvieron, por tanto, espaldas delante de Israel hacia el camino del desierto; mas el escuadrn los alcanz, y los salidos de la ciudad los mataban, habindolos encerrado en medio de ellos.
As envolvieron  los de Benjamn, y los acosaron y hollaron, desde Menuch hasta enfrente de Gabaa hacia donde nace el sol.
Y cayeron de Benjamn diez y ocho mil hombres, todos ellos hombres de guerra.
Volvindose luego, huyeron hacia el desierto,  la pea de Rimmn, y de ellos rebuscaron cinco mil hombres en los caminos: fueron an acosndolos hasta Gidom, y mataron de ellos dos mil hombres.
As todos los que de Benjamn murieron aquel da, fueron veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres de guerra.
Pero se volvieron y huyeron al desierto  la pea de Rimmn seiscientos hombres, los cuales estuvieron en la pea de Rimmn cuatro meses:
Y los hombres de Israel tornaron  los hijos de Benjamn, y pasronlos  cuchillo,  hombres y bestias en la ciudad, y todo lo que fu hallado: asimismo pusieron fuego  todas ls ciudades que hallaban.<CM>
Y LOS varones de Israel haban jurado en Mizpa, diciendo: Ninguno de nosotros dar su hija  los de Benjamn por mujer.
Y vino el pueblo  la casa de Dios, y estuvironse all hasta la tarde delante de Dios; y alzando su voz hicieron gran llanto, y dijeron:
Oh Jehov Dios de Israel, por qu ha sucedido esto en Israel, que falte hoy de Israel una tribu?
Y al da siguiente el pueblo se levant de maana, y edificaron all altar, y ofrecieron holocaustos y pacficos.
Y dijeron los hijos de Israel: Quin de todas las tribus de Israel no subi  la reunin cerca de Jehov? Porque se haba hecho gran juramento contra el que no subiese  Jehov en Mizpa, diciendo: Sufrir muerte.
Y los hijos de Israel se arrepintieron  causa de Benjamn su hermano, y dijeron: Una tribu es hoy cortada de Israel.
Qu haremos en cuanto  mujeres para los que han quedado? Nosotros hemos jurado por Jehov que no les hemos de dar nuestras hijas por mujeres.
Y dijeron: Hay alguno de las tribus de Israel que no haya subido  Jehov en Mizpa? Y hallaron que ninguno de Jabes-galaad haba venido al campo  la reunin:
Porque el pueblo fu contado, y no hubo all varn de los moradores de Jabes-galaad.
Entonces la congregacin envi all doce mil hombres de los ms valientes, y mandronles, diciendo: Id y poned  cuchillo  los moradores de Jabes-galaad, y las mujeres y nios.
Mas haris de esta manera: mataris  todo varn, y  toda mujer que hubiere conocido ayuntamiento de varn.
Y hallaron de los moradores de Jabes-galaad cuatrocientas doncellas que no haban conocido hombre en ayuntamiento de varn, y trajronlas al campo en Silo, que es en la tierra de Canan.
Toda la congregacin envi luego  hablar  los hijos de Benjamn que estaban en la pea de Rimmn, y llamronlos en paz.
Y volvieron entonces los de Benjamn; y dironles por mujeres las que haban guardado vivas de las mujeres de Jabes-galaad: mas no les bastaron stas.
Y el pueblo tuvo dolor  causa de Benjamn, de que Jehov hubiese hecho mella en las tribus de Israel.<CM>
Entonces los ancianos de la congregacin dijeron: Qu haremos acerca de mujeres para los que han quedado? Porque el sexo de las mujeres haba sido rado de Benjamn.
Y dijeron: La heredad de los que han escapado ha de ser lo que era de Benjamn, porque no sea una tribu rada de Israel.
Nosotros empero, no les podemos dar mujeres de nuestras hijas, porque los hijos de Israel han jurado, diciendo: Maldito el que diere mujer  Benjamn.
Ahora bien, dijeron, he aqu cada un ao hay solemnidad de Jehov en Silo, que est al aquiln de Beth-el, y al lado oriental del camino que sube de Beth-el  Sichm, y al medioda de Lebona.
Y mandaron  los hijos de Benjamn, diciendo: Id, y poned emboscada en las vias:
Y estad atentos: y cuando viereis salir las hijas de Silo  bailar en corros, vosotros saldris de las vias, y arrebataris cada uno mujer para s de las hijas de Silo, y os iris  tierra de Benjamn:
Y cuando vinieren los padres de ellas  sus hermanos  demandrnoslo, nosotros les diremos: Tened piedad de nosotros en lugar de ellos: pues que nosotros en la guerra no tomamos mujeres para todos: que vosotros no se las habis dado, para que ahora seis culpables.
Y los hijos de Benjamn lo hicieron as; pues tomaron mujeres conforme  su nmero, pillando de las que danzaban; y yndose luego, tornronse  su heredad, y reedificaron las ciudades, y habitaron en ellas.
Entonces los hijos de Israel se fueron tambin de all, cada uno  su tribu y  su familia, saliendo de all cada uno  su heredad.
En estos das no haba rey en Israel: cada uno haca lo recto delante de sus ojos.<CM>
Y ACONTECIO en los das que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varn de Beth-lehem de Jud, fu  peregrinar en los campos de Moab, l y su mujer, y dos hijos suyos.
El nombre de aquel varn era Elimelech, y el de su mujer Noemi; y los nombres de sus dos hijos eran, Mahaln y Chelin, Ephrateos de Beth-lehem de Jud. Llegaron pues  los campos de Moab, y asentaron all.
Y muri Elimelech, marido de Noemi, y qued ella con sus dos hijos;
Los cuales tomaron para s mujeres de Moab, el nombre de la una Orpha, y el nombre de la otra Ruth; y habitaron all unos diez aos.
Y murieron tambin los dos, Mahaln y Chelin, quedando as la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido.<CM>
Entonces se levant con sus nueras, y volvise de los campos de Moab: porque oy en el campo de Moab que Jehov haba visitado  su pueblo para darles pan.
Sali pues del lugar donde haba estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron  caminar para volverse  la tierra de Jud.
Y Noemi dijo  sus dos nueras: Andad, volveos cada una  la casa de su madre: Jehov haga con vosotras misericordia, como la habis hecho con los muertos y conmigo.
Dos Jehov que hallis descanso, cada una en casa de su marido: beslas luego, y ellas lloraron  voz en grito.
Y dijronle: Ciertamente nosotras volveremos contigo  tu pueblo.
Y Noemi respondi: Volveos, hijas mas: para qu habis de ir conmigo? tengo yo ms hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos?
Volveos, hijas mas,  idos; que yo ya soy vieja para ser para varn. Y aunque dijese: Esperanza tengo; y esta noche fuese con varn, y aun pariese hijos;
Habais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? habas vosotras de quedaros sin casar por amor de ellos? No, hijas mas; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehov ha salido contra m.
Mas ellas alzando otra vez su voz, lloraron: y Orpha bes  su suegra, mas Ruth se qued con ella.
Y Noemi dijo: He aqu tu cuada se ha vuelto  su pueblo y  sus dioses; vulvete t tras ella.
Y Ruth respondi: No me ruegues que te deje, y que me aparte de ti: porque donde quiera que t fueres, ir yo; y donde quiera que vivieres, vivir. Tu pueblo ser mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
Donde t murieres, morir yo, y all ser sepultada: as me haga Jehov, y as me d, que slo la muerte har separacin entre m y ti.
Y viendo Noemi que estaba tan resuelta  ir con ella, dej de hablarle.<CM>
Anduvieron pues ellas dos hasta que llegaron  Beth-lehem: y aconteci que entrando en Beth-lehem, toda la ciudad se conmovi por razn de ellas, y decan: No es sta Noemi?
Y ella les respondi: No me llamis Noemi, sino llamadme Mara: porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.
Yo me fu llena, mas vaca me ha vuelto Jehov. Por qu me llamaris Noemi, ya que Jehov ha dado testimonio contra m, y el Todopoderoso me ha afligido?
As volvi Noemi y Ruth Moabita su nuera con ella; volvi de los campos de Moab, y llegaron  Beth-lehem en el principio de la siega de las cebadas.<CM>
Y TENIA Noemi un pariente de su marido, varn poderoso y de hecho, de la familia de Elimelech, el cual se llamaba Booz.
Y Ruth la Moabita dijo  Noemi: Rugote que me dejes ir al campo, y coger espigas en pos de aquel  cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondi: Ve, hija ma.
Fu pues, y llegando, espig en el campo en pos de los segadores: y aconteci por ventura, que la suerte del campo era de Booz, el cual era de la parentela de Elimelech.<CM>
Y he aqu que Booz vino de Beth-lehem, y dijo  los segadores: Jehov sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehov te bendiga.
Y Booz dijo  su criado el sobrestante de los segadores: Cya es esta moza?
Y el criado, sobrestante de los segadores, respondi y dijo: Es la moza de Moab, que volvi con Noemi de los campos de Moab;
Y ha dicho: Rugote que me dejes coger y juntar tras los segadores entre las gavillas: entr pues, y est desde por la maana hasta ahora, menos un poco que se detuvo en casa.
Entonces Booz dijo  Ruth: Oye, hija ma, no vayas  espigar  otro campo, ni pases de aqu: y aqu estars con mis mozas.
Mira bien el campo que segaren, y sguelas: porque yo he mandado  los mozos que no te toquen. Y si tuvieres sed, ve  los vasos, y bebe del agua que sacaren los mozos.
Ella entonces bajando su rostro inclinse  tierra, y djole: Por qu he hallado gracia en tus ojos para que t me reconozcas, siendo yo extranjera?
Y respondiendo Booz, djole: Por cierto se me ha declarado todo lo que has hecho con tu suegra despus de la muerte de tu marido, y que dejando  tu padre y  tu madre y la tierra donde naciste, has venido  pueblo que no conociste antes.
Jehov galardone tu obra, y tu remuneracin sea llena por Jehov Dios de Israel, que has venido para cubrirte debajo de sus alas.
Y ella dijo: Seor mo, halle yo gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazn de tu sierva, no siendo yo como una de tus criadas.
Y Booz le dijo  la hora de comer: Allgate aqu, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y sentse ella junto  los segadores, y l le di del potaje, y comi hasta que se hart y le sobr.
Levantse luego para espigar. Y Booz mand  sus criados, diciendo: Coja tambin espigas entre las gavillas, y no la avergoncis;
Antes echaris  sabiendas de los manojos, y la dejaris que coja, y no la reprendis.<CM>
Y espig en el campo hasta la tarde, y desgran lo que haba cogido, y fu como un epha de cebada.
Y tomlo, y vnose  la ciudad; y su suegra vi lo que haba cogido. Sac tambin luego lo que le haba sobrado despus de harta, y diselo.
Y djole su suegra: Dnde has espigado hoy? y dnde has trabajado? bendito sea el que te ha reconocido. Y ella declar  su suegra lo que le haba acontecido con aqul, y dijo: El nombre del varn con quien hoy he trabajado es Booz.
Y dijo Noemi  su nuera: Sea l bendito de Jehov, pues que no ha rehusado  los vivos la benevolencia que tuvo para con los finados. Djole despus Noemi: Nuestro pariente es aquel varn, y de nuestros redentores es.
Y Ruth Moabita dijo:  ms de esto me ha dicho: Jntate con mis criados, hasta que hayan acabado toda mi siega.
Y Noemi respondi  Ruth su nuera: Mejor es, hija ma, que salgas con sus criadas, que no que te encuentren en otro campo.
Estuvo pues junta con las mozas de Booz espigando, hasta que la siega de las cebadas y la de los trigos fu acabada; mas con su suegra habit.<CM>
Y DIJOLE su suegra Noemi: Hija ma, no te tengo de buscar descanso, que te sea bueno?
No es Booz nuestro pariente, con cuyas mozas t has estado? He aqu que l avienta esta noche la parva de las cebadas.
Te lavars pues, y te ungirs, y vistindote tus vestidos, pasars  la era; mas no te dars  conocer al varn hasta que l haya acabado de comer y de beber.
Y cuando l se acostare, repara t el lugar donde l se acostar,  irs, y descubrirs los pies, y te acostars all; y l te dir lo que hayas de hacer.
Y le respondi: Har todo lo que t me mandares.<CM>
Descendi pues  la era,  hizo todo lo que su suegra le haba mandado.
Y como Booz hubo comido y bebido, y su corazn estuvo contento, retirse  dormir  un lado del montn. Entonces ella vino calladamente, y descubri los pies, y acostse.
Y aconteci, que  la media noche se estremeci aquel hombre, y palp: y he aqu, la mujer que estaba acostada  sus pies.
Entonces l dijo: Quin eres? Y ella respondi: Yo soy Ruth tu sierva: extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano.
Y l dijo: Bendita seas t de Jehov, hija ma; que has hecho mejor tu postrera gracia que la primera, no yendo tras los mancebos, sean pobres  ricos.
Ahora pues, no temas, hija ma: yo har contigo lo que t dijeres, pues que toda la puerta de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.
Y ahora, aunque es cierto que yo soy pariente cercano, con todo eso hay pariente ms cercano que yo.
Reposa esta noche, y cuando sea de da, si l te redimiere, bien, redmate; mas si l no te quisiere redimir, yo te redimir, vive Jehov. Descansa pues hasta la maana.<CM>
Y despus que repos  sus pies hasta la maana, levantse, antes que nadie pudiese conocer  otro. Y l dijo: No se sepa que haya venido mujer  la era.
Despus le dijo: Llega el lienzo que traes sobre ti, y ten de l. Y tenindolo ella, l midi seis medidas de cebada, y psoselas  cuestas: y vnose ella  la ciudad.
As que vino  su suegra, sta le dijo: Qu pues, hija ma? Y declarle ella todo lo que con aquel varn le haba acontecido.
Y dijo: Estas seis medidas de cebada me di, dicindome: Porque no vayas vaca  tu suegra.
Entonces Noemi dijo: Reposa, hija ma, hasta que sepas como cae la cosa: porque aquel hombre no parar hasta que hoy concluya el negocio.<CM>
Y BOOZ subi  la puerta y sentse all: y he aqu pasaba aquel pariente del cual haba Booz hablado, y djole: Eh, fulano, ven ac y sintate. Y l vino, y sentse.
Entonces l tom diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aqu. Y ellos se sentaron.
Luego dijo al pariente: Noemi, que ha vuelto del campo de Moab, vende una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelech;
Y yo decid hacrtelo saber, y decirte que la tomes delante de los que estn aqu sentados, y delante de los ancianos de mi pueblo. Si hubieres de redimir, redime; y si no quisieres redimir, declramelo para que yo lo sepa: porque no hay otro que redima sino t, y yo despus de ti. Y l respondi: Yo redimir.
Entonces replic Booz: El mismo da que tomares las tierras de mano de Noemi, has de tomar tambin  Ruth Moabita, mujer del difunto, para que suscites el nombre del muerto sobre su posesin.
Y respondi el pariente: No puedo redimir por mi parte, porque echara  perder mi heredad: redime t usando de mi derecho, porque yo no podr redimir.
Haba ya de largo tiempo esta costumbre en Israel en la redencin  contrato, que para la confirmacin de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba  su compaero: y este era el testimonio en Israel.
Entonces el pariente dijo  Booz: Tmalo t. Y descalz su zapato.<CM>
Y Booz dijo  los ancianos y  todo el pueblo: Vosotros sois hoy testigos de que tomo todas las cosas que fueron de Elimelech, y todo lo que fu de Chelin y de Mahaln, de mano de Noemi.
Y que tambin tomo por mi mujer  Ruth Moabita, mujer de Mahaln, para suscitar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois hoy testigos.
Y dijeron todos los del pueblo que estaban  la puerta con los ancianos: Testigos somos. Jehov haga  la mujer que entra en tu casa como  Rachl y  Lea, las cuales dos edificaron la casa de Israel; y t seas ilustre en Ephrata, y tengas nombrada en Beth-lehem;
Y de la simiente que Jehov te diere de aquesta moza, sea tu casa como la casa de Phares, al que pari Thamar  Jud.<CM>
Booz pues tom  Ruth, y ella fu su mujer; y luego que entr  ella, Jehov le di que concibiese y pariese un hijo.
Y las mujeres decan  Noemi: Loado sea Jehov, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre ser nombrado en Israel.
El cual ser restaurador de tu alma, y el que sustentar tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama y te vale ms que siete hijos, le ha parido.
Y tomando Noemi el hijo, psolo en su regazo, y fule su ama.
Y las vecinas diciendo,  Noemi ha nacido un hijo, le pusieron nombre; y llamronle Obed. Este es padre de Isa, padre de David.
Y estas son las generaciones de Phares: Phares engendr  Hesrn;
Y Hesrn engendr  Ram, y Ram engendr  Aminadab;
Y Aminadab engendr  Nahasn, y Nahasn engendr  Salmn;
Y Salmn engendr  Booz, y Booz engendr  Obed;
Y Obed engendr  Isa,  Isa engendr  David.<CM>
HUBO un varn de Ramathaim de Sophim, del monte de Ephraim, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eli, hijo de Thohu, hijo de Suph, Ephrateo.
Y tena l dos mujeres; el nombre de la una era Anna, y el nombre de la otra Peninna. Y Peninna tena hijos, mas Anna no los tena.
Y suba aquel varn todos los aos de su ciudad,  adorar y sacrificar  Jehov de los ejrcitos en Silo, donde estaban dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, sacerdotes de Jehov.
Y cuando vena el da, Elcana sacrificaba, y daba  Peninna su mujer, y  todos sus hijos y  todas sus hijas,  cada uno su parte.
Mas  Anna daba una parte escogida; porque amaba  Anna, aunque Jehov haba cerrado su matriz.
Y su competidora la irritaba, enojndola y entristecindola, porque Jehov haba cerrado su matriz.
Y as haca cada ao: cuando suba  la casa de Jehov, enojaba as  la otra; por lo cual ella lloraba, y no coma.
Y Elcana su marido le dijo: Anna, por qu lloras? y por qu no comes? y por qu est afligido tu corazn? No te soy yo mejor que diez hijos?<CM>
Y levantse Anna despus que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto  un pilar del templo de Jehov,
Ella con amargura de alma or  Jehov, y llor abundantemente.
E hizo voto, diciendo: Jehov de los ejrcitos, si te dignares mirar la afliccin de tu sierva, y te acordares de m, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres  tu sierva un hijo varn, yo lo dedicar  Jehov todos los das de su vida, y no subir navaja sobre su cabeza.
Y fu que como ella orase largamente delante de Jehov, Eli estaba observando la boca de ella.
Mas Anna hablaba en su corazn, y solamente se movan sus labios, y su voz no se oa; y tvola Eli por borracha.
Entonces le dijo Eli: Hasta cundo estars borracha?; digiere tu vino.
Y Anna le respondi, diciendo: No, seor mo: mas yo soy una mujer trabajada de espritu: no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehov.
No tengas  tu sierva por una mujer impa: porque por la magnitud de mis congojas y de mi afliccin he hablado hasta ahora.
Y Eli respondi, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la peticin que le has hecho.
Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y fuse la mujer su camino, y comi, y no estuvo ms triste.<CM>
Y levantndose de maana, adoraron delante de Jehov, y volvironse, y vinieron  su casa en Ramatha. Y Elcana conoci  Anna su mujer, y Jehov se acord de ella.
Y fu que corrido el tiempo, despus de haber concebido Anna, pari un hijo, y psole por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo demand  Jehov.
Despus subi el varn Elcana, con toda su familia,  sacrificar  Jehov el sacrificio acostumbrado, y su voto.
Mas Anna no subi, sino dijo  su marido: Yo no subir hasta que el nio sea destetado; para que lo lleve y sea presentado delante de Jehov, y se quede all para siempre.
Y Elcana su marido le respondi: Haz lo que bien te pareciere; qudate hasta que lo destetes; solamente Jehov cumpla su palabra. Y quedse la mujer, y cri su hijo hasta que lo destet.
Y despus que lo hubo destetado, llevlo consigo, con tres becerros, y un epha de harina, y una vasija de vino, y trjolo  la casa de Jehov en Silo: y el nio era pequeo.
Y matando el becerro, trajeron el nio  Eli.
Y ella dijo: Oh, seor mo! vive tu alma, seor mo, yo soy aquella mujer que estuvo aqu junto  ti orando  Jehov.
Por este nio oraba, y Jehov me di lo que le ped.
Yo pues le vuelvo tambin  Jehov: todos los das que viviere, ser de Jehov. Y ador all  Jehov.<CM>
Y ANNA or y dijo: Mi corazn se regocija en Jehov, Mi cuerno es ensalzado en Jehov; Mi boca se ensanch sobre mis enemigos, Por cuanto me alegr en tu salud.
No hay santo como Jehov: Porque no hay ninguno fuera de ti; Y no hay refugio como el Dios nuestro.
No multipliquis hablando grandezas, altaneras; Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca; Porque el Dios de todo saber es Jehov, Y  l toca el pesar las acciones.
Los arcos de los fuertes fueron quebrados, Y los flacos se cieron de fortaleza.
Los hartos se alquilaron por pan: Y cesaron los hambrientos: Hasta parir siete la estril, Y la que tena muchos hijos enferm.
Jehov mata, y l da vida: El hace descender al sepulcro, y hace subir.
Jehov empobrece, y l enriquece: Abate, y ensalza.
El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso ensalza del estircol, Para asentarlo con los prncipes; Y hace que tengan por heredad asiento de honra: Porque de Jehov son las columnas de la tierra, Y l asent sobre ellas el mundo.
El guarda los pies de sus santos, Mas los impos perecen en tinieblas; Porque nadie ser fuerte por su fuerza.
Delante de Jehov sern quebrantados sus adversarios, Y sobre ellos tronar desde los cielos: Jehov juzgar los trminos de la tierra, Y dar fortaleza  su Rey, Y ensalzar el cuerno de su Mesas.<CM>
Y Elcana se volvi  su casa en Ramatha; y el nio ministraba  Jehov delante del sacerdote Eli.
Mas los hijos de Eli eran hombres impos, y no tenan conocimiento de Jehov.
Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que, cuando alguno ofreca sacrificio, vena el criado del sacerdote mientras la carne estaba  cocer, trayendo en su mano un garfio de tres ganchos;
Y hera con l en la caldera,  en la olla,  en el caldero,  en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para si. De esta manera hacan  todo Israelita que vena  Silo.
Asimismo, antes de quemar el sebo, vena el criado del sacerdote, y deca al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomar de ti carne cocida, sino cruda.
Y si le responda el varn, Quemen luego el sebo hoy, y despus toma tanta como quisieres; l responda: No, sino ahora la has de dar: de otra manera yo la tomar por fuerza.
Era pues el pecado de los mozos muy grande delante de Jehov; porque los hombres menospreciaban los sacrificios de Jehov.
Y el joven Samuel ministraba delante de Jehov, vestido de un ephod de lino.
Y hacale su madre una tnica pequea, y traasela cada ao, cuando suba con su marido  ofrecer el sacrificio acostumbrado.
Y Eli bendijo  Elcana y  su mujer, diciendo: Jehov te d simiente de esta mujer en lugar de esta peticin que hizo  Jehov. Y volvironse  su casa.
Y visit Jehov  Anna, y concibi, y pari tres hijos, y dos hijas. Y el joven Samuel creca delante de Jehov.
Eli empero era muy viejo, y oy todo lo que sus hijos hacan  todo Israel, y como dorman con las mujeres que velaban  la puerta del tabernculo del testimonio.
Y djoles: Por qu hacis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.
No, hijos mos; porque no es buena fama la que yo oigo: que hacis pecar al pueblo de Jehov.
Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarn; mas si alguno pecare contra Jehov, quin rogar por l? Mas ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehov los quera matar.
Y el joven Samuel iba creciendo, y adelantando delante de Dios y delante de los hombres.<CM>
Y vino un varn de Dios  Eli, y djole: As ha dicho Jehov: No me manifest yo claramente  la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faran?
Y yo le escog por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase perfume, y trajese ephod delante de m; y d  la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel.
Por qu habis hollado mis sacrificios y mis presentes, que yo mand ofrecer en el tabernculo; y has honrado  tus hijos ms que  m, engordndoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
Por tanto, Jehov el Dios de Israel dice: Yo haba dicho que tu casa y la casa de tu padre andaran delante de m perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehov: Nunca yo tal haga, porque yo honrar  los que me honran, y los que me tuvieren en poco, sern viles.
He aqu vienen das, en que cortar tu brazo, y el brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa.
Y vers competidor en el tabernculo, en todas las cosas en que hiciere bien  Israel; y en ningn tiempo habr viejo en tu casa.
Y no te cortar del todo varn de mi altar, para hacerte marchitar tus ojos, y henchir tu nimo de dolor; mas toda la cra de tu casa morir en la edad varonil.
Y te ser por seal esto que acontecer  tus dos hijos, Ophni y Phinees: ambos morirn en un da.
Y yo me suscitar un sacerdote fiel, que haga conforme  mi corazn y  mi alma; y yo le edificar casa firme, y andar delante de mi ungido todo los das.
Y ser que el que hubiere quedado en tu casa, vendr  postrrsele por un dinero de plata y un bocado de pan, dicindole: Rugote que me constituyas en algn ministerio, para que coma un bocado de pan.<CM>
Y EL joven Samuel ministraba  Jehov delante de Eli: y la palabra de Jehov era de estima en aquellos das; no haba visin manifiesta.
Y aconteci un da, que estando Eli acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban  oscurecerse, que no poda ver,
Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehov, donde el arca de Dios estaba: y antes que la lmpara de Dios fuese apagada,
Jehov llam  Samuel; y l respondi: Heme aqu.
Y corriendo luego  Eli, dijo: Heme aqu; para qu me llamaste? Y Eli le dijo: Yo no he llamado; vulvete  acostar. Y l se volvi, y acostse.
Y Jehov volvi  llamar otra vez  Samuel. Y levantndose Samuel vino  Eli, y dijo: Heme aqu; para qu me has llamado? Y l dijo: Hijo mo, yo no he llamado; vuelve, y acustate.
Y Samuel no haba conocido an  Jehov, ni la palabra de Jehov le haba sido revelada.
Jehov pues llam la tercera vez  Samuel. Y l levantndose vino  Eli, y dijo: Heme aqu; para qu me has llamado? Entonces entendi Eli que Jehov llamaba al joven.
Y dijo Eli  Samuel: Ve, y acustate: y si te llamare, dirs: Habla, Jehov, que tu siervo oye. As se fu Samuel, y acostse en su lugar.
Y vino Jehov, y parse, y llam como las otras veces: Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.<CM>
Y Jehov dijo  Samuel: He aqu har yo una cosa en Israel, que  quien la oyere, le retiirn ambos odos.
Aquel da yo despertar contra Eli todas las cosas que he dicho sobre su casa. En comenzando, acabar tambin.
Y mostrarle que yo juzgar su casa para siempre, por la iniquidad que l sabe; porque sus hijos se han envilecido, y l no los ha estorbado.
Y por tanto yo he jurado  la casa de Eli, que la iniquidad de la casa de Eli no ser expiada jams, ni con sacrificios ni con presentes.
Y Samuel estuvo acostado hasta la maana, y abri las puertas de la casa de Jehov. Y Samuel tema descubrir la visin  Eli.
Llamando pues Eli  Samuel, djole: Hijo mo, Samuel. Y l respondi: Heme aqu.
Y dijo: Qu es la palabra que te habl Jehov?; rugote que no me la encubras: as te haga Dios y as te aada, si me encubrieres palabra de todo lo que habl contigo.
Y Samuel se lo manifest todo, sin encubrirle nada. Entonces l dijo: Jehov es; haga lo que bien le pareciere.<CM>
Y Samuel creci, y Jehov fu con l, y no dej caer  tierra ninguna de sus palabras.
Y conoci todo Israel desde Dan hasta Beer-sebah, que Samuel era fiel profeta de Jehov.
As torn Jehov  aparecer en Silo: porque Jehov se manifest  Samuel en Silo con palabra de Jehov.<CM>
Y SAMUEL habl  todo Israel. Por aquel tiempo sali Israel  encontrar en batalla  los Filisteos, y asent campo junto  Eben-ezer, y los Filisteos asentaron el suyo en Aphec.
Y los Filisteos presentaron la batalla  Israel; y trabndose el combate, Israel fu vencido delante de los Filisteos, los cuales hirieron en la batalla por el campo como cuatro mil hombres.
Y vuelto que hubo el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: Por qu nos ha herido hoy Jehov delante de los Filisteos? Traigamos  nosotros de Silo el arca del pacto de Jehov, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos.
Y envi el pueblo  Silo, y trajeron de all el arca del pacto de Jehov de los ejrcitos, que estaba asentado entre los querubines; y los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees, estaban all con el arca del pacto de Dios.
Y aconteci que, como el arca del pacto de Jehov vino al campo, todo Israel di grita con tan grande jbilo, que la tierra tembl.
Y cuando los Filisteos oyeron la voz de jbilo, dijeron: Qu voz de gran jbilo es esta en el campo de los Hebreos? Y supieron que el arca de Jehov haba venido al campo.
Y los Filisteos tuvieron miedo, porque decan: Ha venido Dios al campo. Y dijeron: Ay de nosotros! pues antes de ahora no fu as.
Ay de nosotros! Quin nos librar de las manos de estos dioses fuertes? Estos son los dioses que hirieron  Egipto con toda plaga en el desierto.
Esforzaos, oh Filisteos, y sed hombres, porque no sirvis  los Hebreos, como ellos os han servido  vosotros: sed hombres, y pelead.<CM>
Pelearon pues los Filisteos,  Israel fu vencido, y huyeron cada cual  sus tiendas; y fu hecha muy grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres de  pie.
Y el arca de Dios fu tomada, y muertos los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees.<CM>
Y corriendo de la batalla un hombre de Benjamn, vino aquel da  Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza:
Y cuando lleg, he aqu Eli que estaba sentado en una silla atalayando junto al camino; porque su corazn estaba temblando por causa del arca de Dios. Llegado pues aquel hombre  la ciudad, y dadas las nuevas, toda la ciudad grit.
Y como Eli oy el estruendo de la gritera, dijo: Qu estruendo de alboroto es ste? Y aquel hombre vino apriesa, y di las nuevas  Eli.
Era ya Eli de edad de noventa y ocho aos, y sus ojos se haban entenebrecido, de modo que no poda ver.
Dijo pues aquel hombre  Eli: Yo vengo de la batalla, yo he escapado hoy del combate. Y l dijo: Qu ha acontecido, hijo mo?
Y el mensajero respondi, y dijo: Israel huy delante de los Filisteos, y tambin fu hecha gran mortandad en el pueblo; y tambin tus dos hijos, Ophni y Phinees, son muertos, y el arca de Dios fu tomada.
Y aconteci que como l hizo mencin del arca de Dios, Eli cay hacia atrs de la silla al lado de la puerta, y quebrsele la cerviz, y muri: porque era hombre viejo y pesado. Y haba juzgado  Israel cuarenta aos.<CM>
Y su nuera, la mujer de Phinees, que estaba preada, cercana al parto, oyendo el rumor que el arca de Dios era tomada, y muertos su suegro y su marido, encorvse y pari; porque sus dolores se haban ya derramado por ella.
Y al tiempo que se mora, decanle las que estaban junto  ella: No tengas temor, porque has parido un hijo. Mas ella no respondi, ni par mientes.
Y llam al nio Ichbod, diciendo: Traspasada es la gloria de Israel! por el arca de Dios que fu tomada, y porque era muerto su suegro, y su marido.
Dijo pues: Traspasada es la gloria de Israel: porque el arca de Dios fu tomada.<CM>
Y LOS Filisteos, tomada el arca de Dios, trajronla desde Eben-ezer  Asdod.
Y tomaron los Filisteos el arca de Dios, y metironla en la casa de Dagn, y pusironla junto  Dagn.
Y el siguiente da los de Asdod se levantaron de maana, y he aqu Dagn postrado en tierra delante del arca de Jehov: y tomaron  Dagn, y volvironlo  su lugar.
Y tornndose  levantar de maana el siguiente da, he aqu que Dagn haba cado postrado en tierra delante del arca de Jehov; y la cabeza de Dagn, y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habindole quedado  Dagn el tronco solamente.
Por esta causa los sacerdotes de Dagn, y todos los que en el templo de Dagn entran, no pisan el umbral de Dagn en Asdod, hasta hoy.<CM>
Empero agravse la mano de Jehov sobre los de Asdod, y destruylos,  hirilos con hemorroides en Asdod y en todos sus trminos.
Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros, y sobre nuestro dios Dagn.
Enviaron pues  juntar  s todos los prncipes de los Filisteos, y dijeron: Qu haremos del arca del Dios de Israel? Y ellos respondieron: Psese el arca del Dios de Israel  Gath. Y pasaron all el arca del Dios de Israel.
Y aconteci que como la hubieron pasado, la mano de Jehov fu contra la ciudad con grande quebrantamiento;  hiri los hombres de aquella ciudad desde el chico hasta el grande, que se llenaron de hemorroides.
Entonces enviaron el arca de Dios  Ecrn. Y como el arca de Dios vino  Ecrn, los Ecronitas dieron voces diciendo: Han pasado  m el arca del Dios de Israel por matarme  m y  mi pueblo.
Y enviaron  juntar todos los prncipes de los Filisteos, diciendo: Despachad el arca del Dios de Israel, y trnese  su lugar, y no mate  m ni  mi pueblo: porque haba quebrantamiento de muerte en toda la ciudad, y la mano de Dios se haba all agravado.
Y los que no moran, eran heridos de hemorroides; y el clamor de la ciudad suba al cielo.<CM>
Y ESTUVO el arca de Jehov en la tierra de los Filisteos siete meses.
Entonces los Filisteos, llamando los sacerdotes y adivinos, preguntaron: Qu haremos del arca de Jehov? Declaradnos cmo la hemos de tornar  enviar  su lugar.
Y ellos dijeron: Si enviis el arca del Dios de Israel, no la enviis vaca; mas le pagaris la expiacin: y entonces seris sanos, y conoceris por qu no se apart de vosotros su mano.
Y ellos dijeron: Y qu ser la expiacin que le pagaremos? Y ellos respondieron: Conforme al nmero de los prncipes de los Filisteos, cinco hermorroides de oro, y cinco ratones de oro, porque la misma plaga que todos tienen, tienen tambin vuestros prncipes.
Haris pues las formas de vuestras hemorroides, y las formas de vuestros ratones que destruyen la tierra, y daris gloria al Dios de Israel: quiz aliviar su mano de sobre vosotros, y de sobre vuestros dioses, y de sobre vuestra tierra.
Mas por qu endurecis vuestro corazn, como los Egipcios y Faran endurecieron su corazn? Despus que los hubo as tratado, no los dejaron que se fuesen, y se fueron?
Haced pues ahora un carro nuevo, y tomad luego dos vacas que cren,  las cuales no haya sido puesto yugo, y uncid las vacas al carro, y haced tornar de detrs de ellas sus becerros  casa.
Tomaris luego el arca de Jehov, y la pondris sobre el carro; y poned en una caja al lado de ella las alhajas de oro que le pagis en expiacin: y la dejaris que se vaya.
Y mirad: si sube por el camino de su trmino  Beth-semes, l nos ha hecho este mal tan grande; y si no, seremos ciertos que su mano no nos hiri, nos ha sido accidente.<CM>
Y aquellos hombres lo hicieron as; pues tomando dos vacas que criaban, uncironlas al carro, y encerraron en casa sus becerros.
Luego pusieron el arca de Jehov sobre el carro, y la caja con los ratones de oro y con las formas de sus hemorroides.
Y las vacas se encaminaron por el camino de Beth-semes,  iban por un mismo camino andando y bramando, sin apartarse ni  diestra ni  siniestra: y los prncipes de los Filisteos fueron tras ellas hasta el trmino de Beth-semes.
Y los de Beth-semes segaban el trigo en el valle; y alzando sus ojos vieron el arca, y holgronse cuando la vieron.
Y el carro vino al campo de Josu Beth-semita, y par all porque all haba una gran piedra; y ellos cortaron la madera del carro, y ofrecieron las vacas en holocausto  Jehov.
Y los Levitas bajaron el arca de Jehov, y la caja que estaba junto  ella, en la cual estaban las alhajas de oro, y pusironlas sobre aquella gran piedra; y los hombre de Beth-semes sacrificaron holocaustos y mataron vctimas  Jehov en aquel da.
Lo cual viendo los cinco prncipes de los Filisteos, volvironse  Ecrn el mismo da.
Estas pues son las hemorroides de oro que pagaron los Filisteos  Jehov en expiacin: por Asdod una, por Gaza una, por Ascaln una, por Gath una, por Ecrn una;
Y ratones de oro conforme al nmero de todas las ciudades de los Filisteos pertenecientes  los cinco prncipes, desde las ciudades fuertes hasta las aldeas sin muro; y hasta la gran piedra sobre la cual pusieron el arca de Jehov, piedra que est en el campo de Josu Beth-semita hasta hoy.<CM>
Entonces hiri Dios  los de Beth-semes, porque haban mirado en el arca de Jehov; hiri en el pueblo cincuenta mil y setenta hombres. Y el pueblo puso luto, porque Jehov le haba herido de tan gran plaga.
Y dijeron los de Beth-semes: Quin podr estar delante de Jehov el Dios santo? y  quin subir desde nosotros?
Y enviaron mensajeros  los de Chriath-jearim, diciendo: Los Filisteos han vuelto el arca de Jehov: descended pues, y llevadla  vosotros.<CM>
Y VINIERON los de Chriath-jearim, y llevaron el arca de Jehov, y metironla en casa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron  Eleazar su hijo, para que guardase el arca de Jehov.
Y aconteci que desde el da que lleg el arca  Chriath-jearim pasaron mucho das, veinte aos; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehov.<CM>
Y habl Samuel  toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazn os volvis  Jehov, quitad los dioses ajenos y  Astaroth de entre vosotros, y preparad vuestro corazn  Jehov, y  slo l servid, y os librar de mano de los Filisteos.
Entonces los hijos de Israel quitaron  los Baales y  Astaroth, y sirvieron  solo Jehov.
Y Samuel dijo: Juntad  todo Israel en Mizpa, y yo orar por vosotros  Jehov.
Y juntndose en Mizpa, sacaron agua, y derramronla delante de Jehov, y ayunaron aquel da, y dijeron all: Contra Jehov hemos pecado. Y juzg Samuel  los hijos de Israel en Mizpa.<CM>
Y oyendo los Filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los prncipes de los Filisteos contra Israel: lo cual como hubieron odo los hijos de Israel, tuvieron temor de los Filisteos.
Y dijeron los hijos de Israel  Samuel: No ceses de clamar por nosotros  Jehov nuestro Dios, que nos guarde de mano de los filisteos.
Y Samuel tom un cordero de leche, y sacrificlo entero  Jehov en holocausto: y clam Samuel  Jehov por Israel, y Jehov le oy.
Y aconteci que estando Samuel sacrificando el holocausto, los Filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehov tron aquel da con grande estruendo sobre los Filisteos, y desbaratlos, y fueron vencidos delante de Israel.
Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron  los Filisteos, hirindolos hasta abajo de Beth-car.
Tom luego Samuel una piedra, y psola entre Mizpa y Sen, y psole por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aqu nos ayud Jehov.<CM>
Fueron pues los Filisteos humillados, que no vinieron ms al trmino de Israel; y la mano de Jehov fu contra los Filisteos todo el tiempo de Samuel.
Y fueron restitudas  los hijos de Israel las ciudades que los Filisteos haban tomado  los Isrelitas, desde Ecrn hasta Gath, con sus trminos:  Israel las libr de mano de los Filisteos. Y hubo paz entre Israel y el Amorrheo.
Y juzg Samuel  Israel todo el tiempo que vivi.
Y todos los aos iba y daba vuelta  Beth-el, y  Gilgal, y  Mizpa, y juzgaba  Israel en todos estos lugares.
Volvase despus  Rama, porque all estaba su casa, y all juzgaba  Israel; y edific all altar  Jehov.<CM>
Y ACONTECIO que habiendo Samuel envejecido, puso sus hijos por jueces sobre Israel.
Y el nombre de su hijo primognito fu Joel, y el nombre del segundo, Abia: fueron jueces en Beer-sebah.
Mas no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se ladearon tras la avaricia, recibiendo cohecho y pervirtiendo el derecho.<CM>
Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron  Samuel en Rama,
Y dijronle: He aqu t has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos: por tanto, constityenos ahora un rey que nos juzgue, como todas las gentes.
Y descontent  Samuel esta palabra que dijeron: Danos rey que nos juzgue. Y Samuel or  Jehov.
Y dijo Jehov  Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: porque no te han desechado  ti, sino  m me han desechado, para que no reine sobre ellos.
Conforme  todas las obras que han hecho desde el da que los saqu de Egipto hasta hoy, que me han dejado y han servido  dioses ajenos, as hacen tambin contigo.
Ahora pues, oye su voz: mas protesta contra ellos declarndoles el derecho del rey que ha de reinar sobre ellos.
Y dijo Samuel todas las palabras de Jehov al pueblo que le haba pedido rey.
Dijo pues: Este ser el derecho del rey que hubiere de reinar sobre vosotros: tomar vuestros hijos, y pondrlos en sus carros, y en su gente de  caballo, para que corran delante de su carro:
Y se elegir capitanes de mil, y capitanes de cincuenta: pondrlos asimismo  que aren sus campos, y sieguen sus mieses, y  que hagan sus armas de guerra, y los pertrechos de sus carros:
Tomar tambin vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras, y amasadoras.
Asimismo tomar vuestras tierras, vuestras vias, y vuestros buenos olivares, y los dar  sus siervos.
El diezmar vuestras simientes y vuestras vias, para dar  sus eunucos y  sus siervos.
El tomar vuestros siervos, y vuestras siervas, y vuestros buenos mancebos, y vuestros asnos, y con ellos har sus obras.
Diezmar tambin vuestro rebao, y seris sus siervos.
Y clamaris aquel da  causa de vuestro rey que os habris elegido, mas Jehov no os oir en aquel da.
Empero el pueblo no quiso oir la voz de Samuel; antes dijeron: No, sino que habr rey sobre nosotros:
Y nosotros seremos tambin como todas las gentes, y nuestro rey nos gobernar, y saldr delante de nosotros, y har nuestras guerras.
Y oy Samuel todas las palabras del pueblo, y refirilas en odos de Jehov.
Y Jehov dijo  Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel  los varones de Israel: Idos cada uno  su ciudad.<CM>
Y HABIA un varn de Benjamn, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Seor, hijo de Bechra, hijo de Aphia, hijo de un hombre de Benjamn.
Y tena l un hijo que se llamaba Sal, mancebo y hermoso, que entre los hijos de Israel no haba otro ms hermoso que l; del hombro arriba sobrepujaba  cualquiera del pueblo.<CM>
Y habanse perdido las asnas de Cis, padre de Sal; por lo que dijo Cis  Sal su hijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y levntate, y ve  buscar las asnas.
Y l pas al monte de Ephraim, y de all  la tierra de Salisa, y no las hallaron. Pasaron luego por la tierra de Saalim, y tampoco. Despus pasaron por la tierra de Benjamn, y no las encontraron.
Y cuando vinieron  la tierra de Suph, Sal dijo  su criado que tena consigo: Ven, volvmonos; porque quiz mi padre, dejado el cuidado de las asnas, estar congojado por nosotros.
Y l le respondi: He aqu ahora hay en esta ciudad un hombre de Dios, que es varn insigne: todas las cosas que l dijere, sin duda vendrn. Vamos pues all: quiz nos ensear nuestro camino por donde hayamos de ir.
Y Sal respondi  su criado: Vamos ahora: mas qu llevaremos al varn? Porque el pan de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qu presentar al varn de Dios: qu tenemos?
Entonces torn el criado  responder  Sal, diciendo: He aqu se halla en mi mano la cuarta parte de un siclo de plata: esto dar al varn de Dios, porque nos declare nuestro camino.
(Antiguamente en Israel cualquiera que iba  consultar  Dios, deca as: Venid y vamos hasta el vidente: porque el que ahora se llama profeta, antiguamente era llamado vidente).
Dijo entonces Sal  su criado: Bien dices; ea pues, vamos. Y fueron  la ciudad donde estaba el varn de Dios.<CM>
Y cuando suban por la cuesta de la ciudad, hallaron unas mozas que salan por agua,  las cuales dijeron: Est en este lugar el vidente?
Y ellas respondindoles, dijeron: S; helo aqu delante de ti: date pues priesa, porque hoy ha venido  la ciudad en atencin  que el pueblo tiene hoy sacrificio en el alto.
Y cuando entrareis en la ciudad, le encontraris luego, antes que suba al alto  comer; pues el pueblo no comer hasta que l haya venido, por cuanto l haya de bendecir el sacrificio, y despus comern los convidados. Subid pues ahora, porque ahora le hallaris.
Ellos entonces subieron  la ciudad; y cuando en medio de la ciudad estuvieron, he aqu Samuel que delante de ellos sala para subir al alto.
Y un da antes que Sal viniese, Jehov haba revelado al odo de Samuel, diciendo:
Maana  esta misma hora yo enviar  ti un varn de la tierra de Benjamn, al cual ungirs por prncipe sobre mi pueblo Israel, y salvar mi pueblo de mano de los Filisteos: pues yo he mirado  mi pueblo, porque su clamor ha llegado hasta m.
Y luego que Samuel vi  Sal, Jehov le dijo: He aqu ste es el varn del cual te habl; ste seorear  mi pueblo.<CM>
Y llegando Sal  Samuel en medio de la puerta, djole: Rugote que me ensees dnde est la casa del vidente.
Y Samuel respondi  Sal, y dijo: Yo soy el vidente: sube delante de m al alto, y comed hoy conmigo, y por la maana te despachar, y te descubrir todo lo que est en tu corazn.
Y de las asnas que se te perdieron hoy ha tres das, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas por quin es todo el deseo de Israel, sino por ti y por toda la casa de tu padre?
Y Sal respondi, y dijo: No soy yo hijo de Benjamn, de las ms pequeas tribus de Israel? y mi familia no es la ms pequea de todas las familias de la tribu de Benjamn? por qu pues me has dicho cosa semejante?
Y trabando Samuel de Sal y de su criado, metilos en la sala, y diles lugar  la cabecera de los convidados, que eran como unos treinta hombres.
Y dijo Samuel al cocinero: Trae ac la porcin que te d, la cual te dije que guardases aparte.
Entonces alz el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y psola delante de Sal. Y Samuel dijo: He aqu lo que estaba reservado: ponlo delante de ti, y come; porque de industria se guard para ti, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y Sal comi aquel da con Samuel.
Y cuando hubieron descendido de lo alto  la ciudad, l habl con Sal en el terrado.
Y al otro da madrugaron: y como al apuntar del alba, Samuel llam  Sal, que estaba en el terrado; y dijo: Levntate, para que te despache. Levantse luego Sal, y salieron fuera ambos, l y Samuel.
Y descendiendo ellos al cabo de la ciudad, dijo Samuel  Sal: Di al mozo que vaya delante, (y adelantse el mozo); mas espera t un poco para que te declare palabra de Dios.<CM>
TOMANDO entonces Samuel una ampolla de aceite, derramla sobre su cabeza, y beslo, y djole: No te ha ungido Jehov por capitn sobre su heredad?
Hoy, despus que te hayas apartado de m, hallars dos hombres junto al sepulcro de Rachl, en el trmino de Benjamn, en Selsah, los cuales te dirn: Las asnas que habas ido  buscar, se han hallado; tu padre pues ha dejado ya el negocio de las asnas, si bien est angustioso por vosotros, diciendo: Qu har acerca de mi hijo?
Y como de all te fueres ms adelante, y llegares  la campia de Tabor, te saldrn al encuentro tres hombres que suben  Dios en Beth-el, llevando el uno tres cabritos, y el otro tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino:
Los cuales, luego que te hayan saludado, te darn dos panes, los que tomars de manos de ellos.
De all vendrs al collado de Dios donde est la guarnicin de los Filisteos; y cuando entrares all en la ciudad encontrars una compaa de profetas que descienden del alto, y delante de ellos salterio, y adufe, y flauta, y arpa, y ellos profetizando:
Y el espritu de Jehov te arrebatar, y profetizars con ellos, y sers mudado en otro hombre.
Y cuando te hubieren sobrevenido estas seales, haz lo que te viniere  la mano, porque Dios es contigo.
Y bajars delante de m  Gilgal; y luego descender yo  ti para sacrificar holocaustos,  inmolar vctimas pacficas. Espera siete das, hasta que yo venga  ti, y te ensee lo que has de hacer.<CM>
Y fu que as como torn l su hombro para partirse de Samuel, mudle Dios su corazn; y todas estas seales acaecieron en aquel da.
Y cuando llegaron all al collado, he aqu la compaa de los profetas que vena  encontrarse con l, y el espritu de Dios lo arrebat, y profetiz entre ellos.
Y aconteci que, cuando todos los que le conocan de ayer y de antes, vieron como profetizaba con los profetas, el pueblo deca el uno al otro: Qu ha sucedido al hijo de Cis? Sal tambin entre los profetas?
Y alguno de all respondi, y dijo: Y quin es el padre de ellos? Por esta causa se torn en proverbio: Tambin Sal entre los profetas?
Y ces de profetizar, y lleg al alto.
Y un to de Sal dijo  l y  su criado: Dnde fuisteis? Y l respondi: A buscar las asnas; y como vimos que no parecan, fuimos  Samuel.
Y dijo el to de Sal: Yo te ruego me declares qu os dijo Samuel.
Y Sal respondi  su to: Declarnos expresamente que las asnas haban parecido. Mas del negocio del reino, de que Samuel le haba hablado, no le descubri nada.<CM>
Y Samuel convoc el pueblo  Jehov en Mizpa;
Y dijo  los hijos de Israel: As ha dicho Jehov el Dios de Israel: Yo saqu  Israel de Egipto, y os libr de mano de los Egipcios, y de mano de todos los reinos que os afligieron:
Mas vosotros habis desechado hoy  vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y dijisteis: No, sino pon rey sobre nosotros. Ahora pues, poneos delante de Jehov por vuestras tribus y por vuestros millares.
Y haciendo allegar Samuel todas las tribus de Israel, fu tomada la tribu de Benjamn.
E hizo llegar la tribu de Benjamn por sus linajes, y fu tomada la familia de Matri; y de ella fu tomado Sal hijo de Cis. Y le buscaron, mas no fu hallado.
Preguntaron pues otra vez  Jehov, si haba an de venir all aquel varn. Y respondi Jehov: He aqu que l est escondido entre el bagaje.
Entonces corrieron, y tomronlo de all, y puesto en medio del pueblo, desde el hombro arriba era ms alto que todo el pueblo.
Y Samuel dijo  todo el pueblo: Habis visto al que ha elegido Jehov, que no hay semejante  l en todo el pueblo? Entonces el pueblo clam con alegra, diciendo: Viva el rey.
Samuel recit luego al pueblo el derecho del reino, y escribilo en un libro, el cual guard delante de Jehov.
Y envi Samuel  todo el pueblo cada uno  su casa. Y Sal tambin se fu  su casa en Gabaa, y fueron con l el ejrcito, el corazn de los cuales Dios haba tocado.
Pero los impos dijeron: Cmo nos ha de salvar ste? Y tuvironle en poco, y no le trajeron presente: mas l disimul.<CM>
Y SUBIO Naas Ammonita, y asent campo contra Jabes de Galaad. Y todos los de Jabes dijeron  Naas: Haz alianza con nosotros, y te serviremos.
Y Naas Ammonita les respondi: Con esta condicin har alianza con vosotros, que  cada uno de todos vosotros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel.
Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete das, para que enviemos mensajeros  todos los trminos de Israel; y si nadie hubiere que nos defienda, saldremos  ti.
Y llegando los mensajeros  Gabaa de Sal, dijeron estas palabras en odos del pueblo; y todo el pueblo llor  voz en grito.<CM>
Y he aqu Sal que vena del campo, tras los bueyes; y dijo Sal: Qu tiene el pueblo, que lloran? Y contronle las palabras de los hombres de Jabes.
Y el espritu de Dios arrebat  Sal en oyendo estas palabras, y encendise en ira en gran manera.
Y tomando un par de bueyes, cortlos en piezas, y envilas por todos los trminos de Israel por mano de mensajeros, diciendo: Cualquiera que no saliere en pos de Sal y en pos de Samuel, as ser hecho  sus bueyes. Y cay temor de Jehov sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre.
Y contles en Bezec; y fueron los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Jud.
Y respondieron  los mensajeros que haban venido: As diris  los de Jabes de Galaad: Maana en calentando el sol, tendris salvamento. Y vinieron los mensajeros, y declarronlo  los de Jabes, los cuales se holgaron.
Y los de Jabes dijeron: Maana saldremos  vosotros, para que hagis con nosotros todo lo que bien os pareciere.
Y el da siguiente dispuso Sal el pueblo en tres escuadrones, y entraron en medio del real  la vela de la maana,  hirieron  los Ammonitas hasta que el da calentaba: y los que quedaron fueron dispersos, tal que no quedaron dos de ellos juntos.<CM>
El pueblo entonces dijo  Samuel: Quines son lo que decan: Reinar Sal sobre nosotros? Dad nos esos hombres, y los mataremos.
Y Sal dijo: No morir hoy ninguno, porque hoy ha obrado Jehov salud en Israel.
Mas Samuel dijo al pueblo: Venid, vamos  Gilgal para que renovemos all el reino.
Y fu todo el pueblo  Gilgal,  invistieron all  Sal por rey delante de Jehov en Gilgal. Y sacrificaron all vctimas pacficas delante de Jehov; y alegrronse mucho all Sal y todos los de Israel.<CM>
Y DIJO Samuel  todo Israel: He aqu, yo he odo vuestra voz en todas las cosas que me habis dicho, y os he puesto rey.
Ahora pues, he aqu vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo y cano: mas mis hijos estn con vosotros, y yo he andado delante de vosotros desde mi mocedad hasta este da.
Aqu estoy; atestiguad contra m delante de Jehov y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno,  si he tomado el asno de alguno,  si he calumniado  alguien,  si he agraviado  alguno,  si de alguien he tomado cohecho por el cual haya cubierto mis ojos: y os satisfar.
Entonces dijeron: Nunca nos has calumniado, ni agraviado, ni has tomado algo de mano de ningn hombre.
Y l les dijo: Jehov es testigo contra vosotros, y su ungido tambin es testigo en este da, que no habis hallado en mi mano cosa ninguna. Y ellos respondieron: As es.<CM>
Entonces Samuel dijo al pueblo: Jehov es quien hizo  Moiss y  Aarn, y que sac  vuestros padres de la tierra de Egipto.
Ahora pues, aguardad, y yo os har cargo delante de Jehov de todas las justicias de Jehov, que ha hecho con vosotros y con vuestros padres.
Despus que Jacob hubo entrado en Egipto y vuestros padres clamaron  Jehov, Jehov envi  Moiss y  Aarn, los cuales sacaron  vuestros padres de Egipto, y los hicieron habitar en este lugar.
Y olvidaron  Jehov su Dios, y l los vendi en la mano de Ssara capitn del ejrcito de Asor, y en la mano de los Filisteos, y en la mano del rey de Moab, los cuales les hicieron guerra.
Y ellos clamaron  Jehov, y dijeron: Pecamos, que hemos dejado  Jehov, y hemos servido  los Baales y  Astaroth: lbranos pues ahora de la mano de nuestros enemigos, y te serviremos.
Entonces Jehov envi  Jero-baal, y  Bedn, y  Jepht, y  Samuel, y os libr de mano de vuestros enemigos alrededor, y habitasteis seguros.
Y habiendo visto que Naas rey de lo hijos de Ammn vena contra vosotros, me dijisteis: No, sino rey reinar sobre nosotros; siendo vuestro rey Jehov vuestro Dios.
Ahora pues, ved aqu vuestro rey que habis elegido, el cual pedisteis; ya veis que Jehov ha puesto sobre vosotros rey.
Si temiereis  Jehov y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes  la palabra de Jehov, as vosotros como el rey que reina sobre vosotros, seris en pos de Jehov vuestro Dios.
Mas si no oyereis la voz de Jehov, y si fuereis rebeldes  las palabras de Jehov, la mano de Jehov ser contra vosotros como contra vuestros padres.<CM>
Esperad an ahora, y mirad esta gran cosa que Jehov har delante de vuestros ojos.
No es ahora la siega de los trigos? Yo clamar  Jehov, y l dar truenos y aguas; para que conozcis y veis que es grande vuestra maldad que habis hecho en los ojos de Jehov, pidindoos rey.
Y Samuel clam  Jehov; y Jehov di truenos y aguas en aquel da; y todo el pueblo temi en gran manera  Jehov y  Samuel.
Entonces dijo todo el pueblo  Samuel: Ruega por tus siervos  Jehov tu Dios, que no muramos: porque  todos nuestros pecados hemos aadido este mal de pedir rey para nosotros.
Y Samuel respondi al pueblo: No temis: vosotros habis cometido todo este mal; mas con todo eso no os apartis de en pos de Jehov, sino servid  Jehov con todo vuestro corazn:
No os apartis en pos de las vanidades, que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.
Pues Jehov no desamparar  su pueblo por su grande nombre: porque Jehov ha querido haceros pueblo suyo.
As que, lejos sea de m que peque yo contra Jehov cesando de rogar por vosotros; antes yo os ensear por el camino bueno y derecho.
Solamente temed  Jehov, y servidle de verdad con todo vuestro corazn, porque considerad cun grandes cosas ha hecho con vosotros.
Mas si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceris.<CM>
HABIA ya Sal reinado un ao; y reinado que hubo dos aos sobre Israel,
Escogise luego tres mil de Israel: los dos mil estuvieron con Sal en Michmas y en el monte de Beth-el, y los mil estuvieron con Jonathn en Gabaa de Benjamn; y envi  todo el otro pueblo cada uno  sus tiendas.
Y Jonathn hiri la guarnicin de los Filisteos que haba en el collado, y oyronlo los Filisteos. E hizo Sal tocar trompetas por toda la tierra, diciendo: Oigan los Hebreos.
Y todo Israel oy lo que se deca: Sal ha herido la guarnicin de los Filisteos; y tambin que Israel ola mal  los Filisteos. Y juntse el pueblo en pos de Sal en Gilgal.
Entonces los Filisteos se juntaron para pelear con Israel, treinta mil carros, y seis mil caballos, y pueblo como la arena que est  la orilla de la mar en multitud; y subieron, y asentaron campo en Michmas, al oriente de Beth-aven.
Mas los hombres de Israel, vindose puestos en estrecho, (porque el pueblo estaba en aprieto), escondise el pueblo en cuevas, en fosos, en peascos, en rocas y en cisternas.
Y algunos de los Hebreos pasaron el Jordn  la tierra de Gad y de Galaad: y Sal se estaba an en Gilgal, y todo el pueblo iba tras l temblando.<CM>
Y l esper siete das, conforme al plazo que Samuel haba dicho; pero Samuel no vena  Gilgal, y el pueblo se le desertaba.
Entonces dijo Sal: Traedme holocausto y sacrificios pacficos. Y ofreci el holocausto.
Y como l acababa de hacer el holocausto, he aqu Samuel que vena; y Sal le sali  recibir para saludarle.
Entonces Samuel dijo: Qu has hecho? Y Sal respondi: Porque vi que el pueblo se me iba, y que t no venas al plazo de los das, y que los Filisteos estaban juntos en Michmas,
Me dije: Los Filisteos descendern ahora contra m  Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehov. Esforcme pues, y ofrec holocausto.
Entonces Samuel dijo  Sal: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehov tu Dios, que l te haba intimado; porque ahora Jehov hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.
Mas ahora tu reino no ser durable: Jehov se ha buscado varn segn su corazn, al cual Jehov ha mandado que sea capitn sobre su pueblo, por cuanto t no has guardado lo que Jehov te mand.<CM>
Y levantndose Samuel, subi de Gilgal  Gabaa de Benjamn. Y Sal cont la gente que se hallaba con l, como seiscientos hombres.
Sal pues y Jonathn su hijo, y el pueblo que con ellos se hallaba, quedronse en Gabaa de Benjamn: mas los Filisteos haban puesto su campo en Michmas.
Y salieron del campo de los Filisteos en correra tres escuadrones. El un escuadrn tir por el camino de Ophra hacia la tierra de Sual.
El otro escuadrn march hacia Beth-oron, y el tercer escuadrn march hacia la regin que mira al valle de Seboim hacia el desierto.
Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero; porque los Filisteos haban dicho: Para que los Hebreos no hagan espada  lanza.
Y todos los de Israel descendan  los Filisteos cada cual  amolar su reja, su azadn, su hacha,  su sacho,
Y cuando se hacan bocas en las rejas,  en los azadones,  en las horquillas,  en las hachas; hasta para una ahijada que se hubiera de componer.
As aconteci que el da de la batalla no se hall espada ni lanza en mano de alguno de todo el pueblo que estaba con Sal y con Jonathn, excepto Sal y Jonathn su hijo, que las tenan.
Y la guarnicin de los Filisteos sali al paso de Michmas.<CM>
Y UN da aconteci, que Jonathn hijo de Sal dijo  su criado que le traa las armas: Ven, y pasemos  la guarnicin de los Filisteos, que est  aquel lado. Y no lo hizo saber  su padre.
Y Sal estaba en el trmino de Gabaa, debajo de un granado que hay en Migrn, y el pueblo que estaba con l era como seiscientos hombres.
Y Achas hijo de Achtob, hermano de Ichbod, hijo de Phinees, hijo de Eli, sacerdote de Jehov en Silo, llevaba el ephod; y no saba el pueblo que Jonathn se hubiese ido.
Y entre los pasos por donde Jonathn procuraba pasar  la guarnicin de los Filisteos, haba un peasco agudo de la una parte, y otro de la otra parte; el uno se llamaba Boses y el otro Sene:
El un peasco situado al norte hacia Michmas, y el otro al medioda hacia Gabaa.
Dijo pues Jonathn  su criado que le traa las armas: Ven, pasemos  la guarnicin de estos incircuncisos: quiz har Jehov por nosotros; que no es difcil  Jehov salvar con multitud  con poco nmero.
Y su paje de armas le respondi: Haz todo lo que tienes en tu corazn: ve, que aqu estoy contigo  tu voluntad.
Y Jonathn dijo: He aqu, nosotros pasaremos  los hombres, y nos mostraremos  ellos.
Si nos dijeren as: Esperad hasta que lleguemos  vosotros; entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no subiremos  ellos.
Mas si nos dijeren as: Subid  nosotros: entonces subiremos, porque Jehov los ha entregado en nuestras manos: y esto nos ser por seal.
Mostrronse pues ambos  la guarnicin de los Filisteos, y los Filisteos dijeron: He aqu los Hebreos, que salen de las cavernas en que se haban escondido.
Y los hombres de la guarnicin respondieron  Jonathn y  su paje de armas, y dijeron: Subid  nosotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonathn dijo  su paje de armas: Sube tras m, que Jehov los ha entregado en la mano de Israel.
Y subi Jonathn trepando con sus manos y sus pies, y tras l su paje de armas; y los que caan delante de Jonathn, su paje de armas que iba tras l, los mataba.
Esta fu la primera rota, en la cual Jonathn con su paje de armas, mataron como unos veinte hombres en el espacio de una media yugada.
Y hubo temblor en el real y por el campo, y entre toda la gente de la guarnicin; y los que haban ido  hacer correras, tambin ellos temblaron, y alborotse la tierra: hubo pues gran consternacin.<CM>
Y las centinelas de Sal vieron desde Gabaa de Benjamn cmo la multitud estaba turbada,  iba de una parte  otra, y era deshecha.
Entonces Sal dijo al pueblo que tena consigo: Reconoced luego, y mirad quin haya ido de los nuestros. Y reconocido que hubieron, hallaron que faltaban Jonathn y su paje de armas.
Y Sal dijo  Achas: Trae el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel.
Y aconteci que estando an hablando Sal con el sacerdote, el alboroto que haba en el campo de los Filisteos se aumentaba,  iba creciendo en gran manera. Entonces dijo Sal al sacerdote: Detn tu mano.
Y juntando Sal todo el pueblo que con l estaba, vinieron hasta el lugar de la batalla: y he aqu que la espada de cada uno era vuelta contra su compaero, y la mortandad era grande.
Y los Hebreos que haban estado con los Filisteos de tiempo antes, y haban venido con ellos de los alrededores al campo, tambin stos se volvieron para ser con los Israelitas que estaban con Sal y con Jonathn.
Asimismo todos los Israelitas que se haban escondido en el monte de Ephraim, oyendo que los Filisteos huan, ellos tambin los persiguieron en aquella batalla.
As salv Jehov  Israel aquel da. Y lleg el alcance hasta Beth-aven.<CM>
Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel da; porque Sal haba conjurado al pueblo, diciendo: Cualquiera que comiere pan hasta la tarde, hasta que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no haba gustado pan.
Y todo el pueblo del pas lleg  un bosque donde haba miel en la superficie del campo.
Entr pues el pueblo en el bosque, y he aqu que la miel corra; mas ninguno hubo que llegase la mano  su boca: porque el pueblo tema el juramento.
Empero Jonathn no haba odo cuando su padre conjur al pueblo, y alarg la punta de una vara que traa en su mano, y mojla en un panal de miel, y lleg su mano  su boca; y sus ojos fueron aclarados.
Entonces habl uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha conjurado expresamente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que comiere hoy manjar. Y el pueblo desfalleca.
Y respondi Jonathn: Mi padre ha turbado el pas. Ved ahora cmo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel:
Cunto ms si el pueblo hubiera hoy comido del despojo de sus enemigos que hall? no se habra hecho ahora mayor estrago en los Filisteos?
E hirieron aquel da  los Filisteos desde Michmas hasta Ajaln: mas el pueblo se cans mucho.
Tornse por tanto el pueblo al despojo, y tomaron ovejas y vacas y becerros, y matronlos en tierra, y el pueblo comi con sangre.
Y dndole de ello aviso  Sal, dijronle: El pueblo peca contra Jehov comiendo con sangre. Y l dijo: Vosotros habis prevaricado; rodadme ahora ac una grande piedra.
Y Sal torn  decir: Esparcos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su vaca, y cada cual su oveja, y degolladlos aqu, y comed; y no pecaris contra Jehov comiendo con sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su vaca aquella noche, y degollaron all.
Y edific Sal altar  Jehov, el cual altar fu el primero que edific  Jehov.<CM>
Y dijo Sal: Descendamos de noche contra los Filisteos, y los saquearemos hasta la maana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te pareciere. Dijo luego el sacerdote: Llegumonos aqu  Dios.
Y Sal consult  Dios: Descender tras los Filisteos? los entregars en mano de Israel? Mas Jehov no le di respuesta aquel da.
Entonces dijo Sal: Llegaos ac todos los principales del pueblo; y sabed y mirad por quin ha sido hoy este pecado;
Porque vive Jehov, que salva  Israel, que si fuere en mi hijo Jonathn, el morir de cierto. Y no hubo en todo el pueblo quien le respondiese.
Dijo luego  todo Israel: Vosotros estaris  un lado, y yo y Jonathn mi hijo estaremos  otro lado. Y el pueblo respondi  Sal: Haz lo que bien te pareciere.
Entonces dijo Sal  Jehov Dios de Israel: Da perfeccin. Y fueron tomados Jonathn y Sal, y el pueblo sali libre.
Y Sal dijo: Echad suerte entre m y Jonathn mi hijo. Y fu tomado Jonathn.
Entonces Sal dijo  Jonathn: Declrame qu has hecho. Y Jonathn se lo declar, y dijo: Cierto que gust con la punta de la vara que traa en mi mano, un poco de miel: y he aqu he de morir?
Y Sal respondi: As me haga Dios y as me aada, que sin duda morirs, Jonathn.
Mas el pueblo dijo  Sal: Ha pues de morir Jonathn, el que ha hecho esta salud grande en Israel? No ser as. Vive Jehov, que no ha de caer un cabello de su cabeza en tierra, pues que ha obrado hoy con Dios. As libr el pueblo  Jonathn, para que no muriese.
Y Sal dej de seguir  los Filisteos; y los Filisteos se fueron  su lugar.<CM>
Y ocupando Sal el reino sobre Israel, hizo guerra  todos sus enemigos alrededor: contra Moab, contra los hijos de Ammn, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los Filisteos: y  donde quiera que se tornaba era vencedor.
Y reuni un ejrcito,  hiri  Amalec, y libr  Israel de mano de los que le robaban.
Y los hijos de Sal fueron Jonathn, Isui, y Melchi-sua. Y los nombres de sus dos hijas eran, el nombre de la mayor, Merab, y el de la menor, Michl.
Y el nombre de la mujer de Sal era Ahinoam, hija de Aimaas. Y el nombre del general de su ejrcito era Abner, hijo de Ner to de Sal.
Porque Cis padre de Sal, y Ner padre de Abner, fueron hijos de Abiel.
Y la guerra fu fuerte contra los Filisteos todo el tiempo de Sal; y  cualquiera que Sal vea hombre valiente y hombre de esfuerzo, juntbale consigo.<CM>
Y SAMUEL dijo  Sal: Jehov me envi  que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel: oye pues la voz de las palabras de Jehov.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Acurdome de lo que hizo Amalec  Israel; que se le opuso en el camino, cuando suba de Egipto.
Ve pues, y hiere  Amalec, y destuiris en l todo lo que tuviere: y no te apiades de l: mata hombres y mujeres, nios y mamantes, vacas y ovejas, camellos y asnos.
Sal pues junt el pueblo, y reconocilos en Telaim, doscientos mil de  pie, y diez mil hombres de Jud.
Y viniendo Sal  la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle.
Y dijo Sal al Cineo: Idos, apartaos, y salid de entre los de Amalec, para que no te destruya juntamente con l: pues que t hiciste misericordia con todos los hijos de Israel, cuando suban de Egipto. Apartse pues el Cineo de entre los de Amalec.
Y Sal hiri  Amalec, desde Havila hasta llegar  Shur, que est  la frontera de Egipto.
Y tom vivo  Agag rey de Amalec, mas  todo el pueblo mat  filo de espada.
Y Sal y el pueblo perdonaron  Agag, y  lo mejor de las ovejas, y al ganado mayor,  los gruesos y  los carneros, y  todo lo bueno: que no lo quisieron destruir: mas todo lo que era vil y flaco destruyeron.<CM>
Y fu palabra de Jehov  Samuel, diciendo:
Psame de haber puesto por rey  Sal, porque se ha vuelto de en pos de m, y no ha cumplido mis palabras. Y apesadumbrse Samuel, y clam  Jehov toda aquella noche.
Madrug luego Samuel para ir  encontrar  Sal por la maana; y fue dado aviso  Samuel, diciendo: Sal ha venido al Carmel, y he aqu l se ha levantado un trofeo, y despus volviendo, ha pasado y descendido  Gilgal.
Vino pues Samuel  Sal, y Sal le dijo: Bendito seas tu de Jehov; yo he cumplido la palabra de Jehov.
Samuel entonces dijo: Pues qu balido de ganados y bramido de bueyes es este que yo oigo con mis odos?
Y Sal respondi: De Amalec los han trado; porque el pueblo perdon  lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas  Jehov tu Dios; pero lo dems lo destruimos.
Entonces dijo Samuel  Sal: Djame declararte lo que Jehov me ha dicho esta noche. Y l le respondi: Di.
Y dijo Samuel: Siendo t pequeo en tus ojos no has sido hecho cabeza  las tribus de Israel, y Jehov te ha ungido por rey sobre Israel?
Y envite Jehov en jornada, y dijo: Ve, y destruye los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes.
Por qu pues no has odo la voz de Jehov, sino que vuelto al despojo, has hecho lo malo en los ojos de Jehov?
Y Sal respondi  Samuel: Antes he odo la voz de Jehov, y fu  la jornada que Jehov me envi, y he trado  Agag rey de Amalec, y he destrudo  los Amalecitas:
Mas el pueblo tom del despojo ovejas y vacas, las primicias del anatema, para sacrificarlas  Jehov tu Dios en Gilgal.
Y Samuel dijo: Tiene Jehov tanto contentamiento con los holocaustos y vctimas, como en obedecer  las palabras de Jehov? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atencin que el sebo de los carneros:
Porque como pecado de adivinacin es la rebelin, y como dolos  idolatra el infringir. Por cuanto t desechaste la palabra de Jehov, l tambin te ha desechado para que no seas rey.<CM>
Entonces Sal dijo  Samuel: Yo he pecado; que he quebrantado el dicho de Jehov y tus palabras, porque tem al pueblo, consent  la voz de ellos. Perdona pues ahora mi pecado,
Y vuelve conmigo para que adore  Jehov.
Y Samuel respondi  Sal: No volver contigo; porque desechaste la palabra de Jehov, y Jehov te ha desechado para que no seas rey sobre Israel.
Y volvindose Samuel para irse, l ech mano de la orla de su capa, y desgarrse.
Entonces Samuel le dijo: Jehov ha desgarrado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado  tu prjimo mejor que t.
Y tambin el Vencedor de Israel no mentir, ni se arrepentir: porque no es hombre para que se arrepienta.
Y l dijo: Yo he pecado: mas rugote que me honres delante de los ancianos de mi pueblo, y delante de Israel; y vuelve conmigo para que adore  Jehov tu Dios.
Y volvi Samuel tras Sal, y ador Sal  Jehov.<CM>
Despus dijo Samuel: Traedme  Agag rey de Amalec. Y Agag vino  l delicadamente. Y dijo Agag: Ciertamente se pas la amargura de la muerte.
Y Samuel dijo: Como tu espada dej las mujeres sin hijos, as tu madre ser sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cort en pedazos  Agag delante de Jehov en Gilgal.
Fuse luego Samuel  Rama, y Sal subi  su casa en Gabaa de Sal.
Y nunca despus vi Samuel  Sal en toda su vida: y Samuel lloraba  Sal: mas Jehov se haba arrepentido de haber puesto  Sal por rey sobre Israel.<CM>
Y DIJO Jehov  Samuel: Hasta cundo has t de llorar  Sal, habindolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Hinche tu cuerno de aceite, y ven, te enviar  Isa de Beth-lehem: porque de sus hijos me he provisto de rey.
Y dijo Samuel: Cmo ir? Si Sal lo entendiere, me matar. Jehov respondi: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A sacrificar  Jehov he venido.
Y llama  Isa al sacrificio, y yo te ensear lo que has de hacer; y ungirme has al que yo te dijere.
Hizo pues Samuel como le dijo Jehov: y luego que l lleg  Beth-lehem, los ancianos de la ciudad le salieron  recibir con miedo, y dijeron: Es pacfica tu venida?
Y l respondi: S, vengo  sacrificar  Jehov; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando l  Isa y  sus hijos, llamlos al sacrificio.<CM>
Y aconteci que como ellos vinieron, l vi  Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehov est su ungido.
Y Jehov respondi  Samuel: No mires  su parecer, ni  lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehov mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que est delante de sus ojos, mas Jehov mira el corazn.
Entonces llam Isa  Abinadab,  hzole pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni  ste ha elegido Jehov.
Hizo luego pasar Isa  Samma. Y l dijo: Tampoco  ste ha elegido Jehov.
E hizo pasar Isa sus siete hijos delante de Samuel; mas Samuel dijo  Isa: Jehov no ha elegido  stos.
Entonces dijo Samuel  Isa: Hanse acabado los mozos? Y l respondi: Aun queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel  Isa: Enva por l, porque no nos asentaremos  la mesa hasta que l venga aqu.
Envi pues por l,  introdjolo; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces Jehov dijo: Levntate y ngelo, que ste es.
Y Samuel tom el cuerno del aceite, y ungilo de entre sus hermanos: y desde aquel da en adelante el espritu de Jehov tom  David. Levantse luego Samuel, y volvise  Rama.<CM>
Y el espritu de Jehov se apart de Sal, y atormentbale el espritu malo de parte de Jehov.
Y los criados de Sal le dijeron: He aqu ahora, que el espritu malo de parte de Dios te atormenta.
Diga pues nuestro seor  tus siervos que estn delante de ti, que busquen alguno que sepa tocar el arpa; para que cuando fuere sobre ti el espritu malo de parte de Dios, l taa con su mano, y tengas alivio.
Y Sal respondi  sus criados: Buscadme pues ahora alguno que taa bien, y tradmelo.
Entonces uno de los criados respondi, diciendo: He aqu yo he visto  un hijo de Isa de Beth-lehem, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso, y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehov es con l.
Y Sal envi mensajeros  Isa, diciendo: Envame  David tu hijo, el que est con las ovejas.
Y tom Isa un asno cargado de pan, y un vasija de vino y un cabrito, y envilo  Sal por mano de David su hijo.
Y viniendo David  Sal, estuvo delante de l: y amlo l mucho, y fu hecho su escudero.
Y Sal envi  decir  Isa: Yo te ruego que est David conmigo; porque ha hallado gracia en mis ojos.
Y cuando el espritu malo de parte de Dios era sobre Sal, David tomaba el arpa, y taa con su mano; y Sal tena refrigerio, y estaba mejor, y el espritu malo se apartaba de l.<CM>
Y LOS Filisteos juntaron sus ejrcitos para la guerra, y congregronse en Soch, que es de Jud, y asentaron el campo entre Soch y Azeca, en Ephes-dammim.
Y tambin Sal y los hombres de Israel se juntaron, y asentaron el campo en el valle del Alcornoque, y ordenaron la batalla contra los Filisteos.
Y los Filisteos estaban sobre el un monte de la una parte,  Israel estaba sobre el otro monte de la otra parte, y el valle entre ellos:
Sali entonces un varn del campo de los Filisteos que se puso entre los dos campos, el cual se llamaba Goliath, de Gath, y tena de altura seis codos y un palmo.
Y traa un almete de acero en su cabeza,  iba vestido con corazas de planchas: y era el peso de la coraza cinco mil siclos de metal:
Y sobre sus piernas traa grebas de hierro, y escudo de acero  sus hombros.
El asta de su lanza era como un enjullo de telar, y tena el hierro de su lanza seiscientos siclos de hierro:  iba su escudero delante de l.
Y parse, y di voces  los escuadrones de Israel, dicindoles: Para qu sals  dar batalla? no soy yo el Filisteo, y vosotros los siervos de Sal? Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra m:
Si l pudiere pelear conmigo, y me venciere, nosotros seremos vuestros siervos: y si yo pudiere ms que l, y lo venciere, vosotros seris nuestros siervos y nos serviris.
Y aadi el Filisteo: Hoy yo he desafiado el campo de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo.
Y oyendo Sal y todo Israel estas palabras del Filisteo, conturbronse, y tuvieron gran miedo.<CM>
Y David era hijo de aquel hombre Ephrateo de Beth-lehem de Jud, cuyo nombre era Isa, el cual tena ocho hijos; y era este hombre en el tiempo de Sal, viejo, y de grande edad entre los hombres.
Y los tres hijos mayores de Isa haban ido  seguir  Sal en la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que haban ido  la guerra, eran, Eliab el primognito, el segundo Abinadab, y el tercero Samma.
Y David era el menor. Siguieron pues los tres mayores  Sal.
Empero David haba ido y vuelto de con Sal, para apacentar las ovejas de su padre en Beth-lehem.
Vena pues aquel Filisteo por la maana y  la tarde, y presentse por cuarenta das.
Y dijo Isa  David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un epha de este grano tostado, y estos diez panes, y llvalo presto al campamento  tus hermanos.
Llevars asimismo estos diez quesos de leche al capitn, y cuida de ver si tus hermanos estn buenos, y toma prendas de ellos.
Y Sal y ellos y todos lo de Israel, estaban en el valle del Alcornoque, peleando con los Filisteos.
Levantse pues David de maana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, fuse con su carga, como Isa le haba mandado; y lleg al atrincheramiento del ejrcito, el cual haba salido en ordenanza, y tocaba alarma para la pelea.
Porque as los Israelitas como los Filisteos estaban en ordenanza, escuadrn contra escuadrn.
Y David dej de sobre s la carga en mano del que guardaba el bagaje, y corri al escuadrn; y llegado que hubo, preguntaba por sus hermanos, si estaban buenos.
Y estando l hablando con ellos, he aqu aquel varn que se pona en medio de los dos campos, que se llamaba Goliath, el Filisteo de Gath, sali de los escuadrones de los Filisteos, y habl las mismas palabras; las cuales oy David.
Y todos los varones de Israel que vean aquel hombre, huan de su presencia, y tenan gran temor.
Y cada uno de los de Israel deca: No habis visto aquel hombre que ha salido? l se adelanta para provocar  Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecer con grandes riquezas, y le dar su hija, y har franca la casa de su padre en Israel.
Entonces habl David  los que junto  l estaban, diciendo: Qu harn al hombre que venciere  este Filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque quin es este Filisteo incircunciso, para que provoque  los escuadrones del Dios viviente?
Y el pueblo le respondi las mismas palabras, diciendo: As se har al hombre que lo venciere.
Y oyndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, Eliab se encendi en ira contra David, y dijo: Para qu has descendido ac? y  quin has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazn, que para ver la batalla has venido.
Y David respondi: Qu he hecho yo ahora? Estas, no son palabras?
Y apartndose de l hacia otros, habl lo mismo; y respondironle los del pueblo como primero.<CM>
Y fueron odas las palabras que David haba dicho, las cuales como refiriesen delante de Sal, l lo hizo venir.
Y dijo David  Sal: No desmaye ninguno  causa de l; tu siervo ir y pelear con este Filisteo.
Y dijo Sal  David: No podrs t ir contra aquel Filisteo, para pelear con l; porque t eres mozo, y l un hombre de guerra desde su juventud.
Y David respondi  Sal: Tu siervo era pastor en las ovejas de su padre, y vena un len,  un oso, y tomaba algn cordero de la manada,
Y sala yo tras l, y heralo, y librbale de su boca: y si se levantaba contra m, yo le echaba mano de la quijada, y lo hera y mataba.
Fuese len, fuese oso, tu siervo lo mataba; pues este Filisteo incircunciso ser como uno de ellos, porque ha provocado al ejrcito del Dios viviente.
Y aadi David: Jehov que me ha librado de las garras del len y de las garras del oso, l tambin me librar de la mano de este Filisteo. Y dijo Sal  David: Ve, y Jehov sea contigo.
Y Sal visti  David de sus ropas, y puso sobre su cabeza un almete de acero, y armle de coraza.
Y ci David su espada sobre sus vestidos, y prob  andar, porque nunca haba probado. Y dijo David  Sal: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqu. Y echando de s David aquellas cosas,<CM>
Tom su cayado en su mano, y escogise cinco piedras lisas del arroyo, y psolas en el saco pastoril y en el zurrn que traa, y con su honda en su mano vase hacia el Filisteo.
Y el Filisteo vena andando y acercndose  David, y su escudero delante de l.
Y como el Filisteo mir y vi  David tvole en poco; porque era mancebo, y rubio, y de hermoso parecer.
Y dijo el Filisteo  David: Soy yo perro para que vengas  m con palos? Y maldijo  David por sus dioses.
Dijo luego el Filisteo  David: Ven  m, y dar tu carne  las aves del cielo, y  las bestias del campo.
Entonces dijo David al Filisteo: T vienes  m con espada y lanza y escudo; mas yo vengo  ti en el nombre de Jehov de los ejrcitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que t has provocado.
Jehov te entregar hoy en mi mano, y yo te vencer, y quitar tu cabeza de ti: y dar hoy los cuerpos de los Filisteos  las aves del cielo y  las bestias de la tierra: y sabr la tierra toda que hay Dios en Israel.
Y sabr toda esta congregacin que Jehov no salva con espada y lanza; porque de Jehov es la guerra, y l os entregar en nuestras manos.<CM>
Y aconteci que, como el Filisteo se levant para ir y llegarse contra David, David se di priesa, y corri al combate contra el Filisteo.
Y metiendo David su mano en el saco, tom de all una piedra, y tirsela con la honda,  hiri al Filisteo en la frente: y la piedra qued hincada en la frente, y cay en tierra sobre su rostro.
As venci David al Filisteo con honda y piedra;  hiri al Filisteo y matlo, sin tener David espada en su mano.
Mas corri David y psose sobre el Filisteo, y tomando la espada de l, sacndola de su vaina, matlo, y cortle con ella la cabeza. Y como los Filisteos vieron su gigante muerto, huyeron.
Y levantndose los de Israel y de Jud, dieron grita, y siguieron  los Filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrn. Y cayeron heridos de los Filisteos por el camino de Saraim, hasta Gath y Ecrn.
Tornando luego los hijos de Israel de seguir los Filisteos, despojaron su campamento.
Y David tom la cabeza del Filisteo, y trjola  Jerusalem, mas puso sus armas en su tienda.
Y cuando Sal vi  David que sala  encontrarse con el Filisteo, dijo  Abner general del ejrcito: Abner, de quin es hijo aquel mancebo? Y Abner respondi:
Vive tu alma, oh rey, que no lo s. Y el rey dijo: Pregunta pues de quin es hijo aquel mancebo.
Y cuando David volva de matar al Filisteo, Abner lo tom, y llevlo delante de Sal, teniendo la cabeza del Filisteo en su mano.
Y djole Sal: Mancebo, de quin eres hijo? Y David respondi: Yo soy hijo de tu siervo Isa de Beth-lehem.<CM>
Y ASI que l hubo acabado de hablar con Sal, el alma de Jonathn fu ligada con la de David, y amlo Jonathn como  su alma.
Y Sal le tom aquel da, y no le dej volver  casa de su padre.
E hicieron alianza Jonathn y David, porque l le amaba como  su alma.
Y Jonathn se desnud la ropa que tena sobre s, y dila  David, y otras ropas suyas, hasta su espada, y su arco, y su talabarte.
Y sala David  donde quiera que Sal le enviaba, y portbase prudentemente. Hzolo por tanto Sal capitn de gente de guerra, y era acepto en los ojos de todo el pueblo, y en los ojos de los criados de Sal.<CM>
Y aconteci que como volvan ellos, cuando David torn de matar al Filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando, y con danzas, con tamboriles, y con alegras y sonajas,  recibir al rey Sal.
Y cantaban las mujeres que danzaba, y decan: Sal hiri sus miles, Y David sus diez miles.
Y enojse Sal en gran manera, y desagrad esta palabra en sus ojos, y dijo: A David dieron diez miles, y  m miles; no le falta ms que el reino.
Y desde aquel da Sal mir de travs  David.
Otro da aconteci que el espritu malo de parte de Dios tom  Sal, y mostrbase en su casa con trasportes de profeta: y David taa con su mano como los otros das; y estaba una lanza  mano de Sal.
Y arroj Sal la lanza, diciendo: Enclavar  David en la pared. Y dos veces se apart de l David.<CM>
Mas Sal se tema de David por cuanto Jehov era con l, y se haba apartado de Sal.
Apartlo pues Sal de s,  hzole capitn de mil; y sala y entraba delante del pueblo.
Y David se conduca prudentemente en todos sus negocios, y Jehov era con l.
Y viendo Sal que se portaba tan prudentemente, temase de l.
Mas todo Israel y Jud amaba  David, porque l sala y entraba delante de ellos.
Y dijo Sal  David: He aqu yo te dar  Merab mi hija mayor por mujer: solamente que me seas hombre valiente, y hagas las guerras de Jehov. Mas Sal deca: No ser mi mano contra l, mas la mano de los Filisteos ser contra l.
Y David respondi  Sal: Quin soy yo,  qu es mi vida,  la familia de mi padre en Israel, para ser yerno del rey?
Y venido el tiempo en que Merab, hija de Sal, se haba de dar  David, fu dada por mujer  Adriel Meholatita.
Mas Michl la otra hija de Sal amaba  David; y fu dicho  Sal, lo cual plugo en sus ojos.
Y Sal dijo: Yo se la dar, para que le sea por lazo, y para que la mano de los Filisteos sea contra l. Dijo pues Sal  David: Con la otra sers mi yerno hoy.
Y mand Sal  sus criados: Hablad en secreto  David, dicindole: He aqu, el rey te ama, y todos sus criados te quieren bien; s pues yerno del rey.
Y los criados de Sal hablaron estas palabras  los odos de David. Y David dijo: Parceos  vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de ninguna estima?
Y los criados de Sal le dieron la respuesta diciendo: Tales palabras ha dicho David.
Y Sal dijo: Decid as  David: No est el contentamiento del rey en el dote, sino en cien prepucios de Filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Mas Sal pensaba echar  David en manos de los Filisteos.
Y como sus criados declararon  David estas palabras, plugo la cosa en los ojos de David, para ser yerno del rey. Y como el plazo no era an cumplido,
Levantse David, y partise con su gente,  hiri doscientos hombres de los Filisteos; y trajo David los prepucios de ellos, y entregronlos todos al rey, para que l fuese hecho yerno del rey. Y Sal le di  su hija Michl por mujer.
Pero Sal, viendo y considerando que Jehov era con David, y que su hija Michl lo amaba,
Temise ms de David; y fu Sal enemigo de David todos los das.
Y salan los prncipes de los Filisteos; y como ellos salan, portbase David ms prudentemente que todos los siervos de Sal: y era su nombre muy ilustre.<CM>
Y HABLO Sal  Jonathn su hijo, y  todos sus criados, para que matasen  David; mas Jonathn hijo de Sal amaba  David en gran manera.
Y di aviso  David, diciendo: Sal mi padre procura matarte; por tanto mira ahora por ti hasta la maana, y estte en paraje oculto, y escndete:
Y yo saldr y estar junto  mi padre en el campo donde estuvieres: y hablar de ti  mi padre, y te har saber lo que notare.
Y Jonathn habl bien de David  Sal su padre, y djole: No peque el rey contra su siervo David, pues que ninguna cosa ha cometido contra ti: antes sus obras te han sido muy buenas;
Porque l puso su alma en su palma,  hiri al Filisteo, y Jehov hizo una gran salud  todo Israel. T lo viste, y te holgaste: por qu pues pecars contra la sangre inocente, matando  David sin causa?
Y oyendo Sal la voz de Jonathn, jur: Vive Jehov, que no morir.
Llamando entonces Jonathn  David, declarle todas estas palabras; y l mismo present  David  Sal, y estuvo delante de l como antes.<CM>
Y torn  hacerse guerra: y sali David y pele contra los Filisteos,  hirilos con grande estrago, y huyeron delante de l.
Y el espritu malo de parte de Jehov fu sobre Sal: y estando sentado en su casa tena una lanza  mano, mientras David estaba taendo con su mano.
Y Sal procur enclavar  David con la lanza en la pared; mas l se apart de delante de Sal, el cual hiri con la lanza en la pared; y David huy, y escapse aquella noche.<CM>
Sal envi luego mensajeros  casa de David para que lo guardasen, y lo matasen  la maana. Mas Michl su mujer lo descubri  David, diciendo: Si no salvares tu vida esta noche, maana sers muerto.
Y descolg Michl  David por una ventana; y l se fu, y huy, y escapse.
Tom luego Michl una estatua, y psola sobre la cama, y acomodle por cabecera una almohada de pelos de cabra, y cubrila con una ropa.
Y cuando Sal envi mensajeros que tomasen  David, ella respondi: Est enfermo.
Y torn Sal  enviar mensajeros para que viesen  David, diciendo: Tradmelo en la cama para que lo mate.
Y como los mensajeros entraron, he aqu la estatua estaba en la cama, y una almohada de pelos de cabra por cabecera.
Entonces Sal dijo  Michl: Por qu me has as engaado, y has dejado escapar  mi enemigo? Y Michl respondi  Sal: Porque l me dijo: Djame ir; si no, yo te matar.<CM>
Huy pues David, y escapse, y vino  Samuel en Rama, y djole todo lo que Sal haba hecho con l. Y furonse l y Samuel, y moraron en Najoth.
Y fu dado aviso  Sal, diciendo: He aqu que David est en Najoth en Rama.
Y envi Sal mensajeros que trajesen  David, los cuales vieron una compaa de profetas que profetizaban, y  Samuel que estaba all, y los presida. Y fu el espritu de Dios sobre los mensajeros de Sal, y ellos tambin profetizaron.
Y hecho que fu saber  Sal, l envi otros mensajeros, los cuales tambin profetizaron. Y Sal volvi  enviar por tercera vez mensajeros, y ellos tambin profetizaron.
Entonces l mismo vino  Rama; y llegando al pozo grande que est en Soch, pregunt diciendo: Dnde estn Samuel y David? Y fule respondido: He aqu estn en Najoth en Rama.
Y fu all  Najoth en Rama; y tambin vino sobre l el espritu de Dios,  iba profetizando, hasta que lleg  Najoth en Rama.
Y l tambin se desnud sus vestidos, y profetiz igualmente delante de Samuel, y cay desnudo todo aquel da y toda aquella noche. De aqu se dijo: Tambin Sal entre los profetas?<CM>
Y DAVID huy de Najoth que es en Rama, y vnose delante de Jonathn, y dijo: Qu he hecho yo? cul es mi maldad,  cul mi pecado contra tu padre, que l busca mi vida?
Y l le dijo: En ninguna manera; no morirs. He aqu que mi padre ninguna cosa har, grande ni pequea, que no me la descubra; por qu pues me encubrir mi padre este negocio? No ser as.
Y David volvi  jurar, diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dir: No sepa esto Jonathn, porque no tenga pesar: y ciertamente, vive Jehov y vive tu alma, que apenas hay un paso entre m y la muerte.
Y Jonathn dijo  David: Qu discurre tu alma, y harlo por ti?
Y David respondi  Jonathn: He aqu que maana ser nueva luna, y yo acostumbro sentarme con el rey  comer: mas t dejars que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer da.
Si tu padre hiciere mencin de m, dirs: Rogme mucho que lo dejase ir presto  Beth-lehem su ciudad, porque todos los de su linaje tienen all sacrificio aniversario.
Si l dijere, Bien est, paz tendr tu siervo; mas si se enojare, sabe que la malicia es en l cosumada.
Hars pues misericordia con tu siervo, ya que has trado tu siervo  alianza de Jehov contigo: y si maldad hay en m mtame t, que no hay necesidad de llevarme hasta tu padre.<CM>
Y Jonathn le dijo: Nunca tal te suceda; antes bien, si yo entendiera ser consumada la malicia de mi padre, para venir sobre ti, no haba yo de descubrrtelo?
Dijo entonces David  Jonathn: Quin me dar aviso?  qu si tu padre te respondiere speramente?
Y Jonathn dijo  David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo.
Entonces dijo Jonathn  David: Oh Jehov Dios de Israel, cuando habr yo preguntado  mi padre maana  esta hora,  despus de maana, y l apareciere bien para con David, si entonces no enviare  ti, y te lo descubriere,
Jehov haga as  Jonathn, y esto aada. Mas si  mi padre pareciere bien hacerte mal, tambin te lo descubrir, y te enviar, y te irs en paz: y sea Jehov contigo, como fu con mi padre.
Y si yo viviere, hars conmigo misericordia de Jehov; mas si fuere muerto,
No quitars perpetuamente tu misericordia de mi casa. Cuando desarraigare Jehov uno por uno los enemigos de David de la tierra, aun  Jonathn quite de su casa, si te faltare.
As hizo Jonathn alianza con la casa de David, diciendo: Requiralo Jehov de la mano de los enemigos de David.
Y torn Jonathn  jurar  David, porque le amaba, porque le amaba como  su alma.
Djole luego Jonathn: Maana es nueva luna, y t sers echado de menos, porque tu asiento estar vaco.
Estars pues tres das, y luego descenders, y vendrs al lugar donde estabas escondido el da de trabajo, y esperars junto  la piedra de Ezel;
Y yo tirar tres saetas hacia aquel lado, como ejercitndome al blanco.
Y luego enviar el criado dicindole: Ve, busca las saetas. Y si dijere al mozo: He all las saetas ms ac de ti, tmalas: t vendrs, porque paz tienes, y nada hay de mal, vive Jehov.
Mas si yo dijere al mozo as: He all las saetas ms all de ti: vete, porque Jehov te ha enviado.
Y cuanto  las palabras que yo y t hemos hablado, sea Jehov entre m y ti para siempre.<CM>
David pues se escondi en el campo, y venida que fu la nueva luna, sentse el rey  comer pan.
Y el rey se sent en su silla, como sola, en el asiento junto  la pared, y Jonathn se levant, y sentse Abner al lado de Sal, y el lugar de David estaba vaco.
Mas aquel da Sal no dijo nada, porque se deca: Habrle acontecido algo, y no est limpio; no estar purificado.
El da siguiente, el segundo da de la nueva luna, aconteci tambin que el asiento de David estaba vaco. Y Sal dijo  Jonathn su hijo: Por qu no ha venido  comer el hijo de Isa hoy ni ayer?
Y Jonathn respondi  Sal: David me pidi encarecidamente le dejase ir hasta Beth-lehem.
Y dijo: Rugote que me dejes ir, porque tenemos sacrificio los de nuestro linaje en la ciudad, y mi hermano mismo me lo ha mandado; por tanto, si he hallado gracia en tus ojos, har una escapada ahora, y visitar  mis hermanos. Por esto pues no ha venido  la mesa del rey.
Entonces Sal se enardeci contra Jonathn, y djole: Hijo de la perversa y rebelde, no s yo que t has elegido al hijo de Isa para confusin tuya, y para confusin de la vergenza de tu madre?
Porque todo el tiempo que el hijo de Isa viviere sobre la tierra, ni t sers firme, ni tu reino. Enva pues ahora, y tramelo, porque ha de morir.
Y Jonathn respondi  su padre Sal, y djole: Por qu morir? qu ha hecho?
Entonces Sal le arroj una lanza por herirlo: de donde entendi Jonathn que su padre estaba determinado  matar  David.
Y levantse Jonathn de la mesa con exaltada ira, y no comi pan el segundo da de la nueva luna: porque tena dolor  causa de David, porque su padre le haba afrentado.<CM>
Al otro da de maana, sali Jonathn al campo, al tiempo aplazado con David, y un mozo pequeo con l.
Y dijo  su mozo: Corre y busca las saetas que yo tirare. Y como el muchacho iba corriendo, l tiraba la saeta que pasara ms all de l.
Y llegando el muchacho adonde estaba la saeta que Jonathn haba tirado, Jonathn di voces tras el muchacho, diciendo: No est la saeta ms all de ti?
Y torn  gritar Jonathn tras el muchacho: Date priesa, aligera, no te pares. Y el muchacho de Jonathn cogi las saetas, y vnose  su seor.
Empero ninguna cosa entendi el muchacho: solamente Jonathn y David entendan el negocio.
Luego di Jonathn sus armas  su muchacho, y djole: Vete y llvalas  la ciudad.
Y luego que el muchacho se hubo ido, se levant David de la parte del medioda,  inclinse tres veces postrndose hasta la tierra: y besndose el uno al otro, lloraron el uno con el otro, aunque David llor ms.
Y Jonathn dijo  David: Vete en paz, que ambos hemos jurado por el nombre de Jehov, diciendo: Jehov sea entre m y ti, entre mi simiente y la simiente tuya, para siempre.<CM>
Y VINO David  Nob,  Ahimelech sacerdote: y sorprendise Ahimelech de su encuentro, y djole: Cmo t solo, y nadie contigo?
Y respondi David al sacerdote Ahimelech: El rey me encomend un negocio, y me dijo: Nadie sepa cosa alguna de este negocio  que yo te envo, y que yo te he mandado; y yo seal  los criados un cierto lugar.
Ahora pues, qu tienes  mano? dame cinco panes,  lo que se hallare.
Y el sacerdote respondi  David, y dijo: No tengo pan comn  la mano; solamente tengo pan sagrado: mas lo dar si los criados se han guardado mayormente de mujeres.
Y David respondi al sacerdote, y djole: Cierto las mujeres nos han sido reservadas desde anteayer cuando sal, y los vasos de los mozos fueron santos, aunque el camino es profano: cuanto ms que hoy habr otro pan santificado en los vasos.
As el sacerdote le di el pan sagrado, porque all no haba otro pan que los panes de la proposicin, los cuales haban sido quitados de delante de Jehov, para que se pusiesen panes calientes el da que los otros fueron quitados.
Aquel da estaba all uno de los siervos de Sal detenido delante de Jehov, el nombre del cual era Doeg, Idumeo, principal de los pastores de Sal.
Y David dijo  Ahimelech: No tienes aqu  mano lanza  espada? porque no tom en mi mano mi espada ni mis armas, por cuanto el mandamiento del rey era apremiante.
Y el sacerdote respondi: La espada de Goliath el Filisteo, que t venciste en el valle del Alcornoque, est aqu envuelta en un velo detrs del ephod: si t quieres tomarla, tmala: porque aqu no hay otra sino esa. Y dijo David: Ninguna como ella: dmela.<CM>
Y levantndose David aquel da, huy de la presencia de Sal, y vnose  Achs rey de Gath.
Y los siervos de Achs le dijeron: No es ste David, el rey de la tierra? no es ste  quien cantaban en corros, diciendo: Hiri Sal sus miles, Y David sus diez miles?
Y David puso en su corazn estas palabras, y tuvo gran temor de Achs rey de Gath.
Y mud su habla delante de ellos, y fingise loco entre sus manos, y escriba en las portadas de las puertas, dejando correr su saliva por su barba.
Y dijo Achs  sus siervos: He aqu estis viendo un hombre demente; por qu lo habis trado  m?
Fltanme  m locos, para que hayis trado ste que hiciese del loco delante de m? haba de venir ste  mi casa?<CM>
Y YNDOSE David de all escapse  la cueva de Adullam; lo cual como oyeron sus hermanos y toda la casa de su padre, vinieron all  l.
Y juntronse con l todos los afligidos, y todo el que estaba adeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espritu, y fu hecho capitn de ellos: y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.
Y fuse David de all  Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estn con vosotros, hasta que sepa lo que Dios har de m.
Trjolos pues  la presencia del rey de Moab, y habitaron con l todo el tiempo que David estuvo en la fortaleza.
Y Gad profeta dijo  David: No te ests en esta fortaleza, prtete, y vete  tierra de Jud. Y David se parti, y vino al bosque de Hareth.<CM>
Y oy Sal como haba parecido David, y los que estaban con l. Estaba entonces Sal en Gabaa debajo de un rbol en Rama, y tena su lanza en su mano, y todos sus criados estaban en derredor de l.
Y dijo Sal  sus criados que estaban en derredor de l: Oid ahora, hijos de Benjamn: Os dar tambin  todos vosotros el hijo de Isa tierras y vias, y os har  todos tribunos y centuriones;
Que todos vosotros habis conspirado contra m, y no hay quien me descubra al odo como mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isa, ni alguno de vosotros que se duela de m, y me descubra como mi hijo ha levantado  mi siervo contra m, para que me aceche, segn hace hoy da?
Entonces Doeg Idumeo, que era superior entre los siervos de Sal, respondi y dijo: Yo vi al hijo de Isa que vino  Nob,  Ahimelech hijo de Ahitob;
El cual consult por l  Jehov, y dile provisin, y tambin le di la espada de Goliath el Filisteo.
Y el rey envi por el sacerdote Ahimelech hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob: y todos vinieron al rey.
Y Sal le dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y l dijo: Heme aqu, seor mo.
Y djole Sal: Por qu habis conspirado contra m, t y el hijo de Isa, cuando t le diste pan y espada, y consultaste por l  Dios, para que se levantase contra m y me acechase, como lo hace hoy da?
Entonces Ahimelech respondi al rey, y dijo: Y quin entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno adems del rey, y que va por tu mandado, y es ilustre en tu casa?
He comenzado yo desde hoy  consultar por l  Dios? lejos sea de m: no impute el rey cosa alguna  su siervo, ni  toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa sabe de este negocio, grande ni chica.
Y el rey dijo: Sin duda morirs, Ahimelech, t y toda la casa de tu padre.
Entonces dijo el rey  la gente de su guardia que estaba alrededor de l: Cercad y matad  los sacerdotes de Jehov; porque tambin la mano de ellos es con David, pues sabiendo ellos que hua, no me lo descubrieron. Mas los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar  los sacerdotes de Jehov.
Entonces dijo el rey  Doeg: Vuelve t, y arremete contra los sacerdotes. Y revolvindose Doeg Idumeo, arremeti contra los sacerdotes, y mat en aquel da ochenta y cinco varones que vestan ephod de lino.
Y  Nob, ciudad de los sacerdotes, puso  cuchillo: as  hombres como  mujeres, nios y mamantes, bueyes y asnos y ovejas, todo  cuchillo.<CM>
Mas uno de los hijos de Ahimelech hijo de Ahitob, que se llamaba Abiathar, escap, y huyse  David.
Y Abiathar notici  David como Sal haba muerto los sacerdotes de Jehov.
Y dijo David  Abiathar: Yo saba que estando all aquel da Doeg el Idumeo, l lo haba de hacer saber  Sal. Yo he dado ocasin contra todas las personas de la casa de tu padre.
Qudate conmigo, no temas: quien buscare mi vida, buscar tambin la tuya: bien que t estars conmigo guardado.<CM>
Y DIERON aviso  David, dicendo: He aqu que los Filisteos combaten  Keila, y roban las eras.
Y David consult  Jehov, diciendo: Ir  herir  estos Filisteos? Y Jehov respondi  David: Ve, hiere  los Filisteos, y libra  Keila.
Mas los que estaban con David le dijeron: He aqu que nosotros aqu en Jud estamos con miedo; cunto ms si furemos  Keila contra el ejrcito de los Filisteos?
Entonces David volvi  consultar  Jehov. Y Jehov le respondi, y dijo: Levntate, desciende  Keila, que yo entregar en tus manos  los Filisteos.
Partise pues David con sus hombres  Keila, y pele contra los Filisteos, y trajo antecogidos sus ganados,  hirilos con grande estrago: y libr David  los de Keila.
Y aconteci que, huyendo Abiathar hijo de Ahimelech  David  Keila, vino tambin con l el ephod.<CM>
Y fu dicho  Sal que David haba venido  Keila. Entonces dijo Sal: Dios lo ha trado  mis manos; porque l est encerrado, habindose metido en ciudad con puertas y cerraduras.
Y convoc Sal todo el pueblo  la batalla, para descender  Keila, y poner cerco  David y  los suyos.
Mas entendiendo David que Sal ideaba el mal contra l, dijo  Abiathar sacerdote: Trae el ephod.
Y dijo David: Jehov Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Sal trata de venir contra Keila,  destruir la ciudad por causa ma.
Me entregarn los vecinos de Keila en sus manos? descender Sal, como tu siervo tiene odo? Jehov Dios de Israel, rugote que lo declares  tu siervo. Y Jehov dijo: S, descender.
Dijo luego David: Me entregarn los vecinos de Keila  m y  mis hombres en manos de Sal? Y Jehov respondi: Te entregarn.
David entonces se levant con sus hombres, que eran como seiscientos, y salironse de Keila, y furonse de una parte  otra. Y vino la nueva  Sal de como David se haba escapado de Keila; y dej de salir.<CM>
Y David se estaba en el desierto en peas, y habitaba en un monte en el desieto de Ziph; y buscbalo Sal todos los das, mas Dios no lo entreg en sus manos.
Viendo pues David que Sal haba salido en busca de su alma, estbase l en el bosque en el desierto de Ziph.
Entonces se levant Jonathn hijo de Sal, y vino  David en el bosque, y confort su mano en Dios.
Y djole: No temas, que no te hallar la mano de Sal mi padre, y t reinars sobre Israel, y yo ser segundo despus de ti; y aun Sal mi padre as lo sabe.
Y entrambos hicieron alianza delante de Jehov: y David se qued en el bosque, y Jonathn se volvi  su casa.<CM>
Y subieron los de Ziph  decir  Sal en Gabaa: No est David escondido en nuestra tierra en las peas del bosque, en el collado de Hachla que est  la mano derecha del desierto?
Por tanto, rey, desciende ahora presto, segn todo el deseo de tu alma, y nosotros lo entregaremos en la mano del rey.
Y Sal dijo: Benditos seis vosotros de Jehov, que habis tenido compasin de m:
Id pues ahora, apercibid an, considerad y ved su lugar donde tiene el pie, y quin lo haya visto all; porque se me ha dicho que l es en gran manera astuto.
Considerad pues, y ved todos los escondrijos donde se oculta, y volved  m con la certidumbre, y yo ir con vosotros: que si l estuviere en la tierra, yo le buscar entre todos los millares de Jud.
Y ellos se levantaron, y se fueron  Ziph delante de Sal. Mas David y su gente estaban en el desierto de Man, en la llanura que est  la diestra del desierto.
Y partise Sal con su gente  buscarlo; pero fu dado aviso  David, y descendi  la pea, y quedse en el desierto de Man. Lo cual como Sal oy, sigui  David al desierto de Man.
Y Sal iba por el un lado del monte, y David con los suyos por el otro lado del monte: y dbase priesa David para ir delante de Sal; mas Sal y los suyos haban encerrado  David y  su gente para tomarlos.
Entonces vino un mensajero  Sal, diciendo: Ven luego, porque los Filisteos han hecho una irrupcin en el pas.
Volvise por tanto Sal de perseguir  David, y parti contra los Filisteos. Por esta causa pusieron  aquel lugar por nombre Sela-hammah-lecoth.
<WTH24-1> ENTONCES David subi de all, y habit en los parajes fuertes en Engaddi.<CM>
<WTH24-2> Y como Sal volvi de los Filisteos, dironle aviso diciendo: He aqu que David est en el desierto de Engaddi.
<WTH24-3> Y tomando Sal tres mil hombres escogidos de todo Israel, fu en busca de David y de los suyos, por las cumbres de los peascos de las cabras monteses.
<WTH24-4> Y como lleg  una majada de ovejas en el camino, donde haba una cueva, entr Sal en ella  cubrir sus pies: y David y los suyos estaban  los lados de la cueva.
<WTH24-5> Entonces los de David le dijeron: He aqu el da que te ha dicho Jehov: He aqu que entreg tu enemigo en tus manos, y hars con l como te pareciere. Y levantse David, y calladamente cort la orilla del manto de Sal.
<WTH24-6> Despus de lo cual el corazn de David le golpeaba, porque haba cortado la orilla del manto de Sal.
<WTH24-7> Y dijo  los suyos: Jehov me guarde de hacer tal cosa contra mi seor, el ungido de Jehov, que yo extienda mi mano contra l; porque es el ungido de Jehov.
<WTH24-8> As quebrant David  los suyos con palabras, y no les permiti que se levantasen contra Sal. Y Sal, saliendo de la cueva, fuse su camino.
<WTH24-9> Tambin David se levant despus, y saliendo de la cueva di voces  las espaldas de Sal, diciendo: Mi seor el rey! Y como Sal mir atrs, David inclin su rotro  tierra,  hizo reverencia.<CM>
<WTH24-10> Y dijo David  Sal: Por qu oyes las palabras de los que dicen: Mira que David procura tu mal?
<WTH24-11> He aqu han visto hoy tus ojos como Jehov te ha puesto hoy en mis manos en la cueva: y dijeron que te matase, mas te perdon, porque dije: No extender mi mano contra mi seor, porque ungido es de Jehov.
<WTH24-12> Y mira, padre mo, mira an la orilla de tu manto en mi mano: porque yo cort la orilla de tu manto, y no te mat. Conoce pues y ve que no hay mal ni traicin en mi mano, ni he pecado contra ti; con todo, t andas  caza de mi vida para quitrmela.
<WTH24-13> Juzgue Jehov entre m y ti, y vngueme de ti Jehov: empero mi mano no ser contra ti.
<WTH24-14> Como dice el proverbio de los antiguos: De los impos saldr la impiedad: as que mi mano no ser contra ti.
<WTH24-15> Tras quin ha salido el rey de Israel?  quin persigues?  un perro muerto?  una pulga?
<WTH24-16> Jehov pues ser juez, y l juzgar entre m y ti. El vea, y sustente mi causa, y me defienda de tu mano.<CM>
<WTH24-17> Y aconteci que, como David acab de decir estas palabras  Sal, Sal dijo: No es esta la voz tuya, hijo mo David? Y alzando Sal su voz llor.
<WTH24-18> Y dijo  David: Ms justo eres t que yo, que me has pagado con bien, habindote yo pagado con mal.
<WTH24-19> T has mostrado hoy que has hecho conmigo bien; pues no me has muerto, habindome Jehov puesto en tus manos.
<WTH24-20> Porque quin hallar  su enemigo, y lo dejar ir sano y salvo? Jehov te pague con bien por lo que en este da has hecho conmigo.
<WTH24-21> Y ahora, como yo entiendo que t has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano firme y estable,
<WTH24-22> Jrame pues ahora por Jehov, que no cortars mi simiente despus de m, ni raers mi nombre de la casa de mi padre.
<WTH24-23> Entonces David jur  Sal. Y fuse Sal  su casa, y David y los suyos se subieron al sitio fuerte.<CM>
Y MURIO Samuel, y juntse todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Rama. Y levantse David, y se fu al desierto de Parn.<CM>
Y en Man haba un hombre que tena su hacienda en el Carmelo, el cual era muy rico, que tena tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteci hallarse esquilando sus ovejas en el Carmelo.
El nombre de aquel varn era Nabal, y el nombre de su mujer, Abigail. Y era aquella mujer de buen entendimiento y de buena gracia; mas el hombre era duro y de malos hechos; y era del linaje de Caleb.
Y oy David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.
Entonces envi David diez criados, y djoles: Subid al Carmelo,  id  Nabal, y saludadle en mi nombre.
Y decidle as: Que vivas y sea paz  ti, y paz  tu familia, y paz  todo cuanto tienes.
Ha poco supe que tienes esquiladores. Ahora,  los pastores tuyos que han estado con nosotros, nunca les hicimos fuerza, ni les falt algo en todo el tiempo que han estado en el Carmelo.
Pregunta  tus criados, que ellos te lo dirn. Hallen por tanto estos criados gracia en tus ojos, pues que venimos en buen da: rugote que des lo que tuvieres  mano  tus siervos, y  tu hijo David.
Y como llegaron los criados de David, dijeron  Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron.
Y Nabal respondi  los criados de David, y dijo: Quin es David? y quin es el hijo de Isa? Muchos siervos hay hoy que se huyen de sus seores.
He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y mi vctima que he preparado para mis esquiladores, y la dar  hombres que no s de dnde son?<CM>
Y tornndose los criados de David, volvironse por su camino, y vinieron y dijeron  David todas estas palabras.
Entonces David dijo  sus hombres: Case cada uno su espada. Y cise cada uno su espada: tambin David ci su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.
Y uno de los criados di aviso  Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aqu David envi mensajeros del desierto que saludasen  nuestro amo, y l los ha zaherido.
Mas aquellos hombres nos han sido muy buenos, y nunca nos han hecho fuerza, ni ninguna cosa nos ha faltado en todo el tiempo que hemos conversado con ellos, mientras hemos estado en el campo.
Hannos sido por muro de da y de noche, todos los das que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.
Ahora pues, entiende y mira lo que has de hacer, porque el mal est del todo resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa: pues l es un hombre tan malo, que no hay quien pueda hablarle.<CM>
Entonces Abigail tom luego doscientos panes, y dos cueros de vino, y cinco ovejas guisadas, y cinco medidas de grano tostado, y cien hilos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y carglo en asnos;
Y dijo  sus criados: Id delante de m, que yo os seguir luego. Y nada declar  su marido Nabal.
Y sentndose sobre un asno descendi por una parte secreta del monte, y he aqu David y los suyos que venan frente  ella, y ella les fu al encuentro.
Y David haba dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que ste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y l me ha vuelto mal por bien.
As haga Dios, y as aada  los enemigos de David, que de aqu  maana no tengo de dejar de todo lo que fuere suyo ni aun meante  la pared.
Y como Abigail vi  David, apese prestamente del asno, y postrndose delante de David sobre su rostro, inclinse  tierra;
Y echse  sus pies, y dijo: Seor mo, sobre m sea el pecado; mas rugote hable tu sierva en tus odos, y oye las palabras de tu sierva.
No ponga ahora mi seor su corazn  aquel hombre brusco,  Nabal; porque conforme  su nombre, as es. El se llama Nabal, y la locura est con l: mas yo tu sierva no vi los criados de mi seor, los cuales t enviaste.
Ahora pues, seor mo, vive Jehov y vive tu alma, que Jehov te ha estorbado que vinieses  derramar sangre, y vengarte por tu propia mano. Sean pues como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi seor.
Y ahora esta bendicin que tu sierva ha trado  mi seor, dse  los criados que siguen  mi seor.
Y yo te ruego que perdones  tu sierva esta ofensa; pues Jehov de cierto har casa firme  mi seor, por cuanto mi seor hace las guerras de Jehov, y mal no se ha hallado en ti en tus das.
Bien que alguien se haya levantado  perseguirte y atentar  tu vida, con todo, el alma de mi seor ser ligada en el haz de los que viven con Jehov Dios tuyo, y l arrojar el alma de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda.
Y acontecer que cuando Jehov hiciere con mi seor conforme  todo el bien que ha hablado de ti, y te mandare que seas caudillo sobre Israel,
Entonces, seor mo, no te ser esto en tropiezo y turbacin de corazn, el que hayas derramado sangre sin causa,  que mi seor se haya vengado por s mismo. Gurdese pues mi seor, y cuando Jehov hiciere bien  mi seor, acurdate de tu sierva.<CM>
Y dijo David  Abigail: Bendito sea Jehov Dios de Israel, que te envi para que hoy me encontrases;
Y bendito sea tu razonamiento, y bendita t, que me has estorbado hoy el ir  derramar sangre, y  vengarme por mi propia mano:
Porque, vive Jehov Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado priesa en venirme al encuentro, de aqu  maana no le quedara  Nabal meante  la pared.
Y recibi David de su mano lo que le haba trado, y djole: Sube en paz  tu casa, y mira que he odo tu voz, y tendote respeto.<CM>
Y Abigail se vino  Nabal, y he aqu que l tena banquete en su casa como banquete de rey: y el corazn de Nabal estaba alegre en l, y estaba muy borracho; por lo que ella no le declar poco ni mucho, hasta que vino el da siguiente.
Pero  la maana, cuando el vino haba salido de Nabal, refirile su mujer aquestas cosas; y se le amorteci el corazn, y quedse como piedra.
Y pasados diez das Jehov hiri  Nabal, y muri.
Y luego que David oy que Nabal era muerto, dijo: Bendito sea Jehov que juzg la causa de mi afrenta recibida de la mano de Nabal, y ha preservado del mal  su siervo; y Jehov ha tornado la malicia de Nabal sobre su propia cabeza. Despus envi David  hablar  Abigail, para tomarla por su mujer.
Y los criados de David vinieron  Abigail en el Carmelo, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado  ti, para tomarte por su mujer.
Y ella se levant,  inclin su rostro  tierra, diciendo: He aqu tu sierva, para que sea sierva que lave los pies de los siervos de mi seor.
Y levantndose luego Abigail con cinco mozas que la seguan, montse en un asno, y sigui los mensajeros de David, y fu su mujer.
Tambin tom David  Ahinoam de Jezreel, y ambas  dos fueron sus mujeres.
Porque Sal haba dado su hija Michl mujer de David,  Palti hijo de Lais, que era de Gallim.<CM>
Y VINIERON los Zipheos  Sal en Gabaa, diciendo: No est David escondido en el collado de Hachla delante del desierto?
Sal entonces se levant, y descendi al desierto de Ziph, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar  David en el desierto de Ziph.
Y asent Sal el campo en el collado de Hachla, que est delante del desierto junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendi que Sal le segua en el desierto.
David por tanto envi espas, y entendi por cierto que Sal haba venido.
Y levantse David, y vino al sitio donde Sal haba asentado el campo; y mir David el lugar donde dorma Sal, y Abner hijo de Ner, general de su ejrcito. Y estaba Sal durmiendo en la trinchera, y el pueblo por el campo en derredor de l.<CM>
Entonces habl David, y requiri  Ahimelech Hetheo, y  Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, diciendo: Quin descender conmigo  Sal al campo: Y dijo Abisai: Yo descender contigo.
David pues y Abisai vinieron al pueblo de noche: y he aqu Sal que estaba tendido durmiendo en la trinchera, y su lanza hincada en tierra  su cabecera; y Abner y el pueblo estaban alrededor de l tendidos.
Entonces dijo Abisai  David: Hoy ha Dios entregado  tu enemigo en tus manos: ahora pues, herirlo luego con la lanza, cosindole con la tierra de un golpe, y no segundar.
Y David respondi  Abisai: No le mates: porque quin extender su mano contra el ungido de Jehov, y ser inocente?
Dijo adems David: Vive Jehov, que si Jehov no lo hiriere,  que su da llegue para que muera,  que descendiendo en batalla perezca,
Guardeme Jehov de extender mi mano contra el ungido de Jehov; empero toma ahora la lanza que est  su cabecera, y la botija del agua, y vmonos.
Llevse pues David la lanza y la botija de agua de la cabecera de Sal, y furonse; que no hubo nadie que viese, ni entendiese, ni velase, pues todos dorman: porque un profundo sueo enviado de Jehov haba cado sobre ellos.<CM>
Y pasando David de la otra parte, psose desviado en la cumbre del monte, habiendo grande distancia entre ellos;
Y di voces David al pueblo, y  Abner hijo de Ner, diciendo: No respondes, Abner? Entonces Abner respondi y dijo: Quin eres t que das voces al rey?
Y dijo David  Abner: No eres varn t? y quin hay como t en Israel? por qu pues no has guardado al rey tu seor? que ha entrado uno del pueblo  matar  tu seor el rey.
Esto que has hecho, no est bien. Vive Jehov, que sois dignos de muerte, que no habis guardado  vuestro seor, al ungido de Jehov. Mira pues ahora dnde est la lanza del rey, y la botija del agua que estaba  su cabecera.
Y conociendo Sal la voz de David, dijo: No es esta tu voz, hijo mo David? Y David respondi: Mi voz es, rey seor mo.
Y dijo: Por qu persigue as mi seor  su siervo? qu he hecho? qu mal hay en mi mano?
Ruego pues, que el rey mi seor oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehov te incita contra m, acepte un sacrificio: mas si fueren hijos de hombres, malditos ellos en presencia de Jehov, que me han echado hoy para que no me junte en la heredad de Jehov, diciendo: Ve y sirve  dioses ajenos.
No caiga pues ahora mi sangre en tierra delante de Jehov: porque ha salido el rey de Israel  buscar una pulga, as como quien persigue una perdiz por los montes.<CM>
Entonces dijo Sal: He pecado: vulvete, hijo mo David, que ningn mal te har ms, pues que mi vida ha sido estimada hoy en tus ojos. He aqu, yo he hecho neciamente, y he errado en gran manera.
Y David respondi, y dijo: He aqu la lanza del rey; pase ac uno de los criados, y tmela.
Y Jehov pague  cada uno su justicia y su lealtad: que Jehov te haba entregado hoy en mi mano, mas yo no quise extender mi mano sobre el ungido de Jehov.
Y he aqu, como tu vida ha sido estimada hoy en mis ojos, as sea mi vida estimada en los ojos de Jehov, y me libre de toda afliccin.
Y Sal dijo  David: Bendito eres t, hijo mo David; sin duda ejecutars t grandes empresas, y prevalecers. Entonces David se fu su camino, y Sal se volvi  su lugar.<CM>
Y DIJO David en su corazn: Al fin ser muerto algn da por la mano de Sal: nada por tanto me ser mejor que fugarme  la tierra de los Filisteos, para que Sal se deje de m, y no me ande buscando ms por todos los trminos de Israel, y as me escapar de sus manos.
Levantse pues David, y con los seiscientos hombres que tena consigo passe  Achs hijo de Maoch, rey de Gath.
Y mor David con Achs en Gath, l y los suyos, cada uno con su familia: David con sus dos mujeres, Ahinoam Jezreelita, y Abigail, la que fu mujer de Nabal el del Carmelo.
Y vino la nueva  Sal que David se haba hudo  Gath, y no lo busc ms.
Y David dijo  Achs: Si he hallado ahora gracia en tus ojos, same dado lugar en algunas de las ciudades de la tierra, donde habite: porque ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?
Y Achs le di aquel da  Siclag. De aqu fu Siclag de los reyes de Jud hasta hoy.
Y fu el nmero de los das que David habit en la tierra de los Filisteos, cuatro meses y algunos das.<CM>
Y suba David con los suyos, y hacan entradas en los Gesureos, y en los Gerzeos, y en los Amalecitas: porque estos habitaban de largo tiempo la tierra, desde como se va  Shur hasta la tierra de Egipto.
Y hera David el pas, y no dejaba  vida hombre ni mujer: y llevbase las ovejas y las vacas y los asnos y los camellos y las ropas; y volva, y venase  Achs.
Y deca Achs: Dnde habis corrido hoy? Y David deca: Al medioda de Jud, y al medioda de Jerameel,  contra el medioda de Ceni.
Ni hombre ni mujer dejaba  vida David, que viniese  Gath; diciendo: Porque no den aviso de nosotros, diciendo: Esto hizo David. Y esta era su costumbre todo el tiempo que mor en tierra de los Filisteos.
Y Achs crea  David, diciendo as: El se hace abominable en su pueblo de Israel, y ser siempre mi siervo.<CM>
Y ACONTECIO que en aquellos das los Filisteos juntaron sus campos para pelear contra Israel. Y dijo Achs  David: Sabe de cierto que has de salir conmigo  campaa, t y los tuyos.
Y David respondi  Achs: Sabrs pues lo que har tu siervo. Y Achs dijo  David: Por tanto te har guarda de mi cabeza todos los das.
Ya Samuel era muerto, y todo Israel lo haba lamentado, y habanle sepultado en Rama, en su ciudad. Y Sal haba echado de la tierra los encantadores y adivinos.
Pues como los Filisteos se juntaron, vinieron y asentaron campo en Sunam: y Sal junt  todo Israel, y asentaron campo en Gilboa.
Y cuando vi Sal el campo de los Filisteos, temi, y turbse su corazn en gran manera.
Y consult Sal  Jehov; pero Jehov no le respondi, ni por sueos, ni por Urim, ni por profetas.<CM>
Entonces Sal dijo  sus criados: Buscadme una mujer que tenga espritu de pythn, para que yo vaya  ella, y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aqu hay una mujer en Endor que tiene espritu de pythn.
Y disfrazse Sal, y psose otros vestidos, y fuse con dos hombres, y vinieron  aquella mujer de noche; y l dijo: Yo te ruego que me adivines por el espritu de pythn, y me hagas subir  quien yo te dijere.
Y la mujer le dijo: He aqu t sabes lo que Sal ha hecho, cmo ha separado de la tierra los pythones y los adivinos: por qu pues pones tropiezo  mi vida, para hacerme matar?
Entoces Sal le jur por Jehov, diciendo: Vive Jehov, que ningn mal te vendr por esto.
La mujer entonces dijo: A quin te har venir? Y l respondi: Hazme venir  Samuel.
Y viendo la mujer  Samuel, clam en alta voz, y habl aquella mujer  Sal, diciendo:
Por qu me has engaado? que t eres Sal. Y el rey le dijo: No temas: qu has visto? Y la mujer respondi  Sal: He visto dioses que suben de la tierra.
Y l le dijo: Cul es su forma? Y ella respondi: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Sal entonces entendi que era Samuel, y humillando el rostro  tierra, hizo gran reverencia.<CM>
Y Samuel dijo  Sal: Por qu me has inquietado hacindome venir? Y Sal respondi: Estoy muy congojado; pues los Filisteos pelean contra m, y Dios se ha apartado de m, y no me responde ms, ni por mano de profetas, ni por sueos: por esto te he llamado, para que me declares qu tengo de hacer.
Entonces Samuel dijo: Y para qu me preguntas  m, habindose apartado de ti Jehov, y es tu enemigo?
Jehov pues ha hecho como habl por medio de m; pues ha cortado Jehov el reino de tu mano, y lo ha dado  tu compaero David.
Como t no obedeciste  la voz de Jehov, ni cumpliste el furor de su ira sobre Amalec, por eso Jehov te ha hecho esto hoy.
Y Jehov entregar  Israel tambin contigo en manos de los Filisteos: y maana seris conmigo, t y tus hijos: y aun el campo de Israel entregar Jehov en manos de los Filisteos.<CM>
En aquel punto cay Sal en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; que no qued en l esfuerzo ninguno, porque en todo aquel da y aquella noche no haba comido pan.
Entonces la mujer vino  Sal, y vindole en grande manera turbado, djole: He aqu que tu criada ha obedecido  tu voz, y he puesto mi vida en mi mano, y he odo las palabras que t me has dicho.
Rugote pues, que t tambin oigas la voz de tu sierva: pondr yo delante de ti un bocado de pan que comas, para que te corrobores, y vayas tu camino.
Y l lo rehus, diciendo: No comer. Mas sus criados juntamente con la mujer le constrieron, y l los obedeci. Levantse pues del suelo, y sentse sobre una cama.
Y aquella mujer tena en su casa un ternero grueso, el cual mat luego; y tom harina y amasla, y coci de ella panes sin levadura.
Y lo trajo delante de Sal y de sus criados; y luego que hubieron comido, se levantaron, y partieron aquella noche.<CM>
Y LOS Filisteos juntaron todos sus campos en Aphec;  Israel puso su campo junto  la fuente que est en Jezreel.
Y reconociendo los prncipes de los Filisteos sus compaas de  ciento y de  mil hombres, David y los suyos iban en los postreros con Achs.
Y dijeron los prncipes de los Filisteos: Qu hacen aqu estos Hebreos? Y Achs respondi  los prncipes de los Filisteos: No es ste David, el siervo de Sal rey de Israel, que ha estado conmigo algunos das  algunos aos, y no he hallado cosa en l desde el da que se pas  m hasta hoy?
Entonces los prncipes de los Filisteos se enojaron contra l, y dijronle: Enva  este hombre, que se vuelva al lugar que le sealaste, y no venga con nosotros  la batalla, no sea que en la batalla se nos vuelva enemigo: porque con qu cosa volvera mejor  la gracia de su seor que con las cabezas de estos hombres?
No es este David de quien cantaba en los corros, diciendo: Sal hiri sus miles, Y David sus diez miles?<CM>
Y Achs llam  David, y djole: Vive Jehov, que t has sido recto, y que me ha parecido bien tu salida y entrada en el campo conmigo, y que ninguna cosa mala he hallado en ti desde el da que viniste  m hasta hoy: mas en los ojos de los prncipes no agradas.
Vulvete pues, y vete en paz; y no hagas lo malo en los ojos de los prncipes de los Filisteos.
Y David respondi  Achs: Qu he hecho? qu has hallado en tu siervo desde el da que estoy contigo hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi seor el rey?
Y Achs respondi  David, y dijo: Yo s que t eres bueno en mis ojos, como un ngel de Dios; mas los prncipes de los Filisteos han dicho: No venga con nosotros  la batalla.
Levntate pues de maana, t y los siervos de tu seor que han venido contigo; y levantndoos de maana, luego al amanecer partos.
Y levantse David de maana, l y los suyos, para irse y volverse  la tierra de los Filisteos; y los Filisteos fueron  Jezreel.<CM>
Y CUANDO David y los suyos vinieron  Siclag el tercer da, los de Amalec haban invadido el medioda y  Siclag, y haban desolado  Siclag, y pustola  fuego.
Y habanse llevado cautivas  las mujeres que estaban en ella, desde el menor hasta el mayor; mas  nadie haban muerto, sino llevado,  dose su camino.
Vino pues David con los suyos  la ciudad, y he aqu que estaba quemada  fuego, y sus mujeres y sus hijos  hijas llevadas cautivas.
Entonces David y la gente que con l estaba, alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.
Las dos mujeres de David, Ahinoam Jezreelita y Abigail la que fu mujer de Nabal del Carmelo, tambin eran cautivas.
Y David fu muy angustiado, porque el pueblo hablaba de apedrearlo; porque todo el pueblo estaba con nimo amargo, cada uno por sus hijos y por sus hijas: mas David se esforz en Jehov su Dios.<CM>
Y dijo David al sacerdote Abiathar hijo de Ahimelech: Yo te ruego que me acerques el ephod. Y Abiathar acerc el ephod  David.
Y David consult  Jehov, diciendo: Seguir esta tropa? podrla alcanzar? Y l le dijo: Sguela que de cierto la alcanzars, y sin falta librars la presa.
Partise pues David, l y los seiscientos hombres que con l estaban, y vinieron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos.
Y David sigui el alcance con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrs doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor.
Y hallaron en el campo un hombre Egipcio, el cual trajeron  David, y dironle pan que comiese, y  beber agua;
Dironle tambin un pedazo de masa de higos secos, y dos hilos de pasas. Y luego que comi, volvi en l su espritu; porque no haba comido pan ni bebido agua en tres das y tres noches.
Y djole David: De quin eres t? y de dnde eres? Y respondi el mozo Egipcio: Yo soy siervo de un Amalecita, y dejme mi amo hoy ha tres das, porque estaba enfermo;
Pues hicimos una incursin  la parte del medioda de Cerethi, y  Jud, y al medioda de Caleb; y pusimos fuego  Siclag.
Y djole David: Me llevars t  esa tropa? Y l dijo: Hazme juramento por Dios que no me matars, ni me entregars en las manos de mi amo, y yo te llevar  esa gente.
Llevlo pues: y he aqu que estaban derramados sobre la haz de toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por toda aquella gran presa que haban tomado de la tierra de los Filisteos, y de la tierra de Jud.
E hirilos David desde aquella maana hasta la tarde del da siguiente: y no escap de ellos ninguno, sino cuatrocientos mancebos, que haban subido en camellos y huyeron.
Y libr David todo lo que los Amalecitas haban tomado: y asimismo libert David  sus dos mujeres.
Y no les falt cosa chica ni grande, as de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les haban tomado: todo lo recobr David.
Tom tambin David todas las ovejas y ganados mayores; y trayndolo todo delante, decan: Esta es la presa de David.<CM>
Y vino David  los doscientos hombres que haban quedado cansados y no haban podido seguir  David,  los cuales haban hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron  recibir  David, y al pueblo que con l estaba. Y como David lleg  la gente, saludles con paz.
Entonces todos los malos y perversos de entre los que haban ido con David, respondieron y dijeron: Pues que no fueron con nosotros, no les daremos de la presa que hemos quitado, sino  cada uno su mujer y sus hijos; los cuales tomen y se vayan.
Y David dijo: No hagis eso, hermanos mos, de lo que nos ha dado Jehov; el cual nos ha guardado, y ha entregado en nuestras manos la caterva que vino sobre nosotros.
Y quin os escuchar en este caso? porque igual parte ha de ser la de los que vienen  la batalla, y la de los que quedan con el bagaje: que partan juntamente.
Y desde aquel da en adelante fu esto puesto por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy.
Y como David lleg  Siclag, envi de la presa  los ancianos de Jud, sus amigos, diciendo: He aqu una bendicin para vosotros, de la presa de los enemigos de Jehov.
A los que estaban en Beth-el, y en Ramoth al medioda, y  los que estaban en Jattir;
Y  los que estaban en Aroer, y en Siphmoth, y  los que estaban en Esthemoa;
Y  los que estaban en Rachl, y  los que estaban en las ciudades de Jerameel, y  los que estaban en las ciudades del Cineo;
Y  los que estaban en Horma, y  los que estaban en Chrasn, y  los que estaban en Athach;
Y  los que estaban en Hebrn, y en todos los lugares donde David haba estado con los suyos.<CM>
LOS Filisteos pues pelearon con Israel, y los de Israel huyeron delante de los Filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa.
Y siguiendo los Filisteos  Sal y  sus hijos, mataron  Jonathn, y  Abinadab, y  Melchsua, hijos de Sal.
Y agravse la batalla sobre Sal, y le alcanzaron los flecheros; y tuvo gran temor de los flecheros.
Entonces dijo Sal  su escudero: Saca tu espada, y psame con ella, porque no vengan estos incircuncisos, y me pasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quera, porque tena gran temor. Entonces tom Sal la espada, y echse sobre ella.
Y viendo su escudero  Sal muerto, l tambin se ech sobre su espada, y muri con l.
As muri Sal en aquel da, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones.
Y los de Israel que eran de la otra parte del valle, y de la otra parte del Jordn, viendo que Israel haba hudo, y que Sal y sus hijos eran muertos, dejaron las ciudades y huyeron; y los Filisteos vinieron y habitaron en ellas.<CM>
Y aconteci el siguiente da, que viniendo los Filisteos  despojar los muertos, hallaron  Sal y  sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa;
Y cortronle la cabeza, y desnudronle las armas; y enviaron  tierra de los Filisteos al contorno, para que lo noticiaran en el templo de sus dolos, y por el pueblo.
Y pusieron sus armas en el templo de Astaroth, y colgaron su cuerpo en el muro de Beth-san.
Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto que los Filisteos hicieron  Sal,
Todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos del muro de Beth-san; y viniendo  Jabes, quemronlos all.
Y tomando sus huesos, sepultronlos debajo de un rbol en Jabes, y ayunaron siete das.<CM>
Y ACONTECIO despus de la muerte de Sal, que vuelto David de la derrota de los Amalecitas, estuvo dos das en Siclag:
Y al tercer da acaeci, que vino uno del campo de Sal, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza: y llegando  David, postrse en tierra,  hizo reverencia.
Y preguntle David: De dnde vienes? Y l respondi: Heme escapado del campo de Israel.
Y David le dijo: Qu ha acontecido? rugote que me lo digas. Y l respondi: El pueblo huy de la batalla, y tambin muchos del pueblo cayeron y son muertos: tambin Sal y Jonathn su hijo murieron.
Y dijo David  aquel mancebo que le daba las nuevas: Cmo sabes que Sal es muerto, y Jonathn su hijo?
Y el mancebo que le daba las nuevas respondi: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hall  Sal que estaba recostado sobre su lanza, y venan tras l carros y gente de  caballo.
Y como l mir atrs, vime y llamme; y yo dije: Heme aqu.
Y l me dijo: Quin eres t? Y yo le respond: Soy Amalecita.
Y l me volvi  decir: Yo te ruego que te pongas sobre m, y me mates, porque me toman angustias, y toda mi alma est an en m.
Yo entonces pseme sobre l, y matlo, porque saba que no poda vivir despus de su cada: y tom la corona que tena en su cabeza, y la ajorca que traa en su brazo, y helas trado ac  mi seor.<CM>
Entonces David trabando de sus vestidos, rompilos; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con l.
Y lloraron y lamentaron, y ayunaron hasta la tarde, por Sal y por Jonathn su hijo, y por el pueblo de Jehov, y por la casa de Israel: porque haban cado  cuchillo.
Y David dijo  aquel mancebo que le haba trado las nuevas: De dnde eres t? Y l respondi: Yo soy hijo de un extranjero, Amalecita.
Y djole David: Cmo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehov?
Entonces llam David uno de los mancebos, y djole: Llega, y mtalo. Y l lo hiri, y muri.
Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues que tu boca atestigu contra ti, diciendo: Yo mat al ungido de Jehov.<CM>
Y endech David  Sal y  Jonathn su hijo con esta endecha.
(Dijo tambin que enseasen al arco  los hijos de Jud. He aqu que est escrito en el libro del derecho:)
Perecido ha la gloria de Israel sobre tus montaas! Cmo han cado los valientes!
No lo denunciis en Gath, No deis las nuevas en las plazas de Ascaln; Porque no se alegren las hijas de los Filisteos, Porque no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
Montes de Gilboa, Ni roco ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seis tierras de ofrendas; Porque all fu desechado el escudo de los valientes, El escudo de Sal, como si no hubiera sido ungido con aceite.
Sin sangre de muertos, sin grosura de valientes, El arco de Jonathn nunca volvi, Ni la espada de Sal se torn vaca.
Sal y Jonathn, amados y queridos en su vida, En su muerte tampoco fueron apartados: Ms ligeros que guilas, Ms fuertes que leones.
Hijas de Israel, llorad sobre Sal, Que os vesta de escarlata en regocijos, Que adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.
Cmo han cado los valientes en medio de la batalla! Jonathn, muerto en tus alturas!
Angustia tengo por ti, hermano mo Jonathn, Que me fuiste muy dulce: Ms maravilloso me fu tu amor, Que el amor de las mujeres.
Cmo han cado los valientes, Y perecieron las armas de guerra!<CM>
DESPUS de esto aconteci que David consult  Jehov, diciendo: Subir  alguna de las ciudades de Jud? Y Jehov le respondi: Sube. Y David torn  decir: A dnde subir? Y l le dijo: A Hebrn.
Y David subi all, y con l sus dos mujeres, Ahinoam Jezreelita y Abigail, la que fu mujer de Nabal del Carmelo.
Y llev tambin David consigo los hombres que con l haban estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrn.
Y vinieron los varones de Jud, y ungieron all  David por rey sobre la casa de Jud. Y dieron aviso  David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron  Sal.
Y envi David mensajeros  los de Jabes de Galaad, dicindoles: Benditos seis vosotros de Jehov, que habis hecho esta misericordia con vuestro seor Sal en haberle dado sepultura.
Ahora pues, Jehov haga con vosotros misericordia y verdad; y yo tambin os har bien por esto que habis hecho.
Esfurcense pues ahora vuestras manos, y sed valientes; pues que muerto Sal vuestro seor, los de la casa de Jud me han ungido por rey sobre ellos.<CM>
Mas Abner hijo de Ner, general de ejrcito de Sal, tom  Is-boseth hijo de Sal,  hzolo pasar al real:
Y alzlo por rey sobre Galaad, y sobre Gessuri, y sobre Jezreel, y sobre Ephraim, y sobre Benjamn, y sobre todo Israel.
De cuarenta aos era Is-boseth hijo de Sal, cuando comenz  reinar sobre Israel; y rein dos aos. Sola la casa de Jud segua  David.
Y fu el nmero de los das que David rein en Hebrn sobre la casa de Jud, siete aos y seis meses.
Y Abner hijo de Ner sali de Mahanaim  Gaban con los siervos de Is-boseth hijo de Sal.
Y Joab hijo de Sarvia, y los siervos de David, salieron y encontrronlos junto al estanque de Gaban: y como se juntaron, parronse los unos de la una parte del estanque, y los otros de la otra.
Y dijo Abner  Joab: Levntense ahora los mancebos, y maniobren delante de nosotros. Y Joab respondi: Levntense.
Entonces se levantaron, y en nmero de doce, pasaron de Benjamn de la parte de Is-boseth hijo de Sal; y doce de los siervos de David.
Y cada uno ech mano de la cabeza de su compaero, y metile su espada por el costado, cayendo as  una; por lo que fu llamado aquel lugar, Helcath-assurim, el cual est en Gaban.
Y hubo aquel da una batalla muy recia, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos de los siervos de David.<CM>
Y estaban all los tres hijos de Sarvia: Joab, y Abisai, y Asael. Este Asael era suelto de pies como un corzo del campo.
El cual Asael sigui  Abner, yendo tras de l sin apartarse  diestra ni  siniestra.
Y Abner mir atrs, y dijo: No eres t Asael? Y l respondi: S.
Entonces Abner le dijo: Aprtate  la derecha   la izquierda, y agrrate alguno de los mancebos, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de l.
Y Abner torn  decir  Asael: Aprtate de en pos de m, porque te herir derribndote en tierra, y despus cmo levantar mi rostro  tu hermano Joab?
Y no queriendo l irse, hirilo Abner con el regatn de la lanza por la quinta costilla, y salile la lanza por las espaldas, y cay all, y muri en aquel mismo sitio. Y todos los que venan por aquel lugar donde Asael haba cado y estaba muerto, se paraban.
Mas Joab y Abisai siguieron  Abner; y psoseles el sol cuando llegaron al collado de Amma, que est delante de Ga, junto al camino del desierto de Gaban.<CM>
Y juntronse los hijos de Benjamn en un escuadrn con Abner, y parronse en la cumbre del collado.
Y Abner di voces  Joab, diciendo: Consumir la espada perpetuamente? no sabes t que al cabo se sigue amargura? hasta cundo no has de decir al pueblo que se vuelvan de seguir  sus hermanos?
Y Joab respondi: Vive Dios que si no hubieras hablado, ya desde esta maana el pueblo hubiera dejado de seguir  sus hermanos.
Entonces Joab toc el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no sigui ms  los de Israel, ni pele ms.
Y Abner y los suyos caminaron por la campia toda aquella noche, y pasando el Jordn cruzaron por todo Bitrn, y llegaron  Mahanaim.
Joab tambin volvi de seguir  Abner, y juntando todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinueve hombres, y Asael.
Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamn y de los de Abner, trescientos y sesenta hombres, que murieron. Tomaron luego  Asael, y sepultronlo en el sepulcro de su padre en Beth-lehem.
Y caminaron toda aquella noche Joab y los suyos, y amaneciles en Hebrn.<CM>
Y HUBO larga guerra entre la casa de Sal y la casa de David; mas David se iba fortificando, y la casa de Sal iba en disminucin.
Y nacieron hijos  David en Hebrn: su primognito fu Ammn, de Ahinoam Jezreelita;
Su segundo Chileab, de Abigail la mujer de Nabal, el del Carmelo; el tercero, Absalm, hijo de Maach, hija de Talmai rey de Gessur:
El cuarto, Adonas hijo de Haggith; el quinto, Saphatas hijo de Abital;
El sexto, Jetream, de Egla mujer de David. Estos nacieron  David en Hebrn.
Y como haba guerra entre la casa de Sal y la de David, aconteci que Abner se esforzaba por la casa de Sal.<CM>
Y haba Sal tenido una concubina que se llamaba Rispa, hija de Aja. Y dijo Is-boseth  Abner: Por qu has entrado  la concubina de mi padre?
Y enojse Abner en gran manera por las palabras de Is-boseth, y dijo: Soy yo cabeza de perros respecto de Jud? Yo he hecho hoy misericordia con la casa de Sal tu padre, con sus hermanos, y con sus amigos, y no te he entregado en las manos de David: y t me haces hoy cargo del pecado de esta mujer?
As haga Dios  Abner y as le aada, si como ha jurado Jehov  David no hiciere yo as con l,
Trasladando el reino de la casa de Sal, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Jud, desde Dan hasta Beer-sebah.
Y l no pudo responder palabra  Abner, porque le tema.
Y envi Abner mensajeros  David de su parte, diciendo: Cya es la tierra? Y que le dijesen: Haz alianza conmigo, y he aqu que mi mano ser contigo para volver  ti  todo Israel.
Y David dijo: Bien; yo har contigo alianza: mas una cosa te pido, y es, que no me vengas  ver sin que primero traigas  Michl la hija de Sal, cuando vinieres  verme.
Despus de esto envi David mensajeros  Is-boseth hijo de Sal, diciendo: Restityeme  mi mujer Michl, la cual yo despos conmigo por cien prepucios de Filisteos.
Entonces Is-boseth envi, y quitla  su marido Paltiel, hijo de Lais.
Y su marido fu con ella, siguindola y llorando hasta Bahurim. Y djole Abner: Anda, vulvete. Entonces l se volvi.
Y habl Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Ayer y antes procurabais que David fuese rey sobre vosotros;
Ahora, pues, hacedlo; porque Jehov ha hablado  David, diciendo: Por la mano de mi siervo David librar  mi pueblo Israel de mano de los Filisteos, y de mano de todos sus enemigos.
Y habl tambin Abner  los de Benjamn: y fu tambin Abner  Hebrn  decir  David todo el parecer de los de Israel y de toda la casa de Benjamn.
Vino pues Abner  David en Hebrn, y con l veinte hombres: y David hizo banquete  Abner y  los que con l haban venido.
Y dijo Abner  David: Yo me levantar  ir, y juntar  mi seor el rey  todo Israel, para que hagan contigo alianza, y t reines como deseas. David despidi luego  Abner, y l se fu en paz.<CM>
Y he aqu los siervos de David y Joab, que venan del campo, y traan consigo gran presa. Mas Abner no estaba con David en Hebrn, que ya lo haba l despedido, y l se haba ido en paz.
Y luego que lleg Joab y todo el ejrcito que con l estaba, fu dado aviso  Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y l le ha despedido, y se fu en paz.
Entonces Joab vino al rey, y djole: Qu has hecho? He aqu habase venido Abner  ti; por qu pues lo dejaste que se fuse?
Sabes t que Abner hijo de Ner ha venido para engaarte, y  saber tu salida y tu entrada, y por entender todo lo que t haces?
Y salindose Joab de con David, envi mensajeros tras Abner, los cuales le volvieron desde el pozo de Sira, sin saberlo David.
Y como Abner volvi  Hebrn, apartlo Joab al medio de la puerta, hablando con l blandamente, y all le hiri por la quinta costilla,  causa de la muerte de Asael su hermano, y muri.
Cuando David supo despus esto, dijo: Limpio estoy yo y mi reino, por Jehov, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner.
Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con bculo, ni quien muera  cuchillo, ni quien tenga falta de pan.
Joab pues y Abisai su hermano mataron  Abner, porque l haba muerto  Asael, hermano de ellos en la batalla de Gaban.
Entonces dijo David  Joab, y  todo el pueblo que con l estaba: Romped vuestros vestidos, y ceos de sacos, y haced duelo delante de Abner. Y el rey iba detrs del fretro.
Y sepultaron  Abner en Hebrn: y alzando el rey su voz, llor junto al sepulcro de Abner; y llor tambin todo el pueblo.
Y endechando el rey al mismo Abner, deca: Muro Abner como muere un villano?
Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos: Caste como los que caen delante de malos hombres. Y todo el pueblo volvi  llorar sobre l.
Y como todo el pueblo viniese  dar de comer pan  David siendo an de da, David jur, diciendo: As me haga Dios y as me aada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan,  otra cualquier cosa.
Spolo as todo el pueblo, y plugo en sus ojos; porque todo lo que el rey haca pareca bien en ojos de todo el pueblo.
Y todo el pueblo y todo Israel entendieron aquel da, que no haba venido del rey que Abner hijo de Ner muriese.
Y el rey dijo  sus siervos: No sabis que ha cado hoy en Israel un prncipe, y grande?
Que yo ahora an soy tierno rey ungido; y estos hombres, los hijos de Sarvia, muy duros me son: Jehov d el pago al que mal hace, conforme  su malicia.<CM>
LUEGO que oy el hijo de Sal que Abner haba sido muerto en Hebrn, las manos se le descoyuntaron, y fu atemorizado todo Israel.
Y tena el hijo de Sal dos varones, los cuales eran capitanes de compaa, el nombre de uno era Baana, y el del otro Rechb, hijos de Rimmn Beerothita, de los hijos de Benjamn: (porque Beeroth era contada con Benjamn;
Estos Beerothitas se haban hudo  Gittaim, y haban sido peregrinos all hasta entonces.)
Y Jonathn, hijo de Sal, tena un hijo lisiado de los pies de edad de cinco aos: que cuando la noticia de la muerte de Sal y de Jonathn vino de Jezreel, tomle su ama y huy; y como iba huyendo con celeridad, cay el nio y qued cojo. Su nombre era Mephi-boseth.
Los hijos pues de Rimmn Beerothita, Rechb y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del da en casa de Is-boseth, el cual estaba durmiendo en su cmara la siesta.
Entonces entraron ellos en medio de la casa en hbito de mercaderes de grano, y le hirieron en la quinta costilla. Escapronse luego Rechb y Baana su hermano;
Pues como entraron en la casa, estando l en su cama en su cmara de dormir, lo hirieron y mataron, y cortronle la cabeza, y habindola tomado, caminaron toda la noche por el camino de la campia.
Y trajeron la cabeza de Is-boseth  David en Hebrn, y dijeron al rey: He aqu la cabeza de Is-boseth hijo de Sal tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehov ha vengado hoy  mi seor el rey, de Sal y de su simiente.<CM>
Y David respondi  Rechb y  su hermano Baana, hijos de Rimmn Beerothita, y djoles: Vive Jehov que ha redimido mi alma de toda angustia,
Que cuando uno me di nuevas, diciendo: He aqu Sal es muerto imaginndose que traa buenas nuevas, yo lo prend, y le mat en Siclag en pago de la nueva.
Cunto ms  los malos hombres que mataron  un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora pues, no tengo yo de demandar su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra?
Entonces David mand  los mancebos, y ellos los mataron, y cortronles las manos y los pies, y colgronlos sobre el estanque, en Hebrn. Luego tomaron la cabeza de Is-boseth, y enterrronla en el sepulcro de Abner en Hebrn.<CM>
Y VINIERON todas las tribus de Israel  David en Hebrn, y hablaron, diciendo: He aqu nosotros somos tus huesos y t carne.
Y aun ayer y antes, cuando Sal reinaba sobre nosotros, t sacabas y volvas  Israel. Adems Jehov te ha dicho: T apacentars  mi pueblo Israel, y t sers sobre Israel prncipe.
Vinieron pues todos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y el rey David hizo con ellos alianza en Hebrn delante de Jehov; y ungieron  David por rey sobre Israel.
Era David de treinta aos cuando comenz  reinar, y rein cuarenta aos.
En Hebrn rein sobre Jud siete aos y seis meses: y en Jerusalem rein treinta y tres aos sobre todo Israel y Jud.<CM>
Entonces el rey y los suyos fueron  Jerusalem al Jebuseo que habitaba en la tierra; el cual habl  David, diciendo: T no entrars ac, si no echares los ciegos y los cojos; diciendo: No entrar ac David.
Empero David tom la fortaleza de Sin, la cual es la ciudad de David.
Y dijo David aquel da: Quin llegar hasta las canales, y herir al Jebuseo, y  los cojos y ciegos,  los cuales el alma de David aborrece? Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrar en casa.
Y David mor en la fortaleza y psole por nombre la Ciudad de David: y edific alrededor, desde Millo para adentro.
Y David iba creciendo y aumentndose, y Jehov Dios de los ejrcitos era con l.<CM>
E Hiram rey de Tiro envi tambin embajadores  David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David.
Y entendi David que Jehov le haba confirmado por rey sobre Israel, y que haba ensalzado su reino por amor de su pueblo Israel.
Y tom David ms concubinas y mujeres de Jerusalem despus que vino de Hebrn, y nacironle ms hijos  hijas.
Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalem: Sammua, y Sobab, y Nathn, y Salomn,
E Ibhar, y Elisua, y Nepheg,
Y Japhia, y Elisama, y Eliada, y Eliphelet.<CM>
Y oyendo los Filisteos que haban ungido  David por rey sobre Israel, todos los Filisteos subieron  buscar  David: lo cual como David oy, vino  la fortaleza.
Y vinieron los Filisteos, y extendironse por el valle de Raphaim.
Entonces consult David  Jehov, diciendo: Ir contra los Filisteos? los entregars en mis manos? Y Jehov respondi  David: Ve, porque ciertamente entregar los Filisteos en tus manos.
Y vino David  Baal-perasim, y all los venci David, y dijo: Rompi Jehov mis enemigos delante de m, como quien rompe aguas. Y por esto llam el nombre de aquel lugar Baal-perasim.
Y dejaron all sus dolos, los cuales quem David y los suyos.
Y los Filisteos tornaron  venir, y extendironse en el valle de Raphaim.
Y consultando David  Jehov, l le respondi: No subas; mas rodalos, y vendrs  ellos por delante de los morales:
Y cuando oyeres un estruendo que ir por las copas de los morales, entonces te movers; porque Jehov saldr delante de ti  herir el campo de los Filisteos.
Y David lo hizo as, como Jehov se lo haba mandado;  hiri  los Filisteos desde Gabaa hasta llegar  Gaza.<CM>
Y DAVID torn  juntar todos los escogidos de Israel, treinta mil.
Y levantse David, y fu con todo el pueblo que tena consigo, de Baal de Jud, para hacer pasar de all el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehov de los ejrcitos, que mora en ella entre los querubines.
Y pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y llevronla de la casa de Abinadab, que estaba en Gabaa: y Uzza y Ahio, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab que estaba en Gabaa, con el arca de Dios, Ahio iba delante del arca.
Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehov con toda suerte de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, adufes, flautas y cmbalos.<CM>
Y cuando llegaron  la era de Nachn, Uzza extendi la mano al arca de Dios, y tvola; porque los bueyes daban sacudidas.
Y el furor de Jehov se encendi contra Uzza,  hirilo all Dios por aquella temeridad, y cay all muerto junto al arca de Dios.
Y entristecise David por haber herido Jehov  Uzza: y fu llamado aquel lugar Prez-uzza, hasta hoy.
Y temiendo David  Jehov aquel da, dijo: Cmo ha de venir  m el arca de Jehov?
No quiso pues David traer  s el arca de Jehov  la ciudad de David; mas llevla David  casa de Obed-edom Getheo.
Y estuvo el arca de Jehov en casa de Obed-edom Getheo tres meses: y bendijo Jehov  Obed-edom y  toda su casa.<CM>
Y fu dado aviso al rey David, diciendo: Jehov ha bendecido la casa de Obed-edom, y todo lo que tiene,  causa del arca de Dios. Entonces David fu, y trajo el arca de Dios de casa de Obed-edom  la ciudad de David con alegra.
Y como los que llevaban el arca de Dios haban andado seis pasos, sacrificaban un buey y un carnero grueso.
Y David saltaba con toda su fuerza delante de Jehov; y tena vestido David un ephod de lino.
As David y toda la casa de Israel llevaban el arca de Jehov con jbilo y sonido de trompeta.
Y como el arca de Jehov lleg  la ciudad de David, aconteci que Michl hija de Sal mir desde una ventana, y vi al rey David que saltaba con toda su fuerza delante de Jehov: y menosprecile en su corazn.
Metieron pues el arca de Jehov, y pusironla en su lugar en medio de una tienda que David le haba tendido: y sacrific David holocaustos y pacficos delante de Jehov.
Y como David hubo acabado de ofrecer los holocaustos y pacficos, bendijo al pueblo en el nombre de Jehov de los ejrcitos.
Y reparti  todo el pueblo, y  toda la multitud de Israel, as  hombres como  mujeres,  cada uno una torta de pan, y un pedazo de carne, y un frasco de vino. Y fuse todo el pueblo, cada uno  su casa.<CM>
Volvi luego David para bendecir su casa: y saliendo Michl  recibir  David, dijo: Cun honrado ha sido hoy el rey de Israel, desnudndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se desnudara un juglar!
Entonces David respondi  Michl: Delante de Jehov, que me eligi ms bien que  tu padre y  toda su casa, mandndome que fuese prncipe sobre el pueblo de Jehov, sobre Israel, danzar delante de Jehov.
Y aun me har ms vil que esta vez, y ser bajo  mis propios ojos; y delante de las criadas que dijiste, delante de ellas ser honrado.
Y Michl hija de Sal nunca tuvo hijos hasta el da de su muerte.<CM>
Y ACONTECIO que, estando ya el rey asentado en su casa, despus que Jehov le haba dado reposo de todos sus enemigos en derredor,
Dijo el rey al profeta Nathn: Mira ahora, yo moro en edificios de cedro, y el arca de Dios est entre cortinas.
Y Nathn dijo al rey: Anda, y haz todo lo que est en tu corazn, que Jehov es contigo.<CM>
Y aconteci aquella noche, que fu palabra de Jehov  Nathn, diciendo:
Ve y di  mi siervo David: As ha dicho Jehov: T me has de edificar casa en que yo more?
Ciertamente no he habitado en casas desde el da que saqu  los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que anduve en tienda y en tabernculo.
Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, he hablado palabra en alguna de las tribus de Israel,  quien haya mandado que apaciente mi pueblo de Israel, para decir: Por qu no me habis edificado casa de cedros?
Ahora pues, dirs as  mi siervo David: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Yo te tom de la majada, de detrs de las ovejas, para que fueses prncipe sobre mi pueblo, sobre Israel;
Y he sido contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he talado todos tus enemigos, y te he hecho nombre grande, como el nombre de los grandes que son en la tierra.
Adems yo fijar lugar  mi pueblo Israel; yo lo plantar, para que habite en su lugar, y nunca ms sea removido, ni los inicuos le aflijan ms, como antes,
Desde el da que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y yo te dar descanso de todos tus enemigos. Asimimso Jehov te hace saber, que l te quiere hacer casa.
Y cuando tus das fueren cumplidos, y durmieres con tus padres, yo establecer tu simiente despus de ti, la cual proceder de tus entraas, y asegurar su reino.
El edificar casa  mi nombre, y yo afirmar para siempre el trono de su reino.
Yo le ser  l padre, y l me ser  m hijo. Y si l hiciere mal, yo le castigar con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;
Empero mi misericordia no se apartar de l, como la apart de Sal, al cual quit de delante de ti.
Y ser afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro; y tu trono ser estable eternalmente.
Conforme  todas estas palabras, y conforme  toda esta visin, as habl Nathn  David.<CM>
Y entr el rey David, y psose delante de Jehov, y dijo: Seor Jehov, Quin soy yo, y qu es mi casa, para que t me traigas hasta aqu?
Y aun te ha parecido poco esto, Seor Jehov, pues que tambin has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. Es se el modo de obrar del hombre, Seor Jehov?
Y qu ms puede aadir David hablando contigo? T pues conoces tu siervo, Seor Jehov.
Todas estas grandezas has obrado por tu palabra y conforme  tu corazn, hacindolas saber  tu siervo.
Por tanto t te has engrandecido, Jehov Dios: por cuanto no hay como t, ni hay Dios fuera de ti, conforme  todo lo que hemos odo con nuestros odos.
Y quin como tu pueblo, como Israel, en la tierra? una gente por amor de la cual Dios fuese  redimrsela por pueblo, y le pusiese nombre,  hiciese por vosotros, oh Israel, grandes y espantosas obras en tu tierra, por amor de tu pueblo, oh Dios, que t redimiste de Egipto, de las gentes y de sus dioses?
Porque t te has confirmado  tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre: y t, oh Jehov, fuiste  ellos por Dios.
Ahora pues, Jehov Dios, la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, despirtala para siempre, y haz conforme  lo que has dicho.
Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y dgase: Jehov de los ejrcitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti.
Porque t, Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, revelaste al odo de tu siervo, diciendo: Yo te edificar casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazn para hacer delante de ti esta splica.
Ahora pues, Jehov Dios, t eres Dios, y tus palabras sern firmes, ya que has dicho  tu siervo este bien.
Tenlo pues ahora  bien, y bendice la casa de tu siervo, para que perpetuamente permanezca delante de ti: pues que t, Jehov Dios, lo has dicho, y con tu bendicin ser bendita la casa de tu siervo para siempre.<CM>
DESPUS de esto aconteci, que David hiri  los Filisteos, y los humill: y tom David  Methegamma de mano de los Filisteos.
Hiri tambin  los de Moab, y midilos con cordel, hacindolos echar por tierra; y midi con dos cordeles para muerte, y un cordel entero para vida; y fueron los Moabitas siervos debajo de tributo.
Asimismo hiri David  Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, yendo l  extender su trmino hasta el ro de Eufrates.
Y tom David de ellos mil y setecientos de  caballo, y veinte mil hombres de  pie; y desjarret David los caballos de todos los carros, excepto cien carros de ellos que dej.
Y vinieron los Siros de Damasco  dar ayuda  Hadad-ezer rey de Soba; y David hiri de los Siros veinte y dos mil hombres.
Puso luego David guarnicin en Siria la de Damasco, y fueron los Siros siervos de David sujetos  tributo. Y Jehov guard  David donde quiere que fu.
Y tom David los escudos de oro que traan los siervos de Hadad-ezer, y llevlos  Jerusalem.
Asimismo de Beta y de Beeroth, ciudades de Hadad-ezer, tom el rey David gran copia de metal.<CM>
Entonces oyendo Toi, rey de Hamath, que David haba herido todo el ejrcito de Hadad-ezer,
Envi Toi  Joram su hijo al rey David,  saludarle pacficamente y  bendecirle, porque haba peleado con Hadad-ezer y lo haba vencido: porque Toi era enemigo de Hadad-ezer. Y Joram llevaba en su mano vasos de plata, y vasos de oro, y de metal;
Los cuales el rey David dedic  Jehov, con la plata y el oro que tena dedicado de todas las naciones que haba sometido:
De los Siros, de los Moabitas, de los Ammonitas, de los Filisteos, de los Amalecitas, y del despojo de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba.
Y gan David fama cuando, volviendo de la rota de los Siros, hiri diez y ocho mil hombres en el valle de la sal.
Y puso guarnicin en Edom, por toda Edom puso guarnicin; y todos los Idumeos fueron siervos de David. Y Jehov guard  David por donde quiera que fu.<CM>
Y rein David sobre todo Israel; y haca David derecho y justicia  todo su pueblo.
Y Joab hijo de Sarvia era general de su ejrcito; y Josaphat hijo de Ahilud, canciller;
Y Sadoc hijo de Ahitud, y Ahimelech hijo de Abiathar, eran sacerdotes; y Seraa era escriba;
Y Benaha hijo de Joiada, era sobre los Ceretheos y Peletheos; y los hijos de David eran los prncipes.<CM>
Y DIJO David: Ha quedado alguno de la casa de Sal,  quien haga yo misericordia por amor de Jonathn?
Y haba un siervo de la casa de Sal, que se llamaba Siba, al cual como llamaron que viniese  David, el rey le dijo: Eres t Siba? Y l respondi: Tu siervo.
Y el rey dijo: No ha quedado nadie de la casa de Sal,  quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondi al rey: Aun ha quedado un hijo de Jonathn, lisiado de los pies.
Entonces el rey le dijo: Y se dnde est? Y Siba respondi al rey: He aqu, est en casa de Machr hijo de Amiel, en Lodebar.
Y envi el rey David, y tomlo de casa de Machr hijo de Amiel, de Lodebar.
Y venido Mephi-boseth, hijo de Jonathn hijo de Sal,  David, postrse sobre su rostro,  hizo reverencia. Y dijo David: Mephi-boseth. Y l respondi: He aqu tu siervo.
Y djole David: No tengas temor, porque yo  la verdad har contigo misericordia por amor de Jonathn tu padre, y te har volver todas las tierras de Sal tu padre; y t comers siempre pan  mi mesa.
Y l inclinndose, dijo: Quin es tu siervo, para que mires  un perro muerto como yo?<CM>
Entonces el rey llam  Siba, siervo de Sal, y djole: Todo lo que fu de Sal y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu seor.
T pues le labrars las tierras, t con tus hijos, y tus siervos, y encerrars los frutos, para que el hijo de tu Seor tenga con qu mantenerse; y Mephi-boseth el hijo de tu seor tenga con qu mantenerse; y Mephi-boseth el hijo de tu seor comer siempre pan  mi mesa. Y tena Siba quince hijos y veinte siervos.
Y respondi Siba al rey: Conforme  todo lo que ha mandado mi Seor el rey  su siervo, as lo har tu siervo. Mephi-boseth, dijo el rey, comer  mi mesa, como uno de los hijos del rey.
Y tena Mephi-boseth un hijo pequeo, que se llamaba Mich. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mephi-boseth.
Y moraba Mephi-boseth en Jerusalem, porque coma siempre  la mesa del rey; y era cojo de ambos pies.<CM>
DESPUS de esto aconteci, que muri el rey de los hijos de Ammn: y rein en lugar suyo Hann su hijo.
Y dijo David: Yo har misericordia con Hann hijo de Naas, como su padre la hizo conmigo. Y envi David sus siervos  consolarlo por su padre. Mas llegados los siervos de David  la tierra de los hijos de Ammn,
Los prncipes de los hijos de Ammn dijeron  Hann su seor: Te parece que por honrar David  tu padre te ha enviado consoladores? no ha enviado David sus siervos  ti por reconocer  inspeccionar la ciudad, para destruirla?
Entonces Hann tom los siervos de David, y raples la mitad de la barba, y cortles los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y despachlos.
Lo cual como fu hecho saber  David, envi  encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey hizo decir les: Estaos en Jeric hasta que os vuelva  nacer la barba, y entonces regresaris.<CM>
Y viendo los hijos de Ammn que se haban hecho odiosos  David, enviaron los hijos de Ammn y tomaron  sueldo  los Siros de la casa de Rehob, y  los Siros de Soba, veinte mil hombres de  pie: y del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres.
Lo cual como oy David, envi  Joab con todo el ejrcito de los valientes.
Y saliendo los hijos de Ammn, ordenaron sus escuadrones  la entrada de la puerta: mas los Siros de Soba, y de Rehob, y de Is-tob, y de Maaca, estaban de por s en le campo.
Viendo pues Joab que haba escuadrones delante y detrs de l, entresac de todos los escogidos de Israel, y psose en orden contra los Siros.
Entreg luego lo que qued del pueblo en mano de Abisai su hermano, y psolo en orden para encontrar  los Ammonitas.
Y dijo: Si los Siros me fueren superiores, t me ayudars; y si los hijos de Ammn pudieren ms que t, yo te dar ayuda.
Esfurzate, y esforcmonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios: y haga Jehov lo que bien le pareciere.
Y acercse Joab, y el pueblo que con l estaba, para pelear con los Siros; mas ellos huyeron delante de l.
Entonces los hijos de Ammn, viendo que los Siros haban hudo, huyeron tambin ellos delante de Abisai, y entrronse en la ciudad. Y volvi Joab de los hijos de Ammn, y vnose  Jerusalem.<CM>
Mas viendo los Siros que haban cado delante de Israel, tornronse  juntar.
Y envi Hadad-ezer, y sac los Siros que estaban de la otra parte del ro, los cuales vinieron  Helam, llevando por jefe  Sobach general del ejrcito de Hadad-ezer.
Y como fu dado aviso  David, junt  todo Israel, y pasando el Jordn vino  Helam: y los Siros se pusieron en orden contra David, y pelearon con l.
Mas los Siros huyeron delante de Israel:  hiri David de los Siros la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de  caballo: hiri tambin  Sobach general del ejrcito, y muri all.
Viendo pues todos los reyes que asistan  Hadad-ezer, como haban ellos sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel, y sirvironle; y de all adelante temieron los Siros de socorrer  los hijos de Ammn.<CM>
Y ACONTECIO  la vuelta de un ao, en el tiempo que salen los reyes  la guerra, que David envi  Joab, y  sus siervos con l, y  todo Israel; y destruyeron  los Ammonitas, y pusieron cerco  Rabba: mas David se qued en Jerusalem.
Y acaeci que levantndose David de su cama  la hora de la tarde, pasebase por el terrado de la casa real, cuando vi desde el terrado una mujer que se estaba lavando, la cual era muy hermosa.
Y envi David  preguntar por aquella mujer, y dijronle: Aquella es Bath-sheba hija de Eliam, mujer de Ura Hetheo.
Y envi David mensajeros, y tomla: y as que hubo entrado  l, l durmi con ella. Purificse luego ella de su inmundicia, y se volvi  su casa.
Y concibi la mujer, y envilo  hacer saber  David, diciendo: Yo estoy embarazada.<CM>
Entonces David envi  decir  Joab: Envame  Ura Hetheo. Y envilo Joab  David.
Y como Ura vino  l, preguntle David por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y asimismo de la guerra.
Despus dijo David  Ura: Desciende  tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Ura de casa del rey, vino tras de l comida real.
Mas Ura durmi  la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su seor, y no descendi  su casa.
E hicieron saber esto  David, diciendo: Ura no ha descendido  su casa. Y dijo David  Ura: No has venido de camino? por qu pues no descendiste  tu casa?
Y Ura respondi  David: El arca,  Israel y Jud, estn debajo de tiendas; y mi seor Joab, y los siervos de mi seor sobre la haz del campo: y haba yo de entrar en mi casa para comer y beber, y  dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no har tal cosa.
Y David dijo  Ura: Estte aqu an hoy, y maana te despachar. Y quedse Ura en Jerusalem aquel da y el siguiente.
Y David lo convid,  hzole comer y beber delante de s, hasta embriagarlo. Y l sali  la tarde  dormir en su cama con los siervos de su seor; mas no descendi  su casa.<CM>
Venida la maana, escribi David  Joab una carta, la cual envi por mano de Ura.
Y escribi en la carta, diciendo: Poned  Ura delante de la fuerza de la batalla, y desamparadle, para que sea herido y muera.
As fu que cuando Joab cerc la ciudad, puso  Ura en el lugar donde saba que estaban los hombres ms valientes.
Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon con Joab, y cayeron algunos del pueblo de los siervos de David; y muri tambin Ura Hetheo.
Entonces envi Joab,  hizo saber  David todos los negocios de la guerra.
Y mand al mensajero, diciendo: Cuando acabares de contar al rey todos los negocios de la guerra,
Si el rey comenzare  enojarse, y te dijere: Por qu os acercasteis  la ciudad peleando? no sabais lo que suelen arrojar del muro?
Quin hiri  Abimelech hjo de Jerobaal? no ech una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y muri en Thebes? por qu os llegasteis al muro?: entonces t le dirs: Tambin tu siervo Ura Hetheo es muerto.
Y fu el mensajero, y llegando, cont  David todas las cosas  que Joab le haba enviado.
Y dijo el mensajero  David: Prevalecieron contra nosotros los hombres, que salieron  nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta;
Pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y muri tambin tu siervo Ura Hetheo.
Y David dijo al mensajero: Dirs as  Joab: No tengas pesar de esto, que de igual y semejante manera suele consumir la espada: esfuerza la batalla contra la ciudad, hasta que la rindas. Y t alintale.
Y oyendo la mujer de Ura que su marido Ura era muerto, hizo duelo por su marido.
Y pasado el luto, envi David y recogila  su casa: y fu ella su mujer, y parile un hijo. Mas esto que David haba hecho, fu desagradable  los ojos de Jehov.<CM>
Y ENVIO Jehov  Nathn  David, el cual viniendo  l, djole: Haba dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
El rico tena numerosas ovejas y vacas:
Mas el pobre no tena ms que una sola cordera, que l haba comprado y criado, y que haba crecido con l y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado, y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno: y tenala como  una hija.
Y vino uno de camino al hombre rico; y l no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar al caminante que le haba venido, sino que tom la oveja de aquel hombre pobre, y aderezla para aqul que le haba venido.
Entonces se encendi el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo  Nathn: Vive Jehov, que el que tal hizo es digno de muerte.
Y que l debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo esta tal cosa, y no tuvo misericordia.
Entonces dijo Nathn  David: T eres aquel hombre. As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Yo te ung por rey sobre Israel, y te libr de la mano de Sal;
Yo te d la casa de tu seor, y las mujeres de tu seor en tu seno: dems de esto te d la casa de Israel y de Jud; y si esto es poco, yo te aadir tales y tales cosas.
Por qu pues tuviste en poco la palabra de Jehov, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Ura Hetheo heriste  cuchillo, y tomaste por tu mujer  su mujer, y  l mataste con el cuchillo de los hijos de Ammn.
Por lo cual ahora no se apartar jams de tu casa la espada; por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Ura Hetheo para que fuese tu mujer.
As ha dicho Jehov: He aqu yo levantar sobre ti el mal de tu misma casa, y tomar tus mujeres delante de tus ojos, y las dar  tu prjimo, el cual yacer con tus mujeres  la vista de este sol.
Porque t lo hiciste en secreto; mas yo har esto delante de todo Israel, y delante del sol.
Entonces dijo David  Nathn: Pequ contra Jehov. Y Nathn dijo  David: Tambin Jehov ha remitido tu pecado: no morirs.
Mas por cuanto con este negocio hiciste blasfemar  los enemigos de Jehov, el hijo que te ha nacido morir ciertamente.<CM>
Y Nathn se volvi  su casa. Y Jehov hiri al nio que la mujer de Ura haba parido  David, y enferm gravemente.
Entonces rog David  Dios por el nio; y ayun David, recogise, y pas la noche acostado en tierra.
Y levantndose los ancianos de su casa fueron  l para hacerlo levantar de tierra; mas l no quiso, ni comi con ellos pan.
Y al sptimo da muri el nio; pero sus siervos no osaban hacerle saber que el nio era muerto, diciendo entre s: Cuando el nio aun viva, le hablbamos, y no quera oir nuestra voz: pues cunto ms mal le har, si le dijremos que el nio es muerto?
Mas David viendo  sus siervos hablar entre s, entendi que el nio era muerto; por lo que dijo David  sus siervos: Es muerto el nio? Y ellos respondieron: Muerto es.
Entonces David se levant de tierra, y lavse y ungise, y mud sus ropas, y entr  la casa de Jehov, y ador. Y despus vino  su casa, y demand, y pusironle pan, y comi.
Y dijronle sus siervos: Qu es esto que has hecho? Por el nio, viviendo an, ayunabas y llorabas; y l muerto, levantstete y comiste pan.
Y l respondi: Viviendo an el nio, yo ayunaba y lloraba, diciendo: Quin sabe si Dios tendr compasin de m, por manera que viva el nio?
Mas ahora que ya es muerto, para qu tengo de ayunar? podr yo hacerle volver? Yo voy  l, mas l no volver  m.
Y consol David  Bath-sheba su mujer, y entrando  ella, durmi con ella; y pari un hijo, y llam su nombre Salomn, al cual am Jehov:
Que envi por mano de Nathn profeta, y llam su nombre Jedidiah,  causa de Jehov.<CM>
Y Joab peleaba contra Rabba de los hijos de Ammn, y tom la ciudad real.
Entonces envi Joab mensajeros  David, diciendo: Yo he peleado contra Rabba, y he tomado la ciudad de las aguas.
Junta pues ahora el pueblo que queda, y asienta campo contra la ciudad, y tmala; porque tomando yo la ciudad, no se llame de mi nombre.
Y juntando David todo el pueblo fu contra Rabba, y combatila, y tomla.
Y tom la corona de su rey de su cabeza, la cual pesaba un talento de oro, y tena piedras preciosas; y fu puesta sobre la cabeza de David. Y trajo muy grande despojo de la ciudad.
Sac adems el pueblo que estaba en ella, y psolo debajo de sierras, y de trillos de hierro, y de hachas de hierro;  hzolos pasar por hornos de ladrillos: y lo mismo hizo  todas las ciudades de los hijos de Ammn. Volvise luego David con todo el pueblo  Jerusalem.<CM>
ACONTECIO despus de esto, que teniendo Absalom hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Thamar, enamorse de ella Amnn hijo de David.
Y estaba Amnn angustiado hasta enfermar, por Thamar su hermana: porque por ser ella virgen, pareca  Amnn que sera cosa dificultosa hacerle algo.
Y Amnn tena un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David: y era Jonadab hombre muy astuto.
Y ste le dijo: Hijo del rey, por qu de da en da vas as enflaqueciendo? no me lo descubrirs  m? Y Amnn le respondi: Yo amo  Thamar la hermana de Absalom mi hermano.
Y Jonadab le dijo: Acustate en tu cama, y finge que ests enfermo; y cuando tu padre viniere  visitarte, dile: Rugote que venga mi hermana Thamar, para que me conforte con alguna comida, y aderece delante de m alguna vianda, para que viendo yo, la coma de su mano.
Acostse pues Amnn, y fingi que estaba enfermo, y vino el rey:  visitarle: y dijo Amnn al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Thamar, y haga delante de m dos hojuelas, que coma yo de su mano.
Y David envi  Thamar  su casa, diciendo: Ve ahora  casa de Amnn tu hermano, y hazle de comer.
Y fu Thamar  casa de su hermano Amnn, el cual estaba acostado; y tom harina, y amas  hizo hojuelas delante de l, y aderezlas.
Tom luego la sartn, y saclas delante de l: mas l no quiso comer. Y dijo Amnn: Echad fuera de aqu  todos. Y todos se salieron de all.
Entonces Amnn dijo  Thamar: Trae la comida  la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Thamar las hojuelas que haba aderezado, llevlas  su hermano Amnn  la alcoba.
Y como ella se las puso delante para que comiese, l trab de ella, dicindole: Ven, hermana ma acustate conmigo.
Ella entonces le respondi: No, hermano mo, no me hagas fuerza; porque no se ha de hacer as con Israel. No hagas tal desacierto.
Porque, dnde ira yo con mi deshonra? Y aun t seras estimado como uno de los perversos en Israel. Rugote pues ahora que hables al rey, que no me negar  ti.
Mas l no la quiso oir; antes pudiendo ms que ella la forz, y echse con ella.
Aborrecila luego Amnn de tan grande aborrecimiento, que el odio con que la aborreci fu mayor que el amor con que la haba amado. Y djole Amnn: Levntate y vete.
Y ella le respondi: No es razn; mayor mal es ste de echarme, que el que me has hecho. Mas l no la quiso oir:
Antes llamando su criado que le serva dijo: Echame sta all fuera, y tras ella cierra la puerta.
Y tena ella sobre s una ropa de colores, traje que las hijas vrgenes de los reyes vestan. Echla pues fuera su criado, y cerr la puerta tras ella.
Entonces Thamar tom ceniza, y esparcila sobre su cabeza, y rasg su ropa de colores de que estaba vestida, y puestas sus manos sobre su cabeza, fuse gritando.
Y djole su hermano Absalom: Ha estado contigo tu hermano Amnn? Pues calla ahora, hermana ma: tu hermano es; no pongas tu corazn en este negocio. Y quedse Thamar desconsolada en casa de Absalom su hermano.<CM>
Y luego que el rey David oy todo esto, fu muy enojado.
Mas Absalom no habl con Amnn ni malo ni bueno, bien que Absalom aborreca  Amnn, porque haba forzado  Thamar su hermana.
Y aconteci pasados dos aos, que Absalom tena esquiladores en Bala-hasor, que est junto  Ephraim; y convid Absalom  todos los hijos del rey.
Y vino Absalom al rey, y djole: He aqu, tu siervo tiene ahora esquiladores: yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo.
Y respondi el rey  Absalom: No, hijo mo, no vamos todos, porque no te hagamos costa. Y aunque porfi con l, no quiso ir, mas bendjolo.
Entonces dijo Absalom: Si no, rugote que venga con nosotros Amnn mi hermano. Y el rey le respondi: Para qu ha de ir contigo?
Y como Absalom lo importunase, dej ir con l  Amnn y  todos los hijos del rey.
Y haba Absalom dado orden  sus criados, diciendo: Ahora bien, mirad cuando el corazn de Amnn estar alegre del vino, y en dicindoos yo: Herid  Amnn, entonces matadle, y no temis; que yo os lo he mandado. Esforzaos pues, y sed valientes.
Y los criados de Absalom hicieron con Amnn como Absalom lo haba mandado. Levantronse luego todos los hijos del rey, y subieron todos en sus mulos, y huyeron.<CM>
Y estando an ellos en el camino, lleg  David el rumor que deca: Absalom ha muerto  todos los hijos del rey, que ninguno de ellos ha quedado.
Entonces levantndose David, rasg sus vestidos, y echse en tierra, y todos sus criados, rasgados sus vestidos, estaban delante.
Y Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habl y dijo: No diga mi seor que han muerto  todos los jvenes hijos del rey, que slo Amnn es muerto: porque en boca de Absalom estaba puesto desde el da que Amnn forz  Thamar su hermana.
Por tanto, ahora no ponga mi seor el rey en su corazn esa voz que dice: Todos los hijos del rey son muertos: porque slo Amnn es muerto.
Absalom huy luego. Entre tanto, alzando sus ojos el mozo que estaba en atalaya, mir, y he aqu mucho pueblo que vena  sus espaldas por el camino de hacia el monte.
Y dijo Jonadab al rey: He all los hijos del rey que vienen: es as como tu siervo ha dicho.
Y como l acab de hablar, he aqu los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y tambin el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos.
Mas Absalom huy, y fuse  Talmai hijo de Amiud, rey de Gessur. Y David lloraba por su hijo todos los das.
Y despus que Absalom huy y se fu  Gessur, estuvo all tres aos.
Y el rey David dese ver  Absalom: porque ya estaba consolado acerca de Amnn que era muerto.<CM>
Y CONOCIENDO Joab hijo de Sarvia, que el corazn del rey estaba por Absalom,
Envi Joab  Tecoa, y tom de all una mujer astuta, y djole: Yo te ruego que te enlutes, y te vistas de ropas de luto, y no te unjas con leo, antes s como mujer que ha mucho tiempo que trae luto por algn muerto;
Y entrando al rey, habla con l de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.
Entr pues aquella mujer de Tecoa al rey, y postrndose en tierra sobre su rostro hizo reverencia, y dijo: Oh rey, salva.
Y el rey dijo: Qu tienes? Y ella respondi: Yo  la verdad soy una mujer viuda y mi marido es muerto.
Y tu sierva tena dos hijos y los dos rieron en el campo; y no habiendo quien los despartiese, hiri el uno al otro, y matlo.
Y he aqu toda la parentela se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mat  su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano  quien l mat, y quitemos tambin el heredero. As apagarn el ascua que me ha quedado, no dejando  mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.
Entonces el rey dijo  la mujer: Vete  tu casa, que yo mandar acerca de ti.
Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey seor mo, la maldad sea sobre m y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sin culpa.
Y el rey dijo: Al que hablare contra t, trelo  m, que no te tocar ms.
Dijo ella entonces: Rugote, oh rey, que te acuerdes de Jehov tu Dios, que no dejes  los cercanos de la sangre aumentar el dao con destruir  mi hijo. Y l respondi: Vive Jehov, que no caer ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
Y la mujer dijo: Rugote que hable tu criada una palabra  mi seor el rey. Y l dijo: Habla.
Entonces la mujer dijo: Por qu pues piensas t otro tanto contra el pueblo de Dios? que hablando el rey esta palabra, es como culpado, por cuanto el rey no hace volver  su fugitivo.
Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver  recogerse: ni Dios quita la vida, sino que arbitra medio para que su desviado no sea de l excluido.
Y que yo he venido ahora para decir esto al rey mi seor, es porque el pueblo me ha puesto miedo. Mas tu sierva dijo: Hablar ahora al rey: quiz l har lo que su sierva diga.
Pues el rey oir, para librar  su sierva de mano del hombre que me quiere raer  m, y  mi hijo juntamente, de la heredad de Dios.
Tu sierva pues dice: Que sea ahora la respuesta de mi seor el rey para descanso; pues que mi seor el rey es como un ngel de Dios para escuchar lo bueno y lo malo. As Jehov tu Dios sea contigo.
Entonces l respondi, y dijo  la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi seor el rey.
Y el rey dijo: No ha sido la mano de Joab contigo en todas estas cosas? Y la mujer respondi y dijo: Vive tu alma, rey seor mo, que no hay que apartarse  derecha ni  izquierda de todo lo que mi seor el rey ha hablado: porque tu siervo Joab, l me mand, y l puso en boca de tu sierva todas estas palabras;
Y que trocara la forma de las palabras, Joab tu siervo lo ha hecho: mas mi seor es sabio, conforme  la sabidura de un ngel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.<CM>
Entonces el rey dijo  Joab: He aqu yo hago esto: ve, y haz volver al mozo Absalom.
Y Joab se postr en tierra sobre su rostro,  hizo reverencia, y despus que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey seor mo; pues que ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho.
Levantse luego Joab, y fu  Gessur, y volvi  Absalom  Jerusalem.
Mas el rey dijo: Vyase  su casa, y no vea mi rostro. Y volvise Absalom  su casa, y no vi el rostro del rey.
Y no haba en todo Israel hombre tan hermoso como Absalom, de alabar en gran manera: desde la planta de su pie hasta la mollera no haba en l defecto.
Y cuando se cortaba el cabello, (lo cual haca al fin de cada ao, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba,) pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real.
Y Nacironle  Absalom tres hijos, y una hija que se llam Thamar, la cual era hermosa de ver.<CM>
Y estuvo Absalom por espacio de dos aos en Jerusalem, y no vi la cara del rey.
Y mand Absalom por Joab, para enviarlo al rey; mas no quiso venir  l; ni aunque envi por segunda vez, quiso l venir.
Entonces dijo  sus siervos: Bien sabis las tierras de Joab junto  mi lugar, donde tiene sus cebadas; id, y pegadles fuego; y los siervos de Absalom pegaron fuego  las tierras.
Levantse por tanto Joab, y vino  Absalom  su casa, y djole: Por qu han puesto fuego tus siervos  mis tierras?
Y Absalom respondi  Joab: He aqu, yo he enviado por ti, diciendo que vinieses ac,  fin de enviarte yo al rey  que le dijeses: Para qu vine de Gessur? mejor me fuera estar an all. Vea yo ahora la cara del rey; y si hay en m pecado, mteme.
Vino pues Joab al rey,  hzoselo saber. Entonces llam  Absalom, el cual vino al rey,  inclin su rostro  tierra delante del rey: y el rey bes  Absalom.<CM>
ACONTECIO despus de esto, que Absalom se hizo de carros y caballos, y cincuenta que corriesen delante de l.
Y levantbase Absalom de maana, y ponase  un lado del camino de la puerta; y  cualquiera que tena pleito y vena al rey  juicio, Absalom le llamaba  s, y decale: De qu ciudad eres? Y l responda: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
Entonces Absalom le deca: Mira, tus palabras son buenas y justas: mas no tienes quien te oiga por el rey.
Y deca Absalom: Quin me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen  m todos los que tienen pleito  negocio, que yo les hara justicia!
Y aconteca que, cuando alguno se llegaba para inclinarse  l, l extenda su mano, y lo tomaba, y lo besaba.
Y de esta manera haca con todo Israel que vena al rey  juicio: y as robaba Absalom el corazn de los de Israel.<CM>
Y al cabo de cuarenta aos aconteci que Absalom dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya  Hebrn,  pagar mi voto que he prometido  Jehov:
Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gessur en Siria, diciendo: Si Jehov me volviere  Jerusalem, yo servir  Jehov.
Y el rey dijo: Ve en paz. Y l se levant, y se fu  Hebrn.
Empero envi Absalom espas por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oyereis el sonido de la trompeta, diris: Absalom reina en Hebrn.
Y fueron con Absalom doscientos hombres de Jerusalem por l convidados, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.
Tambin envi Absalom por Achitophel Gilonita, del consejo de David,  Gilo su ciudad, mientras haca sus sacrificios. Y la conjuracin vino  ser grande, pues se iba aumentando el pueblo con Absalom.<CM>
Y vino el aviso  David, diciendo: El corazn de todo Israel va tras Absalom.
Entonces David dijo  todos sus siervos que estaban con l en Jerusalem: Levantaos, y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalom; daos priesa  partir, no sea que apresurndose l nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad  filo de espada.
Y los siervos del rey dijeron al rey: He aqu, tus siervos estn prestos  todo lo que nuestro seor el rey eligiere.
El rey entonces sali, con toda su familia en pos de l. Y dej el rey diez mujeres concubinas para que guardasen la casa.
Sali pues el rey con todo el pueblo que le segua, y parronse en un lugar distante.
Y todos sus siervos pasaban  su lado, con todos los Ceretheos y Peletheos; y todos los Getheos, seiscientos hombres que haban venido  pie desde Gath, iban delante del rey.
Y dijo el rey  Ittai Getheo: Para qu vienes t tambin con nosotros? vulvete y qudate con el rey; porque t eres extranjero, y desterrado tambin de tu lugar.
Ayer viniste, y tngote de hacer hoy que mudes lugar para ir con nosotros? Yo voy como voy: t vulvete, y haz volver  tus hermanos: en ti haya misericordia y verdad.
Y respondi Ittai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi seor el rey, que,  para muerte  para vida, donde mi seor el rey estuviere, all estar tambin tu siervo.
Entonces David dijo  Ittai: Ven pues, y pasa. Y pas Ittai Getheo, y todos sus hombres, y toda su familia.
Y todo el pas llor en alta voz; pas luego toda la gente el torrente de Cedrn; asimismo pas el rey, y todo el pueblo pas, al camino que va al desierto.<CM>
Y he aqu, tambin iba Sadoc, y con l todos los Levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subi Abiathar despus que hubo acabado de salir de la ciudad todo el pueblo.
Pero dijo el rey  Sadoc: Vuelve el arca de Dios  la ciudad; que si yo hallare gracia en los ojos de Jehov, l me volver, y me har ver  ella y  su tabernculo:
Y si dijere: No me agradas: aqu estoy, haga de m lo que bien le pareciere.
Dijo an el rey  Sadoc sacerdote: No eres t el vidente? Vulvete en paz  la ciudad; y con vosotros vuestros dos hijos, tu hijo Ahimaas, y Jonathn hijo de Abiathar.
Mirad, yo me detendr en los campos del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me d aviso.
Entonces Sadoc y Abiathar volvieron el arca de Dios  Jerusalem; y estuvironse all.
Y David subi la cuesta de las olivas; y subi la llorando, llevando la cabeza cubierta, y los pies descalzos. Tambin todo el pueblo que tena consigo cubri cada uno su cabeza, y subieron llorando as como suban.<CM>
Y dieron aviso  David, diciendo: Achitophel est entre los que conspiraron con Absalom. Entonces dijo David: Entontece ahora, oh Jehov, el consejo de Achitophel.
Y como David lleg  la cumbre del monte para adorar all  Dios, he aqu Husai Arachta que le sali al encuentro, trayendo rota su ropa, y tierra sobre su cabeza.
Y djole David: Si pasares conmigo, serme has de carga;
Mas si volvieres  la ciudad, y dijeres  Absalom: Rey, yo ser tu siervo; como hasta aqu he sido siervo de tu padre, as ser ahora siervo tuyo, entonces t me disipars el consejo de Achitophel.
No estarn all contigo Sadoc y Abiathar sacerdotes? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, dars aviso de ello  Sadoc y  Abiathar sacerdotes.
Y he aqu que estn con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc, y Jonathn el de Abiathar: por mano de ellos me enviaris aviso de todo lo que oyereis.
As se vino Husai amigo de David  la ciudad; y Absalom entr en Jerusalem.<CM>
Y como David pas un poco de la cumbre del monte, he aqu Siba, el criado de Mephi-boseth, que lo sala  recibir con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, y cien hilos de pasas, y cien panes de higos secos, y un cuero de vino.
Y dijo el rey  Siba: Qu es esto? Y Siba respondi: Los asnos son para la familia del rey, en que suban; los panes y la pasa para los criados, que coman; y el vino, para que beban los que se cansaren en el desierto.
Y dijo el rey: Dnde est el hijo de tu seor? Y Siba respondi al rey: He aqu l se ha quedado en Jerusalem, porque ha dicho: Hoy me devolver la casa de Israel el reino de mi padre.
Entonces el rey dijo  Siba: He aqu, sea tuyo todo lo que tiene Mephi-boseth. Y respondi Siba inclinndose: Rey seor mo, halle yo gracia delante de ti.<CM>
Y vino el rey David hasta Bahurim: y he aqu, sala uno de la familia de la casa de Sal, el cual se llamaba Semei, hijo de Gera; y sala maldiciendo,
Y echando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David: y todo el pueblo, y todos los hombres valientes estaban  su diestra y  su siniestra.
Y deca Semei, maldicindole: Sal, sal, varn de sangres, y hombre de Belial;
Jehov te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Sal, en lugar del cual t has reinado: mas Jehov ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalom; y hete aqu sorprendido en tu maldad, porque eres varn de sangres.
Entonces Abisai hijo de Sarvia, dijo al rey: Por qu maldice este perro muerto  mi seor el rey? Yo te ruego que me dejes pasar, y quitarle la cabeza.
Y el rey respondi: Qu tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? El maldice as, porque Jehov le ha dicho que maldiga  David; quin pues le dir: Por qu lo haces as?
Y dijo David  Abisai y  todos sus siervos: He aqu, mi hijo que ha salido de mis entraas, acecha  mi vida: cunto ms ahora un hijo de Benjamn? Dejadle que maldiga, que Jehov se lo ha dicho.
Quiz mirar Jehov  mi afliccin, y me dar Jehov bien por sus maldiciones de hoy.
Y como David y los suyos iban por el camino, Semei iba por el lado del monte delante de l, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de l, y esparciendo polvo.
Y el rey y todo el pueblo que con l estaba, llegaron fatigados, y descansaron all.<CM>
Y Absalom y todo el pueblo, los varones de Israel, entraron en Jerusalem, y con l Achitophel.
Y acaeci luego, que como Husai Arachta amigo de David hubo llegado  Absalom, djole Husai: Viva el rey, viva el rey.
Y Absalom dijo  Husai: Este es tu agradecimiento para con tu amigo? por qu no fuiste con tu amigo?
Y Husai respondi  Absalom: No: antes al que eligiere Jehov y este pueblo y todos los varones de Israel, de aqul ser yo, y con aqul quedar.
Y  quin haba yo de servir? no es  su hijo? Como he servido delante de tu padre, as ser delante de ti.
Entonces dijo Absalom  Achitophel: Consultad qu haremos.
Y Achitophel dijo  Absalom: Entra  las concubinas de tu padre, que l dej para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oir que te has hecho aborrecible  tu padre, y as se esforzarn las manos de todos los que estn contigo.
Entonces pusieron una tienda  Absalom sobre el terrado, y entr Absalom  las concubinas de su padre, en ojos de todo Israel.
Y el consejo que daba Achitophel en aquellos das, era como si consultaran la palabra de Dios. Tal era el consejo de Achitophel, as con David como con Absalom.<CM>
ENTONCES Achitophel dijo  Absalom: Yo escoger ahora doce mil hombres, y me levantar, y seguir  David esta noche;
Y dar sobre l cuando l estar cansado y flaco de manos: lo atemorizar, y todo el pueblo que est con l huir, y herir al rey solo.
As tornar  todo el pueblo  ti: y cuando ellos hubieren vuelto, (pues aquel hombre es el que t quieres) todo el pueblo estar en paz.
Esta razn pareci bien  Absalom y  todos los ancianos de Israel.
Y dijo Absalom: Llama tambin ahora  Husai Arachta, para que asimismo oigamos lo que l dir.
Y como Husai vino  Absalom, hablle Absalom, diciendo: As ha dicho Achitophel; seguiremos su consejo,  no? Di t.
Entonces Husai dijo  Absalom: El consejo que ha dado esta vez Achitophel no es bueno.
Y aadi Husai: T sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y que estn con amargura de nimo, como la osa en el campo cuando le han quitado los hijos. Adems, tu padre es hombre de guerra, y no tendr la noche con el pueblo.
He aqu l estar ahora escondido en alguna cueva,  en otro lugar: y si al principio cayeren algunos de los tuyos, oirlo quien lo oyere, y dir: El pueblo que sigue  Absalom ha sido derrotado.
As aun el hombre valiente, cuyo corazn sea como corazn de len, sin duda desmayar: porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que estn con l son esforzados.
Aconsejo pues que todo Israel se junte  ti, desde Dan hasta Beerseba, en multitud como la arena que est  la orilla de la mar, y que t en persona vayas  la batalla.
Entonces le acometeremos en cualquier lugar que pudiere hallarse, y daremos sobre l como cuando el roco cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de l, y de todos los que con l estn.
Y si se recogiere en alguna ciudad, todos los de Israel traern sogas  aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, que nunca ms parezca piedra de ella.
Entonces Absalom y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai Arachta es mejor que el consejo de Achitophel. Porque haba Jehov ordenado que el acertado consejo de Achitophel se frustara, para que Jehov hiciese venir el mal sobre Absalom.<CM>
Dijo luego Husai  Sadoc y  Abiathar sacerdotes: As y as aconsej Achitophel  Absalom y  los ancianos de Israel: y de esta manera aconsej yo.
Por tanto enviad inmediatemente, y dad aviso  David, diciendo: No quedes esta noche en los campos del desierto, sino pasa luego el Jordn, porque el rey no sea consumido, y todo el pueblo que con l est.
Y Jonathn y Ahimaas estaban junto  la fuente de Rogel, porque no podan ellos mostrarse viniendo  la ciudad; fu por tanto una criada, y diles el aviso: y ellos fueron, y noticironlo al rey David.
Empero fueron vistos por un mozo, el cual di cuenta  Absalom: sin embargo los dos se dieron priesa  caminar, y llegaron  casa de un hombre en Bahurim, que tena un pozo en su patio, dentro del cual se metieron.
Y tomando la mujer de la casa una manta, extendila sobre la boca del pozo, y tendi sobre ella el grano trillado; y no se penetr el negocio.
Llegando luego los criados de Absalom  la casa  la mujer, dijronle: Dnde estn Ahimaas y Jonathn? Y la mujer les respondi: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron volvironse  Jerusalem.
Y despus que ellos se hubieron ido, estotros salieron del pozo, y furonse, y dieron aviso al rey David; y dijronle: Levantaos y daos priesa  pasar las aguas, porque Achitophel ha dado tal consejo contra vosotros.<CM>
Entonces David se levant, y todo el pueblo que con l estaba, y pasaron el Jordn antes que amaneciese; ni siquiera falt uno que no pasase el Jordn.
Y Achitophel, viendo que no se haba puesto por obra su consejo, enalbard su asno, y levantse, y fuse  su casa en su ciudad; y despus de disponer acerca de su casa, ahorcse y muri, y fu sepultado en el sepulcro de su padre.
Y David lleg  Mahanaim, y Absalom pas el Jordn con toda la gente de Israel.
Y Absalom constituy  Amasa, sobre el ejrcito en lugar de Joab, el cual Amasa fu hijo de un varn de Israel llamado Itra, el cual haba entrado  Abigail hija de Naas, hermana de Sarvia, madre de Joab.
Y asent campo Israel con Absalom en tierra de Galaad.
Y luego que David lleg  Mahanaim, Sobi hijo de Naas de Rabba de los hijos de Ammon, y Machr hijo de Ammiel de Lodebar, y Barzillai Galaadita de Rogelim,
Trajeron  David y al pueblo que estaba con l, camas, y tazas, y vasijas de barro, y trigo, y cebada, y harina, y grano tostado, habas, lentejas, y garbanzos tostados,
Miel, manteca, ovejas, y quesos de vacas, para que comiesen; porque dijeron: Aquel pueblo est hambriento, y cansado, y tendr sed en el desierto.<CM>
DAVID pues revist el pueblo que tena consigo, y puso sobre ellos tribunos y centuriones.
Y consign la tercera parte del pueblo al mando de Joab, y otra tercera al mando de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y la otra tercera parte al mando de Ittai Getheo. Y dijo el rey al pueblo: Yo tambin saldr con vosotros.
Mas el pueblo dijo: No saldrs; porque si nosotros huyremos, no harn caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harn caso de nosotros: mas t ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Ser pues mejor que t nos des ayuda desde la ciudad.
Entonces el rey les dijo: Yo har lo que bien os pareciere. Y psose el rey  la entrada de la puerta, mientras sala todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.
Y el rey mand  Joab y  Abisai y  Ittai, diciendo: Tratad benignamente por amor de m al mozo Absalom. Y todo el pueblo oy cuando di el rey orden acerca de Absalom  todos los capitanes.
Sali pues el pueblo al campo contra Israel, y dise la batalla en el bosque de Ephraim;
Y all cay el pueblo de Israel delante de los siervos de David,  hzose una gran matanza de veinte mil hombres.
Y derramndose all el ejrcito por la haz de toda la tierra, fueron ms los que consumi el bosque de los del pueblo, que los que consumi el cuchillo aquel da.<CM>
Y encontrse Absalom con los siervos de David:  iba Absalom sobre un mulo, y el mulo se entr debajo de un espeso y grande alcornoque, y asisele la cabeza al alcornoque, y qued entre el cielo y la tierra; pues el mulo en que iba pas delante.
Y vindolo uno, avis  Joab, diciendo: He aqu que he visto  Absalom colgado de un alcornoque.
Y Joab respondi al hombre que le daba la nueva: Y vindolo t, por qu no le heriste luego all echndole  tierra? y sobre m, que te hubiera dado diez siclos de plata, y un talabarte.
Y el hombre dijo  Joab: Aunque me importara en mis manos mil siclos de plata, no extendiera yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros lo omos cuando el rey te mand  ti y  Abisai y  Ittai, diciendo: Mirad que ninguno toque en el joven Absalom.
Por otra parte, habra yo hecho traicin contra mi vida (pues que al rey nada se le esconde), y t mismo estaras en contra.
Y respondi Joab: No es razn que yo te ruegue. Y tomando tres dardos en sus manos, hinclos en el corazn de Absalom, que aun estaba vivo en medio del alcornoque.
Cercndolo luego diez mancebos escuderos de Joab, hirieron  Absalom, y acabronle.
Entonces Joab toc la corneta, y el pueblo se volvi de seguir  Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
Tomando despus  Absalom, echronle en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre l un muy grande montn de piedras; y todo Israel huy, cada uno  sus estancias.
Y haba Absalom en su vida tomado y levantdose una columna, la cual est en el valle del rey; porque haba dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llam aquella columna de su nombre: y as se llam el Lugar de Absalom, hasta hoy.<CM>
Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: Correr ahora, y dar las nuevas al rey de cmo Jehov ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?
Y respondi Joab: Hoy no llevars las nuevas: las llevars otro da: no dars hoy la nueva, porque el hijo del rey es muerto.
Y Joab dijo  Cusi: Ve t, y di al rey lo que has visto. Y Cusi hizo reverencia  Joab, y corri.
Entonces Ahimaas hijo de Sadoc torn  decir  Joab: Sea lo que fuere, yo correr ahora tras Cusi. Y Joab dijo: Hijo mo, para qu has t de correr, pues que no hallars premio por las nuevas?
Mas l respondi: Sea lo que fuere, yo correr. Entonces le dijo: Corre. Corri pues Ahimaas por el camino de la llanura, y pas delante de Cusi.
Estaba David  la sazn sentado entre las dos puertas; y el atalaya haba ido al terrado de sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, mir, y vi  uno que corra solo.
El atalaya di luego voces,  hzolo saber al rey. Y el rey dijo: Si es solo, buenas nuevas trae. En tanto que l vena acercndose,
Vi el atalaya otro que corra; y di voces el atalaya al portero, diciendo: He aqu otro hombre que corre solo. Y el rey dijo: Este tambin es mensajero.
Y el atalaya volvi  decir: Parceme el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondi el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buena nueva.
Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. E inclinse  tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehov Dios tuyo, que ha entregado  los hombres que haban levantado sus manos contra mi seor el rey.
Y el rey dijo: El mozo Absalom tiene paz? Y Ahimaas respondi: Vi yo un grande alboroto cuando envi Joab al siervo del rey y  m tu siervo; mas no s qu era.
Y el rey dijo: Pasa, y ponte all. Y l pas, y parse.
Y luego vino Cusi, y dijo: Reciba nueva mi seor el rey, que hoy Jehov ha defendido tu causa de la mano de todos los que se haban levantado contra ti.
El rey entonces dijo  Cusi: El mozo Absalom tiene paz? Y Cusi respondi: Como aquel mozo sean los enemigos de mi seor el rey, y todos los que se levantan contra ti para mal.
Entonces el rey se turb, y subise  la sala de la puerta, y llor; y yendo, deca as: Hijo mo Absalom, hijo mo, hijo mo Absalom! Quin me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalom, hijo mo, hijo mo!<CM>
Y DIERON aviso  Joab: He aqu el rey llora, y hace duelo por Absalom.
Y volvise aquel da la victoria en luto para todo el pueblo; porque oy decir el pueblo aquel da que el rey tena dolor por su hijo.
Entrse el pueblo aquel da en la ciudad escondidamente, como suele entrar  escondidas el pueblo avergonzado que ha hudo de la batalla.
Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: Hijo mo Absalom, Absalom, hijo mo, hijo mo!
Y entrando Joab en casa al rey, djole: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que han hoy librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas,
Amando  los que te aborrecen, y aborreciendo  los que te aman: porque hoy has declarado que nada te importan tus prncipes y siervos; pues hoy echo de ver que si Absalom viviera, bien que nosotros todos estuviramos hoy muertos, entonces te contentaras.
Levntate pues ahora, y sal fuera, y halaga  tus siervos: porque juro por Jehov, que si no sales, ni aun uno quede contigo esta noche; y de esto te pesar ms que de todos los males que te han sobrevenido desde tu mocedad hasta ahora.
Entonces se levant el rey, y sentse  la puerta; y fu declarado  todo el pueblo, diciendo: He aqu el rey est sentado  la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; mas Israel haba hudo, cada uno  sus estancias.<CM>
Y todo el pueblo porfiaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y l nos ha salvado de mano de los Filisteos; y ahora haba hudo, de la tierra por miedo de Abaslom.
Y Absalom,  quien habamos ungido sobre nosotros, es muerto en la batalla. Por qu pues os estis ahora quedos en orden  hacer volver al rey?
Y el rey David envi  Sadoc y  Abiathar sacerdotes, diciendo: Hablad  los ancianos de Jud y decidles: Por qu seris vosotros los postreros en volver el rey  su casa, ya que la palabra de todo Israel ha venido al rey de volverle  su casa?
Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois: por qu pues seris vosotros los postreros en volver al rey?
Asimismo diris  Amasa: No eres t tambin hueso mo y carne ma? As me haga Dios, y as me aada, si no fueres general del ejrcito delante de m para siempre, en lugar de Joab.
As inclin el corazn de todos los varones de Jud, como el de un solo hombre, para que enviasen  decir al rey: Vuelve t, y todos tus siervos.
Volvi pues el rey, y vino hasta el Jordn. Y Jud vino  Gilgal,  recibir al rey y pasarlo el Jordn.<CM>
Y Semei hijo de Gera, hijo de Benjamn, que era de Bahurim, dise priesa  venir con los hombres de Jud  recibir al rey David;
Y con l venan mil hombres de Benjamn; asimismo Siba criado de la casa de Sal, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordn delante del rey.
Atraves despus la barca para pasar la familia del rey, y para hacer lo que le pluguiera. Entonces Semei hijo de Gera se postr delante del rey cuando l haba pasado el Jordn.
Y dijo al rey: No me impute mi seor iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el da que mi seor el rey sali de Jerusalem, para guardarlos el rey en su corazn;
Porque yo tu siervo conozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de Jos, para descender  recibir  mi seor el rey.
Y Abisai hijo de Sarvia responidi y dijo: No ha de morir por esto Semei, que maldijo al ungido de Jehov?
David entonces dijo: Qu tenis vosotros conmigo, hijos de Sarvia, que me habis de ser hoy adversarios? ha de morir hoy alguno en Israel? no conozco yo que hoy soy rey sobre Israel?
Y dijo el rey  Semei: No morirs. Y el rey se lo jur.<CM>
Tambin Mephi-boseth hijo de Sal descendi  recibir al rey: no haba lavado sus pies, ni haba cortado su barba, ni tampoco haba lavado sus vestidos, desde el da que el rey sali hasta el da que vino en paz.
Y luego que vino l  Jerusalem  recibir al rey, el rey le dijo: Mephi-boseth, Por qu no fuiste conmigo?
Y l dijo: Rey seor mo, mi siervo me ha engaado; pues haba tu siervo dicho: Enalbardar un asno, y subir en l,  ir al rey; porque tu siervo es cojo.
Empero l revolvi  tu siervo delante de mi seor el rey; mas mi seor el rey es como un ngel de Dios: haz pues lo que bien te pareciere.
Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte delante de mi seor el rey, y t pusiste  tu siervo entre los convidados de tu mesa. Qu derecho pues tengo an para quejarme ms contra el rey?
Y el rey le dijo: Para qu hablas ms palabras? Yo he determinado que t y Siba partis las tierras.
Y Mephi-boseth dijo al rey: Y aun tmelas l todas, pues que mi seor el rey ha vuelto en paz  su casa.<CM>
Tambin Barzillai Galaadita descendi de Rogelim, y pas el Jordn con el rey, para acompaarle de la otra parte del Jordn.
Y era Barzillai muy viejo, de ochenta aos, el cual haba dado provisin al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico.
Y el rey dijo  Barzillai: Pasa conmigo, y yo te dar de comer conmigo en Jerusalem.
Mas Barzillai dijo al rey: Cuntos son los das del tiempo de mi vida, para que yo suba con el rey  Jerusalem?
Yo soy hoy da de edad de ochenta aos, que ya no har diferencia entre lo bueno y lo malo: tomar gusto ahora tu siervo en lo que comiere  bebiere? oir ms la voz de los cantores y de las cantoras? para qu, pues, sera an tu siervo molesto  mi seor el rey?
Pasar tu siervo un poco el Jordn con el rey: por qu me ha de dar el rey tan grande recompensa?
Yo te ruego que dejes volver  tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. He aqu tu siervo Chimham; que pase l con mi seor el rey, y hazle lo que bien te pareciere.
Y el rey dijo: Pues pase conmigo Chimham, y yo har con l como bien te parezca: y todo lo que t pidieres de m, yo lo har.
Y todo el pueblo pas el Jordn: y luego que el rey hubo tambin pasado, el rey bes  Barzillai, y bendjolo; y l se volvi  su casa.<CM>
El rey entonces pas  Gilgal, y con l pas Chimham; y todo el pueblo de Jud, con la mitad del pueblo de Israel, pasaron al rey.
Y he aqu todos los varones de Israel vinieron al rey, y le dijeron: Por qu los hombres de Jud, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordn al rey y  su familia, y  todos los varones de David con l?
Y todos los varones de Jud respondieron  todos los de Israel: Porque el rey es nuestro pariente. Mas por qu os enojis vosotros de eso? hemos nosotros comido algo del rey? hemos recibido de l algn don?
Entonces respondieron los varones de Israel, y dijeron  los de Jud: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y en el mismo David ms que vosotros: por qu pues nos habis tenido en poco? no hablamos nosotros primero en volver  nuestro rey? Y el razonamiento de los varones de Jud fu ms fuerte que el de los varones de Israel.<CM>
Y ACAECIO estar all un hombre perverso que se llamaba Seba, hijo de Bichri, hombre de Benjamn, el cual toc la corneta, y dijo: No tenemos nosotros parte en David, ni heredad en el hijo de Isa: Israel, cada uno  sus estancias!
As se fueron de en pos de David todos los hombres de Israel, y seguan  Seba hijo de Bichri: mas los de Jud fueron adheridos  su rey, desde el Jordn hasta Jerusalem.
Y luego que lleg David  su casa en Jerusalem, tom el rey las diez mujeres concubinas que haba dejado para guardar la casa, y psolas en una casa en guarda, y diles de comer: pero nunca ms entr  ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron en viudez de por vida.<CM>
Despus dijo el rey  Amasa: Jntame los varones de Jud para dentro de tres das, y hllate t aqu presente.
Fu pues Amasa  juntar  Jud; pero detvose ms del tiempo que le haba sido sealado.
Y dijo David  Abisai: Seba hijo de Bichri nos har ahora ms mal que Absalom: toma pues t los siervos de tu seor, y ve tras l, no sea que halle las ciudades fortificadas, y se nos vaya de delante.
Entonces salieron en pos de l los hombres de Joab, y los Ceretheos y Peletheos, y todos los valientes: salieron de Jerusalem para ir tras Seba hijo de Bichri.
Y estando ellos cerca de la grande pea que est en Gaban, saliles Amasa al encuentro. Ahora bien, la vestidura que Joab tena sobrepuesta estbale ceida, y sobre ella el cinto de una daga pegada  sus lomos en su vaina, de la que as como l avanz, cayse aqulla.
Entonces Joab dijo  Amasa: Tienes paz, hermano mo? Y tom Joab con la diestra la barba de Amasa, para besarlo.
Y como Amasa no se cuid de la daga que Joab en la mano tena, hirile ste con ella en la quinta costilla, y derram sus entraas por tierra, y cay muerto sin darle segundo golpe. Despus Joab y su hermano Abisai fueron en seguimiento de Seba hijo de Bichri.
Y uno de los criados de Joab se par junto  l, diciendo: Cualquiera que amare  Joab y  David vaya en pos de Joab.
Y Amasa se haba revolcado en la sangre en mitad del camino: y viendo aquel hombre que todo el pueblo se paraba, apart  Amasa del camino al campo, y ech sobre l una vestidura, porque vea que todos los que venan se paraban junto  l.
Luego, pues, que fu apartado del camino, pasaron todos los que seguan  Joab, para ir tras Seba hijo de Bichri.<CM>
Y l pas por todas las tribus de Israel hasta Abel y Beth-maach y todo Barim: y juntronse, y siguironlo tambin.
Y vinieron y cercronlo en Abel de Beth-maach, y pusieron baluarte contra la ciudad; y puesto que fu al muro, todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba por derribar la muralla.
Entonces una mujer sabia di voces en la ciudad, diciendo: Oid, oid; rugoos que digis  Joab se llegue  ac, para que yo hable con l.
Y como l se acerc  ella, dijo la mujer: Eres t Joab? Y l respondi: Yo soy. Y ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y l respondi: Oigo.
Entonces torn ella  hablar, diciendo: Antiguamente solan hablar, diciendo: Quien preguntare, pregunte en Abel: y as concluan.
Yo soy de las pacficas y fieles de Israel: y t procuras destruir una ciudad que es madre de Israel: por qu destruyes la heredad de Jehov?
Y Joab respondi, diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezca, que yo destruya ni deshaga.
La cosa no es as: mas un hombre del monte de Ephraim, que se llama Seba hijo de Bichri, ha levantado su mano contra el rey David: entregad  se solamente, y me ir de la ciudad. Y la mujer dijo  Joab: He aqu su cabeza te ser echada desde el muro.
La mujer fu luego  todo el pueblo con su sabidura; y ellos cortaron la cabeza  Seba hijo de Bichri, y echronla  Joab. Y l toc la corneta, y esparcironse de la ciudad, cada uno  su estancia. Y Joab se volvi al rey  Jerusalem.<CM>
As qued Joab sobre todo el ejrcito de Israel; y Benaa hijo de Joiada sobre los Ceretheos y Peletheos;
Y Adoram sobre los tributos; y Josaphat hijo de Ahillud, el canciller;
Y Seba, escriba; y Sadoc y Abiathar, sacerdotes;
<WTH20-25>  Ira Jaireo fu un jefe principal cerca de David.<CM>
Y EN los das de David hubo hambre por tres aos consecutivos. Y David consult  Jehov, y Jehov le dijo: Es por Sal, y por aquella casa de sangre; porque mat  los Gabaonitas.
Entonces el rey llam  los Gabaonitas, y hablles. (Los Gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del residuo de los Amorrheos,  los cuales los hijos de Israel haban hecho juramento: mas Sal haba procurado matarlos con motivo de celo por los hijos de Israel y de Jud.)
Dijo pues David  los Gabaonitas: Qu os har, y con qu expiar para que bendigis  la heredad de Jehov?
Y los Gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Sal, y con su casa: ni queremos que muera hombre de Israel. Y l les dijo: Lo que vosotros dijereis os har.
Y ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruy, y que maquin contra nosotros, para extirparnos sin dejar nada de nosotros en todo el trmino de Israel;
Dnsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos  Jehov en Gabaa de Sal, el escogido de Jehov. Y el rey dijo: Yo los dar.
Y perdon el rey  Mephi-boseth, hijo de Jonathn, hijo de Sal, por el juramento de Jehov que hubo entre ellos, entre David y Jonathn hijo de Sal.
Mas tom el rey dos hijos de Rispa hija de Aja, los cuales ella haba parido  Sal,  saber,  Armoni y  Mephi-boseth; y cinco hijos de Michl hija de Sal, los cuales ella haba parido  Adriel, hijo de Barzillai Molathita;
Y entreglos en manos de los Gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehov: y murieron juntos aquellos siete, lo cuales fueron muertos en el tiempo de la siega, en los primeros das, en el principio de la siega de las cebadas.<CM>
Tomando luego Rispa hija de Aja un saco, tendiselo sobre un peasco, desde el principio de la siega hasta que llovi sobre ellos agua del cielo; y no dej  ninguna ave del cielo asentarse sobre ellos de da, ni bestias del campo de noche.
Y fu dicho  David lo que haca Rispa hija de Aja, concubina de Sal.
Entonces David fu, y tom los huesos de Sal y los huesos de Jonathn su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los haban hurtado de la plaza de Beth-san, donde los haban colgado los Filisteos, cuando deshicieron los Filisteos  Sal en Gilboa:
E hizo llevar de all los huesos de Sal y los huesos de Jonathn su hijo; y juntaron tambin los huesos de los ahorcados.
Y sepultaron los huesos de Sal y los de su hijo Jonathn en tierra de Benjamn, en Sela, en el sepulcro de Cis su padre;  hicieron todo lo que el rey haba mandado. Despus se aplac Dios con la tierra.<CM>
Y como los Filisteos tornaron  hacer guerra  Israel, descendi David y sus siervos con l, y pelearon con los Filisteos: y David se cans.
En esto Isbi-benob, el cual era de los hijos del gigante, y el peso de cuya lanza era de trescientos siclos de metal, y tena l ceida una nueva espada, trat de herir  David:
Mas Abisai hijo de Sarvia le socorri,  hiri al Filisteo, y matlo. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca ms de aqu adelante saldrs con nosotros  batalla, porque no apagues la lmpara de Israel.
Otra segunda guerra hubo despus en Gob contra los Filisteos: entonces Sibechi Husathita hiri  Saph, que era de los hijos del gigante.
Otra guerra hubo en Gob contra los Filisteos, en la cual Elhanan, hijo de Jaare-oregim de Beth-lehem, hiri  Goliath Getheo, el asta de cuya lanza era como un enjullo de telar.
Despus hubo otra guerra en Gath, donde hubo un hombre de grande altura, el cual tena doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro en todos: y tambin era de lo hijos del gigante.
Este desafi  Israel, y matlo Jonathn, hijo de Sima hermano de David.
Estos cuatro le haban nacido al gigante en Gath, los cuales cayeron por la mano de David, y por la mano de sus siervos.<CM>
Y HABLO David  Jehov las palabras de este cntico, el da que Jehov le haba librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Sal.<CM>
Y dijo: Jehov es mi roca, y mi fortaleza, y mi libertador;
Dios de mi roca, en l confiar: Mi escudo, y el cuerno de mi salud, mi fortaleza, y mi refugio; Mi salvador, que me librars de violencia.
Invocar  Jehov, digno de ser loado. Y ser salvo de mis enemigos.
Cuando me cercaron ondas de muerte, Y arroyos de iniquidad me asombraron,
Me rodearon los dolores del infierno, Y me tomaron descuidado lazos de muerte.
Tuve angustia, invoqu  Jehov, Y clam  mi Dios: Y l oy mi voz desde su templo; Lleg mi clamor  sus odos.
La tierra se removi, y tembl; Los fundamentos de los cielos fueron movidos, Y se estremecieron, porque l se air.
Subi humo de sus narices, Y de su boca fuego consumidor, Por el cual se encendieron carbones.
Y abajo los cielos, y descendi: Una oscuridad debajo de sus pies.
Subi sobre el querubn, y vol: Aparecise sobre las alas del viento.
Puso tinieblas alrededor de s  modo de pabellones; Aguas negras y espesas nubes.
Del resplandor de su presencia Se encendieron ascuas ardientes.
Jehov tron desde los cielos, Y el Altsimo di su voz;
Arroj saetas, y desbaratlos; Relampague, y consumilos.
Entonces aparecieron los manantiales de la mar, Y los fundamentos del mundo fueron descubiertos, A la reprensin de Jehov, Al resoplido del aliento de su nariz.
Extendi su mano de lo alto, y arrebatme, Y sacme de copiosas aguas.
Librme de fuertes enemigos, De aquellos que me aborrecan, los cuales eran ms fuertes que yo.
Asaltronme en el da de mi calamidad; Mas Jehov fu mi sostn.
Sacme  anchura; Librme, porque puso su voluntad en m.
Remunerme Jehov conforme  mi justicia: Y conforme  la limpieza de mis manos, me di la paga.
Porque yo guard los caminos de Jehov; Y no me apart impamente de mi Dios.
Porque delante de m tengo todas sus ordenanzas; Y atento  sus fueros, no me retirar de ellos.
Y fu ntegro para con l, Y guardme de mi iniquidad.
Remunerme por tanto Jehov conforme  mi justicia, Y conforme  mi limpieza delante de sus ojos.
Con el bueno eres benigno, Y con el ntegro te muestras ntegro;
Limpio eres para con el limpio, Mas con el perverso eres rgido.
Y t salvas al pueblo humilde; Mas tus ojos sobre los altivos, para abatirlos.
Porque t eres mi lmpara, oh Jehov: Jehov da luz  mis tinieblas.
Porque en ti romper ejrcitos, Y con mi Dios saltar las murallas.
Dios, perfecto su camino: La palabra de Jehov purificada, Escudo es de todos los que en l esperan.
Porque qu Dios hay sino Jehov? O quin es fuerte sino nuestro Dios?
Dios es el que con virtud me corrobora, y el que despeja mi camino;
El que hace mis pies como de ciervas, Y el que me asienta en mis alturas;
El que ensea mis manos para la pelea, y da que con mis brazos quiebre el arco de acero.
T me diste asimismo el escudo de tu salud, Y tu benignidad me ha acrecentado.
T ensanchaste mis pasos debajo de m, Para que no titubeasen mis rodillas.
Perseguir  mis enemigos, y quebrantarlos; Y no me volver hasta que los acabe.
Los consumir, y los herir, y no se levantarn; Y caern debajo de mis pies.
Cesteme de fortaleza para la batalla, Y postraste debajo de m los que contra m se levantaron.
T me diste la cerviz de mis enemigos, De mis aborrecedores, y que yo los destruyese.
Miraron, y no hubo quien los librase; A Jehov, mas no les respondi.
Yo los desmenuzar como polvo de la tierra; Hollarlos como  lodo de las plazas, y los disipar.
T me libraste de contiendas de pueblos: T me guardaste para que fuese cabeza de gentes: Pueblos que no conoca, me sirvieron.
Los extraos titubeaban  m: En oyendo, me obedecan.
Los extraos desfallecan, Y temblaban en sus escondrijos.
Viva Jehov, y sea bendita mi roca; Sea ensalzado el Dios, la roca de mi salvamento:
El Dios que me ha vengado, Y sujeta los pueblos debajo de m:
Y que me saca de entre mis enemigos: Tu me sacaste en alto de entre los que se levantaron contra mi: Librsteme del varn de iniquidades.
Por tanto yo te confesar entre las gentes, oh Jehov, Y cantar  tu nombre.
El que engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia  su ungido, A David, y  su simiente, para siempre.<CM>
ESTAS son las postreras palabras de David. Dijo David hijo de Isa, Dijo aquel varn que fu levantado alto, El ungido del Dios de Jacob, El suave en cnticos de Israel:
El espritu de Jehov ha hablado por m, Y su palabra ha sido en mi lengua.
El Dios de Israel ha dicho, Hablme el Fuerte de Israel: El seoreador de los hombres ser justo. Seoreador en temor de Dios.
Ser como la luz de la maana cuando sale el sol, De la maana sin nubes; Cuando la hierba de la tierra brota Por medio del resplandor despus de la lluvia.
No as mi casa para con Dios: Sin embargo l ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y ser guardado; Bien que toda esta mi salud, y todo mi deseo No lo haga l florecer todava.
Mas los de Belial sern todos ellos como espinas arrancadas, Las cuales nadie toma con la mano;
Sino que el que quiere tocar en ellas, Armase de hierro y de asta de lanza, Y son quemadas en su lugar.<CM>
Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: El Tachmonita, que se sentaba en ctedra, principal de los capitanes: era ste Adino el Eznita, que mat en una ocasin sobre ochocientos hombres.
Despus de ste, Eleazar, hijo de Dodo de Ahohi, fu de los tres valientes que estaban con David, cuando desafiaron  los Filisteos que se haban juntado all  la batalla, y subieron los de Israel.
Este, levantndose, hiri  los Filisteos, hasta que su mano se cans, y quedsele contrada  la espada. Aquel da Jehov hizo gran salud: y volvise el pueblo en pos de l solamente  tomar el despojo.
Despus de ste fu Samma, hijo de Age Araita: que habindose juntado los Filisteos en una aldea, haba all una suerte de tierra llena de lentejas, y el pueblo haba hudo delante de los Filisteos:
El entonces se par en medio de la suerte de tierra, y defendila,  hiri  los Filisteos; y Jehov hizo una gran salud.
Y tres de los treinta principales descendieron y vinieron en tiempo de la siega  David  la cueva de Adullam: y el campo de los Filisteos estaba en el valle de Raphaim.
David entonces estaba en la fortaleza, y la guarnicin de los Filisteos estaba en Beth-lehem.
Y David tuvo deseo, y dijo: Quin me diera  beber del agua de la cisterna de Beth-lehem, que est  la puerta!
Entonces los tres valientes rompieron por el campo de los Filisteos, y sacaron agua de la cisterna de Beth-lehem, que estaba  la puerta; y tomaron, y trajronla  David: mas l no la quiso beber, sino derramla  Jehov, diciendo:
Lejos sea de m, oh Jehov, que yo haga esto. He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.
Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fu el principal de los tres; el cual alz su lanza contra trescientos, que mat; y tuvo nombre entre los tres.
El era el ms aventajado de los tres, y el primero de ellos; mas no lleg  los tres primeros.
Despus, Benaa hijo de Joiada, hijo de un varn esforzado, grande en hechos, de Cabseel. Este hiri dos leones de Moab: y l mismo descendi,  hiri un len en medio de un foso en el tiempo de la nieve:
Tambin hiri l  un Egipcio, hombre de grande estatura: y tena el Egipcio una lanza en su mano; mas descendi  l con un palo, y arrebat al Egipcio la lanza de la mano, y matlo con su propia lanza.
Esto hizo Benaa hijo de Joiada, y tuvo nombre entre los tres valientes.
De los treinta fu el ms aventajado; pero no lleg  los tres primeros. Y psolo David en su consejo.
Asael hermano de Joab fu de los treinta; Elhaanan hijo de Dodo de Beth-lehem;
Samma de Harodi, Elica de Harodi;
Heles de Palti, Hira, hijo de Jecces, de Tecoa;
Abiezer de Anathoth, Mebunnai de Husa;
Selmo de Hahoh, Maharai de Netophath;
Helec hijo de Baana de Netophath, Ittai hijo de Ribai de Gabaa de los hijos de Benjamn;
Benaa Pirathonita, Hiddai del arroyo de Gaas;
Abi-albon de Arbath, Asmaveth de Barhum;
Elihaba de Saalbn, Jonathn de los hijo de Jassn;
Samma de Arar, Ahiam hijo de Sarar de Arar.
Elipheleth hijo de Asbai hijo de Maachti; Eliam hijo de Achtophel de Geln;
Hesrai del Carmelo, Pharai de Arbi;
Igheal hijo de Nathn de Soba, Bani de Gadi;
Selec de Ammn, Naharai de Beeroth, escudero de Joab hijo de Sarvia;
Ira de Ithri, Gareb de Ithri;
Ura Hetheo. Entre todos treinta y siete.<CM>
Y VOLVIO el furor de Jehov  encenderse contra Israel,  incit  David contra ellos  que dijese: Ve, cuenta  Israel y  Jud.
Y dijo el rey  Joab, general del ejrcito que tena consigo: Rodea todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beer-seba, y contad el pueblo, para que yo sepa el nmero de la gente.
Y Joab respondi al rey: Aada Jehov tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi seor al rey; mas para qu quiere esto mi seor el rey?
Empero la palabra del rey pudo ms que Joab, y que los capitanes del ejrcito. Sali pues Joab, con los capitanes del ejrcito, de delante del rey, para contar el pueblo de Israel.
Y pasando el Jordn asentaron en Aroer,  la mano derecha de la ciudad que est en medio de la arroyada de Gad y junto  Jazer.
Despus vinieron  Galaad, y  la tierra baja de Absi: y de all vinieron  Dan-jan y alrededor de Sidn.
Y vinieron luego  la fortaleza de Tiro, y  todas las ciudades de los Heveos y de los Cananeos; y salieron al medioda de Jud,  Beer-seba.
Y despus que hubieron andado toda la tierra, volvieron  Jerusalem al cabo de nueve meses y veinte das.
Y Joab di la cuenta del nmero del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada; y de los de Jud quinientos mil hombres.<CM>
Y despus que David hubo contado el pueblo, punzle su corazn; y dijo David  Jehov: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehov, rugote que quites el pecado de tu siervo, porque yo he obrado muy neciamente.
Y por la maana, cuando David se hubo levantado, fu palabra de Jehov  Gad profeta, vidente de David, diciendo:
Ve, y di  David: As ha dicho Jehov: Tres cosas te ofrezco: t te escogers una de ellas, la cual yo haga.
Vino pues Gad  David,  intimle, y djole: Quieres que te vengan siete aos de hambre en tu tierra?  que huyas tres meses delante de tus enemigos, y que ellos te persigan? o que tres das haya pestilencia en tu tierra? Piensa ahora, y mira qu responder al que me ha enviado.
Entonces David dijo  Gad: En grande angustia estoy: ruego que caiga en la mano de Jehov, porque sus miseraciones son muchas, y que no caiga yo en manos de hombres.
Y envi Jehov pestilencia  Israel desde la maana hasta el tiempo sealado: y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beer-seba, setenta mil hombres.
Y como el ngel extendi su mano sobre Jerusalem para destruirla, Jehov se arrepinti de aquel mal, y dijo al ngel que destrua el pueblo: Basta ahora; detn tu mano. Entonces el ngel de Jehov estaba junto  la era de Arauna Jebuseo.
Y David dijo  Jehov, cuando vi al ngel que hera al pueblo: Yo pequ, yo hice la maldad: qu hicieron estas ovejas? Rugote que tu mano se torne contra m, y contra la casa de mi padre.<CM>
Y Gad vino  David aquel da, y djole: Sube, y haz un altar  Jehov en la era de Arauna Jebuseo.
Y subi David, conforme al dicho de Gad, que Jehov le haba mandado.
Y mirando Arauna, vi al rey y  sus siervos que pasaban  l. Saliendo entonces Arauna, inclinse delante del rey hacia tierra.
Y Arauna dijo: Por qu viene mi seor el rey  su siervo? Y David respondi: Para comprar de ti la era, para edificar altar  Jehov,  fin de que la mortandad cese del pueblo.
Y Arauna dijo  David: Tome y sacrifique mi seor el rey lo que bien le pareciere; he aqu bueyes para el holocausto; y trillos y otros pertrechos de bueyes para lea:
Todo lo da como un rey Arauna al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehov tu Dios te sea propicio.
Y el rey dijo  Arauna: No, sino por precio te lo comprar; porque no ofrecer  Jehov mi Dios holocaustos por nada. Entonces David compr la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
Y edific all David un altar  Jehov, y sacrific holocaustos y pacficos; y Jehov se aplac con la tierra, y ces la plaga de Israel.<CM>
COMO el rey David era viejo, y entrado en das, cubranle de vestidos, mas no se calentaba.
Dijronle por tanto sus siervos: Busquen  mi seor el rey una moza virgen, para que est delante del rey, y lo abrigue, y duerma  su lado, y calentar  mi seor el rey.
Y buscaron una moza hermosa por todo el trmino de Israel, y hallaron  Abisag Sunamita, y trajronla al rey.
Y la moza era hermosa, la cual calentaba al rey, y le serva: mas el rey nunca la conoci.<CM>
Entonces Adona hijo de Haggith se levant, diciendo: Yo reinar. E hzose de carros y gente de  caballo, y cincuenta hombres que corriesen delante de l.
Y su padre nunca lo entristeci en todos sus das con decirle: Por qu haces as? Y tambin ste era de hermoso parecer; y habalo engendrado despus de Absalom.
Y tena tratos con Joab hijo de Sarvia, y con Abiathar sacerdote, los cuales ayudaban  Adona.
Mas Sadoc sacerdote, y Benaa hijo de Joiada, y Nathn profeta, y Semei, y Reihi, y todos los grandes de David, no seguan  Adona.
Y matando Adona ovejas y vacas y animales engordados junto  la pea de Zoheleth, que est cerca de la fuente de Rogel, convid  todos sus hermanos los hijos del rey, y  todos los varones de Jud, siervos del rey:
Mas no convid  Nathn profeta, ni  Benaa, ni  los grandes, ni  Salomn su hermano.<CM>
Y habl Nathn  Bath-sheba madre de Salomn, diciendo: No has odo que reina Adona hijo de Haggith, sin saberlo David nuestro seor?
Ven pues ahora, y toma mi consejo, para que guardes tu vida, y la vida de tu hijo Salomn.
Ve, y entra al rey David, y dile: Rey seor mo, no has t jurado  tu sierva, diciendo: Salomn tu hijo reinar despus de m, y l se sentar en mi trono? por qu pues reina Adona?
Y estando t an hablando con el rey, yo entrar tras ti, y acabar tus razones.
Entonces Bath-sheba entr al rey  la cmara: y el rey era muy viejo; y Abisag Sunamita serva al rey.
Y Bath-sheba se inclin,  hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: Qu tienes?
Y ella le respondi: Seor mo, t juraste  tu sierva por Jehov tu Dios, diciendo: Salomn tu hijo reinar despus de m, y l se sentar en mi trono;
Y he aqu ahora Adona reina: y t, mi seor rey, ahora no lo supiste.
Ha matado bueyes, y animales engordados, y muchas ovejas, y ha convidado  todos los hijos del rey, y  Abiathar sacerdote, y  Joab general del ejrcito; mas  Salomn tu siervo no ha convidado.
Entre tanto, rey seor mo, los ojos de todo Israel estn sobre ti, para que les declares quin se ha de sentar en el trono de mi seor el rey despus de l.
De otra suerte acontecer, cuando mi seor el rey durmiere con sus padres, que yo y mi hijo Salomn seremos tenidos por culpables.
Y estando an hablando ella con el rey, he aqu Nathn profeta, que vino.
Y dieron aviso al rey, diciendo: He aqu Nathn profeta: el cual como entr al rey, postrse delante del rey inclinando su rostro  tierra.
Y dijo Nathn: Rey seor mo, has t dicho: Adona reinar despus de m, y l se sentar en mi trono?
Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes, y animales engordados, y muchas ovejas, y ha convidado  todos los hijos del rey, y  los capitanes del ejrcito, y tambin  Abiathar sacerdote; y he aqu, estn comiendo y bebiendo delante de l, y han dicho: Viva el rey Adona!
Mas ni  m tu siervo, ni  Sadoc sacerdote, ni  Benaa hijo de Joiada, ni  Salomn tu siervo, ha convidado.
Es este negocio ordenado por mi seor el rey, sin haber declarado  tu siervo quin se haba de sentar en el trono de mi seor el rey despus de l?
Entonces el rey David respondi, y dijo: Llamadme  Bath-sheba. Y ella entr  la presencia del rey, y psose delante del rey.
Y el rey jur, diciendo: Vive Jehov, que ha redimido mi alma de toda angustia,
Que como yo te he jurado por Jehov Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomn reinar despus de m, y l se sentar en mi trono en lugar mo; que as lo har hoy.
Entonces Bath-sheba se inclin al rey, su rostro  tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi seor el rey David para siempre.<CM>
Y el rey David dijo: Llamadme  Sadoc sacerdote, y  Nathn profeta, y  Benaa hijo de Joiada. Y ellos entraron  la presencia del rey.
Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro seor, y haced subir  Salomn mi hijo en mi mula, y llevadlo  Gihn:
Y all lo ungirn Sadoc sacerdote y Nathn profeta por rey sobre Israel; y tocaris trompeta, diciendo: Viva el rey Salomn!
Despus iris vosotros detrs de l, y vendr y se sentar en mi trono, y l reinar por m; porque  l he ordenado para que sea prncipe sobre Israel y sobre Jud.
Entonces Benaa hijo de Joiada respondi al rey, y dijo: Amn. As lo diga Jehov, Dios de mi seor el rey.
De la manera que Jehov ha sido con mi seor el rey, as sea con Salomn; y l haga mayor su trono que el trono de mi seor el rey David.
Y descendi Sadoc sacerdote, y Nathn profeta, y Benaa hijo de Joiada, y los Ceretheos y los Peletheos,  hicieron subir  Salomn en la mula del rey David, y llevronlo  Gihn.
Y tomando Sadoc sacerdote el cuerno del aceite del tabernculo, ungi  Salomn: y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: Viva el rey Salomn!
Despus subi todo el pueblo en pos de l, y cantaba la gente con flautas, y hacan grandes alegras, que pareca que la tierra se hunda con el clamor de ellos.<CM>
Y oylo Adona, y todos los convidados que con l estaban, cuando ya haban acabado de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: Por qu se alborota la ciudad con estruendo?
Estando an l hablando, he aqu Jonathn hijo de Abiathar sacerdote vino, al cual dijo Adona: Entra, porque t eres hombre de esfuerzo, y traers buenas nuevas.
Y Jonathn respondi, y dijo  Adona: Ciertamente nuestro seor el rey David ha hecho rey  Salomn:
Y el rey ha enviado con l  Sadoc sacerdote y  Nathn profeta, y  Benaa hijo de Joiada, y tambin  los Ceretheos y  los Peletheos, los cuales le hicieron subir en la mula del rey;
Y Sadoc sacerdote y Nathn profeta lo han ungido en Gihn por rey: y de all han subido con alegras, y la ciudad est llena de estruendo. Este es el alboroto que habis odo.
Y tambin Salomn se ha sentado en el trono del reino.
Y aun los siervos del rey han venido  bendecir  nuestro seor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomn ms que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo. Y el rey ador en la cama.
Y tambin el rey habl as: Bendito sea Jehov Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, vindolo mis ojos.
Ellos entonces se estremecieron, y levantronse todos los convidados que estaban con Adona, y fuse cada uno por su camino.
Mas Adona, temiendo de la presencia de Salomn, levantse y fuse, y cogi los cornijales del altar.
Y fu hecho saber  Salomn, diciendo: He aqu que Adona tiene miedo del rey Salomn: pues ha cogido los cornijales del altar, diciendo: Jreme hoy el rey Salomn que no matar  cuchillo  su siervo.
Y Salomn dijo: Si l fuere virtuoso, ni uno de sus cabellos caer en tierra: mas si se hallare mal en l, morir.
Y envi el rey Salomn, y trajronlo del altar; y l vino,  inclinse al rey Salomn. Y Salomn le dijo: Vete  tu casa.<CM>
Y LLEGARONSE los das de David para morir, y mand  Salomn su hijo, diciendo:
Yo voy el camino de toda la tierra: esfurzate, y s varn.
Guarda la ordenanza de Jehov tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, y sus derechos y sus testimonios, de la manera que est escrito en la ley de Moiss, para que seas dichoso en todo lo que hicieres, y en todo aquello  que te tornares;
Para que confirme Jehov la palabra que me habl, diciendo: Si tus hijos guardaren su camino, andando delante de m con verdad, de todo su corazn, y de toda su alma, jams, dice, faltar  ti varn del trono de Israel.
Y ya sabes t lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo  dos generales del ejrcito de Israel,  Abner hijo de Ner, y  Amasa hijo de Jether, los cuales l mat, derramando en paz la sangre de guerra, y poniendo la sangre de guerra en su talabarte que tena sobre sus lomos, y en sus zapatos que tena en sus pies.
T pues hars conforme  tu sabidura; no dejars descender sus canas  la huesa en paz.
Mas  los hijos de Barzillai Galaadita hars misericordia, que sean de los convidados  tu mesa; porque ellos vinieron as  m, cuando iba huyendo de Absalom tu hermano.
Tambin tienes contigo  Semei hijo de Gera, hijo de Benjamn, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldicin fuerte el da que yo iba  Mahanaim. Mas l mismo descendi  recibirme al Jordn, y yo le jur por Jehov, diciendo: Yo no te matar  cuchillo.
Empero ahora no lo absolvers: que hombre sabio eres, y sabes cmo te has de haber con l: y hars descender sus canas con sangre  la sepultura.
Y David durmi con sus padres, y fu sepultado en la ciudad de David.
Los das que rein David sobre Israel fueron cuarenta aos: siete aos rein en Hebrn, y treinta y tres aos rein en Jerusalem.<CM>
Y se sent Salomn en el trono de David su padre, y fu su reino firme en gran manera.
Entonces Adona hijo de Haggith vino  Bath-sheba madre de Salomn; y ella dijo: Es tu venida de paz? Y l respondi: S, de paz.
En seguida dijo: Una palabra tengo que decirte. Y ella dijo: Di.
Y l dijo: T sabes que el reino era mo, y que todo Israel haba puesto en m su rostro, para que yo reinara: mas el reino fu traspasado, y vino  mi hermano; porque por Jehov era suyo.
Y ahora yo te hago una peticin: no me hagas volver mi rostro. Y ella le dijo: Habla.
El entonces dijo: Yo te ruego que hables al rey Salomn, (porque l no te har volver tu rostro,) para que me d  Abisag Sunamita por mujer.
Y Bath-sheba dijo: Bien; yo hablar por ti al rey.
Y vino Bath-sheba al rey Salomn para hablarle por Adona. Y el rey se levant  recibirla,  inclinse  ella, y volvi  sentarse en su trono,  hizo poner una silla  la madre del rey, la cual se sent  su diestra.
Y ella dijo: Una pequea peticin pretendo de ti; no me hagas volver mi rostro. Y el rey le dijo: Pide, madre ma, que yo no te har volver el rostro.
Y ella dijo: Dse Abisag Sunamita por mujer  tu hermano Adona.
Y el rey Salomn respondi, y dijo  su madre: Por qu pides  Abisag Sunamita para Adona? Demanda tambin para l el reino, porque l es mi hermano mayor; y tiene tambin  Abiathar sacerdote, y  Joab hijo de Sarvia.
Y el rey Salomn jur por Jehov, diciendo: As me haga Dios y as me aada, que contra su vida ha hablado Adona esta palabra.
Ahora pues, vive Jehov, que me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de David mi padre, y que me ha hecho casa, como me haba dicho, que Adona morir hoy.
Entonces el rey Salomn envi por mano de Benaa hijo de Joiada, el cual di sobre l, y muri.<CM>
Y  Abiathar sacerdote dijo el rey: Vete  Anathoth  tus heredades, que t eres digno de muerte; mas no te matar hoy, por cuanto has llevado el arca del Seor Jehov delante de David mi padre, y adems has sido trabajado en todas las cosas en que fu trabajado mi padre.
As ech Salomn  Abiathar del sacerdocio de Jehov, para que se cumpliese la palabra de Jehov que haba dicho sobre la casa de Eli en Silo.
Y vino la noticia hasta Joab: porque tambin Joab se haba adherido  Adona, si bien no se haba adherido  Absalom. Y huy Joab al tabernculo de Jehov, y asise  los cornijales del altar.
Y fu hecho saber  Salomn que Joab haba hudo al tabernculo de Jehov, y que estaba junto al altar. Entonces envi Salomn  Benaa hijo de Joiada, diciendo: Ve, y da sobre l.
Y entr Benaa al tabernculo de Jehov, y djole: El rey ha dicho que salgas. Y l dijo: No, sino aqu morir. Y Benaa volvi con esta respuesta al rey, diciendo: As habl Joab, y as me respondi.
Y el rey le dijo: Haz como l ha dicho; mtale y entirralo, y quita de m y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente.
Y Jehov har tornar su sangre sobre su cabeza: que l ha muerto dos varones ms justos y mejores que l,  los cuales mat  cuchillo sin que mi padre David supiese nada:  Abner hijo de Ner, general del ejrcito de Israel, y  Amasa hijo de Jether, general de ejrcito de Jud.
La sangre pues de ellos recaer sobre la cabeza de Joab, y sobre la cabeza de su simiente para siempre: mas sobre David y sobre su simiente, y sobre su casa y sobre su trono, habr perpetuamente paz de parte de Jehov.
Entonces Benaa hijo de Joiada subi, y di sobre l, y matlo; y fu sepultado en su casa en el desierto.<CM>
Y el rey puso en su lugar  Benaa hijo de Joiada sobre el ejrcito: y  Sadoc puso el rey por sacerdote en lugar de Abiathar.
Despus envi el rey,  hizo venir  Semei, y djole: Edifcate una casa en Jerusalem, y mora ah, y no salgas de all  una parte ni  otra;
Porque sabe de cierto que el da que salieres, y pasares el torrente de Cedrn, sin duda morirs, y tu sangre ser sobre tu cabeza.
Y Semei dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi seor ha dicho, as lo har tu siervo. Y habit Semei en Jerusalem muchos das.
Pero pasados tres aos, aconteci que se le huyeron  Semei dos siervos  Achs, hijo de Maach, rey de Gath. Y dieron aviso  Semei, diciendo: He aqu que tus siervos estn en Gath.
Levantse entonces Semei, y enalbard su asno, y fu  Gath,  Achs,  procurar sus siervos. Fu pues Semei, y volvi sus siervos de Gath.
Djose luego  Salomn como Semei haba ido de Jerusalem hasta Gath, y que haba vuelto.
Entonces el rey envi,  hizo venir  Semei, y djole: No te conjur yo por Jehov, y te protest, diciendo: El da que salieres, y fueres ac  acull, sabe de cierto que has de morir? Y t me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco.
Por qu pues no guardaste el juramento de Jehov, y el mandamiento que yo te impuse?
Dijo adems el rey  Semei: T sabes todo el mal, el cual tu corazn bien sabe, que cometiste contra mi padre David; Jehov pues, ha tornado el mal sobre tu cabeza.
Y el rey Salomn ser bendito, y el trono de David ser firme perpetuamente delante de Jehov.
Entonces el rey mand  Benaa hijo de Joiada, el cual sali  hirile; y muri. Y el reino fu confirmado en la mano de Salomn.<CM>
Y SALOMON hizo parentesco con Faran rey de Egipto, porque tom la hija de Faran, y trjola  la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehov, y los muros de Jerusalem alrededor.
Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los altos; porque no haba casa edificada al nombre de Jehov hasta aquellos tiempos.
Mas Salomn am  Jehov, andando en los estatutos de su padre David: solamente sacrificaba y quemaba perfumes en los altos.
E iba el rey  Gaban, porque aqul era el alto principal, y sacrificaba all, mil holocaustos sacrificaba Salomn sobre aquel altar.<CM>
Y aparecise Jehov  Salomn en Gaban una noche en sueos, y djo le Dios: Pide lo que quisieres que yo te d.
Y Salomn dijo: T hiciste gran misericordia  tu siervo David mi padre, segn que l anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazn para contigo: y t le has guardado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este da.
Ahora pues, Jehov Dios mo, t has puesto  m tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeo, que no s cmo entrar ni salir.
Y tu siervo est en medio de tu pueblo al cual t escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.
Da pues  tu siervo corazn dcil para juzgar  tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque quin podr gobernar este tu pueblo tan grande?
Y agrad delante de Adonai que Salomn pidiese esto.
Y djole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos das, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio;
He aqu lo he hecho conforme  tus palabras: he aqu que te he dado corazn sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como t, ni despus de ti se levantar otro como t.
Y aun tambin te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria: tal, que entre los reyes ninguno haya como t en todos tus das.
Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargar tus das.
Y como Salomn despert, vi que era sueo: y vino  Jerusalem, y presentse delante del arca del pacto de Jehov, y sacrific holocaustos,  hizo pacficos; hizo tambin banquete  todos sus siervos.<CM>
En aquella sazn vinieron dos mujeres rameras al rey, y presentronse delante de l.
Y dijo la una mujer: Ah, seor mo! yo y esta mujer morbamos en una misma casa, y yo par estando con ella en la casa.
Y aconteci al tercer da despus que yo par, que sta pari tambin, y morbamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.
Y una noche el hijo de esta mujer muri, porque ella se acost sobre l.
Y levantse  media noche, y tom  mi hijo de junto  m, estando yo tu sierva durmiendo, y psolo  su lado, y psome  mi lado su hijo muerto.
Y como yo me levant por la maana para dar el pecho  mi hijo, he aqu que estaba muerto: mas observle por la maana, y vi que no era mi hijo, que yo haba parido.
Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvi  decir: No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. As hablaban delante del rey.
El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto: y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive.
Y dijo el rey: Traedme un cuchillo. Y trajeron al rey un cuchillo.
En seguida el rey dijo: Partid por medio el nio vivo, y dad la mitad  la una, y la otra mitad  la otra.
Entonces la mujer cuyo era el hijo vivo, habl al rey (porque sus entraas se le conmovieron por su hijo), y dijo: Ah, seor mo! dad  sta el nio vivo, y no lo matis. Mas la otra dijo: Ni  m ni  ti; partidlo.
Entonces el rey respondi, y dijo: Dad  aqulla el hijo vivo, y no lo matis: ella es su madre.
Y todo Israel oy aquel juicio que haba dado el rey: y temieron al rey, porque vieron que haba en l sabidura de Dios para juzgar.<CM>
FU pues el rey Salomn rey sobre todo Israel.
Y estos fueron los prncipes que tuvo: Azaras hijo de Sadoc, sacerdote;
Elioreph y Aha, hijos de Sisa, escribas; Josaphat hijo de Ahilud, canciller;
Benaa hijo de Joiada era sobre el ejrcito; y Sadoc y Abiathar eran los sacerdotes;
Azara hijo de Nathn era sobre los gobernadores; Zabud hijo de Nathn era principal oficial, amigo del rey;
Y Ahisar era mayordomo; y Adoniram hijo de Abda era sobre el tributo.
Y tena Salomn doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenan al rey y  su casa. Cada uno de ellos estaba obligado  abastecer por un mes en el ao.
Y estos son los nombres de ellos: el hijo de Hur en el monte de Ephraim;
El hijo de Decar, en Maccas, y en Saalbim, y en Beth-semes, y en Eln, y en Beth-hanan;
El hijo de Hesed, en Aruboth; ste tena tambin  Soch y toda la tierra de Ephet.
El hijo de Abinadab, en todos los trminos de Dor: ste tena por mujer  Thaphat hija de Salomn;
Baana hijo de Ahilud, en Taanach y Megiddo, y en toda Beth-san, que es cerca de Zaretn, por bajo de Jezreel, desde Beth-san hasta Abel-mehola, y hasta la otra parte de Jocmeam;
El hijo de Geber, en Ramoth de Galaad; ste tena tambin las ciudades de Jair hijo de Manass, las cuales estaban en Galaad; tena tambin la provincia de Argob, que era en Basn, sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce;
Ahinadab hijo de Iddo, en Mahanaim;
Ahimaas en Nephtal; ste tom tambin por mujer  Basemath hija de Salomn.
Baana hijo de Husai, en Aser y en Aloth;
Josaphat hijo de Pharua, en Issachr;
Semei hijo de Ela, en Benjamn;
Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la tierra de Sehn rey de los Amorrheos, y de Og rey de Basn; ste era el nico gobernador en aquella tierra.<CM>
Jud  Israel eran muchos, como la arena que est junto  la mar en multitud, comiendo y bebiendo y alegrndose.
Y Salomn seoreaba sobre todos los reinos, desde el ro de la tierra de los Filisteos hasta el trmino de Egipto: y traan presentes, y sirvieron  Salomn todos los das que vivi.
Y la despensa de Salomn era cada da treinta coros de flor de harina, y sesenta coros de harina.
Diez bueyes engordados, y veinte bueyes de pasto, y cien ovejas; sin los ciervos, cabras, bfalos, y aves engordadas.
Porque l seoreaba en toda la regin que estaba de la otra parte del ro, desde Tiphsa hasta Gaza, sobre todos los reyes de la otra parte del ro; y tuvo paz por todos lados en derredor suyo.
Y Jud  Israel vivan seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beer-seba, todos los das de Salomn.
Tena adems de esto Salomn cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes.
Y estos gobernadores mantenan al rey Salomn, y  todos los que  la mesa del rey Salomn venan, cada uno un mes; y hacan que nada faltase.
Hacan tambin traer cebada y paja para los caballos y para las bestias de carga, al lugar donde l estaba, cada uno conforme al cargo que tena.<CM>
Y di Dios  Salomn sabidura, y prudencia muy grande, y anchura de corazn como la arena que est  la orilla del mar.
Que fu mayor la sabidura de Salomn que la de todos los orientales, y que toda la sabidura de los Egipcios.
Y aun fu ms sabio que todos los hombres; ms que Ethn Ezrahita, y que Emn y Calchl y Darda, hijos de Mahol: y fu nombrado entre todas las naciones de alrededor.
Y propuso tres mil parbolas; y sus versos fueron mil y cinco.
Tambin disert de los rboles, desde el cedro del Lbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disert de los animales, de las aves, de los reptiles, y de los peces.
Y venan de todos los pueblos  oir la sabidura de Salomn, y de todos los reyes de la tierra, donde haba llegado la fama de su sabidura.<CM>
HIRAM rey de Tiro envi tambin sus siervos  Salomn, luego que oy que lo haban ungido por rey en lugar de su padre: porque Hiram haba siempre amado  David.
Entonces Salomn envi  decir  Hiram:
T sabes como mi padre David no pudo edificar casa al nombre de Jehov su Dios, por las guerras que le cercaron, hasta que Jehov puso sus enemigos bajo las plantas de sus pies.
Ahora Jehov mi Dios me ha dado reposo por todas partes; que ni hay adversarios, ni mal encuentro.
Yo por tanto he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehov mi Dios, como Jehov lo habl  David mi padre, diciendo: Tu hijo, que yo pondr en lugar tuyo en tu trono, l edificar casa  mi nombre.
Manda pues ahora que me corten cedros del Lbano; y mis siervos estarn con los tuyos, y yo te dar por tus siervos el salario que t dijeres: porque t sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar la madera como los Sidonios.
Y como Hiram oy las palabras de Salomn, holgse en gran manera, y dijo: Bendito sea hoy Jehov, que di hijo sabio  David sobre este pueblo tan grande.
Y envi Hiram  decir  Salomn: He odo lo que me mandaste  decir: yo har todo lo que te pluguiere acerca de la madera de cedro, y la madera de haya.
Mis siervos la llevarn desde el Lbano  la mar; y yo la pondr en balsas por la mar hasta el lugar que t me sealares, y all se desatar, y t la tomars: y t hars mi voluntad en dar de comer  mi familia.<CM>
Di pues Hiram  Salomn madera de cedro y madera de haya todo lo que quiso.
Y Salomn daba  Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite limpio: esto daba Salomn  Hiram cada un ao.
Di pues Jehov  Salomn sabidura como le haba dicho: y hubo paz entre Hiram y Salomn,  hicieron alianza entre ambos.
Y el rey Salomn impuso tributo  todo Israel, y el tributo fu de treinta mil hombres:
Los cuales enviaba al Lbano de diez mil en diez mil, cada mes por su turno, viniendo as  estar un mes en el Lbano, y dos meses en sus casas: y Adoniram estaba sobre aquel tributo.
Tena tambin Salomn setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte;
Sin los principales oficiales de Salomn que estaban sobre la obra, tres mil y trescientos, los cuales tenan cargo del pueblo que haca la obra.
Y mand el rey que trajesen grandes piedras, piedras de precio, para los cimientos de la casa, y piedras labradas.
Y los albailes de Salomn y los de Hiram, y los aparejadores, cortaron y aparejaron la madera y la cantera para labrar la casa.<CM>
Y FU en el ao cuatrocientos ochenta despus que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto ao del principio del reino de Salomn sobre Israel, en el mes de Ziph, que es el mes segundo, que l comenz  edificar la casa de Jehov.
La casa que el rey Salomn edific  Jehov, tuvo sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos de alto.
Y el prtico delante del templo de la casa, de veinte codos de largo, segn la anchura de la casa, y su ancho era de diez codos delante de la casa.
E hizo  la casa ventanas anchas por de dentro, y estrechas por de fuera.
Edific tambin junto al muro de la casa aposentos alrededor, contra las paredes de la casa en derredor del templo y del orculo:  hizo cmaras alrededor.
El aposento de abajo era de cinco codos de ancho, y el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho: porque por de fuera haba hecho disminuciones  la casa en derredor, para no trabar las vigas de las paredes de la casa.
Y la casa cuando se edific, fabricronla de piedras que traan ya acabadas; de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningn otro instrumento de hierro.
La puerta del aposento de en medio estaba al lado derecho de la casa: y subase por un caracol al de en medio, y del aposento de en medio al tercero.
Labr pues la casa, y acabla; y cubri la casa con artesonados de cedro.
Y edific asimismo el aposento en derredor de toda la casa, de altura de cinco codos, el cual se apoyaba en la casa con maderas de cedro.<CM>
Y fu palabra de Jehov  Salomn, diciendo:
Esta casa que t edificas, si anduvieres en mis estatutos,  hicieres mis derechos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo tendr firme contigo mi palabra que habl  David tu padre;
Y habitar en medio de los hijos de Israel, y no dejar  mi pueblo Israel.
As que, Salomn labr la casa, y acabla.<CM>
Y aparej las paredes de la casa por de dentro con tablas de cedro, vistindola de madera por dentro, desde el solado de la casa hasta las paredes de la techumbre: cubri tambin el pavimento con madera de haya.
Asimismo hizo al cabo de la casa un edificio de veinte codos de tablas de cedro, desde el solado hasta lo ms alto; y fabricse en la casa un orculo, que es el lugar santsimo.
Y la casa,  saber, el templo de dentro, tena cuarenta codos.
Y la casa estaba cubierta de cedro por de dentro, y tena entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo era cedro; ninguna piedra se vea.
Y adorn el orculo por de dentro en medio de la casa, para poner all el arca del pacto de Jehov.
Y el orculo estaba en la parte de adentro, el cual tena veinte codos de largo, y otros veinte de ancho, y otros veinte de altura; y vistilo de oro pursimo: asimismo cubri el altar de cedro.
De suerte que visti Salomn de oro puro la casa por de dentro, y cerr la entrada del orculo con cadenas de oro, y vistilo de oro.
Cubri pues de oro toda la casa hasta el cabo; y asimismo visti de oro todo el altar que estaba delante del orculo.
Hizo tambin en el orculo dos querubines de madera de oliva, cada uno de altura de diez codos.
La una ala del querubn tena cinco codos, y la otra ala del querubn otros cinco codos: as que haba diez codos desde la punta de la una ala hasta la punta de la otra.
Asimismo el otro querubn tena diez codos; porque ambos querubines eran de un tamao y de una hechura.
La altura del uno era de diez codos, y asimismo el otro.
Y puso estos querubines dentro de la casa de adentro: los cuales querubines extendan sus alas, de modo que el ala del uno tocaba  la pared, y el ala del otro querubn tocaba  la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una  la otra en la mitad de la casa.
Y visti de oro los querubines.
Y esculpi todas las paredes de la casa alrededor de diversas figuras, de querubines, de palmas, y de botones de flores, por de dentro y por de fuera.
Y cubri de oro el piso de la casa, de dentro y de fuera.
Y  la entrada del orculo hizo puertas de madera de oliva; y el umbral y los postes eran de cinco esquinas.
Las dos puertas eran de madera de oliva; y entall en ellas figuras de querubines y de palmas y de botones de flores, y cubrilas de oro: cubri tambin de oro los querubines y las palmas.
Igualmente hizo  la puerta del templo postes de madera de oliva cuadrados.
Pero las dos puertas eran de madera de haya; y los dos lados de la una puerta eran redondos, y los otros dos lados de la otra puerta tambin redondos.
Y entall en ellas querubines y palmas y botones de flores, y cubrilas de oro ajustado  las entalladuras.
Y edific el atrio interior de tres rdenes de piedras labradas, y de un orden de vigas de cedro.
En el cuarto ao, en el mes de Ziph, se echaron los cimientos de la casa de Jehov:
Y en el undcimo ao, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fu acabada la casa con todas sus pertenencias, y con todo lo necesario. Edificla pues, en siete aos.<CM>
DESPUS edific Salomn su propia casa en trece aos, y acabla toda.
Asimismo edific la casa del bosque del Lbano, la cual tena cinco codos de longitud, y cincuenta codos de anchura, y treinta codos de altura, sobre cuatro rdenes de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas.
Y estaba cubierta de tablas de cedro arriba sobre las vigas, que se apoyaban en cuarenta y cinco columnas: cada hilera tena quince columnas.
Y haba tres rdenes de ventanas, una ventana contra la otra en tres rdenes.
Y todas la puertas y postes eran cuadrados: y las unas ventanas estaban frente  las otras en tres rdenes.
Tambin hizo un prtico de columnas, que tena de largo cincuenta codos, y treinta codos de ancho; y aqueste prtico estaba delante de aquellas otras, con sus columnas y maderos correspondientes.
Hizo asimismo el prtico del trono en que haba de juzgar, el prtico del juicio, y vistilo de cedro de suelo  suelo.
Y en la casa en que l moraba, haba otro atrio dentro del prtico, de obra semejante  esta. Edific tambin Salomn una casa para la hija de Faran, que haba tomado por mujer, de la misma obra de aquel prtico.
Todas aquellas obras fueron de piedras de precio, cortadas y aserradas con sierras segn las medidas, as por de dentro como por de fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por de fuera hasta el gran atrio.
El cimiento era de piedras de precio, de piedras grandes, de piedras de diez codos, y de piedras de ocho codos.
De all arriba eran tambin piedras de precio, labradas conforme  sus medidas, y obra de cedro.
Y en el gran atrio alrededor haba tres rdenes de piedras labradas, y un orden de vigas de cedro: y as el atrio interior de la casa de Jehov, y el atrio de la casa.<CM>
Y envi el rey Salomn,  hizo venir de Tiro  Hiram,
Hijo de una viuda de la tribu de Nephtal, y su padre haba sido de Tiro: trabajaba l en bronce, lleno de sabidura y de inteligencia y saber en toda obra de metal. Este pues vino al rey Salomn,  hizo toda su obra.
Y vaci dos columnas de bronce, la altura de cada cual era de diez y ocho codos: y rodeaba  una y  otra columna un hilo de doce codos.
Hizo tambin dos capiteles de fundicin de bronce, para que fuesen puestos sobre las cabezas de las columnas: la altura de un capitel era de cinco codos, y la del otro capitel de cinco codos.
Haba trenzas  manera de red, y unas cintas  manera de cadenas, para los capiteles que se haban de poner sobre las cabezas de las columnas: siete para cada capitel.
Y cuando hubo hecho las columnas, hizo tambin dos rdenes de granadas alrededor en el un enredado, para cubrir los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas con las granadas: y de la misma forma hizo en el otro capitel.
Los capiteles que estaban sobre las columnas en el prtico, tenan labor de flores por cuatro codos.
Tenan tambin los capiteles de sobre las dos columnas, doscientas granadas en dos rdenes alrededor en cada capitel, encima del vientre del capitel, el cual vientre estaba delante del enredado.
Estas columnas erigi en el prtico del templo: y cuando hubo alzado la columna de la mano derecha, psole por nombre Jachn: y alzando la columna de la mano izquierda, llam su nombre Boaz.
Y puso en las cabezas de las columnas labor en forma de azucenas; y as se acab la obra de las columnas.
Hizo asimismo un mar de fundicin, de diez codos del un lado al otro, perfectamente redondo: su altura era de cinco codos, y cealo alrededor un cordn de treinta codos.
Y cercaban aquel mar por debajo de su labio en derredor unas bolas como calabazas, diez en cada codo, que cean el mar alrededor en dos rdenes, las cuales haban sido fundidas cuando l fu fundido.
Y estaba asentado sobre doce bueyes: tres miraban al norte, y tres miraban al poniente, y tres miraban al medioda, y tres miraban al oriente; sobre stos se apoyaba el mar, y las traseras de ellos estaban hacia la parte de adentro.
El grueso del mar era de un palmo, y su labio era labrado como el labio de un cliz,  de flor de lis: y caban en l dos mil batos.
Hizo tambin diez basas de bronce, siendo la longitud de cada basa de cuatro codos, y la anchura de cuatro codos, y de tres codos la altura.
La obra de las basas era esta: tenan unas cintas, las cuales estaban entre molduras:
Y sobre aquellas cintas que estaban entre las molduras, figuras de leones, y de bueyes, y de querubines; y sobre las molduras de la basa, as encima como debajo de los leones y de los bueyes, haba unas aadiduras de bajo relieve.
Cada basa tena cuatro ruedas de bronce con mesas de bronce; y en sus cuatro esquinas haba unos hombrillos, los cuales nacan de fundicin  cada un lado de aquellas aadiduras, para estar debajo de la fuente.
Y la boca del pie de la fuente entraba un codo en el remate que sala para arriba de la basa; y era su boca redonda, de la hechura del mismo remate, y ste de codo y medio. Haba tambin sobre la boca entalladuras con sus cintas, las cuales eran cuadradas, no redondas.
Las cuatro ruedas estaban debajo de las cintas, y los ejes de las ruedas nacan en la misma basa. La altura de cada rueda era de un codo y medio.
Y la hechura de las ruedas era como la hechura de las ruedas de un carro: sus ejes, sus rayos, y sus cubos, y sus cinchos, todo era de fundicin.
Asimismo los cuatro hombrillos  las cuatro esquinas de cada basa: y los hombrillos eran de la misma basa.
Y en lo alto de la basa haba medio codo de altura redondo por todas partes: y encima de la basa sus molduras y cintas, las cuales eran de ella misma.
E hizo en las tablas de las molduras, y en las cintas, entalladuras de querubines, y de leones, y de palmas, con proporcin en el espacio de cada una, y alrededor otros adornos.
De esta forma hizo diez basas fundidas de una misma manera, de una misma medida, y de una misma entalladura.
Hizo tambin diez fuentes de bronce: cada fuente contena cuarenta batos, y cada una era de cuatro codos; y asent una fuente sobre cada una de las diez basas.
Y puso las cinco basas  la mano derecha de la casa, y las otras cinco  la mano izquierda: y asent el mar al lado derecho de la casa, al oriente, hacia el medioda.
Asimismo hizo Hiram fuentes, y tenazas, y cuencos. As acab toda la obra que hizo  Salomn para la casa de Jehov:
Es  saber, dos columnas, y los vasos redondos de los capiteles que estaban en lo alto de las dos columnas; y dos redes que cubran los dos vasos redondos de los capiteles que estaban sobre la cabeza de las columnas;
Y cuatrocientas granadas para las dos redes, dos rdenes de granadas en cada red, para cubrir los dos vasos redondos que estaban sobre las cabezas de las columnas;
Y las diez basas, y las diez fuentes sobre las basas;
Y un mar, y doce bueyes debajo del mar;
Y calderos, y paletas, y cuencos; y todos los vasos que Hiram hizo al rey Salomn, para la casa de Jehov de metal acicalado.
Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordn, en tierra arcillosa, entre Succoth y Sarthn.
Y dej Salomn sin inquirir el peso del metal de todos los vasos, por la grande multitud de ellos.<CM>
Entonces hizo Salomn todos los vasos que pertenecan  la casa de Jehov: un altar de oro, y una mesa sobre la cual estaban los panes de la proposicin, tambin de oro;
Y cinco candeleros de oro pursimo  la mano derecha, y otros cinco  la izquierda, delante del orculo; con las flores, y las lmparas, y despabiladeras de oro;
Asimismo los cntaros, vasos, tazas, cucharillas,  incensarios, de oro pursimo; tambin de oro los quiciales de las puertas de la casa de adentro, del lugar santsimo, y los de las puertas del templo.
As se acab toda la obra que dispuso hacer el rey Salomn para la casa de Jehov. Y meti Salomn lo que David su padre haba dedicado, es  saber, plata, y oro, y vasos, y psolo todo en guarda en las tesoreras de la casa de Jehov.<CM>
ENTONCES junt Salomn los ancianos de Israel, y  todas las cabezas de las tribus, y  los prncipes de las familias de los hijos de Israel, al rey Salomn en Jerusalem para traer el arca del pacto de Jehov de la ciudad de David, que es Sin.
Y se juntaron al rey Salomn todos los varones de Israel en el mes de Ethanim, que es el mes sptimo, en el da solemne.
Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca.
Y llevaron el arca de Jehov, y el tabernculo del testimonio, y todos los vasos sagrados que estaban en el tabernculo; los cuales llevaban los sacerdotes y Levitas.
Y el rey Salomn, y toda la congregacin de Israel que  l se haba juntado, estaban con l delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podan contar ni numerar.
Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehov en su lugar, en el orculo de la casa, en el lugar santsimo, debajo de las alas de los querubines.
Porque los querubines tenan extendidas las alas sobre el lugar del arca, y as cubran los querubines el arca y sus varas por encima.
E hicieron salir las varas; que las cabezas de las varas se dejaban ver desde el santuario delante del orculo, mas no se vean desde afuera: y as se quedaron hasta hoy.
En el arca ninguna cosa haba ms de las dos tablas de piedra que haba all puesto Moiss en Horeb, donde Jehov hizo la alianza con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto.
Y como los sacerdotes salieron del santuario, la nube hinchi la casa de Jehov.
Y los sacerdotes no pudieron estar para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehov haba henchido la casa de Jehov.<CM>
Entonces dijo Salomn: Jehov ha dicho que l habitara en la oscuridad.
Yo he edificado casa por morada para ti, asiento en que t habites para siempre.
Y volviendo el rey su rostro, bendijo  toda la congregacin de Israel; y toda la congregacin de Israel estaba en pie.
Y dijo: Bendito sea Jehov Dios de Israel, que habl de su boca  David mi padre, y con su mano lo ha cumplido, diciendo:
Desde el da que saqu mi pueblo Israel de Egipto, no he escogido ciudad de todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escog  David para que presidiese en mi pueblo Israel.
Y David mi padre tuvo en el corazn edificar casa al nombre de Jehov Dios de Israel.
Mas Jehov dijo  David mi padre: Cuanto  haber t tenido en el corazn edificar casa  mi nombre, bien has hecho en tener tal voluntad;
Empero t no edificars la casa, sino tu hijo que saldr de tus lomos, l edificar casa  mi nombre.
Y Jehov ha verificado su palabra que haba dicho; que me he levantado yo en lugar de David mi padre, y heme sentado en el trono de Israel, como Jehov haba dicho, y he edificado la casa al nombre de Jehov Dios de Israel.
Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual est el pacto de Jehov, que l hizo con nuestros padres cuando los sac de la tierra de Egipto.<CM>
Psose luego Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congregacin de Israel, y extendiendo sus manos al cielo,
Dijo: Jehov Dios de Israel, no hay Dios como t, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia  tus siervos, los que andan delante de ti de todo su corazn;
Que has guardado  tu siervo David mi padre lo que le dijiste: dijstelo con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como aparece este da.
Ahora pues, Jehov Dios de Israel, cumple  tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No faltar varn de ti delante de m, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, que anden delante de m como t has delante de m andado.
Ahora pues, oh Dios de Israel, verifquese tu palabra que dijiste  tu siervo David mi padre.
Empero es verdad que Dios haya de morar sobre la tierra? He aqu que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener: cunto menos esta casa que yo he edificado?
Con todo, t atenders  la oracin de tu siervo, y  su plegaria, oh Jehov Dios mo, oyendo propicio el clamor y oracin que tu siervo hace hoy delante de ti:
Que estn tus ojos abiertos de noche y de da sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estar all; y que oigas la oracin que tu siervo har en este lugar.
Oye pues la oracin de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oraren en este lugar, tambin t lo oirs en el lugar de tu habitacin, desde los cielos: que oigas y perdones.
Cuando alguno hubiere pecado contra su prjimo, y le tomaren juramento hacindole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa;
T oirs desde el cielo, y obrars, y juzgars  tus siervos, condenando al impo, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme  su justicia.
Cuando tu pueblo Israel hubiere cado delante de sus enemigos, por haber pecado contra ti, y  ti se volvieren, y confesaren tu nombre, y oraren, y te rogaren y suplicaren en esta casa;
Oyelos t en los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y vulvelos  la tierra que diste  sus padres.
Cuando el cielo se cerrare, y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te rogaren en este lugar, y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los hubieres afligido;
T oirs en los cielos, y perdonars el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, ensendoles el buen camino en que anden; y dars lluvias sobre tu tierra, la cual diste  tu pueblo por heredad.
Cuando en la tierra hubiere hambre,  pestilencia,  tizoncillo,  niebla,  langosta,  pulgn: si sus enemigos los tuvieren cercados en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga  enfermedad que sea;
Toda oracin y toda splica que hiciere cualquier hombre,  todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga de su corazn, y extendiere sus manos  esta casa;
T oirs en los cielos, en la habitacin de tu morada, y perdonars, y obrars, y dars  cada uno conforme  sus caminos, cuyo corazn t conoces; (porque slo t conoces el corazn de todos los hijos de los hombres;)
Para que te teman todos los das que vivieren sobre la haz de la tierra que t diste  nuestros padres.
Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras  causa de tu nombre,
(Porque oirn de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido,) y viniere  orar  esta casa;
T oirs en los cielos, en la habitacin de tu morada, y hars conforme  todo aquello por lo cual el extranjero hubiere  ti clamado: para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqu.
Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que t los enviares, y oraren  Jehov hacia la ciudad que t elegiste, y hacia la casa que yo edifiqu  tu nombre,
T oirs en los cielos su oracin y su splica, y les hars derecho.
Si hubieren pecado contra ti, (porque no hay hombre que no peque) y t estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven  tierra enemiga, sea lejos  cerca,
Y ellos volvieren en s en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren  ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad;
Y si se convirtieren  ti de todo su corazn y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren  ti hacia su tierra, que t diste  sus padres, hacia la ciudad que t elegiste y la casa que yo he edificado  tu nombre;
T oirs en los cielos, en la habitacin de tu morada, su oracin y su splica, y les hars derecho;
Y perdonars  tu pueblo que haba pecado contra ti, y todas sus infracciones con que se habrn contra ti rebelado; y hars que hayan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos:
Porque ellos son tu pueblo y tu heredad, que t sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.
Que tus ojos estn abiertos  la oracin de tu siervo, y  la plegaria de tu pueblo Israel, para oirlos en todo aquello por lo que te invocaren:
Pues que t los apartaste para ti por tu heredad de todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por mano de Moiss tu siervo, cuando sacaste  nuestros padres de Egipto, oh Seor Jehov.<CM>
Y fu, que como acab Salomn de hacer  Jehov toda esta oracin y splica, levantse de estar de rodillas delante del altar de Jehov con sus manos extendidas al cielo;
Y puesto en pie, bendijo  toda la congregacin de Israel, diciendo en voz alta:
Bendito sea Jehov, que ha dado reposo  su pueblo Israel, conforme  todo lo que l haba dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expres por Moiss su siervo, ha faltado.
Sea con nosotros Jehov nuestro Dios, como fu con nuestros padres; y no nos desampare, ni nos deje;
Incline nuestro corazn hacia s, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, los cuales mand  nuestros padres.
Y que estas mis palabras con que he orado delante de Jehov estn cerca de Jehov nuestro Dios de da y de noche, para que l proteja la causa de su siervo, y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo;
A fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehov es Dios, y que no hay otro.
Sea pues perfecto vuestro corazn para con Jehov nuestro Dios, andando en sus estatutos, y guardando sus mandamientos, como el da de hoy.<CM>
Entonces el rey, y todo Israel con l, sacrificaron vctimas delante de Jehov.
Y sacrific Salomn por sacrificios pacficos, los cuales ofreci  Jehov veinte y dos mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas. As dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehov.
Aquel mismo da santific el rey el medio del atrio que estaba delante de la casa de Jehov: porque ofreci all los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacficos; por cuanto el altar de bronce que estaba delante de Jehov era pequeo, y no cupieran en l los holocaustos, y los presentes, y los sebos de los pacficos.
En aquel tiempo Salomn hizo fiesta, y con l todo Israel, una grande congregacin, desde como entran en Hamath hasta el ro de Egipto, delante de Jehov nuestro Dios, por siete das y otros siete das, esto es, por catorce das.
Y el octavo da despidi al pueblo: y ellos bendiciendo al rey, se fueron  sus estancias alegres y gozosos de corazn por todos los beneficios que Jehov haba hecho  David su siervo, y  su pueblo Israel.<CM>
Y COMO Salomn hubo acabado la obra de la casa de Jehov, y la casa real, y todo lo que Salomn quiso hacer,
Jehov apareci  Salomn la segunda vez, como le haba aparecido en Gaban.
Y djole Jehov: Yo he odo tu oracin y tu ruego, que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que t has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarn mis ojos y mi corazn todos los das.
Y si t anduvieres delante de m, como anduvo David tu padre, en integridad de corazn y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis derechos,
Yo afirmar el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como habl  David tu padre, diciendo: No faltar de ti varn en el trono de Israel.
Mas si obstinadamente os apartareis de m vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis  dioses ajenos, y los adorareis;
Yo cortar  Israel de sobre la haz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado  mi nombre, yo la echar de delante de m,  Israel ser por proverbio y fbula  todos los pueblos;
Y esta casa que estaba en estima, cualquiera que pasare por ella se pasmar, y silbar, y dir: Por qu ha hecho as Jehov  esta tierra, y  esta casa?
Y dirn: Por cuanto dejaron  Jehov su Dios, que haba sacado  sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano  dioses ajenos, y los adoraron, y los sirvieron: por eso ha trado Jehov sobre ellos todo aqueste mal.<CM>
Y aconteci al cabo de veinte aos, en que Salomn haba edificado las dos casas, la casa de Jehov y la casa real,
(Para las cuales Hiram rey de Tiro, haba trado  Salomn madera de cedro y de haya, y cuanto oro l quiso), que el rey Salomn di  Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.
Y sali Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomn le haba dado, y no le contentaron.
Y dijo: Qu ciudades son estas que me has dado, hermano? Y psoles por nombre, la tierra de Cabul, hasta hoy.
Y haba Hiram enviado al rey ciento y veinte talentos de oro.<CM>
Y esta es la razn del tributo que el rey Salomn impuso para edificar la casa de Jehov, y su casa, y  Millo, y el muro de Jerusalem, y  Hasor, y Megiddo, y Gezer.
Faran el rey de Egipto haba subido y tomado  Gezer, y quemdola, y haba muerto los Cananeos que habitaban la ciudad, y ddola en don  su hija la mujer de Salomn.
Restaur pues Salomn  Gezer, y  la baja Beth-oron,
Y  Baalath, y  Tadmor en tierra del desierto;
Asimismo todas las ciudades donde Salomn tena municiones, y las ciudades de los carros, y las ciudades de la gente de  caballo, y todo lo que Salomn dese edificar en Jerusalem, en el Lbano, y en toda la tierra de su seoro.
A todos los pueblos que quedaron de los Amorrheos, Hetheos, Pherezeos, Heveos, Jebuseos, que no fueron de los hijos de Israel;
A sus hijos que quedaron en la tierra despus de ellos, que los hijos de Israel no pudieron acabar, hizo Salomn que sirviesen con tributo hasta hoy.
Mas  ninguno de los hijos de Israel impuso Salomn servicio, sino que eran hombres de guerra,  sus criados,  sus prncipes,  sus capitanes,  comandantes de sus carros,  su gente de  caballo.
Y los que Salomn haba hecho jefes y prepsitos sobre las obras, eran quinientos y cincuenta, los cuales estaban sobre el pueblo que trabajaba en aquella obra.
Y subi la hija de Faran de la ciudad de David  su casa que Salomn le haba edificado: entonces edific l  Millo.
Y ofreca Salomn tres veces cada un ao holocaustos y pacficos sobre el altar que l edific  Jehov, y quemaba perfumes sobre el que estaba delante de Jehov, despus que la casa fu acabada.
Hizo tambin el rey Salomn navos en Ezin-geber, que es junto  Elath en la ribera del mar Bermejo, en la tierra de Edom.
Y envi Hiram en ellos  sus siervos, marineros y diestros en la mar, con los siervos de Salomn:
Los cuales fueron  Ophir, y tomaron de all oro, cuatrocientos y veinte talentos, y trajronlo al rey Salomn.<CM>
Y OYENDO la reina de Seba la fama de Salomn en el nombre de Jehov, vino  probarle con preguntas.
Y vino  Jerusalem con muy grande comitiva, con camellos cargados de especias, y oro en grande abundancia, y piedras preciosas: y como vino  Salomn, propsole todo lo que en su corazn tena.
Y Salomn le declar todas sus palabras: ninguna cosa se le escondi al rey, que no le declarase.
Y cuando la reina de Seba vi toda la sabidura de Salomn, y la casa que haba edificado,
Asimismo la comida de su mesa, el asiento de sus siervos, el estado y vestidos de los que le servan, sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehov, quedse enajenada.
Y dijo al rey: Verdad es lo que o en mi tierra de tus cosas y de tu sabidura;
Mas yo no lo crea, hasta que he venido, y mis ojos han visto, que ni aun la mitad fu lo que se me dijo: es mayor tu sabidura y bien que la fama que yo haba odo.
Bienaventurados tus varones, dichosos estos tus siervos, que estn continuamente delante de ti, y oyen tu sabidura.
Jehov tu Dios sea bendito, que se agrad de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehov ha amado siempre  Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia.
Y di ella al rey ciento y veinte talentos de oro, y muy mucha especiera, y piedras preciosas: nunca vino tan grande copia de especias, como la reina de Seba di al rey Salomn.
La flota de Hiram que haba trado el oro de Ophir, traa tambin de Ophir muy mucha madera de brasil, y piedras preciosas.
Y de la madera de brasil hizo el rey balaustres para la casa de Jehov, y para las casas reales, arpas tambin y salterios para los cantores: nunca vino tanta madera de brasil, ni se ha visto hasta hoy.
Y el rey Salomn di  la reina de Seba todo lo que quiso, y todo lo que pidi, adems de lo que Salomn le di como de mano del rey Salomn. Y ella se volvi, y se fu  su tierra con sus criados.<CM>
El peso del oro que Salomn tena de renta cada un ao, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro;
Sin lo de los mercaderes, y de la contratacin de especias, y de todos los reyes de Arabia, y de los principales de la tierra.
Hizo tambin el rey Salomn doscientos paveses de oro extendido: seiscientos siclos de oro gast en cada pavs.
Asimismo trescientos escudos de oro extendido, en cada uno de los cuales gast tres libras de oro: y psolos el rey en la casa del bosque del Lbano.
Hizo tambin el rey un gran trono de marfil, el cual cubri de oro pursimo.
Seis gradas tena el trono, y lo alto de l era redondo por el respaldo: y de la una parte y de la otra tena apoyos cerca del asiento, junto  los cuales estaban colocados dos leones.
Estaban tambin doce leones puestos all sobre las seis gradas, de la una parte y de la otra: en ningn otro reino se haba hecho trono semejante.
Y todos los vasos de beber del rey Salomn eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Lbano era de oro fino: no haba plata; en tiempo de Salomn no era de estima.
Porque el rey tena la flota que sala  la mar,  Tharsis, con la flota de Hiram: una vez en cada tres aos vena la flota de Tharsis, y traa oro, plata, marfil, simios y pavos.
As exceda el rey Salomn  todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabidura.
Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomn, para oir su sabidura, la cual Dios haba puesto en su corazn.
Y todos le llevaban cada ao sus presentes: vasos de oro, vasos de plata, vestidos, armas, aromas, caballos y acmilas.
Y junt Salomn carros y gente de  caballo; y tena mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem.
Y puso el rey en Jerusalem plata como piedras, y cedros como los cabrahigos que estn por los campos en abundancia.
Y sacaban caballos y lienzos  Salomn de Egipto: porque la compaa de los mercaderes del rey compraban caballos y lienzos.
Y vena y sala de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata, y el caballo por ciento y cincuenta; y as los sacaban por mano de ellos, todos los reyes de los Hetheos, y de Siria.<CM>
EMPERO el rey Salomn am,  ms de la hija de Faran, muchas mujeres extranjeras:  las de Moab,  las de Ammn,  las de Idumea,  las de Sidn, y  las Hetheas;
Gentes de las cuales Jehov haba dicho  los hijos de Israel: No entraris  ellas, ni ellas entrarn  vosotros; porque ciertamente harn inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A stas pues se junt Salomn con amor.
Y tuvo setecientas mujeres reinas, y trescientas concubinas; y sus mujeres torcieron su corazn.
Y ya que Salomn era viejo, sus mujeres inclinaron su corazn tras dioses ajenos; y su corazn no era perfecto con Jehov su Dios, como el corazn de su padre David.
Porque Salomn sigui  Astaroth, diosa de los Sidonios, y  Milcom, abominacin de los Ammonitas.
E hizo Salomn lo malo en los ojos de Jehov, y no fu cumplidamente tras Jehov como David su padre.
Entonces edific Salomn un alto  Chmos, abominacin de Moab, en el monte que est enfrente de Jerusalem; y  Moloch, abominacin de los hijos de Ammn.
Y as hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban perfumes, y sacrificaban  sus dioses.<CM>
Y enojse Jehov contra Salomn, por cuanto estaba su corazn desviado de Jehov Dios de Israel, que le haba aparecido dos veces,
Y le haba mandado acerca de esto, que no siguiese dioses ajenos: mas l no guard lo que le mand Jehov.
Y dijo Jehov  Salomn: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mand, romper el reino de ti, y lo entregar  tu siervo.
Empero no lo har en tus das, por amor de David tu padre: romperlo de la mano de tu hijo.
Sin embargo no romper todo el reino, sino que dar una tribu  tu hijo, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalem que yo he elegido.<CM>
Y Jehov suscit un adversario  Salomn,  Adad, Idumeo, de la sangre real, el cual estaba en Edom.
Porque cuando David estaba en Edom, y subi Joab el general del ejrcito  enterrar los muertos, y mat  todos los varones de Edom,
(Porque seis meses habit all Joab, y todo Israel, hasta que hubo acabado  todo el sexo masculino en Edom;)
Entonces huy Adad, y con l algunos varones Idumeos de los siervos de su padre, y fuse  Egipto; era entonces Adad muchacho pequeo.
Y levantronse de Madin, y vinieron  Parn; y tomando consigo hombres de Parn, vinironse  Egipto,  Faran rey de Egipto, el cual le di casa, y le seal alimentos, y aun le di tierra.
Y hall Adad grande gracia delante de Faran, el cual le di por mujer  la hermana de su esposa,  la hermana de la reina Thaphnes.
Y la hermana de Thaphnes le pari  su hijo Genubath, al cual destet Thaphnes dentro de la casa de Faran; y estaba Genubath en casa de Faran entre los hijos de Faran.
Y oyendo Adad en Egipto que David haba dormido con sus padres, y que era muerto Joab general del ejrcito, Adad dijo  Faran: Djame ir  mi tierra.
Y respondile Faran: Por qu? qu te falta conmigo, que procuras irte  tu tierra? Y l respondi: Nada; con todo, rugote que me dejes ir.
Despertle tambin Dios por adversario  Rezn, hijo de Eliada, el cual haba hudo de su amo Adad-ezer, rey de Soba.
Y haba juntado gente contra l, y habase hecho capitn de una compaa, cuando David deshizo  los de Soba. Despus se fueron  Damasco, y habitaron all  hicironle rey en Damasco.
Y fu adversario  Israel todos los das de Salomn; y fu otro mal con el de Adad, porque aborreci  Israel, y rein sobre la Siria.<CM>
Asimismo Jeroboam hijo de Nabat, Ephrateo de Sereda, siervo de Salomn, (su madre se llamaba Serva, mujer viuda) alz su mano contra el rey.
Y la causa por qu ste alz mano contra el rey, fu esta: Salomn edificando  Millo, cerr el portillo de la ciudad de David su padre.
Y el varn Jeroboam era valiente y esforzado; y viendo Salomn al mancebo que era hombre activo, encomendle todo el cargo de la casa de Jos.
Aconteci pues en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalem, tople en el camino el profeta Ahas Silonita; y l estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo.
Y trabando Ahas de la capa nueva que tena sobre s, rompila en doce pedazos,
Y dijo  Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque as dijo Jehov Dios de Israel: He aqu que yo rompo el reino de la mano de Salomn, y  ti dar diez tribus;
(Y l tendr una tribu, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalem, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel:)
Por cuanto me han dejado, y han adorado  Astharoth diosa de los Sidonios, y  Chmos dios de Moab, y  Moloch dios de los hijos de Ammn; y no han andado en mis caminos, para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos, y mis derechos, como hizo David su padre.
Empero no quitar nada de su reino de sus manos, sino que lo retendr por caudillo todos los das de su vida, por amor de David mi siervo, al cual yo eleg, y l guard mis mandamientos y mis estatutos:
Mas yo quitar el reino de la mano de su hijo, y darlo  ti, las diez tribus.
Y  su hijo dar una tribu, para que mi siervo David tenga lmpara todos los das delante de m en Jerusalem, ciudad que yo me eleg para poner en ella mi nombre.
Yo pues te tomar  ti, y t reinars en todas las cosas que deseare tu alma, y sers rey sobre Israel.
Y ser que, si prestares odo  todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos,  hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo ser contigo, y te edificar casa firme, como la edifiqu  David, y yo te entregar  Israel.
Y yo afligir la simiente de David  causa de esto, mas no para siempre.
Procur por tanto Salomn de matar  Jeroboam, pero levantndose Jeroboam, huy  Egipto,  Sisac rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomm.<CM>
Lo dems de los hechos de Salomn, y todas las cosas que hizo, y su sabidura, no estn escritas en el libro de los hechos de Salomn?
Y los das que Salomn rein en Jerusalem sobre todo Israel, fueron cuarenta aos.
Y durmi Salomn con sus padres, y fu sepultado en la ciudad de su padre David: y rein en su lugar Roboam su hijo.<CM>
Y FU Roboam  Sichm; porque todo Israel haba venido  Sichm para hacerlo rey.
Y aconteci, que como lo oy Jeroboam hijo de Nabat, que estaba en Egipto, porque haba hudo de delante del rey Salomn, y habitaba en Egipto;
Enviaron y llamronle. Vino pues Jeroboam y toda la congregacin de Israel, y hablaron  Roboam, diciendo:
Tu padre agrav nuestro yugo, mas ahora t disminuye algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos.
Y l les dijo: Idos, y de aqu  tres das volved  m. Y el pueblo se fu.
Entonces el rey Roboam tom consejo con los ancianos que haban estado delante de Salomn su padre cuando viva, y dijo: Cmo aconsejis vosotros que responda  este pueblo?
Y ellos le hablaron, diciendo: Si t fueres hoy siervo de este pueblo, y lo sirvieres, y respondindole buenas palabras les hablares, ellos te servirn para siempre.
Mas l, dejado el consejo de los viejos que ellos le haban dado, tom consejo con los mancebos que se haban criado con l, y estaban delante de l.
Y djoles: Cmo aconsejis vosotros que respondamos  este pueblo, que me ha hablado, diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros?
Entonces los mancebos que se haban criado con l, le respondieron, diciendo: As hablars  este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agrav nuestro yugo; mas t disminyenos algo: as les hablars: El menor dedo de los mos es ms grueso que los lomos de mi padre.
Ahora pues, mi padre os carg de pesado yugo, mas yo aadir  vuestro yugo; mi padre os hiri con azotes, mas yo os herir con escorpiones.
Y al tercer da vino Jeroboam con todo el pueblo  Roboam; segn el rey lo haba mandado, diciendo: Volved  m al tercer da.
Y el rey respondi al pueblo duramente, dejado el consejo de los ancianos que ellos le haban dado;
Y hablles conforme al consejo de los mancebos, diciendo: Mi padre agrav vuestro yugo, pero yo aadir  vuestro yugo; mi padre os hiri con azotes, mas yo os herir con escorpiones.
Y no oy el rey al pueblo; porque era ordenacin de Jehov, para confirmar su palabra, que Jehov haba hablado por medio de Ahas Silonita  Jeroboam hijo de Nabat.<CM>
Y cuando todo el pueblo vi que el rey no les haba odo, respondile estas palabras, diciendo: Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isa. Israel,  tus estancias! Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fu  sus estancias.
Mas rein Roboam sobre los hijos de Israel que moraban en las ciudades de Jud.
Y el rey Roboam envi  Adoram, que estaba sobre los tributos; pero apedrele todo Israel, y muri. Entonces el rey Roboam se esforz  subir en un carro, y huir  Jerusalem.
As se apart Israel de la casa de David hasta hoy.
Y aconteci, que oyendo todo Israel que Jeroboam haba vuelto, enviaron y llamronle  la congregacin,  hicironle rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese la casa de David, sino slo la tribu de Jud.
Y como Roboam vino  Jerusalem, junt toda la casa de Jud y la tribu de Benjamn, ciento y ochenta mil hombres escogidos de guerra, para hacer guerra  la casa de Israel, y reducir el reino  Roboam hijo de Salomn.
Mas fu palabra de Jehov  Semeas varn de Dios, diciendo:
Habla  Roboam hijo de Salomn, rey de Jud, y  toda la casa de Jud y de Benjamn, y  los dems del pueblo, diciendo:
As ha dicho Jehov: No vayis, ni peleis contra vuestros hermanos los hijos de Israel; volveos cada uno  su casa; porque este negocio yo lo he hecho. Y ellos oyeron la palabra de Dios, y volvironse, y furonse, conforme  la palabra de Jehov.<CM>
Y reedific Jeroboam  Sichm en el monte de Ephraim, y habit en ella; y saliendo de all, reedific  Penuel.
Y dijo Jeroboam en su corazn: Ahora se volver el reino  la casa de David,
Si este pueblo subiere  sacrificar  la casa de Jehov en Jerusalem: porque el corazn de este pueblo se convertir  su seor Roboam rey de Jud, y me matarn  m, y se tornarn  Roboam rey de Jud.
Y habido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Harto habis subido  Jerusalem: he aqu tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto.
Y puso el uno en Beth-el, y el otro puso en Dan.
Y esto fu ocasin de pecado; porque el pueblo iba  adorar delante del uno, hasta Dan.
Hizo tambin casa de altos,  hizo sacerdotes de la clase del pueblo, que no eran de los hijos de Lev.
Entonces instituy Jeroboam solemnidad en el mes octavo,  los quince del mes, conforme  la solemnidad que se celebraba en Jud; y sacrific sobre altar. As hizo en Beth-el, sacrificando  los becerros que haba hecho. Orden tambin en Beth-el sacerdotes de los altos que l haba fabricado.
Sacrific pues sobre el altar que l haba hecho en Beth-el,  los quince del mes octavo, el mes que l haba inventado de su corazn;  hizo fiesta  los hijos de Israel, y subi al altar para quemar perfumes.<CM>
Y HE aqu que un varn de Dios por palabra de Jehov vino de Jud  Beth-el; y estando Jeroboam al altar para quemar perfumes,
El clam contra el altar por palabra de Jehov, y dijo: Altar, altar, as ha dicho Jehov: He aqu que  la casa de David nacer un hijo, llamado Josas, el cual sacrificar sobre ti  los sacerdotes de los altos que queman sobre ti perfumes; y sobre ti quemarn huesos de hombres.
Y aquel mismo da di una seal, diciendo: Esta es la seal de que Jehov ha hablado: he aqu que el altar se quebrar, y la ceniza que sobre l est se derramar.
Y como el rey Jeroboam oy la palabra del varn de Dios, que haba clamado contra el altar de Beth-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: Prendedle! Mas la mano que haba extendido contra l, se le sec, que no la pudo tornar  s.
Y el altar se rompi, y derramse la ceniza del altar, conforme  la seal que el varn de Dios haba dado por palabra de Jehov.
Entonces respondiendo el rey, dijo al varn de Dios: Te pido que ruegues  la faz de Jehov tu Dios, y ora por m, que mi mano me sea restituda. Y el varn de Dios or  la faz de Jehov, y la mano del rey se le recuper y tornse como antes.
Y el rey dijo al varn de Dios: Ven conmigo  casa, y comers, y yo te dar un presente.
Mas el varn de Dios dijo al rey: Si me dieses la mitad de tu casa, no ira contigo, ni comera pan ni bebera agua en este lugar;
Porque as me est mandado por palabra de Jehov, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni vuelvas por el camino que fueres.
Fuse pues por otro camino, y no volvi por el camino por donde haba venido  Beth-el.<CM>
Moraba  la sazn en Beth-el un viejo profeta, al cual vino su hijo, y contle todo lo que el varn de Dios haba hecho aquel da en Beth-el: contronle tambin  su padre las palabras que haba hablado al rey.
Y su padre les dijo: Por qu camino fu? Y sus hijos le mostraron el camino por donde se haba tornado el varn de Dios, que haba venido de Jud.
Y l dijo  sus hijos: Enalbardadme el asno. Y ellos le enalbardaron el asno, y subi en l.
Y yendo tras el varn de Dios, hallle que estaba sentado debajo de un alcornoque: y djole: Eres t el varn de Dios que viniste de Jud? Y l dijo: Yo soy.
Djole entonces: Ven conmigo  casa, y come del pan.
Mas l respondi: No podr volver contigo, ni ir contigo; ni tampoco comer pan ni beber agua contigo en este lugar;
Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua all, ni vuelvas por el camino que fueres.
Y el otro le dijo: Yo tambin soy profeta como t, y un ngel me ha hablado por palabra de Jehov, diciendo: Vulvele contigo  tu casa, para que coma pan y beba agua. Empero mintile.
Entonces volvi con l, y comi del pan en su casa, y bebi del agua.
Y aconteci que, estando ellos  la mesa, fu palabra de Jehov al profeta que le haba hecho volver;
Y clam al varn de Dios que haba venido de Jud, diciendo: As dijo Jehov: Por cuanto has sido rebelde al dicho de Jehov, y no guardaste el mandamiento que Jehov tu Dios te haba prescrito,
Sino que volviste, y comiste del pan y bebiste del agua en el lugar donde Jehov te haba dicho no comieses pan ni bebieses agua, no entrar tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.<CM>
Y como hubo comido del pan y bebido, el profeta que le haba hecho volver le enalbard un asno;
Y yndose, tople un len en el camino, y matle; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno estaba junto  l, y el len tambin estaba junto al cuerpo.
Y he aqu unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el len que estaba junto al cuerpo: y vinieron, y dijronlo en la ciudad donde el viejo profeta habitaba.
Y oyndolo el profeta que le haba vuelto del camino, dijo: El varn de Dios es, que fu rebelde al dicho de Jehov: por tanto Jehov le ha entregado al len, que le ha quebrantado y muerto, conforme  la palabra de Jehov que l le dijo.
Y habl  sus hijos, y djoles: Enalbardadme un asno. Y ellos se lo enalbardaron.
Y l fu, y hall su cuerpo tendido en el camino, y el asno y el len estaban junto al cuerpo: el len no haba comido el cuerpo, ni daado al asno.
Y tomando el profeta el cuerpo del varn de Dios, psolo sobre el asno, y llevselo. Y el profeta viejo vino  la ciudad, para endecharle y enterrarle.
Y puso su cuerpo en su sepulcro; y endechronle, diciendo: Ay, hermano mo!
Y despus que le hubieron enterrado, habl  sus hijos, diciendo: Cuando yo muriere, enterradme en el sepulcro en que est sepultado el varn de Dios; poned mis huesos junto  los suyos.
Porque sin duda vendr lo que l dijo  voces por palabra de Jehov contra el altar que est en Beth-el, y contra todas las casas de los altos que estn en las ciudades de Samaria.
Despus de esto no se torn Jeroboam de su mal camino: antes volvi  hacer sacerdotes de los altos de la clase del pueblo, y quien quera se consagraba, y era de los sacerdotes de los altos.
Y esto fu causa de pecado  la casa de Jeroboam; por lo cual fu cortada y rada de sobre la haz de la tierra.<CM>
EN aquel tiempo Abas hijo de Jeroboam cay enfermo,
Y dijo Jeroboam  su mujer: Levntate ahora, disfrzate, porque no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve  Silo; que all est Ahas profeta, el que me dijo que yo haba de ser rey sobre este pueblo.
Y toma en tu mano diez panes, y turrones, y una botija de miel, y ve  l; que te declare lo que ha de ser de este mozo.
Y la mujer de Jeroboam hzolo as; y levantse, y fu  Silo, y vino  casa de Ahas. Y no poda ya ver Ahas, que sus ojos se haban oscurecido  causa de su vejez.
Mas Jehov haba dicho  Ahas: He aqu que la mujer de Jeroboam vendr  consultarte por su hijo, que est enfermo: as y as le has de responder; pues ser que cuando ella viniere, vendr disimulada.
Y como Ahas oy el sonido de sus pies cuando entraba por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam; por qu te finges otra? empero yo soy enviado  ti con revelacin dura.<CM>
Ve, y di  Jeroboam: As dijo Jehov Dios de Israel: Por cuanto yo te levant de en medio del pueblo, y te hice prncipe sobre mi pueblo Israel,
Y romp el reino de la casa de David, y te lo entregu  ti; y t no has sido como David mi siervo, que guard mis mandamientos y anduvo en pos de m con todo su corazn, haciendo solamente lo derecho delante de mis ojos;
Antes hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti: que fuiste y te hiciste dioses ajenos y de fundicin para enojarme, y  m me echaste tras tus espaldas:
Por tanto, he aqu que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y yo talar de Jeroboam todo meante  la pared, as el guardado como el desamparado en Israel; y barrer la posteridad de la casa de Jeroboam, como es barrido el estircol, hasta que sea acabada.
El que muriere de los de Jeroboam en la ciudad, le comern los perros; y el que muriere en el campo, comerlo han las aves del cielo; porque Jehov lo ha dicho.
Y t levntate, y vete  tu casa; que en entrando tu pie en la ciudad, morir el mozo.
Y todo Israel lo endechar, y le enterrarn; porque slo l de los de Jeroboam entrar en sepultura; por cuanto se ha hallado en l alguna cosa buena de Jehov Dios de Israel, en la casa de Jeroboam.
Y Jehov se levantar un rey sobre Israel, el cual talar la casa de Jeroboam en este da; y qu, si ahora?
Y Jehov sacudir  Israel, al modo que la caa se agita en las aguas: y l arrancar  Israel de esta buena tierra que haba dado  sus padres, y esparcirlos de la otra parte del ro, por cuanto han hecho sus bosques, enojando  Jehov.
Y l entregar  Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pec, y ha hecho pecar  Israel.
Entonces la mujer de Jeroboam se levant, y se fu, y vino  Thirsa: y entrando ella por el umbral de la casa, el mozo muri.
Y enterrronlo, y endechlo todo Israel, conforme  la palabra de Jehov, que l haba hablado por mano de su siervo Ahas profeta.
Los otros hechos de Jeroboam, qu guerras hizo, y cmo rein, todo est escrito en el libro de las historias de los reyes de Israel.
El tiempo que rein Jeroboam fueron veintids aos; y habiendo dormido con sus padres, rein en su lugar Nadab su hijo.<CM>
Y Roboam hijo de Salomn rein en Jud. De cuarenta y un aos era Roboam cuando comenz  reinar, y diecisiete aos rein en Jerusalem, ciudad que Jehov eligi de todas las tribus de Israel para poner all su nombre. El nombre de su madre fu Naama, Ammonita.
Y Jud hizo lo malo en los ojos de Jehov, y enojronle ms que todo lo que sus padres haban hecho en sus pecados que cometieron.
Porque ellos tambin se edificaron altos, estatuas, y bosques, en todo collado alto, y debajo de todo rbol frondoso:
Y hubo tambin sodomitas en la tierra,  hicieron conforme  todas las abominaciones de las gentes que Jehov haba echado delante de los hijos de Israel.
Al quinto ao del rey Roboam subi Sisac rey de Egipto contra Jerusalem.
Y tom los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, y saquelo todo: llevse tambin todos los escudos de oro que Salomn haba hecho.
Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de metal, y dilos en manos de los capitanes de los de la guardia, quienes custodiaban la puerta de la casa real.
Y cuando el rey entraba en la casa de Jehov, los de la guardia los llevaban; y ponanlos despus en la cmara de los de la guardia.
Lo dems de los hechos de Roboam, y todas las cosas que hizo, no estn escritas en las crnicas de los reyes de Jud?
Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los das.
Y durmi Roboam con sus padres, y fu sepultado con sus padres en la ciudad de David. El nombre de su madre fu Naama, Ammonita. Y rein en su lugar Abiam su hijo.<CM>
EN el ao dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenz  reinar sobre Jud.
Rein tres aos en Jerusalem. El nombre de su madre fu Maach, hija de Abisalom.
Y anduvo en todos los pecados de su padre, que haba ste hecho antes de l; y no fu su corazn perfecto con Jehov su Dios, como el corazn de David su padre.
Mas por amor de David, dile Jehov su Dios lmpara en Jerusalem, levantndole  su hijo despus de l, y sosteniendo  Jerusalem:
Por cuanto David haba hecho lo recto ante los ojos de Jehov, y de ninguna cosa que le mandase se haba apartado en todos los das de su vida, excepto el negocio de Ura Hetheo.
Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los das de su vida.
Lo dems de los hechos de Abiam, y todas las cosas que hizo, no estn escritas en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.
Y durmi Abiam con sus padres, y sepultronlo en la ciudad de David: y rein Asa su hijo en su lugar.<CM>
En el ao veinte de Jeroboam rey de Israel, Asa comenz  reinar sobre Jud.
Y rein cuarenta y un aos en Jerusalem; el nombre de su madre fu Maach, hija de Abisalom.
Y Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehov, como David su padre.
Porque quit los sodomitas de la tierra, y quit todas las suciedades que sus padres haban hecho.
Y tambin priv  su madre Maach de ser princesa, porque haba hecho un dolo en un bosque. Adems deshizo Asa el dolo de su madre, y quemlo junto al torrente de Cedrn.
Empero los altos no se quitaron: con todo, el corazn de Asa fu perfecto para con Jehov toda su vida.
Tambin meti en la casa de Jehov lo que su padre haba dedicado, y lo que l dedic: oro, y plata, y vasos.
Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos.
Y subi Baasa rey de Israel contra Jud, y edific  Rama, para no dejar salir ni entrar  ninguno de Asa, rey de Jud.
Entonces tomando Asa toda la plata y oro que haba quedado en los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, entreglos en las manos de sus siervos, y envilos el rey Asa  Ben-adad, hijo de Tabrimn, hijo de Hezin, rey de Siria, el cual resida en Damasco, diciendo:
Alianza hay entre m y ti, y entre mi padre y el tuyo: he aqu yo te envo un presente de plata y oro: ve, y rompe tu alianza con Baasa rey de Israel, para que me deje.
Y Ben-adad consinti con el rey Asa, y envi los prncipes de los ejrcitos que tena contra las ciudades de Israel,  hiri  Ahin, y  Dan, y  Abel-beth-maach, y  toda Cinneroth, con toda la tierra de Nephtal.
Y oyendo esto Baasa, dej de edificar  Rama, y estvose en Thirsa.
Entonces el rey Asa convoc  todo Jud, sin exceptuar ninguno; y quitaron de Rama la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y edific el rey Asa con ello  Gabaa de Benjamn, y  Mizpa.
Lo dems de todos los hechos de Asa, y toda su fortaleza, y todas las cosas que hizo, y las ciudades que edific, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Mas en el tiempo de su vejez enferm de sus pies.
Y durmi Asa con sus padres, y fu sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre: y rein en su lugar Josaphat su hijo.<CM>
Y Nadab, hijo de Jeroboam, comenz  reinar sobre Israel en el segundo ao de Asa rey de Jud; y rein sobre Israel dos aos.
E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, andando en el camino de su padre, y en sus pecados con que hizo pecar  Israel.
Y Baasa hijo de Aha, el cual era de la casa de Issachr, hizo conspiracin contra l:  hirilo Baasa en Gibbethn, que era de los Filisteos: porque Nadab y todo Israel tenan cercado  Gibbethn.
Matlo pues Baasa en el tercer ao de Asa rey de Jud, y rein en lugar suyo.
Y como l vino al reino, hiri toda la casa de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam, hasta raerlo, conforme  la palabra de Jehov que l habl por su siervo Ahas Silonita;
Por los pecados de Jeroboam que l haba cometido, y con los cuales hizo pecar  Israel; y por su provocacin con que provoc  enojo  Jehov Dios de Israel.
Lo dems de los hechos de Nadab, y todas las cosas que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos.
En el tercer ao de Asa rey de Jud, comenz  reinar Baasa hijo de Aha sobre todo Israel en Thirsa; y rein veinticuatro aos.
E hizo lo malo  los ojos de Jehov, y anduvo en el camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo pecar  Israel.<CM>
Y FU palabra de Jehov  Jeh hijo de Hanani contra Baasa, diciendo:
Pues que yo te levant del polvo, y te puse por prncipe sobre mi pueblo Israel, y t has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar  mi pueblo Israel, provocndome  ira con sus pecados;
He aqu yo barrer la posteridad de Baasa, y la posteridad de su casa: y pondr tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat.
El que de Baasa fuere muerto en la ciudad, le comern los perros; y el que de l fuere muerto en el campo, comerlo han las aves del cielo.
Lo dems de los hechos de Baasa, y las cosas que hizo, y su fortaleza, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Baasa con sus padres, y fu sepultado en Thirsa; y rein en su lugar Ela su hijo.
Empero la palabra de Jehov por mano de Jeh profeta, hijo de Hanani, haba sido contra Baasa y tambin contra su casa, con motivo de todo lo malo que hizo  los ojos de Jehov, provocndole  ira con las obras de sus manos, para que fuese hecha como la casa de Jeroboam; y porque lo haba herido.
En el ao veintisis de Asa rey de Jud, comenz  reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Thirsa; y rein dos aos.
E hizo conjuracin contra l su siervo Zimri, comandante de la mitad de los carros. Y estando l en Thirsa, bebiendo y embriagado en casa de Arsa su mayordomo en Thirsa,
Vino Zimri, y lo hiri y mat, en el ao veintisiete de Asa rey de Jud; y rein en lugar suyo.
Y luego que lleg  reinar y estuvo sentado en su trono, hiri toda la casa de Baasa, sin dejar en ella meante  la pared, ni sus parientes ni amigos.
As ray Zimri toda la casa de Baasa, conforme  la palabra de Jehov, que haba proferido contra Baasa por medio del profeta Jeh;
Por todos los pecados de Baasa, y los pecados de Ela su hijo, con que ellos pecaron  hicieron pecar  Israel, provocando  enojo  Jehov Dios de Israel con sus vanidades.
Los dems hechos de Ela, y todas las cosas que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?<CM>
En el ao veintisiete de Asa rey de Jud, comenz  reinar Zimri, y rein siete das en Thirsa; y el pueblo haba asentado campo sobre Gibbethn, ciudad de los Filisteos.
Y el pueblo que estaba en el campo oy decir: Zimri ha hecho conjuracin, y ha muerto al rey. Entonces todo Israel levant el mismo da por rey sobre Israel  Omri, general del ejrcito, en el campo.
Y subi Omri de Gibbethn, y con l todo Israel, y cercaron  Thirsa.
Mas viendo Zimri tomada la ciudad, metise en el palacio de la casa real, y peg fuego  la casa consigo: as muri.
Por sus pecados que l haba cometido, haciendo lo malo  los ojos de Jehov, y andando en los caminos de Jeroboam, y en su pecado que cometi, haciendo pecar  Israel.
Los dems hechos de Zimri, y su conspiracin que form, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Entonces el pueblo de Israel fu dividido en dos partes: la mitad del pueblo segua  Thibni hijo de Gineth, para hacerlo rey: y la otra mitad segua  Omri.
Mas el pueblo que segua  Omri, pudo ms que el que segua  Thibni hijo de Gineth; y Thibni muri, y Omri fu rey.
En el ao treinta y uno de Asa rey de Jud, comenz  reinar Omri sobre Israel, y rein doce aos: en Thirsa rein seis aos.
Y compr l de Semer el monte de Samaria por dos talentos de plata, y edific en el monte: y llam el nombre de la ciudad que edific, Samaria, del nombre de Semer, seor que fu de aquel monte.
Y Omri hizo lo malo  los ojos de Jehov,  hizo peor que todos los que haban sido antes de l:
Pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y en su pecado con que hizo pecar  Israel, provocando  ira  Jehov Dios de Israel con sus dolos.
Lo dems de los hechos de Omri, y todas las cosas que hizo, y sus valentas que ejecut, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y Omri durmi con sus padres, y fu sepultado en Samaria; y rein en lugar suyo Achb, su hijo.<CM>
Y comenz  reinar Achb hijo de Omri sobre Israel el ao treinta y ocho de Asa rey de Jud.
Y rein Achb hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintids aos. Y Achb hijo de Omri hizo lo malo  los ojos de Jehov sobre todos los que fueron antes de l;
Porque le fu ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tom por mujer  Jezabel hija de Ethbaal rey de los Sidonios, y fu y sirvi  Baal, y lo ador.
E hizo altar  Baal, en el templo de Baal que l edific en Samaria.
Hizo tambin Achb un bosque; y aadi Achb haciendo provocar  ira  Jehov Dios de Israel, ms que todos los reyes de Israel que antes de l haban sido.
En su tiempo Hiel de Beth-el reedific  Jeric. En Abiram su primognito ech el cimiento, y en Segub su hijo postrero puso sus puertas; conforme  la palabra de Jehov que haba hablado por Josu hijo de Nun.<CM>
ENTONCES Elas Thisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo  Achb: Vive Jehov Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habr lluvia ni roco en estos aos, sino por mi palabra.
Y fu  l palabra de Jehov, diciendo:
Aprtate de aqu, y vulvete al oriente, y escndete en el arroyo de Cherith, que est delante del Jordn;
Y bebers del arroyo; y yo he mandado  los cuervos que te den all de comer.
Y l fu,  hizo conforme  la palabra de Jehov; pues se fu y asent junto al arroyo de Cherith, que est antes del Jordn.
Y los cuervos le traan pan y carne por la maana, y pan y carne  la tarde; y beba del arroyo.
Pasados algunos das, secse el arroyo; porque no haba llovido sobre la tierra.<CM>
Y fu  l palabra de Jehov, diciendo:
Levntate, vete  Sarepta de Sidn, y all morars: he aqu yo he mandado all  una mujer viuda que te sustente.
Entonces l se levant, y se fu  Sarepta. Y como lleg  la puerta de la ciudad, he aqu una mujer viuda que estaba all cogiendo serojas; y l la llam, y djole: Rugote que me traigas una poca de agua en un vaso, para que beba.
Y yendo ella para trarsela, l la volvi  llamar, y djole: Rugote que me traigas tambin un bocado de pan en tu mano.
Y ella respondi: Vive Jehov Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un puado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija: y ahora coga dos serojas, para entrarme y aderezarlo para m y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos.
Y Elas le dijo: No hayas temor; ve, haz como has dicho: empero hazme  m primero de ello una pequea torta cocida debajo de la ceniza, y tremela; y despus hars para ti y para tu hijo.
Porque Jehov Dios de Israel ha dicho as: La tinaja de la harina no escasear, ni se disminuir la botija del aceite, hasta aquel da que Jehov dar lluvia sobre la haz de la tierra.
Entonces ella fu,  hizo como le dijo Elas; y comi l, y ella y su casa, muchos das.
Y la tinaja de la harina no escase, ni mengu la botija del aceite, conforme  la palabra de Jehov que haba dicho por Elas.<CM>
Despus de estas cosas aconteci que cay enfermo el hijo del ama de la casa, y la enfermedad fu tan grave, que no qued en l resuello.
Y ella dijo  Elas: Qu tengo yo contigo, varn de Dios? has venido  m para traer en memoria mis iniquidades, y para hacerme morir mi hijo?
Y l le dijo: Dame ac tu hijo. Entonces l lo tom de su regazo, y llevlo  la cmara donde l estaba, y psole sobre su cama;
Y clamando  Jehov, dijo: Jehov Dios mo, aun  la viuda en cuya casa yo estoy hospedado has afligido, matndole su hijo?
Y midise sobre el nio tres veces, y clam  Jehov, y dijo: Jehov Dios mo, rugote que vuelva el alma de este nio  sus entraas.
Y Jehov oy la voz de Elas, y el alma del nio volvi  sus entraas, y revivi.
Tomando luego Elas al nio, trjolo de la cmara  la casa, y dilo  su madre, y djole Elas: Mira, tu hijo vive.
Entonces la mujer dijo  Elas: Ahora conozco que t eres varn de Dios, y que la palabra de Jehov es verdad en tu boca.<CM>
PASADOS muchos das, fu palabra de Jehov  Elas en el tercer ao, diciendo: Ve, mustrate  Achb, y yo dar lluvia sobre la haz de la tierra.
Fu pues Elas  mostrarse  Achb. Haba  la sazn grande hambre en Samaria.
Y Achb llam  Abdas su mayordomo, el cual Abdas era en grande manera temeroso de Jehov;
Porque cuando Jezabel destrua  los profetas de Jehov, Abdas tom cien profetas, los cuales escondi de cincuenta en cincuenta por cuevas, y sustentlos  pan y agua.
Y dijo Achb  Abdas: Ve por el pas  todas las fuentes de aguas, y  todos los arroyos; que acaso hallaremos grama con que conservemos la vida  los caballos y  las acmilas, para que no nos quedemos sin bestias.
Y partieron entre s el pas para recorrerlo: Achb fu de por s por un camino, y Abdas fu separadamente por otro.
Y yendo Abdas por el camino, topse con Elas; y como le conoci, postrse sobre su rostro, y dijo: No eres t mi seor Elas?
Y l respondi: Yo soy; ve, di  tu amo: He aqu Elas.
Pero l dijo: En qu he pecado, para que t entregues tu siervo en mano de Achb para que me mate?
Vive Jehov tu Dios, que no ha habido nacin ni reino donde mi seor no haya enviado  buscarte; y respondiendo ellos: No est aqu, l ha conjurado  reinos y naciones si no te han hallado.
Y ahora t dices: Ve, di  tu amo: Aqu est Elas?
Y acontecer que, luego que yo me haya partido de ti, el espritu de Jehov te llevar donde yo no sepa; y viniendo yo, y dando las nuevas  Achb, y no hallndote l, me matar; y tu siervo teme  Jehov desde su mocedad.
No ha sido dicho  mi seor lo que hice, cuando Jezabel mataba  los profetas de Jehov que escond cien: varones de los profetas de Jehov: que escond cien varones de los profetas de Jehov de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los mantuve  pan y agua?
Y ahora dices t: Ve, di  tu amo: Aqu est Elas: para que l me mate?
Y djole Elas: Vive Jehov de los ejrcitos, delante del cual estoy, que hoy me mostrar  l.
Entonces Abdas fu  encontrarse con Achb, y dile el aviso; y Achb vino  encontrarse con Elas.<CM>
Y como Achb vi  Elas, djole Achb: Eres t el que alborotas  Israel?
Y l respondi: Yo no he alborotado  Israel, sino t y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehov, y siguiendo  los Baales.
Enva pues ahora y jntame  todo Israel en el monte de Carmelo, y los cuatrocientos y cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de los bosques, que comen de la mesa de Jezabel.
Entonces Achb envi  todos los hijos de Israel, y junt los profetas en el monte de Carmelo.<CM>
Y acercndose Elas  todo el pueblo, dijo: Hasta cundo claudicaris vosotros entre dos pensamientos? Si Jehov es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de l. Y el pueblo no respondi palabra.
Y Elas torn  decir al pueblo: Slo yo he quedado profeta de Jehov; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos y cincuenta hombres.
Dnsenos pues dos bueyes, y escjanse ellos el uno, y crtenlo en pedazos, y pnganlo sobre lea, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestar el otro buey, y pondrlo sobre lea, y ningn fuego pondr debajo.
Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocar en el nombre de Jehov: y el Dios que respondiere por fuego, se sea Dios. Y todo el pueblo respondi, diciendo: Bien dicho.
Entonces Elas dijo  los profetas de Baal: Escogeos el un buey, y haced primero, pues que vosotros sois los ms:  invocad en el nombre de vuestros dioses, mas no pongis fuego debajo.
Y ellos tomaron el buey que les fu dado, y aprestronlo,  invocaron en el nombre de Baal desde la maana hasta el medio da, diciendo: Baal, respndenos! Mas no haba voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que haban hecho.
Y aconteci al medio da, que Elas se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, que dios es: quiz est conversando,  tiene algn empeo,  va de camino; acaso duerme, y despertar.
Y ellos clamaban  grandes voces, y sajbanse con cuchillos y con lancetas conforme  su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.
Y como pas el medio da, y ellos profetizaran hasta el tiempo del sacrificio del presente, y no haba voz, ni quien respondiese ni escuchase;
Elas dijo entonces  todo el pueblo: Acercaos  m. Y todo el pueblo se lleg  l: y l repar el altar de Jehov que estaba arruinado.
Y tomando Elas doce piedras, conforme al nmero de las tribus de los hijos de Jacob, al cual haba sido palabra de Jehov, diciendo: Israel ser tu nombre;
Edific con las piedras un altar en el nombre de Jehov: despus hizo una reguera alrededor del altar, cuanto cupieran dos satos de simiente.
Compuso luego la lea, y cort el buey en pedazos, y psolo sobre la lea.
Y dijo: Henchid cuatro cntaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la lea. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo an: Hacedlo la tercera vez;  hicironlo la tercera vez.
De manera que las aguas corran alrededor del altar; y haba tambin henchido de agua la reguera.
Y como lleg la hora de ofrecerse el holocausto, llegse el profeta Elas, y dijo: Jehov Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que t eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
Respndeme, Jehov, respndeme; para que conozca este pueblo que t, oh Jehov, eres el Dios, y que t volviste atrs el corazn de ellos.
Entonces cay fuego de Jehov, el cual consumi el holocausto, y la lea, y las piedras, y el polvo, y aun lami las aguas que estaban en la reguera.
Y vindolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y dijeron: Jehov es el Dios! Jehov es el Dios!
Y djoles Elas: Prended  los profetas de Baal, que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y llevlos Elas al arroyo de Cisn, y all los degoll.<CM>
Y entonces Elas dijo  Achb: Sube, come y bebe; porque una grande lluvia suena.
Y Achb subi  comer y  beber. Y Elas subi  la cumbre del Carmelo; y postrndose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.
Y dijo  su criado: Sube ahora, y mira hacia la mar. Y l subi, y mir, y dijo: No hay nada. Y l le volvi  decir: Vuelve siete veces.
Y  la sptima vez dijo: Yo veo una pequea nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar. Y l dijo: Ve, y di  Achb: Unce y desciende, porque la lluvia no te ataje.
Y aconteci, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento; y hubo una gran lluvia. Y subiendo Achb, vino  Jezreel.
Y la mano de Jehov fu sobre Elas, el cual ci sus lomos, y vino corriendo delante de Achb hasta llegar  Jezreel.<CM>
Y Achb di la nueva  Jezabel de todo lo que Elas haba hecho, de como haba muerto  cuchillo  todos los profetas.
Entonces envi Jezabel  Elas un mensajero, diciendo: As me hagan los dioses, y as me aadan, si maana  estas horas yo no haya puesto tu persona como la de uno de ellos.
Viendo pues el peligro, levantse y fuse por salvar su vida, y vino  Beer-seba, que es en Jud, y dej all su criado.
Y l se fu por el desierto un da de camino, y vino y sentse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehov, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.
Y echndose debajo del enebro, quedse dormido: y he aqu luego un ngel que le toc, y le dijo: Levntate, come.
Entonces l mir, y he aqu  su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua: y comi y bebi y volvise  dormir.
Y volviendo el ngel de Jehov la segunda vez, tocle, diciendo: Levntate, come: porque gran camino te resta.
Levantse pues, y comi y bebi; y camin con la fortaleza de aquella comida cuarenta das y cuarenta noches, hasta el monte de Dios, Horeb.<CM>
Y all se meti en una cueva, donde tuvo la noche. Y fu  l palabra de Jehov, el cual le dijo: Qu haces aqu, Elas?
Y l respondi: Sentido he un vivo celo por Jehov Dios de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu alianza, han derribado tus altares, y han muerto  cuchillo tus profetas: y yo solo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
Y l le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehov. Y he aqu Jehov que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompa los montes, y quebraba las peas delante de Jehov: mas Jehov no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto: mas Jehov no estaba en el terremoto.
Y tras el terremoto un fuego: mas Jehov no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silvo apacible y delicado.
Y cuando lo oy Elas, cubri su rostro con su manto, y sali, y parse  la puerta de la cueva. Y he aqu lleg una voz  l, diciendo: Qu haces aqu, Elas?
Y l respondi: Sentido he un vivo celo por Jehov Dios de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu alianza, han derribado tus altares, y han muerto  cuchillo tus profetas: y yo solo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
Y djole Jehov: Ve, vulvete por tu camino, por el desierto de Damasco: y llegars, y ungirs  Hazael por rey de Siria;
Y  Jeh hijo de Nimsi, ungirs por rey sobre Israel; y  Eliseo hijo de Saphat, de Abel-mehula, ungirs para que sea profeta en lugar de ti.
Y ser, que el que escapare del cuchillo, de Hazael, Jeh lo matar; y el que escapare del cuchillo de Jeh, Eliseo lo matar.
Y yo har que queden en Israel siete mil; todas rodillas que no se encorvaron  Baal, y bocas todas que no lo besaron.<CM>
Y partindose l de all, hall  Eliseo hijo de Saphat, que araba con doce yuntas delante de s; y l era uno de los doce gaanes. Y pasando Elas por delante de l, ech sobre l su manto.
Entonces dejando l los bueyes, vino corriendo en pos de Elas, y dijo: Rugote que me dejes besar mi padre y mi madre, y luego te seguir. Y l le dijo: Ve, vuelve: qu te he hecho yo?
Y volvise de en pos de l, y tom un par de bueyes, y matlos, y con el arado de los bueyes coci la carne de ellos, y dila al pueblo que comiesen. Despus se levant, y fu tras Elas, y servale.<CM>
ENTONCES Ben-adad rey de Siria junt  todo su ejrcito, y con l treinta y dos reyes, con caballos y carros: y subi, y puso cerco  Samaria, y combatila.
Y envi mensajeros  la ciudad  Achb rey de Israel, diciendo:
As ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro es mo, y tus mujeres y tus hijos hermosos son mos.
Y el rey de Israel respondi, y dijo: Como t dices, rey seor mo, yo soy tuyo, y todo lo que tengo.
Y volviendo los mensajeros otra vez, dijeron: As dijo Ben-adad: Yo te envi  decir: Tu plata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos me dars.
Adems maana  estas horas enviar yo  ti mis siervos, los cuales escudriarn tu casa, y las casas de tus siervos; y tomarn con sus manos, y llevarn todo lo precioso que tuvieres.
Entonces el rey de Israel llam  todos los ancianos de la tierra, y djoles: Entended, y ved ahora cmo ste no busca sino mal: pues que ha enviado  m por mis mujeres y mis hijos, y por mi plata y por mi oro; y yo no se lo he negado.
Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide.
Entonces l respondi  los embajadores de Ben-adad: Decid al rey mi seor: Har todo lo que mandaste  tu siervo al principio; mas esto no lo puedo hacer. Y los embajadores fueron, y dironle la respuesta.
Y Ben-adad torn  enviarle  decir: As me hagan los dioses, y as me aadan, que el polvo de Samaria no bastar  los puos de todo el pueblo que me sigue.
Y el rey de Israel respondi, y dijo: Decidle, que no se alabe el que se cie, como el que ya se descie.<CM>
Y como l oy esta palabra, estando bebiendo con los reyes en las tiendas, dijo  sus siervos: Poned. Y ellos pusieron contra la ciudad.
Y he aqu un profeta se lleg  Achb rey de Israel; y le dijo: As ha dicho Jehov: Has visto esta grande multitud? he aqu yo te la entregar hoy en tu mano, para que conozcas que yo soy Jehov.
Y respondi Achb: Por mano de quin? Y l dijo: As ha dicho Jehov: Por mano de los criados de los prncipes de las provincias. Y dijo Achb: Quin comenzar la batalla? Y l respondi: T.
Entonces l reconoci los criados de los prncipes de las provincias, los cuales fueron doscientos treinta y dos. Luego reconoci todo el pueblo, todos los hijos de Israel, que fueron siete mil.
Y salieron  medio da. Y estaba Ben-adad bebiendo, borracho en las tiendas, l y los reyes, los treinta y dos reyes que haban venido en su ayuda.
Y los criados de los prncipes de las provincias salieron los primeros. Y haba Ben-adad enviado quien le di aviso, diciendo: Han salido hombres de Samaria.
El entonces dijo: Si han salido por paz, tomadlos vivos; y si han salido para pelear, tomadlos vivos.
Salieron pues de la ciudad los criados de los prncipes de las provincias, y en pos de ellos el ejrcito.
E hiri cada uno al que vena contra s: y huyeron los Siros, siguindolos los de Israel. Y el rey de Siria, Ben-adad, se escap en un caballo con alguna gente de caballera.
Y sali el rey de Israel,  hiri la gente de  caballo, y los carros; y deshizo los Siros con grande estrago.<CM>
Llegndose luego el profeta al rey de Israel, le dijo: Ve, fortalcete, y considera y mira lo que has de hacer; porque pasado el ao, el rey de Siria ha de venir contra ti.
Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes, por eso nos han vencido; mas si peleremos con ellos en la llanura, se ver si no los vencemos.
Haz pues as: Saca  los reyes cada uno de su puesto, y pon capitanes en lugar de ellos.
Y t, frmate otro ejrcito como el ejrcito que perdiste, caballos por caballos, y carros por carros; luego pelearemos con ellos en campo raso, y veremos si no los vencemos. Y l les di odo,  hzolo as.
Pasado el ao, Ben-adad reconoci los Siros, y vino  Aphec  pelear contra Israel.
Y los hijos de Israel fueron tambin inspeccionados, y tomando provisiones furonles al encuentro; y asentaron campo lo hijos de Israel delante de ellos, como dos rebauelos de cabras; y los Siros henchan la tierra.
Llegndose entonces el varn de Dios al rey de Israel, hablle diciendo: As dijo Jehov: Por cuanto los Siros han dicho, Jehov es Dios de los montes, no Dios de los valles, yo entregar toda esta grande multitud en tu mano, para que conozcis que yo soy Jehov.
Siete das tuvieron asentado campo los unos delante de los otros, y al sptimo da se di la batalla: y mataron los hijos de Israel de los Siros en un da cien mil hombres de  pie.
Los dems huyeron  Aphec,  la ciudad: y el muro cay sobre veinte y siete mil hombres que haban quedado. Tambin Ben-adad vino huyendo  la ciudad, y escondase de cmara en cmara.<CM>
Entonces sus siervos le dijeron: He aqu, hemos odo de los reyes de la casa de Israel que son reyes clementes: pongamos pues ahora sacos en nuestros lomos, y sogas en nuestras cabezas, y salgamos al rey de Israel: por ventura te salvar la vida.
Cieron pues sus lomos de sacos, y sogas  sus cabezas, y vinieron al rey de Israel, y dijronle: Tu siervo Ben-adad dice: Rugote que viva mi alma. Y l respondi: Si l vive an, mi hermano es.
Esto tomaron aquellos hombres por buen agero, y presto tomaron esta palabra de su boca, y dijeron: Tu hermano Ben-adad! Y l dijo: Id, y traedle. Ben-adad entonces se present  Achb, y l le hizo subir en un carro.
Y djole Ben-adad: Las ciudades que mi padre tom al tuyo, yo las restituir; y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Y yo, dijo Achb, te dejar partir con esta alianza. Hizo pues con l alianza, y dejle ir.
Entonces un varn de los hijos de los profetas dijo  su compaero por palabra de Dios: Hireme ahora. Mas el otro varn no quiso herirle.
Y l le dijo: Por cuanto no has obedecido  la palabra de Jehov, he aqu en apartndote de m, te herir un len. Y como se apart de l, tople un len,  hirile.
Encontrse luego con otro hombre, y djole: Hireme ahora. Y el hombre le di un golpe,  hzole una herida.
Y el profeta se fu, y psose delante del rey en el camino, y disfrazse con un velo sobre los ojos.
Y como el rey pasaba, l di voces al rey, y dijo: Tu siervo sali entre la tropa: y he aqu apartndose uno, trjome un hombre, diciendo: Guarda  este hombre, y si llegare  faltar, tu vida ser por la suya,  pagars un talento de plata.
Y como tu siervo estaba ocupado  una parte y  otra, l desapareci. Entonces el rey de Israel le dijo: Esa ser tu sentencia: t la has pronunciado.
Pero l se quit presto el velo de sobre sus ojos, y el rey de Israel conoci que era de los profetas.
Y l le dijo: As ha dicho Jehov: Por cuanto soltaste de la mano el hombre de mi anatema, tu vida ser por la suya, y tu pueblo por el suyo.
Y el rey de Israel se fu  su casa triste y enojado, y lleg  Samaria.<CM>
PASADOS estos negocios, aconteci que Naboth de Jezreel tena en Jezreel una via junto al palacio de Achb rey de Samaria.
Y Achb habl  Naboth, diciendo: Dame tu via para un huerto de legumbres, porque est cercana, junto  mi casa, y yo te dar por ella otra via mejor que esta;  si mejor te pareciere, te pagar su valor en dinero.
Y Naboth respondi  Achb: Gurdeme Jehov de que yo te d  ti la heredad de mis padres.
Y vnose Achb  su casa triste y enojado, por la palabra que Naboth de Jezreel le haba respondido, diciendo: No te dar la heredad de mis padres. Y acostse en su cama, y volvi su rostro, y no comi pan.<CM>
Y vino  l su mujer Jezabel, y djole: Por qu est tan triste tu espritu, y no comes pan?
Y l respondi: Porque habl con Naboth de Jezreel, y djele que me diera su via por dinero,  que, si ms quera, le dara otra via por ella; y l respondi: Yo no te dar mi via.
Y su mujer Jezabel le dijo: Eres t ahora rey sobre Israel? Levntate, y come pan, y algrate: yo te dar la via de Naboth de Jezreel.
Entonces ella escribi cartas en nombre de Achb, y selllas con su anillo y envilas  los ancianos y  los principales que moraban en su ciudad con Naboth.
Y las cartas que escribi decan as: Proclamad ayuno, y poned  Naboth  la cabecera del pueblo;
Y poned dos hombres perversos delante de l, que atestigen contra l, y digan: T has blasfemado  Dios y al rey. Y entonces sacadlo, y apedreadlo, y muera.
Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban en su ciudad, lo hicieron como Jezabel les mand, conforme  lo escrito en las cartas que ella les haba enviado.
Y promulgaron ayuno, y asentaron  Naboth  la cabecera del pueblo.
Vinieron entonces dos hombres perversos, y sentronse delante de l: y aquellos hombres de Belial atestiguaron contra Naboth delante del pueblo, diciendo: Naboth ha blasfemado  Dios y al rey. Y sacronlo fuera de la ciudad, y apedreronlo con piedras, y muri.
Despus enviaron  decir  Jezabel: Naboth ha sido apedreado y muerto.
Y como Jezabel oy que Naboth haba sido apedreado y muerto, dijo  Achb: Levntate y posee la via de Naboth de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Naboth no vive, sino que es muerto.
Y oyendo Achb que Naboth era muerto, levantse para descender  la via de Naboth de Jezreel, para tomar posesin de ella.<CM>
Entonces fu palabra de Jehov  Elas Thisbita, diciendo:
Levntate, desciende  encontrarte con Achb rey de Israel, que est en Samaria: he aqu l est en la via de Naboth,  la cual ha descendido para tomar posesin de ella.
Y hablarle has, diciendo: As ha dicho Jehov: No mataste y tambin has posedo? Y tornars  hablarle, diciendo: As ha dicho Jehov: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Naboth, los perros lamern tambin tu sangre, la tuya misma.
Y Achb dijo  Elas: Me has hallado, enemigo mo? Y l respondi: Hete encontrado, porque te has vendido  mal hacer delante de Jehov.
He aqu yo traigo mal sobre ti, y barrer tu posteridad, y talar de Achb todo meante  la pared, al guardado y al desamparado en Israel:
Y yo pondr tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Aha; por la provocacin con que me provocaste  ira, y con que has hecho pecar  Israel.
De Jezabel tambin ha hablado Jehov, diciendo: Los perros comern  Jezabel en la barbacana de Jezreel.
El que de Achb fuere muerto en la ciudad, perros le comern: y el que fuere muerto en el campo, comerlo han las aves del cielo.
(A la verdad ninguno fu como Achb, que se vendiese  hacer lo malo  los ojos de Jehov; porque Jezabel su mujer lo incitaba.
El fu en grande manera abominable, caminando en pos de los dolos, conforme  todo lo que hicieron los Amorrheos,  los cuales lanz Jehov delante de los hijos de Israel.)
Y acaeci cuando Achb oy estas palabras, que rasg sus vestidos, y puso saco sobre su carne, y ayun, y durmi en saco, y anduvo humillado.
Entonces fu palabra de Jehov  Elas Thisbita, diciendo:
No has visto como Achb se ha humillado delante de m? Pues por cuanto se ha humillado delante de m, no traer el mal en sus das: en los das de su hijo traer el mal sobre su casa.<CM>
TRES aos pasaron sin guerra entre los Siros  Israel.
Y aconteci al tercer ao, que Josaphat rey de Jud descendi al rey de Israel.
Y el rey de Israel dijo  sus siervos: No sabis que es nuestra Ramoth de Galaad? y nosotros callamos en orden  tomarla de mano del rey de Siria.
Y dijo  Josaphat: Quieres venir conmigo  pelear contra Ramoth de Galaad? Y Josaphat respondi al rey de Israel: Como yo, as t; y como mi pueblo, as tu pueblo; y como mis caballos, tus caballos.
Y dijo luego Josaphat al rey de Israel: Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehov.
Entonces el rey de Israel junt los profetas, como cuatrocientos hombres,  los cuales dijo: Ir  la guerra contra Ramoth de Galaad,  la dejar? Y ellos dijeron: Sube; porque el Seor la entregar en mano del rey.
Y dijo Josaphat: Hay an aqu algn profeta de Jehov, por el cual consultemos?
Y el rey de Israel respondi  Josaphat: Aun hay un varn por el cual podramos consultar  Jehov, Michas, hijo de Imla: mas yo le aborrezco porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josaphat dijo: No hable el rey as.
Entonces el rey de Israel llam  un eunuco, y djole: trae presto  Michas hijo de Imla.
Y el rey de Israel y Josaphat rey de Jud estaban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto  la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante de ellos.
Y Sedechas hijo de Chnaana se haba hecho unos cuernos de hierro, y dijo: As ha dicho Jehov: Con stos acornears  los Siros hasta acabarlos.
Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube  Ramoth de Galaad, y sers prosperado; que Jehov la dar en mano del rey.
Y el mensajero que haba ido  llamar  Michas, hablle, diciendo: He aqu las palabras de los profetas  una boca anuncian al rey bien: sea ahora tu palabra conforme  la palabra de alguno de ellos, y anuncia bien.
Y Michas respondi: Vive Jehov, que lo que Jehov me hablare, eso dir.<CM>
Vino pues al rey, y el rey le dijo: Michas, iremos  pelear contra Ramoth de Galaad,  la dejaremos? Y l respondi: Sube, que sers prosperado, y Jehov la entregar en mano del rey.
Y el rey le dijo: Hasta cuntas veces he de conjurarte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehov?
Entonces l dijo: Yo v  todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor: y Jehov dijo: Estos no tienen seor: vulvase cada uno  su casa en paz.
Y el rey de Israel dijo  Josaphat: No te lo haba yo dicho? Ninguna cosa buena profetizar l acerca de m, sino solamente mal.
Entonces l dijo: Oye pues palabra de Jehov: Yo vi  Jehov sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba junto  l,  su diestra y  su siniestra.
Y Jehov dijo: Quin inducir  Achb, para que suba y caiga en Ramoth de Galaad? Y uno deca de una manera; y otro deca de otra.
Y sali un espritu, y psose delante de Jehov, y dijo: Yo le inducir. Y Jehov le dijo: De qu manera?
Y l dijo: Yo saldr, y ser espritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y l dijo: inducirlo has, y aun saldrs con ello; sal pues, y hazlo as.
Y ahora, he aqu Jehov ha puesto espritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, y Jehov ha decretado el mal acerca de ti.
Llegndose entonces Sedechas hijo de Chnaana, hiri  Michas en la mejilla, diciendo: Por dnde se fu de m el espritu de Jehov para hablarte  ti?
Y Michas respondi: He aqu t lo vers en aquel da, cuando te irs metiendo de cmara en cmara por esconderte.
Entonces el rey de Israel dijo: Toma  Michas, y vulvelo  Amn gobernador de la ciudad, y  Joas hijo del rey;
Y dirs: As ha dicho el rey: Echad  ste en la crcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de afliccin, hasta que yo vuelva en paz.
Y dijo Michas: Si llegares  volver en paz, Jehov no ha hablado por m. En seguida dijo: Oid, pueblos todos.<CM>
Subi pues el rey de Israel con Josaphat rey de Jud  Ramoth de Galaad.
Y el rey de Israel dijo  Josaphat: Yo me disfrazar, y entrar en la batalla: y t vstete tus vestidos. Y el rey de Israel se disfraz, y entr en la batalla.
Mas el rey de Siria haba mandado  sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleis vosotros ni con grande ni con chico, sino slo contra el rey de Israel.
Y como los capitanes de los carros vieron  Josaphat, dijeron: Ciertamente ste es el rey de Israel; y vinironse  l para pelear con l; mas el rey Josaphat di voces.
Viendo entonces los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, apartronse de l.
Y un hombre disparando su arco  la ventura, hiri al rey de Israel por entre las junturas de la armadura; por lo que dijo l  su carretero: Toma la vuelta, y scame del campo, que estoy herido.
Mas la batalla haba arreciado aquel da, y el rey estuvo en su carro delante de los Siros, y  la tarde muri: y la sangre de la herida corra por el seno del carro.
Y  puesta del sol sali un pregn por el campo, diciendo: Cada uno  su ciudad, y cada cual  su tierra!
Y muri pues el rey, y fu trado  Samaria; y sepultaron al rey en Samaria.
Y lavaron el carro en el estanque de Samaria; lavaron tambin sus armas; y los perros lamieron su sangre, conforme  la palabra de Jehov que haba hablado.
Lo dems de los hechos de Achb, y todas las cosas que ejecut, y la casa de marfil que hizo, y todas las ciudades que edific, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Achb con sus padres, y rein en su lugar Ochzas su hijo.<CM>
Y Josaphat hijo de Asa comenz  reinar sobre Jud en el cuarto ao de Achb rey de Israel.
Y era Josaphat de treinta y cinco aos cuando comenz  reinar, y rein veinticinco aos en Jerusalem. El nombre de su madre fu Azuba hija de Silai.
Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin declinar de l, haciendo lo recto en los ojos de Jehov.<WTH22-44> Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo sacrificaba aun, y quemaba perfumes en los altos.
<WTH22-45> Y Josaphat hizo paz con el rey de Israel.
<WTH22-46> Lo dems de los hechos de Josaphat, y sus hazaas, y las guerras que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
<WTH22-47> Barri tambin de la tierra el resto de los sodomitas que haban quedado en el tiempo de su padre Asa.
<WTH22-48> No haba entonces rey en Edom; presidente haba en lugar de rey.
<WTH22-49> Haba Josaphat hecho navos en Tharsis, los cuales haban de ir  Ophir por oro; mas no fueron, porque se rompieron en Ezion-geber.
<WTH22-50> Entonces Ochzas hijo de Achb dijo  Josaphat: Vayan mis siervos con los tuyos en los navos. Mas Josaphat no quiso.
<WTH22-51> Y durmi Josaphat con sus padres, y fu sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre; y en su lugar rein Joram su hijo.
<WTH22-52> Y Ochzas hijo de Achb comenz  reinar sobre Israel en Samaria, el ao diecisiete de Josaphat rey de Jud; y rein dos aos sobre Israel.
<WTH22-53> E hizo lo malo en los ojos de Jehov, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar  Israel:
<WTH22-54> Porque sirvi  Baal, y lo ador, y provoc  ira  Jehov Dios de Israel, conforme  todas las cosas que su padre haba hecho.<CM>
DESPUS de la muerte de Achb rebelse Moab contra Israel.
Y Ochzas cay por las celosas de una sala de la casa que tena en Samaria; y estando enfermo envi mensajeros, y djoles: Id, y consultad  Baal-zebub dios de Ecrn, si tengo de sanar de esta mi enfermedad.
Entonces el ngel de Jehov habl  Elas Thisbita, diciendo: Levntate, y sube  encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y les dirs: No hay Dios en Israel, que vosotros vais  consultar  Baal-zebub dios de Ecrn?
Por tanto as ha dicho Jehov: Del lecho en que subiste no descenders, antes morirs ciertamente. Y Elas se fu.
Y como los mensajeros se volvieron al rey, l les dijo: Por qu pues os habis vuelto?
Y ellos le respondieron: Encontramos un varn que nos dijo: Id, y volveos al rey que os envi, y decidle: As ha dicho Jehov: No hay Dios en Israel, que t envas  consultar  Baal-zebub dios de Ecrn? Por tanto, del lecho en que subiste no descenders, antes morirs de cierto.
Entonces l les dijo: Qu hbito era el de aquel varn que encontrasteis, y os dijo tales palabras?
Y ellos le respondieron: Un varn velloso, y cea sus lomos con un cinto de cuero. Entonces l dijo: Elas Thisbita es.<CM>
Y envi luego  l un capitn de cincuenta con sus cincuenta, el cual subi  l; y he aqu que l estaba sentado en la cumbre del monte. Y l le dijo: Varn de Dios, el rey ha dicho que desciendas.
Y Elas respondi, y dijo al capitn de cincuenta: Si yo soy varn de Dios, descienda fuego del cielo, y consmate con tus cincuenta. Y descendi fuego del cielo, que lo consumi  l y  sus cincuenta.
Volvi el rey  enviar  l otro capitn de cincuenta con sus cincuenta; y hablle, y dijo: Varon de Dios, el rey ha dicho as: Desciende presto.
Y respondile Elas, y dijo: Si yo soy varn de Dios, descienda fuego del cielo, y consmate con tus cincuenta. Y descendi fuego del cielo, que lo consumi  l y  sus cincuenta.
Y volvi  enviar el tercer capitn de cincuenta con sus cincuenta: y subiendo aquel tercer capitn de cincuenta, hincse de rodillas delante de Elas, y rogle, diciendo: Varn de Dios, rugote que sea de valor delante de tus ojos mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos.
He aqu ha descendido fuego del cielo, y ha consumido los dos primeros capitanes de cincuenta, con sus cincuenta; sea ahora mi vida de valor delante de tus ojos.
Entonces el ngel de Jehov dijo  Elas: Desciende con l; no hayas de l miedo. Y l se levant, y descendi con l al rey.
Y djole: As ha dicho Jehov: Pues que enviaste mensajeros  consultar  Baal-zebub dios de Ecrn, no hay Dios en Israel para consultar en su palabra? No descenders, por tanto, del lecho en que subiste, antes morirs de cierto.
Y muri conforme  la palabra de Jehov que haba hablado Elas; y rein en su lugar Joram, en el segundo ao de Joram, hijo de Josaphat rey de Jud; porque Ochzas no tena hijo.
Y lo dems de los hechos de Ochzas, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?<CM>
Y ACONTECIO que, cuando quiso Jehov alzar  Elas en un torbellino al cielo, Elas vena con Eliseo de Gilgal.
Y dijo Elas  Eliseo: Qudate ahora aqu, porque Jehov me ha enviado  Beth-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Descendieron pues  Beth-el.
Y saliendo  Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Beth-el, dijronle: Sabes cmo Jehov quitar hoy  tu seor de tu cabeza? Y l dijo: S, yo lo s; callad.
Y Elas le volvi  decir: Eliseo, qudate aqu ahora, porque Jehov me ha enviado  Jeric. Y l dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Vinieron pues  Jeric.
Y llegronse  Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jeric, y dijronle: Sabes cmo Jehov quitar hoy  tu seor de tu cabeza? Y l respondi: S, yo lo s; callad.
Y Elas le dijo: Rugote que te quedes aqu, porque Jehov me ha enviado al Jordn. Y l dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Fueron pues ambos  dos.
Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y parronse enfrente  lo lejos: y ellos dos se pararon junto al Jordn.
Tomando entonces Elas su manto, dobllo,  hiri las aguas, las cuales se apartaron  uno y  otro lado, y pasaron ambos en seco.<CM>
Y como hubieron pasado, Elas dijo  Eliseo: Pide lo que quieres que haga por ti, antes que sea quitado de contigo. Y dijo Eliseo: Rugote que las dos partes de tu espritu sean sobre m.
Y l le dijo: Cosa difcil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te ser as hecho; mas si no, no.
Y aconteci que, yendo ellos hablando, he aqu, un carro de fuego con caballos de fuego apart  los dos: y Elas subi al cielo en un torbellino.
Y vindolo Eliseo, clamaba: Padre mo, padre mo, carro de Israel y su gente de  caballo! Y nunca ms le vi, y trabando de sus vestidos, rompilos en dos partes.<CM>
Alz luego el manto de Elas que se le haba cado, y volvi, y parse  la orilla del Jordn.
Y tomando el manto de Elas que se le haba cado, hiri las aguas, y dijo: Dnde est Jehov, el Dios de Elas? Y as que hubo del mismo modo herido las aguas, apartronse  uno y  otro lado, y pas Eliseo.
Y vindole los hijos de los profetas que estaban en Jeric de la otra parte, dijeron: El espritu de Elas repos sobre Eliseo. Y vinironle  recibir,  inclinronse  l hasta la tierra.
Y dijronle: He aqu hay con tus siervos cincuenta varones fuertes: vayan ahora y busquen  tu seor; quiz lo ha levantado el espritu de Jehov, y lo ha echado en algn monte  en algn valle. Y l les dijo: No enviis.
Mas ellos le importunaron, hasta que avergonzndose, dijo: Enviad. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres das, mas no lo hallaron.
Y cuando volvieron  l, que se haba quedado en Jeric, l les dijo: No os dije yo que no fueseis?<CM>
Y los hombres de la ciudad dijeron  Eliseo: He aqu el asiento de esta ciudad es bueno, como mi seor ve; mas las aguas son malas, y la tierra enferma.
Entonces l dijo: Traedme una botija nueva, y poned en ella sal. Y trajronsela.
Y saliendo l  los manaderos de las aguas, ech dentro la sal, y dijo: As ha dicho Jehov: Yo san estas aguas, y no habr ms en ellas muerte ni enfermedad.
Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme  la palabra que habl Eliseo.
Despus subi de all  Beth-el; y subiendo por el camino, salieron los muchachos de la ciudad, y se burlaban de l, diciendo: Calvo, sube! calvo, sube!
Y mirando l atrs, vilos, y maldjolos en el nombre de Jehov. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos cuarenta y dos muchachos.
De all fu al monte de Carmelo, y de all volvi  Samaria.<CM>
Y JORAM hijo de Achb comenz  reinar en Samaria sobre Israel el ao dieciocho de Josaphat rey de Jud; y rein doce aos.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, aunque no como su padre y su madre; porque quit las estatuas de Baal que su padre haba hecho.
Mas allegse  los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar  Israel; y no se apart de ellos.
Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones.
Mas muerto Achb, el rey de Moab se rebel contra el rey de Israel.<CM>
Y sali entonces de Samaria el rey Joram,  inspeccion  todo Israel.
Y fu y envi  decir  Josaphat rey de Jud: El rey de Moab se ha rebelado contra m: irs t conmigo  la guerra contra Moab? Y l respondi: Ir, porque como yo, as t; como mi pueblo, as tu pueblo; como mis caballos, as tambin tus caballos.
Y dijo: Por qu camino iremos? Y l respondi: Por el camino del desierto de Idumea.
Partieron pues el rey de Israel, y el rey de Jud, y el rey de Idumea; y como anduvieron rodeando por el desierto siete das de camino, faltles el agua para el ejrcito, y para las bestias que los seguan.
Entonces el rey de Israel dijo: Ah! que ha llamado Jehov estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas.
Mas Josaphat dijo: No hay aqu profeta de Jehov, para que consultemos  Jehov por l? Y uno de los siervos del rey de Israel respondi y dijo: Aqu est Eliseo hijo de Saphat, que daba agua  manos  Elas.
Y Josaphat dijo: Este tendr palabra de Jehov. Y descendieron  l el rey de Israel, y Josaphat, y el rey de Idumea.
Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: Qu tengo yo contigo? Ve  los profetas de tu padre, y  los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondi: No; porque ha juntado Jehov estos tres reyes para entregarlos en manos de los Moabitas.
Y Eliseo dijo: Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josaphat rey de Jud, no mirara  ti, ni te viera.
Mas ahora traedme un taedor. Y mientras el taedor tocaba, la mano de Jehov fu sobre Eliseo.
Y dijo: As ha dicho Jehov: Haced en este valle muchas acequias.
Porque Jehov ha dicho as: No veris viento, ni veris lluvia, y este valle ser lleno de agua, y beberis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados.
Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehov; dar tambin  los Moabitas en vuestras manos.
Y vosotros heriris  toda ciudad fortalecida y  toda villa hermosa, y talaris todo buen rbol, y cegaris todas las fuentes de aguas, y destruiris con piedras toda tierra frtil.<CM>
Y aconteci que por la maana, cuando se ofrece el sacrificio, he aqu vinieron aguas por el camino de Idumea, y la tierra fu llena de aguas.
Y todos los de Moab, como oyeron que los reyes suban  pelear contra ellos, juntronse desde todos los que cean talabarte arriba, y pusironse en la frontera.
Y como se levantaron por la maana, y luci el sol sobre las aguas, vieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre;
Y dijeron: Sangre es esta de espada! Los reyes se han revuelto, y cada uno ha muerto  su compaero. Ahora pues, Moab,  la presa!
Mas cuando llegaron al campo de Israel, levantronse los Israelitas  hirieron  los de Moab, los cuales huyeron delante de ellos: siguieron empero hiriendo todava  los de Moab.
Y asolaron las ciudades, y en todas las heredades frtiles ech cada uno su piedra, y las llenaron; cegaron tambin todas las fuentes de las aguas, y derribaron todos los buenos rboles; hasta que en Kir-hareseth solamente dejaron sus piedras; porque los honderos la cercaron, y la hirieron.
Y cuando el rey de Moab vi que la batalla lo venca, tom consigo setecientos hombres que sacaban espada, para romper contra el rey de Idumea: mas no pudieron.
Entonces arrebat  su primognito que haba de reinar en su lugar, y sacrificle en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo en Israel; y retirronse de l, y volvironse  su tierra.<CM>
UNA mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clam  Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido es muerto; y t sabes que tu siervo era temeroso de Jehov: y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos mos por siervos.
Y Eliseo le dijo: Qu te har yo? Declrame qu tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una botija de aceite.
Y l le dijo: Ve, y pide para ti vasos prestados de todos tus vecinos, vasos vacos, no pocos.
Entra luego, y cierra la puerta tras ti y tras tus hijos; y echa en todos los vasos, y en estando uno lleno, ponlo aparte.
Y partise la mujer de l, y cerr la puerta tras s y tras sus hijos; y ellos le llegaban los vasos, y ella echaba del aceite.
Y como los vasos fueron llenos, dijo  un hijo suyo: Treme an otro vaso. Y l dijo: No hay ms vasos. Entonces ces el aceite.
Vino ella luego, y contlo al varn de Dios, el cual dijo: Ve, y vende el aceite, y paga  tus acreedores; y t y tus hijos vivid de lo que quedare.<CM>
Y aconteci tambin que un da pasaba Eliseo por Sunem; y haba all una mujer principal, la cual le constri  que comiese del pan: y cuando por all pasaba, venase  su casa  comer del pan.
Y ella dijo  su marido: He aqu ahora, yo entiendo que ste que siempre pasa por nuestra casa, es varn de Dios santo.
Yo te ruego que hagas una pequea cmara de paredes, y pongamos en ella cama, y mesa, y silla, y candelero, para que cuando viniere  nosotros, se recoja en ella.
Y aconteci que un da vino l por all, y recogise en aquella cmara, y durmi en ella.
Entonces dijo  Giezi su criado: Llama  esta Sunamita. Y como l la llam, pareci ella delante de l.
Y dijo l  Giezi: Dile: He aqu t has estado solcita por nosotros con todo este esmero: qu quieres que haga por ti? has menester que hable por ti al rey,  al general del ejrcito? Y ella respondi: Yo habito en medio de mi pueblo.
Y l dijo: Qu pues haremos por ella? Y Giezi respondi: He aqu ella no tiene hijo, y su marido es viejo.
Dijo entonces: Llmala. Y l la llam, y ella se par  la puerta.
Y l le dijo: A este tiempo segn el tiempo de la vida, abrazars un hijo. Y ella dijo: No, seor mo, varn de Dios, no hagas burla de tu sierva.
Mas la mujer concibi, y pari un hijo  aquel tiempo que Eliseo le haba dicho, segn el tiempo de la vida.<CM>
Y como el nio fu grande, aconteci que un da sali  su padre,  los segadores.
Y dijo  su padre: Mi cabeza, mi cabeza! Y l dijo  un criado: Llvalo  su madre.
Y habindole l tomado, y tradolo  su madre, estuvo sentado sobre sus rodillas hasta medio da, y murise.
Ella entonces subi, y psolo sobre la cama del varn de Dios, y cerrndole la puerta, salise.
Llamando luego  su marido, djole: Rugote que enves conmigo  alguno de los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varn de Dios, y vuelva.
Y l dijo: Para qu has de ir  l hoy? No es nueva luna, ni sbado. Y ella respondi: Paz.
Despus hizo enalbardar una borrica, y dijo al mozo: Gua y anda; y no me hagas detener para que suba, sino cuando yo te lo dijere.
Partise pues, y vino al varn de Dios al monte del Carmelo. Y cuando el varn de Dios la vi de lejos, dijo  su criado Giezi: He aqu la Sunamita:
Rugote que vayas ahora corriendo  recibirla, y dile: Tienes paz? y tu marido, y tu hijo? Y ella dijo: Paz.
Y luego que lleg al varn de Dios en el monte, asi de sus pies. Y llegse Giezi para quitarla; mas el varn de Dios le dijo: Djala, porque su alma est en amargura, y Jehov me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.
Y ella dijo: Ped yo hijo  mi seor? No dije yo, que no me burlases?
Entonces dijo l  Giezi: Cie tus lomos, y toma mi bordn en tu mano, y ve; y si alguno te encontrare, no lo saludes; y si alguno te saludare, no le respondas: y pondrs mi bordn sobre el rostro del nio.
Y dijo la madre del nio: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar.
El entonces se levant, y siguila. Y Giezi haba ido delante de ellos, y haba puesto el bordn sobre el rostro del nio, mas ni tena voz ni sentido; y as se haba vuelto para encontrar  Eliseo; y declarselo, diciendo: El mozo no despierta.
Y venido Eliseo  la casa, he aqu el nio que estaba tendido muerto sobre su cama.
Entrando l entonces, cerr la puerta sobre ambos, y or  Jehov.
Despus subi, y echse sobre el nio, poniendo su boca sobre la boca de l, y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; as se tendi sobre l, y calentse la carne del joven.
Volvindose luego, pasose por la casa  una parte y  otra, y despus subi, y tendise sobre l; y el joven estornud siete veces, y abri sus ojos.
Entonces llam l  Giezi, y djole: Llama  esta Sunamita. Y l la llam. Y entrando ella, l le dijo: Toma tu hijo.
Y as que ella entr, echse  sus pies,  inclinse  tierra: despus tom su hijo, y salise.<CM>
Y Eliseo se volvi  Gilgal. Haba entonces grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con l, por lo que dijo  su criado: Pon una grande olla, y haz potaje para los hijos de los profetas.
Y sali uno al campo  coger hierbas, y hall una como parra monts, y cogi de ella una faldada de calabazas silvestres: y volvi, y cortlas en la olla del potaje: porque no saba lo que era.
Echse despus para que comieran los hombres; pero sucedi que comiendo ellos de aquel guisado, dieron voces, diciendo: Varn de Dios, la muerte en la olla! Y no lo pudieron comer.
El entonces dijo: Traed harina. Y esparcila en la olla, y dijo: Echa de comer  la gente. Y no hubo ms mal en la olla.
Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varn de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y l dijo: Da  la gente para que coman.
Y respondi su sirviente: Cmo he de poner esto delante de cien hombres? Mas l torn  decir: Da  la gente para que coman, porque as ha dicho Jehov: Comern, y sobrar.
Entonces l lo puso delante de ellos, y comieron, y sobrles, conforme  la palabra de Jehov.<CM>
NAAMAN, general del ejrcito del rey de Siria, era gran varn delante de su seor, y en alta estima, porque por medio de l haba dado Jehov salvamento  la Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.
Y de Siria haban salido cuadrillas, y haban llevado cautiva de la tierra de Israel una muchacha; la cual sirviendo  la mujer de Naamn,
Dijo  su seora: Si rogase mi seor al profeta que est en Samaria, l lo sanara de su lepra.
Y entrando Naamn  su seor, declarselo, diciendo: As y as ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel.
Y djole el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviar letras al rey de Israel. Parti pues l, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos.
Tom tambin letras para el rey de Israel, que decan as: Luego en llegando  ti estas letras, sabe por ellas que yo envo  ti mi siervo Naamn, para que lo sanes de su lepra.
Y luego que el rey de Israel ley las cartas, rasg sus vestidos, y dijo: Soy yo Dios, que mate y d vida, para que ste enve  m  que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cmo busca ocasin contra m.
Y como Eliseo, varn de Dios oy que el rey de Israel haba rasgado sus vestidos, envi  decir al rey: Por qu has rasgado tus vestidos? Venga ahora  m, y sabr que hay profeta en Israel.<CM>
Y vino Naamn con sus caballos y con su carro, y parse  las puertas de la casa de Eliseo.
Entonces Eliseo le envi un mensajero, diciendo: Ve, y lvate siete veces en el Jordn, y tu carne se te restaurar, y sers limpio.
Y Naamn se fu enojado, diciendo: He aqu yo deca para m: Saldr l luego, y estando en pie invocar el nombre de Jehov su Dios, y alzar su mano, y tocar el lugar, y sanar la lepra.
Abana y Pharphar, ros de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, no ser tambin limpio? Y volvise, y fuse enojado.
Mas sus criados se llegaron  l, y hablronle, diciendo: Padre mo, si el profeta te mandara alguna gran cosa, no la hicieras? cunto ms, dicindote: Lvate, y sers limpio?
El entonces descendi, y zambullse siete veces en el Jordn, conforme  la palabra del varn de Dios: y su carne se volvi como la carne de un nio, y fu limpio.<CM>
Y volvi al varn de Dios, l y toda su compaa, y psose delante de l, y dijo: He aqu ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Rugote que recibas algn presente de tu siervo.
Mas l dijo: Vive Jehov, delante del cual estoy, que no lo tomar. E importunndole que tomase, l nunca quiso.
Entonces Naamn dijo: Rugote pues, no se dar  tu siervo una carga de un par de acmilas de aquesta tierra? porque de aqu adelante tu siervo no sacrificar holocausto ni sacrificio  otros dioses, sino  Jehov.
En esto perdone Jehov  tu siervo: que cuando mi seor entrare en el templo de Rimmn, y para adorar en l se apoyare sobre mi mano, si yo tambin me inclinare en el templo de Rimmn, si en el templo de Rimmn me inclino, Jehov perdone en esto  tu siervo.
Y l le dijo: Vete en paz. Partise pues de l, y camin como el espacio de una milla.<CM>
Entonces Giezi, criado de Eliseo el varn de Dios, dijo entre s: He aqu mi seor estorb  este Siro Naamn, no tomando de su mano las cosas que haba trado. Vive Jehov, que correr yo tras l, y tomar de l alguna cosa.
Y sigui Giezi  Naamn: y como le vi Naamn que vena corriendo tras l, apese del carro para recibirle, y dijo: Va bien?
Y l dijo: Bien. Mi seor me enva  decir: He aqu vinieron  m en esta hora del monte de Ephraim dos mancebos de los hijos de los profetas: rugote que les des un talento de plata, y sendas mudas de vestidos.
Y Naamn dijo: Rugote que tomes dos talentos. Y l le constri, y at dos talentos de plata en dos sacos, y dos mudas de vestidos, y psolo  cuestas  dos de sus criados, que lo llevasen delante de l.
Y llegado que hubo  un lugar secreto, l lo tom de mano de ellos, y guardlo en casa: luego mand  los hombres que se fuesen.
Y l entr, y psose delante de su seor. Y Eliseo le dijo: De dnde vienes, Giezi? Y l dijo: Tu siervo no ha ido  ninguna parte.
El entonces le dijo: No fu tambin mi corazn, cuando el hombre volvi de su carro  recibirte? es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, vias, ovejas, bueyes, siervos y siervas?
La lepra de Naamn se te pegar  ti, y  tu simiente para siempre. Y sali de delante de l leproso, blanco como la nieve.<CM>
LOS hijos de los profetas dijeron  Eliseo: He aqu, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho.
Vamos ahora al Jordn, y tomemos de all cada uno una viga, y hagmonos all lugar en que habitemos. Y l dijo: Andad.
Y dijo uno: Rogmoste que quieras venir con tus siervos. Y l respondi: Yo ir.
Fuse pues con ellos; y como llegaron al Jordn, cortaron la madera.
Y aconteci que derribando uno un rbol, caysele el hacha en el agua; y di voces, diciendo: Ah, seor mo, que era emprestada!
Y el varn de Dios dijo: Dnde cay? Y l le mostr el lugar. Entonces cort l un palo, y echlo all;  hizo nadar el hierro.
Y dijo: Tmalo. Y l tendi la mano, y tomlo.<CM>
Tena el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estar mi campamento.
Y el varn de Dios envi  decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los Siros van all.
Entonces el rey de Israel envi  aquel lugar que el varn de Dios haba dicho y amonestdole; y guardse de all, no una vez ni dos.
Y el corazn del rey de Siria fu turbado de esto; y llamando  sus siervos, djoles: No me declararis vosotros quin de los nuestros es del rey de Israel?
Entonces uno de los siervos dijo: No, rey, seor mo; sino que el profeta Eliseo est en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que t hablas en tu ms secreta cmara.<CM>
Y l dijo: Id, y mirad dnde est, para que yo enve  tomarlo. Y fule dicho: He aqu l est en Dothn.
Entonces envi el rey all gente de  caballo, y carros, y un grande ejrcito, los cuales vinieron de noche, y cercaron la ciudad.
Y levantndose de maana el que serva al varn de Dios, para salir, he aqu el ejrcito que tena cercada la ciudad, con gente de  caballo y carros. Entonces su criado le dijo: Ah, seor mo! qu haremos?
Y l le dijo: No hayas miedo: porque ms son los que estn con nosotros que los que estn con ellos.
Y or Eliseo, y dijo: Rugote, oh Jehov, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehov abri los ojos del mozo, y mir: y he aqu que el monte estaba lleno de gente de  caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
Y luego que los Siros descendieron  l, or Eliseo  Jehov, y dijo: Rugote que hieras  esta gente con ceguedad. E hirilos con ceguedad, conforme al dicho de Eliseo.
Despus les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, que yo os guiar al hombre que buscis. Y guilos  Samaria.
Y as que llegaron  Samaria, dijo Eliseo: Jehov, abre los ojos de stos, para que vean. Y Jehov abri sus ojos, y miraron, y hallronse en medio de Samaria.
Y cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo  Eliseo: Herirlos, padre mo?
Y l le respondi: No los hieras; heriras t  los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y se vuelvan  sus seores.
Entonces les fu aparejada grande comida: y como hubieron comido y bebido, envilos, y ellos se volvieron  su seor. Y nunca ms vinieron cuadrillas de Siria  la tierra de Israel.<CM>
Despus de esto aconteci, que Ben-adad rey de Siria junt todo su ejrcito, y subi, y puso cerco  Samaria.
Y hubo grande hambre en Samaria, teniendo ellos cerco sobre ella; tanto, que la cabeza de un asno era vendida por ochenta piezas de plata, y la cuarta de un cabo de estircol de palomas por cinco piezas de plata.
Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le di voces, y dijo: Salva, rey seor mo.
Y l dijo: Si no te salva Jehov, de dnde te tengo de salvar yo? del alfol,  del lagar?
Y djole el rey: Qu tienes? Y ella respondi: Esta mujer me dijo: Da ac tu hijo, y commoslo hoy, y maana comeremos el mo.
Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El da siguiente yo le dije: Da ac tu hijo, y commoslo. Mas ella ha escondido su hijo.
Y como el rey oy las palabras de aquella mujer, rasg sus vestidos, y pas as por el muro: y lleg  ver el pueblo el saco que traa interiormente sobre su carne.
Y l dijo: As me haga Dios, y as me aada, si la cabeza de Eliseo hijo de Saphat quedare sobre l hoy.
Estaba  la sazn Eliseo sentado en su casa, y con l estaban sentados los ancianos: y el rey envi  l un hombre. Mas antes que el mensajero viniese  l, dijo l  los ancianos: No habis visto como este hijo del homicida me enva  quitar la cabeza? Mirad pues, y cuando viniere el mensajero, cerrad la puerta,  impedidle la entrada: no viene tras l el ruido de los pies de su amo?
Aun estaba l hablando con ellos, y he aqu el mensajero que descenda  l; y dijo: Ciertamente este mal de Jehov viene. Para qu tengo de esperar ms  Jehov?<CM>
DIJO entonces Eliseo: Oid palabra de Jehov: As dijo Jehov: Maana  estas horas valdr el seah de flor de harina un siclo, y dos seah de cebada un siclo,  la puerta de Samaria.
Y un prncipe sobre cuya mano el rey se apoyaba, respondi al varn de Dios, y dijo: Si Jehov hiciese ahora ventanas en el cielo, sera esto as? Y l dijo: He aqu t lo vers con tus ojos, mas no comers de ello.<CM>
Y haba cuatro hombres leprosos  la entrada de la puerta, los cuales dijeron el uno al otro: Para qu nos estamos aqu hasta que muramos?
Si tratremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aqu, tambin moriremos. Vamos pues ahora, y pasmonos al ejrcito de los Siros: si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.
Levantronse pues en el principio de la noche, para irse al campo de los Siros; y llegando  las primeras estancias de los Siros, no haba all hombre.
Porque el Seor haba hecho que en el campo de los Siros se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrpito de grande ejrcito; y dijronse los unos  los otros: He aqu el rey de Israel ha pagado contra nosotros  los reyes de los Heteos, y  los reyes de los Egipcios, para que vengan contra nosotros.
Y as se haban levantado y hudo al principio de la noche, dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campo como se estaba; y haban hudo por salvar las vidas.
Y como los leprosos llegaron  las primeras estancias, entrronse en una tienda, y comieron y bebieron, y tomaron de all plata, y oro, y vestido, y fueron, y escondironlo: y vueltos, entraron en otra tienda, y de all tambin tomaron, y fueron, y escondieron.
Y dijronse el uno al otro: No hacemos bien: hoy es da de buena nueva, y nosotros callamos: y si esperamos hasta la luz de la maana, nos alcanzar la maldad. Vamos pues ahora, entremos, y demos la nueva en casa del rey.
Y vinieron, y dieron voces  los guardas de la puerta de la ciudad, y declarronles, diciendo: Nosotros fuimos al campo de los Siros, y he aqu que no haba all hombre, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos tambin atados, y el campo como se estaba.
Y los porteros dieron voces, y declarronlo dentro, en el palacio del rey.<CM>
Y levantse el rey de noche, y dijo  sus siervos: Yo os declarar lo que nos han hecho los Siros. Ellos saben que tenemos hambre, y hanse salido de las tiendas y esconddose en el campo, diciendo: Cuando hubieren salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad.
Entonces respondi uno de sus siervos, y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad, (porque ellos tambin son como toda la multitud de Israel que ha quedado en ella; tambin ellos son como toda la multitud de Israel que ha perecido;) y enviemos, y veamos qu hay.
Tomaron pues dos caballos de un carro, y envi el rey tras el campo de los Siros, diciendo: Id, y ved.
Y ellos fueron, y siguironlos hasta el Jordn: y he aqu, todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los Siros haban arrojado con la premura. Y volvieron los mensajeros,  hicironlo saber al rey.
Entonces el pueblo sali, y saquearon el campo de los Siros. Y fu vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seah de cebada por un siclo, conforme  la palabra de Jehov.
Y el rey puso  la puerta a aquel prncipe sobre cuya mano l se apoyaba: y atropellle el pueblo  la entrada, y muri, conforme  lo que haba dicho el varn de Dios, lo que habl cuando el rey descendi  l.
Aconteci pues de la manera que el varn de Dios haba hablado al rey, diciendo: Dos seah de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina ser vendido por un siclo maana  estas horas,  la puerta de Samaria.
A lo cual aquel prncipe haba respondido al varn de Dios, diciendo: Aunque Jehov hiciese ventanas en el cielo, pudiera ser eso? Y l dijo: He aqu t lo vers con tus ojos, mas no comers de ello.
Y vnole as; porque el pueblo le atropell  la entrada, y muri.<CM>
Y HABLO Eliseo  aquella mujer  cuyo hijo haba hecho vivir, diciendo: Levntate, vete t y toda tu casa  vivir donde pudieres; porque Jehov ha llamado el hambre, la cual vendr tambin sobre la tierra siete aos.
Entonces la mujer se levant,  hizo como el varn de Dios le dijo: y partise ella con su familia, y vivi en tierra de los Filisteos siete aos.
Y como fueron pasados los siete aos, la mujer volvi de la tierra de los Filisteos: despus sali para clamar al rey por su casa, y por sus tierras.
Y haba el rey hablado con Giezi, criado del varn de Dios, dicindole: Rugote que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo.
Y contando l al rey cmo haba hecho vivir  un muerto, he aqu la mujer,  cuyo hijo haba hecho vivir, que clamaba al rey por su casa y por sus tierras. Entonces dijo Giezi: Rey seor mo, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual Eliseo hizo vivir.
Y preguntando el rey  la mujer, ella se lo cont. Entonces el rey le di un eunuco, dicindole: Hazle volver todas las cosas que eran suyas, y todos los frutos de la tierras desde el da que dej el pas hasta ahora.<CM>
Eliseo se fu luego  Damasco, y Ben-adad rey de Siria estaba enfermo, al cual dieron aviso, diciendo: El varn de Dios ha venido aqu.
Y el rey dijo  Hazael: Toma en tu mano un presente, y ve  recibir al varn de Dios, y consulta por l  Jehov, diciendo: Tengo de sanar de esta enfermedad?
Tom pues Hazael en su mano un presente de todos los bienes de Damasco, cuarenta camellos cargados, y salilo  recibir: y lleg, y psose delante de l, y dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me ha enviado  ti, diciendo: Tengo de sanar de esta enfermedad?
Y Eliseo le dijo: Ve, dile: Seguramente vivirs. Empero Jehov me ha mostrado que l ha de morir ciertamente.
Y el varn de Dios le volvi el rostro afirmadamente, y estvose as una gran pieza; y llor el varn de Dios.
Entonces djole Hazael: Por qu llora mi seor? Y l respondi: Porque s el mal que has de hacer  los hijos de Israel:  sus fortalezas pegars fuego, y  sus mancebos matars  cuchillo, y estrellars  sus nios, y abrirs  sus preadas.
Y Hazael dijo: Por qu? es tu siervo perro, que har esta gran cosa? Y respondi Eliseo: Jehov me ha mostrado que t has de ser rey de Siria.
Y l se parti de Eliseo, y vino  su seor, el cual le dijo: Qu te ha dicho Eliseo? Y l respondi: Djome que seguramente vivirs.
El da siguiente tom un pao basto, y metilo en agua, y tendilo sobre el rostro de Ben-adad, y muri: y rein Hazael en su lugar.<CM>
En el quinto ao de Joram hijo de Achb rey de Israel, y siendo Josaphat rey de Jud, comenz  reinar Joram hijo de Josaphat rey de Jud.
De treinta y dos aos era cuando comenz  reinar, y ocho aos rein en Jerusalem.
Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Achb, porque una hija de Achb fu su mujer;  hizo lo malo en ojos de Jehov.
Con todo eso, Jehov no quiso cortar  Jud, por amor de David su siervo, como le haba prometido darle lmpara de sus hijos perpetuamente.
En su tiempo se rebel Edom de debajo de la mano de Jud, y pusieron rey sobre s.
Joram por tanto pas  Seir, y todos sus carros con l: y levantndose de noche hiri  los Idumeos, los cuales le haban cercado, y  los capitanes de los carros: y el pueblo huy  sus estancias.
Sustrjose no obstante Edom de bajo la mano de Jud, hasta hoy. Rebelse adems Libna en el mismo tiempo.
Lo dems de los hechos de Joram, y todas las cosas que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Joram con sus padres, y fu sepultado con sus padres en la ciudad de David: y rein en lugar suyo Ochzas, su hijo.<CM>
En el ao doce de Joram hijo de Achb rey de Israel, comenz  reinar Ochzas hijo de Joram rey de Jud.
De veintids aos era Ochzas cuando comenz  reinar, y rein un ao en Jerusalem. El nombre de su madre fu Athala hija de Omri rey de Israel.
Y anduvo en el camino de la casa de Achb,  hizo lo malo en ojos de Jehov, como la casa de Achb: porque era yerno de la casa de Achb.
Y fu  la guerra con Joram hijo de Achb  Ramoth de Galaad, contra Hazael rey de Siria; y los Siros hirieron  Joram.
Y el rey Joram se volvi  Jezreel, para curarse de las heridas que los Siros le hicieron delante de Ramoth, cuando pele contra Hazael rey de Siria. Y descendi Ochzas hijo de Joram rey de Jud,  visitar  Joram hijo de Achb en Jezreel, porque estaba enfermo.<CM>
ENTONCES el profeta Eliseo llam  uno de los hijos de los profetas, y djole: Cie tus lomos, y toma esta alcuza de aceite en tu mano, y ve  Ramoth de Galaad.
Y cuando llegares all, vers all  Jeh hijo de Josaphat hijo de Nimsi; y entrando, haz que se levante de entre sus hermanos, y mtelo en la recmara.
Toma luego la alcuza de aceite, y derrmala sobre su cabeza, y di: As dijo Jehov: Yo te he ungido por rey sobre Israel. Y abriendo la puerta, echa  huir, y no esperes.
Fu pues el mozo, el mozo del profeta,  Ramoth de Galaad.
Y como l entr, he aqu los prncipes del ejrcito que estaban sentados. Y l dijo: Prncipe, una palabra tengo que decirte. Y Jeh dijo: A cul de todos nosotros? Y l dijo: A ti, prncipe.
Y l se levant, y entrse en casa; y el otro derram el aceite sobre su cabeza, y djole: As dijo Jehov Dios de Israel: Yo te he ungido por rey sobre el pueblo de Jehov, sobre Israel.
Y herirs la casa de Achb tu seor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos de Jehov, de la mano de Jezabel.
Y perecer toda la casa de Achb, y talar de Achb todo meante  la pared, as al guardado como al desamparado en Israel.
Y yo pondr la casa de Achb como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Aha.
Y  Jezabel comern perros en el campo de Jezreel, y no habr quien la sepulte. En seguida abri la puerta, y ech  huir.<CM>
Despus sali Jeh  los siervos de su seor, y dijronle: Hay paz? para qu entr  ti aquel loco? Y l les dijo: Vosotros conocis al hombre y sus palabras.
Y ellos dijeron: Mentira; declranoslo ahora. Y l dijo: As y as me habl, diciendo: As ha dicho Jehov: Yo te he ungido por rey sobre Israel.
Entonces tomaron prestamente su ropa, y psola cada uno debajo de l en un trono alto, y tocaron corneta, y dijeron: Jeh es rey.
As conjur Jeh hijo de Josaphat hijo de Nimsi, contra Joram. (Estaba Joram guardando  Ramoth de Galaad con todo Israel, por causa de Hazael rey de Siria.
Habase empero vuelto el rey Joram  Jezreel, para curarse de las heridas que los Siros le haban hecho, peleando contra Hazael rey de Siria.) Y Jeh dijo: Si es vuestra voluntad, ninguno escape de la ciudad, para ir  dar las nuevas en Jezreel.<CM>
Entonces Jeh cabalg, y fuse  Jezreel, porque Joram estaba all enfermo. Tambin Ochzas rey de Jud haba descendido  visitar  Joram.
Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel, vi la cuadrilla de Jeh, que vena, y dijo: Yo veo una cuadrilla. Y Joram dijo: Toma uno de  caballo, y enva  reconocerlos, y que les diga: Hay paz?
Fu pues el de  caballo  reconocerlos, y dijo: El rey dice as: Hay paz? Y Jeh le dijo: Qu tienes t que ver con la paz? vulvete tras m. El atalaya di luego aviso, diciendo: El mensajero lleg hasta ellos, y no vuelve.
Entonces envi otro de  caballo, el cual llegando  ellos, dijo: El rey dice as: Hay paz? Y Jeh respondi: Qu tienes t que ver con la paz? vulvete tras m.
El atalaya volvi  decir: Tambin ste lleg  ellos y no vuelve: mas el marchar del que viene es como el marchar de Jeh hijo de Nimsi, porque viene impetuosamente.
Entonces Joram dijo: Unce. Y uncido que fu su carro, sali Joram rey de Israel, y Ochzas rey de Jud, cada uno en su carro, y salieron  encontrar  Jeh, al cual hallaron en la heredad de Naboth de Jezreel.
Y en viendo Joram  Jeh, dijo: Hay paz, Jeh? Y l respondi: Qu paz, con las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechiceras?
Entonces Joram volviendo la mano huy, y dijo  Ochzas: Traicin, Ochzas!
Mas Jeh flech su arco,  hiri  Joram entre las espaldas, y la saeta sali por su corazn, y cay en su carro.
Dijo luego Jeh  Bidkar su capitn: Tmalo y chalo  un cabo de la heredad de Naboth de Jezreel. Acurdate que cuando t y yo bamos juntos con la gente de Achb su padre, Jehov pronunci esta sentencia sobre l, diciendo:
Que yo he visto ayer las sangres de Naboth, y las sangres de sus hijos, dijo Jehov; y tengo de darte la paga en esta heredad, dijo Jehov. Tmale pues ahora, y chalo en la heredad, conforme  la palabra de Jehov.
Y viendo esto Ochzas rey de Jud, huy por el camino de la casa del huerto. Y siguilo Jeh, diciendo: Herid tambin  ste en el carro. Y le hirieron  la subida de Gur, junto  Ibleam. Y l huy  Megiddo, y muri all.
Y sus siervos le llevaron en un carro  Jerusalem, y all le sepultaron con sus padres, en su sepulcro en la ciudad de David.
En el undcimo ao de Joram hijo de Achb, comenz  reinar Ochzas sobre Jud.<CM>
Vino despus Jeh  Jezreel: y como Jezabel lo oy, adorn sus ojos con alcohol, y atavi su cabeza, y asomse  una ventana.
Y como entraba Jeh por la puerta, ella dijo: Sucedi bien  Zimri, que mat  su seor?
Alzando l entonces su rostro hacia la ventana, dijo: Quin es conmigo? quin? Y miraron hacia l dos  tres eunucos.
Y l les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron: y parte de su sangre fu salpicada en la pared, y en los caballos; y l la atropell.
Entr luego, y despus que comi y bebi, dijo: Id ahora  ver aquella maldita, y sepultadla; que es hija de rey.
Empero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella ms que la calavera, y los pies, y las palmas de las manos.
Y volvieron, y dijronselo. Y l dijo: La palabra de Dios es sta, la cual l habl por mano de su siervo Elas Thisbita, diciendo: En la heredad de Jezreel comern los perros las carnes de Jezabel.
Y el cuerpo de Jezabel fu cual estircol sobre la faz de la tierra en la heredad de Jezreel; de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel.<CM>
Y TENIA Achb en Samaria setenta hijos; y escribi letras Jeh, y envilas  Samaria  los principales de Jezreel,  los ancianos y  los ayos de Achb, diciendo:
Luego en llegando estas letras  vosotros lo que tenis los hijos de vuestro seor, y los que tenis carros y gente de  caballo, la ciudad pertrechada, y las armas,
Mirad cul es el mejor y l ms recto de los hijos de vuestro seor, y ponedlo en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro seor.
Mas ellos tuvieron gran temor, y dijeron: He aqu dos reyes no pudieron resistirle, cmo le resistiremos nosotros?
Y el mayordomo, y el presidente de la ciudad, y los ancianos, y los ayos, enviaron  decir  Jeh: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mandares: no elegiremos por rey  ninguno; t hars lo que bien te pareciere.
El entonces les escribi la segunda vez diciendo: Si sois mos, y queris obedecerme, tomad las cabezas de los varones hijos de vuestro seor, y venid maana  estas horas  m  Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.
Y como las letras llegaron  ellos, tomaron  los hijos del rey, y degollaron setenta varones, y pusieron sus cabezas en canastillos, y environselas  Jezreel.
Y vino un mensajero que le di las nuevas, diciendo: Trado han las cabezas de los hijos del rey. Y l le dijo: Ponedlas en dos montones  la entrada de la puerta hasta la maana.
Venida la maana, sali l, y estando en pie dijo  todo el pueblo: Vosotros sois justos: he aqu yo he conspirado contra mi seor, y lo he muerto: mas quin ha muerto  todos estos?
Sabed ahora que de la palabra de Jehov que habl sobre la casa de Achb, nada caer en tierra: y que Jehov ha hecho lo que dijo por su siervo Elas.
Mat entonces Jeh  todos los que haban quedado de la casa de Achb en Jezreel, y  todos sus prncipes, y  todos sus familiares, y  sus sacerdotes, que no le qued ninguno.
Y levantse de all, y vino  Samaria; y llegando l en el camino  una casa de esquileo de pastores,
Hall all  los hermanos de Ochzas rey de Jud, y djoles: Quin sois vosotros? Y ellos dijeron: Somos hermanos de Ochzas, y hemos venido  saludar  los hijos del rey, y  los hijos de la reina.
Entonces l dijo: Prendedlos vivos. Y despus que los tomaron vivos, degollronlos junto al pozo de la casa de esquileo, cuarenta y dos varones, sin dejar ninguno de ellos.<CM>
Partindose luego de all encontrse con Jonadab hijo de Rechb; y despus que lo hubo saludado, djole: Es recto tu corazn, como el mo es recto con el tuyo? Y Jonadab dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y l le di su mano. Hzolo luego subir consigo en el carro.
Y djole: Ven conmigo, y vers mi celo por Jehov. Pusironlo pues en su carro.
Y luego que hubo Jeh llegado  Samaria, mat  todos los que haban quedado de Achb en Samaria, hasta extirparlos, conforme  la palabra de Jehov, que haba hablado por Elas.
Y junt Jeh todo el pueblo, y djoles: Achb sirvi poco  Baal; mas Jeh lo servir mucho.
Llamadme pues luego  todos los profetas de Baal,  todos sus siervos, y  todos sus sacerdotes; que no falte uno, porque tengo un gran sacrifico para Baal; cualquiera que faltare, no vivir. Esto haca Jeh con astucia, para destruir  los que honraban  Baal.
Y dijo Jeh: Santificad un da solemne  Baal. Y ellos convocaron.
Y envi Jeh por todo Israel, y vinieron todos los siervos de Baal, que no falt ninguno que no viniese. Y entraron en el templo de Baal, y el templo de Baal se llen de cabo  cabo.
Entonces dijo al que tena el cargo de las vestiduras: Saca vestiduras para todos lo siervos de Baal. Y l les sac vestimentas.
Y entr Jeh con Jonadab hijo de Rechb en el templo de Baal, y dijo  los siervos de Baal: Mirad y ved que por dicha no haya aqu entre vosotros alguno de los siervos de Jehov, sino solos los siervos de Baal.
Y como ellos entraron para hacer sacrificios y holocaustos, Jeh puso fuera ochenta hombres, y djoles: Cualquiera que dejare vivo alguno de aquellos hombres que yo he puesto en vuestras manos, su vida ser por la del otro.
Y despus que acabaron ellos de hacer el holocausto, Jeh dijo  los de su guardia y  los capitanes: Entrad, y matadlos; que no escape ninguno. Y los hirieron  cuchillo: y dejronlos tendidos los de la guardia y los capitanes, y fueron hasta la ciudad del templo de Baal.
Y sacaron las estatuas de la casa de Baal, y quemronlas.
Y quebraron la estatua de Baal, y derribaron la casa de Baal,  hicironla necesaria, hasta hoy.
As extingui Jeh  Baal de Israel.<CM>
Con todo eso Jeh no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar  Israel;  saber, de en pos de los becerros de oro que estaban en Beth-el y en Dan.
Y Jehov dijo  Jeh: Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante de mis ojos,  hiciste  la casa de Achb conforme  todo lo que estaba en mi corazn, tus hijos se sentarn en el trono de Israel hasta la cuarta generacin.
Mas Jeh no cuid de andar en la ley de Jehov Dios de Israel con todo su corazn, ni se apart de los pecados de Jeroboam, el que haba hecho pecar  Israel.
En aquellos das comenz Jehov  talar en Israel:  hirilos Hazael en todos los trminos de Israel,
Desde el Jordn al nacimiento del sol, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubn, y de Manass, desde Aroer que est junto al arroyo de Arnn,  Galaad y  Basn.
Lo dems de los hechos de Jeh, y todas las cosas que hizo, y toda su valenta, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jeh con sus padres, y sepultronlo en Samaria: y rein en su lugar Joachz su hijo.
El tiempo que rein Jeh sobre Israel en Samaria, fu veintiocho aos.<CM>
Y ATHALIA madre de Ochzas, viendo que su hijo era muerto, levantse, y destruy toda la simiente real.
Pero tomando Josaba hija del rey Joram, hermana de Ochzas,  Joas hijo de Ochzas, saclo furtivamente de entre los hijos del rey, que se mataban, y ocultlo de delante de Athala,  l y  su ama, en la cmara de las camas, y as no lo mataron.
Y estuvo con ella escondido en la casa de Jehov seis aos: y Athala fu reina sobre el pas.<CM>
Mas al sptimo ao envi Joiada, y tom centuriones, capitanes, y gente de la guardia, y metilos consigo en la casa de Jehov:  hizo con ellos liga, juramentndolos en la casa de Jehov; y mostrles al hijo del rey.
Y mandles, diciendo: Esto es lo que habis de hacer: la tercera parte de vosotros, los que entrarn el sbado, tendrn la guardia de la casa del rey;
Y la otra tercera parte estar  la puerta del sur, y la otra tercera parte  la puerta del postigo de los de la guardia: as guardaris la casa, para que no sea allanada.
Y las dos partes de vosotros, es  saber, todos los que salen el sbado, tendris la guarda de la casa de Jehov junto al rey.
Y estaris alrededor del rey de todas partes, teniendo cada uno sus armas en las manos, y cualquiera que entrare dentro de estos rdenes, sea muerto. Y habis de estar con el rey cuando saliere, y cuando entrare.
Los centuriones pues, hicieron todo como el sacerdote Joiada les mand: y tomando cada uno los suyos, es  saber, los que haban de entrar el sbado, y los que haban salido el sbado, vinironse  Joiada el sacerdote.
Y el sacerdote di  los centuriones las picas y los escudos que haban sido del rey David, que estaban en la casa de Jehov.
Y los de la guardia se pusieron en orden, teniendo cada uno sus armas en sus manos, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo, junto al altar y el templo, en derredor del rey.
Sacando luego Joiada al hijo del rey, psole la corona y el testimonio,  hicironle rey ungindole; y batiendo las manos dijeron: Viva el rey!<CM>
Y oyendo Athala el estruendo del pueblo que corra, entr al pueblo en el templo de Jehov;
Y como mir, he aqu el rey que estaba junto  la columna, conforme  la costumbre, y los prncipes y los trompetas junto al rey; y que todo el pueblo del pas haca alegras, y que tocaban las trompetas. Entonces Athala, rasgando sus vestidos, clam  voz en grito: Traicin, traicin!
Mas el sacerdote Joiada mand  los centuriones que gobernaban el ejrcito, y djoles: Sacadla fuera del recinto del templo, y al que la siguiere, matadlo  cuchillo. (Porque el sacerdote dijo que no la matasen en el templo de Jehov.)
Dironle pues lugar, y como iba el camino por donde entran los de  caballo  la casa del rey, all la mataron.<CM>
Entonces Joiada hizo alianza entre Jehov y el rey y el pueblo, que seran pueblo de Jehov: y asimismo entre el rey y el pueblo.
Y todo el pueblo de la tierra entr en el templo de Baal, y derribronlo: asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imgenes, y mataron  Mathn sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnicin sobre la casa de Jehov.
Despus tom los centuriones, y capitanes, y los de la guardia, y  todo el pueblo de la tierra, y llevaron al rey desde la casa de Jehov, y vinieron por el camino de la puerta de los de la guardia  la casa del rey; y sentse el rey sobre el trono de los reyes.
Y todo el pueblo de la tierra hizo alegras, y la ciudad estuvo en reposo, habiendo sido Athala muerta  cuchillo junto  la casa del rey.
Era Joas de siete aos cuando comenz  reinar.<CM>
EN el sptimo ao de Jeh comenz  reinar Joas, y rein cuarenta aos en Jerusalem. El nombre de su madre fu Sibia, de Beer-seba.
Y Joas hizo lo recto en ojos de Jehov todo el tiempo que le dirigi el sacerdote Joiada.
Con todo eso los altos no se quitaron; que an sacrificaba y quemaba el pueblo perfumes en los altos.<CM>
Y Joas dijo  los sacerdotes: Todo el dinero de las santificaciones que se suele traer  la casa de Jehov, el dinero de los que pasan en cuenta, el dinero por las personas, cada cual segn su tasa, y todo el dinero que cada uno de su propia voluntad mete en la casa de Jehov,
Recbanlo los sacerdotes, cada uno de sus familiares, y reparen los portillos del templo donde quiera que se hallare abertura.
Pero el ao veintitrs del rey Joas, no haban an reparado los sacerdotes las aberturas del templo.
Llamando entonces el rey Joas al pontfice Joiada y  los sacerdotes, djoles: Por qu no reparis las aberturas del templo? Ahora pues, no tomis ms el dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las roturas del templo.
Y los sacerdotes consintieron en no tomar ms dinero del pueblo, ni tener cargo de reparar las aberturas del templo.
Mas el pontfice Joiada tom un arca,  hzole en la tapa un agujero, y psola junto al altar,  la mano derecha como se entra en le templo de Jehov; y los sacerdotes que guardaban la puerta, ponan all todo el dinero que se meta en la casa de Jehov.
Y cuando vean que haba mucho dinero en el arca, vena el notario del rey y el gran sacerdote, y contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehov, y guardbanlo.
Y daban el dinero suficiente en mano de los que hacan la obra, y de los que tenan el cargo de la casa de Jehov; y ellos lo expendan en pagar los carpinteros y maestros que reparaban la casa de Jehov,
Y los albailes y canteros; y en comprar la madera y piedra de cantera para reparar las aberturas de la casa de Jehov; y en todo lo que se gastaba en la casa para repararla.
Mas de aquel dinero que se traa  la casa de Jehov, no se hacan tazas de plata, ni salterios, ni jofainas, ni trompetas; ni ningn otro vaso de oro ni de plata se haca para el templo de Jehov:
Porque lo daban  los que hacan la obra, y con l reparaban la casa de Jehov.
Y no se tomaba en cuenta  los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo diesen  los que hacan la obra: porque lo hacan ellos fielmente.
El dinero por el delito, y el dinero por los pecados, no se meta en la casa de Jehov; porque era de los sacerdotes.<CM>
Entonces subi Hazael rey de Siria, y pele contra Gath, y tomla: y puso Hazael su rostro para subir contra Jerusalem;
Por lo que tom Joas rey de Jud todas las ofrendas que haba dedicado Josaphat, y Joram y Ochzas sus padres, reyes de Jud, y las que l haba dedicado, y todo el oro que se hall en los tesoros de la casa de Jehov, y en la casa del rey, y envilo  Hazael rey de Siria: y l se parti de Jerusalem.
Lo dems de los hechos de Joas, y todas las cosas que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
Y levantronse sus siervos, y conspiraron en conjuracin, y mataron  Joas en la casa de Millo, descendiendo l  Silla;
Pues Josachr hijo de Simaath, y Jozabad hijo de Somer, sus siervos, hirironle, y muri. Y sepultronle con sus padres en la ciudad de David, y rein en su lugar Amasas su hijo.<CM>
EN el ao veintitrs de Joas hijo de Ochzas, rey de Jud, comenz  reinar Joachz hijo de Jeh sobre Israel en Samaria; y rein diecisiete aos.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, y sigui los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar  Israel; y no se apart de ellos.
Y encendise el furor de Jehov contra Israel, y entreglos en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo.
Mas Joachz or  la faz de Jehov, y Jehov lo oy: porque mir la afliccin de Israel, pues el rey de Siria los afliga.
(Y di Jehov salvador  Israel, y salieron de bajo la mano de los Siros; y habitaron los hijos de Israel en sus estancias, como antes.
Con todo eso no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que hizo pecar  Israel: en ellos anduvieron; y tambin el bosque permaneci en Samaria.)
Porque no le haba quedado gente  Joachz, sino cincuenta hombres de  caballo, y diez carros, y diez mil hombres de  pi; pues el rey de Siria los haba destrudo, y los haba puesto como polvo para hollar.
Lo dems de los hechos de Joachz, y todo lo que hizo, y sus valentas, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Joachz con sus padres, y sepultronlo en Samaria: y rein en su lugar Joas su hijo.<CM>
El ao treinta y siete de Joas rey de Jud, comenz  reinar Joas hijo de Joachz sobre Israel en Samaria; y rein diecisis aos.
E hizo lo malo en ojos de Jehov: no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar  Israel; en ellos anduvo.
Lo dems de los hechos de Joas, y todas las cosas que hizo, y su esfuerzo con que guerre contra Amasas rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Joas con sus padres, y sentse Jeroboam sobre su trono: y Joas fu sepultado en Samaria con los reyes de Israel.
Estaba Eliseo enfermo de aquella su enfermedad de que muri. Y descendi  l Joas rey de Israel, y llorando delante de l, dijo: Padre mo, padre mo, carro de Israel y su gente de  caballo!
Y djole Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomse l entonces un arco y unas saetas.
Y dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso l su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey,
Y dijo: Abre la ventana de hacia el oriente. Y como l la abri dijo Eliseo: Tira. Y tirando l, dijo Eliseo: Saeta de salud de Jehov, y saeta de salud contra Siria: porque herirs  los Siros en Aphec, hasta consumirlos.
Y tornle  decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, djole: Hiere la tierra. Y l hiri tres veces, y ces.
Entonces el varn de Dios, enojado con l, le dijo: A herir cinco  seis veces, heriras  Siria, hasta no quedar ninguno: empero ahora tres veces herirs  Siria.<CM>
Y muri Eliseo, y sepultronlo. Entrado el ao vinieron partidas de Moabitas  la tierra.
Y aconteci que al sepultar unos un hombre, sbitamente vieron una partida, y arrojaron al hombre en el sepulcro de Eliseo: y cuando lleg  tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivi, y levantse sobre sus pies.
Hazael pues, rey de Siria, afligi  Israel todo el tiempo de Joachz.
Mas Jehov tuvo misericordia de ellos, y compadecise de ellos, y mirlos, por amor de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de s hasta ahora.
Y muri Hazael rey de Siria, y rein en su lugar Ben-adad su hijo.
Y volvi Joas hijo de Joachz, y tom de mano de Ben-adad hijo de Hazael, las ciudades que l haba tomado de mano de Joachz su padre en guerra. Tres veces lo bati Joas, y restituy las ciudades  Israel.<CM>
EN el ao segundo de Joas hijo de Joachz rey de Israel, comenz  reinar Amasas hijo de Joas rey de Jud.
Cuando comenz  reinar era de veinticinco aos, y veintinueve aos rein en Jerusalem: el nombre de su madre fu Joaddan, de Jerusalem.
Y l hizo lo recto en ojos de Jehov, aunque no como David su padre: hizo conforme  todas las cosas que haba hecho Joas su padre.
Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo aun sacrificaba y quemaba perfumes en los altos.
Y luego que el reino fu confirmado en su mano, hiri  sus siervos, los que haban muerto al rey su padre.
Mas no mat  los hijos de los que le mataron, conforme  lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, donde Jehov mand, diciendo: No matarn  los padres por los hijos, ni  los hijos por los padres: mas cada uno morir por su pecado.
Este hiri asimismo diez mil Idumeos en el valle de las Salinas, y tom  Sela por guerra, y llamla Jocteel, hasta hoy.<CM>
Entonces Amasas envi embajadores  Joas, hijo de Joachz hijo de Jeh, rey de Israel, diciendo: Ven, y vemonos de rostro.
Y Joas rey de Israel envi  Amasas rey de Jud esta respuesta: El cardillo que est en el Lbano envi  decir al cedro que est en el Lbano: Da tu hija por mujer  mi hijo. Y pasaron las bestias fieras que estn en el Lbano, y hollaron el cardillo.
Ciertamente has herido  Edom, y tu corazn te ha envanecido: glorate pues, mas estte en tu casa. Y por qu te entrometers en un mal, para que caigas t, y Jud contigo?
Mas Amasas no di odos; por lo que subi Joas rey de Israel, y vironse de rostro l y Amasas rey de Jud, en Beth-semes, que es de Jud.
Y Jud cay delante de Israel, y huyeron cada uno  sus estancias.
Adems Joas rey de Israel tom  Amasas rey de Jud, hijo de Joas hijo de Ochzas, en Beth-semes: y vino  Jerusalem, y rompi el muro de Jerusalem desde la puerta de Ephraim hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos.
Y tom todo el oro y la plata, y todos los vasos que fueron hallados en la casa de Jehov, y en los tesoros de la casa del rey, y los hijos en rehenes, y volvise  Samaria.<CM>
Lo dems de los hechos de Joas que ejecut, y sus hazaas, y cmo pele contra Amasas rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Joas con sus padres, y fu sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y rein en su lugar Jeroboam su hijo.
Y Amasas hijo de Joas rey de Jud, vivi despus de la muerte de Joas hijo de Joachz rey de Israel, quince aos.
Lo dems de los hechos de Amasas, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
E hicieron conspiracin contra l en Jerusalem, y l huy  Lachs; mas enviaron tras l  Lachs, y all lo mataron.
Trajronlo luego sobre caballos, y sepultronlo en Jerusalem con sus padres, en la ciudad de David.
Entonces todo el pueblo de Jud tom  Azaras, que era de diez y seis aos,  hicironlo rey en lugar de Amasas su padre.
Edific l  Elath, y la restituy  Jud, despus que el rey durmi con sus padres.<CM>
El ao quince de Amasas hijo de Joas rey de Jud, comenz  reinar Jeroboam hijo de Joas sobre Israel en Samaria; y rein cuarenta y un aos.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, y no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar  Israel.
El restituy los trminos de Israel desde la entrada de Amath hasta la mar de la llanura, conforme  la palabra de Jehov Dios de Israel, la cual haba l hablado por su siervo Jons hijo de Amittai, profeta que fu de Gath-hepher.
Por cuanto Jehov mir la muy amarga afliccin de Israel; que no haba guardado ni desamparado, ni quien diese ayuda  Israel;
Y Jehov no haba determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo: por tanto, los salv por mano de Jeroboam hijo de Joas.
Y lo dems de los hechos de Jeroboam, y todas las cosas que hizo, y su valenta, y todas las guerras que hizo, y cmo restituy  Jud en Israel  Damasco y  Hamath, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Jeroboam con sus padres, los reyes de Israel, y rein en su lugar Zachras su hijo.<CM>
EN el ao veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenz  reinar Azaras hijo de Amasas rey de Jud.
Cuando comenz  reinar era de diecisis aos, y cincuenta y dos aos rein en Jerusalem; el nombre de su madre fu Jecola, de Jerusalem.
E hizo lo recto en ojos de Jehov, conforme  todas las cosas que su padre Amasas haba hecho.
Con todo eso los altos no se quitaron; que el pueblo sacrificaba an y quemaba perfumes en los altos.
Mas Jehov hiri al rey con lepra, y fu leproso hasta el da de su muerte, y habit en casa separada, y Jotham hijo del rey tena el cargo del palacio, gobernando al pueblo de la tierra.
Lo dems de los hechos de Azaras, y todas las cosas que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Azaras con sus padres, y sepultronlo con sus padres en la ciudad de David: y rein en su lugar Jotham su hijo.<CM>
En el ao treinta y ocho de Azaras rey de Jud, rein Zachras hijo de Jeroboam sobre Israel seis meses.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, como haban hecho sus padres: no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar  Israel.
Contra l se conjur Sallum hijo de Jabes, y lo hiri en presencia de su pueblo, y matlo, y rein en su lugar.
Lo dems de los hechos de Zachras, he aqu est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
Y esta fu la palabra de Jehov que haba hablado  Jeh, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generacin se sentarn en el trono de Israel. Y fu as.
Sallum hijo de Jabes comenz  reinar en el ao treinta y nueve de Uzza rey de Jud, y rein el tiempo de un mes en Samaria;
Pues subi Manahem hijo de Gadi, de Thirsa, y vino  Samaria,  hiri  Sallum hijo de Jabes en Samaria, y matlo, y rein en su lugar.
Lo dems de los hechos de Sallum, y su conjuracin con que conspir, he aqu est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
Entonces hiri Manahem  Tiphsa, y  todos los que estaban en ella, y tambin sus trminos desde Thirsa;  hirila porque no le haban abierto; y abri  todas sus preadas.
En el ao treinta y nueve de Azaras rey de Jud, rein Manahem hijo de Gadi sobre Israel diez aos, en Samaria.
E hizo lo malo en ojos de Jehov: no se apart en todo su tiempo de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar  Israel.
Y vino Phul rey de Asiria  la tierra; y di Manahem  Phul mil talentos de plata porque le ayudara  confirmarse en el reino.
E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y opulentos: de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria, y el rey de Asiria se volvi, y no se detuvo all en la tierra.
Lo dems de los hechos de Manahem, y todas las cosas que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
Y durmi Manahem con sus padres, y rein en su lugar Pekaa su hijo.
En el ao cincuenta de Azaras rey de Jud, rein Pekaa hijo de Manahem sobre Israel en Samaria, dos aos.
E hizo lo malo en ojos de Jehov: no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar  Israel.
Y conspir contra l Peka hijo de Remalas, capitn suyo,  hirilo en Samaria, en el palacio de la casa real, en compaa de Argob y de Ariph, y con cincuenta hombres de los hijos de los Galaaditas; y matlo, y rein en su lugar.
Lo dems de los hechos de Pekaa, y todas las cosas que hizo, he aqu est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
En el ao cincuenta y dos de Azaras rey de Jud, rein Peka hijo de Remalas sobre Israel en Samaria; y rein veinte aos.
E hizo lo malo en ojos de Jehov; no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar  Israel.
En los das de Peka rey de Israel, vino Tiglath-pileser rey de los Asirios, y tom  Ahin, Abel-beth-maach, y Janoa, y Cedes, y Asor, y Galaad, y Galilea, y toda la tierra de Nephtal; y trasportlos  Asiria.
Y Oseas hijo de Ela hizo conjuracin contra Peka hijo de Remalas,  hirilo, y matlo, y rein en su lugar,  los veinte aos de Jotham hijo de Uzza.
Lo dems de los hechos de Peka, y todo lo que hizo, he aqu est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.<CM>
En el segundo ao de Peka hijo de Remalas rey de Israel, comenz  reinar Jotham hijo de Uzza rey de Jud.
Cuando comenz  reinar era de veinticinco aos, y rein diecisis aos en Jerusalem. El nombre de su madre fu Jerusa hija de Sadoc.
Y l hizo lo recto en ojos de Jehov; hizo conforme  todas las cosas que haba hecho su padre Uzza.
Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo sacrificaba an, y quemaba perfumes en los altos. Edific l la puerta ms alta de la casa de Jehov.
Lo dems de los hechos de Jotham, y todas las cosas que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
En aquel tiempo comenz Jehov  enviar contra Jud  Resn rey de Siria, y  Peka hijo de Remalas.
Y durmi Jotham con sus padres, y fu sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre: y rein en su lugar Achz su hijo.<CM>
EN el ao diecisiete de Peka hijo de Remalas, comenz  reinar Achz hijo de Jotham rey de Jud.
Cuando comenz  reinar Achz, era de veinte aos, y rein en Jerusalem diecisis aos: y no hizo lo recto en ojos de Jehov su Dios, como David su padre;
Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por el fuego  su hijo, segn las abominaciones de las gentes que Jehov ech de delante de los hijos de Israel.
Asimismo sacrific, y quem perfumes en los altos, y sobre los collados, y debajo de todo rbol umbroso.<CM>
Entonces Resn rey de Siria, y Peka hijo de Remalas rey de Israel, subieron  Jerusalem para hacer guerra, y cercar  Achz; mas no pudieron tomarla.
En aquel tiempo Resn rey de Siria restituy Elath  Siria, y ech  los Judos de Elath; y los Siros vinieron  Elath, y habitaron all hasta hoy.
Entonces Achz envi embajadores  Tiglath-pileser rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo: sube, y defindeme de mano del rey de Siria, y de mano del rey de Israel, que se han levantado contra m.
Y tomando Achz la plata y el oro que se hall en la casa de Jehov, y en los tesoros de la casa real, envi al rey de Asiria un presente.
Y atendile el rey de Asiria; pues subi el rey de Asiria contra Damasco, y tomla, y trasport los moradores  Kir, y mat  Resn.<CM>
Y fu el rey Achz  encontrar  Tiglath-pileser rey de Asiria en Damasco; y visto que hubo el rey Achz el altar que estaba en Damasco, envi  Uras sacerdote el diseo y la descripcin del altar, conforme  toda su hechura.
Y Uras el sacerdote edific el altar; conforme  todo lo que el rey Achz haba enviado de Damasco, as lo hizo el sacerdote Uras, entre tanto que el rey Achz vena de Damasco.
Y luego que vino el rey de Damasco, y hubo visto el altar, acercse el rey  l, y sacrific en l;
Y encendi su holocausto, y su presente, y derram sus libaciones, y esparci la sangre de sus pacficos junto al altar.
Y el altar de bronce que estaba delante de Jehov, hzolo acercar delante de la frontera de la casa, entre el altar y el templo de Jehov, y psolo al lado del altar hacia el aquiln.
Y mand el rey Achz al sacerdote Uras, diciendo: En el gran altar encenders el holocausto de la maana y el presente de la tarde, y el holocausto del rey y su presente, y asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra y su presente y sus libaciones: y esparcirs sobre l toda la sangre de holocausto, y toda la sangre de sacrificio: y el altar de bronce ser mo para preguntar en l.
E hizo el sacerdote Uras conforme  todas las cosas que el rey Achz le mand.<CM>
Y cort el rey Achz las cintas de las basas, y quitles las fuentes; quit tambin el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de l, y psolo sobre el solado de piedra.
Asimismo la tienda del sbado que haban edificado en la casa, y el pasadizo de afuera del rey, mudlos del templo de Jehov, por causa del rey de Asiria.
Lo dems de los hechos de Achz que puso por obra, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi el rey Achz con sus padres y fu sepultado con sus padres en la ciudad de David: y rein en su lugar Ezechas su hijo.<CM>
EN el ao duodcimo de Achz rey de Jud, comenz  reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre Israel; y rein nueve aos.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, aunque no como los reyes de Israel que antes de l haban sido.
Contra ste subi Salmanasar rey de los Asirios; y Oseas fu hecho su siervo, y pagbale tributo.
Mas el rey de Asiria hall que Oseas haca conjuracin: porque haba enviado embajadores  So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como cada ao: por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprision en la casa de la crcel.
Y el rey de Asiria parti contra todo el pas, y subi contra Samaria, y estuvo sobre ella tres aos.
En el ao nueve de Oseas tom el rey de Asiria  Samaria, y trasport  Israel  Asiria, y psolos en Hala, y en Habor, junto al ro de Gozn, y en las ciudades de los Medos.<CM>
Porque como los hijos de Israel pecasen contra Jehov su Dios, que los sac de tierra de Egipto de bajo la mano de Faran rey de Egipto, y temiesen  dioses ajenos,
Y anduviesen en los estatutos de las gentes que Jehov haba lanzado delante de los hijos de Israel, y en los de los reyes de Israel, que hicieron;
Y como los hijos de Israel paliasen cosas no rectas contra Jehov su Dios, edificndose altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fuertes,
Y se levantasen estatuas y bosques en todo collado alto, y debajo de todo rbol umbroso,
Y quemasen all perfumes en todos los altos,  la manera de las gentes que haba Jehov traspuesto delante de ellos,  hiciesen cosas muy malas para provocar  ira  Jehov,
Pues servan  los dolos, de los cuales Jehov les haba dicho: Vosotros no habis de hacer esto;
Jehov protestaba entonces contra Israel y contra Jud, por mano de todos los profetas, y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme  todas las leyes que yo prescrib  vuestros padres, y que os he enviado por mano de mis siervos los profetas.
Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cuales no creyeron en Jehov su Dios.
Y desecharon sus estatutos, y su pacto que l haba concertado con sus padres, y sus testimonios que l haba protestado contra ellos; y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las gentes que estaban alrededor de ellos, de las cuales les haba Jehov mandado que no hiciesen  la manera de ellas:
Y dejaron todos los mandamientos de Jehov su Dios,  hicironse vaciadizos dos becerros, y tambin bosques, y adoraron  todo el ejrcito del cielo, y sirvieron  Baal:
E hicieron pasar  sus hijos y  sus hijas por fuego; y dironse  adivinaciones y ageros, y entregronse  hacer lo malo en ojos de Jehov, provocndole  ira.
Jehov por tanto se air en gran manera contra Israel, y quitlos de delante de su rostro; que no qued sino slo la tribu de Jud.
Mas ni aun Jud guard los mandamientos de Jehov su Dios; antes anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales haban ellos hecho.
Y desech Jehov toda la simiente de Israel, y afligilos, y entreglos en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.
Porque cort  Israel de la casa de David, y ellos se hicieron rey  Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam rempuj  Israel de en pos de Jehov,  hzoles cometer gran pecado.
Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que l hizo, sin apartarse de ellos;
Hasta tanto que Jehov quit  Israel de delante de su rostro, como lo haba l dicho por mano de todos los profetas sus siervos:  Israel fu trasportado de su tierra  Asiria, hasta hoy.<CM>
Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, y de Cutha, y de Ava, y de Hamath, y de Sepharvaim, y psolos en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron  Samaria, y habitaron en sus ciudades.
Y aconteci al principio, cuando comenzaron  habitar all, que no temiendo ellos  Jehov, envi Jehov contra ellos leones que los mataban.
Entonces dijeron ellos al rey de Asiria: Las gentes que t traspasaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no saben la costumbre del Dios de aquella tierra, y l ha echado leones en ellos, y he aqu los matan, porque no saben la costumbre del Dios de la tierra.
Y el rey de Asiria mand, diciendo: Llevad all  alguno de los sacerdote que trajisteis de all, y vayan y habiten all, y ensenles la costumbre del Dios del pas.
Y vino uno de los sacerdotes que haban trasportado de Samaria, y habit en Beth-el, y enseles cmo haban de temer  Jehov.
Mas cada nacin se hizo sus dioses, y pusironlos en los templos de los altos que haban hecho los de Samaria; cada nacin en su ciudad donde habitaba.
Los de Babilonia hicieron  Succoth-benoth, y los de Cutha hicieron  Nergal, y los de Hamath hicieron  Asima;
Los Heveos hicieron  Nibhaz y  Tharthac; y los de Sepharvaim quemaban sus hijos al fuego  Adra-melech y  Anamelech, dioses de Sepharvaim.
Y teman  Jehov;  hicieron del pueblo bajo sacerdotes de los altos, quienes sacrificaban para ellos en los templos de los altos.
Teman  Jehov, y honraban  sus dioses, segn la costumbre de las gentes de donde haban sido trasladados.
Hasta hoy hacen como primero; que ni temen  Jehov, ni guardan sus estatutos, ni sus ordenanzas, ni hacen segn la ley y los mandamientos que prescribi Jehov  los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel;
Con los cuales haba Jehov hecho pacto, y les mand, diciendo: No temeris  otros dioses, ni los adoraris, ni les serviris, ni les sacrificaris:
Mas  Jehov, que os sac de tierra de Egipto con grande poder y brazo extendido,  ste temeris, y  ste adoraris, y  ste haris sacrificio.
Los estatutos y derechos y ley y mandamientos que os di por escrito, cuidaris siempre de ponerlos por obra, y no temeris dioses ajenos.
Y no olvidaris el pacto que hice con vosotros; ni temeris dioses ajenos:
Mas temed  Jehov vuestro Dios, y l os librar de mano de todos vuestros enemigos.
Empero ellos no escucharon; antes hicieron segn su costumbre antigua.
As temieron  Jehov aquellas gentes, y juntamente sirvieron  sus dolos: y tambin sus hijos y sus nietos, segn que hicieron sus padres, as hacen hasta hoy.<CM>
EN el tercer ao de Oseas hijo de Ela rey de Israel, comenz  reinar Ezechas hijo de Achz rey de Jud.
Cuando comenz  reinar era de venticinco aos, y rein en Jerusalem veintinueve aos. El nombre de su madre fu Abi hija de Zachras.
Hizo lo recto en ojos de Jehov, conforme  todas las cosas que haba hecho David su padre.
El quit los altos, y quebr las imgenes, y tal los bosques,  hizo pedazos la serpiente de bronce que haba hecho Moiss, porque hasta entonces le quemaban perfumes los hijos de Israel; y llamle por nombre Nehustn.
En Jehov Dios de Israel puso su esperanza: despus ni antes de l no hubo otro como l en todos los reyes de Jud.
Porque se lleg  Jehov, y no se apart de l, sino que guard los mandamientos que Jehov prescribi  Moiss.
Y Jehov fu con l; y en todas las cosas  que sala prosperaba. El se rebel contra el rey de Asiria, y no le sirvi.
Hiri tambin  los Filisteos hasta Gaza y sus trminos, desde las torres de las atalayas hasta la ciudad fortalecida.<CM>
En el cuarto ao del rey Ezechas, que era el ao sptimo de Oseas hijo de Ela rey de Israel, subi Salmanasar rey de los Asirios contra Samaria, y cercla.
Y tomronla al cabo de tres aos: esto es, en el sexto ao de Ezechas, el cual era el ao nono de Oseas rey de Israel, fu Samaria tomada.
Y el rey de Asiria traspuso  Israel  Asiria, y psolos en Hala, y en Habor, junto al ro de Gozn, y en las ciudades de los Medos:
Por cuanto no haban atendido la voz de Jehov su Dios, antes haban quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moiss siervo de Jehov haba mandado, ni las haban escuchado, ni puesto por obra.
Y  los catorce aos del rey Ezechas, subi Sennachrib rey de Asiria contra todas las ciudades fuertes de Jud, y tomlas.
Entonces Ezechas rey de Jud envi  decir al rey de Asiria en Lachs: Yo he pecado: vulvete de m, y llevar todo lo que me impusieres. Y el rey de Asiria impuso  Ezechas rey de Jud trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro.
Di por tanto Ezechas toda la plata que fu hallada en la casa de Jehov, y en los tesoros de la casa real.
Entonces descompuso Ezechas las puertas del templo de Jehov, y los quiciales que el mismo rey Ezechas haba cubierto de oro, y dilo al rey de Asiria.<CM>
Despus el rey de Asiria envi al rey Ezechas, desde Lachs contra Jerusalem,  Thartn y  Rabsaris y  Rabsaces, con un grande ejrcito: y subieron, y vinieron  Jerusalem. Y habiendo subido, vinieron y pararon junto al conducto del estanque de arriba, que es en el camino de la heredad del batanero.
Llamaron luego al rey, y sali  ellos Eliacim hijo de Hilcas, que era mayordomo, y Sebna escriba, y Joah hijo de Asaph, canciller.
Y djoles Rabsaces: Decid ahora  Ezechas: As dice el gran rey de Asiria: Qu confianza es esta en que t ests?
Dices, (por cierto palabras de labios): Consejo tengo y esfuerzo para la guerra. Mas en qu confas, que te has rebelado contra m?
He aqu t confas ahora en este bordn de caa cascada, en Egipto, en el que si alguno se apoyare, entrarle por la mano, y se le pasar. Tal es Faran rey de Egipto, para todos los que en l confan.
Y si me decs: Nosotros confiamos en Jehov nuestro Dios: no es aqul cuyos altos y altares ha quitado Ezechas, y ha dicho  Jud y  Jerusalem: Delante de este altar adoraris en Jerusalem?
Por tanto, ahora yo te ruego que des rehenes  mi seor, el rey de Asiria, y yo te dar dos mil caballos, si t pudieres dar jinetes para ellos.
Cmo pues hars volver el rostro de un capitn el menor de los siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto por sus carros y su gente de  caballo?
Adems, he venido yo ahora sin Jehov  este lugar, para destruirlo? Jehov me ha dicho: Sube  esta tierra, y destryela.
Entonces dijo Eliacim hijo de Hilcas, y Sebna y Joah,  Rabsaces: Rugote que hables  tus siervos siriaco, porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros judaico  odos del pueblo que est sobre el muro.
Y Rabsaces les dijo: Hame enviado mi seor  ti y  tu seor para decir estas palabras, y no antes  los hombres que estn sobre el muro, para comer su estircol, y beber el agua de sus pies con vosotros?
Parse luego Rabsaces, y clam  gran voz en judaico, y habl, diciendo: Oid la palabra del gran rey, el rey de Asiria.
As ha dicho el rey: No os engae Ezechas, porque no os podr librar de mi mano.
Y no os haga Ezechas confiar en Jehov, diciendo: De cierto nos librar Jehov, y esta ciudad no ser entregada en mano del rey de Asiria.
No oigis  Ezechas, porque as dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y salid  m, y cada uno comer de su vid, y de su higuera, y cada uno beber las aguas de su pozo;
Hasta que yo venga, y os lleve  una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vias, tierra de olivas, de aceite, y de miel; y viviris, y no moriris. No oigis  Ezechas, porque os engaa cuando dice: Jehov nos librar.
Acaso alguno de los dioses de las gentes ha librado su tierra de la mano del rey de Asiria?
Dnde est el dios de Hamath, y de Arphad? dnde el dios de Sepharvaim, de Hena, y de Hiva? pudieron stos librar  Samaria de mi mano?
Qu dios de todos los dioses de las provincias ha librado  su provincia de mi mano, para que libre Jehov de mi mano  Jerusalem?
Y el pueblo call, que no le respondieron palabra: porque haba mandamiento del rey, el cual haba dicho: No le respondis.
Entonces Eliacim hijo de Hilcas, que era mayordomo, y Sebna el escriba, y Joah hijo de Asaph, canciller, vinieron  Ezechas, rotos sus vestidos, y recitronle las palabras de Rabsaces.<CM>
Y COMO el rey Ezechas lo oy, rasg sus vestidos, y cubrise de saco, y entrse en la casa de Jehov.
Y envi  Eliacim el mayordomo, y  Sebna escriba, y  los ancianos de los sacerdotes, vestidos de sacos  Isaas profeta hijo de Ams,
Que le dijesen: As ha dicho Ezechas: Este da es da de angustia, y de reprensin, y de blasfemia; porque los hijos han venido hasta la rotura, y la que pare no tiene fuerzas.
Quiz oir Jehov tu Dios todas las palabras de Rabsaces, al cual el rey de los Asirios su seor ha enviado para injuriar al Dios vivo, y  vituperar con palabras, las cuales Jehov tu Dios ha odo: por tanto, eleva oracin por las reliquias que aun se hallan.
Vinieron pues los siervos del rey Ezechas  Isaas.
E Isaas les respondi: As diris  vuestro seor: As ha dicho Jehov; No temas por las palabras que has odo, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.
He aqu pondr yo en l un espritu, y oir rumor, y volverse  su tierra: y yo har que en su tierra caiga  cuchillo.<CM>
Y regresando Rabsaces, hall al rey de Asiria combatiendo  Libna; porque haba odo que se haba partido de Lachs.
Y oy decir de Thiraca rey de Ethiopa: He aqu es salido para hacerte guerra. Entonces volvi l, y envi embajadores  Ezechas, diciendo:
As diris  Ezechas rey de Jud: No te engae tu Dios en quien t confas, para decir: Jerusalem no ser entregada en mano del rey de Asiria.
He aqu t has odo lo que han hecho los reyes de Asiria  todas las tierras, destruyndolas; y has t de escapar?
Librronlas los dioses de las gentes, que mis padres destruyeron, es  saber, Gozn, y Harn, y Reseph, y los hijos de Edn que estaban en Thalasar?
Dnde est el rey de Hamath, el rey de Arphad, el rey de la ciudad de Sepharvaim, de Hena, y de Hiva?
Y tom Ezechas las letras de mano de los embajadores; y despus que las hubo ledo, subi  la casa de Jehov, y extendilas Ezechas delante de Jehov.
Y or Ezechas delante de Jehov, diciendo: Jehov Dios de Israel, que habitas entre los querubines, t solo eres Dios de todos los reinos de la tierra; t hiciste el cielo y la tierra.
Inclina, oh Jehov, tu odo, y oye; abre, oh Jehov, tus ojos, y mira: y oye las palabras de Sennachrib, que ha enviado  blasfemar al Dios viviente.
Es verdad, oh Jehov, que los reyes de Asiria han destrudo las gentes y sus tierras;
Y que pusieron en el fuego  sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera  piedra, y as los destruyeron.
Ahora pues, oh Jehov Dios nuestro, slvanos, te suplico, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que t solo, Jehov, eres Dios.<CM>
Entonces Isaas hijo de Ams envi  decir  Ezechas: As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Lo que me rogaste acerca de Sennachrib rey de Asiria, he odo.
Esta es la palabra que Jehov ha hablado contra l: Hate menospreciado, hate escarnecido la virgen hija de Sin; ha movido su cabeza detrs de ti la hija de Jerusalem.
A quin has injuriado y  quin has blasfemado? y contra quin has hablado alto, y has alzado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel.
Por mano de tus mensajeros has proferido injuria contra el Seor, y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido  las cumbres de los montes,  las cuestas del Lbano; y cortar sus altos cedros, sus hayas escogidas; y entrar  la morada de su trmino, al monte de su Carmel.
Yo he cavado y bebido las aguas ajenas, y he secado con las plantas de mis pies todos los ros de lugares bloqueados.
Nunca has odo que mucho tiempo ha yo lo hice, y de das antiguos lo he formado? Y ahora lo he hecho venir, y fu para desolacin de ciudades fuertes en montones de ruinas.
Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, fueron cual hierba del campo, como legumbre verde, y heno de los tejados, que antes que venga  madurez es seco.
Yo he sabido tu asentarte, tu salir y tu entrar, y tu furor contra m.
Por cuanto te has airado contra m, y tu estruendo ha subido  mis odos, yo por tanto pondr mi anzuelo en tus narices, y mi bocado en tus labios, y te har volver por el camino por donde viniste.
Y esto te ser por seal Ezechas: Este ao comers lo que nacer de suyo, y el segundo ao lo que nacer de suyo; y el tercer ao haris sementera, y segaris, y plantaris vias, y comeris el fruto de ellas.
Y lo que hubiere escapado, lo que habr quedado de la casa de Jud, tornar  echar raz abajo, y har fruto arriba.
Porque saldrn de Jerusalem reliquias, y los que escaparn, del monte de Sin: el celo de Jehov de los ejrcitos har esto.
Por tanto, Jehov dice as del rey de Asiria: No entrar en esta ciudad, ni echar saeta en ella; ni vendr delante de ella escudo, ni ser echado contra ella baluarte.
Por el camino que vino se volver, y no entrar en esta ciudad, dice Jehov.
Porque yo amparar  esta ciudad para salvarla, por amor de m, y por amor de David mi siervo.<CM>
Y aconteci que la misma noche sali el ngel de Jehov,  hiri en el campo de los Asirios ciento ochenta y cinco mil; y como se levantaron por la maana, he aqu los cuerpos de los muertos.
Entonces Sennachrib, rey de Asiria se parti, y se fu y torn  Nnive, donde se estuvo.
Y aconteci que, estando l adorando en el templo de Nisroch su dios, Adramelech y Saresar sus hijos lo hirieron  cuchillo; y huyronse  tierra de Ararat. Y rein en su lugar Esar-hadn su hijo.<CM>
EN aquellos das cay Ezechas enfermo de muerte, y vino  l Isaas profeta hijo de Ams, y djole: Jehov dice as: Dispn de tu casa, porque has de morir, y no vivirs.
Entonces volvi l su rostro  la pared, y or  Jehov, y dijo:
Rugote, oh Jehov, rugote hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad  ntegro corazn, y que he hecho las cosas que te agradan. Y llor Ezechas con gran lloro.
Y antes que Isaas saliese hasta la mitad del patio, fu palabra de Jehov  Isaas, diciendo:
Vuelve, y di  Ezechas, prncipe de mi pueblo: As dice Jehov, el Dios de David tu padre: Yo he odo tu oracin, y he visto tus lgrimas: he aqu yo te sano; al tercer da subirs  la casa de Jehov.
Y aadir  tus das quince aos, y te librar  ti y  esta ciudad de mano del rey de Asiria; y amparar esta ciudad por amor de m, y por amor de David mi siervo.
Y dijo Isaas: Tomad masa de higos. Y tomndola, pusieron sobre la llaga, y san.
Y Ezechas haba dicho  Isaas: Qu seal tendr de que Jehov me sanar, y que subir  la casa de Jehov al tercer da?
Y respondi Isaas: Esta seal tendrs de Jehov, de que har Jehov esto que ha dicho: Avanzar la sombra diez grados,  retroceder diez grados?
Y Ezechas respondi: Fcil cosa es que la sombra decline diez grados: pero, que la sombra vuelva atrs diez grados.
Entonces el profeta Isaas clam  Jehov;  hizo volver la sombra por los grados que haba descendido en el reloj de Achz, diez grados atrs.<CM>
En aquel tiempo Berodach-baladn hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi letras y presentes  Ezechas, porque haba odo que Ezechas haba cado enfermo.
Y Ezechas los oy, y mostrles toda la casa de las cosas preciosas, plata, oro, y especiera, y preciosos ungentos; y la casa de sus armas, y todo lo que haba en sus tesoros: ninguna cosa qued que Ezechas no les mostrase, as en su casa como en todo su seoro.
Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezechas, y djole: Qu dijeron aquellos varones, y de dnde vinieron  ti? Y Ezechas le respondi: De lejanas tierras han venido, de Babilonia.
Y l le volvi  decir: Qu vieron en tu casa? Y Ezechas respondi: Vieron todo lo que haba en mi casa; nada qued en mis tesoros que no les mostrase.
Entonces Isaas dijo  Ezechas: Oye palabra de Jehov:
He aqu vienen das, en que todo lo que est en tu casa, y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy, ser llevado  Babilonia, sin quedar nada, dijo Jehov.
Y de tus hijos que saldrn de ti, que habrs engendrado, tomarn; y sern eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
Entonces Ezechas dijo  Isaas: La palabra de Jehov que has hablado, es buena. Despus dijo: Mas no habr paz y verdad en mis das?
Lo dems de los hechos de Ezechas, y todo su vigor, y cmo hizo el estanque, y el conducto, y meti las aguas en la ciudad, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Ezechas con sus padres, y rein en su lugar Manass su hijo.<CM>
DE doce aos era Manass cuando comenz  reinar, y rein en Jerusalem cincuenta y cinco aos: el nombre de su madre fu Hepsiba.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, segn las abominaciones de las gentes que Jehov haba echado delante de los hijos de Israel.
Porque l volvi  edificar los altos que Ezechas su padre haba derribado, y levant altares  Baal,  hizo bosque, como haba hecho Achb rey de Israel: y ador  todo el ejrcito del cielo, y sirvi  aquellas cosas.
Asimismo edific altares en la casa de Jehov, de la cual Jehov haba dicho: Yo pondr mi nombre en Jerusalem.
Y edific altares para todo el ejrcito del cielo en los dos atrios de la casa de Jehov.
Y pas  su hijo por fuego, y mir en tiempos, y fu agorero,  instituy pythones y adivinos, multiplicando as el hacer lo malo en ojos de Jehov, para provocarlo  ira.
Y puso una entalladura del bosque que l haba hecho, en la casa de la cual haba Jehov dicho  David y  Salomn su hijo: Yo pondr mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalem,  la cual escog de todas las tribus de Israel:
Y no volver  hacer que el pie de Israel sea movido de la tierra que d  sus padres, con tal que guarden y hagan conforme  todas las cosas que yo les he mandado, y conforme  toda la ley que mi siervo Moiss les mand.
Mas ellos no escucharon; y Manass los indujo  que hiciesen ms mal que las gentes que Jehov destruy delante de los hijos de Israel.<CM>
Y habl Jehov por mano de sus siervos los profetas, diciendo:
Por cuanto Manass rey de Jud ha hecho estas abominaciones, y ha hecho ms mal que todo lo que hicieron los Amorrheos que fueron antes de l, y tambin ha hecho pecar  Jud en sus dolos;
Por tanto, as ha dicho Jehov el Dios de Israel: He aqu yo traigo tal mal sobre Jerusalem y sobre Jud, que el que lo oyere, le retiirn ambos odos.
Y extender sobre Jerusalem el cordel de Samaria, y el plomo de la casa de Achb: y yo limpiar  Jerusalem como se limpia una escudilla, que despus que la han limpiado, la vuelven sobre su haz.
Y desamparar las reliquias de mi heredad, y entregarlas he en manos de sus enemigos; y sern para saco y para robo  todos sus adversarios;
Por cuanto han hecho lo malo en mis ojos, y me han provocado  ira, desde el da que sus padres salieron de Egipto hasta hoy.
Fuera de esto, derram Manass mucha sangre inocente en gran manera, hasta henchir  Jerusalem de cabo  cabo: adems de su pecado con que hizo pecar  Jud, para que hiciese lo malo en ojos de Jehov.
Lo dems de los hechos de Manass, y todas las cosas que hizo, y su pecado que cometi, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Manass con sus padres, y fu sepultado en el huerto de su casa, en el huerto de Uzza; y rein en su lugar Amn su hijo.<CM>
De veinte y dos aos era Amn cuando comenz  reinar, y rein dos aos en Jerusalem. El nombre de su madre fu Mesalemeth hija de Harus de Jotba.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, como haba hecho Manass su padre.
Y anduvo en todos los caminos en que su padre anduvo, y sirvi  las inmundicias  las cuales haba servido su padre, y  ellas ador;
Y dej  Jehov el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehov.
Y los siervos de Amn conspiraron contra l, y mataron al rey en su casa.
Entonces el pueblo de la tierra hiri  todos los que haban conspirado contra el rey Amn; y puso el pueblo de la tierra por rey en su lugar  Josas su hijo.
Lo dems de los hechos de Amn, que efectuara, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
Y fu sepultado en su sepulcro en el huerto de Uzza, y rein en su lugar Josas su hijo.<CM>
CUANDO Josas comenz  reinar era de ocho aos, y rein en Jerusalem treinta y un aos. El nombre de su madre fu Idida hija de Adaa de Boscath.
E hizo lo recto en ojos de Jehov, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse  diestra ni  siniestra.
Y  los dieciocho aos del rey Josas, fu que envi el rey  Saphn hijo de Azala, hijo de Mesullam, escriba,  la casa de Jehov, diciendo:
Ve  Hilcas, sumo sacerdote: dile que recoja el dinero que se ha metido en la casa de Jehov, que han juntado del pueblo los guardianes de la puerta,
Y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehov, y que lo entreguen  los que hacen la obra de la casa de Jehov, para reparar las aberturas de la casa:
A los carpinteros,  los maestros y albailes, para comprar madera y piedra de cantera para reparar la casa;
Y que no se les cuente el dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con fidelidad.
Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcas  Saphn escriba: El libro de la ley he hallado en la casa de Jehov. E Hilcas di el libro  Saphn, y leylo.
Viniendo luego Saphn escriba al rey, di al rey la respuesta, y dijo: Tus siervos han juntado el dinero que se hall en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehov.
Asimismo Saphn escriba declar al rey, diciendo: Hilcas el sacerdote me ha dado un libro. Y leylo Saphn delante del rey.<CM>
Y cuando el rey hubo odo las palabras del libro de la ley, rasg sus vestidos.
Luego mand el rey  Hilcas el sacerdote, y  Ahicam hijo de Saphn, y  Achbor hijo de Micha, y  Saphn escriba, y  Asaa siervo del rey, diciendo:
Id, y preguntad  Jehov por m, y por el pueblo, y por todo Jud, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado: porque grande ira de Jehov es la que ha sido encendida contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme  todo lo que nos fu escrito.
Entonces fu Hilcas el sacerdote, y Ahicam y Achbor y Saphn y Asaa,  Hulda profetisa, mujer de Sallum hijo de Ticva hijo de Araas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalem en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella.
Y ella les dijo: As ha dicho Jehov el Dios de Israel: Decid al varn que os envi  m:
As dijo Jehov: He aqu yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los que en l moran,  saber, todas las palabras del libro que ha ledo el rey de Jud:
Por cuanto me dejaron  m, y quemaron perfumes  dioses ajenos, provocndome  ira en toda obra de sus manos; y mi furor se ha encendido contra este lugar, y no se apagar.
Mas al rey de Jud que os ha enviado para que preguntaseis  Jehov, diris as: As ha dicho Jehov el Dios de Israel: Por cuanto oste las palabras del libro,
Y tu corazn se enterneci, y te humillaste delante de Jehov, cuando oste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendran  ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, tambin yo te he odo, dice Jehov.
Por tanto, he aqu yo te recoger con tus padres, y t sers recogido  tu sepulcro en paz, y no vern tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.<CM>
ENTONCES el rey envi, y juntaron  l todos los ancianos de Jud y de Jerusalem.
Y subi el rey  la casa de Jehov con todos los varones de Jud, y con todos los moradores de Jerusalem, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el ms chico hasta el ms grande; y ley, oyndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa de Jehov.
Y ponindose el rey en pie junto  la columna, hizo alianza delante de Jehov, de que iran en pos de Jehov, y guardaran sus mandamientos, y sus testimonios, y sus estatutos, con todo el corazn y con toda el alma, y que cumpliran las palabras de la alianza que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirm el pacto.<CM>
Entonces mand el rey al sumo sacerdote Hilcas, y  los sacerdotes de segundo orden, y  los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehov todos los vasos que haban sido hechos para Baal, y para el bosque, y para toda la milicia del cielo; y quemlos fuera de Jerusalem en el campo de Cedrn,  hizo llevar las cenizas de ellos  Beth-el.
Y quit  los Camoreos, que haban puesto los reyes de Jud para que quemasen perfumes en los altos en las ciudades de Jud, y en los alrededores de Jerusalem; y asimismo  los que quemaban perfumes  Baal, al sol y  la luna, y  los signos, y  todo el ejrcito del cielo.
Hizo tambin sacar el bosque fuera de la casa de Jehov, fuera de Jerusalem, al torrente de Cedrn, y quemlo en el torrente de Cedrn, y tornlo en polvo, y ech el polvo de l sobre los sepulcros de los hijos del pueblo.
Adems derrib las casas de los sodomitas que estaban en la casa de Jehov, en las cuales tejan las mujeres pabellones para el bosque.
E hizo venir todos los sacerdotes de las ciudades de Jud, y profan los altos donde los sacerdotes quemaban perfumes, desde Gabaa hasta Beer-seba; y derrib los altares de las puertas que estaban  la entrada de la puerta de Josu, gobernador de la ciudad, que estaban  la mano izquierda,  la puerta de la ciudad.
Empero los sacerdotes de los altos no suban al altar de Jehov en Jerusalem, mas coman panes sin levadura entre sus hermanos.
Asimismo profan  Topheth, que est en el valle del hijo de Hinnom, porque ninguno pasase su hijo  su hija por fuego  Moloch.
Quit tambin los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al sol  la entrada del templo de Jehov, junto  la cmara de Nathan-melech eunuco, el cual tena cargo de los ejidos; y quem al fuego los carros del sol.
Derrib adems el rey los altares que estaban sobre la techumbre de la sala de Achz, que los reyes de Jud haban hecho, y los altares que haba hecho Manass en los dos atrios de la casa de Jehov; y de all corri y arroj el polvo en el torrente de Cedrn.
Asimismo profan el rey los altos que estaban delante de Jerusalem,  la mano derecha del monte de la destruccin, los cuales Salomn rey de Israel haba edificado  Astharoth, abominacin de los Sidonios, y  Chmos abominacin de Moab, y  Milcom abominacin de los hijos de Ammn.
Y quebr las estatuas, y tal los bosques,  hinchi el lugar de ellos de huesos de hombres.
Igualmente el altar que estaba en Beth-el, y el alto que haba hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar  Israel, aquel altar y el alto destruy; y quem el alto, y lo torn en polvo, y puso fuego al bosque.
Y volvise Josas, y viendo los sepulcros que estaban all en el monte, envi y sac los huesos de los sepulcros, y quemlos sobre el altar para contaminarlo, conforme  la palabra de Jehov que haba profetizado el varn de Dios, el cual haba anunciado estos negocios.
Y despus dijo: Qu ttulo es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el sepulcro del varn de Dios que vino de Jud, y profetiz estas cosas que t has hecho sobre el altar de Beth-el.
Y l dijo: Dedjadlo; ninguno mueva sus huesos: y as fueron preservados sus huesos, y los huesos del profeta que haba venido de Samaria.
Y todas las casas de los altos que estaban en las ciudades de Samaria, las cuales haban hecho los reyes de Israel para provocar  ira, quitlas tambin Josas,  hizo de ellas como haba hecho en Beth-el.
Mat adems sobre los altares  todos los sacerdotes de los altos que all estaban, y quem sobre ellos huesos de hombres, y volvise  Jerusalem.
Entonces mand el rey  todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua  Jehov vuestro Dios, conforme  lo que est escrito en el libro de esta alianza.
No fu hecha tal pascua desde los tiempos de los jueces que gobernaron  Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel, y de los reyes de Jud.
A los diez y ocho aos del rey Josas fu hecha aquella pascua  Jehov en Jerusalem.
Asimismo barri Josas los pythones, adivinos, y terapheos, y todas las abominaciones que se vean en la tierra de Jud y en Jerusalem, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcas haba hallado en la casa de Jehov.<CM>
No hubo tal rey antes de l que se convirtiese  Jehov de todo su corazn, y de toda su alma, y de todas su fuerzas, conforme  toda la ley de Moiss; ni despus de l naci otro tal.
Con todo eso, no se volvi Jehov del ardor de su grande ira, con que se haba encendido su enojo contra Jud, por todas las provocaciones con que Manass le haba irritado.
Y dijo Jehov: Tambin he de quitar de mi presencia  Jud, como quit  Israel, y abominar  esta ciudad que haba escogido,  Jerusalem, y  la casa de la cual haba yo dicho: Mi nombre ser all.
Lo dems de los hechos de Josas, y todas las cosas que hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
En aquellos das Faran Necho rey de Egipto subi contra el rey de Asiria al ro Eufrates, y sali contra l el rey Josas; pero aqul as que le vi, matlo en Megiddo.
Y sus siervos lo pusieron en un carro, y trajronlo muerto de Megiddo  Jerusalem, y sepultronlo en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tom  Joachz hijo de Josas, y ungironle y pusironlo por rey en lugar de su padre.<CM>
De veintitrs aos era Joachz cuando comenz  reinar, y rein tres meses en Jerusalem. El nombre de su madre fu Amutal, hija de Jeremas de Libna.
Y l hizo lo malo en ojos de Jehov, conforme  todas las cosas que sus padres haban hecho.
Y echlo preso Faran Necho en Ribla en la provincia de Hamath, reinando l en Jerusalem;  impuso sobre la tierra una multa de cien talentos de plata, y uno de oro.
Entonces Faran Necho puso por rey  Eliacim hijo de Josas, en lugar de Josas su padre, y mudle el nombre en el de Joacim; y tom  Joachz, y llevlo  Egipto, y muri all.
Y Joacim pag  Faran la plata y el oro; mas hizo apreciar la tierra para dar el dinero conforme al mandamiento de Faran, sacando la plata y oro del pueblo de la tierra, de cada uno segn la estimacin de su hacienda, para dar  Faran Necho.
De veinticinco aos era Joacim cuando comenz  Reinar, y once aos rein en Jerusalem. El nombre de su madre fu Zebuda hija de Pedaia, de Ruma.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, conforme  todas las cosas que sus padres haban hecho.<CM>
EN su tiempo subi Nabucodonosor rey de Babilonia, al cual sirvi Joacim tres aos; volvise luego, y se rebel contra l.
Jehov empero envi contra l tropas de Caldeos, y tropas de Siros, y tropas de Moabitas, y tropas de Ammonitas; los cuales envi contra Jud para que la destruyesen, conforme  la palabra de Jehov que haba hablado por sus siervos los profetas.
Ciertamente vino esto contra Jud por dicho de Jehov, para quitarla de su presencia, por los pecados de Manass, conforme  todo lo que hizo;
Asimismo por la sangre inocente que derram, pues hinchi  Jerusalem de sangre inocente: Jehov por tanto, no quiso perdonar.
Lo dems de los hechos de Joacim, y todas las cosas que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
Y durmi Joacim con sus padres, y rein en su lugar Joachn su hijo.
Y nunca ms el rey de Egipto sali de su tierra: porque el rey de Babilonia le tom todo lo que era suyo, desde el ro de Egipto hasta el ro de Eufrates.<CM>
De dieciocho aos era Joachn cuando comenz  reinar, y rein en Jerusalem tres meses. El nombre de su madre fu Neusta hija de Elnathn, de Jerusalem.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, conforme  todas las cosas que haba hecho su padre.
En aquel tiempo subieron los siervos de Nabucodonosor rey de Babilonia contra Jerusalem y la ciudad fu cercada.
Vino tambin Nabucodonosor rey de Babilonia contra la ciudad, cuando sus siervos la tenan cercada.
Entonces sali Joachn rey de Jud al rey de Babilonia, l, y su madre, y sus siervos, y sus prncipes, y sus eunucos: y prendilo el rey de Babilonia en el octavo ao de su reinado.
Y sac de all todos los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, y quebr en piezas todos los vasos de oro que haba hecho Salomn rey de Israel en la casa de Jehov, como Jehov haba dicho.
Y llev en cautiverio  toda Jerusalem,  todos los prncipes, y  todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y  todos los oficiales y herreros; que no qued nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra.
Asimismo trasport  Joachn  Babilonia, y  la madre del rey, y  las mujeres del rey, y  sus eunucos, y  los poderosos de la tierra; cautivos los llev de Jerusalem  Babilonia.
A todos los hombre de guerra, que fueron siete mil, y  los oficiales y herrreros, que fueron mil, y  todos los valientes para hacer la guerra, llev cautivos el rey de Babilonia.
Y el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joachn  Mathanas su to, y mudle el nombre en el de Sedecas.
De veintin aos era Sedecas cuando comenz  reinar, y rein en Jerusalem once aos. El nombre de su madre fu Amutal hija de Jeremas, de Libna.
E hizo lo malo en ojos de Jehov, conforme  todo lo que haba hecho Joacim.
Fu pues la ira de Jehov contra Jerusalem y Jud, hasta que los ech de su presencia. Y Sedecas se rebel contra el rey de Babilonia.<CM>
Y ACONTECIO  los nueve aos de su reinado, en el mes dcimo,  los diez del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejrcito contra Jerusalem, y cercla; y levantaron contra ella ingenios alrededor.
Y estuvo la ciudad cercada hasta el undcimo ao del rey Sedecas.
A los nueve del mes prevaleci el hambre en la ciudad, que no hubo pan para el pueblo de la tierra.
Abierta ya la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto  los huertos del rey, estando los Caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fu camino de la campia.
Y el ejrcito de los Caldeos sigui al rey, y tomlo en las llanuras de Jeric, habindose esparcido de l todo su ejrcito.
Tomado pues el rey, trajronle al rey de Babilonia  Ribla, y profirieron contra l sentencia.
Y degollaron  los hijos de Sedecas en presencia suya; y  Sedecas sacaron los ojos, y atado con cadenas llevronlo  Babilonia.<CM>
En el mes quinto,  los siete del mes, siendo el ao diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino  Jerusalem Nabuzaradn, capitn de los de la guardia, siervo del rey de Babilonia.
Y quem la casa de Jehov, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalem; y todas las casas de los prncipes quem  fuego.
Y todo el ejrcito de los Caldeos que estaba con el capitn de la guardia, derrib los muros de Jerusalem alrededor.
Y  los del pueblo que haban quedado en la ciudad, y  los que se haban juntado al rey de Babilonia, y  los que haban quedado del vulgo, trasportlo Nabuzaradn, capitn de los de la guardia.
Mas de los pobres de la tierra dej Nabuzaradn, capitn de los de la guardia, para que labrasen las vias y las tierras.
Y quebraron los Caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehov, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov, y llevaron el metal de ello  Babilonia.
Llevronse tambin los calderos, y las paletas, y las tenazas, y los cucharones, y todos los vasos de metal con que ministraban.
Incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata, todo lo llev el capitn de los de la guardia;
Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomn haba hecho para la casa de Jehov: no haba peso de todos estos vasos.
La altura de la una columna era diez y ocho codos y tena encima un capitel de bronce, y la altura del capitel era de tres codos; y sobre el capitel haba un enredado y granadas alrededor, todo de bronce: y semejante obra haba en la otra columna con el enredado.
Tom entonces el capitn de los de la guardia  Saraas primer sacerdote, y  Sophonas segundo sacerdote, y tres guardas de la vajilla;
Y de la ciudad tom un eunuco, el cual era maestre de campo, y cinco varones de los continuos del rey, que se hallaron en la ciudad; y al principal escriba del ejrcito, que haca la resea de la gente del pas; y sesenta varones del pueblo de la tierra, que se hallaron en la ciudad.
Estos tom Nabuzaradn, capitn de los de la guardia, y llevlos  Ribla al rey de Babilonia.
Y el rey de Babilonia los hiri y mat en Ribla, en tierra de Hamath. As fu trasportado Jud de sobre su tierra.<CM>
Y al pueblo que Nabucodonosor rey de Babilonia dej en tierra de Jud, puso por gobernador  Gedalas, hijo de Ahicam hijo de Saphn.
Y oyendo todos los prncipes del ejrcito, ellos y su gente, que el rey de Babilonia haba puesto por gobernador  Gedalas, vinironse  l en Mizpa, es  saber, Ismael hijo de Nathanas, y Johann hijo de Carea, y Saraa hijo de Tanhumet Netofatita, y Jaazanas hijo de Maachti, ellos con los suyos.
Entonces Gedalas les hizo juramento,  ellos y  los suyos, y djoles: No temis de ser siervos de los Caldeos; habitad en la tierra, y servid al rey de Babilonia, y os ir bien.
Mas en el mes sptimo vino Ismael hijo de Nathanas, hijo de Elisama, de la estirpe real, y con l diez varones,  hirieron  Gedalas, y muri: y tambin  los Judos y Caldeos que estaban con l en Mizpa.
Y levantndose todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejrcito, furonse  Egipto por temor de los Caldeos.
Y aconteci  los treinta y siete aos de la trasportacin de Joachn rey de Jud, en el mes duodcimo,  los veinte y siete del mes, que Evil-merodach rey de Babilonia, en el primer ao de su reinado, levant la cabeza de Joachn rey de Jud, sacndolo de la casa de la crcel;
Y hablle bien, y puso su asiento sobre el asiento de los reyes que con l estaban en Babilonia.
Y mudle los vestidos de su prisin, y comi siempre delante de l todos los das de su vida.
Y fule diariamente dada su comida de parte del rey de continuo, todos los das de su vida.<CM>
ADAM, Seth, Enos,
Cainn, Mahalaleel, Jared,
Enoch, Mathusalem, Lamech,
No, Sem, Chm, y Japhet.
Los hijos de Japhet: Gomer, Magog, Dadai, Javn, Tubal, Mesec, y Thiras.
Los hijos de Gomer: Askenaz, Riphath, y Thogorma.
Los hijos de Javn: Elisa, Tharsis, Chthim, y Dodanim.
Los hijos de Chm: Chs, Misraim, Phuth, y Canan.
Los hijos de Chs: Seba, Havila, Sabtha, Raema, y Sabtech. Y los hijos de Raema: Seba y Dedn.
Chs engendr  Nimrod: ste comenz  ser poderoso en la tierra.
Misram engendr  Ludim, Ananim, Laabim, Nephtuim,
Phetrusim y Casluim: de stos salieron los Filisteos, y los Caphtoreos.
Canan engendr  Sidn, su primognito;
Y al Hetheo, y al Jebuseo, y al Amorrheo, y al Gergeseo;
Y al Heveo, y al Araceo, y al Sineo;
Al Aradeo, y al Samareo, y al Hamatheo.
Los hijos de Sem: Elam, Assur, Arphaxad, Lud, Aram, Hus, Hul, Gether, y Mesec.
Arphaxad engendr  Sela, y Sela engendr  Heber.
Y  Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fu Peleg, por cuanto en sus das fu dividida la tierra; y el nombre de su hermano fu Joctn.
Y Joctn engendr  Elmodad, Seleph, Asarmaveth, y Jera,
A Adoram tambin,  Uzal, Dicla,
Hebal, Abimael, Seba,
Ophir, Havila, y Jobab: todos hijos de Joctn.
Sem, Arphaxad, Sela,
Heber, Peleg, Reu,
Serug, Nachr, Thare,
Y Abram, el cual es Abraham.<CM>
Los hijos de Abraham: Isaac  Ismael.
Y estas son sus descendencias: el primognito de Ismael, Nabajoth; despus Cedar, Adbeel, Misam,
Misma, Duma, Maasa, Hadad, Thema, Jetur, Naphis, y Cedma. Estos son los hijos de Ismael.
Y Cethura, concubina de Abraham, pari  Zimram, Jocsn, Medn, Madin, Isbac, y  Sa.
Los hijos de Jobsn: Seba y Dedn.
Los hijos de Madin: Epha, Epher, Henoch, Abida, y Eldaa; todos estos fueron hijos de Cethura.
Y Abraham engendr  Isaac: y los hijos de Isaac fueron Esa  Israel.
Los hijos de Esa: Eliphas, Rehuel, Jeus, Jalam, y Cora.
Los hijos de Eliphas: Themn, Omar, Sephi, Hatham, Chnas, Timna, y Amalec.
Los hijos de Rehuel: Nahath, Zera, Samma, y Mizza.
Los hijos de Seir: Lotn, Sobal, Siben, Ana, Disn, Eser, y Disn.
Los hijos de Lotn: Hori, y Homam: y Timna fu hermana de Lotn.
Los hijos de Sobal: Alian, Manahach, Ebal, Sephi y Oman. Los hijos de Sibehom: Aia, y Ana.
Disn fu hijo de Ana: y los hijos de Disn; Hamrn, Hesbn, Ithran y Chrn.
Los hijos de Eser: Bilham, Zaavn, y Jaacn. Los hijos de Disn: Hus y Arn.
Y estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel Belah, hijo de Beor; y el nombre de su ciudad fu Dinaba.
Y muerto Belah, rein en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.
Y muerto Jobab rein en su lugar Husam, de la tierra de los Themanos.
Muerto Husam, rein en su lugar Adad, hijo de Bedad, el cual hiri  Madin en la campaa de Moab: y el nombre de su ciudad fu Avith.
Muerto Adad, rein en su lugar Samla, de Masreca.
Muerto tambin Samla, rein en su lugar Sal de Rehoboth, que est junto al ro.
Y muerto Sal, rein en su lugar Baal-hann, hijo de Achbor.
Y muerto Baal-hann, rein en su lugar Adad, el nombre de cuya ciudad fu Pai; y el nombre de su mujer Meetabel, hija de Matred, y sta de Mezaab.
Muerto Adad, sucedieron los duques en Edom: el duque Timna, el duque Alia, el duque Jetheth,
El duque Oholibama, el duque Ela, el duque Phinn,
El duque Chnaz, el duque Themn, el duque Mibzar,
El duque Magdiel, el duque Iram. Estos fueron los duques de Edom.<CM>
ESTOS son los hijos de Israel: Rubn, Simen, Lev, Jud, Issachr, Zabuln,
Dan, Jos, Benjamn, Nephtal, Gad, y Aser.
Los hijos de Jud: Er, Onn, y Sela. Estos tres le nacieron de la hija de Sua, Cananea. Y Er, primognito de Jud, fu malo delante de Jehov; y matlo.
Y Thamar su nuera le pari  Phares y  Zara. Todos los hijos de Jud fueron cinco.
Los hijos de Phares: Hesrn y Hamul.
Y los hijos de Zara: Zimri, Ethn, Hemn, y Calcol, y Darda; en todos cinco.
Hijo de Chrmi fu Achr, el que alborot  Israel, porque prevaric en el anatema.
Azara fu hijo de Ethn.
Los hijos que nacieron  Hesrn: Jerameel, Ram, y Chlubai.
Y Ram engendr  Aminadab; y Aminadab engendr  Nahasn, prncipe de los hijos de Jud;
Y Nahasn engendr  Salma, y Salma engendr  Booz;
Y Booz engendr  Obed, y Obed engendr  Isa;
E Isa engendr  Eliab, su primognito, y el segundo Abinadab, y Sima el tercero;
El cuarto Nathanael, el quinto Radai;
El sexto Osem, el sptimo David:
De los cuales Sarvia y Abigail fueron hermanas. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisai, Joab, y Asael.
Abigail engendr  Amasa, cuyo padre fu Jether Ismaelita.<CM>
Caleb hijo de Hesrn engendr  Jerioth de su mujer Azuba. Y los hijos de ella fueron Jeser, Sobad, y Ardn.
Y muerta Azuba, tom Caleb por mujer  Ephrata, la cual le pari  Hur.
Y Hur engendr  Uri, y Uri engendr  Bezaleel.
Despus entr Hesrn  la hija de Machr padre de Galaad, la cual tom siendo l de sesenta aos, y ella le pari  Segub.
Y Segub engendr  Jair, el cual tuvo veintitrs ciudades en la tierra de Galaad.
Y Gesur y Aram tomaron las ciudades de Jair de ellos, y  Cenath con sus aldeas, sesenta lugares. Todos estos fueron de los hijos de Machr padre de Galaad.
Y muerto Hesrn en Caleb de Ephrata, Abia mujer de Hesrn le pari  Ashur padre de Tecoa.
Y los hijos de Jerameel primognito de Hesrn fueron Ram su primognito, Buna, Orem, Osem, y Acha.
Y tuvo Jerameel otra mujer llamada Atara, que fu madre de Onam.
Y los hijos de Ram primognito de Jerameel fueron Maas, Jamn, y Acar.
Y los hijos de Onam fueron Sammai, y Jada. Los hijos de Sammai: Nadab, y Abisur.
Y el nombre de la mujer de Abisur fu Abihail, la cual le pari  Abn, y  Molib.
Y los hijos de Nadab: Seled y Aphaim. Y Seled muri sin hijos.
E Isi fu hijo fu hijo de Aphaim; y Sesam, hijo de Isi;  hijo de Sesam, Alai.
Los hijos de Jada hermano de Simmai: Jether y Jonathn. Y muri Jether sin hijos.
Y los hijos de Jonathn: Peleth, y Zaza. Estos fueron los hijos de Jerameel.
Y Sesn no tuvo hijos, sino hijas.
Y tuvo Sesn un siervo Egipcio, llamado Jarha, al cual di Sesn por mujer  su hija; y ella le pari  Athai.
Y Athai engendr  Nathn, y Nathn engendr  Zabad:
Y Zabad engendr  Ephlal, y Ephlal engendr  Obed;
Y Obed engendr  Jeh, y Jeh engendr  Azaras;
Y Azaras engendr  Heles, Heles engedr  Elasa;
Elasa engendr  Sismai, y Sismai engendr  Sallum;
Y Sallum engendr  Jecama, y Jecama engendr  Elisama.
Los hijos de Caleb hermano de Jerameel fueron Mesa su primognito, que fu el padre de Ziph; y los hijos de Maresa padre de Hebrn.
Y los hijos de Hebrn: Core, y Thaphua, y Recem, y Sema.
Y Sema engendr  Raham, padre de Jorcaam; y Recem engendr  Sammai.
Man fu hijo de Sammai, y Man padre de Beth-zur.
Y Epha, concubina de Caleb, le pari  Harn, y  Mosa, y  Gazez. Y Harn engendr  Gazez.
Y los hijos de Joddai: Regem, Jotham, Gesn, Pelet, Epho, y Saaph.
Maach, concubina de Caleb, le pari  Sebet, y  Thirana.
Y tambin le pari  Saaph padre de Madmannah, y  Seva padre de Macbena, y padre de Ghiba. Y Achsa fu hija de Caleb.
Estos fueron los hijos de Caleb, hijo de Hur, primognito de Ephrata: Sobal, padre de Chriath-jearim;
Salma, padre de Beth-lehem; Hareph, padre de Beth-gader.
Y los hijos de Sobal padre de Chriath-jearim fueron Haroeh, la mitad de los Manahethitas.
Y las familias de Chriath-jearim fueron los Ithreos, y los Phuteos, y los Samatheos, y los Misraiteos; de los cuales salieron los Soratitas, y los Estaolitas.
Los hijos de Salma: Beth-lehem, y los Nethophatitas, los cuales son las coronas de la casa de Joab, y de la mitad de los Manahethitas, los Soraitas.
Y las familias de los escribas, que moraban en Jabes, fueron los Thiratheos, Simatheos, Sucatheos; los cuales son los Cineos que vinieron de Hamath, padre de la casa de Rechb.<CM>
ESTOS son los hijos de David, que le nacieron en Hebrn: Amnn el primognito, de Achnoam Jezreelita; el segundo Daniel, de Abigail de Carmelo;
El tercero, Absalom, hijo de Maach hija de Talmai rey de Gesur; el cuarto, Adonas hijo de Aggith;
El quinto, Sephatas, de Abithal; el sexto, Itream, de Egla su mujer.
Estos seis le nacieron en Hebrn, donde rein siete aos y seis meses: y en Jerusalem rein treinta y tres aos.
Estos cuatro le nacieron en Jerusalem: Simma, Sobab, Nathn, y Salomn, de Beth-sua hija de Ammiel.
Y otros nueve: Ibaar, Elisama, y Eliphelet,
Noga, Nepheg, y Japhia.
Elisama, Eliada, y Eliphelet.
Todos estos fueron los hijos de David, sin los hijos de las concubinas. Y Thamar fu hermana de ellos.<CM>
Hijo de Salomn fu Roboam, cuyo hijo fu Aba, del cual fu hijo Asa, cuyo hijo fu Josaphat;
De quien fu hijo Joram, cuyo hijo fu Ochzias, hijo del cual fu Joas;
Del cual fu hijo Amasas, cuyo hijo fu Azaras,  hijo de ste Jotham;
E hijo del cual fu Achz, del que fu hijo Ezechas, cuyo hijo fu Manass;
Del cual fu hijo Amn, cuyo hijo fu Josas.
Y los hijos de Josas: Johann su primognito, el segundo Joacim, el tercero Sedecas, el cuarto Sallum.
Los hijos de Joacim: Jechnas su hijo, hijo del cual fu Sedecas.
Y los hijos de Jechnas: Asir, Salathiel,
Mechiram, Pedaa, Seneaser, y Jecama, Hosama, y Nedaba.
Y los hijos de Pedaa: Zorobabel, y Simi. Y los hijos de Zorobabel: Mesullam, Hananas, y Selomith su hermana.
Y de Mesullam: Hasuba, Ohel, y Berechas, Hasada, y Jusabhesed; cinco en todos.
Los hijos de Hananas: Pelatas, y Jesaas, hijo de Rephaas, hijo de Arnn, hijo de Obdas, hijo de Sechnas.
Hijo de Sechnas: Hattus, Igheal, Barias, Nearas, y Saphat; seis.
Los hijos de Nearas fueron estos tres: Elioenai, Ezechas, y Azricam.
Los hijos de Elioenai fueron estos siete: Odavias, Eliasib, Pelaas, Accub, Johann, Dalaas, y Anani.<CM>
LOS hijos de Jud: Phares, Hesrn, Carmi, Hur, y Sobal.
Y Reaas hijo de Sobal, engendr  Jahath; y Jahath engendr  Ahumai y  Laad. Estas son las familias de los Sorathitas.
Y estas son las del padre de Etham: Jezreel, Isma,  Ibdas. Y el nombre de su hermana fu Haslelponi.
Y Penuel fu padre de Gedor, y Ezer padre de Husa. Estos fueron los hijos de Hur, primognito de Ephrata, padre de Beth-lehem.
Y Asur padre de Tecoa tuvo dos mujeres,  saber, Helea, y Naara.
Y Naara le pari  Auzam, y  Hepher,  Themeni, y  Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara.
Y los hijos de Helea: Sereth, Jesohar, Ethnn.
Y Cos engendr  Anob, y  Sobeba, y la familia de Aharhel hijo de Arum.
Y Jabes fu ms ilustre que sus hermanos, al cual su madre llam Jabes, diciendo: Por cuanto le par en dolor.
E invoc Jabes al Dios de Israel, diciendo: Oh si me dieras bendicin, y ensancharas mi trmino, y si tu mano fuera conmigo, y me libraras de mal, que no me dae! E hizo Dios que le viniese lo que pidi.<CM>
Y Caleb hermano de Sua engendr  Machr, el cual fu padre de Esthn.
Y Esthn engendr  Beth-rapha,  Phasea, y  Tehinna, padre de la ciudad de Naas: estos son los varones de Rech.
Los hijos de Cenes: Othniel, y Seraiah. Los hijos de Othniel: Hathath,
Y Maonathi, el cual engendr , Ophra: y Seraiah engendr  Joab, padre de los habitantes en el valle llamado de Carisim, porque fueron artfices.
Los hijos de Caleb hijo de Jephone: Iru, Ela, y Naham;  hijo de Ela, fu Cenez.
Los hijos de Jaleleel: Zip, Ziphas, Tirias, y Asareel.
Y los hijos de Ezra: Jeter, Mered, Epher, y Jaln: tambin engendr  Mariam, y Sammai, y  Isba, padre de Esthemoa.
Y su mujer Judaa le pari  Jered padre de Gedor, y  Heber padre de Soch, y  Icuthiel padre de Zanoa. Estos fueron los hijos de Bethia hija de Faran, con la cual cas Mered.
Y los hijos de la mujer de Odas, hermana de Naham, fueron el padre de Keila de Garmi, y Esthemoa de Maachti.
Y los hijos de Simn: Amnn, y Rinna, hijo de Hann, y Tiln. Y los hijos de Isi: Zoheth, y Benzoheth.
Los hijos de Sela, hijo de Jud: Er, padre de Lech, y Laada, padre de Maresa, y de la familia de la casa del oficio del lino en la casa de Asbea;
Y Joacim, y los varones de Chzeba, y Joas, y Saraph, los cuales moraron en Moab, y Jasubi-lehem, que son palabras antiguas.
Estos fueron alfareros y se hallaban en medio de plantos y cercados, los cuales moraron all con el rey en su obra.<CM>
Los hijos de Simen: Nemuel, Jamn, Jarib, Zera, Sal;
Tambin Sallum su hijo, Mibsam su hijo, y Misma su hijo.
Los hijos de Misma: Hamuel su hijo, Zachr su hijo, y Simi su hijo.
Los hijos de Simi fueron diez y seis, y seis hijas: mas sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni multiplicaron toda su familia como los hijos de Jud.
Y habitaron en Beer-seba, y en Molada, y en Hasar-sual,
Y en Bala, y en Esem, y en Tholad,
Y en Bethuel, y en Horma, y en Siclag.
Y en Beth-marchboth, y en Hasasusim, y en Beth-birai, y en Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reino de David.
Y sus aldeas fueron Etam, Ain, Rimmn, y Tochn, y Asn, cinco pueblos;
Y todos su villajes que estaban en contorno de estas ciudades hasta Baal. Esta fu su habitacin, y esta su descendencia.
Y Mesobab, y Jamlech, y Josas hijo de Amasas;
Joel, y Jeh hijo de Josibias, hijo de Seraah, hijo de Aziel;
Y Elioenai, Jacoba, Jesohaa, Asaas, Adiel, Jesimiel, Benaas;
Y Ziza hijo de Siphi, hijo de Alln, hijo de Jedaa, hijo de Simri, hijo de Semaas.
Estos por sus nombres son los principales que vinieron en sus familias, y que fueron multiplicados muy mucho en las casas de sus padres.
Y llegaron hasta la entrada de Gador hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados.
Y hallaron gruesos y buenos pastos, y tierra ancha y espaciosa, y quieta y reposada, porque los de Chm la habitaban de antes.
Y estos que han sido escritos por sus nombres, vinieron en das de Ezechas rey de Jud, y desbarataron sus tiendas y estancias que all hallaron, y destruyronlos, hasta hoy, y habitaron all en lugar de ellos; por cuanto haba all pastos para sus ganados.
Y asimismo quinientos hombres de ellos, de los hijos de Simen, se fueron al monte de seir, llevando por capitanes  Pelata, y  Nearas, y  Rephaas, y  Uzziel, hijos de Isi;
E hirieron  las reliquias que haban quedado de Amalec, y habitaon all hasta hoy.<CM>
Y LOS hijos de Rubn, primognito de Israel, (porque l era el primognito, mas como viol el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados  los hijos de Jos, hijo de Israel; y no fu contado por primognito.
Porque Jud fu el mayorazgo sobre sus hermanos, y el prncipe de ellos: mas el derecho de primogenitura fu de Jos.)
Fueron pues los hijos de Rubn, primognito de Israel: Enoch, Phallu, Esrn y Charmi.
Los hijos de Joel: Semaas su hijo, Gog su hijo, Simi su hijo;
Mich su hijo, Recaa su hijo, Baal su hijo;
Beera su hijo, el cual fu trasportado por Thiglath-pilneser rey de los Asirios. Este era principal de los Rubenitas.
Y sus hermanos por sus familias, cuando eran contados en sus descendencias, tenan por prncipes  Jeiel y  Zachras.
Y Bela hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel, habit en Aroer hasta Nebo y Baal-men.
Habit tambin desde el oriente hasta la entrada del desierto desde el ro Eufrates: porque tena muchos ganados en la tierra de Galaad.
Y en los das de Sal trajeron guerra contra los Agarenos, los cuales cayeron en su mano; y ellos habitaron en sus tiendas sobre toda la haz oriental de Galaad.
Y los hijos de Gad habitaron enfrente de ellos en la tierra de Basn hasta Salca.
Y Joel fu el principal en Basn, el segundo Sephn, luego Janai, despus Saphat.
Y sus hermanos, segn las familias de sus padres, fueron Michel, Mesullam, Seba, Jorai, Jachn, Zia, y Heber; en todos siete.
Estos fueron los hijos de Abihail hijo de Huri, hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Michel, hijo de Jesia, hijo de Jaddo, hijo de Buz.
Tambin Ah, hijo de Abdiel, hijo de Guni, fu principal en la casa de sus padres.
Los cuales habitaron en Galaad, en Basn, y en sus aldeas, y en todos los ejidos de Sarn hasta salir de ellos.
Todos estos fueron contados por sus generaciones en das de Jothn rey de Jud, y en das de Jeroboam rey de Israel.<CM>
Los hijos de Rubn, y de Gad, y la media tribu de Manass, hombres valientes, hombres que traan escudo y espada, que entesaban arco, y diestros en guerra, en cuarenta y cuatro mil setecientos y sesenta que salan  batalla.
Y tuvieron guerra los Agarenos, y Jethur, y Naphis, y Nodab.
Y fueron ayudados contra ellos, y los Agarenos se dieron en sus manos, y todos los que con ellos estaban; porque clamaron  Dios en la guerra, y fules favorable, porque esperaron en l.
Y tomaron sus ganados, cincuenta mil camellos, y doscientas cincuenta mil ovejas, dos mil asnos, y cien mil personas.
Y cayeron muchos heridos, porque la guerra era de Dios; y habitaron en sus lugares hasta la transmigracin.
Y los hijos de la media tribu de Manass habitaron en la tierra, desde Basn hasta Baal-Hermn, y Senir y el monte de Hermn, multiplicados en gran manera.
Y estas fueron las cabezas de las casas de sus padres: Epher, Isi, y Eliel, Azriel, y Jeremas, y Odavia, y Jadiel, hombres valientes y de esfuerzo, varones de nombre y cabeceras de las casas de sus padres.
Mas se rebelaron contra el Dios de sus padres, y fornicaron siguiendo los dioses de los pueblos de la tierra,  los cuales haba Jehov quitado de delante de ellos.
Por lo cual el Dios de Israel excit el espritu de Phul rey de los Asirios, y el espritu de Thiglath-pilneser rey de los Asirios, el cual trasport  los Rubenitas y Gaditas y  la media tribu de Manass, y llevlos  Halad, y  Habor y  Ara, y al ro de Gozn, hasta hoy.<CM>
LOS hijos de Lev: Gersn, Coath, y Merari.
Los hijos de Coath: Amram, Ishar, Hebrn y Uzziel.
Los hijos de Amram: Aarn, Moiss, y Mariam. Los hijos de Aarn: Nadab, Abi, Eleazar,  Ithamar.
Eleazar engendr  Phinees, y Phinees engendr  Abisua:
Y Abisua engendr  Bucci, y Bucci engendr  Uzzi;
Y Uzzi engendr  Zeraas, y Zeraas engendr  Meraioth;
Y Meraioth engendr  Amaras, y Amaras engendr  Achtob;
Y Achtob engendr  Sadoc, y Sadoc engendr  Achmaas;
Y Achmaas engendr  Azaras, y Azaras engendr  Johann;
Y Johanan engendr  Azaras, el que tuvo el sacerdocio en la casa que Salomn edific en Jerusalem;
Y Azaras engendr  Amaras, y Amaras engendr  Achtob;
Y Achtob engendr  Sadoc, y Sadoc engendr  Sallum;
Y Sallum engendr  Hilcas,  Hilcas engendr  Azaras;
Y Azaras engendr  Seraah, y Seraah, engendr  Josadec.
Y Josadec fu cautivo cuando Jehov trasport  Jud y  Jerusalem, por mano de Nabucodonosor.
Los hijos de Lev: Gersn, Coath, y Merari.
Y estos son los nombres de los hijos de Gersn: Libni, y Simi.
Los hijos de Coath: Amram, Ishar, Hebrn, y Uzziel.
Los hijos de Merari: Mahali, y Musi. Estas son las familias de Lev, segn sus descendencias.
Gersn: Libni su hijo, Joath su hijo, Zimma su hijo.
Joab su hijo, Iddo su hijo, Zera su hijo, Jeothrai su hijo.
Los hijos de Coath: Aminadab su hijo, Cor su hijo, Asir su hijo,
Elcana su hijo, Abiasaph su hijo, Asir su hijo,
Thahath su hijo, Uriel su hijo, Uzzia su hijo, y Sal su hijo.
Los hijos de Elcana: Amasai, Achmoth, y Elcana.
Los hijos de Elcana: Sophai su hijo, Nahath su hijo,
Eliab su hijo, Jeroham su hijo, Elcana su hijo.
Los hijos de Samuel: el primognito Vasni, y Abas.
Los hijos de Merari: Mahali, Libni su hijo, Simi su hijo, Uzza su hijo,
Sima su hijo, Hagga su hijo, Assa su hijo.<CM>
Estos son  los que David di cargo de las cosas de la msica de la casa de Jehov, despus que el arca tuvo reposo:
Los cuales servan delante de la tienda del tabernculo del testimonio en cantares, hasta que Salomn edific la casa de Jehov en Jerusalem: despus estuvieron en su ministerio segn su costumbre.
Estos pues con sus hijos asistan: de los hijos de Coath, Hemn cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel;
Hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Thoa;
Hijo de Suph, hijo de Elcana, hijo Mahath, hijo de Amasai;
Hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azaras, hijo de Sophonas;
Hijo de Thahat, hijo de Asir, hijo de Abiasaph, hijo de Core;
Hijo de Ishar, hijo de Coath, hijo de Lev, hijo de Israel.
Y su hermano Asaph, el cual estaba  su mano derecha: Asaph, hijo de Berachas, hijo de Sima;
Hijo de Michel, hijo de Baasas, hijo de Malchas;
Hijo de Athanai, hijo de Zera, hijo de Adaia;
Hijo de Ethn, hijo de Zimm, hijo de Simi;
Hijo de Jahat, hijo de Gersn, hijo de Lev.
Mas los hijos de Merari sus hermanos estaban  la mano siniestra, es  saber, Ethn hijo de Chsi, hijo de Abdi, hijo de Maluch;
Hijo de Hasabas, hijo de Amasas, hijo de Hilcas;
Hijo de Amasai, hijo de Bani, hijo de Semer;
Hijo de Mahali, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Lev.
Y sus hermanos los Levitas fueron puestos sobre todo el ministerio del tabernculo de la casa de Dios.
Mas Aarn y sus hijos ofrecan perfume sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume, en toda la obra del lugar santsimo, y para hacer las expiaciones sobre Israel, conforme  todo lo que Moiss siervo de Dios haba mandado.
Y los hijos de Aarn son estos: Eleazar su hijo, Phinees su hijo, Abisua su hijo;
Bucci su hijo, Uzzi su hijo, Zeraas su hijo;
Meraioth su hijo, Amaras su hijo, Achtob su hijo;
Sadoc su hijo, Achmaas su hijo.<CM>
Y estas son sus habitaciones, conforme  sus domicilios y sus trminos, las de los hijos de Aarn por las familias de los Coathitas, porque de ellos fu la suerte:
Les dieron pues  Hebrn en tierra de Jud, y sus ejidos alrededor de ella.
Mas el territorio de la ciudad y sus aldeas se dieron  Caleb, hijo de Jephone.
Y  los hijos de Aarn dieron las ciudades de Jud de acogimiento, es  saber,  Hebrn, y  Libna con sus ejidos;
A Jathir, y Esthemoa con sus ejidos, y  Hilem con sus ejidos, y  Debir con sus ejidos:
A Asn con sus ejidos, y  Beth-semes con sus ejidos:
Y de la tribu de Benjamn,  Geba, con sus ejidos, y  Alemeth con sus ejidos, y  Anathoth con sus ejidos. Todas sus ciudades fueron trece ciudades, repartidas por sus linajes.
A los hijos de Coath, que quedaron de su parentela, dieron diez ciudades de la media tribu de Manass por suerte.
Y  los hijos de Gersn, por sus linajes, dieron de la tribu de Aser, y de la tribu de Nephtal, y de la tribu de Manass en Basn, trece ciudades.
Y  los hijos de Merari, por sus linajes, de la tribu de Rubn, y de la tribu de Gad, y de la tribu de Zabuln, se dieron por suerte doce ciudades.
Y dieron los hijos de Israel  los Levitas ciudades con sus ejidos.
Y dieron por suerte de la tribu de los hijos de Jud, y de la tribu de los hijos de Simen, y de la tribu de los hijos de Benjamn, las ciudades que nombraron por sus nombres.
Y  los linajes de los hijos de Coath dieron ciudades con sus trminos de la tribu de Ephraim.
Y dironles las ciudades de acogimiento,  Sichm con sus ejidos en el monte de Ephraim, y  Gezer con sus ejidos,
Y  Jocmeam con sus ejidos, y  Beth-oron con sus ejidos,
Y  Ajaln con sus ejidos, y  Gath-rimmn con sus ejidos.
De la media tribu de Manass,  Aner con sus ejidos, y  Bilam con sus ejidos, para los del linaje de los hijos de Coath que haban quedado.
Y  los hijos de Gersn dieron de la familia de la media tribu de Manass,  Golan en Basn con sus ejidos y  Astaroth con sus ejidos;
Y de la tribu de Issachr,  Cedes con sus ejidos,  Dobrath con sus ejidos,
Y  Ramoth con sus ejidos, y  Anem con sus ejidos;
Y de la tribu de Aser  Masal con sus ejidos, y  Abdn con sus ejidos,
Y  Ucoc con sus ejidos, y  Rehob con sus ejidos.
Y de la tribu de Nephtal,  Cedes en Galilea con sus ejidos, y  Ammn con sus ejidos,  Chriath-jearim con sus ejidos.
Y  los hijos de Merari que haban quedado, dieron de la tribu de Zabuln  Rimmono con sus ejidos, y  Thabor con sus ejidos;
Y de la otra parte del Jordn de Jeric, al oriente del Jordn, dieron, de la tribu de Rubn,  Beser en el desierto con sus ejidos; y  Jasa con sus ejidos.
Y  Chdemoth con sus ejidos, y  Mephaath con sus ejidos;
Y de la tribu de Gad,  Ramot en Galaad con sus ejidos, y  Mahanaim con sus ejidos,
Y  Hesbn con sus ejidos, y  Jacer con sus ejidos.<CM>
LOS hijos de Issachr, cuatro: Thola, Pha, Jabsub, y Simrn.
Los hijos de Thola: Uzzi, Rephaas, Jeriel, Jamai, Jibsam y Samuel, cabezas en las familias de sus padres. De Thola fueron contados por sus linajes en el tiempo de David, veintids mil seiscientos hombres muy valerosos.
Hijo de Uzzi fu Izrahas; y los hijos de Izrahas: Michel, Obadas, Joel,  Isas: todos, cinco prncipes.
Y haba con ellos en sus linajes, por las familias de sus padres, treinta y seis mil hombres de guerra: por que tuvieron muchas mujeres  hijos.
Y sus hermanos por todas las familias de Issachr, contados todos por sus genealogas, eran ochenta y siete mil hombres valientes en extremo.
Los hijos de Benjamn fueron tres: Bela, Bechr, y Jediael.
Los hijos de Bela: Esbon, Uzzi, Uzziel, Jerimoth,  Iri; cinco cabezas de casas de linajes, hombres de gran valor, y de cuya descendencia fueron contados veintids mil treinta y cuatro.
Los hijos de Bechr: Zemira, Joas, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimoth, Abas, Anathoth y Alemeth; todos estos fueron hijos de Bechr.
Y contados por sus descendencias, por sus linajes, los que eran cabezas de sus familias, resultaron veinte mil y doscientos hombres de grande esfuerzo.
Hijo de Jediael fu Bilhn; y los hijos de Bilhn: Jebs, Benjamn, Aod, Chnaana, Zethn, Tharsis, y Ahisahar.
Todos estos fueron hijos de Jediael, cabezas de familias, hombres muy valerosos, diecisiete mil y doscientos que salan  combatir en la guerra.
Y Suppim y Huppim fueron hijos de Hir: y Husim, hijo de Aher.
Los hijos de Nephtal: Jaoel, Guni, Jezer, y Sallum, hijos de Bilha.
Los hijos de Manass: Asriel, el cual le pari su concubina la Sira: (la cual tambin le pari  Machr, padre de Galaad:
Y Machr tom por mujer la hermana de Huppim y Suppim, cuya hermana tuvo por nombre Maach:) y el nombre del segundo fu Salphaad. Y Salphaad tuvo hijas.
Y Maach mujer de Machr le pari un hijo, y llamle Peres; y el nombre de su hermano fu Seres, cuyos hijos fueron Ulam y Recem.
Hijo de Ulam fu Bedn. Estos fueron los hijos de Galaad, hijo de Machr, hijo de Manass.
Y su hermana Molecht pari  Ischd, y  Abiezer, y Mahala.
Y los hijos de Semida fueron Ahin, Sechm, Licci, y Aniam.<CM>
Los hijos de Ephraim: Suthela, Bered su hijo, Thahath, Elada su hijo, Thahat su hijo,
Zabad su hijo, y Suthela su hijo, Ezer, y Ela0d. Mas los hijos de gath, naturales de aquella tierra, los mataron, porque vinieron  tomarles sus ganados.
Y Ephraim su padre hizo duelo por muchos das, y vinieron sus hermanos  consolarlo.
Entrando l despus  su mujer ella concibi, y pari un hijo, al cual puso por nombre Bera; por cuanto haba estado en afliccin en su casa
Y su hija fu Seera, la cual edific  Beth-oron la baja y la alta, y  Uzzen-seera.
Hijo de este Bera fu Repha y Reseph, y Thela su hijo, y Tan su hijo,
Laadn su hijo, Ammiud su hijo, Elisama su hijo,
Nun su hijo, Josu su hijo.
Y la heredad y habitacin de ellos fu Beth-el con sus aldeas: y hacia el oriente Naarn, y  la parte del occidente Gezer y sus aldeas: asimismo Sichm con sus aldeas, hasta Asa y sus aldeas;
Y  la parte de los hijos de Manass, Beth-sen con sus aldeas, Thanach con sus aldeas, Megiddo con sus aldeas, Dor con sus aldeas. En estos lugares habitaron los hijos de Jos, hijo de Israel.
Los hijos de Aser: Imna, Isua, Isui, Bera, y su hermana Sera.
Los hijos de Bera: Heber, y Machel, el cual fu padre de Birzabith.
Y Heber engendr  Japhlet, Semer, Hotham, y Sua hermana de ellos.
Los hijos de Japhlet: Pasac, Bimhal, y Asvath. Aquestos los hijos de Japhlet.
Y los hijos de Semer: Ahi, Roega, Jehubba, y Aram.
Los hijos de Helem su hermano: Sopha, Imna, Selles, y Amal.
Los hijos de Sopha: Sua, Harnapher, Sual, Beri, Imra,
Beser, Hod, Samma, Silsa, Ithrn y Beera.
Los hijos de Jether: Jephone, Pispa, y Ara.
Y los hijos de Ulla; Ara, y Haniel, y Resia.
Y todos estos fueron hijos de Aser, cabezas de familias paternas, escogidos, esforzados, cabezas de prncipes: y contados que fueron por sus linajes entre los de armas tomar, el nmero de ellos fu veintisis mil hombres.<CM>
BENJAMIN engendr  Bela su primognito, Asbel el segundo, Ara el tercero,
Noha el cuarto, y Rapha el quinto.
Y los hijos de Bela fueron Addar, Gera, Abiud,
Abisua, Naamn, Ahoa,
Y Gera, Sephuphim, y Huram.
Y estos son los hijos de Ehud, estos las cabezas de padres que habitaron en Gabaa, y fueron trasportados  Manahath:
Es  saber: Naamn, Achas, y Gera: ste los trasport, y engendr  Uzza, y  Ahihud.
Y Saharaim engendr hijos en la provincia de Moab, despus que dej  Husim y  Baara que eran sus mujeres.
Engendr pues de Chdes su mujer,  Jobab, Sibias, Mesa, Malchm,
Jeus, Sochas, y Mirma. Estos son sus hijos, cabezas de familias.
Mas de Husim engendr  Abitob, y  Elphaal.
Y los hijos de Elphaal: Heber, Misam, y Semeb, (el cual edific  Ono, y  Loth con sus aldeas,)
Beras tambin, y Sema, que fueron las cabezas de las familias de los moradores de Ajaln, los cuales echaron  los moradores de Gath;
Y Aho, Sasac, Jeremoth;
Zebadas, Arad, Heder;
Michel, Ispha, y Joa, hijos de Beras;
Y Zebadas, Mesullam, Hizch, Heber;
Ismari, Izlia, y Jobab, hijos de Elphaal.
Y Jacim, Zichri, Zabdi;
Elioenai, Silithai, Eliel;
Adaas, Baraas, y Simrath, hijos de Simi;
E Isphn, Heber, Eliel;
Adn, Zichri, Hann;
Hanana, Belam, Anathothas;
Iphdaas, y Peniel, hijos de Sasac;
Y Samseri, Seharas, Atala;
Jaarsas, Elas, Zichri, hijos de Jeroham.
Estos fueron jefes principales de familias por sus linajes, y habitaron en Jerusalem.
Y en Gaban habitaron Abiga-ban, la mujer del cual se llam Maach:
Y su hijo primognito, Abdn, luego Sur, Chs, Baal, Nadab,
Gedor, Ahe, y Zechr.
Y Micloth engendr  Simea. Estos tambin habitaron con sus hermanos en Jerusalem, enfrente de ellos.<CM>
Y Ner engendr  Cis, y Cis engendr  Sal, y Sal engendr  Jonathn, Malch-sa, Abinadab, y Esbaal.
Hijo de Jonathn fu Merib-baal, y Merib-baal engendr  Mich.
Los hijos de Mich: Phitn, Melech, Thaarea y Ahaz.
Y Ahaz engendr  Joadda; y Joadda engendr  Elemeth, y  Azmaveth, y  Zimri; y Zimri engendr  Mosa;
Y Mosa engendr  Bina, hijo del cual fu Rapha, hijo del cual fu Elasa, cuyo hijo fu Asel.
Y los hijos de Asel fueron seis, cuyos nombres son Azricam, Bochru, Ismael, Searas, Obadas, y Hann: todos estos fueron hijos de Asel.
Y los hijos de Esec su hermano: Ulam su primognito, Jehus el segundo, Elipheleth el tercero.
Y fueron los hijos de Ulam hombres valientes y vigorosos, flecheros diestros, los cuales tuvieron muchos hijos y nietos, ciento y cincuenta. Todos estos fueron de los hijos de Benjamn.<CM>
Y CONTADO todo Israel por el orden de los linajes, fueron escritos en el libro de los reyes de Israel y de Jud, que fueron trasportados  Babilonia por su rebelin.
Los primeros moradores que entraron en sus posesiones en sus ciudades, fueron as de Israel, como de los sacerdotes, Levitas, y Nethineos.
Y habitaron en Jerusalem de los hijos de Jud, de los hijos de Benjamn, de los hijos de Ephraim y Manass:
Urai hijo de Amiud, hijo de Omri, hijo de Imrai, hijo de Bani, de los hijos de Phares hijo de Jud.
Y de Siloni, Asaas el primognito, y sus hijos.
Y de los hijos de Zara, Jehuel y sus hermanos, seiscientos noventa.
Y de los hijos de Benjamn: Sallu hijo de Mesullam, hijo de Odava, hijo de Asenua;
E Ibnas hijo de Jeroham, y Ela hijo de Uzzi, hijo de Michri; y Mesullam hijo de Sephatas, hijo de Rehuel, hijo de Ibnas.
Y sus hermanos por sus linajes fueron nuevecientos cincuenta y seis. Todos estos hombres fueron cabezas de familia en las casas de sus padres.
Y de los sacerdotes: Jedaa, Joiarib, Joachm;
Y Azaras hijo de Hilcas, hijo de Mesullam, hijo de Sadoc, hijo de Meraioth, hijo de Achtob, prncipe de la casa de Dios;
Y Adaas hijo de Jeroham, hijo de Phasur, hijo de Machas; y Masai hijo de Adiel, hijo de Jazera, hijo de Mesullam, hijo de Mesillemith, hijo de Immer;
Y sus hermanos, cabezas de las casas de sus padres, en nmero de mil setecientos sesenta, hombres de grande eficacia en la obra del ministerio en la casa de Dios.<CM>
Y de los Levitas: Semeas, hijo de Hassub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, de los hijos de Merari;
Y Bacbaccar, Heres, y Galal, y Mattana hijo de Michs, hijo de Zichri, hijo de Asaph;
Y Obadas hijo de Semeas, hijo de Galal, hijo de Iduthum: y Berachas hijo de Asa, hijo de Elcana, el cual habit en las aldeas de Nethophati.
Y los porteros: Sallum, Accub, Talmon, Ahiman, y sus hermanos. Sallum era el jefe.
Y hasta ahora entre las cuadrillas de los hijos de Lev han sido estos los porteros en la puerta del rey que est al oriente.
Y Sallum hijo de Core, hijo de Abiasath, hijo de Corah, y sus hermanos los Coraitas por la casa de su padre, tuvieron cargo de la obra del ministerio, guardando las puertas del tabernculo; y sus padres fueron sobre la cuadrilla de Jehov guardas de la entrada.
Y Phinees hijo de Eleazar fu antes capitn sobre ellos, siendo Jehov con l.
Y Zacaras hijo de Meselemia era portero de la puerta del tabernculo del testimonio.
Todos estos, escogidos para guardas en las puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados por el orden de sus linajes en sus villas,  los cuales constituy en su oficio David y Samuel el vidente.
As ellos y sus hijos eran porteros por sus turnos  las puertas de la casa de Jehov, y de la casa del tabernculo.
Y estaban los porteros  los cuatro vientos, al oriente, al occidente, al septentrin, y al medioda.
Y sus hermanos que estaban en sus aldeas, venan cada siete das por sus tiempos con ellos.
Porque cuatro principales de los porteros Levitas estaban en el oficio, y tenan cargo de las cmaras, y de los tesoros de la casa de Dios.
Estos moraban alrededor de la casa de Dios, porque tenan cargo de la guardia, y el de abrir aqulla todas las maanas.
Algunos de estos tenan cargo de los vasos del ministerio, los cuales se metan por cuenta, y por cuenta se sacaban.
Y otros de ellos tenan cargo de la vajilla, y de todos los vasos del santuario, y de la harina, y del vino, y del aceite, y del incienso, y de los aromas.
Y algunos de los hijos de los sacerdotes hacan los ungentos aromticos.
Y Mathathas, uno de los Levitas, primognito de Sallum Coraita, tena cargo de las cosas que se hacan en sartn.
Y algunos de los hijos de Coath, y de sus hermanos, tenan el cargo de los panes de la proposicin, los cuales ponan por orden cada sbado.
Y de estos haba cantores, principales de familias de los Levitas, los cuales estaban en sus cmaras exentos; porque de da y de noche estaban en aquella obra.
Estos eran jefes de familias de los Levitas por sus linajes, jefes que habitaban en Jerusalem.<CM>
Y en Gaban habitaban Jehiel padre de Gaban, el nombre de cuya mujer era Maach;
Y su hijo primognito Abdn, luego Sur, Chs, Baal, Ner, Nadab;
Gedor, Ahio, Zachrias, y Micloth.
Y Micloth engendr  Saman. Y estos habitaban tambin en Jerusalem con sus hermanos enfrente de ellos.
Y Ner engendr  Cis, y Cis engendr  Sal, y Sal engendr  Jonathn, Malchsua, Abinadab, y Esbaal.
E hijo de Jonathn fu Merib-baal, y Merib-baal engendr  Mich.
Y los hijos de Mich: Phitn, Melech, Tharea, y Ahaz.
Ahaz engendr  Jara, y Jara engendr  Alemeth, Azmaveth, y Zimri: y Zimri engendr  Mosa;
Y Mosa engendr  Bina, cuyo hijo fu Rephaa, del que fu hijo Elasa, cuyo hijo fu Asel.
Y Asel tuvo seis hijos, los nombres de los cuales son: Azricam, Bochru, Ismael, Seraa, Obadas, y Hann: estos fueron los hijos de Asel.<CM>
LOS Filisteos pelearon con Israel; y huyeron delante de ellos los Israelitas, y cayeron heridos en el monte de Gilboa.
Y los Filisteos siguieron  Sal y  sus hijos; y mataron los Filisteos  Jonathn, y  Abinadab, y  Malchsua, hijos de Sal.
Y agravse la batalla sobre Sal, y le alcanzaron los flecheros, y fu de los flecheros herido.
Entonces dijo Sal  su escudero: Saca tu espada, y psame con ella, porque no vengan estos incircuncisos, y hagan escarnio de m; mas su escudero no quiso, porque tena gran miedo. Entonces Sal tom la espada, y echse sobre ella.
Y como su escudero vi  Sal muerto, l tambin se ech sobre su espada, y matse.
As muri Sal, y sus tres hijos; y toda su casa muri juntamente con l.
Y viendo todos los de Israel que habitaban en el valle, que haban hudo, y que Sal y sus hijos eran muertos, dejaron sus ciudades, y huyeron: y vinieron los Filisteos, y habitaron en ellas.<CM>
Y fu que viniendo el da siguiente los Filisteos  despojar los muertos, hallaron  Sal y  sus hijos tendidos en el monte de Gilboa.
Y luego que le hubieron desnudado, tomaron su cabeza y sus armas, y environlo todo  la tierra de los Filisteos por todas partes, para que fuese denunciado  sus dolos y al pueblo.
Y pusieron sus armas en el templo de su dios, y colgaron la cabeza en el templo de Dagn.
Y oyendo todos los de Jabes de Galaad lo que los Filisteos haban hecho de Sal,
Levantronse todos los hombres valientes, y tomaron el cuerpo de Sal, y los cuerpos de sus hijos, y trajronlos  Jabes; y enterraron sus huesos debajo del alcornoque en Jabes, y ayunaron siete das.
As muri Sal por su rebelin con que prevaric contra Jehov, contra la palabra de Jehov, la cual no guard; y porque consult al pythn, preguntndo le,
Y no consult  Jehov: por esta causa lo mat, y traspas el reino  David, hijo de Isa.<CM>
ENTONCES todo Israel se junt  David en Hebrn, diciendo: He aqu nosotros somos tu hueso y tu carne.
Y adems antes de ahora, aun mientras Sal reinaba, t sacabas y metas  Israel. Tambin Jehov tu Dios te ha dicho: T apacentars mi pueblo Israel, y t sers prncipe sobre Israel mi pueblo.
Y vinieron todos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y David hizo con ellos alianza delante de Jehov; y ungieron  David por rey sobre Israel, conforme  la palabra de Jehov por mano de Samuel.
Entonces se fu David con todo Israel  Jerusalem, la cual es Jebus; y all era el Jebuseo habitador de aquella tierra.
Y los moradores de Jebus dijeron  David: No entrars ac. Mas David tom la fortaleza de Sin, que es la ciudad de David.
Y David haba dicho: El que primero hiriere al Jebuseo, ser cabeza y jefe. Entonces Joab hijo de Sarvia subi el primero, y fu hecho jefe.
Y David habit en la fortaleza, y por esto le llamaron la ciudad de David.
Y edific la ciudad alrededor, desde Millo hasta la cerca: y Joab repar el resto de la ciudad.
Y David iba adelantando y creciendo, y Jehov de los ejrcitos era con l.<CM>
Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le ayudaron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, conforme  la palabra de Jehov.
Y este es le nmero de los valientes que David tuvo: Jasobam hijo de Hachmoni, caudillo de los treinta, el cual blandi su lanza una vez contra trescientos,  los cuales mat.
Tras de ste fu Eleazar hijo de Dodo, Ahohita, el cual era de los tres valientes.
Este estuvo con David en Pasdammin, estando all juntos en batalla los Filisteos: y haba all una suerte de tierra llena de cebada, y huyendo el pueblo delante de los Filisteos,
Pusironse ellos en medio de la haza, y la defendieron, y vencieron  los Filisteos; y favorecilos Jehov con grande salvamento.
Y tres de los treinta principales descendieron  la pea  David,  la cueva de Adullam, estando el campo de los Filisteos en el valle de Raphaim.
Y David estaba entonces en la fortaleza, y haba  la sazn guarnicin de Filisteos en Beth-lehem.
David dese entonces, y dijo: Quin me diera  beber de las aguas del pozo de Beth-lehem, que est  la puerta!
Y aquellos tres rompieron por el campo de los Filisteos, y sacaron agua del pozo de Beth-lehem, que est  la puerta, y tomaron y trajronla  David: mas l no la quiso beber, sino que la derram  Jehov, y dijo:
Gurdeme mi Dios de hacer esto: haba yo de beber la sangre de estos varones con sus vidas, que con peligro de sus vidas la han trado? Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos tres valientes.
Y Abisai, hermano de Joab, era cabeza de los tres, el cual blandi su lanza sobre trescientos,  los cuales hiri; y fu entre los tres nombrado.
De los tres fu ms ilustre que los otros dos, y fu el principal de ellos: mas no lleg  los tres primeros.
Benaas hijo de Joiada, hijo de varn de esfuerzo, de grandes hechos, de Cabseel: l venci los dos leones de Moab: tambin descendi,  hiri un len en mitad de un foso en tiempo de nieve.
El mismo venci  un Egipcio, hombre de cinco codos de estatura: y el Egipcio traa una lanza como un enjullo de tejedor; mas l descendi  l con un bastn, y arrebat al Egipcio la lanza de la mano, y matlo con su misma lanza.
Esto hizo Benaa hijo de Joiada, y fu nombrado entre los tres valientes.
Y fu el ms honrado de los treinta, mas no lleg  los tres primeros. A este puso David en su consejos.
Y los valientes de los ejrcitos: Asael hermano de Joab, y Elchnan hijo de Dodo de Beth-lehem;
Samoth de Arori, Helles Pelonita;
Ira hijo de Acces Tecoita, Abiezer Anathothita;
Sibbecai Husatita, Ilai Ahohita;
Maharai Nethophathita, Heled hijo de Baana Nehtophathita;
Ithai hijo de Ribai de Gabaath de los hijos de Benjamn, Benaas Phirathita;
Hurai del ro Gaas, Abiel Arbathonita;
Azmaveth Baharumita, Eliaba Saalbonita;
Los hijos de Asem Gizonita, Jonathn hijo de Saj Hararita;
Ahiam hijo de Sachr Ararita, Eliphal hijo de Ur;
Hepher Mechrathita, Aha Phelonita;
Hesro Carmelita, Nahari hijo de Ezbai;
Joel hermano de Nathn, Mibhar hijo de Agrai;
Selec Ammonita, Naarai Berothita, escudero de Joab hijo de Sarvia;
Ira Ithreo, Yared Ithreo;
Ura Hetheo, Zabad hijo de Ahli;
Adina hijo de Siza Rubenita, prncipe de los Rubenitas, y con l treinta;
Hann hijo de Maach, y Josaphat Mithnita;
Uzzas Astarothita, Samma y Jehiel hijos de Hotham Arorita;
Jedaiel hijo de Simri, y Joha su hermano, Thisaita;
Eliel de Mahavi, Jeribai y Josaba hijos de Elnaam, e Ithma Moabita;
Eliel, y Obed, y Jaasiel de Mesobia.<CM>
ESTOS son los que vinieron  David  Siclag, estando l an encerrado por causa de Sal hijo de Cis, y eran de los valientes ayudadores de la guerra.
Estaban armados de arcos, y usaban de ambas manos en tirar piedras con honda, y saetas con arco. De los hermanos de Sal de Benjamn:
El principal Ahiezer, despus Joas, hijos de Semaa Gabaathita; y Jeziel, y Pheleth, hijos de Azmaveth, y Beracah, y Jeh Anathothita;
E Ismaas Gabaonita, valiente entre los treinta, y ms que los treinta; y Jeremas, Jahaziel, Joann, Jozabad Gederathita,
Eluzai, y Jeremoth, Bealas, Semaras, y Sephatas Haruphita;
Elcana,  Isas, y Azareel, y Joezer, y Jasobam, de Cor;
Y Joela, y Zebadas, hijos de Jeroham de Gedor.
Tambin de los de Gad se huyeron  David, estando en la fortaleza en el desierto, muy valientes hombres de guerra para pelear, dispuestos  hacerlo con escudo y pavs: sus rostros como rostros de leones, y ligeros como las cabras monteses.
Eser el primero, Obadas el segundo, Eliab el tercero,
Mismana el cuarto, Jeremas el quinto,
Attai el sexto, Eliel el sptimo,
Johann el octavo, Elzabad el nono,
Jeremas el dcimo, Machbani el undcimo.
Estos fueron capitanes del ejrcito de los hijos de Gad. El menor tena cargo de cien hombres, y el mayor de mil.
Estos pasaron el Jordn en el mes primero, cuando haba salido sobre todas sus riberas;  hicieron huir  todos los de los valles al oriente y al poniente.
Asimismo algunos de los hijos de Benjamn y de Jud vinieron  David  la fortaleza.
Y David sali  ellos, y hablles diciendo: Si habis venido  m para paz y para ayudarme, mi corazn ser unido con vosotros; mas si para engaarme en pro de mis enemigos, siendo mis manos sin iniquidad, valo el Dios de nuestros padres, y demndelo.
Entonces se envisti el espritu en Amasai, prncipe de treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isa. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores; pues que tambin tu Dios te ayuda. Y David los recibi, y psolos entre los capitanes de la cuadrilla.
Tambin se pasaron  David algunos de Manass, cuando vino con los Filisteos  la batalla contra Sal, aunque no les ayudaron; porque los strapas de los Filisteos, habido consejo, lo despidieron, diciendo: Con nuestras cabezas se pasar  su seor Sal.
As que viniendo l  Siclag, se pasaron  l de los de Manass, Adnas, Jozabad, Michel, Jozabad, Jediaiel, Eli, y Sillethai, prncipes de millares de los de Manass.
Estos ayudaron  David contra aquella compaa; porque todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejrcito.
Porque entonces todos los das vena ayuda  David, hasta hacerse un grande ejrcito, como ejrcito de Dios.<CM>
Y este es el nmero de los principales que estaban  punto de guerra, y vinieron  David en Hebrn, para traspasarle el reino de Sal, conforme  la palabra de Jehov:
De los hijos de Jud que traan escudo y lanza, seis mil y ochocientos,  punto de guerra.
De los hijos de Simen, valientes y esforzados hombres para la guerra, siete mil y ciento.
De los hijos de Lev, cuatro mil y seiscientos;
Asimismo Joiada, prncipe de los del linaje de Aarn, y con l tres mil y setecientos;
Y Sadoc, mancebo valiente y esforzado, con veinte y dos de los principales de la casa de su padre.
De los hijos de Benjamn hermanos de Sal, tres mil; porque aun en aquel tiempo muchos de ellos tenan la parte de la casa de Sal.
Y de los hijos de Ephraim, veinte mil y ochocientos, muy valientes, varones ilustres en las casas de sus padres.
De la media tribu de Manass, diez y ocho mil, los cuales fueron tomados por lista para venir  poner  David por rey.
Y de los hijos de Issachr, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que saban lo que Israel deba hacer, cuyo dicho seguan todos sus hermanos.
Y de Zabuln cincuenta mil, que salan  campaa  punto de guerra, con todas armas de guerra, dispuestos  pelear sin doblez de corazn.
Y de Nephtal mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.
De los de Dan, dispuestos  pelear, veinte y ocho mil y seiscientos.
Y de Aser,  punto de guerra y aparejados  pelear, cuarenta mil.
Y de la otra parte del Jordn, de los Rubenitas y de los de Gad y de la media tribu de Manass, ciento y veinte mil con toda suerte de armas de guerra.
Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazn perfecto  Hebrn, para poner  David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los dems de Israel estaban de un mismo nimo para poner  David por rey.
Y estuvieron all con David tres das comiendo y bebiendo, porque sus hermanos haban prevenido para ellos.
Y tambin los que les eran vecinos, hasta Issachr y Zabuln y Nephtal, trajeron pan en asnos, y camellos, y mulos, y bueyes; y provisin de harina, masas de higos, y pasas, vino y aceite, bueyes y ovejas en abundancia, porque en Israel haba alegra.<CM>
ENTONCES David tom consejo con los capitanes de millares y de cientos, y con todos los jefes.
Y dijo David  todo el congreso de Israel: Si os parece bien y de Jehov nuestro Dios, enviaremos  todas partes  llamar nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y  los sacerdotes y Levitas que estn con ellos en sus ciudades y ejidos que se junten con nosotros;
Y traigamos el arca de nuestro Dios  nosotros, porque desde el tiempo de Sal no hemos hecho caso de ella.
Y dijo todo el congreso que se hiciese as, porque la cosa pareca bien  todo el pueblo.
Entonces junt David  todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta entrar en Hamath, para que trajesen el arca de Dios de Chriath-jearim.
Y subi David con todo Israel  Baala de Chriath-jearim, que es en Jud, para pasar de all el arca de Jehov Dios que habita entre los querubines, sobre la cual su nombre es invocado.
Y llevronse el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uzza y su hermano guiaban el carro.
Y David y todo Israel hacan alegras delante de Dios con todas sus fuerzas, con canciones, arpas, salterios, tamboriles, cmbalos y trompetas.<CM>
Y como llegaron  la era de Chidn, Uzza extendi su mano al arca para tenerla, porque los bueyes se desmandaban.
Y el furor de Jehov se encendi contra Uzza,  hirilo, porque haba extendido su mano al arca: y muri all delante de Dios.
Y David tuvo pesar, porque Jehov haba hecho rotura en Uzza; por lo que llam aquel lugar Prez-uzza, hasta hoy.
Y David temi  Dios aquel da, y dijo: Cmo he de traer  mi casa el arca de Dios?
Y no trajo David el arca  su casa en la ciudad de David, sino llevla  casa de Obed-edom Getheo.
Y el arca de Dios estuvo en casa de Obed-edom, en su casa, tres meses: y bendijo Jehov la casa de Obed-edom, y todas las cosas que tena.<CM>
E Hiram rey de Tiro envi embajadores  David, y madera de cedro, y albailes y carpinteros, que le edificasen una casa.
Y entendi David que Jehov lo haba confirmado por rey sobre Israel, y que haba ensalzado su reino sobre su pueblo Israel.
Entonces David tom tambin mujeres en Jerusalem y aun engendr David hijos  hijas.
Y estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalem: Samua, Sobab, Nathn, Salomn,
Ibhar, Elisua, Eliphelet,
Noga, Nepheg, Japhas,
Elisama, Beel-iada y Eliphelet.<CM>
Y oyendo los Filisteos que David haba sido ungido por rey sobre todo Israel, subieron todos los Filisteos en busca de David. Y como David lo oy, sali contra ellos.
Y vinieron los Filisteos y extendironse por el valle de Raphaim.
Entonces David consult  Dios, diciendo: Subir contra los Filisteos? los entregars en mi mano? Y Jehov le dijo: Sube, que yo los entregar en tus manos.
Subieron pues  Baal-perasim, y all los hiri David. Dijo luego David: Dios rompi mis enemigos por mi mano, como se rompen las aguas. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perasim.
Y dejaron all sus dioses, y David dijo que los quemasen al fuego.
Y volviendo los Filisteos  extenderse por el valle,
David volvi  consultar  Dios, y Dios le dijo: No subas tras ellos, sino rodalos, para venir  ellos por delante de los morales;
Y as que oyeres venir un estruendo por las copas de los morales, sal luego  la batalla: porque Dios saldr delante de ti, y herir el campo de los Filisteos.
Hizo pues David como Dios le mand,  hirieron el campo de los Filisteos desde Gaban hasta Gezer.
Y la fama de David fu divulgada por todas aquellas tierras: y puso Jehov temor de David sobre todas las gentes.<CM>
HIZO tambin casas para s en la ciudad de David, y labr un lugar para el arca de Dios, y tendile una tienda.
Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser trada sino por los Levitas; porque  ellos ha elegido Jehov para que lleven el arca de Jehov, y le sirvan perpetuamente.
Y junt David  todo Israel en Jerusalem, para que pasasen el arca de Jehov  su lugar, el cual le haba l preparado.
Junt tambin David  los hijos de Aarn y  los Levitas:
De los hijos de Coath, Uriel el principal, y sus hermanos, ciento y veinte;
De los hijos de Merari, Asaas el principal, y sus hermanos, doscientos y viente;
De los hijos de Gersn, Joel el principal, y sus hermanos, ciento y treinta;
De los hijos de Elisaphn, Semeas el principal, y sus hermanos, docientos;
De los hijos de Hebrn, Eliel el principal, y sus hermanos, ochenta;
De los hijos de Uzziel, Amidadab el principal, y sus hermanos, ciento y doce.
Y llam David  Sadoc y  Abiathar, sacerdotes, y  los Levitas, Uriel, Asaas, Joel, Semeas, Eliel, y Aminadab;
Y djoles: Vosotros que sois los principales de padres entre los Levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehov Dios de Israel al lugar que le he preparado;
Pues por no haberlo hecho as vosotros la primera vez, Jehov nuestro Dios hizo en nosotros rotura, por cuanto no le buscamos segn la ordenanza.
As los sacerdotes y los Levitas se santificaron para traer el arca de Jehov Dios de Israel.
Y los hijos de los Levitos trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo haba mandado Moiss conforme  la palabra de Jehov.
Asimismo dijo David  los principales de los Levitas, que constituyesen de sus hermanos cantores, con instrumentos de msica, con salterios, y arpas, y cmbalos, que resonasen, y alzasen la voz con alegra.
Y los Levitas constituyeron  Hemn hijo de Joel; y de sus hermanos,  Asaph hijo de Berechas; y de los hijos de Merari y de sus hermanos,  Ethn hijo de Cusaas;
Y con ellos  sus hermanos del segundo orden,  Zachras, Ben y Jaaziel, Semiramoth, Jehiel, Unni, Eliab, Benaas, Maasas, y Mathithas, Eliphelehu, Micnas, Obed-edom, y Jehiel, los porteros.
As Hemn, Asaph, y Ethn, que eran cantores, sonaban con cmbalos de metal.
Y Zachras, Jaaziel, Semiramoth, Jehiel, Unni, Eliab, Maasas, y Benaas, con salterios sobre Alamoth.
Y Mathithas, Eliphelehu, Micnas, Obed-edom, Jehiel, y Azazas, cantaban con arpas en la octava sobresaliendo.
Y Chnanas, principal de los Levitas, estaba para la entonacin; pues l presida en el canto, porque era entendido.
Y Berechas y Elcana eran porteros del arca.
Y Sebanas, Josaphat, Nathanael, Amasai, Zachras, Benaas, y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios: Obed-edom y Jehas eran tambin porteros del arca.<CM>
David pues y los ancianos de Israel, y los capitanes de millares, fueron  traer el arca del pacto de Jehov, de casa de Obed-edom, con alegra.
Y ayudando Dios  los Levitas que llevaban el arca del pacto de Jehov, sacrificaban siete novillos y siete carneros.
Y David iba vestido de lino fino y tambin todos los Levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Chnanas era maestro de canto entre los cantores. Llevaba tambin David sobre s un ephod de lino.
De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehov, con jbilo y sonido de bocinas, y trompetas, y cmbalos, y al son de salterios y arpas.
Y como el arca del pacto de Jehov lleg  la ciudad de David, Michl, hija de Sal, mirando por una ventana, vi al rey David que saltaba y bailaba; y menosprecilo en su corazn.<CM>
ASI trajeron el arca de Dios, y asentronla en medio de la tienda que David haba tendido para ella: y ofrecieron holocaustos y pacficos delante de Dios.
Y como David hubo acabado de ofrecer el holocausto y los pacficos, bendijo al pueblo en el nombre de Jehov.
Y reparti  todo Israel, as  hombres como  mujeres,  cada uno una torta de pan, y una pieza de carne, y un frasco de vino.
Y puso delante del arca de Jehov ministros de los Levitas, para que recordasen, y confesasen, y loasen  Jehov Dios de Israel:
Asaph el primero, el segundo despus de l Zachras, Jeiel, Semiramoth, Jehiel, Mathithas, Eliab, Benaas, Obed-edom, y Jehiel, con sus instrumentos de Salterios y arpas; mas Asaph haca sonido con cmbalos:
Benaas tambin y Jahaziel, sacerdotes, continuamente con trompetas delante del arca del pacto de Dios.<CM>
Entonces, en aquel da, di David principio  celebrar  Jehov por mano de Asaph y de sus hermanos:
Confesad  Jehov, invocad su nombre, Haced notorias en los pueblos sus obras.
Cantad  l, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas.
Gloriaos en su santo nombre; Algrese el corazn de los que buscan  Jehov.
Buscad  Jehov y su fortaleza; Buscad su rostro continuamente.
Haced memoria de sus maravillas que ha obrado, De sus prodigios, y de los juicios de su boca,
Oh vosotros, simiente de Israel sus siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos.
Jehov, l es nuestro Dios; Sus juicios en toda la tierra.
Haced memoria de su alianza perpetuamente, Y de la palabra que l mand en mil generaciones;
Del pacto que concert con Abraham, Y de su juramento  Isaac;
El cual confirm  Jacob por estatuto, Y  Israel por pacto sempiterno,
Diciendo: A ti dar la tierra de Canan, Suerte de vuestra herencia;
Cuando erais pocos en nmero, Pocos y peregrinos en ella;
Y andaban de nacin en nacin, Y de un reino  otro pueblo.
No permiti que nadie los oprimiese: Antes por amor de ellos castig  los reyes.
No toquis, dijo,  mis ungidos, Ni hagis mal  mis profetas.
Cantad  Jehov, toda la tierra, Anunciad de da en da su salud.
Cantad entre las gentes su gloria, Y en todos los pueblos sus maravillas.
Porque grande es Jehov, y digno de ser grandemente loado, Y de ser temido sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son nada: Mas Jehov hizo los cielos.
Podero y hermosura delante de l; Fortaleza y alegra en su morada.
Atribuid  Jehov, oh familias de los pueblos, Atribuid  Jehov gloria y potencia.
Tributad  Jehov la gloria debida  su nombre: Traed ofrenda, y venid delante de l; Postraos delante de Jehov en la hermosura de su santidad.
Temed en su presencia, toda la tierra: El mundo ser an establecido, para que no se conmueva.
Algrense los cielos, y gcese la tierra, Y digan en las naciones: Reina Jehov.
Resuene la mar, y la plenitud de ella: Algrese el campo, y todo lo que contiene.
Entonces cantarn los rboles de los bosques delante de Jehov, Porque viene  juzgar la tierra.
Celebrad  Jehov, porque es bueno; Porque su misericordia es eterna.
Y decid: Slvanos, oh Dios, salud nuestra: Jntanos, y lbranos de las gentes, Para que confesemos tu santo nombre, Y nos gloriemos en tus alabanzas.
Bendito sea Jehov Dios de Israel, De eternidad  eternidad.<CM>
Y dej all, delante del arca del pacto de Jehov,  Asaph y  sus hermanos, para que ministrasen de continuo delante del arca, cada cosa en su da:
Y  Obed-edom y  sus hermanos, sesenta y ocho; y  Obed-edom hijo de Jeduthn, y  Asa, por porteros:
Asimismo  Sadoc el sacerdote, y  sus hermanos los sacerdotes, delante del tabernculo de Jehov en el alto que estaba en Gaban,
Para que sacrificasen continuamente,  maana y tarde, holocaustos  Jehov en el altar del holocausto, conforme  todo lo que est escrito en la ley de Jehov, que l prescribi  Israel;
Y con ellos  Hemn y  Jeduthn, y los otros escogidos declarados por sus nombres, para glorificar  Jehov, porque es eterna su misericordia;
Con ellos  Hemn y  Jeduthn con trompetas y cmbalos para taer, y con otros instrumentos de msica de Dios; y  los hijos de Jeduthn, por porteros.
Y todo el pueblo se fu cada uno  su casa; y David se volvi para bendecir su casa.<CM>
Y ACONTECIO que morando David en su casa, dijo David al profeta Nathn: He aqu yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehov debajo de cortinas.
Y Nathn dijo  David: Haz todo lo que est en tu corazn, porque Dios es contigo.
En aquella misma noche fu palabra de Dios  Nathn, diciendo:
Ve y di  David mi siervo: As ha dicho Jehov: T no me edificars casa en que habite:
Porque no he habitado en casa alguna desde el da que saqu  los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernculo en tabernculo.
En todo cuanto anduve con todo Israel habl una palabra  alguno de los jueces de Israel,  los cuales mand que apacentasen mi pueblo, para decirles: Por qu no me edificis una casa de cedro?
Por tanto, ahora dirs  mi siervo David: As dijo Jehov de los ejrcitos: Yo te tom de la majada, de detrs del ganado, para que fueses prncipe sobre mi pueblo Israel;
Y he sido contigo en todo cuanto has andado, y he talado  todos tus enemigos de delante de ti, y hete hecho grande nombre, como el nombre de los grandes que son en la tiera.
Asimismo he dispuesto lugar  mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite por s, y que no sea ms conmovido: ni los hijos de iniquidad lo consumirn ms, como antes,
Y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humilllar  todos tus enemigos. Hgote adems saber que Jehov te ha de edificar casa.
Y ser que, cuando tus das fueren cumplidos para irte con tus padres, levantar tu simiente despus de ti, la cual ser de tus hijos, y afirmar su reino.
El me edificar casa, y yo confirmar su trono eternalmente.
Yo le ser por padre, y l me ser por hijo: y no quitar de l mi misericordia, como la quit de aquel que fu antes de ti;
Mas yo lo confirmar en mi casa y en mi reino eternalmente; y su trono ser firme para siempre.
Conforme  todas estas palabras, y conforme  toda esta visin, as habl Nathn  David.<CM>
Y entr el rey David, y estuvo delante de Jehov, y dijo: Jehov Dios, quin soy yo, y cul es mi casa, que me has trado hasta este lugar?
Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para ms lejos, y me has mirado como  un hombre excelente, oh Jehov Dios.
Qu ms puede aadir David pidiendo de ti para glorificar  tu siervo? mas t conoces  tu siervo.
Oh Jehov, por amor de tu siervo y segn tu corazn, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas.
Jehov, no hay semejante  ti, ni hay Dios sino t, segn todas las cosas que hemos odo con nuestros odos.
Y qu gente hay en la tierra como tu pueblo Israel, cuyo Dios fuese y se redimiera un pueblo, para hacerte nombre con grandezas y maravillas, echando las gentes de delante de tu pueblo, que t rescataste de Egipto?
T has constitudo  tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y t, Jehov, has venido  ser su Dios.
Ahora pues, Jehov, la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, sea firme para siempre, y haz como has dicho.
Permanezca pues, y sea engrandecido tu nombre para siempre,  fin de que se diga: Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, es Dios para Israel. Y sea la casa de tu siervo David firme delante de ti.
Porque t, Dios mo, revelaste al odo  tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha hallado tu siervo motivo de orar delante de ti.
Ahora pues, Jehov, t eres el Dios que has hablado de tu siervo este bien;
Y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti: porque t, Jehov, la has bendecido, y ser bendita para siempre.<CM>
DESPUS de estas cosas aconteci que David hiri  los Filisteos, y los humill; y tom  Gath y sus villas de mano de los Filisteos.
Tambin hiri  Moab; y los Moabitas fueron siervos de David trayndole presentes.
Asimismo hiri David  Adarezer rey de Soba, en Hamath, yendo l  asegurar su dominio al ro de Eufrates.
Y tomles David mil carros, y siete mil de  caballo, y veinte mil hombres de  pie: y desjarret David los caballos de todos los carros, excepto los de cien carros que dej.
Y viniendo los Siros de Damasco en ayuda de Adarezer rey de Soba, David hiri de los Siros veintids mil hombres.
Y puso David guarnicin en Siria la de Damasco, y los Siros fueron hechos siervos de David, trayndole presentes: porque Jehov salvaba  David donde quiera que iba.
Tom tambin David los escudos de oro que llevaban los siervos de Adarezer, y trjolos  Jerusalem.
Asimismo de Thibath y de Chn ciudades de Adarezer, tom David muy mucho metal, de que Salomn hizo el mar de bronce, las columnas, y vasos de bronce.<CM>
Y oyendo Tou rey de Hamath, que David haba deshecho todo el ejrcito de Adarezer, rey de Soba,
Envi  Adoram su hijo al rey David,  saludarle y  bendecirle por haber peleado con Adarezer, y haberle vencido; porque Tou tena guerra con Adarezer. Envile tambin toda suerte de vasos de oro, de plata y de metal;
Los cuales el rey David dedic  Jehov, con la plata y oro que haba tomado de todas las naciones, de Edom, de Moab, de los hijos de Ammn, de los Filisteos, y de Amalec.
A ms de esto Abisai hijo de Sarvia hiri en el valle de la Sal dieciocho mil Idumeos.
Y puso guarnicin en Edom, y todos los Idumeos fueron siervos de David: porque Jehov guardaba  David donde quiera que iba.
Y rein David sobre todo Israel, y haca juicio y justicia  todo su pueblo.
Y Joab hijo de Sarvia era general del ejrcito; y Josaphat hijo de Ahilud, canciller;
Y Sadoc hijo de Achtob, y Abimelec hijo de Abiathar, eran sacerdotes; y Sausa, secretario;
Y Benaas hijo de Joiada era sobre los Ceretheos y Peletheos; y los hijos de David eran los prncipes cerca del rey.<CM>
DESPUS de estas cosas aconteci que muri Naas rey de los hijos de Ammn, y rein en su lugar su hijo.
Y dijo David: Har misericordia con Hann hijo de Naas, porque tambin su padre hizo conmigo misericordia. As David envi embajadores que lo consolasen de la muerte de su padre. Mas venidos los siervos de David en la tierra de los hijos de Ammn  Hann, para consolarle,
Los prncipes de los hijos de Ammn dijeron  Hann: A tu parecer honra David  tu padre, que te ha enviado consoladores? no vienen antes sus siervos  ti para escudriar,  inquirir, y reconocer la tierra?
Entonces Hann tom los siervos de David, y raplos, y cortles los vestidos por medio, hasta las nalgas, y despachlos.
Furonse pues, y dada que fu la nueva  David de aquellos varones, l envi  recibirlos, porque estaban muy afrentados. E hzoles decir el rey: Estaos en Jeric hasta que os crezca la barba, y entonces volveris.<CM>
Y viendo los hijos de Ammn que se haban hecho odiosos  David, Hann y los hijos de Ammn enviaron mil talentos de plata, para tomar  sueldo carros y gente de  caballo de Siria de los ros, y de la Siria de Maach, y de Soba.
Y tomaron  sueldo treinta y dos mil carros, y al rey de Maach y  su pueblo, los cuales vinieron y asentaron su campo delante de Medeba. Y juntronse tambin los hijos de Ammn de sus ciudades, y vinieron  la guerra.
Oyndolo David, envi  Joab con todo el ejrcito de los hombres valientes.
Y los hijos de Ammn salieron, y ordenaron su tropa  la entrada de la ciudad; y los reyes que haban venido, estaban por s en el campo.
Y viendo Joab que la haz de la batalla estaba contra l delante y  las espaldas, escogi de todos los ms aventajados que haba en Israel, y orden su escuadrn contra los Sirios.
Puso luego el resto de la gente en mano de Abisai su hermano, ordenndolos en batalla contra los Ammonitas.
Y dijo: Si los Siros fueren ms fuertes que yo, t me salvars; y si los Ammonitas fueren ms fuertes que t, yo te salvar.
Esfurzate, y esforcmonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehov lo que bien le pareciere.
Acercse luego Joab y el pueblo que tena consigo, para pelear contra los Siros; mas ellos huyeron delante de l.
Y los hijos de Ammn, viendo que los Siros haban hudo, huyeron tambin ellos delante de Abisai su hermano, y entrronse en la ciudad. Entonces Joab se volvi  Jerusalem.
Y viendo los Siros que haban cado delante de Israel, enviaron embajadores, y trajeron  los Siros que estaban de la otra parte del ro, cuyo capitn era Sophach, general del ejrcito de Adarezer.
Luego que fu dado aviso  David, junt  todo Israel, y pasando el Jordn vino  ellos, y orden contra ellos su ejrcito. Y como David hubo ordenado su tropa contra ellos, pelearon con l los Siros.
Mas el Siro huy delante de Israel; y mat David de los Siros siete mil hombres de los carros, y cuarenta mil hombres de  pie: asimismo mat  Sophach, general del ejrcito.
Y viendo los Siros de Adarezer que haban cado delante de Israel, concertaron paz con David, y fueron sus siervos; y nunca ms quiso el Siro ayudar  los hijos de Ammn.<CM>
Y ACONTECIO  la vuelta del ao, en el tiempo que suelen los reyes salir  la guerra, que Joab sac las fuerzas del ejrcito, y destruy la tierra de los hijos de Ammn, y vino y cerc  Rabba. Mas David estaba en Jerusalem: y Joab bati  Rabba, y destruyla.
Y tom David la corona de su rey de encima de su cabeza, y hallla de peso de un talento de oro, y haba en ella piedras preciosas; y fu puesta sobre la cabeza de David. Y Adems de esto sac de la ciudad un muy gran despojo.
Sac tambin al pueblo que estaba en ella, y cortlos con sierras, y con trillos de hierro, y segures. Lo mismo hizo David  todas las ciudades de los hijos de Ammn. Y volvise David con todo el pueblo  Jerusalem.<CM>
Despus de esto aconteci que se levant guerra en Gezer con los Filisteos;  hiri Sibbecai Husathita  Sippai, del linaje de los gigantes; y fueron humillados.
Y volvise  levantar guerra con los Filisteos;  hiri Elhann hijo de Jair  Lahmi, hermano de Goliath Getheo, el asta de cuya lanza era como un enjullo de tejedores.
Y volvi  haber guerra en Gath, donde hubo un hombre de grande estatura, el cual tena seis dedos en pies y manos, en todos veinticuatro: y tambin era hijo de Rapha.
Denost l  Israel, mas hirilo Jonathn, hijo de Sima hermano de David.
Estos fueron hijos de Rapha en Gath, los cuales cayeron por mano de David y de sus siervos.<CM>
MAS Satans se levant contra Israel,  incit  David  que contase  Israel.
Y dijo David  Joab y  los prncipes del pueblo: Id, contad  Israel desde Beer-seba hasta Dan, y traedme el nmero de ellos para que yo lo sepa.
Y dijo Joab: Aada Jehov  su pueblo cien veces otros tantos. Rey seor mo, no son todos estos siervos de mi seor? para qu procura mi seor esto, que ser pernicioso  Israel?
Mas el mandamiento del rey pudo ms que Joab. Sali por tanto Joab, y fu por todo Israel; y volvi  Jerusalem, y di la cuenta del nmero del pueblo  David.
Y hallse en todo Israel que sacaban espada, once veces cien mil; y de Jud cuatrocientos y setenta mil hombres que sacaban espada.
Entre estos no fueron contados los Levitas, ni los hijos de Benjamn, porque Joab abominaba el mandamiento del rey.<CM>
Asimismo desagrad este negocio  los ojos de Dios,  hiri  Israel.
Y dijo David  Dios: He pecado gravemente en hacer esto: rugote que hagas pasar la iniquidad de tu siervo, porque yo he hecho muy locamente.
Y habl Jehov  Gad, vidente de David, diciendo:
Ve, y habla  David, y dile: As ha dicho Jehov: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una que yo haga contigo.
Y viniendo Gad  David, djole: As ha dicho Jehov:
Escgete,  tres aos de hambre;  ser por tres meses deshecho delante de tus enemigos, y que la espada de tus adversarios te alcance;  por tres das la espada de Jehov y pestilencia en la tierra, y que el ngel de Jehov destruya en todo el trmino de Israel: mira pues qu he de responder al que me ha enviado.
Entonces David dijo  Gad: Estoy en grande angustia: ruego que yo caiga en la mano de Jehov; porque sus misericordias son muchas en extremo, y que no caiga yo en manos de hombres.
As Jehov di pestilencia en Israel, y cayeron de Israel setenta mil hombres.
Y envi Jehov el ngel  Jerusalem para destruirla: pero estando l destruyendo, mir Jehov, y arrepintise de aquel mal,
<WTH21-17> Y alzando David sus ojos, vi al ngel de Jehov, que estaba entre el cielo y la tierra, teniendo un espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusalem. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de sacos.
<WTH21-18> Y dijo David  Dios: No soy yo el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequ, y ciertamente he hecho mal; mas estas ovejas, qu han hecho? Jehov Dios mo, sea ahora tu mano contra m, y contra la casa de mi padre, y no haya plaga en tu pueblo.<CM>
<WTH21-19> Y el ngel de Jehov orden  Gad que dijese  David, que subiese y construyese un altar  Jehov en la era de Ornn Jebuseo.
<WTH21-20> Entonces David subi, conforme  la palabra de Gad que le haba dicho en nombre de Jehov.
<WTH21-21> Y volvindose Ornn vi el ngel; por lo que se escondieron cuatro hijos suyos que con l estaban. Y Ornn trillaba el trigo.
<WTH21-22> Y viniendo David  Ornn, mir ste, y vi  David: y saliendo de la era, postrse en tierra  David.
<WTH21-23> Entonces dijo David  Ornn: Dame este lugar de la era, en que edifique un altar  Jehov, y dmelo por su cabal precio, para que cese la plaga del pueblo.
<WTH21-24> Y Ornn respondi  David: Tmalo para ti, y haga mi seor el rey lo que bien le pareciere: y aun los bueyes dar para el holocausto, y los trillos para lea, y trigo para el presente: yo lo doy todo.
<WTH21-25> Entonces el rey David dijo  Ornn: No, sino que efectivamente la comprar por su justo precio: porque no tomar para Jehov lo que es tuyo, ni sacrificar holocausto que nada me cueste.
<WTH21-26> Y di David  Ornn por el lugar seiscientos siclos de oro por peso.
<WTH21-27> Y edific all David un altar  Jehov, en el que ofreci holocaustos y sacrificios pacficos,  invoc  Jehov, el cual le respondi por fuego de los cielos en el altar del holocausto.
<WTH21-28> Y como Jehov habl al ngel, l volvi su espada  la vaina.
<WTH21-29> Entonces viendo David que Jehov le haba odo en la era de Ornn Jebuseo, sacrific all.
<WTH21-30> Y el tabernculo de Jehov que Moiss haba hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el alto de Gaban:
<WTH21-31> Mas David no pudo ir all  consultar  Dios, porque estaba espantado  causa de la espada del ngel de Jehov.<CM>
Y DIJO David: Esta es la casa de Jehov Dios, y este es el altar del holocausto para Israel.
Despus mand David que se juntasen los extranjeros que estaban en la tierra de Israel, y seal de ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios.
Asimismo aparej David mucho hierro para la clavazn de las puertas, y para las junturas; y mucho metal sin peso, y madera de cedro sin cuenta.
Porque los Sidonios y Tirios haban trado  David madera de cedro innumerable.
Y dijo David: Salomn mi hijo es muchacho y tierno, y la casa que se ha de edificar  Jehov ha de ser magnfica por excelencia, para nombre y honra en todas las tierras; ahora pues yo le aparejar lo necesario. Y prepar David antes de su muerte en grande abundancia.<CM>
Llam entonces David  Salomn su hijo, y mandle que edificase casa  Jehov Dios de Israel.
Y dijo David  Salomn: Hijo mo, en mi corazn tuve el edificar templo al nombre de Jehov mi Dios.
Mas vino  m palabra de Jehov, diciendo: T has derramado mucha sangre, y has trado grandes guerras: no edificars casa  mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de m:
He aqu, un hijo te nacer, el cual ser varn de reposo, porque yo le dar quietud de todos sus enemigos en derredor; por tanto su nombre ser Salomn; y yo dar paz y reposo sobre Israel en sus das:
El edificar casa  mi nombre, y l me ser  m por hijo, y yo le ser por padre; y afirmar el trono de su reino sobre Israel para siempre.
Ahora pues, hijo mo, sea contigo Jehov, y seas prosperado, y edifiques casa  Jehov tu Dios, como l ha dicho de ti.
Y Jehov te d entendimiento y prudencia, y l te d mandamientos para Israel; y que t guardes la ley de Jehov tu Dios.
Entonces sers prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y derechos que Jehov mand  Moiss para Israel. Esfurzate pues, y cobra nimo; no temas, ni desmayes.
He aqu, yo en mi estrechez he prevenido para la casa de Jehov cien mil talentos de oro, y un millar de millares de talentos de plata: no tiene peso el metal ni el hierro, porque es mucho. Asimismo he aprestado madera y piedra,  lo cual t aadirs.
T tienes contigo muchos oficiales, canteros, albailes, y carpinteros, y todo hombre experto en toda obra.
Del oro, de la plata, del metal, y del hierro, no hay nmero. Levntate pues, y  la obra; que Jehov ser contigo.<CM>
Asimismo mand David  todos los principales de Israel que diesen ayuda  Salomn su hijo, diciendo:
No es con vosotros Jehov vuestro Dios, el cual os ha dado quietud de todas partes? porque l ha entregado en mi mano los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sujetada delante de Jehov, y delante de su pueblo.
Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros nimos en buscar  Jehov vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario del Dios Jehov, para traer el arca del pacto de Jehov, y lo santos vasos de Dios,  la casa edificada al nombre de Jehov.<CM>
SIENDO pues David ya viejo y harto de das, hizo  Salomn su hijo rey sobre Israel.
Y juntando  todos los principales de Israel, y  los sacerdotes y Levitas,
Fueron contados los Levitas de treinta aos arriba; y fu el nmero de ellos por sus cabezas, contados uno  uno, treinta y ocho mil.
De stos, veinticuatro mil para dar prisa  la obra de la casa de Jehov; y gobernadores y jueces, seis mil;
Adems cuatro mil porteros; y cuatro mil para alabar  Jehov, dijo David, con los instrumentos que he hecho para rendir alabanzas.
Y repartilos David en rdenes conforme  los hijos de Lev, Gersn y Coath y Merari.
Los hijos de Gersn: Ladn, y Simi.
Los hijos de Ladn, tres: Jehiel el primero, despus Zetham y Joel.
Los hijos de Simi, tres: Selomith, Haziel, y Arn. Estos fueron los prncipes de las familias de Ladn.
Y los hijos de Simi: Jahath, Zinat, Jeus, y Beras. Estos cuatro fueron los hijos de Simi.
Jahat era el primero, Zinat el segundo; mas Jeus y Beras no multiplicaron en hijos, por lo cual fueron contados por una familia.
Los hijos de Coath: Amram, Ishar, Hebrn, y Uzziel, ellos cuatro.
Los hijos de Amram: Aarn y Moiss. Y Aarn fu apartado para ser dedicado  las ms santas cosas, l y sus hijos para siempre, para que quemasen perfumes delante de Jehov, y le ministrasen, y bendijesen en su nombre, para siempre.
Y los hijos de Moiss, varn de Dios, fueron contados en la tribu de Lev.
Los hijos de Moiss fueron Gersn y Eliezer.
Hijo de Gersn fu Sebuel el primero.
E hijo de Eliezer fu Rehaba el primero. Y Eliezer no tuvo otros hijos; mas los hijos de Rehaba fueron muchos.
Hijo de Ishar fu Selomith el primero.
Los hijos de Hebrn: Jera el primero, Amaras el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamn el cuarto.
Los hijos de Uzziel: Mich el primero,  Isa el segundo.
Los hijos de Merari: Mahali y Musi. Los hijos de Mahali: Eleazar y Cis.
Y muri Eleazar sin hijos, mas tuvo hijas; y los hijos de Cis, sus hermanos, las tomaron por mujeres.
Los hijos de Musi: Mahali, Eder y Jerimoth, ellos tres.<CM>
Estos son los hijos de Lev en las familias de sus padres, cabeceras de familias en sus delineaciones, contados por sus nombres, por sus cabezas, los cuales hacan obra en el ministerio de la casa de Jehov, de veinte aos arriba.
Porque David dijo: Jehov Dios de Israel ha dado reposo  su pueblo Israel, y el habitar en Jerusalem para siempre.
Y tambin los Levitas no llevarn ms el tabernculo, y todos sus vasos para su ministerio.
As que, conforme  las postreras palabras de David, fu la cuenta de los hijos de Lev de veinte aos arriba.
Y estaban bajo la mano de los hijos de Aarn, para ministrar en la casa de Jehov, en los atrios y en las cmaras, y en la purificacin de toda cosa santificada, y en la dems obra del ministerio de la casa de Dios;
Asimismo para los panes de la proposicin, y para la flor de la harina para el sacrificio, y para las hojuelas sin levadura, y para la fruta de sartn, y para lo tostado, y para toda medida y cuenta;
Y para que asistiesen cada maana todos los das  confesar y alabar  Jehov, y asimismo  la tarde;
Y para ofrecer todos los holocaustos  Jehov los sbados, nuevas lunas, y solemnidades, por la cuenta y forma que tenan, continuamente delante de Jehov.
Y para que tuviesen la guarda del tabernculo del testimonio, y la guarda del santuario, y las rdenes de los hijos de Aarn sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehov.<CM>
TAMBIN los hijos de Aarn tuvieron sus repartimientos. Los hijos de Aarn: Nadab, Abi, Eleazar  Ithamar.
Mas Nadab, y Abi murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos: Eleazar  Ithamar tuvieron el sacerdocio.
Y David los reparti, siendo Sadoc de los hijos de Eleazar, y Ahimelech de los hijos de Ithamar, por sus turnos en su ministerio.
Y los hijos de Eleazar fueron hallados, cuanto  sus principales varones, muchos ms que los hijos de Ithamar; y repartironlos as: De los hijos de Eleazar haba diecisis cabezas de familias paternas; y de los hijos de Ithamar por las familias de sus padres, ocho.
Repartironlos pues por suerte los unos con los otros: porque de los hijos de Eleazar y de los hijos de Ithamar hubo prncipes del santuario, y prncipes de la casa de Dios.
Y Semeas escriba, hijo de Nathanael, de los Levitas, escribilos delante del rey y de los prncipes, y delante de Sadoc el sacerdote, y de Ahimelech hijo de Abiathar, y de los prncipes de las familias de los sacerdotes y Levitas: y adscriban una familia  Eleazar, y  Ithamar otra.
Y la primera suerte sali por Joiarib, la segunda por Jedaa;
La tercera por Harim, la cuarta por Seorim;
La quinta por Malchas, la sexta por Miamim;
La sptima por Cos, la octava por Abas;
La nona por Jesua, la dcima por Sechna;
La undcima por Eliasib, la duodcima por Jacim;
La dcimatercia por Uppa, la dcimacuarta por Isebeab;
La dcimaquinta por Bilga, la dcimasexta por Immer;
La dcimasptima por Hezir, la dcimaoctava por Aphses;
La dcimanona por Pethaa, la vigsima por Hezeciel;
La vigsimaprima por Jachim, la vigsimasegunda por Hamul;
La vigsimatercia por Delaa, la vigsimacuarta por Maaza.
Estos fueron contados en su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehov, conforme  su ordenanza, bajo el mando de Aarn su padre, de la manera que le haba mandado Jehov el Dios de Israel.<CM>
Y de los hijos de Lev que quedaron: Subael, de los hijos de Amram; y de los hijos de Subael, Jehedas.
Y de los hijos de Rehaba, Isias el principal.
De los Ishareos, Selemoth;  hijo de Selemoth, Jath.
Y de los hijos de Hebrn; Jeria el primero, el segundo Amaras, el tercero Jahaziel, el cuarto Jecamn.
Hijo de Uzziel, Mich;  hijo de Mich, Samir.
Hermano de Mich, Isa;  hijo de Isa, Zachras.
Los hijos de Merari: Mahali y Musi; hijo de Jaazia, Benno.
Los hijos de Merari por Jaazia: Benno, y Soam, Zachr  Ibri.
Y de Mahali, Eleazar, el cual no tuvo hijos.
Hijo de Cis, Jerameel.
Los hijos de Musi: Maheli, Eder y Jerimoth. Estos fueron los hijos de los Levitas conforme  las casas de sus familias.
Estos tambin echaron suertes, como sus hermanos los hijos de Aarn, delante del rey David, y de Sadoc y de Ahimelech, y de los prncipes de las familias de los sacerdotes y Levitas: el principal de los padres igualmente que el menor de sus hermanos.<CM>
ASIMISMO David y los prncipes del ejrcito apartaron para el ministerio  los hijos de Asaph, y de Hemn, y de Jeduthn, los cuales profetizasen con arpas, salterios, y cmbalos: y el nmero de ellos fu, de hombres idneos para la obra de su ministerio respectivo:
De los hijos de Asaph: Zachr, Jos, Methanas, y Asareela, hijos de Asaph, bajo la direccin de Asaph, el cual profetizaba  la orden del rey.
De Jeduthn: los hijos de Jeduthn, Gedalas, Sesi, Jesaas, Hasabas, y Mathithas, y Simi: seis, bajo la mano de su padre Jeduthn, el cual profetizaba con arpa, para celebrar y alabar  Jehov.
De Hemn: los hijos de Hemn, Buccia, Mathana, Uzziel, Sebuel, Jerimoth, Hananas, Hanani, Eliatha, Gidalthi, Romamti-ezer, Josbecasa, Mallothi, Othir, y Mahazioth.
Todos estos fueron hijos de Hemn, vidente del rey en palabras de Dios, para ensalzar el poder suyo: y di Dios  Hemn catorce hijos y tres hijas.
Y todos estos estaban bajo la direccin de su padre en la msica, en la casa de Jehov, con cmbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios, por disposicin del rey acerca de Asaph, de Jeduthn, y de Hemn.
Y el nmero de ellos con sus hermanos instrudos en msica de Jehov, todos los aptos, fu doscientos ochenta y ocho.<CM>
Y echaron suertes para los turnos del servicio, entrando el pequeo con el grande, lo mismo el maestro que el discpulo.
Y la primera suerte sali por Asaph,  Jos: la segunda  Gedalas, quien con sus hermanos  hijos fueron doce;
La tercera  Zachr, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La cuarta  Isri, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La quinta  Nethanas, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La sexta  Buccia, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La sptima  Jesarela, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La octava  Jesahas, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La nona  Mathanas, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La dcima  Simi, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La undcima  Azareel, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La duodcima  Hasabas, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La dcimatercia  Subael, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La dcimacuarta  Mathithas, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La dcimaquinta  Jerimoth, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La dcimasexta  Hananas, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La dcimasptima  Josbecasa, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La dcimaoctava  Hanani, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La dcimanona  Mallothi, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La vigsima  Eliatha, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La vigsimaprima  Othir, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La vigsimasegunda  Giddalthi, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La vigsimatercia  Mahazioth, con sus hijos y sus hermanos, doce;
La vigsimacuarta  Romamti-ezer, con sus hijos y sus hermanos, doce.<CM>
CUANTO  los repartimientos de los porteros: De los Coraitas: Meselemia hijo de Cor, de los hijos de Asaph.
Los hijos de Meselemia: Zachras el primognito, Jediael el segundo, Zebadas el tercero, Jatnael el cuarto;
Elam el quinto, Johanam el sexto, Elioenai el sptimo.
Los hijos de Obed-edom: Semeas el primognito, Jozabad el segundo, Joab el tercero, el cuarto Sachr, el quinto Nathanael;
El sexto Anmiel, el sptimo Issachr, el octavo Peullethai: porque Dios haba bendecido  Obed-edom.
Tambin de Semeas su hijo nacieron hijos que fueron seores sobre la casa de sus padres; porque eran varones muy valerosos.
Los hijos de Semeas: Othni, Raphael, Obed, Elzabad, y sus hermanos, hombres esforzados; asimismo Eli, y Samachas.
Todos estos de los hijos de Obed-edom: ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el ministerio; sesenta y dos, de Obed-edom.
Y los hijos de Meselemia y sus hermanos, dieciocho hombres valientes.
De Hosa, de los hijos de Merari: Simri el principal, (aunque no era el primognito, mas su padre lo puso para que fuese cabeza;)
El segundo Hilcas, el tercero Tebelas, el cuarto Zachras: todos los hijos de Hosa y sus hermanos fueron trece.
Entre estos se hizo la distribucin de los porteros, alternando los principales de los varones en la guardia con sus hermanos, para servir en la casa de Jehov.
Y echaron suertes, el pequeo con el grande, por las casas de sus padres, para cada puerta.
Y cay la suerte al oriente  Selema. Y  Zachras su hijo, consejero entendido, metieron en las suertes: y sali la suerte suya al norte.
Y por Obed-edom, al medioda; y por sus hijos, la casa de la consulta.
Por Suppim y Hosa al occidente, con la puerta de Sallecht al camino de la subida, guardia contra guardia.
Al oriente seis Levitas, al norte cuatro de da; al medioda cuatro de da; y  la casa de la consulta, de dos en dos.
En la cmara de los vasos al occidente, cuatro al camino, y dos en la cmara.
Estos son los repartimientos de los porteros, hijos de los Coraitas, y de los hijos de Merari.<CM>
Y de los Levitas, Achas tena cargo de los tesoros de la casa de Dios, y de los tesoros de las cosas santificadas.
Cuanto  los hijos de Ladn, hijos de Gersn: de Ladn, los prncipes de las familias de Ladn fueron Gersn, y Jehieli.
Los hijos de Jehieli, Zethn y Joel su hermano, tuvieron cargo de los tesoros de la casa de Jehov.
Acerca de los Amramitas, de los Isharitas, de los Hebronitas, y de los Uzzielitas,
Sebuel hijo de Gersn, hijo de Moiss, era principal sobre los tesoros.
En orden  su hermano Eliezer, hijo de ste era Rehaba, hijo de ste Isaas, hijo de ste Joram, hijo de ste Zichri, del que fu hijo Selomith.
Este Selomith y sus hermanos tenan cargo de todos los tesoros de todas las cosas santificadas, que haba consagrado el rey David, y los prncipes de las familias, y los capitanes de millares y de cientos, y los jefes del ejrcito;
De lo que haban consagrado de las guerras y de los despojos, para reparar la casa de Jehov.
Asimismo todas las cosas que haba consagrado Samuel vidente, y Sal hijo de Cis, y Abner hijo de Ner, y Joab hijo de Sarvia: y todo lo que cualquiera consagraba, estaba bajo la mano de Selomith y de sus hermanos.<CM>
De los Isharitas, Chenana y sus hijos eran gobernadores y jueces sobre Israel en las obras de fuera.
De los Hebronitas, Hasabas y sus hermanos, hombres de vigor, mil y setecientos, gobernaban  Israel de la otra parte del Jordn, al occidente, en toda la obra de Jehov, y en el servicio del rey.
De los Hebronitas, Jeras era el principal entre los Hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el ao cuarenta del reinado de David se registraron, y hallronse entre ellos fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad.
Y sus hermanos, hombres valientes, eran dos mil y setecientos, cabezas de familias, los cuales el rey David constituy sobre los Rubenitas, Gaditas, y sobre la media tribu de Manass, para todas las cosas de Dios, y los negocios del rey.<CM>
Y LOS hijos de Israel segn su nmero,  saber, prncipes de familias, tribunos, centuriones y oficiales de los que servan al rey en todos los negocios de las divisiones que entraban y salan cada mes en todos los meses del ao, eran en cada divisin veinte y cuatro mil.
Sobre la primera divisin del primer mes estaba Jasobam hijo de Zabdiel; y haba en su divisin veinte y cuatro mil.
De los hijos de Phares fu l jefe de todos los capitanes de las compaas del primer mes.
Sobre la divisin del segundo mes estaba Dodai Ahohita: y Micloth era mayor general en su divisin, en la que tambin haba veinte y cuatro mil.
El jefe de la tercera divisin para el tercer mes era Benaas, hijo de Joiada sumo sacerdote; y en su divisin haba veinte y cuatro mil.
Este Benaas era valiente entre los treinta y sobre los treinta; y en su divisin estaba Amisabad su hijo.
El cuarto jefe para el cuarto mes era Asael hermano de Joab, y despus de l Zebadas su hijo; y en su divisin haba veinte y cuatro mil.
El quinto jefe para el quinto mes era Sambuth Izrita: y en su divisin haba veinte y cuatro mil.
El sexto para el sexto mes era Hira hijo de Icces, de Tecoa; y en su divisin veinte y cuatro mil.
El sptimo para el sptimo mes era Helles Pelonita, de los hijos de Ephraim; y en su divisin viente y cuatro mil.
El octavo para el octavo mes era Sibbecai Husatita, de Zarahi; y en su divisin veinte y cuatro mil.
El noveno para el noveno mes era Abiezer Anathothita, de los Benjamitas; y en su divisin veinte y cuatro mil.
El dcimo para el dcimo mes era Maharai Nethophathita, de Zarahi; y en su divisin veinte y cuatro mil.
El undcimo para el undcimo mes era Benaas Piratonita, de los hijos de Ephraim; y en su divisin veinte y cuatro mil.
El duodcimo para el duodcimo mes era Heldai Nethophathita, de Othniel; y en su divisin veinte y cuatro mil.<CM>
Asimismo sobre las tribus de Israel: el jefe de los Rubenitas era Eliezer hijo de Zichri; de los Simeonitas, Sephatas, hijo de Maach:
De los Levitas, Hasabas hijo de Camuel; de los Aaronitas, Sadoc;
De Jud, Eli, uno de los hermanos de David; de los de Issachr, Omri hijo de Michel.
De los de Zabuln, Ismaas hijo de Abdas; de los de Nephtal, Jerimoth hijo de Azriel;
De los hijos de Ephraim, Oseas hijo de Azaza; de la media tribu de Manass, Joel hijo de Pedaa;
De la otra media tribu de Manass en Galaad, Iddo hijo de Zachras; de los de Benjamn, Jaaciel hijo de Abner;
Y de Dan, Azarael hijo de Jeroam. Estos fueron los jefes de las tribus de Israel.
Y no tom David el nmero de los que eran de veinte aos abajo, por cuanto Jehov haba dicho que l haba de multiplicar  Israel como las estrellas del cielo.
Joab hijo de Sarvia haba comenzado  contar, mas no acab, pues por esto vino la ira sobre Israel: y as el nmero no fu puesto en el registro de las crnicas del rey David.
Y Azmaveth hijo de Adiel tena cargo de los tesoros del rey; y de los tesoros de los campos, y de las ciudades, y de las aldeas y castillos, Jonathn hijo de Uzzas;
Y de los que trabajaban en la labranza de las tierras, Ezri hijo de Chlud;
Y de las vias Simi Ramathita; y del fruto de las vias para las bodegas, Zabdas Siphmita;
Y de los olivares  higuerales que haba en las campias, Baal-hanan Gederita; y de los almacenes del aceite, Joas;
De las vacas que pastaban en Sarn, Sitrai Saronita; y de las vacas que estaban en los valles, Saphat hijo de Adlai;
Y de los camellos, Obil Ismaelita; y de las asnas, Jedas Meronothita;
Y de las ovejas, Jaziz Agareno. Todos estos eran superintendentes de la hacienda del rey David.
Y Jonathn, to de David, era consejero, varn prudente y escriba; y Jehiel hijo de Hacmoni estaba con los hijos del rey.
Y tambin Achitophel era consejero del rey; y Husai Arachita amigo del rey.
Despus de Achitophel era Joiada hijo de Benaas, y Abiathar. Y Joab era el general del ejrcito del rey.<CM>
Y JUNTO David en Jerusalem  todos los principales de Israel, los prncipes de las tribus, y los jefes de las divisiones que servan al rey, los tribunos y centuriones, con los superintendentes de toda la hacienda y posesin del rey, y sus hijos, con los eunucos, los poderosos, y todos sus hombres valientes.
Y levantndose el rey David, puesto en pie dijo: Oidme, hermanos mos, y pueblo mo. Yo tena en propsito edificar una casa, para que en ella reposara el arca del pacto de Jehov, y para el estrado de los pies de nuestro Dios; y haba ya aprestado todo para edificar.
Mas Dios me dijo: T no edificars casa  mi nombre: porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre.
Empero Jehov el Dios de Israel me eligi de toda la casa de mi padre, para que perpetuamente fuese rey sobre Israel: porque  Jud escogi por caudillo, y de la casa de Jud la familia de mi padre; y de entre los hijos de mi padre agradse de m para ponerme por rey sobre todo Israel;
Y de todos mis hijos (porque Jehov me ha dado muchos hijos,) eligi  mi hijo Salomn para que se siente en el trono del reino de Jehov sobre Israel.
Y me ha dicho: Salomn tu hijo, l edificar mi casa y mis atrios: porque  ste me he escogido por hijo, y yo le ser  l por padre.
Asimismo yo confirmar su reino para siempre, si l se esforzare  poner por obra mis mandamientos y mis juicios, como aqueste da.
Ahora pues, delante de lo ojos de todo Israel, congregacin de Jehov, y en odos de nuestro Dios, guardad  inquirid todos los preceptos de Jehov vuestro Dios, para que poseis la buena tierra, y la dejis por heredad  vuestros hijos despus de vosotros perpetuamente.
Y t, Salomn, hijo mo, conoce al Dios de tu padre, y srvele con corazn perfecto, y con nimo voluntario; porque Jehov escudria los corazones de todos, y entiende toda imaginacin de los pensamientos. Si t le buscares, lo hallars; mas si lo dejares, l te desechar para siempre.
Mira, pues, ahora que Jehov te ha elegido para que edifiques casa para santuario: esfurzate, y haz la.<CM>
Y David di  Salomn su hijo la traza del prtico, y de sus casas, y de sus oficinas, y de sus salas, y de sus recmaras, y de la casa del propiciatorio.
Asimismo la traza de todas las cosas que tena en su voluntad, para los atrios de la casa de Jehov, y para todas las cmaras en derredor, para los tesoros de la casa de Dios, y para los tesoros de las cosas santificadas:
Tambin para los rdenes de los sacerdotes y de los Levitas, y para toda la obra del ministerio de la casa de Jehov, y para todos los vasos del ministerio de la casa de Jehov.
Y di oro por peso para lo de oro, para todos los vasos de cada servicio: y plata por peso para todos los vasos, para todos los vasos de cada servicio.
Oro por peso para los candeleros de oro, y para sus candilejas; por peso el oro para cada candelero y sus candilejas: y para los candeleros de plata, plata por peso para el candelero y sus candilejas, conforme al servicio de cada candelero.
Asimismo di oro por peso para las mesas de la proposicin, para cada mesa: del mismo modo plata para las mesas de plata:
Tambin oro puro para los garfios y para las palanganas, y para los incensarios, y para los tazones de oro, para cada tazn por peso; y para los tazones de plata, por peso para cada tazn:
Adems, oro puro por peso para el altar del perfume, y para el  manera de carro de los querubines de oro, que con las alas extendidas cubran el arca del pacto de Jehov.
Todas estas cosas, dijo David, se me han representado por la mano de Jehov que me hizo entender todas las obras del diseo.
Dijo ms David  Salomn su hijo: Anmate y esfurzate, y ponlo por obra; no temas, ni desmayes, porque el Dios Jehov, mi Dios, ser contigo: l no te dejar, ni te desamparar, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehov.
He aqu los rdenes de los sacerdotes y de los Levitas, para todo el ministerio de la casa de Dios, sern contigo en toda la obra: asimismo todos los voluntarios  inteligentes para cualquiera especie de industria; y los prncipes, y todo el pueblo para ejecutar todas tus rdenes.<CM>
DESPUS dijo el rey David  toda la asamblea: A solo Salomn mi hijo ha elegido Dios; l es joven y tierno, y la obra grande; porque la casa no es para hombre, sino para Jehov Dios.
Yo empero con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y metal para las de metal, y hierro para las de hierro, y madera para las de madera, y piedras oniquinas, y piedras preciosas, y piedras negras, y piedras de diversos colores, y toda suerte de piedras preciosas, y piedras de mrmol en abundancia.
A ms de esto, por cuanto tengo mi gusto en la casa de mi Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, adems de todas las cosas que he aprestado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi Dios;
A saber, tres mil talentos de oro, de oro de Ophir, y siete mil talentos de plata afinada para cubrir las paredes de las casas:
Oro pues para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda la obra de manos de los oficiales. Y quin quiere hacer hoy ofrenda  Jehov?
Entonces los prncipes de las familias, y los prncipes de las tribus de Israel, tribunos y centuriones, con los superintendentes de la hacienda del rey, ofrecieron de su voluntad;
Y dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos de oro y diez mil sueldos, y diez mil talentos de plata, y dieciocho mil talentos de metal, y cinco mil talentos de hierro.
Y todo el que se hall con piedras preciosas, dilas para el tesoro de la casa de Jehov, en mano de Jehiel Gersonita.
Y holgse el pueblo de haber contribudo de su voluntad; porque con entero corazn ofrecieron  Jehov voluntariamente.<CM>
Asimismo holgse mucho el rey David, y bendijo  Jehov delante de toda la congregacin; y dijo David: Bendito seas t, oh Jehov, Dios de Israel nuestro padre, de uno  otro siglo.
Tuya es, oh Jehov, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el honor; porque todas las cosas que estn en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehov, es el reino, y la altura sobre todos los que estn por cabeza.
Las riquezas y la gloria estn delante de ti, y t seoreas  todos: y en tu mano est la potencia y la fortaleza, y en tu mano la grandeza y fuerza de todas las cosas.
Ahora pues, Dios nuestro, nosotros te confesamos, y loamos tu glorioso nombre.
Porque quin soy yo, y quin es mi pueblo, para que pudisemos ofrecer de nuestra voluntad cosas semejantes? porque todo es tuyo, y lo recibido de tu mano te damos.
Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros das cual sombra sobre la tierra, y no dan espera.
Oh Jehov Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos aprestado para edificar casa  tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.
Yo s, Dios mo, que t escudrias los corazones, y que la rectitud te agrada: por eso yo con rectitud de mi corazn voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegra que tu pueblo, que aqu se ha hallado ahora, ha dado para ti espontneamente.
Jehov, Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazn de tu pueblo, y encamina su corazn  ti.
Asimismo da  mi hijo Salomn corazn perfecto, para que guarde tus mandamientos, y tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho el apresto.
Despus dijo David  toda al congregacin: Bendecid ahora  Jehov vuestro Dios. Entonces toda la congregacin bendijo  Jehov Dios de sus padres,  inclinndose adoraron delante de Jehov, y del rey.
Y sacrificaron vctimas  Jehov, y ofrecieron  Jehov holocaustos el da siguiente, mil becerros, mil carneros, mil corderos con sus libaciones, y muchos sacrificios por todo Israel.
Y comieron y bebieron delante de Jehov aquel da con gran gozo; y dieron la segunda vez la investidura del reino  Salomn hijo de David, y ungironlo  Jehov por prncipe, y  Sadoc por sacerdote.<CM>
Y sentse Salomn por rey en el trono de Jehov en lugar de David su padre, y fu prosperado; y obedecile todo Israel.
Y todos los prncipes y poderosos, y todos los hijos del rey David, prestaron homenaje al rey Salomn.
Y Jehov engrandeci en extremo  Salomn  los ojos de todo Israel, y dile gloria del reino, cual ningn rey la tuvo antes de l en Israel.
As rein David hijo de Isa sobre todo Israel.
Y el tiempo que rein sobre Israel fu cuarenta aos. Siete aos rein en Hebrn, y treinta y tres rein en Jerusalem.
Y muri en buena vejez, lleno de das, de riquezas, y de gloria: y rein en su lugar Salomn su hijo.
Y los hechos del rey David, primeros y postreros, estn escritos en el libro de las crnicas de Samuel vidente, y en las crnicas del profeta Nathn, y en las crnicas de Gad vidente,
Con todo lo relativo  su reinado, y su poder, y los tiempos que pasaron sobre l, y sobre Israel, y sobre todos los reinos de aquellas tierras.<CM>
Y SALOMON hijo de David fu afirmado en su reino; y Jehov su Dios fu con l, y le engrandeci sobremanera.
Y llam Salomn  todo Israel, tribunos, centuriones, y jueces, y  todos los prncipes de todo Israel, cabezas de familias.
Y fu Salomn, y con l toda esta junta, al alto que haba en Gaban; porque all estaba el tabernculo del testimonio de Dios, que Moiss siervo de Jehov haba hecho en el desierto.
Mas David haba trado el arca de Dios de Chriath-jearim al lugar que l le haba preparado; porque l le haba tendido una tienda en Jerusalem.
Asimismo el altar de bronce que haba hecho Bezaleel hijo de Uri hijo de Hur, estaba all delante del tabernculo de Jehov, al cual fu  consultar Salomn con aquella junta.
Subi pues Salomn all delante de Jehov, al altar de bronce que estaba en el tabernculo del testimonio, y ofreci sobre l mil holocaustos.
Y aquella noche apareci Dios  Salomn, y djole: Demanda lo que quisieres que yo te d.
Y Salomn dijo  Dios: T has hecho con David mi padre grande misericordia, y  m me has puesto por rey en lugar suyo.
Confrmese pues ahora, oh Jehov Dios, tu palabra dada  David mi padre; porque t me has puesto por rey sobre un pueblo en muchedumbre como el polvo de la tierra.
Dame ahora sabidura y ciencia, para salir y entrar delante de este pueblo: porque quin podr juzgar este tu pueblo tan grande?
Y dijo Dios  Salomn: Por cuanto esto fu en tu corazn, que no pediste riquezas, hacienda,  gloria, ni el alma de los que te quieren mal, ni pediste muchos das, sino que has pedido para ti sabidura y ciencia para juzgar mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey,
Sabidura y ciencia te es dada; y tambin te dar riquezas, hacienda, y gloria, cual nunca hubo en los reyes que han sido antes de ti, ni despus de ti habr tal.<CM>
Y volvi Salomn  Jerusalem del alto que estaba en Gaban, de ante el tabernculo del testimonio; y rein sobre Israel.
Y junt Salomn carros y gente de  caballo; y tuvo mil y cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem.
Y puso el rey plata y oro en Jerusalem como piedras, y cedro como cabrahigos que nacen en los campos en abundancia.
Y sacaban caballos y lienzos finos de Egipto para Salomn; pues por contrato tomaban all los mercaderes del rey caballos y lienzos.
Y suban, y sacaban de Egipto, un carro por seiscientas piezas de plata, y un caballo por ciento y cincuenta: y as se sacaban por medio de ellos para todos los reyes de los Hetheos, y para los reyes de Siria.<CM>
DETERMINO pues Salomn edificar casa al nombre de Jehov, y otra casa para su reino.
Y cont Salomn setenta mil hombres que llevasen cargas, y ochenta mil hombres que cortasen en el monte, y tres mil y seiscientos que los gobernasen.
Y envi  decir Salomn  Hiram rey de Tiro: Haz conmigo como hiciste con David mi padre, envindole cedros para que edificara para s casa en que morase.
He aqu yo tengo que edificar casa al nombre de Jehov mi Dios, para consagrrsela, para quemar perfumes aromticos delante de l, y para la colocacin continua de los panes de la proposicin, y para holocaustos  maana y tarde, y los sbados, y nuevas lunas, y festividades de Jehov nuestro Dios; lo cual ha de ser perpetuo en Israel.
Y la casa que tengo que edificar, ha de ser grande: porque el Dios nuestro es grande sobre todos los dioses.
Mas quin ser tan poderoso que le edifique casa? Los cielos y los cielos de los cielos no le pueden comprender; quin pues soy yo, que le edifique casa, sino para quemar perfumes delante de l?
Envame pues ahora un hombre hbil, que sepa trabajar en oro, y en plata, y en metal, y en hierro, en prpura, y en grana, y en crdeno, y que sepa esculpir con los maestros que estn conmigo en Jud y en Jerusalem, los cuales previno mi padre.
Envame tambin madera de cedro, de haya, de pino, del Lbano: porque yo s que tus siervos entienden de cortar madera en el Lbano; y he aqu, mis siervos irn con los tuyos,
Para que me apresten mucha madera, porque la casa que tengo de edificar ha de ser grande y portentosa.
Y he aqu para los operarios tus siervos, cortadores de la madera, he dado veinte mil coros de trigo en grano, y veinte mil coros de cebada, y veinte mil batos de vino, y veinte mil batos de aceite.<CM>
Entonces Hiram rey de Tiro respondi por letras, las que envi  Salomn: Porque Jehov am  su pueblo, te ha puesto por rey sobre ellos.
Y adems deca Hiram: Bendito sea Jehov el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que di al rey David hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa  Jehov, y casa para su reino.
Yo pues te he enviado un hombre hbil y entendido, que fu de Hiram mi padre,
Hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fu de Tiro; el cual sabe trabajar en oro, y plata, y metal, y hierro, en piedra y en madera, en prpura, y en crdeno, en lino y en carmes; asimismo para esculpir todas figuras, y sacar toda suerte de diseo que se le propusiere, y estar con tus hombres peritos, y con los de mi seor David tu padre.
Ahora pues, enviar mi seor  sus siervos el trigo y cebada, y aceite y vino, que ha dicho;
Y nosotros cortaremos en el Lbano la madera que hubieres menester, y te la traeremos en balsas por la mar hasta Joppe, y t la hars llevar hasta Jerusalem.
Y cont Salomn todos los hombres extranjeros que estaban en la tierra de Israel, despus de haberlos ya contado David su padre, y fueron hallados ciento cincuenta y tres mil seiscientos.
Y seal de ellos setenta mil para llevar cargas, y ochenta mil que cortasen en el monte, y tres mil y seiscientos por sobrestantes para hacer trabajar al pueblo.<CM>
Y COMENZO Salomn  edificar la casa en Jerusalem, en el monte Moria que haba sido mostrado  David su padre, en el lugar que David haba preparado en la era de Ornn Jebuseo.
Y comenz  edificar en el mes segundo,  dos del mes, en el cuarto ao de su reinado.
Estas son las medidas de que Salomn fund el edificio de la casa de Dios. La primera medida fu, la longitud de sesenta codos; y la anchura de veinte codos.
El prtico que estaba en la delantera de la longitud, era de veinte codos al frente del ancho de la casa, y su altura de ciento y veinte: y cubrilo por dentro de oro puro.
Y tech la casa mayor con madera de haya, la cual cubri de buen oro,  hizo resaltar sobre ella palmas y cadenas.
Cubri tambin la casa de piedras preciosas por excelencia: y el oro era oro de Parvaim.
As cubri la casa, sus vigas, sus umbrales, sus paredes, y sus puertas, con oro; y esculpi querubines por las paredes.
Hizo asimismo la casa del lugar santsimo, cuya longitud era de veinte codos segn el ancho del frente de la casa, y su anchura de veinte codos: y cubrila de buen oro que ascenda  seiscientos talentos.
Y el peso de los clavos tuvo cincuenta siclos de oro. Cubri tambin de oro las salas.<CM>
Y dentro del lugar santsimo hizo dos querubines de forma de nios, los cuales cubrieron de oro.
El largo de las alas de los querubines era de veinte codos: porque la una ala era de cinco codos: la cual llegaba hasta la pared de la casa; y la otra ala de cinco codos, la cual llegaba al ala del otro querubn.
De la misma manera la una ala del otro querubn era de cinco codos: la cual llegaba hasta la pared de la casa; y la otra ala era de cinco codos, que tocaba al ala del otro querubn.
As las alas de estos querubines estaban extendidas por veinte codos: y ellos estaban en pie con los rostros hacia la casa.
Hizo tambin el velo de crdeno, prpura, carmes y lino,  hizo resaltar en l querubines.
Delante de la casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos de longitud, con sus capiteles encima, de cinco codos.
Hizo asimismo cadenas en el oratorio, y psolas sobre los capiteles de las columnas:  hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas.
Y asent las columnas delante del templo, la una  la mano derecha, y la otra  la izquierda; y  la de la mano derecha llam Jachn, y  la de la izquierda, Boaz.<CM>
HIZO adems un altar de bronce de veinte codos de longitud, y veinte codos de anchura, y diez codos de altura.
Tambin hizo un mar de fundicin, el cual tena diez codos del un borde al otro, enteramente redondo: su altura era de cinco codos, y una lnea de treinta codos lo cea alrededor.
Y debajo de l haba figuras de bueyes que lo circundaban, diez en cada codo todo alrededor: eran dos rdenes de bueyes fundidos juntamente con el mar.
Y estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al septentrin, y tres al occidente, y tres al medioda, y tres al oriente: y el mar asentaba sobre ellos, y todas sus traseras estaban  la parte de adentro.
Y tena de grueso un palmo, y el borde era de la hechura del borde de un cliz,  flor de lis. Y haca tres mil batos.
Hizo tambin diez fuentes, y puso cinco  la derecha y cinco  la izquierda, para lavar y limpiar en ellas la obra del holocausto; mas el mar era para lavarse los sacerdotes en l.
Hizo asimismo diez candeleros de oro segn su forma, los cuales puso en el templo, cinco  la derecha, y cinco  la izquierda.
Adems hizo diez mesas y psolas en el templo, cinco  la derecha, y cinco  la izquierda: igualmente hizo cien tazones de oro.
A ms de esto hizo el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio, y las portadas del atrio, y cubri las puertas de ellas de bronce.
Y asent el mar al lado derecho hacia el oriente, enfrente del medioda.<CM>
Hizo tambin Hiram calderos, y palas, y tazones; y acab Hiram la obra que haca al rey Salomn para la casa de Dios;
Dos columnas, y los cordones, los capiteles sobre las cabezas de las dos columnas, y dos redes para cubrir las dos bolas de los capiteles que estaban encima de las columnas;
Cuatrocientas granadas en las dos redecillas, dos rdenes de granadas en cada redecilla, para que cubriesen las dos bolas de los capiteles que estaban encima de las columnas.
Hizo tambin las basas, sobre las cuales asent las fuentes;
Un mar, y doce bueyes debajo de l:
Y calderos, y palas, y garfios; y todos sus enseres hizo Hiram su padre al rey Salomn para la casa de Jehov, de metal pursimo.
Y fundilos el rey en los llanos del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucht y Seredat.
Y Salomn hizo todos estos vasos en grande abundancia, porque no pudo ser hallado el peso del metal.
As hizo Salomn todos los vasos para la casa de Dios, y el altar de oro, y las mesas sobre las cuales se ponan los panes de la proposicin;
Asimismo los candeleros y sus candilejas, de oro puro, para que las encendiesen delante del oratorio conforme  la costumbre.
Y las flores, y las lamparillas, y las despabiladeras se hicieron de oro, de oro perfecto;
Tambin los platillos, y las jofainas, y las cucharas, y los incensarios, de oro puro. Cuanto  la entrada de la casa, sus puertas interiores para el lugar santsimo, y las puertas de la casa del templo, de oro.<CM>
Y ACABADA que fu toda la obra que hizo Salomn para la casa de Jehov, meti Salomn en ella las cosas que David su padre haba dedicado; y puso la plata, y el oro, y todos los vasos, en los tesoros de la casa de Dios.
Entonces Salomn junt en Jerusalem los ancianos de Israel, y todos los prncipes de las tribus, los cabezas de las familias de los hijos de Israel, para que trajesen el arca del pacto de Jehov de la ciudad de David, que es Sin.
Y juntronse al rey todos los varones de Israel,  la solemnidad del mes sptimo.
Y vinieron todos los ancianos de Israel, y tomaron los Levitas el arca:
Y llevaron el arca, y el tabernculo del testimonio, y todos los vasos del santuario que estaban en el tabernculo: los sacerdotes y los Levitas los llevaron.
Y el rey Salomn, y toda la congregacin de Israel que se haba  l reunido delante del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por la multitud no se pudieron contar ni numerar.
Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehov en su lugar, en el oratorio de la casa, en el lugar santsimo, bajo las alas de los querubines:
Pues los querubines extendan las alas sobre el asiento del arca, y cubran los querubines por encima as el arca como sus barras.
E hicieron salir fuera las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras del arca delante del oratorio, mas no se vean desde fuera: y all estuvieron hasta hoy.
En el arca no haba sino las dos tablas que Moiss haba puesto en Horeb, con las cuales Jehov haba hecho alianza con los hijos de Israel, despus que salieron de Egipto.<CM>
Y como los sacerdotes salieron del santuario, (porque todos los sacerdotes que se hallaron haban sido santificados, y no guardaban sus veces;
Y los Levitas cantores, todos los de Asaph, los de Hemn, y los de Jeduthn, juntamente con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con cmbalos y salterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas:)
Sonaban pues las trompetas, y cantaban con la voz todos  una, para alabar y confesar  Jehov: y cuando alzaban la voz con trompetas y cmbalos  instrumentos de msica, cuando alababan  Jehov, diciendo: Porque es bueno, porque su misericordia es para siempre: la casa se llen entonces de una nube, la casa de Jehov.
Y no podan los sacerdotes estar para ministrar, por causa de la nube; porque la gloria de Jehov haba henchido la casa de Dios.<CM>
ENTONCES dijo Salomn: Jehov ha dicho que l habitara en la oscuridad.
Yo pues he edificado una casa de morada para ti, y una habitacin en que mores para siempre.
Y volviendo el rey su rostro, bendijo  toda la congregacin de Israel: y toda la congregacin de Israel estaba en pie.
Y l dijo: Bendito sea Jehov Dios de Israel, el cual con su mano ha cumplido lo que habl por su boca  David mi padre, diciendo:
Desde el da que saqu mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegido de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, ni he escogido varn que fuese prncipe sobre mi pueblo Israel.
Mas  Jerusalem he elegido para que en ella est mi nombre, y  David he elegido para que fuese sobre mi pueblo Israel.
Y David mi padre tuvo en el corazn edificar casa al nombre de Jehov Dios de Israel.
Mas Jehov dijo  David mi padre: Respecto  haber tenido en tu corazn edificar casa  mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazn.
Empero t no edificars la casa, sino tu hijo que saldr de tus lomos, l edificar casa  mi nombre.
Y Jehov ha cumplido su palabra que haba dicho, pues levantme yo en lugar de David mi padre, y heme sentado en el trono de Israel, como Jehov haba dicho, y he edificado casa al nombre de Jehov Dios de Israel.
Y en ella he puesto el arca, en la cual est el pacto de Jehov que concert con los hijos de Israel.<CM>
Psose luego Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congregacin de Israel, y extendi sus manos.
Porque Salomn haba hecho un plpito de metal, de cinco codos de largo, y de cinco codos de ancho, y de altura de tres codos, y lo haba puesto en medio del atrio: y psose sobre l,  hincse de rodillas delante de toda la congregacin de Israel, y extendiendo sus manos al cielo, dijo:
Jehov Dios de Israel, no hay Dios semejante  ti en el cielo ni en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia  tus siervos que caminan delante de ti de todo su corazn;
Que has guardado  tu siervo David mi padre lo que le dijiste: t lo dijiste de tu boca, mas con tu mano lo has cumplido, como parece este da.
Ahora pues, Jehov Dios de Israel, guarda  tu siervo David mi padre lo que le has prometido, diciendo: No faltar de ti varn delante de m, que se siente en el trono de Israel,  condicin que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como t delante de m has andado.
Ahora pues, oh Jehov Dios de Israel, verifquese tu palabra que dijiste  tu siervo David.
Mas es verdad que Dios ha de habitar con el hombre en la tierra? He aqu, los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte: cunto menos esta casa que he edificado?
Mas t mirars  la oracin de tu siervo, y  su ruego, oh Jehov Dios mo, para oir el clamor y la oracin con que tu siervo ora delante de ti.
Que tus ojos estn abiertos sobre esta casa de da y de noche, sobre el lugar del cual dijiste, Mi nombre estar all; que oigas la oracin con que tu siervo ora en este lugar.
Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oracin, que t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada: que oigas y perdones.
Si alguno pecare contra su prjimo, y l le pidiere juramento hacindole jurar, y el juramento viniere delante de tu altar en esta casa,
T oirs desde los cielos, y obrars, y juzgars  tus siervos, dando la paga al impo, tornndole su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo en darle conforme  su justicia.
Si tu pueblo Israel cayere delante de los enemigos, por haber prevaricado contra ti, y se convirtieren, y confesaren tu nombre, y rogaren delante de ti en esta casa,
T oirs desde los cielos, y perdonars el pecado de tu pueblo Israel, y los volvers  la tierra que diste  ellos y  sus padres.
Si los cielos se cerraren, que no haya lluvias por haber pecado contra ti, si oraren  ti en este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus pecados, cuando los afligieres,
T los oirs en los cielos, y perdonars el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y les ensears el buen camino para que anden en l, y dars lluvia sobre tu tierra, la cual diste por heredad  tu pueblo.
Y si hubiere hambre en la tierra,  si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncillo  aublo, langosta  pulgn;  si los cercaren sus enemigos en la tierra de su domicilio; cualquiera plaga  enfermedad que sea;
Toda oracin y todo ruego que hiciere cualquier hombre,  todo tu pueblo Israel, cualquiera que conociere su llaga y su dolor en su corazn, si extendiere sus manos  esta casa,
T oirs desde los cielos, desde el lugar de tu habitacin, y perdonars, y dars  cada uno conforme  sus caminos, habiendo conocido su corazn; (porque solo t conoces el corazn de los hijos de los hombres;)
Para que te teman y anden en tus caminos, todos los das que vivieren sobre la haz de la tierra que t diste  nuestros padres.
Y tambin al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel, que hubiere venido de lejanas tierras  causa de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido, si vinieren, y oraren en esta casa,
T oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y hars conforme  todas las cosas por las cuales hubiere clamado  ti el extranjero; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que he edificado yo.
Si tu pueblo saliere  la guerra contra sus enemigos por el camino que t los enviares, y oraren  ti hacia esta ciudad que t elegiste, hacia la casa que he edificado  tu nombre,
T oirs desde los cielos su oracin y su ruego, y amparars su derecho.
Si pecaren contra ti, (pues no hay hombre que no peque,) y te airares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos  tierra de enemigos, lejos  cerca,
Y ellos volvieren en s en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren  ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impamente hemos obrado;
Si se convirtieren  ti de todo su corazn y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia su tierra que t diste  sus padres, hacia la ciudad que tu elegiste, y hacia la casa que he edificado  tu nombre;
T oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oracin y su ruego, y amparars su causa, y perdonars  tu pueblo que pec contra ti.
Ahora pues, oh Dios mo, rugote estn abiertos tus ojos, y atentos tus odos  la oracin en este lugar.
Oh Jehov Dios, levntate ahora para habitar en tu reposo, t y el arca de tu fortaleza; sean, oh Jehov Dios, vestidos de salud tus sacerdotes, y gocen de bien tus santos.
Jehov Dios, no hagas volver el rostro de tu ungido: acurdate de las misericordias de David tu siervo.<CM>
Y COMO Salomn acab de orar, el fuego descendi de los cielos, y consumi el holocausto y las vctimas; y la gloria de Jehov hinchi la casa.
Y no podan entrar los sacerdotes en la casa de Jehov, porque la gloria de Jehov haba henchido la casa de Jehov.
Y como vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehov sobre la casa, cayeron en tierra sobre sus rostros en el pavimento, y adoraron, confesando  Jehov y diciendo: Que es bueno, que su misericordia es para siempre.
Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron vctimas delante de Jehov.
Y ofreci el rey Salomn en sacrificio veinte y dos mil bueyes, y ciento y veinte mil ovejas; y as dedicaron la casa de Dios el rey y todo el pueblo.
Y los sacerdotes asistan en su ministerio; y los Levitas con los instrumentos de msica de Jehov, los cuales haba hecho el rey David para confesar  Jehov, que su misericordia es para siempre; cuando David alababa por mano de ellos. Asimismo los sacerdotes taan trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en pie.
Tambin santific Salomn el medio del atrio que estaba delante de la casa de Jehov, por cuanto haba ofrecido all los holocaustos, y los sebos de los pacficos; porque en el altar de bronce que Salomn haba hecho, no podan caber los holocaustos, y el presente, y los sebos.
Entonces hizo Salomn fiesta siete das, y con l todo Israel, una grande congregacin, desde la entrada de Hamath hasta el arroyo de Egipto.
Al octavo da hicieron convocacin, porque haban hecho la dedicacin del altar en siete das, y haban celebrado la solemnidad por siete das.
Y  los veintitrs del mes sptimo envi al pueblo  sus estancias, alegres y gozosos de corazn por los beneficios que Jehov haba hecho  David, y  Salomn, y  su pueblo Israel.
Acab pues Salomn la casa de Jehov, y la casa del rey: y todo lo que Salomn tuvo en voluntad de hacer en la casa de Jehov y en su casa, fu prosperado.<CM>
Y apareci Jehov  Salomn de noche, y djole: Yo he odo tu oracin, y he elegido para m este lugar por casa de sacrificio.
Si yo cerrare los cielos, que no haya lluvia, y si mandare  la langosta que consuma la tierra,  si enviare pestilencia  mi pueblo;
Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oir desde los cielos, y perdonar sus pecados, y sanar su tierra.
Ahora estarn abiertos mis ojos, y atentos mis odos,  la oracin en este lugar:
Pues que ahora he elegido y santificado esta casa, para que est en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazn estarn ah para siempre.
Y t, si anduvieres delante de m, como anduvo David tu padre,  hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis derechos,
Yo confirmar el trono de tu reino, como concert con David tu padre, diciendo: No faltar varn de ti que domine en Israel.
Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mis preceptos que os he propuesto, y fuereis y sirviereis  dioses ajenos, y los adorareis,
Yo los arrancar de mi tierra que les he dado; y esta casa que he santificado  mi nombre, yo la echar de delante de m, y pondrla por proverbio y fbula en todos los pueblos.
Y esta casa que habr sido ilustre, ser espanto  todo el que pasare, y dir: Por qu ha hecho as Jehov  esta tierra y  esta casa?
Y se responder: Por cuanto dejaron  Jehov Dios de sus padres, el cual los sac de la tierra de Egipto, y han abrazado dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron: por eso l ha trado todo este mal sobre ellos.<CM>
Y ACONTECIO que al cabo de veinte aos que Salomn haba edificado la casa de Jehov y su casa,
Reedific Salomn las ciudades que Hiram le haba dado, y estableci en ellas  los hijos de Israel.
Despus vino Salomn  Amath de Soba, y la tom.
Y edific  Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de municiones que edific en Hamath.
Asimismo reedific  Beth-oron la de arriba, y  Beth-oron la de abajo, ciudades fortificadas, de muros, puertas, y barras;
Y  Baalath, y  todas las villas de municin que Salomn tena; tambin todas las ciudades de los carros y las de la gente de  caballo; y todo lo que Salomn quiso edificar en Jerusalem, y en el Lbano, y en toda la tierra de su seoro.
Y  todo el pueblo que haba quedado de los Hetheos, Amorrheos, Pherezeos, Heveos, y Jebuseos, que no eran de Israel,
Los hijos de los que haban quedado en la tierra despus de ellos,  los cuales los hijos de Israel no destruyeron del todo, hizo Salomn tributarios hasta hoy.
Y de los hijos de Israel no puso Salomn siervos en su obra; porque eran hombres de guerra, y sus prncipes y sus capitanes, y comandantes de sus carros, y su gente de  caballo.
Y tena Salomn doscientos y cincuenta principales de los gobernadores, los cuales mandaban en aquella gente.
Y pas Salomn  la hija de Faran, de la ciudad de David  la casa que l le haba edificado; porque dijo: Mi mujer no morar en la casa de David rey de Israel, porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehov, son sagradas.<CM>
Entonces ofreci Salomn holocaustos  Jehov sobre el altar de Jehov, que haba l edificado delante del prtico,
Para que ofreciesen cada cosa en su da, conforme al mandamiento de Moiss, en los sbados, en las nuevas lunas, y en las solemnidades, tres veces en el ao,  saber, en la fiesta de los panes zimos, en la fiesta de las semanas, y en la fiesta de las cabaas.
Y constituy los repartimientos de los sacerdotes en sus oficios, conforme  la ordenacin de David su padre; y los Levitas por sus rdenes, para que alabasen y ministrasen delante de los sacerdotes, casa cosa en su da; asimismo los porteros por su orden  cada puerta: porque as lo haba mandado David, varn de Dios.
Y no salieron del mandamiento del rey, cuanto  los sacerdotes y Levitas, y los tesoros, y todo negocio:
Porque toda la obra de Salomn estaba preparada desde el da en que la casa de Jehov fu fundada hasta que se acab, hasta que la casa de Jehov fu acabada del todo.
Entonces Salomn fu  Esion-geber, y  Eloth,  la costa de la mar en la tierra de Edom.
Porque Hiram le haba enviado navos por mano de sus siervos, y marineros diestros en la mar, los cuales fueron con los siervos de Salomn  Ophir, y tomaron de all cuatrocientos y cincuenta talentos de oro, y los trajeron al rey Salomn.<CM>
Y OYENDO la reina de Seba la fama de Salomn, vino  Jerusalem con un muy grande squito, con camellos cargados de aroma, y oro en abundancia, y piedras preciosas, para tentar  Salomn con preguntas difciles. Y luego que vino  Salomn, habl con l todo lo que en su corazn tena.
Pero Salomn le declar todas sus palabras: ninguna cosa qued que Salomn no le declarase.
Y viendo la reina de Seba la sabidura de Salomn, y la casa que haba edificado,
Y las viandas de su mesa, y el asiento de sus siervos, y el estado de sus criados, y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y su subida por donde suba  la casa de Jehov, no qued ms espritu en ella.
Y dijo al rey: Verdad es lo que haba odo en mi tierra de tus cosas y de tu sabidura;
Mas yo no crea las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han visto: y he aqu que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabidura me haba sido dicha; porque t sobrepujas la fama que yo haba odo.
Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos tus siervos, que estn siempre delante de ti, y oyen tu sabidura.
Jehov tu Dios sea bendito, el cual se ha agradado en ti para ponerte sobre su trono por rey de Jehov tu Dios: por cuanto tu Dios am  Israel para afirmarlo perpetuamente, por eso te ha puesto por rey sobre ellos, para que hagas juicio y justicia.
Y di al rey ciento y veinte talentos de oro, y gran copia de aromas, y piedras preciosas: nunca hubo tales aromas como los que di la reina de Seba al rey Salomn.
Tambin los siervos de Hiram y los siervos de Salomn, que haban trado el oro de Ophir, trajeron madera de Algummim, y piedras preciosas.
E hizo el rey de la madera de Algummim gradas en la casa de Jehov, y en las casas reales, y arpas y salterios para los cantores: nunca en tierra de Jud se haba visto madera semejante.
Y el rey Salomn di  la reina de Seba todo lo que ella quiso y le pidi, ms de lo que haba trado al rey. Despus se volvi y fuse  su tierra con sus siervos.<CM>
Y el peso de oro que vena  Salomn cada un ao, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
Sin lo que traan los mercaderes y negociantes; y tambin todos los reyes de Arabia y los prncipes de la tierra traan oro y plata  Salomn.
Hizo tambin el rey Salomn doscientos paveses de oro de martillo, cada uno de los cuales tena seiscientos siclos de oro labrado:
Asimismo trescientos escudos de oro batido, teniendo cada escudo trescientos siclos de oro: y psolos el rey en la casa del bosque del Lbano.
Hizo adems el rey un gran trono de marfil, y cubrilo de oro puro.
Y haba seis gradas al trono, con un estrado de oro al mismo, y brazos de la una parte y de la otra al lugar del asiento, y dos leones que estaban junto  los brazos.
Haba tambin all doce leones sobre las seis gradas de la una parte y de la otra. Jams fu hecho otro semejante en reino alguno.
Toda la vajilla del rey Salomn era de oro, y toda la vajilla de la casa del bosque del Lbano, de oro puro. En los das de Salomn la plata no era de estima.
Porque la flota del rey iba  Tharsis con los siervos de Hiram, y cada tres aos solan venir las naves de Tharsis, y traan oro, plata, marfil, simios, y pavos.
Y excedi el rey Salomn  todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabidura.
Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomn, por oir su sabidura, que Dios haba puesto en su corazn:
Y de stos, cada uno traa su presente, vasos de plata, vasos de oro, vestidos, armas, aromas, caballos y acmilas, todos los aos.
Tuvo tambin Salomn cuatro mil caballerizas para los caballos y carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalem.
Y tuvo seoro sobre todos los reyes desde el ro hasta la tierra de los Filisteos, y hasta el trmino de Egipto.
Y puso el rey plata en Jerusalem como piedras, y cedros como los cabrahigos que nacen por las campias en abundancia.
Sacaban tambin caballos para Salomn, de Egipto y de todas las provincias.
Lo dems de los hechos de Salomn, primeros y postreros, no est todo escrito en los libros de Nathn profeta, y en la profeca de Ahas Silonita, y en las profecas del vidente Iddo contra Jeroboam hijo de Nabat?
Y rein Salomn en Jerusalem sobre todo Israel cuarenta aos.
Y durmi Salomn con sus padres, y sepultronlo en la ciudad de David su padre: y rein en su lugar Roboam su hijo.<CM>
Y ROBOAM fu  Sichm porque en Sichm se haba juntado todo Israel para hacerlo rey.
Y como lo oy Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, donde haba hudo  causa del rey Salomn, volvi de Egipto.
Y enviaron y llamronle. Vino pues Jeroboam, y todo Israel, y hablaron  Roboam, diciendo:
Tu padre agrav nuestro yugo: afloja t, pues, ahora algo de la dura servidumbre, y del grave yugo con que tu padre nos apremi, y te serviremos.
Y l les dijo: Volved  m de aqu  tres das. Y el pueblo se fu.
Entonces el rey Roboam tom consejo con los viejos, que haban estado delante de Salomn su padre cuando viva, y djoles: Cmo aconsejis vosotros que responda  este pueblo?
Y ellos le hablaron, diciendo: Si te condujeres humanamente con este pueblo, y los agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirn perpetuamente.
Mas l, dejando el consejo que le dieron los viejos, tom consejo con los mancebos que se haban criado con l, y que delante de l asistan;
Y djoles: Qu aconsejis vosotros que respondamos  este pueblo, que me ha hablado, diciendo: Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros?
Entonces los mancebos que se haban criado con l, le hablaron, diciendo: As dirs al pueblo que te ha hablado diciendo, Tu padre agrav nuestro yugo, mas t descrganos: as les dirs: Lo ms menudo mo es ms grueso que los lomos de mi padre.
As que, mi padre os carg de grave yugo, y yo aadir  vuestro yugo: mi padre os castig con azotes, y yo con escorpiones.<CM>
Vino pues Jeroboam con todo el pueblo  Roboam al tercer da: segn el rey les haba mandado deciendo: Volved  m de aqu  tres das.
Y respondiles el rey speramente; pues dej el rey Roboam el consejo de los viejos,
Y hablles conforme al consejo de los mancebos, diciendo: Mi padre agrav vuestro yugo, y yo aadir  vuestro yugo: mi padre os castig con azotes, y yo con escorpiones.
Y no escuch el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para cumplir Jehov su palabra que haba hablado, por Ahas Silonita,  Jeroboam hijo de Nabat.
Y viendo todo Israel que el rey no les haba odo, respondi el pueblo al rey, diciendo: Qu parte tenemos nosotros con David, ni herencia en el hijo de Isa? Israel, cada uno  sus estancias! David, mira ahora por tu casa! As se fu todo Israel  sus estancias.
Mas rein Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud.
Envi luego el rey Roboam  Adoram, que tena cargo de los tributos; pero le apedrearon los hijos de Israel, y muri. Entonces se esforz el rey Roboam, y subiendo en un carro huy  Jerusalem.
As se apart Israel de la casa de David hasta hoy.<CM>
Y COMO vino Roboam  Jerusalem, junt la casa de Jud y de Benjamn, ciento y ochenta mil hombres escogidos de guerra, para pelear contra Israel y volver el reino  Roboam.
Mas fu palabra de Jehov  Semeas varn de Dios, diciendo:
Habla  Roboam hijo de Salomn, rey de Jud, y  todos los Israelitas en Jud y Benjamn, dicindoles:
As ha dicho Jehov: No subis ni peleis contra vuestros hermanos; vulvase casa uno  su casa, porque yo he hecho este negocio. Y ellos oyeron la palabra de Jehov, y tornronse, y no fueron contra Jeroboam.
Y habit Roboam en Jerusalem, y edific ciudades para fortificar  Jud.
Y edific  Beth-lehem, y  Etham, y  Tecoa,
Y  Beth-sur, y  Soch, y  Adullam,
Y  Gath, y  Maresa, y  Ziph,
Y  Adoraim, y  Lachs, y  Acech,
Y  Sora, y  Ajaln, y  Hebrn, que eran en Jud y en Benjamn, ciudades fuertes.
Fortific tambin las fortalezas, y puso en ellas capitanes, y vituallas, y vino, y aceite;
Y en todas las ciudades, escudos y lanzas. Fortificlas pues en gran manera, y Jud y Benjamn le estaban sujetos.<CM>
Y los sacerdotes y Levitas que estaban en todo Israel, se juntaron  l de todos sus trminos.
Porque los Levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y se venan  Jud y  Jerusalem: pues Jeroboam y sus hijos los echaban del ministerio de Jehov.
Y l se hizo sacerdotes para los altos, y para los demonios, y para los becerros que l haba hecho.
Tras aqullos acudieron tambin de todas las tribus de Israel los que haban puesto su corazn en buscar  Jehov Dios de Israel; y vinironse  Jerusalem para sacrificar  Jehov, el Dios de sus padres.
As fortificaron el reino de Jud, y confirmaron  Roboam hijo de Salomn, por tres aos; porque tres aos anduvieron en el camino de David y de Salomn.
Y tomse Roboam por mujer  Mahalath, hija de Jerimoth hijo de David, y  Abihail, hija de Eliab hijo de Esa.
La cual le pari hijos:  Jeus, y  Samaria, y  Zaham.
Despus de ella tom  Maach hija de Absalom, la cual le pari  Abas,  Athai, Ziza, y Selomith.
Mas Roboam am  Maach hija de Absalom sobre todas sus mujeres y concubinas; porque tom diez y ocho mujeres y sesenta concubinas, y engendr veintiocho hijos y sesenta hijas.
Y puso Roboam  Abas hijo de Maach por cabeza y prncipe de sus hermanos, porque quera hacerle rey.
E hzole instruir, y esparci todos sus hijos por todas las tierras de Jud y de Benjamn, y por todas las ciudades fuertes, y diles vituallas en abundancia, y pidi muchas mujeres.<CM>
Y COMO Roboam hubo confirmado el reino, dej la ley de Jehov, y con l todo Israel.
Y en el quinto ao del rey Roboam subi Sisac rey de Egipto contra Jerusalem, (por cuanto se haban rebelado contra Jehov,)
Con mil y doscientos carros, y con sesenta mil hombres de  caballo: mas el pueblo que vena con l de Egipto, no tena nmero;  saber, de Libios, Sukienos, y Etiopes.
Y tom las ciudades fuertes de Jud, y lleg hasta Jerusalem.
Entonces vino Semeas profeta  Roboam y  los prncipes de Jud, que estaban reunidos en Jerusalem por causa de Sisac, y djoles: As ha dicho Jehov: Vosotros me habis dejado, y yo tambin os he dejado en manos de Sisac.
Y los prncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehov.
Y como vi Jehov que se haban humillado, fu palabra de Jehov  Semeas, diciendo: Hanse humillado; no los destruir; antes los salvare en breve, y no se derramar mi ira contra Jerusalem por mano de Sisac.
Empero sern sus siervos; para que sepan qu es servirme  m, y servir  los reinos de las naciones.
Subi pues Sisac rey de Egipto  Jerusalem, y tom los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa del rey; todo lo llev: y tom los paveses de oro que Salomn haba hecho.
Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam paveses de metal, y entreglos en manos de los jefes de la guardia, los cuales custodiaban la entrada de la casa del rey.
Y cuando el rey iba  la casa de Jehov, venan los de la guardia, y traanlos, y despus los volvan  la cmara de la guardia.
Y como l se humill, la ira de Jehov se apart de l, para no destruirlo del todo: y tambin en Jud las cosas fueron bien.<CM>
Fortificado pues Roboam, rein en Jerusalem: y era Roboam de cuarenta y un aos cuando comenz  reinar, y diecisiete aos rein en Jerusalem, ciudad que escogi Jehov de todas las tribus de Israel, para poner en ella su nombre. Y el nombre de su madre fu Naama Ammonita.
E hizo lo malo, porque no apercibi su corazn para buscar  Jehov.
Y las cosas de Roboam, primeras y postreras, no estn escritas en los libros de Semeas profeta y de Iddo vidente, en la cuenta de los linajes? Y entre Roboam y Jeroboam hubo perpetua guerra.
Y durmi Roboam con sus padres, y fu sepultado en la ciudad de David: y rein en su lugar Abas su hijo.<CM>
A LOS dieciocho aos del rey Jeroboam, rein Abas sobre Jud.
Y rein tres aos en Jerusalem. El nombre de su madre fu Micha hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra entre Abas y Jeroboam.
Entonces orden Abas batalla con un ejrcito de cuatrocientos mil hombres de guerra valerosos y escogidos: y Jeroboam orden batalla contra l con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valerosos.
Y levantse Abas sobre el monte de Semaraim, que es en los montes de Ephraim, y dijo: Oidme, Jeroboam y todo Israel.
No sabis vosotros, que Jehov Dios de Israel di el reino  David sobre Israel para siempre,  l y  sus hijos en alianza de sal?
Pero Jeroboam hijo de Nabat, siervo de Salomn hijo de David, se levant y rebel contra su seor.
Y se allegaron  el hombres vanos, hijos de iniquidad, y pudieron ms que Roboam hijo de Salomn, porque Roboam era mozo y tierno de corazn, y no se defendi de ellos.
Y ahora vosotros tratis de fortificaros contra el reino de Jehov en mano de los hijos de David, porque sois muchos, y tenis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.
No echasteis vosotros  los sacerdotes de Jehov,  los hijos de Aarn, y  los Levitas, y os habis hecho sacerdotes  la manera de los pueblos de otras tierras, para que cualquiera venga  consagrarse con un becerro y siete carneros, y as sea sacerdote de los que no son dioses?
Mas en cuanto  nosotros, Jehov es nuestro Dios, y no le hemos dejado: y los sacerdotes que ministran  Jehov son los hijos de Aarn, y los Levitas en la obra;
Los cuales queman  Jehov los holocaustos cada maana y cada tarde, y los perfumes aromticos; y ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelero de oro con sus candilejas para que ardan cada tarde: porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehov nuestro Dios; mas vosotros le habis dejado.
Y he aqu Dios est con nosotros por cabeza, y sus sacerdotes con las trompetas del jbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleis contra Jehov el Dios de vuestros padres, porque no os suceder bien.<CM>
Pero Jeroboam hizo girar una emboscada para venir  ellos por la espalda: y estando as delante de ellos, la emboscada estaba  espaldas de Jud.
Y como mir Jud, he aqu que tena batalla delante y  las espaldas; por lo que clamaron  Jehov, y los sacerdotes tocaron las trompetas.
Entonces los de Jud alzaron grita; y as que ellos alzaron grita, Dios desbarat  Jeroboam y  todo Israel delante de Abas y de Jud:
Y huyeron los hijos de Israel delante de Jud, y Dios los entreg en sus manos.
Y Abas y su gente hacan en ellos gran mortandad; y cayeron heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos.
As fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo: mas los hijos de Jud se fortificaron, porque se apoyaban en Jehov el Dios de sus padres.
Y sigui Abas  Jeroboam, y tomle algunas ciudades,  Beth-el con sus aldeas,  Jesana con sus aldeas, y  Ephraim con sus aldeas.
Y nunca ms tuvo Jeroboam podero en los das de Abas:  hirile Jehov, y muri.
Empero se fortific Abas; y tom catorce mujeres, y engendr veintids hijos, y diecisis hijas.
Lo dems de los hechos de Abas, sus caminos y sus negocios, est escrito en la historia de Iddo profeta.<CM>
Y DURMIO Abas con sus padres, y fu sepultado en la ciudad de David. Y rein en su lugar su hijo Asa, en cuyos das tuvo sosiego el pas por diez aos.
E hizo Asa lo bueno y lo recto en los ojos de Jehov su Dios.
Porque quit los altares del culto ajeno, y los altos; quebr las imgenes, y tal los bosques;
Y mand  Jud que buscasen  Jehov el Dios de sus padres, y pusiesen por obra la ley y sus mandamientos.
Quit asimismo de todas las ciudades de Jud los altos y las imgenes, y estuvo el reino quieto delante de l.
Y edific ciudades fuertes en Jud, por cuanto haba paz en la tierra, y no haba guerra contra l en aquellos tiempos; porque Jehov le haba dado reposo.
Dijo por tanto  Jud: Edifiquemos estas ciudades, y cerqumoslas de muros con torres, puertas, y barras, ya que la tierra es nuestra: porque hemos buscado  Jehov nuestro Dios, hmosle buscado, y l nos ha dado reposo de todas partes. Edificaron pues, y fueron prosperados.
Tuvo tambin Asa ejrcito que traa escudos y lanzas: de Jud trescientos mil, y de Benjamn doscientos y ochenta mil que traan escudos y flechaban arcos; todos hombres diestros.<CM>
Y sali contra ellos Zera Etiope con un ejrcito de mil millares, y trescientos carros; y vino hasta Maresa.
Entonces sali Asa contra l, y ordenaron la batalla en el valle de Sephata junto  Maresa.
Y clam Asa  Jehov su Dios, y dijo: Jehov, no tienes t ms con el grande que con el que ninguna fuerza tiene, para dar ayuda. Aydanos, oh Jehov Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejrcito. Oh Jehov, t eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre.
Y Jehov deshizo los Etiopes delante de Asa y delante de Jud; y huyeron los Etiopes.
Y Asa, y el pueblo que con l estaba, lo sigui hasta Gerar: y cayeron los Etiopes hasta no quedar en ellos aliento; porque fueron deshechos delante de Jehov y de su ejrcito. Y les tomaron muy grande despojo.
Batieron tambin todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jehov fu sobre ellos: y saquearon todas las ciudades, porque haba en ellas gran despojo.
Asimismo dieron sobre las cabaas de los ganados, y trajeron muchas ovejas y camellos, y volvironse  Jerusalem.<CM>
Y FU el espritu de Dios sobre Azaras hijo de Obed;
Y sali al encuentro  Asa, y djole: Oidme, Asa, y todo Jud y Benjamn: Jehov es con vosotros, si vosotros fueres con l: y si le buscareis, ser hallado de vosotros; mas si le dejareis, l tambin os dejar.
Muchos das ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote, y sin enseador y sin ley:
Mas cuando en su tribulacin se convirtieron  Jehov Dios de Israel, y le buscaron, l fu hallado de ellos.
En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba, ni para el que sala, sino muchas aflicciones sobre todos los habitadores de las tierras.
Y la una gente destrua  la otra, y una ciudad  otra ciudad: porque Dios los conturb con todas calamidades.
Esforzaos empero vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; que salario hay para vuestra obra.<CM>
Y como oy Asa las palabras y profeca de Obed profeta, fu confortado, y quit las abominaciones de toda la tierra de Jud y de Benjamn, y de las ciudades que l haba tomado en el monte de Ephraim; y repar el altar de Jehov que estaba delante del prtico de Jehov.
Despus hizo juntar  todo Jud y Benjamn, y con ellos los extranjeros de Ephraim, y de Manass, y de Simen: porque muchos de Israel se haban pasado  l, viendo que Jehov su Dios era con l.
Juntronse pues en Jerusalem en el mes tercero del ao dcimoquinto del reinado de Asa.
Y en aquel mismo da sacrificaron  Jehov, de los despojos que haban trado, setecientos bueyes y siete mil ovejas.
Y entraron en concierto de que buscaran  Jehov el Dios de sus padres, de todo su corazn y de toda su alma;
Y que cualquiera que no buscase  Jehov el Dios de Israel, muriese, grande  pequeo, hombre  mujer.
Y juraron  Jehov con gran voz y jbilo,  son de trompetas y de bocinas:
Del cual juramento todos los de Jud se alegraron; porque de todo su corazn lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban: y fu hallado de ellos; y diles Jehov reposo de todas partes.
Y aun  Maach madre del rey Asa, l mismo la depuso de su dignidad, porque haba hecho un dolo en el bosque: y Asa deshizo su dolo, y lo desmenuz, y quem en el torrente de Cedrn.
Mas con todo eso los altos no eran quitados de Israel, aunque el corazn de Asa fu perfecto mientras vivi.
Y meti en la casa de Dios lo que su padre haba dedicado, y lo que l haba consagrado, plata y oro y vasos.
Y no hubo guerra hasta los treinta y cinco aos del reinado de Asa.<CM>
EN el ao treinta y seis del reinado de Asa, subi Baasa rey de Israel contra Jud, y edific  Rama, para no dejar salir ni entrar  ninguno al rey Asa, rey de Jud.
Entonces sac Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehov y de la casa real, y envi  Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo:
Haya alianza entre m y ti, como la hubo entre mi padre y tu padre; he aqu yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baasa rey de Israel,  fin de que se retire de m.
Y consinti Ben-adad con el rey Asa, y envi los capitanes de sus ejrcitos  la ciudades de Israel: y batieron  Ion, Dan, y Abel-maim, y las ciudades fuertes de Nephtal.
Y oyendo esto Baasa, ces de edificar  Rama, y dej su obra.
Entonces el rey Asa tom  todo Jud, y llevronse de Rama la piedra y madera con que Baasa edificaba, y con ella edific  Gibaa y Mizpa.<CM>
En aquel tiempo vino Hanani vidente  Asa rey de Jud, y djole: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehov tu Dios, por eso el ejrcito del rey de Siria ha escapado de tus manos.
Los Etiopes y los Libios, no eran un ejrcito numerossimo, con carros y muy mucha gente de  caballo? con todo, porque te apoyaste en Jehov, l los entreg en tus manos.
Porque los ojos de Jehov contemplan toda la tierra, para corroborar  los que tienen corazn perfecto para con l. Locamente has hecho en esto; porque de aqu adelante habr guerra contra ti.
Y enojado Asa contra el vidente, echlo en la casa de la crcel, porque fu en extremo conmovido  causa de esto. Y oprimi Asa en aquel tiempo algunos del pueblo.
Mas he aqu, los hechos de Asa, primeros y postreros, estn escritos en el libro de los reyes de Jud y de Israel.
Y el ao treinta y nueve de su reinado enferm Asa de los pies para arriba, y en su enfermedad no busc  Jehov, sino  los mdicos.
Y durmi Asa con sus padres, y muri en el ao cuarenta y uno de su reinado.
Y sepultronlo en sus sepulcros que l haba hecho para s en la ciudad de David;<CM>
Y REINO en su lugar Josaphat su hijo, el cual prevaleci contra Israel.
Y puso ejrcito en todas las ciudades fuertes de Jud, y coloc gente de guarnicin, en tierra de Jud, y asimismo en las ciudades de Ephraim que su padre Asa haba tomado.
Y fu Jehov con Josaphat, porque anduvo en los primeros caminos de David su padre, y no busc  los Baales;
Sino que busc al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no segn las obras de Israel.
Jehov por tanto confirm el reino en su mano, y todo Jud di  Josaphat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.
Y animse su corazn en los caminos de Jehov, y quit los altos y los bosques de Jud.
Al tercer ao de su reinado envi sus prncipes Ben-hail, Obdas, Zachras, Nathaniel y Michas, para que enseasen en las ciudades de Jud;
Y con ellos  los Levitas, Semeas, Nethanas, Zebadas, y Asael, y Semiramoth, y Jonathn, y Adonas, y Tobas, y Tobadonas, Levitas; y con ellos  Elisama y  Joram, sacerdotes.
Y ensearon en Jud, teniendo consigo el libro de la ley de Jehov, y rodearon por todas las ciudades de Jud enseando al pueblo.<CM>
Y cay el pavor de Jehov sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Jud; que no osaron hacer guerra contra Josaphat.
Y traan de los Filisteos presentes  Josaphat, y tributos de plata. Los Arabes tambin le trajeron ganados, siete mil y setecientos carneros y siete mil y setecientos machos de cabro.
Iba pues Josaphat creciendo altamente: y edific en Jud fortalezas y ciudades de depsitos.
Tuvo adems muchas obras en las ciudades de Jud, y hombres de guerra muy valientes en Jerusalem.
Y este es el nmero de ellos segn las casas de sus padres: en Jud, jefes de los millares: el general Adna, y con l trescientos mil hombres muy esforzados;
Despus de l, el jefe Johann, y con l doscientos y ochenta mil;
Tras ste, Amasas hijo de Zichri, el cual se haba ofrecido voluntariamente  Jehov, y con l doscientos mil hombres valientes;
De Benjamn, Eliada, hombre muy valeroso, y con l doscientos mil armados de arco y escudo;
Tras ste, Jozabad, y con l ciento y ochenta mil apercibidos para la guerra.
Estos eran siervos del rey, sin los que haba el rey puesto en las ciudades de guarnicin por toda Judea.<CM>
TENIA pues Josaphat riquezas y gloria en abundancia, y trab parentesco con Achb.
Y despus de algunos aos descendi  Achb  Samaria; por lo que mat Achb muchas ovejas y bueyes para l, y para la gente que con l vena: y persuadile que fuese con l  Ramoth de Galaad.
Y dijo Achb rey de Israel  Josaphat rey de Jud: Quieres venir conmigo  Ramoth de Galaad? Y l respondi: Como yo, as tambin t; y como tu pueblo, as tambin mi pueblo: iremos contigo  la guerra.<CM>
Adems dijo Josaphat al rey de Israel: Rugote que consultes hoy la palabra de Jehov.
Entonces el rey de Israel junt cuatrocientos profetas, y djoles: Iremos  la guerra contra Ramoth de Galaad,  estarme yo quieto? Y ellos dijeron: Sube, que Dios los entregar en mano del rey.
Mas Josaphat dijo: Hay an aqu algn profeta de Jehov, para que por l preguntemos?
Y el rey de Israel respondi  Josaphat: Aun hay aqu un hombre por el cual podemos preguntar  Jehov: mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Este es Michas, hijo de Imla. Y respondi Josaphat: No hable as el rey.
Entonces el rey de Israel llam un eunuco, y djole: Haz venir luego  Michas hijo de Imla.
Y el rey de Israel y Josaphat rey de Jud, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos de sus ropas; y estaban sentados en la era  la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos.
Y Sedechas hijo de Chnaana se haba hecho cuernos de hierro, y deca: As ha dicho Jehov: Con estos acornears  los Siros hasta destruirlos del todo.
De esta manera profetizaban tambin todos los profetas, diciendo: Sube  Ramoth de Galaad, y s prosperado; porque Jehov la entregar en mano del rey.
Y el mensajero que haba ido  llamar  Michas, le habl, diciendo: He aqu las palabras de los profetas  una boca anuncian al rey bienes; yo pues te ruego que tu palabra sea como la de uno de ellos, que hables bien.
Y dijo Michas: Vive Jehov, que lo que mi Dios me dijere, eso hablar. Y vino al rey.
Y el rey le dijo: Michas, iremos  pelear contra Ramoth de Galaad,  estarme yo quieto? Y l respondi: Subid, que seris prosperados, que sern entregados en vuestras manos.
Y el rey le dijo: Hasta cuntas veces te conjurar por el nombre de Jehov que no me hables sino la verdad?
Entonces l dijo: He visto  todo Israel derramado por los montes como ovejas sin pastor: y dijo Jehov: Estos no tienen seor; vulvase cada uno en paz en su casa.
Y el rey de Israel dijo  Josaphat: No te haba yo dicho que no me profetizara bien, sino mal?
Entonces l dijo: Oid pues palabra de Jehov: Yo he visto  Jehov sentado en su trono, y todo el ejrcito de los cielos estaba  su mano derecha y  su izquierda.
Y Jehov dijo: Quin inducir  Achb rey de Israel, para que suba y caiga en Ramoth de Galaad? Y uno deca as, y otro deca de otra manera.
Mas sali un espritu, que se puso delante de Jehov, y dijo: Yo le inducir. Y Jehov le dijo: De qu modo?
Y l dijo: Saldr y ser espritu de mentira en la boca de todos los profetas. Y Jehov dijo: Incita, y tambin prevalece: sal, y hazlo as.
Y he aqu ahora ha puesto Jehov espritu de mentira en la boca de estos tus profetas; mas Jehov ha decretado el mal acerca de ti.
Entonces Sedechas hijo de Chnaana se lleg  l,  hiri  Michas en la mejilla, y dijo: Por qu camino se apart de m el espritu de Jehov para hablarte  ti?
Y Michas respondi: He aqu t lo vers aquel da, cuando te entrars de cmara en cmara para esconderte.
Entonces el rey de Israel dijo: Tomad  Michas, y volvedlo  Amn gobernador de la ciudad, y  Joas hijo del rey.
Y diris: El rey ha dicho as: Poned  ste en la crcel, y sustentadle con pan de afliccin y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz.
Y Michas dijo: Si t volvieres en paz, Jehov no ha hablado por m. Dijo adems: Oid lo, pueblos todos.<CM>
Subi pues el rey de Israel, y Josaphat rey de Jud,  Ramoth de Galaad.
Y dijo el rey de Israel  Josaphat: Yo me disfrazar para entrar en la batalla: mas t vstete tus vestidos. Y disfrazse el rey de Israel, y entr en la batalla.
Haba el rey de Siria mandado  los capitanes de los carros que tena consigo, diciendo: No peleis con chico ni con grande, sino slo con el rey de Israel.
Y como los capitanes de los carros vieron  Josaphat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y cercronlo para pelear; mas Josaphat clam, y ayudlo Jehov, y apartlos Dios de l:
Pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistieron de acosarle.
Mas disparando uno el arco  la ventura, hiri al rey de Israel entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al carretero: Vuelve tu mano, y scame del campo, porque estoy mal herido.
Y arreci la batalla aquel da, por lo que estuvo el rey de Israel en pie en el carro enfrente de los Siros hasta la tarde; mas muri  puestas del sol.<CM>
Y JOSAPHAT rey de Jud se volvi en paz  su casa en Jerusalem.
Y salile al encuentro Jeh el vidente, hijo de Hanani, y dijo al rey Josaphat: Al impo das ayuda, y amas  los que aborrecen  Jehov? Pues la ira de la presencia de Jehov ser sobre ti por ello.
Empero se han hallado en ti buenas cosas, porque cortaste de la tierra los bosques, y has apercibido tu corazn  buscar  Dios.
Habit pues Josaphat en Jerusalem; mas daba vuelta y sala al pueblo, desde Beer-seba hasta el monte de Ephraim, y reducalos  Jehov el Dios de sus padres.<CM>
Y puso en la tierra jueces en todas las ciudades fuertes de Jud, por todos los lugares.
Y dijo  los jueces: Mirad lo que hacis: porque no juzguis en lugar de hombre, sino en lugar de Jehov, el cual est con vosotros en el negocio del juicio.
Sea pues con vosotros el temor de Jehov; guardad y haced: porque en Jehov nuestro Dios no hay iniquidad, ni acepcin de personas, ni recibir cohecho.
Y puso tambin Josaphat en Jerusalem algunos de los Levitas y sacerdotes, y de los padres de familias de Israel, para el juicio de Jehov y para las causas. Y volvironse  Jerusalem.
Y mandles, diciendo: Procederis asimismo con temor de Jehov, con verdad, y con corazn ntegro.
En cualquier causa que viniere  vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades, entre sangre y sangre, entre ley y precepto, estatutos y derechos, habis de amonestarles que no pequen contra Jehov, porque no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Obrando as no pecaris.
Y he aqu Amaras sacerdote ser el que os presida en todo negocio de Jehov; y Zebadas hijo de Ismael, prncipe de la casa de Jud, en todos los negocios del rey; tambin los Levitas sern oficiales en presencia de vosotros. Esforzaos pues, y obrad; que Jehov ser con el bueno.<CM>
PASADAS estas cosas, aconteci que los hijos de Moab y de Ammn, y con ellos otros de los Ammonitas, vinieron contra Josaphat  la guerra.
Y acudieron, y dieron aviso  Josaphat, diciendo: Contra ti viene una grande multitud de la otra parte de la mar, y de la Siria; y he aqu ellos estn en Hasasn-tamar, que es Engedi.
Entonces l tuvo temor; y puso Josaphat su rostro para consultar  Jehov,  hizo pregonar ayuno  todo Jud.
Y juntronse los de Jud para pedir socorro  Jehov: y tambin de todas las ciudades de Jud vinieron  pedir  Jehov.
Psose entonces Josaphat en pie en la reunin de Jud y de Jerusalem, en la casa de Jehov, delante del atrio nuevo;
Y dijo: Jehov Dios de nuestros padres, no eres t Dios en los cielos, y te enseoreas en todos los reinos de las Gentes? no est en tu mano tal fuerza y potencia, que no hay quien te resista?
Dios nuestro, no echaste t los moradores de aquesta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste  la simiente de Abraham tu amigo para siempre?
Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario  tu nombre, diciendo:
Si mal viniere sobre nosotros,  espada de castigo,  pestilencia,  hambre, presentarnos hemos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre est en esta casa,) y de nuestras tribulaciones clamaremos  ti, y t nos oirs y salvars.
Ahora pues, he aqu los hijos de Ammn y de Moab, y los del monte de Seir,  la tierra de los cuales ni quisiste que pasase Israel cuando venan de la tierra de Egipto, sino que se apartasen de ellos, y no los destruyesen;
He aqu ellos nos dan el pago, viniendo  echarnos de tu heredad, que t nos diste  poseer.
Oh Dios nuestro! no los juzgars t? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos lo que hemos de hacer, mas  ti volvemos nuestros ojos.
Y todo Jud estaba en pie delante de Jehov, con sus nios, y sus mujeres, y sus hijos.<CM>
Y estaba all Jahaziel hijo de Zachras, hijo de Benaas, hijo de Jeiel, hijo de Mathanas, Levita de los hijos de Asaph, sobre el cual vino el espritu de Jehov en medio de la reunin;
Y dijo: Oid, Jud todo, y vosotros moradores de Jerusalem, y t, rey Josaphat. Jehov os dice as: No temis ni os amedrentis delante de esta tan grande multitud; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
Maana descenderis contra ellos: he aqu que ellos subirn por la cuesta de Sis, y los hallaris junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.
No habr para qu vosotros peleis en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salud de Jehov con vosotros. Oh Jud y Jerusalem, no temis ni desmayis; salid maana contra ellos, que Jehov ser con vosotros.
Entonces Josaphat se inclin rostro por tierra, y asimismo todo Jud y los moradores de Jerusalem se postraron delante de Jehov, y adoraron  Jehov.
Y levantronse los Levitas de los hijos de Coath y de los hijos de Cor, para alabar  Jehov el Dios de Israel  grande y alta voz.<CM>
Y como se levantaron por la maana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salan, Josaphat estando en pie, dijo: Oidme, Jud y moradores de Jerusalem. Creed  Jehov vuestro Dios, y seris seguros; creed  sus profetas, y seris prosperados.
Y habido consejo con el pueblo, puso  algunos que cantasen  Jehov, y alabasen en la hermosura de la santidad, mientras que sala la gente armada, y dijesen: Glorificad  Jehov, porque su misericordia es para siempre.
Y como comenzaron con clamor y con alabanza, puso Jehov contra los hijos de Ammn, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venan contra Jud, y matronse los unos  los otros:
Pues los hijos de Ammn y Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y como hubieron acabado  los del monte de Seir, cada cual ayud  la destruccin de su compaero.
Y luego que vino Jud  la atalaya del desierto, miraron hacia la multitud; mas he aqu yacan ellos en tierra muertos, que ninguno haba escapado.
Viniendo entonces Josaphat y su pueblo  despojarlos, hallaron en ellos muchas riquezas entre los cadveres, as vestidos como preciosos enseres, los cuales tomaron para s, tantos, que no los podan llevar: tres das dur el despojo, porque era mucho.
Y al cuarto da se juntaron en el valle de Beracah; porque all bendijeron  Jehov, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beracah, hasta hoy.
Y todo Jud y los de Jerusalem, y Josaphat  la cabeza de ellos, volvieron para tornarse  Jerusalem con gozo, porque Jehov les haba dado gozo de sus enemigos.
Y vinieron  Jerusalem con salterios, arpas, y bocinas,  la casa de Jehov.
Y fu el pavor de Dios sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron que Jehov haba peleado contra los enemigos de Israel.
Y el reino de Josaphat tuvo reposo; porque su Dios le di reposo de todas partes.<CM>
As rein Josaphat sobre Jud: de treinta y cinco aos era cuando comenz  reinar, y rein veinte y cinco aos en Jerusalem. El nombre de su madre fu Azuba, hija de Silhi.
Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de l, haciendo lo recto en los ojos de Jehov.
Con todo eso los altos no eran quitados; que el pueblo aun no haba enderezado su corazn al Dios de sus padres.
Lo dems de los hechos de Josaphat, primeros y postreros, he aqu estn escritos en las palabras de Jeh hijo de Hanani, del cual es hecha mencin en el libro de los reyes de Israel.
Pasadas estas cosas, Josaphat rey de Jud trab amistad con Ochzas rey de Israel, el cual fu dado  la impiedad:
E hizo con l compaa para aparejar navos que fuesen  Tharsis; y construyeron los navos en Esion-geber.
Entonces Eliezer hijo de Dodava de Mareosah, profetiz contra Josaphat, diciendo: Por cuanto has hecho compaa con Ochzas, Jehov destruir tus obras. Y los navos se rompieron, y no pudieron ir  Tharsis.<CM>
Y DURMIO Josaphat con sus padres, y sepultronlo con sus padres en la ciudad de David. Y rein en su lugar Joram su hijo.
Este tuvo hermanos, hijos de Josaphat,  Azaras, Jehiel, Zachras, Azaras, Michel, y Sephatas. Todos estos fueron hijos de Josaphat rey de Israel.
Y su padre les haba dado muchos dones de oro y de plata, y cosas preciosas, y ciudades fuertes en Jud; mas haba dado el reino  Joram, porque l era el primognito.
Fu pues elevado Joram al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mat  cuchillo  todos sus hermanos, y asimismo algunos de los prncipes de Israel.
Cuando comenz  reinar era de treinta y dos aos, y rein ocho aos en Jerusalem.
Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Achb; porque tena por mujer la hija de Achb,  hizo lo malo en ojos de Jehov.
Mas Jehov no quiso destruir la casa de David,  causa de la alianza que con David haba hecho, y porque le haba dicho que le dara lmpara  l y  sus hijos perpetuamente.
En los das de ste se rebel la Idumea, para no estar bajo el poder de Jud, y pusieron rey sobre s.
Entonces pas Joram con sus prncipes, y consigo todos sus carros; y levantse de noche,  hiri  los Idumeos que le haban cercado, y  todos los comandantes de sus carros.
Con todo eso Edom qued rebelado, sin estar bajo la mano de Jud hasta hoy. Tambin se rebel en el mismo tiempo Libna para no estar bajo su mano; por cuanto l haba dejado  Jehov el Dios de sus padres.
Dems de esto hizo altos en los montes de Jud,  hizo que los moradores de Jerusalem fornicasen, y  ello impeli  Jud.<CM>
Y vinironle letras del profeta Elas, que decan: Jehov, el Dios de David tu padre, ha dicho as: Por cuanto no has andado en los caminos de Josaphat tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Jud,
Antes has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que fornicase Jud, y los moradores de Jerusalem, como fornic la casa de Achb; y adems has muerto  tus hermanos,  la familia de tu padre, los cuales eran mejores que t:
He aqu Jehov herir tu pueblo de una grande plaga, y  tus hijos y  tus mujeres, y  toda tu hacienda;
Y  ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus entraas, hasta que las entraas se te salgan  causa de la enfermedad de cada da.
Entonces despert Jehov contra Joram el espritu de los Filisteos, y de los Arabes que estaban junto  los Etiopes;
Y subieron contra Jud,  invadieron la tierra, y tomaron toda la hacienda que hallaron en la casa del rey, y  sus hijos, y  sus mujeres; que no le qued hijo, sino Joachz el menor de sus hijos.
Despus de todo esto Jehov lo hiri en las entraas de una enfermedad incurable.
Y aconteci que, pasando un da tras otro, al fin, al cabo de dos aos, las entraas se le salieron con la enfermedad, muriendo as de enfermedad muy penosa. Y no le hizo quema su pueblo, como las haba hecho  sus padres.
Cuando comenz  reinar era de treinta y dos aos, y rein en Jerusalem ocho aos; y fuse sin ser deseado. Y sepultronlo en la ciudad de David, mas no en los sepulcros de los reyes.<CM>
Y LOS moradores de Jerusalem hicieron rey en lugar suyo  Ochzas su hijo menor: porque la tropa haba venido con los Arabes al campo, haba muerto  todos los mayores; por lo cual rein Ochzas, hijo de Joram rey de Jud.
Cuando Ochzas comenz  reinar era de cuarenta y dos aos, y rein un ao en Jerusalem. El nombre de su madre fu Athala, hija de Omri.
Tambin l anduvo en los caminos de la casa de Achb: porque su madre le aconsejaba  obrar impamente.
Hizo pues lo malo en ojos de Jehov, como la casa de Achb; porque despus de la muerte de su padre, ellos le aconsejaron para su perdicin.
Y l anduvo en los consejos de ellos, y fu  la guerra con Joram hijo de Achb, rey de Israel, contra Hazael rey de Siria,  Ramoth de Galaad, donde los Siros hirieron  Joram.
Y se volvi para curarse en Jezreel de las heridas que le haban hecho en Rama, peleando con Hazael rey de Siria. Y descendi Azaras hijo de Joram, rey de Jud,  visitar  Joram hijo de Achb, en Jezreel, porque all estaba enfermo.
Esto empero vena de Dios, para que Ochzas fuese hollado viniendo  Joram: porque siendo venido, sali con Joram contra Jeh hijo de Nimsi, al cual Jehov haba ungido para que talase la casa de Achb.
Y fu que, haciendo juicio Jeh con la casa de Achb, hall  los prncipes de Jud, y  los hijos de los hermanos de Ochzas, que servan  Ochzas, y matlos.
Y buscando  Ochzas, el cual se haba escondido en Samaria, tomronlo, y trajronlo  Jeh, y le mataron; y dironle sepultura, porque dijeron: Es hijo de Josaphat, el cual busc  Jehov de todo su corazn. Y la casa de Ochzas no tena fuerzas para poder retener el reino.<CM>
Entonces Athala madre de Ochzas, viendo que su hijo era muerto, levantse y destruy toda la simiente real de la casa de Jud.
Empero Josabeth, hija del rey, tom  Joas hijo de Ochzas, y arrebatlo de entre los hijos del rey, que mataban, y guardle  l y  su ama en la cmara de los lechos. As pues lo escondi Josabeth, hija del rey Joram, mujer de Joiada el sacerdote, (porque ella era hermana de Ochzas), de delante de Athala, y no lo mataron.
Y estuvo con ellos escondido en la casa de Dios seis aos. Entre tanto Athala reinaba en el pas.<CM>
MAS el sptimo ao se anim Joiada, y tom consigo en alianza  los centuriones, Azaras hijo de Jeroam, y  Ismael hijo de Johann, y  Azaras hijo de Obed, y  Maasas hijo de Adaas, y  Elisaphat hijo de Zichri;
Los cuales rodeando por Jud, juntaron los Levitas de todas las ciudades de Jud, y  los prncipes de las familias de Israel, y vinieron  Jerusalem.
Y toda la multitud hizo alianza con el rey en la casa de Dios. Y l les dijo: He aqu el hijo del rey, el cual reinar, como Jehov lo tiene dicho de los hijos de David.
Lo que habis de hacer es: la tercera parte de vosotros, los que entran de semana, estarn de porteros con los sacerdotes y los Levitas;
Y la tercera parte,  la casa del rey; y la tercera parte,  la puerta del fundamento: y todo el pueblo estar en los patios de la casa de Jehov.
Y ninguno entre en la casa de Jehov, sino los sacerdotes y Levitas que sirven: stos entrarn, porque estn consagrados; y todo el pueblo har la guardia de Jehov.
Y los Levitas rodearn al rey por todas partes, y cada uno tendr sus armas en la mano; y cualquiera que entrare en la casa, muera: y estaris con el rey cuando entrare, y cuando saliere.
Y los Levitas y todo Jud lo hicieron todo como lo haba mandado el sacerdote Joiada: y tom cada uno los suyos, los que entraban de semana, y los que salan el sbado: porque el sacerdote Joiada no di licencia  las compaas.
Di tambin el sacerdote Joiada  los centuriones las lanzas, paveses y escudos que haban sido del rey David, que estaban en la casa de Dios;
Y puso en orden  todo el pueblo, teniendo cada uno su espada en la mano, desde el rincn derecho del templo hasta el izquierdo, hacia el altar y la casa, en derredor del rey por todas partes.
Entonces sacaron al hijo del rey, y pusironle la corona y el testimonio,  hicironle rey; y Joiada y sus hijos le ungieron, diciendo luego: Viva el rey!<CM>
Y como Athala oy el estruendo de la gente que corra, y de los que bendecan al rey, vino al pueblo  la casa de Jehov;
Y mirando, vi al rey que estaba junto  su columna  la entrada, y los prncipes y los trompetas junto al rey, y que todo el pueblo de la tierra haca alegras, y sonaban bocinas, y cantaban con instrumentos de msica los que saban alabar. Entonces Athala rasg sus vestidos, y dijo: Conjuracin, conjuracin!
Y sacando el pontfice Joiada los centuriones y capitanes del ejrcito, djoles: Sacadla fuera del recinto; y el que la siguiere, muera  cuchillo: porque el sacerdote haba mandado que no la matasen en la casa de Jehov.
Ellos pues le echaron mano, y luego que hubo ella pasado la entrada de la puerta de los caballos de la casa del rey, all la mataron.
Y Joiada hizo pacto entre s y todo el pueblo y el rey, que seran pueblo de Jehov.
Despus de esto entr todo el pueblo en el templo de Baal, y derribronlo, y tambin sus altares;  hicieron pedazos sus imgenes, y mataron delante de los altares  Mathn, sacerdote de Baal.
Luego orden Joiada los oficios en la casa de Jehov bajo la mano de los sacerdotes y Levitas, segn David los haba distribudo en la casa de Jehov, para ofrecer  Jehov los holocaustos, como est escrito en la ley de Moiss, con gozo y cantares, conforme  la ordenacin de David.
Puso tambin porteros  las puertas de la casa de Jehov, para que por ninguna va entrase ningn inmundo.
Tom despus los centuriones, y los principales, y los que gobernaban el pueblo; y  todo el pueblo de la tierra, y llev al rey de la casa de Jehov; y viniendo hasta el medio de la puerta mayor de la casa del rey, sentaron al rey sobre el trono del reino.
Y todo el pueblo del pas hizo alegras: y la ciudad estuvo quieta, muerto que hubieron  Athala  cuchillo.<CM>
DE SIETE aos era Joas cuando comenz  reinar, y cuarenta aos rein en Jerusalem. El nombre de su madre fu Sibia, de Beer-seba.
E hizo Joas lo recto en ojos de Jehov todos los das de Joiada el sacerdote.
Y tom para l Joiada dos mujeres; y engendr hijos  hijas.
Despus de esto aconteci que Joas tuvo voluntad de reparar la casa de Jehov.
Y junt los sacerdotes y los Levitas, y djoles: Salid por las ciudades de Jud, y juntad dinero de todo Israel, para que cada ao sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el negocio. Mas los Levitas no pusieron diligencia.
Por lo cual el rey llam  Joiada el principal, y djole: Por qu no has procurado que los Levitas traigan de Jud y de Jerusalem al tabernculo del testimonio, la ofrenda que impuso Moiss siervo de Jehov, y de la congregacin de Israel?
Porque la impa Athala y sus hijos haban destrudo la casa de Dios, y adems haban gastado en los dolos todas las cosas consagradas  la casa de Jehov.
Mand pues el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera  la puerta de la casa de Jehov;
E hicieron pregonar en Jud y en Jerusalem, que trajesen  Jehov la ofrenda que Moiss siervo de Dios haba impuesto  Israel en el desierto.
Y todos los prncipes y todo el pueblo se holgaron: y traan, y echaban en el arca hasta henchirla.
Y como vena el tiempo para llevar el arca al magistrado del rey por mano de los Levitas, cuando vean que haba mucho dinero, vena el escriba del rey, y el que estaba puesto por el sumo sacerdote, y llevaban el arca, y vacibanla, y volvanla  su lugar: y as lo hacan de da en da, y recogan mucho dinero;
El cual daba el rey y Joiada  los que hacan la obra del servicio de la casa de Jehov, y tomaban canteros y oficiales que reparasen la casa de Jehov, y herreros y metalarios para componer la casa de Jehov.
Hacan pues los oficiales la obra, y por sus manos fu la obra restaurada, y restituyeron la casa de Dios  su condicin, y la consolidaron.
Y cuando hubieron acabado, trajeron lo que quedaba del dinero al rey y  Joiada,  hicieron de l vasos para la casa de Jehov, vasos para el servicio, morteros, cucharas, vasos de oro y de plata. Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa de Jehov todos los das de Joiada.<CM>
Mas Joiada envejeci, y muri harto de das: de ciento y treinta aos era cuando muri.
Y sepultronlo en la ciudad de David con los reyes, por cuanto haba hecho bien con Israel, y para con Dios, y con su casa.
Muerto Joiada, vinieron los prncipes de Jud,  hicieron acatamiento al rey; y el rey los oy.
Y desampararon la casa de Jehov el Dios de sus padres, y sirvieron  los bosques y  las imgenes esculpidas; y la ira vino sobre Jud y Jerusalem por este su pecado.
Y enviles profetas, para que los redujesen  Jehov, los cuales les protestaron: mas ellos no los escucharon.
Y el espritu de Dios envisti  Zachras, hijo de Joiada el sacerdote, el cual estando sobre el pueblo, les dijo: As ha dicho Dios: Por qu quebrantis los mandamientos de Jehov? No os vendr bien de ello; porque por haber dejado  Jehov, el tambin os dejar.
Mas ellos hicieron conspiracin contra l, y cubrironle de piedras por mandato del rey, en el patio de la casa de Jehov.
No tuvo pues memoria el rey Joas de la misericordia que su padre Joiada haba hecho con l, antes matle su hijo; el cual dijo al morir: Jehov lo vea, y lo requiera.
A la vuelta del ao subi contra l el ejrcito de Siria; y vinieron  Jud y  Jerusalem, y destruyeron en el pueblo  todos los principales de l, y enviaron todos sus despojos al rey  Damasco.
Porque aunque el ejrcito de Siria haba venido con poca gente, Jehov les entreg en sus manos un ejrcito muy numeroso; por cuanto haban dejado  Jehov el Dios de sus padres. Y con Joas hicieron juicios.
Y yndose de l los Siros, dejronlo en muchas enfermedades; y conspiraron contra l sus siervos  causa de las sangres de los hijos de Joiada el sacerdote,  hirironle en su cama, y muri: y sepultronle en la ciudad de David, mas no lo sepultaron en los sepulcros de los reyes.
Los que conspiraron contra l fueron Zabad, hijo de Simath Ammonita, y Jozabad, hijo de Simrith Moabita.
De sus hijos, y de la multiplicacin que hizo de las rentas, y de la instauracin de la casa de Jehov, he aqu est escrito en la historia del libro de los reyes. Y rein en su lugar Amasas su hijo.<CM>
DE VEINTICINCO aos era Amasas cuando comenz  reinar, y veintinueve aos rein en Jerusalem: el nombre de su madre fu Joaddan, de Jerusalem.
Hizo l lo recto en los ojos de Jehov aunque no de perfecto corazn.
Y luego que fu confirmado en el reino, mat  sus siervos que haban muerto al rey su padre;
Mas no mat  los hijos de ellos, segn lo que est escrito en la ley en el libro de Moiss, donde Jehov mand, diciendo: No morirn los padres por los hijos, ni los hijos por los padres; mas cada uno morir por su pecado.
Junt luego Amasas  Jud, y con arreglo  las familias psoles tribunos y centuriones por todo Jud y Benjamn; y tomlos por lista de veinte aos arriba, y fueron hallados en ellos trescientos mil escogidos para salir  la guerra, que tenan lanza y escudo.
Y de Israel tom  sueldo cien mil hombres valientes, por cien talentos de plata.
Mas un varn de Dios vino  l, dicindole: Rey, no vaya contigo el ejrcito de Israel; porque Jehov no es con Israel, ni con todos los hijos de Ephraim.
Pero si t vas, si lo haces, y te esfuerzas para pelear, Dios te har caer delante de los enemigos; porque en Dios est la fortaleza,  para ayudar,  para derribar.
Y Amasas dijo al varn de Dios: Qu pues se har de cien talentos que he dado al ejrcito de Israel? Y el varn de Dios respondi: De Jehov es darte mucho ms que esto.
Entonces Amasas apart el escuadrn de la gente que haba venido  l de Ephraim, para que se fuesen  sus casas: y ellos se enojaron grandemente contra Jud, y volvironse  sus casas encolerizados.
Esforzndose entonces Amasas, sac su pueblo, y vino al valle de la Sal:  hiri de los hijos de Seir diez mil.
Y los hijos de Jud tomaron vivos otros diez mil, los cuales llevaron  la cumbre de un peasco, y de all los despearon, y todos se hicieron pedazos.
Empero los del escuadrn que Amasas haba despedido, porque no fuesen con l  la guerra, derramronse sobre las ciudades de Jud, desde Samaria hasta Beth-oron,  hirieron de ellos tres mil, y tomaron un grande despojo.<CM>
Regresando luego Amasas de la matanza de los Idumeos, trajo tambin consigo los dioses de los hijos de Seir, y psoselos para s por dioses, y encorvse delante de ellos, y quemles perfumes.
Encendise por tanto el furor de Jehov contra Amasas, y envi  l un profeta, que le dijo: Por qu has buscado los dioses de gente, que no libraron  su pueblo de tus manos?
Y hablndole el profeta estas cosas, l le respondi: Hante puesto  ti por consejero del rey? Djate de eso: por qu quieres que te maten? Y al cesar, el profeta dijo luego: Yo s que Dios ha acordado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste  mi consejo.<CM>
Y Amasas rey de Jud, habido su consejo, envi  decir  Joas, hijo de Joachz hijo de Jeh, rey de Israel: Ven, y vemonos cara  cara.
Entonces Joas rey de Israel envi  decir  Amasas rey de Jud: El cardo que estaba en el Lbano, envi al cedro que estaba en el Lbano, diciendo: Da tu hija  mi hijo por mujer. Y he aqu que las bestias fieras que estaban en el Lbano, pasaron, y hollaron el cardo.
T dices: He aqu he herido  Edom; y tu corazn se enaltece para gloriarte: ahora estte en tu casa; para qu te entrometes en mal, para caer t y Jud contigo?
Mas Amasas no quiso oir; porque estaba de Dios, que los quera entregar en manos de sus enemigos, por cuanto haban buscado los dioses de Edom.
Subi pues Joas rey de Israel, y vironse cara  cara l y Amasas rey de Jud, en Beth-semes, la cual es de Jud.
Pero cay Jud delante de Israel, y huy cada uno  su estancia.
Y Joas rey de Israel prendi en Beth-semes  Amasas rey de Jud, hijo de Joas hijo de Joachz, y llevlo  Jerusalem: y derrib el muro de Jerusalem desde la puerta de Ephraim hasta la puerta del ngulo, cuatrocientos codos.
Asimismo tom todo el oro y plata, y todos los vasos que se hallaron en la casa de Dios en casa de Obed-edom, y los tesoros de la casa del rey, y los hijos de los prncipes, y volvise  Samaria.
Y vivi Amasas hijo de Joas, rey de Jud, quince aos despus de la muerte de Joas hijo de Joachz rey de Israel.
Lo dems de los hechos de Amasas, primeros y postreros, no est escrito en el libro de los reyes de Jud y de Israel?
Desde aquel tiempo que Amasas se apart de Jehov, maquinaron contra l conjuracin en Jerusalem; y habiendo l hudo  Lachs, enviaron tras l  Lachs, y all lo mataron;
Y trajronlo en caballos, y sepultronlo con sus padres en la ciudad de Jud.<CM>
ENTONCES todo el pueblo de Jud tom  Uzzas, el cual era de diez y seis aos, y pusironlo por rey en lugar de Amasas su padre.
Edific l  Eloth, y la restituy  Jud despus que el rey durmi con sus padres.
De diez y seis aos era Uzzas cuando comenz  reinar, y cincuenta y dos aos rein en Jerusalem. El nombre de su madre fu Jechla, de Jerusalem.
E hizo lo recto en los ojos de Jehov, conforme  todas las cosas que haba hecho Amasas su padre.
Y persisti en buscar  Dios en los das de Zachras, entendido en visiones de Dios; y en estos das que l busc  Jehov, l le prosper.
Y sali, y pele contra los Filisteos, y rompi el muro de Gath, y el muro de Jabnia, y el muro de Asdod; y edific ciudades en Asdod, y en la tierra de los Filisteos.
Y dile Dios ayuda contra los Filisteos, y contra los Arabes que habitaban en Gur-baal, y contra los Ammonitas.
Y dieron los Ammonitas presentes  Uzzas, y divulgse su nombre hasta la entrada de Egipto; porque se haba hecho altamente poderoso.
Edific tambin Uzzas torres en Jerusalem, junto  la puerta del ngulo, y junto  la puerta del valle, y junto  las esquinas; y fortificlas.
Asimismo edific torres en el desierto, y abri muchas cisternas: porque tuvo muchos ganados, as en los valles como en las vegas; y vias, y labranzas, as en los montes como en los llanos frtiles; porque era amigo de la agricultura.
Tuvo tambin Uzzas escuadrones de guerreros, los cuales salan  la guerra en ejrcito, segn que estaban por lista hecha por mano de Jehiel escriba y de Maasas gobernador, y por mano de Hananas, uno de los prncipes del rey.
Todo el nmero de los jefes de familias, valientes y esforzados, era dos mil y seiscientos.
Y bajo la mano de stos estaba el ejrcito de guerra, de trescientos siete mil y quinientos guerreros poderosos y fuertes para ayudar al rey contra los enemigos.
Y aprestles Uzzas para todo el ejrcito, escudos, lanzas, almetes, coseletes, arcos, y hondas de tirar piedras.
E hizo en Jerusalem mquinas por industria de ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para arrojar saetas y grandes piedras, y su fama se extendi lejos, porque se ayud maravillosamente, hasta hacerse fuerte.<CM>
Mas cuando fu fortificado, su corazn se enalteci hasta corromperse; porque se rebel contra Jehov su Dios, entrando en el templo de Jehov para quemar sahumerios en el altar del perfume.
Y entr tras l el sacerdote Azaras, y con l ochenta sacerdotes de Jehov, de los valientes.
Y pusironse contra el rey Uzzas, y dijronle: No  ti, oh Uzzas, el quemar perfume  Jehov, sino  los sacerdotes hijos de Aarn, que son consagrados para quemarlo: sal del santuario, por que has prevaricado, y no te ser para gloria delante del Dios Jehov.
Y airse Uzzas, que tena el perfume en la mano para quemarlo; y en esta su ira contra los sacerdotes, la lepra le sali en la frente delante de los sacerdotes en la casa de Jehov, junto al altar del perfume.
Y mirle Azaras el sumo sacerdote, y todos los sacerdotes, y he aqu la lepra estaba en su frente;  hicironle salir apriesa de aquel lugar; y l tambin se di priesa  salir, porque Jehov lo haba herido.
As el rey Uzzas fu leproso hasta el da de su muerte, y habit en una casa apartada, leproso, por lo que haba sido separado de la casa de Jehov; y Joatham su hijo tuvo cargo de la casa real, gobernando al pueblo de la tierra.
Lo dems de los hechos de Uzzas, primeros y postreros, escribilo Isaas profeta, hijo de Ams.
Y durmi Uzzas con sus padres, y sepultronlo con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque dijeron: Leproso es. Y rein Joatham su hijo en lugar suyo.<CM>
DE VEINTICINCO aos era Joatham cuando comenz  reinar, y diecisis aos rein en Jerusalem. El nombre de su madre fu Jerusa, hija de Sadoc.
E hizo lo recto en ojos de Jehov, conforme  todas las cosas que haba hecho Uzzas su padre, salvo que no entr en el templo de Jehov. Y el pueblo falseaba an.
Edific l la puerta mayor de la casa de Jehov, y en el muro de la fortaleza edific mucho.
Adems edific ciudades en las montaas de Jud, y labr palacios y torres en los bosques.
Tambin tuvo l guerra con el rey de los hijos de Ammn,  los cuales venci; y dironle los hijos de Ammn en aquel ao cien talentos de plata, y diez mil coros de trigo, y diez mil de cebada. Esto le dieron los hijos de Ammn, y lo mismo en el segundo ao, y en el tercero.
As que Joatham fu fortificado, porque prepar sus caminos delante de Jehov su Dios.
Lo dems de los hechos de Joatham, y todas sus guerras, y sus caminos, he aqu est escrito en el libro de los reyes de Israel y de Jud.
Cuando comenz  reinar era de veinticinco aos, y diecisis rein en Jerusalem.
Y durmi Joatham con sus padres, y sepultronlo en la ciudad de David; y rein en su lugar Achz su hijo.<CM>
DE VEINTE aos era Achz cuando comenz  reinar, y diecisis aos rein en Jerusalem: mas no hizo lo recto en ojos de Jehov, como David su padre.
Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y adems hizo imgenes de fundicin  los Baales.
Quem tambin perfume en el valle de los hijos de Hinnom, y quem sus hijos por fuego, conforme  las abominaciones de las gentes que Jehov haba echado delante de los hijos de Israel.
Asimismo sacrific y quem perfumes en los altos, y en los collados, y debajo de todo rbol espeso.
Por lo cual Jehov su Dios lo entreg en manos del rey de los Siros, los cuales le derrotaron, y cogieron de l una grande presa, que llevaron  Damasco. Fu tambin entregado en manos del rey de Israel, el cual lo bati con gran mortandad.<CM>
Porque Peca, hijo de Remalas mat en Jud en un da ciento y veinte mil, todos hombres valientes; por cuanto haban dejado  Jehov el Dios de sus padres.
Asimismo Zichri, hombre poderoso de Ephraim, mat  Maasas hijo del rey, y  Azricam su mayordomo, y  Elcana, segundo despus del rey.
Tomaron tambin cautivos los hijos de Israel de sus hermanos doscientos mil, mujeres, muchachos, y muchachas,  ms de haber saqueado de ellos un gran despojo, el cual trajeron  Samaria.
Haba entonces all un profeta de Jehov, que se llamaba Obed, el cual sali delante del ejrcito cuando entraba en Samaria, y djoles: He aqu Jehov el Dios de vuestros padres, por el enojo contra Jud, los ha entregado en vuestras manos; y vosotros los habis muerto con ira, que hasta el cielo ha llegado.
Y ahora habis determinado sujetar  vosotros  Jud y  Jerusalem por siervos y siervas: mas no habis vosotros pecado contra Jehov vuestro Dios?
Oidme pues ahora, y volved  enviar los cautivos que habis tomado de vuestros hermanos: porque Jehov est airado contra vosotros.
Levantronse entonces algunos varones de los principales de los hijos de Ephraim, Azaras hijo de Johann, y Berechas hijo de Mesillemoth, y Ezechas hijo de Sallum, y Amasa hijo de Hadlai, contra los que venan de la guerra.
Y dijronles: No metis ac la cautividad; porque el pecado contra Jehov ser sobre nosotros. Vosotros tratis de aadir sobre nuestros pecados y sobre nuestras culpas, siendo asaz grande nuestro delito, y la ira del furor sobre Israel.
Entonces el ejrcito dej los cautivos y la presa delante de los prncipes y de toda la multitud.
Y levantronse los varones nombrados, y tomaron los cautivos, y vistieron del despojo  los que de ellos estaban desnudos; vistironlos y calzronlos, y dironles de comer y de beber, y ungironlos, y condujeron en asnos  todos los flacos, y llevronlos hasta Jeric, ciudad de las palmas, cerca de sus hermanos; y ellos se volvieron  Samaria.<CM>
En aquel tiempo envi  pedir el rey Achz  los reyes de Asiria que le ayudasen:
Porque  ms de esto, los Idumeos haban venido y herido  los de Jud, y haban llevado cautivos.
Asimismo los Filisteos se haban derramado por las ciudades de la llanura, y al medioda de Jud, y haban tomado  Beth-semes,  Ajaln, Gederoth, y Soch con sus aldeas, Timna tambin con sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas; y habitaban en ellas.
Porque Jehov haba humillado  Jud por causa de Achz rey de Israel: por cuanto l haba desnudado  Jud, y rebeldose gravemente contra Jehov.
Y vino contra l Tilgath-pilneser, rey de los Asirios: pues lo redujo  estrechez, y no lo fortific.
Aunque despoj Achz la casa de Jehov, y la casa real, y las de los prncipes, para dar al rey de los Asirios, con todo eso l no le ayud.
Adems el rey Achz en el tiempo que aqul le apuraba, aadi prevaricacin contra Jehov;
Porque sacrific  los dioses de Damasco que le haban herido, y dijo: Pues que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, yo tambin sacrificar  ellos para que me ayuden; bien que fueron stos su ruina, y la de todo Israel.
A ms de eso recogi Achz los vasos de la casa de Dios, y quebrlos, y cerr las puertas de la casa de Jehov,  hzose altares en Jerusalem en todos los rincones.
Hizo tambin altos en todas las ciudades de Jud, para quemar perfumes  los dioses ajenos, provocando as  ira  Jehov el Dios de sus padres.
Lo dems de sus hechos, y todos sus caminos, primeros y postreros, he aqu ello est escrito en el libro de los reyes de Jud y de Israel.
Y durmi Achz con sus padres, y sepultronlo en la ciudad de Jerusalem: mas no le metieron en los sepulcros de los reyes de Israel; y rein en su lugar Ezechas su hijo.<CM>
Y Ezechas comenz  reinar siendo de veinticinco aos, y rein veintinueve aos en Jerusalem. El nombre de su madre fu Aba, hija de Zachras.
E hizo lo recto en ojos de Jehov, conforme  todas las cosas que haba hecho David su padre.
En el primer ao de su reinado, en el mes primero, abri las puertas de la casa de Jehov, y las repar.
E hizo venir los sacerdotes y Levitas, y juntlos en la plaza oriental.
Y djoles: Oidme, Levitas, y santificaos ahora, y santificaris la casa de Jehov el Dios de vuestros padres, y sacaris del santuario la inmundicia.
Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo en ojos de Jehov nuestro Dios; que le dejaron, y apartaron sus ojos del tabernculo de Jehov, y le volvieron las espaldas.
Y aun cerraron las puertas del prtico, y apagaron las lmparas; no quemaron perfume, ni sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel.
Por tanto la ira de Jehov ha venido sobre Jud y Jerusalem, y los ha entregado  turbacin, y  execracin y escarnio, como veis vosotros con vuestros ojos.
Y he aqu nuestros padres han cado  cuchillo, nuestros hijos y nuestras hijas y nuestras mujeres son cautivas por esto.
Ahora pues, yo he determinado hacer alianza con Jehov el Dios de Israel, para que aparte de nosotros la ira de su furor.
Hijos mos, no os engais ahora, porque Jehov os ha escogido  vosotros para que estis delante de l, y le sirvis, y seis sus ministros, y le quemis perfume.<CM>
Entonces los Levitas se levantaron, Mahath hijo de Amasai, y Joel hijo de Azaras, de los hijos de Coath; y de los hijos de Merari, Cis hijo de Abdi, y Azaras hijo de Jehaleleel; y de los hijos de Gersn, Joah hijo de Zimma, y Edn hijo de Joah;
Y de los hijos de Elisaphn, Simri y Jehiel; y de los hijos de Asaph, Zachras y Mathanas;
Y de los hijos de Hemn, Jehiel y Simi; y de los hijos de Jeduthn, Semeas y Uzziel.
Estos juntaron  sus hermanos, y santificronse, y entraron, conforme al mandamiento del rey y las palabras de Jehov, para limpiar la casa de Jehov.
Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehov para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehov, al atrio de la casa de Jehov; la cual tomaron los Levitas, para sacarla fuera al torrente de Cedrn.
Y comenzaron  santificar el primero del mes primero, y  los ocho del mismo mes vinieron al prtico de Jehov: y santificaron la casa de Jehov en ocho das, y en el diecisis del mes primero acabaron.
Luego pasaron al rey Ezechas y dijronle: Ya hemos limpiado toda la casa de Jehov, el altar del holocausto, y todos sus instrumentos, y la mesa de la proposicin con todos sus utensilios.
Asimismo hemos preparado y santificado todos los vasos que en su prevaricacin haba maltratado el rey Achz, cuando reinaba: y he aqu estn delante del altar de Jehov.<CM>
Y levantndose de maana el rey Ezechas reuni los principales de la ciudad, y subi  la casa de Jehov.
Y presentaron siete novillos, siete carneros, siete corderos, y siete machos de cabro, para expiacin por el reino, por el santuario y por Jud. Y dijo  los sacerdotes hijos de Aarn, que los ofreciesen sobre el altar de Jehov.
Mataron pues los bueyes, y los sacerdotes tomaron la sangre, y esparcironla sobre el altar; mataron luego los carneros, y esparcieron la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos, y esparcieron la sangre sobre el altar.
Hicieron despus llegar los machos cabros de la expiacin delante del rey y de la multitud, y pusieron sobre ellos sus manos:
Y los sacerdotes los mataron, y expiando esparcieron la sangre de ellos sobre el altar, para reconciliar  todo Israel: porque por todo Israel mand el rey hacer el holocausto y la expiacin.
Puso tambin Levitas en la casa de Jehov con cmbalos, y salterios, y arpas, conforme al mandamiento de David, y de Gad vidente del rey, y de Nathn profeta: porque aquel mandamiento fu por mano de Jehov, por mano de sus profetas.
Y los Levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes con trompetas.
Entonces mand Ezechas sacrificar el holocausto en el altar; y al tiempo que comenz el holocausto, comenz tambin el cntico de Jehov, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel.
Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompetas sonaban las trompetas; todo hasta acabarse el holocausto.
Y como acabaron de ofrecer, inclinse el rey, y todos los que con l estaban, y adoraron.
Entonces el rey Ezechas y los prncipes dijeron  los Levitas que alabasen  Jehov por las palabras de David y de Asaph vidente: y ellos alabaron con grande alegra,  inclinndose adoraron.
Y respondiendo Ezechas dijo: Vosotros os habis consagrado ahora  Jehov; llegaos pues, y presentad sacrificios y alabanzas en la casa de Jehov. Y la multitud present sacrificios y alabanzas; y todo liberal de corazn, holocaustos.
Y fu el nmero de los holocaustos que trajo la congregacin, setenta bueyes, cien carneros, doscientos corderos; todo para el holocausto de Jehov.
Y las ofrendas fueron seiscientos bueyes, y tres mil ovejas.
Mas los sacerdotes eran pocos, y no podan bastar  desollar los holocaustos; y as sus hermanos los Levitas les ayudaron hasta que acabaron la obra, y hasta que los sacerdotes se santificaron: porque los Levitas tuvieron mayor prontitud de corazn para santificarse, que los sacerdotes.
As pues hubo gran multitud de holocaustos, con sebos de pacficos, y libaciones de cada holocausto. Y qued ordenado el servicio de la casa de Jehov.
Y alegrse Ezechas, y todo el pueblo, de que Dios hubiese preparado el pueblo; porque la cosa fu prestamente hecha.<CM>
ENVIO tambin Ezechas por todo Israel y Jud, y escribi letras  Ephraim y Manass, que viniesen  Jerusalem  la casa de Jehov, para celebrar la pascua  Jehov Dios de Israel.
Y haba el rey tomado consejo con sus prncipes, y con toda la congregacin en Jerusalem, para celebrar la pascua en el mes segundo:
Porque entonces no la podan celebrar, por cuanto no haba suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo estaba junto en Jerusalem.
Esto agrad al rey y  toda la multitud.
Y determinaron hacer pasar pregn por todo Israel, desde Beer-seba hasta Dan, para que viniesen  celebrar la pascua  Jehov Dios de Israel, en Jerusalem: porque en mucho tiempo no la haban celebrado al modo que est escrito.
Fueron pues correos con letras de mano del rey y de sus prncipes por todo Israel y Jud, como el rey lo haba mandado, y decan: Hijos de Israel, volveos  Jehov el Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, y l se volver  las reliquias que os han quedado de la mano de los reyes de Asiria.
No seis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que se rebelaron contra Jehov el Dios de sus padres, y l los entreg  desolacin, como vosotros veis.
No endurezcis pues ahora vuestra cerviz como vuestros padres: dad la mano  Jehov, y venid  su santuario, el cual l ha santificado para siempre; y servid  Jehov vuestro Dios, y la ira de su furor se apartar de vosotros.
Porque si os volviereis  Jehov, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarn misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volvern  esta tierra: porque Jehov vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no volver de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis  l.
Pasaron pues los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Ephraim y Manass, hasta Zabuln: mas se rean y burlaban de ellos.
Con todo eso, algunos hombres de Aser, de Manass, y de Zabuln, se humillaron, y vinieron  Jerusalem.
En Jud tambin fu la mano de Dios para darles un corazn para cumplir el mensaje del rey y de los prncipes, conforme  la palabra de Jehov.<CM>
Y juntse en Jerusalem mucha gente para celebrar la solemnidad de los zimos en el mes segundo; una vasta reunin.
Y levantndose, quitaron los altares que haba en Jerusalem; quitaron tambin todos los altares de perfumes, y echronlos en el torrente de Cedrn.
Entonces sacrificaron la pascua,  los catorce del mes segundo; y los sacerdotes y los Levitas se santificaron con vergenza, y trajeron los holocaustos  la casa de Jehov.
Y pusironse en su orden conforme  su costumbre, conforme  la ley de Moiss varn de Dios; los sacerdotes esparcan la sangre que reciban de manos de los Levitas:
Porque haba muchos en la congregacin que no estaban santificados, y por eso los Levitas sacrificaban la pascua por todos los que no se haban limpiado, para santificarlos  Jehov.
Porque una gran multitud del pueblo de Ephraim y Manass, y de Issachr y Zabuln, no se haban purificado, y comieron la pascua no conforme  lo que est escrito. Mas Ezechas or por ellos, diciendo: Jehov, que es bueno, sea propicio  todo aquel que ha apercibido su corazn para buscar  Dios,
A Jehov el Dios de sus padres, aunque no est purificado segn la purificacin del santuario.
Y oy Jehov  Ezechas, y san al pueblo.<CM>
As celebraron los hijos de Israel que se hallaron en Jerusalem, la solemnidad de los panes sin levadura por siete das con grande gozo: y alababan  Jehov todos los das los Levitas y los sacerdotes, cantando con instrumentos de fortaleza  Jehov.
Y habl Ezechas al corazn de todos los Levitas que tenan buena inteligencia en el servicio de Jehov. Y comieron de lo sacrificado en la solemnidad por siete das, ofreciendo sacrificios pacficos, y dando gracias  Jehov el Dios de sus padres.
Y toda aquella multitud determin que celebrasen otros siete das; y celebraron otros siete das con alegra.
Porque Ezechas rey de Jud haba dado  la multitud mil novillos y siete mil ovejas; y tambin los prncipes dieron al pueblo mil novillos y diez mil ovejas: y muchos sacerdotes se santificaron.
Alegrse pues toda la congregacin de Jud, como tambin los sacerdotes y Levitas, y toda la multitud que haba venido de Israel; asimismo los extranjeros que haban venido de la tierra de Israel, y los que habitaban en Jud.
E hicironse grandes alegras en Jerusalem: porque desde los das de Salomn hijo de David rey de Israel, no haba habido cosa tal en Jerusalem.
Levantndose despus los sacerdotes y Levitas, bendijeron al pueblo: y la voz de ellos fu oda, y su oracin lleg  la habitacin de su santuario, al cielo.<CM>
HECHAS todas estas cosas, todos los de Israel que se haban hallado all, salieron por las ciudades de Jud, y quebraron las estatuas y destruyeron los bosques, y derribaron los altos y los altares por todo Jud y Benjamn, y tambin en Ephraim y Manass, hasta acabarlo todo. Despus volvironse todos los hijos de Israel, cada uno  su posesin y  sus ciudades.
Y arregl Ezechas los repartimientos de los sacerdotes y de los Levitas conforme  sus rdenes, cada uno segn su oficio, los sacerdotes y los Levitas para el holocausto y pacficos, para que ministrasen, para que confesasen y alabasen  las puertas de los reales de Jehov.
La contribucin del rey de su hacienda, era holocaustos  maana y tarde, y holocaustos para los sbados, nuevas lunas, y solemnidades, como est escrito en la ley de Jehov.
Mand tambin al pueblo que habitaba en Jerusalem, que diesen la porcin  los sacerdotes y Levitas, para que se esforzasen en la ley de Jehov.
Y como este edicto fu divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra: trajeron asimismo los diezmos de todas las cosas en abundancia.
Tambin los hijos de Israel y de Jud, que habitaban en las ciudades de Jud, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas: y trajeron los diezmos de lo santificado, de las cosas que haban prometido  Jehov su Dios, y pusironlos por montones.
En el mes tercero comenzaron  fundar aquellos montones, y en el mes sptimo acabaron.
Y Ezechas y los prncipes vinieron  ver los montones, y bendijeron  Jehov, y  su pueblo Israel.
Y pregunt Ezechas  los sacerdotes y  los Levitas acerca de los montones.
Y respondile Azaras, sumo sacerdote, de la casa de Sadoc, y dijo: Desde que comenzaron  traer la ofrenda  la casa de Jehov, hemos comido y sacidonos, y nos ha sobrado mucho: porque Jehov ha bendecido su pueblo, y ha quedado esta muchedumbre.<CM>
Entonces mand Ezechas que preparasen cmaras en la casa de Jehov; y preparronlas.
Y metieron las primicias y diezmos y las cosas consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello  Chnanas Levita, el principal, y Simi su hermano fu el segundo.
Y Jehiel, Azazas, Nahath, Asael, Jerimoth, Josabad, Eliel, Ismachas, Mahaath, y Benaas, fueron sobrestantes bajo la mano de Chnanas y de Simi su hermano, por mandamiento del rey Ezechas y de Azaras, prncipe de la casa de Dios.
Y Cor hijo de Imna Levita, portero al oriente, tena cargo de las limosnas de Dios, y de las ofrendas de Jehov que se daban, y de todo lo que se santificaba.
Y  su mano estaba Edn, Benjamn, Jeshua, Semaas, Amaras, y Sechnas, en las ciudades de los sacerdotes, para dar con fidelidad  sus hermanos sus partes conforme  sus rdenes, as al mayor como al menor:
A ms de los varones anotados por sus linajes, de tres aos arriba,  todos los que entraban en la casa de Jehov, su porcin diaria por su ministerio, segn sus oficios y clases;
Tambin  los que eran contados entre los sacerdotes por las familias de sus padres, y  los Levitas de edad de veinte aos arriba, conforme  sus oficios y rdenes;
Asimismo  los de su generacin con todos sus nios, y sus mujeres, y sus hijos  hijas,  toda la familia; porque con fidelidad se consagraban  las cosas santas.
Del mismo modo en orden  los hijos de Aarn, sacerdotes, que estaban en los ejidos de sus ciudades, por todas las ciudades, los varones nombrados tenan cargo de dar sus porciones  todos los varones de los sacerdotes, y  todo el linaje de los Levitas.
De esta manera hizo Ezechas en todo Jud: y ejecut lo bueno, recto, y verdadero, delante de Jehov su Dios.
En todo cuanto comenz en el servicio de la casa de Dios, y en la ley y mandamientos, busc  su Dios,  hzolo de todo corazn, y fu prosperado.<CM>
DESPUS de estas cosas y de esta fidelidad, vino Sennachrib rey de los Asirios, entr en Jud, y asent campo contra las ciudades fuertes, y determin de entrar en ellas.
Viendo pues Ezechas la venida de Sennachrib, y su aspecto de combatir  Jerusalem,
Tuvo su consejo con sus prncipes y con sus valerosos, sobre cegar las fuentes de las aguas que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron.
Juntse pues mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que derrama por en medio del territorio, diciendo: Por qu han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vinieren?
Alentse as Ezechas, y edific todos los muros cados,  hizo alzar las torres, y otro muro por de fuera: fortific adems  Millo en la ciudad de David,  hizo muchas espadas y paveses.
Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo,  hzolos reunir as en la plaza de la puerta de la ciudad, y hablles al corazn de ellos, diciendo:
Esforzaos y confortaos; no temis, ni hayis miedo del rey de Asiria, ni de toda su multitud que con l viene; porque ms son con nosotros que con l.
Con l es el brazo de carne, mas con nosotros Jehov nuestro Dios para ayudarnos, y pelear nuestras batallas. Y afirmse el pueblo sobre las palabras de Ezechas rey de Jud.<CM>
Despus de esto Sennachrib rey de los Asirios, estando l sobre Lachs y con l toda su potencia, envi sus siervos  Jerusalem, para decir  Ezechas rey de Jud, y  todos los de Jud que estaban en Jerusalem:
As ha dicho Sennachrib rey de los Asirios: En quin confiis vosotros para estar cercados en Jerusalem?
No os engaa Ezechas para entregaros  muerte,  hambre, y  sed, diciendo: Jehov nuestro Dios nos librar de la mano del rey de Asiria?
No es Ezechas el que ha quitado sus altos y sus altares, y dijo  Jud y  Jerusalem: Delante de este solo altar adoraris, y sobre l quemaris perfume?
No habis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho  todos los pueblos de la tierra? Pudieron los dioses de las gentes de las tierras librar su tierra de mi mano?
Qu dios hubo de todos los dioses de aquellas gentes que destruyeron mis padres, que pudiese salvar su pueblo de mis manos? Por qu podr vuestro Dios libraros de mi mano?
Ahora pues, no os engae Ezechas, ni os persuada tal cosa, ni le creis; que si ningn dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, cunto menos vuestro Dios os podr librar de mi mano?
Y otras cosas hablaron sus siervos contra el Dios Jehov, y contra su siervo Ezechas.
Adems de todo esto escribi letras en que blasfemaba  Jehov el Dios de Israel, y hablaba contra l, diciendo: Como los dioses de las gentes de los pases no pudieron librar su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezechas librar al suyo de mis manos.
Y clamaron  gran voz en judaico al pueblo de Jerusalem que estaba en los muros, para espantarlos y ponerles temor, para tomar la ciudad.
Y hablaron contra el Dios de Jerusalem, como contra los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos de hombres.
Mas el rey Ezechas, y el profeta Isaas hijo de Ams, oraron por esto, y clamaron al cielo.
Y Jehov envi un ngel, el cual hiri  todo valiente y esforzado, y  los jefes y capitanes en el campo del rey de Asiria. Volvise por tanto con vergenza de rostro  su tierra; y entrando en el templo de su dios, all lo mataron  cuchillo los que haban salido de sus entraas.
As salv Jehov  Ezechas y  los moradores de Jerusalem de las manos de Sennachrib rey de Asiria, y de las manos de todos: y preservlos de todas partes.
Y muchos trajeron ofrenda  Jehov  Jerusalem, y  Ezechas rey de Jud, ricos dones; y fu muy grande delante de todas las gentes despus de esto.<CM>
En aquel tiempo Ezechas enferm de muerte: y or  Jehov, el cual le respondi, y dile una seal.
Mas Ezechas no pag conforme al bien que le haba sido hecho: antes se enalteci su corazn, y fu la ira contra l, y contra Jud y Jerusalem.
Empero Ezechas, despus de haberse engredo su corazn, se humill, l y los moradores de Jerusalem; y no vino sobre ellos la ira de Jehov en los das de Ezechas.
Y tuvo Ezechas riquezas y gloria mucha en gran manera;  hzose de tesoros de plata y oro, de piedras preciosas, de aromas, de escudos, y de todas alhajas de desear;
Asimismo depsitos para las rentas del grano, del vino, y aceite; establos para toda suerte de bestias, y majadas para los ganados.
Hzose tambin ciudades, y hatos de ovejas y de vacas en gran copia; porque Dios le haba dado mucha hacienda.
Este Ezechas tap los manaderos de las aguas de Gihn la de arriba, y encaminlas abajo al occidente de la ciudad de David. Y fu prosperado Ezechas en todo lo que hizo.
Empero en lo de los embajadores de los prncipes de Babilonia, que enviaron  l para saber del prodigio que haba acaecido en aquella tierra, Dios lo dej, para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazn.
Lo dems de los hechos de Ezechas, y de sus misericordias, he aqu todo est escrito en la profeca de Isaas profeta, hijo de Ams, en el libro de los reyes de Jud y de Israel.
Y durmi Ezechas con sus padres, y sepultronlo en los ms insignes sepulcros de los hijos de David, honrndole en su muerte todo Jud y los de Jerusalem: y rein en su lugar Manass su hijo.<CM>
DE DOCE aos era Manass cuando comenz  reinar, y cincuenta y cinco aos rein en Jerusalem.
Mas hizo lo malo en ojos de Jehov, conforme  las abominaciones de las gentes que haba echado Jehov delante de los hijos de Israel:
Porque l reedific los altos que Ezechas su padre haba derribado, y levant altares  los Baales,  hizo bosques, y ador  todo el ejrcito de los cielos, y  l sirvi.
Edific tambin altares en la casa de Jehov, de la cual haba dicho Jehov: En Jerusalem ser mi nombre perpetuamente.
Edific asimismo altares  todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehov.
Y pas sus hijos por fuego en el valle de los hijos de Hinnom; y miraba en los tiempos, miraba en ageros, era dado  adivinaciones, y consultaba pythones y encantadores: subi de punto en hacer lo malo en ojos de Jehov, para irritarle.
A ms de esto puso una imagen de fundicin, que hizo, en la casa de Dios, de la cual haba dicho Dios  David y  Salomn su hijo: En esta casa y en Jerusalem, la cual yo eleg sobre todas las tribus de Israel, pondr mi nombre para siempre:
Y nunca ms quitar el pie de Israel de la tierra que yo entregu  vuestros padres,  condicin que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, estatutos, y ordenanzas, por mano de Moiss.
Hizo pues Manass desviarse  Jud y  los moradores de Jerusalem, para hacer ms mal que las gentes que Jehov destruy delante de los hijos de Israel.
Y habl Jehov  Manass y  su pueblo, mas ellos no escucharon:<CM>
<WTH33-10> por lo cual Jehov trajo contra ellos los generales del ejrcito del rey de los Asirios, los cuales aprisionaron con grillos  Manass, y atado con cadenas llevronlo  Babilonia.
<WTH33-11> Mas luego que fu puesto en angustias, or ante Jehov su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.
<WTH33-12> Y habiendo  l orado, fu atendido; pues que oy su oracin, y volvilo  Jerusalem,  su reino. Entonces conoci Manass que Jehov era Dios.
<WTH33-13> Despus de esto edific el muro de afuera de la ciudad de David, al occidente de Gihn, en el valle,  la entrada de la puerta del pescado, y cerc  Ophel, y alzlo muy alto; y puso capitanes de ejrcito en todas las ciudades fuertes por Jud.
<WTH33-14> Asimismo quit los dioses ajenos, y el dolo de la casa de Jehov, y todos los altares que haba edificado en el monte de la casa de Jehov y en Jerusalem, y echlos fuera de la ciudad.
<WTH33-15> Repar luego el altar de Jehov, y sacrific sobre l sacrificios pacficos y de alabanza; y mand  Jud que sirviesen  Jehov Dios de Israel.
<WTH33-16> Empero el pueblo aun sacrificaba en los altos, bien que  Jehov su Dios.
<WTH33-17> Lo dems de los hechos de Manass, y su oracin  su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehov el Dios de Israel, he aqu todo est escrito en los hechos de los reyes de Israel.
<WTH33-18> Su oracin tambin, y cmo fu odo, todos sus pecados, y su prevaricacin, los lugares donde edific altos y haba puesto bosques  dolos antes que se humillase, he aqu estas cosas estn escritas en las palabras de los videntes.
<WTH33-19> Y durmi Manass con sus padres, y sepultronlo en su casa: y rein en su lugar Amn su hijo.<CM>
<WTH33-20> De veinte y dos aos era Amn cuando comenzo  reinar, y dos aos rein en Jerusalem.
<WTH33-21> E hizo lo malo en ojos de Jehov, como haba hecho Manass su padre: porque  todos los dolos que su padre Manass haba hecho, sacrific y sirvi Amn.
<WTH33-22> Mas nunca se humill delante de Jehov, como se humill Manass su padre: antes aument el pecado.
<WTH33-23> Y conspiraron contra l sus siervos, y matronlo en su casa.
<WTH33-24> Mas el pueblo de la tierra hiri  todos los que haban conspirado contra el rey Amn; y el pueblo de la tierra puso por rey en su lugar  Josas su hijo.<CM>
DE OCHO aos era Josas cuando comenz  reinar, y treinta y un aos rein en Jerusalem.
Este hizo lo recto en ojos de Jehov, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse  la diestra ni  la siniestra.
A los ocho aos de su reinado, siendo an muchacho, comenz  buscar al Dios de David su padre; y  los doce aos comenz  limpiar  Jud y  Jerusalem de los altos, bosques, esculturas,  imgenes de fundicin.
Y derribaron delante de l los altares de los Baales,  hizo pedazos las imgenes del sol, que estaban puestas encima; despedaz tambin los bosques, y las esculturas y estatuas de fundicin, y desmenuzlas, y esparci el polvo sobre los sepulcros de los que las haban sacrificado.
Quem adems los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpi  Jud y  Jerusalem.
Lo mismo hizo en las ciudades de Manass, Ephraim, y Simen, hasta en Nephtal, con sus lugares asolados alrededor.
Y como hubo derribado los altares y los bosques, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destrudo todos los dolos por toda la tierra de Israel, volvise  Jerusalem.<CM>
A los dieciocho aos de su reinado, despus de haber limpiado la tierra, y la casa, envi  Saphn hijo de Asalas, y  Maasas gobernador de la ciudad, y  Joah hijo de Joachz, canciller, para que reparasen la casa de Jehov su Dios.
Los cuales vinieron  Hilcas, gran sacerdote, y dieron el dinero que haba sido metido en la casa de Jehov, que los Levitas que guardaban la puerta haban recogido de mano de Manass y de Ephraim y de todas las reliquias de Israel, y de todo Jud y Benjamn, habindose despus vuelto  Jerusalem.
Y entregronlo en mano de los que hacan la obra, que eran sobrestantes en la casa de Jehov; los cuales lo daban  los que hacan la obra y trabajaban en la casa de Jehov, para reparar y restaurar el templo.
Daban asimismo  los oficiales y albailes para que comprasen piedra de cantera, y madera para las trabazones, y para entabladura de las casas, las cuales haban destrudo los reyes de Jud.
Y estos hombres procedan con fidelidad en la obra: y eran sus gobernadores Jahath y Abdas, Levitas de los hijos de Merari; y Zachras y Mesullam de los hijos de Coath, para que activasen la obra; y de los Levitas, todos los entendidos en instrumentos de msica.
Tambin velaban sobre los ganapanes, y eran sobrestantes de los que se ocupaban en cualquier clase de obra; y de los Levitas haba esribas, gobernadores, y porteros.<CM>
Y al sacar el dinero que haba sido metido en la casa de Jehov, Hilcas el sacerdote hall el libro de la ley de Jehov dada por mano de Moiss.
Y dando cuenta Hilcas, dijo  Saphn escriba: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehov. Y di Hilcas el libro  Saphn.
Y Saphn lo llev al rey, y contle el negocio, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fu dado  cargo.
Han reunido el dinero que se hall en la casa de Jehov, y lo han entregado en mano de los comisionados, y en mano de los que hacen la obra.
A ms de esto, declar Saphn escriba al rey, diciendo: El sacerdote Hilcas me di un libro. Y ley Saphn en l delante del rey.
Y luego que el rey oy las palabras de la ley, rasg sus vestidos;
Y mand  Hilcas y  Ahicam hijo de Saphn, y  Abdn hijo de Mich, y  Saphn escriba, y  Asaa siervo del rey, diciendo:
Andad, y consultad  Jehov de m, y de las reliquias de Israel y de Jud, acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es el furor de Jehov que ha cado sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehov, para hacer conforme  todo lo que est escrito en este libro.
Entonces Hilcas y los del rey fueron  Hulda profetisa, mujer de Sallum, hijo de Tikvath, hijo de Hasra, guarda de las vestimentas, la cual moraba en Jerusalem en la casa de la doctrina; y dijronle las palabras dichas.
Y ella respondi: Jehov el Dios de Israel ha dicho as: Decid al varn que os ha enviado  m, que as ha dicho Jehov:
He aqu yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de l, y todas las maldiciones que estn escritas en el libro que leyeron delante del rey de Jud:
Por cuanto me han dejado, y han sacrificado  dioses ajenos, provocndome  ira en todas las obras de sus manos; por tanto mi furor destilar sobre este lugar, y no se apagar.
Mas al rey de Jud, que os ha enviado  consultar  Jehov, as le diris: Jehov el Dios de Israel ha dicho as: Por cuanto oiste las palabras del libro,
Y tu corazn se enterneci, y te humillaste delante de Dios al oir sus palabras sobre este lugar, y sobre sus moradores, y te humillaste delante de m, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, yo tambin te he odo, dice Jehov.
He aqu que yo te recoger con tus padres, y sers recogido en tus sepulcros en paz, y tus ojos no vern todo el mal que yo traigo sobre este lugar, y sobre los moradores de l. Y ellos refirieron al rey la respuesta.<CM>
Entonces el rey envi y junt todos los ancianos de Jud y de Jerusalem.
Y subi el rey  la casa de Jehov, y con l todos los varones de Jud, y los moradores de Jerusalem, y los sacerdotes, y los Levitas, y todo el pueblo desde el mayor hasta el ms pequeo; y ley  odos de ellos todas las palabras del libro del pacto que haba sido hallado en la casa de Jehov.
Y estando el rey en pie en su sitio, hizo alianza delante de Jehov de caminar en pos de Jehov, y de guardar sus mandamientos, sus testimonios, y sus estatutos, de todo su corazn y de toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.
E hizo que se obligaran  ello todos los que estaban en Jerusalem y en Benjamn: y los moradores de Jerusalem hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres.
Y quit Josas todas las abominaciones de todas las tierras de los hijos de Israel,  hizo  todos los que se hallaron en Israel que sirviesen  Jehov su Dios. No se apartaron de en pos de Jehov el Dios de sus padres, todo el tiempo que l vivi.<CM>
Y JOSIAS hizo pascua  Jehov en Jerusalem, y sacrificaron la pascua  los catorce del mes primero.
Y puso  los sacerdotes en sus empleos, y confirmlos en el ministerio de la casa de Jehov.
Y dijo  los Levitas que enseaban  todo Israel, y que estaban dedicados  Jehov: Poned el arca del santuario en la casa que edific Salomn hijo de David, rey de Israel, para que no la carguis ms sobre los hombros. Ahora serviris  Jehov vuestro Dios, y  su pueblo Israel.
Apercibo segn las familias de vuestros padres, por vuestros rdenes, conforme  la prescripcin de David rey de Israel, y de Salomn su hijo.
Estad en el santuario segn la distribucin de las familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y segn la divisin de la familia de los Levitas.
Sacrificad luego la pascua: y despus de santificaros, apercibid  vuestros hermanos, para que hagan conforme  la palabra de Jehov dada por mano de Moiss.
Y ofreci el rey Josas  los del pueblo ovejas, corderos, y cabritos de los rebaos, en nmero de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron presentes: esto de la hacienda del rey.
Tambin sus prncipes ofrecieron con liberalidad al pueblo, y  los sacerdotes y Levitas. Hilcas, Zachras y Jehiel, prncipes de la casa de Dios, dieron  los sacerdotes para hacer la pascua dos mil seiscientas ovejas, y trescientos bueyes.
Asimismo Chnanas, y Semeas y Nathanael sus hermanos, y Hasabas, Jehiel, y Josabad, prncipes de los Levitas, dieron  los Levitas para los sacrificios de la pascua cinco mil ovejas, y quinientos bueyes.
Aprestado as el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y asimismo los Levitas en sus rdenes, conforme al mandamiento del rey.
Y sacrificaron la pascua; y esparcan los sacerdotes la sangre tomada de mano de los Levitas, y los Levitas desollaban.
Tomaron luego del holocausto, para dar conforme  los repartimientos por las familias de los del pueblo,  fin de que ofreciesen  Jehov, segn est escrito en el libro de Moiss: y asimismo tomaron de los bueyes.
Y asaron la pascua al fuego segn la costumbre: mas lo que haba sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos, y calderas, y repartiron lo prestamente  todo el pueblo.
Y despus aderezaron para s y para los sacerdotes; porque los sacerdotes, hijos de Aarn, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de los sebos; por tanto, los Levitas aderezaron para s, y para los sacerdotes hijos de Aarn.
Asimismo los cantores hijos de Asaph estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaph y de Hemn, y de Jeduthn vidente del rey; tambin los porteros estaban  cada puerta; y no era menester que se apartasen de su ministerio, porque sus hermanos los Levitas aparejaban para ellos.
As fu aprestado todo el servicio de Jehov en aquel da, para hacer la pascua, y sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehov, conforme al mandamiento del rey Josas.
Y los hijos de Israel que se hallaron all, hicieron la pascua en aquel tiempo, y la solemnidad de los panes sin levadura, por siete das.
Nunca tal pascua fu hecha en Israel desde los das de Samuel el profeta; ni ningn rey de Israel hizo pascua tal como la que hizo el rey Josas, y los sacerdotes y Levitas, y todo Jud  Israel, los que se hallaron all, juntamente con los moradores de Jerusalem.
Esta pascua fu celebrada en el ao dieciocho del rey Josas.<CM>
Despus de todas estas cosas, luego de haber Josas preparado la casa, Necho rey de Egipto subi  hacer guerra en Carchmis junto  Eufrates; y sali Josas contra l.
Y l le envi embajadores, diciendo: Qu tenemos yo y t, rey de Jud? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra: y Dios dijo que me apresurase. Djate de meterte con Dios, que es conmigo, no te destruya.
Mas Josas no volvi su rostro de l, antes disfrazse para darle batalla, y no atendi  las palabras de Necho, que eran de boca de Dios; y vino  darle la batalla en el campo de Megiddo.
Y los archeros tiraron al rey Josas flechas; y dijo el rey  sus siervos: Quitadme de aqu, porque estoy herido gravemente.
Entonces sus siervos lo quitaron de aquel carro, y pusironle en otro segundo carro que tena, y llevronle  Jerusalem, y muri; y sepultronle en los sepulcros de sus padres. Y todo Jud y Jerusalem hizo duelo por Josas.
Y endech Jeremas por Josas, y todos los cantores y cantoras recitan sus lamentaciones sobre Josas hasta hoy; y las dieron por norma para endechar en Israel, las cuales estn escritas en las Lamentaciones.
Lo dems de los hechos de Josas, y sus piadosas obras, conforme  lo que est escrito en la ley de Jehov,
Y sus hechos, primeros y postreros, he aqu est escrito en el libro de los reyes de Israel y de Jud.<CM>
ENTONCES el pueblo de la tierra tom  Joachz hijo de Josas,  hicironle rey en lugar de su padre en Jerusalem.
De veinte y tres aos era Joachz cuando comenz  reinar, y tres meses rein en Jerusalem.
Y el rey de Egipto lo quit de Jerusalem, y conden la tierra en cien talentos de plata y uno de oro.
Y constituy el rey de Egipto  su hermano Eliacim por rey sobre Jud y Jerusalem, y mudle el nombre en Joacim; y  Joachz su hermano tom Necho, y llevlo  Egipto.
Cuando comenz  reinar Joacim era de veinte y cinco aos, y rein once aos en Jerusalem:  hizo lo malo en ojos de Jehov su Dios.
Y subi contra l Nabucodonosor rey de Babilonia, y atado con cadenas lo llev  Babilonia.
Tambin llev Nabucodonosor  Babilonia de los vasos de la casa de Jehov, y psolos en su templo en Babilonia.
Lo dems de los hechos de Joacim, y las abominaciones que hizo, y lo que en l se hall, he aqu est escrito en el libro de los reyes de Israel y de Jud: y rein en su lugar Joachn su hijo.
De ocho aos era Joachn cuando comenz  reinar, y rein tres meses y diez das en Jerusalem:  hizo lo malo en ojos de Jehov.
A la vuelta del ao el rey Nabucodonosor envi,  hzolo llevar  Babilonia juntamente con los vasos preciosos de la casa de Jehov; y constituy  Sedecas su hermano por rey sobre Jud y Jerusalem.<CM>
De veinte y un aos era Sedecas cuando comenz  reinar, y once aos rein en Jerusalem.
E hizo lo malo en ojos de Jehov su Dios, y no se humill delante de Jeremas profeta, que le hablaba de parte de Jehov.
Rebelse asimismo contra Nabucodonosor, al cual haba jurado por Dios; y endureci su cerviz, y obstin su corazn, para no volverse  Jehov el Dios de Israel.
Y tambin todos los prncipes de los sacerdotes, y el pueblo, aumentaron la prevaricacin, siguiendo todas las abominaciones de las gentes, y contaminando la casa de Jehov, la cual l haba santificado en Jerusalem.
Y Jehov el Dios de sus padres envi  ellos por mano de sus mensajeros, levantndose de maana y enviando: porque l tena misericordia de su pueblo, y de su habitacin.
Mas ellos hacan escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlndose de sus profetas, hasta que subi el furor de Jehov contra su pueblo, y que no hubo remedio.
Por lo cual trajo contra ellos al rey de los Caldeos, que mat  cuchillo sus mancebos en la casa de su santuario, sin perdonar joven, ni doncella, ni viejo, ni decrpito; todos los entreg en sus manos.
Asimismo todos los vasos de la casa de Dios, grandes y chicos, los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros del rey y de sus prncipes, todo lo llev  Babilonia.
Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalem, y consumieron al fuego todos sus palacios, y destruyeron todos sus vasos deseables.
Los que quedaron del cuchillo, pasronlos  Babilonia; y fueron siervos de l y de sus hijos, hasta que vino el reino de los Persas;
Para que se cumpliese la palabra de Jehov por la boca de Jeremas, hasta que la tierra hubo gozado sus sbados: porque todo el tiempo de su asolamiento repos, hasta que los setenta aos fueron cumplidos.<CM>
Mas al primer ao de Ciro rey de los Persas, para que se cumpliese la palabra de Jehov por boca de Jeremas, Jehov excit el espritu de Ciro rey de los Persas, el cual hizo pasar pregn por todo su reino, y tambin por escrito, diciendo:
As dice Ciro rey de los Persas: Jehov, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y l me ha encargado que le edifique casa en Jerusalem, que es en Jud. Quin de vosotros hay de todo su pueblo? Jehov su Dios sea con l, y suba.<CM>
Y EN el primer ao de Ciro rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Jehov por boca de Jeremas, excit Jehov el espritu de Ciro rey de Persia, el cual hizo pasar pregn por todo su reino, y tambin por escrito, diciendo:
As ha dicho Ciro rey de Persia: Jehov Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalem, que est en Jud.
Quin hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con l, y suba  Jerusalem que est en Jud, y edifique la casa  Jehov Dios de Israel,<WTHl es el Dios,> la cual est en Jerusalem.
Y  cualquiera que hubiere quedado de todos los lugares donde peregrinare, los hombres de su lugar le ayuden con plata, y oro, y hacienda, y con bestias; con dones voluntarios para la casa de Dios, la cul est en Jerusalem.<CM>
Entonces se levantaron los cabezas de las familias de Jud y de Benjamn, y los sacerdotes y Levitas, todos aquellos cuyo espritu despert Dios para subir  edificar la casa de Jehov, la cual est en Jerusalem.
Y todos los que estaban en sus alrededores confortaron las manos de ellos con vasos de plata y de oro, con hacienda y bestias, y con cosas preciosas,  ms de lo que se ofreci voluntariamente.
Y el rey Ciro sac los vasos de la casa de Jehov, que Nabucodonosor haba traspasado de Jerusalem, y puesto en la casa de sus dioses.
Saclos pues Ciro rey de Persia, por mano de Mitrdates tesorero, el cual los di por cuenta  Sesbassar prncipe de Jud.
Y esta es la cuenta de ellos: treinta tazones de oro, mil tazones de plata, veinte y nueve cuchillos,
Treinta tazas de oro, cuatrocientas y diez otras tazas de plata, y mil otros vasos.
Todos los vasos de oro y de plata, cinco mil y cuatrocientos. Todos los hizo llevar Sesbassar con los que subieron del cautiverio de Babilonia  Jerusalem.<CM>
Y ESTOS son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, de la transmigracin que Nabucodonosor rey de Babilonia hizo traspasar  Babilonia, y que volvieron  Jerusalem y  Jud, cada uno  su ciudad:
Los cuales vinieron con Zorobabel, Jesu, Nehemas, Seraas, Reelaas, Mardocho, Bilsn, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana. La cuenta de los varones del pueblo de Israel:
Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos;
Los hijos de Sephatas, trescientos setenta y dos;
Los hijos de Ara, setecientos setenta y cinco;
Los hijos de Pahath-moab, de los hijos de Josu y de Joab, dos mil ochocientos y doce;
Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
Los hijos de Zattu, novecientos cuarenta y cinco;
Los hijos de Zachi, setecientos y sesenta;
Los hijos de Bani, seiscientos cuarenta y dos;
Los hijos de Bebai, seiscientos veinte y tres;
Los hijos de Azgad, mil doscientos veinte y dos;
Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis;
Los hijos de Bigvai, dos mil cincuenta y seis;
Los hijos de Adin, cuatrocientos cincuenta y cuatro;
Los hijos de Ater, de Ezechas, noventa y ocho;
Los hijos de Besai, trescientos veinte y tres;
Los hijos de Jora, ciento y doce;
Los hijos de Hasum, doscientos veinte y tres;
Los hijos de Gibbar, noventa y cinco;
Los hijos de Beth-lehem, ciento veinte y tres;
Los varones de Nethopha, cincuenta y seis;
Los varones de Anathoth, ciento veinte y ocho;
Los hijos de Asmeveth, cuarenta y dos;
Los hijos de Chriath-jearim, Cephira, y Beeroth, setecientos cuarenta y tres;
Los hijos de Rama y Gabaa, seiscientos veinte y uno;
Los varones de Michmas, ciento veinte y dos;
Los varones de Beth-el y Hai, doscientos veinte y tres;
Los hijos de Nebo, cincuenta y dos;
Los hijos de Magbis, ciento cincuenta y seis;
Los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
Los hijos de Harim, trescientos y veinte;
Los hijos de Lod, Hadid, y Ono, setecientos veinte y cinco;
Los hijos de de Jeric, trescientos cuarenta y cinco;
Los hijos de Senaa, tres mil seiscientos y treinta;<CM>
Los sacerdotes: los hijos de Jedaa, de la casa de Jesu, novecientos setenta y tres;
Los hijos de Immer, mil cincuenta y dos;
Los hijos de Pashur, mil doscientos cuarenta y siete;
Los hijos de Harim, mil diez y siete.
Los Levitas: los hijos de Jesu y de Cadmiel, de los hijos de Odovas, setenta y cuatro.
Los cantores: los hijos de Asaph, ciento veinte y ocho.
Los hijos de los porteros: los hijos de Sallum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Accub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai; en todos, ciento treinta y nueve.
Los Nethineos: los hijos de Siha, los hijos de Hasupha, los hijos de Thabaoth,
Los hijos de Chros, los hijos de Siaa, los hijos de Phadn;
Los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Accub;
Los hijos de Hagab, los hijos de Samlai, los hijos de Hann;
los hijos de Giddel, los hijos de Gaher, los hijos de Reaa;
Los hijos de Resin, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam;
Los hijos de Uzza, los hijos de Phasea, los hijos de Besai;
Los hijos de Asena, los hijos de Meunim, los hijos de Nephusim;
Los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacusa, los hijos de Harhur;
Los hijos de Basluth, los hijos de Mehida, los hijos de Harsa;
Los hijos de Barcos, los hijos de Sisera, los hijos de Thema;
Los hijos de Nesa, los hijos de Hatipha.
Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Sophereth, los hijos de Peruda;
Los hijos de Jaala, lo hijos de Darcn, los hijos de Giddel;
Los hijos de Sephatas, los hijos de Hatil, los hijos de Phochreth-hassebaim, los hijos de Ami.
Todos los Nethineos,  hijos de los siervos de Salomn, trescientos noventa y dos.
Y estos fueron los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Chrub, Addan,  Immer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel.
Los hijos de Delaa, los hijos de Tobas, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos.
Y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Abaa, los hijos de Cos, los hijos de Barzillai, el cual tom mujer de las hijas de Barzillai Galaadita, y fu llamado del nombre de ellas.
Estos buscaron su registro de genealogas, y no fu hallado; y fueron echados del sacerdocio.
Y el Tirsatha les dijo que no comiesen de las cosas ms santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Thummim.<CM>
Toda la congregacin, unida como un solo hombre, era de cuarenta y dos mil trescientos y sesenta,
Sin sus siervos y siervas, los cuales eran siete mil trescientos treinta y siete: y tenan doscientos cantores y cantoras.
Sus caballos eran setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco;
Sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco; asnos, seis mil setecientos y veinte.
Y algunos de los cabezas de los padres, cuando vinieron  la casa de Jehov la cual estaba en Jerusalem, ofrecieron voluntariamente para la casa de Dios, para levantarla en su asiento.
Segn sus fuerzas dieron al tesorero de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, y cinco mil libras de plata, y cien tnicas sacerdotales.
Y habitaron los sacerdotes, y los Levitas, y los del pueblo, y los cantores, y los porteros y los Nethineos, en sus ciudades; y todo Israel en sus ciudades.<CM>
Y LLEGADO el mes sptimo, y ya los hijos de Israel en las ciudades, juntse el pueblo como un solo hombre en Jerusalem.
Entonces se levant Jesu hijo de Josadec, y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Sealthiel, y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre l holocaustos como est escrito en la ley de Moiss varn de Dios.
Y asentaron el altar sobre sus basas, bien que tenan miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre l holocaustos  Jehov, holocaustos  la maana y  la tarde.
Hicieron asimismo la solemnidad de las cabaas, como est escrito, y holocaustos cada da por cuenta, conforme al rito, cada cosa en su da;
Y  ms de esto, el holocausto continuo, y las nuevas lunas, y todas las fiestas santificadas de Jehov, y todo sacrificio espontneo, toda ofrenda voluntaria  Jehova.
Desde el primer da del mes sptimo comenzaron  ofrecer holocaustos  Jehov; mas el templo de Jehov no estaba an fundado.
Y dieron dinero  los carpinteros y oficiales; asimismo comida y bebida y aceite  los Sidonios y Tirios, para que trajesen madera de cedro del Lbano  la mar de Joppe, conforme  la voluntad de Ciro rey de Persia acerca de esto.<CM>
Y en el ao segundo de su venida  la casa de Dios en Jerusalem, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Sealthiel, y Jesu hijo de Josadec, y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los Levitas, y todos los que haban venido de la cautividad  Jerusalem; y pusieron  los Levitas de veinte aos arriba para que tuviesen cargo de la obra de la casa de Jehov.
Jesu tambin, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, hijos de Jud, como un solo hombre asistan para dar priesa  los que hacan la obra en la casa de Dios: los hijos de Henadad, sus hijos y sus hermanos, Levitas.
Y cuando los albailes del templo de Jehov echaban los cimientos, pusieron  los sacerdotes vestidos de sus ropas, con trompetas, y  Levitas hijos de Asaph con cmbalos, para que alabasen  Jehov, segn ordenanza de David rey de Israel.
Y cantaban, alabando y confesando  Jehov, y decan: Porque es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba con grande jbilo, alabando  Jehov, porque  la casa de Jehov se echaba el cimiento.
Y muchos de los sacerdotes y de los Levitas y de los cabezas de los padres, ancianos que haban visto la casa primera, viendo fundar esta casa, lloraban en alta voz, mientras muchos otros daban grandes gritos de alegra.
Y no poda discernir el pueblo el clamor de los gritos de alegra, de la voz del lloro del pueblo: porque clamaba el pueblo con grande jbilo, y oase el ruido hasta de lejos.<CM>
Y OYENDO los enemigos de Jud y de Benjamn, que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehov Dios de Israel,
Llegronse  Zorobabel, y  los cabezas de los padres, y dijronles: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscaremos  vuestro Dios, y  l sacrificamos desde los das de Esar-haddn rey de Asiria, que nos hizo subir aqu.
Y dijles Zorobabel, y Jesu, y los dems cabezas de los padres de Israel: No nos conviene edificar con vosotros casa  nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos  Jehov Dios de Israel, como nos mand el rey Ciro, rey de Persia.
Mas el pueblo de la tierra debilitaba las manos del pueblo de Jud, y los arredraban de edificar.
Cohecharon adems contra ellos consejeros para disipar su consejo, todo el tiempo de Ciro rey de Persia, y hasta el reinado de Daro rey de Persia.<CM>
Y en el reinado de Assuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los moradores de Jud y de Jerusalem.
Y en das de Artajerjes, Bislam, Mitrdates, Tabeel, y los dems sus compaeros, escribieron  Artajerjes rey de Persia; y la escritura de la carta estaba hecha en siriaco, y declarada en siriaco.
Rehum canciller, y Simsai secretario, escribieron una carta contra Jerusalem al rey Artajerjes, como se sigue.
Entonces Rehum canciller, y Simsai secretario, y los dems sus compaeros, los Dineos, y los Apharsathachos, Thepharleos, Apharseos, los Ercheos, los Babilonios, Susaschos, Dieveos, y Elamitas;
Y los dems pueblos que el grande y glorioso Asnappar trasport,  hizo habitar en las ciudades de Samaria, y los dems de la otra parte del ro, etctera, escribieron.
Este es el traslado de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos de otra la parte del ro, etctera.
Sea notorio al rey, que los Judos que subieron de t  nosotros, vinieron  Jerusalem; y edifican la ciudad rebelde y mala, y han erigido los muros; y compuesto los fundamentos.
Ahora, notorio sea al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren establecidos, el tributo, pecho, y rentas no darn, y el catastro de lo reyes ser menoscabado.
Ya pues que estamos mantenidos de palacio, no nos es justo ver el menosprecio del rey: hemos enviado por tanto, y hcho lo saber al rey,
Para que busque en el libro de las historias de nuestros padres; y hallars en el libro de las historias, y sabrs que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial  los reyes y  las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones; por lo que esta ciudad fu destruda.
Hacemos saber al rey, que si esta ciudad fuere edificada, y erigidos sus muros, la parte all del ro no ser tuya.<CM>
El rey envi esta respuesta  Rehum canciller, y  Simsai secretario, y  los dems sus compaeros que habitan en Samaria, y  los dems de la parte all del ro: Paz, etc.
La carta que nos enviasteis claramente fu leda delante de m.
Y por m fu dado mandamiento, y buscaron; y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes, y se rebela, y se forma en ella sedicin:
Y que reyes fuertes hubo en Jerusalem, quienes seorearon en todo lo que est  la parte all del ro; y que tributo, y pecho, y rentas se les daba.
Ahora pues dad orden que cesen aquellos hombres, y no sea esa ciudad edificada, hasta que por m sea dado mandamiento.
Y mirad bien que no hagis error en esto: por qu habr de crecer el dao para perjuicio de los reyes?
Entonces, cuando el traslado de la carta del rey Artajerjes fu ledo delante de Rehum, y de Simsai secretario, y sus compaeros, fueron prestamente  Jerusalem  los Judos,  hicironles cesar con poder y fuerza.
Ces entonces la obra de la casa de Dios, la cual estaba en Jerusalem: y ces hasta el ao segundo del reinado de Daro rey de Persia.<CM>
Y PROFETIZARON Haggeo profeta, y Zacaras hijo de Iddo, profetas,  los Judos que estaba en Jud y en Jerusalem yendo en nombre del Dios de Israel  ellos.
Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Sealthiel, y Jesu hijo de Josadec; y comenzaron  edificar la casa de Dios que estaba en Jerusalem; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban.<CM>
En aquel tiempo vino  ellos Tatnai, capitn de la parte all del ro, y Setharboznai y sus compaeros, y dijronles as: Quin os di mandamiento para edificar esta casa, y restablecer estos muros?
Entonces les dijimos en orden  esto cules eran los nombres de los varones que edificaban este edificio.
Mas los ojos de su Dios fueron sobre los ancianos de los Judos, y no les hicieron cesar hasta que el negocio viniese  Daro: y entonces respondieron por carta sobre esto.
Traslado de la carta que Tatnai, capitn de la parte all del ro, y Sethar-boznai, y sus compaeros los Apharsachos, que estaban  la parte all del ro, enviaron al rey Daro.
Environle carta, y de esta manera estaba escrito en ella. Al rey Daro toda paz.
Sea notorio al rey, que fuimos  la provincia de Judea,  la casa del gran Dios, la cual se edifica de piedra de mrmol; y los maderos son puestos en las paredes, y la obra se hace apriesa, y prospera en sus manos.
Entonces preguntamos  los ancianos, dicindoles as: Quin os di mandameinto para edificar esta casa, y para restablecer estos muros?
Y tambin les preguntamos sus nombres para hacrtelo saber, para escribir te los nombres de los varones que estaban por cabezas de ellos.
Y respondironnos, diciendo as: Nosotros somos siervos de Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la casa que ya muchos aos antes haba sido edificada, la cual edific y fund el gran rey de Israel.
Mas despus que nuestros padres ensaaron al Dios de los cielos, l los entreg en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, Caldeo, el cual destruy esta casa,  hizo trasportar el pueblo  Babilonia.
Empero el primer ao de Ciro rey de Babilonia, el mismo rey Ciro di mandamiento para que esta casa de Dios fuese edificada.
Y tambin los vasos de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor haba sacado del templo que estaba en Jerusalem, y los haba metido en el templo de Babilonia, el rey Ciro los sac del templo de Babilonia, y fueron entregados  Sesbassar, al cual haba puesto por gobernador;
Y le dijo: Toma estos vasos, ve y ponlos en el templo que est en Jerusalem; y la casa de Dios sea edificada en su lugar.
Entonces este Sesbassar vino, y puso los fundamentos de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, y desde entonces hasta ahora se edifica, y aun no est acabada.
Y ahora, si al rey parece bien, bsquese en la casa de los tesoros del rey que est all en Babilonia, si es as que por el rey Ciro haba sido dado mandamiento para edificar esta casa de Dios en Jerusalem, y envenos  decir la voluntad del rey sobre esto.<CM>
ENTONCES el rey Daro di mandamiento, y buscaron en la casa de los libros, donde guardaban los tesoros all en Babilonia.
Y fu hallado en Achmetta, en el palacio que est en la provincia de Media, un libro, dentro del cual estaba escrito as: Memoria:
En el ao primero del rey Ciro, el mismo rey Ciro di mandamiento acerca de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, que fuese la casa edificada para lugar en que sacrifiquen sacrificios, y que sus paredes fuesen cubiertas; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura;
Los rdenes, tres de piedra de mrmol, y un orden de madera nueva y que el gasto sea dado de la casa del rey.
Y tambin los vasos de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor sac del templo que estaba en Jerusalem y los pas  Babilonia, sean devueltos y vayan al templo que est en Jerusalem,  su lugar, y sean puestos en la casa de Dios.
Ahora pues, Tatnai, jefe del lado all del ro, Sethar-boznai, y sus compaeros los Apharsachos que estis  la otra parte del ro, apartaos de ah.
Dejad la obra de la casa de este Dios al principal de los Judos, y  sus ancianos, para que edifiquen la casa de este Dios en su lugar.
Y por m es dado mandamiento de lo que habis de hacer con los ancianos de estos Judos, para edificar la casa de este Dios: que de la hacienda del rey, que tiene del tributo de la parte all del ro, los gastos sean dados luego  aquellos varones, para que no cesen.
Y lo que fuere necesario, becerros y carneros y corderos, para holucaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme  lo que dijeren los sacerdotes que estn en Jerusalem, dseles cada un da sin obstculo alguno;
Para que ofrezcan olores de holganza al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos.
Tambin es dado por m mandamiento, que cualquiera que mudare este decreto, sea derribado un madero de su casa, y enhiesto, sea colgado en l: y su casa sea hecha muladar por esto.
Y el Dios que hizo habitar all su nombre, destruya todo rey y pueblo que pusiere su mano para mudar  destruir esta casa de Dios, la cual est en Jerusalem. Yo Daro puse el decreto: sea hecho prestamente.<CM>
Entonces Tatnai, gobernador del otro lado del ro, y Sethar-boznai, y sus compaeros, hicieron prestamente segn el rey Daro haba enviado.
Y los ancianos de los Judos edificaban y prosperaban, conforme  la profeca de Haggeo profeta, y de Zacaras hijo de Iddo. Edificaron pues, y acabaron, por el mandamiento del Dios de Israel, y por el mandamiento de Ciro, y de Daro, y de Artajerjes rey de Persia.
Y esta casa fu acabada al tercer da del mes de Adar, que era el sexto ao del reinado del rey Daro.
Y los hijos de Israel, los sacerdotes y los Levitas, y los dems que haban venido de la trasportacin, hicieron la dedicacin de esta casa de Dios con gozo.
Y ofrecieron en la dedicacin de esta casa de Dios cien becerros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos; y machos de cabro en expiacin por todo Israel, doce, conforme al nmero de las tribus de Israel.
Y pusieron  los sacerdotes en sus clases, y  los Levitas en sus divisiones, sobre la obra de Dios que est en Jerusalem, conforme  lo escrito en el libro de Moiss.
Y los de la transmigracin hicieron la pascua  los catorce del mes primero.
Porque los sacerdotes y los Levitas se haban purificado  una; todos fueron limpios: y sacrificaron la pascua por todos los de la transmigracin, y por sus hermanos los sacerdotes, y por s mismos.
Y comieron los hijos de Israel que haban vuelto de la transmigracin, y todos los que se haban apartado  ellos de la inmundicia de las gentes de la tierra, para buscar  Jehov Dios de Israel.
Y celebraron la solemnidad de los panes zimos siete das con regocijo, por cuanto Jehov los haba alegrado, y convertido el corazn del rey de Asiria  ellos, para esforzar sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel.<CM>
PASADAS estas cosas, en el reinado de Artajerjes rey de Persia, Esdras, hijo de Seraas, hijo de Azaras, hijo de Hilcas,
Hijo de Sallum, hijo de Sadoc, hijo de Achtob,
Hijo de Amaras, hijo de Azaras, hijo de Meraioth,
Hijo de Zeraas, hijo de Uzzi, hijo de Bucci,
Hijo de Abisue, hijo de Phinees, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, primer sacerdote:
Este Esdras subi de Banilonia, el cual era escriba diligente en la ley de Moiss, que Jehov Dios de Israel haba dado; y concedile el rey, segn la mano de Jehov su Dios sobre l, todo lo que pidi.
Y subieron con l  Jerusalem de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, y Levitas, y cantores, y porteros, y Nethineos, en el sptimo ao del rey Artajerjes.
Y lleg  Jerusalem en el mes quinto, el ao sptimo del rey.
Porque el da primero del primer mes fu el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto lleg  Jerusalem, segn la buena mano de su Dios sobre l
Porque Esdras haba preparado su corazn para inquirir la ley de Jehov, y para hacer y ensear  Israel mandamientos y juicios.<CM>
Y este es el traslado de la carta que di el rey Artajerjes  Esdras, sacerdote escriba, escriba de las palabras mandadas de Jehov, y de sus estatutos  Israel:
Artajerjes, rey de los reyes,  Esdras sacerdote, escriba perfecto de la ley del Dios del cielo: Salud, etc.
Por m es dado mandamiento, que cualquiera que quisiere en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y Levitas, ir contigo  Jerusalem, vaya.
Porque de parte del rey y de sus siete consultores eres enviado  visitar  Judea y  Jerusalem, conforme  la ley de tu Dios que est en tu mano;
Y  llevar la plata y el oro que el rey y sus consultores voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada est en Jerusalem;
Y toda la plata y el oro que hallares en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes, que de su voluntad ofrecieren para la casa de su Dios que est en Jerusalem.
Comprars pues prestamente con esta plata becerros, carneros, corderos, con sus presentes y sus libaciones, y los ofrecers sobre el altar de la casa de vuestro Dios que est en Jerusalem.
Y lo que  ti y  tus hermanos pluguiere hacer de la otra plata y oro, hacedlo conforme  la voluntad de vuestro Dios.
Y los vasos que te son entregados para el servicio de la casa de tu Dios, los restituirs delante de Dios en Jerusalem.
Y lo dems necesario para la casa de tu Dios que te fuere menester dar, darslo de la casa de los tesoros del rey.
Y por m el rey Artajerjes es dado mandamiento  todos los tesoreros que estn al otro lado del ro, que todo lo que os demandare Esdras sacerdote, escriba de la ley del Dios del cielo, concdase le luego,
Hasta cien talentos de plata, y hasta cien coros de trigo, y hasta cien batos de vino, y hasta cien batos de aceite; y sal sin tasa.
Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho prestamente para la casa del Dios del cielo: pues, por qu habra de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos?
Y  vosotros os hacemos saber, que  todos los sacerdotes y Levitas, cantores, porteros, Nethineos y ministros de la casa de Dios, ninguno pueda imponerles tributo,  pecho,  renta.
Y t, Esdras, conforme  la sabidura de tu Dios que tienes, pon jueces y gobernadores, que gobiernen  todo el pueblo que est del otro lado del ro,  todos los que tienen noticia de las leyes de tu Dios; y al que no la tuviere le ensearis.
Y cualquiera que no hiciere la ley de tu Dios, y la ley del rey, prestamente sea juzgado,   muerte,   dasarraigo,   pena de la hacienda,   prisin.<CM>
Bendito Jehov, Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazn del rey, para honrar la casa de Jehov que est en Jerusalem.
E inclin hacia m su misericordia delante del rey y de sus consultores, y de todos los prncipes poderosos del rey. Y yo, confortado segn la mano de mi Dios sobre m, junt los principales de Israel para que subiesen conmigo.<CM>
Y ESTOS son los cabezas de sus familias, y genealoga de aquellos que subieron conmigo de Babilonia, reinando el rey Artajerjes:
De los hijos de Phinees, Gersn; de los hijos de Ithamar, Daniel; de los hijos de David, Hattus;
De los hijos de Sechnas y de los hijos de Pharos, Zacaras, y con l, en la lnea de varones, ciento y cincuenta;
De los hijos de Pahath-moab, Elioenai, hijo de Zarahi, y con l doscientos varones;
De los hijos de Sechnas, el hijo de Jahaziel, y con l trescientos varones;
De los hijos de Adn, Ebed, hijo de Jonathn, y con l cincuenta varones;
De los hijos de Elam, Isaa, hijo de Athalas, y con l setenta varones;
Y de los hijos de Sephatas, Zebadas, hijo de Michel, y con l ochenta varones;
De los hijos de Joab, Obadas, hijo de Jehiel, y con l doscientos diez y ocho varones;
Y de los hijos de Solomith, el hijo de Josiphas, y con l ciento y sesenta varones;
Y de los hijos de Bebai, Zacaras, hijo de Bebai, y con l veintiocho varones;
Y de los hijos de Azgad, Johann, hijo de Catn, y con l ciento y diez varones;
Y de los hijos de Adonicam, los postreros, cuyos nombres son estos, Eliphelet, Jeiel, y Semaas, y con ellos sesenta varones;
Y de los hijos de Bigvai, Utai y Zabud, y con ellos sesenta varones.
Y juntlos junto al ro que viene  Ahava, y reposamos all tres das: y habiendo buscado entre el pueblo y entre los sacerdotes, no hall all de los hijos de Lev.
Entonces despach  Eliezer, y  Ariel, y  Semaas, y  Elnathn, y  Jarib, y  Elnathn, y  Nathn, y  Zacaras, y  Mesullam, principales; asimismo  Joiarib y  Elnathn, hombres doctos;
Y envilos  Iddo, jefe en el lugar de Casipia, y puse en boca de ellos las palabras que haban de hablar  Iddo, y  sus hermanos los Nethineos en el lugar de Casipia, para que nos trajesen ministros para la casa de nuestro Dios.
Y trajronnos, segn la buena mano de nuestro Dios sobre nosotros, un varn entendido de los hijos de Mahal, hijo de Lev, hijo de Israel; y  Serabas con sus hijos y sus hermanos, dieciocho;
Y  Hasabas, y con l  Isaa de los hijos de Merari,  sus hermanos y  sus hijos, veinte;
Y de los Nethineos,  quienes David con los prncipes puso para el ministerio de los Levitas, doscientos y veinte Nethineos: todos los cuales fueron declarados por sus nombres.<CM>
Y publiqu ayuno all junto al ro de Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de l camino derecho para nosotros, y para nuestros nios, y para toda nuestra hacienda.
Porque tuve vergenza de pedir al rey tropa y gente de  caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino: porque habamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su fortaleza y su furor sobre todos los que le dejan.
Ayunamos pues, y pedimos  nuestro Dios sobre esto, y l nos fu propicio.<CM>
Apart luego doce de los principales de los sacerdotes,  Serebas y  Hasabas, y con ellos diez de sus hermanos;
Y pesles la plata, y el oro, y los vasos, la ofrenda que para la casa de nuestro Dios haban ofrecido el rey, y sus consultores, y sus prncipes, todos los que se hallaron en Israel.
Pes pues en manos de ellos seiscientos y cincuenta talentos de plata, y vasos de plata por cien talentos, y cien talentos de oro;
Adems veinte tazones de oro, de mil dracmas; y dos vasos de metal limpio muy bueno, preciados como el oro.
Y djeles: Vosotros sois consagrados  Jehov, y santos los vasos; y la plata y el oro ofrenda voluntaria  Jehov, Dios de nuestros padres.
Velad, y guardadlos, hasta que los pesis delante de los prncipes de los sacerdotes y Levitas, y de los jefes de los padres de Israel en Jerusalem, en las cmaras de la casa de Jehov.
Los sacerdotes pues y Levitas recibieron el peso de la plata y del oro y de los vasos, para traerlo  Jerusalem  la casa de nuestro Dios.<CM>
Y partimos del ro de Ahava el doce del mes primero, para ir  Jerusalem: y la mano de nuestro Dios fu sobre nosotros, el cual nos libr de mano de enemigo y de asechador en el camino.
Y llegamos  Jerusalem, y reposamos all tres das.
Al cuarto da fu luego pesada la plata, y el oro, y los vasos, en la casa de nuestro Dios, por mano de Meremoth hijo de Uras sacerdote, y con l Eleazar hijo de Phinees; y con ellos Jozabad hijo de Jesu, y Noadas hijo de Binnui, Levitas;
Por cuenta y por peso todo: y se apunt todo aquel peso en aquel tiempo.
Los que haban venido de la cautividad, los hijos de la transmigracin, ofrecieron holocaustos al Dios de Israel, doce becerros por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos, doce machos cabros por expiacin: todo el holocausto  Jehov.
Y dieron los despachos del rey  sus gobernadores y capitanes del otro lado del ro, los cuales favorecieron al pueblo y  la casa de Dios.<CM>
Y ACABADAS estas cosas, los prncipes se llegaron  m, diciendo: El pueblo de Israel, y los sacerdotes y levitas, no se han apartado de los pueblos de las tierras, de los Cananeos, Hetheos, Pherezeos, Jebuseos, Ammonitas, y Moabitas, Egipcios, y Amorrheos, haciendo conforme  sus abominaciones.
Porque han tomado de sus hijas para s y para sus hijos, y la simiente santa ha sido mezclada con los pueblos de las tierras; y la mano de los prncipes y de los gobernadores ha sido la primera en esta prevaricacin.
Lo cual oyendo yo, rasgu mi vestido y mi manto, y arranqu de los cabellos de mi cabeza y de mi barba, y sentme atnito.
Y juntronse  m todos los temerosos de las palabras del Dios de Israel,  causa de la prevaricacin de los de la transmigracin; mas yo estuve sentado atnito hasta el sacrificio de la tarde.<CM>
Y al sacrificio de la tarde levantme de mi afliccin; y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, postrme de rodillas, y extend mis palmas  Jehov mi Dios,
Y dije: Dios mo, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mo, mi rostro  ti: porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.
Desde los das de nuestros padres hasta este da estamos en grande culpa; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes, y nuestros sacerdotes, hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras,  cuchillo,  cautiverio, y  robo, y  confusin de rostro, como hoy da.
Y ahora como por un breve momento fu la misericordia de Jehov nuestro Dios, para hacer que nos quedase un resto libre, y para darnos estaca en el lugar de su santuario,  fin de alumbrar nuestros ojos nuestro Dios, y darnos una poca de vida en nuestra servidumbre.
Porque siervos ramos: mas en nuestra servidumbre no nos desampar nuestro Dios, antes inclin sobre nosotros misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para alzar la casa de nuestro Dios, y para hacer restaurar sus asolamientos, y para darnos vallado en Jud y en Jerusalem.
Mas ahora, qu diremos, oh Dios nuestro, despus de esto? porque nosotros hemos dejado tus mandamientos,
Los cuales prescribiste por mano de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra  la cual entris para poseerla, tierra inmunda es  causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones de que la han henchido de uno  otro extremo con su inmundicia.
Ahora pues, no daris vuestras hijas  los hijos de ellos, ni sus hijas tomaris para vuestros hijos, ni procuraris su paz ni su bien para siempre; para que seis corroborados, y comis el bien de la tierra, y la dejis por heredad  vuestros hijos para siempre.
Mas despus de todo lo que nos ha sobrevenido  causa de nuestras malas obras, y  causa de nuestro grande delito, ya que t, Dios nuestro, estorbaste que fusemos oprimidos bajo de nuestras iniquidades, y nos diste este tal efugio;
Hemos de volver  infringir tus mandamientos, y  emparentar con los pueblos de estas abominaciones? No te ensaaras contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara resto ni escapatoria?
Jehov, Dios de Israel, t eres justo: pues que hemos quedado algunossalvos, como este da, henos aqu delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible subsistir en tu presencia  causa de esto.<CM>
Y ORANDO Esdras y confesando, llorando y postrndose delante de la casa de Dios, juntse  l una muy grande multitud de Israel, hombres y mujeres y nios; y lloraba el pueblo con gran llanto.
Entonces respondi Sechnas hijo de Jehiel, de los hijos Elam, y dijo  Esdras: Nosotros hemos prevaricado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra: mas hay an esperanza para Israel sobre esto.
Ahora pues hagamos pacto con nuestro Dios, que echaremos todas las mujeres y los nacidos de ellas, segn el consejo del Seor, y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios: y hgase conforme  la ley.
Levntate, porque  ti toca el negocio, y nosotros seremos contigo; esfurzate, y ponlo por obra.
Entonces se levant Esdras, y jurament  los prncipes de los sacerdotes y de los Levitas, y  todo Israel, que haran conforme  esto; y ellos juraron.<CM>
Levantse luego Esdras de delante la casa de Dios, y fuse  la cmara de Johann hijo de Eliasib:  ido all, no comi pan ni bebi agua, porque se entristeci sobre la prevaricacin de los de la transmigracin.
hicieron pasar pregn por Jud y por Jerusalem  todos los hijos de la transmigracin, que se juntasen en Jerusalem:
Y que el que no viniera dentro de tres das, conforme al acuerdo de los prncipes y de los ancianos, perdiese toda su hacienda, y l fuese apartado de la compaa de los de la transmigracin.
As todos los hombres de Jud y de Benjamn se reunieron en Jerusalem dentro de tres das,  los veinte del mes, el cual era el mes noveno; y sentse todo el pueblo en la plaza de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel negocio, y  causa de las lluvias.
Y levantse Esdras el sacerdote, y djoles: Vosotros habis prevaricado, por cuanto tomasteis mujeres extraas, aadiendo as sobre el pecado de Israel.
Ahora pues, dad gloria  Jehov Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras.
Y respondi todo aquel concurso, y dijeron en alta voz: As se haga conforme  tu palabra.
Mas el pueblo es mucho, y el tiempo lluvioso, y no hay fuerza para estar en la calle: ni la obra es de un da ni de dos, porque somos muchos los que hemos prevaricado en este negocio.
Estn ahora nuestro prncipes, los de toda la congregacin; y todos aquellos que en nuestras ciudades hubieren tomado mujeres extranjeras, vengan  tiempos aplazados, y con ellos los ancianos de cada ciudad, y los jueces de ellas, hasta que apartemos de nosotros el furor de la ira de nuestro Dios sobre esto.<CM>
Fueron pues puestos sobre este negocio Jonathn hijo de Asael, y Jaazas hijo de Tikvah; y Mesullam y Sabethai, Levitas, les ayudaron.
hicieron as los hijos de la transmigracin. Y apartados que fueron luego Esdras sacerdote, y los varones cabezas de familias en la casa de sus padres, todos ellos por sus nombres, sentronse el primer da del mes dcimo para inquirir el negocio.
Y concluyeron, con todos aquellos que haban tomado mujeres extranjeras, al primer da del mes primero.
Y de los hijos de los sacerdotes que haban tomado mujeres extranjeras, fueron hallados estos: De los hijos de Jesu hijo de Josadec, y de sus hermanos: Maasas, y Eliezer, y Jarib, y Gedalas;
Y dieron su mano en promesa de echar sus mujeres, y ofrecieron como culpados un carnero de los rebaos por su delito.
Y de los hijos de Immer: Hanani y Zebadas.
Y de lo hijos de Harm, Maasis, y Elas, y Semeas, y Jehiel, y Uzzas.
Y de los hijos de Phasur: Elioenai, Maasas, Ismael, Nathanael, Jozabad, y Elasa.
Y de los hijos de los Levitas: Jozabad, y Simi, Kelaa (este es Kelita), Pethaa, Jud y Eliezer.
Y de los cantores, Eliasib; y de los porteros: Sellum, y Telem, y Uri.
Asimismo de Israel: De los hijos de Pharos: Rama  Izzas, y Malchas, y Miamim, y Eleazar, y Malchas, y Benaas.
Y de los hijos de Elam: Mathanas, Zachras, y Jehiel, y Abdi, y Jeremoth, y Ela.
Y de los hijos de Zattu: Elioenai, Eliasib, Mathanas, y Jeremoth, y Zabad, y Aziza.
Y de los hijos de Bebai: Johann, Hananas, Zabbai, Atlai.
Y de los hijos de Bani: Mesullam, Malluch, y Adaas, Jasub, Y Seal, y Ramoth.
Y de los hijos de Pahath-moab: Adna, y Chleal, Benaas, Maasas, Mathanas, Besaleel, Binnui y Manass.
Y de los hijos de Harim: Eliezer, Issia, Malchas, Semea, Simen,
Benjamn, Malluch, Semaras.
De los hijos de Hasum: Mathenai, Mathatha, Zabad, Eliphelet, Jeremai, Manass, Sami.
De los hijos de Bani: Maadi, Amram y Uel,
Benaas, Bedas, Chluhi,
Vanas, Meremoth, Eliasib,
Mathanas, Mathenai, y Jaasai,
Y Bani, y Binnui, Simi,
Y Selemas y Nathn y Adaas,
Machnadbai, Sasai, Sarai,
Azareel, y Selamas, Semaras,
Sallum, Amaras, Joseph.
Y de los hijos de Nebo: Jehiel, Matithas, Zabad, Zebina, Jadau, y Joel, Benaas.
Todos estos haban tomado mujeres extranjeras; y haba mujeres de ellos que haban parido hijos.<CM>
PALABRAS de Nehemas, hijo de Hachlas. Y acaeci en el mes de Chisleu, en el ao veinte, estando yo en Susn, capital del reino,
Que vino Hanani, uno de mis hermanos, l y ciertos varones de Jud, y preguntles por los Judos que haban escapado, que haban quedado de la cautividad, y por Jerusalem.
Y dijronme: El residuo, los que quedaron de la cautividad all en la provincia, estn en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalem derribado, y sus puertas quemadas  fuego.
Y fu que, como yo o estas palabras, sentme y llor, y enlutme por algunos das, y ayun y or delante del Dios de los cielos.<CM>
Y dije: Rugote, oh Jehov, Dios de los cielos, fuerte, grande, y terrible, que guarda el pacto y la misericordia  los que le aman y guardan sus mandamientos;
Est ahora atento tu odo, y tus ojos abiertos, para or la oracin de tu siervo, que yo hago ahora delante de ti da y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos contra ti cometido; s, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, y estatutos y juicios, que mandaste  Moiss tu siervo.
Acurdate ahora de la palabra que ordenaste  Moiss tu siervo, diciendo: Vosotros prevaricaris, y yo os esparcir por los pueblos:
Mas os volveris  m, y guardaris mis mandamientos, y los pondris por obra. Si fuere vuestro lanzamiento hasta el cabo de los cielos, de all os juntar; y traerlos he al lugar que escog para hacer habitar all mi nombre.
Ellos pues son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran fortaleza, y con tu mano fuerte.
Rugote, oh Jehov, est ahora atento tu odo  la oracin de tu siervo, y la oracin de tus siervos, quienes desean temer tu nombre: y ahora concede hoy prspero suceso  tu siervo, y dale gracia delante de aquel varn. Porque yo serva de copero al rey.<CM>
Y FU en el mes de Nisn, en el ao veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de l, tom el vino, y dlo al rey. Y como yo no haba estado antes triste en su presencia,
Djome el rey: Por qu est triste tu rostro, pues no ests enfermo? No es esto sino quebranto de corazn. Entonces tem en gran manera.
Y dije al rey: El rey viva para siempre. Cmo no estar triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, est desierta, y sus puertas consumidas del fuego?
Y djome el rey: Qu cosa pides? Entonces or al Dios de los cielos,
Y dije al rey: Si al rey place, y si agrada tu siervo delante de ti, que me enves  Jud,  la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificar.
Entonces el rey me dijo, (y la reina estaba sentada junto  l): Hasta cundo ser tu viaje, y cundo volvers? Y plugo al rey enviarme, despus que yo le seal tiempo.
Adems dije al rey: Si al rey place, dnseme cartas para los gobernadores de la otra parte del ro, que me franqueen el paso hasta que llegue  Jud;
Y carta para Asaph, guarda del bosque del rey,  fin que me d madera para enmaderar los portales del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa donde entrar. Y otorgme lo el rey, segn la benfica mano de Jehov sobre m.<CM>
Y vine luego  los gobernadores de la otra parte del ro, y les d las cartas del rey. Y el rey envi conmigo capitanes del ejrcito y gente de  caballo.
Y oyndolo Sanballat Horonita, y Tobas, el siervo Ammonita, disgustles en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel.
Llegu pues  Jerusalem, y estado que hube all tres das,
Levantme de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declar  hombre alguno lo que Dios haba puesto en mi corazn que hiciese en Jerusalem; ni haba bestia conmigo, excepto la cabalgadura en que cabalgaba.
Y sal de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragn y  la puerta del Muladar; y consider los muros de Jerusalem que estaban derribados, y sus que puertas estaban consumidas del fuego.
Pas luego  la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; mas no haba lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba.
Y sub por el torrente de noche, y consider el muro, y regresando entr por la puerta del Valle, y volvme.
Y no saban los magistrados dnde yo haba ido, ni qu haba hecho; ni hasta entonces lo haba yo declarado  los Judos y sacerdotes, ni  los nobles y magistrados, ni  los dems que hacan la obra.
Djeles pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalem est desierta, y sus puertas consumidas del fuego: venid, y edifiquemos el muro de Jerusalem, y no seamos ms en oprobio.
Entonces les declar cmo la mano de mi Dios era buena sobre m, y asimismo las palabras del rey, que me haba dicho. Y dijeron: Levantmonos, y edifiquemos. As esforzaron sus manos para bien.
Mas habindolo odo Samballat Horonita, y Tobas el siervo Ammonita, y Gesem el Arabe, escarnecieron de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: Qu es esto que hacis vosotros? os rebelis contra el rey?
Y volvles respuesta, y djeles: El Dios de los cielos, l nos prosperar, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos: que vosotros no tenis parte, ni derecho, ni memoria en Jerusalem.<CM>
Y LEVANTOSE Eliasib el gran sacerdote con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos aparejaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Meah, aparejndola hasta la torre de Hananeel.
Y junto  ella edificaron los varones de Jeric: y luego edific Zachr hijo de Imri.
Y los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos.
Y junto  ellos restaur Meremoth hijo de Uras, hijo de Cos, y al lado de ellos, restaur Mesullam hijo de Berechas, hijo de Mesezabeel. Junto  ellos restaur Sadoc hijo de Baana.
E inmediato  ellos restauraron los Tecoitas; mas sus grandes no prestaron su cerviz  la obra de su Seor.
Y la puerta Vieja restauraron Joiada hijo de Pasea, y Mesullam hijo de Besodas: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos.
Junto  ellos restaur Melatas Gabaonita, y Jadn Meronothita, varones de Gaban y de Mizpa, por la silla del gobernador de la otra parte del ro.
Y junto  ellos restaur Uzziel hijo de Harhaa, de los plateros; junto al cual restaur tambin Hananas, hijo de un perfumero. As dejaron reparado  Jerusalem hasta el muro ancho.
Junto  ellos restaur tambin Repaas hijo de Hur, prncipe de la mitad de la regin de Jerusalem.
Asimismo restaur junto  ellos, y frente  su casa, Jedaas hijo de Harumaph; y junto  l restaur Hattus hijo de Hasbanas.
Malchas hijo de Harim y Hasub hijo de Pahath-moab, restauraron la otra medida, y la torre de los Hornos.
Junto  ellos restaur Sallum hijo de Lohes, prncipe de la mitad de la regin de Jerusalem, l con sus hijas.
La puerta del Valle la restaur Hann con los moradores de Zanoa: ellos la reedificaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y mil codos en el muro hasta la puerta del Muladar.
Y reedific la puerta del Muladar, Malchas hijo de Rechb, prncipe de la provincia de Beth-haccerem: l la reedific, y levant sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos.
Y Sallum hijo de Chl-hoce, prncipe de la regin de Mizpa, restaur la puerta de la Fuente: l la reedific, y la enmader, y levant sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos, y el muro del estanque de Selah hacia la huerta del rey, y hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.
Despus de l restaur Nehemas hijo de Azbuc, prncipe de la mitad de la regin de Beth-sur, hasta delante de los sepulcros de David, y hasta el estanque labrado, y hasta la casa de los Valientes.
Tras l restauraron los Levitas, Rehum hijo de Bani; junto  l restaur Asabas, prncipe de la mitad de la regin de Ceila en su regin.
Despus de l restauraron sus hermanos, Bavvai hijo de Henadad, prncipe de la mitad de la regin de Ceila.
Y junto  l restaur Ezer hijo de Jesu, prncipe de Mizpa, la otra medida frente  la subida de la armera de la esquina.
Despus de l se enfervoriz  restaurar Baruch hijo de Zachi la otra medida, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib gran sacerdote.
Tras l restaur Meremoth hijo de Uras hijo de Cos la otra medida, desde la entrada de la casa de Eliasib, hasta el cabo de la casa de Eliasib.
Despus de l restauraron los sacerdotes, los varones de la campia.
Despus de ellos restauraron Benjamn y Hasub, frente  su casa: y despus de estos restaur Azaras, hijo de Maasas hijo de Ananas, cerca de su casa.
Despus de l restaur Binnui hijo de Henadad la otra medida, desde la casa de Azaras hasta la revuelta, y hasta la esquina.
Paal hijo de Uzai, enfrente de la esquina y la torre alta que sale de la casa del rey, que est en el patio de la crcel. Despus de l, Pedaa hijo de Pharos.
(Y los Nethineos estuvieron en Ophel hasta enfrente de la puerta de las Aguas al oriente, y la torre que sobresala.)
Despus de l restauraron los Tecoitas la otra medida, enfrente de la grande torre que sobresale, hasta el muro de Ophel.
Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa.
Despus de ellos restur Sadoc hijo de Immer, enfrente de su casa: y despus de l restaur Semaas hijo de Sechnas, guarda de la puerta oriental.
Tras l restaur Hananas hijo de Selemas, y Ann hijo sexto de Salaph, la otra medida. Despus de l restaur Mesullam, hijo de Berechas, enfrente de su cmara.
Despus de l restaur Malchas hijo del platero, hasta la casa de los Nethineos y de los tratantes, enfrente de la puerta del Juicio, y hasta la sala de la esquina.
Y entre la sala de la esquina hasta la puerta de las Ovejas, restauraron los plateros, y los tratantes.<CM>
Y FU que como oy Sanballat que nosotros edificbamos el muro, encolerizse y enojse en gran manera,  hizo escarnio de los Judos.
Y habl delante de sus hermanos y del ejrcito de Samaria, y dijo: Qu hacen estos dbiles Judos? hanles de permitir? han de sacrificar? han de acabar en un da? han de resucitar de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?
Y estaba junto  l Tobas Ammonita, el cual dijo: Aun lo que ellos edifican, si subiere una zorra derribar su muro de piedra.
Oye, oh Dios nuestro, que somos en menosprecio, y vuelve el baldn de ellos sobre su cabeza, y dalos en presa en la tierra de su cautiverio:
Y no cubras su iniquidad, ni su pecado sea rado delante de tu rostro; porque se airaron contra los que edificaban.
Edificamos pues el muro, y toda la muralla fu junta hasta su mitad: y el pueblo tuvo nimo para obrar.<CM>
Mas acaeci que oyendo Sanballat y Tobas, y los Arabes, y los Ammonitas, y los de Asdod, que los muros de Jerusalem eran reparados, porque ya los portillos comenzaban  cerrarse, encolerizronse mucho;
Y conspiraron todos  una para venir  combatir  Jerusalem, y  hacerle dao.
Entonces oramos  nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de da y de noche.
Y dijo Jud: Las fuerzas de los acarreadores se han enflaquecido, y el escombro es mucho, y no podemos edificar el muro.
Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos, y los matemos, y hagamos cesar la obra.
Sucedi empero, que como vinieron los Judos que habitaban entre ellos, nos dieron aviso diez veces de todos los lugares de donde volvan  nosotros.
Entonces puse por los bajos del lugar, detrs del muro, en las alturas de los peascos, puse el pueblo por familias con sus espadas, con sus lanzas, y con sus arcos.
Despus mir, y levantme, y dije  los principales y  los magistrados, y al resto del pueblo: No temis delante de ellos: acordaos del Seos grande y terrible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.
Y sucedi que como oyeron nuestros enemigos que lo habamos entendido, Dios disip el consejo de ellos, y volvmonos todos al muro, cada uno  su obra.<CM>
Mas fu que desde aquel da la mitad de los mancebos trabajaba en la obra, y la otra mitad de ellos tena lanzas y escudos, y arcos, y corazas; y los prncipes estaban tras toda la casa de Jud.
Los que edificaban en el muro, y los que llevaban cargas y los que cargaban, con la una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenan la espada.
Porque los que edificaban, cada uno tena su espada ceida  sus lomos, y as edificaban y el que tocaba la trompeta estaba junto  m.
Y dije  los principales, y  los magistrados y al resto del pueblo: La obra es grande y larga, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos los unos de los otros.
En el lugar donde oyereis la voz de la trompeta, reunos all  nosotros: nuestro Dios pelear por nosotros.
Nosotros pues trabajbamos en la obra; y la mitad de ellos tenan lanzas desde la subida del alba hasta salir las estrellas.
Tambin dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado se quede dentro de Jerusalem, y hgannos de noche centinela, y de da  la obra.
Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me segua, desnudamos nuestro vestido: cada uno se desnudaba solamente para lavarse.<CM>
ENTONCES fu grande el clamor del pueblo y de sus mujeres contra los Judos sus hermanos.
Y haba quien deca: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas, somos muchos: hemos por tanto tomado grano para comer y vivir.
Y haba quienes decan: Hemos empeado nuestras tierras, y nuestras vias, y nuestras casas, para comprar grano en el hambre.
Y haba quienes decan: Hemos tomado prestado dinero para el tributo del rey, sobre nuestras tierras y vias.
Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos como sus hijos; y he aqu que nosotros sujetamos nuestros hijos y nuestras hijas  servidumbre, y hay algunas de nuestras hijas sujetas: mas no hay facultad en nuestras manos para rescatarlas, porque nuestras tierras y nuestras vias son de otros.<CM>
Y enojme en gran manera cuando o su clamor y estas palabras.
Medit lo entonces para conmigo, y reprend  los principales y  los magistrados, y djeles: Tomiscada uno usura de vuestros hermanos? Y convoqu contra ellos una grande junta.
Y djeles: Nosotros rescatamos  nuestros hermanos Judos que haban sido vendidos  las gentes, conforme  la facultad que haba en nosotros: y vosotros aun vendis  vuestros hermanos, y sern vendidos  nosotros? Y callaron, que no tuvieron qu responder.
Y dije: No es bien lo que hacis, no andaris en temor de nuestro Dios, por no ser el oprobio de las gentes enemigas nuestras?
Tambin yo, y mis hermanos, y mis criados, les hemos prestado dinero y grano: relevmosles ahora de este gravamen.
Rugoos que les devolvis hoy sus tierras, sus vias, sus olivares, y sus casas, y la centsima parte del dinero y grano, del vino y del aceite que demandis de ellos.
Y dijeron: Devolveremos, y nada les demandaremos; haremos as como t dices. Entonces convoqu los sacerdotes, y juramentlos que haran conforme  esto.
Adems sacud mi vestido, y dije: As sacuda Dios de su casa y de su trabajo  todo hombre que no cumpliere esto, y as sea sacudido y vaco. Y respondi toda la congregacin: Amn! Y alabaron  Jehov. Y el pueblo hizo conforme  esto.<CM>
Tambin desde el da que me mand el rey que fuese gobernador de ellos en la tierra de Jud, desde el ao veinte del rey Artajerjes hasta el ao treinta y dos, doce aos, ni yo ni mis hermanos comimos el pan del gobernador.
Mas los primeros gobernadores que fueron antes de m, cargaron al pueblo, y tomaron de ellos por el pan y por el vino sobre cuarenta siclos de plata:  ms de esto, sus criados se enseoreaban sobre el pueblo; pero yo no hice as,  causa del temor de Dios.
Tambin en la obra de este muro instaur mi parte, y no compramos heredad: y todos mis criados juntos estaban all  la obra.
Adems ciento y cincuenta hombres de los Judos y magistrados, y los que venan  nosotros de las gentes que estn en nuestros contornos, estaban  mi mesa.
Y lo que se aderezaba para cada da era un buey, seis ovejas escogidas, y aves tambin se aparejaban para m, y cada diez das vino en toda abundancia: y con todo esto nunca requer el pan del gobernador, porque la servidumbre de este pueblo era grave.
Acurdate de m para bien, Dios mo, y de todo lo que hice  este pueblo.<CM>
Y FU que habiendo odo Sanballat, y Tobas, y Gesem el Arabe, y los dems nuestros enemigos, que haba yo edificado el muro, y que no quedaba en l portillo, (aunque hasta aquel tiempo no haba puesto en las puertas las hojas,)
Sanballat y Gesem enviaron  decirme: Ven, y compongmonos juntos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Mas ellos haban pensado hacerme mal.
Y enviles mensajeros, diciendo: Yo hago una grande obra, y no puedo ir; porque cesara la obra, dejndola yo para ir  vosotros.
Y enviaron  m con el mismo asunto por cuatro veces, y yo les respond de la misma manera.
Envi entonces Sanballat  m su criado,  decir lo mismo por quinta vez, con una carta abierta en su mano,
En la cual estaba escrito: Hase odo entre las gentes, y Gasmu lo dice, que t y los Judos pensis rebelaros; y que por eso edificas t el muro, con la mira, segn estas palabras, de ser t su rey;
Y que has puesto profetas que prediquen de ti en Jerusalem, diciendo: Rey en Jud! Y ahora sern odas del rey las tales palabras: ven por tanto, y consultemos juntos.
Entonces envi yo  decirles: No hay tal cosa como dices, sino que de tu corazn t lo inventas.
Porque todos ellos nos ponan miedo, diciendo: Debilitarnse las manos de ellos en la obra, y no ser hecha. Esfuerza pues mis manos, oh Dios.<CM>
Vine luego en secreto  casa de Semaas hijo de Delaas, hijo de Mehetabeel, porque l estaba encerrado; el cual me dijo: Juntmonos en la casa de Dios dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen para matarte; s, esta noche vendrn  matarte.
Entonces dije: Un hombre como yo ha de huir? y quin, que como yo fuera, entrara al templo para salvar la vida? No entrar.
Y entend que Dios no lo haba enviado, sino que hablaba aquella profeca contra m, porque Tobas y Sanballat le haban alquilado por salario.
Porque sobornado fu para hacerme temer as, y que pecase, y les sirviera de mal nombre con que fuera yo infamado.
Acurdate, Dios mo, de Tobas y de Sanballat, conforme  estas sus obras, y tambin de Noadas profetisa, y de los otros profetas que hacan por ponerme miedo.<CM>
Acabse pues el muro el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos das.
Y como lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las gentes que estaban en nuestros alrededores, y abatironse mucho sus ojos, y conocieron que por nuestro Dios haba sido hecha esta obra.
Asimismo en aquellos das iban muchas cartas de los principales de Jud  Tobas, y las de Tobas venan  ellos.
Porque muchos en Jud se haban conjurado con l, porque era yerno de Sechnas hijo de Ara; y Johann su hijo haba tomado la hija de Mesullam, hijo de Berechas.
Tambin contaban delante de m sus buenas obras, y referanle mis palabras. Y enviaba Tobas cartas para atemorizarme.<CM>
Y LUEGO que el muro fu edificado, y asent las puertas, y fueron sealados porteros y cantores y Levitas,
Mand  mi hermano Hanani, y  Hananas, prncipe del palacio de Jerusalem, (porque era ste, como varn de verdad y temeroso de Dios, sobre muchos;)
Y djeles: No se abran las puertas de Jerusalem hasta que caliente el sol: y aun ellos presentes, cierren las puertas, y atrancad. Y seal guardas de los moradores de Jerusalem, cada cual en su guardia, y cada uno delante de su casa.
Y la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no haba casas reedificadas.<CM>
Y puso Dios en mi corazn que juntase los principales, y los magistrados, y el pueblo, para que fuesen empadronados por el orden de sus linajes: y hall el libro de la genealoga de los que haban subido antes, y encontr en l escrito:
Estos son los hijos de la provincia que subieron de la cautividad, de la transmigracin que hizo pasar Nabucodonosor rey de Babilonia, y que volvieron  Jerusalem y  Jud cada uno  su ciudad;
Los cuales vinieron con Zorobabel, Jesu, Nehemas, Azaras, Raamas, Nahamani, Mardocho, Bilsn, Misperet, Bigvai, Nehum, Baana. La cuenta de los varones del pueblo de Israel:
Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos;
Los hijos de Sephatas, trescientos setenta y dos;
Los hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos;
Los hijos de Pahath-moab, de los hijos de Jesu y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho;
Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
Los hijos de Zattu, ochocientos cuarenta y cinco;
Los hijos de Zachi, setecientos y sesenta;
Los hijos de Binnui, seiscientos cuarenta y ocho;
Los hijos de Bebai, seiscientos veintiocho;
Los hijos de Azgad, dos mil seiscientos veintids;
Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete;
Los hijos de Bigvai, dos mil sesenta y siete;
Los hijos de Addin, seiscientos cincuenta y cinco;
Los hijos de Ater, de Ezechas, noventa y ocho;
Los hijos de Hasum, trescientos veintiocho;
Los hijos de Besai, trescientos veinticuatro;
Los hijos de Hariph, ciento doce;
Los hijos de Gaban, noventa y cinco;
Los varones de Beth-lehem y de Netopha, ciento ochenta y ocho;
Los varones de Anathoth, ciento veintiocho;
Los varones de Beth-azmaveth, cuarenta y dos;
Los varones de Chriath-jearim, Chephira y Beeroth, setecientos cuarenta y tres;
Los varones de Rama y de Gebaa, seiscientos veintiuno;
Los varones de Michmas, ciento veintids;
Los varones de Beth-el y de Ai, ciento veintitrs;
Los varones de la otra Nebo, cincuenta y dos;
Los hijos de la otra Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;
Los hijos de Harim, trescientos y veinte;
Los hijos de Jeric, trescientos cuarenta y cinco;
Los hijos de Lod, de Hadid, y Ono, setecientos veintiuno;
Los hijos de Senaa, tres mil novecientos y treinta.
Los sacerdotes: los hijos de Jedaas, de la casa de Jesu, novecientos setenta y tres;
Los hijos de Immer, mil cincuenta y dos;
Los hijos de Pashur, mil doscientos cuarenta y siete;
Los hijos de Harim, mil diez y siete.
Levitas: los hijos de Jesu, de Cadmiel, de los hijos de Odeva, setenta y cuatro.
Cantores: los hijos de Asaph, ciento cuarenta y ocho.
Porteros: los hijos de Sallum, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Accub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, ciento treinta y ocho.
Nethineos: los hijos de Siha, los hijos de Hasupha, los hijos de Thabaoth,
Los hijos de Chros, los hijos de Siaa, los hijos de Phadn,
Los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai,
Los hijos de Hann, los hijos de Giddel, los hijos de Gahar,
Los hijos de Rehaa, los hijos de Resn, los hijos de Necoda,
Los hijos de Gazzam, los hijos de Uzza, los hijos de Phasea,
Los hijos de Besai, los hijos de Meunim, los hijos de Nephisesim,
Los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacupha, los hijos de Harhur,
Los hijos de Baslith, los hijos de Mehida, los hijos de Harsa,
Los hijos de Barcos, los hijos de Ssera, los hijos de Tema,
Los hijos de Nesa, los hijos de Hatipha.
Los hijos de los siervos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Sophereth, los hijos de Perida,
Los hijos de Jahala, los hijos de Darcn, los hijos de Giddel,
Los hijos de Sephatas, los hijos de Hattil, los hijos de Pochreth-hassebaim, los hijos de Amn.
Todos los Nethineos,  hijos de los siervos de Salomn, trescientos noventa y dos.
Y estos son los que subieron de Tel-melah, Tel-harsa, Chrub, Addn,  Immer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel:
Los hijos de Delaa, los hijos de Tobas, los hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos.
Y de los sacerdotes: los hijos de Habaas, los hijos de Cos, los hijos de Barzillai, el cual tom mujer de las hijas de Barzillai Galaadita, y se llam del nombre de ellas.
Estos buscaron su registro de genealogas, y no se hall; y fueron echados del sacerdocio.
Y djoles el Tirsatha que no comiesen de las cosas ms santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Thummim.
La congregacin toda junta era de cuarenta y dos mil trescientos y sesenta,
Sin sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete; y entre ellos haba doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras.
Sus caballos, setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco;
Camellos, cuatrocientos treinta y cinco; asnos, seis mil setecientos y veinte.
Y algunos de los prncipes de las familias dieron para la obra. El Tirsatha di para el tesoro mil dracmas de oro, cincuenta tazones, y quinientas treinta vestiduras sacerdotales.
Y de los prncipes de las familias dieron para el tesoro de la obra, veinte mil dracmas de oro, y dos mil y doscientas libras de plata.
Y lo que di el resto del pueblo fu veinte mil dracmas de oro, y dos mil libras de plata, y sesenta y siete vestiduras sacerdotales.
Y habitaron los sacerdotes y los Levitas, y los porteros, y los cantores, y los del pueblo, y los Nethineos, y todo Israel, en sus ciudades. Y venido el mes sptimo, los hijos de Israel estaban en sus ciudades.<CM>
Y JUNTOSE todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que est delante de la puerta de las Aguas, y dijeron  Esdras el escriba, que trajese el libro de la ley de Moiss, la cual mand Jehov  Israel.
Y Esdras el sacerdote, trajo la ley delante de la congregacin, as de hombres como de mujeres, y de todo entendido para escuchar, el primer da del mes sptimo.
Y ley en el libro delante de la plaza que est delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el medio da, en presencia de hombres y mujeres y entendidos; y los odos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.
Y Esdras el escriba estaba sobre un plpito de madera, que haban hecho para ello; y junto  l estaban Mathithas, y Sema, y Anas, y Uras,  Hilcas, y Maasas,  su mano derecha; y  su mano izquierda, Pedaa, Misael, y Malchas, y Hasum, y Hasbedana, Zachras, y Mesullam.
Abri pues Esdras el libro  ojos de todo el pueblo, (porque estaba ms alto que todo el pueblo); y como lo abri, todo el pueblo estuvo atento.
Bendijo entonces Esdras  Jehov, Dios grande. Y todo el pueblo respondi, Amn! Amn! alzando sus manos; y humillronse, y adoraron  Jehov inclinados  tierra.
Y Jesu, y Bani, y Serebas, Jamn, Accub, Sabethai, Odas, Maasas, Celita, Azaras, Jozabed, Hann, Pelaa, Levitas, hacan entender al pueblo la ley: y el pueblo estaba en su lugar.
Y lean en el libro de la ley de Dios claramente, y ponan el sentido, de modo que entendiesen la lectura.<CM>
Y Nehemas el Tirsatha, y el sacerdote Esdras, escriba, y los Levitas que hacan entender al pueblo, dijeron  todo el pueblo: Da santo es  Jehov nuestro Dios; no os entristezcis, ni lloris: porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.
Djoles luego: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones  los que no tienen prevenido; porque da santo es  nuestro Seor: y no os entristezcis, porque el gozo de Jehov es vuestra fortaleza.
Los Levitas pues, hacan callar  todo el pueblo, diciendo: Callad, que es da santo, y no os entristezcis.
Y todo el pueblo se fu  comer y  beber, y  enviar porciones, y  gozar de grande alegra, porque haban entendido las palabras que les haban enseado.<CM>
Y el da siguiente se juntaron los prncipes de las familias de todo el pueblo, sacerdotes, y Levitas,  Esdras escriba, para entender las palabras de la ley.
Y hallaron escrito en la ley que Jehov haba mandado por mano de Moiss, que habitasen los hijos de Israel en cabaas en la solemnidad del mes sptimo;
Y que hiciesen saber, y pasar pregn por todas sus ciudades y por Jerusalem, diciendo: Salid al monte, y traed ramos de oliva, y ramos de pino, y ramos de arrayn, y ramos de palmas, y ramos de todo rbol espeso, para hacer cabaas como est escrito.
Sali pues el pueblo, y trajeron,  hicironse cabaas, cada uno sobre su terrado, y en sus patios, y en los patios de la casa de Dios, y en la plaza de la puerta de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Ephraim.
Y toda la congregacin que volvi de la cautividad hicieron cabaas, y en cabaas habitaron; porque desde los das de Josu hijo de Nun hasta aquel da, no haban hecho as los hijos de Israel. Y hubo alegra muy grande.
Y ley Esdras en el libro de la ley de Dios cada da, desde el primer da hasta el postrero;  hicieron la solemnidad por siete das, y al octavo da congregacin, segn el rito.<CM>
Y EL da veinticuatro del mismo mes se juntaron los hijos de Israel en ayuno, y con sacos, y tierra sobre s.
Y habase ya apartado la simiente de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres.
Y puestos de pie en su lugar, leyeron en el libro de la ley de Jehva su Dios la cuarta parte del da, y la cuarta parte confesaron y adoraron  Jehva su Dios.<CM>
Levantronse luego sobre la grada de los Levitas, Jesu y Bunni, Serebias, Dani Cadmiel, Sebanas, Bani y Chnani, y clamaron en voz alta  Jehov su Dios.
Y dijeron los Levitas, Jesu y Cadmiel, Bani, Hosabnas, Serebas, Odaas, Sebanas y Pethaa: Levantaos, bendecid  Jehov vuestro Dios desde el siglo hasta el siglo: y bendigan el nombre tuyo, glorioso y alto sobre toda bendicin y alabanza.
T, oh Jehov, eres solo; t hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, y toda su milicia, la tierra y todo lo que est en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y t vivificas todas estas cosas, y los ejrcitos de los cielos te adoran.
T, eres oh Jehov, el Dios que escogiste  Abram, y lo sacaste de Ur de los Caldeos, y pusstele el nombre Abraham;
Y hallaste fiel su corazn delante de ti,  hiciste con l alianza para darle la tierra del Cananeo, del Hetheo, y del Amorreheo, y del Pherezeo, y del Jebuseo, y del Gergeseo, para darla  su simiente: y cumpliste tu palabra, porque eres justo.
Y miraste la afliccin de nuestos padres en Egipto, y oste el clamor de ellos en el mar Bermejo;
Y diste seales y maravillas en Faran, y en todos sus siervos, y en todo el pueblo de su tierra; porque sabas que haban hecho soberbiamente contra ellos;  hicste nombre grande, como este da.
Y dividiste la mar delante de ellos y pasaron por medio de ella en seco; y  sus perseguidores echaste en los profundos, como una piedra en grandes aguas.
Y con columna de nube los guiaste de da, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde haban de ir.
Y sobre el monte de Sina descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y dsteles juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos:
Y notificsteles el sbado tuyo santo, y les prescribiste, por mano de Moiss tu siervo, mandamientos y estatutos y ley.
Y dsteles pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la piedra; y dijsteles que entrasen  poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano que se la habas de dar.
Mas ellos y nuestros padres hicieron soberbiamente, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos,
Y no quisieron oir, ni se acordaron de tus maravillas que habas hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelin pensaron poner caudillo para volverse  su servidumbre. T empero, eres Dios de perdones, clemente y piadoso, tardo para la ira, y de mucha misericordia, que no los dejaste.
Adems, cuando hicieron para s becerro de fundicin, y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto; y cometieron grandes abominaciones;
T, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto: la columna de nube no se apart de ellos de da, para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por el cual haban de ir.
Y diste tu espritu bueno para ensearlos, y no retiraste tu man de su boca, y agua les diste en su sed.
Y sustentstelos cuarenta aos en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad: sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies.
Y dsteles reinos y pueblos, y los distribuiste por cantones: y poseyeron la tierra de Sehn, y la tierra del rey Hesbn, y la tierra de Og rey de Basn.
Y multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y metstelos en la tierra, de la cual habas dicho  sus padres que haban de entrar  poseerla.
Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos  los moradores del pas,  los Cananeos, los cuales entregaste en su mano, y  sus reyes, y  los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos  su voluntad.
Y tomaron ciudades fortalecidas, y tierra pinge, y heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, vias y olivares, y muchos rboles de comer; y comieron, y hartronse, y engrosronse, y deleitronse en tu grande bondad.
Empero te irritaron, y rebelronse contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos  ti;  hicieron grandes abominaciones.
Y entregstelos en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron: y en el tiempo de su tribulacin clamaron  ti, y t desde los cielos los oste; y segn tus muchas miseraciones les dabas salvadores, que los salvasen de mano de sus enemigos.
Mas en teniendo reposo, se volvan  hacer lo malo delante de ti; por lo cual los dejaste en mano de sus enemigos, que se enseorearon de ellos: pero convertidos clamaban otra vez  ti, y t desde los cielos los oas, y segn tus miseraciones muchas veces los libraste.
Y proteststeles que se volviesen  tu ley; mas ellos hicieron soberbiamente, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales si el hombre hiciere, en ellos vivir; y dieron hombro renitente, y endurecieron su cerviz, y no escucharon.
Y alargaste sobre ellos muchos aos, y proteststeles con tu espritu por mano de tus profetas, mas no escucharon; por lo cual los entregaste en mano de los pueblos de la tierra.
Empero por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los dejaste; porque eres Dios clemente y misericordioso.
Ahora pues, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, terrible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el trabajo que nos ha alcanzando  nuestros reyes,  nuestros prncipes,  nuestros sacerdotes, y  nuestros profetas, y  nuestros padres, y  todo tu pueblo, desde los das de los reyes de Asiria hasta este da.
T empero eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, mas nosotros hemos hecho lo malo:
Y nuestros reyes, nuestros prncipes, nuestros sacerdotes, y nuestros padres, no pusieron por obra tu ley, ni atendieron  tus mandamiento y  tus testimonios, con que les protestabas.
Y ellos en su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y pinge que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.
He aqu que hoy somos siervos, henos aqu, siervos en la tierra que diste  nuestros padres para que comiesen sus fruto y su bien.
Y se multiplica su fruto para los reyes que has puesto sobre nosotros por nuestros pecados, quienes se enseorean sobre nuestros cuerpos, y sobre nuestras bestias, conforme  su voluntad, y estamos en grande angustia.
A causa pues de todo eso nosotros hacemos fiel alianza, y la escribimos, signada de nuestros prncipes, de nuestros Levitas, y de nuestros sacerdotes.<CM>
y LOS que firmaron fueron, Nehemas el Tirsatha, hijo de Hachlas, y Sedecas,
Seraas, Azaras, Jeremas,
Pashur, Amaras, Malchas,
Hattus, Sebanas, Malluch,
Harim, Meremoth, Obadas,
Daniel, Ginethn, Baruch,
Mesullam, Abas, Miamn,
Maazas, Bilgai, Semeas: estos, sacerdotes.
Y Levitas: Jesu hijo de Azanas, Binnui de los hijos de Henadad, Cadmiel;
Y sus hermanos Sebanas, Odaa, Celita, Pelaas, Hann;
Mich, Rehob, Hasabas,
Zach, Serebas, Sebanas,
Odaa, Bani, Beninu.
Cabezas del pueblo: Pharos, Pahath-moab, Elam, Zattu, Bani,
Bunni, Azgad, Bebai,
Adonas, Bigvai, Adn,
Ater, Ezekas, Azur,
Odaa, Hasum, Besai,
Ariph, Anathoth, Nebai,
Magpas, Mesullam, Hezir,
Mesezabeel, Sadoc, Jadua,
Pelatas, Hann, Anaas,
Hoseas, Hananas, Asub,
Lohes, Pilha, Sobec,
Rehum, Hasabna, Maaseas,
Y Ahijas, Hann, Anan,
Malluch, Harim, Baana.
Y el resto del pueblo, los sacerdotes, Levitas, porteros, y cantores, Nethineos, y todos los que se haban apartado de los pueblos de las tierras  la ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todo el que tena comprensin y discernimiento,
Adhirironse  sus hermanos, sus principales, y vinieron en la protestacin y en el juramento de que andaran en la ley de Dios, que fu dada por mano de Moiss siervo de Dios, y que guardaran y cumpliran todos los mandamientos de Jehov nuestro Seor, y sus juicios y sus estatutos;
Y que no daramos nuestras hijas  los pueblos de la tierra, ni tomaramos sus hijas para nuestros hijos.
Asimismo, que si los pueblos de la tierra trajesen  vender mercaderas y comestibles en da de sbado, nada tomaramos de ellos en sbado, ni en da santificado; y que dejaramos el ao sptimo, con remisin de toda deuda.<CM>
Impusmonos adems por ley el cargo de contribuir cada ao con la tercera parte de un siclo, para la obra de la casa de nuestro Dios;
Para el pan de la proposicin, y para la ofrenda continua, y para el holocausto continuo, de los sbados, y de las nuevas lunas, y de las festividades, y para las santificaciones y sacrificios por el pecado para expiar  Israel, y para toda la obra de la casa de nuestro Dios.
Echamos tambin las suertes, los sacerdotes, los Levitas, y el pueblo, acerca de la ofrenda de la lea, para traerla  la casa de nuestro Dios, segn las casas de nuestros padres, en los tiempos determinados cada un ao, para quemar sobre el altar de Jehov nuestro Dios, como est escrito en la ley.
Y que cada ao traeramos las primicias de nuestra tierra, y las primicias de todo fruto de todo rbol,  la casa de Jehva:
Asimismo los primognitos de nuestros hijos y de nuestras bestias, como est escrito en la ley; y que traeramos los primognitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas  la casa de nuestro Dios,  los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios:
Que traeramos tambin las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo rbol, del vino y del aceite,  los sacerdotes,  las cmaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra  los Levitas; y que los Levitas recibiran las dcimas de nuestras labores en todas las ciudades:
Y que estara el sacerdote hijo de Aarn con los Levitas, cuando los Levitas recibiran el diezmo: y que los Levitas llevaran el diezmo del diezmo  la casa de nuestro Dios,  las cmaras en la casa del tesoro.
Porque  las cmaras han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Lev la ofrenda del grano, del vino, y del aceite; y all estarn los vasos del santuario, y los sacerdotes que ministran, y los porteros, y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.<CM>
Y HABITARON los prncipes del pueblo en Jerusalem; mas el resto del pueblo ech suertes para traer uno de diez que morase en Jerusalem, ciudad santa, y las nueve partes en las otras ciudades.
Y bendijo el pueblo  todos los varones que voluntariamente se ofrecieron  morar en Jerusalem.
Y estos son los principales de la provincia que moraron en Jerusalem; mas en las ciudades de Jud habitaron cada uno en su posesin en sus ciudades, de Israel, de los sacerdotes, y Levitas, y Nethineos, y de los hijos de los siervos de Salomn.
En Jerusalem pues habitaron de los hijos de Jud, y de los hijos de Benjamn. De los hijos de Jud: Athaas, hijo de Uzzas, hijo de Zacaras, hijo de Amaras, hijo de Sephatas, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Phares;
Y Maasas hijo de Baruch, hijo de Colhoze, hijo de Hazaas, hijo de Adaas, hijo de Joiarib, hijo de Zacaras, hijo de Siloni.
Todos los hijos de Phares que moraron en Jerusalem, fueron cuatrocientos setenta y ocho hombres fuertes.
Y estos son los hijos de Benjamn: Sal hijo de Mesullam, hijo de Joed, hijo de Pedaas, hijo de Colaas, hijo de Maaseas, hijo de Ithiel, hijo de Jesaa.
Y tras l, Gabbai, Sallai, novecientos veinte y ocho.
Y Joel hijo de Zichri, era prefecto de ellos, y Jehudas hijo de Senua, el segundo de la ciudad.
De los sacerdotes: Jedaas hijo de Joiarib, Jachn,
Seraas hijo de Hilcas, hijo de Mesullam, hijo de Sadoc, hijo de Meraioth, hijo de Ahitub, prncipe de la casa de Dios,
Y sus hermanos los que hacan la obra de la casa, ochocientos veintids: y Adaas hijo de Jeroham, hijo de Pelalas, hijo de Amsi, hijo de Zacaras, hijo de Pashur, hijo de Malachas,
Y sus hermanos, prncipes de familias, doscientos cuarenta y dos: y Amasai hijo de Azarael, hijo de Azai, hijo de Mesillemoth, hijo de Immer,
Y sus hermanos, hombres de grande vigor, ciento veintiocho: jefe de los cuales era Zabdiel, hijo de Gedolim.
Y de los Levitas: Semaas hijo de Hassub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, hijo de Buni;
Y Sabethai y Jozabad, de los principales de los Levitas, sobrestantes de la obra exterior de la casa de Dios;
Y Mattanas hijo de Mich, hijo de Zabdi, hijo de Asaph, el principal, el que empezaba las alabanzas y accin de gracias al tiempo de la oracin; y Bacbucas el segundo de entre sus hermanos; y Abda hijo de Samua, hijo de Galal, hijo de Jeduthn.
Todos los Levitas en la santa ciudad fueron doscientos ochenta y cuatro.
Y los porteros, Accub, Talmn, y sus hermanos, guardas en las puertas, ciento setenta y dos.<CM>
Y el resto de Israel, de los sacerdotes, de los Levitas, en todas las ciudades de Jud, cada uno en su heredad.
Y los Nethineos habitaban en Ophel; y Siha y Gispa eran sobre los Nethineos.
Y el prepsito de los Levitas en Jerusalem era Uzzi hijo de Bani, hijo de Hasabas, hijo de Mattanas, hijo de Mich de los cantores los hijos de Asaph, sobre la obra de la casa de Dios.
Porque haba mandamiento del rey acerca de ellos, y determinacin acerca de los cantores para cada da.
Y Pethahas hijo de Mesezabel, de los hijos de Zerah hijo de Jud, estaba  la mano del rey en todo negocio del pueblo.
Y tocante  las aldeas y sus tierras, algunos de los hijos de Jud habitaron en Chriat-arba y sus aldeas, y en Dibn y sus aldeas, y en Jecabseel y sus aldeas;
Y en Jesu, Moladah, y en Beth-pelet;
Y en Hasar-sual, y en Beer-seba, y en sus aldeas;
Y en Siclag, y en Mechna, y en sus aldeas;
Y en En-rimmn, y en Soreah y en Jarmuth;
Zanoah, Adullam, y en sus aldeas; en Lachs y sus tierras, Azeca y sus aldeas. Y habitaron desde Beer-seba hasta el valle de Hinnom.
Y los hijos de Benjamn desde Geba habitaron en Michmas, y Aa, y en Beth-el y sus aldeas;
En Anathoth, Nob, Ananiah;
Hasor, Rama, Gitthaim;
Hadid, Seboim, Neballath;
Lod, y Ono, valle de los artfices.
Y algunos de los Levitas, en los repartimientos de Jud y de Benjamn.<CM>
Y ESTOS son los sacerdotes y Levitas que subieron con Zorobabel hijo de Sealthiel, y con Jesu: Seraas, Jeremas, Esdras,
Amaras, Malluch, Hartus,
Sechnas, Rehum, Meremoth,
Iddo, Ginetho, Abas,
Miamin, Maadas, Bilga,
Semaas, y Joiarib, Jedaas,
Sallum, Amoc, Hilcas, Jedaas. Estos eran los prncipes de los sacerdotes y sus hermanos en los das de Jesu.
Y los Levitas: Jesu, Binnui, Cadmiel, Serebas, Jud, y Mathanas, que con sus hermanos oficiaba en los himnos.
Y Bacbucas y Unni, sus hermanos, cada cual en su ministerio.
Y Jesu engendr  Joiacim, y Joiacim engendr  Eliasib y Eliasib engendr  Joiada,
Y Joiada engendr  Jonathn, y Jonathn engendr  Jaddua.
Y en los das de Joiacim los sacerdotes cabezas de familias fueron: de Seraas, Meraas; de Jeremas, Hananas;
De Esdras, Mesullam; de Amaras, Johann;
De Melich, Jonathn; de Sebanas, Joseph;
De Harim, Adna; de Meraioth, Helcai;
De Iddo, Zacaras; de Ginnethn, Mesullam;
De Abas, Zichri; de Miniamn, de Moadas, Piltai;
De Bilga, Sammua; de Semaas, Jonathn;
De Joiarib, Mathenai; de Jedaas, Uzzi;
De Sallai, Callai; de Amoc, Eber;
De Hilcas, Hasabas; de Jedaas, Nathanael.
Los Levitas en das de Eliasib, de Joiada, y de Johann y Jaddua, fueron escritos por cabezas de familias; tambin los sacerdotes, hasta el reinado de Daro el Persa.
Los hijos de Lev, cabezas de familias, fueron escritos en el libro de las Crnicas hasta los das de Johann, hijo de Eliasib.
Los cabezas de los Levitas: Hasabas, Serebas, y Jesu hijo de Cadmiel, y sus hermanos delante de ellos, para alabar y para rendir gracias, conforme al estatuto de David varn de Dios, guardando su turno.
Mathanas, y Bacbucas, Obadas, Mesullam, Talmn, Accub, guardas, eran porteros para la guardia  las entradas de las puertas.
Estos fueron en los das de Joiacim, hijo de Jesu, hijo de Josadac, y en los das del gobernador Nehemas, y del sacerdote Esdras, escriba.<CM>
Y  la dedicacin del muro de Jerusalem buscaron  los Levitas de todos los lugares, para traerlos  Jerusalem, para hacer la dedicacin y la fiesta con alabanzas y con cnticos, con cmbalos, salterios y ctaras.
Y fueron reunidos los hijos de los cantores, as de la campia alrededor de Jerusalem como de las aldeas de Netophati;
Y de la casa de Gilgal, y de los campos de Geba, y de Azmaveth; porque los cantores se haban edificado aldeas alrededor de Jerusalem.
Y se purificaron los sacerdotes y los Levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas, y el muro.
Hice luego subir  los prncipes de Jud sobre el muro, y puse dos coros grandes que fueron en procesin: el uno  la mano derecha sobre el muro hacia la puerta del Muladar.
E iba tras de ellos Osaas, y la mitad de los prncipes de Jud,
Y Azaras, Esdras y Mesullam,
Jud y Benjamn, y Semaas, y Jeremas;
Y de los hijos de los sacerdotes iban con trompetas, Zacaras hijo de Jonathn, hijo de Semaas, hijo de Mathanas, hijo de Michas, hijo de Zachr, hijo de Asaph;
Y sus hermanos Semaas, y Azarael, Milalai, Gilalai, Maai, Nathanael, Jud y Hanani, con los instrumentos msicos de David varn de Dios; y Esdras escriba, delante de ellos.
Y  la puerta de la Fuente, en derecho delante de ellos, subieron por las gradas de la ciudad de David, por la subida del muro, desde la casa de David hasta la puerta de las Aguas al oriente.
Y el segundo coro iba del lado opuesto, y yo en pos de l, con la mitad del pueblo sobre el muro, desde la torre de los Hornos hasta el muro ancho;
Y desde la puerta de Ephraim hasta la puerta vieja, y  la puerta del Pescado, y la torre de Hananeel, y la torre de Hamath, hasta la puerta de las Ovejas: y pararon en la puerta de la Crcel.
Pararon luego los dos coros en la casa de Dios; y yo, y la mitad de los magistrados conmigo;
Y los sacerdotes, Eliacim, Maaseas, Miniamin, Michas, Elioenai, Zacaras, y Hananas, con trompetas;
Y Maaseas, y Semeas, y Eleazar, y Uzzi, y Johann, y Malchas, y Elam, y Ezer. Y los cantores cantaban alto,  Israha era el prefecto.
Y sacrificaron aquel da grandes vctimas,  hicieron alegras; porque Dios los haba recreado con grande contentamiento: alegrronse tambin la mujeres y muchachos; y el alborozo de Jerusalem fu odo de lejos.<CM>
Y en aquel da fueron puestos varones sobres las cmaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias, y de los diezmos, para juntar en ellas, de los campos de la ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y Levitas: porque era grande el gozo de Jud con respecto  los sacerdotes y Levitas que asistan.
Y haban guardado la observancia de su Dios, y la observancia de la expiacin, como tambin los cantores y los porteros, conforme al estatuto de David y de Salomn su hijo.
Porque desde el tiempo de David y de Asaph, ya de antiguo, haba prncipes de cantores, y cntico y alabanza, y accin de gracias  Dios.
Y todo Israel en das de Zorobabel, y en das de Nehemas, daba raciones  los cantores y  los porteros, cada cosa en su da: consagraban asimismo sus porciones  los Levitas, y los Levitas consagraban parte  los hijos de Aarn.<CM>
AQUEL da se ley en el libro de Moiss oyndolo el pueblo, y fu hallado en l escrito, que los Ammonitas y Moabitas no deban entrar jams en la congregacin de Dios;
Por cuanto no salieron  recibir  los hijos de Israel con pan y agua, antes alquilaron  Balaam contra ellos, para que los maldijera: mas nuestro Dios volvi la maldicin en bendicin.
Y fu que, como oyeron la ley, apartaron de Israel toda mistura.
Y antes de esto, Eliasib sacerdote, siendo superintendente de la cmara de la casa de nuestro Dios, haba emparentado con Tobas,
Y le haba hecho una grande cmara, en la cual guardaban antes las ofrendas, y el perfume, y los vasos, y el diezmo del grano, y del vino y del aceite, que estaba mandado dar  los Levitas,  los cantores, y  los porteros; y la ofrenda de los sacerdotes.
Mas  todo esto, yo no estaba en Jerusalem; porque el ao treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia, vine al rey; y al cabo de das fu enviado del rey.
Y venido  Jerusalem, entend el mal que haba hecho Eliasib en atencin  Tobas, haciendo para l cmara en los patios de la casa de Dios.
Y dolime en gran manera; y ech todas las alhajas de la casa de Tobas fuera de la cmara;
Y dije que limpiasen las cmaras,  hice volver all las alhajas de la casa de Dios, las ofrendas y el perfume.<CM>
Entend asimismo que las partes de los Levitas no se les haban dado; y que los Levitas y cantores que hacan el servicio se haban hudo cada uno  su heredad.
Y reprend  los magistrados, y dije: Por qu est la casa de Dios abandonada? Y juntlos, y pselos en su lugar.
Y todo Jud trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite,  los almacenes.
Y puse por sobrestantes de ellos  Selemas sacerdote, y  Sadoc escriba, y de los Levitas,  Pedaas; y  mano de ellos Hann hijo de Zaccur, hijo de Mathanas: pues que eran tenidos por fieles, y de ellos eran el repartir  sus hermanos.
Acurdate de m, oh Dios, en orden  esto, y no raigas mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en sus observancias.<CM>
En aquellos das v en Jud algunos que pisaban en lagares el sbado, y que acarreaban haces, y cargaban asnos con vino, y tambin de uvas, de higos, y toda suerte de carga, y traan  Jerusalem en da de sbado; y protest les acerca del da que vendan el mantenimiento.
Tambin estaban en ella Tirios que traan pescado y toda mercadera, y vendan en sbado  los hijos de Jud en Jerusalem.
Y reprend  los seores de Jud, y djeles: Qu mala cosa es esta que vosotros hacis, profanando as el da del sbado?
No hicieron as vuestros padres, y trajo nuestro Dios sobre nosotros todo este mal, y sobre esta ciudad? Y vosotros aads ira sobre Israel profanando el sbado?
Sucedi pues, que cuando iba oscureciendo  las puertas de Jerusalem antes del sbado, dije que se cerrasen las puertas, y orden que no las abriesen hasta despus del sbado; y puse  las puertas algunos de mis criados, para que en da de sbado no entrasen carga.
Y quedronse fuera de Jerusalem una y dos veces los negociantes, y los que vendan toda especie de mercanca.
Y protestles, y djeles: Por qu os quedis vosotros delante del muro? Si lo hacis otra vez, os echar mano. Desde entonces no vinieron en sbado.
Y dije  los Levitas que se purificasen, y viniesen  guardar las puertas, para santificar el da del sbado. Tambin por esto acurdate de m, Dios mo, y perdname segn la muchedumbre de tu misericordia.<CM>
V asimismo en aquellos das Judos que haban tomado mujeres de Asdod, Ammonitas, y Moabitas:
Y sus hijos la mitad hablaban asdod, y conforme  la lengua de cada pueblo; que no saban hablar judaico.
Y re con ellos, y maldjelos, y her algunos de ellos, y arranqules los cabellos, y juramentlos, diciendo: No daris vuestras hijas  sus hijos, y no tomaris de sus hijas para vuestros hijos,  para vosotros.
No pec por esto Salomn, rey de Israel? Bien que en muchas gentes no hubo rey como l, que era amado de su Dios y Dios lo haba puesto por rey sobre todo Israel, aun  l hicieron pecar las mujeres extanjeras.
Y obedeceremos  vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras?
Y uno de los hijos de Joiada, hijo de Eliasib el gran sacerdote era yerno de Sanballat Horonita: ahuyentlo por tanto de m.
Acurdate de ellos, Dios mo, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los Levitas.
Limpilos pues de todo extranjero, y puse  los sacerdotes y Levitas por sus clases,  cada uno en su obra;
Y para la ofrenda de la lea en los tiempos sealados, y para las primicias. Acurdate de m, Dios mo, para bien.<CM>
Y ACONTECIO en los das de Assuero, (el Assuero que rein desde la India hasta la Etiopa sobre ciento veinte y siete provincias,)
Que en aquellos das, asentado que fu el rey Assuero en la silla de su reino, la cual estaba en Susn capital del reino,
En el tercer ao de su reinado hizo banquete  todos sus prncipes y siervos, teniendo delante de l la fuerza de Persia y de Media, gobernadores y prncipes de provincias,
Para mostrar l las riquezas de la gloria de su reino, y el lustre de la magnificencia de su poder, por muchos das, ciento y ochenta das.
Y cumplidos estos das, hizo el rey banquete por siete das en el patio del huerto del palacio real  todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor que se hall en Susn capital del reino.
El pabelln era de blanco, verde, y crdeno, tendido sobre cuerdas de lino y prpura en sortijas de plata y columnas de mrmol: los reclinatorios de oro y de plata, sobre losado de prfido y de mrmol, y de alabastro y de jacinto.
Y daban  beber en vasos de oro, y vasos diferentes unos de otros, y mucho vino real, conforme  la facultad del rey.
Y la bebida fu segn esta ley: Que nadie constriese; porque as lo haba mandado el rey  todos los mayordomos de su casa; que se hiciese segn la voluntad de cada uno.
Asimismo la reina Vasthi hizo banquete de mujeres, en la casa real del rey Assuero.<CM>
El sptimo da, estando el corazn del rey alegre del vino, mand  Mehumn, y  Biztha, y  Harbona, y  Bighta, y  Abagtha, y  Zetar, y  Carcas, siete eunucos que servan delante del rey Assuero,
Que trajesen  la reina Vasthi delante del rey con la corona regia, para mostrar  los pueblos y  los prncipes su hermosura; porque era linda de aspecto.
Mas la reina Vasthi no quiso comparecer  la orden del rey, enviada por mano de los eunucos; y enojse el rey muy mucho, y encendise en l su ira.
Pregunt entonces el rey  los sabios que saban los tiempos, (porque as era la costubre del rey para con todos los que saban la ley y el derecho;
Y estaban junto  l, Carsena, y Sethar, y Admatha, y Tharsis, y Meres, y Marsena, y Memucn, siete prncipes de Persia y de Media que vean la cara del rey, y se sentaban los primeros del reino:)
Qu se haba de hacer segn la ley con la reina Vasthi, por cuanto no haba cumplido la orden del rey Assuero, enviada por mano de los eunucos.
Y dijo Memucn delante del rey y de los prncipes: No solamente contra el rey ha pecado la reina Vasthi, sino contra todos los prncipes, y contra todos los pueblos que hay en todas las provincias del rey Assuero.
Porque este hecho de la reina pasar  noticia de todas las mujeres, para hacerles tener en poca estima  sus maridos, diciendo: El rey Assuero mand traer delante de s  la reina Vasthi, y ella no vino.
Y entonces dirn esto las seoras de Persia y de Media que oyeren el hecho de la reina,  todos los prncipes del rey: y habr mucho menosprecio y enojo.
Si parece bien al rey, salga mandamiento real delante de l, y escrbase entre las leyes de Persia y de Media, y no sea traspasado: Que no venga ms Vasthi delante del rey Assuero: y d el rey su reino  su compaera que sea mejor que ella.
Y el mandamiento que har el rey ser odo en todo su reino, aunque es grande, y todas las mujeres darn honra  sus maridos, desde el mayor hasta el menor.
Y plugo esta palabra en ojos del rey y de los prncipes,  hizo el rey conforme al dicho de Memucn;
Pues envi letras  todas la provincias del rey,  cada provincia conforme  su escribir, y  cada pueblo conforme  su lenguaje, diciendo que todo hombre fuese seor en su casa; y hblese esto segn la lengua de su pueblo.<CM>
PASADAS estas cosas, sosegada ya la ira del rey Assuero, acordse de Vasthi, y de lo que hizo, y de lo que fu sentenciado contra ella.
Y dijeron los criados del rey, sus oficiales: Busquen al rey mozas vrgenes de buen parecer;
Y ponga el rey personas en todas las provincias de su reino, que junte todas las mozas vrgenes de buen parecer en Susn residencia regia, en la casa de las mujeres, al cuidado de Hegai, eunuco del rey, guarda de las mujeres, dndoles sus atavos;
Y la moza que agradare  los ojos del rey, reine en lugar de Vasthi. Y la cosa plugo en ojos del rey,  hzolo as.
Haba un varn Judo en Susn residencia regia, cuyo nombre era Mardocho, hijo de Jair, hijo de Simi, hijo de Cis, del linaje de Benjamn;
El cual haba sido trasportado de Jerusalem con los cautivos que fueron llevados con Jechnas rey de Jud,  quien hizo trasportar Nabucodonosor rey de Babilonia.
Y haba criado  Hadassa, que es Esther, hija de su to, porque no tena padre ni madre; y era moza de hermosa forma y de buen parecer; y como su padre y su madre murieron, Mardocho la haba tomado por hija suya.
Sucedi pues, que como se divulg el mandamiento del rey y su acuerdo, y siendo reunidas muchas mozas en Susn residencia regia,  cargo de Hegai, fu tomada tambin Esther para casa del rey, al cuidado de Hegai, guarda de las mujeres.
Y la moza agrad en sus ojos, y hall gracia delante de l; por lo que hizo darle prestamente sus atavos y sus raciones, dndole tambin siete convenientes doncellas de la casa del rey; y pasla con sus doncellas  lo mejor de la casa de las mujeres.
Esther no declar su pueblo ni su nacimiento; porque Mardocho le haba mandado que no lo declarase.
Y cada da Mardocho se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, por saber cmo iba  Esther, y qu se haca de ella.
Y como llegaba el tiempo de cada una de las mozas para venir al rey Assuero, al cabo de haber estado ya doce meses conforme  la ley acerca de las mujeres (porque as se cumpla el tiempo de sus atavos, esto es, seis meses con leo de mirra, y seis meses con cosas aromticas y afeites de mujeres),
Entonces la moza vena as al rey: todo lo que ella deca se le daba, para venir con ello de la casa de las mujeres hasta la casa del rey.
Ella vena  la tarde, y  la maana se volva  la casa segunda de las mujeres, al cargo de Saasgaz eunuco del rey, guarda de las concubinas: no vena ms al rey, salvo si el rey la quera, y era llamada por nombre.
Y llegado que fu el tiempo de Esther, hija de Abihail to de Mardocho, que l se haba tomado por hija, para venir al rey, ninguna cosa procur sino lo que dijo Hegai eunuco del rey, guarda de las mujeres: y ganaba Esther la gracia de todos los que la vean.
Fu pues Esther llevada al rey Assuero  su casa real en el mes dcimo, que es el mes de Tebeth, en el ao sptimo de su reinado.
Y el rey am  Esther sobre todas las mujeres, y hall gracia y benevolencia delante de l ms que todas las vrgenes; y puso la corona real en su cabeza,  hzola reina en lugar de Vasthi.
Hizo luego el rey gran banquete  todos sus prncipes y siervos, el banquete de Esther; y alivi  las provincias,  hizo y di mercedes conforme  la facultad real.
Y cuando se juntaban las vrgenes la segunda vez, Mardocho estaba puesto a la puerta el rey.
Y Esther, segn le tena mandado Mardocho, no haba declarado su nacin ni su pueblo; porque Esther haca lo que deca Mardocho, como cuando con l se educaba.<CM>
En aquellos das, estando Mardocho sentado  la puerta del rey, enojronse Bigthn y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Assuero.
Mas entendido que fu esto por Mardocho, l lo denunci  la reina Esther, y Esther lo dijo al rey en nombre de Mardocho.
Hzose entonces indagacin de la cosa, y fu hallada cierta; por tanto, entrambos fueron colgados en una horca. Y escribise el caso en el libro de las cosas de los tiempos delante del rey.<CM>
DESPUS de estas cosas, el rey Assuero engrandeci  Amn hijo de Amadatha Agageo, y ensalzlo, y puso su silla sobre todos los prncipes que estaban con l.
Y todos los siervos del rey que estaban  la puerta del rey, se arrodillaban  inclinaban  Amn, porque as se lo haba mandado el rey; pero Mardocho, ni se orrodillaba ni se humillaba.
Y los siervos del rey que estaban  la puerta, dijeron  Mardocho: Por qu traspasas el mandamiento del rey?
Y aconteci que, hablndole cada da de esta manera, y no escuchndolos l, denuncironlo  Amn, por ver si las palabras de Mardocho se mantendran; porque ya l les haba declarado que era Judo.
Y vi Amn que Mardocho ni se arrodillaba ni se humillaba delante de l; y llense de ira.
Mas tuvo en poco meter mano en solo Mardocho; que ya le haba declarado el pueblo de Mardocho: y procur Amn destruir  todos los Judos que haba en el reino de Assuero, al pueblo de Mardocho.<CM>
En el mes primero, que es el mes de Nisn, en el ao duodcimo del rey Assuero, fu echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amn, de da en da y de mes en mes; y sali el mes duodcimo, que es el mes de Adar.
Y dijo Amn al rey Assuero: Hay un pueblo esparcido y dividido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no observan las leyes del rey; y al rey no viene provecho de dejarlos.
Si place al rey, escrbase que sean destrudos; y yo pesar diez mil talentos de plata en manos de los que manejan la hacienda, para que sean trados  los tesoros del rey.
Entonces el rey quit su anillo de su mano, y dilo  Amn hijo de Amadatha Agageo, enemigo de los Judos,
Y djole: La plata propuesta sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de l lo que bien te pareciere.
Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes primero,  trece del mismo, y fu escrito conforme  todo lo que mand Amn,  los prncipes del rey, y  los capitanes que estaban sobre cada provincia, y  los prncipes de cada pueblo,  cada provincia segn su escritura, y  cada pueblo segn su lengua: en nombre del rey Assuero fu escrito, y signado con el anillo del rey.
Y fueron enviadas letras por mano de los correos  todas las provincias del rey, para destruir, y matar, y exterminar  todos los Judos, desde el nio hasta el viejo, nios y mujeres en un da, en el trece del mes duodcimo, que es el mes de Adar, y para apoderarse de su despojo.
La copia del escrito que se diese por mandamiento en cada provincia, fu publicada  todos los pueblos,  fin de que estuviesen apercibidos para aquel da.
Y salieron los correos de priesa por mandato del rey, y el edicto fu dado en Susn capital del reino. Y el rey y Amn estaban sentados  beber, y la ciudad de Susn estaba conmovida.<CM>
LUEGO que supo Mardocho todo lo que se haba hecho, rasg sus vestidos, y vistise de saco y de ceniza, y fuse por medio de la ciudad clamando con grande y amargo clamor.
Y vino hasta delante de la puerta del rey: porque no era lcito pasar adentro de la puerta del rey con vestido de saco.
Y en cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, tenan los Judos grande luto, y ayuno, y lloro, y lamentacin: saco y ceniza era la cama de muchos.
Y vinieron las doncellas de Esther y sus eunucos, y dijronselo: y la reina tuvo gran dolor, y envi vestidos para hacer vestir  Mardocho, y hacerle quitar el saco de sobre l; mas l no los recibi.<CM>
Entonces Esther llam  Atach, uno de los eunucos del rey, que l haba hecho estar delante de ella, y mandlo  Mardocho, con orden de saber qu era aquello, y por qu.
Sali pues Atach  Mardocho,  la plaza de la ciudad que estaba delante de la puerta del rey.
Y Mardocho le declar todo lo que le haba acontecido, y dile noticia de la plata que Amn haba dicho que pesara para los tesoros del rey por razn de los Judos, para destruirlos.
Dile tambin la copia de la escritura del decreto que haba sido dado en Susn para que fuesen destrudos,  fin de que la mostrara  Esther y se lo declarase, y le encargara que fuese al rey  suplicarle, y  pedir delante de l por su pueblo.
Y vino Atach, y cont  Esther las palabra de Mardocho.
Entonces Esther dijo  Atach, y mandle decir  Mardocho:
Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey saben, que cualquier hombre  mujer que entra al rey al patio de adentro sin ser llamado, por una sola ley ha de morir: salvo aquel  quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivir: y yo no he sido llamada para entrar al rey estos treinta das.
Y dijeron  Mardocho las palabras de Esther.
Entonces dijo Mardocho que respondiesen  Esther: No pienses en tu alma, que escapars en la casa del rey ms que todos los Judos:
Porque si absolutamente callares en este tiempo, respiro y libertacin tendrn los Judos de otra parte; mas t y la casa de tu padre pereceris. Y quin sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?
Y Esther dijo que respondiesen  Mardocho:
Ve, y junta  todos los Judos que se hallan en Susn, y ayunad por m, y no comis ni bebis en tres das, noche ni da: yo tambin con mis doncellas ayunar igualmente, y as entrar al rey, aunque no sea conforme  la ley; y si perezco, que perezca.
Entonces se fu Mardocho,  hizo conforme  todo lo que le mand Esther.<CM>
Y ACONTECIO que al tercer da se visti Esther su vestido real, y psose en el patio de adentro de la casa del rey, enfrente del aposento del rey: y estaba el rey sentado en su solio regio en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento.
Y fu que, como vi  la reina Esther que estaba en el patio, ella obtuvo gracia en sus ojos; y el rey extendi  Esther el cetro de oro que tena en la mano. Entonces se lleg Esther, y toc la punta del cetro.
Y dijo el rey: Qu tienes, reina Esther? y cul es tu peticin? Hasta la mitad del reino, se te dar.
Y Esther dijo: Si al rey place, venga hoy el rey con Amn al banquete que le he hecho.
Y respondi el rey: Daos priesa, llamad  Amn, para hacer lo que Esther ha dicho. Vino pues el rey con Amn al banquete que Esther dispuso.
Y dijo el rey  Esther en el banquete del vino: Cul es tu peticin, y te ser otorgada? Cul es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te ser concedida.
Entonces respondi Esther, y dijo: Mi peticin y mi demanda es:
Si he hallado gracia en los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi peticin y hacer mi demanda, que venga el rey con Amn al banquete que les dispondr; y maana har conforme  lo que el rey ha mandado.<CM>
Y sali Amn aquel da contento y alegre de corazn; pero como vi  Mardocho  la puerta del rey, que no se levantaba ni se mova de su lugar, llense contra Mardocho de ira.
Mas refrense Amn, y vino  su casa, y envi,  hizo venir sus amigos, y  Zeres su mujer.
Y refiriles Amn la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le haba engrandecido y con que le haba ensalzado sobre los prncipes y siervos del rey.
Y aadi Amn: Tambin la reina Esther  ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino  m: y aun para maana soy convidado de ella con el rey.
Mas todo esto nada me sirve cada vez que veo al judo Mardocho sentado  la puerta del rey.
Y djole Zeres su mujer, y todos sus amigos: Hagan una horca alta de cincuenta codos, y maana di al rey que cuelguen  Mardocho en ella; y entra con el rey al banquete alegre. Y plugo la cosa en los ojos de Amn,  hizo preparar la horca.<CM>
AQUELLA noche se le fu el sueo al rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias de las cosas de los tiempos: y leyronlas delante del rey.
Y hallse escrito que Mardocho haba denunciado de Bigthan y de Teres, dos eunucos del rey, de la guarda de la puerta, que haban procurado meter mano en el rey Assuero.
Y dijo el rey: Qu honra  que distincin se hizo  Mardocho por esto? Y respondieron los servidores del rey, sus oficiales: Nada se ha hecho con l.<CM>
Entonces dijo el rey: Quin est en el patio? Y Amn haba venido al patio de afuera de la casa del rey, para decir al rey que hiciese colgar  Mardocho en la horca que l le tena preparada.
Y los servidores del rey le respondieron: He aqu Amn est en el patio. Y el rey dijo: Entre.
Entr pues Amn, y el rey le dijo: Qu se har al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amn en su corazn: A quin desear el rey hacer honra ms que  m?
Y respondi Amn al rey: Al varn cuya honra desea el rey,
Traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que est puesta en su cabeza;
Y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los prncipes ms nobles del rey, y vistan  aquel varn cuya honra desea el rey, y llvenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de l: As se har al varn cuya honra desea el rey.
Entonces el rey dijo  Amn: Date priesa, toma el vestido y el caballo, como t has dicho, y hazlo as con el judo Mardocho, que se sienta  la puerta del rey; no omitas nada de todo lo que has dicho.
Y Amn tom el vestido y el caballo, y visti  Mardocho, y llevlo  caballo por la plaza de la ciudad,  hizo pregonar delante de l: As se har al varn cuya honra desea el rey.<CM>
Despus de esto Mardocho se volvi  la puerta del rey, y Amn se fu corriendo  su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza.
Cont luego Amn  Zeres su mujer, y  todos sus amigos, todo lo que le haba acontecido: y dijronle sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la simiente de los Judos es el Mardocho, delante de quien has comenzado  caer, no lo vencers; antes caers por cierto delante de l.
Aun estaban ellos hablando con l, cuando los eunucos del rey llegaron apresurados, para hacer venir  Amn al banquete que Esther haba dispuesto.<CM>
VINO pues el rey con Amn  beber con la reina Esther.
Y tambin el segundo da dijo el rey  Esther en el convite del vino: Cul es tu peticin, reina Esther, y se te conceder? Cul es pues tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, pondrse por obra.
Entonces la reina Esther respondi y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, same dada mi vida por mi peticin, y mi pueblo por mi demanda.
Porque vendidos estamos yo y mi pueblo, para ser destrudos, para ser muertos y exterminados. Y si para siervos y siervas furamos vendidos, callrame, bien que el enemigo no compensara el dao del rey.
Y respondi el rey Assuero, y dijo  la reina Esther: Quin es, y dnde est, aqul  quien ha henchido su corazn para obrar as?
Y Esther dijo: El enemigo y adversario es este malvado Amn. Entonces se turb Amn delante del rey y de la reina.<CM>
Levantse luego el rey del banquete del vino en su furor, y se fu al huerto del palacio: y quedse Amn para procurar de la reina Esther por su vida; porque vi que estaba resuelto para l el mal de parte del rey.
Volvi despus el rey del huerto del palacio al aposento del banquete del vino, y Amn haba cado sobre el lecho en que estaba Esther. Entonces dijo el rey: Tambin para forzar la reina, estando conmigo en casa? Como esta palabra sali de la boca del rey, el rostro de Amn fu cubierto.
Y dijo Harbona, uno de los eunucos de delante del rey: He aqu tambin la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amn para Mardocho, el cual haba hablado bien por el rey, est en casa de Amn. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella.
As colgaron  Amn en la horca que l haba hecho aparejar para Mardocho; y apaciguse la ira del rey.<CM>
EL MISMO da di el rey Assuero  la reina Esther la casa de Amn enemigo de los Judos; y Mardocho vino delante del rey, porque Esther le declar lo que era respecto de ella.
Y quitse el rey su anillo que haba vuelto  tomar de Aman, y dilo  Mardocho. Y Esther puso  Mardocho sobre la casa de Amn.<CM>
Volvi luego Esther  hablar delante del rey, y echse  sus pies, llorando y rogndole que hiciese nula la maldad de Amn Agageo, y su designio que haba formado contra los Judos.
Entonces extendi el rey  Esther el cetro de oro, y Esther se levant, y psose en pie delante del rey.
Y dijo: Si place al rey, y si he hallado gracia delante de el, y si la cosa es recta delante del rey, y agradable yo en sus ojos, sea escrito para revocar las letras del designio de Amn hijo de Amadatha Agageo, que escribi para destruir  los Judos que estn en todas las provincias del rey.
Porque cmo podr yo ver el mal que alcanzar  mi pueblo? cmo podr yo ver la destruccin de mi nacin?
Y respondi el rey Assuero  la reina Esther, y  Mardocho Judo: He aqu yo he dado  Esther la casa de Amn, y  l han colgado en la horca, por cuanto extendi su mano contra los Judos.
Escribid pues vosotros  los Judos como bien os pareciere en el nombre del rey, y sellad lo con el anillo del rey; porque la escritura que se sella con el anillo del rey, no es para revocarla.
Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Sivn,  veintitrs del mismo; y escribise conforme  todo lo que mand Mardocho,  los Judos, y  los strapas, y  los capitanes, y  los prncipes de las provincias que haba desde la India hasta la Ethiopa, ciento veintisiete provincias;  cada provincia segn su escribir, y  cada pueblo conforme  su lengua,  los Judos tambin conforme  su escritura y lengua.
Y escribi en nombre del rey Assuero, y sell con el anillo del rey, y envi letras por correos de  caballo, montados en dromedarios, y en mulos hijos de yeguas;
Con intimacin de que el rey conceda  los Judos que estaban en todas la ciudades, que se juntasen y estuviesen  la defensa de su vida, prontos  destruir, y matar, y acabar con todo ejrcito de pueblo o provincia que viniese contra ellos, aun nios y mujeres, y su despojo para presa,
En un mismo da en todas las provincias del rey Assuero, en el trece del mes duodcimo, que es el mes de Adar.
La copia de la escritura que haba de darse por ordenanza en cada provincia, para que fuese manifiesta  todos los pueblos, deca que los Judos estuviesen apercibidos para aquel da, para vengarse de sus enemigos.
Los correos pues, cabalgando en dromedarios y en mulos, salieron apresurados y constreidos por el mandamiento del rey: y la ley fu dada en Susn capital del reino.<CM>
Y sali Mardocho de delante del rey con vestido real de crdeno y blanco, y una gran corona de oro, y un manto de lino y prpura: y la ciudad de Susn se alegr y regocij.
Los Judos tuvieron luz y alegra, y gozo y honra.
Y en cada provincia y en cada ciudad donde lleg el mandamiento del rey, los Judos tuvieron alegra y gozo, banquete y da de placer. Y muchos de los pueblos de la tierra se hacan Judos, porque el temor de los Judos haba cado sobre ellos.<CM>
Y EN el mes duodcimo y que es el mes de Adar,  trece del mismo, en el que tocaba se ejecutase el mandamiento del rey y su ley, el mismo da en que esperaban los enemigos de los Judos enseorearse de ellos, fu lo contrario; porque los Judos se enseorearon de los que los aborrecan.
Los Judos se juntaron en sus ciudades en todas las provincias del rey Assuero, para meter mano sobre los que haban procurado su mal: y nadie se puso delante de ellos, porque el temor de ellos haba cado sobre todos los pueblos.
Y todos los prncipes de las provincias, y los virreyes, y capitanes, y oficiales del rey, ensalzaban  los Judos; porque el temor de Mardocho haba cado sobre ellos.
Porque Mardocho era grande en la casa del rey, y su fama iba por todas las provincias; pues el varn Mardocho iba engrandecindose.
E hirieron los Judos  todos sus enemigos con plaga de espada, y de mortandad, y de perdicin;  hicieron en sus enemigos  su voluntad.
Y en Susn capital del reino, mataron y destruyeron los Judos  quinientos hombres.
Mataron entonces  Phorsandatha, y  Dalphn, y  Asphatha,
Y  Phoratha y  Ahala, y  Aridatha,
Y  Pharmastha, y  Arisai, y  Aridai, y  Vaizatha,
Diez hijos de Amn hijo de Amadatha, enemigo de los Judos: mas en la presa no metieron su mano.
El mismo da vino la cuenta de los muertos en Susn residencia regia, delante del rey.
Y dijo el rey  la reina Esther: En Susn, capital del reino, han muerto los Judos y destrudo quinientos hombres, y  diez hijos de Amn; qu habrn hecho en las otras provincias del rey? Cul pues es tu peticin, y te ser concedida?  qu ms es tu demanda, y ser hecho?
Y respondi Esther: Si place al rey, concedase tambin maana  los Judos en Susn, que hagan conforme  la ley de hoy; y que cuelguen en la horca  los diez hijos de Amn.
Y mand el rey que se hiciese as: y dise la orden en Susn, y colgaron  los diez hijos de Amn.
Y los Judos que estaban en Susn, se juntaron tambin el catorce del mes de Adar, y mataron en Susn trescientos hombres: mas en la presa no metieron su mano.
En cuanto  los otros Judos que estaban en las provincias del rey, tambin se juntaron y pusironse en defensa de su vida, y tuvieron reposo de sus enemigos, y mataron de sus contrarios setenta y cinco mil; mas en la presa no metieron su mano.
En el da trece del mes de Adar fu esto; y reposaron en el da catorce del mismo,  hicironlo da de banquete y de alegra.
Mas los Judos que estaban en Susn se juntaron en el trece y en el catorce del mismo mes; y al quince del mismo reposaron,  hicieron aquel da da de banquete y de regocijo.
Por tanto los Judos aldeanos que habitan en las villas sin muro, hacen  los catorce del mes de Adar el da de alegra y de banquete, y buen da, y de enviar porciones cada uno  su vecino.<CM>
Y escribi Mardocho estas cosas, y envi letras  todos los Judos que estaban en todas las provincias del rey Assuero, cercanos y distantes,
Ordenndoles que celebrasen el da dcimocuarto del mes de Adar, y el dcimoquinto del mismo, cada un ao.
Como das en que los Judos tuvieron reposo de sus enemigos, y el mes que se les torn de tristeza en alegra, y de luto en da bueno; que los hiciesen das de banquete y de gozo, y de enviar porciones cada uno  su vecino, y ddivas  los pobres.
Y los Judos aceptaron hacer, segn haban comenzado, lo que les escribi Mardocho.
Porque Amn hijo de Amadatha, Agageo, enemigo de todos los Judos, haba ideado contra los Judos para destruirlos, y ech Pur, que quiere decir suerte, para consumirlos y acabar con ellos.
Mas como Esther vino  la presencia del rey, l intim por carta: El perverso designio que aqul traz contra los Judos, recaiga sobre su cabeza; y culguenlo  l y  sus hijos en la horca.
Por esto llamaron  estos das Purim, del nombre Pur. Por todas las palabras pues de esta carta, y por lo que ellos vieron sobre esto, y lo que lleg  su noticia,
Establecieron y tomaron los Judos sobre s, y sobre su simiente, y sobre todos los allegados  ellos, y no ser traspasado, el celebrar estos dos das segn est escrito en orden  ellos, y conforme  su tiempo cada un ao;
Y que estos dos das seran en memoria, y celebrados en todas las naciones, y familias, y provincias, y ciudades. Estos das de Purim no pasarn de entre los Judos, y la memoria de ellos no cesar de su simiente.
Y la reina Esther hija de Abihail, y Mardocho Judo, escribieron con toda eficacia, para confirmar esta segunda carta de Purim.
Y envi Mardocho letras  todos los Judos,  las ciento veintisiete provincias del rey Assuero, con palabras de paz y de verdad,
Para confirmar estos das de Purim en sus tiempos sealados, segn les haba constitudo Mardocho Judo y la reina Esther, y como haban ellos tomado sobre s y sobre su simiente, para conmemorar el fin de los ayunos y de su clamor.
Y el mandamiento de Esther confirm estas palabras dadas acerca de Purim, y escribise en el libro.<CM>
Y EL rey Assuero impuso tributo sobre la tierra y las islas de la mar.
Y toda la obra de su fortaleza, y de su valor, y la declaracin de la grandeza de Mardocho, con que el rey le engrandeci, no est escrito en el libro de los anales de los reyes de Media y de Persia?
Porque Mardocho Judo fu segundo despus del rey Assuero, y grande entre los Judos, y acepto  la multitud de sus hermanos, procurando el bien de su pueblo, y hablando paz para toda su simiente.<CM>
HUBO un varn en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.
Y nacironle siete hijos y tres hijas.
Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muchsimos criados: y era aquel varn grande ms que todos los Orientales.<CM>
E iban sus hijos y hacan banquetes en sus casas, cada uno en su da; y enviaban  llamar sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos.
Y aconteca que, habiendo pasado en turno los das del convite, Job enviaba y santificbalos, y levantbase de maana y ofreca holocaustos conforme al nmero de todos ellos. Porque deca Job: Quiz habrn pecado mis hijos, y habrn blasfemado  Dios en sus corazones. De esta manera haca todos los das.<CM>
Y un da vinieron los hijos de Dios  presentarse delante de Jehov, entre los cuales vino tambin Satn.
Y dijo Jehov  Satn: De dnde vienes? Y respondiendo Satn  Jehov, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
Y Jehov dijo  Satn: No has considerado  mi siervo Job, que no hay otro como l en la tierra, varn perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?
Y respondiendo Satn  Jehov, dijo: Teme Job  Dios de balde?
No le has t cercado  l, y  su casa, y  todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendicin; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra.
Mas extiende ahora tu mano, y toca  todo lo que tiene, y vers si no te blasfema en tu rostro.
Y dijo Jehov  Satn: He aqu, todo lo que tiene est en tu mano: solamente no pongas tu mano sobre l. Y salise Satn de delante de Jehov.<CM>
Y un da aconteci que sus hijos  hijas coman y beban vino en casa de su hermano el primognito,
Y vino un mensajero  Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
Acometieron los Sabeos, y tomronlos,  hirieron  los mozos  filo de espada: solamente escap yo para traerte las nuevas.
Aun estaba ste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cay del cielo, que quem las ovejas y los mozos, y los consumi: solamente escap yo solo para traerte las nuevas.
Todava estaba ste hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos, y tomronlos,  hirieron  los mozos  filo de espada; y solamente escap yo solo para traerte las nuevas.
Entre tanto que ste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primognito;
Y he aqu un gran viento que vino del lado del desierto,  hiri las cuatro esquinas de la casa, y cay sobre los mozos, y murieron; y solamente escap yo solo para traerte las nuevas.<CM>
Entonces Job se levant, y rasg su manto, y trasquil su cabeza, y cayendo en tierra ador;
Y dijo: Desnudo sal del vientre de mi madre, y desnudo tornar all. Jehov di, y Jehov quit: sea el nombre de Jehov bendito.
En todo esto no pec Job, ni atribuy  Dios despropsito alguno.<CM>
Y OTRO da aconteci que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehov, y Satn vino tambin entre ellos pareciendo delante de Jehov.
Y dijo Jehov  Satn: De dnde vienes? Respondi Satn  Jehov, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
Y Jehov dijo  Satn: No has considerado  mi siervo Job, que no hay otro como l en la tierra, varn perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y que aun retiene su perfeccin, habindome t incitado contra l, para que lo arruinara sin causa?
Y respondiendo Satn dijo  Jehov: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dar por su vida.
Mas extiende ahora tu mano, y toca  su hueso y  su carne, y vers si no te blasfema en tu rostro.
Y Jehov dijo  Satn: He aqu, l est en tu mano; mas guarda su vida.<CM>
Y sali Satn de delante de Jehov,  hiri  Job de una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su cabeza.
Y tomaba una teja para rascarse con ella, y estaba sentado en medio de ceniza.
Djole entonces su mujer: Aun retienes t tu simplicidad? Bendice  Dios, y murete.
Y l le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. Tambin recibimos el bien de Dios, y el mal no recibiremos? En todo esto no pec Job con sus labios.<CM>
Y tres amigos de Job, Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamathita, luego que oyeron todo este mal que le haba sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque haban concertado de venir juntos  condolecerse de l, y  consolarle.
Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron  voz en grito; y cada uno de ellos rasg su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
As se sentaron con l en tierra por siete das y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque vean que el dolor era muy grande.<CM>
DESPUS de esto abri Job su boca, y maldijo su da.
Y exclam Job, y dijo:
Perezca el da en que yo nac, Y la noche que se dijo: Varn es concebido.
Sea aquel da sombro, Y Dios no cuide de l desde arriba, Ni claridad sobre l resplandezca.
Afenlo tinieblas y sombra de muerte; Repose sobre l nublado, Que lo haga horrible como caliginoso da.
Ocupe la oscuridad aquella noche; No sea contada entre los das del ao, Ni venga en l nmero de los meses.
Oh si fuere aquella noche solitaria, Que no viniera cancin alguna en ella!
Maldganla los que maldicen al da, Los que se aprestan para levantar su llanto.
Oscurzcanse las estrellas de su alba; Espere la luz, y no venga, Ni vea los prpados de la maana:
Por cuanto no cerr las puertas del vientre donde yo estaba, Ni escondi de mis ojos la miseria.<CM>
Por qu no mor yo desde la matriz, O fu traspasado en saliendo del vientre?
Por qu me previnieron las rodillas? Y para qu las tetas que mamase?
Pues que ahora yaciera yo, y reposara; Durmiera, y entonces tuviera reposo,
Con los reyes y con los consejeros de la tierra, Que edifican para s los desiertos;
O con los prncipes que posean el oro, Que henchan sus casas de plata.
O por qu no fu escondido como aborto, Como los pequeitos que nunca vieron luz?
All los impos dejan el perturbar, Y all descansan los de cansadas fuerzas.
All asimismo reposan los cautivos; No oyen la voz del exactor.
All estn el chico y el grande; Y el siervo libre de su seor.<CM>
Por qu se da luz al trabajado, Y vida  los de nimo en amargura,
Que esperan la muerte, y ella no llega, Aunque la buscan ms que tesoros;
Que se alegran sobremanera, Y se gozan, cuando hallan el sepulcro?
Por qu al hombre que no sabe por donde vaya, Y al cual Dios ha encerrado?
Pues antes que mi pan viene mi suspiro; Y mis gemidos corren como aguas.
Porque el temor que me espantaba me ha venido, Y hame acontecido lo que tema.
No he tenido paz, no me asegur, ni me estuve reposado; Vnome no obstante turbacin.<CM>
Y RESPONDIO Eliphaz el Temanita, y dijo:
Si probremos  hablarte, serte ha molesto; Mas quin podr detener las palabras?
He aqu, t enseabas  muchos, Y las manos flacas corroborabas;
Al que vacilaba, enderezaban tus palabras, Y esforzabas las rodillas que decaan.
Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.
Es este tu temor, tu confianza, Tu esperanza, y la perfeccin de tus caminos?<CM>
Recapacita ahora, quin que fuera inocente se perdiera? Y en dnde los rectos fueron cortados?
Como yo he visto, los que aran iniquidad Y siembran injuria, la siegan.
Perecen por el aliento de Dios, Y por el espritu de su furor son consumidos.
El bramido del len, y la voz del len, Y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
El len viejo perece por falta de presa, Y los hijos del len son esparcidos.<CM>
El negocio tambin me era  m oculto; Mas mi odo ha percibido algo de ello.
En imaginaciones de visiones nocturnas, Cuando el sueo cae sobre los hombres,
Sobrevnome un espanto y un temblor, Que estremeci todos mis huesos:
Y un espritu pas por delante de m, Que hizo se erizara el pelo de mi carne.
Parse un fantasma delante de mis ojos, Cuyo rostro yo no conoc, Y quedo, o que deca:
Si ser el hombre ms justo que Dios? Si ser el varn ms limpio que el que lo hizo?
He aqu que en sus siervos no confa, Y not necedad en sus ngeles
Cunto ms en los que habitan en casas de lodo, Cuyo fundamento est en el polvo, Y que sern quebrantados de la polilla!
De la maana  la tarde son quebrantados, Y se pierden para siempre, sin haber quien lo considere.
Su hermosura, no se pierde con ellos mismos? Mueren, y sin sabidura.<CM>
AHORA pues da voces, si habr quien te responda; Y  cul de los santos te volvers?
Es cierto que al necio la ira lo mata, Y al codicioso consume la envidia.
Yo he visto al necio que echaba races, Y en la misma hora maldije su habitacin.
Sus hijos estarn lejos de la salud, Y en la puerta sern quebrantados, Y no habr quien los libre.
Su mies comern los hambrientos, Y sacarnla de entre las espinas, Y los sedientos bebern su hacienda.<CM>
Porque la iniquidad no sale del polvo, Ni la molestia brota de la tierra.
Empero como las centellas se levantan para volar por el aire, As el hombre nace para la afliccin.
Ciertamente yo buscara  Dios, Y depositara en l mis negocios:
El cual hace cosas grandes  inescrutables, Y maravillas que no tienen cuento:
Que da la lluvia sobre la haz de la tierra, Y enva las aguas por los campos:
Que pone los humildes en altura, Y los enlutados son levantados  salud:
Que frustra los pensamientos de los astutos, Para que sus manos no hagan nada:
Que prende  los sabios en la astucia de ellos, Y el consejo de los perversos es entontecido;
De da se topan con tinieblas, Y en mitad del da andan  tientas como de noche:
Y libra de la espada al pobre, de la boca de los impos, Y de la mano violenta;
Pues es esperanza al menesteroso, Y la iniquidad cerrar su boca.<CM>
He aqu, bienaventurado es el hombre  quien Dios castiga: Por tanto no menosprecies la correccin del Todopoderoso.
Porque l es el que hace la llaga, y l la vendar: El hiere, y sus manos curan.
En seis tribulaciones te librar, Y en la sptima no te tocar el mal.
En el hambre te redimir de la muerte, Y en la guerra de las manos de la espada.
Del azote de la lengua sers encubierto; Ni temers de la destruccin cuando viniere.
De la destruccin y del hambre te reirs, Y no temers de las bestias del campo:
Pues aun con las piedras del campo tendrs tu concierto, Y las bestias del campo te sern pacficas.
Y sabrs que hay paz en tu tienda; Y visitars tu morada, y no pecars.
Asimismo echars de ver que tu simiente es mucha, Y tu prole como la hierba de la tierra.
Y vendrs en la vejez  la sepultura, Como el montn de trigo que se coge  su tiempo.
He aqu lo que hemos inquirido, lo cual es as: Oyelo, y juzga t para contigo.<CM>
Y RESPONDIO Job y dijo:
Oh si pesasen al justo mi queja y mi tormento, Y se alzasen igualmente en balanza!
Porque pesara aqul ms que la arena del mar: Y por tanto mis palabras son cortadas.
Porque las saetas del Todopoderoso estn en m, Cuyo veneno bebe mi espritu; Y terrores de Dios me combaten.
Acaso gime el asno monts junto  la hierba? Muge el buey junto  su pasto?
Comerse lo desabrido sin sal? O habr gusto en la clara del huevo?
Las cosas que mi alma no quera tocar, Por los dolores son mi comida.<CM>
Quin me diera que viniese mi peticin, Y que Dios me otorgase lo que espero;
Y que pluguiera  Dios quebrantarme; Que soltara su mano, y me deshiciera!
Y sera an mi consuelo, Si me asaltase con dolor sin dar ms tregua, Que yo no he escondido las palabras del Santo.
Cul es mi fortaleza para esperar an? Y cul mi fin para dilatar mi vida?
Es mi fortaleza la de las piedras? O mi carne, es de acero?
No me ayudo cuanto puedo, Y el poder me falta del todo?<CM>
El atribulado es consolado de su compaero: Mas hase abandonado el temor del Omnipotente.
Mis hermanos han mentido cual arroyo: Pasronse como corrientes impetuosas,
Que estn escondidas por la helada, Y encubiertas con nieve;
Que al tiempo del calor son deshechas, Y en calentndose, desaparecen de su lugar;
Aprtanse de la senda de su rumbo, Van menguando y pirdense.
Miraron los caminantes de Temn, Los caminantes de Saba esperaron en ellas:
Mas fueron avergonzados por su esperanza; Porque vinieron hasta ellas, y hallronse confusos.
Ahora ciertamente como ellas sois vosotros: Que habis visto el tormento, y temis.<CM>
Os he dicho yo: Traedme, Y pagad por m de vuestra hacienda;
Y libradme de la mano del opresor, Y redimidme del poder de los violentos?
Enseadme, y yo callar: Y hacedme entender en qu he errado.
Cun fuertes son las palabras de rectitud! Mas qu reprende el que reprende de vosotros?
Pensis censurar palabras, Y los discursos de un desesperado, que son como el viento?
Tambin os arrojis sobre el hurfano, Y hacis hoyo delante de vuestro amigo.
Ahora pues, si queris, mirad en m, Y ved si miento delante de vosotros.
Tornad ahora, y no haya iniquidad; Volved an  considerar mi justicia en esto.
Hay iniquidad en mi lengua? No puede mi paladar discernir las cosas depravadas?<CM>
CIERTAMENTE tiempo limitado tiene el hombre sobre la tierra, Y sus das son como los das del jornalero.
Como el siervo anhela la sombra, Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo:
As poseo yo meses de vanidad, Y noches de trabajo me dieron por cuenta.
Cuando estoy acostado, digo: Cundo me levantar? Y mide mi corazn la noche, Y estoy harto de devaneos hasta el alba.
Mi carne est vestida de gusanos, y de costras de polvo; Mi piel hendida y abominable.
Y mis das fueron ms ligeros que la lanzadera del tejedor, Y fenecieron sin esperanza.<CM>
Acurdate que mi vida es viento, Y que mis ojos no volvern  ver el bien.
Los ojos de los que me ven, no me vern ms: Tus ojos sobre m, y dejar de ser.
La nube se consume, y se va: As el que desciende al sepulcro no subir;
No tornar ms  su casa, Ni su lugar le conocer ms.
Por tanto yo no reprimir mi boca; Hablar en la angustia de mi espritu, Y quejarme con la amargura de mi alma.
Soy yo la mar,  ballena, Que me pongas guarda?
Cuando digo: Mi cama me consolar, Mi cama atenuar mis quejas;
Entonces me quebrantars con sueos, Y me turbars con visiones.
Y as mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, Y quiso la muerte ms que mis huesos.
Aburrme: no he de vivir yo para siempre; Djme, pues que mis das son vanidad.<CM>
Qu es el hombre, para que lo engrandezcas, Y que pongas sobre l tu corazn,
Y lo visites todas las maanas, Y todos los momentos lo pruebes?
Hasta cundo no me dejars, Ni me soltars hasta que trague mi saliva?
Pequ, qu te har, oh Guarda de los hombres? Por qu me has puesto contrario  ti, Y que  m mismo sea pesado?
Y por qu no quitas mi rebelin, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormir en el polvo, Y si me buscares de maana, ya no ser.<CM>
Y RESPONDIO Bildad Suhita, y dijo:
Hasta cundo hablars tales cosas, Y las palabras de tu boca sern como un viento fuerte?
Acaso pervertir Dios el derecho, O el Todopoderoso pervertir la justicia?
Si tus hijos pecaron contra l, El los ech en el lugar de su pecado.
Si t de maana buscares  Dios, Y rogares al Todopoderoso;
Si fueres limpio y derecho, Cierto luego se despertar sobre ti, Y har prspera la morada de tu justicia.
Y tu principio habr sido pequeo, Y tu postrimera acrecer en gran manera.<CM>
Porque pregunta ahora  la edad pasada, Y disponte para inquirir de sus padres de ellos;
Pues nosotros somos de ayer, y no sabemos, Siendo nuestros das sobre la tierra como sombra.
No te ensearn ellos, te dirn, Y de su corazn sacarn palabras?
Crece el junco sin lodo? Crece el prado sin agua?
Aun l en su verdor no ser cortado, Y antes de toda hierba se secar.
Tales son los caminos de todos los que olvidan  Dios: Y la esperanza del impo perecer:
Porque su esperanza ser cortada, Y su confianza es casa de araa.
Apoyarse l sobre su casa, mas no permanecer en pie; Atendrse  ella, mas no se afirmar.
A manera de un rbol, est verde delante del sol, Y sus renuevos salen sobre su huerto;
Vanse entretejiendo sus races junto  una fuente, Y enlazndose hasta un lugar pedregoso.
Si le arrancaren de su lugar, Este negarle entonces, diciendo: Nunca te vi.
Ciertamente ste ser el gozo de su camino; Y de la tierra de donde se traspusiere, nacern otros.<CM>
He aqu, Dios no aborrece al perfecto, Ni toma la mano de los malignos.
Aun henchir tu boca de risa, Y tus labios de jbilo.
Los que te aborrecen, sern vestidos de confusin; Y la habitacin de los impos perecer.<CM>
Y RESPONDIO Job, y dijo:
Ciertamente yo conozco que es as: Y cmo se justificar el hombre con Dios?
Si quisiere contender con l, No le podr responder  una cosa de mil.
El es sabio de corazn, y poderoso en fortaleza, Quin se endureci contra l, y qued en paz?
Que arranca los montes con su furor, Y no conocen quin los trastorn:
Que remueve la tierra de su lugar, Y hace temblar sus columnas:
Que manda al sol, y no sale; Y sella las estrellas:
El que extiende solo los cielos, Y anda sobre las alturas de la mar:
El que hizo el Arcturo, y el Orin, y las Plyadas, Y los lugares secretos del medioda:
El que hace cosas grandes  incomprensibles, Y maravillosas, sin nmero.
He aqu que l pasar delante de m, y yo no lo ver; Y pasar, y no lo entender.
He aqu, arrebatar; quin le har restituir? Quin le dir, Qu haces?
Dios no tornar atrs su ira, Y debajo de l se encorvan los que ayudan  los soberbios.<CM>
Cunto menos le responder yo, Y hablar con l palabras estudiadas?
Que aunque fuese yo justo, no responder; Antes habr de rogar  mi juez.
Que si yo le invocase, y l me respondiese, Aun no creer que haya escuchado mi voz.
Porque me ha quebrado con tempestad, Y ha aumentado mis heridas sin causa.
No me ha concedido que tome mi aliento; Mas hame hartado de amarguras.
Si hablremos de su potencia, fuerte por cierto es; Si de juicio, quin me emplazar?
Si yo me justificare, me condenar mi boca; Si me dijere perfecto, esto me har inicuo.
Bien que yo fuese ntegro, no conozco mi alma: Reprochar mi vida.<CM>
Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impo l los consume.
Si azote mata de presto, Rese de la prueba de los inocentes.
La tierra es entregada en manos de los impos, Y l cubre el rostro de sus jueces. Si no es l, quin es? dnde est?<CM>
Mis das han sido ms ligeros que un correo; Huyeron, y no vieron el bien.
Pasaron cual navos veloces: Como el guila que se arroja  la comida.
Si digo: Olvidar mi queja, Dejar mi aburrimiento, y esforzarme:
Contrbanme todos mis trabajos; S que no me dars por libre.
Yo soy impo, Para qu trabajar en vano?
Aunque me lave con aguas de nieve, Y limpie mis manos con la misma limpieza,
Aun me hundirs en el hoyo, Y mis propios vestidos me abominarn.
Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, Y vengamos juntamente  juicio.
No hay entre nosotros rbitro Que ponga su mano sobre nosotros ambos.
Quite de sobre m su vara, Y su terror no me espante.
Entonces hablar, y no le temer: Porque as no estoy en m mismo.<CM>
ESTA mi alma aburrida de mi vida: Dar yo suelta  mi queja sobre m, Hablar con amargura de mi alma.
Dir  Dios: no me condenes; Hazme entender por qu pleiteas conmigo.
Parcete bien que oprimas, Que deseches la obra de tus manos, Y que resplandezcas sobre el consejo de los impos?
Tienes t ojos de carne? Ves t como ve el hombre?
Son tus das como los das del hombre, O tus aos como los tiempos humanos,
Para que inquieras mi iniquidad, Y busques mi pecado,
Sobre saber t que no soy impo, Y que no hay quien de tu mano libre?<CM>
Tus manos me formaron y me compusieron Todo en contorno: y as me deshaces?
Acurdate ahora que como  lodo me diste forma: Y en polvo me has de tornar?
No me fundiste como leche, Y como un queso me cuajaste?
Veststeme de piel y carne, Y cubrsteme de huesos y nervios.
Vida y misericordia me concediste, Y tu visitacin guard mi espritu.
Y estas cosas tienes guardadas en tu corazn; Yo s que esto est cerca de ti.<CM>
Si pequ, t me has observado, Y no me limpias de mi iniquidad.
Si fuere malo, ay de m! Y si fuere justo, no levantar mi cabeza, Estando harto de deshonra, Y de verme afligido.
Y subir de punto, pues me cazas como  len, Y tornas  hacer en m maravillas.
Renuevas contra m tus plagas, Y aumentas conmigo tu furor, Remudndose sobre m ejrcitos.
Por qu me sacaste de la matriz? Habra yo espirado, y no me vieran ojos.
Fuera, como si nunca hubiera sido, Llevado desde el vientre  la sepultura.
No son mis das poca cosa? Cesa pues, y djame, para que me conforte un poco.
Antes que vaya para no volver, A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;
Tierra de oscuridad, lbrega Como sombra de muerte, sin orden, Y que aparece como la oscuridad misma.<CM>
Y RESPONDIO Sophar Naamathita, y dijo:
Las muchas palabras no han de tener respuesta? Y el hombre parlero ser justificado?
Harn tus falacias callar  los hombres? Y hars escarnio, y no habr quien te avergence?
T dices: Mi conversar es puro, Y yo soy limpio delante de tus ojos.
Mas oh quin diera que Dios hablara, Y abriera sus labios contigo,
Y que te declarara los arcanos de la sabidura, Que son de doble valor que la hacienda! Conoceras entonces que Dios te ha castigado menos que tu iniquidad merece.<CM>
Alcanzars t el rastro de Dios? Llegars t  la perfeccin del Todopoderoso?
Es ms alto que los cielos: qu hars? Es ms profundo que el infierno: cmo lo conocers?
Su dimensin es ms larga que la tierra, Y ms ancha que la mar.
Si cortare,  encerrare, O juntare, quin podr contrarrestarle?
Porque l conoce  los hombres vanos: Ve asimismo la iniquidad, y no har caso?
El hombre vano se har entendido, Aunque nazca como el pollino del asno monts.<CM>
Si t apercibieres tu corazn, Y extendieres  l tus manos;
Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more maldad en tus habitaciones;
Entonces levantars tu rostro limpio de mancha, Y sers fuerte y no temers:
Y olvidars tu trabajo, O te acordars de l como de aguas que pasaron:
Y en mitad de la siesta se levantar bonanza; Resplandecers, y sers como la maana:
Y confiars, que habr esperanza; Y cavars, y dormirs seguro:
Y te acostars, y no habr quien te espante: Y muchos te rogarn.
Mas los ojos de los malos se consumirn, Y no tendrn refugio; Y su esperanza ser agona del alma.<CM>
Y RESPONDIO Job, y dijo:
Ciertamente que vosotros sois el pueblo; Y con vosotros morir la sabidura.
Tambin tengo yo seso como vosotros; No soy yo menos que vosotros: Y quin habr que no pueda decir otro tanto?
Yo soy uno de quien su amigo se mofa, Que invoca  Dios, y l le responde: Con todo, el justo y perfecto es escarnecido.
Aquel cuyos pies van  resbalar, Es como una lmpara despreciada de aquel que est  sus anchuras.<CM>
Prosperan las tiendas de los ladrones, Y los que provocan  Dios viven seguros; En cuyas manos l ha puesto cuanto tienen.
Y en efecto, pregunta ahora  las bestias, que ellas te ensearn; Y  las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarn;
O habla  la tierra, que ella te ensear; Los peces de la mar te lo declararn tambin.
Qu cosa de todas estas no entiende Que la mano de Jehov la hizo?
En su mano est el alma de todo viviente, Y el espritu de toda carne humana.
Ciertamente el odo distingue las palabras, Y el paladar gusta las viandas.<CM>
En los viejos est la ciencia, Y en la larga edad la inteligencia.
Con Dios est la sabidura y la fortaleza; Suyo es el consejo y la inteligencia.
He aqu, l derribar, y no ser edificado: Encerrar al hombre, y no habr quien le abra.
He aqu, el detendr las aguas, y se secarn; El las enviar, y destruirn la tierra.
Con l est la fortaleza y la existencia; Suyo es el que yerra, y el que hace errar.
El hace andar  los consejeros desnudos de consejo, Y hace enloquecer  los jueces.
El suelta la atadura de los tiranos, Y ata el cinto  sus lomos.
El lleva despojados  los prncipes, Y trastorna  los poderosos.
El impide el labio  los que dicen verdad, Y quita  los ancianos el consejo.
El derrama menosprecio sobre los prncipes, Y enflaquece la fuerza de los esforzados.
El descubre las profundidades de las tinieblas, Y saca  luz la sombra de muerte.
El multiplica las gentes, y l las destruye: El esparce las gentes, y las torna  recoger.
El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, Y hceles que se pierdan vagueando sin camino:
Van  tientas como en tinieblas y sin luz, Y los hace errar como borrachos.<CM>
HE AQUI que todas estas cosas han visto mis ojos, Y odo y entendido de por s mis odos.
Como vosotros lo sabis, lo s yo; No soy menos que vosotros.
Mas yo hablara con el Todopoderoso, Y querra razonar con Dios.
Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; Sois todos vosotros mdicos nulos.
Ojal callarais del todo, Porque os fuera sabidura.
Oid ahora mi razonamiento, Y estad atentos  los argumentos de mis labios.
Habis de hablar iniquidad por Dios? Habis de hablar por l engao?
Habis de hacer acepcin de su persona? Habis de pleitear vosotros por Dios?
Sera bueno que l os escudriase? Os burlaris de l como quien se burla de algn hombre?
El os reprochar de seguro, Si solapadamente hacis acepcin de personas.
De cierto su alteza os haba de espantar, Y su pavor haba de caer sobre vosotros.
Vuestras memorias sern comparadas  la ceniza, Y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.<CM>
Escuchadme, y hablar yo, Y vngame despus lo que viniere.
Por qu quitar yo mi carne con mis dientes, Y pondr mi alma en mi mano?
He aqu, aunque me matare, en l esperar; Empero defender delante de l mis caminos.
Y l mismo me ser salud, Porque no entrar en su presencia el hipcrita.
Oid con atencin mi razonamiento, Y mi denunciacin con vuestros odos.
He aqu ahora, si yo me apercibiere  juicio, S que ser justificado.
Quin es el que pleitear conmigo? Porque si ahora yo callara, fenecera.
A lo menos dos cosas no hagas conmigo; Entonces no me esconder de tu rostro:
Aparta de m tu mano, Y no me asombre tu terror.
Llama luego, y yo responder; O yo hablar, y respndeme t.<CM>
Cuntas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi prevaricacin y mi pecado.
Por qu escondes tu rostro, Y me cuentas por tu enemigo?
A la hoja arrebatada has de quebrantar? Y  una arista seca has de perseguir?
Por qu escribes contra m amarguras, Y me haces cargo de los pecados de mi mocedad?
Pones adems mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, Imprimindolo  las races de mis pies.
Y el cuerpo mo se va gastando como de carcoma, Como vestido que se come de polilla.<CM>
EL HOMBRE nacido de mujer, Corto de das, y harto de sinsabores:
Que sale como una flor y es cortado; Y huye como la sombra, y no permanece.
Y sobre ste abres tus ojos, Y me traes  juicio contigo?
Quin har limpio de inmundo? Nadie.
Ciertamente sus das estn determinados, y el nmero de sus meses est cerca de ti: T le pusiste trminos, de los cuales no pasar.
Si t lo dejares, l dejar de ser: Entre tanto desear, como el jornalero, su da.<CM>
Porque si el rbol fuere cortado, an queda de l esperanza; retoecer an, Y sus renuevos no faltarn.
Si se envejeciere en la tierra su raz, Y su tronco fuere muerto en el polvo,
Al percibir el agua reverdecer, Y har copa como planta.
Mas el hombre morir, y ser cortado; Y perecer el hombre, y dnde estar l?
Las aguas de la mar se fueron, Y agotse el ro, secse.
As el hombre yace, y no se tornar  levantar: Hasta que no haya cielo no despertarn, Ni se levantarn de su sueo.
Oh quin me diera que me escondieses en el sepulcro, Que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de m te acordaras!
Si el hombre muriere, volver  vivir? Todos los das de mi edad esperar, Hasta que venga mi mutacin.
Aficionado  la obra de tus manos, Llamars, y yo te responder.<CM>
Pues ahora me cuentas los pasos, Y no das tregua  mi pecado.
Tienes sellada en saco mi prevaricacin, Y coacervas mi iniquidad.
Y ciertamente el monte que cae se deshace, Y las peas son traspasadas de su lugar;
Las piedras son desgastadas con el agua impetuosa, Que se lleva el polvo de la tierra: de tal manera haces t perecer la esperanza del hombre.
Para siempre sers ms fuerte que l, y l se va; Demudars su rostro, y enviarslo.
Sus hijos sern honrados, y l no lo sabr; O sern humillados, y no entender de ellos.
Mas su carne sobre l se doler, Y entristecerse ha en l su alma.<CM>
Y RESPONDIO Eliphaz Temanita, y dijo:
Si proferir el sabio vana sabidura, Y henchir su vientre de viento solano?
Disputar con palabras intiles, Y con razones sin provecho?
T tambin disipas el temor, Y menoscabas la oracin delante de Dios.
Porque tu boca declar tu iniquidad, Pues has escogido el hablar de los astutos.
Tu boca te condenar, y no yo; Y tus labios testificarn contra ti.
Naciste t primero que Adam? O fuiste formado antes que los collados?
Oste t el secreto de Dios, Que detienes en ti solo la sabidura?
Qu sabes t que no sepamos? Qu entiendes que no se halle en nosotros?
Entre nosotros tambin hay cano, tambin hay viejo Mucho mayor en das que tu padre.
En tan poco tienes las consolaciones de Dios? Tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?
Por qu te enajena tu corazn, Y por qu guian tus ojos,
Pues haces frente  Dios con tu espritu, Y sacas tales palabras de tu boca?
Qu cosa es el hombre para que sea limpio, Y que se justifique el nacido de mujer?
He aqu que en sus santos no confa, Y ni los cielos son limpios delante de sus ojos:
Cunto menos el hombre abominable y vil, Que bebe la iniquidad como agua?<CM>
Escchame; yo te mostrar Y te contar lo que he visto:
(Lo que los sabios nos contaron De sus padres, y no lo encubrieron;
A los cuales solos fu dada la tierra, Y no pas extrao por medio de ellos:)
Todos los das del impo, l es atormentado de dolor, Y el nmero de aos es escondido al violento.
Estruendos espantosos hay en sus odos; En la paz le vendr quien lo asuele.
El no creer que ha de volver de las tinieblas, Y est mirando al cuchillo.
Desasosegado  comer siempre, Sabe que le est aparejado da de tinieblas.
Tribulacin y angustia le asombrarn, Y esforzarnse contra l como un rey apercibido para la batalla.
Por cuanto l extendi su mano contra Dios, Y se esforz contra el Todopoderoso,
El le acometer en la cerviz, En lo grueso de las hombreras de sus escudos:
Porque cubri su rostro con su gordura, E hizo pliegues sobre los ijares;
Y habit las ciudades asoladas, Las casas inhabitadas, Que estaban puestas en montones.
No enriquecer, ni ser firme su potencia, Ni extender por la tierra su hermosura.
No se escapar de las tinieblas: La llama secar sus ramos, Y con el aliento de su boca perecer.
No confe el iluso en la vanidad; Porque ella ser su recompensa.
El ser cortado antes de su tiempo, Y sus renuevos no reverdecern.
El perder su agraz como la vid, Y derramar su flor como la oliva.
Porque la sociedad de los hipcritas ser asolada, Y fuego consumir las tiendas de soborno.
Concibieron dolor, y parieron iniquidad; Y las entradas de ellos meditan engao.<CM>
Y RESPONDIO Job, y dijo:
Muchas veces he odo cosas como estas: Consoladores molestos sois todos vosotros.
Tendrn fin las palabras ventosas? O qu te animar  responder?
Tambin yo hablara como vosotros. Ojal vuestra alma estuviera en lugar de la ma, Que yo os tendra compaa en las palabras, Y sobre vosotros movera mi cabeza.
Mas yo os alentara con mis palabras, Y la consolacin de mis labios apaciguara el dolor vuestro.<CM>
Si hablo, mi dolor no cesa; Y si dejo de hablar, no se aparta de m.
Empero ahora me ha fatigado: Has t asolado toda mi compaa.
T me has arrugado; testigo es mi flacura, Que se levanta contra m para testificar en mi rostro.
Su furor me destriz, y me ha sido contrario: Cruji sus dientes contra m; Contra m aguz sus ojos mi enemigo.
Abrieron contra m su boca; Hirieron mis mejillas con afrenta; Contra m se juntaron todos.
Hame entregado Dios al mentiroso, Y en las manos de los impos me hizo estremecer.
Prspero estaba, y desmenuzme: Y arrebatme por la cerviz, y despedazme, Y psome por blanco suyo.
Cercronme sus flecheros, Parti mis riones, y no perdon: Mi hiel derram por tierra.
Quebrantme de quebranto sobre quebranto; Corri contra m como un gigante.
Yo cos saco sobre mi piel, Y cargu mi cabeza de polvo.
Mi rostro est enlodado con lloro, Y mis prpados entenebrecidos:<CM>
A pesar de no haber iniquidad en mis manos, Y de haber sido mi oracin pura.
Oh tierra! no cubras mi sangre, Y no haya lugar  mi clamor.
Mas he aqu que en los cielos est mi testigo, Y mi testimonio en las alturas.
Disputadores son mis amigos: Mas  Dios destilarn mis ojos.
Ojal pudiese disputar el hombre con Dios, Como con su prjimo!
Mas los aos contados vendrn, Y yo ir el camino por donde no volver.<CM>
MI ALIENTO est corrompido, acrtanse mis das, Y me est aparejado el sepulcro.
No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya acrimonia se detienen mis ojos.
Pon ahora, dame fianza para litigar contigo: Quin tocar ahora mi mano?
Porque  stos has t escondido su corazn de inteligencia: Por tanto, no los ensalzars.
El que denuncia lisonjas  sus prjimos, Los ojos de sus hijos desfallezcan.
El me ha puesto por parbola de pueblos, Y delante de ellos he sido como tamboril.
Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, Y mis pensamientos todos son como sombra.
Los rectos se maravillarn de esto, Y el inocente se levantar contra el hipcrita.
No obstante, proseguir el justo su camino, Y el limpio de manos aumentar la fuerza.<CM>
Mas volved todos vosotros, y venid ahora, Que no hallar entre vosotros sabio.
Pasronse mis das, fueron arrancados mis pensamientos, Los designios de mi corazn.
Pusieron la noche por da, Y la luz se acorta delante de las tinieblas.
Si yo espero, el sepulcro es mi casa: Har mi cama en las tinieblas.
A la huesa tengo dicho: Mi padre eres t; A los gusanos: Mi madre y mi hermana.
Dnde pues estar ahora mi esperanza? Y mi esperanza quin la ver?
A los rincones de la huesa descendern, Y juntamente descansarn en el polvo.<CM>
Y RESPONDIO Bildad Suhita, y dijo:
Cundo pondris fin  las palabras? Entended, y despus hablemos.
Por qu somos tenidos por bestias, Y en vuestros ojos somos viles?
Oh t, que despedazas tu alma con tu furor, Ser dejada la tierra por tu causa, Y sern traspasadas de su lugar las peas?<CM>
Ciertamente la luz de los impos ser apagada, Y no resplandecer la centella de su fuego.
La luz se oscurecer en su tienda, Y apagarse sobre l su lmpara.
Los pasos de su pujanza sern acortados, Y precipitarlo su mismo consejo.
Porque red ser echada en sus pies, Y sobre red andar.
Lazo prender su calcaar: Afirmarse la trampa contra l.
Su cuerda est escondida en la tierra, Y su torzuelo sobre la senda.<CM>
De todas partes lo asombrarn temores, Y harnle huir desconcertado.
Su fuerza ser hambrienta, Y  su lado estar aparejado quebrantamiento.
El primognito de la muerte comer los ramos de su piel, Y devorar sus miembros.
Su confianza ser arrancada de su tienda, Y harle esto llevar al rey de los espantos.
En su tienda morar como si no fuese suya: Piedra azufre ser esparcida sobre su morada.
Abajo se secarn sus races, Y arriba sern cortadas sus ramas.
Su memoria perecer de la tierra, Y no tendr nombre por las calles.
De la luz ser lanzado  las tinieblas, Y echado fuera del mundo.
No tendr hijo ni nieto en su pueblo, Ni quien le suceda en sus moradas.
Sobre su da se espantarn los por venir, Como ocup el pavor  los que fueron antes.
Ciertamente tales son las moradas del impo, Y este ser el lugar del que no conoci  Dios.<CM>
Y RESPONDIO Job, y dijo:
Hasta cundo angustiaris mi alma, Y me moleris con palabras?
Ya me habis vituperado diez veces: No os avergonzis de descomediros delante de m?
Sea as que realmente haya yo errado, Conmigo se quedar mi yerro.
Mas si vosotros os engrandeciereis contra m, Y adujereis contra m mi oprobio,
Sabed ahora que Dios me ha trastornado, Y trado en derredor su red sobre m.
He aqu yo clamar agravio, y no ser odo: Dar voces, y no habr juicio.<CM>
Cerc de vallado mi camino, y no pasar; Y sobre mis veredas puso tinieblas.
Hame despojado de mi gloria, Y quitado la corona de mi cabeza.
Arruinme por todos lados, y perezco; Y ha hecho pasar mi esperanza como rbol arrancado.
E hizo inflamar contra m su furor, Y contme para s entre sus enemigos.
Vinieron sus ejrcitos  una, y trillaron sobre m su camino, Y asentaron campo en derredor de mi tienda.
Hizo alejar de m mis hermanos, Y positivamente se extraaron de m mis conocidos.
Mis parientes se detuvieron, Y mis conocidos se olvidaron de m.
Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extrao; Forastero fu yo en sus ojos.
Llam  mi siervo, y no respondi; De mi propia boca le suplicaba.
Mi aliento vino  ser extrao  mi mujer, Aunque por los hijos de mis entraas le rogaba.
Aun los muchachos me menospreciaron: En levantndome, hablaban contra m.
Todos mis confidentes me aborrecieron; Y los que yo amaba, se tornaron contra m.
Mi cuero y mi carne se pegaron  mis huesos; Y he escapado con la piel de mis dientes.
Oh vosotros mis amigos, tened compasin de m, tened compasin de m; Porque la mano de Dios me ha tocado.
Por qu me persegus como Dios, Y no os hartis de mis carnes?<CM>
Quin diese ahora que mis palabras fuesen escritas! Quin diese que se escribieran en un libro!
Que con cincel de hierro y con plomo Fuesen en piedra esculpidas para siempre!
Yo s que mi Redentor vive, Y al fin se levantar sobre el polvo:
Y despus de deshecha esta mi piel, Aun he de ver en mi carne  Dios;
Al cual yo tengo de ver por m, Y mis ojos lo vern, y no otro, Aunque mis riones se consuman dentro de m.
Mas debierais decir: Por qu lo perseguimos? Ya que la raz del negocio en m se halla.
Temed vosotros delante de la espada; Porque sobreviene el furor de la espada  causa de las injusticias, Para que sepis que hay un juicio.<CM>
Y RESPONDIO Sophar Naamathita, y dijo:
Por cierto mis pensamientos me hacen responder, Y por tanto me apresuro.
La reprensin de mi censura he odo, Y hceme responder el espritu de mi inteligencia.
No sabes esto que fu siempre, Desde el tiempo que fu puesto el hombre sobre la tierra,
Que la alegra de los impos es breve, Y el gozo del hipcrita por un momento?
Si subiere su altivez hasta el cielo, Y su cabeza tocare en las nubes,
Con su estircol perecer para siempre: Los que le hubieren visto, dirn: Qu es de l?
Como sueo volar, y no ser hallado: Y disiparse como visin nocturna.
El ojo que le habr visto, nunca ms le ver; Ni su lugar le echar ms de ver.<CM>
Sus hijos pobres andarn rogando; Y sus manos tornarn lo que l rob.
Sus huesos estn llenos de sus mocedades, Y con l sern sepultados en el polvo.
Si el mal se endulz en su boca, Si lo ocultaba debajo de su lengua;
Si le pareca bien, y no lo dejaba, Mas antes lo detena entre su paladar;
Su comida se mudar en sus entraas, Hiel de spides ser dentro de l.
Devor riquezas, mas vomitarlas; De su vientre las sacar Dios.
Veneno de spides chupar; Matarlo lengua de vbora.
No ver los arroyos, los ros, Los torrentes de miel y de manteca.
Restituir el trabajo conforme  la hacienda que tom; Y no tragar, ni gozar.
Por cuanto quebrant y desampar  los pobres, Rob casas, y no las edific;
Por tanto, no sentir l sosiego en su vientre, Ni salvar nada de lo que codiciaba.
No qued nada que no comiese: Por tanto su bien no ser durable.
Cuando fuere lleno su bastimento, tendr angustia: Las manos todas de los malvados vendrn sobre l.<CM>
Cuando se pusiere  henchir su vientre, Dios enviar sobre l el furor de su ira, Y harla llover sobre l y sobre su comida.
Huir de las armas de hierro, Y el arco de acero le atravesar.
Desenvainar y sacar saeta de su aljaba, Y relumbrante pasar por su hiel: Sobre l vendrn terrores.
Todas tinieblas estn guardadas para sus secretos: Fuego no soplado lo devorar; Su sucesor ser quebrantado en su tienda.
Los cielos descubrirn su iniquidad, Y la tierra se levantar contra l.
Los renuevos de su casa sern trasportados; Sern derramados en el da de su furor.
Esta es la parte que Dios apareja al hombre impo, Y la heredad que Dios le seala por su palabra.<CM>
Y RESPONDIO Job, y dijo:
Oid atentamente mi palabra, Y sea esto vuestros consuelos.
Soportadme, y yo hablar; Y despus que hubiere hablado, escarneced.
Hablo yo  algn hombre? Y por qu no se ha de angustiar mi espritu?
Miradme, y espantaos, Y poned la mano sobre la boca.
Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, Y toma temblor mi carne.<CM>
Por qu viven los impos, Y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; Y sus renuevos delante de sus ojos.
Sus casas seguras de temor, Ni hay azote de Dios sobre ellos.
Sus vacas conciben, no abortan; Paren sus vacas, y no malogran su cra.
Salen sus chiquitos como manada, Y sus hijos andan saltando.
Al son de tamboril y ctara saltan, Y se huelgan al son del rgano.
Gastan sus das en bien, Y en un momento descienden  la sepultura.
Dicen pues  Dios: Aprtate de nosotros, Que no queremos el conocimiento de tus caminos.
Quin es el Todopoderoso, para que le sirvamos? Y de qu nos aprovechar que oremos  l?
He aqu que su bien no est en manos de ellos: El consejo de los impos lejos est de m.<CM>
Oh cuntas veces la lmpara de los impos es apagada, Y viene sobre ellos su quebranto, Y Dios en su ira les reparte dolores!
Sern como la paja delante del viento, Y como el tamo que arrebata el torbellino.
Dios guardar para sus hijos su violencia; Y le dar su pago, para que conozca.
Vern sus ojos su quebranto, Y beber de la ira del Todopoderoso.
Porque qu deleite tendr l de su casa despus de s, Siendo cortado el nmero de sus meses?
Ensear alguien  Dios sabidura, Juzgando l  los que estn elevados?
Este morir en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacfico.
Sus colodras estn llenas de leche, Y sus huesos sern regados de tutano.
Y estotro morir en amargura de nimo, Y no habiendo comido jams con gusto.
Igualmente yacern ellos en el polvo, Y gusanos los cubrirn.<CM>
He aqu, yo conozco vuestros pensamientos, Y las imaginaciones que contra m forjis.
Porque decs: Qu es de la casa del prncipe, Y qu de la tienda de las moradas de los impos?
No habis preguntado  los que pasan por los caminos, Por cuyas seas no negaris,
Que el malo es reservado para el da de la destruccin? Presentados sern en el da de las iras.
Quin le denunciar en su cara su camino? Y de lo que l hizo, quin le dar el pago?
Porque llevado ser l  los sepulcros, Y en el montn permanecer.
Los terrones del valle le sern dulces; Y tras de l ser llevado todo hombre, Y antes de l han ido innumerables.
Cmo pues me consolis en vano, Viniendo  parar vuestras respuestas en falacia?<CM>
Y RESPONDIO Eliphaz Temanita, y dijo:
Traer el hombre provecho  Dios, Porque el sabio sea provechoso  s mismo?
Tiene su contentamiento el Omnipotente en que t seas justificado, O provecho de que t hagas perfectos tus caminos?
Castigarte acaso, O vendr contigo  juicio porque te teme?<CM>
Por cierto tu malicia es grande, Y tus maldades no tienen fin.
Porque sacaste prenda  tus hermanos sin causa, E hiciste desnudar las ropas de los desnudos.
No diste de beber agua al cansado, Y detuviste el pan al hambriento.
Empero el hombre pudiente tuvo la tierra; Y habit en ella el distinguido.
Las viudas enviaste vacas, Y los brazos de los hurfanos fueron quebrados.
Por tanto hay lazos alrededor de ti, Y te turba espanto repentino;
O tinieblas, porque no veas; Y abundancia de agua te cubre.
No est Dios en la altura de los cielos? Mira lo encumbrado de las estrellas, cun elevadas estn.
Y dirs t: Qu sabe Dios? Cmo juzgar por medio de la oscuridad?
Las nubes son su escondedero, y no ve; Y por el circuito del cielo se pasea.<CM>
Quieres t guardar la senda antigua, Que pisaron los hombres perversos?
Los cuales fueron cortados antes de tiempo, Cuyo fundamento fu como un ro derramado:
Que decan  Dios: Aprtate de nosotros. Y qu les haba hecho el Omnipotente?
Habales l henchido sus casas de bienes. Sea empero el consejo de ellos lejos de m.
Vern los justos y se gozarn; Y el inocente los escarnecer, diciendo:
Fu cortada nuestra sustancia, Habiendo consumido el fuego el resto de ellos.<CM>
Amstate ahora con l, y tendrs paz; Y por ello te vendr bien.
Toma ahora la ley de su boca, Y pon sus palabras en tu corazn.
Si te tornares al Omnipotente, sers edificado; Alejars de tu tienda la afliccin;
Y tendrs ms oro que tierra, Y como piedras de arroyos oro de Ophir;
Y el Todopoderoso ser tu defensa, Y tendrs plata  montones.
Porque entonces te deleitars en el Omnipotente, Y alzars  Dios tu rostro.
Orars  l, y l te oir; Y t pagars tus votos.
Determinars asimismo una cosa, y serte ha firme; Y sobre tus caminos resplandecer luz.
Cuando fueren abatidos, dirs t: Ensalzamiento habr: Y Dios salvar al humilde de ojos.
El libertar la isla del inocente; Y por la limpieza de tus manos ser librada.<CM>
Y RESPONDIO Job, y dijo:
Hoy tambin hablar con amargura; Que es ms grave mi llaga que mi gemido.
Quin me diera el saber dnde hallar  Dios! Yo ira hasta su silla.
Ordenara juicio delante de l, Y henchira mi boca de argumentos.
Yo sabra lo que l me respondera, Y entendera lo que me dijese.
Pleiteara conmigo con grandeza de fuerza? No: antes l la pondra en m.
All el justo razonara con l: Y escapara para siempre de mi juez.<CM>
He aqu yo ir al oriente, y no lo hallar; Y al occidente, y no lo percibir:
Si al norte l obrare, yo no lo ver; Al medioda se esconder, y no lo ver.
Mas l conoci mi camino: Probarme, y saldr como oro.
Mis pies tomaron su rastro; Guard su camino, y no me apart.
Del mandamiento de sus labios nunca me separ; Guard las palabras de su boca ms que mi comida.<CM>
Empero si l se determina en una cosa, quin lo apartar? Su alma dese,  hizo.
El pues acabar lo que ha determinado de m: Y muchas cosas como estas hay en l.
Por lo cual yo me espanto en su presencia: Considerar, y temerlo.
Dios ha enervado mi corazn, Y hame turbado el Omnipotente.
Por qu no fu yo cortado delante de las tinieblas, Y cubri con oscuridad mi rostro?<CM>
PUESTO que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, Por qu los que le conocen no ven sus das?
Traspasan los trminos, Roban los ganados, y apacintanlos.
Llvanse el asno de los hurfanos; Prenden el buey de la viuda.
Hacen apartar del camino  los menesterosos: Y todos los pobres de la tierra se esconden.
He aqu, como asnos monteses en el desierto, Salen  su obra madrugando para robar; El desierto es mantenimiento de sus hijos.
En el campo siegan su pasto, Y los impos vendimian la via ajena.
Al desnudo hacen dormir sin ropa, Y que en el fro no tenga cobertura.
Con las avenidas de los montes se mojan, Y abrazan las peas sin tener abrigo.
Quitan el pecho  los hurfanos, Y de sobre el pobre toman la prenda.
Al desnudo hacen andar sin vestido, Y  los hambrientos quitan los hacecillos.
De dentro de sus paredes exprimen el aceite, Pisan los lagares, y mueren de sed.
De la ciudad gimen los hombres, Y claman las almas de los heridos de muerte: Mas Dios no puso estorbo.<CM>
Ellos son los que, rebeldes  la luz, Nunca conocieron sus caminos, Ni estuvieron en sus veredas.
A la luz se levanta el matador, mata al pobre y al necesitado, Y de noche es como ladrn.
El ojo del adltero est aguardando la noche, Diciendo: No me ver nadie: Y esconde su rostro.
En las tinieblas minan las casas, Que de da para s sealaron; No conocen la luz.
Porque la maana es  todos ellos como sombra de muerte; Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.<CM>
Son instables ms que la superficie de las aguas; Su porcin es maldita en la tierra; No andarn por el camino de las vias.
La sequa y el calor arrebatan las aguas de la nieve; Y el sepulcro  los pecadores.
Olvidarse de ellos el seno materno; de ellos sentirn los gusanos dulzura; Nunca ms habr de ellos memoria, Y como un rbol sern los impos quebrantados.
A la mujer estril que no para, afligi; Y  la viuda nunca hizo bien.
Mas  los fuertes adelant con su poder: Levantse, y no se da por segura la vida.
Le dieron  crdito, y se afirm: Sus ojos estn sobre los caminos de ellos.
Fueron ensalzados por un poco, mas desaparecen, Y son abatidos como cada cual: sern encerrados, Y cortados como cabezas de espigas.
Y si no, quin me desmentir ahora, O reducir  nada mis palabras?<CM>
Y RESPONDIO Bildad Suhita, y dijo:
El seoro y el temor estn con l: El hace paz en sus alturas.
Tienen sus ejrcitos nmero? Y sobre quin no est su luz?
Cmo pues se justificar el hombre con Dios? Y cmo ser limpio el que nace de mujer?
He aqu que ni aun la misma luna ser resplandeciente, Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos.
Cunto menos el hombre que es un gusano, Y el hijo de hombre, tambin gusano?<CM>
Y RESPONDIO Job, y dijo:
En qu ayudaste al que no tiene fuerza? Has amparado al brazo sin fortaleza?
En qu aconsejaste al que no tiene ciencia, Y mostraste bien sabidura?
A quin has anunciado palabras, Y cuyo es el espritu que de ti sale?<CM>
Cosas inanimadas son formadas Debajo de las aguas, y los habitantes de ellas.
El sepulcro es descubierto delante de l, Y el infierno no tiene cobertura.
Extiende el alquiln sobre vaco, Cuelga la tierra sobre nada.
Ata las aguas en sus nubes, Y las nubes no se rompen debajo de ellas.
El restrie la faz de su trono, Y sobre l extiende su nube.
El cerc con trmino la superficie de las aguas, Hasta el fin de la luz y las tinieblas.
Las columnas del cielo tiemblan, Y se espantan de su reprensin.
El rompe la mar con su poder, Y con su entendimiento hiere la hinchazn suya.
Su espritu adorn los cielos; Su mano cri la serpiente tortuosa.
He aqu, estas son partes de sus caminos: Mas cun poco hemos odo de l! Porque el estruendo de sus fortalezas, quin lo detendr?<CM>
Y REASUMIO Job su discurso, y dijo:
Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, Y el Omnipotente, que amarg el alma ma,
Que todo el tiempo que mi alma estuviere en m, Y hubiere hlito de Dios en mis narices,
Mis labios no hablarn iniquidad, Ni mi lengua pronunciar engao.
Nunca tal acontezca que yo os justifique: Hasta morir no quitar de m mi integridad.
Mi justicia tengo asida, y no la ceder: No me reprochar mi corazn en el tiempo de mi vida.<CM>
Sea como el impo mi enemigo, Y como el inicuo mi adversario.
Porque cul es la esperanza del hipcrita, por mucho que hubiere robado, Cuando Dios arrebatare su alma?
Oir Dios su clamor Cuando la tribulacin sobre l viniere?
Deleitarse en el Omnipotente? Invocar  Dios en todo tiempo?<CM>
Yo os ensear en orden  la mano de Dios: No esconder lo que hay para con el Omnipotente.
He aqu que todos vosotros lo habis visto: Por qu pues os desvanecis con fantasa?
Esta es para con Dios la suerte del hombre impo, Y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente.
Si sus hijos fueren multiplicados, sern para el cuchillo; Y sus pequeos no se hartarn de pan;
Los que le quedaren, en muerte sern sepultados; Y no llorarn sus viudas.
Si amontonare plata como polvo, Y si preparare ropa como lodo;
Habrla l preparado, mas el justo se vestir, Y el inocente repartir la plata.
Edific su casa como la polilla, Y cual cabaa que el guarda hizo.
El rico dormir, mas no ser recogido: Abrir sus ojos, mas l no ser.
Asirn de l terrores como aguas: Torbellino lo arrebatar de noche.
Lo antecoger el solano, y partir; Y tempestad lo arrebatar del lugar suyo.
Dios pues descargar sobre l, y no perdonar: Har l por huir de su mano.
Batirn sus manos sobre l, Y desde su lugar le silbarn.<CM>
CIERTAMENTE la plata tiene sus veneros, Y el oro lugar donde se forma.
El hierro se saca del polvo, Y de la piedra es fundido el metal.
A las tinieblas puso trmino, Y examina todo  la perfeccin, Las piedras que hay en la oscuridad y en la sombra de muerte.
Brota el torrente de junto al morador, Aguas que el pie haba olvidado: Scanse luego, vanse del hombre.
De la tierra nace el pan, Y debajo de ella estar como convertida en fuego.
Lugar hay cuyas piedras son zafiro, Y sus polvos de oro.
Senda que nunca la conoci ave, Ni ojo de buitre la vi:
Nunca la pisaron animales fieros, Ni len pas por ella.
En el pedernal puso su mano, Y trastorn los montes de raz.
De los peascos cort ros, Y sus ojos vieron todo lo preciado.
Detuvo los ros en su nacimiento, E hizo salir  luz lo escondido.
Empero dnde se hallar la sabidura? Y dnde est el lugar de la prudencia?
No conoce su valor el hombre, Ni se halla en la tierra de los vivientes.<CM>
El abismo dice: No est en m: Y la mar dijo: Ni conmigo.
No se dar por oro, Ni su precio ser  peso de plata.
No puede ser apreciada con oro de Ophir, Ni con onique precioso, ni con zafiro.
El oro no se le igualar, ni el diamante; Ni se trocar por vaso de oro fino.
De coral ni de perlas no se har mencin: La sabidura es mejor que piedras preciosas.
No se igualar con ella esmeralda de Ethiopa; No se podr apreciar con oro fino.<CM>
De dnde pues vendr la sabidura? Y dnde est el lugar de la inteligencia?
Porque encubierta est  los ojos de todo viviente, y  toda ave del cielo es oculta.
El infierno y la muerte dijeron: Su fama hemos odo con nuestros odos.
Dios entiende el camino de ella, Y l conoce su lugar.
Porque l mira hasta los fines de la tierra, Y ve debajo de todo el cielo.
Al dar peso al viento, Y poner las aguas por medida;
Cuando l hizo ley  la lluvia, Y camino al relmpago de los truenos:
Entonces la vea l, y la manifestaba: Preparla y descubrila tambin.
Y dijo al hombre: He aqu que el temor del Seor es la sabidura, Y el apartarse del mal la inteligencia.<CM>
Y VOLVIO Job  tomar su propsito, y dijo:
Quin me tornase como en los meses pasados, Como en los das que Dios me guardaba,
Cuando haca resplandecer su candela sobre mi cabeza, A la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad;
Como fu en los das de mi mocedad, Cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda;
Cuando an el Omnipotente estaba conmigo, Y mis hijos alrededor de mi;
Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, Y la piedra me derramaba ros de aceite!<CM>
Cuando sala  la puerta  juicio, Y en la plaza haca preparar mi asiento,
Los mozos me vean, y se escondan; Y los viejos se levantaban, y estaban en pie;
Los prncipes detenan sus palabras, Ponan la mano sobre su boca;
La voz de los principales se ocultaba, Y su lengua se pegaba  su paladar:
Cuando los odos que me oan, me llamaban bienaventurado, Y los ojos que me vean, me daban testimonio:
Porque libraba al pobre que gritaba, Y al hurfano que careca de ayudador.
La bendicin del que se iba  perder vena sobre m; Y al corazn de la viuda daba alegra.
Vestame de justicia, y ella me vesta como un manto; Y mi toca era juicio.
Yo era ojos al ciego, Y pies al cojo.
A los menesterosos era padre; Y de la causa que no entenda, me informaba con diligencia:
Y quebraba los colmillos del inicuo, Y de sus dientes haca soltar la presa.<CM>
Y deca yo: En mi nido morir, Y como arena multiplicar das.
Mi raz estaba abierta junto  las aguas, Y en mis ramas permaneca el roco.
Mi honra se renovaba en m, Y mi arco se corroboraba en mi mano.
Oanme, y esperaban; Y callaban  mi consejo.
Tras mi palabra no replicaban, Y mi razn destilaba sobre ellos.
Y esperbanme como  la lluvia, Y abran su boca como  la lluvia tarda.
Si me rea con ellos, no lo crean: Y no abatan la luz de mi rostro.
Calificaba yo el camino de ellos, y sentbame en cabecera; Y moraba como rey en el ejrcito, Como el que consuela llorosos.<CM>
MAS ahora los ms mozos de das que yo, se ren de m; Cuyos padres yo desdeara ponerlos con los perros de mi ganado.
Porque para qu yo habra menester la fuerza de sus manos, En los cuales haba perecido con el tiempo?
Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos; Huan  la soledad,  lugar tenebroso, asolado y desierto.
Que cogan malvas entre los arbustos, Y races de enebro para calentarse.
Eran echados de entre las gentes, Y todos les daban grita como al ladrn.
Habitaban en las barrancas de los arroyos, En las cavernas de la tierra, y en las rocas.
Bramaban entre las matas, Y se reunan debajo de las espinas.
Hijos de viles, y hombres sin nombre, Ms bajos que la misma tierra.
Y ahora yo soy su cancin, Y he sido hecho su refrn.
Abomnanme, aljanse de m, Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
Porque Dios desat mi cuerda, y me afligi, Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
A la mano derecha se levantaron los jvenes; Empujaron mis pies, Y sentaron contra m las vas de su ruina.
Mi senda desbarataron, Aprovechronse de mi quebrantamiento, Contra los cuales no hubo ayudador.
Vinieron como por portillo ancho, Revolvironse  mi calamidad.<CM>
Hanse revuelto turbaciones sobre m; Combatieron como viento mi alma, Y mi salud pas como nube
Y ahora mi alma est derramada en m; Das de afliccin me han aprehendido.
De noche taladra sobre m mis huesos, Y mis pulsos no reposan.
Con la grande copia de materia mi vestidura est demudada; Ceme como el cuello de mi tnica.
Derribme en el lodo, Y soy semejante al polvo y  la ceniza.
Clamo  ti, y no me oyes; Presntome, y no me atiendes.
Haste tornado cruel para m: Con la fortaleza de tu mano me amenazas.
Levantsteme,  hicsteme cabalgar sobre el viento, Y disolviste mi sustancia.
Porque yo conozco que me reduces  la muerte; Y  la casa determinada  todo viviente.
Mas l no extender la mano contra el sepulcro; Clamarn los sepultados cuando l los quebrantare?
No llor yo al afligido? Y mi alma no se entristeci sobre el menesteroso?
Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, la oscuridad vino.
Mis entraas hierven, y no reposan; Das de afliccin me han sobrecogido.
Denegrido ando, y no por el sol: Levantdome he en la congregacin, y clamado.
He venido  ser hermano de los dragones, Y compaero de los buhos.
Mi piel est denegrida sobre m, Y mis huesos se secaron con ardenta.
Y hase tornado mi arpa en luto, Y mi rgano en voz de lamentadores.<CM>
HICE pacto con mis ojos: Cmo pues haba yo de pensar en virgen?
Porque qu galardn me dara de arriba Dios, Y qu heredad el Omnipotente de las alturas?
No hay quebrantamiento para el impo, Y extraamiento para los que obran iniquidad?
No ve l mis caminos, Y cuenta todos mis pasos?
Si anduve con mentira, Y si mi pie se apresur  engao,
Pseme Dios en balanzas de justicia, Y conocer mi integridad.
Si mis pasos se apartaron del camino, Y si mi corazn se fu tras mis ojos, Y si algo se apeg  mis manos,
Siembre yo, y otro coma, Y mis verduras sean arrancadas.<CM>
Si fu mi corazn engaado acerca de mujer, Y si estuve acechando  la puerta de mi prjimo:
Muela para otro mi mujer, Y sobre ella otros se encorven.
Porque es maldad  iniquidad, Que han de castigar los jueces.
Porque es fuego que devorara hasta el sepulcro, Y desarraigara toda mi hacienda.
Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, Cuando ellos pleitearan conmigo,
Qu hara yo cuando Dios se levantase? Y cuando l visitara, qu le respondera yo?
El que en el vientre me hizo  m, no lo hizo  l? Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?<CM>
Si estorb el contento de los pobres, E hice desfallecer los ojos de la viuda;
Y si com mi bocado solo, Y no comi de l el huerfano;
(Porque desde mi mocedad creci conmigo como con padre, Y desde el vientre de mi madre fu gua de la viuda;)
Si he visto que pereciera alguno sin vestido, Y al menesteroso sin cobertura;
Si no me bendijeron sus lomos, Y del velln de mis ovejas se calentaron;
Si alc contra el hurfano mi mano, Aunque viese que me ayudaran en la puerta;
Mi espalda se caiga de mi hombro, Y mi brazo sea quebrado de mi canilla.
Porque tem el castigo de Dios, Contra cuya alteza yo no tendra poder.<CM>
Si puse en oro mi esperanza, Y dije al oro: Mi confianza eres t;
Si me alegr de que mi hacienda se multiplicase, Y de que mi mano hallase mucho;
Si he mirado al sol cuando resplandeca, Y  la luna cuando iba hermosa,
Y mi corazn se enga en secreto, Y mi boca bes mi mano:
Esto tambin fuera maldad juzgada; Porque habra negado al Dios soberano.
Si me alegr en el quebrantamiento del que me aborreca, Y me regocij cuando le hall el mal;
(Que ni aun entregu al pecado mi paladar, Pidiendo maldicin para su alma;)
Cuando mis domsticos decan: Quin nos diese de su carne! nunca nos hartaramos.
El extranjero no tena fuera la noche; Mis puertas abra al caminante.<CM>
Si encubr, como los hombres mis prevaricaciones, Escondiendo en mi seno mi iniquidad;
Porque quebrantaba  la gran multitud, Y el menosprecio de las familias me atemoriz, Y call, y no sal de mi puerta:
Quin me diera quien me oyese! He aqu mi impresin es que el Omnipotente testificara por m, Aunque mi adversario me hiciera el proceso.
Ciertamente yo lo llevara sobre mi hombro, Y me lo atara en lugar de corona.
Yo le contara el nmero de mis pasos, Y como prncipe me llegara  l.
Si mi tierra clama contra m, Y lloran todos sus surcos;
Si com su sustancia sin dinero, O aflig el alma de sus dueos;
En lugar de trigo me nazcan abrojos, Y espinas en lugar de cebada.<CM>
Y CESARON estos tres varones de responder  Job, por cuanto l era justo en sus ojos.
Entonces Eli hijo de Barachl, Bucita, de la familia de Ram, se enoj con furor contra Job: enojse con furor, por cuanto justificaba su vida ms que  Dios.
Enojse asimismo con furor contra sus tres amigos, porque no hallaban qu responder, aunque haban condenado  Job.
Y Eli haba esperado  Job en la disputa, porque eran ms viejos de das que l.
Empero viendo Eli que no haba respuesta en la boca de aquelllos tres varones, su furor se encendi.<CM>
Y respondi Eli hijo de Barachl, Buzita, y dijo: Yo soy menor de das y vosotros viejos; He tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinin.
Yo deca: Los das hablarn, Y la muchedumbre de aos declarar sabidura.
Ciertamente espritu hay en el hombre, E inspiracin del Omnipotente los hace que entiendan.
No los grandes son los sabios, Ni los viejos entienden el derecho.
Por tanto yo dije: Escuchadme; Declarar yo tambin mi sabidura.
He aqu yo he esperado  vuestras razones, He escuchado vuestros argumentos, En tanto que buscabais palabras.
Os he pues prestado atencin, Y he aqu que no hay de vosotros quien redarguya  Job, Y responda  sus razones.
Porque no digis: Nosotros hemos hallado sabidura: Lanzlo Dios, no el hombre.
Ahora bien, Job no enderez  m sus palabras, Ni yo le responder con vuestras razones.<CM>
Espantronse, no respondieron ms; Furonseles los razonamientos.
Yo pues he esperado, porque no hablaban, Antes pararon, y no respondieron ms.
Por eso yo tambin responder mi parte, Tambin yo declarar mi juicio.
Porque lleno estoy de palabras, Y el espritu de mi vientre me constrie.
De cierto mi vientre est como el vino que no tiene respiradero, Y se rompe como odres nuevos.
Hablar pues y respirar; Abrir mis labios, y responder.
No har ahora acepcin de personas, Ni usar con hombre de lisonjeros ttulos.
Porque no s hablar lisonjas: De otra manera en breve mi Hacedor me consuma.<CM>
POR tanto, Job, oye ahora mis razones, Y escucha todas mis palabras.
He aqu yo abrir ahora mi boca, Y mi lengua hablar en mi garganta.
Mis razones declararn la rectitud de mi corazn, Y mis labios proferirn pura sabidura.
El espritu de Dios me hizo, Y la inspiracin del Omnipotente me di vida.
Si pudieres, respndeme: Dispn tus palabras, est delante de m.
Heme aqu  m en lugar de Dios, conforme  tu dicho: De lodo soy yo tambin formado.
He aqu que mi terror no te espantar, Ni mi mano se agravar sobre ti.<CM>
De cierto t dijiste  odos mos, Y yo o la voz de tus palabras que decan:
Yo soy limpio y sin defecto; Y soy inocente, y no hay maldad en m.
He aqu que l busc achaques contra m, Y me tiene por su enemigo;
Puso mis pies en el cepo, Y guard todas mis sendas.
He aqu en esto no has hablado justamente: Yo te responder que mayor es Dios que el hombre.
Por qu tomaste pleito contra l? Porque l no da cuenta de ninguna de sus razones.<CM>
Sin embargo, en una  en dos maneras habla Dios; Mas el hombre no entiende.
Por sueo de visin nocturna, Cuando el sueo cae sobre los hombres, Cuando se adormecen sobre el lecho;
Entonces revela al odo de los hombres, Y les seala su consejo;
Para quitar al hombre de su obra, Y apartar del varn la soberbia.
Detendr su alma de corrupcin, Y su vida de que pase  cuchillo.<CM>
Tambin sobre su cama es castigado Con dolor fuerte en todos sus huesos,
Que le hace que su vida aborrezca el pan, Y su alma la comida suave.
Su carne desfallece sin verse, Y sus huesos, que antes no se vean, aparecen.
Y su alma se acerca al sepulcro, Y su vida  los que causan la muerte.
Si tuviera cerca de l Algn elocuente anunciador muy escogido, Que anuncie al hombre su deber;
Que le diga que Dios tuvo de l misericordia, Que lo libr de descender al sepulcro, Que hall redencin:
Enternecerse su carne ms que de nio, Volver  los das de su mocedad.
Orar  Dios, y le amar, Y ver su faz con jbilo: Y l restituir al hombre su justicia.
El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequ, y pervert lo recto, Y no me ha aprovechado;
Dios redimir su alma, que no pase al sepulcro, Y su vida se ver en luz.<CM>
He aqu, todas estas cosas hace Dios Dos y tres veces con el hombre;
Para apartar su alma del sepulcro, Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.
Escucha, Job, y yeme; Calla, y yo hablar.
Que si tuvieres razones, respndeme; Habla, porque yo te quiero justificar.
Y si no, yeme t  m; Calla, y ensearte he sabidura.<CM>
ADEMAS respondi Eli, y dijo:
Oid, sabios, mis palabras; Y vosotros, doctos, estadme atentos.
Porque el odo prueba las palabras, Como el paladar gusta para comer.
Escojamos para nosotros el juicio, Conozcamos entre nosotros cul sea lo bueno;
Porque Job ha dicho: Yo soy justo, Y Dios me ha quitado mi derecho.
He de mentir yo contra mi razn? Mi saeta es gravosa sin haber yo prevaricado.
Qu hombre hay como Job, Que bebe el escarnio como agua?
Y va en compaa con los que obran iniquidad, Y anda con los hombres maliciosos.
Porque ha dicho: De nada servir al hombre El conformar su voluntad con Dios.<CM>
Por tanto, varones de seso, oidme; Lejos est de Dios la impiedad, Y del Omnipotente la iniquidad.
Porque l pagar al hombre segn su obra, Y l le har hallar conforme  su camino.
S, por cierto, Dios no har injusticia, Y el Omnipotente no pervertir el derecho.
Quin visit por l la tierra? Y quin puso en orden todo el mundo?
Si l pusiese sobre el hombre su corazn, Y recogiese as su espritu y su aliento,
Toda carne perecera juntamente, Y el hombre se tornara en polvo.<CM>
Si pues hay en ti entendimiento, oye esto: Escucha la voz de mis palabras.
Enseorearse el que aborrece juicio? Y condenars t al que es tan justo?
Hase de decir al rey: Perverso; Y  los prncipes: Impos?
Cunto menos  aquel que no hace acepcin de personas de prncipes, Ni el rico es de l ms respetado que el pobre? Porque todos son obras de sus manos.
En un momento morirn, y  media noche Se alborotarn los pueblos, y pasarn, Y sin mano ser quitado el poderoso.
Porque sus ojos estn sobre los caminos del hombre, Y ve todos sus pasos.
No hay tinieblas ni sombra de muerte Donde se encubran los que obran maldad.
No carga pues l al hombre ms de lo justo, Para que vaya con Dios  juicio.
El quebrantar  los fuertes sin pesquisa, Y har estar otros en su lugar.
Por tanto l har notorias las obras de ellos, Cuando los trastornar en la noche, y sern quebrantados.
Como  malos los herir En lugar donde sean vistos:
Por cuanto as se apartaron de l, Y no consideraron todos sus caminos;
Haciendo venir delante de l el clamor del pobre, Y que oiga el clamor de los necesitados.
Y si l diere reposo, quin inquietar? Si escondiere el rostro, quin lo mirar? Esto sobre una nacin, y lo mismo sobre un hombre;
Haciendo que no reine el hombre hipcrita Para vejaciones del pueblo.<CM>
De seguro conviene se diga  Dios: Llevado he ya castigo, no ms ofender:
Ensame t lo que yo no veo: Que si hice mal, no lo har ms.
Ha de ser eso segn tu mente? El te retribuir, ora rehuses, Ora aceptes, y no yo: Di si no, lo que t sabes.
Los hombres de seso dirn conmigo, Y el hombre sabio me oir:
Que Job no habla con sabidura, Y que sus palabras no son con entendimiento.
Deseo yo que Job sea probado ampliamente, A causa de sus respuestas por los hombres inicuos.
Porque  su pecado aadi impiedad: Bate las manos entre nosotros, Y contra Dios multiplica sus palabras.<CM>
Y PROCEDIENDO Eli en su razonamiento, dijo:
Piensas ser conforme  derecho Esto que dijiste: Ms justo soy yo que Dios?
Porque dijiste: Qu ventaja sacars t de ello? O qu provecho tendr de mi pecado?
Yo te responder razones, Y  tus compaeros contigo.
Mira  los cielos, y ve, Y considera que las nubes son ms altas que t.
Si pecares, qu habrs hecho contra l? Y si tus rebeliones se multiplicaren, qu le hars t?
Si fueres justo, qu le dars  el? O qu recibir de tu mano?
Al hombre como t daar tu impiedad, Y al hijo del hombre aprovechar tu justicia.<CM>
A causa de la multitud de las violencias clamarn, Y se lamentarn por el podero de los grandes.
Y ninguno dice: Dnde est Dios mi Hacedor, Que da canciones en la noche,
Que nos ensea ms que  las bestias de la tierra, Y nos hace sabios ms que las aves del cielo?
All clamarn, y l no oir, Por la soberbia de los malos.
Ciertamente Dios no oir la vanidad, Ni la mirar el Omnipotente.<CM>
Aunque ms digas, No lo mirar; Haz juicio delante de l, y en l espera.
Mas ahora, porque en su ira no visita, Ni conoce con rigor,
<WTH35-15> Por eso Job abri su boca vanamente, Y multiplica palabras sin sabidura.<CM>
Y AADIO Eli, y dijo:
Esprame un poco, y ensearte he; Porque todava tengo razones en orden  Dios.
Tomar mi noticia de lejos, Y atribuir justicia  mi Hacedor.
Porque de cierto no son mentira mis palabras; Contigo est el que es ntegro en sus conceptos.<CM>
He aqu que Dios es grande, mas no desestima  nadie; Es poderoso en fuerza de sabidura.
No otorgar vida al impo, Y  los afligidos dar su derecho.
No quitar sus ojos del justo; Antes bien con los reyes los pondr en solio para siempre, Y sern ensalzados.
Y si estuvieren prendidos en grillos, Y aprisionados en las cuerdas de afliccin,
El les dar  conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones.
Despierta adems el odo de ellos para la correccin, Y dce les que se conviertan de la iniquidad.
Si oyeren, y le sirvieren, Acabarn sus das en bien, y sus aos en deleites.
Mas si no oyeren, sern pasados  cuchillo, Y perecern sin sabidura.
Empero los hipcritas de corazn lo irritarn ms, Y no clamarn cuando l los atare.
Fallecer el alma de ellos en su mocedad, Y su vida entre los sodomitas.<CM>
Al pobre librar de su pobreza, Y en la afliccin despertar su odo.
Asimismo te apartara de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro; Y te asentar mesa llena de grosura.
Mas t has llenado el juicio del impo, En vez de sustentar el juicio y la justicia.
Por lo cual teme que en su ira no te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.
Har l estima de tus riquezas, ni del oro, Ni de todas las fuerzas del poder?
No anheles la noche, En que desaparecen los pueblos de su lugar.
Gurdate, no tornes  la iniquidad; Pues sta escogiste ms bien que la afliccin.
He aqu que Dios es excelso con su potencia; Qu enseador semejante  l?
Quin le ha prescrito su camino? Y quin le dir: Iniquidad has hecho?<CM>
Acurdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres.
Los hombres todos la ven; Mrala el hombre de lejos.
He aqu, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; Ni se puede rastrear el nmero de sus aos.
El reduce las gotas de las aguas, Al derramarse la lluvia segn el vapor;
Las cuales destilan las nubes, Goteando en abundancia sobre los hombres.
Quin podr tampoco comprender la extensin de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su pabelln?
He aqu que sobre l extiende su luz, Y cobija con ella las races de la mar.
Bien que por esos medios castiga  los pueblos, A la multitud da comida.
Con las nubes encubre la luz, Y mndale no brillar, interponiendo aqullas.
Tocante  ella anunciar el trueno, su compaero, Que hay acumulacin de ira sobre el que se eleva.<CM>
A ESTO tambin se espanta mi corazn, Y salta de su lugar.
Oid atentamente su voz terrible, y el sonido que sale de su boca.
Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra.
Despus de ella bramar el sonido, Tronar l con la voz de su magnificencia; Y aunque sea oda su voz, no los detiene.
Tronar Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.<CM>
Porque  la nieve dice: Desciende  la tierra; Tambin  la llovizna, Y  los aguaceros de su fortaleza.
As hace retirarse  todo hombre, Para que los hombres todos reconozcan su obra.
La bestia se entrar en su escondrijo, Y estarse en sus moradas.
Del medioda viene el torbellino, Y el fro de los vientos del norte.
Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas son constreidas.
Regando tambin llega  disipar la densa nube, Y con su luz esparce la niebla.
Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, Para hacer sobre la haz del mundo, En la tierra, lo que l les mandara.
Unas veces por azote, otras pos causa de su tierra, Otras por misericordia las har parecer.<CM>
Escucha esto, Job; Repsate, y considera las maravillas de Dios.
Supiste t cundo Dios las pona en concierto, Y haca levantar la luz de su nube?
Has t conocido las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabidura?
Por qu estn calientes tus vestidos Cuando se fija el viento del medioda sobre la tierra?
Extendiste t con l los cielos, Firmes como un espejo slido?
Mustranos qu le hemos de decir; Porque nosotros no podemos componer las ideas  causa de las tinieblas.
Ser preciso contarle cuando yo hablar? Por ms que el hombre razone, quedar como abismado.<CM>
He aqu an: no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia,
Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible.
El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en potencia; Y en juicio y en multitud de justicia no afligir.
Temerlo han por tanto los hombres: El no mira  los sabios de corazn.<CM>
Y RESPONDIO Jehov  Job desde un torbellino, y dijo:
Quin es se que oscurece el consejo Con palabras sin sabidura?
Ahora cie como varn tus lomos; Yo te preguntar, y hazme saber t.<CM>
Dnde estabas cuando yo fundaba la tierra? Hzme lo saber, si tienes inteligencia.
Quin orden sus medidas, si lo sabes? O quin extendi sobre ella cordel?
Sobre qu estn fundadas sus basas? O quin puso su piedra angular,
Cuando las estrellas todas del alba alababan, Y se regocijaban todos los hijos de Dios?
Quin encerr con puertas la mar, Cuando se derramaba por fuera como saliendo de madre;
Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad.
Y establec sobre ella mi decreto, Y le puse puertas y cerrojo,
Y dije: Hasta aqu vendrs, y no pasars adelante, Y ah parar la hinchazn de tus ondas?<CM>
Has tu mandado  la maana en tus das? Has mostrado al alba su lugar,
Para que ocupe los fines de la tierra, Y que sean sacudidos de ella los impos?
Trasmdase como lodo bajo de sello, Y viene  estar como con vestidura:
Mas la luz de los impos es quitada de ellos, Y el brazo enaltecido es quebrantado.
Has entrado t hasta los profundos de la mar, Y has andado escudriando el abismo?
Hante sido descubiertas las puertas de la muerte, Y has visto las puertas de la sombra de muerte?
Has t considerado hasta las anchuras de la tierra? Declara si sabes todo esto.
Por dnde va el camino  la habitacin de la luz, Y dnde est el lugar de las tinieblas?
Si llevars t ambas cosas  sus trminos, Y entenders las sendas de su casa?
Sabaslo t porque hubieses ya nacido, O porque es grande el nmero de tus das?
Has t entrado en los tesoros de la nieve, O has visto los tesoros del granizo,
Lo cual tengo yo reservado para el tiempo de angustia, Para el da de la guerra y de la batalla?
Por qu camino se reparte la luz, Y se esparce el viento solano sobre la tierra?<CM>
Quin reparti conducto al turbin, Y camino  los relmpagos y truenos,
Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, Sobre el desierto, donde no hay hombre,
Para hartar la tierra desierta  inculta, Y para hacer brotar la tierna hierba?
Tiene la lluvia padre? O quin engendr las gotas del roco?
De qu vientre sali el hielo? Y la escarcha del cielo, quin la engendr?
Las aguas se endurecen  manera de piedra, Y conglase la haz del abismo.
Podrs t impedir las delicias de las Plyades, O desatars las ligaduras del Orin?
Sacars t  su tiempo los signos de los cielos, O guiars el Arcturo con sus hijos?
Supiste t las ordenanzas de los cielos? Dispondrs t de su potestad en la tierra?
Alzars t  las nubes tu voz, Para que te cubra muchedumbre de aguas?
Enviars t los relmpagos, para que ellos vayan? Y dirnte ellos: Henos aqu?
Quin puso la sabidura en el interior? O quin di al entendimiento la inteligencia?
Quin puso por cuenta los cielos con sabidura? Y los odres de los cielos, quin los hace parar,
Cuando el polvo se ha convertido en dureza, Y los terrones se han pegado unos con otros?
<WTH39-1> CAZARAS t la presa para el len? Y saciars el hambre de los leoncillos,
<WTH39-2> Cuando estn echados en las cuevas, O se estn en sus guaridas para acechar?
<WTH39-3> Quin prepar al cuervo su alimento, Cuando sus pollos claman  Dios, Bullendo de un lado  otro por carecer de comida?<CM>
<WTH39-4> Sabes t el tiempo en que paren las cabras monteses? O miraste t las ciervas cuando estn pariendo?
<WTH39-5> Contaste t los meses de su preez, Y sabes el tiempo cuando han de parir?
<WTH39-6> Encrvanse, hacen salir sus hijos, Pasan sus dolores.
<WTH39-7> Sus hijos estn sanos, crecen con el pasto: Salen y no vuelven  ellas.
<WTH39-8> Quin ech libre al asno monts, y quin solt sus ataduras?
<WTH39-9> Al cual yo puse casa en la soledad, Y sus moradas en lugares estriles.
<WTH39-10> Brlase de la multitud de la ciudad: No oye las voces del arriero.
<WTH39-11> Lo oculto de los montes es su pasto, Y anda buscando todo lo que est verde.
<WTH39-12> Querr el unicornio servirte  ti, Ni quedar  tu pesebre?
<WTH39-13> Atars t al unicornio con su coyunda para el surco? Labrar los valles en pos de ti?
<WTH39-14> Confiars t en l, por ser grande su fortaleza, Y le fiars tu labor?
<WTH39-15> Fiars de l que te tornar tu simiente, Y que la allegar en tu era?<CM>
<WTH39-16> Diste t hermosas alas al pavo real, O alas y plumas al avestruz?
<WTH39-17> El cual desampara en la tierra sus huevos, Y sobre el polvo los calienta,
<WTH39-18> Y olvdase de que los pisar el pie, Y que los quebrar bestia del campo.
<WTH39-19> Endurcese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, No temiendo que su trabajo haya sido en vano:
<WTH39-20> Porque le priv Dios de sabidura, Y no le di inteligencia.
<WTH39-21> Luego que se levanta en alto, Brlase del caballo y de su jinete.<CM>
<WTH39-22> Diste t al caballo la fortaleza? Vestiste t su cerviz de relincho?
<WTH39-23> Le intimidars t como  alguna langosta? El resoplido de su nariz es formidable:
<WTH39-24> Escarba la tierra, algrase en su fuerza, Sale al encuentro de las armas:
<WTH39-25> Hace burla del espanto, y no teme, Ni vuelve el rostro delante de la espada.
<WTH39-26> Contra l suena la aljaba, El hierro de la lanza y de la pica:
<WTH39-27> Y l con mpetu y furor escarba la tierra, Sin importarle el sonido de la bocina;
<WTH39-28> Antes como que dice entre los clarines: Ea! Y desde lejos huele la batalla, el grito de los capitanes, y la vocera.<CM>
<WTH39-29> Vuela el gaviln por tu industria, Y extiende hacia el medioda sus alas?
<WTH39-30> Se remonta el guila por tu mandamiento, Y pone en alto su nido?
<WTH39-31> Ella habita y est en la piedra, En la cumbre del peasco y de la roca.
<WTH39-32> Desde all acecha la comida: Sus ojos observan de muy lejos.
<WTH39-33> Sus pollos chupan la sangre: Y donde hubiere cadveres, all est.<CM>
<WTH39-34> A ms de eso respondi Jehov  Job y dijo:
<WTH39-35> Es sabidura contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda  esto.
<WTH39-36> Y respondi Job  Jehov, y dijo:
<WTH39-37> He aqu que yo soy vil, qu te responder? Mi mano pongo sobre mi boca.
<WTH39-38> Una vez habl, y no responder: Aun dos veces, mas no tornar  hablar.<CM>
<WTH40-1> ENTONCES respondi Jehov  Job desde la oscuridad, y dijo:
<WTH40-2> Cete ahora como varn tus lomos; Yo te preguntar, y explcame.
<WTH40-3> Invalidars t tambin mi juicio? Me condenars  m, para justificarte  ti?
<WTH40-4> Tienes t brazo como Dios? Y tronars t con voz como l?
<WTH40-5> Atavate ahora de majestad y de alteza: Y vstete de honra y de hermosura.
<WTH40-6> Esparce furores de tu ira: Y mira  todo soberbio, y abtelo.
<WTH40-7> Mira  todo soberbio, y humllalo, Y quebranta  los impos en su asiento.
<WTH40-8> Encbrelos  todos en el polvo, Venda sus rostros en la oscuridad;
<WTH40-9> Y yo tambin te confesar Que podr salvarte tu diestra.<CM>
<WTH40-10> He aqu ahora behemoth, al cual yo hice contigo; Hierba come como buey.
<WTH40-11> He aqu ahora que su fuerza est en sus lomos, Y su fortaleza en el ombligo de su vientre.
<WTH40-12> Su cola mueve como un cedro, Y los nervios de sus genitales son entretejidos.
<WTH40-13> Sus huesos son fuertes como bronce, Y sus miembros como barras de hierro.
<WTH40-14> El es la cabeza de los caminos de Dios: El que lo hizo, puede hacer que su cuchillo  l se acerque.
<WTH40-15> Ciertamente los montes producen hierba para l: Y toda bestia del campo retoza all.
<WTH40-16> Echarse debajo de las sombras, En lo oculto de las caas, y de los lugares hmedos.
<WTH40-17> Los rboles sombros lo cubren con su sombra; Los sauces del arroyo lo cercan.
<WTH40-18> He aqu que l tomar el ro sin inmutarse: Y confase que el Jordn pasar por su boca.
<WTH40-19> Tomarlo alguno por sus ojos en armadijos, Y horadar su nariz?<CM>
SACARAS t al leviathn con el anzuelo, O con la cuerda que le echares en su lengua?
Pondrs t garfio en sus narices, Y horadars con espinas su quijada?
Multiplicar l ruegos para contigo? Hablarte l lisonjas?
Har concierto contigo Para que lo tomes por siervo perpetuo?
Jugars t con l como con pjaro, O lo atars para tus nias?
Harn de l banquete los compaeros? Partirnlo entre los mercaderes?
Cortars t con cuchillo su cuero, O con asta de pescadores su cabeza?
Pon tu mano sobre l; Te acordars de la batalla, y nunca ms tornars.
He aqu que la esperanza acerca de l ser burlada; Porque aun  su sola vista se desmayarn.
Nadie hay tan osado que lo despierte: Quin pues podr estar delante de m?<CM>
Quin me ha anticipado, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mo.
Yo no callar sus miembros, Ni lo de sus fuerzas y la gracia de su disposicin.
Quin descubrir la delantera de su vestidura? Quin se llegar  l con freno doble?
Quin abrir las puertas de su rostro? Los rdenes de sus dientes espantan.
La gloria de su vestido son escudos fuertes, Cerrados entre s estrechamente.
El uno se junta con el otro, Que viento no entra entre ellos.
Pegado est el uno con el otro, Estn trabados entre s, que no se pueden apartar.
Con sus estornudos encienden lumbre, Y sus ojos son como los prpados del alba.
De su boca salen hachas de fuego, Centellas de fuego proceden.
De sus narices sale humo, Como de una olla  caldero que hierve.
Su aliento enciende los carbones, Y de su boca sale llama.
En su cerviz mora la fortaleza, Y esprcese el desaliento delante de l.
Las partes momias de su carne estn apretadas: Estn en l firmes, y no se mueven.
Su corazn es firme como una piedra, Y fuerte como la muela de abajo.
De su grandeza tienen temor los fuertes, Y  causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.
Cuando alguno lo alcanzare, ni espada, Ni lanza, ni dardo, ni coselete durar.
El hierro estima por pajas, Y el acero por leo podrido.
Saeta no le hace huir; Las piedras de honda se le tornan aristas.
Tiene toda arma por hojarascas, Y del blandir de la pica se burla.
Por debajo tiene agudas conchas; Imprime su agudez en el suelo.
Hace hervir como una olla la profunda mar, Y trnala como una olla de ungento.
En pos de s hace resplandecer la senda, Que parece que la mar es cana.
No hay sobre la tierra su semejante, Hecho para nada temer.
Menosprecia toda cosa alta: Es rey sobre todos los soberbios.<CM>
Y RESPONDIO Job  Jehov, y dijo:
Yo conozco que todo lo puedes, Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
Quin es el que oscurece el consejo sin ciencia? Por tanto yo denunciaba lo que no entenda; Cosas que me eran ocultas, y que no las saba.
Oye te ruego, y hablar; Te preguntar, y t me ensears.
De odas te haba odo; Mas ahora mis ojos te ven.
Por tanto me aborrezco, y me arrepiento En el polvo y en la ceniza.<CM>
Y aconteci que despus que habl Jehov estas palabras  Job, Jehov dijo  Eliphaz Temanita: Mi ira se encendi contra ti y tus dos compaeros: porque no habis hablado por m lo recto, como mi siervo Job.
Ahora pues, tomaos siete becerros y siete carneros, y andad  mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orar por vosotros; porque de cierto  l atender para no trataros afrentosamente, por cuanto no habis hablado por m con rectitud, como mi siervo Job.
Fueron pues Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamatita,  hicieron como Jehov les dijo: y Jehov atendi  Job.<CM>
Y mud Jehov la afliccin de Job, orando l por sus amigos: y aument al doble todas las cosas que haban sido de Job.
Y vinieron  l todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que antes le haban conocido, y comieron con l pan en su casa, y condolironse de l, y consolronle de todo aquel mal que sobre l haba Jehov trado; y cada uno de ellos le di una pieza de moneda, y un zarcillo de oro.
Y bendijo Jehov la postrimera de Job ms que su principio; porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes, y mil asnas.
Y tuvo siete hijos y tres hijas.
Y llam el nombre de la una, Jemimah, y el nombre de la segunda, Cesiah, y el nombre de la tercera, Keren-happuch.
Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra: y diles su padre herencia entre sus hermanos.
Y despus de esto vivi Job ciento y cuarenta aos, y vi  sus hijos, y  los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generacin.
Muri pues Job viejo, y lleno de das.<CM>
BIENAVENTURADO el varn que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Antes en la ley de Jehov est su delicia, Y en su ley medita de da y de noche.
Y ser como el rbol plantado junto  arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperar.<CM>
No as los malos: Sino como el tamo que arrebata el viento.
Por tanto no se levantarn los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregacin de los justos.
Porque Jehov conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecer.<CM>
POR qu se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan vanidad?
Estarn los reyes de la tierra, Y prncipes consultarn unidos Contra Jehov, y contra su ungido, diciendo:
Rompamos sus coyundas, Y echemos de nosotros sus cuerdas.
El que mora en los cielos se reir; El Seor se burlar de ellos.
Entonces hablar  ellos en su furor, Y turbarlos con su ira.
Yo empero he puesto mi rey Sobre Sin, monte de mi santidad.<CM>
Yo publicar el decreto: Jehov me ha dicho: Mi hijo eres t; Yo te engendr hoy.
Pdeme, y te dar por heredad las gentes, Y por posesin tuya los trminos de la tierra.
Quebrantarlos has con vara de hierro: Como vaso de alfarero los desmenuzars.<CM>
Y ahora, reyes, entended: Admitid correccin, jueces de la tierra.
Servid  Jehov con temor, Y alegraos con temblor.
Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcis en el camino, Cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en l confan.<CM>
<FO><FO>Salmo de David, cuando hua de adelante de Absalom su hijo.<Fo><Fo> OH Jehov, cunto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra m.
Muchos dicen de mi vida: No hay para l salud en Dios. (Selah.)
Mas t, Jehov, eres escudo alrededor de m: Mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.<CM>
Con mi voz clam  Jehov, Y l me respondi desde el monte de su santidad. (Selah.)
Yo me acost, y dorm, Y despert; porque Jehov me sostuvo.
No temer de diez millares de pueblos, Que pusieren cerco contra m.
Levntate, Jehov; slvame, Dios mo: Porque t heriste  todos mis enemigos en la quijada; Los dientes de los malos quebrantaste.
De Jehov es la salud: Sobre tu pueblo ser tu bendicin. (Selah.)<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Neginoth: Salmo de David.<Fo><Fo> RESPONDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, t me hiciste ensanchar: Ten misericordia de m, y oye mi oracin.
Hijos de los hombres, hasta cundo volveris mi honra en infamia, Amaris la vanidad, y buscaris la mentira? (Selah.)
Sabed pues, que Jehov hizo apartar al po para s: Jehov oir cuando yo  l clamare.
Temblad, y no pequis: Conversad en vuestro corazn sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehov.<CM>
Muchos dicen: Quin nos mostrar el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehov, la luz de tu rostro.
T diste alegra en mi corazn, Ms que tienen ellos en el tiempo que se multiplic su grano y su mosto.
En paz me acostar, y asimismo dormir; Porque solo t, Jehov, me hars estar confiado.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Nehiloth: Salmo de David.<Fo><Fo> ESCUCHA, oh Jehov, mis palabras; Considera la meditacin ma.
Est atento  la voz de mi clamor, Rey mo y Dios mo, Porque  ti orar.
Oh Jehov, de maana oirs mi voz; De maana me presentar  ti, y esperar.
Porque t no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitar junto  ti.
No estarn los insensatos delante de tus ojos: Aborreces  todos los que obran iniquidad.
Destruirs  los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de engao abominar Jehov.<CM>
Y yo en la multitud de tu misericordia entrar en tu casa: Adorar hacia el templo de tu santidad en tu temor.
Guame, Jehov, en tu justicia  causa de mis enemigos; Endereza delante de m tu camino.
Porque no hay en su boca rectitud: Sus entraas son pravedades; Sepulcro abierto su garganta: Con su lengua lisonjearn.
Desbartalos, oh Dios; Caigan de sus consejos: Por la multitud de sus rebeliones chalos, Porque se rebelaron contra ti.
Y alegrarse han todos los que en ti confan; Para siempre darn voces de jbilo, porque t los defiendes: Y en ti se regocijarn los que aman tu nombre.
Porque t, oh Jehov, bendecirs al justo; Lo cercars de benevolencia como con un escudo.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: en Neginoth sobre Seminith: Salmo de David.<Fo><Fo> JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira.
Ten misericordia de m, oh Jehov, porque yo estoy debilitado: Sname, oh Jehov, porque mis huesos estn conmovidos.
Mi alma asimismo est muy conturbada: Y t, Jehov, hasta cundo?
Vuelve, oh Jehov, libra mi alma; Slvame por tu misericordia.
Porque en la muerte no hay memoria de ti: Quin te loar en el sepulcro?
Heme consumido  fuerza de gemir: Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi estrado con mis lgrimas.
Mis ojos estn carcomidos de descontento; Hanse envejecido  causa de todos mis angustiadores.<CM>
Apartaos de m, todos los obradores de iniquidad; Porque Jehov ha odo la voz de mi lloro.
Jehov ha odo mi ruego; Ha recibido Jehov mi oracin.
Se avergonzarn, y turbarnse mucho todos mis enemigos; Volvernse y sern avergonzados subitneamente.<CM>
<FO><FO>Sigain de David, que cant  Jehov sobre las palabras de Cus, hijo de Benjamn.<Fo><Fo> JEHOVA Dios mo, en ti he confiado: Slvame de todos los que me persiguen, y lbrame;
No sea que arrebate mi alma, cual len Que despedaza, sin que haya quien libre.
Jehov Dios mo, si yo he hecho esto, Si hay en mis manos iniquidad;
Si d mal pago al pacfico conmigo, (Hasta he libertado al que sin causa era mi enemigo;)
Persiga el enemigo mi alma, y alcnce la; Y pise en tierra mi vida, Y mi honra ponga en el polvo. (Selah.)
Levntate; oh Jehov, con tu furor; Alzate  causa de las iras de mis angustiadores, Y despierta en favor mo el juicio que mandaste.
Y te rodear concurso de pueblo; Por cuyo amor vulvete luego  levantar en alto.
Jehov juzgar los pueblos: Jzgame, oh Jehov, conforme  mi justicia y conforme  mi integridad.
Consmase ahora la malicia de los inicuos, y establece al justo; Pues el Dios justo prueba los corazones y los riones.<CM>
Mi escudo est en Dios, Que salva  los rectos de corazn.
Dios es el que juzga al justo: Y Dios est airado todos los das contra el impo.
Si no se convirtiere, l afilar su espada: Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
Asimismo ha aparejado para l armas de muerte; Ha labrado sus saetas para los que persiguen.
He aqu ha tenido parto de iniquidad: Concibi trabajo, y pari mentira.
Pozo ha cavado, y ahonddolo; Y en la fosa que hizo caer.
Su trabajo se tornar sobre su cabeza, Y su agravio descender sobre su mollera.
Alabar yo  Jehov conforme  su justicia, Y cantar al nombre de Jehov el Altsimo.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Gittith: Salmo de David.<Fo><Fo> OH Jehov, Seor nuestro, Cun grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos!
De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.<CM>
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que t formaste:
Digo: Qu es el hombre, para que tengas de l memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?
Pues le has hecho poco menor que los ngeles, Y coronstelo de gloria y de lustre.
Hicstelo enseorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:
Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo,
Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
Oh Jehov, Seor nuestro, Cun grande es tu nombre en toda la tierra!<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Muth-labben: Salmo de David.<Fo><Fo> TE alabar, oh Jehov, con todo mi corazn; Contar todas tus maravillas.
Alegrarme y regocijarme en ti: Cantar  tu nombre, oh Altsimo;
Por haber sido mis enemigos vueltos atrs: Caern y perecern delante de ti.
Porque has hecho mi juicio y mi causa: Sentstete en silla juzgando justicia.
Reprendiste gentes, destruiste al malo, Raste el nombre de ellos para siempre jams.
Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos; Y las ciudades que derribaste, Su memoria pereci con ellas.
Mas Jehov permanecer para siempre: Dispuesto ha su trono para juicio.
Y l juzgar el mundo con justicia; Y juzgar los pueblos con rectitud.
Y ser Jehov refugio al pobre, Refugio para el tiempo de angustia.
Y en ti confiarn los que conocen tu nombre; Por cuanto t, oh Jehov, no desamparaste  los que te buscaron.<CM>
Cantad  Jehov, que habita en Sin: Noticiad en los pueblos sus obras.
Porque demandando la sangre se acord de ellos: No se olvid del clamor de los pobres.
Ten misericordia de m, Jehov: Mira mi afliccin que padezco de los que me aborrecen, T que me levantas de las puertas de la muerte;
Porque cuente yo todas tus alabanzas En las puertas de la hija de Sin, Y me goce en tu salud.
Hundironse las gentes en la fosa que hicieron; En la red que escondieron fu tomado su pie.
Jehov fu conocido en el juicio que hizo; En la obra de sus manos fu enlazado el malo. (Higaion. Selah.)
Los malos sern trasladados al infierno, Todas las gentes que se olvidan de Dios.
Porque no para siempre ser olvidado el pobre; Ni la esperanza de los pobres perecer perpetuamente.
Levntate, oh Jehov; no se fortalezca el hombre; Sean juzgadas las gentes delante de ti.
Pon, oh Jehov, temor en ellos: Conozcan las gentes que son no ms que hombres. (Selah.)<CM>
POR qu ests lejos, oh Jehov, Y te escondes en el tiempo de la tribulacin?
Con arrogancia el malo persigue al pobre: Sern cogidos en los artificios que han ideado.
Por cuanto se alaba el malo del deseo de su alma, Y bendice al codicioso  quien Jehov aborrece.
El malo, por la altivez de su rostro, no busca  Dios: No hay Dios en todos sus pensamientos.
Sus caminos son viciosos en todo tiempo: Tus juicios los tiene muy lejos de su vista: Echa bocanadas en orden  todos sus enemigos.
Dice en su corazn: No ser movido en ningn tiempo, Ni jams me alcanzar el infortunio.
Llena est su boca de maldicin, y de engaos y fraude: Debajo de su lengua, vejacin y maldad.
Est en las guaridas de las aldeas: En los escondrijos mata al inocente: Sus ojos estn acechando al pobre.
Acecha en oculto, como el len desde su cama: Acecha para arrebatar al pobre: Arrebata al pobre trayndolo  su red.
Encgese, agchase, Y caen en sus fuerzas muchos desdichados.
Dice en su corazn: Dios est olvidado, Ha encubierto su rostro; nunca lo ver.<CM>
Levntate, oh Jehov Dios, alza tu mano, No te olvides de los pobres.
Por qu irrita el malo  Dios? En su corazn ha dicho que no lo inquirirs.
T lo tienes visto: porque t miras el trabajo, y la vejacin, para vengar le por tu mano: A ti se acoge el pobre, T eres el amparo del hurfano.
Quebranta el brazo del malo: Del maligno buscars su maldad, hasta que ninguna halles.
Jehov, Rey eterno y perpetuo: De su tierra fueron destrudas las gentes.
El deseo de los humildes oste, oh Jehov: T dispones su corazn, y haces atento tu odo;
Para juzgar al hurfano y al pobre, A fin de que no vuelva ms  hacer violencia el hombre de la tierra.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> EN Jehov he confiado; Cmo decs  mi alma: Escapa al monte cual ave?
Porque he aqu, los malos flecharon el arco, Apercibieron sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto  los rectos de corazn.
Si fueren destrudos los fundamentos, Qu ha de hacer el justo?<CM>
Jehov en el templo de su santidad: La silla de Jehov est en el cielo: Sus ojos ven, sus prpados examinan  los hijos de los hombres.
Jehov prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.
Sobre los malos llover lazos; Fuego y azufre, con vientos de torbellinos, ser la porcin del cliz de ellos.
Porque el justo Jehov ama la justicia: Al recto mirar su rostro.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Seminith: Salmo de David.<Fo><Fo> SALVA, oh Jehov, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.
Mentira habla cada uno con su prjimo; Con labios lisonjeros, con corazn doble hablan.
Destruir Jehov todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas,
Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios estn con nosotros: quin nos es seor?
Por la opresin de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantar, dice Jehov: Pondrlos en salvo del que contra ellos se engre.
Las palabras de Jehov, palabras limpias; Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.
T, Jehov, los guardars; Gurdalos para siempre de aquesta generacin.
Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los ms viles de los hijos de los hombres.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> HASTA cundo, Jehov? me olvidars para siempre? Hasta cundo esconders tu rostro de m?
Hasta cundo pondr consejos en mi alma, Con ansiedad en mi corazn cada da? Hasta cundo ser enaltecido mi enemigo sobre m?
Mira, yeme, Jehov Dios mo: Alumbra mis ojos, porque no duerma en muerte;
Porque no diga mi enemigo, Venclo: Mis enemigos se alegrarn, si yo resbalare.
Mas yo en tu misericordia he confiado: Alegrarse mi corazn en tu salud.
Cantar  Jehov, Porque me ha hecho bien.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> DIJO el necio en su corazn: No hay Dios. Corrompironse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien.
Jehov mir desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si haba algn entendido, Que buscara  Dios.
Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.<CM>
No tendrn conocimiento todos los que obran iniquidad, Que devoran  mi pueblo como si pan comiesen, Y  Jehov no invocaron?
All temblaron de espanto; Porque Dios est con la nacin de los justos.
El consejo del pobre habis escarnecido, Por cuanto Jehov es su esperanza.
Quin diese de Sin la salud de Israel! En tornando Jehov la cautividad de su pueblo, Se gozar Jacob, y alegrarse Israel.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> JEHOVA, quin habitar en tu tabernculo? Quin residir en el monte de tu santidad?
El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazn.
El que no detrae con su lengua, Ni hace mal  su prjimo, Ni contra su prjimo acoge oprobio alguno.
Aquel  cuyos ojos es menospreciado el vil; Mas honra  los que temen  Jehov: Y habiendo jurado en dao suyo, no por eso muda.
Quien su dinero no di  usura, Ni contra el inocente tom cohecho. El que hace estas cosas, no resbalar para siempre.<CM>
<FO><FO>Michtham de David.<Fo><Fo> GUARDAME, oh Dios, porque en ti he confiado.
Dijiste, oh alma ma,  Jehov: T eres el Seor: Mi bien  ti no aprovecha;
Sino  los santos que estn en la tierra, Y  los ntegros: toda mi aficin en ellos.
Multiplicarnse los dolores de aquellos que sirven diligentes  otro dios: No ofrecer yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomar sus nombres.
Jehov es la porcin de mi parte y de mi copa; T sustentars mi suerte.
Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
Bendecir  Jehov que me aconseja: Aun en las noches me ensean mis riones.<CM>
A Jehov he puesto siempre delante de m: Porque est  mi diestra no ser conmovido.
Alegrse por tanto mi corazn, y se goz mi gloria: Tambin mi carne reposar segura.
Porque no dejars mi alma en el sepulcro; Ni permitirs que tu santo vea corrupcin.
Me mostrars la senda de la vida: Hartura de alegras hay con tu rostro; Deleites en tu diestra para siempre.<CM>
<FO><FO>Oracin de David.<Fo><Fo> OYE, oh Jehov, justicia; est atento  mi clamor; Escucha mi oracin hecha sin labios de engao.
De delante de tu rostro salga mi juicio; Vean tus ojos la rectitud.
T has probado mi corazn, hasme visitado de noche; Me has apurado, y nada inicuo hallaste: Heme propuesto que mi boca no ha de propasarse.
Para las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las vas del destructor.
Sustenta mis pasos en tus caminos, Porque mis pies no resbalen.
Yo te he invocado, por cuanto t me oirs, oh Dios: Inclina  m tu odo, escucha mi palabra.
Muestra tus estupendas misericordias, t que salvas  los que en ti confan. De los que se levantan contra tu diestra.<CM>
Gurdame como lo negro de la nieta del ojo, Escndeme con la sombra de tus alas,
De delante de los malos que me oprimen, De mis enemigos que me cercan por la vida.
Cerrados estn con su grosura; Con su boca hablan soberbiamente.
Nuestros pasos nos han cercado ahora: Puestos tienen sus ojos para echar nos por tierra.
Parecen al len que desea hacer presa, Y al leoncillo que est escondido.
Levntate, oh Jehov; Prevn su encuentro, pstrale: Libra mi alma del malo con tu espada;
De los hombres con tu mano, oh Jehov, De los hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, Y cuyo vientre hinches de tu tesoro: Hartan sus hijos, Y dejan el resto  sus chiquitos.
Yo en justicia ver tu rostro: Ser saciado cuando despertare  tu semejanza.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David, siervo de Jehov, el cual profiri  Jehov las palabras de este cntico el da que le libr Jehov de mano de todos sus enemigos, y de mano de Sal. Entonces dijo:<Fo><Fo> AMARTE he, oh Jehov, fortaleza ma.
Jehov, roca ma y castillo mo, y mi libertador; Dios mo, fuerte mo, en l confiar; Escudo mo, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
Invocar  Jehov, digno de ser alabado, Y ser salvo de mis enemigos.
Cercronme dolores de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
Dolores del sepulcro me rodearon, Previnironme lazos de muerte.
En mi angustia invoqu  Jehov, Y clam  mi Dios: El oy mi voz desde su templo, Y mi clamor lleg delante de l,  sus odos.
Y la tierra fu conmovida y tembl; Y movironse los fundamentos de los montes, Y se estremecieron, porque se indign l.
Humo subi de su nariz, Y de su boca consumidor fuego; Carbones fueron por l encendidos.
Y baj los cielos, y descendi; Y oscuridad debajo de sus pies.
Y cabalg sobre un querubn, y vol: Vol sobre las alas del viento.
Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabelln en derredor de s; Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
Por el resplandor delante de l, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.
Y tron en los cielos Jehov, Y el Altsimo di su voz; Granizo y carbones de fuego.
Y envi sus saetas, y desbaratlos; Y ech relmpagos, y los destruy.
Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubrironse los cimientos del mundo, A tu reprensin, oh Jehov, Por el soplo del viento de tu nariz.
Envi desde lo alto; tomme, Scome de las muchas aguas.
Librme de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecan, aunque eran ellos ms fuertes que yo.
Asaltronme en el da de mi quebranto: Mas Jehov fu mi apoyo.
Y sacme  anchura: Librme, porque se agrad de m.<CM>
Hame pagado Jehov conforme  mi justicia: Conforme  la limpieza de mis manos me ha vuelto.
Porque yo he guardado los caminos de Jehov, Y no me apart impamente de mi Dios.
Pues todos sus juicios estuvieron delante de m, Y no ech de m sus estatutos.
Y fu integro para con l, y cautelme de mi maldad.
Pagme pues Jehov conforme  mi justicia; Conforme  la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
Con el misericordioso te mostrars misericordioso, Y recto para con el hombre ntegro.
Limpio te mostrars para con el limpio, Y severo sers para con el perverso.
Y t salvars al pueblo humilde, Y humillars los ojos altivos.
T pues alumbrars mi lmpara: Jehov mi Dios alumbrar mis tinieblas.<CM>
Porque contigo deshar ejrcitos; Y con mi Dios asaltar muros.
Dios, perfecto su camino: Es acendrada la palabra de Jehov: Escudo es  todos los que en l esperan.
Porque qu Dios hay fuera de Jehov? Y qu fuerte fuera de nuestro Dios?
Dios es el que me cie de fuerza, E hizo perfecto mi camino;
Quien pone mis pies como pies de ciervas, E hzome estar sobre mis alturas;
Quien ensea mis manos para la batalla, Y ser quebrado con mis brazos el arco de acero.
Dsteme asimismo el escudo de tu salud: Y tu diestra me sustent, Y tu benignidad me ha acrecentado.
Ensanchaste mis pasos debajo de m, Y no titubearon mis rodillas.
Perseguido he mis enemigos, y alcanclos, Y no volv hasta acabarlos.
Helos herido, y no podrn levantarse: Cayeron debajo de mis pies.
Pues me ceiste de fortaleza para la pelea; Has agobiado mis enemigos debajo de m.
Y dsteme la cerviz de mis enemigos, Y destru  los que me aborrecan.
Clamaron, y no hubo quien salvase: Aun  Jehov, mas no los oy.
Y mollos como polvo delante del viento; Esparclos como lodo de las calles.
Librsteme de contiendas de pueblo: Pussteme por cabecera de gentes: Pueblo que yo no conoca, me sirvi.
As que hubo odo, me obedeci; Los hijos de extraos me mintieron;
Los extraos flaquearon, Y tuvieron miedo desde sus encerramientos.
Viva Jehov, y sea bendita mi roca; Y ensalzado sea el Dios de mi salud:
El Dios que me da las venganzas, Y sujet pueblos  m.
Mi libertador de mis enemigos: Hicsteme tambin superior de mis adversarios; Librsteme de varn violento.
Por tanto yo te confesar entre las gentes, oh Jehov, Y cantar  tu nombre.
El cual engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia  su ungido, A David y  su simiente, para siempre.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> LOS cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansin denuncia la obra de sus manos.
El un da emite palabra al otro da, Y la una noche  la otra noche declara sabidura.
No hay dicho, ni palabras, Ni es oda su voz.
Por toda la tierra sali su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernculo para el sol.
Y l, como un novio que sale de su tlamo, Algrase cual gigante para correr el camino.
Del un cabo de los cielos es su salida, Y su giro hasta la extremidad de ellos: Y no hay quien se esconda de su calor.<CM>
La ley de Jehov es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehov, fiel, que hace sabio al pequeo.
Los mandamientos de Jehov son rectos, que alegran el corazn: El precepto de Jehov, puro, que alumbra los ojos.
El temor de Jehov, limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehov son verdad, todos justos.
Deseables son ms que el oro, y ms que mucho oro afinado; Y dulces ms que miel, y que la que destila del panal.
Tu siervo es adems amonestado con ellos: En guardarlos hay grande galardn.
Los errores, quin los entender? Lbrame de los que me son ocultos.
Detn asimismo  tu siervo de las soberbias; Que no se enseoreen de m: Entonces ser ntegro, y estar limpio de gran rebelin.
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditacin de mi corazn delante de ti, Oh Jehov, roca ma, y redentor mo<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> OIGATE Jehov en el da de conflicto; Defindate el nombre del Dios de Jacob.
Envete ayuda desde el santuario, Y desde Sin te sostenga.
Haga memoria de todos tus presentes, Y reduzca  ceniza tu holocausto. (Selah.)
Dte conforme  tu corazn, Y cumpla todo tu consejo.
Nosotros nos alegraremos por tu salud, Y alzaremos pendn en el nombre de nuestro Dios: Cumpla Jehov todas tus peticiones.<CM>
Ahora echo de ver que Jehov guarda  su ungido: Oirlo desde los cielos de su santidad, Con la fuerza de la salvacin de su diestra.
Estos confan en carros, y aqullos en caballos: Mas nosotros del nombre de Jehov nuestro Dios tendremos memoria.
Ellos arrodillaron, y cayeron; Mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos.
Salva, Jehov: Que el Rey nos oiga el da que lo invocremos.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> ALEGRARASE el rey en tu fortaleza, oh Jehov; Y en tu salud se gozar mucho.
El deseo de su corazn le diste, Y no le negaste lo que sus labios pronunciaron. (Selah.)
Pues le has salido al encuentro con bendiciones de bien: Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.
Vida te demand, y dstele Largura de das por siglos y siglos.
Grande es su gloria en tu salud: Honra y majestad has puesto sobre l.
Porque lo has bendecido para siempre; Llenstelo de alegra con tu rostro.<CM>
Por cuanto el rey confa en Jehov, Y en la misericordia del Altsimo, no ser conmovido.
Alcanzar tu mano  todos tus enemigos; Tu diestra alcanzar  los que te aborrecen.
Ponerlos has como horno de fuego en el tiempo de tu ira: Jehov los deshar en su furor, Y fuego los consumir.
Su fruto destruirs de la tierra, Y su simiente de entre los hijos de los hombres.
Porque trazaron el mal contra ti: Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecern.
Pues t los pondrs en fuga, Cuando aparejares en tus cuerdas las saetas contra sus rostros.
Enslzate, oh Jehov, con tu fortaleza: Cantaremos y alabaremos tu podero.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal, sobre Ajeleth-sahar Salmo de David.<Fo><Fo> DIOS mo, Dios mo, por qu me has dejado? Por qu ests lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
Dios mo, clamo de da, y no oyes; Y de noche, y no hay para m silencio.
T empero eres santo, T que habitas entre las alabanzas de Israel.
En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y t los libraste.
Clamaron  ti, y fueron librados: Esperaron en ti, y no se avergonzaron.
Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
Todos los que me ven, escarnecen de m; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
Remtese  Jehov, lbrelo; Slvele, puesto que en l se complaca.
Empero t eres el que me sac del vientre, El que me haces esperar desde que estaba  los pechos de mi madre.
Sobre ti fu echado desde la matriz: Desde el vientre de mi madre, t eres mi Dios.<CM>
No te alejes de m, porque la angustia est cerca; Porque no hay quien ayude.
Hanme rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basn me han cercado.
Abrieron sobre m su boca, Como len rapante y rugiente.
Heme escurrido como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazn fu como cera, Deslindose en medio de mis entraas.
Secse como un tiesto mi vigor, Y mi lengua se peg  mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte.
Porque perros me han rodeado, Hame cercado cuadrilla de malignos: Horadaron mis manos y mis pies.
Contar puedo todos mis huesos; Ellos miran, considranme.
Partieron entre s mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
Mas t, Jehov, no te alejes; Fortaleza ma, apresrate para mi ayuda.
Libra de la espada mi alma; Del poder del perro mi nica.
Slvame de la boca del len, Y yeme librndome de los cuernos de los unicornios.<CM>
Anunciar tu nombre  mis hermanos: En medio de la congregacin te alabar.
Los que temis  Jehov, alabadle; Glorificadle, simiente toda de Jacob; Y temed de l, vosotros, simiente toda de Israel.
Porque no menospreci ni abomin la afliccin del pobre, Ni de l escondi su rostro; Sino que cuando clam  l, oyle.
De ti ser mi alabanza en la grande congregacin; Mis votos pagar delante de los que le temen.
Comern los pobres, y sern saciados: Alabarn  Jehov los que le buscan: Vivir vuestro corazn para siempre.
Acordarse han, y volvernse  Jehov todos los trminos de la tierra; Y se humillarn delante de ti todas las familias de las gentes.
Porque de Jehov es el reino; Y l se enseorear de las gentes.
Comern y adorarn todos los poderosos de la tierra: Postrarnse delante de l todos los que descienden al polvo, Si bien ninguno puede conservar la vida  su propia alma.
La posteridad le servir; Ser ella contada por una generacin de Jehov.
Vendrn, y anunciarn al pueblo que naciere, Su justicia que l hizo.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> JEHOVA es mi pastor; nada me faltar.
En lugares de delicados pastos me har yacer: Junto  aguas de reposo me pastorear.
Confortar mi alma; Guirame por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temer mal alguno; porque t estars conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirn aliento.
Aderezars mesa delante de m, en presencia de mis angustiadores: Ungiste mi cabeza con aceite: mi copa est rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirn todos los das de mi vida: Y en la casa de Jehov morar por largos das.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> DE Jehov es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en l habitan.
Porque l la fund sobre los mares, Y afirmla sobre los ros.<CM>
Quin subir al monte de Jehov? Y quin estar en el lugar de su santidad?
El limpio de manos, y puro de corazn: El que no ha elevado su alma  la vanidad, Ni jurado con engao.
El recibir bendicin de Jehov, Y justicia del Dios de salud.
Tal es la generacin de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)<CM>
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrar el Rey de gloria.
Quin es este Rey de gloria? Jehov el fuerte y valiente, Jehov el poderoso en batalla.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrar el Rey de gloria.
Quin es este Rey de gloria? Jehov de los ejrcitos, El es el Rey de la gloria. (Selah.)<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> A TI, oh Jehov, levantar mi alma.
Dios mo, en ti confo; No sea yo avergonzado, No se alegren de m mis enemigos.
Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan ser confundido: Sern avergonzados los que se rebelan sin causa.
Mustrame, oh Jehov, tus caminos; Ensame tus sendas.
Encamname en tu verdad, y ensame; Porque t eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el da.
Acurdate, oh Jehov, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, Que son perpetuas.
De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme  tu misericordia acurdate de m, Por tu bondad, oh Jehov.<CM>
Bueno y recto es Jehov: Por tanto l ensear  los pecadores el camino.
Encaminar  los humildes por el juicio, Y ensear  los mansos su carrera.
Todas las sendas de Jehov son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
Por amor de tu nombre, oh Jehov, Perdonars tambin mi pecado; porque es grande.
Quin es el hombre que teme  Jehov? El le ensear el camino que ha de escoger.
Su alma reposar en el bien, Y su simiente heredar la tierra.
El secreto de Jehov es para los que le temen; Y  ellos har conocer su alianza.<CM>
Mis ojos estn siempre hacia Jehov; Porque l sacar mis pies de la red.
Mrame, y ten misericordia de m; Porque estoy solo y afligido.
Las angustias de mi corazn se han aumentado: Scame de mis congojas.
Mira mi afliccin y mi trabajo: Y perdona todos mis pecados.
Mira mis enemigos, que se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.
Guarda mi alma, y lbrame: No sea yo avergonzado, porque en ti confi.
Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.
Redime, oh Dios,  Israel De todas sus angustias.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> JUZGAME, oh Jehov, porque yo en mi integridad he andado: Confiado he asimismo en Jehov, no vacilar.
Prubame, oh Jehov, y sondame: Examina mis riones y mi corazn.
Porque tu misericordia est delante de mis ojos, Y en tu verdad ando.
No me he sentado con hombres de falsedad; Ni entr con los que andan encubiertamente.
Aborrec la reunin de los malignos, Y con los impos nunca me sent.<CM>
Lavar en inocencia mis manos, Y andar alrededor de tu altar, oh Jehov:
Para exclamar con voz de accin de gracias, Y para contar todas tus maravillas.
Jehov, la habitacin de tu casa he amado, Y el lugar del tabernculo de tu gloria.
No juntes con los pecadores mi alma, Ni con los hombres de sangres mi vida:
En cuyas manos est el mal, Y su diestra est llena de sobornos.
Yo empero andar en mi integridad: Redmeme, y ten misericordia de m.
Mi pie ha estado en rectitud: En las congregaciones bendecir  Jehov.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> JEHOVA es mi luz y mi salvacin: de quin temer? Jehov es la fortaleza de mi vida: de quin he de atemorizarme?
Cuando se allegaron contra m los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
Aunque se asiente campo contra m, No temer mi corazn: Aunque contra m se levante guerra, Yo en esto confo.
Una cosa he demandado  Jehov, sta buscar: Que est yo en la casa de Jehov todos los das de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehov, y para inquirir en su templo.
Porque l me esconder en su tabernculo en el da del mal; Ocultarme en lo reservado de su pabelln; Pondrme en alto sobre una roca.
Y luego ensalzar mi cabeza sobre mis enemigos en derredor de m: Y yo sacrificar en su tabernculo sacrificios de jbilo: Cantar y salmear  Jehov.<CM>
Oye, oh Jehov, mi voz con que  ti clamo; Y ten misericordia de m, respndeme.
Mi corazn ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscar, oh Jehov.
No escondas tu rostro de m, No apartes con ira  tu siervo: Mi ayuda has sido; No me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.
Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Jehov con todo me recoger.
Ensame, oh Jehov, tu camino, Y guame por senda de rectitud, A causa de mis enemigos.
No me entregues  la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra m testigos falsos, y los que respiran crueldad.
Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehov En la tierra de los vivientes.
Aguarda  Jehov; Esfurzate, y alintese tu corazn: S, espera  Jehov.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> A TI clamar, oh Jehov, Fortaleza ma: no te desentiendas de m; Porque no sea yo, dejndome t, Semejante  los que descienden al sepulcro.
Oye la voz de mis ruegos cuando clamo  ti, Cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
No me arrebates  una con los malos, Y con los que hacen iniquidad: Los cuales hablan paz con sus prjimos, Y la maldad est en su corazn.
Dales conforme  su obra, y conforme  la malicia de sus hechos: Dales conforme  la obra de sus manos, Dales su paga.
Porque no atendieron  las obras de Jehov, Ni al hecho de sus manos, Derribarlos, y no los edificar.<CM>
Bendito Jehov, Que oy la voz de mis ruegos.
Jehov es mi fortaleza y mi escudo: En l esper mi corazn, y fu ayudado; Por lo que se goz mi corazn, Y con mi cancin le alabar.
Jehov es su fuerza, Y la fortaleza de las saludes de su ungido.
Salva  tu pueblo, y bendice  tu heredad; Y pastoralos y enslzalos para siempre.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> DAD  Jehov, oh hijos de fuertes, Dad  Jehov la gloria y la fortaleza.
Dad  Jehov la gloria debida  su nombre: Humillaos  Jehov en el glorioso santuario.
Voz de Jehov sobre las aguas: Hizo tronar el Dios de gloria: Jehov sobre las muchas aguas.
Voz de Jehov con potencia; Voz de Jehov con gloria.
Voz de Jehov que quebranta los cedros; Y quebrant Jehov los cedros del Lbano.
E hzolos saltar como becerros; Al Lbano y al Sirin como hijos de unicornios.
Voz de Jehov que derrama llamas de fuego.
Voz de Jehov que har temblar el desierto; Har temblar Jehov el desierto de Cades.
Voz de Jehov que har estar de parto  las ciervas, Y desnudar la breas: Y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
Jehov preside en el diluvio, Y asentse Jehov por rey para siempre.
Jehov dar fortaleza  su pueblo: Jehov bendecir  su pueblo en paz. Salmo de David.<CM>
<FO><FO>Salmo cantado en la dedicacin de la Casa:<Fo><Fo> GLORIFICARTE he, oh Jehov; porque me has ensalzado, Y no hiciste  mis enemigos alegrarse de m.
Jehov Dios mo, A ti clam, y me sanaste.
Oh Jehov, hiciste subir mi alma del sepulcro; Dsteme vida, para que no descendiese  la sepultura.
Cantad  Jehov, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad.
Porque un momento ser su furor; Mas en su voluntad est la vida: Por la tarde durar el llor, Y  la maana vendr la alegra.<CM>
Y dije yo en mi prosperidad: No ser jams conmovido;
Porque t, Jehov, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fu conturbado.
A ti, oh Jehov, clamar; Y al Seor suplicar.
Qu provecho hay en mi muerte, cuando yo descienda al hoyo? Te alabar el polvo? anunciar tu verdad?
Oye, oh Jehov, y ten misericordia de m: Jehov, s t mi ayudador.
Has tornado mi endecha en baile; Desataste mi saco, y cesteme de alegra.
Por tanto  ti cantar, gloria ma, y no estar callado. Jehov Dios mo, te alabar para siempre.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> EN ti, oh Jehov, he esperado; no sea yo confundido para siempre: Lbrame en tu justicia.
Inclina  m tu odo, lbrame presto; Sme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.
Porque t eres mi roca y mi castillo; Y por tu nombre me guiars, y me encaminars.
Me sacars de la red que han escondido para m; Porque t eres mi fortaleza.
En tu mano encomiendo mi espritu: T me has redimido, oh Jehov, Dios de verdad.
Aborrec  los que esperan en vanidades ilusorias; Mas yo en Jehov he esperado.
Me gozar y alegrar en tu misericordia; Porque has visto mi afliccin; Has conocido mi alma en las angustias:
Y no me encerraste en mano del enemigo; Hiciste estar mis pies en anchura.<CM>
Ten misericordia de m, oh Jehov, que estoy en angustia: Hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entraas.
Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis aos de suspirar: Hase enflaquecido mi fuerza  causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
De todos mis enemigos he sido oprobio, Y de mis vecinos en gran manera, y horror  mis conocidos: Los que me vean fuera, huan de m.
He sido olvidado de su corazn como un muerto: He venido  ser como un vaso perdido.
Porque he odo afrenta de muchos; Miedo por todas partes, Cuando consultaban juntos contra m, E ideaban quitarme la vida.
Mas yo en ti confi, oh Jehov: Yo dije: Dios mo eres t.
En tu mano estn mis tiempos: Lbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: Slvame por tu misericordia.
No sea yo confundido, oh Jehov, ya que te he invocado; Sean corridos los impos, estn mudos en el profundo.
Enmudezcan los labios mentirosos, Que hablan contra el justo cosas duras, Con soberbia y menosprecio.<CM>
Cun grande es tu bien, que has guardado para los que te temen, Que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!
Los esconders en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: Los pondrs en un tabernculo  cubierto de contencin de lenguas.
Bendito Jehov, Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.
Y deca yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: T empero oste la voz de mis ruegos, cuando  ti clamaba.
Amad  Jehov todos vosotros sus santos: A los fieles guarda Jehov, Y paga abundantemente al que obra con soberbia.
Esforzaos todos vosotros los que esperis en Jehov, Y tome vuestro corazn aliento.<CM>
<FO><FO>Salmo de David: Masquil.<Fo><Fo> BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.
Bienaventurado el hombre  quien no imputa Jehov la iniquidad, Y en cuyo espritu no hay superchera.
Mientras call, envejecironse mis huesos En mi gemir todo el da.
Porque de da y de noche se agrav sobre m tu mano; Volvise mi verdor en sequedades de esto. (Selah.)
Mi pecado te declar, y no encubr mi iniquidad. Confesar, dije, contra m mis rebeliones  Jehov; Y t perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
Por esto orar  ti todo santo en el tiempo de poder hallarte: Ciertamente en la inundacin de muchas aguas no llegarn stas  l.<CM>
T eres mi refugio; me guardars de angustia; Con cnticos de liberacin me rodears. (Selah.)
Te har entender, y te ensear el camino en que debes andar: Sobre ti fijar mis ojos.
No seis como el caballo,  como el mulo, sin entendimiento: Con cabestro y con freno su boca ha de ser reprimida, Para que no lleguen  ti.
Muchos dolores para el impo; Mas el que espera en Jehov, lo cercar misericordia.
Alegraos en Jehov, y gozaos, justos: Y cantad todos vosotros los rectos de corazn.<CM>
ALEGRAOS, justos, en Jehov: A los rectos es hermosa la alabanza.
Celebrad  Jehov con arpa: Cantadle con salterio y decacordio.
Cantadle cancin nueva: Hacedlo bien taendo con jbilo.
Porque recta es la palabra de Jehov, Y toda su obra con verdad hecha.
El ama justicia y juicio: De la misericordia de Jehov est llena la tierra.
Por la palabra de Jehov fueron hechos los cielos, Y todo el ejrcito de ellos por el espritu de su boca.
El junta como en un montn las aguas de la mar: El pone en depsitos los abismos.
Tema  Jehov toda la tierra: Teman de l todos los habitadores del mundo.
Porque l dijo, y fu hecho; El mand, y existi.
Jehov hace nulo el consejo de las gentes, Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
El consejo de Jehov permanecer para siempre; Los pensamientos de su corazn por todas las generaciones.<CM>
Bienaventurada la gente de que Jehov es su Dios; El pueblo  quien escogi por heredad para s.
Desde los cielos mir Jehov; Vi  todos los hijos de los hombres:
Desde la morada de su asiento mir Sobre todos los moradores de la tierra.
El form el corazn de todos ellos; El considera todas sus obras.
El rey no es salvo con la multitud del ejrcito: No escapa el valiente por la mucha fuerza.
Vanidad es el caballo para salvarse: Por la grandeza de su fuerza no librar.
He aqu, el ojo de Jehov sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia;
Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en el hambre.
Nuestra alma esper  Jehov; Nuestra ayuda y nuestro escudo es l.
Por tanto en l se alegrar nuestro corazn, Porque en su santo nombre hemos confiado.
Sea tu misericordia, oh Jehov, sobre nosotros, Como esperamos en ti.<CM>
<FO><FO>Salmo de David, cuando mud su semblante delante de Abimelech, y l lo ech, y fuse.<Fo><Fo> BENDECIR  Jehov en todo tiempo; Su alabanza ser siempre en mi boca.
En Jehov se gloriar mi alma: Oirnlo los mansos, y se alegrarn.
Engrandeced  Jehov conmigo, Y ensalcemos su nombre  una.
Busqu  Jehov, y l me oy, Y librme de todos mis temores.
A l miraron y fueron alumbrados: Y sus rostros no se avergonzaron.
Este pobre clam, y oyle Jehov, Y librlo de todas sus angustias.
El ngel de Jehov acampa en derredor de los que le temen, Y los defiende.
Gustad, y ved que es bueno Jehov: Dichoso el hombre que confiar en l.
Temed  Jehov, vosotros sus santos; Porque no hay falta para los que le temen.
Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; Pero los que buscan  Jehov, no tendrn falta de ningn bien.<CM>
Venid, hijos, oidme; El temor de Jehov os ensear.
Quin es el hombre que desea vida, Que codicia das para ver bien?
Guarda tu lengua de mal, Y tus labios de hablar engao.
Aprtate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y sguela.
Los ojos de Jehov estn sobre los justos, Y atentos sus odos al clamor de ellos.
La ira de Jehov contra los que mal hacen, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.
Clamaron los justos, y Jehov oy, Y librlos de todas sus angustias.
Cercano est Jehov  los quebrantados de corazn; Y salvar  los contritos de espritu.
Muchos son los males del justo; Mas de todos ellos lo librar Jehov.
El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos ser quebrantado.
Matar al malo la maldad; Y los que aborrecen al justo sern asolados.
Jehov redime el alma de sus siervos; Y no sern asolados cuantos en l confan.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> DISPUTA, oh Jehov, con los que contra m contienden; Pelea con los que me combaten.
Echa mano al escudo y al pavs, Y levntate en mi ayuda.
Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di  mi alma: Yo soy tu salud.
Avergncense y confndanse los que buscan mi alma: Vuelvan atrs, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
Sean como el tamo delante del viento; Y el ngel de Jehov los acose.
Sea su camino oscuridad y resbaladeros; Y el ngel de Jehov los persiga.
Porque sin causa escondieron para m su red en un hoyo; Sin causa hicieron hoyo para mi alma.
Vngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondi lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga.
Y gcese mi alma en Jehov; Y algrese en su salud.
Todos mis huesos dirn: Jehov, quin como t, Que libras al afligido del ms fuerte que l, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?<CM>
Levantronse testigos falsos; Demandronme lo que no saba;
Volvironme mal por bien, Para abatir  mi alma.
Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vest de saco; Aflig con ayuno mi alma, Y mi oracin se revolva en mi seno.
Como por mi compaero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Juntronse contra m gentes despreciables, y yo no lo entenda: Despedazbanme, y no cesaban;
Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, Crujiendo sobre m sus dientes.<CM>
Seor, hasta cundo vers esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi nica de los leones.
Te confesar en grande congregacin; Te alabar entre numeroso pueblo.
No se alegren de m mis enemigos injustos: Ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engaosas.
Y ensancharon sobre m su boca; Dijeron: Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
T lo has visto, oh Jehov; no calles: Seor, de m no te alejes.
Muvete y despierta para mi juicio, Para mi causa, Dios mo y Seor mo.
Jzgame conforme  tu justicia, Jehov Dios mo; Y no se alegren de m.
No digan en su corazn: Ea, alma nuestra! No digan: Hmoslo devorado!
Avergencense, y sean confundidos  una los que de mi mal se alegran: Vstanse de vergenza y de confusin los que se engrandecen contra m.
Canten y algrense los que estn  favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea ensalzado Jehov, Que ama la paz de su siervo.
Y mi lengua hablar de tu justicia, Y de tu loor todo el da.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David, siervo del Seor.<Fo><Fo> LA iniquidad del impo me dice al corazn: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
Lisonjase, por tanto, en sus propios ojos, Hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.
Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; No quiso entender para bien hacer.
Iniquidad piensa sobre su cama; Est en camino no bueno, El mal no aborrece.<CM>
Jehov, hasta los cielos es tu misericordia; Tu verdad hasta las nubes.
Tu justicia como los montes de Dios, Tus juicios abismo grande: Oh Jehov, al hombre y al animal conservas.
Cun ilustre, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
Embriagarse han de la grosura de tu casa; Y t los abrevars del torrente de tus delicias.
Porque contigo est el manantial de la vida: En tu luz veremos la luz.
Extiende tu misericordia  los que te conocen, Y tu justicia  los rectos de corazn.
No venga contra m pie de soberbia; Y mano de impos no me mueva.
All cayeron los obradores de iniquidad; Fueron rempujados, y no pudieron levantarse.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> NO te impacientes  causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
Porque como hierba sern presto cortados, Y decaern como verdor de renuevo.
Espera en Jehov, y haz bien; Vivirs en la tierra, y en verdad sers alimentado.
Pon asimismo tu delicia en Jehov, Y l te dar las peticiones de tu corazn.
Encomienda  Jehov tu camino, Y espera en l; y l har.
Y exhibir tu justicia como la luz, Y tus derechos como el medio da.<CM>
Calla  Jehov, y espera en l: No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
Djate de la ira, y depn el enojo: No te excites en manera alguna  hacer lo malo.
Porque los malignos sern talados, Mas los que esperan en Jehov, ellos heredarn la tierra.
Pues de aqu  poco no ser el malo: Y contemplars sobre su lugar, y no parecer.
Pero los mansos heredarn la tierra, Y se recrearn con abundancia de paz.
Maquina el impo contra el justo, Y cruje sobre l sus dientes.
El Seor se reir de l; Porque ve que viene su da.
Los impos desenvainaron espada, y entesaron su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar  los de recto proceder.
La espada de ellos entrar en su mismo corazn, Y su arco ser quebrado.
Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores.
Porque los brazos de los impos sern quebrados: Mas el que sostiene  los justos es Jehov.
Conoce Jehov los das de los perfectos: Y la heredad de ellos ser para siempre.
No sern avergonzados en el mal tiempo; Y en los das de hambre sern hartos.
Mas los impos perecern, Y los enemigos de Jehov como la grasa de los carneros Sern consumidos: se disiparn como humo.<CM>
El impo toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.
Porque los benditos de l heredarn la tierra; Y los malditos de l sern talados.
Por Jehov son ordenados los pasos del hombre, Y aprueba su camino.
Cuando cayere, no quedar postrado; Porque Jehov sostiene su mano.
Mozo fu, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su simiente que mendigue pan.
En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su simiente es para bendicin.
Aprtate del mal, y haz el bien, Y vivirs para siempre.
Porque Jehov ama la rectitud, Y no desampara sus santos: Mas la simiente de los impos ser extirpada.
Los justos heredarn la tierra, Y vivirn para siempre sobre ella.
La boca del justo hablara sabidura; Y su lengua proferir juicio.
La ley de su Dios est en su corazn; Por tanto sus pasos no vacilarn.
Acecha el impo al justo, Y procura matarlo.
Jehov no lo dejar en sus manos, Ni lo condenar cuando le juzgaren.<CM>
Espera en Jehov, y guarda su camino, Y l te ensalzar para heredar la tierra: Cuando sern talados los pecadores, lo vers.
Vi yo al impo sumamente ensalzado, Y que se extenda como un laurel verde.
Empero passe, y he aqu no parece; Y busqulo, y no fu hallado.
Considera al ntegro, y mira al justo: Que la postrimera de cada uno de ellos es paz.
Mas los transgresores fueron todos  una destrudos: La postrimera de los impos fu talada.
Pero la salvacin de los justos es de Jehov, Y l es su fortaleza en el tiempo de angustia.
Y Jehov los ayudar, Y los librar: y libertarlos de los impos, y los salvar, Por cuanto en l esperaron.<CM>
<FO><FO>Salmo de David, para recordar.<Fo><Fo> JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira.
Porque tus saetas descendieron  m, Y sobre m ha cado tu mano.
No hay sanidad en mi carne  causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos  causa de mi pecado.
Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: Como carga pesada se han agravado sobre m.
Pudrironse, corrompironse mis llagas, A causa de mi locura.
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el da.
Porque mis lomos estn llenos de irritacin, Y no hay sanidad en mi carne.
Estoy debilitado y molido en gran manera; Bramo  causa de la conmocin de mi corazn.
Seor, delante de ti estn todos mis deseos; Y mi suspiro no te es oculto.
Mi corazn est acongojado, hame dejado mi vigor; Y aun la misma luz de mis ojos no est conmigo.
Mis amigos y mis compaeros se quitaron de delante de mi plaga; Y mis cercanos se pusieron lejos.<CM>
Y los que buscaban mi alma armaron lazos; Y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, Y meditaban fraudes todo el da.
Mas yo, como si fuera sordo no oa; Y estaba como un mudo, que no abre su boca.
Fu pues como un hombre que no oye, Y que en su boca no tiene reprensiones.
Porque  ti, oh Jehov, esper yo: T responders, Jehov Dios mo.
Porque dije: Que no se alegren de m: Cuando mi pie resbalaba, sobre m se engrandecan.
Empero yo estoy  pique de claudicar, Y mi dolor est delante de m continuamente.
Por tanto denunciar mi maldad; Congojarme por mi pecado.
Porque mis enemigos estn vivos y fuertes: Y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:
Y pagando mal por bien Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
No me desampares, oh Jehov: Dios mo, no te alejes de m.
Apresrate  ayudarme, Oh Seor, mi salud.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal,  Jeduthn: Salmo de David.<Fo><Fo> YO DIJE: Atender  mis caminos, Para no pecar con mi lengua: Guardar mi boca con freno, En tanto que el impo fuere contra m.
Enmudec con silencio, callme aun respecto de lo bueno: Y excitse mi dolor.
Enardecise mi corazn dentro de m; Encendise fuego en mi meditacin, Y as profer con mi lengua:
Hazme saber, Jehov, mi fin, Y cunta sea la medida de mis das; Sepa yo cunto tengo de ser del mundo.
He aqu diste  mis das trmino corto, Y mi edad es como nada delante de ti: Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
Ciertamente en tinieblas anda el hombre; Ciertamente en vano se inquieta: Junta, y no sabe quin lo allegar.<CM>
Y ahora, Seor, qu esperar? Mi esperanza en ti est.
Lbrame de todas mis rebeliones; No me pongas por escarnio del insensato.
Enmudec, no abr mi boca; Porque t lo hiciste.
Quita de sobre m tu plaga; De la guerra de tu mano soy consumido.
Con castigos sobre el pecado corriges al hombre, Y haces consumirse como de polilla su grandeza: Ciertamente vanidad es todo hombre. (Selah.)
Oye mi oracin, oh Jehov, y escucha mi clamor: No calles  mis lgrimas; Porque peregrino soy para contigo, Y advenedizo, como todos mis padres.
Djame, y tomar fuerzas, Antes que vaya y perezca.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> RESIGNADAMENTE esper  Jehov, E inclinse  m, y oy mi clamor.
E hzome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; Y puso mis pies sobre pea, y enderez mis pasos.
Puso luego en mi boca cancin nueva, alabanza  nuestro Dios. Vern esto muchos, y temern, Y esperarn en Jehov.
Bienaventurado el hombre que puso  Jehov por su confianza, Y no mira  los soberbios, ni  los que declinan  la mentira.
Aumentado has t, oh Jehov Dios mo, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No te los podremos contar: Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enarrados.<CM>
Sacrificio y presente no te agrada; Has abierto mis odos; Holocausto y expiacin no has demandado.
Entonces dije: He aqu, vengo; En el envoltorio del libro est escrito de m:
El hacer tu voluntad, Dios mo, hame agradado; Y tu ley est en medio de mis entraas.
Anunciado he justicia en grande congregacin: He aqu no detuve mis labios, Jehov, t lo sabes.
No encubr tu justicia dentro de mi corazn: Tu verdad y tu salvacin he dicho: No ocult tu misericordia y tu verdad en grande concurso.<CM>
T, Jehov, no apartes de m tus misericordias: Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
Porque me han cercado males hasta no haber cuento: Hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: Hanse aumentado ms que los cabellos de mi cabeza, y mi corazn me falta.
Quieras, oh Jehov, librarme; Jehov, apresrate  socorrerme.
Sean avergonzados y confusos  una Los que buscan mi vida para cortarla: Vuelvan atrs y avergncense Los que mi mal desean.
Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: Ea, ea!
Gcense y algrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Jehov sea ensalzado.
Aunque afligido yo y necesitado, Jehov pensar de m: Mi ayuda y mi libertador eres t; Dios mo, no te tardes.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> BIENAVENTURADO el que piensa en el pobre: En el da malo lo librar Jehov.
Jehov lo guard, y le d vida: sea bienaventurado en la tierra, Y no lo entregues  la voluntad de sus enemigos.
Jehov lo sustentar sobre el lecho del dolor: Mullirs toda su cama en su enfermedad.
Yo dije: Jehov, ten misericordia de m; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.<CM>
Mis enemigos dicen mal de m preguntando: Cundo morir, y perecer su nombre?
Y si vena  ver me, hablaba mentira: Su corazn se amontonaba iniquidad; Y salido fuera, hablba la.
Reunidos murmuraban contra m todos los que me aborrecan: Contra m pensaban mal, diciendo de m:
Cosa pestilencial de l se ha apoderado; Y el que cay en cama, no volver  levantarse.
Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan coma, Alz contra m el calcaar.
Mas t, Jehov, ten misericordia de m, y hazme levantar, Y darles el pago.
En esto habr conocido que te he agradado, Que mi enemigo no se holgar de m.
En cuanto  m, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre.
Bendito sea Jehov, el Dios de Israel, Por siglos de siglos. Amn y Amn.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Masquil  los hijos de Cor.<Fo><Fo> COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, As clama por ti, oh Dios, el alma ma.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: Cundo vendr, y parecer delante de Dios!
Fueron mis lgrimas mi pan de da y de noche, Mientras me dicen todos los das: Dnde est tu Dios?
Acordarme de estas cosas, y derramar sobre m mi alma: Cuando pasar en el nmero, ir con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegra y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
Por qu te abates, oh alma ma, Y te conturbas en m? Espera  Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia.<CM>
Dios mo, mi alma est en m abatida: Acordarme por tanto de ti desde tierra del Jordn, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
Un abismo llama  otro  la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre m.
De da mandar Jehov su misericordia, Y de noche su cancin ser conmigo, Y oracin al Dios de mi vida.
Dir  Dios: Roca ma, por qu te has olvidado de m? Por qu andar yo enlutado por la opresin del enemigo?
Mientras se estn quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Dicindome cada da: Dnde est tu Dios?
Por qu te abates, oh alma ma, Y por qu te conturbas en m? Espera  Dios; porque aun le tengo de alabar; Es l salvamento delante de m, y el Dios mo.<CM>
JUZGAME, oh Dios, y aboga mi causa: Lbrame de gente impa, del hombre de engao  iniquidad.
Pues que t eres el Dios de mi fortaleza, por qu me has desechado? Por qu andar enlutado por la opresin del enemigo?
Enva tu luz y tu verdad: stas me guiarn, Me conducirn al monte de tu santidad, Y  tus tabernculos.
Y entrar al altar de Dios, Al Dios alegra de mi gozo; Y alabarte con arpa, oh Dios, Dios mo.
Por qu te abates, oh alma ma, Y por qu te conturbes en m? Espera  Dios; porque aun le tengo de alabar; Es l salvamento delante de m, y el Dios mo.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: de los hijos de Cor: Masquil.<Fo><Fo> OH Dios, con nuestros odos hemos odo, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus das, en los tiempos antiguos.
T con tu mano echaste las gentes, y los plantaste  ellos; Afligiste los pueblos, y los arrojaste.
Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libr; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.
T, oh Dios, eres mi rey: Manda saludes  Jacob.
Por medio de ti sacudiremos  nuestros enemigos: En tu nombre atropellaremos  nuestros adversarios.
Porque no confiar en mi arco, Ni mi espada me salvar.
Pues t nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado  los que nos aborrecan.
En Dios nos gloriaremos todo tiempo, Y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.)<CM>
Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales en nuestros ejrcitos.
Nos hiciste retroceder del enemigo, Y saqueron nos para s los que nos aborrecan.
Pusstenos como  ovejas para comida, Y esparcstenos entre las gentes.
Has vendido tu pueblo de balde, Y no pujaste en sus precios.
Pusstenos por vergenza  nuestros vecinos, Por escarnio y por burla  los que nos rodean.
Pusstenos por proverbio entre las gentes, Por movimiento de cabeza en los pueblos.
Cada da mi vergenza est delante de m, Y cbreme la confusin de mi rostro,
Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razn del enemigo y del que se venga.<CM>
Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; Y no hemos faltado  tu pacto.
No se ha vuelto atrs nuestro corazn, Ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos.
Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, Y nos cubriste con sombra de muerte,
Si nos hubisemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos  dios ajeno,
No demandara Dios esto? Porque l conoce los secretos del corazn.
Empero por tu causa nos matan cada da; Somos tenidos como ovejas para el matadero.
Despierta; por qu duermes, Seor? Despierta, no te alejes para siempre.
Por qu escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra afliccin, y de la opresin nuestra?
Porque nuestra alma est agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre est pegado con la tierra.
Levntate para ayudarnos, Y redmenos por tu misericordia.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Sosannim: para los hijos de Cor: Masquil: Cancin de amores.<Fo><Fo> REBOSA mi corazn palabra buena: Refiero yo al Rey mis obras: Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
Haste hermoseado ms que los hijos de los hombres; La gracia se derram en tus labios: Por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
Cete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad.
Y en tu gloria s prosperado: Cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; Y tu diestra te ensear cosas terribles.
Tus saetas agudas Con que caern pueblos debajo de ti, Penetrarn en el corazn de los enemigos del Rey.<CM>
Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino.
Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te ungi Dios, el Dios tuyo, Con leo de gozo sobre tus compaeros.
Mirra, loe, y casia exhalan todos tus vestidos: En estancias de marfil te han recreado.
Hijas de reyes entre tus ilustres: Est la reina  tu diestra con oro de Ophir.<CM>
Oye, hija, y mira,  inclina tu odo; Y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
Y desear el rey tu hermosura: E inclnate  l, porque l es tu Seor.
Y las hijas de Tiro vendrn con presente; Implorarn tu favor los ricos del pueblo.
Toda ilustre es de dentro la hija del rey: De brocado de oro es su vestido.
Con vestidos bordados ser llevada al rey; Vrgenes en pos de ella: Sus compaeras sern tradas  ti.
Sern tradas con alegra y gozo: Entrarn en el palacio del rey.
En lugar de tus padres sern tus hijos, A quienes hars prncipes en toda la tierra.
Har perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: Por lo cual te alabarn los pueblos eternamente y para siempre.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: de los hijos de Cor: Salmo sobre Alamoth.<Fo><Fo> DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazn de la mar.
Bramarn, turbarnse sus aguas; Temblarn los montes  causa de su braveza. (Selah.)
Del ro sus conductos alegrarn la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altsimo.
Dios est en medio de ella; no ser conmovida: Dios la ayudar al clarear la maana.<CM>
Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Di l su voz, derritise la tierra.
Jehov de los ejrcitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
Venid, ved las obras de Jehov, Que ha puesto asolamientos en la tierra.
Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado ser en la tierra.
Jehov de los ejrcitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: de los hijos de Cor: Salmo.<Fo><Fo> PUEBLOS todos, batid las manos; Aclamad  Dios con voz de jbilo.
Porque Jehov el Altsimo es terrible; Rey grande sobre toda la tierra.
El sujetar  los pueblos debajo de nosotros, Y  las gentes debajo de nuestros pies.
El nos elegir nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual am. (Selah.)<CM>
Subi Dios con jbilo, Jehov con sonido de trompeta.
Cantad  Dios, cantad: Cantad  nuestro Rey, cantad.
Porque Dios es el Rey de toda la tierra: Cantad con inteligencia.
Rein Dios sobre las gentes: Asentse Dios sobre su santo trono.
Los prncipes de los pueblos se juntaron Al pueblo del Dios de Abraham: Porque de Dios son los escudos de la tierra; El es muy ensalzado.<CM>
<FO><FO>Cancin: Salmo de los hijos de Cor.<Fo><Fo> GRANDE es Jehov y digno de ser en gran manera alabado, En la ciudad de nuestro Dios, en el monte de su santuario.
Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra Es el monte de Sin,  los lados del aquiln, La ciudad del gran Rey.
Dios en sus palacios es conocido por refugio.
Porque he aqu los reyes de la tierra se reunieron; Pasaron todos.
Y vindola ellos as, maravillronse, Se turbaron, dironse priesa  huir.
Tomlos all temblor; Dolor, como  mujer que pare.
Con viento solano Quiebras t las naves de Tharsis.<CM>
Como lo omos, as hemos visto En la ciudad de Jehov de los ejrcitos, en la ciudad de nuestro Dios: Afirmarla Dios para siempre. (Selah.)
Esperamos tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo.
Conforme  tu nombre, oh Dios, As es tu loor hasta los fines de la tierra: De justicia est llena tu diestra.
Alegrarse el monte de Sin; Se gozarn las hijas de Jud Por tus juicios.
Andad alrededor de Sin, y rodeadla: Contad sus torres.
Poned vuestro corazn  su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contis  la generacin venidera.
Porque este Dios es Dios nuestro eternalmente y para siempre: El nos capitanear hasta la muerte.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo para los hijos de Cor.<Fo><Fo> OID esto, pueblos todos; Escuchad, habitadores todos del mundo:
As los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.
Mi boca hablar sabidura; Y el pensamiento de mi corazn inteligencia.
Acomodar  ejemplos mi odo: Declarar con el arpa mi enigma.
Por qu he de temer en los das de adversidad, Cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?<CM>
Los que confan en sus haciendas, Y en la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
Ninguno de ellos podr en manera alguna redimir al hermano, Ni dar  Dios su rescate.
(Porque la redencin de su vida es de gran precio, Y no se har jams;)
Que viva adelante para siempre, Y nunca vea la sepultura.
Pues se ve que mueren los sabios, As como el insensato y el necio perecen, Y dejan  otros sus riquezas.
En su interior tienen que sus casas sern eternas, Y sus habitaciones para generacin y generacin: Llamaron sus tierras de sus nombres.
Mas el hombre no permanecer en honra: Es semejante  las bestias que perecen.
Este su camino es su locura: Con todo, corren sus descendientes por el dicho de ellos. (Selah.)
Como rebaos sern puestos en la sepultura; La muerte se cebar en ellos; Y los rectos se enseorearn de ellos por la maana: Y se consumir su bien parecer en el sepulcro de su morada.<CM>
Empero Dios redimir mi vida del poder de la sepultura, Cuando me tomar. (Selah.)
No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;
Porque en muriendo no llevar nada, Ni descender tras l su gloria.
Si bien mientras viviere, dir dichosa  su alma: Y t sers loado cuando bien te tratares.
Entrar  la generacin de sus padres: No vern luz para siempre.
El hombre en honra que no entiende, Semejante es  las bestias que perecen.<CM>
<FO><FO>Salmo de Asaph.<Fo><Fo> EL Dios de dioses, Jehov, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
De Sin, perfeccin de hermosura, Ha Dios resplandecido.
Vendr nuestro Dios, y no callar: Fuego consumir delante de l, Y en derredor suyo habr tempestad grande.
Convocar  los cielos de arriba, Y  la tierra, para juzgar  su pueblo.
Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
Y denunciarn los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)<CM>
Oye, pueblo mo, y hablar: Escucha, Israel, y testificar contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
No te reprender sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de m estn siempre.
No tomar de tu casa becerros, Ni machos cabros de tus apriscos.
Porque ma es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder estn las fieras del campo.
Si yo tuviese hambre, no te lo dira  ti: Porque mo es el mundo y su plenitud.
Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabros?
Sacrifica  Dios alabanza, Y paga tus votos al Altsimo.
E invcame en el da de la angustia: Te librar, y t me honrars.<CM>
Pero al malo dijo Dios: Qu tienes t que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,
Pues que t aborreces el castigo, Y echas  tu espalda mis palabras?
Si veas al ladrn, t corras con l; Y con los adlteros era tu parte.
Tu boca metas en mal, Y tu lengua compona engao.
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponas infamia.
Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sera yo como t: Yo te argir, y pondr las delante de tus ojos.
Entended ahora esto, los que os olvidis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.
El que sacrifica alabanza me honrar: Y al que ordenare su camino, Le mostrar la salud de Dios.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David, cuando despus que entr  Bath-sebah, vino  l Nathn el profeta.<Fo><Fo> TEN piedad de m, oh Dios, conforme  tu misericordia: Conforme  la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lvame ms y ms de mi maldad, Y lmpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado est siempre delante de m.
A ti,  ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
He aqu, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibi mi madre.
He aqu, t amas la verdad en lo ntimo: Y en lo secreto me has hecho comprender sabidura.<CM>
Purifcame con hisopo, y ser limpio: Lvame, y ser emblanquecido ms que la nieve.
Hazme oir gozo y alegra; Y se recrearn los huesos que has abatido.
Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
Crea en m, oh Dios, un corazn limpio; Y renueva un espritu recto dentro de m.
No me eches de delante de ti; Y no quites de m tu santo espritu.
Vulveme el gozo de tu salud; Y el espritu libre me sustente.
Ensear  los prevaricadores tus caminos; Y los pecadores se convertirn  ti.<CM>
Lbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantar mi lengua tu justicia.
Seor, abre mis labios; Y publicar mi boca tu alabanza.
Porque no quieres t sacrificio, que yo dara; No quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espritu quebrantado: Al corazn contrito y humillado no despreciars t, oh Dios.
Haz bien con tu benevolencia  Sin: Edifica los muros de Jerusalem.
Entonces te agradarn los sacrificios de justicia, el holocausto  ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecern sobre tu altar becerros.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Masquil de David, cuando vino Doeg Idumeo y di cuenta  Sal, dicindole: David ha venido  casa de Ahimelech.<Fo><Fo> POR qu te gloras de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
Agravios maquina tu lengua: Como navaja amolada hace engao.
Amaste el mal ms que el bien; La mentira ms que hablar justicia. (Selah.)
Has amado toda suerte de palabras perniciosas, Engaosa lengua.
Por tanto Dios te derribar para siempre: Te asolar y te arrancar de tu morada, Y te desarraigar de la tierra de los vivientes. (Selah.)<CM>
Y vern los justos, y temern; Y reirnse de l, diciendo:
He aqu el hombre que no puso  Dios por su fortaleza, Sino que confi en la multitud de sus riquezas. Y se mantuvo en su maldad.
Mas yo estoy como oliva verde en la casa de Dios: En la misericordia de Dios confo perpetua y eternalmente.
Te alabar para siempre por lo que has hecho: Y esperar en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Mahalath: Masquil de David.<Fo><Fo> DIJO el necio en su corazn: No hay Dios. Corrompironse  hicieron abominable maldad: No hay quien haga bien.
Dios desde los cielos mir sobre los hijos de los hombres, Por ver si hay algn entendido Que busque  Dios.
Cada uno se haba vuelto atrs; todos se haban corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni aun uno.
No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad? Que comen  mi pueblo como si comiesen pan: A Dios no han invocado.
All se sobresaltaron de pavor donde no haba miedo: Porque Dios ha esparcido los huesos del que asent campo contra ti: Los avergonzaste, porque Dios los desech.
Oh quin diese de Sin saludes  Israel! En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, Gozarse ha Jacob, y alegrarse Israel.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: en Neginoth: Masquil de David, cuando vinieron los Zipheos y dijeron  Sal: No est David escondido en nuestra tierrra?<Fo><Fo> OH Dios, slvame por tu nombre, Y con tu poder defindeme.
Oh Dios, oye mi oracin; Escucha las razones de mi boca.
Porque extraos se han levantado contra m, Y fuertes buscan mi alma: No han puesto  Dios delante de s. (Selah.)<CM>
He aqu, Dios es el que me ayuda; El Seor es con los que sostienen mi vida.
El volver el mal  mis enemigos: Crtalos por tu verdad.
Voluntariamente sacrificar  ti; Alabar tu nombre, oh Jehov, porque es bueno.
Porque me ha librado de toda angustia, Y en mis enemigos vieron mis ojos mi deseo.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: en Neginoth: Masquil de David.<Fo><Fo> ESCUCHA, oh Dios, mi oracin, Y no te escondas de mi splica.
Estme atento, y respndeme: Clamo en mi oracin, y levanto el grito,
A causa de la voz del enemigo, Por la opresin del impo; Porque echaron sobre m iniquidad, Y con furor me han amenazado.
Mi corazn est doloroso dentro de m, Y terrores de muerte sobre m han cado.
Temor y temblor vinieron sobre m, Y terror me ha cubierto.
Y dije: Quin me diese alas como de paloma! Volara yo, y descansara.
Ciertamente huira lejos: Morara en el desierto. (Selah.)
Apresurarame  escapar Del viento tempestuoso, de la tempestad.<CM>
Deshace, oh Seor, divide la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
Da y noche la rodean sobre sus muros; E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
Agravios hay en medio de ella, Y el fraude y engao no se apartan de sus plazas.
Porque no me afrent un enemigo, Lo cual habra soportado; Ni se alz contra m el que me aborreca, Porque me hubiera ocultado de l:
Mas t, hombre, al parecer ntimo mo, Mi gua, y mi familiar:
Que juntos comunicbamos dulcemente los secretos, A la casa de Dios andbamos en compaa.
Condenados sean  muerte, Desciendan vivos al infierno: Porque maldades hay en su compaa, entre ellos.<CM>
Yo  Dios clamar; Y Jehov me salvar.
Tarde y maana y  medio da orar y clamar; Y l oir mi voz.
El ha redimido en paz mi alma de la guerra contra m; Pues fueron contra m muchos.
Dios oir, y los quebrantar luego, El que desde la antigedad permanece (Selah); Por cuanto no se mudan, Ni temen  Dios.
Extendi sus manos contra sus pacficos: Vilo su pacto.
Ablandan ms que manteca su boca, Pero guerra hay en su corazn: Suavizan sus palabras ms que el aceite, Mas ellas son cuchillos.
Echa sobre Jehov tu carga, y l te sustentar; No dejar para siempre cado al justo.
Mas t, oh Dios, hars descender aqullos al pozo de la sepultura: Los hombres sanguinarios y engaadores no demediarn sus das: Empero yo confiar en ti.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Michtam de David, cuando los Filisteos le prendieron en Gath.<Fo><Fo> TEN misericordia de m, oh Dios, porque me devorara el hombre: Me oprime combatindome cada da.
Apranme mis enemigos cada da; Porque muchos son los que pelean contra m, oh Altsimo.
En el da que temo, Yo en ti confo.
En Dios alabar su palabra: En Dios he confiado, no temer Lo que la carne me hiciere.
Todos los das me contristan mis negocios; Contra m son todos sus pensamientos para mal.
Renense, escndense, Miran ellos atentamente mis pasos, Esperando mi vida.
Escaparn ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.<CM>
Mis hudas has t contado: Pon mis lgrimas en tu redoma: No estn ellas en tu libro?
Sern luego vueltos atrs mis enemigos el da que yo clamare: En esto conozco que Dios es por m.
En Dios alabar su palabra; En Jehov alabar su palabra.
En Dios he confiado: no temer Lo que me har el hombre.
Sobre m, oh Dios, estn tus votos: Te tributar alabanzas.
Porque has librado mi vida de la muerte, Y mis pies de cada, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando huy de delante de Sal  la cueva.<Fo><Fo> TEN misericordia de m, oh Dios, ten misericordia de m; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me amparar, Hasta que pasen los quebrantos.
Clamar al Dios Altsimo, Al Dios que me favorece.
El enviar desde los cielos, y me salvar De la infamia del que me apura; (Selah) Dios enviar su misericordia y su verdad.
Mi vida est entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres encendidos: Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua cuchillo agudo.
Enslzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria.
Red han armado  mis pasos; Hase abatido mi alma: Hoyo han cavado delante de m; En medio de l han cado. (Selah.)<CM>
Pronto est mi corazn, oh Dios, mi corazn est dispuesto: Cantar, y trovar salmos.
Despierta, oh gloria ma; despierta, salterio y arpa: Levantarme de maana.
Alabarte he en los pueblos, oh Seor; Cantar de ti en las naciones.
Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad.
Enslzate sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra tu gloria.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre No destruyas: Michtam de David.<Fo><Fo> OH congregacin, pronunciis en verdad justicia? Juzgis rectamente, hijos de los hombres?
Antes con el corazn obris iniquidades: Hacis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
Enajenronse los impos desde la matriz; Descarrironse desde el vientre, hablando mentira.
Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: Son como spide sordo que cierra su odo;
Que no oye la voz de los que encantan, Por ms hbil que el encantador sea.<CM>
Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: Quiebra, oh Jehov, las muelas de los leoncillos.
Corrnse como aguas que se van de suyo: En entesando sus saetas, luego sean hechas pedazos.
Pasen ellos como el caracol que se desle: Como el abortivo de mujer, no vean el sol.
Antes que vuestras ollas sientan las espinas, As vivos, as airados, los arrebatar l con tempestad.
Alegrarse el justo cuando viere la venganza: Sus pies lavar en la sangre del impo.
Entonces dir el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre No destruyas: Michtam de David, cuando envi Sal, y guardaron la casa para matarlo.<Fo><Fo> LIBRAME de mis enemigos, oh Dios mo: Ponme en salvo de los que contra m se levantan.
Lbrame de los que obran iniquidad, Y slvame de hombres sanguinarios.
Porque he aqu estn acechando mi vida: Hanse juntado contra m fuertes, No por falta ma, ni pecado mo, oh Jehov.
Sin delito mo corren y se aperciben: Despierta para venir  mi encuentro, y mira.
Y t, Jehov Dios de los ejrcitos, Dios de Israel, Despierta para visitar todas las gentes: No hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah.)
Volvernse  la tarde, ladrarn como perros, Y rodearn la ciudad.
He aqu proferirn con su boca; Cuchillos estn en sus labios, Porque dicen: Quin oye?<CM>
Mas t, Jehov, te reirs de ellos, Te burlars de todas las gentes.
De su fuerza esperar yo en ti: Porque Dios es mi defensa.
El Dios de mi misericordia me prevendr: Dios me har ver en mis enemigos mi deseo.
No los matars, porque mi pueblo no se olvide: Hazlos vagar con tu fortaleza, y abtelos. Oh Jehov, escudo nuestro,
Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios; Y sean presos por su soberbia, Y por la maldicin y mentira que profieren.
Acbalos con furor, acbalos, y no sean: Y sepan que Dios domina en Jacob Hasta los fines de la tierra. (Selah).
Vuelvan pues  la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad.
Anden ellos errantes para hallar qu comer: Y si no se saciaren, murmuren.
Yo empero cantar tu fortaleza, Y loar de maana tu misericordia: Porque has sido mi amparo Y refugio en el da de mi angustia.
Fortaleza ma,  ti cantar; Porque eres Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Susan-Heduth: Michtam de David, para ensear, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvi Joab,  hiri de Edom en el valle de las Salina doce mil.<Fo><Fo> OH Dios, t nos has desechado, nos disipaste; Te has airado: vulvete  nosotros.
Hiciste temblar la tierra, abrstela: Sana sus quiebras, porque titubea.
Has hecho ver  tu pueblo duras cosas: Hicstenos beber el vino de agitacin.
Has dado  los que te temen bandera Que alcen por la verdad. (Selah.)
Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y yeme.<CM>
Dios pronunci por su santuario; yo me alegrar; Partir  Sichm, y medir el valle de Succoth.
Mo es Galaad, y mo es Manass; Y Ephraim es la fortaleza de mi cabeza; Jud, mi legislador;
Moab, la vasija de mi lavatorio; Sobre Edom echar mi zapato: Haz jbilo sobre m, oh Palestina.
Quin me llevar  la ciudad fortalecida? Quin me llevar hasta Idumea?
Ciertamente, t, oh Dios, que nos habas desechado; Y no salas, oh Dios, con nuestros ejrcitos.
Danos socorro contra el enemigo, Que vana es la salud de los hombres.
En Dios haremos proezas; Y l hollar nuestros enemigos.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Neginoth: Salmo de David.<Fo><Fo> OYE, oh Dios, mi clamor; A mi oracin atiende.
Desde el cabo de la tierra clamar  ti, cuando mi corazn desmayare: A la pea ms alta que yo me conduzcas.
Porque t has sido mi refugio, Y torre de fortaleza delante del enemigo.
Yo habitar en tu tabernculo para siempre: Estar seguro bajo la cubierta de tus alas.<CM>
Porque t, oh Dios, has odo mis votos, Has dado heredad  los que temen tu nombre.
Das sobre das aadirs al rey: Sus aos sern como generacin y generacin.
Estar para siempre delante de Dios: Misericordia y verdad prepara que lo conserven.
As cantar tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada da.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal:  Jeduthm: Salmo de David.<Fo><Fo> EN Dios solamente est callada mi alma: De l viene mi salud.
El solamente es mi fuerte, y mi salud; Es mi refugio, no resbalar mucho.
Hasta cundo maquinaris contra un hombre? Pereceris todos vosotros, Caeris como pared acostada, como cerca ruinosa.
Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; Aman la mentira, Con su boca bendicen, pero maldicen en sus entraas. (Selah.)
Alma ma, en Dios solamente reposa; Porque de l es mi esperanza.
El solamente es mi fuerte y mi salud: Es mi refugio, no resbalar.
En Dios est mi salvacin y mi gloria: En Dios est la roca de mi fortaleza, y mi refugio.<CM>
Esperad en l en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de l vuestro corazn: Dios es nuestro amparo. (Selah.)
Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varn: Pesndolos  todos igualmente en la balanza, Sern menos que la vanidad.
No confiis en la violencia, Ni en la rapia; no os envanezcis: Si se aumentare la hacienda, no pongis el corazn en ella.
Una vez habl Dios; Dos veces he odo esto: Que de Dios es la fortaleza.
Y de ti, oh Seor, es la misericordia: Porque t pagas  cada uno conforme  su obra.<CM>
<FO><FO>Salmo de David, estando en el desierto de Jud.<Fo><Fo> DIOS, Dios mo eres t: levantarme  ti de maana: Mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, En tierra de sequedad y transida sin aguas;
Para ver tu fortaleza y tu gloria, As como te he mirado en el santuario.<CM>
Porque mejor es tu misericordia que la vida: Mis labios te alabarn.
As te bendecir en mi vida: En tu nombre alzar mis manos.
Como de meollo y de grosura ser saciada mi alma; Y con labios de jbilo te alabar mi boca,
Cuando me acordar de ti en mi lecho, Cuando meditar de ti en las velas de la noche.<CM>
Porque has sido mi socorro; Y as en la sombra de tus alas me regocijar.
Est mi alma apegada  ti: Tu diestra me ha sostenido.
Mas los que para destruccin buscaron mi alma, Caern en los sitios bajos de la tierra.
Destruirnlos  filo de espada; Sern porcin de las zorras.
Empero el rey se alegrar en Dios; Ser alabado cualquiera que por l jura: Porque la boca de los que hablan mentira, ser cerrada.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> ESCUCHA, oh Dios, mi voz en mi oracin: Guarda mi vida del miedo del enemigo.
Escndeme del secreto consejo de los malignos; De la conspiracin de los que obran iniquidad:
Que amolaron su lengua como cuchillo, Y armaron por su saeta palabra amarga;
Para asaetear  escondidas al ntegro: De improviso lo asaetean, y no temen.
Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: Quin los ha de ver?
Inquieren iniquidades, hacen una investigacin exacta; Y el ntimo pensamiento de cada uno de ellos, as como el corazn, es profundo.<CM>
Mas Dios los herir con saeta; De repente sern sus plagas.
Y harn caer sobre s sus mismas lenguas: Se espantarn todos los que los vieren.
Y temern todos los hombres, Y anunciarn la obra de Dios, Y entendern su hecho.
Alegrarse el justo en Jehov, y confiarse en l; Y se gloriarn todos los rectos de corazn.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo: Cntico de David.<Fo><Fo> A TI es plcida la alabanza en Sin, oh Dios: Y  ti se pagarn los votos.
T oyes la oracin: A ti vendr toda carne.
Palabras de iniquidades me sobrepujaron: Mas nuestras rebeliones t las perdonars.
Dichoso el que t escogieres,  hicieres llegar  ti, Para que habite en tus atrios: Seremos saciados del bien de tu casa, De tu santo templo.
Con tremendas cosas, en justicia, nos responders t, Oh Dios de nuestra salud, Esperanza de todos los trminos de la tierra, Y de los ms remotos confines de la mar.<CM>
T, el que afirma los montes con su potencia, Ceido de valenta:
El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las gentes.
Por tanto los habitadores de los fines de la tierra temen de tus maravillas. T haces alegrar las salidas de la maana y de la tarde.
Visitas la tierra, y la riegas: En gran manera la enriqueces Con el ro de Dios, lleno de aguas: Preparas el grano de ellos, cuando as la dispones.
Haces se empapen sus surcos, Haces descender sus canales: Ablndasla con lluvias, Bendices sus renuevos.
T coronas el ao de tus bienes; Y tus nubes destilan grosura.
Destilan sobre las estancias del desierto; Y los collados se cien de alegra.
Vstense los llanos de manadas, Y los valles se cubren de grano: Dan voces de jbilo, y aun cantan.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Cntico: Salmo.<Fo><Fo> ACLAMAD  Dios con alegra, toda la tierra:
Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.
Decid  Dios: Cun terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirn tus enemigos.
Toda la tierra te adorar, Y cantar  ti; Cantarn  tu nombre. (Selah.)
Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.
Volvi la mar en seco; Por el ro pasaron  pie; All en l nos alegramos.
El se enseorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no sern ensalzados. (Selah.)<CM>
Bendecid, pueblos,  nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza.
El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permiti que nuestros pies resbalasen.
Porque t nos probaste, oh Dios: Ensaystenos como se afina la plata.
Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.
Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacstenos  hartura.<CM>
Entrar en tu casa con holocaustos: Te pagar mis votos,
Que pronunciaron mis labios, Y habl mi boca, cuando angustiado estaba.
Holocaustos de cebados te ofrecer, Con perfume de carneros: Sacrificar bueyes y machos cabros. (Selah.)
Venid, oid todos los que temis  Dios, Y contar lo que ha hecho  mi alma.
A l clam con mi boca, Y ensalzado fu con mi lengua.
Si en mi corazn hubiese yo mirado  la iniquidad, El Seor no me oyera.
Mas ciertamente me oy Dios; Antendi  la voz de mi splica.
Bendito Dios, Que no ech de s mi oracin, ni de m su misericordia.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: en Neginoth: Salmo: Cntico.<Fo><Fo> DIOS tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; Haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);
Para que sea conocido en la tierra tu camino, En todas las gentes tu salud.
Albente los pueblos, oh Dios; Albente los pueblos todos.
Algrense y gocnse las gentes; Porque juzgars los pueblos con equidad, Y pastorears las naciones en la tierra. (Selah.)
Albente los pueblos, oh Dios: Todos los pueblos te alaben.
La tierra dar su fruto: Nos bendecir Dios, el Dios nuestro.
Bendganos Dios, Y tmanlo todos los fines de la tierra.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David: Cancin.<Fo><Fo> LEVANTESE Dios, sean esparcidos sus enemigos, Y huyan de su presencia los que le aborrecen.
Como es lanzado el humo, los lanzars: Como se derrite la cera delante del fuego, As perecern los impos delante de Dios.
Mas los justos se alegrarn: gozarse han delante de Dios, Y saltarn de alegra.
Cantad  Dios, cantad salmos  su nombre: Ensalzad al que sube sobre los cielos En JAH su nombre, y alegraos delante de l.
Padre de hurfanos y defensor de viudas, Es Dios en la morada de su santuario:
El Dios que hace habitar en familia los solos; Que saca  los aprisionados con grillos: Mas los rebeldes habitan en sequedad.<CM>
Oh Dios, cuando t saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, (Selah,)
La tierra tembl; Tambin destilaron los cielos  la presencia de Dios: Aquel Sina tembl delante de Dios, del Dios de Israel.
Abundante lluvia esparciste, oh Dios,  tu heredad; Y cuando se cans, t la recreaste.
Los que son de tu grey han morado en ella: Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.
El Seor daba palabra: De las evangelizantes haba grande ejrcito.
Huyeron, huyeron reyes de ejrcitos; Y las que se quedaban en casa partan los despojos.
Bien que fuiesteis echados entre los tiestos, Seris como las alas de la paloma cubierta de plata, Y sus plumas con amarillez de oro.
Cuando esparci el Omnipotente los reyes en ella, Emblanquecise sta como la nieve en Salmn.<CM>
Monte de Dios es el monte de Basn; Monte alto el de Basn.
Por qu os levantis, oh montes altos? Este monte am Dios para su asiento; Ciertamente Jehov habitar en l para siempre.
Los carros de Dios son veinte mil, y ms millares de ngeles. El Seor entre ellos, como en Sina, as en el santuario.
Subiste  lo alto, cautivaste la cautividad, Tomaste dones para los hombres, Y tambin para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.
Bendito el Seor; cada da nos colma de beneficios El Dios de nuestra salud. (Selah.)
Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; Y de Dios Jehov es el librar de la muerte.
Ciertamente Dios herir la cabeza de sus enemigos, La cabelluda mollera del que camina en sus pecados.<CM>
El Seor dijo: De Basn har volver, Te har volver de los profundos de la mar:
Porque tu pie se enrojecer de sangre de tus enemigos, Y de ella la lengua de tus perros.
Vieron tus caminos, oh Dios; Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.
Los cantores iban delante, los taedores detrs; En medio, las doncellas, con adufes.
Bendecid  Dios en congregaciones: Al Seor, vosotros de la estirpe de Israel.
All estaba el joven Benjamn seoreador de ellos, Los prncipes de Jud en su congregacin, Los prncipes de Zabuln, los prncipes de Nephtal.
Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros.
Por razn de tu templo en Jerusalem Los reyes te ofrecern dones.
Reprime la reunin de gentes armadas, La multitud de toros con los becerros de los pueblos, Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata: Disipa los pueblos que se complacen en la guerra.
Vendrn prncipes de Egipto; Etiopa apresurar sus manos  Dios.<CM>
Reinos de la tierra, cantad  Dios, Cantad al Seor (Selah);
Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: He aqu  su voz dar voz de fortaleza.
Atribuid fortaleza  Dios: Sobre Israel es su magnificencia, Y su poder est en los cielos.
Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, l da fortaleza y vigor  su pueblo. Bendito Dios.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Sosannim: Salmo de David.<Fo><Fo> SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido  abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando  mi Dios.
Hanse aumentado ms que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qu: He venido pues  pagar lo que no he tomado.
Dios, t sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.
No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Seor Jehov de los ejrcitos; No sean confusos por m los que te buscan, oh Dios de Israel.
Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusin ha cubierto mi rostro.
He sido extraado de mis hermanos, Y extrao  los hijos de mi madre.
Porque me consumi el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre m.
Y llor afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
Puse adems saco por mi vestido; Y vine  serles por proverbio.
Hablaban contra m los que se sentaban  la puerta, Y me zaheran en las canciones de los bebederos de sidra.<CM>
Empero yo enderezaba mi oracin  ti, oh Jehov, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, yeme.
Scame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
No me anegue el mpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre m su boca.
Oyeme, Jehov, porque apacible es tu misericordia; Mrame conforme  la multitud de tus miseraciones.
Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresrate, yeme.
Acrcate  mi alma, redmela: Lbrame  causa de mis enemigos.
T sabes mi afrenta, y mi confusin, y mi oprobio: Delante de ti estn todos mis enemigos.
La afrenta ha quebrantado mi corazn, y estoy acongojado: Y esper quien se compadeciese de m, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hall.
Pusironme adems hiel por comida, Y en mi sed me dieron  beber vinagre.<CM>
Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.
Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.
Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.
Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.
Porque persiguieron al que t heriste; Y cuentan del dolor de los que t llagaste.
Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.
Sean rados del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.
Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defender.<CM>
Alabar yo el nombre de Dios con cntico, Ensalzarlo con alabanza.
Y agradar  Jehov ms que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uas.
Vernlo los humildes, y se gozarn; Buscad  Dios, y vivir vuestro corazn.
Porque Jehov oye  los menesterosos, Y no menosprecia  sus prisioneros.
Albenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
Porque Dios guardar  Sin, y reedificar las ciudades de Jud; Y habitarn all, y la poseern.
Y la simiente de sus siervos la heredar, Y los que aman su nombre habitarn en ella.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David, para conmemorar.<Fo><Fo> OH Dios, acude  librarme; Apresrate, oh Dios,  socorrerme.
Sean avergonzados y confusos Los que buscan mi vida; Sean vueltos atrs y avergonzados Los que mi mal desean.
Sean vueltos, en pago de su afrenta hecha, Los que dicen: Ah! ah!
Gcense y algrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.
Yo estoy afligido y menesteroso; Apresrate  m, oh Dios: Ayuda ma y mi libertador eres t; Oh Jehov, no te detengas.<CM>
EN ti, oh Jehov, he esperado; No sea yo confuso para siempre.
Hazme escapar, y lbrame en tu justicia: Inclina tu odo y slvame.
Sme por pea de estancia, adonde recurra yo continuamente: Mandado has que yo sea salvo; Porque t eres mi roca, y mi fortaleza.
Dios mo, lbrame de la mano del impo, De la mano del perverso y violento.
Porque t, oh Seor Jehov, eres mi esperanza: Seguridad ma desde mi juventud.
Por ti he sido sustentado desde el vientre: De las entraas de mi madre t fuiste el que me sacaste: De ti ser siempre mi alabanza.
Como prodigio he sido  muchos; Y t mi refugio fuerte.
Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el da.
No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
Porque mis enemigos han tratado de m; Y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.
Diciendo: Dios lo ha dejado: Perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
Oh Dios, no te alejes de m: Dios mo, acude presto  mi socorro.
Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergenza y de confusin los que mi mal buscan.<CM>
Mas yo siempre esperar, Y aadir sobre toda tu alabanza.
Mi boca publicar tu justicia Y tu salud todo el da, Aunque no s el nmero de ellas.
Vendr  las valentas del Seor Jehov: Har memoria de sola tu justicia.
Oh Dios, ensesteme desde mi mocedad; Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, Hasta que denuncie tu brazo  la posteridad, Tus valentas  todos los que han de venir.
Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; Porque has hecho grandes cosas: Oh Dios, quin como t?
T, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volvers  darme vida, Y de nuevo me levantars de los abismos de la tierra.
Aumentars mi grandeza, Y volvers  consolarme.
Asimismo yo te alabar con instrumento de salterio, Oh Dios mo: tu verdad cantar yo  ti en el arpa, Oh Santo de Israel.
Mis labios cantarn cuando  ti salmeare, Y mi alma,  la cual redimiste.
Mi lengua hablar tambin de tu justicia todo el da: Por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.<CM>
<FO><FO>Para Salomn.<Fo><Fo> OH Dios, da tus juicios al rey, Y tu justicia al hijo del rey.<CM>
El juzgar tu pueblo con justicia, Y tus afligidos con juicio.
Los montes llevarn paz al pueblo, Y los collados justicia.
Juzgar los afligidos del pueblo, Salvar los hijos del menesteroso, Y quebrantar al violento.
Temerte han mientras duren el sol Y la luna, por generacin de generaciones.
Descender como la lluvia sobre la hierba cortada; Como el roco que destila sobre la tierra.
Florecer en sus da justicia, Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.
Y dominar de mar  mar, Y desde el ro hasta los cabos de la tierra.
Delante de l se postrarn los Etiopes; Y sus enemigos lamern la tierra.
Los reyes de Tharsis y de las islas traern presentes: Los reyes de Sheba y de Seba ofrecern dones.
Y arrodillarse han  l todos los reyes; Le servirn todas las gentes.
Porque l librar al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.
Tendr misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvar las almas de los pobres.
De engao y de violencia redimir sus almas: Y la sangre de ellos ser preciosa en sus ojos.
Y vivir, y darsele del oro de Seba; Y orarse por l continuamente; Todo el da se le bendecir.
Ser echado un puo de grano en tierra, en las cumbres de los montes; Su fruto har ruido como el Lbano, Y los de la ciudad florecern como la hierba de la tierra.
Ser su nombre para siempre, Perpetuarse su nombre mientras el sol dure: Y benditas sern en l todas las gentes: Llamarlo han bienaventurado.<CM>
Bendito Jehov Dios, el Dios de Israel, Que solo hace maravillas.
Y bendito su nombre glorioso para siempre: Y toda la tierra sea llena de su gloria. Amn y Amn.
Acbanse las oraciones de David, hijo de Isa.<CM>
<FO><FO>Salmo de Asaph.<Fo><Fo> CIERTAMENTE bueno es Dios  Israel, A los limpios de corazn.
Mas yo, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos.
Porque tuve envidia de los insensatos, Viendo la prosperidad de los impos.
Porque no hay ataduras para su muerte; Antes su fortaleza est entera.
No estn ellos en el trabajo humano; Ni son azotados con los otros hombres.
Por tanto soberbia los corona: Cbrense de vestido de violencia.
Sus ojos estn salidos de gruesos: Logran con creces los antojos del corazn.
Soltronse, y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanera.
Ponen en el cielo su boca, Y su lengua pasea la tierra.
Por eso su pueblo vuelve aqu, Y aguas de lleno le son exprimidas.
Y dicen: Cmo sabe Dios? Y hay conocimiento en lo alto?
He aqu estos impos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
Verdaderamente en vano he limpiado mi corazn, Y lavado mis manos en inocencia;
Pues he sido azotado todo el da, Y empezaba mi castigo por las maanas.<CM>
Si dijera yo, Discurrir de esa suerte; He aqu habra negado la nacin de tus hijos:
Pensar pues para saber esto: Es  mis ojos duro trabajo,
Hasta que venido al santuario de Dios, Entender la postrimera de ellos.
Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los hars caer.
Cmo han sido asolados! cun en un punto! Acabronse, fenecieron con turbaciones.
Como sueo del que despierta, As, Seor, cuando despertares, menospreciars sus apariencias.<CM>
Desazonse  la verdad mi corazn, Y en mis riones senta punzadas.
Mas yo era ignorante, y no entenda: Era como una bestia acerca de ti.
Con todo, yo siempre estuve contigo: Trabaste de mi mano derecha.
Hasme guiado segn tu consejo, Y despus me recibirs en gloria.
A quin tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
Mi carne y mi corazn desfallecen: Mas la roca de mi corazn y mi porcin es Dios para siempre.
Porque he aqu, los que se alejan de ti perecern: T cortars  todo aquel que fornicando, de ti se aparta.
Y en cuanto  m, el acercarme  Dios es el bien: He puesto en el Seor Jehov mi esperanza, Para contar todas tus obras.<CM>
<FO><FO>Masquil de Asaph.<Fo><Fo> POR qu, oh Dios, nos has desechado para siempre? Por qu ha humeado tu furor contra las ovejas de tu dehesa?
Acurdate de tu congregacin, que adquiriste de antiguo, Cuando redimiste la vara de tu heredad; Este monte de Sin, donde has habitado.
Levanta tus pies  los asolamientos eternos: A todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.
Tus enemigos han bramado en medio de tus sinagogas: Han puesto sus divisas por seas.
Cualquiera se haca famoso segn que haba levantado El hacha sobre los gruesos maderos.
Y ahora con hachas y martillos Han quebrado todas sus entalladuras.
Han puesto  fuego tus santuarios, Han profanado el tabernculo de tu nombre echndolo  tierra.
Dijeron en su corazn: Destruymoslos de una vez; Han quemado todas las sinagogas de Dios en el tierra.
No vemos ya nuestras seales: No hay ms profeta; Ni con nosotros hay quien sepa hasta cundo.
Hasta cundo, oh Dios, el angustiador nos afrentar? Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?
Por qu retraes tu mano, y tu diestra? Por qu la escondes dentro de tu seno?<CM>
Empero Dios es mi rey ya de antiguo; El que obra saludes en medio de la tierra.
T hendiste la mar con tu fortaleza: Quebrantaste cabezas de ballenas en las aguas.
T magullaste las cabezas del leviathn; Dstelo por comida al pueblo de los desiertos.
T abriste fuente y ro; T secaste ros impetuosos.
Tuyo es el da, tuya tambin es la noche: T aparejaste la luna y el sol.
T estableciste todos los trminos de la tierra: El verano y el invierno t los formaste.<CM>
Acuerdte de esto: que el enemigo ha dicho afrentas  Jehov, Y que el pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.
No entregues  las bestias el alma de tu trtola: Y no olvides para siempre la congregacin de tus afligidos.
Mira al pacto: Porque las tenebrosidades de la tierra llenas estn de habitaciones de violencia.
No vuelva avergonzado el abatido: El afligido y el menesteroso alabarn tu nombre.
Levntate, oh Dios, aboga tu causa: Acurdate de cmo el insensato te injuria cada da.
No olvides las voces de tus enemigos: El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre No destruyas: Salmo de Asaph: Cntico.<Fo><Fo> ALABARMOSTE, oh Dios, alabaremos; Que cercano est tu nombre: Cuenten tus maravillas.
Cuando yo tuviere tiempo, Yo juzgar rectamente.
Arruinbase la tierra y sus moradores: Yo sostengo sus columnas. (Selah.)
Dije  los insensatos: No os infatuis; Y  los impos: No levantis el cuerno:
No levantis en alto vuestro cuerno; No hablis con cerviz erguida.<CM>
Porque ni de oriente, ni de occidente, Ni del desierto viene el ensalzamiento.
Mas Dios es el juez: A ste abate, y  aquel ensalza.
Porque el cliz est en la mano de Jehov, y el vino es tinto, Lleno de mistura; y l derrama del mismo: Ciertamente sus heces chuparn y bebern todos los impos de la tierra.
Mas yo anunciar siempre, Cantar alabanzas al Dios de Jacob.
Y quebrar todos los cuernos de los pecadores: Los cuernos del justo sern ensalzados.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Neginoth: Salmo de Asaph: Cancin.<Fo><Fo> DIOS es conocido en Jud: En Israel es grande su nombre.
Y en Salem est su tabernculo, Y su habitacin en Sin.
All quebr las saetas del arco, El escudo, y la espada, y tren de guerra. (Selah.)
Ilustre eres t; fuerte, ms que los montes de caza.
Los fuertes de corazn fueron despojados, durmieron su sueo; Y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes.
A tu reprensin, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidos.<CM>
T, terrible eres t: Y quin parar delante de ti, en comenzando tu ira?
Desde los cielos hiciste oir juicio; La tierra tuvo temor y qued suspensa,
Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, Para salvar  todos los mansos de la tierra. (Selah.)
Ciertamente la ira del hombre te acarrear alabanza: T reprimirs el resto de las iras.
Prometed, y pagad  Jehov vuestro Dios: Todos los que estn alrededor de l, traigan presentes al Terrible.
Cortar l el espritu de los prncipes: Terrible es  los reyes de la tierra.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: para Jeduthn: Salmo de Asaph.<Fo><Fo> CON mi voz clam  Dios, A Dios clam, y l me escuchar.
Al Seor busqu en el da de mi angustia: Mi mal corra de noche y no cesaba: Mi alma rehusaba consuelo.
Acordbame de Dios, y gritaba: Quejbame, y desmayaba mi espritu. (Selah.)
Tenas los prpados de mis ojos: Estaba yo quebrantado, y no hablaba.
Consideraba los das desde el principio, Los aos de los siglos.
Acordbame de mis canciones de noche; Meditaba con mi corazn, Y mi espritu inquira.
Desechar el Seor para siempre, Y no volver ms  amar?
Hase acabado para siempre su misericordia? Hase acabado la palabra suya para generacin y generacin?
Ha olvidado Dios el tener misericordia? Ha encerrado con ira sus piedades? (Selah.)
Y dije: Enfermedad ma es esta; Traer pues  la memoria los aos de la diestra del Altsimo.<CM>
Acordarme de las obras de JAH: S, har yo memoria de tus maravillas antiguas.
Y meditar en todas tus obras, Y hablar de tus hechos.
Oh Dios, en santidad es tu camino: Qu Dios grande como el Dios nuestro?
T eres el Dios que hace maravillas: T hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza.
Con tu brazo redimiste  tu pueblo, A los hijos de Jacob y de Jos. (Selah.)
Vironte las aguas, oh Dios; Vironte las aguas, temieron; Y temblaron los abismos.
Las nubes echaron inundaciones de aguas; Tronaron los cielos, Y discurrieron tus rayos.
Anduvo en derredor el sonido de tus truenos; Los relmpagos alumbraron el mundo; Estremecise y tembl la tierra.
En la mar fu tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas.
Condujiste  tu pueblo como ovejas, Por mano de Moiss y de Aarn.<CM>
<FO><FO>Masquil de Asaph.<Fo><Fo> ESCUCHA, pueblo mo, mi ley: Inclinad vuestro odo  las palabras de mi boca.
Abrir mi boca en parbola; Hablar cosas reservadas de antiguo:
Las cuales hemos odo y entendido; Que nuestros padres nos las contaron.
No las encubriremos  sus hijos, Contando  la generacin venidera las alabanzas de Jehov, Y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.
El estableci testimonio en Jacob, Y pus ley en Israel; La cual mand  nuestros padres Que la notificasen  sus hijos;
Para que lo sepa la generacin venidera, y los hijos que nacern; Y los que se levantarn, lo cuenten  sus hijos;
A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios, Y guarden sus mandamientos:
Y no sean como sus padres, Generacin contumaz y rebelde; Generacin que no apercibi su corazn, Ni fu fiel para con Dios su espritu.<CM>
Los hijos de Ephraim armados, flecheros, Volvieron las espaldas el da de la batalla.
No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley:
Antes se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les haba mostrado.
Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zon.
Rompi la mar,  hzolos pasar; E hizo estar las aguas como en un montn.
Y llevlos de da con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego.
Hendi las peas en el desierto: Y diles  beber como de grandes abismos;
Pues sac de la pea corrientes, E hizo descender aguas como ros.
Empero aun tornaron  pecar contra l, Enojando en la soledad al Altsimo.
Pues tentaron  Dios en su corazn, Pidiendo comida  su gusto.
Y hablaron contra Dios, Diciendo: Podr poner mesa en el desierto?
He aqu ha herido la pea, y corrieron aguas, Y arroyos salieron ondeando: Podr tambin dar pan? Aparejar carne  su pueblo?
Por tanto oy Jehov,  indignse: Y encendise el fuego contra Jacob, Y el furor subi tambin contra Israel;
Por cuanto no haban credo  Dios, Ni haban confiado en su salud:
A pesar de que mand  las nubes de arriba, Y abri las puertas de los cielos,
E hizo llover sobre ellos man para comer, Y diles trigo de los cielos.
Pan de nobles comi el hombre: Enviles comida  hartura.
Movi el solano en el cielo, Y trajo con su fortaleza el austro.
E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Y aves de alas como arena de la mar.
E hzolas caer en medio de su campo, Alrededor de sus tiendas.
Y comieron, y hartronse mucho: Cumpliles pues su deseo.
No haban quitado de s su deseo, Aun estaba su vianda en su boca,
Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, Y mat los ms robustos de ellos, Y derribo los escogidos de Israel.
Con todo esto pecaron an, Y no dieron crdito  sus maravillas.
Consumi por tanto en nada sus das, Y sus aos en la tribulacin.
Si los mataba, entonces buscaban  Dios; Entonces se volvan solcitos en busca suya.
Y acordbanse que Dios era su refugio. Y el Dios Alto su redentor.
Mas le lisonjeaban con su boca, Y con su lengua le mentan:
Pues sus corazones no eran rectos con l, Ni estuvieron firmes en su pacto.
Empero l misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destrua: Y abund para apartar su ira, Y no despert todo su enojo.
Y acordse que eran carne; Soplo que va y no vuelve.<CM>
Cuntas veces lo ensaaron en el desierto, Lo enojaron en la soledad!
Y volvan, y tentaban  Dios, Y ponan lmite al Santo de Israel.
No se acordaron de su mano, Del da que los redimi de angustia;
Cuando puso en Egipto sus seales, Y sus maravillas en el campo de Zon;
Y volvi sus ros en sangre, Y sus corrientes, porque no bebiesen.
Envi entre ellos una mistura de moscas que los coman, Y ranas que los destruyeron.
Di tambin al pulgn sus frutos, Y sus trabajos  la langosta.
Sus vias destruy con granizo, Y sus higuerales con piedra;
Y entreg al pedrisco sus bestias, Y al fuego sus ganados.
Envi sobre ellos el furor de su saa, Ira y enojo y angustia, Con misin de malos ngeles.
Dispuso el camino  su furor; No eximi la vida de ellos de la muerte, Sino que entreg su vida  la mortandad.
E hiri  todo primognito en Egipto, Las primicias de las fuerzas en las tiendas de Chm.
Empero hizo salir  su pueblo como ovejas, Y llevlos por el desierto, como un rebao.
Y guilos con seguridad, que no tuvieron miedo; Y la mar cubri  sus enemigos.
Metilos despus en los trminos de su santuario, En este monte que gan su mano derecha.
Y ech las gentes de delante de ellos, Y repartiles una herencia con cuerdas; E hizo habitar en sus moradas  las tribus de Israel.
Mas tentaron y enojaron al Dios Altsimo, Y no guardaron sus testimonios;
Sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres: Volvironse como arco engaoso.
Y enojronlo con sus altos, Y provocronlo  celo con sus esculturas.
Oylo Dios, y enojse, Y en gran manera aborreci  Israel.
Dej por tanto el tabernculo de Silo, La tienda en que habit entre los hombres;
Y di en cautividad su fortaleza, Y su gloria en mano del enemigo.
Entreg tambin su pueblo  cuchillo, Y airse contra su heredad.
El fuego devor sus mancebos, Y sus vrgenes no fueron loadas en cantos nupciales.
Sus sacerdotes cayeron  cuchillo, Y sus viudas no lamentaron.
Entonces despert el Seor  la manera del que ha dormido, Como un valiente que grita excitado del vino:
E hiri  sus enemigos en las partes posteriores: Diles perpetua afrenta.
Y desech el tabernculo de Jos, Y no escogi la tribu de Ephraim.
Sino que escogi la tribu de Jud, El monte de Sin, al cual am.
Y edific su santuario  manera de eminencia, Como la tierra que ciment para siempre.
Y eligi  David su siervo, Y tomlo de las majadas de las ovejas:
De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase  Jacob su pueblo, y  Israel su heredad.
Y apacentlos con entereza de su corazn; Y pastorelos con la pericia de sus manos.<CM>
<FO><FO>Salmo de Asaph.<Fo><Fo> OH Dios, vinieron las gentes  tu heredad; El templo de tu santidad han contaminado; Pusieron  Jerusalem en montones.
Dieron los cuerpos de tus siervos por comida  las aves de los cielos; La carne de tus santos  las bestias de la tierra.
Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalem; Y no hubo quien los enterrase.
Somos afrentados de nuestros vecinos, Escarnecidos y burlados de los que estn en nuestros alrededores.
Hasta cundo, oh Jehov? has de estar airado para siempre? Arder como fuego tu celo?<CM>
Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.
Porque han consumido  Jacob, Y su morada han asolado.
No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: Anticpennos presto tus misericordias, Porque estamos muy abatidos.
Aydanos, oh Dios, salud nuestra, por la gloria de tu nombre: Y lbranos, y aplcate sobre nuestros pecados por amor de tu nombre.
Porque dirn las gentes: Dnde est su Dios? Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos, La venganza de la sangre de tus siervos, que fu derramada.
Entre ante tu acatamiento el gemido de los presos: Conforme  la grandeza de tu brazo preserva  los sentenciados  muerte.
Y torna  nuestros vecinos en su seno siete tantos De su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehov.
Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu dehesa, Te alabaremos para siempre: Por generacin y generacin cantaremos tus alabanzas.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Sosannim Eduth: Salmo de Asaph.<Fo><Fo> OH Pastor de Israel, escucha: T que pastoreas como  ovejas  Jos, Que ests entre querubines, resplandece.
Despierta tu valenta delante de Ephraim, y de Benjamn, y de Manass, Y ven  salvarnos.
Oh Dios, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Jehov, Dios de los ejrcitos, Hasta cundo humears t contra la oracin de tu pueblo?
Dsteles  comer pan de lgrimas, Y dsteles  beber lgrimas en gran abundancia.
Pusstenos por contienda  nuestros vecinos: Y nuestros enemigos se burlan entre s.
Oh Dios de los ejrcitos, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.<CM>
Hiciste venir una vid de Egipto: Echaste las gentes, y plantstela.
Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus races, y llen la tierra.
Los montes fueron cubiertos de su sombra; Y sus sarmientos como cedros de Dios.
Extendi sus vstagos hasta la mar, Y hasta el ro sus mugrones.
Por qu aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?
Estropela el puerco monts, Y pacila la bestia del campo.
Oh Dios de los ejrcitos, vuelve ahora: Mira desde el cielo, y considera, y visita esta via,
Y la planta que plant tu diestra, Y el renuevo que para ti corroboraste.
Quemada  fuego est, asolada: Perezcan por la reprensin de tu rostro.
Sea tu mano sobre el varn de tu diestra, Sobre el hijo del hombre que para ti corroboraste.
As no nos volveremos de ti: Vida nos dars,  invocaremos tu nombre.
Oh Jehov, Dios de los ejrcitos, haznos tornar; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Gittith: Salmo de Asaph.<Fo><Fo> CANTAD  Dios, fortaleza nuestra: Al Dios de Jacob celebrad con jbilo.
Tomad la cancin, y taed el adufe, El arpa deliciosa con el salterio.
Tocad la trompeta en la nueva luna, En el da sealado, en el da de nuestra solemnidad.
Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob.
Por testimonio en Jos lo ha constitudo, Cuando sali por la tierra de Egipto; Donde o lenguaje que no entenda.
Apart su hombro de debajo de la carga; Sus manos se quitaron de vasijas de barro.
En la calamidad clamaste, y yo te libr: Te respond en el secreto del trueno; Te prob sobre las aguas de Meriba. (Selah.)<CM>
Oye, pueblo mo y te protestar. Israel, si me oyeres,
No habr en ti dios ajeno, Ni te encorvars  dios extrao.
Yo soy Jehov tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto: Ensancha tu boca, y henchirla he.
Mas mi pueblo no oy mi voz, E Israel no me quiso  m.
Dejlos por tanto  la dureza de su corazn: Caminaron en sus consejos.
Oh, si me hubiera odo mi pueblo, Si en mis caminos hubiera Israel andado!
En una nada habra yo derribado sus enemigos, Y vuelto mi mano sobre sus adversarios.
Los aborrecedores de Jehov se le hubieran sometido; Y el tiempo de ellos fuera para siempre.
Y Dios lo hubiera mantenido de grosura de trigo: Y de miel de la piedra te hubiera saciado.<CM>
<FO><FO>Salmo de Asaph.<Fo><Fo> DIOS est en la reunin de los dioses; En medio de los dioses juzga.
Hasta cundo juzgaris injustamente, Y aceptaris las personas de los impos? (Selah.)
Defended al pobre y al hurfano: Haced justicia al afligido y al menesteroso.
Librad al afligido y al necesitado: Libradlo de mano de los impos.
No saben, no entienden, Andan en tinieblas: Vacilan todos los cimientos de la tierra.<CM>
Yo dije: Vosotros sois dioses. E hijos todos vosotros del Altsimo.
Empero como hombres moriris. Y caeris como cualquiera de los tiranos.
Levntate, oh Dios, juzga la tierra: Porque t heredars en todas las gentes.<CM>
<FO><FO>Cancin: Salmo de Asaph.<Fo><Fo> OH Dios no tengas silencio: No calles, oh Dios, ni te ests quieto.
Porque he aqu que braman tus enemigos; Y tus aborrecedores han alzado cabeza.
Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus escondidos.
Han dicho: Venid, y cortmoslos de ser pueblo, Y no haya ms memoria del nombre de Israel.
Por esto han conspirado de corazn  una, Contra ti han hecho liga;
Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos;
Gebal, y Ammn, y Amalec; Los Filisteos con los habitadores de Tiro.
Tambin el Assur se ha juntado con ellos: Son por brazo  los hijos de Lot. (Selah.)<CM>
Hazles como  Madin; Como  Ssara, como  Jabn en el arroyo de Cisn;
Que perecieron en Endor, Fueron hechos muladar de la tierra.
Pon  ellos y  sus capitanes como  Oreb y como  Zeeb; Y como  Zeba y como  Zalmunna,  todos sus prncipes;
Que han dicho: Heredemos para nosotros Las moradas de Dios.
Dios mo, ponlos como  torbellinos; Como  hojarascas delante del viento.
Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa las breas.
Persguelos as con tu tempestad, Y asmbralos con tu torbellino.
Llena sus rostros de vergenza; Y busquen tu nombre, oh Jehov.
Sean afrentados y turbados para siempre; Y sean deshonrados, y perezcan.
Y conozcan que tu nombre es JEHOVA; T solo Altsimo sobre toda la tierra.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: sobre Gittith: Salmo para los hijos de Cor.<Fo><Fo> CUAN amables son tus moradas, oh Jehov de los ejrcitos!
Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehov: Mi corazn y mi carne cantan al Dios vivo.
Aun el gorrin halla casa, Y la golondrina nido para s, donde ponga sus pollos En tus altares, oh Jehov de los ejrcitos, Rey mo, y Dios mo.
Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarn (Selah.)
Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazn estn tus caminos.
Atravesando el valle de Baca pnenle por fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.
Irn de fortaleza en fortaleza, Vern  Dios en Sin.<CM>
Jehov Dios de los ejrcitos, oye mi oracin: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)
Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
Porque mejor es un da en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogera antes estar  la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.
Porque sol y escudo es Jehov Dios: Gracia y gloria dar Jehov: No quitar el bien  los que en integridad andan.
Jehov de los ejrcitos, Dichoso el hombre que en ti confa.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo para los hijos de Cor.<Fo><Fo> FUISTE propicio  tu tierra, oh Jehov: Volviste la cautividad de Jacob.
Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.)
Dejaste toda tu saa: Te volviste de la ira de tu furor.
Vulvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.
Estars enojado contra nosotros para siempre? Extenders tu ira de generacin en generacin?
No volvers t  darnos vida, Y tu pueblo se alegrar en ti?
Mustranos, oh Jehov, tu misericordia, Y danos tu salud.<CM>
Escuchar lo que hablar el Dios Jehov: Porque hablar paz  su pueblo y  sus santos, Para que no se conviertan  la locura.
Ciertamente cercana est su salud  los que le temen; Para que habite la gloria en nuestra tierra.
La misericordia y la verdad se encontraron: La justicia y la paz se besaron.
La verdad brotar de la tierra; Y la justicia mirar desde los cielos.
Jehov dar tambin el bien; Y nuestra tierra dar su fruto.
La justicia ir delante de l; Y sus pasos pondr en camino.<CM>
<FO><FO>Oracin de David.<Fo><Fo> INCLINA, oh Jehov, tu odo, y yeme; Porque estoy afligido y menesteroso.
Guarda mi alma, porque soy po: Salva t, oh Dios mo,  tu siervo que en ti confa.
Ten misericordia de m, oh Jehov: Porque  ti clamo todo el da.
Alegra el alma de tu siervo: Porque  ti, oh Seor, levanto mi alma.
Porque t, Seor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.
Escucha, oh Jehov, mi oracin, Y est atento  la voz de mis ruegos.
En el da de mi angustia te llamar: Porque t me respondes.<CM>
Oh Seor, ninguno hay como t entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras.
Todas las gentes que hiciste vendrn y se humillarn delante de ti, Seor; Y glorificarn tu nombre.
Porque t eres grande, y hacedor de maravillas: T solo eres Dios.
Ensame, oh Jehov, tu camino; caminar yo en tu verdad: Consolida mi corazn para que tema tu nombre.
Te alabar, oh Jehov Dios mo, con todo mi corazn; Y glorificar tu nombre para siempre.
Porque tu misericordia es grande para conmigo; Y has librado mi alma del hoyo profundo.
Oh Dios, soberbios se levantaron contra m, Y conspiracin de fuertes ha buscado mi alma, Y no te pusieron delante de s.
Mas t, Seor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;
Mrame, y ten misericordia de m: Da tu fortaleza  tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva.
Haz conmigo seal para bien, Y venla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque t, Jehov, me ayudaste, y me consolaste.<CM>
<FO><FO>A los hijos de Cor: Salmo: Cancin.<Fo><Fo> SU cimiento es en montes de santidad.
Ama Jehov las puertas de Sin Ms que todas las moradas de Jacob.
Cosas ilustres son dichas de ti, Ciudad de Dios. (Selah.)<CM>
Yo me acordar de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen: He aqu Palestina, y Tiro, con Etiopa: Este naci all.
Y de Sin se dir: Este y aqul han nacido en ella; Y fortificarla el mismo Altsimo.
Jehov contar cuando se escribieren los pueblos: Este naci all. (Selah.)
Y cantores y taedores en ella dirn: Todas mis fuentes estarn en ti.<CM>
<FO><FO>Cancin: Salmo para los hijos de Cor: al Msico principal: para cantar sobre Mahalath; Masquil de Hemn Ezrahita.<Fo><Fo> OH Jehov, Dios de mi salud, Da y noche clamo delante de ti.
Entre mi oracin en tu presencia: Inclina tu odo  mi clamor.
Porque mi alma est harta de males, Y mi vida cercana al sepulcro.
Soy contado con los que descienden al hoyo, Soy como hombre sin fuerza:
Libre entre los muertos, Como los matados que yacen en el sepulcro, Que no te acuerdas ms de ellos, Y que son cortados de tu mano.
Hasme puesto en el hoyo profundo, En tinieblas, en honduras.
Sobre m se ha acostado tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas. (Selah.)
Has alejado de m mis conocidos: Hasme puesto por abominacin  ellos: Encerrado estoy, y no puedo salir.
Mis ojos enfermaron  causa de mi afliccin: Hete llamado, oh Jehov, cada da; He extendido  ti mis manos.<CM>
Hars t milagro  los muertos? Levantarnse los muertos para alabarte? (Selah.)
Ser contada en el sepulcro tu misericordia, O tu verdad en la perdicin?
Ser conocida en las tinieblas tu maravilla, Ni tu justicia en la tierra del olvido?
Mas yo  ti he clamado, oh Jehov; Y de maana mi oracin te previno.
Por qu, oh Jehov, desechas mi alma? Por qu escondes de m tu rostro?
Yo soy afligido y menesteroso: Desde la mocedad he llevado tus terrores, he estado medroso.
Sobre m han pasado tus iras; Tus espantos me han cortado.
Hanme rodeado como aguas de continuo; Hanme cercado  una.
Has alejado de m el enemigo y el compaero; Y mis conocidos se esconden en la tiniebla.<CM>
<FO><FO>Masquil de Ethn Ezrahita.<Fo><Fo> LAS misericordias de Jehov cantar perpetuamente; En generacin y generacin har notoria tu verdad con mi boca.
Porque dije: Para siempre ser edificada misericordia; En los mismos cielos apoyars tu verdad.
Hice alianza con mi escogido; Jur  David mi siervo: diciendo.
Para siempre confirmar tu simiente, Y edificar tu trono por todas las generaciones. (Selah.)<CM>
Y celebrarn los cielos tu maravilla, oh Jehov; Tu verdad tambin en la congregacin de los santos.
Porque quin en los cielos se igualar con Jehov? Quin ser semejante  Jehov entre los hijos de los potentados?
Dios terrible en la grande congregacin de los santos, Y formidable sobre todos cuantos estn alrededor suyo.
Oh Jehov, Dios de los ejrcitos, Quin como t? Poderoso eres, Jehov, Y tu verdad est en torno de ti.
T tienes dominio sobre la bravura de la mar: Cuando se levantan sus ondas, t las sosiegas.
T quebrantaste  Rahab como  un muerto: Con el brazo de tu fortaleza esparciste  tus enemigos.
Tuyos los cielos, tuya tambin la tierra: El mundo y su plenitud, t lo fundaste.
Al aquiln y al austro t los criaste: Tabor y Hermn cantarn en tu nombre.
Tuyo el brazo con valenta; Fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.
Justicia y juicio son el asiento de tu trono: Misericordia y verdad van delante de tu rostro.<CM>
Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte: Andarn, oh Jehov,  la luz de tu rostro.
En tu nombre se alegrarn todo el da; Y en tu justicia sern ensalzados.
Porque t eres la gloria de su fortaleza; Y por tu buena voluntad ensalzars nuestro cuerno.
Porque Jehov es nuestro escudo; Y nuestro rey es el Santo de Israel.<CM>
Entonces hablaste en visin  tu santo, Y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente; He ensalzado un escogido de mi pueblo.
Hall  David mi siervo; Unglo con el aceite de mi santidad.
Mi mano ser firme con l, Mi brazo tambin lo fortificar.
No lo avasallar enemigo, Ni hijo de iniquidad lo quebrantar.
Mas yo quebrantar delante de l  sus enemigos, Y herir  sus aborrecedores.
Y mi verdad y mi misericordia sern con l; Y en mi nombre ser ensalzado su cuerno.
Asimismo pondr su mano en la mar, Y en los ros su diestra.
El me llamar: Mi padre eres t, Mi Dios, y la roca de mi salud.
Yo tambin le pondr por primognito, Alto sobre los reyes de la tierra.
Para siempre le conservar mi misericordia; Y mi alianza ser firme con l.
Y pondr su simiente para siempre, Y su trono como los das de los cielos.
Si dejaren sus hijos mi ley, Y no anduvieren en mis juicios;
Si profanaren mis estatutos, Y no guardaren mis mandamientos;
Entonces visitar con vara su rebelin, Y con azotes sus iniquidades.
Mas no quitar de l mi misericordia, Ni falsear mi verdad.
No olvidar mi pacto, Ni mudar lo que ha salido de mis labios.
Una vez he jurado por mi santidad, Que no mentir  David.
Su simiente ser para siempre, Y su trono como el sol delante de m.
Como la luna ser firme para siempre, Y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.)<CM>
Mas t desechaste y menospreciaste  tu ungido; Y te has airado con l.
Rompiste el pacto de tu siervo; Has profanado su corona hasta la tierra.
Aportillaste todos sus vallados; Has quebrantado sus fortalezas.
Menoscabronle todos los que pasaron por el camino: Es oprobio  sus vecinos.
Has ensalzado la diestra de sus enemigos; Has alegrado  todos sus adversarios.
Embotaste asimismo el filo de su espada, Y no lo levantaste en la batalla.
Hiciste cesar su brillo, Y echaste su trono por tierra.
Has acortado los das de su juventud; Hasle cubierto de afrenta. (Selah.)
Hasta cundo, oh Jehov? te esconders para siempre? Arder tu ira como el fuego?
Acurdate de cun corto sea mi tiempo: Por qu habrs criado en vano  todos los hijos del hombre?
Qu hombre vivir y no ver muerte? Librars su vida del poder del sepulcro? (Selah.)
Seor, dnde estn tus antiguas misericordias, Que juraste  David por tu verdad?
Seor, acurdate del oprobio de tus siervos; Oprobio que llevo yo en mi seno de muchos pueblos.
Porque tus enemigos, oh Jehov, han deshonrado, Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.
Bendito Jehov para siempre. Amn, y Amn.<CM>
<FO><FO>Oracin de Moiss varn de Dios.<Fo><Fo> SEOR, t nos has sido refugio En generacin y en generacin.
Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, t eres Dios.
Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertos, hijos de los hombres.
Porque mil aos delante de tus ojos, Son como el da de ayer, que pas, Y como una de las vigilias de la noche.
Hceslos pasar como avenida de aguas; son como sueo; Como la hierba que crece en la maana:
En la maana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.<CM>
Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.
Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros  la luz de tu rostro.
Porque todos nuestros das declinan  causa de tu ira; Acabamos nuestros aos como un pensamiento.
Los das de nuestra edad son setenta aos; Que si en los ms robustos son ochenta aos, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.
Quin conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignacin segn que debes ser temido?<CM>
Ensanos de tal modo  contar nuestros das, Que traigamos al corazn sabidura.
Vulvete, oh Jehov: hasta cundo? Y aplcate para con tus siervos.
Scianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros das.
Algranos conforme  los das que nos afligiste, Y los aos que vimos mal.
Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.
Y sea la luz de Jehov nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.<CM>
EL que habita al abrigo del Altsimo, Morar bajo la sombra del Omnipotente.
Dir yo  Jehov: Esperanza ma, y castillo mo; Mi Dios, en l confiar.
Y l te librar del lazo del cazador: De la peste destruidora.
Con sus plumas te cubrir, Y debajo de sus alas estars seguro: Escudo y adarga es su verdad.
No tendrs temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de da;
Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del da destruya.
Caern  tu lado mil, Y diez mil  tu diestra: Mas  ti no llegar.
Ciertamente con tus ojos mirars, Y vers la recompensa de los impos.<CM>
Porque t has puesto  Jehov, que es mi esperanza. Al Altsimo por tu habitacin,
No te sobrevendr mal, Ni plaga tocar tu morada.
Pues que  sus ngeles mandar acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarn, Porque tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el len y el basilisco pisars; Hollars al cachorro del len y al dragn.
Por cuanto en m ha puesto su voluntad, yo tambin lo librar: Pondrlo en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Me invocar, y yo le responder: Con l estare yo en la angustia: Lo librar, y le glorificar.
Saciarlo de larga vida, Y mostrarle mi salud.<CM>
<FO><FO>Salmo: Cancin para el da del Sbado.<Fo><Fo> BUENO es alabar  Jehov, Y cantar salmos  tu nombre, oh Altsimo;
Anunciar por la maana tu misericordia, Y tu verdad en las noches,
En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa.
Por cuanto me has alegrado, oh Jehov, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.
Cun grandes son tus obras, oh Jehov! Muy profundos son tus pensamientos.
El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto:<CM>
Que brotan los impos como la hierba, Y florecen todos los que obran iniquidad, Para ser destrudos para siempre.
Mas t, Jehov, para siempre eres Altsimo.
Porque he aqu tus enemigos, oh Jehov, Porque he aqu, perecern tus enemigos; Sern disipados todos los que obran maldad.
Empero t ensalzars mi cuerno como el de unicornio: Ser ungido con aceite fresco.
Y mirarn mis ojos sobre mis enemigos: Oirn mis odos de los que se levantaron contra m, de los malignos.
El justo florecer como la palma: Crecer como cedro en el Lbano.
Plantados en la casa de Jehov, En los atrios de nuestro Dios florecern.
Aun en la vejez fructificarn; Estarn vigorosos y verdes;
Para anunciar que Jehov mi fortaleza es recto. Y que en l no hay injusticia.<CM>
JEHOVA reina, vistise de magnificencia, Vistise Jehov, ciose de fortaleza; Afirm tambin el mundo, que no se mover.
Firme es tu trono desde entonces: T eres eternalmente.
Alzaron los ros, oh Jehov, Alzaron los ros su sonido; Alzaron los ros sus ondas.
Jehov en las alturas es ms poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Ms que las recias ondas de la mar.
Tus testimonios son muy firmes: La santidad conviene  tu casa, Oh Jehov, por los siglos y para siempre.<CM>
JEHOVA, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, mustrate.
Enslzate, oh Juez de la tierra: Da el pago  los soberbios.
Hasta cundo los impos, Hasta cundo, oh Jehov, se gozarn los impos?
Hasta cundo pronunciarn, hablarn cosas duras, Y se vanagloriarn todos los que obran iniquidad?
A tu pueblo, oh Jehov, quebrantan, Y  tu heredad afligen.
A la viuda y al extranjero matan, Y  los hurfanos quitan la vida.
Y dijeron: No ver JAH, Ni entender el Dios de Jacob.
Entended, necios del pueblo; Y vosotros fatuos, cundo seris sabios?
El que plant el odo, no oir? El que form el ojo, no ver?
El que castiga las gentes, no reprender? No sabr el que ensea al hombre la ciencia?
Jehov conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.<CM>
Bienaventurado el hombre  quien t, JAH, castigares, Y en tu ley lo instruyeres;
Para tranquilizarle en los das de afliccin, En tanto que para el impo se cava el hoyo.
Porque no dejar Jehov su pueblo, Ni desamparar su heredad;
Sino que el juicio ser vuelto  justicia, Y en pos de ella irn todos los rectos de corazn.
Quin se levantar por m contra los malignos? Quin estar por m contra los que obran iniquidad?
Si no me ayudara Jehov, Presto morara mi alma en el silencio.
Cuando yo deca: Mi pie resbala: Tu misericordia, oh Jehov, me sustentaba.
En la multitud de mis pensamientos dentro de m, Tus consolaciones alegraban mi alma.
Juntarse contigo el trono de iniquidades, Que forma agravio en el mandamiento?
Pnense en corros contra la vida del justo, Y condenan la sangre inocente.
Mas Jehov me ha sido por refugio; Y mi Dios por roca de mi confianza.
Y l har tornar sobre ellos su iniquidad, Y los destruir por su propia maldad; Los talar Jehov nuestro Dios.<CM>
VENID, celebremos alegremente  Jehov: Cantemos con jbilo  la roca de nuestra salud.
Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; Aclammosle con cnticos.
Porque Jehov es Dios grande; Y Rey grande sobre todos los dioses.
Porque en su mano estn las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas.
Suya tambin la mar, pues l la hizo; Y sus manos formaron la seca.
Venid, adoremos y postrmonos; Arrodillmonos delante de Jehov nuestro hacedor.<CM>
Porque l es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,
No endurezcis vuestro corazn como en Meriba, Como el da de Masa en el desierto;
Donde me tentaron vuestros padres, Probronme, y vieron mi obra.
Cuarenta aos estuve disgustado con la nacin, Y dije: Pueblo es que divaga de corazn, Y no han conocido mis caminos.
Por tanto jur en mi furor Que no entraran en mi reposo.<CM>
CANTAD  Jehov cancin nueva; Cantad  Jehov, toda la tierra.
Cantad  Jehov, bendecid su nombre: Anunciad de da en da su salud.
Contad entre las gentes su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.
Porque grande es Jehov, y digno de suprema alabanza; Terrible sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son dolos: Mas Jehov hizo los cielos.
Alabanza y magnificencia delante de l: Fortaleza y gloria en su santuario.
Dad  Jehov, oh familias de los pueblos, Dad  Jehov la gloria y la fortaleza.
Dad  Jehov la honra debida  su nombre: Tomad presentes, y venid  sus atrios.
Encorvaos  Jehov en la hermosura de su santuario: Temed delante de l, toda la tierra.<CM>
Decid en las gentes: Jehov rein, Tambin afirm el mundo, no ser conmovido: Juzgar  los pueblos en justicia.
Algrense los cielos, y gcese la tierra: Brame la mar y su plenitud.
Regocjese el campo, y todo lo que en l est: Entonces todos los rboles del bosque rebosarn de contento.
Delante de Jehov que vino: Porque vino  juzgar la tierra. Juzgar al mundo con justicia, Y  los pueblos con su verdad.<CM>
JEHOVA rein: regocjese la tierra: Algrense las muchas islas.
Nube y oscuridad alrededor de l: Justicia y juicio son el asiento de su trono.
Fuego ir delante de l, Y abrasar en derredor sus enemigos.
Sus relmpagos alumbraron el mundo: La tierra vi, y estremecise.
Los montes se derritieron como cera delante de Jehov, Delante del Seor de toda la tierra.
Los cielos denunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria.
Avergncense todos los que sirven  las imgenes de talla, Los que se alaban de los dolos: Los dioses todos  l se encorven.<CM>
Oy Sin, y alegrse; Y las hijas de Jud, Oh Jehov, se gozaron por tus juicios.
Porque t, Jehov, eres alto sobre toda la tierra: Eres muy ensalzado sobre todos los dioses.
Los que  Jehov amis, aborreced el mal: Guarda l las almas de sus santos; De mano de los impos los libra.
Luz est sembrada para el justo, Y alegra para los rectos de corazn.
Alegraos, justos, en Jehov: Y alabad la memoria de su santidad.<CM>
<FO><FO>Salmo.<Fo><Fo> CANTAD  Jehov cancin nueva; Porque ha hecho maravillas: Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.
Jehov ha hecho notoria su salud: En ojos de las gentes ha descubierto su justicia.
Hase acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: Todos los trminos de la tierra han visto la salud de nuestro Dios.<CM>
Cantad alegres  Jehov, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y salmead.
Salmead  Jehov con arpa; Con arpa y voz de cntico.
Aclamad con trompetas y sonidos De bocina delante del rey Jehov.
Brame la mar y su plenitud; El mundo y los que en l habitan;
Los ros batan las manos; Los montes todos hagan regocijo,
Delante de Jehov; porque vino  juzgar la tierra: Juzgar al mundo con justicia, Y  los pueblos con rectitud.<CM>
JEHOVA rein, temblarn los pueblos: El est sentado sobre los querubines, conmoverse la tierra.
Jehov en Sin es grande, Y ensalzado sobre todos los pueblos.
Alaben tu nombre grande y tremendo: El es santo.
Y la gloria del rey ama el juicio: T confirmas la rectitud; T has hecho en Jacob juicio y justicia.
Ensalzad  Jehov nuestro Dios, Y encorvaos al estrado de sus pies: El es santo.<CM>
Moiss y Aarn entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban  Jehov, y l les responda.
En columna de nube hablaba con ellos: Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les haba dado.
Jehov Dios nuestro, t les respondas: T les fuiste un Dios perdonador, Y vengador de sus obras.
Ensalzad  Jehov nuestro Dios, Y encorvaos al monte de su santidad; Porque Jehov nuestro Dios es santo.<CM>
<FO><FO>Salmo de alabanza.<Fo><Fo> CANTAD alegres  Dios, habitantes de toda la tierra.
Servid  Jehov con alegra: Venid ante su acatamiento con regocijo.
Reconoced que Jehov l es Dios: El nos hizo, y no nosotros  nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Entrad por sus puertas con reconocimiento, Por sus atrios con alabanza: Alabadle, bendecid su nombre.
Porque Jehov es bueno: para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> MISERICORDIA y juicio cantar: A ti cantar yo, oh Jehov.
Entender en el camino de la perfeccin Cuando vinieres  m: En integridad de mi corazn andar en medio de mi casa.
No pondr delante de mis ojos cosa injusta: Aborrezco la obra de los que se desvan: Ninguno de ellos se allegar  m.
Corazn perverso se apartar de m; No conocer al malvado.
Al que solapadamente infama  su prjimo, yo le cortar; No sufrir al de ojos altaneros, y de corazn vanidoso.
Mis ojos pondr en los fieles de la tierra, para que estn conmigo: El que anduviere en el camino de la perfeccin, ste me sevir.
No habitar dentro de mi casa el que hace fraude: El que habla mentiras no se afirmar delante de mis ojos.
Por las maanas cortar  todos los impos de la tierra; Para extirpar de la ciudad de Jehov  todos los que obraren iniquidad.<CM>
<FO><FO>Oracin del pobre, cuando estuviere angustiado, y delante de Jehov derramare su lamento.<Fo><Fo> JEHOVA, oye mi oracin, Y venga mi clamor  ti.
No escondas de m tu rostro: en el da de mi angustia Inclina  m tu odo; El da que te invocare, apresrate  responderme.
Porque mis das se han consumido como humo; Y mis huesos cual tizn estn quemados.
Mi corazn fu herido, y secse como la hierba; Por lo cual me olvid de comer mi pan.
Por la voz de mi gemido Mis huesos se han pegado  mi carne.
Soy semejante al pelcano del desierto; Soy como el buho de las soledades.
Velo, y soy Como el pjaro solitario sobre el tejado.
Cada da me afrentan mis enemigos; Los que se enfurecen contra m, hanse contra m conjurado.
Por lo que como la ceniza  manera de pan, Y mi bebida mezclo con lloro,
A causa de tu enojo y de tu ira; Pues me alzaste, y me has arrojado.
Mis das son como la sombra que se va; Y heme secado como la hierba.<CM>
Mas t, Jehov, permanecers para siempre, Y tu memoria para generacin y generacin.
T levantndote, tendrs misericordia de Sin; Porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado.
Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasin.
Entonces temern las gentes el nombre de Jehov, Y todos los reyes de la tierra tu gloria;
Por cuanto Jehov habr edificado  Sin, Y en su gloria ser visto;
Habr mirado  la oracin de los solitarios, Y no habr desechado el ruego de ellos.
Escribirse ha esto para la generacin venidera: Y el pueblo que se criar, alabar  JAH.
Porque mir de lo alto de su santuario; Jehov mir de los cielos  la tierra,
Para oir el gemido de los presos, Para soltar  los sentenciados  muerte;
Porque cuenten en Sin el nombre de Jehov, Y su alabanza en Jerusalem,
Cuando los pueblos se congregaren en uno, Y los reinos, para servir  Jehov.<CM>
El afligi mi fuerza en el camino; Acort mis das.
Dije: Dios mo, no me cortes en el medio de mis das: Por generacin de generaciones son tus aos.
T fundaste la tierra antiguamente, Y los cielos son obra de tus manos.
Ellos perecern, y t permanecers; Y todos ellos como un vestido se envejecern; Como una ropa de vestir los mudars, y sern mudados:
Mas t eres el mismo, Y tus aos no se acabarn.
Los hijos de tus siervos habitarn, Y su simiente ser afirmada delante de ti.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> BENDICE, alma ma  Jehov; Y bendigan todas mis entraas su santo nombre.
Bendice, alma ma,  Jehov, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el guila.<CM>
Jehov el que hace justicia Y derecho  todos los que padecen violencia.
Sus caminos notific  Moiss, Y  los hijos de Israel sus obras.
Misericordioso y clemente es Jehov; Lento para la ira, y grande en misericordia.
No contender para siempre, Ni para siempre guardar el enojo.
No ha hecho con nosotros conforme  nuestras iniquidades; Ni nos ha pagado conforme  nuestros pecados.
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeci su misericordia sobre los que le temen.
Cuanto est lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehov de los que le temen.
Porque l conoce nuestra condicin; Acurdase que somos polvo.
El hombre, como la hierba son sus das, Florece como la flor del campo.
Que pas el viento por ella, y pereci: Y su lugar no la conoce ms.
Mas la misericordia de Jehov desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.<CM>
Jehov afirm en los cielos su trono; Y su reino domina sobre todos.
Bendecid  Jehov, vosotros sus ngeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutis su palabra, Obedeciendo  la voz de su precepto.
Bendecid  Jehov, vosotros todos sus ejrcitos, Ministros suyos, que hacis su voluntad.
Bendecid  Jehov, vosotras todas sus obras, En todos los lugares de su seoro. Bendice, alma ma  Jehov.<CM>
BENDICE, alma ma,  Jehov. Jehov, Dios mo, mucho te has engrandecido; Haste vestido de gloria y de magnificencia.
El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina;
Que establece sus aposentos entre las aguas; El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;
El que hace  sus ngeles espritus, Sus ministros al fuego flameante.
El fund la tierra sobre sus basas; No ser jams removida.
Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.
A tu reprensin huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron;
Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que t les fundaste.
Pussteles trmino, el cual no traspasarn; Ni volvern  cubrir la tierra.<CM>
T eres el que envas las fuentes por los arroyos; Van entre los montes.
Abrevan  todas las bestias del campo: Quebrantan su sed los asnos montaraces.
Junto  aquellos habitarn las aves de los cielos; Entre las ramas dan voces.
El que riega los montes desde sus aposentos: Del fruto de sus obras se sacia la tierra.
El que hace producir el heno para las bestias, Y la hierba para el servicio del hombre; Sacando el pan de la tierra.
Y el vino que alegra el corazn del hombre, Y el aceite que hace lucir el rostro, Y el pan que sustenta el corazn del hombre.
Llnanse de jugo los rboles de Jehov, Los cedros del Lbano que l plant.
All anidan las aves; En las hayas hace su casa la cigea.
Los montes altos para las cabras monteses; Las peas, madrigueras para los conejos.<CM>
Hizo la luna para los tiempos: El sol conoce su ocaso.
Pone las tinieblas, y es la noche: En ella corretean todas las bestias de la selva.
Los leoncillos braman  la presa, Y para buscar de Dios su comida.
Sale el sol, recgense, Y chanse en sus cuevas.
Sale el hombre  su hacienda, Y  su labranza hasta la tarde.
Cun muchas son tus obras, oh Jehov! Hiciste todas ellas con sabidura: La tierra est llena de tus beneficios.
Asimismo esta gran mar y ancha de trminos: En ella pescados sin nmero, Animales pequeos y grandes.
All andan navos; All este leviathn que hiciste para que jugase en ella.
Todos ellos esperan en ti, Para que les des su comida  su tiempo.
Les das, recogen; Abres tu mano, hrtanse de bien.
Escondes tu rostro, trbanse: Les quitas el espritu, dejan de ser, Y trnanse en su polvo.
Envas tu espritu, cranse: Y renuevas la haz de la tierra.<CM>
Sea la gloria de Jehov para siempre; Algrese Jehov en sus obras;
El cual mira  la tierra, y ella tiembla; Toca los montes, y humean.
A Jehov cantar en mi vida: A mi Dios salmear mientras viviere.
Serme ha suave hablar de l: Yo me alegrar en Jehov.
Sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impos dejen de ser. Bendice, alma ma,  Jehov. Aleluya.<CM>
ALABAD  Jehov, invocad su nombre. Haced notorias sus obras en los pueblos.
Cantadle, cantadle salmos: Hablad de todas sus maravillas.
Gloriaos en su santo nombre: Algrese el corazn de los que buscan  Jehov.
Buscad  Jehov, y su fortaleza: Buscad siempre su rostro.
Acordaos de sus maravillas que hizo, De sus prodigios y de los juicios de su boca,
Oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos.
El es Jehov nuestro Dios; En toda la tierra son sus juicios.<CM>
Acordse para siempre de su alianza; De la palabra que mand para mil generaciones,
La cual concert con Abraham; Y de su juramento  Isaac.
Y establecila  Jacob por decreto, A Israel por pacto sempiterno,
Diciendo: A ti dar la tierra de Canan Por cordel de vuestra heredad.
Esto siendo ellos pocos hombres en nmero, Y extranjeros en ella.
Y anduvieron de gente en gente, De un reino  otro pueblo.
No consinti que hombre los agraviase; Y por causa de ellos castig los reyes.
No toquis, dijo,  mis ungidos, Ni hagis mal  mis profetas.
Y llam al hambre sobre la tierra, Y quebrant todo mantenimiento de pan.
Envi un varn delante de ellos, A Jos, que fu vendido por siervo.
Afligieron sus pies con grillos; En hierro fu puesta su persona.
Hasta la hora que lleg su palabra, El dicho de Jehov le prob.
Envi el rey, y soltle; El seor de los pueblos, y desatle.
Psolo por seor de su casa, Y por enseoreador en toda su posesin;
Para que reprimiera  sus grandes como l quisiese, Y  sus ancianos enseara sabidura.
Despus entr Israel en Egipto, Y Jacob fu extranjero en la tierra de Chm.
Y multiplic su pueblo en gran manera, E hzolo fuerte ms que sus enemigos.<CM>
Volvi el corazn de ellos para que aborreciesen  su pueblo, Para que contra sus siervos pensasen mal.
Envi  su siervo Moiss, Y  Aarn al cual escogi.
Pusieron en ellos las palabras de sus seales, Y sus prodigios en la tierra de Chm.
Ech tinieblas,  hizo oscuridad; Y no fueron rebeldes  su palabra.
Volvi sus aguas en sangre, Y mat sus pescados.
Produjo su tierra ranas, Aun en las cmaras de sus reyes.
Dijo, y vinieron enjambres de moscas, Y piojos en todo su trmino.
Volvi en su tierra sus lluvias en granizo, Y en fuego de llamaradas.
E hiri sus vias y sus higueras, Y quebr los rboles de su trmino.
Dijo, y vinieron langostas, Y pulgn sin nmero;
Y comieron toda la hierba de su pas, Y devoraron el fruto de su tierra.
Hiri adems  todos los primognitos en su tierra, El principio de toda su fuerza.
Y saclos con plata y oro; Y no hubo en sus tribus enfermo.
Egipto se alegr de que salieran; Porque su terror haba cado sobre ellos.
Extendi una nube por cubierta, Y fuego para alumbrar la noche.
Pidieron,  hizo venir codornices; Y sacilos de pan del cielo.
Abri la pea, y fluyeron aguas; Corrieron por los secadales como un ro.
Porque se acord de su santa palabra, Dada  Abraham su siervo.
Y sac  su pueblo con gozo; Con jbilo  sus escogidos.
Y diles las tierras de las gentes; Y las labores de las naciones heredaron:
Para que guardasen sus estatutos, Y observasen sus leyes. Aleluya.<CM>
ALELUYA. Alabad  Jehov, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Quin expresar las valentas de Jehov? Quin contar sus alabanzas?
Dichosos los que guardan juicio, Los que hacen justicia en todo tiempo.
Acurdate de m, oh Jehov, segn tu benevolencia para con tu pueblo: Vistame con tu salud;
Para que yo vea el bien de tus escogidos, Para que me goce en la alegra de tu gente, Y me glore con tu heredad.<CM>
Pecamos con nuestros padres, Hicimos iniquidad, hicimos impiedad.
Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; Sino que se rebelaron junto  la mar, en el mar Bermejo.
Salvlos empero por amor de su nombre, Para hacer notoria su fortaleza.
Y reprendi al mar Bermejo, y seclo; E hzoles ir por el abismo, como por un desierto.
Y salvlos de mano del enemigo, Y rescatlos de mano del adversario.
Y cubrieron las aguas  sus enemigos: No qued uno de ellos.
Entonces creyeron  sus palabras, Y cantaron su alabanza.<CM>
Apresurronse, olvidronse de sus obras; No esperaron en su consejo.
Y desearon con ansia en el desierto; Y tentaron  Dios en la soledad.
Y l les di lo que pidieron; Mas envi flaqueza en sus almas.
Tomaron despus celo contra Moiss en el campo, Y contra Aarn el santo de Jehov.
Abrise la tierra, y trag  Dathn, Y cubri la compaa de Abiram.
Y encendise el fuego en su junta; La llama quem los impos.
Hicieron becerro en Horeb, Y encorvronse  un vaciadizo.
As trocaron su gloria Por la imagen de un buey que come hierba.
Olvidaron al Dios de su salud, Que haba hecho grandezas en Egipto;
Maravillas en la tierra de Chm, Cosas formidables sobre el mar Bermejo.
Y trat de destruirlos, A no haberse puesto Moiss su escogido al portillo delante de l, A fin de apartar su ira, para que no los destruyese.
Empero aborrecieron la tierra deseable: No creyeron  su palabra;
Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz de Jehov.
Por lo que alz su mano  ellos, En orden  postrarlos en el desierto,
Y humillar su simiente entre las gentes, Y esparcirlos por las tierras.
Allegronse asimismo  Baalpeor, Y comieron los sacrificios de los muertos.
Y ensaaron  Dios con sus obras, Y desarrollse la mortandad en ellos.
Entonces se levant Phinees,  hizo juicio; Y se detuvo la plaga.
Y fule contado  justicia De generacin en generacin para siempre.
Tambin le irritaron en las aguas de Meriba: E hizo mal  Moiss por causa de ellos;
Porque hicieron se rebelase su espritu, Como lo expres con sus labios.<CM>
No destruyeron los pueblos Que Jehov les dijo;
Antes se mezclaron con las gentes, Y aprendieron sus obras.
Y sirvieron  sus dolos; Los cuales les fueron por ruina.
Y sacrificaron sus hijos y sus hijas  los demonios;
Y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, Que sacrificaron  los dolos de Canan: Y la tierra fu contaminada con sangre.
Contaminronse as con sus obras, Y fornicaron con sus hechos.
Encendise por tanto el furor de Jehov sobre su pueblo, Y abomin su heredad:
Y entreglos en poder de las gentes, Y enseoreronse de ellos los que los aborrecan.
Y sus enemigos los oprimieron, Y fueron quebrantados debajo de su mano.
Muchas veces los libr; Mas ellos se rebelaron  su consejo, Y fueron humillados por su maldad.
El con todo, miraba cuando estaban en angustia, Y oa su clamor:
Y acordbase de su pacto con ellos, Y arrepentase conforme  la muchedumbre de sus miseraciones.
Hizo asimismo tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenan cautivos.
Slvanos, Jehov Dios nuestro, Y jntanos de entre las gentes, Para que loemos tu santo nombre, Para que nos gloriemos en tus alabanzas.
Bendito Jehov Dios de Israel, Desde el siglo y hasta el siglo: Y diga todo el pueblo, Amn. Aleluya.<CM>
ALABAD  Jehov, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Digan lo los redimidos de Jehov, Los que ha redimido del poder del enemigo,
Y los ha congregado de las tierras, Del oriente y del occidente, Del aquiln y de la mar.
Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, No hallando ciudad de poblacin.
Hambrientos y sedientos, Su alma desfalleca en ellos.
Habiendo empero clamado  Jehov en su angustia, Librlos de sus aflicciones:
Y dirigilos por camino derecho, Para que viniesen  ciudad de poblacin.
Alaben la misericordia de Jehov, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Porque saci al alma menesterosa, Y llen de bien al alma hambrienta.<CM>
Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en afliccin y en hierros;
Por cuanto fueron rebeldes  las palabras de Jehov, Y aborrecieron el consejo del Altsimo.
Por lo que quebrant l con trabajo sus corazones, Cayeron y no hubo quien los ayudase;
Luego que clamaron  Jehov en su angustia, Librlos de sus aflicciones.
Saclos de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompi sus prisiones.
Alaben la misericordia de Jehov, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Porque quebrant las puertas de bronce, Y desmenuz los cerrojos de hierro.<CM>
Los insensatos,  causa del camino de su rebelin Y  causa de sus maldades, fueron afligidos.
Su alma abomin toda vianda, Y llegaron hasta las puertas de la muerte.
Mas clamaron  Jehov en su angustia, Y salvlos de sus aflicciones.
Envi su palabra, y curlos, Y librlos de su ruina.
Alaben la misericordia de Jehov, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres:
Y sacrifiquen sacrificios de alabanza, Y publiquen sus obras con jbilo.<CM>
Los que descienden  la mar en navos, Y hacen negocio en las muchas aguas,
Ellos han visto las obras de Jehov, Y sus maravillas en el profundo.
El dijo,  hizo saltar el viento de la tempestad, Que levanta sus ondas.
Suben  los cielos, descienden  los abismos: Sus almas se derriten con el mal.
Tiemblan, y titubean como borrachos, Y toda su ciencia es perdida.
Claman empero  Jehov en su angustia, Y lbralos de sus aflicciones.
Hace parar la tempestad en sosiego, Y se apaciguan sus ondas.
Algranse luego porque se reposaron; Y l los gua al puerto que deseaban.
Alaben la misericordia de Jehov, Y sus maravillas para con los hijos de los hombres.
Y enslcenlo en la congregacin del pueblo; Y en consistorio de ancianos lo alaben.<CM>
El vuelve los ros en desierto, Y los manantiales de las aguas en secadales;
La tierra fructfera en salados, Por la maldad de los que la habitan.
Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.
Y all aposenta  los hambrientos, Y disponen ciudad para habitacin;
Y siembran campos, y plantan vias, Y rinden crecido fruto.
Y los bendice, y se multiplican en gran manera; Y no disminuye sus bestias.
Y luego son menoscabados y abatidos A causa de tirana, de males y congojas.
El derrama menosprecio sobre los prncipes, Y les hace andar errados, vagabundos, sin camino:
Y levanta al pobre de la miseria, Y hace multiplicar las familias como rebaos de ovejas.
Vean los rectos, y algrense; Y toda maldad cierre su boca.
Quin es sabio y guardar estas cosas, Y entender las misericordias de Jehov?<CM>
<FO><FO>Cancin: Salmo de David.<Fo><Fo> MI corazn est dispuesto, oh Dios; Cantar y salmear todava en mi gloria.
Despirtate, salterio y arpa: Despertar al alba.
Te alabar, oh Jehov, entre los pueblos; A ti cantar salmos entre las naciones.
Porque grande ms que los cielos es tu misericordia, Y hasta los cielos tu verdad.
Enslzate, oh Dios, sobre los cielos; Y sobre toda la tierra tu gloria.<CM>
Para que sean librados tus amados, Salva con tu diestra y respndeme.
Dios habl por su santuario: alegrarme, Repartir  Sichm, y medir el valle de Succoth.
Mo es Galaad, mo es Manass; Y Eprhaim es la fortaleza de mi cabeza; Jud es mi legislador;
Moab, la vasija de mi lavatorio: Sobre Edom echar mi calzado; Regocijarme sobre Palestina.
Quin me guiar  la ciudad fortalecida? Quin me guiar hasta Idumea?
Ciertamente t, oh Dios, que nos habas desechado; Y no salas, oh Dios, con nuestros ejrcitos.
Danos socorro en la angustia: Porque mentirosa es la salud del hombre.
En Dios haremos proezas; Y l hollar nuestros enemigos.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> OH Dios de mi alabanza, no calles;
Porque boca de impo y boca de engaador se han abierto sobre m: Han hablado de m con lengua mentirosa,
Y con palabras de odio me rodearon; Y pelearon contra m sin causa.
En pago de mi amor me han sido adversarios: Mas yo oraba.
Y pusieron contra m mal por bien, Y odio por amor.<CM>
Pon sobre l al impo: Y Satn est  su diestra.
Cuando fuere juzgado, salga impo; Y su oracin sea para pecado.
Sean sus das pocos: Tome otro su oficio.
Sean sus hijos hurfanos, Y su mujer viuda.
Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.
Enrede el acreedor todo lo que tiene, Y extraos saqueen su trabajo.
No tenga quien le haga misericordia; Ni haya quien tenga compasin de sus hurfanos.
Su posteridad sea talada; En segunda generacin sea rado su nombre.
Venga en memoria cerca de Jehov la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado.
Estn siempre delante de Jehov, Y l corte de la tierra su memoria.
Por cuanto no se acordo de hacer misericordia, Y persigui al hombre afligido y menesteroso Y quebrantado de corazn, para matar lo.
Y am la maldicin, y vnole; Y no quiso la bendicin, y ella se alej de l.
Y vistise de maldicin como de su vestido, Y entr como agua en sus entraas, Y como aceite en sus huesos.
Sale como vestido con que se cubra, Y en lugar de cinto con que se cia siempre.
Este sea el pago de parte de Jehov de los que me calumnian, Y de los que hablan mal contra mi alma.<CM>
Y t, Jehov Seor, haz conmigo por amor de tu nombre: Lbrame, porque tu misericordia es buena.
Porque yo estoy afligido y necesitado; Y mi corazn est herido dentro de m.
Voime como la sombra cuando declina; Soy sacudido como langosta.
Mis rodillas estn debilitadas  causa del ayuno, Y mi carne desfallecida por falta de gordura.
Yo he sido para ellos objeto de oprobio; Mirbanme, y meneaban su cabeza.
Aydame, Jehov Dios mo: Slvame conforme  tu misericordia.
Y entiendan que sta es tu mano; Que t, Jehov, has hecho esto.
Maldigan ellos, y bendice t: Levntense, mas sean avergonzados, y regocjese tu siervo.
Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; Y sean cubiertos de su confusin como con manto.
Yo alabar  Jehov en gran manera con mi boca, Y le loar en medio de muchos.
Porque l se pondr  la diestra del pobre, Para librar su alma de los que le juzgan.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> JEHOVA dijo  mi Seor: Sintate  mi diestra, En tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.
La vara de tu fortaleza enviar Jehov desde Sin: Domina en medio de tus enemigos.
Tu pueblo serlo de buena voluntad en el da de tu poder, En la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, Tienes t el roco de tu juventud.
Jur Jehov, y no se arrepentir: T eres sacerdote para siempre Segn el orden de Melchsedech.<CM>
El Seor  tu diestra Herir  los reyes en el da de su furor:
Juzgar en las gentes, Llenar las de cadveres: Herir las cabezas en muchas tierras.
Del arroyo beber en el camino: Por lo cual levantar cabeza.<CM>
<FO><FO>Aleluya.<Fo><Fo> ALABAR  Jehov con todo el corazn, En la compaa y congregacin de los rectos.
Grandes son las obras de Jehov; Buscadas de todos los que las quieren.
Gloria y hermosura es su obra; Y su justicia permanece para siempre.
Hizo memorables sus maravillas: Clemente y misericordioso es Jehov.
Di mantenimiento  los que le temen; Para siempre se acordar de su pacto.<CM>
El poder de sus obras anunci  su pueblo, Dndole la heredad de las gentes.
Las obras de sus manos son verdad y juicio: Fieles son todos sus mandamientos;
Afirmados por siglo de siglo, Hechos en verdad y en rectitud.
Redencin ha enviado  su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto: Santo y terrible es su nombre.
El principio de la sabidura es el temor de Jehov: Buen entendimiento tienen cuantos ponen aqullos por obra: Su loor permanece para siempre.<CM>
<FO><FO>Aleluya.<Fo><Fo> BIENAVENTURADO el hombre que teme  Jehov, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
Su simiente ser poderosa en la tierra: La generacin de los rectos ser bendita.
Hacienda y riquezas hay en su casa; Y su justicia permanece para siempre.
Resplandeci en las tinieblas luz  los rectos: Es clemente, y misericordioso, y justo.
El hombre de bien tiene misericordia y presta; Gobierna sus cosas con juicio.<CM>
Por lo cual no resbalar para siempre: En memoria eterna ser el justo.
De mala fama no tendr temor: Su corazn est apercibido, confiado en Jehov.
Asentado est su corazn, no temer, Hasta que vea en sus enemigos su deseo.
Esparce, da  los pobres: Su justicia permanece para siempre; Su cuerno ser ensalzado en gloria.
Verlo el impo, y se despechar; Crujir los dientes, y se repudrir: Perecer el deseo de los impos.<CM>
<FO><FO>Aleluya.<Fo><Fo> ALABAD, siervos de Jehov, Alabad el nombre de Jehov.
Sea el nombre de Jehov bendito, Desde ahora y para siempre.
Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, Sea alabado el nombre de Jehov.
Alto sobre todas las naciones es Jehov; Sobre los cielos su gloria.
Quin como Jehov nuestro Dios, Que ha enaltecido su habitacin,
Que se humilla  mirar En el cielo y en la tierra?
El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del estircol,
Para hacerlos sentar con los prncipes, Con los prncipes de su pueblo.
El hace habitar en familia  la estril, Gozosa en ser madre de hijos. Aleluya.<CM>
CUANDO sali Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo brbaro,
Jud fu su consagrada heredad, Israel su seoro.
La mar vi, y huy; El Jordn se volvi atrs.
Los montes saltaron como carneros: Los collados como corderitos.
Qu tuviste, oh mar, que huiste? Y t, oh Jordn, que te volviste atrs?
Oh montes, por qu saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos?
A la presencia del Seor tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob;
El cual torn la pea en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca.<CM>
NO  nosotros, oh Jehov, no  nosotros, Sino  tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad.
Por qu dirn las gentes: Dnde est ahora su Dios?
Y nuestro Dios est en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho.
Sus dolos son plata y oro, Obra de manos de hombres.
Tienen boca, mas no hablarn; Tienen ojos, mas no vern;
Orejas tienen, mas no oirn; Tienen narices, mas no olern;
Manos tienen, mas no palparn; Tienen pies, mas no andarn; No hablarn con su garganta.
Como ellos son los que los hacen; Cualquiera que en ellos confa.<CM>
Oh Israel, confa en Jehov: El es su ayuda y su escudo.
Casa de Aarn, confiad en Jehov: El es su ayuda y su escudo.
Los que temis  Jehov, confiad en Jehov: El es su ayuda y su escudo.
Jehov se acord de nosotros: nos bendecir: Bendecir  la casa de Israel; Bendecir  la casa de Aarn.
Bendecir  los que temen  Jehov; A chicos y  grandes.
Acrecentar Jehov bendicin sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
Benditos vosotros de Jehov, Que hizo los cielos y la tierra.
Los cielos son los cielos de Jehov: Y ha dado la tierra  los hijos de los hombres.
No alabarn los muertos  JAH, Ni cuantos descienden al silencio;
Mas nosotros bendeciremos  JAH, Desde ahora para siempre. Aleluya.<CM>
AMO  Jehov, pues ha odo Mi voz y mis splicas.
Porque ha inclinado  m su odo, Invocar le por tanto en todos mis das.
Roderonme los dolores de la muerte, Me encontraron las angustias del sepulcro: Angustia y dolor haba yo hallado.
Entonces invoqu el nombre de Jehov, diciendo: Libra ahora, oh Jehov, mi alma.
Clemente es Jehov y justo; S, misericordioso es nuestro Dios.
Jehov guarda  los sinceros: Estaba yo postrado, y salvme.
Vuelve, oh alma ma,  tu reposo; Porque Jehov te ha hecho bien.
Pues t has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lgrimas, Y mis pies de desbarrar.
Andar delante de Jehov En la tierra de los vivientes.<CM>
Cre; por tanto habl, Estando afligido en gran manera.
Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.
Qu pagar  Jehov Por todos sus beneficios para conmigo?
Tomar la copa de la salud, E invocar el nombre de Jehov.
Ahora pagar mis votos  Jehov Delante de todo su pueblo.
Estimada es en los ojos de Jehov La muerte de sus santos.
Oh Jehov, que yo soy tu siervo, Yo tu siervo, hijo de tu sierva: Rompiste mis prisiones.
Te ofrecer sacrificio de alabanza, E invocar el nombre de Jehov.
A Jehov pagar ahora mis votos Delante de todo su pueblo;
En los atrios de la casa de Jehov, En medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.<CM>
ALABAD  Jehov, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.
Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; Y la verdad de Jehov es para siempre. Aleluya.<CM>
ALABAD  Jehov, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia.
Diga ahora la casa de Aarn: Que para siempre es su misericordia.
Digan ahora los que temen  Jehov: Que para siempre es su misericordia.
Desde la angustia invoqu  JAH; Y respondime JAH, ponindome en anchura.
Jehov est por m: no temer Lo que me pueda hacer el hombre.
Jehov est por m entre los que me ayudan: Por tanto yo ver mi deseo en los que me aborrecen.
Mejor es esperar en Jehov Que esperar en hombre.
Mejor es esperar en Jehov Que esperar en prncipes.
Todas las gentes me cercaron: En nombre de Jehov, que yo los romper.
Cercronme y asedironme: En nombre de Jehov, que yo los romper.
Cercronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: En nombre de Jehov, que yo los romper.
Empujsteme con violencia para que cayese: Empero ayudme Jehov.
Mi fortaleza y mi cancin es JAH; Y l me ha sido por salud.
Voz de jbilo y de salvacin hay en las tiendas de los justos: La diestra de Jehov hace proezas.
La diestra de Jehov sublime: La diestra de Jehov hace valentas.
No morir, sino que vivir, Y contar las obras de JAH.
Castigme gravemente JAH: Mas no me entreg  la muerte.<CM>
Abridme las puertas de la justicia: Entrar por ellas, alabar  JAH.
Esta puerta de Jehov, Por ella entrarn los justos.
Te alabar porque me has odo, Y me fuiste por salud.
La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido  ser cabeza del ngulo.
De parte de Jehov es esto: Es maravilla en nuestros ojos.
Este es el da que hizo Jehov Nos gozaremos y alegraremos en l.
Oh Jehov, salva ahora, te ruego: Oh Jehov, rugote hagas prosperar ahora.
Bendito el que viene en nombre de Jehov: Desde la casa de Jehov os bendecimos.
Dios es Jehov que nos ha resplandecido: Atad vctimas con cuerdas  los cuernos del altar.
Mi Dios eres t, y  ti alabar: Dios mo,  ti ensalzar.
Alabad  Jehov porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.<CM>
ALEPH. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; Los que andan en la ley de Jehov.
Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazn le buscan:
Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.<CM>
T encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.
Ojal fuesen ordenados mis caminos A observar tus estatutos!
Entonces no sera yo avergonzado, Cuando atendiese  todos tus mandamientos.<CM>
Te alabar con rectitud de corazn, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia.
Tus estatutos guardar: No me dejes enteramente.<CM>
BETH. Con qu limpiar el joven su camino? Con guardar tu palabra.<CM>
Con todo mi corazn te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos.<CM>
En mi corazn he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.<CM>
Bendito t, oh Jehov: Ensame tus estatutos.<CM>
Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.
Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza.
En tus mandamientos meditar, Considerar tus caminos.
Recrearme en tus estatutos: No me olvidar de tus palabras.<CM>
GIMEL. Haz bien  tu siervo; que viva Y guarde tu palabra.<CM>
Abre mis ojos, y mirar Las maravillas de tu ley.<CM>
Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de m tus mandamientos.<CM>
Quebrantada est mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.<CM>
Destruiste  los soberbios malditos, Que se desvan de tus mandamientos.<CM>
Aparta de m oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado.<CM>
Prncipes tambin se sentaron y hablaron contra m: Mas tu siervo meditaba en tus estatutos.<CM>
Pues tus testimonios son mis deleites, Y mis consejeros.<CM>
DALETH. Pegse al polvo mi alma: Vivifcame segn tu palabra.<CM>
Mis caminos te cont, y me has respondido: Ensame tus estatutos.
Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablar de tus maravillas.<CM>
Deshcese mi alma de ansiedad: Corrobrame segn tu palabra.
Aparta de m camino de mentira; Y hazme la gracia de tu ley.<CM>
Escog el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de m.
Allegdome he  tus testimonios; Oh Jehov, no me avergences.
Por el camino de tus mandamientos correr, Cuando ensanchares mi corazn.<CM>
HE. Ensame, oh Jehov, el camino de tus estatutos, Y guardarlo hasta el fin.
Dame entendimiento, y guardar tu ley; Y la observar de todo corazn.<CM>
Guame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad.
Inclina mi corazn  tus testimonios, Y no  la avaricia.<CM>
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avvame en tu camino.<CM>
Confirma tu palabra  tu siervo, Que te teme.<CM>
Quita de m el oprobio que he temido: Porque buenos son tus juicios.<CM>
He aqu yo he codiciado tus mandamientos: Vivifcame en tu justicia.<CM>
VAV. Y venga  m tu misericordia, oh Jehov; Tu salud, conforme  tu dicho.
Y dar por respuesta  mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.<CM>
Y no quites de mi boca en nign tiempo la palabra de verdad; Porque  tu juicio espero.
Y guardar tu ley siempre, Por siglo de siglo.<CM>
Y andar en anchura, Porque busqu tus mandamientos.
Y hablar de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzar.
Y deleitarme en tus mandamientos, Que he amado.
Alzar asimismo mis manos  tus mandamientos que am; Y meditar en tus estatutos.<CM>
ZAYIN. Acurdate de la palabra dada  tu siervo, En la cual me has hecho esperar.<CM>
Esta es mi consuelo en mi afliccin: Porque tu dicho me ha vivificado.<CM>
Los soberbios se burlaron mucho de m: Mas no me he apartado de tu ley.<CM>
Acordme, oh Jehov, de tus juicios antiguos, Y consolme.<CM>
Horror se apoder de m,  causa De los impos que dejan tu ley.<CM>
Cnticos me fueron tus estatutos En la mansin de mis peregrinaciones.<CM>
Acordme en la noche de tu nombre, oh Jehov, Y guard tu ley.
Esto tuve, Porque guardaba tus mandamientos.<CM>
JET. Mi porcin, oh Jehov, Dije, ser guardar tus palabras.<CM>
Tu presencia supliqu de todo corazn: Ten misericordia de m segn tu palabra.<CM>
Consider mis caminos, Y torn mis pies  tus testimonios.
Apresurme, y no me retard En guardar tus mandamientos.<CM>
Compaa de impos me han robado: Mas no me he olvidado de tu ley.<CM>
A media noche me levantaba  alabarte Sobre los juicios de tu justicia.<CM>
Compaero soy yo de todos los que te temieren Y guardaren tus mandamientos.<CM>
De tu misericordia, oh Jehov, est llena la tierra: Ensame tus estatutos.<CM>
TETH. Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehov, conforme  tu palabra.
Ensame bondad de sentido y sabidura; Porque tus mandamientos he credo.<CM>
Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.<CM>
Bueno eres t, y bienhechor: Ensame tus estatutos.<CM>
Contra m forjaron mentira los soberbios: Mas yo guardar de todo corazn tus mandamientos.
Engrasse el corazn de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado.<CM>
Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.<CM>
Mejor me es la ley de tu boca, Que millares de oro y plata.<CM>
YOD. Tus manos me hicieron y me formaron: Hazme entender, y aprender tus mandamientos.<CM>
Los que te temen, me vern, y se alegrarn; Porque en tu palabra he esperado.<CM>
Conozco, oh Jehov, que tus juicios son justicia, Y que conforme  tu fidelidad me afligiste.<CM>
Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme  lo que has dicho  tu siervo.
Vengan  m tus misericordias, y viva; Porque tu ley es mi deleite.<CM>
Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: Yo empero, meditar en tus mandamientos.
Trnense  m los que te temen Y conocen tus testimonios.<CM>
Sea mi corazn ntegro en tus estatutos; Porque no sea yo avergonzado.<CM>
KAF. Desfallece mi alma por tu salud, Esperando en tu palabra.
Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: Cundo me consolars?<CM>
Porque estoy como el odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos.<CM>
Cuntos son los das de tu siervo? Cundo hars juicio contra los que me persiguen?<CM>
Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no obran segn tu ley.
Todos tus mandamientos son verdad: Sin causa me persiguen; aydame.
Casi me han echado por tierra: Mas yo no he dejado tus mandamientos.<CM>
Vivifcame conforme  tu misericordia; Y guardar los testimonios de tu boca.<CM>
LAMED. Para siempre, oh Jehov, Permenece tu palabra en los cielos.
Por generacin y generacin es tu verdad: T afirmaste la tierra, y persevera.
Por tu ordenacin perseveran hasta hoy las cosas criadas; Porque todas ellas te sirven.<CM>
Si tu ley no hubiese sido mis delicias, Ya en mi afliccin hubiera perecido.<CM>
Nunca jams me olvidar de tus mandamientos; Porque con ellos me has vivificado.<CM>
Tuyo soy yo, gurdame; Porque he buscado tus mandamientos.<CM>
Los impos me han aguardado para destruirme: Mas yo entender en tus testimonios.<CM>
A toda perfeccin he visto fin: Ancho sobremanera es tu mandamiento.<CM>
MEM. Cunto amo yo tu ley! Todo el da es ella mi meditacin.<CM>
Me has hecho ms sabio que mis enemigos con tus mandamientos; Porque me son eternos.
Ms que todos mis enseadores he entendido: Porque tus testimonios son mi meditacin.
Ms que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos.<CM>
De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.<CM>
No me apart de tus juicios; Porque t me enseaste.<CM>
Cun dulces son  mi paladar tus palabras! Ms que la miel  mi boca.
De tus mandamientos he adquirido inteligencia: Por tanto he aborrecido todo camino de mentira.<CM>
NUN. Lmpara es  mis pies tu palabra, Y lumbrera  mi camino.<CM>
Jur y ratifiqu El guardar los juicios de tu justicia.<CM>
Afligido estoy en gran manera: oh Jehov, Vivifcame conforme  tu palabra.<CM>
Rugote, oh Jehov, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y ensame tus juicios.<CM>
De continuo est mi alma en mi mano: Mas no me he olvidado de tu ley.
Pusironme lazo los impos: Empero yo no me desvi de tus mandamientos.<CM>
Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; Porque son el gozo de mi corazn.
Mi corazn inclin  poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin.<CM>
SAMECH. Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley.<CM>
Mi escondedero y mi escudo eres t: En tu palabra he esperado.<CM>
Apartaos de m, malignos; Pues yo guardar los mandamientos de mi Dios.<CM>
Sustntame conforme  tu palabra, y vivir: Y no me avergences de mi esperanza.
Sostnme, y ser salvo; Y deleitarme siempre en tus estatutos.<CM>
Hollaste  todos los que se desvan de tus estatutos: Porque mentira es su engao.
Como escorias hiciste consumir  todos los impos de la tierra: Por tanto yo he amado tus testimonios.
Mi carne se ha extremecido por temor de ti; Y de tus juicios tengo miedo.<CM>
AIN. Juicio y justicia he hecho; No me dejes  mis opresores.
Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios.<CM>
Mis ojos desfallecieron por tu salud, Y por el dicho de tu justicia.<CM>
Haz con tu siervo segn tu misericordia, Y ensame tus estatutos.
Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios.<CM>
Tiempo es de hacer, oh Jehov; Disipado han tu ley.<CM>
Por eso he amado tus mandamientos Ms que el oro, y ms que oro muy puro.
Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estim rectos: Aborrec todo camino de mentira.<CM>
PE. Maravillosos son tus testimonios: Por tanto los ha guardado mi alma.<CM>
El principio de tus palabras alumbra; Hace entender  los simples.<CM>
Mi boca abr y suspir; Porque deseaba tus mandamientos.<CM>
Mrame, y ten misericordia de m, Como acostumbras con los que aman tu nombre.<CM>
Ordena mis pasos con tu palabra; Y ninguna iniquidad se enseoree de m.<CM>
Redmeme de la violencia de los hombres; Y guardar tus mandamientos.<CM>
Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; Y ensame tus estatutos.<CM>
Ros de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.<CM>
TZADDI. Justo eres t, oh Jehov, Y rectos tus juicios.
Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.<CM>
Mi celo me ha consumido; Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.<CM>
Sumamente acendrada es tu palabra; Y la ama tu siervo.<CM>
Pequeo soy yo y desechado; Mas no me he olvidado de tus mandamientos.<CM>
Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.<CM>
Afliccin y angustia me hallaron: Mas tus mandamientos fueron mis deleites.
Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y vivir.<CM>
COPH. Clam con todo mi corazn; respndeme, Jehov, Y guardar tus estatutos.
A ti clam; slvame, Y guardar tus testimonios.<CM>
Anticipme al alba, y clam: Esper en tu palabra.
Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, Para meditar en tus dichos.<CM>
Oye mi voz conforme  tu misericordia; Oh Jehov, vivifcame conforme  tu juicio.<CM>
Acercronse  la maldad los que me persiguen; Alejronse de tu ley.
Cercano ests t, oh Jehov; Y todos tus mandamientos son verdad.<CM>
Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, Que para siempre los fundaste.<CM>
RESH. Mira mi afliccin, y lbrame; Porque de tu ley no me he olvidado.
Aboga mi causa, y redmeme: Vivifcame con tu dicho.<CM>
Lejos est de los impos la salud; Porque no buscan tus estatutos.<CM>
Muchas son tus misericordias, oh Jehov: Vivifcame conforme  tus juicios.<CM>
Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; Mas de tus testimonios no me he apartado.<CM>
Vea  los prevaricadores, y carcomame; Porque no guardaban tus palabras.<CM>
Mira, oh Jehov, que amo tus mandamientos: Vivifcame conforme  tu misericordia.<CM>
El principio de tu palabra es verdad; Y eterno es todo juicio de tu justicia.<CM>
SIN. Prncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazn tuvo temor de tus palabras.<CM>
Gzome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos.<CM>
La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo.<CM>
Siete veces al da te alabo Sobre los juicios de tu justicia.<CM>
Mucha paz tienen los que aman tu ley; Y no hay para ellos tropiezo.<CM>
Tu salud he esperado, oh Jehov; Y tus mandamientos he puesto por obra.<CM>
Mi alma ha guardado tus testimonios, Y helos amado en gran manera.
Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; Porque todos mis caminos estn delante de ti.<CM>
TAU. Acrquese mi clamor delante de ti, oh Jehov: Dame entendimiento conforme  tu palabra.
Venga mi oracin delante de ti: Lbrame conforme  tu dicho.<CM>
Mis labios rebosarn alabanza, Cuando me enseares tus estatutos.<CM>
Hablar mi lengua tus dichos; Porque todos tus mandamientos son justicia.<CM>
Sea tu mano en mi socorro; Porque tus mandamientos he escogido.
Deseado he tu salud, oh Jehov; Y tu ley es mi delicia.<CM>
Viva mi alma y albete; Y tus juicios me ayuden.<CM>
Yo anduve errante como oveja extraviada; busca  tu siervo; Porque no me he olvidado de tus mandamientos.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> A JEHOVA llam estando en angustia, Y l me respondi.
Libra mi alma, oh Jehov, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.
Qu te dar,  qu te aprovechar, Oh lengua engaosa?
Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.<CM>
Ay de m, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar!
Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.
Yo soy pacfico: Mas ellos, as que hablo, me hacen guerra.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> ALZAR mis ojos  los montes, De donde vendr mi socorro.
Mi socorro viene de Jehov, Que hizo los cielos y la tierra.
No dar tu pie al resbaladero; Ni se dormir el que te guarda.
He aqu, no se adormecer ni dormir El que guarda  Israel.
Jehov es tu guardador: Jehov es tu sombra  tu mano derecha.
El sol no te fatigar de da, Ni la luna de noche.
Jehov te guardar de todo mal: El guardar tu alma.
Jehov guardar tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual: de David.<Fo><Fo> YO me alegr con los que me decan: A la casa de Jehov iremos.
Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem;
Jerusalem, que se ha edificado Como una ciudad que est bien unida entre s.
Y all subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado  Israel, Para alabar el nombre de Jehov.
Porque all estn las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David.<CM>
Pedid la paz de Jerusalem: Sean prosperados los que te aman.
Haya paz en tu antemuro, Y descanso en tus palacios.
Por amor de mis hermanos y mis compaeros Hablar ahora paz de ti.
A causa de la casa de Jehov nuestro Dios, Buscar bien para ti.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> A TI que habitas en los cielos, Alc mis ojos.
He aqu como los ojos de los siervos miran  la mano de sus seores, Y como los ojos de la sierva  la mano de su seora; As nuestros ojos miran  Jehov nuestro Dios, Hasta que haya misericordia de nosotros.
Ten misericordia de nosotros, oh Jehov, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.
Muy harta est nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual: de David.<Fo><Fo> A NO haber estado Jehov por nosotros, Diga ahora Israel;
A no haber estado Jehov por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
Vivos nos habran entonces tragado, Cuando se encendi su furor en nosotros.
Entonces nos habran inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:
Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.<CM>
Bendito Jehov, Que no nos di por presa  sus dientes.
Nuestra alma escap cual ave del lazo de los cazadores: Quebrse el lazo, y escapamos nosotros.
Nuestro socorro es en el nombre de Jehov, Que hizo el cielo y la tierra.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> LOS que confan en Jehov Son como el monte de Sin que no deslizar: estar para siempre.
Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, As Jehov alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.
Porque no reposar la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; Porque no extiendan los justos sus manos  la iniquidad.<CM>
Haz bien, oh Jehov,  los buenos, Y  los que son rectos en sus corazones.
Mas  los que se apartan tras sus perversidades, Jehov los llevar con los que obran iniquidad: Y paz sea sobre Israel.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> CUANDO Jehov hiciere tornar la cautividad de Sin, Seremos como los que suean.
Entonces nuestra boca se henchir de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirn entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehov con stos.
Grandes cosas ha hecho Jehov con nosotros; Estaremos alegres.<CM>
Haz volver nuestra cautividad oh Jehov, Como los arroyos en el austro.
Los que sembraron con lgrimas, con regocijo segarn.
Ir andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; Mas volver  venir con regocijo, trayendo sus gavillas.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual: para Salomn.<Fo><Fo> SI Jehov no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehov no guardare la ciudad, En vano vela la guarda.
Por dems os es el madrugar  levantaros, el veniros tarde  reposar, El comer pan de dolores: Pues que  su amado dar Dios el sueo.
He aqu, heredad de Jehov son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre.
Como saetas en mano del valiente, As son los hijos habidos en la juventud.
Bienaventurado el hombre que hinchi su aljaba de ellos: No ser avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> BIENAVENTURADO todo aquel que teme  Jehov, Que anda en sus caminos.
Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado t, y tendrs bien.
Tu mujer ser como parra que lleva fruto  los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
He aqu que as ser bendito el hombre Que teme  Jehov.
Bendgate Jehov desde Sin, Y veas el bien de Jerusalem todos los das de tu vida.
Y veas los hijos de tus hijos, Y la paz sobre Israel.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> MUCHO me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;
Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra m.
Sobre mis espaldas araron los aradores: Hicieron largos surcos.
Jehov es justo; Cort las coyundas de los impos.<CM>
Sern avergonzados y vueltos atrs Todos los que aborrecen  Sin.
Sern como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca:
De la cual no hinchi segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.
Ni dijeron los que pasaban: Bendicin de Jehov sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehov.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> DE los profundos, oh Jehov,  ti clamo.
Seor, oye mi voz; Estn atentos tus odos A la voz de mi splica.
JAH, si mirares  los pecados, Quin, oh Seor, podr mantenerse?
Empero hay perdn cerca de ti, Para que seas temido.<CM>
Esper yo  Jehov, esper mi alma; En su palabra he esperado.
Mi alma espera  Jehov Ms que los centinelas  la maana. Ms que los vigilantes  la maana.
Espere Israel  Jehov; Porque en Jehov hay misericordia. Y abundante redencin con l.
Y l redimir  Israel De todos sus pecados.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual: de David.<Fo><Fo> JEHOVA, no se ha envanecido mi corazn, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para m demasiado sublimes.
En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un nio destetado de su madre: Como un nio destetado est mi alma.
Espera, oh Israel, en Jehov Desde ahora y para siempre.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> ACURDATE, oh Jehov, de David, Y de toda su afliccin;
Que jur l  Jehov, Prometi al Fuerte de Jacob:
No entrar en la morada de mi casa, Ni subir sobre el lecho de mi estrado;
No dar sueo  mis ojos, Ni  mis prpados adormecimiento.
Hasta que halle lugar para Jehov, Moradas para el Fuerte de Jacob.
He aqu, en Ephrata omos de ella: Hallamsla en los campos del bosque.
Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies.
Levntate, oh Jehov,  tu reposo; T y el arca de tu fortaleza.
Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y regocjense tus santos.
Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro.<CM>
En verdad jur Jehov  David, No se apartar de ellos: Del fruto de tu vientre pondr sobre tu trono.
Si tus hijos guardaren mi alianza, Y mi testimonio que yo les ensear, Sus hijos tambin se sentarn sobre tu trono para siempre.
Porque Jehov ha elegido  Sin; Desela por habitacin para s.
Este es mi reposo para siempre: Aqu habitar, porque la he deseado.
A su mantenimiento dar bendicin: Sus pobres saciar de pan.
Asimismo vestir  sus sacerdotes de salud, Y sus santos darn voces de jbilo.
All har reverdecer el cuerno de David: He prevenido lmpara  mi ungido.
A sus enemigos vestir de confusin: Mas sobre l florecer su corona.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual: de David.<Fo><Fo> MIRAD cun bueno y cun delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno!
Es como el buen leo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarn, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;
Como el roco de Hermn, Que desciende sobre los montes de Sin: Porque all enva Jehov bendicin, Y vida eterna.<CM>
<FO><FO>Cntico gradual.<Fo><Fo> MIRAD, bendecid  Jehov, Vosotros todos los siervos de Jehov, Los que en la casa de Jehov estis por las noches.
Alzad vuestras manos al santuario, Y bendecid  Jehov.
Bendgate Jehov desde Sin, El cual ha hecho los cielos y la tierra.<CM>
<FO><FO>Aleluya.<Fo><Fo> ALABAD el nombre de Jehov; Alabad le, siervos de Jehov;
Los que estis en la casa de Jehov, En los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad  JAH, porque es bueno Jehov: Cantad salmos  su nombre, porque es suave.
Porque JAH ha escogido  Jacob para s, A Israel por posesin suya.<CM>
Porque yo se que Jehov es grande, Y el Seor nuestro, mayor que todos los dioses.
Todo lo que quiso Jehov, ha hecho En los cielos y en la tierra, en las mares y en todos los abismos.
El hace subir las nubes del cabo de la tierra; El hizo los relmpagos para la lluvia; El saca los vientos de sus tesoros.
El es el que hiri los primognitos de Egipto, Desde el hombre hasta la bestia.
Envi seales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, Sobre Faran, y sobre todos sus siervos.
El que hiri muchas gentes, Y mat reyes poderosos:
A Sehn rey Amorrheo, Y  Og rey de Basn, Y  todos los reinos de Canan.
Y di la tierra de ellos en heredad, En heredad  Israel su pueblo.
Oh Jehov, eterno es tu nombre; Tu memoria, oh Jehov para generacin y generacin.
Porque juzgar Jehov su pueblo, Y arrepentirse sobre sus siervos.<CM>
Los dolos de las gentes son plata y oro, Obra de manos de hombres.
Tienen boca, y no hablan; Tienen ojos, y no ven;
Tienen orejas, y no oyen; Tampoco hay espritu en sus bocas.
Como ellos son los que los hacen; Todos los que en ellos confan.
Casa de Israel, bendecid  Jehov: Casa de Aarn, bendecid  Jehov:
Casa de Lev, bendecid  Jehov: Los que temis  Jehov, bendecid  Jehov:
Bendito de Sin Jehov, Que mora en Jerusalem. Aleluya.<CM>
ALABAD  Jehov, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Seor de los seores, Porque para siempre es su misericordia.
Al solo que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
Al que tendi la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia;
Al que hizo las grandes luminarias, Porque para siempre es su misericordia;
El sol para que dominase en el da, Porque para siempre es su misericordia;
La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.<CM>
Al que hiri  Egipto en sus primognitos, Porque para siempre es su misericordia.
Al que sac  Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia;
Con mano fuerte, y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.
Al que dividi el mar Bermejo en partes, Porque para siempre es su misericordia;
E hizo pasar  Israel por medio de l, Porque para siempre es su misericordia;
Y arroj  Faran y  su ejrcito en el mar Bermejo, Porque para siempre es su misericordia.
Al que pastore  su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hiri grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;
Y mat reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;
A Sehn rey Amorrheo, Porque para siempre es su misericordia,
Y  Og rey de Basn, Porque para siempre es su misericordia;
Y di la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;
En heredad  Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.<CM>
El es el que en nuestro abatimiento se acord de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
Y nos rescat de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.
El da mantenimiento  toda carne, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los cielos: Porque para siempre es su misericordia.<CM>
JUNTO  los ros de Babilonia, All nos sentbamos, y aun llorbamos, Acordndonos de Sin.
Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.
Y los que all nos haban llevado cautivos nos pedan que cantsemos, Y los que nos haban desolado nos pedan alegra, diciendo:
Cantadnos algunos de los himnos de Sin. Cmo cantaremos cancin de Jehov En tierra de extraos?
Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, Mi diestra sea olvidada.
Mi lengua se pegue  mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no ensalzare  Jerusalem Como preferente asunto de mi alegra.<CM>
Acurdate, oh Jehov, de los hijos de Edom En el da de Jerusalem; Quienes decan: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos.
Hija de Babilonia destruda, Bienaventurado el que te diere el pago De lo que t nos hiciste.
Bienaventurado el que tomar y estrellar tus nios Contra las piedras.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> ALABARTE he con todo mi corazn: Delante de los dioses te cantar salmos.
Encorvarme al templo de tu santuario, Y alabar tu nombre por tu misericordia y tu verdad: Porque has hecho magnfico tu nombre, y tu dicho sobre todas las cosas.
En el da que clam, me respondiste; Esforzsteme con fortaleza en mi alma.
Confesarte han, oh Jehov, todos los reyes de la tierra, Cuando habrn odo los dichos de tu boca.
Y cantarn de los caminos de Jehov: Que la gloria de Jehov es grande.<CM>
Porque el alto Jehov atiende al humilde; Mas al altivo mira de lejos.
Si anduviere yo en medio de la angustia, t me vivificars: Contra la ira de mis enemigos extenders tu mano, Y salvarme tu diestra.
Jehov cumplir por m: Tu misericordia, oh Jehov, es para siempre; No dejars la obra de tus manos.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> OH Jehov, t me has examinado y conocido.
T has conocido mi sentarme y mi levantarme, Has entendido desde lejos mis pensamientos.
Mi senda y mi acostarme has rodeado, Y ests impuesto en todos mis caminos.
Pues aun no est la palabra en mi lengua, Y he aqu, oh Jehov, t la sabes toda.
Detrs y delante me guarneciste, Y sobre m pusiste tu mano.
Ms maravillosa es la ciencia que mi capacidad; Alta es, no puedo comprenderla.<CM>
Adnde me ir de tu espritu? Y adnde huir de tu presencia?
Si subiere  los cielos, all ests t: Y si en abismo hiciere mi estrado, he aqu all t ests.
Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar,
Aun all me guiar tu mano, Y me asir tu diestra.
Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirn; Aun la noche resplandecer tocante  m.
Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el da: Lo mismo te son las tinieblas que la luz.
Porque t poseiste mis riones; Cubrsteme en el vientre de mi madre.
Te alabar; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho.
No fu encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fu formado, Y compaginado en lo ms bajo de la tierra.
Mi embrin vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.<CM>
As que cun preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! Cun multiplicadas son sus cuentas!
Si los cuento, multiplcanse ms que la arena: Despierto, y aun estoy contigo.
De cierto, oh Dios, matars al impo; Apartaos pues de m, hombres sanguinarios.
Porque blasfemias dicen ellos contra ti: Tus enemigos toman en vano tu nombre
No tengo en odio, oh Jehov,  los que te aborrecen, Y me conmuevo contra tus enemigos?
Aborrzcolos con perfecto odio; Tngolos por enemigos.
Examname, oh Dios, y conoce mi corazn: Prubame y reconoce mis pensamientos:
Y ve si hay en m camino de perversidad, Y guame en el camino eterno.<CM>
<FO><FO>Al Msico principal: Salmo de David.<Fo><Fo> LIBRAME, oh Jehov, de hombre malo: Gurdame de hombre violento;
Los cuales maquinan males en el corazn, Cada da urden contiendas.
Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de spid hay debajo de sus labios. (Selah.)
Gurdame, oh Jehov, de manos del impo, Presrvame del hombre injurioso; Que han pensado de trastornar mis pasos.
Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; Han tendido red junto  la senda; Me han puesto lazos. (Selah.)
He dicho  Jehov: Dios mo eres t; Escucha, oh Jehov, la voz de mis ruegos.
Jehov Seor, fortaleza de mi salud, T pusiste  cubierto mi cabeza el da de las armas.<CM>
No des, oh Jehov, al impo sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)
En cuanto  los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrir su cabeza.
Caern sobre ellos brasas; Dios los har caer en el fuego, En profundos hoyos de donde no salgan.
El hombre deslenguado no ser firme en la tierra: El mal cazar al hombre injusto para derribarle.
Yo s que har Jehov el juicio del afligido, El juicio de los menesterosos.
Ciertamente los justos alabarn tu nombre; Los rectos morarn en tu presencia.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> JEHOVA,  ti he clamado; apresrate  m; Escucha mi voz, cuando te invocare.
Sea enderezada mi oracin delante de ti como un perfume, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.
Pon, oh Jehov, guarda  mi boca: Guarda la puerta de mis labios.
No dejes se incline mi corazn  cosa mala, A hacer obras impas Con los que obran iniquidad, Y no coma yo de sus deleites.<CM>
Que el justo me castigue, ser un favor, Y que me reprenda ser un excelente blsamo. Que no me herir la cabeza: As que aun mi oracin tendrn en sus calamidades.
Sern derribados en lugares peascosos sus jueces, Y oirn mis palabras, que son suaves.
Como quien hiende y rompe la tierra, Son esparcidos nuestros huesos  la boca de la sepultura.
Por tanto  ti, oh Jehov Seor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.
Gurdame de los lazos que me han tendido, Y de los armadijos de los que obran iniquidad.
Caigan los impos  una en sus redes, Mientras yo pasar adelante.<CM>
<FO><FO>Masquil de David: Oracin que hizo cuando estaba en la cueva.<Fo><Fo> CON mi voz clamar  Jehov, Con mi voz pedir  Jehov misericordia.
Delante de l derramar mi querella; Delante de l denunciar mi angustia.
Cuando mi espritu se angustiaba dentro de m, t conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.<CM>
Miraba  la mano derecha, y observaba; mas no haba quien me conociese; No tuve refugio, no haba quien volviese por mi vida.
Clam  ti, oh Jehov, Dije: T eres mi esperanza, Y mi porcin en la tierra de los vivientes.
Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; Lbrame de los que me persiguen, porque son ms fuertes que yo.
Saca mi alma de la crcel para que alabe tu nombre: Me rodearn los justos, Porque t me sers propicio.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> OH Jehov, oye mi oracin, escucha mis ruegos: Respndeme por tu verdad, por tu justicia.
Y no entres en juicio con tu siervo; Porque no se justificar delante de ti ningn viviente.
Porque ha perseguido el enemigo mi alma; Ha postrado en tierra mi vida; Hame hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
Y mi espritu se angusti dentro de m; Pasmse mi corazn.
Acordme de los das antiguos; Meditaba en todas tus obras, Reflexionaba en las obras de tus manos.
Extend mis manos  ti; Mi alma  ti como la tierra sedienta. (Selah.)<CM>
Respndeme presto, oh Jehov que desmaya mi espritu: No escondas de m tu rostro, Y venga yo  ser semejante  los que descienden  la sepultura.
Hazme oir por la maana tu misericordia, Porque en ti he confiado: Hazme saber el camino por donde ande, Porque  ti he alzado mi alma
Lbrame de mis enemigos, oh Jehov: A ti me acojo.
Ensame  hacer tu voluntad, porque t eres mi Dios: Tu buen espritu me gue  tierra de rectitud.
Por tu nombre, oh Jehov me vivificars: Por tu justicia, sacars mi alma de angustia.
Y por tu misericordia disipars mis enemigos, Y destruirs todos los adversarios de mi alma: Porque yo soy tu siervo.<CM>
<FO><FO>Salmo de David.<Fo><Fo> BENDITO sea Jehov, mi roca, Que ensea mis manos  la batalla, Y mis dedos  la guerra:
Misericordia ma y mi castillo, Altura ma y mi libertador, Escudo mo, en quien he confiado; El que allana mi pueblo delante de m.
Oh Jehov, qu es el hombre, para que de l conozcas? O el hijo del hombre, para que lo estimes?
El hombre es semejante  la vanidad: Sus das son como la sombra que pasa.
Oh Jehov, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen.
Despide relmpagos, y dispalos, Enva tus saetas, y contrbalos.
Enva tu mano desde lo alto; Redmeme, y scame de las muchas aguas, De la mano de los hijos de extraos;
Cuya boca habla vanidad, Y su diestra es diestra de mentira.<CM>
Oh Dios,  ti cantar cancin nueva: Con salterio, con decacordio cantar  ti.
T, el que da salud  los reyes, El que redime  David su siervo de maligna espada.
Redmeme, y slvame de mano de los hijos extraos, Cuya boca habla vanidad, Y su diestra es diestra de mentira.
Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Nuestras hijas como las esquinas labradas  manera de las de un palacio;
Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que paran  millares y diez millares en nuestras plazas:
Que nuestros bueyes estn fuertes para el trabajo; Que no tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.
Bienaventurado el pueblo que tiene esto: Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehov.<CM>
<FO><FO>Salmo de alabanza: de David.<Fo><Fo> ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; Y bendecir tu nombre por siglo y para siempre.
Cada da te bendecir, Y alabar tu nombre por siglo y para siempre.
Grande es Jehov y digno de suprema alabanza: Y su grandeza es inescrutable.
Generacin  generacin narrar tus obras, Y anunciarn tus valentas.
La hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y tus hechos maravillosos, hablar.
Y la terribilidad de tus valentas dirn los hombres; Y yo recontar tu grandeza.
Reproducirn la memoria de la muchedumbre de tu bondad, Y cantarn tu justicia.
Clemente y misericordioso es Jehov, Lento para la ira, y grande en misericordia.
Bueno es Jehov para con todos; Y sus misericordia sobre todas sus obras.<CM>
Albente, oh Jehov, todas tus obras; Y tus santos te bendigan.
La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu fortaleza;
Para notificar  los hijos de los hombre sus valentas, Y la gloria de la magnificencia de su reino.
Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu seoro en toda generacin y generacin.
Sostiene Jehov  todos los que caen, Y levanta  todos los oprimidos.
Los ojos de todos esperan en ti, Y t les das su comida en su tiempo.
Abres tu mano, Y colmas de bendicin  todo viviente.
Justo es Jehov en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras.
Cercano est Jehov  todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.
Cumplir el deseo de los que le temen; Oir asimismo el clamor de ellos, y los salvar.
Jehov guarda  todos los que le aman; Empero destruir  todos los impos.
La alabanza de Jehov hablar mi boca; Y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.<CM>
<FO><FO>Aleluya.<Fo><Fo> ALABA, oh alma ma,  Jehov.
Alabar  Jehov en mi vida: Cantar salmos  mi Dios mientras viviere.
No confiis en los prncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en l salud.
Saldr su espritu, tornarse en su tierra: En aquel da perecern sus pensamientos.<CM>
Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza es en Jehov su Dios:
El cual hizo los cielos y la tierra, La mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre;
Que hace derecho  los agraviados; Que da pan  los hambrientos: Jehov suelta  los aprisionados;
Jehov abre los ojos  los ciegos; Jehov levanta  los cados; Jehov ama  los justos.
Jehov guarda  los extranjeros; Al hurfano y  la viuda levanta; Y el camino de los impos trastorna.
Reinar Jehov para siempre; Tu Dios, oh Sin, por generacin y generacin. Aleluya.<CM>
ALABAD  JAH, Porque es bueno cantar salmos  nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza.
Jehov edifica  Jerusalem; A los echados de Israel recoger.
El sana  los quebrantados de corazn, Y liga sus heridas.
El cuenta el nmero de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres.
Grande es el Seor nuestro, y de mucha potencia; Y de su entendimiento no hay nmero.
Jehov ensalza  los humildes; Humilla los impos hasta la tierra.
Cantad  Jehov con alabanza, Cantad con arpa  nuestro Dios.
El es el que cubre los cielos de nubes, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace  los montes producir hierba.
El da  la bestia su mantenimiento, Y  los hijos de los cuervos que claman.
No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, Ni se complace en las piernas del hombre.
Complcese Jehov en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.<CM>
Alaba  Jehov, Jerusalem; Alaba  tu Dios, Sin.
Porque fortific los cerrojos de tus puertas; Bendijo  tus hijos dentro de ti.
El pone en tu trmino la paz; Te har saciar de grosura de trigo.
El enva su palabra  la tierra; Muy presto corre su palabra.
El da la nieve como lana, Derrama la escarcha como ceniza.
El echa su hielo como pedazos: Delante de su fro quin estar?
Enviar su palabra, y los derretir: Soplar su viento, y fluirn las aguas.
El denuncia sus palabras  Jacob, Sus estatutos y sus juicios  Israel.
No ha hecho esto con toda gente; Y no conocieron sus juicios. Aleluya.<CM>
<FO><FO>Aleluya.<Fo><Fo> ALABAD  Jehov desde los cielos: Alabadle en las alturas.
Alabadle, vosotros todos sus ngeles: Alabadle, vosotros todos sus ejrcitos.
Alabadle, sol y luna: Alabadle, vosotras todas, lucientes estrellas.
Alabadle, cielos de los cielos, Y las aguas que estn sobre los cielos.
Alaben el nombre de Jehov; Porque l mand, y fueron criadas.
Y las hizo ser para siempre por los siglos; Pso les ley que no ser quebrantada.<CM>
Alabad  Jehov, de la tierra Los dragones y todos los abismos;
El fuego y el granizo, la nieve y el vapor, El viento de tempestad que ejecuta su palabra;
Los montes y todos los collados; El rbol de fruto, y todos los cedros;
La bestia y todo animal; Reptiles y voltiles;
Los reyes de la tierra y todos los pueblos; Los prncipes y todos los jueces de la tierra;
Los mancebos y tambin las doncellas; Los viejos y los nios,
Alaben el nombre de Jehov, Porque slo su nombre es elevado; Su gloria es sobre tierra y cielos.
El ensalz el cuerno de su pueblo; Alben le todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo  l cercano. Aleluya.<CM>
<FO><FO>Aleluya.<Fo><Fo> CANTAD  Jehov cancin nueva: Su alabanza sea en la congregacin de los santos.
Algrese Israel en su Hacedor: Los hijos de Sin se gocen en su Rey.
Alaben su nombre con corro: Con adufe y arpa  l canten.
Porque Jehov toma contentamiento con su pueblo: Hermosear  los humildes con salud.
Gozarse han los pos con gloria: Cantarn sobre sus camas.<CM>
Ensalzamientos de Dios modularn en sus gargantas. Y espadas de dos filos habr en sus manos;
Para hacer venganza de las gentes, Y castigo en los pueblos;
Para aprisionar sus reyes en grillos, Y sus nobles con cadenas de hierro;
Para ejecutar en ellos el juicio escrito: Gloria ser esta para todos sus santos. Aleluya.<CM>
<FO><FO>Aleluya.<Fo><Fo> ALABAD  Dios en su santuario: Alabadle en la extensin de su fortaleza.
Alabadle por sus proezas: Alabadle conforme  la muchedumbre de su grandeza.
Alabadle  son de bocina: Alabadle con salterio y arpa.
Alabadle con adufe y flauta: Alabadle con cuerdas y rgano.
Alabadle con cmbalos resonantes: Alabadle con cmbalos de jbilo.
Todo lo que respira alabe  JAH. Aleluya.<CM>
LOS proverbios de Salomn, hijo de David, rey de Israel:
Para entender sabidura y doctrina; Para conocer las razones prudentes;
Para recibir el consejo de prudencia, Justicia, y juicio y equidad;
Para dar sagacidad  los simples, Y  los jvenes inteligencia y cordura.
Oir el sabio, y aumentar el saber; Y el entendido adquirir consejo;
Para entender parbola y declaracin; Palabras de sabios, y sus dichos oscuros.<CM>
El principio de la sabidura es el temor de Jehov: Los insensatos desprecian la sabidura y la enseanza.
Oye, hijo mo, la doctrina de tu padre, Y no desprecies la direccin de tu madre:
Porque adorno de gracia sern  tu cabeza, Y collares  tu cuello.<CM>
Hijo mo, si los pecadores te quisieren engaar, No consientas.
Si dijeren: Ven con nosotros, Pongamos asechanzas  la sangre, Acechemos sin motivo al inocente;
Los tragaremos vivos como el sepulcro, Y enteros, como los que caen en sima;
Hallaremos riquezas de todas suertes, Henchiremos nuestras casas de despojos;
Echa tu suerte entre nosotros; Tengamos todos una bolsa:
Hijo mo, no andes en camino con ellos; Aparta tu pie de sus veredas:
Porque sus pies corrern al mal, E irn presurosos  derramar sangre.
Porque en vano se tender la red Ante los ojos de toda ave;
Mas ellos  su propia sangre ponen asechanzas, Y  sus almas tienden lazo.
Tales son las sendas de todo el que es dado  la codicia, La cual prender el alma de sus poseedores.<CM>
La sabidura clama de fuera, Da su voz en las plazas:
Clama en los principales lugares de concurso; En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones:
Hasta cundo, oh simples, amaris la simpleza, Y los burladores desearn el burlar, Y los insensatos aborrecern la ciencia?
Volveos  mi reprensin: He aqu yo os derramar mi espritu, Y os har saber mis palabras.
Por cuanto llam, y no quisisteis: Extend mi mano, y no hubo quien escuchase;
Antes desechasteis todo consejo mo, Y mi reprensin no quisisteis:
Tambin yo me reir en vuestra calamidad, Y me burlar cuando os viniere lo que temis;
Cuando viniere como una destruccin lo que temis, Y vuestra calamidad llegare como un torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulacin y angustia.
Entonces me llamarn, y no responder; Buscarme han de maana, y no me hallarn:
Por cuanto aborrecieron la sabidura, Y no escogieron el temor de Jehov,
Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensin ma:
Comern pues del fruto de su camino, Y se hartarn de sus consejos.
Porque el reposo de los ignorantes los matar, Y la prosperidad de los necios los echar  perder.
Mas el que me oyere, habitar confiadamente, Y vivir reposado, sin temor de mal.<CM>
HIJO mo, si tomares mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
Haciendo estar atento tu odo  la sabidura; Si inclinares tu corazn  la prudencia;
Si clamares  la inteligencia, Y  la prudencia dieres tu voz;
Si como  la plata la buscares, Y la escudriares como  tesoros;
Entonces entenders el temor de Jehov, Y hallars el conocimiento de Dios.
Porque Jehov da la sabidura, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.
El provee de slida sabidura  los rectos: Es escudo  los que caminan rectamente.
Es el que guarda las veredas del juicio, Y preserva el camino de sus santos.
Entonces entenders justicia, juicio, Y equidad, y todo buen camino.<CM>
Cuando la sabidura entrare en tu corazn, Y la ciencia fuere dulce  tu alma,
El consejo te guardar, Te preservar la inteligencia:
Para librarte del mal camino, De los hombres que hablan perversidades;
Que dejan las veredas derechas, Por andar en caminos tenebrosos;
Que se alegran haciendo mal, Que se huelgan en las perversidades del vicio;
Cuyas veredas son torcidas, Y torcidos sus caminos.
Para librarte de la mujer extraa, De la ajena que halaga con sus palabras;
Que desampara el prncipe de su mocedad, Y se olvida del pacto de su Dios.
Por lo cual su casa est inclinada  la muerte, Y sus veredas hacia los muertos:
Todos los que  ella entraren, no volvern, Ni tomarn las veredas de la vida.
Para que andes por el camino de los buenos, Y guardes las veredas de los justos.
Porque los rectos habitarn la tierra, Y los perfectos permanecern en ella;
Mas los impos sern cortados de la tierra, Y los prevaricadores sern de ella desarraigados.<CM>
HIJO mo, no te olvides de mi ley; Y tu corazn guarde mis mandamientos:
Porque largura de das, y aos de vida Y paz te aumentarn.
Misericordia y verdad no te desamparen; Atalas  tu cuello, Escrbelas en la tabla de tu corazn:
Y hallars gracia y buena opinin En los ojos de Dios y de los hombres.
Fate de Jehov de todo tu corazn, Y no estribes en tu prudencia.
Reconcelo en todos tus caminos, Y l enderezar tus veredas.<CM>
No seas sabio en tu opinin: Teme  Jehov, y aprtate del mal;
Porque ser medicina  tu ombligo, Y tutano  tus huesos.
Honra  Jehov de tu sustancia, Y de las primicias de todos tus frutos;
Y sern llenas tus trojes con abundancia, Y tus lagares rebosarn de mosto.
No deseches, hijo mo, el castigo de Jehov; Ni te fatigues de su correccin:
Porque al que ama castiga, Como el padre al hijo  quien quiere.<CM>
Bienaventurado el hombre que halla la sabidura, Y que obtiene la inteligencia:
Porque su mercadera es mejor que la mercadera de la plata, Y sus frutos ms que el oro fino.
Ms preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar  ella.
Largura de das est en su mano derecha; En su izquierda riquezas y honra.
Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz.
Ella es rbol de vida  los que de ella asen: Y bienaventurados son los que la mantienen.
Jehov con sabidura fund la tierra; Afirm los cielos con inteligencia.
Con su ciencia se partieron los abismos, Y destilan el roco los cielos.<CM>
Hijo mo, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo;
Y sern vida  tu alma, Y gracia  tu cuello.
Entonces andars por tu camino confiadamente, Y tu pie no tropezar.
Cuando te acostares, no tendrs temor; Antes te acostars, y tu sueo ser suave.
No tendrs temor de pavor repentino, Ni de la ruina de los impos cuando viniere:
Porque Jehov ser tu confianza, Y l preservar tu pie de ser preso.<CM>
No detengas el bien de sus dueos, Cuando tuvieres poder para hacerlo.
No digas  tu prjimo: Ve, y vuelve, Y maana te dar; Cuando tienes contigo qu darle.
No intentes mal contra tu prjimo, Estando l confiado de ti.
No pleitees con alguno sin razn, Si l no te ha hecho agravio.
No envidies al hombre injusto, Ni escojas alguno de sus caminos.
Porque el perverso es abominado de Jehov: Mas su secreto es con los rectos.
La maldicin de Jehov est en la casa del impo; Mas l bendecir la morada de los justos.
Ciertamente l escarnecer  los escarnecedores, Y  los humildes dar gracia.
Los sabios heredarn honra: Mas los necios sostendrn ignominia.<CM>
OID, hijos, la doctrina de un padre, Y estad atentos para que conozcis cordura.
Porque os doy buena enseanza; No desamparis mi ley.
Porque yo fu hijo de mi padre, Delicado y nico delante de mi madre.
Y l me enseaba, y me deca: Mantenga tu corazn mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirs:
Adquiere sabidura, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;
No la dejes, y ella te guardar; Amala, y te conservar.
Sabidura ante todo: adquiere sabidura: Y ante toda tu posesin adquiere inteligencia.
Engrandcela, y ella te engrandecer: Ella te honrar, cuando t la hubieres abrazado.
Adorno de gracia dar  tu cabeza: Corona de hermosura te entregar.
Oye, hijo mo, y recibe mis razones; Y se te multiplicarn aos de vida.
Por el camino de la sabidura te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar.
Cuando anduvieres no se estrecharn tus pasos; Y si corrieres, no tropezars.
Ten el consejo, no lo dejes; Gurdalo, porque eso es tu vida.<CM>
No entres por la vereda de los impos, Ni vayas por el camino de los malos.
Desamprala, no pases por ella; Aprtate de ella, pasa.
Porque no duermen ellos, si no hicieren mal; Y pierden su sueo, si no han hecho caer.
Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos.
Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el da es perfecto.
El camino de los impos es como la oscuridad: No saben en qu tropiezan.<CM>
Hijo mo, est atento  mis palabras; Inclina tu odo  mis razones.
No se aparten de tus ojos; Gurdalas en medio de tu corazn.
Porque son vida  los que las hallan, Y medicina  toda su carne.
Sobre toda cosa guardada guarda tu corazn; Porque de l mana la vida.
Aparta de ti la perversidad de la boca, Y aleja de ti la iniquidad de labios.
Tus ojos miren lo recto, Y tus prpados en derechura delante de ti.
Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean ordenados.
No te apartes  diestra, ni  siniestra: Aparta tu pie del mal.<CM>
HIJO mo, est atento  mi sabidura, Y  mi inteligencia inclina tu odo;
Para que guardes consejo, Y tus labios conserven la ciencia.
Porque los labios de la extraa destilan miel, Y su paladar es ms blando que el aceite;
Mas su fin es amargo como el ajenjo, Agudo como cuchillo de dos filos.
Sus pies descienden  la muerte; Sus pasos sustentan el sepulcro:
Sus caminos son instables; no los conocers, Si no considerares el camino de vida.
Ahora pues, hijos, oidme, Y no os apartis de las razones de mi boca.
Aleja de ella tu camino, Y no te acerques  la puerta de su casa;
Porque no des  los extraos tu honor, Y tus aos  cruel;
Porque no se harten los extraos de tu fuerza, Y tus trabajos estn en casa del extrao;
Y gimas en tus postrimeras, Cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo,
Y digas: Cmo aborrec el consejo, Y mi corazn menospreci la reprensin;
Y no o la voz de los que me adoctrinaban, Y  los que me enseaban no inclin mi odo!
Casi en todo mal he estado, En medio de la sociedad y de la congregacin.<CM>
Bebe el agua de tu cisterna, Y los raudales de tu pozo.
Derrmense por de fuera tus fuentes, En las plazas los ros de aguas.
Sean para ti solo, Y no para los extraos contigo.
Sea bendito tu manantial; Y algrate con la mujer de tu mocedad.
Como cierva amada y graciosa corza, Sus pechos te satisfagan en todo tiempo; Y en su amor recrate siempre.
Y por qu, hijo mo, andars ciego con la ajena, Y abrazars el seno de la extraa?
Pues que los caminos del hombre estn ante los ojos de Jehov, Y l considera todas sus veredas.
Prendern al impo sus propias iniquidades, Y detenido ser con las cuerdas de su pecado.
El morir por falta de correccin; Y errar por la grandeza de su locura.<CM>
HIJO mo, si salieres fiador por tu amigo, Si tocaste tu mano por el extrao,
Enlazado eres con las palabras de tu boca, Y preso con las razones de tu boca.
Haz esto ahora, hijo mo, y lbrate, Ya que has cado en la mano de tu prjimo: Ve, humllate, y asegrate de tu amigo.
No des sueo  tus ojos, Ni  tus prpados adormecimiento.
Escpate como el corzo de la mano del cazador, Y como el ave de la mano del parancero.<CM>
Ve  la hormiga, oh perezoso Mira sus caminos, y s sabio;
La cual no teniendo capitn, Ni gobernador, ni seor,
Prepara en el verano su comida Y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento.
Perezoso, hasta cundo has de dormir? Cundo te levantars de tu sueo?
Un poco de sueo, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo:
As vendr tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre de escudo.<CM>
El hombre malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca;
Guia de sus ojos, habla con sus pies, Indica con sus dedos;
Perversidades hay en su corazn, anda pensando mal en todo tiempo; Enciende rencillas.
Por tanto su calamidad vendr de repente; Sbitamente ser quebrantado, y no habr remedio.
Seis cosas aborrece Jehov, Y aun siete abomina su alma:
Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,
El corazn que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal,
El testigo falso que habla mentiras, Y el que enciende rencillas entre los hermanos.<CM>
Guarda, hijo mo, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseanza de tu madre:
Atalos siempre en tu corazn, Enlzalos  tu cuello.
Te guiarn cuando anduvieres; cuando durmieres te guardarn; Hablarn contigo cuando despertares.
Porque el mandamiento es antorcha, y la enseanza luz; Y camino de vida las reprensiones de la enseanza:
Para que te guarden de la mala mujer, De la blandura de la lengua de la extraa.
No codicies su hermosura en tu corazn, Ni ella te prenda con sus ojos:
Porque  causa de la mujer ramera es reducido el hombre  un bocado de pan; Y la mujer caza la preciosa alma del varn.
Tomar el hombre fuego en su seno, Sin que sus vestidos se quemen?
Andar el hombre sobre las brasas, Sin que sus pies se abrasen?
As el que entrare  la mujer de su prjimo; No ser sin culpa cualquiera que la tocare.
No tienen en poco al ladrn, cuando hurtare Para saciar su alma teniendo hambre:
Empero tomado, paga las setenas, Da toda la sustancia de su casa.
Mas el que comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento: Corrompe su alma el que tal hace.
Plaga y vergenza hallar; Y su afrenta nunca ser rada.
Porque los celos son el furor del hombre, Y no perdonar en el da de la venganza.
No tendr respeto  ninguna redencin; Ni querr perdonar, aunque multipliques los dones.<CM>
HIJO mo, guarda mis razones, Y encierra contigo mis mandamientos.
Guarda mis mandamientos, y vivirs; Y mi ley como las nias de tus ojos.
Lgalos  tus dedos; Escrbelos en la tabla de tu corazn.
Di  la sabidura: T eres mi hermana; Y  la inteligencia llama parienta:
Para que te guarden de la mujer ajena, Y de la extraa que ablanda sus palabras.<CM>
Porque mirando yo por la ventana de mi casa, Por mi celosa,
Vi entre los simples, Consider entre los jvenes, Un mancebo falto de entendimiento,
El cual pasaba por la calle, junto  la esquina de aquella, E iba camino de su casa,
A la tarde del da, ya que oscureca, En la oscuridad y tiniebla de la noche.
Y he aqu, una mujer que le sale al encuentro Con atavo de ramera, astuta de corazn,
Alborotadora y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa;
Unas veces de fuera,  bien por las plazas, Acechando por todas las esquinas.
Y traba de l, y bsalo; Desvergonz su rostro, y djole:
Sacrificios de paz haba prometido, Hoy he pagado mis votos;
Por tanto he salido  encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.
Con paramentos he ataviado mi cama, Recamados con cordoncillo de Egipto.
He sahumado mi cmara Con mirra, loes, y cinamomo.
Ven, embriagumonos de amores hasta la maana; Alegrmonos en amores.
Porque el marido no est en casa, Hase ido  un largo viaje:
El saco de dinero llev en su mano; El da sealado volver  su casa.
Rindilo con la mucha suavidad de sus palabras, Obligle con la blandura de sus labios.
Vase en pos de ella luego, Como va el buey al degolladero, Y como el loco  las prisiones para ser castigado;
Como el ave que se apresura al lazo, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspas su hgado.<CM>
Ahora pues, hijos, oidme, Y estad atentos  las razones de mi boca.
No se aparte  sus caminos tu corazn; No yerres en sus veredas.
Porque  muchos ha hecho caer heridos; Y aun los ms fuertes han sido muertos por ella.
Caminos del sepulcro son su casa, Que descienden  las cmaras de la muerte.<CM>
NO clama la sabidura, Y da su voz la inteligencia?
En los altos cabezos, junto al camino, A las encrucijadas de las veredas se para;
En el lugar de las puertas,  la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces:
Oh hombres,  vosotros clamo; Y mi voz es  los hijos de los hombres.
Entended, simples, discrecin; Y vosotros, locos, entrad en cordura.
Oid, porque hablar cosas excelentes; Y abrir mis labios para cosas rectas.
Porque mi boca hablar verdad, Y la impiedad abominan mis labios.
En justicia son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida.
Todas ellas son rectas al que entiende, Y razonables  los que han hallado sabidura.
Recibid mi enseanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido.
Porque mejor es la sabidura que las piedras preciosas; Y todas las cosas que se pueden desear, no son de comparar con ella.<CM>
Yo, la sabidura, habito con la discrecin, Y hallo la ciencia de los consejos.
El temor de Jehov es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, y el mal camino Y la boca perversa, aborrezco.
Conmigo est el consejo y el ser; Yo soy la inteligencia; ma es la fortaleza.
Por m reinan los reyes, Y los prncipes determinan justicia.
Por m dominan los prncipes, Y todos los gobernadores juzgan la tierra.
Yo amo  los que me aman; Y me hallan los que madrugando me buscan.
Las riquezas y la honra estn conmigo; Slidas riquezas, y justicia.
Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; Y mi rdito mejor que la plata escogida.
Por vereda de justicia guiar, Por en medio de sendas de juicio;
Para hacer heredar  mis amigos el ser, Y que yo hincha sus tesoros.<CM>
Jehov me posea en el principio de su camino, Ya de antiguo, antes de sus obras.
Eternalmente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.
Antes de los abismos fu engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.
Antes que los montes fuesen fundados, Antes de los collados, era yo engendrada:
No haba an hecho la tierra, ni las campias, Ni el principio del polvo del mundo.
Cuando formaba los cielos, all estaba yo; Cuando sealaba por comps la sobrefaz del abismo;
Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo;
Cuando pona  la mar su estatuto, Y  las aguas, que no pasasen su mandamiento; Cuando estableca los fundamentos de la tierra;
Con l estaba yo ordenndolo todo; Y fu su delicia todos los das, Teniendo solaz delante de l en todo tiempo.
Hulgome en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.<CM>
Ahora pues, hijos, oidme: Y bienaventurados los que guardaren mis caminos.
Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciis.
Bienaventurado el hombre que me oye, Velando  mis puertas cada da, Guardando los umbrales de mis entradas.
Porque el que me hallare, hallar la vida, Y alcanzar el favor de Jehov.
Mas el que peca contra m, defrauda su alma: Todos los que me aborrecen, aman la muerte.<CM>
LA sabidura edific su casa, Labr sus siete columnas;
Mat sus vctimas, templ su vino, Y puso su mesa.
Envi sus criadas; Sobre lo ms alto de la ciudad clam:
Cualquiera simple, venga ac. A los faltos de cordura dijo:
Venid, comed mi pan, Y bebed del vino que yo he templado.
Dejad las simplezas, y vivid; Y andad por el camino de la inteligencia.
El que corrige al escarnecedor, afrenta se acarrea: El que reprende al impo, se atrae mancha.
No reprendas al escarnecedor, porque no te aborrezca: Corrige al sabio, y te amar.
Da al sabio, y ser ms sabio: Ensea al justo, y acrecer su saber.
El temor de Jehov es el principio de la sabidura; Y la ciencia de los santos es inteligencia.
Porque por m se aumentarn tus das, Y aos de vida se te aadirn.
Si fueres sabio, para ti lo sers: Mas si fueres escarnecedor, pagars t solo.<CM>
La mujer loca es alborotadora; Es simple  ignorante.
Sintase en una silla  la puerta de su casa, En lo alto de la ciudad,
Para llamar  los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos.
Cualquiera simple, dice, venga ac. A los faltos de cordura dijo:
Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es suave.
Y no saben que all estn los muertos; Que sus convidados estn en los profundos de la sepultura.<CM>
<FO><FO>Las sentencias de Salomn.<Fo><Fo> EL hijo sabio alegra al padre; Y el hijo necio es tristeza de su madre.<CM>
Los tesoros de maldad no sern de provecho: Mas la justicia libra de muerte.
Jehov no dejar hambrear el alma del justo: Mas la iniquidad lanzar  los impos.<CM>
La mano negligente hace pobre: Mas la mano de los diligentes enriquece.<CM>
El que recoge en el esto es hombre entendido: El que duerme en el tiempo de la siega es hombre afrentoso.<CM>
Bendiciones sobre la cabeza del justo: Mas violencia cubrir la boca de los impos.<CM>
La memoria del justo ser bendita: Mas el nombre de los impos se pudrir.<CM>
El sabio de corazn recibir los mandamientos: Mas el loco de labios caer.<CM>
El que camina en integridad, anda confiado: Mas el que pervierte sus caminos, ser quebrantado.<CM>
El que guia del ojo acarrea tristeza; Y el loco de labios ser castigado.<CM>
Vena de vida es la boca del justo: Mas violencia cubrir la boca de los impos.<CM>
El odio despierta rencillas: Mas la caridad cubrir todas las faltas.<CM>
En los labios del prudente se halla sabidura: Y vara  las espaldas del falto de cordura.<CM>
Los sabios guardan la sabidura: Mas la boca del loco es calamidad cercana.<CM>
Las riquezas del rico son su ciudad fuerte; Y el desmayo de los pobres es su pobreza.<CM>
La obra del justo es para vida; Mas el fruto del impo es para pecado.<CM>
Camino  la vida es guardar la correccin: Mas el que deja la reprensin, yerra.<CM>
El que encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que echa mala fama es necio.<CM>
En las muchas palabras no falta pecado: Mas el que refrena sus labios es prudente.<CM>
Plata escogida es la lengua del justo: Mas el entendimiento de los impos es como nada.
Los labios del justo apacientan  muchos: Mas los necios por falta de entendimiento mueren.<CM>
La bendicin de Jehov es la que enriquece, Y no aade tristeza con ella.<CM>
Hacer abominacin es como risa al insensato: Mas el hombre entendido sabe.<CM>
Lo que el impo teme, eso le vendr: Mas  los justos les ser dado lo que desean.
Como pasa el torbellino, as el malo no permanece: Mas el justo, fundado para siempre.<CM>
Como el vinagre  los dientes, y como el humo  los ojos, As es el perezoso  los que lo envan.<CM>
El temor de Jehov aumentar los das: Mas los aos de los impos sern acortados.
La esperanza de los justos es alegra; Mas la esperanza de los impos perecer.<CM>
Fortaleza es al perfecto el camino de Jehov: Mas espanto es  los que obran maldad.
El justo eternalmente no ser removido: Mas los impos no habitarn la tierra.<CM>
La boca del justo producir sabidura: Mas la lengua perversa ser cortada.
Los labios del justo conocern lo que agrada: Mas la boca de los impos habla perversidades.<CM>
EL peso falso abominacin es  Jehov: Mas la pesa cabal le agrada.<CM>
Cuando viene la soberbia, viene tambin la deshonra: Mas con los humildes es la sabidura.<CM>
La integridad de los rectos los encaminar: Mas destruir  los pecadores la perversidad de ellos.<CM>
No aprovecharn las riquezas en el da de la ira: Mas la justicia librar de muerte.<CM>
La justicia del perfecto enderezar su camino: mas el impo por su impiedad caer.
La justicia de los rectos los librar: Mas los pecadores en su pecado sern presos.<CM>
Cuando muere el hombre impo, perece su esperanza; Y la espectativa de los malos perecer.<CM>
El justo es librado de la tribulacin: Mas el impo viene en lugar suyo.<CM>
El hipcrita con la boca daa  su prjimo: Mas los justos son librados con la sabidura.<CM>
En el bien de los justos la ciudad se alegra: Mas cuando los impos perecen, hay fiestas.
Por la bendicin de los rectos la ciudad ser engrandecida: Mas por la boca de los impos ella ser trastornada.<CM>
El que carece de entendimiento, menosprecia  su prjimo: Mas el hombre prudente calla.
El que anda en chismes, descubre el secreto: Mas el de espritu fiel encubre la cosa.<CM>
Cuando faltaren las industrias, caer el pueblo: Mas en la multitud de consejeros hay salud.<CM>
Con ansiedad ser afligido el que fiare al extrao: Mas el que aborreciere las fianzas vivir confiado.<CM>
La mujer graciosa tendr honra: Y los fuertes tendrn riquezas.<CM>
A su alma hace bien el hombre misericordioso: Mas el cruel atormenta su carne.<CM>
El impo hace obra falsa: Mas el que sembrare justicia, tendr galardn firme.<CM>
Como la justicia es para vida, As el que sigue el mal es para su muerte.<CM>
Abominacin son  Jehov los perversos de corazn: Mas los perfectos de camino le son agradables.<CM>
Aunque llegue la mano  la mano, el malo no quedar sin castigo: Mas la simiente de los justos escapar.<CM>
Zarcillo de oro en la nariz del puerco, Es la mujer hermosa y apartada de razn.<CM>
El deseo de los justos es solamente bien: Mas la esperanza de los impos es enojo.<CM>
Hay quienes reparten, y les es aadido ms: Y hay quienes son escasos ms de lo que es justo, mas vienen  pobreza.<CM>
El alma liberal ser engordada: Y el que saciare, l tambin ser saciado.<CM>
Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecir: Mas bendicin ser sobre la cabeza del que vende.<CM>
El que madruga al bien, buscar favor: Mas el que busca el mal, vendrle.<CM>
El que confa en sus riquezas, caer: Mas los justos reverdecern como ramos.<CM>
El que turba su casa heredar viento; Y el necio ser siervo del sabio de corazn.<CM>
El fruto del justo es rbol de vida: Y el que prende almas, es sabio.<CM>
Ciertamente el justo ser pagado en la tierra: Cunto ms el impo y el pecador!<CM>
EL que ama la correccin ama la sabidura: Mas el que aborrece la reprensin, es ignorante.<CM>
El bueno alcanzar favor de Jehov: Mas l condenar al hombre de malos pensamientos.<CM>
El hombre no se afirmar por medio de la impiedad: Mas la raz de los justos no ser movida.<CM>
La mujer virtuosa corona es de su marido: Mas la mala, como carcoma en sus huesos.<CM>
Los pensamientos de los justos son rectitud; Mas los consejos de los impos, engao.<CM>
Las palabras de los impos son para acechar la sangre: Mas la boca de los rectos los librar.<CM>
Dios trastornar  los impos, y no sern ms: Mas la casa de los justos permanecer.<CM>
Segn su sabidura es alabado el hombre: Mas el perverso de corazn ser en menosprecio.<CM>
Mejor es el que es menospreciado y tiene servidores, Que el que se precia, y carece de pan.<CM>
El justo atiende  la vida de su bestia: Mas las entraas de los impos son crueles.<CM>
El que labra su tierra, se hartar de pan: Mas el que sigue los vagabundos es falto de entendimiento.<CM>
Desea el impo la red de los malos: Mas la raz de los justos dar fruto.<CM>
El impo es enredado en la prevaricacin de sus labios: Mas el justo saldr de la tribulacin.<CM>
El hombre ser harto de bien del fruto de su boca: Y la paga de las manos del hombre le ser dada.<CM>
El camino del necio es derecho en su opinin: Mas el que obedece al consejo es sabio.<CM>
El necio luego al punto da  conocer su ira: Mas el que disimula la injuria es cuerdo.<CM>
El que habla verdad, declara justicia; Mas el testigo mentiroso, engao.<CM>
Hay quienes hablan como dando estocadas de espada: Mas la lengua de los sabios es medicina.<CM>
El labio de verdad permanecer para siempre: Mas la lengua de mentira por un momento.<CM>
Engao hay en el corazn de los que piensan mal: Mas alegra en el de los que piensan bien.<CM>
Ninguna adversidad acontecer al justo: Mas los impos sern llenos de mal.<CM>
Los labios mentirosos son abominacin  Jehov: Mas los obradores de verdad su contentamiento.<CM>
El hombre cuerdo encubre la ciencia: Mas el corazn de los necios publica la necedad.<CM>
La mano de los diligentes se enseorear: Mas la negligencia ser tributaria.<CM>
El cuidado congojoso en el corazn del hombre, lo abate; Mas la buena palabra lo alegra.<CM>
El justo hace ventaja  su prjimo: Mas el camino de los impos les hace errar.<CM>
El indolente no chamuscar su caza: Mas el haber precioso del hombre es la diligencia.<CM>
En el camino de la justicia est la vida; Y la senda de su vereda no es muerte.<CM>
EL hijo sabio toma el consejo del padre: Mas el burlador no escucha las reprensiones.<CM>
Del fruto de su boca el hombre comer bien: Mas el alma de los prevaricadores hallar mal.<CM>
El que guarda su boca guarda su alma: Mas el que mucho abre sus labios tendr calamidad.<CM>
Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: Mas el alma de los diligentes ser engordada.<CM>
El justo aborrece la palabra de mentira: Mas el impo se hace odioso  infame.<CM>
La justicia guarda al de perfecto camino: Mas la impiedad trastornar al pecador.<CM>
Hay quienes se hacen ricos, y no tienen nada: Y hay quienes se hacen pobres, y tienen muchas riquezas.<CM>
La redencin de la vida del hombre son sus riquezas: Pero el pobre no oye censuras.<CM>
La luz de los justos se alegrar: Mas apagarse la lmpara de los impos.<CM>
Ciertamente la soberbia parir contienda: Mas con los avisados es la sabidura.<CM>
Disminuirnse las riquezas de vanidad: Empero multiplicar el que allega con su mano.<CM>
La esperanza que se prolonga, es tormento del corazn: Mas rbol de vida es el deseo cumplido.<CM>
El que menosprecia la palabra, perecer por ello: Mas el que teme el mandamiento, ser recompensado.<CM>
la ley del sabio es manantial de vida, Para apartarse de los lazos de la muerte.<CM>
El buen entendimiento conciliar gracia: Mas el camino de los prevaricadores es duro.<CM>
Todo hombre cuerdo obra con sabidura: Mas el necio manifestar necedad.<CM>
El mal mensajero caer en mal: Mas el mensajero fiel es medicina.<CM>
Pobreza y vergenza tendr el que menosprecia el consejo: Mas el que guarda la correccin, ser honrado.<CM>
El deseo cumplido deleita el alma: Pero apartarse del mal es abominacin  los necios.<CM>
El que anda con los sabios, sabio ser; Mas el que se allega  los necios, ser quebrantado.<CM>
Mal perseguir  los pecadores: Mas  los justos les ser bien retribudo.<CM>
El bueno dejar herederos  los hijos de los hijos; Y el haber del pecador, para el justo est guardado.<CM>
En el barbecho de los pobres hay mucho pan: Mas pirdese por falta de juicio.<CM>
El que detiene el castigo,  su hijo aborrece: Mas el que lo ama, madruga  castigarlo.<CM>
El justo come hasta saciar su alma: Mas el vientre de los impos tendr necesidad.<CM>
LA mujer sabia edifica su casa: Mas la necia con sus manos la derriba.<CM>
El que camina en su rectitud teme  Jehov: Mas el pervertido en sus caminos lo menosprecia.<CM>
En la boca del necio est la vara de la soberbia: Mas los labios de los sabios los guardarn.<CM>
Sin bueyes el granero est limpio: Mas por la fuerza del buey hay abundancia de pan.<CM>
El testigo verdadero no mentir: Mas el testigo falso hablar mentiras.<CM>
Busca el escarnecedor la sabidura, y no la halla: Mas la sabidura al hombre entendido es fcil.<CM>
Vete de delante del hombre necio, Porque en l no advertirs labios de ciencia.<CM>
La ciencia del cuerdo es entender su camino: Mas la indiscrecin de los necios es engao.<CM>
Los necios se mofan del pecado: Mas entre los rectos hay favor.<CM>
El corazn conoce la amargura de su alma; Y extrao no se entrometer en su alegra.<CM>
La casa de los impos ser asolada: Mas florecer la tienda de los rectos.<CM>
Hay camino que al hombre parece derecho; Empero su fin son caminos de muerte.<CM>
Aun en la risa tendr dolor el corazn; Y el trmino de la alegra es congoja.<CM>
De sus caminos ser harto el apartado de razn: Y el hombre de bien estar contento del suyo.<CM>
El simple cree  toda palabra: Mas el avisado entiende sus pasos.<CM>
El sabio teme, y se aparta del mal: Mas el necio se arrebata, y confa.<CM>
El que presto se enoja, har locura: Y el hombre malicioso ser aborrecido.<CM>
Los simples heredarn necedad: Mas los cuerdos se coronarn de sabidura.<CM>
Los malos se inclinarn delante de los buenos, Y los impos  las puertas del justo.<CM>
El pobre es odioso aun  su amigo: Pero muchos son los que aman al rico.<CM>
Peca el que menosprecia  su prjimo: Mas el que tiene misericordia de los pobres, es bienaventurado.<CM>
No yerran los que piensan mal? Misericordia empero y verdad alcanzarn los que piensan bien.<CM>
En toda labor hay fruto: Mas la palabra de los labios solamente empobrece.<CM>
Las riquezas de los sabios son su corona: Mas es infatuacin la insensatez de los necios.<CM>
El testigo verdadero libra las almas: Mas el engaoso hablar mentiras.<CM>
En el temor de Jehov est la fuerte confianza; Y esperanza tendrn sus hijos.
El temor de Jehov es manantial de vida, Para apartarse de los lazos de la muerte.<CM>
En la multitud de pueblo est la gloria del rey: Y en la falta de pueblo la flaqueza del prncipe.<CM>
El que tarde se aira, es grande de entendimiento: Mas el corto de espritu engrandece el desatino.<CM>
El corazn apacible es vida de las carnes: Mas la envidia, pudrimiento de huesos.<CM>
El que oprime al pobre, afrenta  su Hacedor: Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.<CM>
Por su maldad ser lanzado el impo: Mas el justo en su muerte tiene esperanza.<CM>
En el corazn del cuerdo reposa la sabidura; Y es conocida en medio de los necios.<CM>
La justicia engrandece la nacin: Mas el pecado es afrenta de las naciones.<CM>
La benevolencia del rey es para con el ministro entendido: Mas su enojo contra el que lo avergenza.<CM>
LA blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra spera hace subir el furor.<CM>
La lengua de los sabios adornar la sabidura: Mas la boca de los necios hablar sandeces.<CM>
Los ojos de Jehov estn en todo lugar, Mirando  los malos y  los buenos.<CM>
La sana lengua es rbol de vida: Mas la perversidad en ella es quebrantamiento de espritu.<CM>
El necio menosprecia el consejo de su padre: Mas el que guarda la correccin, vendr  ser cuerdo.<CM>
En la casa del justo hay gran provisin; Empero turbacin en las ganancias del impo.<CM>
Los labios de los sabios esparcen sabidura: Mas no as el corazn de los necios.<CM>
El sacrificio de los impos es abominacin  Jehov: Mas la oracin de los rectos es su gozo.<CM>
Abominacin es  Jehov el camino del impo: Mas l ama al que sigue justicia.<CM>
La reconvencin es molesta al que deja el camino: Y el que aborreciere la correccin, morir.<CM>
El infierno y la perdicin estn delante de Jehov: Cunto ms los corazones de los hombres!<CM>
El escarnecedor no ama al que le reprende; Ni se allega  los sabios.<CM>
El corazn alegre hermosea el rostro: Mas por el dolor de corazn el espritu se abate.<CM>
El corazn entendido busca la sabidura: Mas la boca de los necios pace necedad.<CM>
Todos los das del afligido son trabajosos: Mas el de corazn contento tiene un convite continuo.<CM>
Mejor es lo poco con el temor de Jehov, Que el gran tesoro donde hay turbacin.
Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, Que de buey engordado donde hay odio.<CM>
El hombre iracundo mueve contiendas: Mas el que tarde se enoja, apaciguar la rencilla.<CM>
El camino del perezoso es como seto de espinos: Mas la vereda de los rectos como una calzada.<CM>
El hijo sabio alegra al padre: Mas el hombre necio menosprecia  su madre.<CM>
La necedad es alegra al falto de entendimiento: Mas el hombre entendido enderezar su proceder.<CM>
Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo; Mas en la multitud de consejeros se afirman.<CM>
Algrase el hombre con la respuesta de su boca: Y la palabra  su tiempo, cun buena es!<CM>
El camino de la vida es hacia arriba al entendido, Para apartarse del infierno abajo.<CM>
Jehov asolar la casa de los soberbios: Mas l afirmar el trmino de la viuda.<CM>
Abominacin son  Jehov los pensamientos del malo: Mas las expresiones de los limpios son limpias.<CM>
Alborota su casa el codicioso: Mas el que aborrece las ddivas vivir.<CM>
El corazn del justo piensa para responder: Mas la boca de los impos derrama malas cosas.<CM>
Lejos est Jehov de los impos: Mas l oye la oracin de los justos.<CM>
La luz de los ojos alegra el corazn; Y la buena fama engorda los huesos.<CM>
La oreja que escucha la correccin de vida, Entre los sabios morar.<CM>
El que tiene en poco la disciplina, menosprecia su alma: Mas el que escucha la correccin, tiene entendimiento.<CM>
El temor de Jehov es enseanza de sabidura: Y delante de la honra est la humildad.<CM>
DEL hombre son las disposiciones del corazn: Mas de Jehov la respuesta de la lengua.<CM>
Todos los caminos del hombre son limpios en su opinin: Mas Jehov pesa los espritus.<CM>
Encomienda  Jehov tus obras, Y tus pensamientos sern afirmados.<CM>
Todas las cosas ha hecho Jehov por s mismo, Y aun al impo para el da malo.<CM>
Abominacin es  Jehov todo altivo de corazn: Aunque est mano sobre mano, no ser reputado inocente.<CM>
Con misericordia y verdad se corrige el pecado: Y con el temor de Jehov se apartan del mal los hombres.<CM>
Cuando los caminos del hombre son agradables  Jehov, Aun  sus enemigos pacificar con l.<CM>
Mejor es lo poco con justicia, Que la muchedumbre de frutos sin derecho.<CM>
El corazn del hombre piensa su camino: Mas Jehov endereza sus pasos.<CM>
Adivinacin est en los labios del rey: En juicio no prevaricar su boca.<CM>
Peso y balanzas justas son de Jehov: Obra suya son todas las pesas de la bolsa.<CM>
Abominacin es  los reyes hacer impiedad: Porque con justicia ser afirmado el trono.<CM>
Los labios justos son el contentamiento de los reyes; Y aman al que habla lo recto.<CM>
La ira del rey es mensajero de muerte: Mas el hombre sabio la evitar.
En la alegra del rostro del rey est la vida; Y su benevolencia es como nube de lluvia tarda.<CM>
Mejor es adquirir sabidura que oro preciado; Y adquirir inteligencia vale ms que la plata.<CM>
El camino de los rectos es apartarse del mal: Su alma guarda el que guarda su camino.<CM>
Antes del quebrantamiento es la soberbia; Y antes de la cada la altivez de espritu.<CM>
Mejor es humillar el espritu con los humildes, Que partir despojos con los soberbios.<CM>
El entendido en la palabra, hallar el bien: Y el que confa en Jehov, l es bienaventurado.<CM>
El sabio de corazn es llamado entendido: Y la dulzura de labios aumentar la doctrina.<CM>
Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee: Mas la erudicin de los necios es necedad.<CM>
El corazn del sabio hace prudente su boca; Y con sus labios aumenta la doctrina.<CM>
Panal de miel son los dichos suaves. Suavidad al alma y medicina  los huesos.<CM>
Hay camino que parece derecho al hombre, Mas su salida son caminos de muerte.<CM>
El alma del que trabaja, trabaja para s; Porque su boca le constrie.<CM>
El hombre perverso cava el mal; Y en sus labios hay como llama de fuego.
El hombre perverso levanta contienda; Y el chismoso aparta los mejores amigos.<CM>
El hombre malo lisonjea  su prjimo, Y le hace andar por el camino no bueno:
Cierra sus ojos para pensar perversidades; Mueve sus labios, efecta el mal.<CM>
Corona de honra es la vejez, Que se hallar en el camino de justicia.<CM>
Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; Y el que se enseorea de su espritu, que el que toma una ciudad.<CM>
La suerte se echa en el seno: Mas de Jehov es el juicio de ella.<CM>
MEJOR es un bocado seco, y en paz, Que la casa de contienda llena de vctimas.<CM>
El siervo prudente se enseorear del hijo que deshonra, Y entre los hermanos partir la herencia.<CM>
El crisol para la plata, y la hornaza para el oro: Mas Jehov prueba los corazones.<CM>
El malo est atento al labio inicuo; Y el mentiroso escucha  la lengua detractora.<CM>
El que escarnece al pobre, afrenta  su Hacedor: Y el que se alegra en la calamidad, no quedar sin castigo.<CM>
Corona de los viejos son los hijos de los hijos; Y la honra de los hijos, sus padres.<CM>
No conviene al necio la altilocuencia: Cunto menos al prncipe el labio mentiroso!<CM>
Piedra preciosa es el cohecho en ojos de sus dueos: A donde quiera que se vuelve, da prosperidad.<CM>
El que cubre la prevaricacin, busca amistad: Mas el que reitera la palabra, aparta al amigo.<CM>
Aprovecha la reprensin en el entendido, Ms que si cien veces hiriese en el necio.<CM>
El rebelde no busca sino mal; Y mensajero cruel ser contra l enviado.<CM>
Mejor es se encuentre un hombre con una osa  la cual han robado sus cachorros, Que con un fatuo en su necedad.<CM>
El que da mal por bien, No se apartar el mal de su casa.<CM>
El que comienza la pendencia es como quien suelta las aguas: Deja pues la porfa, antes que se enmarae.<CM>
El que justifica al impo, y el que condena al justo, Ambos  dos son abominacin  Jehov.<CM>
De qu sirve el precio en la mano del necio para comprar sabidura, No teniendo entendimiento?<CM>
En todo tiempo ama el amigo; Y el hermano para la angustia es nacido.<CM>
El hombre falto de entendimiento toca la mano, Fiando  otro delante de su amigo.<CM>
La prevaricacin ama el que ama pleito; Y el que alza su portada, quebrantamiento busca.<CM>
El perverso de corazn nunca hallar bien: Y el que revuelve con su lengua, caer en mal.<CM>
El que engendra al necio, para su tristeza lo engendra: Y el padre del fatuo no se alegrar.<CM>
El corazn alegre produce buena disposicin: Mas el espritu triste seca los huesos.<CM>
El impo toma ddiva del seno Para pervertir las sendas del derecho.<CM>
En el rostro del entendido aparece la sabidura: Mas los ojos del necio vagan hasta el cabo de la tierra.<CM>
El hijo necio es enojo  su padre, Y amargura  la que lo engendr.<CM>
Ciertamente no es bueno condenar al justo, Ni herir  los prncipes que hacen lo recto.<CM>
Detiene sus dichos el que tiene sabidura: De prudente espritu es el hombre entendido.
Aun el necio cuando calla, es contado por sabio: El que cierra sus labios es entendido.<CM>
SEGUN su antojo busca el que se desva, Y se entremete en todo negocio.<CM>
No toma placer el necio en la inteligencia, Sino en lo que su corazn se descubre.<CM>
Cuando viene el impo, viene tambin el menosprecio, Y con el deshonrador la afrenta.<CM>
Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre; Y arroyo revertiente, la fuente de la sabidura.<CM>
Tener respeto  la persona del impo, Para hacer caer al justo de su derecho, no es bueno.<CM>
Los labios del necio vienen con pleito; Y su boca  cuestiones llama.
La boca del necio es quebrantamiento para s, Y sus labios son lazos para su alma.<CM>
Las palabras del chismoso parecen blandas, Y descienden hasta lo ntimo del vientre.<CM>
Tambin el que es negligente en su obra Es hermano del hombre disipador.<CM>
Torre fuerte es el nombre de Jehov: A l correr el justo, y ser levantado.<CM>
Las riquezas del rico son la ciudad de su fortaleza, Y como un muro alto en su imaginacin.<CM>
Antes del quebrantamiento se eleva el corazn del hombre, Y antes de la honra es el abatimiento.<CM>
El que responde palabra antes de oir, Le es fatuidad y oprobio.<CM>
El nimo del hombre soportar su enfermedad: Mas quin soportar al nimo angustiado?<CM>
El corazn del entendido adquiere sabidura; Y el odo de los sabios busca la ciencia.<CM>
El presente del hombre le ensancha el camino, Y le lleva delante de los grandes.<CM>
El primero en su propia causa parece justo; Y su adversario viene, y le sondea.<CM>
La suerte pone fin  los pleitos, Y desparte los fuertes.<CM>
El hermano ofendido es ms tenaz que una ciudad fuerte: Y las contiendas de los hermanos son como cerrojos de alczar.<CM>
Del fruto de la boca del hombre se hartar su vientre; Hartarse del producto de sus labios.<CM>
La muerte y la vida estn en poder de la lengua; Y el que la ama comer de sus frutos.<CM>
El que hall esposa hall el bien, Y alcanz la benevolencia de Jehov.<CM>
El pobre habla con ruegos; Mas el rico responde durezas.<CM>
El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo: Y amigo hay ms conjunto que el hermano.<CM>
MEJOR es el pobre que camina en su sencillez, Que el de perversos labios y fatuo.<CM>
El alma sin ciencia no es buena; Y el presuroso de pies peca.<CM>
La insensatez del hombre tuerce su camino; Y contra Jehov se aira su corazn.<CM>
Las riquezas allegan muchos amigos: Mas el pobre, de su amigo es apartado.<CM>
El testigo falso no quedar sin castigo; Y el que habla mentiras no escapar.<CM>
Muchos rogarn al prncipe: Mas cada uno es amigo del hombre que da.
Todos los hermanos del pobre le aborrecen: Cunto ms sus amigos se alejarn de l! Buscar la palabra y no la hallar.<CM>
El que posee entendimiento, ama su alma: El que guarda la inteligencia, hallar el bien.<CM>
El testigo falso no quedar sin castigo; Y el que habla mentiras, perecer.<CM>
No conviene al necio el deleite: Cunto menos al siervo ser seor de los prncipes!<CM>
La cordura del hombre detiene su furor; Y su honra es disimular la ofensa.<CM>
Como el bramido del cachorro de len es la ira del rey; Y su favor como el roco sobre la hierba.<CM>
Dolor es para su padre el hijo necio; Y gotera continua las contiendas de la mujer.<CM>
La casa y las riquezas herencia son de los padres: Mas de Jehov la mujer prudente.<CM>
La pereza hace caer en sueo; Y el alma negligente hambrear.<CM>
El que guarda el mandamiento, guarda su alma: Mas el que menospreciare sus caminos, morir.<CM>
A Jehov empresta el que da al pobre, Y l le dar su paga.<CM>
Castiga  tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se excite tu alma para destruirlo.<CM>
El de grande ira llevar la pena: Y si usa de violencias, aadir nuevos males.<CM>
Escucha el consejo, y recibe la correccin, Para que seas sabio en tu vejez.<CM>
Muchos pensamientos hay en el corazn del hombre; Mas el consejo de Jehov permanecer.<CM>
Contentamiento es  los hombres hacer misericordia: Pero mejor es el pobre que el mentiroso.<CM>
El temor de Jehov es para vida; Y con l vivir el hombre, lleno de reposo; No ser visitado de mal.<CM>
El perezoso esconde su mano en el seno: Aun  su boca no la llevar.<CM>
Hiere al escarnecedor, y el simple se har avisado; Y corrigiendo al entendido, entender ciencia.<CM>
El que roba  su padre y ahuyenta  su madre, Hijo es avergonzador y deshonrador.<CM>
Cesa, hijo mo, de oir la enseanza Que induce  divagar de las razones de sabidura.<CM>
El testigo perverso se burlar del juicio; Y la boca de los impos encubrir la iniquidad.<CM>
Aparejados estn juicios para los escarnecedores, Y azotes para los cuerpos de los insensatos.<CM>
EL vino es escarnecedor, la cerveza alborotadora; Y cualquiera que por ello errare, no ser sabio.<CM>
Como bramido de cachorro de len es el terror del rey: El que lo hace enfurecerse, peca contra su alma.<CM>
Honra es del hombre dejarse de contienda: Mas todo insensato se envolver en ella.<CM>
El perezoso no ara  causa del invierno; Pedir pues en la siega, y no hallar.<CM>
Como aguas profundas es el consejo en el corazn del hombre: Mas el hombre entendido lo alcanzar.<CM>
Muchos hombres publican cada uno su liberalidad: Mas hombre de verdad, quin lo hallar?<CM>
El justo que camina en su integridad, Bienaventurados sern sus hijos despus de l.<CM>
El rey que se sienta en el trono de juicio, Con su mirar disipa todo mal.<CM>
Quin podr decir: Yo he limpiado mi corazn, Limpio estoy de mi pecado?<CM>
Doble pesa y doble medida, Abominacin son  Jehov ambas cosas.<CM>
Aun el muchacho es conocido por sus hechos, Si su obra fuere limpia y recta.<CM>
El odo que oye, y el ojo que ve, Ambas cosas ha igualmente hecho Jehov.<CM>
No ames el sueo, porque no te empobrezcas; Abre tus ojos, y te hartars de pan.<CM>
El que compra dice: Malo es, malo es: Mas en apartndose, se alaba.<CM>
Hay oro y multitud de piedras preciosas: Mas los labios sabios son vaso precioso.<CM>
Qutale su ropa al que sali por fiador del extrao; Y tmale prenda al que fa la extraa.<CM>
Sabroso es al hombre el pan de mentira; Mas despus su boca ser llena de cascajo.<CM>
Los pensamientos con el consejo se ordenan: Y con industria se hace la guerra.<CM>
El que descubre el secreto, en chismes anda: No te entrometas, pues, con el que lisonjea con sus labios.<CM>
El que maldice  su padre   su madre, Su lmpara ser apagada en oscuridad tenebrosa.<CM>
La herencia adquirida de priesa al principio, Aun su postrimera no ser bendita.<CM>
No digas, yo me vengar; Espera  Jehov, y l te salvar.<CM>
Abominacin son  Jehov las pesas dobles; Y el peso falso no es bueno.<CM>
De Jehov son los pasos del hombre: Cmo pues entender el hombre su camino?<CM>
Lazo es al hombre el devorar lo santo, Y andar pesquisando despus de los votos.<CM>
El rey sabio esparce los impos. Y sobre ellos hace tornar la rueda.<CM>
Candela de Jehov es el alma del hombre, Que escudria lo secreto del vientre.<CM>
Misericordia y verdad guardan al rey; Y con clemencia sustenta su trono.<CM>
La gloria de los jvenes es su fortaleza, Y la hermosura de los viejos la vejez.<CM>
Las seales de las heridas son medicina para lo malo: Y las llagas llegan  lo ms secreto del vientre.<CM>
COMO los repartimientos de las aguas, as est el corazn del rey en la mano de Jehov: A todo lo que quiere lo inclina.<CM>
Todo camino del hombre es recto en su opinin: Mas Jehov pesa los corazones.<CM>
Hacer justicia y juicio es  Jehov Ms agradable que sacrificio.<CM>
Altivez de ojos, y orgullo de corazn, Y el brillo de los impos, son pecado.<CM>
Los pensamientos del solcito ciertamente van  abundancia; Mas todo presuroso, indefectiblemente  pobreza.<CM>
Allegar tesoros con lengua de mentira, Es vanidad desatentada de aquellos que buscan la muerte.<CM>
La rapia de los impos los destruir; Por cuanto no quisieron hacer juicio.<CM>
El camino del hombre perverso es torcido y extrao: Mas la obra del limpio es recta.<CM>
Mejor es vivir en un rincn de zaquizam. Que con la mujer rencillosa en espaciosa casa.<CM>
El alma del impo desea mal: Su prjimo no le parece bien.<CM>
Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; Y cuando se amonestare al sabio, aprender ciencia.<CM>
Considera el justo la casa del impo: Cmo los impos son trastornados por el mal.<CM>
El que cierra su odo al clamor del pobre, Tambin l clamar, y no ser odo.<CM>
El presente en secreto amansa el furor, Y el don en el seno, la fuerte ira.<CM>
Alegra es al justo hacer juicio; Mas quebrantamiento  los que hacen iniquidad.<CM>
El hombre que se extrava del camino de la sabidura, Vendr  parar en la compaa de los muertos.<CM>
Hombre necesitado ser el que ama el deleite: Y el que ama el vino y ungentos no enriquecer.<CM>
El rescate del justo es el impo, Y por los rectos el prevaricador.<CM>
Mejor es morar en tierra del desierto, Que con la mujer rencillosa  iracunda.<CM>
Tesoro codiciable y pinge hay en la casa del sabio; Mas el hombre insensato lo disipar.<CM>
El que sigue la justicia y la misericordia, Hallar la vida, la justicia, y la honra.<CM>
La ciudad de los fuertes tom el sabio, Y derrib la fuerza en que ella confiaba.<CM>
El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.<CM>
Soberbio y presuntuoso escarnecedor es el nombre Del que obra con orgullosa saa.<CM>
El deseo del perezoso le mata, Porque sus manos no quieren trabajar.
Hay quien todo el da codicia: Mas el justo da, y no desperdicia.<CM>
El sacrificio de los impos es abominacin: Cunto ms ofrecindolo con maldad!<CM>
El testigo mentiroso perecer: Mas el hombre que oye, permanecer en su dicho.<CM>
El hombre impo afirma rostro: Mas el recto ordena sus caminos.<CM>
No hay sabidura, ni inteligencia, Ni consejo, contra Jehov.
El caballo se apareja para el da de la batalla: Mas de Jehov es el salvar.<CM>
DE ms estima es la buena fama que las muchas riquezas; Y la buena gracia ms que la plata y el oro.<CM>
El rico y el pobre se encontraron: A todos ellos hizo Jehov.<CM>
El avisado ve el mal, y escndese: Mas los simples pasan, y reciben el dao.<CM>
Riquezas, y honra, y vida, Son la remuneracin de la humildad y del temor de Jehov.<CM>
Espinas y lazos hay en el camino del perverso: El que guarda su alma se alejar de ellos.<CM>
Instruye al nio en su carrera: Aun cuando fuere viejo no se apartar de ella.<CM>
El rico se enseorear de los pobres; Y el que toma prestado, siervo es del que empresta.<CM>
El que sembrare iniquidad, iniquidad segar: Y consumirse la vara de su ira.<CM>
El ojo misericordioso ser bendito, Porque di de su pan al indigente.<CM>
Echa fuera al escarnecedor, y saldr la contienda, Y cesar el pleito y la afrenta.<CM>
El que ama la limpieza de corazn, Por la gracia de sus labios su amigo ser el rey.<CM>
Los ojos de Jehov miran por la ciencia; Mas l trastorna las cosas de los prevaricadores.<CM>
Dice el perezoso: El len est fuera; En mitad de las calles ser muerto.<CM>
Sima profunda es la boca de las extraas: Aquel contra el cual estuviere Jehov airado, caer en ella.<CM>
La necedad est ligada en el corazn del muchacho; Mas la vara de la correccin la har alejar de l.<CM>
El que oprime al pobre para aumentarse l, Y que da al rico, ciertamente ser pobre.<CM>
Inclina tu odo, y oye las palabras de los sabios, Y pon tu corazn  mi sabidura:
Porque es cosa deleitable, si las guardares en tus entraas; Y que juntamente sean ordenadas en tus labios.
Para que tu confianza sea en Jehov, Te las he hecho saber hoy  ti tambin.
No te he escrito tres veces En consejos y ciencia,
Para hacerte saber la certidumbre de las razones verdaderas, Para que puedas responder razones de verdad  los que  ti enviaren?<CM>
No robes al pobre, porque es pobre, Ni quebrantes en la puerta al afligido:
Porque Jehov juzgar la causa de ellos, Y despojar el alma de aquellos que los despojaren.<CM>
No te entrometas con el iracundo, Ni te acompaes con el hombre de enojos;
Porque no aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.<CM>
No ests entre los que tocan la mano, Entre los que fan por deudas.
Si no tuvieres para pagar, Por qu han de quitar tu cama de debajo de ti?<CM>
No traspases el trmino antiguo Que pusieron tus padres.<CM>
Has visto hombre solcito en su obra? delante de los reyes estar; No estar delante de los de baja suerte.<CM>
CUANDO te sentares  comer con algn seor, Considera bien lo que estuviere delante de ti;
Y pon cuchillo  tu garganta, Si tienes gran apetito.
No codicies sus manjares delicados, Porque es pan engaoso<CM>
No trabajes por ser rico; Pon coto  tu prudencia.
Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque hacerse han alas, Como alas de guila, y volarn al cielo.<CM>
No comas pan de hombre de mal ojo, Ni codicies sus manjares:
Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es l. Come y bebe, te dir; Mas su corazn no est contigo.
Vomitars la parte que t comiste, Y perders tus suaves palabras.<CM>
No hables  odos del necio; Porque menospreciar la prudencia de tus razones.<CM>
No traspases el trmino antiguo, Ni entres en la heredad de los hurfanos:
Porque el defensor de ellos es el Fuerte, El cual juzgar la causa de ellos contra ti.<CM>
Aplica tu corazn  la enseanza, Y tus odos  las palabras de sabidura.
No rehuses la correccin del muchacho: Porque si lo hirieres con vara, no morir.
T lo herirs con vara, Y librars su alma del infierno.
Hijo mo, si tu corazn fuere sabio, Tambin  m se me alegrar el corazn;
Mis entraas tambin se alegrarn, Cuando tus labios hablaren cosas rectas.<CM>
No tenga tu corazn envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehov todo tiempo:
Porque ciertamente hay fin, Y tu esperanza no ser cortada.<CM>
Oye t, hijo mo, y s sabio, Y endereza tu corazn al camino.
No ests con los bebedores de vino, Ni con los comedores de carne:
Porque el bebedor y el comiln empobrecern: Y el sueo har vestir vestidos rotos.
Oye  tu padre,  aquel que te engendr; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.
Compra la verdad, y no la vendas; La sabidura, la enseanza, y la inteligencia.
Mucho se alegrar el padre del justo: Y el que engendr sabio se gozar con l.
Algrense tu padre y tu madre, Y gcese la que te engendr.
Dame, hijo mo, tu corazn, Y miren tus ojos por mis caminos.
Porque sima profunda es la ramera, Y pozo angosto la extraa.
Tambin ella, como robador, acecha, Y multiplica entre los hombres los prevaricadores.<CM>
Para quin ser el ay? para quin el ay? para quin las rencillas? Para quin las quejas? para quin las heridas en balde? Para quin lo amoratado de los ojos?
Para los que se detienen mucho en el vino, Para los que van buscando la mistura.
No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en el vaso: Entrase suavemente;
Mas al fin como serpiente morder, Y como basilisco dar dolor:
Tus ojos mirarn las extraas, Y tu corazn hablar perversidades.
Y sers como el que yace en medio de la mar, O como el que est en la punta de un mastelero.
Y dirs: Hirironme, mas no me doli; Azotronme, mas no lo sent; Cuando despertare, aun lo tornar  buscar.<CM>
NO tengas envidia de los hombres malos, Ni desees estar con ellos:
Porque su corazn piensa en robar, E iniquidad hablan sus labios.<CM>
Con sabidura se edificar la casa, Y con prudencia se afirmar;
Y con ciencia se henchirn las cmaras De todo bien preciado y agradable.
El hombre sabio es fuerte; Y de pujante vigor el hombre docto.
Porque con ingenio hars la guerra: Y la salud est en la multitud de consejeros.<CM>
Alta est para el insensato la sabidura: En la puerta no abrir l su boca.
Al que piensa mal hacer Le llamarn hombre de malos pensamientos.
El pensamiento del necio es pecado: Y abominacin  los hombres el escarnecedor.<CM>
Si fueres flojo en el da de trabajo, Tu fuerza ser reducida.<CM>
Si dejares de librar los que son tomados para la muerte, Y los que son llevados al degolladero;
Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; No lo entender el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, l lo conocer, Y dar al hombre segn sus obras.<CM>
Come, hijo mo, de la miel, porque es buena, Y del panal dulce  tu paladar:
Tal ser el conocimiento de la sabidura  tu alma: Si la hallares tendr recompensa, Y al fin tu esperanza no ser cortada.<CM>
Oh impo, no aceches la tienda del justo, No saquees su cmara;
Porque siete veces cae el justo, y se torna  levantar; Mas los impos caern en el mal.<CM>
Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; Y cuando tropezare, no se alegre tu corazn:
Porque Jehov no lo mire, y le desagrade, Y aparte de sobre l su enojo.<CM>
No te entrometas con los malignos, Ni tengas envidia de los impos;
Porque para el malo no habr buen fin, Y la candela de los impos ser apagada.<CM>
Teme  Jehov, hijo mo, y al rey; No te entrometas con los veleidosos:
Porque su quebrantamiento se levantar de repente; Y el quebrantamiento de ambos, quin lo comprende?<CM>
Tambin estas cosas pertenecen  los sabios. Tener respeto  personas en el juicio no es bueno.
El que dijere al malo, Justo eres, Los pueblos lo maldecirn, y le detestarn las naciones:
Mas los que lo reprenden, sern agradables, Y sobre ellos vendr bendicin de bien.
Besados sern los labios Del que responde palabras rectas.<CM>
Apresta tu obra de afuera, Y disponla en tu heredad; Y despus edificars tu casa.<CM>
No seas sin causa testigo contra tu prjimo; Y no lisonjees con tus labios.
No digas: Como me hizo, as le har; Dar el pago al hombre segn su obra.<CM>
Pas junto  la heredad del hombre perezoso, Y junto  la via del hombre falto de entendimiento;
Y he aqu que por toda ella haban ya crecido espinas, Ortigas haban ya cubierto su haz, Y su cerca de piedra estaba ya destruda.
Y yo mir, y pse lo en mi corazn: Vi lo, y tom consejo.
Un poco de sueo, cabeceando otro poco, Poniendo mano sobre mano otro poco para dormir;
As vendr como caminante tu necesidad, Y tu pobreza como hombre de escudo.<CM>
TAMBIN estos son proverbios de Salomn, los cuales copiaron los varones de Ezechas, rey de Jud.<CM>
Gloria de Dios es encubrir la palabra; Mas honra del rey es escudriar la palabra.
Para la altura de los cielos, y para la profundidad de la tierra, Y para el corazn de los reyes, no hay investigacin.<CM>
Quita las escorias de la plata, Y saldr vaso al fundidor.
Aparta al impo de la presencia del rey, Y su trono se afirmar en justicia.<CM>
No te alabes delante del rey, Ni ests en el lugar de los grandes:
Porque mejor es que se te diga, Sube ac, Que no que seas humillado delante del prncipe Que miraron tus ojos.<CM>
No salgas  pleito presto, No sea que no sepas qu hacer al fin, Despus que tu prjimo te haya dejado confuso.
Trata tu causa con tu compaero Y no descubras el secreto  otro.
No sea que te deshonre el que lo oyere, Y tu infamia no pueda repararse.<CM>
Manzana de oro con figuras de plata Es la palabra dicha como conviene.
Como zarcillo de oro y joyel de oro fino, Es el que reprende al sabio que tiene odo dcil.<CM>
Como fro de nieve en tiempo de la siega, As es el mensajero fiel  los que lo envan: Pues al alma de su seor da refrigerio.<CM>
Como nubes y vientos sin lluvia, As es el hombre que se jacta de vana liberalidad.<CM>
Con larga paciencia se aplaca el prncipe; Y la lengua blanda quebranta los huesos.<CM>
Hallaste la miel? come lo que te basta; No sea que te hartes de ella, y la vomites.<CM>
Detn tu pie de la casa de tu vecino, Porque harto de ti no te aborrezca.<CM>
Martillo y cuchillo y saeta aguda, Es el hombre que habla contra su prjimo falso testimonio.<CM>
Diente quebrado y pie resbalador, Es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia.<CM>
El que canta canciones al corazn afligido, Es como el que quita la ropa en tiempo de fro,  el que sobre el jabn echa vinagre.<CM>
Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; Y si tuviere sed, dale de beber agua:
Porque ascuas allegas sobre su cabeza, Y Jehov te lo pagar.<CM>
El viento del norte ahuyenta la lluvia, Y el rostro airado la lengua detractora.<CM>
Mejor es estar en un rincn de casa, Que con la mujer rencillosa en espaciosa casa.<CM>
Como el agua fra al alma sedienta, As son las buenas nuevas de lejanas tierras.<CM>
Como fuente turbia y manantial corrompido, Es el justo que cae delante del impo.<CM>
Comer mucha miel no es bueno: Ni el buscar la propia gloria es gloria.<CM>
Como ciudad derribada y sin muro, Es el hombre cuyo espritu no tiene rienda.<CM>
COMO la nieve en el verano, y la lluvia en la siega, As conviene al necio la honra.<CM>
Como el gorrin en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, As la maldicin sin causa nunca vendr.<CM>
El ltigo para el caballo, y el cabestro para el asno, Y la vara para la espalda del necio.<CM>
Nunca respondas al necio en conformidad  su necedad, Para que no seas t tambin como l.
Responde al necio segn su necedad, Porque no se estime sabio en su opinin.<CM>
Como el que se corta los pies y bebe su dao, As es el que enva algo por mano de un necio.
Alzar las piernas del cojo. As es el proverbio en la boca del necio.
Como quien liga la piedra en la honda, As hace el que al necio da honra.
Espinas hincadas en mano del embriagado, Tal es el proverbio en la boca de los necios.<CM>
El grande cra todas las cosas; y da la paga al insensato, Y la da  los transgresores.<CM>
Como perro que vuelve  su vmito, As el necio que repite su necedad.<CM>
Has visto hombre sabio en su opinin? Ms esperanza hay del necio que de l.<CM>
Dice el perezoso: El len est en el camino; El len est en las calles.<CM>
Las puertas se revuelven en sus quicios: As el perezoso en su cama.<CM>
Esconde el perezoso su mano en el seno; Cnsase de tornarla  su boca.<CM>
A su ver es el perezoso ms sabio Que siete que le den consejo.<CM>
El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno, Es como el que toma al perro por las orejas.<CM>
Como el que enloquece, y echa llamas Y saetas y muerte,
Tal es el hombre que daa  su amigo, Y dice: Ciertamente me chanceaba.<CM>
Sin lea se apaga el fuego: Y donde no hay chismoso, cesa la contienda.
El carbn para brasas, y la lea para el fuego: Y el hombre rencilloso para encender contienda.
Las palabras del chismoso parecen blandas; Mas ellas entran hasta lo secreto del vientre.<CM>
Como escoria de plata echada sobre el tiesto, Son los labios enardecidos y el corazn malo.<CM>
Otro parece en los labios al que aborrece; Mas en su interior pone engao.
Cuando hablare amigablemente, no le creas; Porque siete abominaciones hay en su corazn.
Encbrese el odio con disimulo; Mas su malicia ser descubierta en la congregacin.<CM>
El que cavare sima, caer en ella: Y el que revuelva la piedra,  l volver.<CM>
La falsa lengua atormenta al que aborrece: Y la boca lisonjera hace resbaladero.<CM>
NO te jactes del da de maana; Porque no sabes qu dar de s el da.<CM>
Albete el extrao, y no tu boca; El ajeno, y no tus labios.<CM>
Pesada es la piedra, y la arena pesa; Mas la ira del necio es ms pesada que ambas cosas.
Cruel es la ira,  impetuoso el furor; Mas quin parar delante de la envidia?<CM>
Mejor es reprensin manifiesta Que amor oculto.
Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrece.<CM>
El alma harta huella el panal de miel; Mas al alma hambrienta todo lo amargo es dulce.<CM>
Cual ave que se va de su nido, Tal es el hombre que se va de su lugar.<CM>
El ungento y el perfume alegran el corazn: Y el amigo al hombre con el cordial consejo.
No dejes  tu amigo, ni al amigo de tu padre; Ni entres en casa de tu hermano el da de tu afliccin. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.<CM>
S sabio, hijo mo, y alegra mi corazn, Y tendr qu responder al que me deshonrare.<CM>
El avisado ve el mal, y escndese, Mas los simples pasan, y llevan el dao.<CM>
Qutale su ropa al que fi al extrao; Y al que fi  la extraa, tmale prenda.<CM>
El que bendice  su amigo en alta voz, madrugando de maana, Por maldicin se le contar.<CM>
Gotera continua en tiempo de lluvia, Y la mujer rencillosa, son semejantes:
El que pretende contenerla, arresta el viento: O el aceite en su mano derecha.<CM>
Hierro con hierro se aguza; Y el hombre aguza el rostro de su amigo.<CM>
El que guarda la higuera, comer su fruto; Y el que guarda  su seor, ser honrado.<CM>
Como un agua se parece  otra, As el corazn del hombre al otro.<CM>
El sepulcro y la perdicin nunca se hartan: As los ojos del hombre nunca estn satisfechos.<CM>
El crisol prueba la plata, y la hornaza el oro: Y al hombre la boca del que lo alaba.<CM>
Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo  pisn majados, No se quitar de l su necedad.<CM>
Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; Pon tu corazn  tus rebaos:
Porque las riquezas no son para siempre; Y ser la corona para perpetuas generaciones?
Saldr la grama, aparecer la hierba, Y segarnse las hierbas de los montes.
Los corderos para tus vestidos, Y los cabritos para el precio del campo:
Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, y para mantenimiento de tu casa, Y para sustento de tus criadas.<CM>
HUYE el impo sin que nadie lo persiga: Mas el justo est confiado como un leoncillo.<CM>
Por la rebelin de la tierra sus prncipes son muchos: Mas por el hombre entendido y sabio permanecer sin mutacin.<CM>
El hombre pobre y robador de los pobres, Es lluvia de avenida y sin pan.<CM>
Los que dejan la ley, alaban  los impos: Mas los que la guardan, contendern con ellos.<CM>
Los hombres malos no entienden el juicio: Mas los que buscan  Jehov, entienden todas las cosas.<CM>
Mejor es el pobre que camina en su integridad, Que el de perversos caminos, y rico.<CM>
El que guarda la ley es hijo prudente: Mas el que es compaero de glotones, avergenza  su padre.<CM>
El que aumenta sus riquezas con usura y crecido inters, Para que se d  los pobres lo allega.<CM>
El que aparta su odo para no oir la ley, Su oracin tambin es abominable.<CM>
El que hace errar  los rectos por el mal camino, l caer en su misma sima: Mas los perfectos heredarn el bien.<CM>
El hombre rico es sabio en su opinin: Mas el pobre entendido lo examinar.<CM>
Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; Mas cuando los impos son levantados, es buscado el hombre.<CM>
El que encubre sus pecados, no prosperar: Mas el que los confiesa y se aparta, alcanzar misericordia.<CM>
Bienaventurado el hombre que siempre est temeroso: Mas el que endurece su corazn, caer en mal.<CM>
Len rugiente y oso hambriento, Es el prncipe impo sobre el pueblo pobre.<CM>
El prncipe falto de entendimiento multiplicar los agravios: Mas el que aborrece la avaricia, prolongar sus das.<CM>
El hombre que hace violencia con sangre de persona, Huir hasta el sepulcro, y nadie le detendr.<CM>
El que en integridad camina, ser salvo; Mas el de perversos caminos caer en alguno.<CM>
El que labra su tierra, se hartar de pan: Mas el que sigue los ociosos, se hartar de pobreza.<CM>
El hombre de verdad tendr muchas bendiciones: Mas el que se apresura  enriquecer, no ser sin culpa.<CM>
Tener acepcin de personas, no es bueno: Hasta por un bocado de pan prevaricar el hombre.<CM>
Apresrase  ser rico el hombre de mal ojo; Y no conoce que le ha de venir pobreza.<CM>
El que reprende al hombre, hallar despus mayor gracia Que el que lisonjea con la lengua.<CM>
El que roba  su padre   su madre, y dice que no es maldad, Compaero es del hombre destruidor.<CM>
El altivo de nimo suscita contiendas: Mas el que en Jehov confa, medrar.<CM>
El que confa en su corazn es necio; Mas el que camina en sabidura, ser salvo.<CM>
El que da al pobre, no tendr pobreza: Mas el que aparta sus ojos, tendr muchas maldiciones.<CM>
Cuando los impos son levantados, esconderse el hombre: Mas cuando perecen, los justos se multiplican.<CM>
EL hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente ser quebrantado; ni habr para l medicina.<CM>
Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra: Mas cuando domina el impo, el pueblo gime.<CM>
El hombre que ama la sabidura, alegra  su padre: Mas el que mantiene rameras, perder la hacienda.<CM>
El rey con el juicio afirma la tierra: Mas el hombre de presentes la destruir.<CM>
El hombre que lisonjea  su prjimo, Red tiende delante de sus pasos.<CM>
En la prevaricacin del hombre malo hay lazo: Mas el justo cantar y se alegrar.<CM>
Conoce el justo la causa de los pobres: Mas el impo no entiende sabidura.<CM>
Los hombres escarnecedores enlazan la ciudad: Mas los sabios apartan la ira.<CM>
Si el hombre sabio contendiere con el necio, Que se enoje  que se ra, no tendr reposo.<CM>
Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto: Mas los rectos buscan su contentamiento.<CM>
El necio da suelta  todo su espritu; Mas el sabio al fin le sosiega.<CM>
Del seor que escucha la palabra mentirosa, Todos sus ministros son impos.<CM>
El pobre y el usurero se encontraron: Jehov alumbra los ojos de ambos.<CM>
El rey que juzga con verdad  los pobres, Su trono ser firme para siempre.<CM>
La vara y la correccin dan sabidura: Mas el muchacho consentido avergonzar  su madre.<CM>
Cuando los impos son muchos, mucha es la prevaricacin; Mas los justos vern la ruina de ellos.<CM>
Corrige  tu hijo, y te dar descanso, Y dar deleite  tu alma.<CM>
Sin profeca el pueblo ser disipado: Mas el que guarda la ley, bienaventurado l.<CM>
El siervo no se corregir con palabras: Porque entiende, mas no corresponde.<CM>
Has visto hombre ligero en sus palabras? Ms esperanza hay del necio que de l.<CM>
El que regala  su siervo desde su niez, A la postre ser su hijo:<CM>
El hombre iracundo levanta contiendas; Y el furioso muchas veces peca.<CM>
La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espritu sustenta la honra.<CM>
El aparcero del ladrn aborrece su vida; Oir maldiciones, y no lo denunciar.<CM>
El temor del hombre pondr lazo: Mas el que confa en Jehov ser levantado.<CM>
Muchos buscan el favor del prncipe: Mas de Jehov viene el juicio de cada uno.<CM>
Abominacin es  los justos el hombre inicuo; Y abominacin es al impo el de rectos caminos.<CM>
PALABRAS de Agur, hijo de Jach: La profeca que dijo el varn  Ithiel,  Ithiel y  Ucal.
Ciertamente ms rudo soy yo que ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre.
Yo ni aprend sabidura, Ni conozco la ciencia del Santo.
Quin subi al cielo, y descendi? Quin encerr los vientos en sus puos? Quin at las aguas en un pao? Quin afirm todos los trminos de la tierra? Cul es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?
Toda palabra de Dios es limpia: Es escudo  los que en l esperan.
No aadas  sus palabras, porque no te reprenda, Y seas hallado mentiroso.<CM>
Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera.
Vanidad y palabra mentirosa aparta de m. No me des pobreza ni riquezas; Mantnme del pan que he menester;
No sea que me harte, y te niegue, y diga, Quin es Jehov? O no sea que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios.<CM>
No acuses al siervo ante su seor, Porque no te maldiga, y peques.
Hay generacin que maldice  su padre, Y  su madre no bendice.
Hay generacin limpia en su opinin, Si bien no se ha limpiado su inmundicia.
Hay generacin cuyos ojos son altivos, Y cuyos prpados son alzados.
Hay generacin cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para devorar  los pobres de la tierra, y de entre los hombres  los menesterosos.<CM>
La sanguijuela tiene dos hijas que se llaman, Trae, trae. Tres cosas hay que nunca se hartan; Aun la cuarta nunca dice, Basta:
El sepulcro, y la matriz estril, La tierra no harta de aguas, Y el fuego que jams dice, Basta.
El ojo que escarnece  su padre, Y menosprecia la enseanza de la madre, Los cuervos lo saquen de la arroyada, Y trguenlo los hijos del guila.<CM>
Tres cosas me son ocultas; Aun tampoco s la cuarta:
El rastro del guila en el aire; El rastro de la culebra sobre la pea; El rastro de la nave en medio de la mar; Y el rastro del hombre en la moza.
Tal es el rastro de la mujer adltera: Come, y limpia su boca, Y dice: No he hecho maldad.
Por tres cosas se alborota la tierra, Y la cuarta no puede sufrir:
Por el siervo cuando reinare; Y por el necio cuando se hartare de pan;
Por la aborrecida cuando se casare; Y por la sierva cuando heredare  su seora.<CM>
Cuatro cosas son de las ms pequeas de la tierra, Y las mismas son ms sabias que los sabios:
Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida;
Los conejos, pueblo nada esforzado, Y ponen su casa en la piedra;
Las langostas, no tienen rey, Y salen todas acuadrilladas;
La araa, ase con las manos, Y est en palacios de rey.<CM>
Tres cosas hay de hermoso andar, Y la cuarta pasea muy bien:
El len, fuerte entre todos los animales, Que no torna atrs por nadie;
El lebrel ceido de lomos; asimismo el macho cabro; Y un rey contra el cual ninguno se levanta.
Si caiste, fu porque te enalteciste; Y si mal pensaste, Pon el dedo sobre la boca.
Ciertamente el que exprime la leche, sacar manteca; Y el que recio se suena las narices, sacar sangre: Y el que provoca la ira, causar contienda.<CM>
PALABRAS del rey Lemuel; la profeca con que le ense su madre.
Qu, hijo mo? y qu, hijo de mi vientre? Y qu, hijo de mis deseos?
No des  las mujeres tu fuerza, Ni tus caminos  lo que es para destruir los reyes.
No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los prncipes la cerveza.
No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos.
Dad la cerveza al desfallecido, Y el vino  los de amargo nimo:
Beban, y olvdense de su necesidad, Y de su miseria no ms se acuerden.
Abre tu boca por el mudo, En el juicio de todos los hijos de muerte.
Abre tu boca, juzga justicia, Y el derecho del pobre y del menesteroso.<CM>
Mujer fuerte, quin la hallar? Porque su estima sobrepuja largamente  la de piedras preciosas.
El corazn de su marido est en ella confiado, Y no tendr necesidad de despojo.
Darle ella bien y no mal, Todos los das de su vida.
Busc lana y lino, Y con voluntad labr de sus manos.
Fu como navo de mercader: Trae su pan de lejos.
Levantse aun de noche, Y di comida  su familia, Y racin  sus criadas.
Consider la heredad, y comprla; Y plant via del fruto de sus manos.
Ci sus lomos de fortaleza, Y esforz sus brazos.
Gust que era buena su granjera: Su candela no se apag de noche.
Aplic sus manos al huso, Y sus manos tomaron la rueca.
Alarg su mano al pobre, Y extendi sus manos al menesteroso.
No tendr temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia est vestida de ropas dobles.
Ella se hizo tapices; De lino fino y prpura es su vestido.
Conocido es su marido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
Hizo telas, y vendi; Y di cintas al mercader.
Fortaleza y honor son su vestidura; Y en el da postrero reir.
Abri su boca con sabidura: Y la ley de clemencia est en su lengua.
Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde.
Levantronse sus hijos, y llamronla bienaventurada; Y su marido tambin la alab.
Muchas mujeres hicieron el bien; Mas t las sobrepujaste  todas.
Engaosa es la gracia, y vana la hermosura: La mujer que teme  Jehov, sa ser alabada.
Dadle el fruto de sus manos, Y albenla en las puertas sus hechos.<CM>
PALABRAS del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalem.
Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo vanidad.
Qu provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?<CM>
Generacin va, y generacin viene: mas la tierra siempre permanece.
Y sale el sol, y pnese el sol, y con deseo vuelve  su lugar donde torna  nacer.
El viento tira hacia el medioda, y rodea al norte; va girando de continuo, y  sus giros torna el viento de nuevo.
Los ros todos van  la mar, y la mar no se hinche; al lugar de donde los ros vinieron, all tornan para correr de nuevo.
Todas las cosas andan en trabajo mas que el hombre pueda decir: ni los ojos viendo se hartan de ver, ni los odos se hinchen de oir.<CM>
Qu es lo que fu? Lo mismo que ser. Qu es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se har: y nada hay nuevo debajo del sol.
Hay algo de que se pueda decir: He aqu esto es nuevo? Ya fu en los siglos que nos han precedido.
No hay memoria de lo que precedi, ni tampoco de lo que suceder habr memoria en los que sern despus.<CM>
Yo el Predicador fu rey sobre Israel en Jerusalem.
Y d mi corazn  inquirir y buscar con sabidura sobre todo lo que se hace debajo del cielo: este penoso trabajo di Dios  los hijos de los hombres, en que se ocupen.
Yo mir todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aqu, todo ello es vanidad y afliccin de espritu.
Lo torcido no se puede enderezar; y lo falto no puede contarse.
Habl yo con mi corazn, diciendo: He aqu hllome yo engrandecido, y he crecido en sabidura sobre todos los que fueron antes de m en Jerusalem; y mi corazn ha percibido muchedumbre de sabidura y ciencia.
Y d mi corazn  conocer la sabidura, y tambin  entender las locuras y los desvaros: conoc que aun esto era afliccin de espritu.
Porque en la mucha sabidura hay mucha molestia; y quien aade ciencia, aade dolor.<CM>
DIJE yo en mi corazn: Ven ahora, te probar con alegra, y gozars de bienes. Mas he aqu esto tambin era vanidad.
A la risa dije: Enloqueces; y al placer: De qu sirve esto?
Propuse en mi corazn agasajar mi carne con vino, y que anduviese mi corazn en sabidura, con retencin de la necedad, hasta ver cul fuese el bien de los hijos de los hombres, en el cual se ocuparan debajo del cielo todos los das de su vida.
Engrandec mis obras, edifiqume casas, plantme vias;
Hceme huertos y jardines, y plant en ellos rboles de todos frutos;
Hceme estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde los rboles crecan.
Pose siervos y siervas, y tuve hijos de familia; tambin tuve posesin grande de vacas y ovejas, sobre todos los que fueron antes de m en Jerusalem;
Allegume tambin plata y oro, y tesoro preciado de reyes y de provincias; hceme de cantores y cantoras, y los deleites de los hijos de los hombres, instrumentos msicos y de todas suertes.
Y fu engrandecido, y aumentado ms que todos los que fueron antes de m en Jerusalem:  ms de esto persever conmigo mi sabidura.
No negu  mis ojos ninguna cosa que desearan, ni apart mi corazn de placer alguno, porque mi corazn goz de todo mi trabajo: y sta fu mi parte de toda mi faena.
Mir yo luego todas las obras que haban hecho mis manos, y el trabajo que tom para hacer las: y he aqu, todo vanidad y afliccin de espritu, y no hay provecho debajo del sol.<CM>
Despus torn yo  mirar para ver la sabidura y los desvaros y la necedad; (porque qu hombre hay que pueda seguir al rey en lo que ya hicieron?)
Y he visto que la sabidura sobrepuja  la necedad, como la luz  las tinieblas.
El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas: empero tambin entend yo que un mismo suceso acaecer al uno que al otro.
Entonces dije yo en mi corazn: Como suceder al necio me suceder tambin  m: para qu pues he trabajado hasta ahora por hacerme ms sabio? Y dije en mi corazn, que tambin esto era vanidad.
Porque ni del sabio ni del necio habr memoria para siempre; pues en los das venideros ya todo ser olvidado, y tambin morir el sabio como el necio.<CM>
Aborrec por tanto la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y afliccin de espritu.
Yo asimismo aborrec todo mi trabajo que haba puesto por obra debajo del sol; el cual dejar  otro que vendr despus de m.
Y quin sabe si ser sabio,  necio, el que se enseorear de todo mi trabajo en que yo me afan, y en que ocup debajo del sol mi sabidura? Esto tambin es vanidad.
Tornme por tanto  desesperanzar mi corazn acerca de todo el trabajo en que me afan, y en que haba ocupado debajo del sol mi sabidura.
Que el hombre trabaje con sabidura, y con ciencia, y con rectitud, y que haya de dar su hacienda  hombre que nunca trabaj en ello! Tambin es esto vanidad y mal grande.
Porque qu tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazn, con que debajo del sol l se afanara?
Porque todos sus das no son sino dolores, y sus trabajos molestias: aun de noche su corazn no reposa. Esto tambin es vanidad.
No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma vea el bien de su trabajo. Tambin tengo yo visto que esto es de la mano de Dios.
Porque quin comer, y quin se cuidar, mejor que yo?
Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabidura y ciencia y gozo, mas al pecador da trabajo, el que allegue y amontone, para que d al que agrada  Dios. Tambin esto es vanidad y afliccin de espritu.<CM>
PARA todas las cosas hay sazn, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:
Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
Tiempo de esparcir las piedras, y tiempo de allegar las piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de alejarse de abrazar;
Tiempo de agenciar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de arrojar;
Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;
Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
Qu provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja?
Yo he visto el trabajo que Dios ha dado  los hijos de los hombres para que en l se ocupasen.<CM>
Todo lo hizo hermoso en su tiempo: y aun el mundo di en su corazn, de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo.
Yo he conocido que no hay mejor para ellos, que alegrarse, y hacer bien en su vida:
Y tambin que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.
He entendido que todo lo que Dios hace, sto ser perpetuo: sobre aquello no se aadir, ni de ello se disminuir; y hcelo Dios, para que delante de l teman los hombres.
Aquello que fu, ya es: y lo que ha de ser, fu ya; y Dios restaura lo que pas.<CM>
Vi ms debajo del sol: en lugar del juicio, all la impiedad; y en lugar de la justicia, all la iniquidad.
Y dije yo en mi corazn: Al justo y al impo juzgar Dios; porque all hay tiempo  todo lo que se quiere y sobre todo lo que se hace.
Dije en mi corazn, en orden  la condicin de los hijos de los hombres, que Dios los probara, para que as echaran de ver ellos mismos que son semejantes  las bestias.
Porque el suceso de los hijos de los hombres, y el suceso del animal, el mismo suceso es: como mueren los unos, as mueren los otros; y una misma respiracin tienen todos; ni tiene ms el hombre que la bestia: porque todo es vanidad.
Todo va  un lugar: todo es hecho del polvo, y todo se tornar en el mismo polvo.
Quin sabe que el espritu de los hijos de los hombres suba arriba, y que el espritu del animal descienda debajo de la tierra?
As que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque quin lo llevar para que vea lo que ha de ser despus de l?<CM>
Y TORNME yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol: y he aqu las lgrimas de los oprimidos, y sin tener quien los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no haba consolador.
Y alab yo los finados que ya murieron, ms que los vivientes que hasta ahora estn vivos.
Y tuve por mejor que unos y otros al que no ha sido an, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen.<CM>
Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prjimo. Tambin esto es vanidad y afliccin de espritu.
El necio dobla sus manos y come su carne.
Mas vale el un puo lleno con descanso, que ambos puos llenos con trabajo y afliccin de espritu.<CM>
Yo me torn otra vez, y vi vanidad debajo del sol.
Est un hombre solo y sin sucesor; que ni tiene hijo ni hermano; mas nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se hartan de sus riquezas, ni se pregunta: Para quin trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? Tambin esto es vanidad, y duro trabajo.
Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
Porque si cayeren, el uno levantar  su compaero: mas ay del solo! que cuando cayere, no habr segundo que lo levante.
Tambin si dos durmieren juntos, se calentarn; mas cmo se calentar uno solo?
Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarn contra l; y cordn de tres dobleces no presto se rompe.<CM>
Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y fatuo que no sabe ser aconsejado.
Porque de la crcel sali para reinar; mientras el nacido en su reino se hizo pobre.
Vi todos los vivientes debajo del sol caminando con el muchacho, sucesor, que estar en lugar de aqul.
No tiene fin todo el pueblo que fu antes de ellos: tampoco los que vendrn despus estarn con l contentos. Y esto es tambin vanidad y afliccin de espritu.<CM>
CUANDO fueres  la casa de Dios, guarda tu pie; y acrcate ms para oir que para dar el sacrificio de los necios: porque no saben que hacen mal.
No te des priesa con tu boca, ni tu corazn se apresure  proferir palabra delante de Dios; porque Dios est en el cielo, y t sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.
Porque de la mucha ocupacin viene el sueo, y de la multitud de las palabras la voz del necio.<CM>
Cuando  Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla; porque no se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres.
Mejor es que no prometas, que no que prometas y no pagues.
No sueltes tu boca para hacer pecar  tu carne; ni digas delante del ngel, que fu ignorancia. Por qu hars que Dios se aire  causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
Donde los sueos son en multitud, tambin lo son las vanidades y muchas las palabras; mas t teme  Dios.
Si violencias de pobres, y extorsin de derecho y de justicia vieres en la porvincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto est mirando sobre alto, y uno ms alto est sobre ellos.<CM>
Adems el provecho de la tierra es para todos: el rey mismo est sujeto  los campos.
El que ama el dinero, no se hartar de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacar fruto. Tambin esto es vanidad.
Cuando los bienes se aumentan, tambin se aumentan sus comedores. Qu bien, pues, tendr su dueo, sino ver los con sus ojos?
Dulce es el sueo del trabajador, ora coma mucho  poco; mas al rico no le deja dormir la hartura.
Hay una trabajosa enfermedad que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas de sus dueos para su mal;
Las cuales se pierden en malas ocupaciones, y  los hijos que engendraron nada les queda en la mano.
Como sali del vientre de su madre, desnudo, as se vuelve, tornando como vino; y nada tuvo de su trabajo para llevar en su mano.
Este tambin es un gran mal, que como vino, as haya de volver. Y de qu le aprovech trabajar al viento?
Dems de esto, todos los das de su vida comer en tinieblas, con mucho enojo y dolor y miseria.<CM>
He aqu pues el bien que yo he visto: Que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los das de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.
Asimismo,  todo hombre  quien Dios di riquezas y hacienda, y le di tambin facultad para que coma de ellas, y tome su parte, y goce su trabajo; esto es don de Dios.
Porque no se acordar mucho de los das de su vida; pues Dios le responder con alegra de su corazn.<CM>
HAY un mal que he visto debajo del cielo, y muy comn entre los hombres:
Hombre  quien Dios di riquezas, y hacienda, y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; mas Dios no le di facultad de comer de ello, sino que los extraos se lo comen. Esto vanidad es, y enfermedad trabajosa.
Si el hombre engendrare ciento, y viviere muchos aos, y los das de su edad fueren numerosos; si su alma no se hart del bien, y tambin careci de sepultura, yo digo que el abortivo es mejor que l.
Porque en vano vino, y  tinieblas va, y con tinieblas ser cubierto su nombre.
Aunque no haya visto el sol, ni conocido nada, ms reposo tiene ste que aqul.
Porque si viviere aquel mil aos dos veces, si no ha gozado del bien, cierto todos van  un lugar.<CM>
Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su alma no se harta.
Porque qu ms tiene el sabio que el necio? qu ms tiene el pobre que supo caminar entre los vivos?
Ms vale vista de ojos que deseo que pasa. Y tambin esto es vanidad y afliccin de espritu.
El que es, ya su nombre ha sido nombrado; y se sabe que es hombre, y que no podr contender con el que es ms fuerte que l.<CM>
Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. Qu ms tiene el hombre?
Porque quin sabe cul es el bien del hombre en la vida, todos los das de la vida de su vanidad, los cuales l pasa como sombra? Porque quin ensear al hombre qu ser despus de l debajo del sol?<CM>
MEJOR es la buena fama que el buen ungento; y el da de la muerte que el da del nacimiento.
Mejor es ir  la casa del luto que  la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parar mientes.
Mejor es el enojo que la risa: porque con la tristeza del rostro se enmendar el corazn.
El corazn de los sabios, en la casa del luto; mas el corazn de los insensatos, en la casa del placer.
Mejor es oir la reprensin del sabio, que la cancin de los necios.
Porque la risa del necio es como el estrpito de las espinas debajo de la olla. Y tambin esto es vanidad.<CM>
Ciertamente la opresin hace enloquecer al sabio: y el presente corrompe el corazn.
Mejor es el fin del negocio que su principio: mejor es el sufrido de espritu que el altivo de espritu.
No te apresures en tu espritu  enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa.
Nunca digas: Qu es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que stos? Porque nunca de esto preguntars con sabidura.<CM>
Buena es la ciencia con herencia; y ms  los que ven el sol.
Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero: mas la sabidura excede en que da vida  sus poseedores.
Mira la obra de Dios; porque quin podr enderezar lo que l torci?
En el da del bien goza del bien; y en el da del mal considera. Dios tambin hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de l.
Todo esto he visto en los das de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impo que por su maldad alarga sus das.
No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso: por qu te destruirs?
No hagas mal mucho, ni seas insensato: por qu morirs antes de tu tiempo?
Bueno es que tomes esto, y tambin de estotro no apartes tu mano; porque el que  Dios teme, saldr con todo.
La sabidura fortifica al sabio ms que diez poderosos la ciudad en que fueron.
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque.
Tampoco apliques tu corazn  todas las cosas que se hablaren, porque no oigas  tu siervo que dice mal de ti:
Porque tu corazn sabe, como t tambin dijiste mal de otros muchas veces.<CM>
Todas estas cosas prob con sabidura, diciendo: Hacerme he sabio: mas ella se alej de m.
Lejos est lo que fu; y lo muy profundo quin lo hallar?
Yo he rodeado con mi corazn por saber, y examinar,  inquirir la sabidura, y la razn; y por conocer la maldad de la insensatez, y el desvaro del error;
Y yo he hallado ms amarga que la muerte la mujer, la cual es redes, y lazos su corazn; sus manos como ligaduras. El que agrada  Dios escapar de ella; mas el pecador ser preso en ella.
He aqu, esto he hallado, dice el Predicador, pesando las cosas una por una para hallar la razn;
Lo que aun busca mi alma, y no encuentro: un hombre entre mil he hallado; mas mujer de todas stas nunca hall.
He aqu, solamente he hallado esto: que Dios hizo al hombre recto, mas ellos buscaron muchas cuentas.<CM>
Quin como el sabio? y quin como el que sabe la declaracin de las cosas? La sabidura del hombre har relucir su rostro, y mudarse la tosquedad de su semblante.
Yo te aviso que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios.
No te apresures  irte de delante de l, ni en cosa mala persistas; porque l har todo lo que quisiere:
Pues la palabra del rey es con potestad, y quin le dir, Qu haces?
El que guarda el mandamiento no experimentar mal; y el tiempo y el juicio conoce el corazn del sabio.<CM>
Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; mas el trabajo del hombre es grande sobre l;
Porque no sabe lo que ha de ser; y el cundo haya de ser, quin se lo ensear?
No hay hombre que tenga potestad sobre el espritu para retener el espritu, ni potestad sobre el da de la muerte: y no valen armas en tal guerra; ni la impiedad librar al que la posee.<CM>
Todo esto he visto, y puesto he mi corazn en todo lo que debajo del sol se hace: hay tiempo en que el hombre se enseorea del hombre para mal suyo.
Esto vi tambin: que los impos sepultados vinieron an en memoria; mas los que partieron del lugar santo, fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde con rectitud haban obrado. Esto tambin es vanidad.
Porque no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazn de los hijos de los hombres est en ellos lleno para hacer mal.
Bien que el pecador haga mal cien veces, y le sea dilatado el castigo, con todo yo tambin s que los que  Dios temen tendrn bien, los que temieren ante su presencia;
Y que el impo no tendr bien, ni le sern prolongados los das, que son como sombra; por cuanto no temi delante de la presencia de Dios.<CM>
Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos  quienes sucede como si hicieran obras de impos; y hay impos  quienes acaece como si hicieran obras de justos. Digo que esto tambin es vanidad.
Por tanto alab yo la alegra; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba, y se alegre; y que esto se le quede de su trabajo los das de su vida que Dios le di debajo del sol.
Yo pues d mi corazn  conocer sabidura, y  ver la faena que se hace sobre la tierra; (porque hay quien ni de noche ni de da ve sueo en su ojos;)
Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscndola, no la hallar: aunque diga el sabio que la sabe, no por eso podr alcanzarla.<CM>
CIERTAMENTE dado he mi corazn  todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, estn en la mano de Dios; y que no sabe el hombre ni el amor ni el odio por todo lo que pasa delante de l.
Todo acontece de la misma manera  todos: un mismo suceso ocurre al justo y al impo; al bueno y al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica: como el bueno, as el que peca; el que jura, como el que teme el juramento.
Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que todos tengan un mismo suceso, y tambin que el corazn de los hijos de los hombres est lleno de mal, y de enloquecimiento en su corazn durante su vida: y despus,  los muertos.<CM>
An hay esperanza para todo aqul que est entre los vivos; porque mejor es perro vivo que len muerto.
Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen ms paga; porque su memoria es puesta en olvido.
Tambin su amor, y su odio y su envidia, feneci ya: ni tiene ya ms parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol.
Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazn: porque tus obras ya son agradables  Dios.
En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungento sobre tu cabeza.
Goza de la vida con la mujer que amas, todos los das de la vida de tu vanidad, que te son dados debajo del sol, todos los das de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.
Todo lo que te viniere  la mano para hacer, hazlo segn tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde t vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabidura.<CM>
Tornme, y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasin acontece  todos.
Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se prenden en lazo, as son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.<CM>
Tambin vi esta sabidura debajo del sol, la cual me parece grande:
Una pequea ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y crcala, y edifica contra ella grandes baluartes:
Y hllase en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra la ciudad con su sabidura; y nadie se acordaba de aquel pobre hombre.
Entonces dije yo: Mejor es la sabidura que la fortaleza; aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.
Las palabras del sabio con reposo son odas, ms que el clamor del seor entre los necios.
Mejor es la sabidura que las armas de guerra; mas un pecador destruye mucho bien.<CM>
LAS moscas muertas hacen heder y dar mal olor el perfume del perfumista: as una pequea locura, al estimado por sabidura y honra.
El corazn del sabio est  su mano derecha; mas el corazn del necio  su mano izquierda.
Y aun mientras va el necio por el camino, flta le, su cordura, y dice  todos, que es necio.<CM>
Si el espritu del prncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar; porque la lenidad har cesar grandes ofensas.
Hay un mal que debajo del sol he visto,  manera de error emanado del prncipe:
La necedad est colocada en grandes alturas, y los ricos estn sentados en lugar bajo.
Vi siervos en caballos, y prncipes que andaban como siervos sobre la tierra.
El que hiciere el hoyo caer en l; y el que aportillare el vallado, morderle la serpiente.
El que mudare las piedras, trabajo tendr en ellas: el que cortare la lea, en ella peligrar.
Si se embotare el hierro, y su filo no fuere amolado, hay que aadir entonces ms fuerza: empero excede la bondad de la sabidura.
Muerde la serpiente cuando no est encantada, y el lenguaraz no es mejor.<CM>
Las palabras de la boca del sabio son gracia; mas los labios del necio causan su propia ruina.
El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla nocivo desvaro.
El necio multiplica palabras: no sabe hombre lo que ha de ser; y quin le har saber lo que despus de l ser?
El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por dnde ir  la ciudad.<CM>
Ay de ti, tierra, cuando tu rey es muchacho, y tus prncipes comen de maana!
Bienaventurada, t, tierra, cuando tu rey es hijo de nobles, y tus prncipes comen  su hora, por refeccin, y no por el beber!
Por la pereza se cae la techumbre, y por flojedad de manos se llueve la casa.
Por el placer se hace el convite, y el vino alegra los vivos: y el dinero responde  todo.
Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en los secretos de tu cmara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarn la voz, y las que tienen alas harn saber la palabra.<CM>
ECHA tu pan sobre las aguas; que despus de muchos das lo hallars.
Reparte  siete, y aun  ocho: porque no sabes el mal que vendr sobre la tierra.
Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarn: y si el rbol cayere al medioda,  al norte, al lugar que el rbol cayere, all quedar.
El que al viento mira, no sembrar; y el que mira  las nubes, no segar.
Como t no sabes cul es el camino del viento,  como se cran los huesos en el vientre de la mujer preada, as ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
Por la maana siembra tu simiente, y  la tarde no dejes reposar tu mano: porque t no sabes cul es lo mejor, si esto  lo otro,  si ambas  dos cosas son buenas.<CM>
Suave ciertamente es la luz, y agradable  los ojos ver el sol:
Mas si el hombre viviere muchos aos, y en todos ellos hubiere gozado alegra; si despus trajere  la memoria los das de las tinieblas, que sern muchos, todo lo que le habr pasado, dir haber sido vanidad.
Algrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazn en los das de tu juventud; y anda en los caminos de tu corazn, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traer Dios  juicio.
Quita pues el enojo de tu corazn, y aparta el mal de tu carne: porque la mocedad y la juventud son vainidad.<CM>
Y ACURDATE de tu Criador en los das de tu juventud, antes que vengan los malos das, y lleguen los aos, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento;
Antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y las nubes se tornen tras la lluvia:
Cuando temblarn los guardas de la casa, y se encorvarn los hombres fuertes, y cesarn las muelas, porque han disminudo, y se oscurecern los que miran por las ventanas;
Y las puertas de afuera se cerrarn, por la bajeza de la voz de la muela; y levantarse  la voz del ave, y todas las hijas de cancin sern humilladas;
Cuando tambin temern de lo alto, y los tropezones en el camino; y florecer el almendro, y se agravar la langosta, y perderse el apetito: porque el hombre va  la casa de su siglo, y los endechadores andarn en derredor por la plaza:
Antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cntaro se quiebre junto  la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;
Y el polvo se torne  la tierra, como era, y el espritu se vuelva  Dios que lo di.<CM>
Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo vanidad.
Y cuanto ms sabio fu el Predicador, tanto ms ense sabidura al pueblo;  hizo escuchar,  hizo escudriar, y compuso muchos proverbios.
Procur el Predicador hallar palabras agradables, y escritura recta, palabras de verdad.
Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados, las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor.
Ahora, hijo mo,  ms de esto, s avisado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio afliccin es de la carne.<CM>
El fin de todo el discurso odo es este: Teme  Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
Porque Dios traer toda obra  juicio, el cual se har sobre toda cosa oculta, buena  mala.<CM>
CANCION de canciones, la cual es de Salomn.<CM>
Oh si l me besara con sculos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.
Por el olor de tus suaves unguentos, (Ungento derramado es tu nombre,) Por eso las doncellas te amaron.
Llvame en pos de ti, correremos. Metime el rey en sus cmaras: Nos gozaremos y alegraremos en ti; Acordarmonos de tus amores ms que del vino: Los rectos te aman.
Morena soy, oh hijas de Jerusalem, Mas codiciable; Como las cabaas de Cedar, Como las tiendas de Salomn.
No miris en que soy morena, Porque el sol me mir. Los hijos de mi madre se airaron contra m, Hicironme guarda de vias; Y mi via, que era ma, no guard.<CM>
Hazme saber,  t  quien ama mi alma, Dnde repastas, dnde haces tener majada al medio da: Porque, por qu haba yo de estar como vagueando Tras los rebaos de tus compaeros?
Si t no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Sal, yndote por las huellas del rebao, Y apacienta tus cabritas junto  las cabaas de los pastores.
A yegua de los carros de Faran Te he comparado, amiga ma.
Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, Tu cuello entre los collares.
Zarcillos de oro te haremos, Con clavos de plata.<CM>
Mientras que el rey estaba en su reclinatorio, Mi nardo di su olor.
Mi amado es para m un manojito de mirra, Que reposa entre mis pechos.
Racimo de copher en las vias de Engadi Es para m mi amado.
He aqu que t eres hermosa, amiga ma; He aqu que eres bella: tus ojos de paloma.
He aqu que t eres hermoso, amado mo, y suave: Nuestro lecho tambin florido.
Las vigas de nuestra casa son de cedro, Y de ciprs los artesonados.<CM>
YO soy la rosa de Sarn, Y el lirio de los valles.
Como el lirio entre las espinas, As es mi amiga entre las doncellas.<CM>
Como el manzano entre los rboles silvestres, As es mi amado entre los mancebos: Bajo la sombra del deseado me sent, Y su fruto fu dulce en mi paladar.
Llevme  la cmara del vino, Y su bandera sobre m fu amor.
Sustentadme con frascos, corroboradme con manzanas; Porque estoy enferma de amor.
Su izquierda est debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertis ni hagis velar al amor Hasta que quiera.<CM>
La voz de mi amado! He aqu l viene Saltando sobre los montes, brincando sobre los collados.
Mi amado es semejante al gamo,  al cabrito de los ciervos. Helo aqu, est tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Mostrndose por las rejas.
Mi amado habl, y me dijo: Levntate, oh amiga ma, hermosa ma, y vente.
Porque he aqu ha pasado el invierno, Hase mudado, la lluvia se fu;
Hanse mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la cancin es venido, Y en nuestro pas se ha odo la voz de la trtola;
La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne Dieron olor: Levntate, oh amiga ma, hermosa ma, y vente.<CM>
Paloma ma, que ests en los agujeros de la pea, en lo escondido de escarpados parajes, Mustrame tu rostro, hazme oir tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
Cazadnos las zorra, las zorras pequeas, que echan  perder las vias; Pues que nuestras vias estn en cierne.
Mi amado es mo, y yo suya; El apacienta entre lirios.
Hasta que apunte el da, y huyan las sombras, Trnate, amado mo; s semejante al gamo,  al cabrito de los ciervos, Sobre los montes de Bether.<CM>
POR las noches busqu en mi lecho al que ama mi alma: Busqulo, y no lo hall.
Levantarme ahora, y rodear por la ciudad; Por las calles y por las plazas Buscar al que ama mi alma: Busqulo, y no lo hall.
Hallronme los guardas que rondan la ciudad, Y djeles: Habis visto al que ama mi alma?
Pasando de ellos un poco, Hall luego al que mi alma ama: Trab de l, y no lo dej, Hasta que lo met en casa de mi madre, Y en la cmara de la que me engendr.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertis ni hagis velar al amor, Hasta que quiera.<CM>
Quin es sta que sube del desierto como columnita de humo, Sahumada de mirra y de incienso, Y de todos polvos aromticos?<CM>
He aqu es la litera de Salomn: Sesenta valientes la rodean, De los fuertes de Israel.
Todos ellos tienen espadas, diestros en la guerra; Cada uno su espada sobre su muslo, Por los temores de la noche.
El rey Salomn se hizo una carroza De madera del Lbano.
Sus columnas hizo de plata, Su respaldo de oro, su cielo de grana, Su interior enlosado de amor, Por las doncellas de Jerusalem.
Salid, oh doncellas de Sin, y ved al rey Salomn Con la corona con que le coron su madre el da de su desposorio, Y el da del gozo de su corazn.<CM>
HE aqu que t eres hermosa, amiga ma, he aqu que t eres hermosa; Tus ojos entre tus guedejas como de paloma; Tus cabellos como manada de cabras, Que se muestran desde el monte de Galaad.
Tus dientes, como manadas de trasquiladas ovejas, Que suben del lavadero, Todas con cras mellizas, Y ninguna entre ellas estril.
Tus labios, como un hilo de grana, Y tu habla hermosa; Tus sienes, como cachos de granada  la parte adentro de tus guedejas.
Tu cuello, como la torre de David, edificada para muestra; Mil escudos estn colgados de ella, Todos escudos de valientes.
Tus dos pechos, como dos cabritos mellizos de gama, Que son apacentados entre azucenas.
Hasta que apunte el da y huyan las sombras, Irme al monte de la mirra, Y al collado del incienso.
Toda t eres hermosa, amiga ma Y en ti no hay mancha.<CM>
Conmigo del Lbano, oh esposa, Conmigo ven del Lbano: Mira desde la cumbre de Amana, Desde la cumbre de Senir y de Hermn, Desde las guaridas de los leones, Desde los montes de los tigres.
Prendiste mi corazn, hermana, esposa ma; Has preso mi corazn con uno de tus ojos, Con una gargantilla de tu cuello.
Cun hermosos son tus amores, hermana, esposa ma! Cunto mejores que el vino tus amores, Y el olor de tus ungentos que todas las especias aromticas!
Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa; Miel y leche hay debajo de tu lengua; Y el olor de tus vestidos como el olor del Lbano.
Huerto cerrado eres, mi hermana, esposa ma; Fuente cerrada, fuente sellada.
Tus renuevos paraso de granados, con frutos suaves, De cmphoras y nardos,
Nardo y azafrn, Caa aromtica y canela, con todos los rboles de incienso; Mirra y loes, con todas las principales especias.<CM>
Fuente de huertos, Pozo de aguas vivas, Que corren del Lbano.
Levntate, Aquiln, y ven, Austro: Sopla mi huerto, desprndanse sus aromas. Venga mi amado  su huerto, Y coma de su dulce fruta.<CM>
YO vine  mi huerto, oh hermana, esposa ma: Cogido he mi mirra y mis aromas; He comido mi panal y mi miel, Mi vino y mi leche he bebido. Comed, amigos; Babed, amados, y embriagaos.<CM>
Yo dorma, pero mi corazn velaba: La voz de mi amado que llamaba: Abreme, hermana ma, amiga ma, paloma ma, perfecta ma; Porque mi cabeza est llena de roco, Mis cabellos de las gotas de la noche.
Heme desnudado mi ropa; cmo la tengo de vestir? He lavado mis pies; cmo los tengo de ensuciar?
Mi amado meti su mano por el agujero, Y mis entraas se conmovieron dentro de m.
Yo me levant para abrir  mi amado, Y mis manos gotearon mirra, Y mis dedos mirra que corra Sobre las aldabas del candado.
Abr yo  mi amado; Mas mi amado se haba ido, haba ya pasado: Y tras su hablar sali mi alma: Busqulo, y no lo hall; Llamlo, y no me respondi.
Hallronme los guardas que rondan la ciudad: Hirironme, llagronme, Quitronme mi manto de encima los guardas de los muros.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, si hallareis  mi amado, Que le hagis saber cmo de amor estoy enferma.<CM>
Qu es tu amado ms que otro amado, Oh la ms hermosa de todas las mujeres? Qu es tu amado ms que otro amado, Que as nos conjuras?
Mi amado es blanco y rubio, Sealado entre diez mil.
Su cabeza, como, oro finsimo; Sus cabellos crespos, negros como el cuervo.
Sus ojos, como palomas junto  los arroyos de las aguas, Que se lavan con leche, y a la perfeccin colocados.
Sus mejillas, como una era de especias aromticas, como fragantes flores: Sus labios, como lirios que destilan mirra que trasciende.
Sus manos, como anillos de oro engastados de jacintos: Su vientre, como claro marfil cubierto de zafiros.
Sus piernas, como columnas de mrmol fundadas sobre basas de fino oro: Su aspecto como el Lbano, escogido como los cedros.
Su paladar, dulcsimo: y todo l codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalem.<CM>
DONDE se ha ido tu amado, Oh la ms hermosa de todas las mujeres? Adnde se apart tu amado, Y le buscaremos contigo?
Mi amado descendi  su huerto,  las eras de los aromas Para apacentar en los huertos, y para coger los lirios.
Yo soy de mi amado, y mi amado es mo: El apacienta entre los lirios.<CM>
Hermosa eres t, oh amiga ma, como Tirsa; De desear, como Jerusalem; Imponente como ejrcitos en orden.
Aparta tus ojos de delante de m, Porque ellos me vencieron. Tu cabello es como manada de cabras, Que se muestran en Galaad.
Tus dientes, como manada de ovejas Que suben del lavadero, Todas con cras mellizas, Y estril no hay entre ellas.
Como cachos de granada son tus sienes Entre tus guedejas.
Sesenta son las reinas, y ochenta las concubinas, Y las doncellas sin cuento:
Mas una es la paloma ma, la perfecta ma; Unica es  su madre, Escogida  la que la engendr. Vironla las doncellas, y llamronla bienaventurada; Las reinas y las concubinas, y la alabaron.
Quin es sta que se muestra como el alba, Hermosa como la luna, Esclarecida como el sol, Imponente como ejrcitos en orden?<CM>
Al huerto de los nogales descend A ver los frutos del valle, Y para ver si brotaban las vides, Si florecan los granados.
No lo supe: hame mi alma hecho Como los carros de Amminadab.
Trnate, trnate, oh Sulamita; Trnate, trnate, y te miraremos. Qu veris en la Sulamita? Como la reunin de dos campamentos.<CM>
CUAN hermosos son tus pies en los calzados, oh hija de prncipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, Obra de mano de excelente maestro.
Tu ombligo, como una taza redonda, Que no le falta bebida. Tu vientre, como montn de trigo, Cercado de lirios.
Tus dos pechos, como dos cabritos Mellizos de gama.
Tu cuello, como torre de marfil; Tus ojos, como las pesqueras de Hesbn junto  la puerta de Bat-rabbim; Tu nariz, como la torre del Lbano, Que mira hacia Damasco.
Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; Y el cabello de tu cabeza, como la prpura del rey Ligada en los corredores.
Qu hermosa eres, y cun suave, Oh amor deleitoso!
Y tu estatura es semejante  la palma, Y tus pechos  los racimos!
Yo dije: Subir  la palma, Asir sus ramos: Y tus pechos sern ahora como racimos de vid, Y el olor de tu boca como de manzanas;
Y tu paladar como el buen vino, Que se entra  mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos.<CM>
Yo soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento.
Ven, oh amado mo, salgamos al campo, Moremos en las aldeas.
Levantmonos de maana  las vias; Veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, Si han florecido los granados; All te dar mis amores.
Las mandrgoras han dado olor, Y  nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y aejas. Que para ti, oh amado mo, he guardado.<CM>
OH quin te me diese como hermano Que mam los pechos de mi madre; De modo que te halle yo fuera, y te bese, Y no me menosprecien!
Yo te llevara, te metiera en casa de mi madre: T me ensearas, Y yo te hiciera beber vino Adobado del mosto de mis granadas.
Su izquierda est debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
Conjroos, oh doncellas de Jerusalem, Que no despertis, ni hagis velar al amor, Hasta que quiera.<CM>
Quin es sta que sube del desierto, Recostada sobre su amado? Debajo de un manzano te despert: All tuvo tu madre dolores, All tuvo dolores la que te pari.
Ponme como un sello sobre tu corazn, como una marca sobre tu brazo: Porque fuerte es como la muerte el amor; Duro como el sepulcro el celo: Sus brasas, brasas de fuego, Fuerte llama.
Las muchas aguas no podrn apagar el amor, Ni lo ahogarn los ros. Si diese el hombre toda la hacienda de su casa por este amor, De cierto lo menospreciaran.<CM>
Tenemos una pequea hermana, Que no tiene pechos: Qu haremos  nuestra hermana Cuando de ella se hablare?
Si ella es muro, Edificaremos sobre l un palacio de plata: Y si fuere puerta, La guarneceremos con tablas de cedro.
Yo soy muro, y mis pechos como torres, Desde que fu en sus ojos como la que halla paz.
Salomn tuvo una via en Baal-hamn, La cual entreg  guardas, Cada uno de los cuales deba traer mil monedas de plata por su fruto.
Mi via, que es ma, est delante de m: Las mil sern tuyas, oh Salomn, Y doscientas, de los que guardan su fruto.<CM>
Oh t la que moras en los huertos, Los compaeros escuchan tu voz: Hzmela oir.
Huye, amado mo; Y s semejante al gamo,  al cervatillo, Sobre las montaas de los aromas.<CM>
VISION de Isaas hijo de Amoz, la cual vi sobre Jud y Jerusalem, en das de Uzzas, Jotham, Achz y Ezechas, reyes de Jud.<CM>
Oid, cielos, y escucha t, tierra; porque habla Jehov: Cri hijos, y engrandeclos, y ellos se rebelaron contra m.
El buey conoce  su dueo, y el asno el pesebre de su seor: Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento.
Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generacin de malignos, hijos depravados! Dejaron  Jehov, provocaron  ira al Santo de Israel, tornronse atrs.
Para qu habis de ser castigados an? todava os rebelaris. Toda cabeza est enferma, y todo corazn doliente.
Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en l cosa ilesa, sino herida, hinchazn y podrida llaga: no estn curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
Vuestra tierra est destruda, vuestras ciudades puestas  fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida de extranjeros, y asolada como asolamiento de extraos.
Y queda la hija de Sin como choza en via, y como cabaa en melonar, como ciudad asolada.
Si Jehov de los ejrcitos no hubiera hecho que nos quedasen muy cortos residuos, como Sodoma furamos, y semejantes  Gomorra.<CM>
Prncipes de Sodoma, oid la palabra de Jehov; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
Para qu  m, dice Jehov, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gruesos: no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabros.
Quin demand esto de vuestras manos, cuando vinieseis  presentaros delante de m, para hollar mis atrios?
No me traigis ms vano presente: el perfume me es abominacin: luna nueva y sbado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras solemnidades.
Vuestras lunas nuevas y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma: me son gravosas; cansado estoy de llevarlas.
Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconder de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oracin, yo no oir: llenas estn de sangre vuestras manos.<CM>
Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos; dejad de hacer lo malo:
Aprended  hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al hurfano, amparad  la viuda.
Venid luego, dir Jehov, y estemos  cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve sern emblanquecidos: si fueren rojos como el carmes, vendrn  ser como blanca lana.
Si quisiereis y oyereis, comieris el bien de la tierra:
Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seris consumidos  espada: porque la boca de Jehov lo ha dicho.<CM>
Cmo te has tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de juicio, en ella habit equidad; mas ahora, homicidas.
Tu plata se ha tornado escorias, tu vino mezclado est con agua.
Tus prncipes, prevaricadores y compaeros de ladrones: todos aman las ddivas, y van tras las recompensas: no oyen en juicio al hurfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
Por tanto, dice el Seor Jehov de los ejrcitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomar satisfaccin de mis enemigos, vengarme de mis adversarios:
Y volver mi mano sobre ti, y limpiar hasta lo ms puro tus escorias, y quitar todo tu estao:
Y restituir tus jueces como al principio, y tus consejeros como de primero: entonces te llamarn Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
Sin con juicio ser rescatada, y los convertidos de ella con justicia.
Mas los rebeldes y pecadores  una sern quebrantados, y los que dejan  Jehov sern consumidos.
Entonces os avergonzarn los olmos que amasteis, y os afrentarn los bosques que escogisteis.
Porque seris como el olmo que se le cae la hoja, y como huerto que le faltan las aguas.
Y el fuerte ser como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos sern encendidos juntamente, y no habr quien apague.<CM>
LO que vi Isaas, hijo de Amoz, tocante  Jud y a Jerusalem.
Y acontecer en lo postrero de los tiempos, que ser confirmado el monte de la casa de Jehov por cabeza de los montes, y ser ensalzado sobre los collados, y corrern  l todas las gentes.
Y vendrn muchos pueblos, y dirn: Venid, y subamos al monte de Jehov,  la casa del Dios de Jacob; y nos ensear en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sin saldr la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehov.
Y juzgar entre las gentes, y reprender  muchos pueblos; y volvern sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzar espada gente contra gente, ni se ensayarn ms para la guerra.
Venid, oh casa de Jacob, y caminemos  la luz de Jehov.<CM>
Ciertamente t has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque son henchidos de oriente, y de agoreros, como los Filisteos; y en hijos ajenos descansan.
Su tierra est llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. Tambin est su tierra llena de caballos; ni sus carros tienen nmero.
Adems est su tierra llena de dolos, y  la obra de sus manos se han arrodillado,  lo que fabricaron sus dedos.
Y hase inclinado el hombre, y el varn se ha humillado: por tanto no los perdonars.<CM>
Mtete en la piedra, escndete en el polvo, de la presencia espantosa de Jehov y del resplandor de su majestad.
La altivez de los ojos del hombre ser abatida, y la soberbia de los hombres ser humillada; y Jehov solo ser ensalzado en aquel da.
Porque da de Jehov de los ejrcitos vendr sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo ensalzado; y ser abatido:
Y sobre todos los cedros del Lbano altos y sublimes, y sobre todos los alcornoques de Basn;
Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados;
Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
Y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas pinturas preciadas.
Y la altivez del hombre ser abatida, y la soberbia de los hombres ser humillada; y solo Jehov ser ensalzado en aquel da.
Y quitar totalmente los dolos.
Y meternse en las cavernas de las peas, y en las aberturas de la tierra, por la presencia espantosa de Jehov, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare l para herir la tierra.
Aquel da arrojar el hombre,  los topos y murcilagos, sus dolos de plata y sus dolos de oro, que le hicieron para que adorase;
Y se entrarn en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peas, por la presencia formidable de Jehov, y por el resplandor de su majestad, cuando se levantare para herir la tierra.
Dejaos del hombre, cuyo hlito est en su nariz; porque de qu es l estimado?<CM>
PORQUE he aqu que el Seor Jehov de los ejrcitos quita de Jerusalem y de Jud el sustentador y el fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua;
El valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano;
El capitn de cincuenta, y el hombre de respeto, y el consejero, y el artfice excelente, y el hbil orador.
Y pondrles mozos por prncipes, y muchachos sern sus seores.
Y el pueblo har violencia los unos  los otros, cada cual contra su vecino: el mozo se levantar contra el viejo, y el villano contra el noble.
Cuando alguno trabare de su hermano, de la familia de su padre, y le dijere, Que vestir tienes, t sers nuestro prncipe, y sea en tu mano esta ruina;
El jurar aquel da, diciendo: No tomar ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qu vestir: no me hagis prncipe del pueblo.
Pues arruinada est Jerusalem, y Jud ha cado; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehov, para irritar los ojos de su majestad.<CM>
La apariencia del rostro de ellos los convence: que como Sodoma predican su pecado, no lo disimulan. Ay del alma de ellos! porque allegaron mal para s.
Decid al justo que le ir bien: porque comer de los frutos de sus manos.
Ay del impo! mal le ir: porque segn las obras de sus manos le ser pagado.
Los exactores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseorearon de l. Pueblo mo, los que te guan te engaan, y tuercen la carrera de tus caminos.
Jehov est en pie para litigar, y est para juzgar los pueblos.
Jehov vendr  juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus prncipes; porque vosotros habis devorado la via, y el despojo del pobre est en vuestras casas.
Qu pensis vosotros que majis mi pueblo, y molis las caras de los pobres? dice el Seor Jehov de los ejrcitos.<CM>
Asimismo dice Jehov: Por cuanto las hijas de Sin se ensoberbecen, y andan cuellierguidas y los ojos descompuestos; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies:
Por tanto, pelar el Seor la mollera de las hijas de Sin, y Jehov descubrir sus vergenzas.
Aquel da quitar el Seor el atavo de los calzados, y las redecillas, y las lunetas;
Los collares, y los joyeles, y los brazaletes;
Las escofietas, y los atavos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor, y los zarcillos;
Los anillos, y los joyeles de las narices;
Las ropas de remuda, los mantoncillos, los velos, y los alfileres;
Los espejos, los paizuelos, las gasas, y los tocados.
Y ser que en lugar de los perfumes aromticos vendr hediondez; y desgarrn en lugar de cinta; y calvez en lugar de la compostura del cabello; y en lugar de faja ceimiento de saco; y quemadura en vez de hermosura.
Tus varones caern  cuchillo, y tu fuerza en la guerra.
Sus puertas se entristecern y enlutarn, y ella, desamparada, sentarse en tierra.<CM>
Y ECHARAN mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente sea llamado tu nombre sobre nosotras, quita nuestro oprobio.<CM>
En aquel tiempo el renuevo de Jehov ser para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra,  los librados de Israel.
Y acontecer que el que quedare en Sin, y el que fuere dejado en Jerusalem, ser llamado santo; todos los que en Jerusalem estn escritos entre los vivientes;
Cuando el Seor lavare las inmundicias de las hijas de Sin, y limpiare las sangres de Jerusalem de en medio de ella, con espritu de juicio y con espritu de ardimiento.
Y criar Jehov sobre toda la morada del monte de Sin, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de da, y de noche resplandor de fuego que eche llamas: porque sobre toda gloria habr cobertura.
Y habr sombrajo para sombra contra el calor del da, para acogida y escondedero contra el turbin y contra el aguacero.<CM>
AHORA cantar por mi amado el cantar de mi amado  su via. Tena mi amado una via en un recuesto, lugar frtil.
Habala cercado, y despedregdola, y plantdola de vides escogidas: haba edificado en medio de ella una torre, y tambin asentado un lagar en ella: y esperaba que llevase uvas, y llev uvas silvestres.
Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Jud, juzgad ahora entre m y mi via.
Qu ms se haba de hacer  mi via, que yo no haya hecho en ella? Cmo, esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?
Os mostrar pues ahora lo que har yo  mi via: Quitarle su vallado, y ser para ser consumida; aportillar su cerca, y ser para ser hollada;
Har que quede desierta; no ser podada ni cavada, y crecer el cardo y las espinas: y aun  las nubes mandar que no derramen lluvia sobre ella.
Ciertamente la via de Jehov de los ejrcitos es la casa de Israel, y los hombres de Jud planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aqu vileza; justicia, y he aqu clamor.<CM>
Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad  heredad hasta acabar el trmino! Habitaris vosotros solos en medio de la tierra?
Ha llegado  mis odos de parte de Jehov de los ejrcitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
Y diez huebras de via producirn un zaque, y treinta modios de simiente darn tres modios.
Ay de los que se levantan de maana para seguir la embriaguez; que se estn hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y no miran la obra de Jehov, ni consideran la obra de sus manos.
Por tanto mi pueblo fu llevado cautivo, porque no tuvo ciencia: y su gloria pereci de hambre, y su multitud se sec de sed.
Por eso ensanch su interior el sepulcro, y sin medida extendi su boca; y all descender la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en l se holgaba.
Y el hombre ser humillado, y el varn ser abatido, y bajados sern los ojos de los altivos.
Mas Jehov de los ejrcitos ser ensalzado en juicio, y el Dios Santo ser santificado con justicia.
Y los corderos sern apacentados segn su costumbre; y extraos comern las gruesas desamparadas.<CM>
Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,
Los cuales dicen: Venga ya, apresrese su obra, y veamos: acrquese, y venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
Ay de los que  lo malo dicen bueno, y  lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de s mismos!
Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;
Los que dan por justo al impo por cohechos, y al justo quitan su justicia!
Por tanto, como la lengua del fuego consume las aristas, y la llama devora la paja, as ser su raz como pudrimiento, y su flor se desvanecer como polvo: porque desecharon la ley de Jehov de los ejrcitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.
Por esta causa se encendi el furor de Jehov contra su pueblo, y extendi contra l su mano,  hirile; y se estremecieron los montes, y sus cadveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor, antes est su mano todava extendida.
Y alzar pendn  gentes de lejos, y silbar al que est en el cabo de la tierra; y he aqu que vendr pronto y velozmente.
No habr entre ellos cansado, ni que vacile; ninguno se dormir ni le tomar sueo;  ninguno se le desatar el cinto de los lomos, ni se le romper la correa de sus zapatos.
Sus saetas amoladas, y todos sus arcos entesados; las uas de sus caballos parecern como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
Su bramido como de len; rugir  manera de leoncillos, rechinar los dientes, y arrebatar la presa; la apaara, y nadie se la quitar.
Y bramar sobre l en aquel da como bramido de la mar: entonces mirar hacia la tierra, y he aqu tinieblas de tribulacin, y en sus cielos se oscurecer la luz.<CM>
EN el ao que muri el rey Uzzas vi yo al Seor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchan el templo.
Y encima de l estaban serafines: cada uno tena seis alas; con dos cubran sus rostros, y con dos cubran sus pies, y con dos volaban.
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehov de los ejrcitos: toda la tierra est llena de su gloria.
Y los quiciales de las puestas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchi de humo.<CM>
Entonces dije: Ay de m! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehov de los ejrcitos.
Y vol hacia m uno de los serafines, teniendo en su mano un carbn encendido, tomado del altar con unas tenazas:
Y tocando con l sobre mi boca, dijo: He aqu que esto toc tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
Despus o la voz del Seor, que deca: A quin enviar, y quin nos ir? Entonces respond yo: Heme aqu, envame  m.<CM>
Y dijo: Anda, y di  este pueblo: Oid bien, y no entendis; ved por cierto, mas no comprendis.
Engruesa el corazn de aqueste pueblo, y agrava sus odos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus odos, ni su corazn entienda, ni se convierta, y haya para l sanidad.
Y yo dije: Hasta cundo, Seor? Y respondi l: Hasta que las ciudades estn asoladas, y sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en desierto;
Hasta que Jehov hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare en medio de la tierra la desamparada.
Pues aun quedar en ella una dcima parte, y volver, bien que habr sido asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco, as ser el tronco de ella la simiente santa.<CM>
ACONTECIO en los das de Achz hijo de Jotham, hijo de Uzzas, rey de Jud, que Rezn rey de Siria, y Peca hijo de Remalas, rey de Israel, subieron  Jerusalem para combatirla; mas no la pudieron tomar.
Y vino la nueva  la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con Ephraim. Y estremecisele el corazn, y el corazn de su pueblo, como se estremecen los rboles del monte  causa del viento.
Entonces dijo Jehov  Isaas: Sal ahora al encuentro de Achz, t, y Sear-jasub tu hijo, al cabo del conducto de la Pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador,
Y dile: Guarda, y repsate; no temas, ni se enternezca tu corazn  causa de estos dos cabos de tizn que humean, por el furor de la ira de Rezn y del Siro, y del hijo de Remalas.
Por haber acordado maligno consejo contra ti el Siro, con Ephraim y con el hijo de Remalas, diciendo:
Vamos contra Jud, y la despertaremos, y la partiremos entre nosotros, y pondremos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel:
El Seor Jehov dice as: No subsistir, ni ser.
Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezn: y dentro de sesenta y cinco aos Ephraim ser quebrantado hasta dejar de ser pueblo.
Entretanto la cabeza de Ephraim es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Remalas. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceris.<CM>
Y habl ms Jehov  Achz, diciendo:
Pide para ti seal de Jehov tu Dios, demandndola en lo profundo,  arriba en lo alto.
Y respondi Achz: No pedir, y no tentar  Jehov.
Dijo entonces Isaas: Oid ahora casa de David. Os es poco el ser molestos  los hombres, sino que tambin lo seis  mi Dios?
Por tanto el mismo Seor os dar seal: He aqu que la virgen concebir, y parir hijo, y llamar su nombre Emmanuel.
Comer manteca y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.
Porque antes que el nio sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra que t aborreces ser dejada de sus dos reyes.<CM>
Jehov har venir sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre, das cuales nunca vinieron desde el da que Ephraim se apart de Jud, es  saber, al rey de Asiria.
Y acontecer que aquel da silbar Jehov  la mosca que est en el fin de los ros de Egipto, y  la abeja que est en la tierra de Asiria.
Y vendrn, y se asentarn todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las piedras, y en todos los zarzales, y en todas las matas.
En aquel da raer el Seor con navaja alquilada, con los que habitan de la otra parte del ro,  saber, con el rey de Asiria, cabeza y pelos de los pies; y aun la barba tambin quitar.
Y acontecer en aquel tiempo, que cre un hombre una vaca y dos ovejas;
Y ser que  causa de la abundancia de leche que darn, comer manteca: cierto manteca y miel comer el que quedare en medio de la tierra.
Acontecer tambin en aquel tiempo, que el lugar donde haba mil vides que valan mil siclos de plata, ser para los espinos y cardos.
Con saetas y arco irn all; porque toda la tierra ser espinos y cardos.
Y  todos los montes que se cavaban con azada, no llegar all el temor de los espinos y de los cardos: mas sern para pasto de bueyes, y para ser hollados de los ganados.<CM>
Y DIJOME Jehov: Tmate un gran volumen, y escribe en l en estilo de hombre tocante  Maher-salal-hash-baz.
Y junt conmigo por testigos fieles  Uras sacerdote, y  Zacaras hijo de Jeberechas.
Y juntme con la profetisa, la cual concibi, y pari un hijo. Y djome Jehov: Ponle por nombre Maher-salal-hash-baz.
Porque antes que el nio sepa decir, Padre mo, y Madre ma, ser quitada la fuerza de Damasco y los despojos de Samaria, en la presencia del rey de Asiria.
Otra vez torn Jehov  hablarme, diciendo:
Por cuanto desech este pueblo las aguas de Silo, que corren mansamente, y holgse con Rezn y con el hijo de Remalas,
He aqu por tanto que el Seor hace subir sobre ellos aguas de ros, impetuosas y muchas,  saber, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subir sobre todos sus ros, y pasar sobre todas sus riberas:
Y pasando hasta Jud, inundar, y sobrepujar, y llegar hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenar la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.<CM>
Juntaos, pueblos, y seris quebrantados; oid todos los que sois de lejanas tierras: poneos  punto, y seris quebrantados; apercibos, y seris quebrantados.
Tomad consejo, y ser deshecho; proferid palabra, y no ser firme: porque Dios con nosotros.
Porque Jehov me dijo de esta manera con mano fuerte, y enseme que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:
No digis, Conjuracin,  todas las cosas  que este pueblo dice, Conjuracin, ni temis lo que temen, ni tengis miedo.
A Jehov de los ejrcitos,  l santificad: sea l vuestro temor, y l sea vuestro miedo.
Entonces l ser por santuario; mas  las dos casas de Israel por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalem.
Y muchos tropezarn entre ellos, y caern, y sern quebrantados: enredarnse, y sern presos.<CM>
Ata el testimonio, sella la ley entre mis discpulos.
Esperar pues  Jehov, el cual escondi su rostro de la casa de Jacob, y  l aguardar.
He aqu, yo y los hijos que me di Jehov, por seales y prodigios en Israel, de parte de Jehov de los ejrcitos que mora en el monte de Sin.
Y si os dijeren: Preguntad  los pythones y  los adivinos, que susurran hablando, responded: No consultar el pueblo  su Dios? Apelar por los vivos  los muertos?
A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme  esto, es porque no les ha amanecido.
Y pasarn por l fatigados y hambrientos, y acontecer que teniendo hambre, se enojarn y maldecirn  su rey y  su Dios, levantando el rostro en alto.
Y mirarn  la tierra, y he aqu tribulacin y tiniebla, oscuridad y angustia; y sern sumidos en las tinieblas.<CM>
AUNQUE no ser esta oscuridad tal como la afliccin que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez  la tierra de Zabuln, y  la tierra de Nephtal; y despus cuando agravaron por la va de la mar, de esa parte del Jordn, en Galilea de las gentes.
El pueblo que andaba en tinieblas vi gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeci sobre ellos.
Aumentando la gente, no aumentaste la alegra. Alegrarnse delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.
Porque t quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor, como en el da de Madin.
Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en sangre: mas esto ser para quema, y pbulo del fuego.
Porque un nio nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamarse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Prncipe de paz.
Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrn trmino, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponindolo y confirmndolo en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El celo de Jehov de los ejrcitos har esto.<CM>
El Seor envi palabra  Jacob, y cay en Israel.
Y la sabr el pueblo, todo l, Ephraim y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazn dicen:
Los ladrillos cayeron, mas edificaremos de cantera; cortaron los cabrahigos, mas cedros pondremos en su lugar.
Empero Jehov ensalzar los enemigos de Rezn contra l, y juntar sus enemigos;
De oriente los Siros, y los Filisteos de poniente; y con toda la boca se tragarn  Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, antes todava su mano extendida.
Mas el pueblo no se convirti al que lo hera, ni buscaron  Jehov de los ejrcitos.
Y Jehov cortar de Israel cabeza y cola, ramo y caa en un mismo da.
El viejo y venerable de rostro es la cabeza: el profeta que ensea mentira, este es cola.
Porque los gobernadores de este pueblo son engaadores; y sus gobernados, perdidos.
Por tanto, el Seor no tomar contentamiento en sus mancebos, ni de sus hurfanos y viudas tendr misericordia: porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropsitos. Con todo esto no ha cesado su furor, antes todava su mano extendida.
Porque la maldad se encendi como fuego, cardos y espinas devorar; y encenderse en lo espeso de la brea, y sern alzados como humo.
Por la ira de Jehov de los ejrcitos se oscureci la tierra, y ser el pueblo como pbulo del fuego: el hombre no tendr piedad de su hermano.
Cada uno hurtar  la mano derecha, y tendr hambre; y comer  la izquierda, y no se hartar: cada cual comer la carne de su brazo:
Manass  Ephraim, y Ephraim  Manass, y entrambos contra Jud. Ni con todo esto ha cesado su furor, antes todava extendida su mano.<CM>
AY de los que establecen leyes injustas, y determinando prescriben tirana,
Por apartar del juicio  los pobres, y por quitar el derecho  los afligidos de mi pueblo; por despojar las viudas, y robar los hurfanos!
Y qu haris en el da de la visitacin? y  quin os acogeris que os ayude, cuando viniere de lejos el asolamiento? y en dnde dejaris vuestra gloria?
Sin m se inclinarn entre los presos, y entre los muertos caern. Ni con todo esto ha cesado su furor, antes todava extendida su mano.<CM>
Oh Assur, vara y bastn de mi furor: en su mano he puesto mi ira.
Mandarle contra una gente fementida, y sobre el pueblo de mi ira le enviar, para que quite despojos, y arrebate presa, y que lo ponga  ser hollado como lodo de las calles.
Aunque l no lo pensar as, ni su corazn lo imaginar de esta manera; sino que su pensamiento ser desarraigar y cortar gentes no pocas.
Porque l dice: Mis prncipes no son todos reyes?
No es Calno como Carchmis, Hamath como Arphad, y Samaria como Damasco?
Como hall mi mano los reinos de los dolos, siendo sus imgenes ms que Jerusalem y Samaria;
Como hice  Samaria y  sus dolos, no har tambin as  Jerusalem y  sus dolos?
Mas acontecer que despus que el Seor hubiere acabado toda su obra en el monte de Sin, y en Jerusalem, visitar sobre el fruto de la soberbia del corazn del rey de Asiria, y sobre la gloria de la altivez de sus ojos.
Porque dijo: Con la fortaleza de mi mano lo he hecho, y con mi sabidura; porque he sido prudente: y quit los trminos de los pueblos, y saqu sus tesoros, y derrib como valientes los que estaban sentados:
Y hall mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se cogen los huevos dejados, as me apoder yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese ala,  abriese boca y graznase.
Gloriarse el hacha contra el que con ella corta? se ensoberbecer la sierra contra el que la mueve? como si el bordn se levantase contra los que lo levantan; como si se levantase la vara: no es leo?
Por tanto el Seor Jehov de los ejrcitos enviar flaqueza sobre sus gordos; y debajo de su gloria encender encendimiento, como ardor de fuego.
Y la luz de Israel ser por fuego, y su Santo por llama que abrase y consuma en un da sus cardos y sus espinas.
La gloria de su bosque y de su campo frtil consumir, desde el alma hasta la carne: y vendr  ser como abanderado en derrota.
Y los rboles que quedaren en su bosque, sern en nmero que un nio los pueda contar.<CM>
Y acontecer en aquel tiempo, que los que hubieren quedado de Israel, y los que hubieren quedado de la casa de Jacob, nunca ms estriben sobre el que los hiri; sino que se apoyarn con verdad en Jehov Santo de Israel.
Las reliquias se convertirn, las reliquias de Jacob, al Dios fuerte.
Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas de la mar, las reliquias de l se convertirn: la destruccin acordada rebosar justicia.
Pues el Seor Jehov de los ejrcitos har consumacin y fenecimiento en medio de la tierra.<CM>
Por tanto el Seor Jehov de los ejrcitos dice as: Pueblo mo, morador de Sin, no temas de Assur. Con vara te herir, y contra ti alzar su palo,  la manera de Egipto:
Mas de aqu  muy poco tiempo, se acabar el furor y mi enojo, para fenecimiento de ellos.
Y levantar Jehov de los ejrcitos azote contra l, cual la matanza de Madin en la pea de Oreb: y alzar su vara sobre la mar, segn hizo por la va de Egipto.
Y acaecer en aquel tiempo, que su carga ser quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se empodrecer por causa de la uncin.
Vino hasta Ajad, pas hasta Migrn; en Michmas contar su ejrcito:
Pasaron el vado; alojaron en Geba: Ram tembl; Gabaa de Sal huy.
Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anathoth.
Madmena se alborot: los moradores de Gebim se juntarn.
An vendr da cuando reposar en Nob: alzar su mano al monte de la hija de Sin, al collado de Jerusalem.
He aqu el Seor Jehov de los ejrcitos desgajar el ramo con fortaleza: y los de grande altura sern cortados, y los altos sern humillados.
Y cortar con hierro la espesura del bosque, y el Lbano caer con fortaleza.<CM>
Y SALDRA una vara del tronco de Isa, y un vstago retoar de sus races.
Y reposar sobre l el espritu de Jehov; espritu de sabidura y de inteligencia, espritu de consejo y de fortaleza, espritu de conocimiento y de temor de Jehov.
Y harle entender diligente en el temor de Jehov. No juzgar segn la vista de sus ojos, ni argir por lo que oyeren sus odos;
Sino que juzgar con justicia  los pobres, y argir con equidad por los mansos de la tierra: y herir la tierra con la vara de su boca, y con el espritu de sus labios matar al impo.
Y ser la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceidor de sus riones.
Morar el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostar: el becerro y el len y la bestia domstica andarn juntos, y un nio los pastorear.
La vaca y la osa pacern, sus cras se echarn juntas; y el len como el buey comer paja.
Y el nio de teta se entretendr sobre la cueva del spid, y el recin destetado extender su mano sobre la caverna del basilisco.
No harn mal ni daarn en todo mi santo monte; porque la tierra ser llena del conocimiento de Jehov, como cubren la mar las aguas.<CM>
Y acontecer en aquel tiempo que la raz de Isa, la cual estar puesta por pendn  los pueblos, ser buscada de las gentes; y su holganza ser gloria.
Asimismo acontecer en aquel tiempo, que Jehov tornar  poner otra vez su mano para poseer las reliquias de su pueblo que fueron dejadas de Assur, y de Egipto, y de Parthia, y de Etiopa, y de Persia, y de Caldea, y de Amath, y de las Islas de la mar.
Y levantar pendn  las gentes, y juntar los desterrados de Israel, y reunir los esparcidos de Jud de los cuatro cantones de la tierra.
Y se disipar la envidia de Ephraim, y los enemigos de Jud sern talados. Ephraim no tendr envidia contra Jud, ni Jud afligir  Ephraim;
Mas volarn sobre los hombros de los Filisteos al occidente, metern tambin  saco  los de oriente: Edom y Moab les servirn, y los hijos de Ammn les darn obediencia.
Y secar Jehov la lengua de la mar de Egipto; y levantar su mano con fortaleza de su espritu sobre el ro, y herirlo en sus siete brazos, y har que pasen por l con zapatos.
Y habr camino para las reliquias de su pueblo, las que quedaron de Assur, de la manera que lo hubo para Israel el da que subi de la tierra de Egipto.<CM>
Y DIRAS en aquel da: Cantar  ti, oh Jehov: pues aunque te enojaste contra m, tu furor se apart, y me has consolado.
He aqu Dios es salud ma; asegurarme, y no temer; porque mi fortaleza y mi cancin es JAH Jehov, el cual ha sido salud para m.
Sacaris aguas con gozo de la fuentes de la salud.<CM>
Y diris en aquel da: Cantad  Jehov, aclamad su nombre, haced clebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
Cantad salmos  Jehov; porque ha hecho cosas magnficas: sea sabido esto por toda la tierra.
Regocjate y canta, oh moradora de Sin: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.<CM>
CARGA de Babilonia, que vi Isaas, hijo de Amoz.
Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz  ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de prncipes.
Yo mand  mis santificados, asimismo llam  mis valientes para mi ira,  los que se alegran con mi gloria.
Murmullo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; murmullo de ruido de reinos, de gentes reunidas: Jehov de los ejrcitos ordena las tropas de la batalla.
Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehov y los instrumentos de su furor, para destruir toda la tierra.<CM>
Aullad, porque cerca est el da de Jehov; vendr como asolamiento del Todopoderoso.
Por tanto, se enervarn todas la manos, y desleirse todo corazn de hombre:
Y se llenarn de terror; angustias y dolores los comprendern; tendrn dolores como mujer de parto; pasmarse cada cual al mirar  su compaero; sus rostros, rostros de llamas.
He aqu el da de Jehov viene, crudo, y de saa y ardor de ira, para tornar la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores.
Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramarn su lumbre; y el sol se oscurecer en naciendo, y la luna no echar su resplandor.
Y visitar la maldad sobre el mundo, y sobre los impos su iniquidad; y har que cese la arrogancia de los soberbios, y abatir la altivez de los fuertes.
Har ms precioso que el oro fino al varn, y ms que el oro de Ophir al hombre.
Porque har estremecer los cielos, y la tierra se mover de su lugar, en la indignacin de Jehov de los ejrcitos, y en el da de la ira de su furor.
Y ser que como corza amontada, y como oveja sin pastor, cada cual mirar hacia su pueblo, y cada uno huir  su tierra.
Cualquiera que fuere hallado, ser alanceado; y cualquiera que  ellos se juntare, caer  cuchillo.
Sus nios sern estrellados delante de ellos; sus casas sern saqueadas, y forzadas sus mujeres.
He aqu que yo despierto contra ellos  los Medos, que no curarn de la plata, ni codiciarn oro.
Y con arcos tirarn  los nios, y no tendrn misericordia de fruto de vientre, ni su ojo perdonar  hijos.<CM>
Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los Caldeos, ser como Sodoma y Gomorra,  las que trastorn Dios.
Nunca ms ser habitada, ni se morar en ella de generacin en generacin; ni hincar all tienda el Arabe, ni pastores tendrn all majada:
Sino que dormirn all bestias fieras, y sus casas se llenarn de hurones, all habitarn hijas del buho, y all saltarn peludos.
Y en sus palacios gritarn gatos cervales, y chacales en sus casas de deleite: y abocado est  venir su tiempo, y sus das no se alargarn.<CM>
PORQUE Jehov tendr piedad de Jacob, y todava escoger  Israel, y les har reposar en su tierra: y  ellos se unirn extranjeros, y allegarnse  la familia de Jacob.
Y los tomarn los pueblos, y traernlos  su lugar: y la casa de Israel los poseer por siervos y criadas en la tierra de Jehov: y cautivarn  los que los cautivaron, y seorearn  los que los oprimieron.
Y ser en el da que Jehov te diera reposo de tu trabajo, y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,<CM>
Que levantars esta parbola sobre el rey de Babilonia, y dirs: Cmo par el exactor, cmo ces la ciudad codiciosa del oro!
Quebrant Jehov el bastn de los impos, el cetro de los seores;
Al que con ira hera los pueblos de llaga permanente, el cual se enseoreaba de las gentes con furor, y las persegua con crueldad.
Descans, soseg toda la tierra: cantaron alabanza.
Aun las hayas se holgaron de ti, y los cedros del Lbano, diciendo: Desde que t pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.
El infierno abajo se espant de ti; te despert muertos que en tu venida saliesen  recibirte, hizo levantar de sus sillas  todos los prncipes de la tierra,  todos los reyes de las naciones.
Todos ellos darn voces, y te dirn: T tambin enfermaste como nosotros, y como nosotros fuiste?
Descendi al sepulcro tu soberbia, y el sonido de tus vihuelas: gusanos sern tu cama, y gusanos te cubrirn.
Cmo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la maana! Cortado fuiste por tierra, t que debilitabas las gentes.
T que decas en tu corazn: Subir al cielo, en lo alto junto  las estrellas de Dios ensalzar mi solio, y en el monte del testimonio me sentar,  los lados del aquiln;
Sobre las alturas de las nubes subir, y ser semejante al Altsimo.
Mas t derribado eres en el sepulcro,  los lados de la huesa.
Inclinarse han hacia ti los que te vieren, te considerarn diciendo: Es este aquel varn que haca temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
Que puso el mundo como un desierto, que asol sus ciudades; que  sus presos nunca abri la crcel?
Todos los reyes de las gentes, todos ellos yacen con honra cada uno en su casa.
Mas t echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos pasados  cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado.
No sers contado con ellos en la sepultura: porque t destruiste tu tierra, mataste tu pueblo. No ser nombrada para siempre la simiente de los malignos.
Aparejad sus hijos para el matadero por la maldad de sus padres: no se levanten, ni posean la tierra,  hinchan la haz del mundo de ciudades.
Porque yo me levantar sobre ellos, dice Jehov de los ejrcitos, y raer de Babilonia el nombre y las reliquias, hijo y nieto, dice Jehov.
Y convertirla en posesin de erizos, y en lagunas de agua; y la barrer con escobas de destruccin, dice Jehov de los ejrcitos.<CM>
Jehov de los ejrcitos jur, diciendo: Ciertamente se har de la manera que lo he pensado, y ser confirmado como lo he determinado:
Que quebrantar al Asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollar; y su yugo ser apartado de ellos, y su carga ser quitada de su hombro.
Este es el consejo que est acordado sobre toda la tierra; y sta, la mano extendida sobre todas las gentes.
Porque Jehov de los ejrcitos ha determinado: y quin invalidar? Y su mano extendida, quin la har tornar?
En el ao que muri el rey Achz fu esta carga:
No te alegres t, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hera; porque de la raz de la culebra saldr basilisco, y su fruto, ceraste volador.
Y los primognitos de los pobres sern apacentados, y los menesterosos se acostarn seguramente: mas yo har morir de hambre tu raz, y matar tus reliquias.
Aulla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta ests toda t, Filistea: porque humo vendr de aquiln, no quedar uno solo en sus asambleas.
Y qu se responder  los mensajeros de la gentilidad? Que Jehov fund  Sin, y que  ella se acogern los afligidos de su pueblo.<CM>
CARGA de Moab.
Subi  Bayith y  Dibn, lugares altos,  llorar; sobre Nebo y sobre Medeba aullar Moab: toda cabeza de ella ser rada, y toda barba se mesar.
Ceirnse de sacos en sus plazas: en sus terrados y en sus calles aullarn todos, descendiendo en llanto.
Hesbn y Eleale gritarn, hasta Jahas se oir su voz: por lo que aullarn los armados de Moab, lamentarse el alma de cada uno de por s.
Mi corazn dar gritos por Moab; sus fugitivos huirn hasta Zoar, como novilla de tres aos. Por la cuesta de Luhith subirn llorando, y levantarn grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim.<CM>
Las aguas de Nimrim sern consumidas, y secarse la hierba, marchitarnse los retoos, todo verdor perecer.
Por tanto las riquezas que habrn adquirido, y las que habrn reservado, llevarnlas al torrente de los sauces.
Porque el llanto rode los trminos de Moab; hasta Eglaim lleg su alarido, y hasta Beer-elim su clamor.
Y las aguas de Dimn se henchirn de sangre: porque yo pondr sobre Dimn aadiduras, leones  los que escaparen de Moab, y  las reliquias de la tierra.<CM>
ENVIAD cordero al enseoreador de la tierra, desde la Piedra del desierto al monte de la hija de Sin.
Y ser que cual ave espantada que se huye de su nido, as sern las hijas de Moab en los vados de Arnn.
Reune consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del da como la noche: esconde los desterrados, no entregues  los que andan errantes.
Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sles escondedero de la presencia del destruidor: porque el atormentador fenecer, el destruidor tendr fin, el hollador ser consumido de sobre la tierra.
Y dispondrse trono en misericordia; y sobre l se sentar firmemente, en el tabernculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.<CM>
Odo hemos la soberbia de Moab, por extremo soberbio; su soberbia y su arrogancia, y su altivez; mas sus mentiras no sern firmes.
Por tanto aullar Moab, todo l aullar: gemiris por los fundamentos de Kir-hareseth, en gran manera heridos.
Porque los campos de Hesbn fueron talados, y las vides de Sibma; seores de gentes hollaron sus generosos sarmientos; haban llegado hasta Jazer, y extenddose por el desierto; extendironse sus plantas, pasaron la mar.
Por lo cual lamentar con lloro de Jazer la via de Sibma; embriagarte h de mis lgrimas, oh Hesbn y Eleale: porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caer la algazara.
Quitado es el gozo y la alegra del campo frtil; en las vias no cantarn, ni se regocijarn; no pisar vino en los lagares el pisador: la cancin he hecho cesar.
Por tanto mis entraas sonarn como arpa acerca de Moab, y mi interior en orden  Kir-hareseth.
Y acaecer, que cuando Moab pareciere que est cansado sobre los altos, entonces vendr  su santuario  orar, y no le valdr.
Esta es la palabra que pronunci Jehov sobre Moab desde aquel tiempo.
Empero ahora Jehov ha hablado, diciendo: Dentro de tres aos, como aos de mozo de soldada, ser abatida la gloria de Moab, con toda su grande multitud: y los residuos sern pocos, pequeos, y no fuertes.<CM>
CARGA de Damasco.
Las ciudades de Aroer desamparadas, en majadas se tornarn; dormirn all, y no habr quien los espante.
Y cesar el socorro de Ephraim, y el reino de Damasco; y lo que quedare de Siria, ser como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehov de los ejrcitos.
Y ser que en aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuar, y enflaquecerse la grosura de su carne.
Y ser como cuando el segador coge la mies, y con su brazo siega las espigas: ser tambin como el que coge espigas en el valle de Rephaim.<CM>
Y quedarn en l rebuscos, como cuando sacuden el aceituno, dos  tres granos en la punta del ramo, cuatro  cinco en sus ramas fructferas, dice Jehov Dios de Israel.
En aquel da mirar el hombre  su Hacedor, y sus ojos contemplarn al Santo de Israel.
Y no mirar  los altares que hicieron sus manos, ni mirar  lo que hicieron sus dedos, ni  los bosques, ni  las imgenes del sol.<CM>
En aquel da las ciudades de su fortaleza sern como los frutos que quedan en los pimpollos y en las ramas, las cuales fueron dejadas  causa de los hijos de Israel; y habr asolamiento.
Porque te olvidaste del Dios de tu salud, y no te acordaste de la roca de tu fortaleza; por tanto plantars plantas hermosas, y sembrars sarmiento extrao.
El da que las plantares, las hars crecer, y hars que tu simiente brote de maana; mas la cosecha ser arrebatada en el da del coger, y del dolor desesperado.<CM>
Ay! multitud de muchos pueblos que harn ruido como estruendo de la mar: y murmullo de naciones har alboroto como murmurio de muchas aguas.
Los pueblos harn estrpito  manera de ruido de grandes aguas: mas Dios le reprender, y huir lejos; ser ahuyentado como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino.
Al tiempo de la tarde he aqu turbacin; y antes de la maana ya no es. Esta es la parte de los que nos huellan, y la suerte de los que nos saquean.<CM>
AY de la tierra que hace sombra con las alas, que est tras los ros de Etiopa;
Que enva mensajeros por la mar, y en navos de junco sobre las aguas! Andad, ligeros mensajeros,  la gente tirada y repelada, al pueblo asombroso desde su principio y despus; gente harta de esperar y hollada, cuya tierra destruyeron los ros.
Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando levantar bandera en los montes, la veris; y oiris cuando tocar trompeta.
Porque Jehov me dijo as: Reposarme, y mirar desde mi morada, como sol claro despus de la lluvia, como nube de roco en el calor de la tierra.
Porque antes de la siega, cuando el fruto fuere perfecto, y pasada la flor fueren madurando los frutos, entonces podar con podaderas los ramitos, y cortar y quitar las ramas.
Y sern dejados todos  las aves de los montes, y  las bestias de la tierra; sobre ellos tendrn el verano las aves,  invernarn todas las bestias de la tierra.
En aquel tiempo ser trado presente Jehov de los ejrcitos, el pueblo tirado y repelado, pueblo asombroso desde su principio y despus; gente harta de esperar y hollada, cuya tierra destruyeron los ros; al lugar del nombre de Jehov de los ejrcitos, al monte de Sin.<CM>
CARGA de Egipto.
Y revolver Egipcios contra Egipcios, y cada uno pelear contra su hermano, cada uno contra su prjimo: ciudad contra ciudad, y reino contra reino.
Y el espritu de Egipto se desvanecer en medio de l, y destruir su consejo; y preguntarn  sus imgenes,  sus mgicos,  sus pythones y  sus adivinos.
Y entregar  Egipto en manos de seor duro; y rey violento se enseorear de ellos, dice el Seor Jehov de los ejrcitos.
Y las aguas de la mar faltarn, y el ro se agotar y secar.
Y alejarnse los ros, se agotarn y secarn las corrientes de los fosos la caa y el carrizo sern cortados.
Las verduras de junto al ro, de junto  la ribera del ro, y toda sementera del ro, se secarn, se perdern, y no sern.
Los pescadores tambin se entristecern; y harn duelo todos los que echan anzuelo en el ro, y desfallecern los que extienden red sobre las aguas.
Los que labran lino fino, y los que tejen redes, sern confundidos;
Porque todas sus redes sern rotas: y se entristecern todos los que hacen viveros para peces.
Ciertamente son necios los prncipes de Zon; el consejo de los prudentes consejeros de Faran, se ha desvanecido. Cmo diris  Faran: Yo soy hijo de los sabios,  hijo de los reyes antiguos?
Dnde estn ahora aquellos tus prudentes? Dgante ahora,  hgante saber qu es lo que Jehov de los ejrcitos ha determinado sobre Egipto.
Hanse desvanecido los prncipes de Zon, se han engaado los prncipes de Noph: engaaron  Egipto las esquinas de sus familias.
Jehov mezcl espritu de vahido en medio de l;  hicieron errar  Egipto en toda su obra, como desatina el borracho en su vmito.
Y no aprovechar  Egipto cosa que haga la cabeza  la cola, el ramo  el junco.
En aquel da sern los Egipcios como mujeres; porque se asombrarn y temern, en la presencia de la mano alta de Jehov de los ejrcitos, que l ha de levantar sobre ellos.
Y la tierra de Jud ser de espanto  Egipto; todo hombre que de ella se acordare se asombrar, por causa del consejo que Jehov de los ejrcitos acord sobre aqul.<CM>
En aquel tiempo habr cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canan, y que juren por Jehov de los ejrcitos: una ser llamada la ciudad Herez.
En aquel tiempo habr altar para Jehov en medio de la tierra de Egipto, y el trofeo de Jehov junto  su trmino.
Y ser por seal y por testimonio  Jehov de los ejrcitos en la tierra de Egipto: porque  Jehov clamarn  causa de sus opresores, y l les enviar salvador y prncipe que los libre.
Y Jehov ser conocido de Egipto, y los de Egipto conocern  Jehov en aquel da; y harn sacrificio y oblacin; y harn votos  Jehov, y los cumplirn.
Y herir  Egipto, herir y sanar; y se convertirn  Jehov, y les ser clemente, y los sanar.
En aquel tiempo habr una calzada de Egipto  Asiria, y Asirios entrarn en Egipto, y Egipcios en Asiria; y los Egipcios servirn con los Asirios  Jehov.
En aquel tiempo, Israel ser tercero con Egipto y con Asiria; ser bendicin en medio de la tierra;
Porque Jehov de los ejrcitos los bendecir, diciendo: Bendito el pueblo mo Egipto, y el Asirio obra de mis manos,  Israel mi heredad.<CM>
EN el ao que vino Thartn  Asdod, cuando le envi Sargn rey de Asiria, y pele contra Asdod y la tom;
En aquel tiempo habl Jehov por Isaas hijo de Amoz, diciendo: Ve, y quita el saco de tus lomos, y descalza los zapatos de tus pies. E hzolo as, andando desnudo y descalzo.
Y dijo Jehov: De la manera que anduvo mi siervo Isaas desnudo y descalzo tres aos, seal y pronstico sobre Egipto y sobre Etiopa;
As llevar el rey de Asiria la cautividad de Egipto y la transmigracin de Etiopa, de mozos y de viejos, desnuda y descalza, y descubiertas las nalgas para vergenza de Egipto.
Y se turbarn y avergonzarn de Etiopa su esperanza, y de Egipto su gloria.
Y dir en aquel da el morador de esta isla: Mirad qu tal fu nuestra esperanza, donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria: y cmo escaparemos?<CM>
CARGA del desierto de la mar. as vienen de la tierra horrenda.
Visin dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, Persa; cerca, Medo. Todo su gemido hice cesar.
Por tanto mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de m, como angustias de mujer de parto: agobime oyendo, y al ver heme espantado.
Pasmse mi corazn, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me torn en espanto.
Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe: levantaos, prncipes, ungid el escudo.
Porque el Seor me dijo as: Ve, pon centinela que haga saber lo que viere.
Y vi un carro de un par de caballeros, un carro de asno, y un carro de camello. Luego mir muy ms atentamente.
Y grit como un len: Seor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de da, y las noches enteras sobre mi guarda:
Y he aqu este carro de hombres viene, un par de caballeros. Despus habl, y dijo: Cay, cay Babilonia; y todos los dolos de sus dioses quebrant en tierra.
Trilla ma, y paja de mi era: os he dicho lo que o de Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel.<CM>
Carga de Duma. Danme voces de Seir: Guarda, qu de la noche? Guarda, qu de la noche?
El guarda respondi: La maana viene, y despus la noche: si preguntareis, preguntad; volved, venid.<CM>
Carga sobre Arabia. En el monte tendris la noche en Arabia, oh caminantes de Dedanim.
Salid  encontrar al sediento; llevadle aguas, moradores de tierra de Tema, socorred con su pan al que huye.
Porque de la presencia de las espadas huyen, de la presencia de la espada desnuda, de la presencia del arco entesado, de la presencia del peso de la batalla.
Porque as me ha dicho Jehov: De aqu  un ao, semejante  aos de mozo de soldada, toda la gloria de Cedar ser desecha;
Y las reliquias del nmero de los valientes flecheros, hijos de Cedar, sern apocadas: porque Jehov Dios de Israel lo ha dicho.<CM>
CARGA del valle de la visin. Qu tienes ahora, que toda t te has subido sobre los terrados?
T, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos  cuchillo, ni muertos en guerra.
Todos tus prncipes juntos huyeron del arco, fueron atados: todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque lejos se haban hudo.
Por esto dije: Dejadme, llorar amargamente; no os afanis por consolarme de la destruccin de la hija de mi pueblo.
Porque da es de alboroto, y de huella, y de fatiga por el Seor Jehov de los ejrcitos en el valle de la visin, para derribar el muro, y dar grita al monte.
Y Elam tom aljaba en carro de hombres y de caballeros; y Chr descubri escudo.
Y acaeci que tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de  caballo acamparon  la puerta.<CM>
Y desnud la cobertura de Jud; y miraste en aquel da hacia la casa de armas del bosque.
Y visteis las roturas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis las aguas de la pesquera de abajo.
Y contasteis las casas de Jerusalem, y derribasteis casas para fortificar el muro.
E hicisteis foso entre los dos muros con las aguas de la pesquera vieja: y no tuvisteis respeto al que la hizo, ni mirasteis de lejos al que la labr.
Por tanto el Seor Jehov de los ejrcitos llam en este da  llanto y  endechas,  mesar y  vestir saco.
Y he aqu gozo y alegra, matando vacas y degollando ovejas, comer carne y beber vino, diciendo: Comamos y bebamos, que maana moriremos.
Esto fu revelado  mis odos de parte de Jehov de los ejrcitos: Que este pecado no os ser perdonado hasta que muris, dice el Seor Jehov de los ejrcitos.<CM>
Jehov de los ejrcitos dice as: Ve, entra  este tesorero,  Sebna el mayordomo, y dile:
Qu tienes t aqu,   quien tienes t aqu, que labraste aqu sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura,  el que esculpe para s morada en una pea?
He aqu que Jehov te trasportar en duro cautiverio, y de cierto te cubrir el rostro.
Te echar  rodar con mpetu, como  bola por tierra larga de trminos: all morirs, y all estarn los carros de tu gloria, oh vergenza de la casa de tu seor.
Y arrojarte he de tu lugar, y de tu puesto te empujar.
Y ser que, en aquel da, llamar  mi siervo Eliacim, hijo de Hilcas;
Y vestirlo de tus vestiduras, y le fortalecer con tu talabarte, y entregar en sus manos tu potestad; y ser padre al morador de Jerusalem, y  la casa de Jud.
Y pondr la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrir, y nadie cerrar; cerrar, y nadie abrir.
E hincarlo como clavo en lugar firme; y ser por asiento de honra  la casa de su padre.
Y colgarn de l toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde los vasos de beber hasta todos los instrumentos de msica.
En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, el clavo hincado en lugar firme ser quitado, y ser quebrado y caer; y la carga que sobre l se puso, se echar  perder; porque Jehov habl.<CM>
CARGA de Tiro.
Callad, moradores de la isla, mercader de Sidn, que pasando la mar te henchan.
Su provisin era de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo, de la mies del ro. Fu tambin feria de gentes.
Avergnzate, Sidn, porque la mar, la fortaleza de la mar habl, diciendo: Nunca estuve de parto, ni par, ni cri mancebos, ni levant vrgenes.
En llegando la fama  Egipto, tendrn dolor de las nuevas de Tiro.
Pasaos  Tarsis; aullad, moradores de la isla.
No era sta vuestra ciudad alegre, su antigedad de muchos das? Sus pies la llevarn  peregrinar lejos.
Quin decret esto sobre Tiro la coronada, cuyos negociantes eran prncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?
Jehov de los ejrcitos lo decret, para envilecer la soberbia de toda gloria; y para abatir todos los ilustres de la tierra.
Pasa cual ro de tu tierra, oh hija de Tarsis; porque no tendrs ya ms fortaleza.
Extendi su mano sobre la mar, hizo temblar los reinos: Jehov mand sobre Canan que sus fuerzas sean debilitadas.
Y dijo: No te alegrars ms, oh t, oprimida virgen hija de Sidn. Levntate para pasar  Chttim; y aun all no tendrs reposo.
Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Assur la fund para los que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios; l la convirti en ruinas.
Aullad, naves de Tarsis; porque destruda es vuestra fortaleza.<CM>
Y acontecer en aquel da, que Tiro ser puesta en olvido por setenta aos, como das de un rey. Despus de los setenta aos, cantar Tiro cancin como de ramera.
Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada: haz buena meloda, reitera la cancin, porque tornes en memoria.
Y acontecer, que al fin de los setenta aos visitar Jehov  Tiro: y tornarse  su ganancia, y otra vez fornicar con todos los reinos de la tierra sobre la haz de la tierra.
Mas su negociacin y su ganancia ser consagrada  Jehov: no se guardar ni se atesorar, porque su negociacin ser para los que estuvieren delante de Jehov, para que coman hasta hartarse, y vistan honradamente.<CM>
HE aqu que Jehov vaca la tierra, y la desnuda, y trastorna su haz, y hace esparcir sus moradores.
Y ser como el pueblo, tal el sacerdote; como el siervo, tal su seor; como la criada, tal su seora; tal el que compra, como el que vende; tal el que da emprestado, como el que toma prestado; tal el que da  logro, como el que lo recibe.
Del todo ser vaciada la tierra, y enteramente saqueada; porque Jehov ha pronunciado esta palabra.
Destruyse, cay la tierra; enferm, cay el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.
Y la tierra se inficion bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno.
Por esta causa la maldicin consumi la tierra, y sus moradores fueron asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y se disminuyeron los hombres.
Perdise el vino, enferm la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazn.
Ces el regocijo de los panderos, acabse el estruendo de los que se huelgan, par la alegra del arpa.
No bebern vino con cantar: la bebida ser amarga  los que la bebieren.
Quebrantada est la ciudad de la vanidad; toda casa se ha cerrado, porque no entre nadie.
Voces sobre el vino en las plazas; todo gozo su oscureci, desterrse la alegra de la tierra.
En la ciudad qued soledad, y con asolamiento fu herida la puerta.<CM>
Porque as ser en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como aceituno sacudido, como rebuscos acabada la vendimia.
Estos alzarn su voz, cantarn gozosos en la grandeza de Jehov, desde la mar darn voces.
Glorificad por esto  Jehov en los valles: en islas de la mar sea nombrado Jehov Dios de Israel.<CM>
De lo postrero de la tierra omos salmos: Gloria al justo. Y yo dije: Mi flaqueza, mi flaqueza, ay de m! Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con prevaricacin de desleales.
Terror y sima y lazo sobre ti, oh morador de la tierra.
Y acontecer que el que huir de la voz del terror, caer en la sima; y el que saliere de en medio de la sima, ser preso del lazo: porque de lo alto se abrieron ventanas, y temblarn los fundamentos de la tierra.
Quebrantarse del todo la tierra, enteramente desmenuzada ser la tierra, en gran manera ser la tierra conmovida.
Temblar la tierra vacilando como un borracho, y ser removida como una choza; y agravarse sobre ella su pecado, y caer, y nunca ms se levantar.
Y acontecer en aquel da, que Jehov visitar sobre el ejrcito sublime en lo alto, y sobre los reyes de la tierra que hay sobre la tierra.
Y sern amontonados como se amontonan encarcelados en mazmorra, y en prisin quedarn encerrados, y sern visitados despus de muchos das.
La luna se avergonzar, y el sol se confundir, cuando Jehov de los ejrcitos reinare en el monte de Sin, y en Jerusalem, y delante de sus ancianos fuere glorioso.<CM>
JEHOVA, t eres mi Dios: te ensalzar, alabar tu nombre; porque has hecho maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme.
Que tornaste la ciudad en montn, la ciudad fuerte en ruina: el alczar de los extraos que no sea ciudad, ni nunca jams sea reedeficada.
Por esto te dar gloria el pueblo fuerte, te temer la ciudad de gentes robustas.
Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su afliccin, amparo contra el turbin, sombra contra el calor: porque el mpetu de los violentos es como turbin contra frontispicio.
Como el calor en lugar seco, as humillars el orgullo de los extraos; y como calor debajo de nube, hars marchitar el pimpollo de los robustos.<CM>
Y Jehov de los ejrcitos har en este monte  todos los pueblos convite de engordados, convite de purificados, de gruesos tutanos, de purificados lquidos.
Y deshar en este monte la mscara de la cobertura con que estn cubiertos todos los pueblos, y la cubierta que est extendida sobre todas las gentes.
Destruir  la muerte para siempre; y enjugar el Seor toda lgrima de todos los rostros: y quitar la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehov lo ha dicho.<CM>
Y se dir en aquel da: He aqu este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvar; ste es Jehov  quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud.
Porque la mano de Jehov reposar en este monte, y Moab ser trillado debajo de l, como es trillada la paja en el muladar.
Y extender su mano por en medio de l, como la extiende el nadador para nadar: y abatir su soberbia con los miembros de sus manos:
Y allanar la fortaleza de tus altos muros: la humillar y echar  tierra, hasta el polvo.<CM>
EN aquel da cantarn este cantar en tierra de Jud: Fuerte ciudad tenemos: salud puso Dios por muros y antemuro.
Abrid las puertas, y entrar la gente justa, guardadora de verdades.
T le guardars en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.
Confiad en Jehov perpetuamente: porque en el Seor Jehov est la fortaleza de los siglos.<CM>
Porque derrib los que moraban en lugar sublime: humill la ciudad ensalzada, humillla hasta la tierra, derribla hasta el polvo.
Hollarla pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.
El camino del justo es rectitud: T, Recto, pesas el camino del justo.
Tambin en el camino de tus juicios, oh Jehov, te hemos esperado:  tu nombre y  tu memoria es el deseo del alma.
Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare el espritu en medio de m, madrugar  buscarte: porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
Alcanzar piedad el impo, y no aprender justicia; en tierra de rectitud har iniquidad, y no mirar  la majestad de Jehov.
Jehov, bien que se levante tu mano, no ven: vern al cabo, y se avergonzarn los que envidian  tu pueblo; y  tus enemigos fuego los consumir.<CM>
Jehov, t nos deparars paz; porque tambin obraste en nosotros todas nuestras obras.
Jehov Dios nuestro, seores se han enseoreado de nosotros fuera de ti; mas en ti solamente nos acordaremos de tu nombre.
Muertos son, no vivirn: han fallecido, no resucitarn: porque los visitaste, y destruiste, y deshiciste toda su memoria.
Aadiste al pueblo, oh Jehov, aadiste al pueblo: hicstete glorioso: extendste lo hasta todos los trminos de la tierra.
Jehov, en la tribulacin te buscaron: derramaron oracin cuando los castigaste.
Como la preada cuando se acerca el parto gime, y da gritos con sus dolores, as hemos sido delante de ti, oh Jehov.
Concebimos, tuvimos dolores de parto, parimos como viento: salud ninguna hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.
Tus muertos vivirn; junto con mi cuerpo muerto resucitarn. Despertad y cantad, moradores del polvo! porque tu roco, cual roco de hortalizas; y la tierra echar los muertos.<CM>
Anda, pueblo mo, ntrate en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira.
Porque he aqu que Jehov sale de su lugar, para visitar la maldad del morador de la tierra contra l; y la tierra descubrir sus sangres, y no ms encubrir sus muertos.<CM>
EN aquel da Jehov visitar con su espada dura, grande y fuerte, sobre leviathn, serpiente rolliza, y sobre leviathn serpiente retuerta; y matar al dragn que est en la mar.
En aquel da cantad de la via del vino rojo.
Yo Jehov la guardo, cada momento la regar; guardarla de noche y de da, porque nadie la visite.
No hay en m enojo. Quin pondr contra m en batalla espinas y cardos? Yo los hollar, quemarlos juntamente.
O forzar alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz, s, haga paz conmigo.
Das vendrn cuando Jacob echar races, florecer y echar renuevos Israel, y la haz del mundo se henchir de fruto.<CM>
Acaso ha sido herido como quien lo hiri?  ha sido muerto como los que lo mataron?
Con medida la castigars en sus vstagos. El reprime su recio viento en el da del aire solano.
De esta manera pues ser purgada la iniquidad de Jacob; y ste ser todo el fruto, la remocin de su pecado, cuando tornare todas las piedras del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levantarn los bosques, ni las imgenes del sol.
Porque la ciudad fortalecida ser asolada, la morada ser desamparada y dejada como un desierto: all se apacentar el becerro, all tendr su majada, y acabar sus ramas.
Cuando sus ramas se secaren, sern quebradas; mujeres vendrn  encenderlas: porque aqul no es pueblo de entendimiento; por tanto su Hacedor no tendr de l misericordia, ni se compadecer de l el que lo form.
Y acontecer en aquel da, que herir Jehov desde el lveo del ro hasta el torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seris reunidos uno  uno.
Acontecer tambin en aquel da, que se taer con gran trompeta, y vendrn los que haban sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que haban sido echados en tierra de Egipto, y adorarn  Jehov en el monte santo, en Jerusalem.<CM>
AY de la corona de soberbia, de los ebrios de Ephraim, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que est sobre la cabeza del valle frtil de los aturdidos del vino!
He aqu Jehov tiene un fuerte y poderoso: como turbin de granizo y como torbellino trastornador; como mpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba  tierra.
Con los pies ser hollada la corona de soberbia de los borrachos de Ephraim;
Y ser la flor caduca de la hermosura de su gloria que est sobre la cabeza del valle frtil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, en vindola el que la mira, se la traga tan luego como la tiene  mano.
En aquel da Jehov de los ejrcitos ser por corona de gloria y diadema de hermosura  las reliquias de su pueblo;
Y por espritu de juicio al que se sentare en juicio, y por fortaleza  los que harn tornar la batalla hasta la puerta.
Mas tambin stos erraron con el vino; y con la sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con la sidra, fueron trastornados del vino, aturdironse con la sidra, erraron en la visin, tropezaron en el juicio.
Porque todas las mesas estn llenas de vmito y suciedad, hasta no haber lugar limpio.<CM>
A quin se ensear ciencia,   quin se har entender doctrina? A los quitados de la leche?  los arrancados de los pechos?
Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, rengln tras rengln, lnea sobre lnea, un poquito all, otro poquito all:
Porque en lengua de tartamudos, y en extraa lengua hablar  este pueblo,
A los cuales l dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y ste es el refrigerio: mas no quisieron oir.
La palabra pues de Jehov les ser mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, rengln tras rengln, lnea sobre lnea, un poquito all, otro poquito all; que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, y enlazados, y presos.<CM>
Por tanto, varones burladores, que estis enseoreados sobre este pueblo que est en Jerusalem, oid la palabra de Jehov.
Porque habis dicho: Concierto tenemos hecho con la muerte,  hicimos acuerdo con la sepultura; cuando pasare el turbin del azote, no llegar  nosotros, pues que hemos puesto nuestra acogida en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos:
Por tanto, el Seor Jehov dice as: He aqu que yo fundo en Sin una piedra, piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable: el que creyere, no se apresure.
Y ajustar el juicio  cordel, y  nivel la justicia; y granizo barrer la acogida de la mentira, y aguas arrollarn el escondrijo.
Y ser anulado vuestro concierto con la muerte, y vuestro acuerdo con el sepulcro no ser firme: cuando pasare el turbin del azote, seris de l hollados.
Luego que comenzare  pasar, l os arrebatar; porque de maana de maana pasar, de da y de noche; y ser que el espanto solamente haga entender lo odo.
Porque la cama es tan angosta que no basta, y la cubierta estrecha para recoger.
Porque Jehov se levantar como en el monte Perasim, como en el valle de Gaban se enojar; para hacer su obra, su extraa obra, y para hacer su operacin, su extraa operacin.
Ahora pues, no os burlis, porque no se aprieten ms vuestras ataduras: porque consumacin y acabamiento sobre toda la tierra he odo del Seor Jehov de los ejrcitos.<CM>
Estad atentos, y oid mi voz; estad atentos, y oid mi dicho.
El que ara para sembrar, arar todo el da; romper y quebrar los terrones de la tierra?
Despus que hubiere igualado su superficie, no derramar la neguilla, sembrar el comino, pondr el trigo por su orden, y la cebada en su seal, y la avena en su trmino?
Porque su Dios le instruye, y le ensea  juicio.
Que la neguilla no se trillar con trillo, ni sobre el comino rodar rueda de carreta; sino que con un palo se sacude la neguilla, y el comino con una vara.
El pan se trilla; mas no siempre lo trillar, ni lo comprimir con la rueda de su carreta, ni lo quebrantar con los dientes de su trillo.
Tambin esto sali de Jehov de los ejrcitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabidura.<CM>
AY de Ariel, ciudad donde habit David! Aadid un ao  otro, mtense vctimas.
Mas yo pondr  Ariel en apretura, y ser desconsolada y triste; y ser  m como Ariel.
Porque asentar campo contra ti en derredor, y te combatir con ingenios, y levantar contra ti baluartes.
Entonces sers humillada, hablars desde la tierra, y tu habla saldr del polvo; y ser tu voz de la tierra como de pythn, y tu habla susurrar desde el polvo.
Y la muchedumbre de tus extranjeros ser como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y ser repentinamente, en un momento.
De Jehov de los ejrcitos sers visitada con truenos y con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor.
Y ser como sueo de visin nocturna la multitud de todas las gentes que pelearn contra Ariel, y todos los que pelearn contra ella y sus ingenios, y los que la pondrn en apretura.
Y ser como el que tiene hambre y suea, y parece que come; mas cuando despierta, su alma est vaca;  como el que tiene sed y suea, y parece que bebe; mas cuando se despierta, hllase cansado, y su alma sedienta: as ser la multitud de todas las gentes que pelearn contra el monte de Sin.<CM>
Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegad; embriagaos, y no de vino; titubead, y no de sidra.
Porque Jehov extendi sobre vosotros espritu de sueo, y cerr vuestros ojos: cubri vuestros profetas, y vuestros principales videntes.
Y os ser toda visin como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; l dir: No puedo, porque est sellado.
Y si se diere el libro al que no sabe leer, dicindole: Lee ahora esto; l dira: No s leer.
Dice pues el Seor: Porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, mas su corazn alej de m, y su temor para conmigo fu enseado por mandamiento de hombres:
Por tanto, he aqu que nuevamente excitar yo la admiracin de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecer la sabidura de sus sabios, y se desvanecer la prudencia de sus prudentes.
Ay de los que se esconden de Jehov, encubriendo el consejo, y sus obras son en tinieblas, y dicen: Quin nos ve, y quin nos conoce?
Vuestra subversin ciertamente ser reputada como el barro del alfarero. La obra dir de su hacedor, No me hizo; y dir el vaso de aquel que lo ha formado, No entendi?<CM>
No ser tornado de aqu  muy poco tiempo el Lbano en Carmelo, y el Carmelo ser estimado por bosque?
Y en aquel tiempo los sordos oirn las palabras del libro, y los ojos de los ciegos vern en medio de la oscuridad y de las tinieblas.
Entonces los humildes crecern en alegra en Jehov, y los pobres de los hombres se gozarn en el Santo de Israel.
Porque el violento ser acabado, y el escarnecedor ser consumido: sern talados todos los que madrugaban  la iniquidad.
Los que hacan pecar al hombre en palabra; los que armaban lazo al que reprenda en la puerta, y torcieron lo justo en vanidad.
Por tanto, Jehov que redimi  Abraham, dice as  la casa de Jacob: No ser ahora confundido Jacob, ni su rostro se pondr plido;
Porque ver  sus hijos, obra de mis manos en medio de s, que santificarn mi nombre; y santificarn al Santo de Jacob, y temern al Dios de Israel.
Y los errados de espritu aprendern inteligencia, y los murmuradores aprendern doctrina.<CM>
AY de los hijos que se apartan, dice Jehov, para tomar consejo, y no de m; para cobijarse con cubierta, y no de mi espritu, aadiendo pecado  pecado!
Prtense para descender  Egipto, y no han preguntado mi boca; para fortificarse con la fuerza de Faran, y poner su esperanza en la sombra de Egipto.
Mas la fortaleza de Faran se os tornar en vergenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusin.
Cuando estarn sus prncipes en Zon, y sus embajadores habrn llegado  Hanes,
Se avergonzarn todos del pueblo que no les aprovechar, ni los socorrer, ni les traer provecho; antes les ser para vergenza, y aun para oprobio.
Carga de las bestias del medioda: Por tierra de tribulacion y de angustia, de donde salen la leona y el leon, la vibora y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de jumentos sus riquezas, y sus tesoros sobre corcovas de camellos, a un pueblo que no les ser de provecho.
Ciertamente Egipto en vano  intilmente dar ayuda; por tanto yo le d voces, que su fortaleza sera estarse quietos.<CM>
Ve pues ahora, y escribe esta visin en una tabla delante de ellos, y asintala en un libro, para que quede hasta el postrero da, para siempre por todos los siglos.
Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oir la ley de Jehov;
Que dicen  los videntes: No veis; y  los profetas: No nos profeticis lo recto, decidnos cosas halageas, profetizad mentiras;
Dejad el camino, apartaos de la senda, haced cesar de nuestra presencia al Santo de Israel.
Por tanto el Santo de Israel dice as: Porque desechasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habis apoyado;
Por tanto os ser este pecado como pared abierta que se va  caer, y como corcova en alto muro, cuya cada viene sbita y repentinamente.
Y quebrarlo como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen menuzos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar,  para coger agua de la poza.
Porque as dijo el Seor Jehov, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seris salvos; en quietud y en confianza ser vuestra fortaleza. Y no quisisteis,
Sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos: por tanto vosotros huiris. Sobre ligeros cabalgaremos: por tanto sern ligeros vuestros perseguidores.
Un millar huir  la amenaza de uno;  la amenaza de cinco huiris vosotros todos; hasta que quedis como mstil en la cumbre de un monte, y como bandera sobre cabezo.<CM>
Empero Jehov esperar para tener piedad de vosotros, y por tanto ser ensalzado teniendo de vosotros misericordia: porque Jehov es Dios de juicio: bienaventurados todos los que le esperan.
Ciertamente el pueblo morar en Sin, en Jerusalem: nunca ms llorars; el que tiene misericordia se apiadar de ti; en oyendo la voz de tu clamor te responder.
Bien que os dar el Seor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus enseadores nunca ms te sern quitados, sino que tus ojos vern tus enseadores.
Entonces tus odos oirn  tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por l; y no echis  la mano derecha, ni tampoco torzis  la mano izquierda.
Entonces profanars la cobertura de tus esculturas de plata, y la vestidura de tu vaciadizo de oro: las apartars como trapo de menstruo: Sal fuera! les dirs.
Entonces dar el Seor lluvia  tu sementera, cuando la tierra sembrares; y pan del fruto de la tierra; y ser abundante y pinge; tus ganados en aquel tiempo sern apacentados en anchas dehesas.
Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra, comern grano limpio, el cual ser aventado con pala y criba.
Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado subido, habr ros y corrientes de aguas el da de la gran matanza, cuando caern las torres.
Y la luz de la luna ser como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete das, el da que soldar Jehov la quebradura de su pueblo, y curar la llaga de su herida.<CM>
He aqu que el nombre de Jehov viene de lejos: su rostro encendido, y grave de sufrir; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume;
Y su aliento, cual torrente que inunda: llegar hasta el cuello, para zarandear las gentes con criba de destruccin; y el freno estar en las quijadas de los pueblos, hacindo les errar.
Vosotros tendris cancin, como en noche en que se celebra pascua; y alegra de corazn, como el que va con flauta para venir al monte de Jehov, al Fuerte de Israel.
Y Jehov har oir su voz potente, y har ver el descender de su brazo, con furor de rostro, y llama de fuego consumidor; con dispersin, con avenida, y piedra de granizo.
Porque Assur que hiri con palo, con la voz de Jehov ser quebrantado.
Y en todo paso habr madero fundado, que Jehov har hincar sobre l con tamboriles y vihuelas, cuando con batallas de altura pelear contra ellos.
Porque Topheth ya de tiempo est diputada y aparejada para el rey, profunda y ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha lea; el soplo de Jehov, como torrente de azufre, la enciende.<CM>
AY de los que descienden  Egipto por ayuda, y confan en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en caballeros, porque son valientes; y no miraron al Santo de Israel, ni buscaron  Jehov!
Mas l tambin es sabio, y traer el mal, y no retirar sus palabras. Levantarse pues contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los obradores de iniquidad.
Y los Egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espritu: de manera que en extendiendo Jehov su mano, caer el ayudador, y caer el ayudado, y todos ellos desfallecern  una.
Porque Jehov me dijo  m de esta manera: Como el len y el cachorro del len brama sobre su presa, y si se llega contra l cuadrilla de pastores, no temer por sus voces, ni se acobardar por el tropel de ellos: as Jehov de los ejrcitos descender  pelear por el monte de Sin, y por su collado.
Como las aves que vuelan, as amparar Jehov de los ejrcitos  Jerusalem, amparando, librando, pasando, y salvando.<CM>
Convertos  aquel contra quien los hijos de Israel profundamente se rebelaron.
Porque en aquel da arrojar el hombre sus dolos de plata, y sus dolos de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
Entonces caer el Assur por cuhillo, no de varn; y consumirlo espada, no de hombre; y huir de la presencia de la espada, y sus mancebos sern tributarios.
Y de miedo pasar su fortaleza y sus prncipes tendrn pavor de la bandera, dice Jehov, cuyo fuego est en Sin, y su horno en Jerusalem.<CM>
HE aqu que en justicia reinar un rey, y prncipes presidirn en juicio.
Y ser aquel varn como escondedero contra el viento, y como acogida contra el turbin; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peasco en tierra calurosa.
No se ofuscarn entonces los ojos de los que ven, y los odos de los oyentes oirn atentos.
Y el corazn de los necios entender para saber, y la lengua de los tartamudos ser desenvuelta para hablar claramente.
El mezquino nunca ms ser llamado liberal, ni ser dicho generoso el avariento.
Porque el mezquino hablar mezquindades, y su corazn fabricar iniquidad, para hacer la impiedad y para hablar escarnio contra Jehov, dejando vaca el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
Cierto los avaros malas medidas tienen: l maquina pensamientos para enredar  los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio contra el pobre.
Mas el liberal pensar liberalidades, y por liberalidades subir.<CM>
Mujeres reposadas, levantaos, oid mi voz; confiadas, escuchad mi razn.
Das y aos tendris espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltar, y la cosecha no acudir.
Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ceid los lomos con saco.
Sobre los pechos lamentarn por los campos deleitosos, por la vid frtil.
Sobre la tierra de mi pueblo subirn espinas y cardos; y aun sobre todas las casas de placer en la ciudad de alegra.
Porque los palacios sern desiertos, la multitud de la ciudad cesar: las torres y fortalezas se tornarn cuevas para siempre, donde huelguen asnos monteses, y ganados hagan majada:
Hasta que sobre nosotros sea derramado espritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque.
Y habitar el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentar la justicia.
Y el efecto de la justicia ser paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre.
Y mi pueblo habitar en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.
Y el granizo, cuando descendiere ser en los montes; y la ciudad ser del todo abatida.
Dichosos vosotros los que sembris sobre todas aguas, y metis en ellas el pie de buey y de asno.<CM>
AY de ti, el que saqueas, y nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabares de saquear, sers t saqueado; y cuando acabares de hacer deslealtad, harse contra ti.
Oh Jehov, ten misericordia de nosotros,  ti hemos esperado: t, brazo de ellos en la maana, s tambin nuestra salud en tiempo de la tribulacin.
Los pueblos huyeron  la voz del estruendo; las gentes fueron esparcidas por tus levantamientos.
Mas vuestra presa ser cogida como cuando cogen las orugas: correr sobre ellos como de una  otra parte corren las langostas.
Ser ensalzado Jehov, el cual mora en las alturas: llen  Sin de juicio y de justicia.
Y reinarn en tus tiempos la sabidura y la ciencia, y la fuerza de la salvacin: el temor de Jehov ser su tesoro.
He aqu que sus embajadores darn voces afuera; los mensajeros de paz llorarn amargamente.
Las calzadas estn desechas, cesaron los caminantes: anulado ha la alianza, aborreci las ciudades, tuvo en nada los hombres.
Enlutse, enferm la tierra: el Lbano se avergonz, y fu cortado: hase tornado Sarn como desierto; y Basn y Carmel fueron sacudidos.
Ahora me levantar, dice Jehov; ahora ser ensalzado, ahora ser engrandecido.
Concebisteis hojarascas, aristas pariris: el soplo de vuestro fuego os consumir.
Y los pueblos sern como cal quemada: como espinas cortadas sern quemados con fuego.<CM>
Oid, los que estis lejos, lo que he hecho; y vosotros los cercanos, conoced mi potencia.
Los pecadores se asombraron en Sin, espanto sobrecogi  los hipcritas. Quin de nosotros morar con el fuego consumidor? quin de nosotros habitar con las llamas eternas?
El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja por no oir sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala:
Este habitar en las alturas: fortalezas de rocas sern su lugar de acogimiento; se le dar su pan, y sus aguas sern ciertas.
Tus ojos vern al Rey en su hermosura; vern la tierra que est lejos.
Tu corazn imaginar el espanto, y dir: Qu es del escriba? qu del pesador? qu del que pone en lista las casas ms insignes?
No vers  aquel pueblo espantable, pueblo de lengua oscura de entender, de lengua tartamuda que no comprendas.
Mira  Sin, ciudad de nuestras solemnidades: tus ojos vern  Jerusalem, morada de quietud, tienda que no ser desarmada, ni sern arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas ser rota.
Porque ciertamente all ser Jehov para con nosotros fuerte, lugar de ros, de arroyos muy anchos, por el cual no andar galera, ni por l pasar grande navo.
Porque Jehov es nuestro juez, Jehov es nuestro legislador, Jehov es nuestro Rey, l mismo nos salvar.
Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mstil, ni entesaron la vela: repartirse entonces presa de muchos despojos: los cojos arrebatarn presa.
No dir el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella ser absuelto de pecado.<CM>
GENTES, allegaos  oir; y escuchad, pueblos. Oiga la tierra y lo que la hinche, el mundo y todo lo que l produce.
Porque Jehov est airado sobre todas las gentes,  irritado sobre todo el ejrcito de ellas: destruirlas y entregarlas al matadero por la sangre de ellos.
Y los muertos de ellas sern arrojados, y de sus cadveres se levantar hedor; y los montes se desleirn por la sangre de ellos.
Y todo el ejrcito de los cielos se corromper, y plegarse han los cielos como un libro: y caer todo su ejrcito, como se cae la hoja de la parra, y como se cae la de la higuera.
Porque en los cielos se embriagar mi espada: he aqu que descender sobre Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema.
Llena est de sangre la espada de Jehov, engrasada est de grosura, de sangre de corderos y de cabritos, de grosura de riones de carneros: porque Jehov tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom.
Y con ellos vendrn abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se embriagar de sangre, y su polvo se engrasar de grosura.
Porque es da de venganza de Jehov, ao de retribuciones en el pleito de Sin.<CM>
Y sus arroyos se tornarn en pez, y su polvo en azufre, y su tierra en pez ardiente.
No se apagar de noche ni de da, perpetuamente subir su humo: de generacin en generacin ser asolada, nunca jams pasar nadie por ella.
Y la poseern el pelcano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo morarn en ella: y extenderse sobre ella cordel de destruccin, y niveles de asolamiento.
Llamarn  sus prncipes, prncipes sin reino: y todos sus grandes sern nada.
En sus alczares crecern espinas, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y sern morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces.
Y las bestias monteses se encontrarn con los gatos cervales, y el peludo gritar  su compaero: la lamia tambin tendr all asiento, y hallar para s reposo.
All anidar el cuclillo, conservara sus huevos, y sacar sus pollos, y juntarlos debajos de sus alas: tambin se ayuntarn all buitres, cada uno con su compaera.
Inquirid en el libro de Jehov, y leed si falt alguno de ellos: ninguno falt con su compaera; porque su boca mand y reunilos su mismo espritu.
Y l les ech las suertes, y su mano les reparti con cordel: para siempre la tendrn por heredad, de generacin en generacin morarn all.<CM>
ALEGRARSE han el desierto y la soledad: el yermo se gozar, y florecer como la rosa.
Florecer profusamente, y tambin se alegrar y cantar con jbilo: la gloria del Lbano le ser dada, la hermosura de Carmel y de Sarn. Ellos vern la gloria de Jehov, la hermosura del Dios nuestro.
Confortad  las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas.
Decid  los de corazn apocado: Confortaos, no temis: he aqu que vuestro Dios viene con venganza, con pago: el mismo Dios vendr, y os salvar.<CM>
Entonces los ojos de los ciegos sern abiertos, y los odos de los sordos se abrirn.
Entonces el cojo saltar como un ciervo, y cantar la lengua del mudo; porque aguas sern cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
El lugar seco ser tornado en estanque, y el secadal en manaderos de aguas; en la habitacin de chacales, en su cama, ser lugar de caas y de juncos.
Y habr all calzada y camino, y ser llamado Camino de Santidad; no pasar por l inmundo; y habr para ellos en l quien los acompae, de tal manera que los insensatos no yerren.
No habr all len, ni bestia fiera subir por l, ni all se hallar, para que caminen los redimidos.
Y los redimidos de Jehov volvern, y vendrn  Sin con alegra; y gozo perpetuo ser sobre sus cabezas: y retendrn el gozo y alegra, y huir la tristeza y el gemido.<CM>
ACONTECIO en el ao catorce del rey Ezechas, que Sennachrib rey de Asiria subi contra todas las ciudades fuertes de Jud, y tomlas.
Y el rey de Asiria envi  Rabsaces con grande ejrcito desde Lachs  Jerusalem al rey Ezechas: y asent el campo  los caos de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
Y sali  l Eliacim hijo de Hilcas mayordomo, y Sebna, escriba, y Joah hijo de Asaph, canciller.
A los cuales dijo Rabsaces: Ahora pues, diris  Ezechas: El gran rey, el rey de Asiria, dice as: Qu confianza es sta en que confas?
Digo, alegas t, (empero palabras vanas) que tengo consejo y fortaleza para la guerra. Ahora bien, en quin confas que te rebelas contra m?
He aqu que confas en este bordn de caa frgil, en Egipto, sobre el cual si alguien se apoyare, entrarsele por la mano, y se la atravesar. Tal es Faran rey de Egipto para con todos los que en l confan.
Y si me dijeres, En Jehov nuestro Dios confiamos; no es ste aquel cuyos altos y cuyos altares hizo quitar Ezechas, y dijo  Jud y  Jerusalem: Delante de este altar adoraris?
Ahora pues yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi seor, y yo te dar dos mil caballos, si pudieres t dar caballeros que cabalguen sobre ellos.
Cmo pues hars volver el rostro de un capitn de los ms pequeos siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto por sus carros y hombres de  caballo?
Y por ventura vine yo ahora  esta tierra para destruirla sin Jehov Jehov me dijo: Sube  esta tierra para destruirla?<CM>
Entonces dijo Eliacim, y Sebna y Joah  Rabsaces: Rogmoste que hables  tus siervos en lengua siriaca, porque nosotros la entendemos: y no hables con nosotros en lengua judica, oyndolo el pueblo que est sobre el muro.
Y dijo Rabsaces: Envime mi seor  ti y  tu seor,  que dijese estas palabras, y no  los hombres que estn sobre el muro, para comer su estircol y beber su orina con vosotros?
Psose luego en pie Rabsaces, y grit  grande voz en lengua judica, diciendo: Oid las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
El rey dice as: No os engae Ezechas, porque no os podr librar.
Ni os haga Ezechas confiar en Jehov, diciendo: Ciertamente Jehov nos librar: no ser entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.
No escuchis  Ezechas: porque el rey de Asiria dice as: Haced conmigo paz, y salid  m; y coma cada uno de su via, y cada uno de su higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo;
Hasta que yo venga y os lleve  una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vias.
Mirad no os engae Ezechas diciendo: Jehov nos librar. Libraron los dioses de las gentes cada uno  su tierra de la mano del rey de Asiria?
Dnde est el dios de Hamath y de Arphad? dnde est el dios de Sepharvaim? libraron  Samaria de mi mano?
Qu dios hay entre los dioses de estas tierras, que haya librado su tierra de mi mano, para que Jehov libre de mi mano  Jerusalem?
Mas callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey as lo haba mandado, diciendo: No le respondis.
Entonces Eliacim hijo de Hilcas mayordormo, y Sebna escriba, y Joah hijo de Asaph canciller, vinieron  Ezechas rotos sus vestidos, y contronle las palabras de Rabsaces.<CM>
ACONTECIO pues, que el rey Ezechas, odo esto, rasg sus vestidos, y cubierto de saco vino  la casa de Jehov.
Y envi  Eliacim mayordomo, y  Sebna escriba, y  los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de sacos,  Isaas profeta, hijo de Amoz.
Los cuales le dijeron: Ezechas dice as: Da de angustia, de reprensin y de blasfemia, es este da: porque los hijos han llegado hasta la rotura, y no hay fuerza en la que pare.
Quiz oir Jehov tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual envi el rey de Asiria su seor  blasfemar al Dios vivo, y  reprender con las palabras que oy Jehov tu Dios: alza pues oracin t por las reliquias que aun han quedado.
Vinieron pues los siervos de Ezechas  Isaas.
Y djoles Isaas: Diris as  vuestro seor: As dice Jehov: No temas por las palabras que has odo, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.
He aqu que yo doy en l un espritu, y oir un rumor, y volverse  su tierra: y yo har que en su tierra caiga  cuchillo.<CM>
Vuelto pues Rabsaces, hall al rey de Asiria que bata  Libna; porque ya haba odo que se haba apartado de Lachs.
Mas oyendo decir de Tirhakah rey de Etiopa: He aqu que ha salido para hacerte guerra: en oyndolo, envi mensajeros  Ezechas, diciendo:
Diris as  Ezechas rey de Jud: No te engae tu Dios en quien t confas, diciendo: Jerusalem no ser entregada en mano del rey de Asiria.
He aqu que t oiste lo que hicieron los reyes de Asiria  todas las tierras, que las destruyeron; y escapars t?
Libraron los dioses de las gentes  los que destruyeron mis antepasados,  Gozn, y Harn, Rezeph, y  los hijos de Edn que moraban en Thelasar?
Dnde est el rey de Amath, y el rey de Arphad, el rey de la ciudad de Sepharvaim, de Henah, y de Hivah?
Y tom Ezechas las cartas de mano de los mensajeros, y leylas; y subi  la casa de Jehov, y las extendi delante de Jehov.
Entonces Ezechas or  Jehov, diciendo:
Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, slo t eres Dios sobre todos los reinos de la tierra; t hiciste los cielos y la tierra.
Inclina, oh Jehov, tu odo, y oye; abre, oh Jehov, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Sennachrib, el cual ha enviado  blasfemar al Dios viviente.
Ciertamente, oh Jehov, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,
Y entregaron los dioses de ellos al fuego: porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, leo y piedra: por eso los deshicieron.
Ahora pues, Jehov Dios nuestro, lbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que slo t eres Jehov.<CM>
Entonces Isaas hijo de Amoz, envi  decir  Ezechas: Jehov Dios de Israel dice as: Acerca de lo que me rogaste sobre Sennachrib rey de Asiria,
Esto es lo que Jehov habl de l: Hate menospreciado, y ha hecho escarnio de ti la virgen hija de Sin: mene su cabeza  tus espaldas la hija de Jerusalem.
A quin injuriaste y  quin blasfemaste? contra quin has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
Por mano de tus siervos denostaste al Seor, y dijiste: Yo con la multitud de mis carros subir  las alturas de los montes,  las laderas del Lbano; cortar sus altos cedros, sus hayas escogidas; vendr despus  lo alto de su lmite, al monte de su Carmel.
Yo cav, y beb las aguas; y con las pisadas de mis pies secar todos los ros de lugares atrincherados.
No has odo decir que de mucho tiempo ha yo lo hice, que de das antiguos lo he formado? Helo hecho venir ahora, y ser para destruccin de ciudades fuertes en montones de ruinas.
Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, sern como grama del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazn se seca.
Conocido he tu estado, tu salida y tu entrada, y tu furor contra m.
Porque contra m te airaste, y tu estruendo ha subido  mis odos: pondr pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y harte tornar por el camino por donde viniste.
Y esto te ser por seal: Comers este ao lo que nace de suyo, y el ao segundo lo que nace de suyo: y el ao tercero sembraris y segaris, y plantaris vias, y comeris su fruto.
Y el residuo de la casa de Jud que hubiere escapado, tornar  echar raz abajo, y har fruto arriba.
Porque de Jerusalem saldrn reliquias, y del monte de Sin salvamento: el celo de Jehov de los ejrcitos har esto.
Por tanto, as dice Jehov acerca del rey de Asiria: No entrar en esta ciudad, ni echar saeta en ella: no vendr delante de ella escudo, ni ser echado contra ella baluarte.
Por el camino que vino se tornar, y no entrar en esta ciudad, dice Jehov:
Pues yo amparar  esta ciudad para salvarla por amor de m, y por amor de David mi siervo.
Y sali el ngel de Jehov,  hiri ciento ochenta y cinco mil en el campo de los Asirios: y cuando se levantaron por la maana, he aqu que todo era cuerpos de muertos.
Entonces Sennachrib rey de Asiria partindose se fu, y volvise,  hizo su morada en Nnive.
Y acaeci, que estando orando en el templo de Nisroch su dios, Adremelech y Sarezer, sus hijos, le hirieron  cuchillo, y huyeron  la tierra de Ararat; y rein en su lugar Esar-hadn su hijo.<CM>
EN aquellos das cay Ezechas enfermo para morir. Y vino  l Isaas profeta, hijo de Amoz, y djole: Jehov dice as: Ordena tu casa, porque t morirs, y no vivirs.
Entonces volvi Ezechas su rostro  la pared,  hizo oracin  Jehov.
Y dijo: Oh Jehov, rugote te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con ntegro corazn, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y llor Ezechas con gran lloro.
Entonces fu palabra de Jehov  Isaas, diciendo:
Ve, y di  Ezechas: Jehov Dios de David tu padre dice as: Tu oracin he odo, y visto tus lgrimas: he aqu que yo aado  tus das quince aos.
Y te librar, y  esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y  esta ciudad amparar.
Y esto te ser seal de parte de Jehov, que Jehov har esto que ha dicho:
He aqu que yo vuelvo atrs la sombra de los grados, que ha descendido en el reloj de Achz por el sol, diez grados. Y el sol fu tornado diez grados atrs, por los cuales haba ya descendido.<CM>
Escritura de Ezechas rey de Jud, de cuando enferm y san de su enfermedad.
Yo dije: En el medio de mis das ir  las puertas del sepulcro: Privado soy del resto de mis aos.
Dije: No ver  JAH,  JAH en la tierra de los que viven: Ya no ver ms hombre con los moradores del mundo.
Mi morada ha sido movida y traspasada de m, como tienda de pastor. Como el tejedor cort mi vida; cortarme con la enfermedad; Me consumirs entre el da y la noche.
Contaba yo hasta la maana. Como un len moli todos mis huesos: De la maana  la noche me acabars.
Como la grulla y como la golondrina me quejaba; Gema como la paloma: alzaba en lo alto mis ojos: Jehov, violencia padezco; confrtame.
Qu dir? El que me lo dijo, l mismo lo ha hecho. Andar recapacitando en la amargura de mi alma todos los aos de mi vida.
Oh Seor, sobre ellos vivirn tus piedades, Y  todos dir consistir en ellas la vida de mi espritu; Pues t me restablecers, y me hars que viva.
He aqu amargura grande me sobrevino en la paz: Mas  ti plugo librar mi vida del hoyo de corrupcin. Porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
Porque el sepulcro no te celebrar, ni te alabar la muerte; Ni los que descienden al hoyo esperarn tu verdad.
El que vive, el que vive, ste te confesar, como yo hoy: El padre har notoria tu verdad  los hijos.
Jehov para salvarme; Por tanto cantaremos nuestros salmos En la casa de Jehov todos los das de nuestra vida.
Y haba dicho Isaas: Tomen masa de higos, y pnganla en la llaga, y sanar.
Haba asimismo dicho Ezechas: Qu seal tendr de que he de subir  la casa de Jehov?<CM>
EN aquel tiempo Merodachbaladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi cartas y presentes  Ezechas; porque haba odo que haba estado enfermo, y que haba convalecido.
Y holgse con ellos Ezechas, y enseoles la casa de su tesoro, plata y oro, y especieras, y ungentos preciosos, y toda su casa de armas, y todo lo que se pudo hallar en sus tesoros: no hubo cosa en su casa y en todo su seoro, que Ezechas no les mostrase.
Entonces Isaas profeta vino al rey Ezechas, y djole: Qu dicen estos hombres, y de dnde han venido  ti? Y Ezechas respondi: De tierra muy lejos han venido  m, de Babilonia.
Dijo entonces: Qu han visto en tu casa? Y dijo Ezechas: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado.<CM>
Entonces dijo Isaas  Ezechas: Oye palabra de Jehov de los ejrcitos:
He aqu, vienen das en que ser llevado  Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy: ninguna cosa quedar, dice Jehov.
De tus hijos que hubieren salido de ti, y que engendraste, tomarn, y sern eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
Y dijo Ezechas  Isaas: La palabra de Jehov que has hablado, es buena. Y aadi: A lo menos, haya paz y verdad en mis das.<CM>
CONSOLAOS, consolaos, pueblo mo, dice vuestro Dios.
Hablad al corazn de Jerusalem: decidle  voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehov por todos sus pecados.<CM>
Voz que clama en el desierto: Barred camino  Jehov: enderezad calzada en la soledad  nuestro Dios.
Todo valle sea alzado, y bjese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo spero se allane.
Y manifestarse la gloria de Jehov, y toda carne juntamente la ver; que la boca de Jehov habl.
Voz que deca: Da voces. Y yo respond: Qu tengo de decir  voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:
La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehov sopl en ella: ciertamente hierba es el pueblo.
Scase la hierba, cese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.<CM>
Sbete sobre un monte alto, anunciadora de Sin; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalem; levntala, no temas; di  las ciudades de Jud: Veis aqu el Dios vuestro!
He aqu que el Seor Jehov vendr con fortaleza, y su brazo se enseorear: he aqu que su salario viene con l, y su obra delante de su rostro.
Como pastor apacentar su rebao; en su brazo coger los corderos, y en su seno los llevar; pastorear suavemente las paridas.<CM>
Quin midi las aguas con su puo, y aderez los cielos con su palmo, y con tres dedos alleg el polvo de la tierra, y pes los montes con balanza, y con peso los collados?
Quin ense al espritu de Jehov,  le aconsejo ensendole?
A quin demand consejo para ser avisado? Quin le ense el camino del juicio,  le ense ciencia,  le mostr la senda de la prudencia?
He aqu que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el orn del peso: he aqu que hace desaparecer las islas como polvo.
Ni el Lbano bastar para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.
Como nada son todas las gentes delante de l; y en su comparacin sern estimadas en menos que nada, y que lo que no es.<CM>
A qu pues haris semejante  Dios,  qu imagen le compondris?
El artfice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata.
El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; bscase un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
No sabis? no habis odo? nunca os lo han dicho desde el principio? no habis sido enseados desde que la tierra se fund?
El est asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: l extiende los cielos como una cortina, tindelos como una tienda para morar:
El torna en nada los poderosos, y  los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.
Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raz en la tierra; as que sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarascas.
A qu pues me haris semejante,  ser asimilado? dice el Santo.
Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quin cri estas cosas: l saca por cuenta su ejrcito:  todas llama por sus nombres; ninguna faltar: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud.<CM>
Por qu dices, oh Jacob, y hablas t, Israel: Mi camino es escondido de Jehov, y de mi Dios pas mi juicio?
No has sabido, no has odo que el Dios del siglo es Jehov, el cual cri los trminos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:
Mas los que esperan  Jehov tendrn nuevas fuerzas; levantarn las alas como guilas, corrern, y no se cansarn, caminarn, y no se fatigarn.<CM>
ESCUCHADME, islas, y esfurcense los pueblos; allguense, y entonces hablen: estemos juntamente  juicio.
Quin despert del oriente al justo, lo llam para que le siguiese, entreg delante de l naciones,  hzolo enseorear de reyes; entreglos  su espada como polvo, y  su arco como hojarascas arrebatadas?
Siguilos, pas en paz por camino por donde sus pies nunca haban entrado.
Quin obr  hizo esto? Quin llama las generaciones desde el principio? Yo Jehov, el primero, y yo mismo con los postreros.
Las islas vieron, y tuvieron temor, los trminos de la tierra se espantaron: congregronse, y vinieron.
Cada cual ayud  su cercano, y  su hermano dijo: Esfurzate.
El carpintero anim al platero, y el que alisa con martillo al que bata en el yunque, diciendo: Buena est la soldadura, y afirmlo con clavos, porque no se moviese.
Mas t, Israel, siervo mo eres, t, Jacob,  quien yo escog, simiente de Abraham mi amigo.
Porque te tom de los extremos de la tierra, y de sus principales te llam, y te dije: Mi siervo eres t, te escog, y no te desech.<CM>
No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudar, siempre te sustentar con la diestra de mi justicia.
He aqu que todos los que se airan contra ti, sern avergonzados y confundidos: sern como nada y perecern, los que contienden contigo.
Los buscars, y no los hallars, los que tienen contienda contigo, sern como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen guerra.
Porque yo Jehov soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayud.
No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo te socorr, dice Jehov, y tu Redentor el Santo de Israel.
He aqu que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes: trillars montes y los molers, y collados tornars en tamo.
Los aventars, y los llevar el viento, y esparcirlos el torbellino. T empero te regocijars en Jehov, te gloriars en el Santo de Israel.
Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, que no hay; secse de sed su lengua; yo Jehov los oir, yo el Dios de Israel no los desamparar.
En los altos abrir ros, y fuentes en mitad de los llanos: tornar el desierto en estanques de aguas, y en manaderos de aguas la tierra seca.
Dar en el desierto cedros, espinos, arrayanes, y olivas; pondr en la soledad hayas, olmos, y lamos juntamente;
Porque vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehov hace esto, y que el Santo de Israel lo cri.<CM>
Alegad por vuestra causa, dice Jehov: exhibid vuestros fundamentos, dice el Rey de Jacob.
Traigan, y annciennos lo que ha de venir: dgannos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazn en ello; sepamos tambin su postrimera, y hacednos entender lo que ha de venir.
Dadnos nuevas de lo que ha de ser despus, para que sepamos que vosotros sois dioses;   lo menos haced bien,  mal, para que tengamos qu contar, y juntamente nos maravillemos.
He aqu que vosotros sois de nada, y vuestras obras de vanidad; abominacin el que os escogi.
Del norte despert uno, y vendr; del nacimiento del sol llamar en mi nombre: y hollar prncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero.
Quin lo anunci desde el principio, para que sepamos;  de tiempo atrs, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie, s, no hay quien ensee, ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras.
Yo soy el primero que he enseado estas cosas  Sin, y  Jerusalem dar un portador de alegres nuevas.
Mir, y no haba ninguno; y pregunt de estas cosas, y ningn consejero hubo: preguntles, y no respondieron palabra.
He aqu, todos iniquidad, y las obras de ellos nada: viento y vanidad son sus vaciadizos.<CM>
HE aqu mi siervo, yo lo sostendr; mi escogido en quien mi alma toma contentamiento: he puesto sobre l mi espritu, dar juicio  las gentes.
No clamar, ni alzar, ni har oir su voz en las plazas.
No quebrar la caa cascada, ni apagar el pbilo que humeare: sacar el juicio  verdad.
No se cansar, ni desmayar, hasta que ponga en la tierra juicio; y las islas esperarn su ley.<CM>
As dice el Dios Jehov, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiracin al pueblo que mora sobre ella, y espritu  los que por ella andan:
Yo Jehov te he llamado en justicia, y te tendr por la mano; te guardar y te pondr por alianza del pueblo, por luz de las gentes;
Para que abras ojos de ciegos, para que saques de la crcel  los presos, y de casas de prisin  los que estn de asiento en tinieblas.
Yo Jehov: este es mi nombre; y  otro no dar mi gloria, ni mi alabanza  esculturas.
Las cosas primeras he aqu vinieron, y yo anuncio nuevas cosas: antes que salgan  luz, yo os las har notorias.
Cantad  Jehov un nuevo cntico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendis  la mar, y lo que la hinche, las islas y los moradores de ellas.
Alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Cedar: canten los moradores de la Piedra, y desde la cumbre de los montes den voces de jbilo.
Den gloria  Jehov, y prediquen sus loores en las islas.<CM>
Jehov saldr como gigante, y como hombre de guerra despertar celo: gritar, vocear, esforzarse sobre sus enemigos.
Desde el siglo he callado, tenido he silencio, y heme detenido: dar voces como la que est de parto; asolar y devorar juntamente.
Tornar en soledad montes y collados, har secar toda su hierba; los ros tornar en islas, y secar los estanques.
Y guiar los ciegos por camino que no saban, harles pisar por las sendas que no haban conocido; delante de ellos tornar las tinieblas en luz, y los rodeos en llanura. Estas cosas les har, y no los desamparar.
Sern vueltos atrs, y en extremo confundidos, los que confan en las esculturas, y dicen  las estatuas de fundicin: Vosotros sois nuestros dioses.<CM>
Sordos, oid; y vosotros ciegos, mirad para ver.
Quin ciego, sino mi siervo? quin sordo, como mi mensajero que envi? quin ciego como el perfecto, y ciego como el siervo de Jehov,
Que ve muchas cosas y no advierte, que abre los odos y no oye?
Jehov se complaci por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.
Mas este es pueblo saqueado y hollado, todos ellos enlazados en cavernas y escondidos en crceles: son puestos  saco, y no hay quien libre; hollados, y no hay quien diga, Restituid.
Quin de vosotros oir esto? quin atender y escuchar en orden al porvernir?
Quin di  Jacob en presa, y entreg  Israel  saqueadores? No fu Jehov, contra quien pecamos? y no quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
Por tanto derram sobre l el furor de su ira, y fuerza de guerra; psole fuego de todas partes, empero no entendi; y encendile, mas no ha parado mientes.<CM>
Y AHORA, as dice Jehov Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, Formador tuyo, oh Israel: No temas, fakporque yo te redim; te puse nombre, mo eres t.
Cuando pasares por las aguas, yo ser contigo; y por los ros, no te anegarn. Cuando pasares por el fuego, no te quemars, ni la llama arder en ti.
Porque yo Jehov Dios tuyo, el Santo de Israel, soy t Salvador:  Egipto he dado por tu rescate,  Etiopa y  Seba por ti.
Porque en mis ojos fuiste de grande estima, fuiste honorable, y yo te am: dar pues hombres por ti, y naciones por tu alma.
No temas, porque yo soy contigo; del oriente traer tu generacin, y del occidente te recoger.
Dir al aquiln: Da ac, y al medioda: No detengas: trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los trminos de la tierra,
Todos los llamados de mi nombre; para gloria ma los cre, los form y los hice.<CM>
Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y  los sordos que tienen odos.
Congrguense  una todas las gentes, y jntense todos los pueblos: quin de ellos hay que nos d nuevas de esto, y que nos haga oir las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifquense; oigan, y digan: Verdad.
Vosotros sois mis testigos, dice Jehov, y mi siervo que yo escog; para que me conozcis y creis, y entendis que yo mismo soy; antes de m no fu formado Dios, ni lo ser despus de m.
Yo, yo Jehov, y fuera de m no hay quien salve.
Yo anunci, y salv,  hice oir, y no hubo entre vosotros extrao. Vosotros pues sois mis testigos, dice Jehov, que yo soy Dios.
Aun antes que hubiera da, yo era; y no hay quien de mi mano libre: si yo hiciere, quin lo estorbar?<CM>
As dice Jehov, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros envi  Babilonia,  hice descender fugitivos todos ellos, y clamor de Caldeos en las naves.
Yo Jehov, Santo vuestro, Criador de Israel, vuestro Rey.
As dice Jehov, el que da camino en la mar, y senda en las aguas impetuosas;
El que saca carro y caballo, ejrcito y fuerza; caen juntamente para no levantarse; quedan extinguidos, como pbilo quedan apagados.
No os acordis de las cosas pasadas, ni traigis  memoria las cosas antiguas.
He aqu que yo hago cosa nueva: presto saldr  luz: no la sabris? Otra vez pondr camino en el desierto, y ros en la soledad.
La bestia del campo me honrar, los chacales, y los pollos del avestruz: porque dar aguas en el desierto, ros en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido.
Este pueblo cri para m, mis alabanzas publicar.<CM>
Y no me invocaste  m, oh Jacob; antes, de m te cansaste, oh Israel.
No me trajiste  m los animales de tus holocaustos, ni  m me honraste con tus sacrificios: no te hice servir con presente, ni te hice fatigar con perfume.
No compraste para m caa aromtica por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios; antes me hiciste servir en tus pecados, me has fatigado con tus maldades.
Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de m; y no me acordar de tus pecados.
Hazme acordar, entremos en juicio juntamente; relata t para abonarte.
Tu primer padre pec, y tus enseadores prevaricaron contra m.
Por tanto, yo profan los prncipes del santuario, y puse por anatema  Jacob, y por oprobio  Israel.<CM>
AHORA pues oye, Jacob, siervo mo, y t, Israel,  quien yo escog.
As dice Jehov, Hacedor tuyo, y el que te form desde el vientre, el cual te ayudar: No temas, siervo mo Jacob, y t, Jeshurun,  quien yo escog.
Porque yo derramar aguas sobre el secadal, y ros sobre la tierra rida: mi espritu derramar sobre tu generacin, y mi bendicin sobre tus renuevos:
Y brotarn entre hierba, como sauces junto  las riberas de las aguas.
Este dir: Yo soy de Jehov; el otro se llamar del nombre de Jacob; y otro escribir con su mano, A Jehov, y se apellidar con el nombre de Israel.
As dice Jehov, Rey de Israel, y su Redentor, Jehov de los ejrcitos: Yo el primero, y yo el postrero, y fuera de m no hay Dios.
Y quin llamar como yo, y denunciar esto, y lo ordenar por m, desde que hice el pueblo antiguo? Anncienles lo que viene, y lo que est por venir.
No temis, ni os amedrentis: no te lo hice oir desde antiguo, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte: no conozco ninguno.<CM>
Los formadores de imgenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo ms precioso de ellos para nada es til; y ellos mismos para su confusin son testigos, que ellos ni ven ni entienden.
Quin form un dios,  quin fund una estatua que para nada es de provecho?
He aqu que todos sus compaeros sern avergonzados, porque los mismos artfices son de los hombres. Todos ellos se juntarn, estarn, se asombrarn, y sern avergonzados  una.
El herrero tomar la tenaza, obrar en las ascuas, darle forma con los martillos, y trabajar en ella con la fuerza de su brazo: tiene luego hambre, y le faltan las fuerzas; no beber agua, y se desmaya.
El carpintero tiende la regla, seala aqulla con almagre, lbrala con los cepillos, dale figura con el comps, hcela en forma de varn,  semejanza de hombre hermoso, para estar en casa.
Cortarse cedros, y tomar encina y alcornoque, y entre los rboles del bosque se esforzar; plantar pino, que se cre con la lluvia.
De l se servir luego el hombre para quemar, y tomar de ellos para calentarse; encender tambin el horno, y cocer panes: har adems un dios, y lo adorar; fabricar un dolo, y arrodillarse delante de l.
Parte del leo quemar en el fuego; con parte de l comer carne, aderezar asado, y se saciar; despus se calentar, y dir: Oh! heme calentado, he visto el fuego;
Y torna su sobrante en un dios, en su escultura; humllase delante de ella, adrala, y rugale diciendo: Lbrame, que mi dios eres t.
No supieron ni entendieron: porque encostrados estn sus ojos para no ver, y su corazn para no entender.
No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quem en el fuego, y sobre sus brasas coc pan, as carne, y comla; he de tornar en una abominacin lo restante de ello? delante de un tronco de rbol tengo de humillarme?
De ceniza se apacienta; su corazn engaado le desva, para que no libre su alma, ni diga: No hay una mentira  mi mano derecha?<CM>
Acurdate de estas cosas, oh Jacob,  Israel, pues que t mi siervo eres: Yo te form; siervo mo eres t: Israel, no me olvides.
Yo deshice como  nube tus rebeliones, y como  niebla tus pecados: trnate  m, porque yo te redim.
Cantad loores, oh cielos, porque Jehov lo hizo; gritad con jbilo, lugares bajos de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y todo rbol que en l est: porque Jehov redimi  Jacob, y en Israel ser glorificado.
As dice Jehov, tu Redentor, y formador tuyo desde el vientre: Yo Jehov, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por m mismo;
Que deshago las seales de los adivinos, y enloquezco  los agoreros; que hago tornar atrs los sabios, y desvanezco su sabidura;
Que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus mensajeros; que dice  Jerusalem: Sers habitada; y  las ciudades de Jud: Reedificadas sern, y sus ruinas levantar;
Que dice al profundo: Scate, y tus ros har secar;
Que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplir todo lo que yo quiero, en diciendo  Jerusalem, Sers edificada; y al templo: Sers fundado.<CM>
ASI dice Jehov  su ungido,  Ciro, al cual tom yo por su mano derecha, para sujetar gentes delante de l y desatar lomos de reyes; para abrir delante de l puertas, y las puertas no se cerrarn:
Yo ir delante de ti, y enderezar las tortuosidades; quebrantar puertas de bronce, y cerrojos de hierro har pedazos;
Y te dar los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados; para que sepas que yo soy Jehov, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llam por tu nombre; psete sobrenombre, aunque no me conociste.<CM>
Yo Jehov, y ninguno ms hay: no hay Dios fuera de m. Yo te ceir, aunque t no me conociste;
Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y desde donde se pone, que no hay ms que yo; yo Jehov, y ninguno ms que yo:
Que formo la luz y cro las tinieblas, que hago la paz y cro el mal. Yo Jehov que hago todo esto.
Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; brase la tierra, y prodzcanse la salud y la justicia; hganse brotar juntamente. Yo Jehov lo cri.
Ay del que pleitea con su Hacedor! el tiesto con los tiestos de la tierra! Dir el barro al que lo labra: Qu haces;  tu obra: No tiene manos?
Ay del que dice al padre: Por qu engendraste? y  la mujer: Por qu pariste?<CM>
As dice Jehov, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos.
Yo hice la tierra, y cri sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y  todo su ejrcito mand.
Yo lo despert en justicia, y enderezar todos sus caminos; l edificar mi ciudad, y soltar mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehov de los ejrcitos.
As dice Jehov: El trabajo de Egipto, las mercaderas de Etiopa, y los Sabeos hombres agigantados, se pasarn  ti, y sern tuyos; irn en pos de ti, pasarn con grillos:  ti harn reverencia, y  ti suplicarn, diciendo: Cierto, en ti est Dios, y no hay otro fuera de Dios.
Verdaderamente t eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas.
Confusos y avergonzados sern todos ellos; irn con afrenta todos los fabricadores de imgenes.
Israel es salvo en Jehov con salud eterna; no os avergonzaris, ni os afrentaris, por todos los siglos.
Porque as dijo Jehov, que cri los cielos, l es Dios, el que form la tierra, el que la hizo y la compuso; no la cri en vano, para que fuese habitada la cri: Yo Jehov, y ninguno ms que yo.
No habl en escondido, en lugar de tierra de tinieblas; no dije  la generacin de Jacob: En vano me buscis. Yo soy Jehov que hablo justicia, que anuncio rectitud.<CM>
Reunos, y venid; allegaos, todos los escapados de las gentes: no saben aquellos que erigen el madero de su escultura, y los que ruegan al dios que no salva.
Publicad, y haced llegar, y entren todos en consulta: quin hizo oir esto desde el principio, y lo tiene dicho desde entonces, sino yo Jehov? Y no hay ms Dios que yo; Dios justo y Salvador: ningn otro fuera de m.
Mirad  m, y sed salvos, todos los trminos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay ms.
Por m hice juramento, de mi boca sali palabra en justicia, y no ser revocada. Que  m se doblar toda rodilla, jurar toda lengua.
Y dirse de m: Ciertamente en Jehov est la justicia y la fuerza:  l vendrn, y todos los que contra l se enardecen, sern avergonzados.
En Jehov ser justificada y se gloriar toda la generacin de Israel.<CM>
POSTROSE Bel, abatise Nebo; sus simulacros fueron puestos sobre bestias, y sobre animales de carga: os llevarn cargados de vosotros, carga penosa.
Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio.
Oidme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois trados por m desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz.
Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportar yo: yo hice, yo llevar, yo soportar y guardar.<CM>
A quin me asemejis, y me igualis, y me comparis, para que sea semejante?
Sacan oro del talego, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; humllanse y adoran.
Echanselo sobre los hombros, llvanlo, y asintanlo en su lugar; all se est, y no se mueve de su sitio. Danle voces, y tampoco responde, ni libra de la tribulacin.
Acordaos de esto, y tened vergenza, tornad en vosotros, prevaricadores.
Acordaos de las cosas pasadas desde el siglo; porque yo soy Dios, y no hay ms Dios, y nada hay  m semejante;
Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era hecho; que digo: Mi consejo permanecer, y har todo lo que quisiere;
Que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varn de mi consejo. Yo habl, y lo har venir: he lo pensado, y tambin lo har.
Oidme, duros de corazn, que estis lejos de la justicia.
Har que se acerque mi justicia, no se alejar: y mi salud no se detendr. Y pondr salud en Sin, y mi gloria en Israel.<CM>
DESCIENDE, y sintate en el polvo, virgen hija de Babilonia, sintate en la tierra sin trono, hija de los Caldeos: que nunca ms te llamarn tierna y delicada.
Toma el molino, y muele harina: descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ros.
Descubierta ser tu vergenza, y tu deshonor ser visto: tomar venganza, y no encontrar hombre.
Nuestro Redentor, Jehov de los ejrcitos es su nombre, el Santo de Israel.
Sintate, calla, y entra en tinieblas, hija de los Caldeos: porque nunca ms te llamarn seora de reinos.
Enojme contra mi pueblo, profan mi heredad, y entregulos en tu mano: no les hiciste misericordias; sobre el viejo agravaste mucho tu yugo.<CM>
Y dijiste: Para siempre ser seora: y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimera.
Oye pues ahora esto, delicada, la que est sentada confiadamente, la que dice en su corazn: Yo soy, y fuera de m no hay ms; no quedar viuda, ni conocer orfandad.
Estas dos cosas te vendrn de repente en un mismo da, orfandad y viudez: en toda su perfeccin vendrn sobre ti, por la multitud de tus adivinanzas, y por la copia de tus muchos ageros.
Porque te confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabidura y tu misma ciencia te engaaron, y dijiste en tu corazn: Yo, y no ms.
Vendr pues sobre ti mal, cuyo nacimiento no sabrs: caer sobre ti quebrantamiento, el cual no podrs remediar: y destruccin que no sabrs, vendr de repente sobre ti.
Estte ahora en tus encantamentos, y con la multitud de tus ageros, en los cuales te fatigaste desde tu niez; quiz podrs mejorarte, quiz te fortificars.
Haste fatigado en la multitud de tus consejos. Parezcan ahora y defindante los contempladores de los cielos, los especuladores de las estrellas, los que contaban los meses, para pronosticar lo que vendr sobre ti.
He aqu que sern como tamo; fuego los quemar, no salvarn sus vidas del poder de la llama; no quedar brasa para calentarse, ni lumbre  la cual se sienten.
As te sern aquellos con quienes te fatigaste, tus negociantes desde tu niez: cada uno echar por su camino, no habr quien te salve.<CM>
OID esto, casa de Jacob, que os llamis del nombre de Israel, los que salieron de las aguas de Jud, los que juran en el nombre de Jehov, y hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia:
Porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confan: su nombre, Jehov de los ejrcitos.
Lo que pas, ya antes lo dije; y de mi boca sali; publiqulo, hcelo presto, y vino  ser.
Porque conozco que eres duro, y nervio de hierro tu cerviz, y tu frente de metal,
Djetelo ya das h; antes que viniese te lo ense, porque no dijeses: Mi dolo lo hizo, mis estatuas de escultura y de fundicin mandaron estas cosas.
Ostelo, vstelo todo; y no lo anunciaris vosotros? Ahora pues te he hecho oir nuevas y ocultas cosas que t no sabas.
Ahora han sido criadas, no en das pasados; ni antes de este da las habas odo, porque no digas: He aqu que yo lo saba.
S, nunca lo habas odo, ni nunca lo habas conocido; ciertamente no se abri antes tu oreja; porque saba que desleal habas de desobedecer, por tanto te llam rebelde desde el vientre.<CM>
Por amor de mi nombre dilatar mi furor, y para alabanza ma te dar largas, para no talarte.
He aqu te he purificado, y no como  plata; hete escogido en horno de afliccin.
Por m, por amor de m lo har, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la dar  otro.
Oyeme, Jacob, y t, Israel, llamado de m: Yo mismo, yo el primero, yo tambin el postrero.
Mi mano fund tambin la tierra, y mi mano derecha midi los cielo con el palmo; en llamndolos yo, parecieron juntamente.
Juntaos todos vosotros, y oid. Quin hay entre ellos que anuncie estas cosas? Jehov lo am, el cual ejecutar su voluntad en Babilonia, y su brazo en los Caldeos.
Yo, yo habl, y le llam, y le traje; por tanto ser prosperado su camino.<CM>
Allegaos  m, oid esto; desde el principio no habl en escondido; desde que la cosa se hizo, estuve all: y ahora el Seor Jehov me envi, y su espritu.
As ha dicho Jehov, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo Jehov Dios tuyo, que te ensea provechosamente, que te encamina por el camino que andas.
Ojal miraras t  mis mandamientos! fuera entonces tu paz como un ro, y tu justicia como las ondas de la mar.
Fuera como la arena tu simiente, y los renuevos de tus entraas como las pedrezuelas de ella; nunca su nombre fuera cortado, ni rado de mi presencia.
Salid de Babilonia, huid de entre los Caldeos; dad nuevas de esto con voz de alegra, publicadlo, llevadlo hasta lo postrero de la tierra: decid: Redimi Jehov  Jacob su siervo.
Y no tuvieron sed cuando los llev por los desiertos; hzoles correr agua de la piedra: cort la pea, y corrieron aguas.
No hay paz para los malos, dijo Jehov.<CM>
OIDME, islas, y escuchad, pueblos lejanos: Jehov me llam desde el vientre; desde las entraas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
Y puso mi boca como espada aguda, cubrime con la sombra de su mano; y psome por saeta limpia, guardme en su aljaba.
Y djome: Mi siervo eres, oh Israel, que en ti me gloriar.
Yo empero dije: Por dems he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio est delante de Jehov, y mi recompensa con mi Dios.
Ahora pues, dice Jehov, el que me form desde el vientre por su siervo, para que convierta  l  Jacob. Bien que Israel no se juntar, con todo, estimado ser en los ojos de Jehov, y el Dios mo ser mi fortaleza.
Y dijo: Poco es que t me seas siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel: tambin te d por luz de las gentes, para que seas mi salud hasta lo postrero de la tierra.<CM>
As ha dicho Jehov, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las gentes, al siervo de los tiranos. Vern reyes, y levantarnse prncipes, y adorarn por Jehov; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogi.
As dijo Jehov: En hora de contentamiento te o, y en el da de salud te ayud: y guardarte he, y te dar por alianza del pueblo, para que levantes la tierra, para que heredes asoladas heredades;
Para que digas  los presos: Salid; y  los que estn en tinieblas: Manifestaos. En los caminos sern apacentados, y en todas las cumbres sern sus pastos.
No tendrn hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligir; porque el que tiene de ellos misericordia los guiar, y los conducir  manaderos de aguas.
Y tornar camino todos mis montes, y mis calzadas sern levantadas.
He aqu estos vendrn de lejos; y he aqu estotros del norte y del occidente, y estotros de la tierra de los Sineos.<CM>
Cantad alabanzas, oh cielos, y algrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes: porque Jehov ha consolado su pueblo, y de sus pobres tendr misericordia.
Mas Sin dijo: Dejme Jehov, y el Seor se olvid de m.
Olvidarse la mujer de lo que pari, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidar de ti.
He aqu que en las palmas te tengo esculpida: delante de m estn siempre tus muros.
Tus edificadores vendrn aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrn de ti.<CM>
Alza tus ojos alrededor, y mira: todos estos se han reunido, han venido  ti. Vivo yo, dice Jehov, que de todos, como de vestidura de honra, sers vestida; y de ellos sers ceida como novia.
Porque tus asolamientos, y tus ruinas, y tu tierra desierta, ahora ser angosta por la multitud de los moradores; y tus destruidores sern apartados lejos.
Aun los hijos de tu orfandad dirn  tus odos: Angosto es para m este lugar; aprtate por amor de m, para que yo more.
Y dirs en tu corazn: Quin me engendr estos? porque yo deshijada estaba y sola, peregrina y desterrada: quin pues cri stos? He aqu yo estaba dejada sola: stos dnde estaban?
As dijo el Seor Jehov: He aqu, yo alzar mi mano  las gentes, y  los pueblos levantar mi bandera; y traern en brazos tus hijos, y tus hijas sern tradas en hombros.
Y reyes sern tus ayos, y sus reinas tus amas de leche; el rostro inclinado  tierra te adorarn, y lamern el polvo de tus pies: y conocers que yo soy Jehov, que no se avergonzarn los que me esperan.<CM>
Ser quitada la presa al valiente?  libertarse la cautividad legtima?
As empero dice Jehov: Cierto, la cautividad ser quitada al valiente, y la presa del robusto ser librada; y tu pleito yo lo pleitear, y yo salvar  tus hijos.
Y  los que te despojaron har comer sus carnes, y con su sangre sern embriagados como mosto; y conocer toda carne que yo Jehov soy Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.<CM>
ASI dijo Jehov: Qu es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudi?  quines son mis acreedores,  quienes os he yo vendido? He aqu que por vuestras maldades sois vendidos, y por vuestras rebeliones fu repudiada vuestra madre:
Porque vine, y nadie pareci; llam, y nadie respondi. Ha llegado  acortarse mi mano, para no redimir? no hay en m poder para librar? He aqu que con mi reprensin hago secar la mar; torno los ros en desierto, hasta pudrirse sus peces, y morirse de sed por falta de agua.
Visto de oscuridad los cielos, y torno como saco su cobertura.<CM>
El Seor Jehov me di lengua de sabios, para saber hablar en sazn palabra al cansado; despertar de maana, despertarme de maana odo, para que oiga como los sabios.
El Seor Jehov me abri el odo, y yo no fu rebelde, ni me torn atrs.
D mi cuerpo  los heridores, y mis mejillas  los que me mesaban el cabello: no escond mi rostro de las injurias y esputos.
Porque el Seor Jehov me ayudar; por tanto no me avergonc: por eso puse mi rostro como un pedernal, y s que no ser avergonzado.
Cercano est de m el que me justifica; quin contender conmigo? juntmonos. Quin es el adversario de mi causa? acrquese  m.
He aqu que el Seor Jehov me ayudar; quin hay que me condene? He aqu que todos ellos como ropa de vestir se envejecern, los comer polilla.<CM>
Quin hay entre vosotros que teme  Jehov, y oye la voz de su siervo? el que anda en tinieblas y carece de luz, confe en el nombre de Jehov, y apyese en su Dios.
He aqu que todos vosotros encendis fuego, y estis cercados de centellas: andad  la luz de vuestro fuego, y  las centellas que encendisteis. De mi mano os vendr esto; en dolor seris sepultados.<CM>
OIDME, los que segus justicia, los que buscis  Jehov: mirad  la piedra de donde fuisteis cortados, y  la caverna de la fosa de donde fuisteis arrancados.
Mirad  Abraham vuestro padre, y  Sara que os pari; porque solo lo llam, y bendjelo, y multipliqulo.
Ciertamente consolar Jehov  Sin: consolar todas sus soledades, y tornar su desierto como paraso, y su soledad como huerto de Jehov; hallarse ha en ella alegra y gozo, alabanza y voz de cantar.<CM>
Estad atentos  m, pueblo mo, y oidme, nacin ma; porque de m saldr la ley, y mi juicio descubrir para luz de pueblos.
Cercana est mi justicia, salido ha mi salud, y mis brazos juzgarn  los pueblos:  m esperarn las islas, y en mi brazo pondrn su esperanza.
Alzad  los cielos vuestros ojos, y mirad abajo  la tierra: porque los cielos sern deshechos como humo, y la tierra se envejecer como ropa de vestir, y de la misma manera perecern sus moradores: mas mi salud ser para siempre, mi justicia no perecer.
Oidme, los que conocis justicia, pueblo en cuyo corazn est mi ley. No temis afrenta de hombre, ni desmayis por sus denuestos.
Porque como  vestidura los comer polilla, como  lana los comer gusano; mas mi justicia permanecer perpetuamente, y mi salud por siglos de siglos.<CM>
Despirtate, despirtate, vstete de fortaleza, oh brazo de Jehov; despirtate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. No eres t el que cort  Rahab, y el que hiri al dragn?
No eres t el que sec la mar, las aguas del grande abismo; el que al profundo de la mar torn en camino, para que pasasen los redimidos?
Cierto, tornarn los redimidos de Jehov, volvern  Sin cantando, y gozo perpetuo ser sobre sus cabezas: poseern gozo y alegra, y el dolor y el gemido huirn.
Yo, yo soy vuestro consolador. Quin eres t para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno ser contado?
Y haste ya olvidado de Jehov tu Hacedor, que extendi los cielos y fund la tierra; y todo el da temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se dispona para destruir: mas en dnde est el furor del que aflige?
El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan.
Empero yo Jehov, que parto la mar, y suenan sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos.
Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubr, para que plantase los cielos y fundase la tierra, y que dijese  Sin: Pueblo mo eres t.<CM>
Despierta, despierta, levntate, oh Jerusalem, que bebiste de la mano de Jehov el cliz de su furor; las heces del cliz de aturdimiento bebiste, y chupaste.
De todos los hijos que pari, no hay quien la gobierne; ni quien la tome por su mano de todos los hijos que cri.
Estas dos cosas te han acaecido; quin se doler de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. Quin te consolar?
Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como buey montaraz en la red, llenos del furor de Jehov, de la ira del Dios tuyo.
Oye pues ahora esto, miserable, ebria, y no de vino:
As dijo tu Seor Jehov, y tu Dios, el cual pleitea por su pueblo: He aqu he quitado de tu mano el cliz de aturdimiento, la hez del cliz de mi furor; nunca ms lo bebers:
Y ponerlo he en mano de tus angustiadores que dijeron  tu alma: Encrvate, y pasaremos. Y t pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino,  los que pasan.<CM>
DESPIERTA, despierta, vstete tu fortaleza, oh Sin; vstete tu ropa de hermosura, oh Jerusalem, ciudad santa: porque nunca ms acontecer que venga  ti incircunciso ni inmundo.
Sacdete del polvo; levntate y sintate, Jerusalem; sultate de las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sin.
Porque as dice Jehov: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seris rescatados.
Porque as dijo el Seor Jehov: Mi pueblo descendi  Egipto en tiempo pasado, para peregrinar all; y el Assur lo cautiv sin razn.
Y ahora qu  m aqu, dice Jehov, ya que mi pueblo sea llevado sin por qu? Y los que en l se enseorean, lo hacen aullar, dice Jehov, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el da.
Por tanto, mi pueblo sabr mi nombre por esta causa en aquel da: porque yo mismo que hablo, he aqu estar presente.<CM>
Cun hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice  Sin: Tu Dios reina!
Voz de tus atalayas! alzarn la voz, juntamente darn voces de jbilo; porque ojo  ojo vern que Jehov vuelve  traer  Sin.
Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalem: porque Jehov ha consolado su pueblo,  Jerusalem ha redimido.
Jehov desnud el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes; y todos los trminos de la tierra vern la salud del Dios nuestro.
Apartaos, apartaos, salid de ah, no toquis cosa inmunda; salid de en medio de ella; limpiaos los que llevis los vasos de Jehov.
Porque no saldris apresurados, ni iris huyendo; porque Jehov ir delante de vosotros, y os congregar el Dios de Israel.<CM>
He aqu que mi siervo ser prosperado, ser engrandecido y ensalzado, y ser muy sublimado.
Como se pasmaron de ti muchos, en tanta manera fu desfigurado de los hombres su parecer; y su hermosura ms que la de los hijos de los hombres.
Empero l rociar muchas gentes: los reyes cerrarn sobre l sus bocas; porque vern lo que nunca les fu contado, y entendern lo que jams haban odo.<CM>
QUIN ha credo  nuestro anuncio? y sobre quin se ha manifestado el brazo de Jehov?
Y subir cual renuevo delante de l, y como raz de tierra seca: no hay parecer en l, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos.
Despreciado y desechado entre los hombres, varn de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de l el rostro, fu menospreciado, y no lo estimamos.<CM>
Ciertamente llev l nuestras enfermedades, y sufri nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas l herido fu por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre l; y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apart por su camino: mas Jehov carg en l el pecado de todos nosotros.
Angustiado l, y afligido, no abri su boca: como cordero fu llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeci, y no abri su boca.
De la crcel y del juicio fu quitado; y su generacin quin la contar? Porque cortado fu de la tierra de los vivientes; por la rebelin de mi pueblo fu herido.
Y dipsose con los impos su sepultura, mas con los ricos fu en su muerte; porque nunca hizo l maldad, ni hubo engao en su boca.<CM>
Con todo eso Jehov quiso quebrantarlo, sujetndole  padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiacin por el pecado, ver linaje, vivir por largos das, y la voluntad de Jehov ser en su mano prosperada.
Del trabajo de su alma ver y ser saciado; con su conocimiento justificar mi siervo justo  muchos, y l llevar las iniquidades de ellos.
Por tanto yo le dar parte con los grandes, y con los fuertes repartir despojos; por cuanto derram su vida hasta la muerte, y fu contado con los perversos, habiendo l llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores.<CM>
ALGRATE, oh estril, la que no para; levanta cancin, y da voces de jbilo, la que nunca estuvo de parto: porque ms son los hijos de la dejada que los de la casada, ha dicho Jehov.
Ensancha el sitio de tu cabaa, y las cortinas de tus tiendas sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas.
Porque  la mano derecha y  la mano izquierda has de crecer; y tu simiente heredar gentes, y habitarn las ciudades asoladas.
No temas, que no sers avergonzada; y no te avergences, que no sers afrentada: antes, te olvidars de la vergenza de tu mocedad, y de la afrenta de tu viudez no tendrs ms memoria.
Porque tu marido es tu Hacedor; Jehov de los ejrcitos es su nombre: y tu redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra ser llamado.<CM>
Porque como  mujer dejada y triste de espritu te llam Jehov, y como  mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo.
Por un pequeo momento te dej; mas te recoger con grandes misericordias.
Con un poco de ira escond mi rostro de ti por un momento; mas con misericordia eterna tendr compasin de ti, dijo tu Redentor Jehov.
Porque esto me ser como las aguas de No; que jur que nunca ms las aguas de No pasaran sobre la tierra; as he jurado que no me enojar contra ti, ni te reir.
Porque los montes se movern, y los collados temblarn; mas no se apartar de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilar, dijo Jehov, el que tiene misericordia de ti.<CM>
Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aqu que yo cimentar tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundar.
Tus ventanas pondr de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y todo tu trmino de piedras de buen gusto.
Y todos tus hijos sern enseados de Jehov; y multiplicar la paz de tus hijos.
Con justicia sers adornada; estars lejos de opresin, porque no temers; y de temor, porque no se acercar  ti.
Si alguno conspirare contra ti, ser sin m: el que contra ti conspirare, delante de ti caer.
He aqu que yo cri al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo he criado al destruidor para destruir.
Toda herramienta que fuere fabricada contra ti, no prosperar; y t condenars toda lengua que se levantare contra ti en juicio. Esta es la heredad de los siervos de Jehov, y su justicia de por m, dijo Jehov.<CM>
A TODOS los sedientos: Venid  las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad, y comed. Venid, comprad, sin dinero y sin precio, vino y leche.
Por qu gastis el dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Oidme atentamente, y comed del bien, y deleitarse vuestra alma con grosura.
Inclinad vuestros odos, y venid  m; oid, y vivir vuestra alma; y har con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes  David.
He aqu, que yo lo d por testigo  los pueblos, por jefe y por maestro  las naciones.
He aqu, llamars  gente que no conociste, y gentes que no te conocieron corrern  ti; por causa de Jehov tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.<CM>
Buscad  Jehov mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que est cercano.
Deje el impo su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vulvase  Jehov, el cual tendr de l misericordia, y al Dios nuestro, el cual ser amplio en perdonar.
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehov.
Como son ms altos los cielos que la tierra, as son mis caminos ms altos que vuestros caminos, y mis pensamientos ms que vuestros pensamientos.
Porque como desciende de los cielos la lluvia, y la nieve, y no vuelve all, sino que harta la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come,
As ser mi palabra que sale de mi boca: no volver  m vaca, antes har lo que yo quiero, y ser prosperada en aquello para que la envi.
Porque con alegra saldris, y con paz seris vueltos; los montes y los collados levantarn cancin delante de vosotros, y todos los rboles del campo darn palmadas de aplauso.
En lugar de la zarza crecer haya, y en lugar de la ortiga crecer arrayn: y ser  Jehov por nombre, por seal eterna que nunca ser rada.<CM>
ASI dijo Jehov: Guardad derecho, y haced justicia: porque cercana est mi salud para venir, y mi justicia para manifestarse.
Bienaventurado el hombre que esto hiciere, y el hijo del hombre que esto abrazare: que guarda el sbado de profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.<CM>
Y el hijo del extranjero, allegado  Jehov, no hable diciendo: Apartarme totalmente Jehov de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aqu yo soy rbol seco.
Porque as dijo Jehov  los eunucos que guardaren mis sbados, y escogieren lo que yo quiero, y abrazaren mi pacto:
Yo les dar lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos  hijas; nombre perpetuo les dar que nunca perecer.
Y  los hijos de los extranjeros que se allegaren  Jehov para ministrarle, y que amaren el nombre de Jehov para ser sus siervos:  todos los que guardaren el sbado de profanarlo, y abrazaren mi pacto,
Yo los llevar al monte de mi santidad, y los recrear en mi casa de oracin; sus holocaustos y sus sacrificios sern aceptos sobre mi altar; porque mi casa, casa de oracin ser llamada de todos los pueblos.
Dice el Seor Jehov, el que junta los echados de Israel: Aun juntar sobre l sus congregados.<CM>
Todas las bestias del campo, todas las bestias del monte, venid  devorar.
Sus atalayas ciegos son, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soolientos, echados, aman el dormir.
Y esos perros ansiosos no conocen hartura; y los mismos pastores no supieron entender: todos ellos miran  sus caminos, cada uno  su provecho, cada uno por su cabo.
Venid, dicen, tomar vino, embriagumonos de sidra; y ser el da de maana como este,  mucho ms excelente.<CM>
PERECE el justo, y no hay quien pare mientes; y los pos son recogidos, y no hay quien entienda que delante de la afliccin es recogido el justo.
Entrar en la paz; descansarn en sus lechos todos los que andan delante de Dios.<CM>
Mas vosotros llegaos ac, hijos de la agorera, generacin de adltero y de fornicaria.
De quin os habis mofado? contra quin ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? No sois vosotros hijos rebeldes, simiente mentirosa,
Que os enfervorizis con los dolos debajo de todo rbol umbroso, que sacrificis los hijos en los valles, debajo de los peascos?
En las pulimentadas piedras del valle est tu parte; ellas, ellas son tu suerte; y  ellas derramaste libacin, y ofreciste presente. No me tengo de vengar de estas cosas?
Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama: all tambin subiste  hacer sacrificio.
Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo: porque  otro que  m te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama,  hiciste con ellos alianza: amaste su cama donde quiera que la veas.
Y fuiste al rey con ungento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta el profundo.
En la multitud de tus caminos te cansaste, mas no dijiste: No hay remedio; hallaste la vida de tu mano, por tanto no te arrepentiste.
Y de quin te asustaste y temiste, que has faltado  la fe, y no te has acordado de m, ni te vino al pensamiento? No he yo disimulado desde tiempos antiguos, y nunca me has temido?
Yo publicar tu justicia y tus obras, que no te aprovecharn.<CM>
Cuando clamares, lbrente tus allegados; empero  todos ellos llevar el viento, un soplo los arrebatar; mas el que en m espera, tendr la tierra por heredad, y poseer el monte de mi santidad.
Y dir: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.
Porque as dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espritu, para hacer vivir el espritu de los humildes, y para vivificar el corazn de los quebrantados.
Porque no tengo de contender para siempre, ni para siempre me he de enojar: pues decaera ante m el espritu, y las almas que yo he criado.<CM>
Por la iniquidad de su codicia me enoj y herle, escond mi rostro y ensame; y fu l rebelde por el camino de su corazn.
Visto he sus caminos, y le sanar, y le pastorear, y darle consolaciones,  l y  sus enlutados.
Cro fruto de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehov; y sanarlo.
Mas los impos son como la mar en tempestad, que no puede estarse quieta, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
No hay paz, dijo mi Dios, para los impos.<CM>
CLAMA  voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia  mi pueblo su rebelin, y  la casa de Jacob su pecado.
Que me buscan cada da, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese obrado justicia, y que no hubiese dejado el derecho de su Dios: pregntanme derechos de justicia, y quieren acercarse  Dios.<CM>
Por qu, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aqu que en el da de vuestro ayuno hallis lo que queris, y todos demandis vuestras haciendas.
He aqu que para contiendas y debates ayunis, y para herir con el puo inicuamente; no ayunis como hoy, para que vuestra voz sea oda en lo alto.
Es tal el ayuno que yo escog, que de da aflija el hombre su alma, que encorve su cabeza como junco, y haga cama de saco y de ceniza? Llamaris esto ayuno, y da agradable  Jehov?
No es antes el ayuno que yo escog, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresin, y dejar ir libres  los quebrantados, y que rompis todo yugo?
No es que partas tu pan con el hambriento, y  los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?<CM>
Entonces nacer tu luz como el alba, y tu salud se dejar ver presto;  ir tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehov ser tu retaguardia.
Entonces invocars, y oirte ha Jehov; clamars, y dir l: Heme aqu. Si quitares de en medio de ti el yugo, el extender el dedo, y hablar vanidad;
Y si derramares tu alma al hambriento, y saciares el alma afligida, en las tinieblas nacer tu luz, y tu oscuridad ser como el medio da;
Y Jehov te pastorear siempre, y en las sequas hartar tu alma, y engordar tus huesos; y sern como huerta de riego, y como manadero de aguas, cuyas aguas nunca faltan.
Y edificarn los de ti los desiertos antiguos; los cimientos de generacin y generacin levantars: y sers llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.<CM>
Si retrajeres del sbado tu pie, de hacer tu voluntad en mi da santo, y al sbado llamares delicias, santo, glorioso de Jehov; y lo venerares, no hacinedo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras:
Entonces te delelitars en Jehov; y yo te har subir sobre las alturas de la tierra, y te dar  comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehov lo ha hablado.<CM>
HE aqu que no se ha acortado la mano de Jehov para salvar, ni hase agravado su odo para oir:
Mas vuestras iniquidades han hecho divisin entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no oir.
Porque vuestras manos estn contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.
No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad: confan en vanidad, y hablan vanidades; conciben trabajo, y paren iniquidad.
Ponen huevos de spides, y tejen telas de araas: el que comiere de sus huevos, morir; y si lo apretaren, saldr un basilisco.
Sus telas no servirn para vestir, ni de sus obras sern cubiertos: sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapia est en sus manos.
Sus pies corren al mal, y se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad, destruccin y quebrantamiento en sus caminos.
No conocieron camino de paz, ni hay derecho en sus caminos: sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocer paz.<CM>
Por esto se alej de nosotros el juicio, y no nos alcanz justicia: esperamos luz, y he aqu tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad.
Palpamos la pared como ciegos, y andamos  tiento como sin ojos; tropezamos al medio da como de noche; estamos en oscuros lugares como muertos.
Aullamos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas: esperamos juicio, y no lo hay; salud, y alejse de nosotros.
Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros estn nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados:
El prevaricar y mentir contra Jehov, y tornar de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelin, concebir y proferir de corazn palabras de mentira.
Y el derecho se retir, y la justicia se puso lejos: porque la verdad tropez en la plaza, y la equidad no pudo venir.
Y la verdad fu detenida; y el que se apart del mal, fu puesto en presa: y vilo Jehov, y desagrad en sus ojos, porque pereci el derecho.<CM>
Y vi que no haba hombre, y maravillse que no hubiera quien se interpusiese; y salvlo su brazo, y afirmle su misma justicia.
Pues de justicia se visti como de loriga, con capacete de salud en su cabeza: y vistise de vestido de venganza por vestidura, y cubrise de celo como de manto,
Como para retribuir, como para retornar ira  sus enemigos, y dar el pago  sus adversarios: el pago dar  las islas.
Y temern desde el occidente el nombre de Jehov, y desde el nacimiento del sol su gloria: porque vendr el enemigo como ro, mas el espritu de Jehov levantar bandera contra l.
Y vendr el Redentor  Sin, y  los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehov.
Y este ser mi pacto con ellos, dijo Jehov: El espritu mo que est sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarn de tu boca, ni de la boca de tu simiente, dijo Jehov, ni de la boca de la simiente de tu simiente, desde ahora y para siempre.<CM>
LEVANTATE, resplandece; que ha venido tu lumbre, y la gloria de Jehov ha nacido sobre ti.
Porque he aqu que tinieblas cubrirn la tierra, y oscuridad los pueblos: mas sobre ti nacer Jehov, y sobre ti ser vista su gloria.
Y andarn las gentes  tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
Alza tus ojos en derredor, y mira: todos estos se han juntado, vinieron  ti: tus hijos vendrn de lejos, y tus hijas sobre el lado sern criadas.
Entonces vers y resplandecers; y se maravillar y ensanchar tu corazn, que se haya vuelto  ti la multitud de la mar, y la fortaleza de las gentes haya venido  ti.
Multitud de camellos te cubrir, dromedarios de Madin y de Epha; vendrn todos los de Seba; traern oro  incienso, y publicarn alabanzas de Jehov.
Todo el ganado de Cedar ser juntado para ti: carneros de Nebayoth te sern servidos: sern ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificar la casa de mi gloria.
Quines son estos que vuelan como nubes, y como palomas  sus ventanas?<CM>
Ciertamente  m esperarn las islas, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehov tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado.
Y los hijos de los extranjeros edificarn tus muros, y sus reyes te servirn; porque en mi ira te her, mas en mi buena voluntad tendr de ti misericordia.
Tus puertas estarn de continuo abiertas, no se cerrarn de da ni de noche, para que sea trada  ti fortaleza de gentes, y sus reyes conducidos.
Porque la gente  el reino que no te sirviere, perecer; y del todo sern asoladas.
La gloria del Lbano vendr  ti, hayas, pinos, y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honrar el lugar de mis pies.
Y vendrn  ti humillados los hijos de los que te afligieron, y  las pisadas de tus pies se encorvarn todos los que te escarnecan, y llamarte han Ciudad de Jehov, Sin del Santo de Israel.<CM>
En lugar de que has sido desechada y aborrecida, y que no haba quien por ti pasase, ponerte he en gloria perpetua, gozo de generacin y generacin.
Y mamars la leche de las gentes, el pecho de los reyes mamars; y conocers que yo Jehov soy el Salvador tuyo, y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
En vez de cobre traer oro, y por hierro plata, y por madera metal, y en lugar de piedras hierro; y pondr paz por tu tributo, y justicia por tus exactores.
Nunca ms se oir en tu tierra violencia, destruccin ni quebrantamiento en tus trminos; mas  tus muros llamars Salud, y  tus puertas Alabanza.
El sol nunca ms te servir de luz para el da, ni el resplandor de la luna te alumbrar; sino que Jehov te ser por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria.
No se pondr jams tu sol, ni menguar tu luna: porque te ser Jehov por luz perpetua, y los das de tu luto sern acabados.
Y tu pueblo, todos ellos sern justos, para siempre heredarn la tierra; renuevos de mi planto, obra de mis manos, para glorificarme.
El pequeo ser por mil, el menor, por gente fuerte. Yo Jehov  su tiempo har que esto sea presto.<CM>
EL espritu del Seor Jehov es sobre m, porque me ungi Jehov; hame enviado  predicar buenas nuevas  los abatidos,  vendar  los quebrantados de corazn,  publicar libertad  los cautivos, y  los presos abertura de la crcel;
A promulgar ao de la buena voluntad de Jehov, y da de venganza del Dios nuestro;  consolar  todos los enlutados;
A ordenar  Sin  los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, leo de gozo en lugar del luto, manto de alegra en lugar del espritu angustiado; y sern llamados rboles de justicia, planto de Jehov, para gloria suya.<CM>
Y edificarn los desiertos antiguos, y levantarn los asolamientos primeros, y restaurarn las ciudades asoladas, los asolamientos de muchas generaciones.
Y estarn extranjeros, y apacentarn vuestras ovejas, y los extraos sern vuestros labradores y vuestros viadores.
Y vosotros seris llamados sacerdotes de Jehov, ministros del Dios nuestro seris dichos: comeris las riquezas de las gentes, y con su gloria seris sublimes.
En lugar de vuestra doble confusin, y de vuestra deshonra, os alabarn en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseern doblado, y tendrn perpetuo gozo.
Porque yo Jehov soy amador del derecho, aborrecedor del latrocinio para holocausto; por tanto afirmar en verdad su obra, y har con ellos pacto perpetuo.
Y la simiente de ellos ser conocida entre las gentes, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, los conocern, que son simiente bendita de Jehov.<CM>
En gran manera me gozar en Jehov, mi alma se alegrar en mi Dios; porque me visti de vestidos de salud, rodeme de manto de justicia, como  novio me atavi, y como  novia compuesta de sus joyas.
Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su simiente, as el Seor Jehov har brotar justicia y alabanza delante de todas las gentes.<CM>
POR amor de Sin no callar, y por amor de Jerusalem no he de parar, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salud se encienda como una antorcha.
Entonces vern las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te ser puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehov nombrar.
Y sers corona de gloria en la mano de Jehov, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.
Nunca ms te llamarn Desamparada, ni tu tierra se dir ms Asolamiento; sino que sers llamada Hephzibah, y tu tierra, Beulah; porque el amor de Jehov ser en ti, y tu tierra ser casada.
Pues como el mancebo se casa con la virgen, se casarn contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, as se gozar contigo el Dios tuyo.<CM>
Sobre tus muros, oh Jerusalem, he puesto guardas; todo el da y toda la noche no callarn jams. Los que os acordis de Jehov, no cesis,
Ni le deis tregua, hasta que confirme, y hasta que ponga  Jerusalem en alabanza en la tierra.
Jur Jehov por su mano derecha, y por el brazo de su fortaleza: Que jams dar tu trigo por comida  tus enemigos, ni bebern los extraos el vino que t trabajaste:
Mas los que lo allegaron lo comern, y alabarn  Jehov; y los que lo cogieron, lo bebern en los atrios de mi santuario.<CM>
Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendn  los pueblos.
He aqu que Jehov hizo oir hasta lo ltimo de la tierra: Decid  la hija de Sin: He aqu viene tu Salvador; he aqu su recompensa con l, y delante de l su obra.
Y llamarles han Pueblo Santo, Redimidos de Jehov; y  ti te llamarn Ciudad Buscada, no desamparada.<CM>
QUIN es ste que viene de Edom, de Bosra con vestidos bermejos? ste hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el que hablo en justicia, grande para salvar.
Por qu es bermejo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?
Pisado he yo solo el lagar, y de los pueblos nadie fu conmigo: pislos con mi ira, y holllos con mi furor; y su sangre salpic mis vestidos, y ensuci todas mis ropas.
Porque el da de la venganza est en mi corazn, y el ao de mis redimidos es venido.
Y mir y no haba quien ayudar, y maravillme que no hubiera quien sustentase: y salvme mi brazo, y sostvome mi ira.
Y con mi ira holl los pueblos, y embriagulos de mi furor, y derrib  tierra su fortaleza.<CM>
De las misericordias de Jehov har memoria, de las alabanzas de Jehov, conforme  todo lo que Jehov nos ha dado, y de la grandeza de su beneficencia hacia la casa de Israel, que les ha hecho segn sus misericordias, y segn la multitud de sus miseraciones.
Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fu su Salvador.
En toda angustia de ellos l fu angustiado, y el ngel de su faz los salv: en su amor y en su clemencia los redimi, y los trajo, y los levant todos los das del siglo.
Mas ellos fueron rebeldes,  hicieron enojar su espritu santo; por lo cual se les volvi enemigo, y l mismo pele contra ellos.
Empero acordse de los das antiguos, de Moiss y de su pueblo, diciendo: Dnde est el que les hizo subir de la mar con el pastor de su rebao? dnde el que puso en medio de l su espritu santo?
El que los gui por la diestra de Moiss con el brazo de su gloria; el que rompi las aguas delante de ellos, hacindose as nombre perpetuo?
El que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran?
El espritu de Jehov los pastore, como  una bestia que desciende al valle; as pastoreaste tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.<CM>
Mira desde el cielo, y contempla desde la morada de tu santidad y de tu gloria: dnde est tu celo, y tu fortaleza, la conmocin de tus entraas y de tus miseraciones para conmigo? hanse estrechado?
T empero eres nuestro padre, si bien Abraham nos ignora,  Israel no nos conoce: t, oh Jehov, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre.
Por qu, oh Jehov, nos has hecho errar de tus caminos, y endureciste nuestro corazn  tu temor? Vulvete por amor de tus siervos, por las tribus de tu heredad.
Por poco tiempo lo posey el pueblo de tu santidad: nuestros enemigos han hollado tu santuario.
Hemos venido  ser como aquellos de quienes nunca te enseoreaste, sobre los cuales nunca fu llamado tu nombre.<CM>
OH si rompiese los cielos, y descendieras, y  tu presencia se escurriesen los montes,
Como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas, para que hicieras notorio tu nombre  tus enemigos, y las gentes temblasen  tu presencia!
Cuando, haciendo terriblezas cuales nunca esperbamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti.
Ni nunca oyeron, ni odos percibieron, ni ojo ha visto Dios fuera de ti, que hiciese por el que en l espera.
Saliste al encuentro al que con alegra obraba justicia,  los que se acordaban de ti en tus caminos: he aqu, t te enojaste porque pecamos; en esos hay perpetuidad, y seremos salvos.<CM>
Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y camos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
Y nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para tenerte; por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar en poder de nuestras maldades.
Ahora pues, Jehov, t eres nuestro padre; nosotros lodo, y t el que nos formaste; as que obra de tus manos, todos nosotros.
No te aires, oh Jehov, sobremanera, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad: he aqu mira ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.
Tus santas ciudades estn desiertas, Sin es un desierto, Jerusalem una soledad.
La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te alabaron nuestros padres, fu consumida al fuego; y todas nuestras cosas preciosas han sido destrudas.
Te estars quieto, oh Jehov, sobre estas cosas? callars, y nos afligirs sobremanera?<CM>
FUI buscado de los que no preguntaban por m; fu hallado de los que no me buscaban. Dije  gente que no invocaba mi nombre: Heme aqu, heme aqu.
Extend mis manos todo el da  pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;
Pueblo que en mi cara me provoca de continuo  ira, sacrificando en huertos, y ofreciendo perfume sobre ladrillos;
Que se quedan en los sepulcros, y en los desiertos tienen la noche; que comen carne de puerco, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;
Que dicen: Estte en tu lugar, no te llegues  m, que soy ms santo que t: stos son humo en mi furor, fuego que arde todo el da.
He aqu que escrito est delante de m; no callar, antes retornar, y dar el pago en su seno,
Por vuestras iniquidades, y las iniquidades de vuestros padres juntamente, dice Jehov, los cuales hicieron perfume sobre los montes, y sobre los collados me afrentaron: por tanto yo les medir su obra antigua en su seno.<CM>
As ha dicho Jehov: Como si alguno hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, que bendicin hay en l; as har yo por mis siervos, que no lo destruir todo.
Mas sacar simiente de Jacob, y de Jud heredero de mis montes; y mis escogidos poseern por heredad la tierra, y mis siervos habitarn all.
Y ser Sarn para habitacin de ovejas, y el valle de Achr para majada de vacas,  mi pueblo que me busc.<CM>
Empero vosotros los que dejis  Jehov, que olvidis el monte de mi santidad, que ponis mesa para la Fortuna, y suministris libaciones para el Destino;
Yo tambin os destinar al cuchillo, y todos vosotros os arrodillaris al degolladero: por cuanto llam, y no respondisteis; habl, y no oisteis; sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que  m desagrada.
Por tanto as dijo el Seor Jehov: He aqu que mis siervos comern, y vosotros tendris hambre; he aqu que mis siervos bebern, y vosotros tendris sed; he aqu que mis siervos se alegrarn, y vosotros seris avergonzados;
He aqu que mis siervos cantarn por jbilo del corazn, y vosotros clamaris por el dolor del corazn, y por el quebrantamiento de espritu aullaris.
Y dejaris vuestro nombre por maldicin  mis escogidos, y el Seor Jehov te matar; y  sus siervos llamar por otro nombre.
El que se bendijere en la tierra, en el Dios de verdad se bendecir; y el que jurare en la tierra, por el Dios de verdad jurar; porque las angustias primeras sern olvidadas, y sern cubiertas de mis ojos.<CM>
Porque he aqu que yo cro nuevos cielos y nueva tierra: y de lo primero no habr memoria, ni ms vendr al pensamiento.
Mas os gozaris y os alegraris por siglo de siglo en las cosas que yo cro: porque he aqu que yo las cosas que yo cro: porque he aqu que yo fzacro  Jerusalem alegra, y  su pueblo gozo.
Y alegrarme con Jerusalem, y gozarme con mi pueblo; y nunca ms se oirn en ella voz de lloro, ni voz de clamor.
No habr ms all nio de das, ni viejo que sus das no cumpla: porque el nio morir de cien aos, y el pecador de cien aos, ser maldito.
Y edificarn casas, y morarn en ellas; plantarn vias, y comern el fruto de ellas.
No edificarn, y otro morar; no plantarn, y otro comer: porque segn los das de los rboles sern los das de mi pueblo, y mis escogidos perpetuarn las obras de sus manos.
No trabajarn en vano, ni parirn para maldicin; porque son simiente de los benditos de Jehov, y sus descendientes con ellos.
Y ser que antes que clamen, responder yo; aun estando ellos hablando, yo habr odo.
El lobo y el cordero sern apacentados juntos, y el len comer paja como el buey; y  la serpiente el polvo ser su comida. No afligirn, ni harn mal en todo mi santo monte, dijo Jehov.<CM>
JEHOVA dijo as: El cielo es mi solio, y la tierra estrado de mis pies: dnde est la casa que me habris de edificar, y dnde este lugar de mi reposo?
Mi mano hizo todas estas cosas, y as todas estas cosas fueron, dice Jehov: mas  aqul mirar que es pobre y humilde de espritu, y que tiembla  mi palabra.
El que sacrifica buey, como si matase un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que ofrece presente, como si ofreciese sangre de puerco; el que ofrece perfume, como si bendijese  un dolo. Y pues escogieron sus caminos, y su alma am sus abominaciones.
Tambin yo escoger sus escarnios, y traer sobre ellos lo que temieron; porque llam, y nadie respondi; habl, y no oyeron; antes hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que  m desagrada.<CM>
Oid palabra de Jehov, vosotros los que temblis  su palabra: Vuestros hermanos los que os aborrecen, y os niegan por causa de mi nombre, dijeron: Glorifquese Jehov. Mas l se mostrar con alegra vuestra, y ellos sern confundidos.
Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehov que da el pago  sus enemigos.
Antes que estuviese de parto, pari; antes que le viniesen dolores pari hijo.
Quin oy cosa semejante? quin vi cosa tal? parir la tierra en un da? nacer una nacin de una vez? Pues en cuanto Sin estuvo de parto, pari sus hijos.
Yo que hago parir, no parir? dijo Jehov. Yo que hago engendrar, ser detenido? dice el Dios tuyo.
Alegraos con Jerusalem, y gozaos con ella, todos los que la amis: llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutis por ella:
Para que mamis y os saciis de los pechos de sus consolaciones; para que ordeis, y os deleitis con el resplandor de su gloria.
Porque as dice Jehov: He aqu que yo extiendo sobre ella paz como un ro, y la gloria de las gentes como un arroyo que sale de madre; y mamaris, y sobre el lado seris trados, y sobre las rodillas seris regalados.
Como aquel  quien consuela su madre, as os consolar yo  vosotros, y en Jerusalem tomaris consuelo.
Y veris, y alegrarse vuestro corazn, y vuestros huesos reverdecern como la hierba: y la mano de Jehov para con sus siervos ser conocida, y se airar contra sus enemigos.<CM>
Porque he aqu que Jehov vendr con fuego, y sus carros como torbellino, para tornar su ira en furor, y su reprensin en llama de fuego.
Porque Jehov juzgar con fuego y con su espada  toda carne: y los muertos de Jehov sern multiplicados.
Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras otros, los que comen carne de puerco, y abominacin, y ratn; juntamente sern talados, dice Jehov.
Porque yo entiendo sus obras y sus pensamientos: tiempo vendr para juntar todas las gentes y lenguas; y vendrn, y vern mi gloria.
Y pondr entre ellos seal, y enviar de los escapados de ellos  las gentes,  Tarsis,  Pul y Lud, que disparan arco,  Tubal y  Javn,  las islas apartadas que no oyeron de m, ni vieron mi gloria; y publicarn mi gloria entre las gentes.
Y traern  todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por presente  Jehov, en caballos, en carros, en literas, y en mulos, y en camellos,  mi santo monte de Jerusalem, dice Jehov, al modo que los hijos de Israel traen el presente en vasos limpios  la casa de Jehov.
Y tomar tambin de ellos para sacerdotes y Levitas, dice Jehov.
Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delante de m, dice Jehov, as permanecer vuestra simiente y vuestro nombre.
Y ser que de mes en mes, y de sbado en sbado, vendr toda carne  adorar delante de m, dijo Jehov.
Y saldrn, y vern los cadveres de los hombres que se rebelaron contra m: porque su gusano nunca morir, ni su fuego se apagar; y sern abominables  toda carne.<CM>
LAS palabras de Jeremas hijo de Hilcas, de los sacerdotes que estuvieron en Anathoth, en tierra de Benjamn.
La palabra de Jehov que fu  l en los das de Josas hijo de Amn, rey de Jud, en el ao dcimotercio de su reinado.
Fu asimismo en das de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, hasta el fin del ao undcimo de Sedechas hijo de Josas, rey de Jud, hasta la cautividad de Jerusalem en el mes quinto.<CM>
Fu pues palabra de Jehov  m, diciendo:
Antes que te formase en el vientre te conoc, y antes que salieses de la matriz te santifiqu, te d por profeta  las gentes.
Y yo dije: Ah! ah! Seor Jehov! He aqu, no s hablar, porque soy nio.
Y djome Jehov: No digas, soy nio; porque  todo lo que te enviar irs t, y dirs todo lo que te mandar.
No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehov.
Y extendi Jehov su mano, y toc sobre mi boca; y djome Jehov: He aqu he puesto mis palabras en tu boca.
Mira que te he puesto en este da sobre gentes y sobre reinos, para arrancar y para destruir, y para arruinar y para derribar, y para edificar y para plantar.<CM>
Y la palabra de Jehov fu  m, diciendo: Qu ves t, Jeremas? Y dije: Yo veo una vara de almendro.
Y djome Jehov: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.
Y fu  m palabra de Jehov segunda vez, diciendo: Qu ves t? Y dije: Yo veo una olla que hierve; y su haz est de la parte del aquiln.
Y djome Jehov: Del aquiln se soltar el mal sobre todos los moradores de la tierra.
Porque he aqu que yo convoco todas las familias de los reinos del aquiln, dice Jehov; y vendrn, y pondr cada uno su asiento  la entrada de las puertas de Jerusalem, y junto  todos sus muros en derredor, y en todas las ciudades de Jud.
Y  causa de toda su malicia, proferir mis juicios contra los que me dejaron,  incensaron  dioses extraos, y  hechuras de sus manos se encorvaron.
T pues, cie tus lomos, y te levantars, y les hablars todo lo que te mandar: no temas delante de ellos, porque no te haga yo quebrantar delante de ellos.
Porque he aqu que yo te he puesto en este da como ciudad fortalecida, y como columna de hierro, y como muro de bronce sobre toda la tierra,  los reyes de Jud,  sus prncipes,  sus sacerdotes, y al pueblo de la tierra.
Y pelearn contra ti, mas no te vencern; porque yo soy contigo, dice Jehov, para librarte.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Anda, y clama  los odos de Jerusalem, diciendo: As dice Jehov: Heme acordado de ti, de la misericordia de tu mocedad, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de m en el desierto, en tierra no sembrada.
Santidad era Israel  Jehov, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoran pecarn; mal vendr sobre ellos, dice Jehov.
Oid la palabra de Jehov, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
As dijo Jehov: Qu maldad hallaron en m vuestros padres, que se alejaron de m, y se fueron tras la vanidad, y tornronse vanos?
Y no dijeron: Dnde est Jehov, que nos hizo subir de tierra de Egipto, que nos hizo andar por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pas varn, ni all habit hombre?
Y os met en tierra de Carmelo, para que comieseis su fruto y su bien: mas entrasteis, y contaminasteis mi tierra,  hicisteis mi heredad abominable.
Los sacerdotes no dijeron: Dnde est Jehov? y los que tenan la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra m, y los profetas profetizaron en Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.<CM>
Por tanto entrar an en juicio con vosotros, dijo Jehov, y con los hijos de vuestros hijos pleitear.
Porque pasad  las islas de Chttim y mirad; y enviad  Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante  sta:
Si alguna gente ha mudado sus dioses, bien que ellos no son dioses. Pero mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.
Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehov.
Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejronme  m, fuente de agua viva, por cavar para s cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas.<CM>
Es Israel siervo? es esclavo? por qu ha sido dado en presa?
Los cachorros de los leones bramaron sobre l, dieron su voz; y pusieron su tierra en soledad; quemadas estn sus ciudades, sin morador.
Aun los hijos de Noph y de Taphnes te quebrantaron la mollera.
No te acarre esto tu dejar  Jehov tu Dios, cuando te haca andar por camino?
Ahora pues, qu tienes t en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? y qu tienes t en el camino de Asiria, para que bebas agua del ro?
Tu maldad te castigar, y tu apartamiento te condenar: sabe pues y ve cun malo y amargo es tu dejar  Jehov tu Dios, y faltar mi temor en t, dice el Seor Jehov de los ejrcitos.<CM>
Porque desde muy atrs he quebrado tu yugo, y roto tus ataduras; y dijiste: No servir. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo rbol umbroso, corrias t, oh ramera.
Y yo te plant de buen vidueo, simiente verdadera toda ella: cmo pues te me has tornado sarmientos de vid extraa?
Aunque te laves con leja, y amontones jabn sobre t, tu pecado est sellado delante de m, dijo el Seor Jehov.
Como dices: No soy inmunda, nunca anduve tras los Baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que frecuentas sus carreras;
Asna monts acostumbrada al desierto, que respira como quiere; de su ocasin quin la detendr? Todos los que la buscaren no se cansarn; hallarnla en su mes.
Defiende tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: Hase perdido la esperanza; en ninguna manera: porque extraos he amado y tras ellos tengo de ir.
Como se avergenza el ladrn cuando es tomado, as se avergonzarn la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus prncipes, sus sacerdotes, y sus profetas;
Que dicen al leo: Mi padre eres t; y  la piedra: T me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levntate, y lbranos.
Y dnde estn tus dioses que hiciste para t? Levntense,  ver si te podrn librar en el tiempo de tu afliccin: porque segn el nmero de tus ciudades, oh Jud, fueron tus dioses.<CM>
Por qu porfas conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra m, dice Jehov.
Por dems he azotado vuestros hijos; no han recibido correccin. Cuchillo devor vuestros profetas como len destrozador.
Oh generacin! ved vosotros la palabra de Jehov. He sido yo  Israel soledad,  tierra de tinieblas? Por qu ha dicho mi pueblo: Seores somos; nunca ms vendremos  t?
Olvdase la virgen de su atavo,  la desposada de sus sartales? mas mi pueblo se ha olvidado de m por das que no tienen nmero.
Por qu abonas tu camino para hallar amor, pues aun  las malvadas enseaste tus caminos?
Aun en tus faldas se hall la sangre de las almas de los pobres, de los inocentes: no la hall en excavacin, sino en todas estas cosas.
Y dices: Porque soy inocente, de cierto su ira se apart de m. He aqu yo entrar en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.
Para qu discurres tanto, mudando tus caminos? Tambin sers avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria.
Tambin saldrs de l con tus manos sobre tu cabeza: porque Jehov deshech tus confianzas, y en ellas no tendrs buen suceso.<CM>
DICEN: Si alguno dejare su mujer, y yndose sta de l se juntare  otro hombre, volver  ella ms? no ser tal tierra del todo amancillada? T pues has fornicado con muchos amigos; mas vulvete  m, dijo Jehov.
Alza tus ojos  los altos, y ve en qu lugar no te hayas publicado: para ellos te sentabas en los caminos, como Arabe en el desierto; y con tus fornicaciones y con tu malicia has contaminado la tierra.
Por esta causa las aguas han sido detenidas, y falt la lluvia de la tarde; y has tenido frente de mala mujer, ni quisiste tener vergenza.
A lo menos desde ahora, no clamars  m, Padre mo, guiador de mi juventud?
Guardar su enojo para siempre? eternalmente lo guardar? He aqu que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.<CM>
Y djome Jehov en das del rey Josas: Has visto lo que ha hecho la rebelde Israel? Vase ella sobre todo monte alto y debajo de todo rbol umbroso, y all fornica.
Y dije despus que hizo todo esto: Vulvete  m; mas no se volvi. Y vi la rebelde su hermana Jud.
Que yo lo haba visto; que por todas estas causas en las cuales fornic la rebelde Israel, yo la haba despedido, y ddole la carta de su repudio; y no tuvo temor la rebelde Jud su hermana, sino que tambin fu ella y fornic.
Y sucedi que por la liviandad de su fornicacin la tierra fu contaminada, y adulter con la piedra y con el leo.
Y con todo esto, la rebelde su hermana Jud no se torn  m de todo su corazn, sino mentirosamente, dice Jehov.
Y djome Jehov: Justificado ha su alma la rebelde Israel en comparacin de la desleal Jud.<CM>
Ve, y clama estas palabras hacia el aquiln, y di: Vulvete, oh rebelde Israel, dice Jehov; no har caer mi ira sobre vosotros: porque misericordioso soy yo, dice Jehov, no guardar para siempre el enojo.
Conoce empero tu maldad, porque contra Jehov tu Dios has prevaricado, y tus caminos has derramado  los extraos debajo de todo rbol umbroso, y no oiste mi voz, dice Jehov.
Convertos, hijos rebeldes, dice Jehov, porque yo soy vuestro esposo: y os tomar uno de una ciudad, y dos de una familia, y os introducir en Sin;
Y os dar pastores segn mi corazn, que os apacienten de ciencia y de inteligencia.
Y acontecer, que cuando os multiplicareis y creciereis en la tierra, en aquellos das, dice Jehov, no se dir ms: Arca del pacto de Jehov; ni vendr al pensamiento, ni se acordarn de ella, ni la visitarn, ni se har ms.
En aquel tiempo llamarn  Jerusalem Trono de Jehov, y todas las gentes se congregarn  ella en el nombre de Jehov en Jerusalem: ni andarn ms tras la dureza de su corazn malvado.
En aquellos tiempos irn de la casa de Jud  la casa de Israel, y vendrn juntamente de tierra del aquiln  la tierra que hice heredar  vuestros padres.
Yo empero dije: Cmo te pondr por hijos, y te dar la tierra deseable, la rica heredad de los ejrcitos de las gentes? Y dije: Padre mo me llamars, y no te apartars de en pos de m.<CM>
Mas como la esposa quiebra la fe de su compaero, as prevaricasteis contra m, oh casa de Israel, dice Jehov.
Voz sobre las alturas fu oda, llanto de los ruegos de los hijos de Israel; porque han torcido su camino, de Jehov su Dios se han olvidado.
Convertos, hijos rebeldes, sanar vuestras rebeliones. He aqu nosotros venimos  t; porque t eres Jehov nuestro Dios.
Ciertamente vanidad son los collados, la multitud de los montes: ciertamente en Jehov nuestro Dios est la salud de Israel.
Confusin consumi el trabajo de nuestros padres desde nuestra mocedad; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas.
Yacemos en nuestra confusin, y nuestra afrenta nos cubre: porque pecamos contra Jehov nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este da; y no hemos escuchado la voz de Jehov nuestro Dios.<CM>
SI te has de convertir, oh Israel, dice Jehov, convirtete  m; y si quitares de delante de m tus abominaciones, no andars de ac para all.
Y jurars, diciendo, Vive Jehov, con verdad, con juicio, y con justicia: y bendecirse han en l las gentes, y en l se gloriarn.<CM>
Porque as dice Jehov  todo varn de Jud y de Jerusalem: Haced barbecho para vosotros, y no sembris sobre espinas.
Circuncidaos  Jehov, y quitad los prepucios de vuestro corazn, varones de Jud y moradores de Jerusalem; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien apague, por la malicia de vuestras obras.<CM>
Denunciad en Jud, y haced oid en Jerusalem, y decid: Sonad trompeta en la tierra. Pregonad, juntad, y decid: Reunos, y entrmonos en las ciudades fuertes.
Alzad bandera en Sin, juntaos, no os detengis; porque yo hago venir mal del aquiln, y quebrantamiento grande.
El len sube de su guarida, y el destruidor de gentes ha partido; salido ha de su asiento para poner tu tierra en soledad; tus ciudades sern asoladas, y sin morador.
Por esto vestos de saco, endechad y aullad; porque la ira de Jehov no se ha apartado de nosotros.
Y ser en aquel da, dice Jehov, que desfallecer el corazn del rey, y el corazn de los prncipes, y los sacerdotes estarn atnitos, y se maravillarn los profetas.
Y dije: Ay, ay, Jehov Dios! verdaderamente en gran manera has engaado  este pueblo y  Jerusalem, diciendo, Paz tendris; pues que el cuchillo ha venido hasta el alma.
En aquel tiempo se dir de este pueblo y de Jerusalem: Viento seco de las alturas del desierto vino  la hija de m pueblo, no para aventar, ni para limpiar.
Viento ms vehemente que estos vendr  m: y ahora yo hablar juicios con ellos.
He aqu que subir como nube, y su carro como torbellino; ms ligeros con sus caballos que las guilas. Ay de nosotros, porque dados somos  saco!
Lava de la malicia tu corazn, oh Jerusalem, para que seas salva. Hasta cundo dejars estar en medio de ti los pensamientos de iniquidad?
Porque la voz se oye del que trae las nuevas desde Dan, y del que hace oir la calamidad desde el monte de Ephraim.
Decid  las gentes; he aqu, haced oir sobre Jerusalem: Guardas vienen de tierra lejana, y darn su voz sobre las ciudades de Jud.
Como las guardas de las heredades, estuvieron sobre ella en derredor, porque se rebel contra m, dice Jehov.
Tu camino y tus obras te hicieron esto, sta tu maldad: por lo cual amargura penetrar hasta tu corazn.<CM>
Mis entraas, mis entraas! Me duelen las telas de mi corazn: mi corazn ruge dentro de m; no callar; porque voz de trompeta has odo, oh alma ma, pregn de guerra.
Quebrantamiento sobre quebrantamiento es llamado; porque toda la tierra es destruda: en un punto son destrudas mis tiendas, en un momento mis cortinas.
Hasta cundo tengo de ver bandera, tengo de oir voz de trompeta?
Porque mi pueblo es necio; no me conocieron los hijos ignorantes y los no entendidos; sabios para mal hacer, y para bien hacer no supieron.
Mir la tierra, y he aqu que estaba asolada y vaca; y los cielos, y no haba en ellos luz.
Mir los montes, y he aqu que temblaban, y todos los collados fueron destrudos.
Mir, y no pareca hombre, y todas las aves del cielo se haban ido.
Mir, y he aqu el Carmelo desierto, y todas sus ciudades eran asoladas  la presencia de Jehov,  la presencia del furor de su ira.
Porque as dijo Jehov: Toda la tierra ser asolada; mas no har consumacin.
Por esto se enlutar la tierra, y los cielos arriba se oscurecern, porque habl, pens, y no me arrepent, ni me tornar de ello.
Del estruendo de la gente de  caballo y de los flecheros huy toda la ciudad; entrronse en las espesuras de los bosques, y subironse en peascos; todas las ciudades fueron desamparadas, y no qued en ellas morador alguno.
Y t, destruda, qu hars? Bien que te vistas de grana, aunque te adornes con atavos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; menosprecironte los amadores, buscarn tu alma.
Porque voz o como de mujer que est de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sin que lamenta y extiende sus manos, diciendo: Ay ahora de m! que mi alma desmaya  causa de los matadores.<CM>
DISCURRID por las plazas de Jerusalem, y mirad ahora, y sabed, y buscad en sus plazas si hallis hombre, si hay alguno que haga juicio, que busque verdad; y yo la perdonar.
Y si dijeren: Vive Jehov; por tanto jurarn mentira.
Oh Jehov, no miran tus ojos  la verdad? Azotstelos, y no les doli; consumstelos, y no quisieron recibir correccin; endurecieron sus rostros ms que la piedra, no quisieron tornarse.
Yo empero dije: Por cierto ellos son pobres, enloquecido han, pues no conocen el camino de Jehov, el juicio de su Dios.
Irme he  los grandes, y hablarles; porque ellos conocen el camino de Jehov, el juicio de su Dios. Ciertamente ellos tambin quebraron el yugo, rompieron las coyundas.
Por tanto, len del monte los herir, destruirlos lobo del desierto, tigre acechar sobre sus ciudades; cualquiera que de ellas saliere, ser arrebatado: porque sus rebeliones se han multiplicado, hanse aumentado sus deslealtades.
Cmo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Sacilos, y adulteraron, y en casa de ramera se juntaron en compaas.
Como caballos bien hartos fueron  la maana, cada cual relinchaba  la mujer de su prjimo.
No haba de hacer visitacin sobre esto? dijo Jehov. De una gente como sta no se haba de vengar mi alma?<CM>
Escalad sus muros, y destruid; mas no hagis consumacin: quitad las almenas de sus muros, porque no son de Jehov.
Porque resueltamente se rebelaron contra m la casa de Israel y la casa de Jud, dice Jehov.
Negaron  Jehov, y dijeron: El no es, y no vendr mal sobre nosotros, ni veremos cuchillo ni hambre;
Antes los profetas sern como viento, y no hay en ellos palabra; as se har  ellos.
Por tanto, as ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos: Porque hablasteis esta palabra, he aqu yo pongo en tu boca mis palabras por fuego, y  este pueblo por leos, y los consumir.
He aqu yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehov; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorars, y no entenders lo que hablare.
Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.
Y comer tu mies y tu pan, que haban de comer tus hijos y tus hijas; comer tus ovejas y tus vacas, comer tus vias y tus higueras; y tus ciudades fuertes en que t confas, tornar en nada  cuchillo.
Empero en aquellos das, dice Jehov, no os acabar del todo.
Y ser que cuando dijereis: Por qu hizo Jehov el Dios nuestro con nosotros todas estas cosas? entonces les dirs: De la manera que me dejasteis  m, y servisteis  dioses ajenos en vuestra tierra as serviris  extraos en tierra ajena.<CM>
Denunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Jud, diciendo:
Oid ahora esto, pueblo necio y sin corazn, que tienen ojos y no ven, que tienen odos y no oyen:
A m no temeris? dice Jehov; no os amedrentaris  mi presencia, que al mar por ordenacin eterna, la cual no quebrantar, puse arena por trmino? Se levantarn tempestades, mas no prevalecern; bramarn sus ondas, mas no lo pasarn.
Empero este pueblo tiene corazn falso y rebelde; tornronse y furonse.
Y no dijeron en su corazn: Temamos ahora  Jehov Dios nuestro, que da lluvia temprana y tarda en su tiempo; los tiempos establecidos de la siega nos guarda.<CM>
Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien.
Porque fueron hallados en mi pueblo impos; acechaban como quien pone lazos; pusieron trampa para tomar hombres.
Como jaula llena de pjaros, as estn sus casas llenas de engao: as se hicieron grandes y ricos.
Engordaron y pusironse lustrosos, y sobrepujaron los hechos del malo: no juzgaron la causa, la causa del hurfano; con todo hicironse prsperos, y la causa de los pobres no juzgaron.
No tengo de visitar sobre esto? dice Jehov; y de tal gente no se vengar mi alma?
Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra:
Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigan por manos de ellos; y mi pueblo as lo quiso. Qu pues haris  su fin?<CM>
HUID, hijos de Benjamn, de en medio de Jerusalem, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por seal humo sobre Beth-hacchrem: porque del aquiln se ha visto mal, y quebrantamiento grande.
A mujer hermosa y delicada compar  la hija de Sin.
A ella vendrn pastores y sus rebaos; junto  ella en derredor pondrn sus tiendas; cada uno apacentar  su parte.
Denunciad guerra contra ella: levantaos y subamos hacia el medioda. Ay de nosotros! que va cayendo ya el da, que las sombras de la tarde se han extendido.
Levantaos, y subamos de noche, y destruyamos sus palacios.
Porque as dijo Jehov de los ejrcitos: Cortad rboles, y extended baluarte junto  Jerusalem: esta es la ciudad que toda ella ha de ser visitada; violencia hay en medio de ella.
Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, as nunca cesa de manar su malicia; injusticia y robo se oye en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida.
Corrgete, Jerusalem, porque no se aparte mi alma de ti, porque no te torne desierta, tierra no habitada.<CM>
As dijo Jehov de los ejrcitos: Del todo rebuscarn como  vid el resto de Israel: torna tu mano como vendimiador  los cestos.
A quin tengo de hablar y amonestar, para que oigan? He aqu que sus orejas son incircuncisas, y no pueden escuchar; he aqu que la palabra de Jehov les es cosa vergonzosa, no la aman.
Por tanto estoy lleno de saa de Jehov, trabajado he por contenerme; derramarla sobre los nios en la calle, y sobre la reunin de los jvenes juntamente; porque el marido tambin ser preso con la mujer, el viejo con el lleno de das.
Y sus casas sern traspasadas  otros, sus heredades y tambin sus mujeres; porque extender mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehov.
Porque desde el ms chico de ellos hasta el ms grande de ellos, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engaadores.
Y curan el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo, Paz, paz; y no hay paz.
Hanse avergonzado de haber hecho abominacin? No por cierto, no se han avergonzado, ni aun saben tener vergenza: por tanto caern entre los que caern; caern cuando los visitar, dice Jehov.
As dijo Jehov: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cul sea el buen camino, y andad por l, y hallaris descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.
Despert tambin sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad  la voz de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.<CM>
Por tanto oid, gentes, y conoce, oh conjunto de ellas.
Oye, tierra. He aqu yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon  mis palabras, y aborrecieron mi ley.
A qu viene para m este incienso de Seba, y la buena caa olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son  mi voluntad, ni vuestros sacrificios me dan gusto.
Por tanto Jehov dice esto: He aqu yo pongo  este pueblo tropiezos, y caern en ellos los padres y los hijos juntamente, el vecino y su cercano perecern.
As ha dicho Jehov: He aqu que viene pueblo de tierra del aquiln, y gente grande se levantar de los cantones de la tierra.
Arco y escudo arrebatarn; crueles son, que no tendrn misericordia; sonar la voz de ellos como la mar, y montarn  caballo como hombres dispuestos para la guerra, contra ti, oh hija de Sin.
Su fama oimos, y nuestras manos se descoyuntaron; apoderse de nosotros angustia, dolor como de mujer que pare.
No salgas al campo, ni andes por camino; porque espada de enemigo y temor hay por todas partes.
Hija de mi pueblo, cete de saco, y revulcate en ceniza; hazte luto como por hijo nico, llanto de amarguras: porque presto vendr sobre nosotros el destruidor.
Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre: conocers pues, y examinars el camino de ellos.
Todos ellos prncipes rebeldes, andan con engao; son cobre y hierro: todos ellos son corruptores.
Quemse el fuelle, del fuego se ha consumido el plomo: por dems fundi el fundidor, pues los malos no son arrancados.
Plata desechada los llamarn, porque Jehov los desech.<CM>
PALABRA que fu de Jehov  Jeremas, diciendo:
Ponte  la puerta de la casa de Jehov, y predica all esta palabra, y di: Oid palabra de Jehov, todo Jud, los que entris por estas puertas para adorar  Jehov.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os har morar en este lugar.
No fiis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehov, templo de Jehov, templo de Jehov es ste.
Mas si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con exactitud hiciereis derecho entre el hombre y su prjimo,
Ni oprimiereis al peregrino, al hurfano, y  la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro;
Os har morar en este lugar, en la tierra que d  vuestros padres para siempre.
He aqu vosotros os confiis en palabras de mentira, que no aprovechan.
Hurtando, matando, y adulterando, y jurando falso,  incensando  Baal, y andando tras dioses extraos que no conocisteis,
Vendris y os pondris delante de m en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diris: Librados somos: para hacer todas estas abominaciones?
Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aqu que tambin yo veo, dice Jehov.
Andad empero ahora  mi lugar que fu en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.
Ahora pues, por cuanto habis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehov, y bien que os habl, madrugando para hablar, no osteis, y os llam, y no respondisteis;
Har tambin  esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiis, y  este lugar que d  vosotros y  vuestros padres, como hice  Silo:
Que os echar de mi presencia como ech  todos vuestros hermanos,  toda la generacin de Ephraim.<CM>
T pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oracin, ni me ruegues; porque no te oir.
No ves lo que estos hacen en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusalem?
Los hijos cogen la lea, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas  la reina del cielo y para hacer ofrendas  dioses ajenos, por provocarme  ira.
Provocarnme ellos  ira, dice Jehov, y no ms bien obran ellos mismos para confusin de sus rostros?
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: He aqu que mi furor y mi ira se derrama sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los rboles del campo, y sobre los frutos de la tierra; y encenderse, y no se apagar.<CM>
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Aadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed carne.
Porque no habl yo con vuestros padres, ni les mand el da que los saqu de la tierra de Egipto, acerca de holocaustos y de vctimas:
Mas esto les mand, diciendo: Escuchad mi voz, y ser  vosotros por Dios, y vosotros me seris por pueblo; y andad en todo camino que os mandare, para que os vaya bien.
Y no oyeron ni inclinaron su odo; antes caminaron en sus consejos, en la dureza de su corazn malvado, y fueron hacia atrs y no hacia adelante,
Desde el da que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envi  todos los profetas mis siervos, cada da madrugando y envindolos:
Mas no me oyeron ni inclinaron su odo; antes endurecieron su cerviz,  hicieron peor que sus padres.
T pues les dirs todas estas palabras, mas no te oirn; aun los llamars, y no te respondern.
Les dirs por tanto: Esta es la gente que no escuch la voz de Jehov su Dios, ni tom correccin; perdise la fe, y de la boca de ellos fu cortada.<CM>
Trasquila tu cabello, y arrjalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehov ha aborrecido y dejado la nacin de su ira.
Porque los hijos de Jud han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehov; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual mi nombre fu invocado, amancillndola.
Y han edificado los altos de Topheth, que es en el valle del hijo de Hinnom, para quemar al fuego sus hijos y sus hijas, cosa que yo no les mand, ni subi en mi corazn.
Por tanto, he aqu vendrn das, ha dicho Jehov, que no se diga ms, Topheth, ni valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza; y sern enterrados en Topheth, por no haber lugar.
Y sern los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habr quien las espante.
Y har cesar de las ciudades de Jud, y de la calles de Jerusalem, voz de gozo y voz de alegra, voz de esposo y voz de esposa; porque la tierra ser en desolacin.<CM>
EN aquel tiempo, dice Jehov, sacarn los huesos de los reyes de Jud, y los huesos de sus prncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalem, fuera de sus sepulcros;
Y los esparcirn al sol, y  la luna, y  todo el ejrcito del cielo,  quien amaron, y  quienes sirvieron, y en pos de quienes anduvieron, y  quienes preguntaron, y  quienes se encorvaron. No sern recogidos, ni enterrados: sern por muladar sobre la haz de la tierra.
Y escogerse la muerte antes que la vida por todo el resto que quedare de esta mala generacin, en todos los lugares  donde los arrojar yo  los que quedaren, dice Jehov de los ejrcitos.<CM>
Les dirs asimismo: As ha dicho Jehov: El que cae, no se levanta? el que se desva, no torna  camino?
Por qu es este pueblo de Jerusalem rebelde con rebelda perpetua? Abrazaron el engao, no han querido volverse.
Escuch y o; no hablan derecho, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: Qu he hecho? Cada cual se volvi  su carrera, como caballo que arremete con mpetu  la batalla.
Aun la cigea en el cielo conoce su tiempo, y la trtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; mas mi pueblo no conoce el juicio de Jehov.
Cmo decs: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehov es con nosotros? Ciertamente, he aqu que en vano se cort la pluma, por dems fueron los escribas.
Los sabios se avergonzaron, espantronse y fueron presos: he aqu que aborrecieron la palabra de Jehov; y qu sabidura tienen?
Por tanto dar  otros sus mujeres, y sus heredades  quien las posea: porque desde el chico hasta el grande cada uno sigue la avaricia, desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engao.
Y curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.
Hanse avergonzado de haber hecho abominacin? Por cierto no se han corrido de vergenza, ni supieron avergonzarse; caern por tanto entre los que cayeren, cuando los visitar: caern, dice Jehov.<CM>
Cortarlos de por junto, dice Jehov. No habr uvas en la vid, ni higos en la higuera, y caerse la hoja; y lo que les he dado pasar de ellos.
Sobre qu nos aseguramos? Juntaos, y entrmonos en las ciudades fuertes, y all reposaremos: porque Jehov nuestro Dios nos ha hecho callar, y ddonos  beber bebida de hiel, porque pecamos contra Jehov.
Esperamos paz, y no hubo bien; da de cura, y he aqu turbacin.
Desde Dan se oy el bufido de sus caballos: del sonido de los relinchos de sus fuertes tembl toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, ciudad y moradores de ella.
Porque he aqu que yo envo sobre vosotros serpientes, basiliscos, contra los cuales no hay encantamiento; y os mordern, dice Jehov.
A causa de mi fuerte dolor mi corazn desfallece en m.
He aqu voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra lejana: No est Jehov en Sin? no est en ella su Rey? Por qu me hicieron airar con sus imgenes de talla, con vanidades ajenas?
Passe la siega, acabse el verano, y nosotros no hemos sido salvos.
Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.
No hay blsamo en Galaad? no hay all mdico? Por qu pues no hubo medicina para la hija de mi pueblo?<CM>
OH si mi cabeza se tornase aguas, y mis ojos fuentes de aguas, para que llore da y noche los muertos de la hija de mi pueblo!
Oh quin me diese en el desierto un mesn de caminantes, para que dejase mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adlteros, congregacin de prevaricadores.
E hicieron que su lengua, como su arco, tirase mentira; y no se fortalecieron por verdad en la tierra: porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehov.
Gurdese cada uno de su compaero, ni en ningn hermano tenga confianza: porque todo hermano engaa con falacia, y todo compaero anda con falsedades.
Y cada uno engaa  su compaero, y no hablan verdad: ensearon su lengua  hablar mentira, se ocupan de hacer perversamente.
Tu morada es en medio de engao; de muy engaadores no quisieron conocerme, dice Jehov.
Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu que yo los fundir, y los ensayar; porque cmo he de hacer por la hija de mi pueblo?
Saeta afilada es la lengua de ellos; engao habla; con su boca habla paz con su amigo, y dentro de s pone sus asechanzas.
No los tengo de visitar sobre estas cosas? dice Jehov. De tal gente no se vengar mi alma?
Sobre los montes levantar lloro y lamentacin, y llanto sobre las moradas del desierto; porque desolados fueron hasta no quedar quien pase, ni oyeron bramido de ganado: desde las aves del cielo y hasta las bestias de la tierra se trasportaron, y se fueron.
Y pondr  Jerusalem en montones, por moradas de culebras; y pondr las ciudades de Jud en asolamiento, que no quede morador.<CM>
Quin es varn sabio que entienda esto? y  quin habl la boca de Jehov, para que pueda declararlo? Por qu causa la tierra ha perecido, ha sido asolada como desierto, que no hay quien pase?
Y dijo Jehov: Porque dejaron mi ley, la cual d delante de ellos, y no obedecieron  mi voz, ni caminaron conforme  ella;
Antes se fueron tras la imaginacin de su corazn, y en pos de los Baales que les ensearon sus padres:
Por tanto as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que  este pueblo yo les dar  comer ajenjos, y les dar  beber aguas de hiel.
Y los esparcir entre gentes que no conocieron ellos ni sus padres; y enviar espada en pos de ellos, hasta que yo los acabe.
As dice Jehov de los ejrcitos: Considerad, y llamad plaideras que vengan; y enviad por las sabias que vengan:
Y dense prisa, y levanten llanto sobre nosotros, y crranse nuestros ojos en lgrimas, y nuestros prpados en aguas se destilen.
Porque voz de endecha fu oda de Sin: Cmo hemos sido destrudos! en gran manera hemos sido confundidos. Por qu dejamos la tierra? por qu nos han echado de s nuestras moradas?
Od pues, oh mujeres, palabra de Jehov, y vuestro odo reciba la palabra de su boca; y ensead endechas  vuestras hijas, y cada una  su amiga, lamentacin.
Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios; para talar los nios de las calles, los mancebos de las plazas.
Habla: As ha dicho Jehov: Los cuerpos de los hombres muertos caern como estircol sobre la haz del campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien lo recoja.<CM>
As dijo Jehov: No se alabe el sabio en su sabidura, ni en su valenta se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
Mas albese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehov, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehov.
He aqu que vienen das, dice Jehov, y visitar sobre todo circuncidado, y sobre todo incircunciso:
A Egipto, y  Jud, y  Edom, y  los hijos de Ammn y de Moab, y  todos los arrinconados en el postrer rincn, que moran en el desierto; porque todas las gentes tienen prepucio, y toda la casa de Israel tiene prepucio en el corazn.<CM>
OID la palabra que Jehov ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.
As dijo Jehov: No aprendis el camino de las gentes, ni de las seales del cielo tengis temor, aunque las gentes las teman.
Porque las ordenanzas de los pueblos son vanidad: porque leo del monte cortaron, obra de manos de artfice con azuela.
Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se salga.
Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder.
No hay semejante  t, oh Jehov; grande t, y grande tu nombre en fortaleza.
Quin no te temer, oh Rey de las gentes? porque  t compete ello; porque entre todos los sabios de las gentes, y en todos sus reinos, no hay semejante  ti.
Y todos se infatuarn, y entontecern. Enseanza de vanidades es el mismo leo.
Traern plata extendida de Tarsis, y oro de Uphaz; obrar el artfice, y las manos del fundidor; vestirnlos de crdeno y de prpura: obra de peritos es todo.
Mas Jehov Dios es la verdad; l es Dios vivo y Rey eterno:  su ira tiembla la tierra, y las gentes no pueden sufrir su saa.
Les diris as: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perezcan de la tierra y de debajo de estos cielos.
El que hizo la tierra con su potencia, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendi los cielos con su prudencia;
A su voz se da muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relmpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depsitos.
Todo hombre se embrutece y le falta ciencia; avergncese de su vaciadizo todo fundidor: porque mentira es su obra de fundicin, y no hay espritu en ellos;
Vanidad son, obra de escarnios: en el tiempo de su visitacin perecern.
No es como ellos la suerte de Jacob: porque l es el Hacedor de todo,  Israel es la vara de su herencia: Jehov de los ejrcitos es su nombre.<CM>
Recoge de las tierras tus mercaderas, la que moras en lugar fuerte.
Porque as ha dicho Jehov: He aqu que esta vez arrojar con honda los moradores de la tierra, y he de afligirlos, para que lo hallen.
Ay de m, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Yo empero dije: Ciertamente enfermedad ma es esta, y debo sufrirla.
Mi tienda es destruda, y todas mis cuerdas estn rotas: mis hijos fueron sacados de m, y perecieron: no hay ya ms quien extienda mi tienda, ni quien levante mis cortinas.
Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron  Jehov: por tanto no prosperaron, y todo su ganado se esparci.
He aqu que voz de fama viene, y alboroto grande de la tierra del aquiln, para tornar en soledad todas las ciudades de Jud, en morada de culebras.
Conozco, oh Jehov, que el hombre no es seor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos.
Castgame, oh Jehov, mas con juicio; no con tu furor, porque no me aniquiles.
Derrama tu enojo sobre las gentes que no te conocen, y sobre las naciones que no invocan tu nombre: porque se comieron  Jacob, y lo devoraron, y le han consumido, y asolado su morada.<CM>
PALABRA que fu de Jehov,  Jeremas, diciendo:
Oid las palabras de este pacto, y hablad  todo varn de Jud, y  todo morador de Jerusalem.
Y les dirs t: As dijo Jehov Dios de Israel: Maldito el varn que no obedeciere las palabras de este pacto,
El cual mand  vuestros padres el da que los saqu de la tierra de Egipto, del horno de hierro, dicindoles: Oid mi voz, y ejecutad aqullas, conforme  todo lo que os mando, y me seris por pueblo, y yo ser  vosotros por Dios;
Para que confirme el juramento que hice  vuestros padres, que les dara la tierra que corre leche y miel, como este da. Y respond, y dije: Amn, oh Jehov.
Y Jehov me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusalem, diciendo: Oid las palabras de este pacto, y ponedlas por obra.
Porque con eficacia protest a vuestros padres el da que los hice subir de la tierra de Egipto hasta el da de hoy, madrugando y protestando, diciendo: Oid mi voz.
Mas no oyeron, ni inclinaron su odo, antes se fueron cada uno tras la imaginacin de su corazn malvado: por tanto, traer sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mand que cumpliesen, y no lo cumplieron.
Y djome Jehov: Conjuracin se ha hallado en los varones de Jud, y en los moradores de Jerusalem.
Hanse vuelto  las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras, antes se fueron tras dioses ajenos para servirles; la casa de Israel y la casa de Jud invalidaron mi pacto, el cual haba yo concertado con sus padres.<CM>
Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu yo traigo sobre ellos mal del que no podrn salir; y clamarn  mi, y no los oir.
E irn las ciudades de Jud y los moradores de Jerusalem, y clamarn  los dioses  quienes queman ellos inciensos, los cuales no los podrn salvar en el tiempo de su mal.
Porque segn el nmero de tus ciudades fueron tus dioses, oh Jud; y segn el nmero de tus calles, oh Jerusalem, pusisteis los altares de ignominia, altares para ofrecer sahumerios  Baal.
T pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oracin; porque yo no oir el da que en su afliccin  m clamaren.
Qu tiene mi amado en mi casa, habiendo hecho abominaciones muchas? Y las carnes santas pasarn de sobre t, porque en tu maldad te gloriaste.
Oliva verde, hermosa en fruto y en parecer, llam Jehov tu nombre. A la voz de gran palabra hizo encender fuego sobre ella, y quebraron sus ramas.
Pues Jehov de los ejrcitos, que te plant, ha pronunciado mal contra ti,  causa de la maldad de la casa de Israel y de la casa de Jud, que hicieron  s mismos, provocndome  ira con incensar  Baal.<CM>
Y Jehov me lo hizo saber, y conoclo: entonces me hiciste ver sus obras.
Y yo como cordero inocente que llevan  degollar, pues no entenda que maquinaban contra m designios, diciendo: Destruyamos el rbol con su fruto, y cortmoslo de la tierra de los vivientes, y no haya ms memoria de su nombre.
Mas, oh Jehov de los ejrcitos, que juzgas justicia, que sondas los riones y el corazn, vea yo tu venganza de ellos: porque  ti he descubierto mi causa.
Por tanto, as ha dicho Jehov de los varones de Anathoth, que buscan tu alma, diciendo: No profetices en nombre de Jehov, y no morirs  nuestras manos:
As pues ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu que yo los visito; los mancebos morirn  cuchillo; sus hijos y sus hijas morirn de hambre;
Y no quedar resto de ellos: porque yo traer mal sobre los varones de Anathoth, ao de su visitacin.<CM>
JUSTO eres t, oh Jehov, aunque yo contigo dispute: hablar empero juicios contigo. Por qu es prosperado el camino de los impos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?
Plantstelos, y echaron races; progresaron,  hicieron fruto; cercano ests t en sus bocas, mas lejos de sus riones.
Tu empero, oh Jehov, me conoces; vsteme, y probaste mi corazn para contigo: arrncalos como  ovejas para el degolladero, y selalos para el da de la matanza.
Hasta cundo estar desierta la tierra, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que en ella moran, faltaron los ganados, y las aves; porque dijeron: No ver l nuestras postrimeras.
Si corriste con los de  pi, y te cansaron, cmo contenders con los caballos? Y si en la tierra de paz estabas quieto, cmo hars en la hinchazn del Jordn?
Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron contra ti, aun ellos dieron voces en pos de ti. No los creas, cuando bien te hablaren.<CM>
He dejado mi casa, desampar mi heredad, entregado he lo que amaba mi alma en manos de sus enemigos.
Fu para m mi heredad como len en brea: contra m di su voz; por tanto la aborrec.
Esme mi heredad ave de muchos colores? no estn contra ella aves en derredor? Venid, reunos, vosotras todas las bestias del campo, venid  devorarla.
Muchos pastores han destrudo mi via, hollaron mi heredad, tornaron en desierto y soledad mi heredad preciosa.
Fu puesta en asolamiento, y llor sobre m, asolada: fu asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que mirase.
Sobre todos los lugares altos del desierto vinieron disipadores: porque la espada de Jehov devorar desde el un extremo de la tierra hasta el otro extremo: no habr paz para ninguna carne.
Sembraron trigo, y segarn espinas; tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada: se avergonzarn de vuestros frutos,  causa de la ardiente ira de Jehov.<CM>
As dijo Jehov contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer  mi pueblo Israel: He aqu que yo los arrancar de su tierra, y arrancar de en medio de ellos la casa de Jud.
Y ser que, despus que los hubiere arrancado, tornar y tendr misericordia de ellos, y harlos volver cada uno  su heredad, y cada cual  su tierra.
Y ser que, si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo, Vive Jehov, as como ensearon  mi pueblo  jurar por Baal; ellos sern prosperados en medio de mi pueblo.
Mas si no oyeren, arrancar  la tal gente, sacndola de raz, y destruyendo, dice Jehov.<CM>
ASI me dijo Jehov: Ve, y cmprate un cinto de lino, y celo sobre tus lomos, y no lo meters en agua.
Y compr el cinto conforme  la palabra de Jehov, y pselo sobre mis lomos.
Y fu  m segunda vez palabra de Jehov, diciendo:
Toma el cinto que compraste, que est sobre tus lomos, y levntate, y ve al Eufrates, y escndelo all en la concavidad de una pea.
Fu pues, y escondlo junto al Eufrates, como Jehov me mand.
Y sucedi que al cabo de muchos das me dijo Jehov: Levntate, y ve al Eufrates, y toma de all el cinto que te mand escondieses all.
Entonces fu al Eufrates, y cav, y tom el cinto del lugar donde lo haba escondido; y he aqu que el cinto se haba podrido; para ninguna cosa era bueno.
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
As ha dicho Jehov: As har podrir la soberbia de Jud, y la mucha soberbia de Jerusalem,
A este pueblo malo, que no quieren oir mis palabras, que andan en las imaginaciones de su corazn, y se fueron en pos de dioses ajenos para servirles, y para encorvarse  ellos; y vendr  ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.
Porque como el cinto se junta  los lomos del hombre, as hice juntar  m toda la casa de Israel y toda la casa de Jud, dice Jehov, para que me fuesen por pueblo y por fama, y por alabanza y por honra: empero no escucharon.<CM>
Les dirs pues esta palabra: As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Henchirse de vino todo odre. Y ellos te dirn: No sabemos que todo odre se henchir de vino?
Entonces les has de decir: As ha dicho Jehov: He aqu que yo lleno de embriaguez todos los moradores de esta tierra, y  los reyes de la estirpe de David que se sientan sobre su trono, y  los sacerdotes y profetas, y  todos los moradores de Jerusalem;
Y quebrantarlos el uno con el otro, los padres con los hijos juntamente, dice Jehov: no perdonar, ni tendr piedad ni misericordia, para no destruirlos.
Escuchad y oid; no os elevis: pues Jehov ha hablado.
Dad gloria  Jehov Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperis luz, y os la torne sombra de muerte y tinieblas.
Mas si no oyereis esto, en secreto llorar mi alma  causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente, se desharn mis ojos en lgrimas, porque el rebao de Jehov fu cautivo.
Di al rey y  la reina: Humillaos, sentaos en tierra; porque la corona de vuestra gloria baj de vuestras cabezas.
Las ciudades del medioda fueron cerradas, y no hubo quien las abriese: toda Jud fu trasportada, trasportada fu toda ella.
Alzad vuestros ojos, y ved los que vienen del aquiln: dnde est el rebao que te fu dado, la grey de tu gloria?
Qu dirs cuando te visitar? porque tu los enseaste  ser prncipes y cabeza sobre ti. No te tomarn dolores como  mujer que pare?<CM>
Cuando dijeres en tu corazn: Por qu me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudos tus calcaares.
Mudar el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? As tambin podris vosotros hacer bien, estando habituados  hacer mal.
Por tanto yo los esparcir, como tamo que pasa, al viento del desierto.
Esta es tu suerte, la porcin de tus medidas de parte ma, dice Jehov; porque te olvidaste de m, y confiaste en la mentira.
Yo pues descubrir tambin tus faldas delante de tu cara, y se manifestar tu ignominia.
Tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicacin sobre los collados: en el mismo campo vi tus abominaciones. Ay de ti, Jerusalem! No sers al cabo limpia? hasta cundo todava?<CM>
PALABRA de Jehov que fu dada  Jeremas, con motivo de la sequa.
Enlutse Jud, y sus puertas se despoblaron: oscurecironse en tierra, y subi el clamor de Jerusalem.
Y los principales de ellos enviaron sus criados al agua: vinieron  las lagunas, y no hallaron agua: volvironse con sus vasos vacos; se avergonzaron, confundironse, y cubrieron sus cabezas.
Porque se resquebraj la tierra  causa de no llover en el pas; confusos los labradores, cubrieron sus cabezas.
Y aun las ciervas en los campos paran, y dejaban la cra, porque no haba hierba.
Y los asnos monteses se ponan en los altos, aspiraban el viento como los chacales; sus ojos se ofuscaron, porque no haba hierba.
Si nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehov, haz por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti pecamos.
Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la afliccin, por qu has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se aparta para tener la noche?
Por qu has de ser como hombre atnito, y como valiente que no puede librar? t empero ests entre nosotros, oh Jehov, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares.<CM>
As ha dicho Jehov  este pueblo: As amaron moverse, ni detuvieron sus pies: por tanto, Jehov no los tiene en voluntad; acordarse ahora de la maldad de ellos, y visitar sus pecados.
Y djome Jehov: No ruegues por este pueblo para bien.
Cuando ayunaren, yo no oir su clamor, y cuando ofrecieren holocausto y ofrenda, no lo aceptar; antes los consumir con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.
Y yo dije: Ah! ah! Seor Jehov! he aqu que los profetas les dicen: No veris cuchillo, ni habr hambre en vosotros, sino que en este lugar os dar paz verdadera.
Djome entonces Jehov: Falso profetizan los profetas en mi nombre: no los envi, ni les mand, ni les habl: visin mentirosa, y adivinacin, y vanidad, y engao de su corazn os profetizan.
Por tanto as ha dicho Jehov sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envi, y que dicen, Cuchillo ni hambre no habr en esta tierra: Con cuchillo y con hambre sern consumidos esos profetas.
Y el pueblo  quien profetizan, echado ser en las calles de Jerusalem por hambre y por espada; y no habr quien los entierre, ellos, y sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas; y sobre ellos derramar su maldad.<CM>
Decirles has, pues, esta palabra: Crranse mis ojos en lgrimas noche y da, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy recia.
Si salgo al campo, he aqu muertos  cuchillo; y si me entro en la ciudad, he aqu enfermos de hambre: porque tambin el profeta como el sacerdote anduvieron rodeando en la tierra, y no conocieron.
Has desechado enteramente  Jud? ha aborrecido tu alma  Sin? Por qu nos hiciste herir sin que nos quede cura? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de cura, y he aqu turbacin.
Reconocemos, oh Jehov, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres: porque contra ti hemos pecado.
Por amor de tu nombre no nos deseches, ni trastornes el trono de tu gloria: acurdate, no invalides tu pacto con nosotros.
Hay entre las vanidades de las gentes quien haga llover? y darn los cielos lluvias? No eres t, Jehov, nuestro Dios? en ti pues esperamos; pues t hiciste todas estas cosas.<CM>
Y DIJOME Jehov: Si Moiss y Samuel se pusieran delante de m, mi voluntad no ser con este pueblo: chalos de delante de m, y salgan.
Y ser que si te preguntaren: A dnde saldremos? les dirs: As ha dicho Jehov: El que  muerte,  muerte; y el que  cuchillo,  cuchillo; y el que  hambre,  hambre; y el que  cautividad,  cautividad.
Y enviar sobre ellos cuatro gneros, dice Jehov: cuchillo para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra, para devorar y para disipar.
Y entregarlos  ser agitados por todos los reinos de la tierra,  causa de Manass hijo de Ezechas rey de Jud, por lo que hizo en Jerusalem.
Porque quin tendr compasin de ti, oh Jerusalem?  quin se entristecer por tu causa?  quin ha de venir  preguntar por tu paz?
T me dejaste, dice Jehov, atrs te volviste: por tanto yo extender sobre ti mi mano, y te destruir; estoy cansado de arrepentirme.
Y aventlos con aventador hasta las puertas de la tierra; desahij, desbarat mi pueblo; no se tornaron de sus caminos.
Sus viudas se multiplicaron ms que la arena de la mar; traje contra ellos destruidor  medio da sobre la madre y los hijos; sobre la ciudad hice que de repente cayesen terrores.
Enflaquecise la que pari siete; llense de dolor su alma; su sol se le puso siendo an de da; fu avergonzada y llena de confusin: y lo que de ella quedare, entregarlo  cuchillo delante de sus enemigos, dice Jehov.<CM>
Ay de m, madre ma, que me has engendrado hombre de contienda y hombre de discordia  toda la tierra! Nunca les d  logro, ni lo tom de ellos; y todos me maldicen.
Dijo Jehov: De cierto tus reliquias sern en bien; de cierto har que el enemigo te salga  recibir en el tiempo trabajoso, y en el tiempo de angustia.
Quebrar el hierro al hierro de la parte de aquiln, y al bronce?
Tus riquezas y tus tesoros dar  saco sin ningn precio, por todos tus pecados, y en todos tus trminos;
Y te har pasar  tus enemigos en tierra que no conoces: porque fuego se ha encendido en mi furor, y arder sobre vosotros.<CM>
T lo sabes, oh Jehov; acurdate de m, y vistame, y vngame de mis enemigos. No me tomes en la prolongacin de tu enojo: sabes que por amor de ti sufro afrenta.
Hallronse tus palabras, y yo las com; y tu palabra me fu por gozo y por alegra de mi corazn: porque tu nombre se invoc sobre m, oh Jehov Dios de los ejrcitos.
No me sent en compaia de burladores, ni me engre  causa de tu profeca; sentme solo, porque me llenaste de desabrimiento.
Por qu fu perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admiti cura? Sers para m como cosa ilusoria, como aguas que no son estables?
Por tanto as dijo Jehov: Si te convirtieres, yo te repondr, y delante de m estars; y si sacares lo precioso de lo vil, sers como mi boca. Convirtanse ellos  ti, y t no te conviertas  ellos.
Y te dar para este pueblo por fuerte muro de bronce, y pelearn contra ti, y no te vencern: porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehov.
Y librarte he de la mano de los malos, y te redimir de la mano de los fuertes.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
No tomars para ti mujer, ni tendrs hijos ni hijas en este lugar.
Porque as ha dicho Jehov acerca de los hijos y de las hijas que nacieren en este lugar, y de sus madres que los parieren, y de los padres que los engendraren en esta tierra.
De dolorosas enfermedades morirn; no sern plaidos ni enterrados: sern por muladar sobre la haz de la tierra: y con cuchillo y con hambre sern consumidos, y sus cuerpos sern para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra.
Porque as ha dicho Jehov: No entres en casa de luto, ni vayas  lamentar, ni los consueles: porque yo he quitado mi paz de este pueblo, dice Jehov, mi misericordia y piedades.
Y morirn en esta tierra grandes y chicos: no se enterrarn, ni los plairn, ni se araarn, ni se mesarn por ellos;
Ni por ellos partirn pan por luto, para consolarlos de sus muertos; ni les darn  beber vaso de consolaciones por su padre  por su madre.
Asimismo no entres en casa de convite, para sentarte con ellos  comer   beber.
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que yo har cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros das, toda voz de gozo y toda voz de alegra, toda voz de esposo y toda voz de esposa.<CM>
Y acontecer que cuando anunciares  este pueblo todas estas cosas, te dirn ellos: Por qu habl Jehov sobre nosotros este mal tan grande? y qu maldad es la nuestra,  qu pecado es el nuestro, que cometiramos contra Jehov nuestro Dios?
Entonces les dirs: Porque vuestros padres me dejaron, dice Jehov, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y  ellos se encorvaron, y me dejaron  m, y no guardaron mi ley;
Y vosotros habis hecho peor que vuestros padres; porque he aqu que vosotros caminis cada uno tras la imaginacin de su malvado corazn, no oyndome  m.
Por tanto, yo os har echar de esta tierra  tierra que ni vosotros ni vuestros padres habis conocido, y all serviris  dioses ajenos de da y de noche; porque no os mostrar clemencia.<CM>
Empero he aqu, vienen das, dice Jehov, que no se dir ms: Vive Jehov, que hizo subir  los hijos de Israel de tierra de Egipto;
Sino: Vive Jehov, que hizo subir  los hijos de Israel de la tierra del aquiln, y de todas las tierras  donde los haba arrojado: y volverlos  su tierra, la cual d  sus padres.
He aqu que yo envo muchos pescadores, dice Jehov, y los pescarn; y despus enviar muchos cazadores, y los cazarn de todo monte, y de todo collado, y de las cavernas de los peascos.
Porque mis ojos estn sobre todos sus caminos, los cuales no se me ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.
Mas primero pagar al doble su iniquidad y su pecado; porque contaminaron mi tierra con los cuerpos muertos de sus abominaciones, y de sus abominaciones llenaron mi heredad.
Oh Jehov, fortaleza ma, y fuerza ma, y refugio mo en el tiempo de la afliccin;  ti vendrn gentes desde los extremos de la tierra, y dirn: Ciertamente mentira poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho.
Ha de hacer el hombre dioses para s? mas ellos no son dioses.
Por tanto, he aqu, les ensear de esta vez, ensearles he mi mano y mi fortaleza, y sabrn que mi nombre es Jehov.<CM>
EL pecado de Jud escrito est con cincel de hierro, y con punta de diamante: esculpido est en la tabla de su corazn, y en los lados de vuestros altares;
Cuando sus hijos se acuerdan de sus altares y de sus bosques, junto  los rboles verdes y en los collados altos.
Oh mi montaa! tu hacienda en el campo y todos tus tesoros dar  saco, por el pecado de tus altos en todos tus trminos.
Y habr en ti cesacin de tu heredad, la cual yo te d, y te har servir  tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego habis encendido en mi furor, para siempre arder.<CM>
As ha dicho Jehov: Maldito el varn que confa en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazn se aparta de Jehov.
Pues ser como la retama en el desierto, y no ver cuando viniere el bien; sino que morar en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
Bendito el varn que se fa en Jehov, y cuya confianza es Jehov.
Porque l ser como el rbol plantado junto  las aguas, que junto  la corriente echar sus raices, y no ver cuando viniere el calor, sino que su hoja estar verde; y en el ao de sequa no se fatigar, ni dejar de hacer fruto.
Engaoso es el corazn ms que todas las cosas, y perverso; quin lo conocer?
Yo Jehov, que escudrio el corazn, que pruebo los riones, para dar  cada uno segn su camino, segn el fruto de sus obras.
Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que allega riquezas, y no con justicia; en medio de sus das las dejar, y en su postrimera ser insipiente.<CM>
Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario.
Oh Jehov, esperanza de Israel! todos los que te dejan, sern avergonzados; y los que de m se apartan, sern escritos en el polvo; porque dejaron la vena de aguas vivas,  Jehov.
Sname, oh Jehov, y ser sano; slvame, y ser salvo: porque t eres mi alabanza.
He aqu que ellos me dicen: Dnde est la palabra de Jehov? venga ahora.
Mas yo no me entromet  ser pastor en pos de ti, ni dese da de calamidad, t lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, fu en tu presencia.
No me seas t por espanto: esperanza ma eres t en el da malo.
Avergncense los que me persiguen, y no me avergence yo; asmbrense ellos, y yo no me asombre: trae sobre ellos da malo, y quebrntalos con doble quebrantamiento.<CM>
As me ha dicho Jehov: Ve, y ponte  la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Jud, y  todas las puertas de Jerusalem,
Y diles: Oid la palabra de Jehov, reyes de Jud, y todo Jud, y todos los moradores de Jerusalem que entris por esta puertas.
As ha dicho Jehov: Guardaos por vuestras vidas, y no traigis carga en el da del sbado, para meter por las puertas de Jerusalem;
Ni saquis carga de vuestras casas en el da del sbado, ni hagis obra alguna: mas santificad el da del sbado, como mand  vuestros padres;
Mas ellos no oyeron, ni inclinaron su odo, antes endurecieron su cerviz, por no oir, ni recibir correccin.
Ser empero, si vosotros me obedeciereis, dice Jehov, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el da del sbado, sino que santificaris el da del sbado, no haciendo en l ninguna obra;
Que entrarn por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los prncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus prncipes, los varones de Jud, y los moradores de Jerusalem: y esta ciudad ser habitada para siempre.
Y vendrn de las ciudades de Jud, y de los alrededores de Jerusalem, y de tierra de Benjamn, y de los campos, y del monte, y del austro, trayendo holocausto y sacrificio, y ofrenda  incienso, y trayendo sacrificio de alabanza  la casa de Jehov.
Mas si no me oyereis para santificar el da del sbado, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalem en da de sbado, yo har encender fuego en sus puertas, y consumir los palacios de Jerusalem, y no se apagar.<CM>
LA palabra que fu  Jeremas de Jehov, diciendo:
Levntate, y vete  casa del alfarero, y all te har oir mis palabras.
Y descend  casa del alfarero, y he aqu que l haca obra sobre la rueda.
Y el vaso que l haca de barro se quebr en la mano del alfarero; y torn  hzolo otro vaso, segn que al alfarero pareci mejor hacerlo.
Entonces fu  m palabra de Jehov, diciendo:
No podr yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel, dice Jehov? He aqu que como el barro en la mano del alfarero, as sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
En un instante hablar contra gentes y contra reinos, para arrancar, y disipar, y destruir.
Empero si esas gentes se convirtieren de su maldad, de que habr hablado, yo me arrepentir del mal que haba pensado hacerles.
Y en un instante hablar de la gente y del reino, para edificar y para plantar;
Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, arrepentirme del bien que haba determinado hacerle.<CM>
Ahora pues habla luego  todo hombre de Jud, y  los moradores de Jerusalem, diciendo: As ha dicho Jehov: He aqu que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios: convirtase ahora cada uno de su mal camino, y mejorad vuestros caminos y vuestras obras.
Y dijeron: Es por dems: porque en pos de nuestras imaginaciones hemos de ir, y hemos de hacer cada uno el pensamiento de su malvado corazn.
Por tanto, as dijo Jehov: Preguntad ahora  las gentes, quin tal haya odo. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel.
Faltar la nieve del Lbano de la piedra del campo? faltarn las aguas fras que corren de lejanas tierras?
Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando  la vanidad, y hcenles tropezar en sus caminos, en las sendas antiguas, para que caminen por sendas, por camino no hollado;
Para poner su tierra en desolacin, y en silbos perpetuos; todo aquel que pasare por ella se maravillar, y menear su cabeza.
Como viento solano los esparcir delante del enemigo; mostrarles las espaldas, y no el rostro, en el da de su perdicin.<CM>
Y dijeron: Venid, y tracemos maquinaciones contra Jeremas; porque la ley no faltar del sacerdote, ni consejo del sabio, ni palabra del profeta. Venid  hirmoslo de lengua, y no miremos  todas sus palabras.
Oh Jehov, mira por m, y oye la voz de los que contienden conmigo.
Dase mal por bien para que hayan cavado hoyo  mi alma? Acurdate que me puse delante de ti para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira.
Por tanto, entrega sus hijos  hambre, y hazlos derramar por medio de la espada; y queden sus mujeres sin hijos, y viudas; y sus maridos sean puestos  muerte, y sus jvenes heridos  cuchillo en la guerra.
Oigase clamor de sus casas, cuando trajeres sobre ellos ejrcito de repente: porque cavaron hoyo para prenderme, y  mis pies han escondido lazos.
Mas t, oh Jehov, conoces todo su consejo contra m para muerte; no perdones su maldad, ni borres su pecado de delante de tu rostro: y tropiecen delante de ti; haz as con ellos en el tiempo de tu furor.<CM>
ASI dijo Jehov: Ve, y compra una vasija de barro de alfarero, y lleva contigo de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los sacerdotes;
Y saldrs al valle del hijo de Hinnom, que est  la entrada de la puerta oriental, y publicars all las palabras que yo te hablar.
Dirs pues: Oid palabra de Jehov, oh reyes de Jud, y moradores de Jerusalem. As dice Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que yo traigo mal sobre este lugar, tal que quien lo oyere, le retian los odos.
Porque me dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en l perfumes  dioses ajenos, los cuales no haban ellos conocido, ni sus padres, ni los reyes de Jud; y llenaron este lugar de sangre de inocentes;
Y edificaron alto  Baal, para quemar con fuego sus hijos en holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mand, ni habl, ni me vino al pensamiento.
Por tanto, he aqu vienen das, dice Jehov, que este lugar no se llamar ms Topheth, ni Valle del hijo de Hinnom, sino Valle de la Matanza.
Y desvanecer el consejo de Jud y de Jerusalem en este lugar; y harles caer  cuchillo delante de sus enemigos, y en las manos de los que buscan sus almas; y dar sus cuerpos para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra:
Y pondr  esta ciudad por espanto y silbo: todo aquel que pasare por ella se maravillar, y silbar sobre todas sus plagas.
Y harles comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas; y cada uno comer la carne de su amigo, en el cerco y en el apuro con que los estrecharn sus enemigos y los que buscan sus almas.<CM>
Y quebrars la vasija ante los ojos de los varones que van contigo,
Y les dirs: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: As quebrantar  este pueblo y  esta ciudad, como quien quiebra un vaso de barro, que no puede ms restaurarse; y en Topheth se enterrarn, porque no habr otro lugar para enterrar.
As har  este lugar, dice Jehov, y  sus moradores, poniendo esta ciudad como Topheth.
Y las casas de Jerusalem, y las casas de los reyes de Jud, sern como el lugar de Topheth inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados ofrecieron perfumes  todo el ejrcito del cielo, y vertieron libaciones  dioses ajenos.
Y volvi Jeremas de Topheth,  donde le envi Jehov  profetizar, y parse en el atrio de la casa de Jehov, y dijo  todo el pueblo.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu yo traigo sobre esta ciudad y sobre todas sus villas todo el mal que habl contra ella: porque han endurecido su cerviz, para no oir mis palabras.<CM>
Y PASHUR sacerdote, hijo de Immer, que presida por prncipe en la casa de Jehov, oy  Jeremas que profetizaba estas palabras.
E hiri Pashur  Jeremas profeta, y psole en el cepo que estaba  la puerta de Benjamn en lo alto, la cual conduca  la casa de Jehov.
Y el da siguiente Pashur sac  Jeremas del cepo. Djole entonces Jeremas: Jehov no ha llamado tu nombre Pashur, sino Magormissabib.
Porque as ha dicho Jehov: He aqu yo te pondr en espanto  ti, y  todos los que bien te quieren, y caern por el cuchillo de sus enemigos, y tus ojos lo vern: y  todo Jud entregar en mano del rey de Babilonia, y los trasportar  Babilonia, y herirlos  cuchillo.
Entregar asimismo toda la sustancia de esta ciudad, y todo su trabajo, y todas sus cosas preciosas; y dar todos los tesoros de los reyes de Jud en manos de sus enemigos, y los saquearn, y los tomarn, y llevarnlos  Babilonia.
Y t, Pashur, y todos los moradores de tu casa iris cautivos, y entrars en Babilonia, y all morirs, y sers all enterrado, tu, y todos los que bien te quieren,  los cuales has profetizado con mentira.<CM>
Alucinsteme, oh Jehov, y hllome frustrado: ms fuerte fuiste que yo, y vencsteme: cada da he sido escarnecido; cada cual se burla de m.
Porque desde que hablo, doy voces, grito, Violencia y destruccin: porque la palabra de Jehov me ha sido para afrenta y escarnio cada da.
Y dije: No me acordar ms de l, ni hablar ms en su nombre: empero fu en mi corazn como un fuego ardiente metido en mis huesos, trabaj por sufrirlo, y no pude.
Porque o la murmuracin de muchos, temor de todas partes: Denunciad, y denunciaremos. Todos mis amigos miraban si claudicara. Quiz se engaar, decan, y prevaleceremos contra l, y tomaremos de l nuestra venganza.
Mas Jehov est conmigo como poderoso gigante; por tanto los que me persiguen tropezarn, y no prevalecern; sern avergonzados en gran manera, porque no prosperarn; tendrn perpetua confusin que jams ser olvidada.
Oh Jehov de los ejrcitos, que sondas los justos, que ves los riones y el corazn, vea yo tu venganza de ellos; porque  ti he descubierto mi causa.
Cantad  Jehov, load  Jehov: porque librado ha el alma del pobre de mano de los malignos.<CM>
Maldito el da en que nac: el da en que mi madre me pari no sea bendito.
Maldito el hombre que di nuevas  mi padre, diciendo, Hijo varn te ha nacido, hacindole alegrarse as mucho.
Y sea el tal hombre como las ciudades que asol Jehov, y no se arrepinti: y oiga gritos de maana, y voces al medio da;
Porque no me mat en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre concebimiento perpetuo.
Para qu sal del vientre? para ver trabajo y dolor, y que mis das se gastasen en afrenta?<CM>
PALABRA que fu  Jeremas de Jehov, cuando el rey Sedechas envi  l  Pashur hijo de Malchas, y  Sephanas sacerdote, hijo de Maasas, que le dijesen:
Pregunta ahora por nosotros  Jehov; porque Nabucodonosor rey de Babilonia hace guerra contra nosotros: quiz Jehov har con nosotros segn todas sus maravillas, y aqul se ir de sobre nosotros.
Y Jeremas les dijo: Diris as  Sedechas:
As ha dicho Jehov Dios de Israel: He aqu yo vuelvo las armas de guerra que estn en vuestras manos, y con que vosotros peleis con el rey de Babilonia; y los Caldeos que os tienen cercados fuera de la muralla, yo los juntar en medio de esta ciudad.
Y pelear contra vosotros con mano alzada y con brazo fuerte, y con furor, y enojo,  ira grande:
Y herir los moradores de esta ciudad; y los hombres y las bestias morirn de pestilencia grande.
Y despus, as dice Jehov, entregar  Sedechas rey de Jud, y  sus criados, y al pueblo, y  los que quedaren en la ciudad de la pestilencia, y del cuchillo, y del hambre, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan sus almas; y l los herir  filo de espada; no los perdonar, ni los recibir  merced, ni tendr de ellos misericordia.<CM>
Y  este pueblo dirs: As ha dicho Jehov: He aqu pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.
El que se quedare en esta ciudad, morir  cuchillo,  de hambre,  pestilencia: mas el que saliere, y se pasare  los Caldeos que os tienen cercados, vivir, y su vida le ser por despojo.
Porque mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehov: en mano del rey de Babilonia ser entregada, y quemarla  fuego.
Y  la casa del rey de Jud dirs: Oid palabra de Jehov.
Casa de David, as dijo Jehov: Juzgad de maana juicio, y librad al oprimido de mano del opresor; porque mi ira no salga como fuego, y se encienda, y no haya quien apague, por la maldad de vuestras obras.
He aqu yo contra ti, moradora del valle de la piedra de la llanura, dice Jehov: los que decs: Quin subir contra nosotros? y quin entrar en nuestras moradas?
Yo os visitar conforme al fruto de vuestras obras, dice Jehov, y har encender fuego en su brea, y consumir todo lo que est alrededor de ella.<CM>
ASI dijo Jehov: Desciende  la casa del rey de Jud, y habla all esta palabra,
Y di: Oye palabra de Jehov, oh rey de Jud que ests sentado sobre el trono de David, t, y tus criados, y tu pueblo que entran por estas puertas.
As ha dicho Jehov: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engais, ni robis al extranjero, ni al hurfano, ni  la viuda, ni derramis sangre inocente en este lugar.
Porque si efectivamente hiciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarn montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa, ellos, y sus criados, y su pueblo.
Mas si no oyereis estas palabras, por m he jurado, dice Jehov, que esta casa ser desierta.
Porque as ha dicho Jehov sobre la casa del rey de Jud: Galaad eres t para m, y cabeza del Lbano: empero de cierto te pondr en soledad, y ciudades deshabitadas.
Y sealar contra ti disipadores, cada uno con sus armas; y cortarn tus cedros escogidos, y los echarn en el fuego.
Y muchas gentes pasarn junto  esta ciudad, y dirn cada uno  su compaero: Por qu lo hizo as Jehov con esta grande ciudad?
Y dirn: Porque dejaron el pacto de Jehov su Dios, y adoraron dioses ajenos, y les sirvieron.<CM>
No lloris al muerto, ni de l os condolezcis: llorad amargamente por el que va; porque no volver jams, ni ver la tierra donde naci.
Porque as ha dicho Jehov, de Sallum hijo de Josas, rey de Jud, que reina por Josas su padre, que sali de este lugar: No volver ac ms;
Antes morir en el lugar adonde lo trasportaren, y no ver ms esta tierra.
Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio, sirvindose de su prjimo de balde, y no dndole el salario de su trabajo!
Que dice: Edificar para m casa espaciosa, y airosas salas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermelln.
Reinars porque te cercas de cedro? no comi y bebo tu padre,  hizo juicio y justicia, y entonces le fu bien?
El juzg la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. No es esto conocerme  m? dice Jehov.
Mas tus ojos y tu corazn no son sino  tu avaricia, y  derramar la sangre inocente, y  opresin, y  hacer agravio.
Por tanto as ha dicho Jehov, de Joacim hijo de Josas, rey de Jud: No lo llorarn, diciendo: Ay hermano mo! y ay hermana! ni lo lamentarn, diciendo: Ay seor! ay su grandeza!
En sepultura de asno ser enterrado, arrastrndole y echndole fuera de las puertas de Jerusalem.<CM>
Sube al Lbano, y clama, y en Basn da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son quebrantados.
Hete hablado en tus prosperidades; mas dijiste: No oir. Este fu tu camino desde tu juventud, que nunca oiste mi voz.
A todos tus pastores pacer el viento, y tus enamorados irn en cautiverio: entonces te avergonzars y te confundirs  causa de toda tu malicia.
Habitaste en el Lbano, hiciste tu nido en los cedros: cmo gemirs cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que est de parto!
Vivo yo, dice Jehov, que si Conas hijo de Joacm rey de Jud fuese anillo en mi mano diestra, aun de all te arrancar;
Y te entregar en mano de los que buscan tu alma, y en mano de aquellos cuya vista temes; s, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de los Caldeos.
Y hacerte he trasportar,  ti, y  tu madre que te pari,  tierra ajena en que no nacisteis; y all moriris.
Y  la tierra  la cual levantan ellos su alma para tornar, all no volvern.
Es este hombre Conas un dolo vil quebrado? es vaso con quien nadie se deleita? Por qu fueron arrojados, l y su generacin, y echados  tierra que no haban conocido?
Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehov.
As ha dicho Jehov: Escribid que ser este hombre privado de generacin, hombre  quien nada suceder prsperamente en todos los das de su vida: porque ningn hombre de su simiente que se sentare sobre el trono de David, y que se enseoreare sobre Jud, ser jams dichoso.<CM>
AY de los pastores que desperdician y derraman las ovejas de mi majada! dice Jehov.
Por tanto, as ha dicho Jehov Dios de Israel  los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros derramasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habis visitado: he aqu yo visito sobre vosotros la maldad de vuestras obras, dice Jehov.
Y yo recoger el resto de mis ovejas de todas las tierras adonde las ech, y harlas volver  sus moradas; y crecern, y se multiplicarn.
Y pondr sobre ellas pastores que las apacienten; y no temern ms, ni se asombrarn, ni sern menoscabadas, dice Jehov.
He aqu que vienen los das, dice Jehov, y despertar  David renuevo justo, y reinar Rey, el cual ser dichoso, y har juicio y justicia en la tierra.
En sus das ser salvo Jud,  Israel habitar confiado: y este ser su nombre que le llamarn: JEHOVA, JUSTICIA NUESTRA.
Por tanto, he aqu que vienen das, dice Jehov, y no dirn ms: Vive Jehov que hizo subir los hijos de Israel de la tierra de Egipto;
Sino: Vive Jehov que hizo subir y trajo la simiente de la casa de Israel de tierra del aquiln, y de todas las tierras adonde los haba yo echado; y habitarn en su tierra.<CM>
A causa de los profetas mi corazn est quebrantado en medio de m, todos mis huesos tiemblan; estuve como hombre borracho, y como hombre  quien domin el vino, delante de Jehov y delante de las palabras de su santidad.
Porque la tierra est llena de adlteros: porque  causa del juramento la tierra est desierta; las cabaas del desierto se secaron; la carrera de ellos fu mala, y su fortaleza no derecha.
Porque as el profeta como el sacerdote son fingidos: aun en mi casa hall su maldad, dice Jehov.
Por tanto, como resbaladeros en oscuridad les ser su camino: sern empujados, y caern en l: porque yo traer mal sobre ellos, ao de su visitacin, dice Jehov.
Y en los profetas de Samaria he visto desatinos: profetizaban en Baal,  hicieron errar  mi pueblo Israel.
Y en los profetas de Jerusalem he visto torpezas: cometan adulterios, y andaban en mentiras, y esforzaban las manos de los malos, para que ninguno se convirtiese de su malicia: furonme todos ellos como Sodoma, y sus moradores como Gomorra.
Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos contra aquellos profetas: He aqu que yo les hago comer ajenjos, y les har beber aguas de hiel; porque de los profetas de Jerusalem sali la hipocresa sobre toda la tierra.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: No escuchis las palabras de los profetas que os profetizan: os hacen desvanecer; hablan visin de su corazn, no de la boca de Jehov.
Dicen atrevidamente  los que me irritan: Jehov dijo: Paz tendris; y  cualquiera que anda tras la imaginacin de su corazn, dijeron: No vendr mal sobre vosotros.
Porque quin estuvo en el secreto de Jehov, y vi, y oy su palabra? quin estuvo atento  su palabra, y oy?
He aqu que la tempestad de Jehov saldr con furor; y la tempestad que est aparejada, caer sobre la cabeza de los malos.
No se apartar el furor de Jehov, hasta tanto que haya hecho, y hasta tanto que haya cumplido los pensamientos de su corazn: en lo postrero de los das lo entenderis cumplidamente.
No envi yo aquellos profetas, y ellos corran: yo no les habl, y ellos profetizaban.
Y si ellos hubieran estado en mi secreto, tambin hubieran hecho oir mis palabras  mi pueblo; y les hubieran hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras.
Soy yo Dios de poco ac, dice Jehov, y no Dios de mucho ha?
Ocultarse alguno, dice Jehov, en escondrijos que yo no lo vea? No hincho yo, dice Jehov, el cielo y la tierra?
Yo he odo lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: So, so.
Hasta cundo ser esto en el corazn de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engao de su corazn?
No piensan como hacen  mi pueblo olvidarse de mi nombre con sus sueos que cada uno cuenta  su compaero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal?
El profeta con quien fuere sueo, cuente sueo; y el con quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. Qu tiene que ver la paja con el trigo? dice Jehov.
No es mi palabra como el fuego, dice Jehov, y como martillo que quebranta la piedra?
Por tanto, he aqu yo contra los profetas, dice Jehov, que hurtan mis palabras cada uno de su ms cercano.
He aqu yo contra los profetas, dice Jehov, que endulzan sus lenguas, y dicen: El ha dicho.
He aqu yo contra los que profetizan sueos mentirosos, dice Jehov y contronlos,  hicieron errar  mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envi, ni les mand; y ningn provecho hicieron  este pueblo, dice Jehov.<CM>
Y cuando te preguntare este pueblo,  el profeta,  el sacerdote, diciendo: Qu es la carga de Jehov? les dirs: Qu carga? Os dejar, ha dicho Jehov.
Y el profeta, y el sacerdote,  el pueblo, que dijere: Carga de Jehov; yo enviar castigo sobre tal hombre y sobre su casa.
As diris cada cual  su compaero, y cada cual  su hermano: Qu ha respondido Jehov, y qu habl Jehov?
Y nunca ms os vendr  la memoria decir: Carga de Jehov: porque la palabra de cada uno le ser por carga; pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, de Jehov de los ejrcitos, Dios nuestro.
As dirs al profeta: Qu te respondi Jehov, y qu habl Jehov?
Mas si dijereis: Carga de Jehov: por eso Jehov dice as: Porque dijisteis esta palabra, Carga de Jehov, habiendo enviado  deciros: No digis, Carga de Jehov:
Por tanto, he aqu que yo os echar en olvido, y os arrancar de mi presencia, y  la ciudad que os d  vosotros y  vuestros padres;
Y pondr sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusin que nunca borrar el olvido.<CM>
MOSTROME Jehov, y he aqu dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehov, despus de haber trasportado Nabucodonosor rey de Babilonia  Jechnas hijo de Joacim, rey de Jud, y  los prncipes de Jud, y  los oficiales y herreros de Jerusalem, y haberlos llevado  Babilonia.
La una cesta tena higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tena higos muy malos, que no se podan comer de malos.
Y djome Jehov: Qu ves t, Jeremas? Y dije: Higos, higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer.
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
As ha dicho Jehov Dios de Israel: Como  estos buenos higos, as conocer la trasportacin de Jud al cual ech de este lugar  tierra de Caldeos, para bien.
Porque pondr mis ojos sobre ellos para bien, y volverlos  esta tierra; y los edificar, y no los destruir: plantarlos, y no los arrancar.
Y les dar corazn para que me conozcan, que yo soy Jehov: y me sern por pueblo, y yo les ser  ellos por Dios; porque se volvern  m de todo su corazn.
Y como los malos higos, que de malos no se pueden comer, as, ha dicho Jehov, dar  Sedechas rey de Jud, y  sus prncipes, y al resto de Jerusalem que quedaron en esta tierra, y que moran en la tierra de Egipto.
Y darlos por escarnio, por mal  todos los reinos de la tierra: por infamia, y por ejemplo, y por refrn, y por maldicin  todos los lugares adonde yo los arrojar.
Y enviar sobre ellos espada, hambre, y pestilencia, hasta que sean acabados de sobre la tierra que les d  ellos y  sus padres.<CM>
PALABRA que fu  Jeremas acerca de todo el pueblo de Jud en el ao cuarto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, el cual es el ao primero de Nabucodonosor rey de Babilonia;
La cual habl Jeremas profeta  todo el pueblo de Jud, y  todos los moradores de Jerusalem, diciendo:
Desde el ao trece de Josas hijo de Amn, rey de Jud, hasta este da, que son veintitrs aos, fu  m palabra de Jehov, y os he hablado, madrugando y dando aviso; mas no oisteis.
Y envi Jehov  vosotros todos sus siervos los profetas, madrugando y envindolos; mas no oisteis, ni inclinasteis vuestro odo para escuchar,
Cuando decan: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y morad en la tierra que os di Jehov,  vosotros y  vuestros padres para siempre;
Y no vayis en pos de dioses ajenos, sirvindoles y encorvndoos  ellos, ni me provoquis  ira con la obra de vuestras manos; y no os har mal.
Empero no me habis odo, dice Jehov, para provocarme  ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.<CM>
Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Por cuanto no habis odo mis palabras,
He aqu enviar yo, y tomar todos los linajes del aquiln, dice Jehov, y  Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y traerlos contra esta tierra, y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruir, y pondrlos por escarnio, y por silbo, y en soledades perpetuas.
Y har que perezca de entre ellos voz de gozo y voz de alegra, voz de desposado y voz de desposada, ruido de muelas, y luz de lmpara.
Y toda esta tierra ser puesta en soledad, en espanto; y servirn estas gentes al rey de Babilonia setenta aos.
Y ser que, cuando fueren cumplidos los setenta aos, visitar sobre el rey de Babilonia y sobre aquella gente su maldad, ha dicho Jehov, y sobre la tierra de los Caldeos; y pondrla en desiertos para siempre.
Y traer sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, con todo lo que est escrito en este libro, profetizado por Jeremas contra todas gentes.
Porque se servirn tambin de ellos muchas gentes, y reyes grandes; y yo les pagar conforme  sus hechos, y conforme  la obra de sus manos.<CM>
Porque as me dijo Jehov Dios de Israel: Toma de mi mano el vaso del vino de este furor, y da  beber de l  todas las gentes  las cuales yo te envo.
Y bebern, y temblarn, y enloquecern delante del cuchillo que yo envo entre ellos.
Y tom el vaso de la mano de Jehov, y d de beber  todas las gentes  las cuales me envi Jehov:
A Jerusalem,  las ciudades de Jud, y  sus reyes, y  sus prncipes, para ponerlos en soledad, en escarnio, y en silbo, y en maldicin, como este da;
A Faran rey de Egipto, y  sus siervos,  sus prncipes, y  todo su pueblo;
Y  toda la mezcla de gente, y  todos los reyes de tierra de Hus, y  todos los reyes de tierra de Palestina, y  Ascaln, y Gaza, y Ecrn, y al residuo de Asdod;
A Edom, y Moab, y  los hijos de Ammn;
Y  todos los reyes de Tiro, y  todos los reyes de Sidn, y  los reyes de las islas que estn de ese lado de la mar;
Y  Dedn, y Tema, y Buz, y  todos los que estn al cabo del mundo;
Y  todos los reyes de Arabia, y  todos los reyes de pueblos mezclados que habitan en el desierto;
Y  todos los reyes de Zimri, y  todos los reyes de Elam, y  todos los reyes de Media;
Y  todos los reyes del aquiln, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros; y  todos los reinos de la tierra que estn sobre la haz de la tierra: y el rey de Sesach beber despus de ellos.
Les dirs, pues: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caed, y no os levantis delante del cuchillo que yo envo entre vosotros.
Y ser que, si no quieren tomar el vaso de tu mano para beber, les dirs t: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Habis de beber.
Porque he aqu, que  la ciudad sobre la cual es invocado mi nombre yo comienzo  hacer mal; y vosotros seris absueltos? No seris absueltos: porque espada traigo sobre todos los moradores de la tierra, dice Jehov de los ejrcitos.<CM>
T pues, profetizars  ellos todas estas palabras, y les dirs: Jehov bramar desde lo alto, y desde la morada de su santidad dar su voz: enfurecido bramar sobre su morada; cancin de lagareros cantar contra todos los moradores de la tierra.
Lleg el estruendo hasta el cabo de la tierra; porque juicio de Jehov con las gentes: l es el Juez de toda carne; entregar los impos  cuchillo, dice Jehov.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu que el mal sale de gente en gente, y grande tempestad se levantar de los fines de la tierra.
Y sern muertos de Jehov en aquel da desde el un cabo de la tierra hasta el otro cabo; no se endecharn, ni se recogern, ni sern enterrados; como estircol sern sobre la haz de la tierra.
Aullad, pastores, y clamad; y revolcaos en el polvo, mayorales del rebao; porque cumplidos son vuestros das para ser vosotros degollados y esparcidos, y caeris como vaso de codicia.
Y acabarse la huda de los pastores, y el escape de los mayorales del rebao.
Voz de la grita de los pastores, y aullido de los mayorales del rebao! porque Jehov asol sus majadas.
Y las majadas quietas sern taladas por el furor de la ira de Jehov.
Dej cual leoncillo su guarida; pues asolada fu la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su saa.<CM>
EN el principio del reinado de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, fu esta palabra de Jehov, diciendo:
As ha dicho Jehov: Ponte en el atrio de la casa de Jehov, y habla  todas las ciudades de Jud, que vienen para adorar en la casa de Jehov, todas las palabras que yo te mand les hablases; no retengas palabra.
Quiz oirn, y se tornarn cada uno de su mal camino; y arrepentirme yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.
Les dirs pues: As ha dicho Jehov: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual d delante de vosotros,
Para atender  las palabras de mis siervos los profetas que yo os envo, madrugando en enviarlos,  los cuales no habis odo;
Yo pondr esta casa como Silo, y dar esta ciudad en maldicin  todas las gentes de la tierra.<CM>
Y los sacerdotes, los profetas, y todo el pueblo, oyeron  Jeremas hablar estas palabras en la casa de Jehov.
Y fu que, acabando de hablar Jeremas todo lo que Jehov le haba mandado que hablase  todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirs.
Por qu has profetizado en nombre de Jehov, diciendo: Esta casa ser como Silo, y esta ciudad ser asolada hasta no quedar morador? Y juntse todo el pueblo contra Jeremas en la casa de Jehov.
Y los prncipes de Jud oyeron estas cosas, y subieron de casa del rey  la casa de Jehov; y sentronse en la entrada de la puerta nueva de Jehov.
Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas  los prncipes y  todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetiz contra esta ciudad, como vosotros habis odo con vuestros odos.
Y habl Jeremas  todos los prncipes y  todo el pueblo, diciendo: Jehov me envi  que profetizase contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habis odo.
Y ahora, mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y oid la voz de Jehov vuestro Dios, y arrepentirse Jehov del mal que ha hablado contra vosotros.
En lo que  m toca, he aqu estoy en vuestras manos: haced de m como mejor y ms recto os pareciere.
Mas sabed de cierto que, si me matareis, sangre inocente echaris sobre vosotros, y sobre esta ciudad, y sobre sus moradores: porque en verdad Jehov me envi  vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros odos.<CM>
Y dijeron los prncipes y todo el pueblo  los sacerdotes y profetas. No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehov nuestro Dios nos ha hablado.
Entonces se levantaron ciertos de los ancianos de la tierra, y hablaron  toda la junta del pueblo, diciendo:
Miqueas de Morasti profetiz en tiempo de Ezechas rey de Jud, diciendo: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Sin ser arada como campo, y Jerusalem vendr  ser montones, y el monte del templo en cumbres de bosque.
Matronlo luego Ezechas rey de Jud y todo Jud? no temi  Jehov, y or en presencia de Jehov, y Jehov se arrepinti del mal que haba hablado contra ellos? Haremos pues nosotros tan grande mal contra nuestras almas?
Hubo tambin un hombre que profetizaba en nombre de Jehov, Uras, hijo de Semaas de Chriath-jearim, el cual profetiz contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme  todas las palabras de Jeremas:
Y oy sus palabras el rey Joacim, y todos sus grandes, y todos sus prncipes, y el rey procur de matarle; lo cual entendiendo Uras, tuvo temor, y huy, y metise en Egipto:
Y el rey Joacim envi hombres  Egipto,  Elnathn hijo de Acbor, y otros hombres con l,  Egipto;
Los cuales sacaron  Uras de Egipto, y lo trajeron al rey Joacim,  hirilo  cuchillo, y ech su cuerpo en los sepulcros del vulgo.
La mano empero de Ahicam hijo de Saphn era con Jeremas, porque no lo entregasen en las manos del pueblo para matarlo.<CM>
EN el principio del reinado de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, fu de Jehov esta palabra  Jeremas, diciendo:
Jehov me ha dicho as: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello;
Y los enviars al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los hijos de Ammn, y al rey de Tiro, y al rey de Sidn, por mano de los embajadores que vienen  Jerusalem  Sedechas, rey de Jud.
Y les mandars que digan  sus seores: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: As habis de decir  vuestros seores:
Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que estn sobre la haz de la tierra, con mi grande potencia y con mi brazo extendido, y dla  quien me plugo.
Y ahora yo he dado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan.
Y todas las gentes le servirn  l, y  su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga tambin el tiempo de su misma tierra; y le servirn muchas gentes y reyes grandes.
Y ser, que la gente y el reino que no sirviere  Nabucodonosor rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, con espada y con hambre y con pestilencia visitar  la tal gente, dice Jehov, hasta que los acabe yo por su mano.
Y vosotros no prestis odo  vuestros profetas, ni  vuestros adivinos, ni  vuestros sueos, ni  vuestros agoreros, ni  vuestros encantadores, que os hablan diciendo: No serviris al rey de Babilonia.
Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra, y para que yo os arroje y perezcis.
Mas la gente que sometiere su cuello al yugo del rey de Babilonia, y le sirviere, harla dejar en su tierra, dice Jehov, y labrarla, y morar en ella.<CM>
Y habl tambin  Sedechas rey de Jud conforme  todas estas palabras, diciendo: Someted vuestros cuellos al yugo del rey de Babilonia, y servid  l y  su pueblo, y vivid.
Por qu moriris, t y tu pueblo,  cuchillo, de hambre, y pestilencia, segn ha dicho Jehov  la gente que no sirviere al rey de Babilonia?
No oigis las palabras de los profetas que os hablan, diciendo: No serviris al rey de Babilonia; porque os profetizan mentira.
Porque yo no los envi, dice Jehov, y ellos profetizan falsamente en mi nombre, para que yo os arroje, y perezcis, vosotros y los profetas que os profetizan.
Tambin  los sacerdotes y  todo este pueblo habl, diciendo: As ha dicho Jehov: No oigis las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: He aqu que los vasos de la casa de Jehov volvern de Babilonia ahora presto. Porque os profetizan mentira.
No los oigis; servid al rey de Babilonia, y vivid: por qu ha de ser desierta esta ciudad?
Y si ellos son profetas, y si es con ellos palabra de Jehov, oren ahora  Jehov de los ejrcitos, que los vasos que han quedado en la casa de Jehov y en la casa del rey de Jud y en Jerusalem, no vayan  Babilonia.
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos de aquellas columnas, y del mar, y de las basas, y del resto de los vasos que quedan en esta ciudad,
Que no quit Nabucodonosor rey de Babilonia, cuando trasport de Jerusalem  Babilonia  Jechnas hijo de Joacim, rey de Jud, y  todos los nobles de Jud y de Jerusalem:
As pues ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, acerca de los vasos que quedaron en la casa de Jehov, y en la casa del rey de Jud, y en Jerusalem;
A Babilonia sern trasportados, y all estarn hasta el da en que yo los visitar, dice Jehov; y despus los har subir, y restituirlos  este lugar.<CM>
Y ACONTECIO en el mismo ao, en el principio del reinado de Sedechas rey de Jud, en el ao cuarto, en el quinto mes, que Hananas, hijo de Azur, profeta que era de Gaban, me habl en la casa de Jehov delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo:
As habl Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, diciendo: Quebrant el yugo del rey de Babilonia.
Dentro de dos aos de das tornar  este lugar todos los vasos de la casa de Jehov, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, llev de este lugar para meterlos en Babilonia;
Y yo tornar  este lugar  Jechnas hijo de Joacim, rey de Jud, y  todos los trasportados de Jud que entraron en Babilonia, dice Jehov; porque yo quebrantar el yugo del rey de Babilonia.
Entonces respondi Jeremas profeta  Hananas profeta, delante de los sacerdotes y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehov.
Y dijo Jeremas profeta: Amn, as lo haga Jehov. Confirme Jehov tus palabras, con las cuales profetizaste que los vasos de la casa de Jehov, y todos los trasportados, han de ser tornados de Babilonia  este lugar.
Con todo eso, oye ahora esta palabra que yo hablo en tus odos y en los odos de todo el pueblo:
Los profetas que fueron antes de m y antes de ti en tiempos pasados, profetizaron sobre muchas tierras y grandes reinos, de guerra, y de afliccin, y de pestilencia.
El profeta que profetiz de paz, cuando sobreviniere la palabra del profeta, ser conocido el profeta que Jehov en verdad lo envi.<CM>
Entonces Hananas profeta quit el yugo del cuello de Jeremas profeta, y quebrlo,
Y habl Hananas en presencia de todo el pueblo, diciendo: As ha dicho Jehov: De esta manera quebrar el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las gentes dentro de dos aos de das. Y fuse Jeremas su camino.
Y despus que Hananas profeta quebr el yugo del cuello de Jeremas profeta, fu palabra de Jehov  Jeremas, diciendo:
Ve, y habla  Hananas, diciendo: As ha dicho Jehov: Yugos de madera quebraste, mas en vez de ellos hars yugos de hierro.
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puso sobre el cuello de todas estas gentes, para que sirvan  Nabucodonosor rey de Babilonia, y han de servirle; y aun tambin le he dado las bestias del campo.
Entonces dijo el profeta Jeremas  Hananas profeta: Ahora oye, Hananas; Jehov no te envi, y t has hecho confiar  este pueblo en mentira.
Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu que yo te envo de sobre la haz de la tierra: morirs en este ao, porque hablaste rebelin contra Jehov.
Y en el mismo ao muri Hananas en el mes sptimo.<CM>
Y ESTAS son las palabras de la carta que Jeremas profeta envi de Jerusalem  los ancianos que haban quedado de los trasportados, y  los sacerdotes y profetas, y  todo el pueblo que Nabucodonosor llev cautivo de Jerusalem  Babilonia:
(Despus que sali el rey Jechnas y la reina, y los de palacio, y los prncipes de Jud y de Jerusalem, y los artfices, y los ingenieros de Jerusalem;)
Por mano de Elasa hijo de Saphn, y de Jemaras hijo de Hilcas, (los cuales envi Sedechas rey de Jud  Babilonia,  Nabucodonosor rey de Babilonia,) diciendo:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel,  todos los de la cautividad que hice trasportar de Jerusalem  Babilonia:
Edificad casas, y morad; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos;
Casaos, y engendrad hijos  hijas; dad mujeres  vuestros hijos, y dad maridos  vuestras hijas, para que paran hijos  hijas; y multiplicaos ah, y no os hagis pocos.
Y procurad la paz de la ciudad  la cual os hice traspasar, y rogad por ella  Jehov; porque en su paz tendris vosotros paz.<CM>
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: No os engaen vuestros profetas que estn entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni miris  vuestros sueos que sois.
Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre: no los envi, ha dicho Jehov.
Porque as dijo Jehov: Cuando en Babilonia se cumplieren los setenta aos, yo os visitar, y despertar sobre vosotros mi buena palabra, para tornaros  este lugar.
Porque yo s los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehov, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperis.
Entonces me invocaris,  iris y oraris  m, y yo os oir:
Y me buscaris y hallaris, porque me buscaris de todo vuestro corazn.
Y ser hallado de vosotros, dice Jehov, y tornar vuestra cautividad, y os juntar de todas las gentes, y de todos los lugares adonde os arroj, dice Jehov; y os har volver al lugar de donde os hice ser llevados.<CM>
Mas habis dicho: Jehov nos ha suscitado profetas en Babilonia.
As empero ha dicho Jehov, del rey que est sentado sobre el trono de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio;
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu envo yo contra ellos cuchillo, hambre, y pestilencia, y pondrlos como los malos higos, que de malos no se pueden comer.
Y perseguirlos con espada, con hambre y con pestilencia; y darlos por escarnio  todos los reinos de la tierra, por maldicin y por espanto, y por silbo y por afrenta  todas la gentes  las cuales los habr arrojado;
Porque no oyeron mis palabras, dice Jehov, que les envi por mis siervos los profetas, madrugando en enviarlos; y no habis escuchado, dice Jehov.
Oid pues palabra de Jehov, vosotros todos los trasportados que ech de Jerusalem  Babilonia.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, acerca de Achb hijo de Colas, y acerca de Sedechas hijo de Maasas, quienes os profetizan en mi nombre falsamente: He aqu los entrego yo en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y l los herir delante de vuestro ojos;
Y todos los trasportados de Jud que estn en Babilonia, tomarn de ellos maldicin, diciendo: Pngate Jehov como  Sedechas y como  Achb, los cuales as al fuego el rey de Babilonia.
Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus prjimos, y falsamente hablaron en mi nombre palabra que no les mand; lo cual yo s, y soy testigo, dice Jehov.<CM>
Y  Semaas de Nehelam hablars, diciendo:
As habl Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, diciendo: Por cuanto enviaste letras en tu nombre  todo el pueblo que est en Jerusalem, y  Sophonas sacerdote hijo de Maasas, y  todos los sacerdotes, diciendo:
Jehov te ha puesto por sacerdote en lugar de Joiada sacerdote, para que presidis en la casa de Jehov sobre todo hombre furioso y profetizante, ponindolo en el calabozo y en el cepo.
Por qu pues no has ahora reprendido  Jeremas de Anathoth, que os profetiza falsamente?
Porque por eso nos envi  decir en Babilonia: Largo va el cautiverio: edificad casas, y morad; plantad huertos, y comed el fruto de ellos.
Y Sophonas sacerdote haba ledo esta carta  odos de Jeremas profeta.
Y fu palabra de Jehov  Jeremas, diciendo:
Enva  decir  toda la transmigracin: As ha dicho Jehov de Semaas de Nehelam: Porque os profetiz Semaas, y yo no lo envi, y os hizo confiar en mentira:
Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu que yo visito sobre Semaas de Nehelam, y sobre su generacin: no tendr varn que more entre este pueblo, ni ver aquel bien que har yo  mi pueblo, dice Jehov: porque contra Jehov ha hablado rebelin.<CM>
PALABRA que fu  Jeremas de Jehov, diciendo:
As habl Jehov Dios de Israel, diciendo: Escrbete en un libro todas las palabras que te he hablado.
Porque he aqu que vienen das, dice Jehov, en que tornar la cautividad de mi pueblo Israel y Jud, ha dicho Jehov, y harlos volver  la tierra que d  sus padres, y la poseern.
Estas pues son las palabras que habl Jehov acerca de Israel y de Jud.
Porque as ha dicho Jehov: Hemos odo voz de temblor: espanto, y no paz.
Preguntad ahora, y mirad si pare el varn: porque he visto que todo hombre tena las manos sobre sus lomos, como mujer de parto, y hanse tornado plidos todos los rostros.
Ah, cun grande es aquel da! tanto, que no hay otro semejante  l: tiempo de angustia para Jacob; mas de ella ser librado.
Y ser en aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, que yo quebrar su yugo de tu cuello, y romper tus coyundas, y extraos no lo volvern ms  poner en servidumbre,
Sino que servirn  Jehov su Dios, y  David su rey, el cual les levantar.<CM>
T pues, siervo mo Jacob, no temas, dice Jehov, ni te atemorices, Israel: porque he aqu que yo soy el que te salvo de lejos, y  tu simiente de la tierra de su cautividad; y Jacob tornar, y descansar y sosegar, y no habr quien le espante.
Porque yo soy contigo, dice Jehov, para salvarte: y har consumacin en todas las gentes entre la cuales te esparc; en ti empero no har consumacin, sino que te castigar con juicio, y no te talar del todo.
Porque as ha dicho Jehov: Desahuciado es tu quebrantamiento, y dificultosa tu llaga.
No hay quien juzgue tu causa para salud: no hay para ti eficaces medicamentos.
Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque de herida de enemigo te her, con azote de cruel,  causa de la muchedumbre de tu maldad, y de la multitud de tus pecados.
Por qu gritas  causa de tu quebrantamiento? Desahuciado es tu dolor: porque por la grandeza de tu iniquidad, y por tus muchos pecados te he hecho esto.
Empero sern consumidos todos los que te consumen; y todos tus afligidores, todos irn en cautiverio; y hollados sern los que te hollaron, y  todos los que hicieron presa de ti dar en presa.
Mas yo har venir sanidad para ti, y te sanar de tus heridas, dice Jehov; porque Arrojada te llamaron, diciendo: Esta es Sin,  la que nadie busca.<CM>
As ha dicho Jehov: He aqu yo hago tornar la cautividad de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendr misericordia; y la ciudad ser edificada sobre su collado, y el templo ser asentado segn su forma.
Y saldr de ellos alabanza, y voz de gente que est en regocijo: y los multiplicar, y no sern disminudos; multiplicarlos, y no sern menoscabados.
Y sern sus hijos como de primero y su congregacin delante de m ser confirmada; y visitar  todos sus opresores.
Y de l ser su fuerte, y de en medio de l saldr su enseoreador; y harle llegar cerca, y acercarse  m: porque quin es aquel que abland su corazn para llegarse  m? dice Jehov.
Y me seris por pueblo, y yo ser vuestro Dios.
He aqu, la tempestad de Jehov sale con furor, la tempestad que se apareja; sobre la cabeza de los impos reposar.
No se volver la ira del enojo de Jehov, hasta que haya hecho y cumplido los pensamientos de su corazn: en el fin de los das entenderis esto.<CM>
EN aquel tiempo, dice Jehov, yo ser por Dios  todos los linajes de Israel, y ellos me sern  m por pueblo.
As ha dicho Jehov: Hall gracia en el desierto el pueblo, los que escaparon del cuchillo, yendo yo para hacer hallar reposo  Israel.
Jehov se manifest  m ya mucho tiempo h, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto te soport con misericordia.
Aun te edificar, y sers edificada, oh virgen de Israel: todava sers adornada con tus panderos, y saldrs en corro de danzantes.
Aun plantars vias en los montes de Samaria: plantarn los plantadores, y harn comn uso de ellas.
Porque habr da en que clamarn los guardas en el monte de Ephraim: Levantaos, y subamos  Sin,  Jehov nuestro Dios.
Porque as ha dicho Jehov: Regocijaos en Jacob con alegra, y dad voces de jbilo  la cabeza de gentes; haced oir, alabad, y decid: Oh Jehov, salva tu pueblo, el resto de Israel.
He aqu yo los vuelvo de tierra del aquiln, y los juntar de los fines de la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer preada y la parida juntamente; en grande compaa tornarn ac.
Irn con lloro, mas con misericordias los har volver, y harlos andar junto  arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarn: porque soy  Israel por padre, y Ephraim es mi primognito.<CM>
Oid palabra de Jehov, oh gentes, y hacedlo saber en las islas que estn lejos, y decid: El que esparci  Israel lo juntar y guardar, como pastor  su ganado.
Porque Jehov redimi  Jacob, redimilo de mano del ms fuerte que l.
Y vendrn, y harn alabanzas en lo alto de Sin, y corrern al bien de Jehov, al pan, y al vino, y al aceite, y al ganado de las ovejas y de las vacas; y su alma ser como huerto de riego, ni nunca ms tendrn dolor.
Entonces la virgen se holgar en la danza, los mozos y los viejos juntamente; y su lloro tornar en gozo, y los consolar, y los alegrar de su dolor.
Y el alma del sacerdote embriagar de grosura, y ser mi pueblo saciado de mi bien, dice Jehov.
As ha dicho Jehov: Voz fu oda en Ram, llanto y lloro amargo: Rachl que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.
As ha dicho Jehov: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lgrimas; porque salario hay para tu obra, dice Jehov, y volvern de la tierra del enemigo.
Esperanza tambin hay para tu fin, dice Jehov, y los hijos volvern  su trmino.<CM>
Escuchando, he odo  Ephraim que se lamentaba: Azotsteme, y fu castigado como novillo indmito: convirteme y ser convertido; porque t eres Jehov mi Dios.
Porque despus que me convert, tuve arrepentimiento, y despus que me conoc, her el muslo: avergoncme, y confundme, porque llev la afrenta de mis mocedades.
No es Ephraim hijo precioso para m? no es nio delicioso? pues desde que habl de l, heme acordado de l constantemente. Por eso mis entraas se conmovieron por l: apiadado, tendr de l misericordia, dice Jehov.
Establcete seales, ponte majanos altos; nota atentamente la calzada, el camino por donde viniste: vulvete, virgen de Israel, vulvete  estas tus ciudades.
Hasta cundo andars errante, oh hija contumaz? porque Jehov criar una cosa nueva sobre la tierra: una hembra rodear al varn.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Aun dirn esta palabra en la tierra de Jud y en sus ciudades, cuando yo convertir su cautiverio: Jehov te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo.
Y morarn all Jud, y tambin en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebao.
Porque habr embriagado el alma cansada, y henchido toda alma entristecida.
En esto me despert, y vi, y mi sueo me fu sabroso.<CM>
He aqu vienen das, dice Jehov, en que sembrar la casa de Israel y la casa de Jud de simiente de hombre y de simiente de animal.
Y ser que, como tuve ciudado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder, y afligir, as tendr cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehov.
En aquellos das no dirn ms: Los padres comieron las uvas agraces, y los dientes de los hijos tienen la dentera.
Sino que cada cual morir por su maldad; los dientes de todo hombre que comiere las uvas agraces, tendrn la dentera.
He aqu que vienen das, dice Jehov, en los cuales har nuevo pacto con la casa de Jacob y la casa de Jud:
No como el pacto que hice con sus padres el da que tom su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, bien que fu yo un marido para ellos, dice Jehov:
Mas ste es el pacto que har con la casa de Israel despus de aquellos das, dice Jehov: Dar mi ley en sus entraas, y escribirla en sus corazones; y ser yo  ellos por Dios, y ellos me sern por pueblo.
Y no ensear ms ninguno  su prjimo, ni ninguno  su hermano, diciendo: Conoce  Jehov: porque todos me conocern, desde el ms pequeo de ellos hasta el ms grande, dice Jehov: porque perdonar la maldad de ellos, y no me acordar ms de su pecado.<CM>
As ha dicho Jehov, que da el sol para luz del da, las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche; que parte la mar y braman sus ondas; Jehov de los ejrcitos es su nombre:
Si estas leyes faltaren delante de m, dice Jehov, tambin la simiente de Israel faltar para no ser nacin delante de m todos los das.
As ha dicho Jehov: Si los cielos arriba se pueden medir, y buscarse abajo los fundamentos de la tierra, tambin yo desechar toda la simiente de Israel por todo lo que hicieron, dice Jehov.
He aqu que vienen das, dice Jehov, y la ciudad ser edificada  Jehov, desde la torre de Hananeel hasta la puerta del rincn.
Y saldr ms adelante el cordel de la medida delante de l sobre el collado de Hareb, y rodear  Goa.
Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las llanuras hasta el arroyo de Cedrn, hasta la esquina de la puerta de los caballos al oriente, ser santo  Jehov: no ser arrancada, ni destruda ms para siempre.<CM>
PALABRA que fu  Jeremas, de Jehov el ao dcimo de Sedechas rey de Jud, que fu el ao dcimo octavo de Nabucodonosor.
Y entonces el ejrcito del rey de Babilonia tena cercada  Jerusalem; y el profeta Jeremas estaba preso en el patio de la crcel que estaba en la casa del rey de Jud.
Pues Sedechas rey de Jud lo haba preso, diciendo: Por qu profetizas t diciendo: As ha dicho Jehov: He aqu yo entrego esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y tomarla,
Y Sedechas rey de Jud no escapar de la mano de los Caldeos, sino que de cierto ser entregado en mano del rey de Babilonia, y hablar con l boca  boca, y sus ojos vern sus ojos,
Y har llevar  Sedechas  Babilonia, y all estar hasta que yo le visite, dice Jehov: si peleareis con los Caldeos, no os suceder bien?
Y dijo Jeremas: Palabra de Jehov fu  m, diciendo:
He aqu que Hanameel, hijo de Sallum tu to, viene  ti, diciendo: Cmprame mi heredad que est en Anathoth; porque t tienes derecho  ella para comprarla.
Y vino  m Hanameel, hijo de mi to, conforme  la palabra de Jehov, al patio de la crcel, y djome: Compra ahora mi heredad que est en Anathoth, en tierra de Benjamn, porque tuyo es el derecho de la herencia, y  ti compete la redencin: cmprala para ti. Entonces conoc que era palabra de Jehov.
Y compr la heredad de Hanameel, hijo de mi to, la cual estaba en Anathoth, y pesle el dinero: diecisiete siclos de plata.
Y escrib la carta, y sellla,  hice atestiguar  testigos, y pes el dinero con balanza.
Tom luego la carta de venta, sellada segn el derecho y costumbre, y el traslado abierto.
Y d la carta de venta  Baruch hijo de Neras, hijo de Maasas, delante de Hanameel el hijo de mi to, y delante de los testigos que haban suscrito en la carta de venta, delante de todos los Judos que estaban en el patio de la crcel.
Y d orden  Baruch delante de ellos, diciendo:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Toma estas cartas, esta carta de venta, la sellada, y sta la carta abierta, y ponlas en un vaso de barro, para que se guarden muchos das.
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Aun se comprarn casas, y heredades, y vias en esta tierra.<CM>
Y despus que d la carta de venta  Baruch hijo de Neras, or  Jehov, diciendo:
Oh Seor Jehov! he aqu que t hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difcil para ti:
Que haces misericordia en millares, y vuelves la maldad de los padres en el seno de sus hijos despus de ellos: Dios grande, poderoso, Jehov de los ejrcitos es su nombre:
Grande en consejo, y magnfico en hechos: porque tus ojos estn abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar  cada uno segn sus caminos, y segn el fruto de sus obras:
Que pusiste seales y portentos en tierra de Egipto hasta este da, y en Israel, y entre los hombres; y te has hecho nombre cual es este da;
Y sacaste tu pueblo Israel de tierra de Egipto con seales y portentos, y con mano fuerte y brazo extendido, con terror grande;
Y dsteles esta tierra, de la cual juraste  sus padres que se la daras, tierra que mana leche y miel:
Y entraron, y poseyronla: mas no oyeron tu voz, ni anduvieron en tu ley; nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto has hecho venir sobre ellos todo este mal.
He aqu que con arietes han acometido la ciudad para tomarla; y la ciudad va  ser entregada en mano de los Caldeos que pelean contra ella,  causa de la espada, y del hambre y de la pestilencia: ha pues venido  ser lo que t dijiste, y he aqu t lo ests viendo.
Oh Seor Jehov! y me has t dicho: Cmprate la heredad por dinero, y pon testigos; bien que la ciudad sea entregada en manos de los Caldeos?<CM>
Y fu palabra de Jehov  Jeremas, diciendo:
He aqu que yo soy Jehov, Dios de toda carne; encubrirseme  m alguna cosa?
Por tanto as ha dicho Jehov: He aqu voy  entregar esta ciudad en mano de los Caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la tomar:
Y vendrn los Caldeos que combaten esta ciudad, y la pondrn  fuego, y la abrasarn, asimismo las casas sobre cuyas azoteas ofrecieron perfumes  Baal y derramaron libaciones  dioses ajenos, para provocarme  ira.
Porque los hijos de Israel y los hijos de Jud no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud: porque los hijos de Israel no han hecho ms que provocarme  ira con la obra de sus manos, dice Jehov.
Por manera que para enojo mo y para ira ma me ha sido esta ciudad, desde el da que la edificaron hasta hoy, para que la haga quitar de mi presencia;
Por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Jud, que han hecho para enojarme, ellos, sus reyes, sus prncipes, sus sacerdotes, y sus profetas, y los varones de Jud, y los moradores de Jerusalem.
Y volvironme la cerviz, y no el rostro: y cuando los enseaba, enseaba, fbamadrugando y enseando, no escucharon para recibir correccin:
Antes asentaron sus abominaciones en la casa sobre la cual es invocado mi nombre, contaminndola.
Y edificaron altares  Baal, los cuales estn en el valle del hijo de Hinnom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas  Moloch, lo cual no les mand, ni me vino al pensamiento que hiciesen esta abominacin, para hacer pecar  Jud.
Y con todo, ahora as dice Jehov Dios de Israel,  esta ciudad, de la cual decs vosotros, Entregada ser en mano del rey de Babilonia  cuchillo,  hambre, y  pestilencia:
He aqu que yo los juntar de todas las tierras  las cuales los ech con mi furor, y con mi enojo y saa grande; y los har tornar  este lugar, y harlos habitar seguramente,
Y me sern por pueblo, y yo ser  ellos por Dios.
Y darles un corazn, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que hayan bien ellos, y sus hijos despus de ellos.
Y har con ellos pacto eterno, que no tornar atrs de hacerles bien, y pondr mi temor en el corazn de ellos, para que no se aparten de m.
Y alegrarme con ellos hacindoles bien, y los plantar en esta tierra en verdad, de todo mi corazn y de toda mi alma.
Porque as ha dicho Jehov: Como traje sobre este pueblo todo este grande mal, as traer sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo.
Y poseern heredad en esta tierra de la cual vosotros decs: Est desierta, sin hombres y sin animales; es entregada en manos de los Caldeos.
Heredades comprarn por dinero, y harn carta, y la sellarn, y pondrn testigos, en tierra de Benjamn y en los contornos de Jerusalem, y en las ciudades de Jud: y en las ciudades de las montaas, y en las ciudades de las campias, y en las ciudades del medioda: porque yo har tornar su cautividad, dice Jehov.<CM>
Y FU palabra de Jehov  Jeremas la segunda vez, estando l an preso en el patio de la crcel, diciendo:
As ha dicho Jehov que la hizo, Jehov que la form para afirmarla; Jehov es su nombre:
Clama  m, y te responder, y te ensear cosas grandes y dificultosas que t no sabes.
Porque as ha dicho Jehov, Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad, y de las casas de los reyes de Jud, derribadas con arietes y con hachas:
(Porque vinieron para pelear con los Caldeos, para henchirlas de cuerpos de hombres muertos,  los cuales her yo con mi furor y con mi ira, pues que escond mi rostro de esta ciudad, a causa de toda su malicia:)
He aqu que yo le hago subir sanidad y medicina; y los curar, y les revelar abundancia de paz y de verdad.
Y har volver la cautividad de Jud, y la cautividad de Israel, y edificarlos como al principio.
Y los limpiar de toda su maldad con que pecaron contra m; y perdonar todos sus pecados con que contra m pecaron, y con que contra m se rebelaron.
Y serme  m por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las gentes de la tierra, que habrn odo todo el bien que yo les hago; y temern y temblarn de todo el bien y de toda la paz que yo les har.<CM>
As ha dicho Jehov: En este lugar, del cual decs que est desierto sin hombres y sin animales, en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusalem, que estn asoladas sin hombre y sin morador y sin animal, tiene de oirse an,
Voz de gozo y voz de alegra, voz de desposado y voz de desposada, voz de los que digan: Alabad  Jehov de los ejrcitos, porque Jehov es bueno, porque para siempre es su misericordia; voz de los que traigan alabanza  la casa de Jehov. Porque tornar  traer la cautividad de la tierra como al principio, ha dicho Jehov.
As dice Jehov de los ejrcitos: En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, aun habr cabaas de pastores que hagan tener majada  ganados.
En las ciudades de las montaas, en las ciudades de los campos, y en las ciudades del medioda, y en tierra de Benjamn, y alrededor de Jerusalem y en las ciudades de Jud, aun pasarn ganados por las manos de los contadores, ha dicho Jehov.
He aqu vienen das, dice Jehov, en que yo confirmar la palabra buena que he hablado  la casa de Israel y  la casa de Jud.
En aquellos das y en aquel tiempo har producir  David Pimpollo de justicia, y har juicio y justicia en la tierra.
En aquellos das Jud ser salvo, y Jerusalem habitar seguramente, y esto es lo que la llamarn: Jehov, justicia nuestra.<CM>
Porque as ha dicho Jehov: No faltar  David varn que se siente sobre el trono de la casa de Israel;
Y de los sacerdotes y Levitas no faltar varn de mi presencia que ofrezca holocausto, y encienda presente, y que haga sacrificio todos los das.
Y fu palabra de Jehov  Jeremas, diciendo:
As ha dicho Jehov: Si pudieres invalidar mi concierto con el da y mi concierto con la noche, por manera que no haya da ni noche  su tiempo,
Podrse tambin invalidar mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y con los Levitas y sacerdotes, mis ministros.
Como no puede ser contado el ejrcito del cielo, ni la arena de la mar se puede medir, as multiplicar la simiente de David mi siervo, y los Levitas que  m ministran.
Y fu palabra de Jehov  Jeremas, diciendo:
No has echado de ver lo que habla este pueblo diciendo: Dos familias que Jehov escogiera ha desechado? y han tenido en poco mi pueblo, hasta no tenerlos ms por nacin.
As ha dicho Jehov: Si no permaneciere mi concierto con el da y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra,
Tambin desechar la simiente de Jacob, y de David mi siervo, para no tomar de su simiente quien sea seor sobre la simiente de Abraham, de Isaac, y de Jacob. Porque har volver su cautividad, y tendr de ellos misericordia.<CM>
PALABRA que fu  Jeremas de Jehov, (cuando Nabucodonosor rey de Babilonia, y todo su ejrcito, y todos los reinos de la tierra del seoro de su mano, y todos los pueblos, peleaban contra Jerusalem, y contra todas sus ciudades,) diciendo:
As ha dicho Jehov Dios de Israel: Ve, y habla  Sedechas rey de Jud, y dile: As ha dicho Jehov: He aqu entregar yo esta ciudad en mano del rey de Babilonia, y la abrasar con fuego:
Y no escapars t de su mano, sino que de cierto sers preso, y en su mano sers entregado; y tus ojos vern los ojos del rey de Babilonia, y te hablar boca  boca, y en Babilonia entrars.
Con todo eso, oye palabra de Jehov, Sedechas rey de Jud: As ha dicho Jehov de ti: No morirs  cuchillo;
En paz morirs, y conforme  las quemas de tus padres, los reyes primeros que fueron antes de ti, as quemarn por ti, y te endecharn diciendo, Ay, seor!; porque yo he hablado la palabra, dice Jehov.
Y habl Jeremas profeta  Sedechas rey de Jud todas estas palabras en Jerusalem.
Y el ejrcito del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalem, y contra todas las ciudades de Jud que haban quedado, contra Lachs, y contra Azeca; porque de las ciudades fuertes de Jud stas haban quedado.<CM>
Palabra que fu  Jeremas de Jehov, despus que Sedechas hizo concierto con todo el pueblo en Jerusalem, para promulgarles libertad:
Que cada uno dejase su siervo, y cada uno su sierva, hebreo y hebrea, libres; que ninguno usase de los Judos su hermanos como de siervos.
Y como oyeron todos los prncipes, y todo el pueblo que haban venido en el concierto de dejar cada uno su siervo y cada uno su sierva libres, que ninguno usase ms de ellos como de siervos, obedecieron, y dejronlos.
Mas despus se arrepintieron,  hicieron tornar los siervos y las siervas que haban dejado libres, y sujetronlos por siervos y por siervas.
Y fu palabra de Jehov  Jeremas, de parte de Jehov, diciendo:
As dice Jehov Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el da que los saqu de tierra de Egipto, de casa de siervos, diciendo:
Al cabo de siete aos dejaris cada uno  su hermano hebreo que te fuere vendido; te servir pues seis aos, y lo enviars libre de ti: mas vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su odo.
Y vosotros os habais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad  su prjimo; y habais hecho concierto en mi presencia, en la casa sobre la cual es invocado mi nombre:
Pero os habis vuelto y profanado mi nombre, y habis tornado  tomar cada uno su siervo y cada uno su sierva, que habais dejado libres  su voluntad; y los habis sujetado  seros siervos y siervas.
Por tanto, as ha dicho Jehov: Vosotros no me habis odo en promulgar cada uno libertad  su hermano, y cada uno  su compaero: he aqu que yo os promulgo libertad, dice Jehov,  cuchillo y  pestilencia, y  hambre; y os pondr en remocin  todos los reinos de la tierra.
Y entregar  los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado  efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas:
A los prncipes de Jud y  los prncipes de Jerusalem,  los eunucos y  los sacerdotes, y  todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro,
Entregarlos en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su alma; y sus cuerpos muertos sern para comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra.
Y  Sedechas rey de Jud, y  sus prncipes, entregar en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su alma, y en mano del ejrcito del rey de Babilonia, que se fueron de vosotros.
He aqu, mandar yo, dice Jehov, y harlos volver  esta ciudad, y pelearn contra ella, y la tomarn, y la abrasarn  fuego; y reducir  soledad las ciudades de Jud, hasta no quedar morador.<CM>
PALABRA que fu  Jeremas de Jehov en das de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, diciendo:
Ve  casa de los Rechbitas, y habla con ellos,  introdcelos en la casa de Jehov, en una de las cmaras, y dales  beber vino.
Tom entonces  Jaazanas hijo de Jeremas, hijo de Habassinas, y  sus hermanos, y  todos sus hijos, y  toda la familia de los Rechbitas;
Y metlos en la casa de Jehov, en la cmara de los hijos de Hann, hijo de Igdalas, varn de Dios, la cual estaba junto  la cmara de los prncipes, que estaba sobre la cmara de Maasas hijo de Sallum, guarda de los vasos.
Y puse delante de los hijos de la familia de los Rechbitas tazas y copas llenas de vino, y djeles: Bebed vino.
Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Rechb nuestro padre nos mand, diciendo: No beberis jams vino vosotros ni vuestros hijos:
Ni edificaris casa, ni sembraris sementera, ni plantaris via, ni la tendris: mas moraris en tiendas todos vuestros das, para que vivis muchos das sobre la haz de la tierra donde vosotros peregrinis.
Y nosotros hemos obedecido  la voz de Jonadab nuestro padre, hijo de Rechb, en todas las cosas que nos mand, de no beber vino en todos nuestros das, nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas;
Y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener via, ni heredad, ni sementera.
Moramos pues en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme  todas las cosas que nos mand Jonadab nuestro padre.
Sucedi, empero, que cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subi  la tierra, dijimos: Venid, y entrmonos en Jerusalem, de delante del ejrcito de los Caldeos y de delante del ejrcito de los de Siria: y en Jerusalem nos quedamos.<CM>
Y fu palabra de Jehov  Jeremas, diciendo:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Ve, y di  los varones de Jud, y  los moradores de Jerusalem: No recibiris instruccin para obedecer  mis palabras? dice Jehov.
Fu firme la palabra de Jonadab hijo de Rechb, el cual mand  sus hijos que no bebiesen vino, y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre; y yo os he hablado  vosotros, madrugando, y hablando, y no me habis odo.
Y envi  vosotros  todos mis siervos los profetas, madrugando y envindolos  decir: Tornaos ahora cada uno de su mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayis tras dioses ajenos para servirles, y viviris en la tierra que d  vosotros y  vuestros padres: mas no inclinasteis vuestro odo, ni me osteis.
Ciertamente los hijos de Jonadab, hijo de Rechb, tuvieron por firme el mandamiento que les di su padre; mas este pueblo no me ha obedecido.
Por tanto, as ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu traer yo sobre Jud y sobre todos los moradores de Jerusalem todo el mal que contra ellos he hablado: porque les habl, y no oyeron; llamlos, y no han respondido.
Y dijo Jeremas  la familia de los Rechbitas: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Porque obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus mandamientos,  hicisteis conforme  todas las cosas que os mand;
Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: No faltar varn de Jonadab, hijo de Rechb, que est en mi presencia todos los das.<CM>
Y ACONTECIO en el cuarto ao de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, que fu esta palabra  Jeremas, de Jehov, diciendo:
Tmate un rollo de libro, y escribe en l todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Jud, y contra todas las gentes, desde el da que comenc  hablarte, desde los das de Josas hasta hoy.
Quiz oir la casa de Jud todo el mal que yo pienso hacerles, para avolverse cada uno de su mal camino, y yo perdonar su maldad y su pecado.
Y llam Jeremas  Baruch hijo de Neras, y escribi Baruch de boca de Jeremas, en un rollo de libro, todas las palabras que Jehov le haba hablado.
Despus mand Jeremas  Baruch, diciendo: Yo estoy preso, no puedo entrar en la casa de Jehova:
Entra t pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las palabras de Jehov en odos del pueblo, en la casa de Jehov, el da del ayuno; y las leers tambin en odos de todo Jud que vienen de sus ciudades.
Quiz caer oracin de ellos en la presencia de Jehov, y tornarse cada uno de su mal camino; porque grande es el furor y la ira que ha expresado Jehov contra este pueblo.
Y Baruch hijo de Neras hizo conforme  todas las cosas que le mand Jeremas profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehov en la casa de Jehov.<CM>
Y aconteci en el ao quinto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, en el mes noveno, que promulgaron ayuno en la presencia de Jehov,  todo el pueblo de Jerusalem, y  todo el pueblo que vena de las ciudades de Jud  Jerusalem.
Y Baruch ley en el libro las palabras de Jeremas en la casa de Jehov, en la cmara de Gemaras hijo de Saphn escriba, en el atrio de arriba,  la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehov, en odos del pueblo.
Y Michas hijo de Gemaras, hijo de Saphn, habiendo odo del libro todas las palabras de Jehov,
Descendi  la casa del rey,  la cmara del secretario, y he aqu que todos los prncipes estaban all sentados,  saber: Elisama secretario, y Delaas hijo de Semeas, y Elnathn hijo de Achbor, y Gemaras hijo de Saphn, y Sedechas hijo de Ananas, y todos los prncipes.
Y contles Michas todas las palabras que haba odo leyendo Baruch en el libro en odos del pueblo.
Entonces enviaron todos los prncipes  Jehud hijo de Nethanas, hijo de Selemas, hijo de Chusi, para que dijese  Baruch: Toma el rollo en que leste  odos del pueblo, y ven. Y Baruch, hijo de Neras, tom el rollo en su mano, y vino  ellos.
Y dijronle: Sintate ahora, y lelo en nuestros odos. Y ley Baruch en sus odos.
Y fu que, como oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvi espantado  su compaero, y dijeron  Baruch: Sin duda contaremos al rey todas estas palabras.
Preguntaron luego  Baruch, diciendo: Cuntanos ahora cmo escribiste de boca de Jeremas todas estas palabras.
Y Baruch les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escriba con tinta en el libro.
Entonces dijeron los prncipes  Baruch: Ve, y escndete t y Jeremas, y nadie sepa dnde estis.<CM>
Y entraron al rey al atrio, habiendo depositado el rollo en la cmara de Elisama secretario; y contaron en los odos del rey todas estas palabras.
Y envi el rey  Jehud  que tomase el rollo, el cual lo tom de la cmara de Elisama secretario, y ley en l Jehud en odos del rey, y en odos de todos los prncipes que junto al rey estaban.
Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes noveno, y haba un brasero ardiendo delante de l;
Y fu que, como Jehud hubo ledo tres  cuatro planas, rasglo con un cuchillo de escribana, y echlo en el fuego que haba en el brasero, hasta que todo el rollo se consumi sobre el fuego que en el brasero haba.
Y no tuvieron temor, ni rasgaron sus vestidos, el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.
Y aunque Elnathn y Delaas y Gemaras rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oir:
Antes mand el rey  Jerameel hijo de Amelech, y  Seraas hijo de Azriel, y  Selemas hijo de Abdeel, que prendiesen  Baruch el escribiente y  Jeremas profeta; mas Jehov los escondi.
Y fu palabra de Jehov  Jeremas, despus que el rey quem el rollo, las palabras que Baruch haba escrito de boca de Jeremas, diciendo:
Vuelve  tomar otro rollo, y escribe en l todas las palabras primeras, que estaban en el primer rollo que quem Joacim, el rey de Jud.
Y dirs  Joacim rey de Jud: As ha dicho Jehov: T quemaste este rollo, diciendo: Por qu escribiste en l, diciendo: De cierto, vendr el rey de Babilonia, y destruir esta tierra, y har que no queden en ella hombres ni animales?
Por tanto, as ha dicho Jehov, en orden  Joacim rey de Jud: No tendr quien se siente sobre el trono de David; y su cuerpo ser echado al calor del da y al hielo de la noche.
Y visitar sobre l, y sobre su simiente, y sobre sus siervos, su maldad; y traer sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalem, y sobre los varones de Jud, todo el mal que les he dicho y no escucharon.
Y tom Jeremas otro rollo, y dilo  Baruch hijo de Neras escriba; y escribi en l de boca de Jeremas todas las palabras del libro que quem en el fuego Joacim rey de Jud; y aun fueron aadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes.<CM>
Y REINO el rey Sedechas hijo de Josas, en lugar de Conas hijo de Joacim, al cual Nabucodonosor rey de Babilonia haba constitudo por rey en la tierra de Jud.
Mas no obedeci l, ni sus siervos, ni el pueblo de la tierra  las palabras de Jehov, que dijo por el profeta Jeremas.
Y envi el rey Sedechas  Jucal hijo de Selemas, y  Sephanas hijo de Maasas sacerdote, para que dijesen al profeta Jeremas: Ruega ahora por nosotros  Jehov nuestro Dios.
Y Jeremas entraba y sala en medio del pueblo; porque no lo haban puesto en la casa de la crcel.
Y como el ejrcito de Faran hubo salido de Egipto, y vino la fama de ellos  odos de los Caldeos que tenan cercada  Jerusalem, partironse de Jerusalem.
Entonces fu palabra de Jehov  Jeremas profeta, diciendo:
As ha dicho Jehov Dios de Israel: Diris as al rey de Jud, que os envi  m para que me preguntaseis: He aqu que el ejrcito de Faran que haba salido en vuestro socorro, se volvi  su tierra en Egipto.
Y tornarn los Caldeos, y combatirn esta ciudad, y la tomarn, y la pondrn  fuego.
As ha dicho Jehov: No engais vuestras almas, diciendo: Sin duda los Caldeos se han ido de nosotros: porque no se irn.
Porque aun cuando hirieseis todo el ejrcito de los Caldeos que pelean con vosotros, y quedasen de ellos hombres alanceados, cada uno se levantar de su tienda, y pondrn esta ciudad  fuego.<CM>
Y aconteci que, como el ejrcito de los Caldeos se fu de Jerusalem  causa del ejrcito de Faran,
Salase de Jerusalem Jeremas para irse  tierra de Benjamn, para apartarse de all en medio del pueblo.
Y cuando fu  la puerta de Benjamn, estaba all un prepsito que se llamaba Iras, hijo de Selemas hijo de Hananas, el cual prendi  Jeremas profeta, diciendo: Fnat te retiras  los Caldeos.
Y Jeremas dijo: Falso: no me retiro  los Caldeos. Mas l no lo escuch, antes prendi Iras  Jeremas, y llevlo delante de los prncipes.
Y los prncipes se airaron contra Jeremas, y azotronle, y pusironle en prisin en la casa de Jonathn escriba, porque aqulla haban hecho casa de crcel.
Entr pues Jeremas en la casa de la mazmorra, y en las camarillas. Y habiendo estado all Jeremas por muchos das,
El rey Sedechas envi, y sacle; y preguntle el rey escondidamente en su casa, y dijo: Hay palabra de Jehov? Y Jeremas dijo: Hay. Y dijo ms: En mano del rey de Babilonia sers entregado.
Dijo tambin Jeremas al rey Sedechas: En qu pequ contra ti, y contra tus siervos, y contra este pueblo, para que me pusieseis en la casa de la crcel?
Y dnde estn vuestros profetas que os profetizaban, diciendo: No vendr el rey de Babilonia contra vosotros, ni contra esta tierra?
Ahora pues, oye, te ruego, oh rey mi seor: caiga ahora mi splica delante de ti, y no me hagas volver  casa de Jonathn escriba, porque no me muera all.
Entonces di orden el rey Sedechas, y depositaron  Jeremas en el patio de la crcel, hacindole dar una torta de pan al da, de la plaza de los Panaderos, hasta que todo el pan de la ciudad se gastase. Y qued Jeremas en el patio de la crcel.<CM>
Y OYO Sephatas hijo de Mathn, y Gedalas hijo de Pashur, y Jucal hijo de Selemas, y Pashur hijo de Melchas, las palabras que Jeremas hablaba  todo el pueblo, diciendo:
As ha dicho Jehov: El que se quedare en esta ciudad morir  cuchillo,  de hambre,  de pestilencia; mas el que saliere  los Caldeos vivir, pues su vida le ser por despojo, y vivir.
As ha dicho Jehov: De cierto ser entregada esta ciudad en mano del ejrcito del rey de Babilonia, y tomarla.
Y dijeron los prncipes al rey: Muera ahora este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablndoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal.
Y dijo el rey Sedechas: Helo ah, en vuestras manos est; que el rey no podr contra vosotros nada.
Entonces tomaron ellos  Jeremas,  hicironlo echar en la mazmorra de Malchas hijo de Amelech, que estaba en el patio de la crcel; y metieron  Jeremas con sogas. Y en la mazmorra no haba agua, sino cieno; y hundise Jeremas en el cieno.
Y oyendo Ebed-melec, hombre etiope, eunuco que estaba en casa del rey, que haban puesto  Jeremas en la mazmorra, y estando sentado el rey  la puerta de Benjamn,
Ebed-melec sali de la casa del rey, y habl al rey, diciendo:
Mi seor el rey, mal hicieron estos varones en todo lo que han hecho con Jeremas profeta, al cual hicieron echar en la mazmorra; porque all se morir de hambre, pues no hay ms pan en la ciudad.
Entonces mand el rey al mismo Ebed-melec Etiope, diciendo: Toma en tu poder treinta hombres de aqu, y haz sacar  Jeremas profeta de la mazmorra, antes que muera.
Y tom Ebed-melec en su poder hombres, y entr  la casa del rey al lugar debajo de la tesorera, y tom de all trapos viejos, trados, viejos, y andrajosos, y echlos  Jeremas con sogas en la mazmorra.
Y dijo Ebed-melec Etiope  Jeremas: Pon ahora esos trapos viejos, trados, y rotos, bajo los sobacos de tus brazos, debajo de las sogas. Y lo hizo as Jeremas.
De este modo sacaron  Jeremas con sogas, y subironlo de la mazmorra; y qued Jeremas en el patio de la crcel.<CM>
Despus envi el rey Sedechas,  hizo traer  s  Jeremas profeta  la tercera entrada que estaba en la casa de Jehov. Y dijo el rey  Jeremas: Pregntote una palabra, no me encubras ninguna cosa.
Y Jeremas dijo  Sedechas: Si te lo denunciare, no es verdad que me matars? y si te diere consejo, no has de escucharme.
Y jur el rey Sedechas en secreto  Jeremas, diciendo: Vive Jehov que nos hizo esta alma, que no te matar, ni te entregar en mano de estos varones que buscan tu alma.
Entonces dijo Jeremas  Sedechas: As ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos, Dios de Israel: Si salieres luego  los prncipes del rey de Babilonia, tu alma vivir, y esta ciudad no ser puesta  fuego; y vivirs t y tu casa:
Mas si no salieres  los prncipes del rey de Babilonia, esta ciudad ser entregada en mano de los Caldeos, y la pondrn  fuego, y t no escapars de sus manos.
Y dijo el rey Sedechas  Jeremas: Tmome  causa de los Judos que se han adherido  los Caldeos, que no me entreguen en sus manos y me escarnezcan.
Y dijo Jeremas: No te entregarn. Oye ahora la voz de Jehov que yo te hablo, y tendrs bien, y vivir tu alma.
Mas si no quisieres salir, esta es la palabra que me ha mostrado Jehov:
Y he aqu que todas las mujeres que han quedado en casa del rey de Jud, sern sacadas  los prncipes del rey de Babilonia; y ellas mismas dirn: Te han engaado, y prevalecido contra ti tus amigos; atollaron en el cieno tus pies, se volvieron atrs.
Sacarn pues, todas tus mujeres y tus hijos  los Caldeos, y t no escapars de sus manos, sino que por mano del rey de Babilonia sers preso, y  esta ciudad quemar  fuego.
Y dijo Sedechas  Jeremas: Nadie sepa estas palabras, y no morirs.
Y si los prncipes oyeren que yo he hablado contigo, y vinieren  ti y te dijeren: Declranos ahora qu hablaste con el rey, no nos lo encubras, y no te mataremos; asimismo qu te dijo el rey;
Les dirs: Supliqu al rey que no me hiciese tornar  casa de Jonathn porque no me muriese all.
Y vinieron luego todos los prncipes  Jeremas, y preguntronle: y l les respondi conforme  todo lo que el rey le haba mandado. Con esto se dejaron de l, porque el negocio no se haba odo.
Y qued Jeremas en el patio de la crcel hasta el da que fu tomada Jerusalem; y all estaba cuando Jerusalem fu tomada.<CM>
EN el noveno ao de Sedechas rey de Jud, en el mes dcimo, vino Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejrcito contra Jerusalem, y cercronla.
Y en el undcimo ao de Sedechas, en el mes cuarto,  los nueve del mes, fu rota la ciudad;
Y entraron todos los prncipes del rey de Babilonia, y asentaron  la puerta del medio: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsechim, y Rabsaris, Nergal-sarezer, Rabmag, y todos los dems prncipes del rey de Babilonia.
Y fu que vindolos Sedechas, rey de Jud, y todos los hombres de guerra, huyeron, y salironse de noche de la ciudad por el camino de la huerta del rey, por la puerta entre los dos muros: y sali el rey por el camino del desierto.
Mas el ejrcito de los Caldeos los sigui, y alcanzaron  Sedechas en los llanos de Jeric; y tomronle,  hicironle subir  Nabucodonosor rey de Babilonia,  Ribla, en tierra de Hamath, y sentencile.
Y degoll el rey de Babilonia los hijos de Sedechas  su presencia en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia  todos los nobles de Jud.
Y sac los ojos al rey Sedechas, y aprisionle con grillos para llevarle  Babilonia.
Y los Caldeos pusieron  fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalem.
Y el resto del pueblo que haba quedado en la ciudad, y los que se haban  l adherido, con todo el resto del pueblo que haba quedado, trasportlos  Babilonia Nabuzaradn, capitn de la guardia.
Empero Nabuzaradn, capitn de la guardia, hizo quedar en tierra de Jud del vulgo de los pobres que no tenan nada, y diles entonces vias y heredades.<CM>
Y Nabucodonosor haba ordenado  Nabuzaradn capitn de la guardia, acerca de Jeremas, diciendo:
Tmale, y mira por l, y no le hagas mal ninguno; antes hars con l como l te dijere.
Envi por tanto Nabuzaradn capitn de la guardia, y Nabusazbn, Rabsaris, y Nergal-sarezer, y Rabmag, y todos los prncipes del rey de Babilonia;
Enviaron entonces, y tomaron  Jeremas del patio de la crcel, y entregronlo  Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Saphn, para que lo sacase  casa: y vivi entre el pueblo.
Y haba sido palabra de Jehov  Jeremas, estando preso en el patio de la crcel, diciendo:
Ve, y habla  Ebed-melec Etiope, diciendo: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu traigo yo mis palabras sobre esta ciudad para mal, y no para bien; y vendrn  ser en aquel da  presencia tuya.
Mas en aquel da yo te librar, dice Jehov, y no sers entregado en mano de aquellos de quienes t temes.
Porque ciertamente te librar, y no caers  cuchillo, sino que tu vida te ser por despojo, porque tuviste confianza en m, dice Jehov.<CM>
PALABRA que fu  Jeremas de Jehov, despus que Nabuzaradn capitn de la guardia le envi desde Ram, cuando le tom estando atado con esposas entre toda la transmigracin de Jerusalem y de Jud que iban cautivos  Babilonia.
Tom pues el capitn de la guardia  Jeremas, y djole: Jehov tu Dios habl este mal contra este lugar;
Y halo trado y hecho Jehov segn que haba dicho: porque pecasteis contra Jehov, y no osteis su voz, por eso os ha venido esto.
Y ahora yo te he soltado hoy de las esposas que tenas en tus manos. Si te est bien venir conmigo  Babilonia, ven, y yo mirar por ti; mas si no te est bien venir conmigo  Babilonia, djalo: mira, toda la tierra est delante de ti; ve  donde mejor y ms cmodo te pareciere ir.
Y aun no se haba l vuelto, cuando le dijo: Vulvete  Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Saphn, al cual el rey de Babilonia ha puesto sobre todas las ciudades de Jud, y vive con l en medio del pueblo:  ve  donde te pareciere ms cmodo de ir. Y dile el capitn de la guardia presentes y dones, y despidile.
Fuse entonces Jeremas  Gedalas hijo de Ahicam,  Mizpa, y mor con l en medio del pueblo que haba quedado en la tierra.<CM>
Y como oyeron todos los prncipes del ejrcito que estaba por el campo, ellos y sus hombres, que el rey de Babilonia haba puesto  Gedalas hijo de Ahicam sobre la tierra, y que le haba encomendado los hombres, y las mujeres, y los nios, y los pobres de la tierra, que no fueron trasportados  Babilonia;
Vinieron luego  Gedalas en Mizpa, es  saber, Ismael hijo de Nethanas, y Johann y Jonathn hijos de Carea, y Seraas hijo de Tanhumeth, y los hijos de Ephi Netophatita, y Jezanas hijo de Maachti, ellos y su hombres.
Y jurles Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Saphn,  ellos y  sus hombres, diciendo: No tengis temor de servir  los Caldeos: habitad en la tierra, y servid al rey de Babilonia, y tendris bien.
Y he aqu que yo habito en Mizpa, para estar delante de los Caldeos que vendrn  nosotros; mas vosotros, coged el vino, y el pan, y el aceite, y ponedlo en vuestros almacenes, y quedaos en vuestras ciudades que habis tomado.
Asimismo todos los Judos que estaban en Moab, y entre los hijos de Ammn, y en Edom, y los que estaban en todas las tierras, cuando oyeron decir como el rey de Babilonia haba dejado algunos en la Judea, y que haba puesto sobre ellos  Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Saphn,
Todos estos Judos tornaron entonces de todas las partes adonde haban sido echados, y vinieron  tierra de Jud,  Gedalas en Mizpa; y cogieron vino y muy muchos frutos.
Y Johann, hijo de Carea, y todos los prncipes de la gente de guerra que estaban en el campo, vinieron  Gedalas en Mizpa,
Y dijronle: No sabes de cierto como Baalis, rey de los hijos de Ammn, ha enviado  Ismael hijo de Nethanas, para matarte? Mas Gedalas hijo de Ahicam no los crey.
Entonces Johann hijo de Carea habl  Gedalas en secreto, en Mizpa, diciendo: Yo ir ahora, y herir  Ismael hijo de Nethanas, y hombre no lo sabr: por qu te ha de matar, y todos los Judos que se han recogido  ti se derramarn, y perecer el resto de Jud?
Pero Gedalas hijo de Ahicam dijo  Johann hijo de Carea: No hagas esto, porque falso es lo que t dices de Ismael.<CM>
Y ACONTECIO en el mes sptimo, que vino Ismael hijo de Nethanas, hijo de Elisama, de la simiente real, y algunos prncipes del rey, y diez hombres con l,  Gedalas hijo de Ahicam en Mizpa; y comieron pan juntos all en Mizpa.
Y levantse Ismael hijo de Nethanas, y los diez hombres que con l estaban,  hirieron  cuchillo  Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Saphn, matando as  aquel  quien el rey de Babilonia haba puesto sobre la tierra.
Asimismo hiri Ismael  todos los Judos que estaban con l, con Gedalas en Mizpa, y  los soldados Caldeos que all se hallaron.
Sucedi adems, un da despus que mat  Gedalas, cuando nadie lo saba an,
Que venan unos hombres de Sichm y de Silo y de Samaria, ochenta hombres, rada la barba, y rotas las ropas, y araados y traan en sus manos ofrenda y perfume para llevar  la casa de Jehov.
Y de Mizpa saliles al encuentro, llorando, Ismael hijo de Nethanas: y aconteci que como los encontr, djoles: Venid  Gedalas, hijo de Ahicam.
Y fue que cuando llegaron al medio de la ciudad, Ismael hijo de Nethanas los degoll, y echlos en medio de un aljibe, l y los hombres que con l estaban.
Mas entre aquellos fueron hallados diez hombres que dijeron  Ismael: No nos mates; porque tenemos en el campo tesoros de trigos, y cebadas, y aceite, y miel. Y dejlos, y no los mat entre sus hermanos.
Y el aljibe en que ech Ismael todos los cuerpos de los hombres que hiri por causa de Gedalas, era el mismo que haba hecho el rey Asa por causa de Baasa, rey de Israel: llenlo de muertos Ismael, hijo de Nethanas.
Despus llev Ismael cautivo  todo el resto del pueblo que estaba en Mizpa;  las hijas del rey, y  todo el pueblo que en Mizpa haba quedado, el cual haba Nabuzaradn capitn de la guardia encargado  Gedalas hijo de Ahicam. Llevlos pues cautivos Ismael hijo de Nethanas, y se fu para pasarse  los hijos de Ammn.<CM>
Y oy Johann hijo de Carea, y todos los prncipes de la gente de guerra que estaban con l, todo el mal que haba hecho Ismael, hijo de Nethanas.
Entonces tomaron todos los hombres, y fueron  pelear con Ismael hijo de Nethanas, y hallronlo junto  Aguas-muchas, que es en Gaban.
Y aconteci que como todo el pueblo que estaba con Ismael vi  Johann hijo de Carea, y  todos los prncipes de la gente de guerra que estaban con l, se alegraron.
Y todo el pueblo que Ismael haba trado cautivo de Mizpa, tornronse, y volvieron, y furonse  Johann hijo de Carea.
Mas Ismael hijo de Nethanas se escap delante de Johann con ocho hombres, y se fu  los hijos de Ammn.
Y Johann hijo de Carea, y todos los prncipes de la gente de guerra que con l estaban, tomaron todo el resto del pueblo que haban recobrado de Ismael hijo de Nethanas, de Mizpa, despus que hiri  Gedalas hijo de Ahicam: hombres de guerra, y mujeres, y nios, y los eunucos que Johann haba hecho tornar de Gaban;
Y fueron y habitaron en Geruth-chimham, que es cerca de Bethlehem,  fin de partir y meterse en Egipto,
Por causa de los Caldeos: porque teman de ellos, por haber herido Ismael hijo de Nethanas  Gedalas hijo de Ahicam, al cual el rey de Babilonia haba puesto sobre la tierra.<CM>
Y LLEGARONSE todos los oficiales de la gente de guerra, y Johann hijo de Carea, y Jezanas hijo de Osaa, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor,
Y dijeron  Jeremas profeta: Caiga ahora nuestro ruego delante de ti, y ruega por nosotros  Jehov tu Dios, por todo este resto, (pues hemos quedado unos pocos de muchos, como nos ven tus ojos,)
Para que Jehov tu Dios nos ensee camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer.
Y Jeremas profeta les dijo: Ya he odo. He aqu que voy  orar  Jehov vuestro Dios, como habis dicho; y ser que todo lo que Jehov os respondiere, os ensear: no os reservar palabra.
Y ellos dijeron  Jeremas: Jehov sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hiciremos conforme  todo aquello para lo cual Jehov tu Dios te enviare  nosotros.
Ora sea bueno, ora malo,  la voz de Jehov nuestro Dios, al cual te enviamos, obedeceremos; para que, obedeciendo  la voz de Jehov nuestro Dios, tengamos bien.<CM>
Y aconteci que al cabo de diez das fu palabra de Jehov  Jeremas.
Y llam  Johann hijo de Carea, y  todos los oficiales de la gente de guerra que con l estaban, y  todo el pueblo desde el menor hasta el mayor;
Y djoles: As ha dicho Jehov Dios de Israel, al cual me enviasteis para que hiciese caer vuestros ruegos en su presencia:
Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificar, y no os destruir; os plantar, y no os arrancar: porque arrepentido estoy del mal que os he hecho.
No temis de la presencia del rey de Babilonia, del cual tenis temor; no temis de su presencia, ha dicho Jehov, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su mano:
Y os dar misericordias, y tendr misericordia de vosotros, y os har tornar  vuestra tierra.
Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra, no obedeciendo as  la voz de Jehov vuestro Dios,
Y diciendo: No, antes nos entraremos en tierra de Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni tendremos hambre de pan, y all moraremos:
Ahora por eso, oid la palabra de Jehov, reliquias de Jud: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para peregrinar all,
Ser que el cuchillo que temis, os alcanzar all en tierra de Egipto, y el hambre de que tenis temor, all en Egipto se os pegar; y all moriris.
Ser pues, que todos los hombres que tornaren sus rostros para entrarse en Egipto, para peregrinar all, morirn  cuchillo, de hambre, y de pestilencia: no habr de ellos quien quede vivo, ni quien escape delante del mal que traer yo sobre ellos.
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Como se derram mi enojo y mi ira sobre los moradores de Jerusalem, as se derramar mi ira sobre vosotros, cuando entrareis en Egipto; y seris por juramento y por espanto, y por maldicin y por afrenta; y no veris ms este lugar.
Jehov habl sobre vosotros, oh reliquias de Jud: No entris en Egipto: sabed por cierto que os aviso hoy.
Por qu hicisteis errar vuestras almas? porque vosotros me enviasteis  Jehov vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros  Jehov nuestro Dios; y conforme  todas las cosas que Jehov nuestro Dios dijere, hznoslo saber as, y lo pondremos por obra.
Y os lo he denunciado hoy, y no habis obedecido  la voz de Jehov vuestro Dios, ni  todas las cosas por las cuales me envi  vosotros.
Ahora pues sabed de cierto que  cuchillo, y de hambre y pestilencia, moriris en el lugar donde deseasteis entrar para peregrinar all.<CM>
Y ACONTECIO que como Jeremas acab de hablar  todo el pueblo todas las palabras de Jehov Dios de ellos, todas estas palabras por las cuales Jehov Dios de ellos le haba enviado  ellos mismos,
Dijo Azaras hijo de Osaas, y Johann hijo de Carea, y todos los varones soberbios dijeron  Jeremas: Mentira dices; no te ha enviado Jehov nuestro Dios para decir: No entris en Egipto  peregrinar all.
Sino que Baruch hijo de Neras te incita contra nosotros, para entregarnos en mano de los Caldeos, para matarnos y para hacernos trasportar  Babilonia.
No obedeci pues Johann hijo de Carea, y todos los oficiales de la gente de guerra, y todo el pueblo,  la voz de Jehov para quedarse en tierra de Jud;
Antes tom Johann hijo de Carea, y todos los oficiales de la gente de guerra,  todo el resto de Jud, que de todas las gentes adonde haban sido echados haban vuelto para morar en tierra de Jud:
A hombres, y mujeres, y nios, y  las hijas del rey, y  toda alma que haba dejado Nabuzaradn capitn de la guardia con Gedalas hijo de Ahicam hijo de Saphn, y  Jeremas profeta, y  Baruch hijo de Neras;
Y entraron en tierra de Egipto; porque no obedecieron  la voz de Jehov: y llegaron hasta Taphnes.<CM>
Y fu palabra de Jehov  Jeremas en Taphnes, diciendo:
Toma con tu mano piedras grandes, y cbrelas de barro en un horno de ladrillos que est  la puerta de la casa de Faran en Taphnes,  vista de hombres Judos;
Y diles: As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que yo envo, y tomar  Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondr su trono sobre estas piedras que he escondido, y tender su dosel sobre ellas.
Y vendr, y herir la tierra de Egipto: los que  muerte,  muerte, y los que  cautiverio,  cautiverio, y los que  cuchillo,  cuchillo.
Y pondr fuego  las casas de los dioses de Egipto; y las quemar, y  ellos llevar cautivos; y l se vestir la tierra de Egipto, como el pastor se viste su capa, y saldr de all en paz.
Adems, quebrar las estatuas de Beth-semes, que es en tierra de Egipto, y las casas de los dioses de Egipto quemar  fuego.<CM>
PALABRA que fu  Jeremas acerca de todos los Judos que moraban en la tierra de Egipto, que moraban en Migdol, y en Taphnes, y en Noph, y en tierra de Pathros, diciendo:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Vosotros habis visto todo el mal que traje sobre Jerusalem y sobre todas las ciudades de Jud: y he aqu que ellas estn el da de hoy asoladas, y ni hay en ellas morador;
A causa de la maldad de ellos que cometieron para hacerme enojar, yendo  ofrecer sahumerios, honrando dioses ajenos que ellos no haban conocido, vosotros, ni vuestros padres.
Y envi  vosotros  todos mis siervos los profetas, madrugando y envindolos, diciendo: No hagis ahora esta cosa abominable que yo aborrezco.
Mas no oyeron ni inclinaron su odo para convertirse de su maldad, para no ofrecer sahumerios  dioses ajenos.
Derramse por tanto mi saa y mi furor, y encendise en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusalem, y tornronse en soledad y en destruccin, como hoy.
Ahora pues, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Por qu hacis tan grande mal contra vuestras almas, para ser talados varn y mujer, nio y mamante, de en medio de Jud, sin que os quede residuo alguno;
Hacindome enojar con las obras de vuestras manos, ofreciendo sahumerios  dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde habis entrado para morar, de suerte que os acabis, y seis por maldicin y por oprobio  todas las gentes de la tierra?
Os habis olvidado de las maldades de vuestros padres, y de las maldades de los reyes de Jud, y de las maldades de sus mujeres, y de vuestras maldades, y de las maldades de vuestras mujeres, que hicieron en tierra de Jud y en las calles de Jerusalem?
No se han morigerado hasta el da de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley, ni en mis estatutos que puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.
Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que yo pongo mi rostro en vosotros para mal, y para destruir  todo Jud.
Y tomar el resto de Jud que pusieron sus rostros para entrar en tierra de Egipto para morar all, y en tierra de Egipto sern todos consumidos, caern  cuchillo, sern consumidos de hambre,  cuchillo y hambre morirn desde el ms pequeo hasta el mayor; y sern por juramento, y por espanto, y por maldicin, y por oprobio.
Pues visitar  los que moran en tierra de Egipto, como visit  Jerusalem, con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.
Y del resto de Jud que entraron en tierra de Egipto para morar all, no habr quien escape, ni quien quede vivo, para volver  la tierra de Jud, por la cual suspiran ellos por volver para habitar all: porque no volvern sino los que escaparen.<CM>
Entonces todos los que saban que sus mujeres haban ofrecido sahumerios  dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en Pathros, respondieron  Jeremas, diciendo:
La palabra que nos has hablado en nombre de Jehov, no omos de ti:
Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios  la reina del cielo, y derramndole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros prncipes, en las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusalem, y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno.
Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios  la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y  cuchillo y  hambre somos consumidos.
Y cuando ofrecimos sahumerios  la reina del cielo, y le derramamos libaciones, hicmosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos?<CM>
Y habl Jeremas  todo el pueblo,  los hombres y  las mujeres, y  todo el vulgo que le haba respondido esto, diciendo:
No se ha acordado Jehov, y no ha venido  su memoria el sahumerio que ofrecisteis en las ciudades de Jud, y en las plazas de Jerusalem, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros prncipes, y el pueblo de la tierra?
Y no pudo sufrir ms Jehov  causa de la maldad de vuestras obras,  causa de las abominaciones que habais hecho: por tanto vuestra tierra fu en asolamiento, y en espanto, y en maldicin, hasta no quedar morador, como hoy.
Porque ofrecisteis sahumerios, y pecasteis contra Jehov, y no obedecisteis  la voz de Jehov, ni anduvisteis en su ley, ni en sus estatutos, ni en sus testimonios: por tanto ha venido sobre vosotros este mal, como hoy.
Y dijo Jeremas  todo el pueblo, y  todas las mujeres: Oid palabra de Jehov, todos los de Jud que estis en tierra de Egipto:
As ha hablado Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios  la reina del cielo y de derramarle libaciones: confirmis  la verdad vuestros votos, y ponis vuestros votos por obra.
Por tanto, oid palabra de Jehov, todo Jud que habitis en tierra de Egipto: He aqu he jurado por mi grande nombre, dice Jehov, que mi nombre no ser ms invocado en toda la tierra de Egipto por boca de ningn hombre Judo, diciendo: Vive el Seor Jehov.
He aqu que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Jud que estn en tierra de Egipto, sern consumidos  cuchillo y de hambre, hasta que perezcan del todo.
Y los que escaparen del cuchillo, volvern de tierra de Egipto  tierra de Jud, pocos hombres; sabrn pues todas las reliquias de Jud, que han entrado en Egipto  morar all la palabra de quin ha de permanecer, si la ma,  la suya.
Y esto tendris por seal, dice Jehov, de que en este lugar os visito, para que sepis que de cierto permanecern mis palabras para mal sobre vosotros.
As ha dicho Jehov: He aqu que yo entrego  Farn Hophra rey de Egipto en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su alma, como entregu  Sedechas rey de Jud en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, su enemigo, y que buscaba su alma.<CM>
PALABRA que habl Jeremas profeta  Baruch hijo de Neras, cuando escriba en el libro estas palabras de boca de Jeremas, el ao cuarto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud, diciendo:
As ha dicho Jehov Dios de Israel,  ti, oh Baruch:
T dijiste: Ay de m ahora! porque me ha aadido Jehov tristeza sobre mi dolor; trabaj en mi gemido, y no he hallado descanso.
As le has de decir: As ha dicho Jehov: He aqu que yo destruyo los que edifiqu, y arranco los que plant, y toda esta tierra.
Y t buscas para ti grandezas? No busques; porque he aqu que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehov, y  ti te dar tu vida por despojo en todos los lugares adonde fueres.<CM>
PALABRA de Jehov que fu  Jeremas profeta, contra las gentes.
En orden  Egipto: contra el ejrcito de Faran Necho rey de Egipto, que estaba cerca del ro Eufrates en Carchmis, al cual hiri Nabucodonosor rey de Babilonia el ao cuarto de Joacim hijo de Josas, rey de Jud.
Aparejad escudo y pavs, y venid  la guerra.
Uncid caballos, y subid, vosotros los caballeros, y poneos con capacetes; limpiad las lanzas, vestos de lorigas.
Por qu los vi medrosos, tornando atrs? y sus valientes fueron deshechos, y huyeron  ms huir sin volver  mirar atrs: miedo de todas partes, dice Jehov.
No huya el ligero, ni el valiente escape; al aquiln junto  la ribera del Eufrates tropezaron y cayeron.
Quin es ste que como ro sube, y cuyas aguas se mueven como ros?
Egipto como ro se hincha, y las aguas se mueven como ros, y dijo: Subir, cubrir la tierra, destruir la ciudad y los que en ella moran.
Subid, caballos, y alborotaos, carros; y salgan los valientes: los de Cus y los de Phut que toman escudo, y los de Lut que toman y entesan arco.
Mas ese da ser  Jehov Dios de los ejrcitos da de venganza, para vengarse de sus enemigos: y la espada devorar y se hartar, y se embriagar de la sangre de ellos: porque matanza ser  Jehov, Dios de los ejrcitos, en tierra del aquiln junto al ro Eufrates.
Sube  Galaad, y toma blsamo, virgen hija de Egipto: por dems multiplicars medicinas; no hay cura para ti.<CM>
Las gentes oyeron tu afrenta, y tu clamor hinchi la tierra: porque fuerte se encontr con fuerte, y cayeron ambos juntos.
Palabra que habl Jehov  Jeremas profeta acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para herir la tierra de Egipto:
Denunciad en Egipto, y haced saber en Migdol: haced saber tambin en Noph y en Taphnes; decid: Para, y apercbete; porque espada ha de devorar tu comarca.
Por qu ha sido derribado tu fuerte? no se pudo tener, porque Jehov lo rempuj.
Multiplic los cados, y cada uno cay sobre su compaero, y dijeron: Levntate y volvmonos  nuestro pueblo, y  la tierra de nuestro nacimiento, de delante de la espada vencedora.
All gritaron: Faran rey de Egipto, rey de revuelta: dej pasar el tiempo sealado.
Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos, que como Tabor entre los montes, y como Carmelo en la mar, as vendr.
Hazte vasos de transmigracin, moradora hija de Egipto; porque Noph ser por yermo, y ser asolada hasta no quedar morador.
Becerra hermosa Egipto; mas viene destruccin, del aquiln viene.
Sus soldados tambin en medio de ella como engordados becerros: que tambin ellos se volvieron huyeron todos sin pararse: porque vino sobre ellos el da de su quebrantamiento, el tiempo de su visitacin.
Su voz saldr como de serpiente; porque con ejrcito vendrn, y con hachas vienen  ella como cortadores de lea.
Cortaron su bosque, dice Jehov, porque no podrn ser contados; porque sern ms que langostas, ni tendrn nmero.
Avergonzse la hija de Egipto; entregada ser en mano del pueblo del aquiln.
Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, ha dicho: He aqu que yo visito el pueblo de Amn de No, y  Faran y  Egipto, y  sus dioses y  sus reyes; as  Faran como  los que en l confan.
Y entregarlos en mano de los que buscan su alma, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de sus siervos: mas despus ser habitada como en los das pasados, dice Jehov.
Y t no temas, siervo mo Jacob, y no desmayes, Israel; porque he aqu que yo te salvo de lejos, y  tu simiente de la tierra de su cautividad. Y volver Jacob, y descansar y ser prosperado, y no habr quien lo espante.
T, siervo mo Jacob, no temas, dice Jehov; porque yo soy contigo: porque har consumacin en todas las gentes  las cuales te habr echado; mas en ti no har consumacin, sino que te castigar con juicio, y no te talar del todo.<CM>
PALABRA de Jehov que fu  Jeremas profeta acerca de los Palestinos, antes que Faran hiriese  Gaza.
As ha dicho Jehov: He aqu que suben aguas del aquiln, y tornaranse en torrente,  inundarn la tierra y su plenitud, ciudades y moradores de ellas; y los hombres clamarn, y aullar todo morador de la tierra.
Por el sonido de las uas de sus fuertes, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no miraron  los hijos por la flaqueza de las manos;
A causa del da que viene para destruccin de todos los Palestinos, para talar  Tiro, y  Sidn,  todo ayudador que qued vivo: porque Jehov destruir  los Palestinos, al resto de la isla de Caphtor.
Sobre Gaza vino mesadura, Ascaln fu cortada, y el resto de su valle: hasta cundo te araars?
Oh espada de Jehov, hasta cundo no reposars? Mtete en tu vaina, reposa y sosiega.
Cmo reposars? pues que Jehov lo ha enviado contra Ascaln, y  la ribera de la mar, all lo puso.<CM>
ACERCA de Moab. As ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: Ay de Nebo! que fu destruda, fu avergonzada; Chriathaim fu tomada; fu confusa Misgab, y desmay.
No se alabar ya ms Moab; contra Hesbn maquinaron mal, diciendo: Venid, y quitmosla de entre las gentes. Tambin t, Madmn, sers cortada, espada ir tras ti.
Voz de clamor de Horonaim, destruccin y gran quebrantamiento!
Moab fu quebrantada; hicieron que se oyese el clamor de sus pequeos.
Porque  la subida de Luhith con lloro subir el que llora; porque  la bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto.
Huid, salvad vuestra vida, y sed como retama en el desierto.
Pues por cuanto confiaste en tus haciendas, en tus tesoros, t tambin sers tomada: y Chmos saldr en cautiverio, los sacerdotes y sus prncipes juntamente.
Y vendr destruidor  cada una de las ciudades, y ninguna ciudad escapar: arruinarse tambin el valle, y ser destruda la campia, como ha dicho Jehov.
Dad alas  Moab, para que volando se vaya; pues sern desiertas sus ciudades hasta no quedar en ellas morador.
Maldito el que hiciere engaosamente la obra de Jehov, y maldito el que detuviere su cuchillo de la sangre.
Quieto estuvo Moab desde su mocedad, y sobre sus heces ha estado l reposado, y no fu trasegado de vaso en vaso, ni nunca fu en cautiverio: por tanto qued su sabor en l, y su olor no se ha trocado.
Por eso, he aqu que vienen das, ha dicho Jehov, en que yo le enviar trasportadores que lo harn trasportar; y vaciarn sus vasos, y rompern sus odres.
Y avergonzarse Moab de Chmos,  la manera que la casa de Israel se avergonz de Beth-el, su confianza.<CM>
Cmo diris: Somos valientes, y robustos hombres para la guerra?
Destrudo fu Moab, y sus ciudades asol, y sus escogidos mancebos descendieron al degolladero, ha dicho el Rey, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos.
Cercano est el quebrantamiento de Moab para venir, y su mal se apresura mucho.
Compadeceos de l todos los que estis alrededor suyo; y todos los que sabis su nombre, decid: Cmo se quebr la vara de fortaleza, el bculo de hermosura?
Desciende de la gloria, sintate en seco, moradora hija de Dibn; porque el destruidor de Moab subi contra ti, disip tus fortalezas.
Prate en el camino, y mira, oh moradora de Aroer: pregunta  la que va huyendo, y  la que escap; dile: Qu ha acontecido?
Avergonzse Moab, porque fu quebrantado: aullad y clamad: denunciad en Arnn que Moab es destrudo.
Y que vino juicio sobre la tierra de la campia; sobre Holn, y sobre Jahzah, y sobre Mephaath,
Y sobre Dibn, y sobre Nebo, y sobre Beth-diblathaim,
Y sobre Chriathaim, y sobre Beth-gamul, y sobre Beth-meon,
Y sobre Chrioth, y sobre Bosra, y sobre todas las ciudades de tierra de Moab, las de lejos y las de cerca.
Cortado es el cuerno de Moab, y su brazo quebrantado, dice Jehov.
Embriagadlo, porque contra Jehov se engrandeci; y revulquese Moab sobre su vmito, y sea tambin l por escarnio.
Y no te fu  ti Israel por escarnio, como si lo tomaran entre ladrones? porque desde que de l hablaste, t te has movido.
Desamparad las ciudades, y habitad en peascos, oh moradores de Moab; y sed como la paloma que hace nido detrs de la boca de la caverna.
Odo hemos la soberbia de Moab, que es muy soberbio: su hinchazn y su orgullo, y su altivez y la altanera de su corazn.
Yo conozco, dice Jehov, su clera; mas no tendr efecto: sus mentiras no han de aprovechar le.
Por tanto yo aullar sobre Moab, y sobre todo Moab har clamor, y sobre los hombres de Kir-heres gemir.
Con lloro de Jazer llorar por ti, oh vid de Sibma: tus sarmientos pasaron la mar, llegaron hasta la mar de Jazer: sobre tu agosto y sobre tu vendimia vino destruidor.
Y ser cortada la alegra y el regocijo de los campos labrados, y de la tierra de Moab: y har cesar el vino de los lagares: no pisarn con cancin; la cancin no ser cancin.
El clamor, desde Hesbn hasta Eleale; hasta Jaaz dieron su voz: desde Zoar hasta Horonaim, becerra de tres aos: porque tambin las aguas de Nimrin sern destrudas.
Y har cesar de Moab, dice Jehov, quien sacrifique en altar, y quien ofrezca sahumerio  sus dioses.
Por tanto, mi corazn resonar como flautas por causa de Moab, asimismo resonar mi corazn  modo de flautas por los hombres de Kir-heres: porque perecieron las riquezas que haba hecho.
Porque en toda cabeza habr calva, y toda barba ser rada; sobre todas manos rasguos, y sacos sobre todos los lomos.
Sobre todas las techumbres de Moab y en sus calles, todo l ser llanto; porque yo quebrant  Moab como  vaso que no agrada, dice Jehov.
Aullad: Cmo ha sido quebrantado! cmo volvi la cerviz Moab, y fu avergonzado! Y fu Moab en escarnio y en espanto  todos los que estn en sus alrededores.
Porque as ha dicho Jehov: He aqu que como guila volar, y extender sus alas  Moab.
Tomadas son las ciudades, y tomadas son las fortalezas; y ser aquel da el corazn de los valientes de Moab como el corazn de mujer en angustias.
Y Moab ser destrudo para dejar de ser pueblo: porque se engrandeci contra Jehov.
Miedo y hoyo y lazo sobre ti, oh morador de Moab, dice Jehov.
El que huyere del miedo, caer en el hoyo; y el que saliere del hoyo, ser preso del lazo: porque yo traer sobre l, sobre Moab, ao de su visitacin, dice Jehov.
A la sombra de Hesbn se pararon los que huan de la fuerza; mas sali fuego de Hesbn, y llama de en medio de Sihn, y quem el rincn de Moab, y la mollera de los hijos revoltosos.
Ay de ti, Moab! pereci el pueblo de Chmos: porque tus hijos fueron presos para cautividad, y tus hijas para cautiverio.
Empero har tornar el cautiverio de Moab en lo postrero de los tiempos, dice Jehov. Hasta aqu es el juicio de Moab.<CM>
DE los hijos de Ammn. As ha dicho Jehov: No tiene hijos Israel? No tiene heredero? Por qu tom como por heredad el rey de ellos  Gad, y su pueblo habit en sus ciudades?
Por tanto, he aqu vienen das, ha dicho Jehov, en que har oir en Rabba de los hijos de Ammn clamor de guerra; y ser puesta en montn de asolamiento, y sus ciudades sern puestas  fuego,  Israel tomar por heredad  los que los tomaron  ellos, ha dicho Jehov.
Aulla, oh Hesbn, porque destruda es Hai; clamad, hijas de Rabba, vestos de sacos, endechad, y rodead por los vallados, porque el rey de ellos fu en cautiverio, sus sacerdotes y sus prncipes juntamente.
Por qu te gloras de los valles? Tu valle se deshizo, oh hija contumaz, la que confa en sus tesoros, la que dice: Quin vendr contra m?
He aqu yo traigo sobre ti espanto, dice el Seor Jehov de los ejrcitos, de todos tus alrededores; y seris lanzados cada uno en derechura de su rostro, y no habr quien recoja al errante.
Y despus de esto har tornar la cautividad de los hijos de Ammn, dice Jehov.<CM>
De Edom. As ha dicho Jehov de los ejrcitos: No hay ms sabidura en Temn? ha perecido el consejo en los sabios? corrompise su sabidura?
Huid, volveos, escondeos en simas para estar, oh moradores de Dedn; porque el quebrantamiento de Esa traer sobre l, al tiempo que lo tengo de visitar.
Si vendimiadores vinieran contra ti, no dejarn rebuscos? Si ladrones de noche, tomarn lo que hubieren menester.
Mas yo desnudar  Esa, descubrir sus escondrijos, y no podr esconderse: ser destruda su simiente, y sus hermanos, y sus vecinos; y no ser.
Deja tus hurfanos, yo los criar; y en m se confiarn tus viudas.
Porque as ha dicho Jehov: He aqu que los que no estaban condenados  beber del cliz, bebern ciertamente; y sers t absuelto del todo? No sers absuelto, sino que de cierto bebers.
Porque por m he jurado, dice Jehov, que en asolamiento, en oprobio, en soledad, y en maldicin, ser Bosra; y todas su ciudades sern en asolamientos perpetuos.
La fama o, que de Jehov haba sido enviado mensajero  las gentes, diciendo: Juntaos, y venid contra ella, y levantaos  la batalla.
Porque he aqu que pequeo te he puesto entre las gentes, menospreciado entre los hombres.
Tu arrogancia te enga, y la soberbia de tu corazn, t que habitas en cavernas de peas, que tienes la altura del monte: aunque alces como guila tu nido, de all te har descender, dice Jehov.
Y ser Edom en asolamiento: todo aquel que pasare por ella se espantar, y silbar sobre todas sus plagas.
Como el trastornamiento de Sodoma y de Gomorra, y de sus ciudades vecinas, dice Jehov, no morar all nadie, ni la habitar hijo de hombre.
He aqu que como len subir de la hinchazn del Jordn contra la bella y robusta; porque muy pronto harlo correr de sobre ella, y al que fuere escogido la encargar; porque quin es semejante  m? y quin me emplazar? y quin ser aquel pastor que me podr resistir?
Por tanto, od el consejo de Jehov, que ha acordado sobre Edom; y sus pensamientos, que ha resuelto sobre los moradores de Temn. Ciertamente los ms pequeos del hato los arrastrarn, y destruirn sus moradas con ellos.
Del estruendo de la cada de ellos la tierra tembl, y el grito de su voz se oy en el mar Bermejo.
He aqu que como guila subir y volar, y extender sus alas sobre Bosra: y el corazn de los valientes de Edom ser en aquel da como el corazn de mujer en angustias.<CM>
Acerca de Damasco. Confundise Hamath, y Arphad, porque oyeron malas nuevas: derritironse en aguas de desmayo, no pueden sosegarse.
Desmayse Damasco, volvise para huir, y tomle temblor: angustia y dolores le tomaron, como de mujer que est de parto.
Cmo dejaron  la ciudad de alabanza, ciudad de mi gozo!
Por tanto, sus mancebos caern en sus plazas, y todos los hombres de guerra morirn en aquel da, ha dicho Jehov de los ejrcitos.
Y har encender fuego en el muro de Damasco, y consumir las casas de Ben-hadad.<CM>
De Cedar y de los reinos de Hasor, los cuales hiri Nabucodonosor rey de Babilonia. As ha dicho Jehov: Levantaos, subid contra Cedar, y destruid los hijos de oriente.
Sus tiendas y su ganados tomarn: sus cortinas, y todos sus vasos, y sus camellos, tomarn para s; y llamarn contra ellos miedo alrededor.
Huid, trasponeos muy lejos, meteos en simas para estar, oh moradores de Hasor, dice Jehov; porque tom consejo contra vosotros Nabucodonosor rey de Babilonia, y contra vosotros ha formado designio.
Levantaos, subid  gente pacfica, que vive confiadamente, dice Jehov, que ni tienen puertas ni cerrojos, que viven solitarios.
Y sern sus camellos por presa, y la multitud de sus ganados por despojo; y esparcirlos por todos vientos, echados hasta el postrer rincn; y de todos sus lados les traer su ruina, dice Jehov.
Y Hasor ser morada de chacales, soledad para siempre: ninguno morar all, ni la habitar hijo de hombre.<CM>
Palabra de Jehov que fu  Jeremas profeta acerca de Elam, en el principio del reinado de Sedechas rey de Jud, diciendo:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu que yo quiebro el arco de Elam, principio de su fortaleza.
Y traer sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y aventarlos  todos estos vientos; ni habr gente adonde no vengan extranjeros de Elam.
Y har que Elam se intimide delante de sus enemigos, y delante de los que buscan su alma; y traer sobre ellos mal, y el furor de mi enojo, dice Jehov; y enviar en pos de ellos espada hasta que los acabe.
Y pondr mi silla en Elam, y destruir de all rey y prncipe, dice Jehov.
Mas acontecer en lo postrero de los das, que har tornar la cautividad de Elam, dice Jehov.<CM>
PALABRA que habl Jehov contra Babilonia, contra la tierra de los Caldeos, por mano de Jeremas profeta.
Denunciad en las gentes, y haced saber; levantad tambin bandera: publicad, y no encubris: decid: Tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodach; confundidas son sus esculturas, quebrados son sus dolos.
Porque subi contra ella gente del aquiln, la cual pondr su tierra en asolamiento, y no habr ni hombre ni animal que en ella more: movironse, se fueron.
En aquellos das y en aquel tiempo, dice Jehov, vendrn los hijos de Israel, ellos y los hijos de Jud juntamente;  irn andando y llorando, y buscarn  Jehov su Dios.
Preguntarn por el camino de Sin, hacia donde volvern sus rostros, diciendo: Venid, y juntaos  Jehov con pacto eterno, que jams se ponga en olvido.
Ovejas perdidas fueron mi pueblo: sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron: anduvieron de monte en collado, olvidronse de sus majadas.
Todos los que los hallaban, los coman; y decan sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron  Jehov morada de justicia,  Jehov, esperanza de sus padres.
Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los Caldeos, y sed como los mansos delante del ganado.<CM>
Porque he aqu que yo suscito y hago subir contra Babilonia reunin de grandes pueblos de la tierra del aquiln; y desde all se aparejarn contra ella, y ser tomada: sus flechas como de valiente diestro, que no se tornar en vano.
Y la Caldea ser para presa: todos los que la saquearen, saldrn hartos, dice Jehov.
Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad, porque os henchisteis como becerra de renuevos, y relinchasteis como caballos;
Vuestra madre se avergonz mucho, afrentse la que os engendr; he aqu ser la postrera de las gentes: desierto, sequedad, y pramo.
Por la ira de Jehov no ser habitada, sino que asolada ser toda ella; todo hombre que pasare por Babilonia se asombrar, y silbar sobre todas sus plagas.
Apercibos contra Babilonia alrededor, todos los que entesis arco; tirad contra ella, no escatimis las saetas: porque pec contra Jehov.
Gritad contra ella en derredor; di su mano; cado han sus fundamentos, derribados son sus muros; porque venganza es de Jehov. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo.
Talad de Babilonia sembrador, y el que tiene hoz en tiempo de la siega: delante de la espada opresora cada uno volver el rostro hacia su pueblo, cada uno huir hacia su tierra.
Ganado descarriado es Israel; leones lo amontonaron: el rey de Asiria lo devor el primero; este Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshues el postrero.
Por tanto, as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que yo visito al rey de Babilonia y  su tierra como visit al rey de Asiria.
Y volver  traer  Israel  su morada, y pacer en el Carmelo y en Basn; y en el monte de Ephraim y de Galaad se hartar su alma.
En aquellos das y en aquel tiempo, dice Jehov, la maldad de Israel ser buscada, y no parecer; y los pecados de Jud, y no se hallarn: porque perdonar  los que yo hubiere dejado.<CM>
Sube contra la tierra de Merathaim, contra ella, y contra los moradores de Pekod: destruye y mata en pos de ellos, dice Jehov, y haz conforme  todo lo que yo te he mandado.
Estruendo de guerra en la tierra, y quebrantamiento grande.
Cmo fu cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! cmo se torn Babilonia en desierto entre las gentes!
Psete lazos, y aun fuiste tomada, oh Babilonia, y t no lo supiste: fuiste hallada, y aun presa, porque provocaste  Jehov.
Abri Jehov tu tesoro, y sac los vasos de su furor: porque esta es obra de Jehov, Dios de los ejrcitos, en la tierra de los Caldeos.
Venid contra ella desde el cabo de la tierra: abrid sus almacenes: hacedla montones, y destruidla: no le queden reliquias.
Matad todos sus novillos; vayan al matadero: ay de ellos! que venido es su da, el tiempo de su visitacin.
Voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia, para dar las nuevas en Sin de la venganza de Jehov nuestro Dios, de la venganza de su templo.
Haced juntar sobre Babilonia flecheros,  todos los que entesan arco; asentad campo sobre ella alrededor; no escape de ella ninguno: pagadle segn su obra; conforme  todo lo que ella hizo, haced con ella: porque contra Jehov se ensoberbeci, contra el Santo de Israel.
Por tanto sus mancebos caern es sus plazas, y todos su hombres de guerra sern talados en aquel da, dice Jehov.
He aqu yo contra ti, oh soberbio, dice el Seor Jehov de los ejrcitos: porque tu da es venido, el tiempo en que te visitar.
Y el soberbio tropezar y caer, y no tendr quien lo levante: y encender fuego en sus ciudades, y quemar todos sus alrededores.<CM>
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Oprimidos fueron los hijos de Israel y los hijos de Jud juntamente: y todos los que los tomaron cautivos, se los retuvieron; no los quisieron soltar.
El redentor de ellos es el Fuerte; Jehov de los ejrcitos es su nombre: de cierto abogar la causa de ellos, para hacer quietar la tierra, y turbar los moradores de Babilonia.
Cuchillo sobre los Caldeos, dice Jehov, y sobre los moradores de Babilonia, y sobre sus prncipes, y sobre sus sabios.
Cuchillo sobre los adivinos, y se atontarn; cuchillo sobre sus valientes, y sern quebrantados.
Cuchillo sobre sus caballos, y sobre sus carros, y sobre todo el vulgo que est en medio de ella, y sern como mujeres: cuchillo sobre sus tesoros, y sern saqueados.
Sequedad sobre sus aguas, y secarnse: porque tierra es de esculturas, y en dolos enloquecen.
Por tanto, all morarn bestias monteses con lobos, morarn tambin en ella pollos de avestruz: y no ms ser poblada para siempre, ni se habitar de generacin en generacin.
Como en el trastornamiento de Dios  Sodoma y  Gomorra y  sus ciudades vecinas, dice Jehov, no morar all hombre, ni hijo de hombre la habitar.
He aqu viene un pueblo del aquiln; y una nacin grande, y muchos reyes se levantarn de los lados de la tierra.
Arco y lanza manejarn; sern crueles, y no tendrn compasin; su voz sonar como la mar, y montarn sobre caballos: apercibirse han como hombre  la pelea, contra ti, oh hija de Babilonia.
Oy su fama el rey de Babilonia, y sus manos se descoyuntaron: angustia le tom, dolor como de mujer de parto.
He aqu que como len subir de la hinchazn del Jordn  la morada fuerte: porque muy pronto le har correr de sobre ella, y al que fuere escogido la encargar: porque quin es semejante  m? y quin me emplazar?  quin ser aquel pastor que me podr resistir?
Por tanto, oid el consejo de Jehov, que ha acordado sobre Babilonia, y sus pensamientos que ha formado sobre la tierra de los Caldeos: Ciertamente los ms pequeos del hato los arrastrarn, y destruirn sus moradas con ellos.
Del grito de la toma de Babilonia la tierra tembl, y el clamor se oy entre las gentes.<CM>
ASI ha dicho Jehov: He aqu que yo levanto sobre Babilonia, y sobre sus moradores que se levantan contra m, un viento destruidor.
Y enviar  Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarn su tierra; porque sern contra ella de todas partes en el da del mal.
Dir al flechero que entesa su arco, y al que se pone orgulloso con su loriga: No perdonis  sus mancebos, destruid todo su ejrcito.
Y caern muertos en la tierra de los Caldeos, y alanceados en sus calles.
Porque Israel y Jud no han enviudado de su Dios, Jehov de los ejrcitos, aunque su tierra fu llena de pecado contra el Santo de Israel.
Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su alma, porque no perezcis  causa de su maldad: porque el tiempo es de venganza de Jehov; darle su pago.
Vaso de oro fu Babilonia en la mano de Jehov, que embriaga toda la tierra: de su vino bebieron las gentes; aturdironse por tanto las naciones.
En un momento cay Babilonia, y despedazse: aullad sobre ella; tomad blsamo para su dolor, quiz sanar.
Curamos  Babilonia, y no ha sanado: dejadla, y vmonos cada uno  su tierra; porque llegado ha hasta el cielo su juicio, y alzdose hasta las nubes.
Jehov sac  luz nuestras justicias: venid, y contemos en Sin la obra de Jehov nuestro Dios.
Limpiad las saetas, embrazad los escudos: despertado ha Jehov el espritu de los reyes de Media; porque contra Babilonia es su pensamiento para destruirla; porque venganza es de Jehov, venganza de su templo.
Levantad bandera sobre los muros de Babilonia, reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas; porque deliber Jehov, y aun pondr en efecto lo que ha dicho sobre los moradores de Babilonia.
La que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, venido ha tu fin, la medida de tu codicia.
Jehov de los ejrcitos jur por su vida, diciendo: Yo te llenar de hombres como de langostas, y levantarn contra ti gritera.
El es el que hizo la tierra con su fortaleza, el que afirm el mundo con su sabidura, y extendi los cielos con inteligencia;
El que da con su voz muchedumbre de aguas del cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; l hace relmpagos con la lluvia, y saca el viento de sus tesoros.
Todo hombre se ha infatuado y es sin ciencia: avergnzase todo artfice de la escultura, porque mentira es su vaciadizo, que no tiene espritu.
Vanidad son, obra de irrisiones; en el tiempo de su visitacin perecern.
No es como ellos la parte de Jacob: porque l es el Formador de todo;  Israel es la vara de su heredad: Jehov de los ejrcitos es su nombre.
Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantar gentes, y por medio de ti deshar reinos;
Y por tu medio quebrantar caballos y sus cabalgadores, y por medio de ti quebrantar carros y los que en ellos suben;
Asimismo por tu medio quebrantar hombres y mujeres, y por medio de ti quebrantar viejos y mozos, y por tu medio quebrantar mancebos y vrgenes:
Tambin quebrantar por medio de ti al pastor y  su manada: quebrantar por tu medio  labradores y sus yuntas; y duques y prncipes quebrantar por medio de ti.
Y pagar  Babilonia y  todos los moradores de Caldea, todo el mal de ellos que hicieron en Sin delante de vuestros ojos, dice Jehov.
He aqu yo contra ti, oh monte destruidor, dice Jehov, que destruiste toda la tierra; y extender mi mano sobre ti, y te har rodar de las peas, y te tornar monte quemado.
Y nadie tomar de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuos asolamientos sers, ha dicho Jehov.
Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, apercibid gentes contra ella; juntad contra ella los reinos de Ararat, de Minni, y de Aschnaz; sealad contra ella capitn, haced subir caballos como langostas erizadas.
Apercibid contra ella gentes;  reyes de Media,  sus capitanes, y  todos sus prncipes, y  toda la tierra de su seoro.
Y temblar la tierra, y afligirse; porque confirmado es contra Babilonia todo el pensamiento de Jehov, para poner la tierra de Babilonia en soledad, y que no haya morador.
Los valientes de Babilonia dejaron de pelear, estuvironse en sus fuertes: faltles su fortaleza, tornronse como mujeres: encendironse sus casas, quebrronse sus cerrojos.
Correo se encontrar con correo, mensajero se encontrar con mensajero, para noticiar al rey de Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes:
Y los vados fueron tomados, y los carrizos fueron quemados  fuego, y consternronse los hombres de guerra.
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel: La hija de Babilonia es como parva; tiempo es ya de trillarla: de aqu  poco le vendr el tiempo de la siega.
Comime, desmenuzme Nabucodonosor rey de Babilonia; parme como vaso vaco, tragme como dragn, hinchi su vientre de mis delicadezas, y echme.
Sobre Babilonia la violencia contra m y mi carne, dir la moradora de Sin; y mi sangre sobre los moradores de Caldea, dir Jerusalem.
Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu que yo juzgo tu causa y har tu venganza; y secar su mar, y har que quede seca su corriente.
Y ser Babilonia para montones, morada de chacales, espanto y silbo, sin morador.
A una rugirn como leones; como cachorros de leones bramarn.
En su calor les pondr sus banquetes; y harles que se embriaguen, para que se alegren, y duerman eterno sueo, y no despierten, dice Jehov.
Hacerlos he traer como corderos al matadero, como carneros con cabritos.
Cmo fu presa Sesach, y fu tomada la que era alabada por toda la tierra! Cmo fu Babilonia por espanto entre las gentes!
Subi la mar sobre Babilonia; de la multitud de sus ondas fu cubierta.
Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta, tierra que no morar en ella nadie, ni pasar por ella hijo de hombre.
Y visitar  Bel en Babilonia, y sacar de su boca lo que ha tragado: y no vendrn ms  l gentes; y el muro de Babilonia caer.
Salid de en medio de ella, pueblo mo, y salvad cada uno su vida de la ira del furor de Jehov.
Y porque no desmaye vuestro corazn, y temis  causa de la fama que se oir por la tierra, en un ao vendr la fama, y despus en otro ao el rumor, y la violencia en la tierra, y el enseoreador sobre el que enseorea.
Por tanto, he aqu vienen das que yo visitar las esculturas de Babilonia, y toda su tierra ser avergonzada, y todos sus muertos caern en medio de ella.
Y los cielos y la tierra, y todo lo que est en ellos, darn alabanzas sobre Babilonia: porque del aquiln vendrn sobre ella destruidores, dice Jehov.
Pues que Babilonia fu causa que cayesen muertos de Israel, tambin de Babilonia caern muertos de toda la tierra.
Los que escapasteis del cuchillo, andad, no os detengais; acordaos por muchos das de Jehov, y acordaos de Jerusalem.
Estamos avergonzados, porque omos la afrenta: confusin cubri nuestros rostros, porque vinieron extranjeros contra los santuarios de la casa de Jehov.
Por tanto, he aqu vienen das, dice Jehov, que yo visitar sus esculturas, y en toda su tierra gemirn los heridos.
Si subiese Babilonia al cielo, y si fortaleciere en lo alto su fuerza, de m vendrn  ella destruidores, dice Jehov.
Sonido de grito de Babilonia, y quebrantamiento grande de la tierra de los Caldeos!
Porque Jehov destruye  Babilonia, y quitar de ella el mucho estruendo; y bramarn sus ondas, como muchas aguas ser el sonido de la voz de ellos:
Porque vino destruidor contra ella, contra Babilonia, y sus valientes fueron presos, el arco de ellos fu quebrado: porque Jehov, Dios de retribuciones, dar la paga.
Y embriagar sus prncipes y sus sabios, sus capitanes y sus nobles y sus fuertes; y dormirn sueo eterno y no despertarn, dice el Rey, cuyo nombre es Jehov de los ejrcitos.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: El muro ancho de Babilonia ser derribado enteramente, y sus altas puertas sern quemadas  fuego; y en vano trabajarn pueblos y gentes en el fuego, y se cansarn.<CM>
Palabra que envi Jeremas profeta  Seraas hijo de Neras, hijo de Maasas, cuando iba con Sedechas rey de Jud  Babilonia, el cuarto ao de su reinado. Y era Seraas el principal camarero.
Escribi pues Jeremas en un libro todo el mal que haba de venir sobre Babilonia, todas las palabras que estn escritas contra Babilonia.
Y dijo Jeremas  Seraas: Cuando llegares  Babilonia, y vieres y leyeres todas estas cosas,
Dirs: Oh Jehov, t has dicho contra este lugar que lo habas de talar, hasta no quedar en l morador, ni hombre ni animal, sino que para siempre ha de ser asolado.
Y ser que cuando acabares de leer este libro, le atars una piedra, y lo echars en medio del Eufrates:
Y dirs: As ser anegada Babilonia, y no se levantar del mal que yo traigo sobre ella; y sern rendidos. Hasta aqu son las palabras de Jeremas.<CM>
ERA Sedechas de edad de veintin aos cuando comenz  reinar, y rein once aos en Jerusalem. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremas, de Libna.
E hizo lo malo en los ojos de Jehov, conforme  todo lo que hizo Joacim.
Y  causa de la ira de Jehov contra Jerusalem y Jud, fu el llegar  echarlos de su presencia: y rebelse Sedechas contra el rey de Babilonia.
Aconteci por tanto  los nueve aos de su reinado, en el mes dcimo,  los diez das del mes, que vino Nabucodonosor rey de Babilonia, l y todo su ejrcito, contra Jerusalem, y contra ella asentaron campo, y de todas partes edificaron contra ella baluartes.
Y estuvo cercada la ciudad hasta el undcimo ao del rey Sedechas.
En el mes cuarto,  los nueve del mes, prevaleci el hambre en la ciudad, hasta no haber pan para el pueblo de la tierra.
Y fu entrada la ciudad, y todos los hombres de guerra huyeron, y salironse de la ciudad de noche por el camino de postigo de entre los dos muros, que haba cerca del jardn del rey, y furonse por el camino del desierto, estando an los Caldeos junto  la ciudad alrededor.
Y el ejrcito de los Caldeos sigui al rey, y alcanzaron  Sedechas en los llanos de Jeric; y esparcise de l todo su ejrcito.
Entonces prendieron al rey, e hicironle venir al rey de Babilonia,  Ribla en tierra de Hamath, donde pronunci contra l sentencia.
Y degoll el rey de Babilonia  los hijos de Sedechas delante de sus ojos, y tambin degoll  todos los prncipes de Jud en Ribla.
A Sedechas empero sac los ojos, y le aprision con grillos,  hzolo el rey de Babilonia llevar  Babilonia; y psolo en la casa de la crcel hasta el da en que muri.<CM>
Y en el mes quinto,  los diez del mes, que era el ao diecinueve del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino  Jerusalem Nabuzaradn, capitn de la guardia, que sola estar delante del rey de Babilonia.
Y quem la casa de Jehov, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalem; y abras con fuego todo grande edificio.
Y todo el ejrcito de los Caldeos, que vena con el capitn de la guardia, destruy todos los muros de Jerusalem en derredor.
E hizo trasportar Nabuzaradn, capitn de la guardia, los pobres del pueblo, y toda la otra gente vulgar que en la ciudad haban quedado, y los fugitivos que se haban hudo al rey de Babilonia, y todo el resto de la multitud vulgar.
Mas de los pobres del pas dej Nabuzaradn, capitn de la guardia, para viadores y labradores.
Y los Caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehov, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov, y llevaron todo el metal  Babilonia.
Llevronse tambin los calderos, y los badiles, y los salterios, y las bacas, y los cazos, y todos los vasos de metal con que se servan.
Y las copas,  incensarios, y tazones, y ollas, y candeleros, y escudillas, y tazas: lo que de oro de oro, y lo que de plata de plata, se llev el capitn de la guardia.
Las dos columnas, un mar, y doce bueyes de bronce que estaban debajo de las basas, que haba hecho el rey Salomn en la casa de Jehov: no se poda pesar el metal de todos estos vasos.
Cuanto  las columnas, la altura de la columna era de dieciocho codos, y un hilo de doce codos la rodeaba: y su grueso era de cuatro dedos, y hueca.
Y el capitel de bronce que haba sobre ella, era de altura de cinco codos, con una red y granadas en el capitel alrededor, todo de bronce; y lo mismo era lo de la segunda columna con sus granadas.
Haba noventa y seis granadas en cada orden: todas ellas eran ciento sobre la red alrededor.<CM>
Tom tambin el capitn de la guardia  Seraas principal sacerdote, y  Sophonas segundo sacerdote, y tres guardas del atrio.
Y de la ciudad tom un eunuco que era capitn sobre los hombres de guerra, y siete hombres de los continuos del rey, que se hallaron en al ciudad; y al principal secretario de la milicia, que revistaba el pueblo de la tierra para la guerra; y sesenta hombres del vulgo del pas, que se hallaron dentro de la ciudad.
Tomlos pues Nabuzaradn, capitn de la guardia, y llevlos al rey de Babilonia  Ribla.
Y el rey de Babilonia los hiri, y los mat en Ribla en tierra de Hamath. As fu Jud trasportado de su tierra.
Este es el pueblo que Nabucodonosor hizo trasportar: En el ao sptimo, tres mil veintitrs Judos:
En el ao dieciocho hizo Nabudonosor, trasportar de Jerusalem ochocientas treinta y dos personas:
El ao veintitrs de Nabucodonosor, trasport Nabuzaradn capitn de la guardia, setecientas cuarenta y cinco personas de los Judos: todas las personas fueron cuatro mil seiscientas.<CM>
Y acaeci que en el ao treinta y siete de la cautividad de Joachn rey de Jud, en el mes duodcimo,  los veinticinco del mes, Evil-merodach, rey de Babilonia, en el ao primero de su reinado, alz la cabeza de Joachn rey de Jud y saclo de la casa de la crcel;
Y habl con l amigablemente,  hizo poner su silla sobre las sillas de los reyes que estaban con l en Babilonia.
Hzole mudar tambin los vestidos de su prisin, y coma pan delante de l siempre todos los das de su vida.
Y continuamente se le daba racin por el rey de Babilonia, cada cosa en su da por todos los de su vida, hasta el da de su muerte.<CM>
COMO est sentada sola la ciudad populosa! La grande entre las naciones se ha vuelto como viuda, La seora de provincias es hecha tributaria.
Amargamente llora en la noche, y sus lgrimas en sus mejillas; No tiene quien la consuele de todos sus amadores: Todos sus amigos le faltaron, volvironsele enemigos.
Fuse Jud, a causa de la afliccin y de la grandeza de servidumbre; Ella mor entre las gentes, y no hall descanso: Todos sus perseguidores la alcanzaron entre estrechuras.
Las calzadas de Sin tienen luto, porque no hay quien venga  las solemnidades; Todas sus puertas estn asoladas, sus sacerdotes gimen, Sus vrgenes afligidas, y ella tiene amargura.
Sus enemigos han sido hechos cabeza, sus aborrecedores fueron prosperados; Porque Jehov la afligi por la multitud de sus rebeliones: Sus nios fueron en cautividad delante del enemigo.
Fuse de la hija de Sin toda su hermosura: Sus prncipes fueron como ciervos que no hallan pasto, Y anduvieron sin fortaleza delante del perseguidor.
Jerusalem, cuando cay su pueblo en mano del enemigo y no hubo quien le ayudase, Se acord de los das de su afliccin, y de sus rebeliones, Y de todas sus cosas deseables que tuvo desde los tiempos antiguos: Mirronla los enemigos, y escarnecieron de sus sbados.
Pecado cometi Jerusalem; por lo cual ella ha sido removida: Todos los que la honraban la han menospreciado, porque vieron su vergenza; Y ella suspira, y se vuelve atrs.
Sus inmundicias en sus faldas; no se acord de su postrimera: Por tanto ella ha descendido maravillosamente, no tiene consolador. Mira, oh Jehov, mi afliccin, porque el enemigo se ha engrandecido.
Extendi su mano el enemigo  todas sus cosas preciosas; Y ella ha visto entrar en su santuario las gentes, De las cuales mandaste que no entrasen en tu congregacin.
Todo su pueblo busc su pan suspirando; Dieron por la comida todas sus cosas preciosas, para entretener la vida. Mira, oh Jehov, y ve que estoy abatida.<CM>
No os conmueve  cuantos pasis por el camino? Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; Porque Jehov me ha angustiado en el da de la ira de su furor.
Desde lo alto envi fuego en mis huesos, el cual se enseore: Ha extendido red a mis pies, tornme atrs, Psome asolada, y que siempre tenga dolor.
El yugo de mis rebeliones est ligado por su mano, Enlazadas han subido sobre mi cerviz: ha hecho caer mis fuerzas: Hame entregado el Seor en sus manos, contra quienes no podr levantarme.
El Seor ha hollado todos mis fuertes en medio de m; Llam contra m compaa para quebrantar mis mancebos: Como lagar ha pisado el Seor  la virgen hija de Jud.
Por esta causa yo lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas; Porque se alej de m consolador que d reposo  mi alma: Mis hijos son destrudos, porque el enemigo prevaleci.
Sin extendi sus manos, no tiene quien la consuele; Jehov di mandamiento contra Jacob, que sus enemigos lo cercasen: Jerusalem fu en abominacin entre ellos.
Jehov es justo; que yo contra su boca me rebel. Oid ahora, pueblos todos, y ved mi dolor: Mis vrgenes y mis mancebos fueron en cautiverio.
D voces  mis amadores, mas ellos me han engaado; Mis sacerdotes y mis ancianos en la ciudad perecieron, Buscando comida para s con que entretener su vida.
Mira, oh Jehov, que estoy atribulada: mis entraas rugen, Mi corazn est trastornado en medio de m; porque me rebel desaforadamente: De fuera deshij el cuchillo, de dentro parece una muerte.
Oyeron que gema, y no hay consolador para m: Todos mis enemigos han odo mi mal, se han holgado de que t lo hiciste. Hars venir el da que has anunciado, y sern como yo.
Entre delante de ti toda su maldad, Y haz con ellos como hiciste conmigo por todas mis rebeliones: Porque muchos son mis suspiros, y mi corazn est doloroso.<CM>
COMO oscureci el Seor en su furor a la hija de Sin! Derrib del cielo  la tierra la hermosura de Israel, Y no se acord del estrado de sus pies en el da de su ira.
Destruy el Seor, y no perdon; Destruy en su furor todas las tiendas de Jacob: Ech por tierra las fortalezas de la hija de Jud, Deslustr el reino y sus prncipes.
Cort con el furor de su ira todo el cuerno de Israel; Hizo volver atrs su diestra delante del enemigo; Y encendise en Jacob como llama de fuego que ha devorado en contorno.
Entes su arco como enemigo, afirm su mano derecha como adversario, Y mat toda cosa hermosa  la vista: En la tienda de la hija de Sin derram como fuego su enojo.
Fu el Seor como enemigo, destruy a Israel; Destruy todos sus palacios, disip sus fortalezas: Y multiplic en la hija de Jud la tristeza y lamento.
Y quit su tienda como de un huerto, Destruy el lugar de su congregacin: Jehov ha hecho olvidar en Sin solemnidades y sbados, Y ha desechado en el furor de su ira rey y sacerdote.
Desech el Seor su altar, menospreci su santuario, Ha entregado en mano del enemigo los muros de sus palacios: Dieron grita en la casa de Jehov como en da de fiesta.
Jehov determin destruir el muro de la hija de Sin; Extendi el cordel, no retrajo su mano de destruir: Hizo pues, se lamentara el antemuro y el muro; fueron destrudos juntamente.
Sus puertas fueron echadas por tierra, destruy y quebrant sus cerrojos: Su rey y sus prncipes estn entre las gentes donde no hay ley; Sus profetas tampoco hallaron visin de Jehov.<CM>
Sentronse en tierra, callaron los ancianos de la hija de Sin; Echaron polvo sobre sus cabezas, cironse de saco; Las vrgenes de Jerusalem bajaron sus cabezas a tierra.
Mis ojos desfallecieron de lgrimas, rugieron mis entraas, Mi hgado se derram por tierra por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo, Cuando desfalleca el nio y el que mamaba, en las plazas de la ciudad.
Decan a sus madres: Dnde est el trigo y el vino? Desfallecan como heridos en las calles de la ciudad, Derramando sus almas en el regazo de sus madres.
Qu testigo te traer,   quin te har semejante, hija de Jerusalem? A quin te comparar para consolarte, oh virgen hija de Sin? Porque grande es tu quebrantamiento como la mar: quin te medicinar?
Tus profetas vieron para ti vanidad y locura; Y no descubrieron tu pecado para estorbar tu cautiverio, Sino que te predicaron vanas profecas y extravos.
Todos los que pasaban por el camino, batieron las manos sobre ti; Silbaron, y movieron sus cabezas sobre la hija de Jerusalem, diciendo: Es sta la ciudad que decan de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra?
Todos tus enemigos abrieron sobre ti su boca, Silbaron, y rechinaron los dientes; dijeron: Devoremos: Cierto ste es el da que esperbamos; lo hemos hallado, vmoslo.
Jehov ha hecho lo que tena determinado, Ha cumplido su palabra que l haba mandado desde tiempo antiguo: Destruy, y no perdon; Y alegr sobre ti al enemigo, Y enalteci el cuerno de tus adversarios.
El corazn de ellos clamaba al Seor: Oh muro de la hija de Sin, echa lgrimas como un arroyo da y noche; No descanses, ni cesen las nias de tus ojos.
Levntate, da voces en la noche, en el principio de las velas; Derrama como agua tu corazn ante la presencia del Seor; Alza tus manos  l por la vida de tus pequeitos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.
Mira, oh Jehov, y considera  quin has hecho as. Han de comer las mujeres su fruto, los pequeitos de sus cras? Han de ser muertos en el santuario del Seor el sacerdote y el profeta?
Nios y viejos yacan por tierra en las calles; Mis vrgenes y mis mancebos cayeron a cuchillo: Mataste en el da de tu furor, degollaste, no perdonaste.
Has llamado, como a da de solemnidad, mis temores de todas partes; Y en el da del furor de Jehov no hubo quien escapase ni quedase vivo: Los que cri y mantuve, mi enemigo los acab<CM>
YO soy el hombre que ha visto afliccin en la vara de su enojo.
Guime y llevme en tinieblas, mas no en luz.
Ciertamente contra m volvi y revolvi su mano todo el da.
Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrant mis huesos.
Edific contra m, y cercme de tsigo y de trabajo.
Asentme en oscuridades, como los ya muertos de mucho tiempo.
Cercme por todos lados, y no puedo salir; agrav mis grillos.
Aun cuando clam y d voces, cerro los odos a mi oracin.
Cerc mis caminos con piedra tajada, torci mis senderos.
Como oso que acecha fu para m, como len en escondrijos.
Torci mis caminos, y depedazme; tornme asolado.
Su arco entes, y psome como blanco a la saeta.
Hizo entrar en mis riones las saetas de su aljaba.
Fu escarnio  todo mi pueblo, cancin de ellos todos los das.
Hartme de amarguras, embriagme de ajenjos.
Quebrme los dientes con cascajo, cubrime de ceniza.
Y mi alma se alej de la paz, olvidme del bien.
Y dije: Pereci mi fortaleza, y mi esperanza de Jehov.
Acurdate de mi afliccin y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel.
Tendrlo an en memoria mi alma, porque en m est humillada.<CM>
Esto reducir  mi corazn, por lo cual esperar.
Es por la misericordia de Jehov que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Nuevas son cada maana; grande es tu fidelidad.
Mi parte es Jehov, dijo mi alma; por tanto en l esperar.
Bueno es Jehov  los que en l esperan, al alma que le buscare.
Bueno es esperar callando en la salud de Jehov.
Bueno es al hombre, si llevare el yugo desde su mocedad.
Sentarse solo, y callar, porque lo llev sobre s.
Pondr su boca en el polvo, por si quiz hay esperanza.
Dar la mejilla al que le hiriere; hartarse de afrenta.
Porque el Seor no desechar para siempre:
Antes si afligiere, tambin se compadecer segn la multitud de sus misericordias.
Porque no aflige ni congoja de su corazn  los hijos de los hombres.
Desmenuzar bajo de sus pies todos los encarcelados de la tierra,
Hacer apartar el derecho del hombre ante la presencia del Altsimo,
Trastornar al hombre en su causa, el Seor no lo sabe.<CM>
Quin ser aquel que diga, que vino algo que el Seor no mand?
De la boca del Altsimo no saldr malo y bueno?
Por qu murmura el hombre viviente, el hombre en su pecado?
Escudriemos nuestros caminos, y busquemos, y volvmonos a Jehov.
Levantemos nuestros corazones con las manos a Dios en los cielos.<CM>
Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; t no perdonaste.
Desplegaste la ira, y nos perseguiste; mataste, no perdonaste.
Te cubriste de nube, porque no pasase la oracin nuestra.
Raedura y abominacin nos tornaste en medio de los pueblos.
Todos nuestros enemigos abrieron sobre nosotros su boca.
Temor y lazo fu para nosotros, asolamiento y quebrantamiento.
Ros de aguas echan mis ojos, por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
Mis ojos destilan, y no cesan, porque no hay alivio,
Hasta que Jehov mire y vea desde los cielos.
Mis ojos contristaron mi alma, por todas las hijas de mi ciudad.
Mis enemigos me dieron caza como  ave, sin por qu.
Ataron mi vida en mazmorra, pusieron piedra sobre m.
Aguas de avenida vinieron sobre mi cabeza; yo dije: Muerto soy.<CM>
Invoqu tu nombre, oh Jehov, desde la crcel profunda.
Oiste mi voz; no escondas tu odo  mi clamor, para mi respiro
Acercstete el da que te invoqu: dijiste: No temas.
Abogaste, Seor, la causa de mi alma; redimiste mi vida.
T has visto, oh Jehov, mi agravio; defiende mi causa.
T has visto toda su venganza; todos sus pensamientos contra m.
T has odo el oprobio de ellos, oh Jehov, todas sus maquinaciones contra m;
Los dichos de los que contra m se levantaron, y su designio contra m todo el da.
Su sentarse, y su levantarse mira: yo soy su cancin.
Dales el pago, oh Jehov, segn la obra de sus manos.
Dales ansia de corazn, tu maldicin  ellos.
Persguelos en tu furor, y quebrntalos de debajo de los cielos, oh Jehov.<CM>
COMO se ha oscurecido el oro! Cmo el buen oro se ha demudado! Las piedras del santuario estn esparcidas por las encrucijadas de todas las calles.
Los hijos de Sin, preciados y estimados ms que el oro puro, Cmo son tenidos por vasos de barro, obra de manos de alfarero!
Aun los monstruos marinos sacan la teta, dan de mamar a sus chiquitos: La hija de mi pueblo es cruel, como los avestruces en el desierto.
La lengua del nio de teta, de sed se peg  su paladar: Los chiquitos pidieron pan, y no hubo quien se lo partiese.
Los que coman delicadamente, asolados fueron en las calles; Los que se criaron en carmes, abrazaron los estercoleros.
Y aumentse la iniquidad de la hija de mi pueblo ms que el pecado de Sodoma, Que fu trastornada en un momento, y no asentaron sobre ella compaas.
Sus Nazareos fueron blancos ms que la nieve, ms lustrosos que la leche. Su compostura ms rubicunda que los rubes, ms bellos que el zafiro:
Oscura ms que la negrura es la forma de ellos; no los conocen por las calles: Su piel est pegada  sus huesos, seca como un palo.
Ms dichosos fueron los muertos  cuchillo que los muertos del hambre; Porque stos murieron poco  poco por falta de los frutos de la tierra.
Las manos de las mujeres piadosas cocieron  sus hijos; Furonles comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
Cumpli Jehov su enojo, derram el ardor de su ira; Y encendi fuego en Sin, que consumi sus fundamentos.
Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, Creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalem.<CM>
Es por los pecados de sus profetas, por las maldades de sus sacerdotes, Que derramaron en medio de ella la sangre de los justos.
Titubearon como ciegos en las calles, fueron contaminados en sangre, De modo que no pudiesen tocar  sus vestiduras.
Apartaos inmundos!, les gritaban, Apartaos, apartaos, no toquis. Cuando huyeron y fueron dispersos, dijeron entre las gentes: Nunca ms morarn aqu
La ira de Jehov los apart, no los mirar ms: No respetaron la faz de los sacerdotes, ni tuvieron compasin de los viejos.
Aun nos han desfallecido nuestros ojos tras nuestro vano socorro: En nuestra esperanza aguardamos gente que no puede salvar.
Cazaron nuestro pasos, que no anduvisemos por nuestras calles: Acercse nuestro fin, cumplironse nuestros das; porque nuestro fin vino.
Ligeros fueron nuestros perseguidores ms que las guilas del cielo: Sobre los montes nos persiguieron, en el desierto nos pusieron emboscada.
El resuello de nuestras narices, el ungido de Jehov, De quien habamos dicho: A su sombra tendremos vida entre las gentes: fu preso en sus hoyos.<CM>
Gzate y algrate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Hus: Aun hasta ti pasar el cliz; embriagarte has, y vomitars.
Cumplido es tu castigo, oh hija de Sin: Nunca ms te har trasportar. Visitar tu iniquidad, oh hija de Edom; Descubrir tus pecados.<CM>
ACURDATE, oh Jehov, de lo que nos ha sucedido: Ve y mira nuestro oprobio.
Nuestra heredad se ha vuelto  extraos, Nuestras casas  forasteros.
Hurfanos somos sin padre, Nuestras madres como viudas.
Nuestra agua bebemos por dinero; Nuestra lea por precio compramos.
Persecucin padecemos sobre nuestra cerviz: Nos cansamos, y no hay para nosotros reposo.
Al Egipcio y al Asirio dimos la mano, para saciarnos de pan.
Nuestros padres pecaron, y son muertos; Y nosotros llevamos sus castigos.
Siervos se enseorearon de nosotros; No hubo quien de su mano nos librase.
Con peligro de nuestras vidas traamos nuestro pan Delante del cuchillo del desierto.
Nuestra piel se ennegreci como un horno A causa del ardor del hambre.
Violaron  las mujeres en Sin, A las vrgenes en las ciudades de Jud.
A los prncipes colgaron por su mano; No respetaron el rostro de los viejos.
Llevaron los mozos  moler, Y los muchachos desfallecieron en la lea.
Los ancianos cesaron de la puerta, Los mancebos de sus canciones.
Ces el gozo de nuestro corazn; Nuestro corro se torn en luto.
Cay la corona de nuestra cabeza: Ay ahora de nosotros! porque pecamos.<CM>
Por esto fu entristecido nuestro corazn, Por esto se entenebrecieron nuestro ojos:
Por el monte de Sin que est asolado; Zorras andan en l.
Mas t, Jehov, permanecers para siempre: Tu trono de generacin en generacin.
Por qu te olvidars para siempre de nosotros, Y nos dejars por largos das?
Vulvenos, oh Jehov,  ti, y nos volveremos: Renueva nuestros das como al principio.
Porque repeliendo nos has desechado; Te has airado contra nosotros en gran manera.<CM>
Y FU que  los treinta aos, en el mes cuarto,  cinco del mes, estando yo en medio de los trasportados junto al ro de Chebar, los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.
A los cinco del mes, que fu en el quinto ao de la transmigracin del rey Joachn,
Fu palabra de Jehov  Ezequiel sacerdote, hijo de Buzi, en la tierra de los Caldeos, junto al ro de Chebar; fu all sobre l la mano de Jehov.<CM>
Y mir, y he aqu un viento tempestuoso vena del aquiln, una gran nube, con un fuego envolvente, y en derredor suyo un resplandor, y en medio del fuego una cosa que pareca como de mbar,
Y en medio de ella, figura de cuatro animales. Y este era su parecer; haba en ellos semejanza de hombre.
Y cada uno tena cuatro rostros, y cuatro alas.
Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como la planta de pie de becerro; y centelleaban  manera de bronce muy bruido.
Y debajo de sus alas,  sus cuatro lados, tenan manos de hombre; y sus rostros y sus alas por los cuatro lados.
Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvan cuando andaban; cada uno caminaba en derecho de su rostro.
Y la figura de sus rostros era rostro de hombre; y rostro de len  la parte derecha en los cuatro; y  la izquierda rostro de buey en los cuatro; asimismo haba en los cuatro rostro de guila.
Tales eran sus rostros; y tenan sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubran sus cuerpos.
Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el espritu era que anduviesen, andaban; cuando andaban, no se volvan.
Cuanto  la semejanza de los animales, su parecer era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachones encendidos: discurra entre los animales; y el fuego resplandeca, y del fuego salan relmpagos.
Y los animales corran y tornaban  semejanza de relmpagos.<CM>
Y estando yo mirando los animales, he aqu una rueda en la tierra junto  los animales,  sus cuatro caras.
Y el parecer de las ruedas y su obra semejbase al color del topacio. Y las cuatro tenan una misma semejanza: su apariencia y su obra como rueda en medio de rueda.
Cuando andaban, se movan sobre sus cuatro costados: no se volvan cuando andaban.
Y sus cercos eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro.
Y cuando los animales andaban, las ruedas andaban junto  ellos: y cuando los animales se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.
Hacia donde el espritu era que anduviesen, andaban; hacia donde era el espritu que anduviesen, las ruedas tambin se levantaban tras ellos; porque el espritu de los animales estaba en las ruedas.
Cuando ellos andaban, andaban ellas; y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espritu de los animales estaba en las ruedas.
Y sobre las cabezas de cada animal apareca expansin  manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.
Y debajo de la expansin estaban las alas de ellos derechas la una  la otra;  cada uno dos, y otras dos con que se cubran sus cuerpos.
Y o el sonido de sus alas cuando andaban, como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como la voz de un ejrcito. Cuando se paraban, aflojaban sus alas.
Y cuando se paraban y aflojaban sus alas, oase voz de arriba de la expansin que haba sobre sus cabezas.<CM>
Y sobre la expansin que haba sobre sus cabezas, vease la figura de un trono y que pareca de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono haba una semejanza que pareca de hombre sentado sobre l.
Y vi apariencia como de mbar, como apariencia de fuego dentro de ella en contorno, por el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que pareca como fuego, y que tena resplandor alrededor.
Cual parece el arco del cielo que est en las nubes el da que llueve, as era el parecer del resplandor alrededor. Esta fu la visin de la semejanza de la gloria de Jehov. Y luego que yo la hube visto, ca sobre mi rostro, y o voz de uno que hablaba.<CM>
Y DIJOME: Hijo del hombre, est sobre tus pies, y hablar contigo.
Y entr espritu en m luego que me habl, y afirmme sobre mis pies, y oa al que me hablaba.
Y djome: Hijo del hombre, yo te envo  los hijos de Israel,  gentes rebeldes que se rebelaron contra m: ellos y sus padres se han rebelado contra m hasta este mismo da.
Yo pues te envo  hijos de duro rostro y de empedernido corazn; y les dirs: As ha dicho el Seor Jehov.
Acaso ellos escuchen; y si no escucharen, (porque son una rebelde familia,) siempre conocern que hubo profeta entre ellos.<CM>
Y t, hijo del hombre, no temas de ellos, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinas, y t moras con escorpiones: no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde.
Les hablars pues mis palabras, escuchen  dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.
Mas t, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo; no seas t rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy.
Y mir, y he aqu una mano me fu enviada, y en ella haba un rollo de libro.
Y extendilo delante de m, y estaba escrito delante y detrs: y haba escritas en l endechas, y lamentacin, y ayes.<CM>
Y DIJOME: Hijo del hombre, come lo que hallares; come este rollo, y ve y habla  la casa de Israel.
Y abr mi boca,  hzome comer aquel rollo.
Y djome: Hijo del hombre, haz  tu vientre que coma,  hinche tus entraas de este rollo que yo te doy. Y comlo, y fu en mi boca dulce como miel.
Djome luego: Hijo del hombre, ve y entra  la casa de Israel, y habla  ellos con mis palabras.
Porque no eres enviado  pueblo de habla profunda ni de lengua difcil, sino  la casa de Israel.
No  muchos pueblos de profunda habla ni de lengua difcil, cuyas palabras no entiendas; y si  ellos te enviara, ellos te oyeran.
Mas la casa de Israel no te querrn oir, porque no me quieren or  m: porque toda la casa de Israel son tiesos de frente, y duros de corazn.
He aqu he hecho yo tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra su frente.
Como diamante, ms fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque es casa rebelde.
Y djome: Hijo del hombre, toma en tu corazn todas mis palabras que yo te hablar, y oye con tus odos.
Y ve, y entra  los trasportados,  los hijos de tu pueblo, y les hablars y les dirs: As ha dicho el Seor Jehov; escuchen,  dejen de escuchar.
Y levantme el espritu, y o detrs de m una voz de grande estruendo, que deca: Bendita sea la gloria de Jehov desde su lugar.
O tambin el sonido de las alas de los animales que se juntaban la una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido de grande estruendo.
Levantme pues el espritu, y me tom; y fu en amargura, en la indignacin de mi espritu: mas la mano de Jehov era fuerte sobre m.
Y vine  los trasportados en Telabib, que moraban junto al ro de Chebar, y asent donde ellos estaban asentados, y all permanec siete das atnito entre ellos.<CM>
Y aconteci que al cabo de los siete das fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya  la casa de Israel: oirs pues t la palabra de mi boca, y amonestarlos has de mi parte.
Cuando yo dijere al impo: De cierto morirs: y t no le amonestares, ni le hablares, para que el impo sea apercibido de su mal camino,  fin de que viva, el impo morir por su maldad, mas su sangre demandar de tu mano.
Y si t amonestares al impo, y l no se convirtiere de su impiedad, y de su mal camino, l morir por su maldad, y t habrs librado tu alma.
Y cuando el justo se apartare de su justicia,  hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de l, l morir, porque t no le amonestaste; en su pecado morir, y sus justicias que haba hecho no vendrn en memoria; mas su sangre demandar de tu mano.
Y si al justo amonestares para que el justo no peque, y no pecare, de cierto vivir, porque fu amonestado; y t habrs librado tu alma.<CM>
Y fu all la mano de Jehov sobre m, y djome: Levntate, y sal al campo, y all hablar contigo.
Y levantme, y sal al campo: y he aqu que all estaba la gloria de Jehov, como la gloria que haba visto junto al ro de Chebar: y ca sobre mi rostro.
Entonces entr espritu en m, y afirmme sobre mis pies, y hablme, y djome: Entra, y encirrate dentro de tu casa.
Y t, oh hijo del hombre, he aqu que pondrn sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarn, y no saldrs entre ellos.
Y har se pegue tu lengua  tu paladar, y estars mudo, y no sers  ellos varn que reprende: porque son casa rebelde.
Mas cuando yo te hubiere hablado, abrir tu boca, y les dirs: As ha dicho el Seor Jehov: El que oye, oiga; y el que cesa, cese: porque casa rebelde son.<CM>
Y TU, hijo del hombre, tmate un adobe, y ponlo delante de t, y disea sobre l la ciudad de Jerusalem:
Y pondrs contra ella cerco, y edificars contra ella fortaleza, y sacars contra ella baluarte, y asentars delante de ella campo, y pondrs contra ella arietes alrededor.
Tmate tambin una plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la ciudad: afirmars luego tu rostro contra ella, y ser en lugar de cerco, y la sitiars. Es seal  la casa de Israel.
Y t dormirs sobre tu lado izquierdo, y pondrs sobre l la maldad de la casa de Israel: el nmero de los das que dormirs sobre l, llevars sobre ti la maldad de ellos.
Yo te he dado los aos de su maldad por el nmero de los das, trescientos y noventa das: y llevars la maldad de la casa de Israel.
Y cumplidos estos, dormirs sobre tu lado derecho segunda vez, y llevars la maldad de la casa de Jud cuarenta das: da por ao, da por ao te lo he dado.
Y al cerco de Jerusalem afirmars tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizars contra ella.
Y he aqu he puesto sobre ti cuerdas, y no te tornars del un tu lado al otro lado, hasta que hayas cumplido los das de tu cerco.<CM>
Y t toma para ti trigo, y cebada, y habas, y lentejas, y mijo, y avena, y ponlo en una vasija, y hazte pan de ello el nmero de los das que durmieres sobre tu lado: trescientos y noventa das comers de l.
Y la comida que has de comer ser por peso de veinte siclos al da: de tiempo  tiempo lo comers.
Y bebers el agua por medida, la sexta parte de un hin: de tiempo  tiempo bebers.
Y comers pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo cocers  vista de ellos con los estircoles que salen del hombre.
Y dijo Jehov: As comern los hijos de Israel su pan inmundo, entre las gentes  donde los lanzar yo.
Y dije: Ah Seor Jehov! he aqu que mi alma no es inmunda, ni nunca desde mi mocedad hasta este tiempo com cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entr carne inmunda.
Y respondime: He aqu te doy estircoles de bueyes en lugar de los estircoles de hombre, y dispondrs tu pan con ellos.
Djome luego: Hijo del hombre, he aqu quebrantar el sostn del pan en Jerusalem, y comern el pan por peso, y con angustia; y bebern el agua por medida, y con espanto.
Porque les faltar el pan y el agua, y se espantarn los unos con los otros, y se consumirn por su maldad.<CM>
Y TU, hijo del hombre, tmate un cuchillo agudo, una navaja de barbero toma, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba: tmate despus un peso de balanza, y reparte los pelos.
Una tercera parte quemars con fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplieren los das del cerco, y tomars una tercera parte, y herirs con cuchillo alrededor de ella; y una tercera parte esparcirs al viento, y yo desenvainar espada en pos de ellos.
Tomars tambin de all unos pocos por cuenta, y los atars en el canto de tu ropa.
Y tomars otra vez de ellos, y los echars en mitad del fuego, y en el fuego los quemars: de all saldr el fuego en toda la casa de Israel.<CM>
As ha dicho el Seor Jehov: Esta es Jerusalem: psela en medio de las gentes y de las tierras alrededor de ella.
Y ella mud mis juicios y mis ordenanzas en impiedad ms que las gentes, y ms que las tierras que estn alrededor de ella; porque desecharon mis juicios y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos.
Por tanto, as ha dicho Jehov: Por haberos multiplicado ms que  las gentes que estn alrededor de vosotros, no habis andado en mis mandamientos, ni habis guardado mis leyes? Ni aun segn las leyes de las gentes que estn alrededor de vosotros habis hecho.
As pues ha dicho el Seor Jehov: He aqu yo contra ti; si, yo, y har juicios en medio de ti  los ojos de las naciones.
Y har en ti lo que nunca hice, ni jams har cosa semejante,  causa de todas tus abominaciones.
Por eso los padres comern  los hijos en medio de ti, y los hijos comern  sus padres; y har en ti juicios, y esparcir  todos vientos todo tu residuo.
Por tanto, vivo yo, dice el Seor Jehov, ciertamente por haber violado mi santuario con todas tus abominaciones, te quebrantar yo tambin: mi ojo no perdonar, ni tampoco tendr yo misericordia.
Una tercera parte de ti morir de pestilencia, y de hambre ser consumida en medio de ti; y una tercera parte caer  cuchillo alrededor de ti; y una tercera parte esparcir  todos los vientos, y tras ellos desenvainar espada.
Y cumplirse mi furor, y har que repose en ellos mi enojo, y tomar satisfaccin: y sabrn que yo Jehov he hablado en mi celo, cuando habr cumplido en ellos mi enojo.
Y te tornar en desierto y en oprobio entre las gentes que estn alrededor de ti,  los ojos de todo transeunte.
Y sers oprobio, y escarnio, y escarmiento, y espanto  las gentes que estn alrededor de ti, cuando yo hiciere en ti juicios en furor  indignacin, y en reprensiones de ira. Yo Jehov he hablado.
Cuando arrojare yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que sern para destruccin, las cuales enviar para destruiros, entonces aumentar el hambre sobre vosotros, y quebrantar entre vosotros el arrimo del pan.
Enviar pues sobre vosotros hambre, y malas bestias que te destruyan; y pestilencia y sangre pasarn por ti; y meter sobre ti cuchillo. Yo Jehov he hablado.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.
Y dirs: Montes de Israel, oid palabra del Seor Jehov: As ha dicho el Seor Jehov  los montes y dicho el Seor Jehov  los montes y  los collados,  los arroyos y  los valles: He aqu que yo, yo har venir sobre vosotros cuchillo, y destruir vuestros altos.
Y vuestros altares sern asolados, y vuestras imgenes del sol sern quebradas: y har que caigan vuestros muertos delante de vuestros dolos.
Y pondr los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus dolos; y vuestros huesos esparcir en derredor de vuestros altares.
En todas vuestras habitaciones las ciudades sern desiertas, y los altos sern asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos vuestros altares; y quebrados sern vuestros dolos, y cesarn; y vuestras imgenes del sol sern destrudas, y vuestras obras sern desechas.
Y los muertos caern en medio de vosotros; y sabris que soy Jehov.<CM>
Mas dejar que haya de vosotros quien escape del cuchillo entre las gentes, cuando fuereis esparcidos por las tierras.
Y los que de vosotros escaparen, se acordarn de m entre las gentes entre las cuales sern cautivos: porque yo me quebrant  causa de su corazn fornicario, que se apart de m, y  causa de sus ojos, que fornicaron tras sus dolos: y se avergonzarn de s mismos,  causa de los males que hicieron en todas sus abominaciones.
Y sabrn que yo soy Jehov: no en vano dije que les haba de hacer este mal.<CM>
As ha dicho el Seor Jehov: Hiere con tu mano, y huella con tu pie, y di: Ay de los males de la casa de Israel por todas las abominaciones! porque con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia caern.
El que estuviere lejos, morir de pestilencia; y el que estuviere cerca caer  cuchillo; y el que quedare, y fuere cercado, morir de hambre: as cumplir en ellos mi enojo.
Y sabris que yo soy Jehov, cuando sus muertos estarn en medio de sus dolos, en derredor de sus altares, en todo collado alto, y en todas las cumbres de los montes, y debajo de todo rbol sombro, y debajo de toda encina espesa, lugares donde dieron olor suave  todos sus dolos.
Y extender mi mano sobre ellos, y tornar la tierra asolada y desierta, ms que el desierto hacia Diblath, en todas sus habitaciones: y conocern que yo soy Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Y t, hijo del hombre, as ha dicho el Seor Jehov  la tierra de Israel: El fin, el fin viene sobre los cuatro cantones de la tierra.
Ahora ser el fin sobre ti, y enviar sobre ti mi furor, y te juzgar segn tus caminos; y pondr sobre ti todas tus abominaciones.
Y mi ojo no te perdonar, ni tendr misericordia; antes pondr sobre ti tus caminos, y en medio de ti estarn tus abominaciones; y sabris que yo soy Jehov.
As ha dicho el Seor Jehov: Un mal, he aqu que viene un mal.
Viene el fin, el fin viene: hase despertado contra ti; he aqu que viene.
La maana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene, cercano est el da; da de alboroto, y no de alegra sobre los montes.
Ahora presto derramar mi ira sobre ti, y cumplir en ti mi furor, y te juzgar segn tus caminos; y pondr sobre ti tus abominaciones.
Y mi ojo no perdonar, ni tendr misericordia: segn tus caminos pondr sobre ti, y en medio de ti sern tus abominaciones; y sabris que yo Jehov soy el que hiero.
He aqu el da, he aqu que viene: ha salido la maana; florecido ha la vara, ha reverdecido la soberbia.
La violencia se ha levantado en vara de impiedad; ninguno quedar de ellos, ni de su multitud, ni uno de los suyos; ni habr quien de ellos se lamente.
El tiempo es venido, acercse el da: el que compra, no se huelgue, y el que vende, no llore: porque la ira est sobre toda su multitud.
Porque el que vende no tornar  lo vendido, aunque queden vivos: porque la visin sobre toda su multitud no ser cancelada; y ninguno podr,  causa de su iniquidad, amparar su vida.
Tocarn trompeta, y aparejarn todas las cosas, y no habr quien vaya  la batalla: porque mi ira est sobre toda su multitud.
De fuera cuchillo, de dentro pestilencia y hambre: el que estuviere en el campo morir  cuchillo; y al que estuviere en la ciudad, consumirlo hambre y pestilencia.<CM>
Y los que escaparen de ellos, huirn y estarn sobre los montes como palomas de los valles, gimiendo todos cada uno por su iniquidad.
Todas manos sern descoyuntadas, y declinarn como aguas todas rodillas.
Ceirse han tambin de sacos, y cubrirlos temblor; y en todo rostro habr confusin, y en todas sus cabezas peladura.
Arrojarn su plata por las calles, y su oro ser desechado; su plata ni su oro, no podr librarlos en el da del furor de Jehov; no saciarn su alma, ni henchirn sus entraas: porque ha sido tropiezo para su maldad.
Por cuanto la gloria de su ornamento pusieron en soberbia,  hicieron en ella imgenes de sus abominaciones, de sus estatuas: por eso se la torn  ellos en alejamiento;
Y en mano de extraos la entregu para ser saqueada, y en despojo  los impos de la tierra, y la contaminarn.
Y apartar de ellos mi rostro, y violarn mi lugar secreto; pues entrarn en l destruidores, y le profanarn.<CM>
Haz una cadena: porque la tierra est llena de juicios de sangres, y la ciudad est llena de violencia.
Traer por tanto los ms malos de las naciones, los cuales poseern sus casas; y har cesar la soberbia de los poderosos, y sus santuarios sern profanados.
Destruccin viene; y buscarn la paz, y no la habr.
Quebrantamiento vendr sobre quebrantamiento, y rumor ser sobre rumor; y buscarn respuesta del profeta, mas la ley perecer del sacerdote, y el consejo de los ancianos.
El rey se enlutar, y el prncipe se vestir de asolamiento, y las manos del pueblo de la tierra sern conturbadas: segn su camino har con ellos, y con los juicios de ellos los juzgar; y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
Y ACONTECIO en el sexto ao, en el mes sexto,  los cinco del mes, que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Jud estaban sentados delante de m, y all cay sobre m la mano del Seor Jehov.
Y mir, y he aqu una semejanza que pareca de fuego: desde donde parecan sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos arriba pareca como resplandor, como la vista de mbar.
Y aquella semejanza extendi la mano, y tomme por las guedejas de mi cabeza; y el espritu me alz entre el cielo y la tierra, y llevme en visiones de Dios  Jerusalem,  la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquiln, donde estaba la habitacin de la imagen del celo, la que haca celar.
Y he aqu all estaba la gloria del Dios de Israel, como la visin que yo haba visto en el campo.
Y djome: Hijo del hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del aquiln. Y alc mis ojos hacia el lado del aquiln, y he aqu al aquiln, junto  la puerta del altar, la imagen del celo en la entrada.
Djome entonces: Hijo del hombre, no ves lo que stos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aqu, para alejarme de mi santuario? Mas vulvete an, y vers abominaciones mayores.<CM>
Y llevme  la entrada del atrio, y mir, y he aqu en la pared un agujero.
Y djome: Hijo del hombre, cava ahora en la pared. Y cav en la pared, y he aqu una puerta.
Djome luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que stos hacen all.
Entr pues, y mir, y he aqu imgenes de todas serpientes, y animales de abominacin, y todos los dolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared alrededor.
Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanas hijo de Saphn estaba en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y del sahumerio suba espesura de niebla.
Y me dijo: Hijo del hombre, has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cmaras pintadas? porque dicen ellos: No nos ve Jehov; Jehov ha dejado la tierra.<CM>
Djome despus: Vulvete an, vers abominaciones mayores que hacen stos.
Y llevme  la entrada de la puerta de la casa de Jehov, que est al aquiln; y he aqu mujeres que estaban all sentadas endechando  Tammuz.
Luego me dijo: No ves, hijo del hombre? Vulvete an, vers abominaciones mayores que stas.
Y metime en el atrio de adentro de la casa de Jehov: y he aqu junto  la entrada del templo de Jehov, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehov y sus rostros al oriente, y encorvbanse al nacimiento del sol.
Y djome: No has visto, hijo del hombre? Es cosa liviana para la casa de Jud hacer las abominaciones que hacen aqu? Despus que han llenado la tierra de maldad, y se tornaron  irritarme, he aqu que ponen hedor  mis narices.
Pues tambin yo har en mi furor; no perdonar mi ojo, ni tendr misericordia, y gritarn  mis odos con gran voz, y no los oir.<CM>
Y CLAMO en mis odos con gran voz, diciendo: Los visitadores de la ciudad han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.
Y he aqu que seis varones venan del camino de la puerta de arriba que est vuelta al aquiln, y cada uno traa en su mano su instrumento para destruir. Y entre ellos haba un varn vestido de lienzos, el cual traa  su cintura una escribana de escribano; y entrados, parronse junto al altar de bronce.
Y la gloria del Dios de Israel se alz de sobre el querubn sobre el cual haba estado, al umbral de la casa: y llam Jehov al varn vestido de lienzos, que tena  su cintura la escribana de escribano.
Y djole Jehov: Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalem, y pon una seal en la frente  los hombres que gimen y que claman  causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.<CM>
Y  los otros dijo  mis odos: Pasad por la ciudad en pos de l, y herid; no perdone vuestro ojo, ni tengis misericordia.
Matad viejos, mozos y vrgenes, nios y mujeres, hasta que no quede ninguno: mas  todo aquel sobre el cual hubiere seal, no llegaris; y habis de comenzar desde mi santuario. Comenzaron pues desde los varones ancianos que estaban delante del templo.
Y djoles: Contaminad la casa, y henchid los atrios de muertos: salid. Y salieron,  hirieron en la ciudad.
Y aconteci que, habindolos herido, yo qued y postrme sobre mi rostro, y clam, y dije: Ah, Seor Jehov! has de destruir todo el resto de Israel derramando tu furor sobre Jerusalem?
Y djome: La maldad de la casa de Israel y de Jud es grande sobremanera, pues la tierra est llena de sangres, y la ciudad est llena de perversidad: porque han dicho: Dejado ha Jehov la tierra, y Jehov no ve.
As pues, yo, mi ojo no perdonar, ni tendr misericordia: el camino de ellos tornar sobre su cabeza.
Y he aqu que el varn vestido de lienzos, que tena la escribana  su cintura, respondi una palabra diciendo: Hecho he conforme  todo lo que me mandaste.<CM>
Y MIR, y he aqu en la expansin que haba sobre la cabeza de los querubines como una piedra de zafiro, que pareca como semejanza de un trono que se mostr sobre ellos.
Y habl al varn vestido de lienzos, y djole: Entra en medio de la ruedas debajo de los querubines,  hinche tus manos carbones encendidos de entre los querubines, y derrama sobre la ciudad. Y entr  vista ma.
Y los querubines estaban  la mano derecha de la casa cuando este varn entr; y la nube hencha el atrio de adentro.
Y la gloria de Jehov se levant del querubn al umbral de la puerta; y la casa fu llena de la nube, y el atrio se llen del resplandor de la gloria de Jehov.
Y el estruendo de las alas de los querubines se oa hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios Omnipotente cuando habla.
Y aconteci que, como mand al varn vestido de lienzos, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, l entr, y parse entre las ruedas.
Y un querubn extendi su mano de entre los querubines al fuego que estaba entre los querubines, y tom, y puso en las palmas del que estaba vestido de lienzos, el cual lo tom y salise.<CM>
Y apareci en los querubines la figura de una mano humana debajo de sus alas.
Y mir, y he aqu cuatro ruedas junto  los querubines, junto  cada querubn una rueda; y el aspecto de las ruedas era como el de piedra de Tarsis.
Cuanto al parecer de ellas, las cuatro eran de una forma, como si estuviera una en medio de otra.
Cuando andaban, sobre sus cuatro costados andaban: no se tornaban cuando andaban, sino que al lugar adonde se volva el primero, en pos de l iban; ni se tornaban cuando andaban.
Y toda su carne, y sus costillas, y sus manos, y sus alas, y las ruedas, lleno estaba de ojos alrededor en sus cuatro ruedas.
A las ruedas, oyndolo yo, se les gritaba: Rueda!
Y cada uno tena cuatro rostros. El primer rostro era de querubn; el segundo rostro, de hombre; el tercer rostro, de len; el cuarto rostro, de guila.
Y levantronse los querubines; este es el animal que vi en el ro de Chebar.
Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra, las ruedas tambin no se volvan de junto  ellos.
Cuando se paraban ellos, parbanse ellas, y cuando ellos se alzaban, alzbanse con ellos: porque el espritu de los animales estaba en ellas.
Y la gloria de Jehov se sali de sobre el umbral de la casa, y par sobre los querubines.
Y alzando los querubines sus alas, levantronse de la tierra delante de mis ojos: cuando ellos salieron, tambin las ruedas al lado de ellos: y parronse  la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehov, y la gloria del Dios de Israel estaba arriba sobre ellos.
Este era el animal que vi debajo del Dios de Israel en el ro de Chebar; y conoc que eran querubines.
Cada uno tena cuatro rostros, y cada uno cuatro alas, y figuras de manos humanas debajo de sus alas.
Y la figura de sus rostros era la de los rostros que vi junto al ro de Chebar, su mismo parecer y su ser; cada uno caminaba en derecho de su rostro.<CM>
Y EL espritu me elev, y metime por la puerta oriental de la casa de Jehov, la cual mira hacia el oriente: y he aqu  la entrada de la puerta veinticinco varones, entre los cuales vi  Jaazanas hijo de Azur, y  Pelatas hijo de Benaas, prncipes del pueblo.
Y djome: Hijo del hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo;
Los cuales dicen: No ser tan presto: edifiquemos casas: sta ser la caldera, y nosotros la carne.
Por tanto profetiza contra ellos, profetiza, hijo del hombre.
Y cay sobre m el espritu de Jehov, y djome: Di: As ha dicho Jehov: As habis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben  vuestro espritu, yo las he entendido.
Habis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habis henchido de muertos sus calles.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Vuestros muertos que habis puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la caldera; mas yo os sacar  vosotros de en medio de ella.
Cuchillo habis temido, y cuchillo traer sobre vosotros, dice el Seor Jehov.
Y os sacar de en medio de ella, y os entregar en manos de extraos, y yo har juicios en vosotros.
A cuchillo caeris; en el trmino de Israel os juzgar, y sabris que yo soy Jehov.
Esta no os ser por caldera, ni vosotros seris en medio de ella la carne: en el trmino de Israel os tengo de juzgar.
Y sabris que yo soy Jehov: porque no habis andado en mis ordenanzas, ni habis hecho mis juicios, sino segn los juicios de las gentes que estn en vuestros alrededores habis hecho.
Y aconteci que, estando yo profetizando, Pelatas hijo de Benaas muri. Entonces ca sobre mi rostro, y clam con grande voz, y dije: Ah, Seor Jehov! hars t consumacin del resto de Israel?<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu parentesco y toda la casa de Israel, toda ella son aquellos  quienes dijeron los moradores de Jerusalem: Alejaos de Jehov;  nosotros es dada la tierra en posesin.
Por tanto di: As ha dicho el Seor Jehov: Aunque los he echado lejos entre las gentes, y los he esparcido por las tierras, con todo eso les ser por un pequeo santuario en las tierras  donde llegaren.
Di por tanto: As ha dicho el Seor Jehov: Yo os recoger de los pueblos, y os allegar de las tierras en las cuales estis esparcidos, y os dar la tierra de Israel.
Y vendrn all, y quitarn de ella todas su torpezas, y todas sus abominaciones.
Y darles he un corazn, y espritu nuevo dar en sus entraas; y quitar el corazn de piedra de su carne, y darles corazn de carne;
Para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis juicios y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea  ellos por Dios.
Mas  aquellos cuyo corazn anda tras el deseo de sus torpezas y de sus abominaciones, yo tornar su camino sobre sus cabezas, dice el Seor Jehov.<CM>
Despus alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos encima.
Y la gloria de Jehov se fu de en medio de la ciudad, y par sobre el monte que est al oriente de la ciudad.
Luego me levant el espritu, y volvime  llevar en visin del espritu de Dios  la tierra de los Caldeos,  los trasportados. Y partise de m la visin que haba visto.
Y habl  los trasportados todas las palabras de Jehov que l me haba mostrado.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, t habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven, tienen odos para oir, y no oyen; porque son casa rebelde.
Por tanto t, hijo del hombre, hazte aparejos de marcha, y prtete de da delante de sus ojos; y te pasars de tu lugar  otro lugar  vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son casa rebelde.
Y sacars tus aparejos, como aparejos de partida, de da delante de sus ojos: mas t saldrs por la tarde  vista de ellos, como quien sale para partirse.
Delante de sus ojos horadars la pared, y saldrs por ella.
Delante de sus ojos los llevars sobre tus hombros, de noche los sacars; cubrirs tu rostro, y no mirars la tierra: porque en seal te he dado  la casa de Israel.
Y yo hice as como me fu mandado: saqu mis aparejos de da, como aparejos de partida, y  la tarde horad la pared  mano; sal de noche, y llevlos sobre los hombros  vista de ellos.
Y fu  mi palabra de Jehov por la maana, diciendo:
Hijo del hombre, no te ha dicho la casa de Israel, aquella casa rebelde: Qu haces?
Diles: As ha dicho el Seor Jehov: Al prncipe en Jerusalem es esta carga, y  toda la casa de Israel que est en medio de ellos.
Diles: Yo soy vuestra seal: como yo hice, as les harn  ellos: al pasar  otro pas irn en cautiverio.
Y al prncipe que est en medio de ellos llevarn  cuestas de noche, y saldrn; horadarn la pared para sacarlo por ella; cubrir su rostro para no ver con sus ojos la tierra.
Mas yo extender mi red sobre l, y ser preso en mi malla, y harlo llevar  Babilonia,  tierra de Caldeos; mas no la ver, y all morir.
Y  todos los que estuvieren alrededor de l para su ayuda, y  todas sus compaas esparcir  todo viento, y desenvainar espada en pos de ellos.
Y sabrn que yo soy Jehov, cuando los esparciere entre las gentes, y los derramare por la tierra.
Y har que de ellos queden pocos en nmero, del cuchillo, y del hambre, y de la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las gentes adonde llegaren; y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con anhelo;
Y dirs al pueblo de la tierra: As ha dicho el Seor Jehov sobre los moradores de Jerusalem, y sobre la tierra de Israel: Su pan comern con temor, y con espanto bebern su agua; porque su tierra ser asolada de su multitud, por la maldad de todos los que en ella moran.
Y las ciudades habitadas sern asoladas, y la tierra ser desierta; y sabris que yo soy Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, qu refrn es este que tenis vosotros en la tierra de Israel, diciendo: Prolongarse han los das, y perecer toda visin?
Diles por tanto: As ha dicho el Seor Jehov: Har cesar este refrn, y no repetirn ms este dicho en Israel. Diles pues: Se han acercado aquellos das, y la palabra de toda visin.
Porque no habr ms alguna visin vana, ni habr adivinacin de lisonjeros en medio de la casa de Israel.
Porque yo Jehov hablar; cumplirse la palabra que yo hablar; no se dilatar ms: antes en vuestros das, oh casa rebelde, hablar palabra, y cumplirla, dice el Seor Jehov.
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, he aqu que los de la casa de Israel dicen: La visin que ste ve es para muchos das, y para lejanos tiempos profetiza ste.
Diles por tanto: As ha dicho el Seor Jehov: No se dilatarn ms todas mis palabras: cumplirse la palabra que yo hablar, dice el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di  los que profetizan de su corazn: Oid palabra de Jehov.
As ha dicho el Seor Jehov: Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espritu, y nada vieron!
Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel.
No habis subido  los portillos, ni echasteis vallado en la casa de Israel, estando en la batalla en el da de Jehov.
Vieron vanidad y adivinacin de mentira. Dicen: Ha dicho Jehov; y Jehov no los envi: y hacen esperar que se confirme la palabra.
No habis visto visin vana, y no habis dicho adivinacin de mentira, por cuanto decs, Dijo Jehov; no habiendo yo hablado?
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: por cuanto vosotros habis hablado vanidad, y habis visto mentira, por tanto, he aqu yo contra vosotros, dice el Seor Jehov.
Y ser mi mano contra los profetas que ven vanidad, y adivinan mentira: no sern en la congregacin de mi pueblo, ni sern escritos en el libro de la casa de Israel, ni  la tierra de Israel volvern; y sabris que yo soy el Seor Jehov.<CM>
Por tanto, y por cuanto engaaron  mi pueblo, diciendo, Paz, no habiendo paz; y el uno edificaba la pared, y he aqu que los otros la encostraban con lodo suelto;
Di  los encostradores con lodo suelto, que caer; vendr lluvia inundante, y dar piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la romper.
Y he aqu, cuando la pared habr cado, no os dirn: Dnde est la embarradura con que encostrasteis?
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Y har que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia inundante vendr con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir.
As desbaratar la pared que vosotros encostrasteis con lodo suelto, y echarla  tierra, y ser descubierto su cimiento, y caer, y seris consumidos en medio de ella; y sabris que yo soy Jehov.
Cumplir as mi furor en la pared y en los que la encostraron con lodo suelto; y os dir: No existe la pared, ni aquellos que la encostraron,
Los profetas de Israel que profetizan  Jerusalem, y ven para ella visin de paz, no habiendo paz, dice el Seor Jehov.<CM>
Y t, hijo del hombre, pon tu rostro  las hijas de tu pueblo que profetizan de su corazn, y profetiza contra ellas,
Y di: As ha dicho el Seor Jehov: Ay de aquellas que cosen almohadillas  todos codos de manos, y hacen veletes sobre la cabeza de toda edad para cazar las almas! Habis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener as vuestra propia vida?
Y habis de profanarme entre mi pueblo por puados de cebada y por pedazos de pan, matando las almas que no mueren, y dando vida  las almas que no vivirn, mintiendo  mi pueblo que escucha la mentira?
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: He aqu yo contra vuestras almohadillas, con que cazis ah las almas volando; yo las arrancar de vuestros brazos, y dejar las almas, las almas que cazis volando.
Romper asimismo vuestro veletes, y librar mi pueblo de vuestra mano, y no estarn ms en vuestra mano para caza; y sabris que yo soy Jehov.
Por cuanto entristecisteis con mentira el corazn del justo, al cual yo no entristec, y esforzasteis las manos del impo, para que no se apartase de su mal camino, infundindole nimo;
Por tanto no veris vanidad, ni ms adivinaris adivinacin; y librar mi pueblo de vuestra mano; y sabris que yo soy Jehov.<CM>
Y VINIERON  m algunos de los ancianos de Israel, y sentronse delante de m.
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, estos hombres han puesto sus dolos en su corazn, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro: acaso he de ser yo verdaderamente consultado por ellos?
Hblales por tanto, y diles: As ha dicho el Seor Jehov: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto sus dolos en su corazn, y establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehov responder al que viniere en la multitud de sus dolos;
Para tomar  la casa de Israel en su corazn, que se han apartado de m todos ellos en sus dolos.
Por tanto di  la casa de Israel: As dice el Seor Jehov: Convertos, y volveos de vuestros dolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.
Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de m, y hubiere puesto sus dolos en su corazn, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por m, yo Jehov le responder por m mismo:
Y pondr mi rostro contra aquel hombre, y le pondr por seal y por fbula, y yo lo cortar de entre mi pueblo; y sabris que yo soy Jehov.
Y el profeta, cuando fuere engaado y hablare palabra, yo Jehov enga al tal profeta; y extender mi mano sobre l, y raerle de en medio de mi pueblo de Israel.
Y llevarn su maldad: como la maldad del que pregunta, as ser la maldad del profeta;
Para que no yerren ms la casa de Israel de en pos de m: ni ms se contaminen en todas sus rebeliones, y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice el Seor Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, cuando la tierra pecare contra m rebelndose prfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el arrimo del pan, y enviare en ella hambre, y talare de ella hombres y bestias;
Si estuvieren en medio de ella estos tres varones, No, Daniel, y Job, ellos por su justicia librarn su vida, dice el Seor Jehov.
Y si hiciere pasar malas bestias por la tierra, y la asolaren, y fuere desolada que no haya quien pase  causa de las bestias,
Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dice el Seor Jehov, ni  sus hijos ni  sus hijas librarn; ellos solos sern libres, y la tierra ser asolada.
O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra;  hiciere talar de ella hombres y bestias,
Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dice el Seor Jehov, no librarn sus hijos ni sus hijas; ellos solos sern libres.
O si pestilencia enviare sobre esa tierra, y derramare mi ira sobre ella en sangre, para talar de ella hombres y bestias,
Y estuvieren en medio de ella No, Daniel, y Job, vivo yo, dice el Seor Jehov, no librarn hijo ni hija; ellos por su justicia librarn su vida.
Por lo cual as ha dicho el Seor Jehov: Cunto ms, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias?
Sin embargo, he aqu quedarn en ella algunos residuos, hijos  hijas, que sern llevados fuera: he aqu que ellos entrarn  vosotros, y veris su camino y sus hechos; y tomaris consolacin del mal que hice venir sobre Jerusalem, de todas las cosas que traje sobre ella.
Y consolaros han cuando viereis su camino y sus hechos, y conoceris que no sin causa hice todo lo que habr hecho en ella, dice el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, qu es el palo de la vid ms que todo palo? qu es el sarmiento entre los maderos del bosque?
Tomarn de l madera para hacer alguna obra? tomarn de l una estaca para colgar de ella algn vaso?
He aqu, que es puesto en el fuego para ser consumido; sus dos cabos consumi el fuego, y la parte del medio se quem; aprovechar para obra alguna?
He aqu que cuando estaba entero no era para obra alguna: cunto menos despus que el fuego lo hubiere consumido, y fuere quemado? ser ms para alguna obra?
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Como el palo de la vid entre los maderos del bosque, el cual d al fuego para que lo consuma, as har  los moradores de Jerusalem.
Y pondr mi rostro contra ellos; de fuego salieron, y fuego los consumir; y sabris que yo soy Jehov, cuando pusiere mi rostro contra ellos.
Y tornar la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron prevaricacin, dice el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, notifica  Jerusalem sus abominaciones,
Y di: As ha dicho el Seor Jehov sobre Jerusalem: Tu habitacin y tu raza fu de la tierra de Canan; tu padre Amorrheo, y tu madre Hethea.
Y cuanto  tu nacimiento, el da que naciste no fu cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para atemperarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.
No hubo ojo que se compadeciese de ti, para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste echada sobre la haz del campo, con menosprecio de tu vida, en el da que naciste.<CM>
Y yo pas junto  ti, y te vi sucia en tus sangres, y djete: En tus sangres, vive; vive, djete, en tus sangres.
En millares como la hierba del campo te puse, y fuiste aumentada y engrandecida, y viniste  ser adornada grandemente; los pechos te crecieron, y tu pelo brot; mas t estabas desnuda y descubierta.
Y pas yo junto  ti, y te mir, y he aqu que tu tiempo era tiempo de amores; y extend mi manto sobre ti, y cubr tu desnudez; y dte juramento, y entr en concierto contigo, dice el Seor Jehov, y fuiste ma:
Y te lav con agua, y lav tus sangres de encima de ti, y ungte con aceite;
Y te vest de bordado, y te calc de tejn, y cete de lino, y te vest de seda.
Y te atave con ornamentos, y puse ajorcas en tus brazos, y collar  tu cuello;
Y puse joyas sobre tus narices, y zarcillos en tus orejas, y diadema de hermosura en tu cabeza.
Y fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido fu lino, y seda, y bordado; comiste flor de harina de trigo, y miel, y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, y has prosperado hasta reinar.
Y salite nombrada entre las gentes  causa de tu hermosura; porque era perfecta,  causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice el Seor Jehov.<CM>
Mas confiaste en tu hermosura, y fornicaste  causa de tu nombrada, y derramaste tus fornicaciones  cuantos pasaron; suya eras.
Y tomaste de tus vestidos, e hicstete diversos altos lugares, y fornicaste en ellos: cosa semejante no vendr, ni ser as.
Tomaste asimismo los vasos de tu hermosura de mi oro y de mi plata, que yo te haba dado,  hicstete imgenes de hombre, y fornicaste con ellas.
Y tomaste tus vestidos de diversos colores, y cubrstelas; y mi aceite y mi perfume pusiste delante de ellas.
Mi pan tambin, que yo te haba dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fu as, dice el Seor Jehov.
Dems de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que me habas engendrado, y los sacrificaste  ellas para consumacin. Es poco, esto de tus fornicaciones?
Y sacrificaste mis hijos, y dstelos  ellas para que los hiciesen pasar por el fuego.
Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los das de tu mocedad, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre.
Y fu que despus de toda tu maldad<WTHay, ay de ti! dice el Seor Jehov,lare the work of God, and understand His doing.>
Edificstete alto, y te hiciste altar en todas las plazas:
En toda cabeza de camino edificaste tu altar, y tornaste abominable tu hermosura, y abriste tus piernas  cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones.
Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, de grandes carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.
Por tanto, he aqu que yo extend sobre ti mi mano, y disminu tu provisin ordinaria, y te entregu  la voluntad de las hijas de los Filisteos que te aborrecen, las cuales se avergenzan de tu camino deshonesto.
Fornicaste tambin con los hijos de Assur por no haberte hartado; y fornicaste con ellos, y tampoco te hartaste.
Multiplicaste asimismo tu fornicacin en la tierra de Canan y de los Caldeos: ni tampoco con esto te hartaste.
Cun inconstante es tu corazn, dice el Seor Jehov, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una poderosa ramera,
Edificando tus altares en cabeza de todo camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante  ramera, menospreciando el salario,
Sino como mujer adltera, por cuanto que en lugar de su marido recibe  ajenos.
A todas las rameras dan dones; mas t diste tus dones  todos tus enamorados; y les diste presentes, porque entrasen  ti de todas partes por tus fornicaciones.
Y ha sido en ti al contrario de las mujeres en tus fornicaciones, ni nunca despus de ti ser as fornicado; porque en dar t dones, y no ser dados dones  ti, ha sido al contrario.<CM>
Por tanto, ramera, oye palabra de Jehov:
As ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto han sido descubiertas tus vergenzas, y tu confusin ha sido manifestada  tus enamorados en tus fornicaciones; y  los dolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste;
Por tanto, he aqu que yo junto todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y todos los que amaste, con todos los que aborreciste; y reunirlos contra ti alrededor, y descubrirles tu vergenza, y vern toda tu torpeza.
Y yo te juzgar por las leyes de las adlteras, y de las que derraman sangre; y te dar en sangre de ira y de celo.
Y te entregar en mano de ellos: y destruirn tu alto, y derribarn tus altares, y te harn desnudar de tus ropas, y se llevarn los vasos de tu gloria, y te dejarn desnuda y descubierta.
Y harn subir contra ti reunin de gente, y te apedrearn con piedras, y te atravesarn con sus espadas.
Y quemarn tus casas  fuego, y harn en ti juicios  ojos de muchas mujeres; y hacerte he cesar de ser ramera, ni tampoco dars ms don.
Y har reposar mi ira sobre ti, y apartarse de ti mi celo, y descansar de ms enojarme.
Por cuanto no te acordaste de los das de tu mocedad, y me provocaste  ira en todo esto, por eso, he aqu yo tambin he tornado tu camino sobre tu cabeza, dice el Seor Jehov; pues ni aun has pensado sobre todas tus abominaciones.<CM>
He aqu que todo proverbista har de ti proverbio, diciendo: Como la madre, tal su hija.
Hija de tu madre eres t, que desech  su marido y  sus hijos; y hermana de tus hermanas eres t, que desecharon  sus maridos y  sus hijos: vuestra madre fu Hethea, y vuestro padre Amorrheo.
Y tu hermana mayor es Samaria con su hijas, la cual habita  tu mano izquierda; y tu hermana la menor que t es Sodoma con sus hijas, la cual habita  tu mano derecha.
Y aun no anduviste en sus caminos, ni hiciste segn sus abominaciones; antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste ms que ellas en todos tus caminos.
Vivo yo, dice el Seor Jehov, Sodoma tu hermana, con sus hijas, no ha hecho como hiciste t y tus hijas.
He aqu que esta fu la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, hartura de pan, y abundancia de ociosidad tuvo ella y sus hijas; y no corrobor la mano del afligido y del menesteroso.
Y ensoberbecironse,  hicieron abominacin delante de m, y quitlas como vi bueno.
Y Samaria no cometi ni la mitad de tus pecados; porque t multiplicaste tus abominaciones ms que ellas, y has justificado  tus hermanas con todas tus abominaciones que hiciste.
T tambin, que juzgaste  tus hermanas, lleva tu vergenza en tus pecados que hiciste ms abominables que ellas: ms justas son que t: avergnzate pues t tambin, y lleva tu confusin, pues que has justificado  tus hermanas.
Yo pues har tornar sus cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y los cautivos de tus cautiverios entre ellas,
Para que t lleves tu confusin, y te avergences de todo lo que has hecho, sindoles t motivo de consuelo.
Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volvern  su primer estado; t tambin y tus hijas volveris  vuestro primer estado.
Sodoma, tu hermana, no fu nombrada en tu boca en el tiempo de tus soberbias,
Antes que tu maldad se descubriese, como en el tiempo de la vergenza de las hijas de Siria y de todas las hijas de los Filisteos alrededor, que te menosprecian en contorno.
T has llevado tu enormidad y tus abominaciones, dice Jehov.
Empero as ha dicho el Seor Jehov: Har yo contigo como t hiciste, que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto?<CM>
Antes yo tendr memoria de mi pacto que concert contigo en los das de tu mocedad, y te confirmar un pacto sempiterno.
Y acordarte has de tus caminos y te avergonzars, cuando recibirs  tus hermanas, las mayores que t con las menores que t, las cuales yo te dar por hijas, mas no por tu pacto.
Y confirmar mi pacto contigo, y sabrs que yo soy Jehov;
Para que te acuerdes, y te avergences, y nunca ms abras la boca  causa de tu vergenza, cuando me aplacare para contigo de todo lo que hiciste, dice el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, propn una figura, y compn una parbola  la casa de Israel.
Y dirs: As ha dicho el Seor Jehov: Una grande guila, de grandes alas y de largos miembros, llena de plumas de diversos colores, vino al Lbano, y tom el cogollo del cedro:
Arranc el principal de sus renuevos, y llevlo  la tierra de mercaderes, y psolo en la ciudad de los negociantes.
Tom tambin de la simiente de la tierra, y psola en un campo bueno para sembrar, plantla junto  grandes aguas, psola como un sauce.
Y brot,  hzose una vid de mucha rama, baja de estatura, que sus ramas la miraban, y sus races estaban debajo de ella: as que se hizo una vid, y arroj sarmientos, y ech mugrones.
Y fu otra grande guila, de grandes alas y de muchas plumas; y he aqu que esta vid junt cerca de ella sus races, y extendi hacia ella sus ramos, para ser regada por ella por los surcos de su planto.
En un buen campo, junto  muchas aguas fu plantada, para que hiciese ramos y llevase fruto, y para que fuese vid robusta.
Di: As ha dicho el Seor Jehov: Ser prosperada? No arrancar sus races, y destruir su fruto, y secarse? Todas las hojas de su lozana secar, y no con gran brazo, ni con mucha gente, arrancndola de sus races.
Y he aqu que plantada est ella, ser prosperada? No se secar del todo cuando el viento solano la tocare? En los surcos de su verdor se secar.
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Di ahora  la casa rebelde: No habis entendido qu significan estas cosas? Diles: He aqu que el rey de Babilonia vino  Jerusalem, y tom tu rey y sus prncipes, y llevlos consigo  Babilonia.
Tom tambin de la simiente del reino,  hizo con l alianza, y trjole  juramento; y tom los fuertes de la tierra,
Para que el reino fuese abatido y no se levantase, sino que guardase su alianza y estuviese en ella.
Rebelse empero contra l enviando sus embajadores  Egipto, para que le diese caballos y mucha gente. Ser prosperado, escapar, el que estas cosas hizo? y el que rompi la alianza, podr huir?
Vivo yo, dice el Seor Jehov, que morir en medio de Babilonia, en el lugar del rey que le hizo reinar, cuyo juramento menospreci, y cuya alianza con l hecha rompi.
Y no con grande ejrcito, ni con mucha compaa har con l Faran en la batalla, cuando funden baluarte y edifiquen bastiones para cortar muchas vidas.
Pues menospreci el juramento, para invalidar el concierto cuando he aqu que haba dado su mano,  hizo todas estas cosas, no escapar.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Vivo yo, que el juramento mo que menospreci, y mi concierto que ha invalidado, tornar sobre su cabeza.
Y extender sobre l mi red, y ser preso en mi malla; y hacerlo he venir  Babilonia, y all estar  juicio con l, por su prevaricacin con que contra m se ha rebelado.
Y todos sus fugitivos con todos sus escuadrones caern  cuchillo, y los que quedaren sern esparcidos  todo viento; y sabris que yo Jehov he hablado.<CM>
As ha dicho el Seor Jehov: Y tomar yo del cogollo de aquel alto cedro, y pondrlo; del principal de sus renuevos cortar un tallo, y plantarlo he yo sobre el monte alto y sublime;
En el monte alto de Israel lo plantar, y alzar ramos, y llevar fruto, y harse magnfico cedro; y habitarn debajo de l todas las aves, toda cosa que vuela habitar  la sombra de sus ramos.
Y sabrn todos los rboles del campo que yo Jehov abat el rbol sublime, levant el rbol bajo, hice secar el rbol verde,  hice reverdecer el rbol seco. Yo Jehov habl  hice.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Qu pensis vosotros, vosotros que usis este refrn sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera?
Vivo yo, dice el Seor Jehov, que nunca ms tendris por qu usar este refrn en Israel.
He aqu que todas las almas son mas; como el alma del padre, as el alma del hijo es ma; el alma que pecare, esa morir.
Y el hombre que fuere justo,  hiciere juicio y justicia;
Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos  los dolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prjimo, ni llegare  la mujer menstruosa,
Ni oprimiere  ninguno; al deudor tornare su prenda, no cometiere robo, diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido,
No diere  logro, ni recibiere aumento; de la maldad retrajere su mano,  hiciere juicio de verdad entre hombre y hombre,
En mis ordenanzas caminare, y guardare mis derechos para hacer verdad, ste es justo: ste vivir, dice el Seor Jehov.<CM>
Mas si engendrare hijo ladrn, derramador de sangre,  que haga alguna cosa de stas,
Y que no haga las otras; antes comiere sobre los montes,  violare la mujer de su prjimo,
Al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no tornare la prenda,  alzare sus ojos  los dolos,  hiciere abominacin,
Diere  usura, y recibiere aumento: vivir ste? No vivir. Todas estas abominaciones hizo; de cierto morir; su sangre ser sobre l.
Pero si ste engrendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y vindolos no hiciere segn ellos:
No comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos  los dolos de la casa de Israel; la mujer de su prjimo no violare,
Ni oprimiere  nadie; la prenda no empeare, ni cometiere robos; al hambriento diere de su pan, y cubriere de vestido al desnudo;
Apartare su mano del pobre, usura ni aumento no recibiere; hiciere mis derechos, y anduviere en mis ordenanzas, ste no morir por la maldad de su padre; de cierto vivir.
Su padre, por cuanto hizo agravio, despoj violentamente al hermano,  hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aqu que l morir por su maldad.
Y si dijereis: Por qu el hijo no llevar por el pecado de su padre? Porque el hijo hizo juicio y justicia, guard todas mis ordenanzas, y las hizo, de cierto vivir.
El alma que pecare, esa morir: el hijo no llevar por el pecado del padre, ni el padre llevar por el pecado del hijo: la justicia del justo ser sobre l, y la impiedad el impo ser sobre l.<CM>
Mas el impo, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas,  hiciere juicio y justicia, de cierto vivir; no morir.
Todas sus rebeliones que cometi, no le sern recordadas: en su justicia que hizo vivir.
Quiero yo la muerte del impo? dice el Seor Jehov. No vivir, si se apartare de sus caminos?
Mas si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad,  hiciere conforme  todas las abominaciones que el impo hizo; vivir l? Todas las justicias que hizo no vendrn en memoria; por su rebelin con que prevaric, y por su pecado que cometi, por ello morir.
Y si dijereis: No es derecho el camino del Seor: oid ahora, casa de Israel: No es derecho mi camino? no son vuestros caminos torcidos?
Apartndose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, l morir por ello: por su iniquidad que hizo, morir.
Y apartndose el impo de su impiedad que hizo, y haciendo juicio y justicia, har vivir su alma.
Porque mir, y apartse de todas sus prevaricaciones que hizo, de cierto vivir, no morir.
Si aun dijere la casa de Israel: No es derecho el camino del Seor: No son derechos mis caminos, casa de Israel? Cierto, vuestros caminos no son derechos.<CM>
Por tanto, yo os juzgar  cada uno segn sus caminos, oh casa de Israel, dice el Seor Jehov. Convertos, y volveos de todas vuestras iniquidades; y no os ser la iniquidad causa de ruina.
Echad de vosotros todas vuestras iniquidades con que habis prevaricado, y haceos corazn nuevo y espritu nuevo. Y por qu moriris, casa de Israel?
Que no quiero la muerte del que muere, dice el Seor Jehov, convertos pues, y viviris.<CM>
Y TU levanta endecha sobre los prncipes de Israel.
Y dirs: Cmo se ech entre los leones tu madre la leona! entre los leoncillos cri sus cachorros.
E hizo subir uno de sus cachorros: vino  ser leoncillo, y aprendi  prender presa, y  devorar hombres.
Y las gentes oyeron de l: fu tomado con el lazo de ellas, y llevronlo con grillos  la tierra de Egipto.
Y viendo ella que haba esperado mucho tiempo, y que se perda su esperanza, tom otro de sus cachorros, y psolo por leoncillo.
Y l andaba entre los leones; hzose leoncillo, aprendi  hacer presa, devor hombres.
Y conoci sus viudas, y asol sus ciudades; y la tierra fu asolada, y su abundancia,  la voz de su bramido.
Y dieron sobre l las gentes de las provincias de su alrededor, y extendieron sobre l su red; fu preso en su hoyo.
Y pusironlo en crcel con cadenas, y llevronlo al rey de Babilonia; metironlo en fortalezas, para que su voz no se oyese ms sobre los montes de Israel.<CM>
Tu madre fu como una vid en tu sangre, plantada junto  las aguas, haciendo fruto y echando vstagos  causa de las muchas aguas.
Y ella tuvo varas fuertes para cetros de seores; y levantse su estatura por encima entre las ramas, y fu vista en su altura, y con la multitud de sus sarmientos.
Empero fu arrancada con ira, derribada en tierra, y viento solano sec su fruto; fueron quebradas y secronse sus varas fuertes; consumilas el fuego.
Y ahora est plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de aridez.
Y ha salido fuego de la vara de sus ramos, ha consumido su fruto, y no ha quedado en ella vara fuerte, cetro para enseorear. Endecha es esta, y de endecha servir.<CM>
Y ACONTECIO en el ao sptimo, en el mes quinto,  los diez del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel  consultar  Jehov, y sentronse delante de m.
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, habla  los ancianos de Israel, y diles: As ha dicho el Seor Jehov: A consultarme vens vosotros? Vivo yo, que yo no os responder, dice el Seor Jehov.
Quieres t juzgarlos? los quieres juzgar t, hijo del hombre? Notifcales las abominaciones de sus padres;<CM>
Y diles: As ha dicho el Seor Jehov: El da que escog  Israel, y que alc mi mano por la simiente de la casa de Jacob, y que fu conocido de ellos en la tierra de Egipto, cuando alc mi mano  ellos, diciendo: Yo soy Jehov vuestro Dios;
Aquel da que les alc mi mano, que los sacara de la tierra de Egipto  la tierra que les haba provedo, que fluye leche y miel, la cual es la ms hermosa de todas las tierras;
Entonces les dije: Cada uno eche de s cada uno de las abominaciones de sus ojos, y no os contaminis en los dolos de Egipto. Yo soy Jehov vuestro Dios.
Mas ellos se rebelaron contra m, y no quisieron obedecerme: no ech de s cada uno las abominaciones de sus ojos, ni dejaron los dolos de Egipto; y dije que derramara mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.
Con todo,  causa de mi nombre, porque no se infamase en los ojos de las gentes en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fu conocido de ellos, hice para sacarlos de tierra de Egipto.<CM>
Saqulos pues de la tierra de Egipto, y trjelos al desierto;
Y dles mis ordenanzas, y declarles mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivir en ellos.
Y dles tambin mis sbados que fuesen por seal entre m y ellos, para que supiesen que yo soy Jehov que los santifico.
Mas rebelronse contra m la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis ordenanzas, y desecharon mis derechos, los cuales el hombre que los hiciere, vivir en ellos; y mis sbados profanaron en gran manera; dije, por tanto, que haba de derramar sobre ellos mi ira en el desierto para consumirlos.
Pero en atencin  mi nombre hice porque no se infamase  la vista de la gentes, delante de cuyos ojos los saqu.
Y tambin yo les alc mi mano en el desierto, que no los metera en la tierra que les d, que fluye leche y miel, la cual es la ms hermosa de todas las tierras;
Porque desecharon mis derechos, y no anduvieron en mis ordenanzas, y mis sbados profanaron: porque tras sus dolos iba su corazn.
Con todo los perdon mi ojo, no matndolos, ni los consum en el desierto;
Antes dije en el desierto  sus hijos: No andis en las ordenanzas de vuestros padres, ni guardis sus leyes, ni os contaminis en sus dolos.
Yo soy Jehov vuestro Dios; andad en mis ordenanzas, y guardad mis derechos, y ponedlos por obra:
Y santificad mis sbados, y sean por seal entre m y vosotros, para que sepis que yo soy Jehov vuestro Dios.
Y los hijos se rebelaron contra m: no anduvieron en mis ordenanzas, ni guardaron mis derechos para ponerlos por obra, los cuales el hombre que los cumpliere, vivir en ellos; profanaron mis sbados. Dije entonces que derramara mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto.
Mas retraje mi mano, y en atencin  mi nombre hice porque no se infamase  vista de las gentes, delante de cuyos ojos los saqu.
Y tambin les alc yo mi mano en el desierto, que los esparcira entre las gentes, y que los aventara por las tierras;
Porque no pusieron por obra mis derechos, y desecharon mis ordenanzas, y profanaron mis sbados, y tras los dolos de sus padres se les fueron sus ojos.
Por eso yo tambin les d ordenanzas no buenas, y derechos por los cuales no viviesen;
Y contaminlos en sus ofrendas cuando hacan pasar por el fuego todo primognito, para que los desolase,  fin de que supiesen que yo soy Jehov.<CM>
Por tanto, hijo del hombre, habla  la casa de Israel, y diles: As ha dicho el Seor Jehov: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron contra m rebelin.
Porque yo los met en la tierra sobre la cual haba alzado mi mano que les haba de dar, y miraron  todo collado alto, y  todo rbol espeso, y all sacrificaron sus vctimas, y all presentaron la irritacin de sus ofrendas, all pusieron tambin l olor de su suavidad, y all derramaron sus libaciones.
Y yo les dije: Qu es ese alto adonde vosotros vais? Y fu llamado su nombre Bamah hasta el da de hoy.
Di, pues,  la casa de Israel: As ha dicho el Seor Jehov: No os contaminis vosotros  la manera de vuestros padres, y fornicis tras sus abominaciones?
Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habis contaminado con todos vuestros dolos hasta hoy: y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice el Seor Jehov, que no os responder.
Y no ha de ser lo que habis pensado. Porque vosotros decs: Seamos como las gentes, como las familias de las naciones, sirviendo  la madera y  la piedra.<CM>
Vivo yo, dice el Seor Jehov, que con mano fuerte, y brazo extendido, y enojo derramado, tengo de reinar sobre vosotros:
Y os sacar de entre los pueblos, y os juntar de las tierras en que estis esparcidos, con mano fuerte, y brazo extendido, y enojo derramado:
Y os he de traer al desierto de pueblos, y all litigar con vosotros cara  cara.
Como litigu con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, as litigar con vosotros, dice el Seor Jehov.
Y os har pasar bajo de vara y os traer en vnculo de concierto;
Y apartar de entre vosotros los rebeldes, y los que se rebelaron contra m: de la tierra de sus destierros los sacar, y  la tierra de Israel no vendrn; y sabris que yo soy Jehov.
Y vosotros, oh casa de Israel, as ha dicho el Seor Jehov: Andad cada uno tras sus dolos, y servidles, pues que  m no me obedecis; y no profanis ms mi santo nombre con vuestras ofrendas, y con vuestros dolos.
Empero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice el Seor Jehov, all me servir toda la casa de Israel, toda ella en la tierra: all los querr, y all demandar vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.
En olor de suavidad os aceptar, cuando os hubiere sacado de entre los pueblos, y os hubiere juntado de las tierras en que estis esparcidos; y ser santificado en vosotros  los ojos de las gentes.
Y sabris que yo soy Jehov, cuando os hubiere metido en la tierra de Israel, en la tierra por la cual alc mi mano que la dara  vuestros padres.
Y all os acordaris de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y seris confusos en vuestra misma presencia por todos vuestros pecados que cometisteis.
Y sabris que yo soy Jehov cuando hiciere con vosotros por amor de mi nombre, no segn vuestros caminos malos, ni segn vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice el Seor Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el medioda, y derrama tu palabra hacia la parte austral, y profetiza contra el bosque del campo del medioda.
Y dirs al bosque del medioda: Oye palabra de Jehov: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu que yo enciendo en ti fuego, el cual consumir en ti todo rbol verde, y todo rbol seco: no se apagar la llama del fuego; y sern quemados en ella todos rostros, desde el medioda hasta el norte.
Y ver toda carne que yo Jehov lo encend; no se apagar.
Y dije: Ah, Seor Jehov! ellos dicen de m: No profiere ste parbolas?<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, pon tu rostro contra Jerusalem, y derrama palabra sobre los santuarios, y profetiza sobre la tierra de Israel;
Y dirs  la tierra de Israel: As ha dicho Jehov: He aqu, que yo contra ti, y sacar mi espada de su vaina, y talar de ti al justo y al impo.
Y por cuanto he de talar de ti al justo y al impo, por tanto, mi espada saldr de su vaina contra toda carne, desde el medioda hasta el aquiln:
Y sabr toda carne que yo Jehov saqu mi espada de su vaina; no volver ms.
Y t, hijo del hombre, gime con quebrantamiento de lomos, y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.
Y ser, que cuando te dijeren: Por qu gimes t? dirs: Por la fama que viene; y todo corazn se desleir, y todas manos se debilitarn, y angustiarse todo espritu, y todas rodillas se irn en aguas: he aqu que viene, y hacerse ha, dice el Seor Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, profetiza, y di: As ha dicho el Seor Jehov: Di: La espada, la espada est afilada, y aun acicalada;
Para degollar vctimas est afilada, acicalada est para que relumbre. Hemos de alegrarnos? A la vara de mi hijo viene menospreciando todo rbol.
Y dila  acicalar para tenerla  mano: la espada est afilada, y acicalada est ella, para entregralo en mano del matador.
Clama y alla, oh hijo del hombre; porque sta ser sobre mi pueblo, ser ella sobre todos los prncipes de Israel. Temores de espada sern  mi pueblo: por tanto, hiere el muslo;
Porque est probado. Y qu, si la espada desprecia aun el cetro? El no ser ms, dice el Seor Jehov.
T pues, hijo del hombre, profetiza y bate una mano con otra, y dblese la espada la tercera vez, la espada de muertos: sta es espada de gran matanza que los penetrar,
Para que el corazn desmaye, y los estragos se multipliquen: en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. Ah! dispuesta est para que relumbre, y aderezada para degollar.
Ponte  una parte, ponte  la diestra,  ponte  la siniestra, hacia donde tu rostro se determinare.
Y yo tambin batir mi mano con mi mano, y har reposar mi ira. Yo Jehov he hablado.<CM>
Y fu  m palabra de Jehova, diciendo:
Y t, hijo del hombre, selate dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia: de una misma tierra salgan ambos: y echa mano  la suerte: en el principio del camino de la ciudad lo hars.
El camino sealars por donde venga la espada  Rabba de los hijos de Ammn, y  Jud contra Jerusalem la fuerte.
Porque el rey de Babilonia se par en una encrucijada, al principio de dos caminos, para tomar adivinacin: acical saetas, consult en dolos, mir el hgado.
La adivinacin fu  su mano derecha, sobre Jerusalem, para poner capitanes, para abrir la boca  la matanza, para levantar la voz en grito, para poner ingenios contra las puertas, para fundar baluarte, y edificar fuerte.
Y serles como adivinacin mentirosa en sus ojos, por estar juramentados con juramento  ellos: mas l trae  la memoria la maldad, para prenderlos.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto habis hecho venir en memoria vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habis venido en memoria, seris tomados  mano.
Y t, profano  impo prncipe de Israel, cuyo da vino en el tiempo de la consumacin de la maldad;
As ha dicho el Seor Jehov: Depn la tiara, quita la corona: sta no ser ms sta: al bajo alzar, y al alto abatir.
Del revs, del revs, del revs la tornar; y no ser sta ms, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y se la entregar.<CM>
Y t, hijo del hombre, profetiza, y di: As ha dicho el Seor Jehov sobre los hijos de Ammn, y su oprobio. Dirs pues: La espada, la espada est desenvainada para degollar; acicalada para consumir con resplandor.
Te profetizan vanidad, adivnante mentira, para entregarte con los cuellos de los malos sentenciados  muerte, cuyo da vino en tiempo de la consumacin de la maldad.
Tornarla  su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido, te tengo de juzgar.
Y derramar sobre ti mi ira: el fuego de mi enojo har encender sobre ti, y te entregar en mano de hombres temerarios, artfices de destruccin.
Del fuego sers para ser consumido; tu sangre ser en medio de la tierra; no habr ms memoria de ti: porque yo Jehov he hablado.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Y t, hijo del hombre, no juzgars t, no juzgars t  la ciudad derramadora de sangre, y le mostrars todas sus abominaciones?
Dirs, pues: As ha dicho el Seor Jehov: Ciudad derramadora de sangre en medio de s, para que venga su hora, y que hizo dolos contra s misma para contaminarse!
En tu sangre que derramaste has pecado, y te has contaminado en tus dolos que hiciste; y has hecho acercar tus das, y has llegado  tus aos: por tanto te he dado en oprobio  las gentes, y en escarnio  todas las tierras.
Las que estn cerca, y las que estn lejos de ti, se reirn de ti, amancillada de fama, y de grande turbacin.
He aqu que los prncipes de Israel, cada uno segn su poder, fueron en ti para derramar sangre.
Al padre y  la madre despreciaron en ti: al extranjero trataron con calumnia en medio de ti: al hurfano y  la viuda despojaron en ti.
Mis santuarios menospreciaste, y mis sbados has profanado.
Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; y sobre los montes comieron en ti: hicieron en medio de ti suciedades.
La desnudez del padre descubrieron en ti; la inmunda de menstruo forzaron en ti.
Y cada uno hizo abominacin con la mujer de su prjimo; y cada uno contamin su nuera torpemente; y cada uno forz en ti  su hermana, hija de su padre.
Precio recibieron en ti para derramar sangre; usura y logro tomaste, y  tus prjimos defraudaste con violencia: olvidstete de m, dice el Seor Jehov.
Y he aqu, que her mi mano  causa de tu avaricia que cometiste, y  causa de tus sangres que fueron en medio de ti.
Estar firme tu corazn? tus manos sern fuertes en los das que obrar yo contra ti? Yo Jehov he hablado, y harlo.
Y yo te esparcir por las gentes, y te aventar por las tierras; y har fenecer de ti tu inmundicia.
Y tomars heredad en ti  los ojos de las gentes; y sabrs que yo soy Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, la casa de Israel se me ha tornado en escoria: todos ellos son metal, y estao, y hierro, y plomo, en medio del horno; escorias de plata se tornaron.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto todos vosotros os habis tornado en escorias, por tanto, he aqu que yo os junto en medio de Jerusalem.
Como quien junta plata y metal y hierro y plomo y estao en medio del horno, para encender fuego en l para fundir; as os juntar en mi furor y en mi ira, y har reposar, y os fundir.
Yo os juntar y soplar sobre vosotros en el fuego de mi furor, y en medio de l seris fundidos.
Como se funde la plata en medio del horno, as seris fundidos en medio de l; y sabris que yo Jehov habr derramado mi enojo sobre vosotros.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, di  ella: T no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el da del furor.
La conjuracin de sus profetas en medio de ella, como len bramando que arrebata presa: devoraron almas, tomaron haciendas y honra, aumentaron sus viudas en medio de ella.
Sus sacerdotes violentaron mi ley, y contaminaron mis santuarios: entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio; y de mis sbados escondieron sus ojos, y yo era profanado en medio de ellos.
Sus prncipes en medio de ella como lobos que arrebataban presa, derramando sangre, para destruir las almas, para pbulo de su avaricia.
Y sus profetas revocaban con lodo suelto, profetizndoles vanidad, y adivinndoles mentira, diciendo: As ha dicho el Seor Jehov; y Jehov no haba hablado.
El pueblo de la tierra usaba de opresin, y cometa robo, y al afligido y menesteroso hacan violencia, y al extranjero opriman sin derecho.
Y busqu de ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese al portillo delante de m por la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hall.
Por tanto derram sobre ellos mi ira; con el fuego de mi ira los consum: torn el camino de ellos sobre su cabeza, dice el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre,
Las cuales fornicaron en Egipto; en sus mocedades fornicaron. All fueron apretados sus pechos, y all fueron estrujados los pechos de su virginidad.
Y llambanse, la mayor, Aholah, y su hermana, Aholibah; las cuales fueron mas, y parieron hijos  hijas. Y llamronse, Samaria, Aholah; y Jerusalem, Aholibah.
Y Aholah cometi fornicacin en mi poder: y prendse de sus amantes, los Asirios sus vecinos,
Vestidos de crdeno, capitanes y prncipes, mancebos todos de codiciar, caballeros que andaban  caballo.
Y puso sus fornicaciones con ellos, con todos los ms escogidos de los hijos de los Asirios, y con todos aquellos de quienes se enamor: contaminse con todos los dolos de ellos.
Y no dej sus fornicaciones de Egipto: porque con ella se echaron en su mocedad, y ellos comprimieron los pechos de su virginidad, y derramaron sobre ella su fornicacin.
Por lo cual la entregu en mano de sus amantes, en mano de los hijos de los Asirios, de quienes se haba enamorado.
Ellos descubrieron sus vergenzas, tomaron sus hijos y sus hijas, y  ella mataron  cuchillo: y vino  ser de nombre entre las mujeres, pues en ella hicieron juicios.<CM>
Y vilo su hermana Aholibah, y estrag su amor ms que ella; y sus fornicaciones, ms que las fornicaciones de su hermana.
Enamorse de los hijos de los Asirios, sus vecinos, capitanes y prncipes, vestidos en perfeccin, caballeros que andaban  caballo, todos ellos mancebos de codiciar.
Y vi que se haba contaminado: un camino era el de ambas.
Y aument sus fornicaciones: pues cuando vi hombres pintados en la pared, imgenes de Caldeos pintadas de color,
Ceidos de talabartes por sus lomos, y tiaras pintadas en sus cabezas, teniendo todos ellos parecer de capitanes,  la manera de los hombres de Babilonia, nacidos en tierra de Caldeos,
Enamorse de ellos en vindolos, y enviles mensajeros  la tierra de los Caldeos.
Y entraron  ella los hombres de Babilonia  la cama de los amores, y contaminronla con su fornicacin; y ella tambin se contamin con ellos, y su deseo se hart de ellos.
As hizo patentes sus fornicaciones, y descubri sus vergenzas: por lo cual mi alma se hart de ella, como se haba ya hartado mi alma de su hermana.
Aun multiplic sus fornicaciones trayendo en memoria los das de su mocedad, en los cuales haba fornicado en la tierra de Egipto.
Y enamorse de sus rufianes, cuya carne es como carne de asnos, y cuyo flujo como flujo de caballos.
As tornaste  la memoria la suciedad de tu mocedad, cuando comprimieron tus pechos en Egipto por los pechos de tu mocedad.<CM>
Por tanto, Aholibah, as ha dicho el Seor Jehov: He aqu que yo despierto tus amantes contra ti, de los cuales se hart tu deseo, y yo les har venir contra ti en derredor;
Los de Babilonia, y todos los Caldeos, mayordomos, y prncipes, y capitanes, todos los de Asiria con ellos: mancebos todos ellos de codiciar, capitanes y prncipes, nobles y principales, que montan  caballo todos ellos.
Y vendrn sobre ti carros, carretas, y ruedas, y multitud de pueblos. Escudos, y paveses, y capacetes pondrn contra ti en derredor; y yo dar el juicio delante de ellos, y por sus leyes te juzgarn.
Y pondr mi celo contra ti, y obrarn contigo con furor; quitarte han tu nariz y tus orejas; y lo que te quedare caer  cuchillo. Ellos tomarn tus hijos y tus hijas, y tu residuo ser consumido por el fuego.
Y te desnudarn de tus vestidos, y tomarn los vasos de tu gloria.
Y har cesar de ti tu suciedad, y tu fornicacin de la tierra de Egipto: ni ms levantars  ellos tus ojos, ni nunca ms te acordars de Egipto.
Porque as ha dicho el Seor Jehov: He aqu, yo te entrego en mano de aquellos que t aborreciste, en mano de aquellos de los cuales se hart tu deseo:
Los cuales obrarn contigo con odio, y tomarn todo lo que t trabajaste, y te dejarn desnuda y descubierta: y descubrirse la torpeza de tus fornicaciones, y tu suciedad, y tus fornicaciones.
Estas cosas se harn contigo, porque fornicaste en pos de las gentes, con las cuales te contaminaste en sus dolos.
En el camino de tu hermana anduviste: yo pues pondr su cliz en tu mano.
As ha dicho el Seor Jehov: Bebers el hondo y ancho cliz de tu hermana; de ti se mofarn las gentes, y te escarnecern: de grande cabida es.
Sers llena de embriaguez y de dolor por el cliz de soledad y de asolamiento, por el cliz de tu hermana Samaria.
Lo bebers pues, y lo agotars, y quebrars sus tiestos; y tus pechos arrancars; porque yo he hablado, dice el Seor Jehov.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto te has olvidado de m, y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva t tambin tu suciedad y tus fornicaciones.<CM>
Y djome Jehov: Hijo del hombre, no juzgars t  Aholah, y  Aholibah, y les denunciars sus abominaciones?
Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con sus dolos; y aun sus hijos que me haban engendrado, hicieron pasar por el fuego, quemndolos.
Aun esto ms me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel da, y profanaron mis sbados;
Pues habiendo sacrificado sus hijos  sus dolos, entrbanse en mi santuario el mismo da para contaminarlo: y he aqu, as hicieron en medio de mi casa.
Y cuanto ms, que enviaron por hombres que vienen de lejos,  los cuales haba sido enviado mensajero: y he aqu vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y alcoholaste tus ojos, y te ataviaste con adornos:
Y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fu adornada mesa delante de l, y sobre ella pusiste mi perfume y mi leo.
Y oyse en ella voz de compaa en holganza: y con los varones fueron trados de la gente comn los Sabeos del desierto; y pusieron manillas sobre sus manos, y coronas de gloria sobre sus cabezas.
Y dije  la envejecida en adulterios: Sus prostituciones cumplirn ellos ahora, y ella con ellos:
Porque han venido  ella como quien viene  mujer ramera: as vinieron  Aholah y  Aholibah, mujeres depravadas.
Por tanto, hombres justos las juzgarn por la ley de las adlteras, y por la ley de las que derraman sangre: porque son adlteras, y sangre hay en sus manos.
Por lo que as ha dicho el Seor Jehov: Yo har subir contra ellas compaas, las entregar  turbacin y  rapia:
Y la compaa de gentes las apedrear con piedras, y las acuchillar con sus espadas: matarn  sus hijos y  sus hijas, y sus casas consumirn con fuego.
Y har cesar la depravacin de la tierra, y escarmentarn todas las mujeres, y no harn segn vuestra torpeza.
Y sobre vosotras pondrn vuestra obscenidad, y llevaris los pecados de vuestros dolos; y sabris que yo soy el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov en el noveno ao, en el mes dcimo,  los diez del mes, diciendo:
Hijo del hombre, escrbete el nombre de este da: el rey de Babilonia se puso sobre Jerusalem este mismo da.
Y habla  la casa de rebelin por parbola, y diles: As ha dicho el Seor Jehov: Pon una olla, ponla, y echa tambin en ella agua:
Junta sus piezas en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda; hnchela de huesos escogidos.
Toma una oveja escogida; y tambin enciende los huesos debajo de ella; haz que hierva bien; coced tambin sus huesos dentro de ella.
Pues as ha dicho el Seor Jehov: Ay de la ciudad de sangres, de la olla no espumada, y cuya espuma no sali de ella! Por sus piezas, por sus piezas scala; no caiga sobre ella suerte.
Porque su sangre fu en medio de ella: sobre una piedra alisada la puso; no la derram sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo.
Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondr su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Ay de la ciudad de sangres! Pues tambin har yo gran hoguera,
Multiplicando la lea, encendiendo el fuego, para consumir la carne, y hacer la salsa; y los huesos sern quemados:
Asentando despus la olla vaca sobre sus brasas, para que se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su espuma.
En fraude se cans, y no sali de ella su mucha espuma. En fuego ser su espuma consumida.
En tu suciedad perversa padecers: porque te limpi, y t no te limpiaste de tu suciedad: nunca ms te limpiars, hasta que yo haga reposar mi ira sobre ti.
Yo Jehov he hablado; vendr, y harlo. No me tornar atrs, ni tendr misericordia, ni me arrepentir: segn tus caminos y tus obras te juzgarn, dice el Seor Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, he aqu que yo te quito de golpe el deseo de tus ojos: no endeches, ni llores, ni corran tus lgrimas.
Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios: ata tu bonete sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de hombres.
Y habl al pueblo por la maana, y  la tarde muri mi mujer: y  la maana hice como me fu mandado.
Y djome el pueblo: No nos ensears qu nos significan estas cosas que t haces?
Y yo les dije: Palabra de Jehov fu  m, diciendo:
Di  la casa de Israel: As ha dicho el Seor Dios: He aqu yo profano mi santuario, la gloria de vuestra fortaleza, el deseo de vuestros ojos, y el regalo de vuestra alma: vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis, caern  cuchillo.
Y haris de la manera que yo hice: no os cubriris con rebozo, ni comeris pan de hombres;
Y vuestros bonetes estarn sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies: no endecharis ni lloraris, sino que os consumiris  causa de vuestras maldades, y gemiris unos con otros.
Ezequiel pues os ser por seal; segn todas las cosas que l hizo, haris: en viniendo esto, entonces sabris que yo soy el Seor Jehov.
Y t, hijo del hombre, el da que yo quitar de ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deseo de sus ojos, y el cuidado de sus almas, sus hijos y sus hijas,
Este da vendr  ti un escapado para traer las nuevas.
En aquel da se abrir tu boca para hablar con el escapado, y hablars, y no estars ms mudo; y les sers por seal, y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Ammn, y profetiza sobre ellos.
Y dirs  los hijos de Ammn: Oid palabra del Seor Jehov: As ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto dijiste Ea! acerca de mi santuario que fu profanado, y sobre la tierra de Israel que fu asolada, y sobre la casa de Jud, porque fueron en cautiverio;
Por tanto, he aqu, yo te entrego  los Orientales por heredad, y pondrn en ti sus apriscos, y colocarn en ti sus tiendas: ellos comern tus sementeras, y bebern tu leche.
Y pondr  Rabba por habitacin de camellos, y  los hijos de Ammn por majada de ovejas; y sabris que yo soy Jehov.
Porque as ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto t batiste tus manos, y pateaste, y te gozaste del alma en todo tu menosprecio sobre la tierra de Israel;
Por tanto, he aqu yo extender mi mano sobre ti, y te entregar  las gentes para ser saqueada; y yo te cortar de entre los pueblos, y te destruir de entre las tierras: te raer; y sabrs que yo soy Jehov.<CM>
As ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aqu la casa de Jud es como todas las gentes;
Por tanto, he aqu yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde sus ciudades que estn en su confn, las tierras deseables de Beth-jesi-moth, y Baal-men, y Chriathaim,
A los hijos del oriente contra los hijos de Ammn; y entregarla por heredad para que no haya ms memoria de los hijos de Ammn entre las gentes.
Tambin en Moab har juicios; y sabrn que yo soy Jehov.
As ha dicho el Seor Jehov: Por lo que hizo Edom tomando venganza de la casa de Jud, pues delinquieron en extremo, y se vengaron de ellos;
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Yo tambin extender mi mano sobre Edom, y talar de ella hombres y bestias, y la asolar: desde Temn y Dedn caern  cuchillo.
Y pondr mi venganza en Edom por la mano de mi pueblo Israel; y harn en Edom segn mi enojo y segn mi ira: y conocern mi venganza, dice el Seor Jehov.
As ha dicho el Seor Jehov: Por lo que hicieron los Palestinos con venganza, cuando se vengaron con despecho de nimo, destruyendo por antiguas enemistades;
Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu yo extiendo mi mano sobre los Palestinos, y talar los Ceretheos, y destruir el resto de la ribera de la mar.
Y har en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrn que yo soy Jehov, cuando diere mi venganza en ellos.<CM>
Y ACONTECIO en el undcimo ao, en el primero del mes, que fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, por cuanto dijo Tiro sobre Jerusalem: Ea, bien: quebrantada es la que era puerta de las naciones:  m se volvi: ser llena; ella desierta:
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: He aqu yo contra ti, oh Tiro, y har subir contra ti muchas gentes, como la mar hace subir sus ondas.
Y demolern los muros de Tiro, y derribarn sus torres: y raer de ella su polvo, y la dejar como una pea lisa.
Tendedero de redes ser en medio de la mar, porque yo he hablado, dice el Seor Jehov: y ser saqueada de las gentes.
Y sus hijas que estn en el campo, sern muertas  cuchillo; y sabrn que yo soy Jehov.
Porque as ha dicho el Seor Jehov: He aqu que del aquiln traigo yo contra Tiro  Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, y carros, y caballeros, y compaas, y mucho pueblo.
Tus hijas que estn en el campo matar  cuchillo; y pondr contra ti ingenios, y fundar contra ti baluarte, y afirmar contra ti escudo.
Y pondr contra ella arietes, contra tus muros, y tus torres destruir con sus martillos.
Por la multitud de sus caballos te cubrir el polvo de ellos: con el estruendo de los caballeros, y de las ruedas, y de los carros, temblarn tus muros, cuando entrare por tus puertas como por portillos de ciudad destruda.
Con las uas de sus caballos hollar todas tus calles;  tu pueblo matar  cuchillo, y las estatuas de tu fortaleza caern  tierra.
Y robarn tus riquezas, y saquearn tus mercaderas: y arruinarn tus muros, y tus casas preciosas destruirn; y pondrn tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas.
Y har cesar el estrpito de tus canciones, y no se oir ms el son de tus vihuelas.
Y te pondr como una pea lisa: tendedero de redes sers; ni nunca ms sers edificada: porque yo Jehov he hablado, dice el Seor Jehov.<CM>
As ha dicho el Seor Jehov  Tiro: No se estremecern las islas al estruendo de tu cada, cuando gritarn los heridos, cuando se har la matanza en medio de ti?
Entonces todos los prncipes de la mar descendern de sus sillas, y se quitarn sus mantos, y desnudarn sus bordadas ropas: de espanto se vestirn, sentarnse sobre la tierra, y temblarn  cada momento, y estarn sobre ti atnitos.
Y levantarn sobre ti endechas, y te dirn: Cmo pereciste t, poblada en los mares, ciudad que fu alabada, que fu fuerte en la mar, ella y sus habitantes, que ponan su espanto  todos sus moradores?
Ahora se estremecern las islas en el da de tu cada, s, las islas que estn en la mar se espantarn de tu xito.
Porque as ha dicho el Seor Jehov: Yo te tornar ciudad asolada, como las ciudades que no se habitan; har subir sobre ti el abismo, y las muchas aguas te cubrirn.
Y te har descender con los que descienden al sepulcro, con el pueblo del siglo: y te pondr en lo ms bajo de la tierra, como los desiertos antiguos, con los que descienden al sepulcro, para que nunca ms seas poblada; y yo dar gloria en la tierra de los vivientes.
Yo te tornar en espanto, y no sers: y sers buscada, y nunca ms sers hallada, dice el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Y t, hijo del hombre, levanta endechas sobre Tiro.
Y dirs  Tiro, que est asentada  las entradas de la mar, mercadera de los pueblos de muchas islas: As ha dicho el Seor Jehov: Tiro, t has dicho: Yo soy de perfecta hermosura.
En el corazn de las mares estn tus trminos: los que te edificaron completaron tu belleza.
De hayas del monte Senir te fabricaron todas las tillas: tomaron cedros del Lbano para hacerte el mstil.
De castaos de Basn hicieron tus remos: compaa de Asirios hicieron tus bancos de marfil de las islas de Chittim.
De fino lino bordado de Egipto fu tu cortina, para que te sirviese de vela; de crdeno y grana de las islas de Elisah fu tu pabelln.
Los moradores de Sidn y de Arvad fueron tus remeros: tus sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus pilotos.
Los ancianos de Gebal y sus sabios repararon tus hendiduras: todas las galeras de la mar y los remeros de ellas fueron en ti para negociar tus negocios.
Persas y Lidios, y los de Phut, fueron en tu ejrcito tus hombres de guerra: escudos y capacetes colgaron en ti; ellos te dieron tu honra.
Y los hijos de Arvad con tu ejrcito estuvieron sobre tus muros alrededor, y los Gammadeos en tus torres: sus escudos colgaron sobre tus muros alrededor; ellos completaron tu hermosura.
Tarsis tu mercadera  causa de la multitud de todas riquezas en plata, hierro, estao, y plomo, di en tus ferias.
Grecia, Tubal, y Mesec, tus mercaderes, con hombres y con vasos de metal, dieron en tus ferias.
De la casa de Togarma, caballos y caballeros y mulos, dieron en tu mercado.
Los hijos de Dedn eran tus negociantes: muchas islas tomaban mercadera de tu mano; cuernos de marfil y pavos te dieron en presente.
Siria fu tu mercadera por la multitud de tus labores: con perlas, y prpura, y vestidos bordados, y linos finos, y corales, y rubes, di en tus ferias.
Jud, y la tierra de Israel, eran tus mercaderes: con trigos de Minith, y pannah, y miel, y aceite, y resina, dieron en tu mercado.
Damasco, tu mercadera por la multitud de tus labores, por la abundancia de todas riquezas, con vino de Helbn, y lana blanca.
Asimismo Dan y el errante Javn dieron en tus ferias, para negociar en tu mercado de hierro labrado, mirra destilada, y caa aromtica.
Dedn fu tu mercadera con paos preciosos para carros.
Arabia y todos los prncipes de Cedar, mercaderes de tu mano en corderos, y carneros, y machos cabros: en estas cosas fueron tus mercaderes.
Los mercaderes de Seba y de Raama fueron tus mercaderes: con lo principal de toda especiera, y toda piedra preciosa, y oro, dieron en tus ferias.
Harn, y Canneh, y Edn, los mercaderes de Seba, de Asiria, y Chilmad, contigo contrataban.
Estos tus mercaderes negociaban contigo en varias cosas: en mantos de jacinto, y bordados, y en cajas de ropas preciosas, enlazadas con cordones, y en madera de cedro.
Las naves de Tarsis, tus cuadrillas, fueron en tu negociacin: y fuiste llena, y fuiste multiplicada en gran manera en medio de los mares.<CM>
En muchas aguas te engolfaron tus remeros: viento solano te quebrant en medio de los mares.
Tus riquezas, y tus mercaderas, y tu negociacin, tus remeros, y tus pilotos, los reparadores de tus hendiduras, y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres de guerra que hay en ti, con toda tu compaa que en medio de ti se halla, caern en medio de los mares el da de tu cada.
Al estrpito de las voces de tus marineros temblarn los arrabales.
Y descendern de sus naves todos los que toman remo; remeros, y todos los pilotos de la mar se pararn en tierra:
Y harn oir su voz sobre ti, y gritarn amargamente, y echarn polvo sobre sus cabezas, y se revolcarn en la ceniza.
Y harnse por ti calva, y se ceirn de sacos, y endecharn por ti endechas amargas, con amargura de alma.
Y levantarn sobre ti endechas en sus lamentaciones, y endecharn sobre ti diciendo: Quin como Tiro, como la destruda en medio de la mar?
Cuando tus mercaderas salan de las naves, hartabas muchos pueblos: los reyes de la tierra enriqueciste con la multitud de tus riquezas y de tus contrataciones.
En el tiempo que sers quebrantada de los mares en los profundos de las aguas, tu comercio y toda tu compaa caern en medio de ti.
Todos los moradores de las islas se maravillarn sobre ti, y sus reyes temblarn de espanto: inmutarnse en sus rostros.
Los mercaderes en los pueblos silbarn sobre ti: vendrs  ser espanto, y dejars de ser para siempre.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, di al prncipe de Tiro: As ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto se enalteci tu corazn y dijiste: Yo soy un dios; en la silla de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo t hombre y no Dios); y has puesto tu corazn como corazn de Dios:
He aqu que t eres ms sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto;
Con tu sabidura y con tu prudencia te has juntado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros;
Con la grandeza de tu sabidura en tu contratacin has multiplicado tus riquezas; y  causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazn.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto pusiste tu corazn como corazn de Dios,
Por tanto, he aqu yo traigo sobre ti extraos, los fuertes de las gentes, que desenvainarn su espadas contra la hermosura de tu sabidura, y ensuciarn tu esplendor.
A la huesa te harn descender, y morirs de las muertes de los que mueren en medio de los mares.
Hablars delante de tu matador, diciendo: Yo soy Dios? T, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador.
De muerte de incircuncisos morirs por mano de extraos: porque yo he hablado, dice el Seor Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: As ha dicho el Seor Jehov: T echas el sello  la proporcin, lleno de sabidura, y acabado de hermosura.
En Edn, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fu tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crislito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pfanos estuvieron apercibidos para ti en el da de tu creacin.
T, querubn grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado.
Perfecto eras en todos tus caminos desde el da que fuiste criado, hasta que se hall en ti maldad.
A causa de la multitud de tu contratacin fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te ech del monte de Dios, y te arroj de entre las piedras del fuego, oh querubn cubridor.
Enaltecise tu corazn  causa de tu hermosura, corrompiste tu sabidura  causa de tu resplandor: yo te arrojar por tierra; delante de los reyes te pondr para que miren en ti.
Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratacin ensuciaste tu santuario: yo pues saqu fuego de en medio de ti, el cual te consumi, y psete en ceniza sobre la tierra  los ojos de todos los que te miran.
Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarn sobre ti: en espanto sers, y para siempre dejars de ser.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, pon tu rostro hacia Sidn, y profetiza contra ella;
Y dirs: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu yo contra ti, oh Sidn, y en medio de ti ser glorificado: y sabrn que yo soy Jehov, cuando hiciere en ella juicios, y en ella me santificare.
Y enviar  ella pestilencia y sangre en sus plazas; y caern muertos en medio de ella; con espada contra ella alrededor; y sabrn que yo soy Jehov.
Y nunca ms ser  la casa de Israel espino que le punce, ni espanto que le d dolor, en todos los alrededores de los que los menosprecian; y sabrn que yo soy Jehov.
As ha dicho el Seor Jehov: Cuando juntar la casa de Israel de los pueblos entre los cuales estn esparcidos, entonces me santificar en ellos  los ojos de las gentes, y habitarn en su tierra, la cual d  mi siervo Jacob.
Y habitarn en ella seguros, y edificarn casas, y plantarn vias, y habitarn confiadamente, cuando yo har juicios en todos los que los despojan en sus alrededores; y sabrn que yo soy Jehov su Dios.<CM>
EN el ao dcimo, en el mes dcimo,  los doce del mes, fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, pon tu rostro contra Faran rey de Egipto, y profetiza contra l y contra todo Egipto.
Habla, y di: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu yo contra ti, Faran rey de Egipto, el gran dragn que yace en medio de sus ros, el cual dijo: Mo es mi ro, y yo me lo hice.
Yo pues, pondr anzuelos en tus mejillas, y pegar los peces de tus ros  tus escamas, y te sacar de en medio de tus ros, y todos los peces de tus ros saldrn pegados  tus escamas.
Y dejarte en el desierto,  ti y  todos los peces de tus ros: sobre la haz del campo caers; no sers recogido, ni sers juntado:  las bestias de la tierra y  las aves del cielo te he dado por comida.
Y sabrn todos los moradores de Egipto que yo soy Jehov, por cuanto fueron bordn de caa  la casa de Israel.
Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el hombro: y cuando se recostaron sobre ti, te quebraste, y los deslomaste enteramente.<CM>
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: He aqu que yo traigo contra ti espada, y talar de ti hombres y bestias.
Y la tierra de Egipto ser asolada y desierta: y sabrn que yo soy Jehov: porque dijo: Mi ro, y yo lo hice.
Por tanto, he aqu yo contra ti, y contra tus ros; y pondr la tierra de Egipto en asolamientos de la soledad del desierto, desde Migdol hasta Seveneh, hasta el trmino de Etiopa.
No pasar por ella pie de hombre, ni pie de bestia pasar por ella; ni ser habitada por cuarenta aos.
Y pondr  la tierra de Egipto en soledad entre las tierras asoladas, y sus ciudades entre las ciudades destruidas estarn asoladas por cuarenta aos: y esparcir  Egipto entre las gentes, y aventarlos por las tierras.
Porque as ha dicho el Seor Jehov: Al fin de cuarenta aos juntar  Egipto de los pueblos entre los cuales fueren esparcidos:
Y tornar  traer los cautivos de Egipto, y los volver  la tierra de Patros,  la tierra de su habitacin; y all sern un reino bajo.
En comparacin de los otros reinos ser humilde; ni ms se alzar sobre las gentes: porque yo los disminuir, para que no se enseoreen en las gentes.
Y no ser ms  la casa de Israel por confianza, que haga acordar el pecado, mirando en pos de ellos; y sabrn que yo soy el Seor Jehov.<CM>
Y aconteci en el ao veinte y siete, en el mes primero, al primero del mes, que fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo  su ejrcito prestar grande servicio contra Tiro. Toda cabeza se encalveci, y pelse todo hombro; y ni para l ni para su ejrcito hubo paga de Tiro, por el servicio que prest contra ella.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: He aqu que yo doy  Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y l tomar su multitud, y coger sus despojos, y arrebatar su presa, y habr paga para su ejrcito.
Por su trabajo con que sirvi contra ella le he dado la tierra de Egipto: porque trabajaron por m, dice el Seor Jehov.
En aquel tiempo har reverdecer el cuerno  la casa de Israel, y te dar apertura de boca en medio de ellos; y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, profetiza, y di: As ha dicho el Seor Jehov: Aullad: Ay del da!
Porque cerca est el da, cerca est el da del Seor; da de nublado, da de las gentes ser.
Y vendr espada  Egipto, y habr miedo en Etiopa, cuando caern heridos en Egipto; y tomarn su multitud, y sern destrudos sus fundamentos.
Etiopa, y Libia, y Lidia, y todo el conjunto de pueblo, y Chb, y los hijos de la tierra de la liga, caern con ellos  cuchillo.
As ha dicho Jehov: Tambin caern los que sostienen  Egipto, y la altivez de su fortaleza caer: desde Migdol hasta Seveneh caern en l  cuchillo, dice el Seor Jehov.
Y sern asolados entre las tierras asoladas, y sus ciudades sern entre las ciudades desiertas.
Y sabrn que yo soy Jehov, cuando pusiere fuego  Egipto, y fueren quebrantados todos sus ayudadores.
En aquel tiempo saldrn mensajeros de delante de m en navos,  espantar  Etiopa la confiada, y tendrn espanto como en el da de Egipto: porque he aqu viene.
As ha dicho el Seor Jehov: Har cesar la multitud de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
El, y con l su pueblo, los ms fuertes de las gentes, sern trados  destruir la tierra: y desenvainarn sus espadas sobre Egipto, y henchirn la tierra de muertos.
Y secar los ros, y entregar la tierra en manos de malos, y destruir la tierra y su plenitud por mano de extranjeros: yo Jehov he hablado.
As ha dicho el Seor Jehov: Destruir tambin las imgenes, y har cesar los dolos de Memphis; y no habr ms prncipe de la tierra de Egipto, y en la tierra de Egipto pondr temor.
Y asolar  Patros, y pondr fuego  Zon, y har juicios en No.
Y derramar mi ira sobre Sin, fortaleza de Egipto, y talar la multitud de No.
Y pondr fuego  Egipto; Sin tendr gran dolor, y No ser destrozada, y Memphis tendr continuas angustias.
Los mancebos de Avn y de Pibeseth caern  cuchillo; y ellas irn en cautiverio.
Y en Tehaphnes ser cerrado el da, cuando quebrantar yo all las barras de Egipto, y cesar en ella la soberbia de su fortaleza: nublado la cubrir, y los moradores de sus aldeas irn en cautiverio.
Har pues juicios en Egipto y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
Y aconteci en el ao undcimo, en el mes primero,  los siete del mes, que fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, quebrantado he el brazo de Faran rey de Egipto; y he aqu que no ha sido vendado ponindo le medicinas, ponindole faja para ligarlo,  fin de vigorizarle para que pueda tener espada.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Heme aqu contra Faran rey de Egipto, y quebrar sus brazos, el fuerte y el fracturado, y har que la espada se le caiga de la mano.
Y esparcir los Egipcios entre las gentes, y aventarlos por las tierras.
Y fortificar los brazos del rey de Babilonia, y pondr mi espada en su mano; mas quebrar los brazos de Faran, y delante de aqul gemir con gemidos de herido de muerte.
Fortificar pues los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de Faran caern; y sabrn que yo soy Jehov, cuando yo pusiere mi espada en la mano del rey de Babilonia, y l la extendiere sobre la tierra de Egipto.
Y esparcir los Egipcios entre las gentes, y los aventar por las tierras; y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
Y ACONTECIO en el ao undcimo, en el mes tercero, al primero del mes, que fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, di  Faran rey de Egipto, y  su pueblo: A quin te comparaste en tu grandeza?
He aqu era el Asirio cedro en el Lbano, hermoso en ramas, y umbroso con sus ramos, y de grande altura, y su copa estaba entre densas ramas.
Las aguas lo hicieron crecer, encumbrlo el abismo: sus ros iban alrededor de su pie, y  todos los rboles del campo enviaba sus corrientes.
Por tanto, se encumbr su altura sobre todos los rboles del campo, y multiplicronse sus ramos, y  causa de las muchas aguas se alargaron sus ramas que haba echado.
En sus ramas hacan nido todas las aves del cielo, y debajo de su ramaje paran todas las bestias del campo, y  su sombra habitaban muchas gentes.
Hzose, pues, hermoso en su grandeza con la extensin de sus ramas; porque su raz estaba junto  muchas aguas.
Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios: las hayas no fueron semejantes  sus ramas, ni los castaos fueron semejantes  sus ramos: ningn rbol en el huerto de Dios fu semejante  l en su hermosura.
Hcelo hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los rboles de Edn, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de l envidia.<CM>
Por tanto, as dijo el Seor Jehov: Por cuanto te encumbraste en altura, y puso su cumbre entre densas ramas, y su corazn se elev con su altura,
Yo lo entregar en mano del fuerte de las gentes, que de cierto le manejar: por su impiedad lo he arrojado.
Y le cortarn extraos, los fuertes de las gentes, y lo abandonarn: sus ramas caern sobre los montes y por todos los valles, y por todas las arroyadas de la tierra sern quebrados sus ramos;  irnse de su sombra todos los pueblos de la tierra, y lo dejarn.
Sobre su ruina habitarn todas las aves del cielo, y sobre su ramas estarn todas las bestias del campo:
Para que no se eleven en su altura los rboles todos de las aguas, ni levanten su cumbre entre las espesuras, ni en sus ramas se paren por su altura todos los que beben aguas: porque todos sern entregados  muerte,  la tierra baja, en medio de los hijos de los hombres, con los que descienden  la huesa.
As ha dicho el Seor Jehov: El da que descendi  la sepultura, hice hacer luto, hice cubrir por l el abismo, y detuve sus ros, y las muchas aguas fueron detenidas: y al Lbano cubr de tinieblas por l, y todos los rboles del campo se desmayaron.
Del estruendo de su cada hice temblar las gentes, cuando les hice descender  la fosa con todos los que descienden  la sepultura; y todos los rboles de Edn escogidos, y los mejores del Lbano, todos los que beben aguas, tomaron consolacin en la tierra baja.
Tambin ellos descendieron con l  la fosa, con los muertos  cuchillo, los que fueron su brazo, los que estuvieron  su sombra en medio de las gentes.
A quin te has comparado as en gloria y en grandeza entre los rboles de Edn? Pues derrribado sers con los rboles de Edn en la tierra baja: entre los incircuncisos yacers, con los muertos  cuchillo. Este es Faran y todo su pueblo, dice el Seor Jehov.<CM>
Y ACONTECIO en el ao duodcimo, en el mes duodcimo, al primero del mes, que fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, levanta endechas sobre Faran rey de Egipto, y dile: A leoncillo de gentes eres semejante, y eres como la ballena en los mares: que secabas tus ros, y enturbiabas las aguas con tus pies, y hollabas sus riberas.
As ha dicho el Seor Jehov: Yo extender sobre ti mi red con reunin de muchos pueblos, y te harn subir con mi esparavel.
Y te dejar en tierra, te echar sobre la haz del campo, y har que se asienten sobre ti todas las aves del cielo, y hartar de ti las bestias de toda la tierra.
Y pondr tus carnes sobre los montes, y henchir los valles de tu altura.
Y regar de tu sangre la tierra donde nadas, hasta los montes; y los arroyos se henchirn de ti.
Y cuando te habr muerto, cubrir los cielos, y har entenebrecer sus estrellas: el sol cubrir con nublado, y la luna no har resplandecer su luz.
Todas las lumbreras de luz har entenebrecer en el cielo por ti, y pondr tinieblas sobre tu tierra, dice el Seor Jehov.
Y entristecer el corazn de muchos pueblos, cuando llevar tu quebrantamiento sobre las gentes, por las tierras que no conociste.
Y har atnitos sobre ti muchos pueblos, y sus reyes tendrn  causa de ti horror grande, cuando har resplandecer mi espada delante de sus rostros, y todos se sobresaltarn en sus nimos  cada momento en el da de tu cada.
Porque as ha dicho el Seor Jehov: La espada del rey de Babilonia vendr sobre ti.
Con espadas de fuertes har caer tu pueblo; todos ellos sern los fuertes de las gentes: y destruirn la soberbia de Egipto, y toda su multitud ser deshecha.
Todas sus bestias destruir de sobre las muchas aguas: ni ms las enturbiar pie de hombre, ni ua de bestias las enturbiarn.
Entonces har asentarse sus aguas, y har ir sus ros como aceite, dice el Seor Jehov.
Cuando asolar la tierra de Egipto, y la tierra fuere asolada de su plenitud, cuando herir  todos los que en ella moran, sabrn que yo soy Jehov.
Esta es la endecha, y cantarla han: las hijas de las gentes la cantarn: endecharn sobre Egipto, y sobre toda su multitud, dice el Seor Jehov.<CM>
Y aconteci en el ao duodcimo,  los quince del mes, que fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y despalo  l, y  las villas de las gentes fuertes, en la tierra de los profundos, con los que descienden  la sepultura.
Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con los incircuncisos.
Entre los muertos  cuchillo caern: al cuchillo es entregado: traedlo  l y  todos sus pueblos.
De en medio del infierno hablarn  l los fuertes de los fuertes, con los que le ayudaron, que descendieron, y yacen con los incircuncisos muertos  cuchillo.
All Assur con toda su gente: en derredor de l estn sus sepulcros: todos ellos cayeron muertos  cuchillo.
Sus sepulcros fueron puestos  los lados de la fosa, y su gente est por los alrededores de su sepulcro: todos ellos cayeron muertos  cuchillo, los cuales pusieron miedo en la tierra de los vivientes.
All Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro: todos ellos cayeron muertos  cuchillo, los cuales descendieron incircuncisos  los ms profundos lugares de la tierra, porque pusieron su terror en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusin con los que descienden al sepulcro.
En medio de los muertos le pusieron cama con toda su multitud:  sus alrededores estn sus sepulcros: todos ellos incircuncisos muertos  cuchillo, porque fu puesto su espanto en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusin con los que descienden al sepulcro: l fu puesto en medio de los muertos.
All Mesech, y Tubal, y toda su multitud: sus sepulcros en sus alrededores: todos ellos incircuncisos muertos  cuchillo, porque haban dado su terror en la tierra de los vivientes.
Y no yacern con los fuertes que cayeron de los incircuncisos, los cuales descendieron al sepulcro con sus armas de guerra, y pusieron sus espadas debajo de sus cabezas: mas sus pecados estarn sobre sus huesos, porque fueron terror de fuertes en la tierra de los vivientes.
T pues sers quebrantado entre los incircuncisos, y yacers con los muertos  cuchillo.
All Idumea, sus reyes y todos sus prncipes, los cuales con su fortaleza fueron puestos con los muertos  cuchillo: ellos yacern con los incircuncisos, y con los que descienden al sepulcro.
All los prncipes del aquiln, todos ellos, y todos los de Sidn, que con su terror descendieron con los muertos, avergonzados de su fortaleza, yacen tambin incircuncisos con los muertos  cuchillo, y llevaron su confusin con los que descienden al sepulcro.
A estos ver Faran, y consolarse sobre toda su multitud; Faran muerto  cuchillo, y todo su ejrcito, dice el Seor Jehov.
Porque yo puse mi terror en la tierra de los vivientes, tambin yacer entre los incircuncisos con los muertos  cuchillo, Faran y toda su multitud, dice el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, habla  los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de sus trminos, y se lo pusiere por atalaya,
Y l viere venir la espada sobre la tierra, y tocare corneta, y avisare al pueblo;
Cualquiera que oyere el sonido de la corneta, y no se apercibiere, y viniendo la espada lo tomare, su sangre ser sobre su cabeza.
El sonido de la corneta oy, y no se apercibi; su sangre ser sobre l: mas el que se apercibiere, librar su vida.
Pero si el atalaya viere venir la espada, y no tocare la corneta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, tomare de l alguno; por causa de su pecado fu tomado, mas demandar su sangre de mano del atalaya.
T pues, hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya  la casa de Israel, y oirs la palabra de mi boca, y los apercibirs de mi parte.
Diciendo yo al impo: Impo, de cierto morirs; si t no hablares para que se guarde el impo de su camino, el impo morir por su pecado, mas su sangre yo la demandar de tu mano.
Y si t avisares al impo de su camino para que de l se aparte, y l no se apartare de su camino, por su pecado morir l, y t libraste tu vida.<CM>
T pues, hijo del hombre, di  la casa de Israel: Vosotros habis hablado as, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados estn sobre nosotros, y  causa de ellos somos consumidos: cmo pues viviremos?
Diles: Vivo yo, dice el Seor Jehov, que no quiero la muerte del impo, sino que se torne el impo de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros caminos: y por qu moriris, oh casa de Israel?
Y t, hijo del hombre, di  los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librar el da que se rebelare; y la impiedad del impo no le ser estorbo el da que se volviere de su impiedad; y el justo no podr vivir por su justicia el da que pecare.
Diciendo yo al justo: De cierto vivir, y l confiado en su justicia hiciere iniquidad, todas sus justicias no vendrn en memoria, sino que morir por su iniquidad que hizo.
Y diciendo yo al impo: De cierto morirs; si l se volviere de su pecado,  hiciere juicio y justicia,
Si el impo restituyere la prenda, devolviere lo que hubiere robado, caminare en las ordenanzas de la vida, no haciendo iniquidad, vivir ciertamente y no morir.
No se le recordar ninguno de sus pecados que haba cometido: hizo juicio y justicia; vivir ciertamente.
Luego dirn los hijos de tu pueblo: No es recta la va del Seor: la va de ellos es la que no es recta.
Cuando el justo se apartare de su justicia,  hiciere iniquidad, morir por ello.
Y cuando el impo se apartare de su impiedad,  hiciere juicio y justicia, vivir por ello.
Y dijisteis: No es recta la va del Seor. Yo os juzgar, oh casa de Israel,  cada uno conforme  sus caminos.<CM>
Y aconteci en el ao duodcimo de nuestro cautiverio, en el mes dcimo,  los cinco del mes, que vino  m un escapado de Jerusalem, diciendo: La ciudad ha sido herida.
Y la mano de Jehov haba sido sobre m la tarde antes que el escapado viniese, y haba abierto mi boca, hasta que vino  m por la maana; y abri mi boca, y no ms estuve callado.
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, los que habitan aquellos desiertos en la tierra de Israel, hablando dicen: Abraham era uno, y posey la tierra: pues nosotros somos muchos;  nosotros es dada la tierra en posesin.
Por tanto, diles: As dicho el Seor Jehov: Con sangre comeris, y  vuestros dolos alzaris vuestros ojos, y sangre derramaris, y poseeris vosotros la tierra?
Estuvisteis sobre vuestras espadas, hicisteis abominacin, y contaminasteis cada cual la mujer de su prjimo: y habris de poseer la tierra?
Les dirs as: As ha dicho el Seor Jehov: Vivo yo, que los que estn en aquellos asolamientos caern  cuchillo, y al que est sobre la haz del campo entregar  las bestias que lo devoren; y los que estn en las fortalezas y en las cuevas, de pestilencia morirn.
Y pondr la tierra en desierto y en soledad, y cesar la soberbia de su fortaleza; y los montes de Israel sern asolados, que no haya quien pase.
Y sabrn que yo soy Jehov, cuando pusiere la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho.<CM>
Y t, hijo del hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto  las paredes y  las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oid qu palabra sale de Jehov.
Y vendrn  ti como viene el pueblo, y se estarn delante de ti como mi pueblo, y oirn tus palabras, y no las pondrn por obra: antes hacen halagos con sus bocas, y el corazn de ellos anda en pos de su avaricia.
Y he aqu que t eres  ellos como cantor de amores, gracioso de voz y que canta bien: y oirn tus palabras, mas no las pondrn por obra.
Empero cuando ello viniere (he aqu viene) sabrn que hubo profeta entre ellos.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y diles  los pastores: As ha dicho el Seor Jehov: Ay de los pastores de Israel, que se apacientan  s mismos! No apacientan los pastores los rebaos?
Comis la leche, y os vests de la lana: la gruesa degollis, no apacentis las ovejas.
No corroborasteis las flacas, ni curasteis la enferma: no ligasteis la perniquebrada, ni tornasteis la amontada, ni buscasteis la perdida; sino que os habis enseoreado de ellas con dureza y con violencia;
Y estn derramadas por falta de pastor; y fueron para ser comidas de toda bestia del campo, y fueron esparcidas.
Y anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto: y en toda la haz de la tierra fueron derramadas mis ovejas, y no hubo quien buscase, ni quien requiriese.<CM>
Por tanto, pastores, oid palabra de Jehov:
Vivo yo, ha dicho el Seor Jehov, que por cuanto mi rebao fu para ser robado, y mis ovejas fueron para ser comidas de toda bestia del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron  s mismos, y no apacentaron mis ovejas;
Por tanto, oh pastores, oid palabra de Jehov:
As ha dicho el Seor Jehov: He aqu, yo  los pastores; y requerir mis ovejas de su mano, y harles dejar de apacentar las ovejas: ni los pastores se apacentarn ms  s mismos; pues yo librar mis ovejas de sus bocas, y no les sern ms por comida.
Porque as ha dicho el Seor Jehov: He aqu, yo, yo requerir mis ovejas, y las reconocer.
Como reconoce su rebao el pastor el da que est en medio de sus ovejas esparcidas, as reconocer mis ovejas, y las librar de todos los lugares en que fueron esparcidas el da del nublado y de la oscuridad.
Y yo las sacar de los pueblos, y las juntar de las tierras: y las meter en su tierra, y las apacentar en los montes de Israel por las riberas, y en todas las habitaciones del pas.
En buenos pastos las apacentar, y en los altos montes de Israel ser su majada: all dormirn en buena majada, y en pastos gruesos sern apacentadas sobre los montes de Israel.
Yo apacentar mis ovejas, y yo les har tener majada, dice el Seor Jehov.
Yo buscar la perdida, y tornar la amontada, y ligar la perniquebrada, y corroborar la enferma: mas  la gruesa y  la fuerte destruir. Yo las apacentar en juicio.<CM>
Mas vosotras, ovejas mas, as ha dicho el Seor Jehov: He aqu yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabros.
Os es poco que comis los buenos pastos, sino que hollis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas sentadas, hollis adems con vuestros pies las que quedan?
Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habis hollado.
Por tanto, as les dice el Seor Jehov: He aqu, yo, yo juzgar entre la oveja gruesa y la oveja flaca,
Por cuanto rempujasteis con el lado y con el hombro, y acorneasteis con vuestros cuernos  todas las flacas, hasta que las esparcisteis fuera.
Yo salvar  mis ovejas, y nunca ms sern en rapia; y juzgar entre oveja y oveja.
Y despertar sobre ellas un pastor, y l las apacentar;  mi siervo David: l las apacentar, y l les ser por pastor.
Yo Jehov les ser por Dios, y mi siervo David prncipe en medio de ellos. Yo Jehov he hablado.
Y establecer con ellos pacto de paz, y har cesar de la tierra las malas bestias; y habitarn en el desierto seguramente, y dormirn en los bosques.
Y dar  ellas, y  los alrededores de mi collado, bendicin; y har descender la lluvia en su tiempo, lluvias de bendicin sern.
Y el rbol del campo dar su fruto, y la tierra dar su fruto, y estarn sobre su tierra seguramente; y sabrn que yo soy Jehov, cuando quebrare las coyundas de su yugo, y los librare de mano de los que se sirven de ellos.
Y no sern ms presa de las gentes, ni las bestias de la tierra las devorarn; sino que habitarn seguramente, y no habr quien espante;
Y despertarles una planta por nombre, y no ms sern consumidos de hambre en la tierra, ni sern ms avergonzados de las gentes.
Y sabrn que yo su Dios Jehov soy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice el Seor Jehov.
Y vosotras, ovejas mas, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice el Seor Jehov.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y profetiza contra l,
Y dile: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu yo contra ti, oh monte de Seir, y extender mi mano contra ti, y te pondr en asolamiento y en soledad.
A tus ciudades asolar, y t sers asolado; y sabrs que yo soy Jehov.
Por cuanto tuviste enemistades perpetuas, y esparciste los hijos de Israel  poder de espada en el tiempo de su afliccin, en el tiempo extremadamente malo;
Por tanto, vivo yo, dice el Seor Jehov, que  sangre te diputar, y sangre te perseguir: y pues la sangre no aborreciste, sangre te perseguir.
Y pondr al monte de Seir en asolamiento y en soledad, y cortar de l pasante y volviente.
Y henchir sus montes de sus muertos: en tus collados, y en tus valles, y en todos tus arroyos, caern ellos muertos  cuchillo.
Yo te pondr en asolamientos perpetuos, y tus ciudades nunca ms se restaurarn; y sabris que yo soy Jehov.<CM>
Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras sern mas, y las poseeremos, estando all Jehov;
Por tanto, vivo yo, dice el Seor Jehov, yo har conforme  tu ira, y conforme  tu celo con que procediste,  causa de tus enemistades con ellos: y ser conocido en ellos, cuando te juzgar.
Y sabrs que yo Jehov he odo todas tus injurias que proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Destrudos son, nos son dados  devorar.
Y os engrandecisteis contra m con vuestra boca, y multiplicasteis contra m vuestras palabras. Yo lo o.
As ha dicho el Seor Jehov: Alegrndose toda la tierra, yo te har soledad.
Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fu asolada, as te har  ti: asolado ser el monte de Seir, y toda Idumea, toda ella; y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
Y TU, hijo del hombre, profetiza sobre los montes de Israel, y di: Montes de Israel, oid palabra de Jehov:
As ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto el enemigo dijo sobre vosotros: Ea! tambin las alturas perpetuas nos han sido por heredad;
Profetiza por tanto, y di: As ha dicho el Seor Jehov: Pues por cuanto asolndoos y tragndoos de todas partes, para que fueseis heredad  las otras gentes, se os ha hecho andar en boca de lenguas, y ser el oprobio de los pueblos,
Por tanto, montes de Israel, oid palabra del Seor Jehov: As ha dicho el Seor Jehov  los montes y  los collados,  los arroyos y  los valles,  las ruinas y asolamientos, y  las ciudades desamparadas, que fueron puestas  saco y en escarnio  las otras gentes alrededor;
Por eso, as ha dicho el Seor Jehov: He hablado por cierto en el fuego de mi celo contra las dems gentes, y contra toda Idumea, que se disputaron mi tierra por heredad con alegra de todo corazn, con enconamiento de nimo, para que sus expelidos fuesen presa.
Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di  los montes y  los collados, y  los arroyos y  los valles: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habis llevado el oprobio de las gentes.
Por lo cual as ha dicho el Seor Jehov: Yo he alzado mi mano, que las gentes que os estn alrededor han de llevar su afrenta.
Mas vosotros, oh montes de Israel, daris vuestros ramos, y llevaris vuestro fruto  mi pueblo Israel; porque cerca estn para venir.
Porque heme aqu  vosotros, y  vosotros me volver, y seris labrados y sembrados.
Y har multiplicar sobre vosotros hombres,  toda la casa de Israel, toda ella; y las ciudades han de ser habitadas, y sern edificadas las ruinas.
Y multiplicar sobre vosotros hombres y bestias, y sern multiplicados y crecern: y os har morar como solais antiguamente, y os har ms bien que en vuestros principios; y sabris que yo soy Jehov.
Y har andar hombres sobre vosotros,  mi pueblo Israel; y te poseern, y les sers por heredad, y nunca ms les matars los hijos.
As ha dicho el Seor Jehov: Por cuanto dicen de vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tus gentes has sido:
Por tanto, no devorars ms hombres, y nunca ms matars los hijos  tus gentes, dice el Seor Jehov.
Y nunca ms te har oir injuria de gentes, ni ms llevars denuestos de pueblos, ni hars ms morir los hijos  tus gentes, dice el Seor Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, morando en su tierra la casa de Israel, la contaminaron con sus caminos y con sus obras: como inmundicia de menstruosa fu su camino delante de m.
Y derram mi ira sobre ellos por las sangres que derramaron sobre la tierra; porque con sus dolos la contaminaron.
Y esparclos por las gentes, y fueron aventados por las tierras: conforme  sus caminos y conforme  sus obras los juzgu.
Y entrados  las gentes  donde fueron, profanaron mi santo nombre, dicindose de ellos: Estos son pueblo de Jehov, y de su tierra de l han salido.
Y he tenido lstima en atencin  mi santo nombre, el cual profan la casa de Israel entre las gentes  donde fueron.
Por tanto, di  la casa de Israel: As ha dicho el Seor Jehov: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las gentes  donde habis llegado.
Y santificar mi grande nombre profanado entre las gentes, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrn las gentes que yo soy Jehov, dice el Seor Jehov, cuando fuere santificado en vosotros delante de sus ojos.
Y yo os tomar de las gentes, y os juntar de todas las tierras, y os traer  vuestro pas.<CM>
Y esparcir sobre vosotros agua limpia, y seris limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros dolos os limpiar.
Y os dar corazn nuevo, y pondr espritu nuevo dentro de vosotros; y quitar de vuestra carne el corazn de piedra, y os dar corazn de carne.
Y pondr dentro de vosotros mi espritu, y har que andis en mis mandamientos, y guardis mis derechos, y los pongis por obra.
Y habitaris en la tierra que d  vuestros padres; y vosotros me seris por pueblo, y yo ser  vosotros por Dios.
Y os guardar de todas vuestras inmundicias; y llamar al trigo, y lo multiplicar, y no os dar hambre.
Multiplicar asimismo el fruto de los rboles, y el fruto de los campos, porque nunca ms recibis oprobio de hambre entre las gentes.
Y os acordaris de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaris de vosotros mismos por vuestras iniquidades, y por vuestras abominaciones.
No lo hago por vosotros, dice el Seor Jehov, saos notorio: avergonzaos y confundos de vuestras iniquidades, casa de Israel.
As ha dicho el Seor Jehov: El da que os limpiar de todas vuestras iniquidades, har tambin habitar las ciudades, y las asoladas sern edificadas.
Y la tierra asolada ser labrada, en lugar de haber sido asolada en ojos de todos los que pasaron;
Los cuales dijeron: Esta tierra asolada fu como huerto de Edn; y estas ciudades desiertas y asoladas y arruinadas, fortalecidas estuvieron.
Y las gentes que fueron dejadas en vuestros alrededores, sabrn que yo edifiqu las derribadas, y plant las asoladas: yo Jehov he hablado, y harlo.
As ha dicho el Seor Jehov: Aun ser solicitado de la casa de Israel, para hacerles esto: multiplicarlos de hombres  modo de rebaos.
Como las ovejas santas, como las ovejas de Jerusalem en sus solemnidades, as las ciudades desiertas sern llenas de rebaos de hombres; y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
Y LA mano de Jehov fu sobre m, y sacme en espritu de Jehov, y psome en medio de un campo que estaba lleno de huesos.
E hzome pasar cerca de ellos por todo alrededor: y he aqu que eran muy muchos sobre la haz del campo, y por cierto secos en gran manera.
Y djome: Hijo del hombre, vivirn estos huesos? Y dije: Seor Jehov, t lo sabes.
Djome entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oid palabra de Jehov.
As ha dicho el Seor Jehov  estos huesos: He aqu, yo hago entrar espritu en vosotros, y viviris.
Y pondr nervios sobre vosotros, y har subir sobre vosotros carne, y os cubrir de piel, y pondr en vosotros espritu, y viviris; y sabris que yo soy Jehov.
Profetic pues, como me fu mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aqu un temblor, y los huesos se llegaron cada hueso  su hueso.
Y mir, y he aqu nervios sobre ellos, y la carne subi, y la piel cubro por encima de ellos: mas no haba en ellos espritu.
Y djome: Profetiza al espritu, profetiza, hijo del hombre, y di al espritu: As ha dicho el Seor Jehov: Espritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirn.
Y profetic como me haba mandado, y entr espritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies, un ejrcito grande en extremo.
Djome luego: Hijo del hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aqu, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereci nuestra esperanza, y somos del todo talados.
Por tanto profetiza, y diles: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu, yo abro vuestros sepulcros, pueblo mo, y os har subir de vuestras sepulturas, y os traer  la tierra de Israel.
Y sabris que yo soy Jehov, cuando abriere vuestros sepulcros, y os sacare de vuestras sepulturas, pueblo mo.
Y pondr mi espritu en vosotros, y viviris, y os har reposar sobre vuestra tierra; y sabris que yo Jehov habl, y lo hice, dice Jehov.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
T, hijo del hombre, tmate ahora un palo, y escribe en l: A Jud, y  los hijos de Israel sus compaeros. Toma despus otro palo, y escribe en l: A Jos, palo de Ephraim, y  toda la casa de Israel sus compaeros.
Jntalos luego el uno con el otro, para que sean en uno, y sern uno en tu mano.
Y cuando te hablaren los hijos de tu pueblo, diciendo: No nos ensears qu te propones con eso?
Diles: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu, yo tomo el palo de Jos que est en la mano de Ephraim, y  las tribus de Israel sus compaeros, y pondrlos con l, con el palo de Jud, y harlos un palo, y sern uno en mi mano.
Y los palos sobre que escribieres, estarn en tu mano delante de sus ojos;
Y les dirs: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu, yo tomo  los hijos de Israel de entre las gentes  las cuales fueron, y los juntar de todas partes, y los traer  su tierra:
Y los har una nacin en la tierra, en los montes de Israel; y un rey ser  todos ellos por rey: y nunca ms sern dos naciones, ni nunca ms sern divididos en dos reinos:
Ni ms se contaminarn con sus dolos, y con sus abominaciones, y con todas sus rebeliones: y los salvar de todas sus habitaciones en las cuales pecaron, y los limpiar; y me sern por pueblo, y yo  ellos por Dios.
Y mi siervo David ser rey sobre ellos, y  todos ellos ser un pastor: y andarn en mis derechos, y mis ordenanzas guardarn, y las pondrn por obra.
Y habitarn en la tierra que d  mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres, en ella habitarn ellos, y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David les ser prncipe para siempre.
Y concertar con ellos pacto de paz, perpetuo pacto ser con ellos: y los asentar, y los multiplicar, y pondr mi santuario entre ellos para siempre.
Y estar en ellos mi tabernculo, y ser  ellos por Dios, y ellos me sern por pueblo.
Y sabrn las gentes que yo Jehov santifico  Israel, estando mi santuario entre ellos para siempre.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov, diciendo:
Hijo del hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, prncipe de la cabecera de Mesech y Tubal, y profetiza sobre l.
Y di: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu, yo  ti, oh Gog, prncipe de la cabecera de Mesech y Tubal.
Y yo te quebrantar, y pondr anzuelos en tus quijadas, y te sacar  ti, y  todo tu ejrcito, caballos y caballeros, vestidos de todo todos ellos, grande multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas:
Persia, y Etiopa, y Libia con ellos; todos ellos con escudos y almetes:
Gomer, y todas sus compaas; la casa de Togarma,  los lados del norte, y todas sus compaas; pueblos muchos contigo.
Aparjate, y apercbete, t, y toda tu multitud que se ha reunido  ti, y sles por guarda.
De aqu  muchos das sers t visitado: al cabo de aos vendrs  la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos,  los montes de Israel, que siempre fueron para asolamiento: mas fu sacada de las naciones, y todos ellos morarn confiadamente.
Y subirs t, vendrs como tempestad; como nublado para cubrir la tierra sers t, y todas tus compaas, y muchos pueblos contigo.
As ha dicho el Seor Jehov: Y ser en aquel da, que subirn palabras en tu corazn, y concebirs mal pensamiento;
Y dirs: Subir contra tierra de aldeas, ir  gentes reposadas, y que habitan confiadamente: todos ellos habitan sin muros, no tienen cerrojos ni puertas:
Para arrebatar despojos y para tomar presa; para tornar tu mano sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de las gentes, que se hace de ganados y posesiones, que mora en el ombligo de la tierra.
Seba, y Dedn, y los mercaderes de Tarsis, y todos sus leoncillos, te dirn: Has venido  arrebatar despojos? has reunido tu multitud para tomar presa, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos?<CM>
Por tanto profetiza, hijo del hombre, y di  Gog: As ha dicho el Seor Jehov: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habitar seguramente, no lo sabrs t?
Y vendrs de tu lugar, de las partes del norte, t y muchos pueblos contigo, todos ellos  caballo, grande reunin y poderoso ejrcito:
Y subirs contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; ser al cabo de los das: y te traer sobre mi tierra, para que las gentes me conozcan, cuando fuere santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos.
As ha dicho el Seor Jehov: No eres t aqul de quien habl yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te haba de traer sobre ellos?
Y ser en aquel tiempo, cuando vendr Gog contra la tierra de Israel, dijo el Seor Jehov, que subir mi ira en mi enojo.
Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habr gran temblor sobre la tierra de Israel;
Que los peces de la mar, y las aves del cielo, y las bestias del campo, y toda serpiente que anda arrastrando sobre la tierra, y todos los hombres que estn sobre la haz de la tierra, temblarn  mi presencia; y se arruinarn los montes, y los vallados caern, y todo muro caer  tierra.
Y en todos mis montes llamar contra l espada, dice el Seor Jehov: la espada de cada cual ser contra su hermano.
Y yo litigar con l con pestilencia y con sangre; y har llover sobre l, y sobre sus compaas, y sobre los muchos pueblos que estn con l, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre.
Y ser engrandecido y santificado, y ser conocido en ojos de muchas gentes; y sabrn que yo soy Jehov.<CM>
TU pues, hijo del hombre, profetiza contra Gog, y di: As ha dicho el Seor Jehov: He aqu yo contra ti, oh Gog, prncipe de la cabecera de Mesech y Tubal:
Y te quebrantar, y te sextar, y te har subir de las partes del norte, y te traer sobre los montes de Israel;
Y sacar tu arco de tu mano izquierda, y derribar tus saetas de tu mano derecha.
Sobre los montes de Israel caers t, y todas tus compaas, y los pueblos que fueron contigo:  toda ave y  toda cosa que vuela, y  las bestias del campo, te he dado por comida.
Sobre la haz del campo caers: porque yo he hablado, dice el Seor Jehov.
Y enviar fuego sobre Magog, y sobre los que moran seguramente en las islas; y sabrn que yo soy Jehov.
Y har notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca ms dejar amancillar mi santo nombre; y sabrn las gentes que yo soy Jehov, el Santo en Israel.<CM>
He aqu, vino y fu, dice el Seor Jehov: este es el da del cual he hablado.
Y los moradores de las ciudades de Israel saldrn, y encendern y quemarn armas, y escudos, y paveses, arcos y saetas, y bastones de mano, y lanzas: y las quemarn en fuego por siete aos.
Y no traern lea del campo, ni cortarn de los bosques, sino que quemarn las armas en el fuego: y despojarn  sus despojadores, y robarn  los que los robaron, dice el Seor Jehov.
Y ser en aquel tiempo, que yo dar  Gog lugar para sepultura all en Israel, el valle de los que pasan al oriente de la mar, y obstruir el paso  los transeuntes, pues all enterrarn  Gog y  toda su multitud: y lo llamarn, El valle de Hamn-gog.
Y la casa de Israel los estar enterrando por siete meses, para limpiar la tierra:
Enterrarlos ha todo el pueblo de la tierra: y ser para ellos clebre el da que yo fuere glorificado, dice el Seor Jehov.
Y tomarn hombres de jornal, los cuales vayan por el pas con los que viajaren, para enterrar  los que quedaron sobre la haz de la tierra,  fin de limpiarla: al cabo de siete meses harn el reconocimiento.
Y pasarn los que irn por el pas, y el que viere los huesos de algn hombre, edificar junto  ellos un mojn, hasta que los entierren los sepultureros en el valle de Hamn-gog.
Y tambin el nombre de la ciudad ser Hamonah: y limpiarn la tierra.
Y t, hijo del hombre, as ha dicho el Seor Jehov: Di  las aves,  todo voltil, y  toda bestia del campo: Juntaos, y venid; reunos de todas partes  m vctima que os sacrifico, un sacrificio grande sobre los montes de Israel, y comeris carne y beberis sangre.
Comeris carne de fuertes, y beberis sangre de prncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos de cabro, de bueyes, de toros, engordados todos en Basn.
Y comeris gordura hasta hartaros y beberis hasta embriagaros sangre, de mi sacrificio que yo os sacrifiqu.
Y os hartaris sobre mi mesa, de caballos, y de caballeros fuertes, y de todos hombres de guerra, dice el Seor Jehov.
Y pondr mi gloria entre las gentes, y todas las gentes vern mi juicio que habr hecho, y mi mano que sobre ellos puse.
Y de aquel da en adelante sabr la casa de Israel que yo soy Jehov su Dios.<CM>
Y sabrn las gentes que la casa de Israel fu llevada cautiva por su pecado; por cuanto se rebelaron contra m, y yo escond de ellos mi rostro, y entregulos en mano de sus enemigos, y cayeron todos  cuchillo.
Conforme  su inmundicia y conforme  sus rebeliones hice con ellos: y de ellos escond mi rostro.
Por tanto, as ha dicho el Seor Jehov: Ahora volver la cautividad de Jacob, y tendr misericordia de toda la casa de Israel, y celar por mi santo nombre.
Y ellos sentirn su vergenza, y toda su rebelin con que prevaricaron contra m, cuando habitaren en su tierra seguramente, y no habr quien los espante;
Cuando los volver de los pueblos, y los juntar de las tierras de sus enemigos, y fuere santificado en ellos en ojos de muchas gentes.
Y sabrn que yo soy Jehov su Dios, cuando despus de haberlos hecho pasar  las gentes, los juntar sobre su tierra, sin dejar ms all ninguno de ellos.
Ni esconder ms de ellos mi rostro; porque habr derramado de mi espritu sobre la casa de Israel, dice el Seor Jehov.<CM>
EN el ao veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del ao,  los diez del mes,  los catorce aos despus que la ciudad fu herida, en aquel mismo da fu sobre m la mano de Jehov, y llevme all.
En visiones de Dios me llev  la tierra de Israel, y psome sobre un monte muy alto, sobre el cual haba como edificio de una ciudad al medioda.
Y llevme all, y he aqu un varn, cuyo aspecto era como aspecto de metal, y tena un cordel de lino en su mano, y una caa de medir: y l estaba  la puerta.
Y hablme aquel varn, diciendo: Hijo del hombre, mira con tus ojos, y oye con tus odos, y pon tu corazn  todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase eres trado aqu. Cuenta todo lo que ves  la casa de Israel.<CM>
Y he aqu, un muro fuera de la casa: y la caa de medir que aquel varn tena en la mano, era de seis codos, de  codo y palmo: y midi la anchura del edificio de una caa, y la altura, de otra caa.
Despus vino  la puerta que daba cara hacia el oriente, y subi por sus gradas, y midi el un poste de la puerta, de una caa en anchura, y el otro poste de otra caa en ancho.
Y cada cmara tena una caa de largo, y una caa de ancho; y entre las cmaras haba cinco codos en ancho; y cada poste de la puerta junto  la entrada de la puerta por dentro, una caa.
Midi asimismo la entrada de la puerta por de dentro, una caa.
Midi luego la entrada del portal, de ocho codos, y sus postes de dos codos; y la puerta del portal estaba por de dentro.
Y la puerta de hacia el oriente tena tres cmaras de cada parte, todas tres de una medida: tambin de una medida los portales de cada parte.
Y midi la anchura de la entrada de la puerta, de diez codos; la longitud del portal de trece codos.
Y el espacio de delante de las cmaras, de un codo de la una parte, y de otro codo de la otra; y cada cmara tena seis codos de una parte, y seis codos de otra.
Y midi la puerta desde el techo de la una cmara hasta el techo de la otra, veinticinco codos de anchura, puerta contra puerta.
E hizo los postes de sesenta codos, cada poste del atrio y del portal por todo alrededor.
Y desde la delantera de la puerta de la entrada hasta la delantera de la entrada de la puerta de dentro, cincuenta codos.
Y haba ventanas estrechas en las cmaras, y en sus portales por de dentro de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las ventanas estaban alrededor por de dentro; y en cada poste haba palmas.
Llevme luego al atrio exterior, y he aqu, haba cmaras, y solado hecho al atrio en derredor: treinta cmaras haba alrededor en aquel atrio.
Y el solado al lado de las puertas, en proporcin  la longitud de los portales, era el solado ms bajo.
Y midi la anchura desde la delantera de la puerta de abajo hasta la delantera del atrio interior por de fuera, de cien codos hacia el oriente y el norte.
Y de la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midi su longitud y su anchura.
Y sus cmaras eran tres de una parte, y tres de otra, y sus postes y sus arcos eran como la medida de la puerta primera: cincuenta codos su longitud, y veinticinco su anchura.
Y sus ventanas, y sus arcos, y sus palmas, eran conforme  la medida de la puerta que estaba hacia el oriente; y suban  ella por siete gradas; y delante de ellas estaban sus arcos.
Y la puerta del atrio interior estaba enfrente de la puerta al norte; y as al oriente: y midi de puerta  puerta cien codos.
Llevme despus hacia el medioda, y he aqu una puerta hacia el medioda: y midi sus portales y sus arcos conforme  estas medidas.
Y tena sus ventanas y sus arcos alrededor, como las ventanas: la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.
Y sus gradas eran de siete peldaos, con sus arcos delante de ellas; y tena palmas, una de una parte, y otra de la otra, en sus postes.<CM>
Y haba puerta de hacia el medioda del atrio interior: y midi de puerta  puerta hacia el medioda cien codos.
Metime despus en el atrio de adentro  la puerta del medioda, y midi la puerta del medioda conforme  estas medidas.
Y sus cmaras, y sus postes y sus arcos, eran conforme  estas medidas; y tena sus ventanas y sus arcos alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.
Y los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo, y cinco codos de ancho.
Y sus arcos caan afuera al atrio, con palmas en sus postes; y sus gradas eran de ocho escalones.
Y llevme al atrio interior hacia el oriente, y midi la puerta conforme  estas medidas.
Y eran sus cmaras, y sus postes, y sus arcos, conforme  estas medidas: y tena sus ventanas y sus arcos alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.
Y sus arcos caan afuera al atrio, con palmas en sus postes de una parte y otra: y sus gradas eran de ocho escalones.
Llevme luego  la puerta del norte, y midi conforme  estas medidas:
Sus cmaras, y sus postes, y sus arcos, y sus ventanas alrededor: la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho.
Y sus postes caan fuera al atrio, con palmas  cada uno de sus postes de una parte y otra: y sus gradas eran de ocho peldaos.
Y haba all una cmara, y su puerta con postes de portales; all lavarn el holocausto.<CM>
Y en la entrada de la puerta haba dos mesas de la una parte, y otras dos de la otra, para degollar sobre ellas el holocausto, y la expiacin, y el sacrificio por el pecado.
Y al lado por de fuera de las gradas,  la entrada de la puerta del norte, haba dos mesas; y al otro lado que estaba  la entrada de la puerta, dos mesas.
Cuatro mesas de la una parte, y cuatro mesas de la otra parte al lado de la puerta; ocho mesas, sobre las cuales degollarn.
Y las cuatro mesas para el holocausto eran de piedras labradas, de un codo y medio de longitud, y codo y medio de ancho, y de altura de un codo: sobre stas pondrn las herramientas con que degollarn el holocausto y el sacrificio.
Y dentro, ganchos de un palmo, dispuestos por todo alrededor; y sobre las mesas la carne de la ofrenda.
Y fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las cmaras de los cantores, las cuales miraban hacia el medioda: una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte.
Y djome: Esta cmara que mira hacia el medioda es de los sacerdotes que tienen la guarda del templo.
Y la cmara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que tienen la guarda del altar: estos son los hijos de Sadoc, los cuales son llamados de los hijos de Lev al Seor, para ministrarle.
Y midi el atrio, cien codos de longitud, y la anchura de cien codos cuadrados; y el altar estaba delante de la casa.
Y llevme al prtico del templo, y midi cada poste del prtico, cinco codos de una parte, y cinco codos de otra; y la anchura de la puerta tres codos de una parte, y tres codos de otra.
La longitud del prtico veinte codos, y la anchura once codos, al cual suban por gradas: y haba columnas junto  los postes, una de un lado, y otra de otro.<CM>
METIOME luego en el templo, y midi los postes, siendo el ancho seis codos de una parte, y seis codos de otra, que era la anchura del tabernculo.
Y la anchura de la puerta era de diez codos; y los lados de la puerta, de cinco codos de una parte, y cinco de otra. Y midi su longitud de cuarenta codos, y la anchura de veinte codos.
Y pas al interior, y midi cada poste de la puerta de dos codos; y la puerta de seis codos; y la anchura de la entrada de siete codos.
Midi tambin su longitud, de veinte codos, y la anchura de veinte codos, delante del templo: y djome: Este es el lugar santsimo.
Despus midi el muro de la casa, de seis codos; y de cuatro codos la anchura de las cmaras, en torno de la casa alrededor.
Y las cmaras eran cmara sobre cmara, treinta y tres por orden; y entraban modillones en la pared de la casa alrededor, sobre los que las cmaras estribasen, y no estribasen en la pared de la casa.
Y haba mayor anchura y vuelta en las cmaras  lo ms alto; el caracol de la casa suba muy alto alrededor por de dentro de la casa: por tanto la casa tena ms anchura arriba; y de la cmara baja se suba  la alta por la del medio.
Y mir la altura de la casa alrededor: los cimientos de las cmaras eran una caa entera de seis codos de grandor.
Y la anchura de la pared de afuera de las cmaras era de cinco codos, y el espacio que quedaba de las cmaras de la casa por de dentro.
Y entre las cmaras haba anchura de veinte codos por todos lados alrededor de la casa.
Y la puerta de cada cmara sala al espacio que quedaba; una puerta hacia el norte, y otra puerta hacia el medioda: y la anchura del espacio que quedaba era de cinco codos por todo alrededor.<CM>
Y el edificio que estaba delante del apartamiento al lado de hacia el occidente era de setenta codos; y la pared del edificio, de cinco codos de anchura alrededor, y noventa codos de largo.
Y midi la casa, cien codos de largo: y el apartamiento, y el edificio, y sus paredes, de longitud de cien codos;
Y la anchura de la delantera de la casa, y del apartamiento al oriente, de cien codos.
Y midi la longitud del edificio que estaba delante del apartamiento que haba detrs de l, y las cmaras de una parte y otra, cien codos; y el templo de dentro, y los portales del atrio.
Los umbrales, y las ventanas estrechas, y las cmaras, tres en derredor  la parte delantera, todo cubierto de madera alrededor desde el suelo hasta las ventanas; y las ventanas tambin cubiertas.
Encima de sobre la puerta, y hasta la casa de dentro, y de fuera, y por toda la pared en derredor de dentro y por de fuera, tom medidas.
Y estaba labrada con querubines y palmas: entre querubn y querubn una palma: y cada querubn tena dos rostros:
Un rostro de hombre hacia la palma de la una parte, y rostro de len hacia la palma de la otra parte, por toda la casa alrededor.
Desde el suelo hasta encima de la puerta haba labrados querubines y palmas, y por toda la pared del templo.
Cada poste del templo era cuadrado, y la delantera del santuario era como la otra delantera.
La altura del altar de madera era de tres codos, y su longitud de dos codos; y sus esquinas, y su superficie, y sus paredes, eran de madera. Y djome: Esta es la mesa que est delante de Jehov.
Y el templo y el santuario tenan dos portadas.
Y en cada portada haba dos puertas, dos puertas que se volvan: dos puertas en la una portada, y otras dos en la otra.
Y en las puertas del templo haba labrados de querubines y palmas, as como estaban hechos en las paredes, y grueso madero sobre la delantera de la entrada por de fuera.
Y haba ventanas estrechas, y palmas de una y otra parte por los lados de la entrada, y de la casa, y por las vigas.<CM>
SACOME luego al atrio de afuera hacia el norte, y llevme  la cmara que estaba delante del espacio que quedaba enfrente del edificio de hacia el norte.
Por delante de la puerta del norte su longitud era de cien codos, y la anchura de cincuenta codos.
Frente  los veinte codos que haba en el atrio de adentro, y enfrente del solado que haba en al atrio exterior, estaban las cmaras, las unas enfrente de las otras en tres pisos.
Y delante de las cmaras haba un corredor de diez codos de ancho  la parte de adentro, con viaje de un codo; y sus puertas hacia el norte.
Y las cmaras ms altas eran ms estrechas; porque las galeras quitaban de ellas ms que de las bajas y de las de en medio del edificio:
Porque estaban en tres pisos, y no tenan columnas como las columnas de los atrios: por tanto, eran ms estrechas que las de abajo y las del medio desde el suelo.
Y el muro que estaba afuera enfrente de las cmaras, hacia el atrio exterior delante de las cmaras, tena cincuenta codos de largo.
Porque la longitud de las cmaras del atrio de afuera era de cincuenta codos: y delante de la fachada del templo haba cien codos.
Y debajo de las cmaras estaba la entrada al lado oriental, para entrar en l desde el atrio de afuera.
A lo largo del muro del atrio hacia el oriente, enfrente de la lonja, y delante del edificio, haba cmaras.
Y el corredor que haba delante de ellas era semejante al de las cmaras que estaban hacia el norte, conforme  su longitud, asimismo su anchura, y todas sus salidas; conforme  sus puertas, y conforme  sus entradas.
Y conforme  las puertas de las cmaras que estaban hacia el medioda, tena una puerta al principio del camino, del camino delante del muro hacia el oriente  los que entran.
Y djome: Las cmaras del norte y las del medioda, que estn delante de la lonja, son cmaras santas, en las cuales los sacerdotes que se acercan  Jehov comern las santas ofrendas: all pondrn las ofrendas santas, y el presente, y la expiacin, y el sacrificio por el pecado: porque el lugar es santo.
Cuando los sacerdotes entraren, no saldrn del lugar santo al atrio de afuera, sino que all dejarn sus vestimentas con que ministrarn, porque son santas; y vestirnse otros vestidos, y as se allegarn  lo que es del pueblo.<CM>
Y luego que acab las medidas de la casa de adentro, sacme por el camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y midilo todo alrededor.
Midi el lado oriental con la caa de medir, quinientas caas de la caa de medir en derredor.
Midi al lado del norte, quinientas caas de la caa de medir alrededor.
Midi al lado del medioda, quinientas caas de la caa de medir.
Rode al lado del occidente, y midi quinientas caas de la caa de medir.
A los cuatro lados lo midi: tuvo el muro todo alrededor quinientas caas de longitud, y quinientas caas de anchura, para hacer separacin entre el santuario y el lugar profano.<CM>
LLEVOME luego  la puerta,  la puerta que mira hacia el oriente;
Y he aqu la gloria del Dios de Israel, que vena de hacia el oriente; y su sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandeca  causa de su gloria.
Y la visin que vi era como la visin, como aquella visin que vi cuando vine para destruir la ciudad: y las visiones eran como la visin que vi junto al ro de Chebar; y ca sobre mi rostro.
Y la gloria de Jehov entr en la casa por la va de la puerta que daba cara al oriente.
Y alzme el espritu, y metime en el atrio de adentro; y he aqu que la gloria de Jehov hinchi la casa.
Y o uno que me hablaba desde la casa: y un varn estaba junto  m.<CM>
Y djome: Hijo del hombre, este es el lugar de mi asiento, y el lugar de las plantas de mis pies, en el cual habitar entre los hijos de Israel para siempre: y nunca ms contaminar la casa de Israel mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus fornicaciones, y con los cuerpos muertos de sus reyes en sus altares:
Y poniendo ellos su umbral junto  mi umbral, y su poste junto  mi poste, y no ms que pared entre m y ellos, contaminaron mi santo nombre con sus abominaciones que hicieron: consumlos por tanto en mi furor.
Ahora echarn lejos de m su fornicacin, y los cuerpos muertos de sus reyes, y habitar en medio de ellos para siempre.
T, hijo del hombre, muestra  la casa de Israel esta casa, y avergncense de sus pecados, y midan la traza de ella.
Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender la figura de la casa, y su traza, y sus salidas y sus entradas, y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes: y descrbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma, y todas sus reglas, y las pongan por obra.
Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, todo su trmino alrededor ser santsimo. He aqu que esta es la ley de la casa.<CM>
Y estas son las medidas del altar por codos (el codo de  codo y palmo). El seno, de un codo, y de un codo el ancho; y su remate por su borde alrededor, de un palmo. Este ser el fondo alto del altar.
Y desde el seno de sobre el suelo hasta el lugar de abajo, dos codos, y la anchura de un codo: y desde el lugar menor hasta el lugar mayor, cuatro codos, y la anchura de un codo.
Y el altar, de cuatro codos, y encima del altar, cuatro cuernos.
Y el altar tena doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado  sus cuatro lados.
Y el rea, de catorce codos de longitud y catorce de anchura en sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor: y el seno de un codo por todos lados; y sus gradas estaban al oriente.
Y djome: Hijo del hombre, as ha dicho el Seor Jehov: Estas son las ordenanzas del altar el da en que ser hecho, para ofrecer sobre l holocausto, y para esparcir sobre l sangre.
Dars  los sacerdotes Levitas que son del linaje de Sadoc, que se allegan  m, dice el Seor Jehov, para ministrarme, un becerro de la vacada para expiacin.
Y tomars de su sangre, y pondrs en los cuatro cuernos del altar, y en las cuatro esquinas del rea, y en el borde alrededor: as lo limpiars y purificars.
Tomars luego el becerro de la expiacin, y lo quemars conforme  la ley de la casa, fuera del santuario.
Y al segundo da ofrecers un macho de cabro sin defecto, para expiacin; y purificarn el altar como lo purificaron con el becerro.
Cuando acabares de expiar, ofrecers un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada:
Y los ofrecers delante de Jehov, y los sacerdotes echarn sal sobre ellos, y los ofrecern en holocausto  Jehov.
Por siete das sacrificarn un macho cabro cada da en expiacin; asimismo sacrificarn el becerro de la vacada y un carnero sin tacha del rebao.
Por siete das expiarn el altar, y lo limpiarn, y ellos henchirn sus manos.
Y acabados estos das, al octavo da, y en adelante, sacrificarn los sacerdotes sobre el altar vuestros holocaustos y vuestros pacficos; y me seris aceptos, dice el Seor Jehov.<CM>
Y TORNOME hacia la puerta de afuera del santuario, la cual mira hacia el oriente; y estaba cerrada.
Y djome Jehov: Esta puerta ha de estar cerrada: no se abrir, ni entrar por ella hombre, porque Jehov Dios de Israel entr por ella; estar por tanto cerrada.
Para el prncipe; el prncipe, l se sentar en ella para comer pan delante de Jehov: por el camino de la entrada de la puerta entrar, y por el camino de ella saldr.<CM>
Y llevme hacia la puerta del norte por delante de la casa, y mir, y he aqu, la gloria de Jehov haba henchido la casa de Jehov: y ca sobre mi rostro.
Y djome Jehov: Hijo del hombre, pon tu corazn, y mira con tus ojos, y oye con tus odos todo lo que yo hablo contigo sobre todas las ordenanzas de la casa de Jehov, y todas sus leyes: y pon tu corazn  las entradas de la casa, y  todas las salidas del santuario.
Y dirs  los rebeldes,  la casa de Israel: As ha dicho el Seor Jehov: Bsteos de todas vuestras abominaciones, oh casa de Israel.
De haber vosotros trado extranjeros, incircuncisos de corazn  incircuncisos de carne, para estar en mi santuario, para contaminar mi casa; de haber ofrecido mi pan, la grosura y la sangre:  invalidaron mi pacto por todas vuestras abominaciones:
Y no guardasteis el ordenamiento de mis santificaciones, sino que os pusisteis guardas de mi ordenanza en mi santuario.
As ha dicho el Seor Jehov: Ningn hijo de extranjero, incircunciso de corazn  incircunciso de carne, entrar en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que estn entre los hijos de Israel.<CM>
Y los Levitas que se apartaron lejos de m cuando Israel err, el cual se desvi de m en pos de sus dolos, llevarn su iniquidad.
Y sern ministros en mi santuario, porteros  las puertas de la casa, y sirvientes en la casa: ellos matarn el holocausto y la vctima al pueblo, y ellos estarn delante de ellos para servirles.
Por cuanto les sirvieron delante de sus dolos, y fueron  la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano acerca de ellos, dice el Seor Jehov, que llevarn su iniquidad.
No sern allegados  m para serme sacerdotes, ni se llegarn  ninguna de mis santificaciones;  las santidades de santidades; sino que llevarn su vergenza, y sus abominaciones que hicieron.
Pondrlos, pues, por guardas de la guarda de la casa en todo su servicio, y en todo lo que en ella hubiere de hacerse.
Mas los sacerdotes Levitas, hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento de mi santuario, cuando los hijos de Israel se desviaron de m, ellos sern allegados  m para ministrarme, y delante de m estarn para ofrecerme la grosura y la sangre, dice el Seor Jehov.
Esos entrarn en mi santuario, y ellos se allegarn  mi mesa para ministrarme, y guardarn mi ordenamiento.<CM>
Y ser que cuando entraren por las puertas del atrio interior, se vestirn de vestimentas de lino: no asentar sobre ellos lana, cuando ministraren en las puertas del atrio de adentro, y en el interior.
Tiaras de lino tendrn en sus cabezas, y paetes de lino en sus lomos: no se ceirn para sudar.
Y cuando salieren al atrio de afuera, al atrio de afuera al pueblo, se desnudarn de sus vestimentas con que ministraron, y las dejarn en las cmaras del santuario, y se vestirn de otros vestidos: as no santificarn el pueblo con sus vestimentas.
Y no raparn su cabeza, ni dejarn crecer el cabello; sino que lo recortarn trasquilando sus cabezas.
Y ninguno de los sacerdotes beber vino cuando hubieren de entrar en el atrio interior.
Ni viuda, ni repudiada se tomarn por mujeres; sino que tomarn vrgenes del linaje de la casa de Israel,  viuda que fuere viuda de sacerdote.
Y ensearn  mi pueblo  hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les ensearn  discernir entre lo limpio y lo no limpio.
Y en el pleito ellos estarn para juzgar; conforme  mis derechos lo juzgarn: y mis leyes y mis decretos guardarn en todas mis solemnidades, y santificarn mis sbados.
Y  hombre muerto no entrar para contaminarse; mas sobre padre,  madre,  hijo,  hija, hermano,  hermana que no haya tenido marido, se contaminar.
Y ffadespus de su purificacin, le contarn siete das.
Y el da que entrare al santuario, al atrio de adentro, para ministrar en el santuario, ofrecer su expiacin, dice el Seor Jehov.
Y ser  ellos por heredad: yo ser su heredad; y no les daris posesin en Israel: yo soy su posesin.
El presente, y la expiacin, y el sacrificio por el pecado, comern; y toda cosa dedicada en Israel, ser de ellos.
Y las primicias de todos los primeros de todo, y toda ofrenda de todo lo que se ofreciere de todas vuestras ofrendas, ser de los sacerdotes: daris asimismo las primicias de todas vuestras masas al sacerdote, para que haga reposar la bendicin en vuestras casas.
Ninguna cosa mortecina, ni desgarrada, as de aves como de animales, comern los sacerdotes.<CM>
Y CUANDO partiereis por suertes la tierra en heredad, apartaris una suerte para Jehov que le consagris en la tierra, de longitud de veinticinco mil caas y diez mil de ancho: esto ser santificado en todo su trmino alrededor.
De esto sern para el santuario quinientas de longitud, y quinientas de ancho, en cuadro alrededor; y cincuenta codos en derredor para sus ejidos.
Y de esta medida medirs en longitud veinticinco mil caas, y en anchura diez mil, en lo cual estar el santuario, el santuario de santuarios.
Lo consagrado de esta tierra ser para los sacerdotes ministros del santuario, que se llegan para ministrar  Jehov: y serles lugar para casas, y lugar santo para el santuario.
Asimismo veinticinco mil de longitud, y diez mil de anchura, lo cual ser para los Levitas ministros de la casa, en posesin, con veinte cmaras.
Y para la posesin de la ciudad daris cinco mil de anchura y veinticinco mil de longitud, delante de lo que se apart para el santuario: ser para toda la casa de Israel.
Y la parte del prncipe ser junto al apartamiento del santuario, de la una parte y de la otra, y junto  la posesin de la ciudad, delante del apartamiento del santuario, y delante de la posesin de la ciudad, desde el rincn occidental hacia el occidente, hasta el rincn oriental hacia el oriente: y la longitud ser de la una parte  la otra, desde el rincn del occidente hasta el rincn del oriente.
Esta tierra tendr por posesin en Israel, y nunca ms mis prncipes oprimirn  mi pueblo: y darn la tierra  la casa de Israel por sus tribus.<CM>
As ha dicho el Seor Jehov: Bsteos, oh prncipes de Israel: dejad la violencia y la rapia: haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi pueblo, dice el Seor Jehov.
Peso de justicia, y epha de justicia, y bato de justicia, tendris.
El epha y el bato sern de una misma medida: que el bato tenga la dcima parte del homer, y la dcima parte del homer el epha: la medida de ellos ser segn el homer.
Y el siclo ser de veinte geras: veinte siclos, con veinticinco siclos, y quince siclos, os sern una mina.<CM>
Esta ser la ofrenda que ofreceris: la sexta parte de un epha de homer del trigo, y la sexta parte de un epha de homer de la cebada.
Y la ordenanza del aceite ser que ofreceris un bato de aceite, que es la dcima parte de un coro: diez batos harn un homer; porque diez batos son un homer.
Y una cordera de la manada de doscientas, de las gruesas de Israel, para sacrificio, y para holocausto y para pacficos, para expiacin por ellos, dice el Seor Jehov.
Todo el pueblo de la tierra ser obligado  esta ofrenda para el prncipe de Israel.
Mas del prncipe ser el dar el holocausto, y el sacrificio, y la libacin, en las solemnidades, y en las lunas nuevas, y en los sbados, y en todas las fiestas de la casa de Israel: l dispondr la expiacin, y el presente, y el holocausto, y los pacficos, para expiar la casa de Israel.
As ha dicho el Seor Jehov: El mes primero, al primero del mes, tomars un becerro sin defecto de la vacada, y expiars el santuario.
Y el sacerdote tomar de la sangre de la expiacin, y pondr sobre los postes de la casa, y sobre los cuatro ngulos del rea del altar, y sobre los postes de las puertas del atrio de adentro.
As hars el sptimo del mes por los errados y engaados; y expiars la casa.
El mes primero,  los catorce das del mes, tendris la pascua, fiesta de siete das: comerse pan sin levadura.
Y aquel da el prncipe sacrificar por s, y por todo el pueblo de la tierra, un becerro por el pecado.
Y en los siete das de solemnidad har holocausto  Jehov, siete becerros y siete carneros sin defecto, cada da de los siete das; y por el pecado un macho cabro cada da.
Y con cada becerro ofrecer presente de un epha, y con cada carnero un epha; y por cada epha un hin de aceite.
En el mes sptimo,  los quince del mes, en la fiesta, har como en estos siete das, cuanto  la expiacin, y cuanto al holocausto, y cuanto al presente, y cuanto al aceite.<CM>
ASI ha dicho el Seor Jehov: La puerta del atrio de adentro que mira al oriente, estar cerrada los seis das de trabajo, y el da del sbado se abrir: abrirse tambin el da de la nueva luna.
Y el prncipe entrar por el camino del portal de la puerta de afuera, y estar al umbral de la puerta, mientras los sacerdotes harn su holocausto y sus pacficos, y adorar  la entrada de la puerta: despus saldr; mas no se cerrar la puerta hasta la tarde.
Asimismo adorar el pueblo de la tierra delante de Jehov,  la entrada de la puerta, en los sbados y en las nuevas lunas.
Y el holocausto que el prncipe ofrecer  Jehov el da del sbado, ser seis corderos sin defecto, y un carnero sin tacha:
Y por presente un epha con cada carnero; y con cada cordero un presente, don de su mano, y un hin de aceite con el epha.
Mas el da de la nueva luna, un becerro sin tacha de la vacada, y seis corderos, y un carnero: debern ser sin defecto.
Y har presente de un epha con el becerro, y un epha con cada carnero: mas con los corderos, conforme  su facultad; y un hin de aceite por cada epha.
Y cuando el prncipe entrare, entrar por el camino del portal de la puerta: y por el mismo camino saldr.
Mas cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehov en las fiestas, el que entrare por la puerta del norte, saldr por la puerta del medioda; y el que entrare por la puerta del medioda, saldr por la puerta del norte: no volver por la puerta por donde entr, sino que saldr por la de enfrente de ella.
Y el prncipe, cuando ellos entraren, l entrar en medio de ellos: y cuando ellos salieren, l saldr.
Y en las fiestas y en las solemnidades ser el presente un epha con cada becerro, y un epha con cada carnero; y con los corderos, lo que le pareciere; y un hin de aceite con cada epha.
Mas cuando el prncipe libremente hiciere holocausto  pacficos  Jehov, abrirnle la puerta que mira al oriente, y har su holocausto y sus pacficos, como hace en el da del sbado: despus saldr; y cerrarn la puerta despus que saliere.
Y sacrificars  Jehov cada da en holocausto un cordero de un ao sin defecto, cada maana lo sacrificars.
Y con l hars todas las maanas presente de la sexta parte de un epha, y la tercera parte de un hin de aceite para mezclar con la flor de harina: presente para Jehov continuamente por estatuto perpetuo.
Ofrecern pues el cordero, y el presente y el aceite, todas las maanas en holocausto continuo.<CM>
As ha dicho el Seor Jehov: Si el prncipe diere algn don de su heredad  alguno de sus hijos, ser de ellos; posesin de ellos ser por herencia.
Mas si de su heredad diere don  alguno de sus siervos, ser de l hasta el ao de libertad, y volver al prncipe; mas su herencia ser de sus hijos.
Y el prncipe no tomar nada de la herencia del pueblo, por no defraudarlos de su posesin: de lo que l posee dar herencia  sus hijos; para que mi pueblo no sea echado cada uno de su posesin.<CM>
Metime despus por la entrada que estaba hacia la puerta,  las cmaras santas de los sacerdotes, las cuales miraban al norte, y haba all un lugar  los lados del occidente.
Y djome: Este es el lugar donde los sacerdotes cocern el sacrificio por el pecado y la expiacin: all cocern el presente, por no sacarlo al atrio de afuera para santificar al pueblo.
Luego me sac al atrio de afuera, y llevme por los cuatro rincones del atrio; y en cada rincn haba un patio.
En los cuatro rincones del atrio haba patios juntos de cuarenta codos de longitud, y treinta de anchura: tenan una misma medida todos cuatro  los rincones.
Y haba una pared alrededor de ellos, alrededor de todos cuatro, y chimeneas hechas abajo alrededor de las paredes.
Y djome: Estos son los aposentos de los cocineros, donde los servidores de la casa cocern el sacrificio del pueblo.<CM>
HIZOME tornar luego  la entrada de la casa; y he aqu aguas que salan de debajo del umbral de la casa hacia el oriente: porque la fachada de la casa estaba al oriente: y las aguas descendan de debajo, hacia el lado derecho de la casa, al medioda del altar.
Y sacme por el camino de la puerta del norte,  hzome rodear por el camino fuera de la puerta, por de fuera al camino de la que mira al oriente: y he aqu las aguas que salan al lado derecho.
Y saliendo el varn hacia el oriente, tena un cordel en su mano; y midi mil codos,  hzome pasar por las aguas hasta los tobillos.
Y midi otros mil,  hzome pasar por las aguas hasta las rodillas. Midi luego otros mil,  hzome pasar por las aguas hasta los lomos.
Y midi otros mil,  iba ya el arroyo que yo no poda pasar: porque las aguas se haban alzado, y el arroyo no se poda pasar sino  nado.
Y djome: Has visto, hijo del hombre? Despus me llev,  hzome tornar por la ribera del arroyo.
Y tornando yo, he aqu en la ribera del arroyo haba rboles muy muchos de la una parte y de la otra.
Y djome: Estas aguas salen  la regin del oriente, y descendern  la llanura, y entrarn en la mar: y entradas en la mar, recibirn sanidad las aguas.
Y ser que toda alma viviente que nadare por donde quiera que entraren estos dos arroyos, vivir: y habr muy muchos peces por haber entrado all estas aguas, y recibirn sanidad; y vivir todo lo que entrare en este arroyo.
Y ser que junto  l estarn pescadores; y desde En-gadi hasta En-eglaim ser tendedero de redes: en su clase ser su pescado como el pescado de la gran mar, mucho en gran manera.
Sus charcos y sus lagunas no se sanarn; quedarn para salinas.
Y junto al arroyo, en su ribera de una parte y de otra, crecer todo rbol de comer: su hoja nunca caer, ni faltar su fruto:  sus meses madurar, porque sus aguas salen del santuario: y su fruto ser para comer, y su hoja para medicina.<CM>
As ha dicho el Seor Jehov: Este es el trmino en que partiris la tierra en heredad entre las doce tribus de Israel: Jos dos partes.
Y la heredaris as los unos como los otros: por ella alc mi mano que la haba de dar  vuestros padres: por tanto, esta tierra os caer en heredad.
Y este ser el trmino de la tierra hacia la parte del norte; desde la gran mar, camino de Hethlon viniendo  Sedad;
Hamath, Berotha, Sibrahim, que est entre el trmino de Damasco y el trmino de Hamath; Haser-hatticon, que es el trmino de Hauran.
Y ser el trmino del norte desde la mar de Haser-enon al trmino de Damasco al norte, y al trmino de Hamath al lado del norte.
Al lado del oriente, por medio de Hauran y de Damasco, y de Galaad, y de la tierra de Israel, al Jordn: esto mediris de trmino hasta la mar del oriente.
Y al lado del medioda, hacia el medioda, desde Tamar hasta las aguas de las rencillas; desde Cades y el arroyo hasta la gran mar: y esto ser el lado austral, al medioda.
Y al lado del occidente la gran mar ser el trmino hasta en derecho para venir  Hamath: este ser el lado del occidente.
Partiris, pues, esta tierra entre vosotros por las tribus de Israel.
Y ser que echaris sobre ella suertes por herencia para vosotros, y para los extranjeros que peregrinan entre vosotros, que entre vosotros han engendrado hijos: y los tendris como naturales entre los hijos de Israel; echarn suertes con vosotros para heredarse entre las tribus de Israel.
Y ser que en la tribu en que peregrinare el extranjero, all le daris su heredad, ha dicho el Seor Jehov.<CM>
Y ESTOS son los nombres de las tribus: Desde la extremidad septentrional por la va de Hethlon viniendo  Hamath, Haser-enon, al trmino de Damasco, al norte, al trmino de Hamath: tendr Dan una parte, siendo sus extremidades al oriente y al occidente.
Y junto al trmino de Dan, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Aser una parte.
Y junto al trmino de Aser, desde el lado oriental hasta la parte de la mar, Nephtal, otra.
Y junto al trmino de Nephtal, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Manass, otra.
Y junto al trmino de Manass, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Ephraim, otra.
Y junto al trmino de Ephraim, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Rubn, otra.
Y junto al trmino de Rubn, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Jud, otra.
Y junto al trmino de Jud, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, ser la suerte que apartaris de veinticinco mil caas de anchura, y de longitud como cualquiera de las otras partes es  saber, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar; y el santuario estar en medio de ella.
La suerte que apartaris para Jehov, ser de longitud de veinticinco mil caas, y de diez mil de ancho.
Y all ser la suerte santa de los sacerdotes, de veinticinco mil caas al norte, y de diez mil de anchura al occidente, y de diez mil de ancho al oriente, y de veinticinco mil de longitud al medioda: y el santuario de Jehov estar en medio de ella.
Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc, que guardaron mi observancia, que no erraron cuando erraron los hijos de Israel, como erraron los Levitas.
Ellos tendrn por suerte, apartada en la particin de la tierra, la parte santsima, junto al trmino de los Levitas.
Y la de los Levitas, al lado del trmino de los sacerdotes, ser de veinticinco mil caas de longitud, y de diez mil de anchura: toda la longitud de veinticinco mil, y la anchura de diez mil.
No vendern de ello, ni permutarn, ni traspasarn las primicias de la tierra: porque es cosa consagrada  Jehov.
Y las cinco mil caas de anchura que quedan de las veinticinco mil, sern profanas, para la ciudad, para habitacin y para ejido; y la ciudad estar en medio.
Y estas sern sus medidas:  la parte del norte cuatro mil y quinientas caas, y  la parte del medioda cuatro mil y quinientas, y  la parte del oriente cuatro mil y quinientas, y  la parte del occidente cuatro mil y quinientas.
Y el ejido de la ciudad ser al norte de doscientas y cincuenta caas, y al medioda de doscientas y cincuenta, y al oriente de doscientas y cincuenta, y de doscientas y cincuenta al occidente.
Y lo que quedare de longitud delante de la suerte santa, diez mil caas al oriente y diez mil al occidente, que ser lo que quedar de la suerte santa, ser para sembrar para los que sirven  la ciudad.
Y los que servirn  la ciudad, sern de todas las tribus de Israel.
Todo el apartado de veinticinco mil caas por veinticinco mil en cuadro, apartaris por suerte para el santuario, y para la posesin de la ciudad.
Y del prncipe ser lo que quedare de la una parte y de la otra de la suerte santa, y de la posesin de la ciudad, es  saber, delante de las veinticinco mil caas de la suerte hasta el trmino oriental, y al occidente delante de las veinticinco mil hasta el trmino occidental, delante de las partes dichas ser del prncipe: y suerte santa ser; y el santuario de la casa estar en medio de ella.
Y desde la posesin de los Levitas, y desde la posesin de la ciudad, en medio estar lo que pertenecer al prncipe. Entre el trmino de Jud y el trmino de Benjamn estar la suerte del prncipe.
Cuanto  las dems tribus, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, tendr Benjamn una parte.
Y junto al trmino de Benjamn, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Simen, otra.
Y junto al trmino de Simen, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Issachr, otra.
Y junto al trmino de Issachr, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Zabuln, otra.
Y junto al trmino de Zabuln, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Gad, otra.
Y junto al trmino de Gad,  la parte del austro, al medioda, ser el trmino desde Tamar hasta las aguas de las rencillas, y desde Cades y el arroyo hasta la gran mar.
Esta es la tierra que partiris por suertes en heredad  las tribus de Israel, y estas son sus porciones, ha dicho el Seor Jehov.
Y estas son las salidas de la ciudad  la parte del norte, cuatro mil y quinientas caas por medida.<CM>
Y las puertas de la ciudad sern segn los nombres de las tribus de Israel: tres puertas al norte: la puerta de Rubn, una; la puerta de Jud, otra; la puerta de Lev, otra.
Y  la parte del oriente cuatro mil y quinientas caas, y tres puertas: la puerta de Jos, una; la puerta de Benjamn, otra; la puerta de Dan, otra.
Y  la parte del medioda, cuatro mil y quinientas caas por medida, y tres puertas: la puerta de Simen, una; la puerta de Issachr, otra; la puerta de Zabuln, otra.
Y  la parte del occidente cuatro mil y quinientas caas, y sus tres puertas: la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, otra; la puerta de Nephtal, otra.
En derredor tendr dieciocho mil caas. Y el nombre de la ciudad desde aquel da ser JEHOVA SHAMMA.<CM>
EN el ao tercero del reinado de Joacim rey de Jud, vino Nabucodonosor rey de Babilonia  Jerusalem, y cercla.
Y el Seor entreg en sus manos  Joacim rey de Jud, y parte de los vasos de la casa de Dios, y trjolos  tierra de Sinar,  la casa de su dios: y meti los vasos en la casa del tesoro de su dios.
Y dijo el rey  Aspenaz, prncipe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los prncipes,
Muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, y de buen parecer, y enseados en toda sabidura, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento,  idneos para estar en el palacio del rey; y que les ensease las letras y la lengua de los Caldeos.
Y sealles el rey racin para cada da de la racin de la comida del rey, y del vino de su beber: que los criase tres aos, para que al fin de ellos estuviesen delante del rey.
Y fueron entre ellos, de los hijos de Jud, Daniel, Ananas, Misael y Azaras:
A los cuales el prncipe de los eunucos puso nombres: y puso  Daniel, Beltsasar; y  Ananas, Sadrach; y  Misael, Mesach; y  Azaras, Abed-nego.<CM>
Y Daniel propuso en su corazn de no contaminarse en la racin de la comida del rey, ni en el vino de su beber: pidi por tanto al prncipe de los eunucos de no contaminarse.
(Y puso Dios  Daniel en gracia y en buena voluntad con el prncipe de los eunucos.)
Y dijo el prncipe de los eunucos  Daniel: Tengo temor de mi seor el rey, que seal vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que l habr visto vuestros rostros ms tristes que los de los muchachos que son semejantes  vosotros, condenaris para con el rey mi cabeza.
Entonces dijo Daniel  Melsar, que estaba puesto por el prncipe de los eunucos sobre Daniel, Ananas, Misael, y Azaras:
Prueba, te ruego, tus siervos diez das, y dennos legumbres  comer, y agua  beber.
Parezcan luego delante de ti nuestros rostros, y los rostros de los muchachos que comen de la racin de la comida del rey; y segn que vieres, hars con tus siervos.
Consinti pues con ellos en esto, y prob con ellos diez das.
Y al cabo de los diez das pareci el rostro de ellos mejor y ms nutrido de carne, que los otros muchachos que coman de la racin de comida del rey.
As fu que Melsar tomaba la racin de la comida de ellos, y el vino de su beber, y dbales legumbres.<CM>
Y  estos cuatro muchachos diles Dios conocimiento  inteligencia en todas letras y ciencia: mas Daniel tuvo entendimiento en toda visin y sueos.
Pasados pues los das al fin de los cuales haba dicho el rey que los trajesen, el prncipe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor.
Y el rey habl con ellos, y no fu hallado entre todos ellos otro como Daniel, Ananas, Misael, y Azaras: y as estuvieron delante del rey.
Y en todo negocio de sabidura  inteligencia que el rey les demand, halllos diez veces mejores que todos los magos y astrlogos que haba en todo su reino.
Y fu Daniel hasta el ao primero del rey Ciro.<CM>
Y EN el segundo ao del reinado de Nabucodonosor, so Nabucodonosor sueos, y perturbse su espritu, y su sueo se huy de l.
Y mand el rey llamar magos, astrlogos, y encantadores, y Caldeos, para que mostrasen al rey sus sueos. Vinieron pues, y se presentaron delante del rey.
Y el rey les dijo: He soado un sueo, y mi espritu se ha perturbado por saber del sueo.
Entonces hablaron los Caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para siempre vive: di el sueo  tus siervos, y mostraremos la declaracin.
Respondi el rey y dijo  los Caldeos: El negocio se me fu: si no me mostris el sueo y su declaracin, seris hechos cuartos, y vuestras casas sern puestas por muladares.
Y si mostrareis el sueo y su declaracin, recibiris de m dones y mercedes y grande honra: por tanto, mostradme el sueo y su declaracin.
Respondieron la segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueo  sus siervos, y mostraremos su declaracin.
El rey respondi, y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponis dilaciones, porque veis que el negocio se me ha ido.
Si no me mostris el sueo, una sola sentencia ser de vosotros. Ciertamente preparis respuesta mentirosa y perversa que decir delante de m, entre tanto que se muda el tiempo: por tanto, decidme el sueo, para que yo entienda que me podis mostrar su declaracin.
Los Caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el negocio del rey: dems de esto, ningn rey, prncipe, ni seor, pregunt cosa semejante  ningn mago, ni astrlogo, ni Caldeo.
Finalmente, el negocio que el rey demanda, es singular, ni hay quien lo pueda declarar delante del rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne.
Por esto el rey con ira y con grande enojo, mand que matasen  todos los sabios de Babilonia.
Y publicse el mandamiento, y los sabios eran llevados  la muerte; y buscaron  Daniel y  sus compaeros para matarlos.<CM>
Entonces Daniel habl avisada y prudentemente  Arioch, capitn de los de la guarda del rey, que haba salido para matar los sabios de Babilonia.
Habl y dijo  Arioch capitn del rey: Qu es la causa que este mandamiento se publica de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioch declar el negocio  Daniel.
Y Daniel entr, y pidi al rey que le diese tiempo, y que l mostrara al rey la declaracin.
Fuse luego Daniel  su casa, y declar el negocio  Ananas, Misael, y Azaras, sus compaeros,
Para demandar misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, y que Daniel y sus compaeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia.
Entonces el arcano fu revelado  Daniel en visin de noche; por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo.
Y Daniel habl, y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglo hasta siglo: porque suya es la sabidura y la fortaleza:
Y l es el que muda los tiempos y las oportunidades: quita reyes, y pone reyes: da la sabidura  los sabios, y la ciencia  los entendidos:
El revela lo profundo y lo escondido: conoce lo que est en tinieblas, y la luz mora con l.
A ti, oh Dios de mis padres, confieso y te alabo, que me diste sabidura y fortaleza, y ahora me enseaste lo que te pedimos; pues nos has enseado el negocio del rey.<CM>
Despus de esto Daniel entr  Arioch, al cual el rey haba puesto para matar  los sabios de Babilonia; fu, y djole as: No mates  los sabios de Babilonia: llvame delante del rey, que yo mostrar al rey la declaracin.
Entonces Arioch llev prestamente  Daniel delante del rey, y djole as: Un varn de los trasportados de Jud he hallado, el cual declarar al rey la interpretacin.
Respondi el rey, y dijo  Daniel, al cual llamaban Beltsasar: Podrs t hacerme entender el sueo que vi, y su declaracin?
Daniel respondi delante del rey, y dijo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrlogos, ni magos, ni adivinos lo pueden ensear al rey.
Mas hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y l ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer  cabo de das. Tu sueo, y las visiones de tu cabeza sobre tu cama, es esto:
T, oh rey, en tu cama subieron tus pensamientos por saber lo que haba de ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostr lo que ha de ser.
Y  m ha sido revelado este misterio, no por sabidura que en m haya, ms que en todos los vivientes, sino para que yo notifique al rey la declaracin, y que entiendieses los pensamientos de tu corazn.<CM>
T, oh rey, veas, y he aqu una grande imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.
La cabeza de esta imagen era de fino oro; sus pechos y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de metal;
Sus piernas de hierro; sus pies, en parte de hierro, y en parte de barro cocido.
Estabas mirando, hasta que una piedra fu cortada, no con mano, la cual hiri  la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuz.
Entonces fu tambin desmenuzado el hierro, el barro cocido, el metal, la plata y el oro, y se tornaron como tamo de las eras del verano: y levantlos el viento, y nunca ms se les hall lugar. Mas la piedra que hiri  la imagen, fu hecha un gran monte, que hinchi toda la tierra.
Este es el sueo: la declaracin de l diremos tambin en presencia del rey.
T, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, potencia, y fortaleza, y majestad.
Y todo lo que habitan hijos de hombres, bestias del campo, y aves del cielo, l ha entregado en tu mano, y te ha hecho enseorear sobre todo: t eres aquella cabeza de oro.
Y despus de ti se levantar otro reino menor que t; y otro tercer reino de metal, el cual se enseorear de toda la tierra.
Y el reino cuarto ser fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y doma todas las cosas, y como el hierro que quebranta todas estas cosas, desmenuzar y quebrantar.
Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero, y en parte de hierro, el reino ser dividido; mas habr en l algo de fortaleza de hierro, segn que viste el hierro mezclado con el tiesto de barro.
Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro, y en parte de barro cocido, en parte ser el reino fuerte, y en parte ser frgil.
Cuanto  aquello que viste, el hierro mezclado con tiesto de barro, mezclarnse con simiente humana, mas no se pegarn el uno con el otro, como el hierro no se mistura con el tiesto.
Y en los das de estos reyes, levantar el Dios del cielo un reino que nunca jams se corromper: y no ser dejado  otro pueblo este reino; el cual desmenuzar y consumir todos estos reinos, y l permanecer para siempre.
De la manera que viste que del monte fu cortada una piedra, no con manos, la cual desmenuz al hierro, al metal, al tiesto,  la plata, y al oro; el gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir: y el sueo es verdadero, y fiel su declaracin.<CM>
Entonces el rey Nabucodonosor cay sobre su rostro, y humillse  Daniel, y mand que le sacrificasen presentes y perfumes.
El rey habl  Daniel, y dijo: Ciertamente que el Dios vuestro es Dios de dioses, y el Seor de los reyes, y el descubridor de los misterios, pues pudiste revelar este arcano.
Entonces el rey engrandeci  Daniel, y le di muchos y grandes dones, y psolo por gobernador de toda la provincia de Babilonia, y por prncipe de los gobernadores sobre todos los sabios de Babilonia.
Y Daniel solicit del rey, y l puso sobre los negocios de la provincia de Babilonia  Sadrach, Mesach, y Abed-nego: y Daniel estaba  la puerta del rey.<CM>
EL rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, la altura de la cual era de sesenta codos, su anchura de seis codos: levantla en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.
Y envi el rey Nabucodonosor  juntar los grandes, los asistentes y capitanes, oidores, receptores, los del consejo, presidentes, y  todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen  la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado.
Fueron pues reunidos los grandes, los asistentes y capitanes, los oidores, receptores, los del consejo, los presidentes, y todos los gobernadores de las provincias,  la dedicacin de la estatua que el rey Nabucodonosor haba levantado: y estaban en pie delante de la estatua que haba levantado el rey Nabucodonosor.
Y el pregonero pregonaba en alta voz: Mndase  vosotros, oh pueblos, naciones, y lenguas,
En oyendo el son de la bocina, del pfano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoa, y de todo instrumento msico, os postraris y adoraris la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado:
Y cualquiera que no se postrare y adorare, en la misma hora ser echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
Por lo cual, en oyendo todos los pueblos el son de la bocina, del pfano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoa, y de todo instrumento msico, todos los pueblos, naciones, y lenguas, se postraron, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor haba levantado.<CM>
Por esto en el mismo tiempo algunos varones Caldeos se llegaron, y denunciaron de los Judos.
Hablando y diciendo al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.
T, oh rey, pusiste ley que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pfano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoa, y de todo instrumento msico, se postrase y adorase la estatua de oro:
Y el que no se postrase y adorase, fuese echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
Hay unos varones Judos, los cuales pusiste t sobre los negocios de la provincia de Babilonia; Sadrach, Mesach, y Abed-nego: estos varones, oh rey, no han hecho cuenta de ti; no adoran tus dioses, no adoran la estatua de oro que t levantaste.
Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen  Sadrach, Mesach, y Abed-nego. Al punto fueron trados estos varones delante del rey.
Habl Nabucodonosor, y djoles: Es verdad Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que vosotros no honris  mi dios, ni adoris la estatua de oro que he levantado?
Ahora pues, estis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pfano, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoa, y de todo instrumento msico, os postris, y adoris la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seris echados en medio de un horno de fuego ardiendo: y qu dios ser aquel que os libre de mis manos?
Sadrach, Mesach, y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: no cuidamos de responderte sobre este negocio.
He aqu nuestro Dios  quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librar.
Y si no, sepas, oh rey, que tu dios no adoraremos, ni tampoco honraremos la estatua que has levantado.<CM>
Entonces Nabucodonosor fu lleno de ira, y demudse la figura de su rostro sobre Sadrach, Mesach, y Abed-nego: as habl, y orden que el horno se encendiese siete veces tanto de lo que cada vez sola.
Y mand  hombres muy vigorosos que tena en su ejrcito, que atasen  Sadrach, Mesach, y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.
Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, y sus calzas, y sus turbantes, y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.
Y porque la palabra del rey daba priesa, y haba procurado que se encendiese mucho, la llama del fuego mat  aquellos que haban alzado  Sadrach, Mesach, y Abed-nego.
Y estos tres varones, Sadrach, Mesach, y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.
Entonces el rey Nabucodonosor se espant, y levantse apriesa, y habl, y dijo  los de su consejo: No echaron tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Es verdad, oh rey.
Respondi l y dijo: He aqu que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningn dao hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante  hijo de los dioses.
Entonces Nabucodonosor se acerc  la puerta del horno de fuego ardiendo, y habl y dijo: Sadrach, Mesach, y Abed-nego, siervos del alto Dios, salid y venid. Entonces Sadrach, Mesach, y Abed-nego, salieron de en medio del fuego.
Y juntronse los grandes, los gobernadores, los capitanes, y los del consejo del rey, para mirar estos varones, como el fuego no se enseore de sus cuerpos, ni cabello de sus cabezas fu quemado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego haba pasado por ellos.<CM>
Nabucodonosor habl y dijo: Bendito el Dios de ellos, de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, que envi su ngel, y libr sus siervos que esperaron en l, y el mandamiento del rey mudaron, y entregaron sus cuerpos antes que sirviesen ni adorasen otro dios que su Dios.
Por m pues se pone decreto, que todo pueblo, nacin,  lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrach, Mesach, y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como ste.
Entonces el rey engrandeci  Sadrach, Mesach, y Abed-nego en la provincia de Babilonia.<CM>
NABUCODONOSOR rey,  todos los pueblos, naciones, y lenguas, que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada:
Las seales y milagros que el alto Dios ha hecho conmigo, conviene que yo las publique.
Cun grandes son sus seales, y cun potentes sus maravillas! Su reino, reino sempiterno, y su seoro hasta generacin y generacin.<CM>
Yo Nabucodonosor estaba quieto en mi casa, y floreciente en mi palacio.
Vi un sueo que me espant, y las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron en mi cama.
Por lo cual yo puse mandamiento para hacer venir delante de m todos los sabios de Babilonia, que me mostrasen la declaracin del sueo.
Y vinieron magos, astrlogos, Caldeos, y adivinos: y dije el sueo delante de ellos, mas nunca me mostraron su declaracin;
Hasta tanto que entr delante de m Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en el cual hay espritu de los dioses santos, y dije el sueo delante de l, diciendo:
Beltsasar, prncipe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espritu de los dioses santos, y que ningn misterio se te esconde, exprsame las visiones de mi sueo que he visto, y su declaracin.
Aquestas las visiones de mi cabeza en mi cama: Parecame que vea un rbol en medio de la tierra, cuya altura era grande.
Creca este rbol, y hacase fuerte, y su altura llegaba hasta el cielo, y su vista hasta el cabo de toda la tierra.
Su copa era hermosa, y su fruto en abundancia, y para todos haba en l mantenimiento. Debajo de l se ponan  la sombra las bestias del campo, y en sus ramas hacan morada las aves del cielo, y mantenase de l toda carne.
Vea en las visiones de mi cabeza en mi cama, y he aqu que un vigilante y santo descenda del cielo.
Y clamaba fuertemente y deca as: Cortad el rbol, y desmochad sus ramas, derribad su copa, y derramad su fruto: vyanse las bestias que estn debajo de l, y las aves de sus ramas.
Mas la cepa de sus races dejaris en la tierra, y con atadura de hierro y de metal entre la hierba del campo; y sea mojado con el roco del cielo, y su parte con las bestias en la hierba de la tierra.
Su corazn sea mudado de corazn de hombre, y sale dado corazn de bestia, y pasen sobre l siete tiempos.
La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la demanda: para que conozcan los vivientes que el Altsimo se enseorea del reino de los hombres, y que  quien l quiere lo da, y constituye sobre l al ms bajo de los hombres.
Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueo. T pues, Beltsasar, dirs la declaracin de l, porque todos los sabios de mi reino nunca pudieron mostrarme su interpretacin: mas t puedes, porque hay en ti espritu de los dioses santos.<CM>
Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, estuvo callando casi una hora, y sus pensamientos lo espantaban: El rey habl, y dijo: Beltsasar, el sueo ni su declaracin no te espante. Respondi Beltsasar, y dijo: Seor mo, el sueo sea para tus enemigos, y su declaracin para los que mal te quieren.
El rbol que viste, que creca y se haca fuerte, y que su altura llegaba hasta el cielo, y su vista por toda la tierra;
Y cuya copa era hermosa, y su fruto en abundancia, y que para todos haba mantenimiento en l; debajo del cual moraban las bestias del campo, y en sus ramas habitaban las aves del cielo,
T mismo eres, oh rey, que creciste, y te hiciste fuerte, pues creci tu grandeza, y ha llegado hasta el cielo, y tu seoro hasta el cabo de la tierra.
Y cuanto  lo que vi el rey, un vigilante y santo que descenda del cielo, y deca: Cortad el rbol y destruidlo: mas la cepa de sus races dejaris en la tierra, y con atadura de hierro y de metal en la hierba del campo; y sea mojado con el roco del cielo, y su parte sea con las bestias del campo, hasta que pasen sobre l siete tiempos:
Esta es la declaracin, oh rey, y la sentencia del Altsimo, que ha venido sobre el rey mi seor:
Que te echarn de entre los hombres, y con las bestias del campo ser tu morada, y con hierba del campo te apacentarn como  los bueyes, y con roco del cielo sers baado; y siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que entiendas que el Altsimo se enseorea en el reino de los hombres, y que  quien l quisiere lo dar.
Y lo que dijeron, que dejasen en la tierra la cepa de las races del mismo rbol, significa que tu reino se te quedar firme, luego que entiendas que el seoro es en los cielos.
Por tanto, oh rey, aprueba mi consejo, y redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordias para con los pobres; que tal vez ser eso una prolongacin de tu tranquilidad.<CM>
Todo aquesto vino sobre el rey Nabucodonosor.
A cabo de doce meses, andndose paseando sobre el palacio del reino de Babilonia,
Habl el rey, y dijo: No es sta la gran Babilonia, que yo edifiqu para casa del reino, con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi grandeza?
Aun estaba la palabra en la boca del rey, cuando cae una voz del cielo: A ti dicen, rey Nabucodonosor; el reino es traspasado de ti:
Y de entre los hombres te echan, y con las bestias del campo ser tu morada, y como  los bueyes te apacentarn: y siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que conozcas que el Altsimo se enseorea en el reino de los hombres, y  quien l quisiere lo da.
En la misma hora se cumpli la palabra sobre Nabucodonosor, y fu echado de entre los hombres; y coma hierba como los bueyes, y su cuerpo se baaba con el roco del cielo, hasta que su pelo creci como de guila, y sus uas como de aves.<CM>
Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alc mis ojos al cielo, y mi sentido me fu vuelto; y bendije al Altsimo, y alab y glorifiqu al que vive para siempre; porque su seoro es sempiterno, y su reino por todas las edades.
Y todos los moradores de la tierra por nada son contados: y en el ejrcito del cielo, y en los habitantes de la tierra, hace segn su voluntad: ni hay quien estorbe su mano, y le diga: Qu haces?
En el mismo tiempo mi sentido me fu vuelto, y la majestad de mi reino, mi dignidad y mi grandeza volvieron  m, y mis gobernadores y mis grandes me buscaron; y fu restitudo  mi reino, y mayor grandeza me fu aadida.
Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede  los que andan con soberbia.<CM>
EL rey Belsasar hizo un gran banquete  mil de sus prncipes, y en presencia de los mil beba vino.
Belsasar, con el gusto del vino, mand que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre haba trado del templo de Jerusalem; para que bebiesen con ellos el rey y sus prncipes, sus mujeres y sus concubinas.
Entonces fueron trados los vasos de oro que haban trado del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, y bebieron con ellos el rey y sus prncipes, sus mujeres y sus concubinas.
Bebieron vino, y alabaron  los dioses de oro y de plata, de metal, de hierro, de madera, y de piedra.
En aquella misma hora salieron unos dedos de mano de hombre, y escriban delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey vea la palma de la mano que escriba.
Entonces el rey se demud de su color, y sus pensamientos lo turbaron, y desatronse las ceiduras de sus lomos, y sus rodillas se batan la una con la otra.
El rey clam en alta voz que hiciesen venir magos, Caldeos, y adivinos. Habl el rey, y dijo  los sabios de Babilonia: Cualquiera que leyere esta escritura, y me mostrare su declaracin, ser vestido de prpura, y tendr collar de oro  su cuello; y en el reino se enseorear el tercero.
Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, y no pudieron leer la escritura, ni mostrar al rey su declaracin.
Entonces el rey Belsasar fu muy turbado, y se le mudaron sus colores y alterronse sus prncipes.<CM>
La reina, por las palabras del rey y de sus prncipes, entr  la sala del banquete. Y habl la reina, y dijo: Rey, para siempre vive, no te asombren tus pensamientos, ni tus colores se demuden:
En tu reino hay un varn, en el cual mora el espritu de los dioses santos; y en los das de tu padre se hall en l luz  inteligencia y sabidura, como ciencia de los dioses: al cual el rey Nabucodonosor, tu padre, el rey tu padre constituy prncipe sobre todos los magos, astrlogos, Caldeos, y adivinos:
Por cuanto fu hallado en l mayor espritu, y ciencia, y entendimiento, interpretando sueos, y declarando preguntas, y deshaciendo dudas, es  saber, en Daniel; al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llmese pues ahora  Daniel, y l mostrar la declaracin.
Entonces Daniel fu trado delante del rey. Y habl el rey, y dijo  Daniel: Eres t aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Jud, que mi padre trajo de Judea?
Yo he odo de ti que el espritu de los dioses santos est en ti, y que en ti se hall luz, y entendimiento y mayor sabidura.
Y ahora fueron trados delante de m, sabios, astrlogos, que leyesen esta escritura, y me mostrasen su interpretacin: pero no han podido mostrar la declaracin del negocio.
Yo pues he odo de ti que puedes declarar las dudas, y desatar dificultades. Si ahora pudieres leer esta escritura, y mostrarme su interpretacin, sers vestido de prpura, y collar de oro tendrs en tu cuello, y en el reino sers el tercer seor.
Entonces Daniel respondi, y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y tus presentes dalos  otro. La escritura yo la leer al rey, y le mostrar la declaracin.
El altsimo Dios, oh rey, di  Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria, y la honra:
Y por la grandeza que le di, todos los pueblos, naciones, y lenguas, temblaban y teman delante de l. Los que l quera mataba, y daba vida  los que quera: engrandeca  los que quera, y  los que quera humillaba.
Mas cuando su corazn se ensoberbeci, y su espritu se endureci en altivez, fu depuesto del trono de su reino, y traspasaron de l la gloria:
Y fu echado de entre los hijos de los hombres; y su corazn fu puesto con las bestias, y con los asnos monteses fu su morada. Hierba le hicieron comer, como  buey, y su cuerpo fu baado con el roco del cielo, hasta que conoci que el altsimo Dios se enseorea del reino de los hombres, y que pondr sobre l al que quisiere.
Y t, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazn, sabiendo todo esto:
Antes contra el Seor del cielo te has ensoberbecido,  hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y t y tus prncipes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos: dems de esto,  dioses de plata y de oro, de metal, de hierro, de madera, y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben, diste alabanza: y al Dios en cuya mano est tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste.
Entonces de su presencia fu enviada la palma de la mano que esculpi esta escritura.
Y la escritura que esculpi es: MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN.
La declaracin del negocio es: MENE: Cont Dios tu reino, y halo rematado.
TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.
PERES: Tu reino fu rompido, y es dado  Medos y Persas.
Entonces, mandndolo Belsasar, vistieron  Daniel de prpura, y en su cuello fu puesto un collar de oro, y pregonaron de l que fuese el tercer seor en el reino.<CM>
La misma noche fu muerto Belsasar, rey de los Caldeos.
Y Daro de Media tom el reino, siendo de sesenta y dos aos.<CM>
PARECIO bien  Daro constituir sobre el reino ciento veinte gobernadores, que estuviesen en todo el reino.
Y sobre ellos tres presidentes, de los cuales Daniel era el uno,  quienes estos gobernadores diesen cuenta, porque el rey no recibiese dao.
Pero el mismo Daniel era superior  estos gobernadores y presidentes, porque haba en l ms abundancia de espritu: y el rey pensaba de ponerlo sobre todo el reino.
Entonces los presidentes y gobernadores buscaban ocasiones contra Daniel por parte del reino; mas no podan hallar alguna ocasin  falta, porque l era fiel, y ningn vicio ni falta fu en l hallado.
Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasin alguna, si no la hallamos contra l en la ley de su Dios.<CM>
Entonces estos gobernadores y presidentes se juntaron delante del rey, y le dijeron as: Rey Daro, para siempre vive:
Todos los presidentes del reino, magistrados, gobernadores, grandes y capitanes, han acordado por consejo promulgar un real edicto, y confirmarlo, que cualquiera que demandare peticin de cualquier dios  hombre en el espacio de treinta das, sino de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.
Ahora, oh rey, confirma el edicto, y firma la escritura, para que no se pueda mudar, conforme  la ley de Media y de Persia, la cual no se revoca.
Firm pues el rey Daro la escritura y el edicto.
Y Daniel, cuando supo que la escritura estaba firmada, entrse en su casa, y abiertas las ventanas de su cmara que estaban hacia Jerusalem, hincbase de rodillas tres veces al da, y oraba, y confesaba delante de su Dios, como lo sola hacer antes.<CM>
Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron  Daniel orando y rogando delante de su Dios.
Llegronse luego, y hablaron delante del rey acerca del edicto real: No has confirmado edicto que cualquiera que pidiere  cualquier dios  hombre en el espacio de treinta das, excepto  ti, oh rey, fuese echado en el foso de los leones? Respondi el rey y dijo: Verdad es, conforme  la ley de Media y de Persia, la cual no se abroga.
Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel que es de los hijos de la cautividad de los Judos, no ha hecho cuenta de ti, oh rey, ni del edicto que confirmaste; antes tres veces al da hace su peticin.
El rey entonces, oyendo el negocio, pesle en gran manera, y sobre Daniel puso cuidado para librarlo; y hasta puestas del sol trabaj para librarle.
Empero aquellos hombres se reunieron cerca del rey, y dijeron al rey: Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia, que ningn decreto  ordenanza que el rey confirmare pueda mudarse.
Entonces el rey mand, y trajeron  Daniel, y echronle en el foso de los leones. Y hablando el rey dijo  Daniel: El Dios tuyo,  quien t continuamente sirves, l te libre.
Y fu trada una piedra, y puesta sobre la puerta del foso, la cual sell el rey con su anillo, y con el anillo de sus prncipes, porque el acuerdo acerca de Daniel no se mudase.<CM>
Fuse luego el rey  su palacio, y acostse ayuno; ni instrumentos de msica fueron trados delante de l, y se le fu el sueo.
El rey, por tanto, se levant muy de maana, y fu apriesa al foso de los leones:
Y llegndose cerca del foso llam  voces  Daniel con voz triste: y hablando el rey dijo  Daniel: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo,  quien t continuamente sirves te ha podido librar de los leones?
Entonces habl Daniel con el rey: oh rey, para siempre vive.
El Dios mo envi su ngel, el cual cerr la boca de los leones, para que no me hiciesen mal: porque delante de l se hall en m justicia: y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho lo que no debiese.
Entonces se alegr el rey en gran manera  causa de l, y mand sacar  Daniel del foso: y fu Daniel sacado del foso, y ninguna lesin se hall en l, porque crey en su Dios.
Y mandndolo el rey fueron trados aquellos hombres que haban acusado  Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos, y sus mujeres; y aun no haban llegado al suelo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos, y quebrantaron todos sus huesos.<CM>
Entonces el rey Daro escribi  todos los pueblos, naciones, y lenguas, que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada:
De parte ma es puesta ordenanza, que en todo el seoro de mi reino todos teman y tiemblen de la presencia del Dios de Daniel: porque l es el Dios viviente y permanente por todos los siglos, y su reino tal que no ser desecho, y su seoro hasta el fin.
Que salva y libra, y hace seales y maravillas en el cielo y en la tierra; el cual libr  Daniel del poder de los leones.
Y este Daniel fu prosperado durante el reinado de Daro, y durante el reinado de Ciro, Persa.<CM>
EN el primer ao de Belsasar rey de Babilonia, vi Daniel un sueo y visiones de su cabeza en su cama: luego escribi el sueo, y not la suma de los negocios.
Habl Daniel y dijo: Vea yo en mi visin de noche, y he aqu que los cuatro vientos del cielo combatan en la gran mar.
Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, suban de la mar.
La primera era como len, y tena alas de guila. Yo estaba mirando hasta tanto que sus alas fueron arrancadas, y fu quitada de la tierra; y psose enhiesta sobre los pies  manera de hombre, y fule dado corazn de hombre.
Y he aqu otra segunda bestia, semejante  un oso, la cual se puso al un lado, y tena en su boca tres costillas entre sus dientes; y fule dicho as: Levntate, traga carne mucha.
Despus de esto yo miraba, y he aqu otra, semejante  un tigre, y tena cuatro alas de ave en sus espaldas: tena tambin esta bestia cuatro cabezas; y fule dada potestad.
Despus de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aqu la cuarta bestia, espantosa y terrible, y en grande manera fuerte; la cual tena unos dientes grandes de hierro: devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies: y era muy diferente de todas las bestias que haban sido antes de ella, y tena diez cuernos.
Estando yo contemplando los cuernos, he aqu que otro cuerno pequeo suba entre ellos, y delante de l fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aqu, en este cuerno haba ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandezas.<CM>
Estuve mirando hasta que fueron puestas sillas: y un Anciano de grande edad se sent, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su silla llama de fuego, sus ruedas fuego ardiente.
Un ro de fuego proceda y sala de delante de l: millares de millares le servan, y millones de millones asistan delante de l: el Juez se sent, y los libros se abrieron.
Yo entonces miraba  causa de la voz de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta tanto que mataron la bestia, y su cuerpo fu deshecho, y entregado para ser quemado en el fuego.
Haban tambin quitado  las otras bestias su seoro, y les haba sido dada prolongacin de vida hasta cierto tiempo.
Miraba yo en la visin de la noche, y he aqu en las nubes del cielo como un hijo de hombre que vena, y lleg hasta el Anciano de grande edad,  hicironle llegar delante de l.
Y fule dado seoro, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su seoro, seoro eterno, que no ser transitorio, y su reino que no se corromper.<CM>
Mi espritu fu turbado, yo Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.
Llegume  uno de los que asistan, y preguntle la verdad acerca de todo esto. Y hablme, y declarme la interpretacin de las cosas.
Estas grandes bestias, las cuales son cuatro, cuatro reyes son, que se levantarn en la tierra.
Despus tomarn el reino los santos del Altsimo, y poseern el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos.
Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que tan diferente era de todas las otras, espantosa en gran manera, que tena dientes de hierro, y sus uas de metal, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies:
Asimismo acerca de los diez cuernos que tena en su cabeza, y del otro que haba subido, de delante del cual haban cado tres: y este mismo cuerno tena ojos, y boca que hablaba grandezas, y su parecer mayor que el de sus compaeros.
Y vea yo que este cuerno haca guerra contra los santos, y los venca,
Hasta tanto que vino el Anciano de grande edad, y se di el juicio  los santos del Altsimo; y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino.
Dijo as: La cuarta bestia ser un cuarto reino en la tierra, el cual ser ms grande que todos los otros reinos, y  toda la tierra devorar, y la hollar, y la despedazar.
Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarn diez reyes; y tras ellos se levantar otro, el cual ser mayor que los primeros, y  tres reyes derribar.
Y hablar palabras contra el Altsimo, y  los santos del Altsimo quebrantar, y pensar en mudar los tiempos y la ley: y entregados sern en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo.
Empero se sentar el juez, y quitarnle su seoro, para que sea destrudo y arruinado hasta el extremo;
Y que el reino, y el seoro, y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altsimo; cuyo reino es reino eterno, y todos los seoros le servirn y obedecern.
Hasta aqu fu el fin de la pltica. Yo Daniel, mucho me turbaron mis pensamientos, y mi rostro se me mud: mas guard en mi corazn el negocio.<CM>
EN el ao tercero del reinado del rey Belsasar, me apareci una visin  m, Daniel, despus de aquella que me haba aparecido antes.
Vi en visin, (y aconteci cuando vi, que yo estaba en Susn, que es cabecera del reino en la provincia de Persia;) vi pues en visin, estando junto al ro Ulai,
Y alc mis ojos, y mir, y he aqu un carnero que estaba delante del ro, el cual tena dos cuernos: y aunque eran altos, el uno era ms alto que el otro; y el ms alto subi  la postre.
Vi que el carnero hera con los cuernos al poniente, al norte, y al medioda, y que ninguna bestia poda parar delante de l, ni haba quien escapase de su mano: y haca conforme  su voluntad, y engrandecase.
Y estando yo considerando, he aqu un macho de cabro vena de la parte del poniente sobre la haz de toda la tierra, el cual no tocaba la tierra: y tena aquel macho de cabro un cuerno notable entre sus ojos:
Y vino hasta el carnero que tena los dos cuernos, al cual haba yo visto que estaba delante del ro, y corri contra l con la ira de su fortaleza.
Y vilo que lleg junto al carnero, y levantse contra l,  hirilo, y quebr sus dos cuernos, porque en el carnero no haba fuerzas para parar delante de l: derriblo por tanto en tierra, y holllo; ni hubo quien librase al carnero de su mano.
Y engrandecise en gran manera el macho de cabro; y estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fu quebrado, y en su lugar subieron otros cuatro maravillosos hacia los cuatro vientos del cielo.
Y del uno de ellos sali un cuerno pequeo, el cual creci mucho al medioda, y al oriente, y hacia la tierra deseable.
Y engrandecise hasta el ejrcito del cielo; y parte del ejrcito y de las estrellas ech por tierra, y las holl.
Aun contra el prncipe de la fortaleza se engrandeci, y por l fu quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fu echado por tierra.
Y el ejrcito fu le entregado  causa de la prevaricacin sobre el continuo sacrificio: y ech por tierra la verdad,  hizo cuanto quiso, y sucedile prsperamente.
Y o un santo que hablaba; y otro de los santos dijo  aqul que hablaba: Hasta cundo durar la visin del continuo sacrificio, y la prevaricacin asoladora que pone el santuario y el ejrcito para ser hollados?
Y l me dijo: Hasta dos mil y trescientos das de tarde y maana; y el santuario ser purificado.<CM>
Y acaeci que estando yo Daniel considerando la visin, y buscando su inteligencia, he aqu, como una semejanza de hombre se puso delante de m.
Y o una voz de hombre entre las riberas de Ulai, que grit y dijo: Gabriel, ensea la visin  ste.
Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombr, y ca sobre mi rostro. Empero l me dijo: Entiende, hijo del hombre, porque al tiempo se cumplir la visin.
Y estando l hablando conmigo, ca dormido en tierra sobre mi rostro: y l me toc,  hzome estar en pie.
Y dijo: He aqu yo te ensear lo ha de venir en el fin de la ira: porque al tiempo se cumplir:
Aquel carnero que viste, que tena cuernos, son los reyes de Media y de Persia.
Y el macho cabro es el rey de Javn: y el cuerno grande que tena entre sus ojos es el rey primero.
Y que fu quebrado y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos sucedern de la nacin, mas no en la fortaleza de l.
Y al cabo del imperio de stos, cuando se cumplirn los prevaricadores, levantarse un rey altivo de rostro, y entendido en dudas.
Y su poder se fortalecer, mas no con fuerza suya, y destruir maravillosamente, y prosperar; y har arbitrariamente, y destruir fuertes y al pueblo de los santos.
Y con su sagacidad har prosperar el engao en su mano; y en su corazn se engrandecer, y con paz destruir  muchos: y contra el prncipe de los prncipes se levantar; mas sin mano ser quebrantado.
Y la visin de la tarde y la maana que est dicha, es verdadera: y t guarda la visin, porque es para muchos das.
Y yo Daniel fu quebrantado, y estuve enfermo algunos das: y cuando convalec, hice el negocio del rey; mas estaba espantado acerca de la visin, y no haba quien la entendiese.<CM>
EN el ao primero de Daro hijo de Assuero, de la nacin de los Medos, el cual fu puesto por rey sobre el reino de los Caldeos;
En el ao primero de su reinado, yo Daniel mir atentamente en los libros el nmero de los aos, del cual habl Jehov al profeta Jeremas, que haba de concluir la asolacin de Jerusalem en setenta aos.
Y volv mi rostro al Seor Dios, buscndole en oracin y ruego, en ayuno, y cilicio, y ceniza.<CM>
Y or  Jehov mi Dios, y confes, y dije: Ahora Seor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos;
Hemos pecado, hemos hecho iniquidad, hemos obrado impamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus juicios.
No hemos obedecido  tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron  nuestros reyes, y  nuestros prncipes,  nuestros padres, y  todo el pueblo de la tierra.
Tuya es, Seor, la justicia, y nuestra la confusin de rostro, como en el da de hoy  todo hombre de Jud, y  los moradores de Jerusalem, y  todo Israel,  los de cerca y  los de lejos, en todas las tierras  donde los has echado  causa de su rebelin con que contra ti se rebelaron.
Oh Jehov, nuestra es la confusin de rostro, de nuestros reyes, de nuestros prncipes, y de nuestros padres; porque contra ti pecamos.
De Jehov nuestro Dios es el tener misericordia, y el perdonar, aunque contra l nos hemos rebelado;
Y no obedecimos  la voz de Jehov nuestro Dios, para andar en sus leyes, las cuales puso l delante de nosotros por mano de sus siervos los profetas.
Y todo Israel traspas tu ley apartndose para no oir tu voz: por lo cual ha fludo sobre nosotros la maldicin, y el juramento que est escrito en la ley de Moiss, siervo de Dios; porque contra l pecamos.
Y l ha verificado su palabra que habl sobre nosotros, y sobre nuestros jueces que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; que nunca fu hecho debajo del cielo como el que fu hecho en Jerusalem.
Segn est escrito en la ley de Moiss, todo aqueste mal vino sobre nosotros: y no hemos rogado  la faz de Jehov nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades, y entender tu verdad.
Vel por tanto Jehov sobre el mal, y trjolo sobre nosotros; porque justo es Jehov nuestro Dios en todas sus obras que hizo, porque no obedecimos  su voz.
Ahora pues, Seor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste nombre cual en este da; hemos pecado, impamente hemos hecho.
Oh Seor, segn todas tus justicias, aprtese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalem, tu santo monte: porque  causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalem y tu pueblo dados son en oprobio  todos en derredor nuestro.
Ahora pues, Dios nuestro, oye la oracin de tu siervo, y sus ruegos, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Seor.
Inclina, oh Dios mo, tu odo, y oye; abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad sobre la cual es llamado tu nombre: porque no derramamos nuestros ruegos ante tu acatamiento confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas miseraciones.
Oye, Seor; oh Seor, perdona; presta odo, Seor, y haz; no pongas dilacin, por amor de ti mismo, Dios mo: porque tu nombre es llamado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.<CM>
Aun estaba hablando, y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehov mi Dios por el monte santo de mi Dios;
Aun estaba hablando en oracin, y aquel varn Gabriel, al cual haba visto en visin al principio, volando con presteza, me toc como  la hora del sacrificio de la tarde.
hzome entender, y habl conmigo, y dijo: Daniel, ahora he salido para hacerte entender la declaracin.
Al principio de tus ruegos sali la palabra, y yo he venido para ensertela, porque t eres varn de deseos. Entiende pues la palabra, y entiende la visin.
Setenta semanas estn determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricacin, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visin y la profeca, y ungir al Santo de los santos.
Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar  Jerusalem hasta el Mesas Prncipe, habr siete semanas, y sesenta y dos semanas; tornarse  edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Y despus de las sesenta y dos semanas se quitar la vida al Mesas, y no por s: y el pueblo de un prncipe que ha de venir, destruir  la ciudad y el santuario; con inundacin ser el fin de ella, y hasta el fin de la guerra ser talada con asolamientos.
Y en otra semana confirmar el pacto  muchos, y  la mitad de la semana har cesar el sacrificio y la ofrenda: despus con la muchedumbre de las abominaciones ser el desolar, y esto hasta una entera consumacin; y derramarse la ya determinada sobre el pueblo asolado.<CM>
EN el tercer ao de Ciro rey de Persia, fu revelada palabra  Daniel, cuyo nombre era Beltsasar; y la palabra era verdadera, mas el tiempo fijado era largo: l empero comprendi la palabra, y tuvo inteligencia en la visin.
En aquellos das yo Daniel me contrist por espacio de tres semanas.
No com pan delicado, ni entr carne ni vino en mi boca, ni me unt con ungento, hasta que se cumplieron tres semanas de das.
Y  los veinte y cuatro das del mes primero estaba yo  la orilla del gran ro Hiddekel;
Y alzando mis ojos mir, y he aqu un varn vestido de lienzos, y ceidos sus lomos de oro de Uphaz:
Y su cuerpo era como piedra de Tarsis, y su rostro pareca un relmpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de metal resplandeciente, y la voz de sus palabras como la voz de ejrcito.
Y slo yo, Daniel, vi aquella visin, y no la vieron los hombres que estaban conmigo; sino que cay sobre ellos un gran temor, y huyeron, y escondironse.
Qued pues yo solo, y vi esta gran visin, y no qued en m esfuerzo; antes mi fuerza se me troc en desmayo, sin retener vigor alguno.
Empero o la voz de sus palabras: y oyendo la voz de sus palabras, estaba yo adormecido sobre mi rostro, y mi rostro en tierra.<CM>
Y, he aqu, una mano me toc,  hizo que me moviese sobre mis rodillas, y sobre las palmas de mis manos.
Y djome: Daniel, varn de deseos, est atento  las palabras que te hablar, y levntate sobre tus pies; porque  ti he sido enviado ahora. Y estando hablando conmigo esto, yo estaba temblando.
Y djome: Daniel, no temas: porque desde el primer da que diste tu corazn  entender, y  afligirte en la presencia de tu Dios, fueron odas tus palabras; y  causa de tus palabras yo soy venido.
Mas el prncipe del reino de Persia se puso contra m veintin das: y he aqu, Miguel, uno de los principales prncipes, vino para ayudarme, y yo qued all con los reyes de Persia.
Soy pues venido para hacerte saber lo que ha de venir  tu pueblo en los postreros das; porque la visin es an para das;
Y estando hablando conmigo semejantes palabras, puse mis ojos en tierra, y enmudec.
Mas he aqu, como una semejanza de hijo de hombre toc mis labios. Entonces abr mi boca, y habl, y dije  aquel que estaba delante de m: Seor mo, con la visin se revolvieron mis dolores sobre m, y no me qued fuerza.
Cmo pues podr el siervo de mi seor hablar con este mi seor? porque al instante me falt la fuerza, y no me ha quedado aliento.
Y aquella como semejanza de hombre me toc otra vez, y me confort;
Y djome: Varn de deseos, no temas: paz  ti; ten buen nimo, y alintate. Y hablando l conmigo cobr yo vigor, y dije: Hable mi seor, porque me has fortalecido.
Y dijo: Sabes por qu he venido  ti? Porque luego tengo de volver para pelear con el prncipe de los Persas; y en saliendo yo, luego viene el prncipe de Grecia.
Empero yo te declarar lo que est escrito en la escritura de verdad: y ninguno hay que se esfuerce conmigo en estas cosas, sino Miguel vuestro prncipe.<CM>
Y EN el ao primero de Daro el de Media, yo estuve para animarlo y fortalecerlo.
Y ahora yo te mostrar la verdad. He aqu que aun habr tres reyes en Persia, y el cuarto se har de grandes riquezas ms que todos; y fortificndose con sus riquezas, despertar  todos contra el reino de Javn.
Levantarse luego un rey valiente, el cual se enseorear sobre gran dominio, y har su voluntad.
Pero cuando estar enseoreado, ser quebrantado su reino, y repartido por los cuatro vientos del cielo; y no  sus descendientes, ni segn el seoro con que l se enseore: porque su reino ser arrancado, y para otros fuera de aquellos.<CM>
Y harse fuerte el rey del medioda: mas uno de los prncipes de aqul le sobrepujar, y se har poderoso; su seoro ser grande seoro.
Y al cabo de aos se concertarn, y la hija del rey del medioda vendr al rey del norte para hacer los conciertos. Empero ella no podr retener la fuerza del brazo: ni permanecer l, ni su brazo; porque ser entregada ella, y los que la haban trado, asimismo su hijo, y los que estaban de parte de ella en aquel tiempo.
Mas del renuevo de sus races se levantar uno sobre su silla, y vendr con ejrcito, y entrar en la fortaleza del rey del norte, y har en ellos  su arbitrio, y predominar.
Y aun los dioses de ellos, con sus prncipes, con sus vasos preciosos de plata y de oro, llevar cautivos  Egipto: y por aos se mantendr l contra el rey del norte.
As entrar en el reino el rey del medioda, y volver  su tierra.
Mas los hijos de aqul se airarn y reunirn multitud de grandes ejrcitos: y vendr  gran priesa,  inundar, y pasar, y tornar, y llegar con ira hasta su fortaleza.
Por lo cual se enfurecer el rey del medioda, y saldr, y pelear con el mismo rey del norte; y pondr en campo gran multitud, y toda aquella multitud ser entregada en su mano.
Y la multitud se ensoberbecer, elevarse su corazn, y derribar muchos millares; mas no prevalecer.
Y el rey del norte volver  poner en campo mayor multitud que primero, y  cabo del tiempo de aos vendr  gran priesa con grande ejrcito y con muchas riquezas.
Y en aquellos tiempos se levantarn muchos contra el rey del medioda;  hijos de disipadores de tu pueblo se levantarn para confirmar la profeca, y caern.
Vendr pues el rey del norte, y fundar baluartes, y tomar la ciudad fuerte; y los brazos del medioda no podrn permanecer, ni su pueblo escogido, ni habr fortaleza que pueda resistir.
Y el que vendr contra l, har  su voluntad, ni habr quien se le pueda parar delante; y estar en la tierra deseable, la cual ser consumida en su poder.
Pondr luego su rostro para venir con el poder de todo su reino; y har con aqul cosas rectas, y darle una hija de mujeres para trastornarla: mas no estar ni ser por l.
Volver despus su rostro  las islas, y tomar muchas; mas un prncipe le har parar su afrenta, y aun tornar sobre l su oprobio.
Luego volver su rostro  las fortalezas de su tierra: mas tropezar y caer, y no parecer ms.
Entonces suceder en su silla uno que har pasar exactor por la gloria del reino; mas en pocos das ser quebrantado, no en enojo, ni en batalla.<CM>
Y suceder en su lugar un vil, al cual no darn la honra del reino: vendr empero con paz, y tomar el reino con halagos.
Y con los brazos de inundacin sern inundados delante de l, y sern quebrantados; y aun tambin el prncipe del pacto.
Y despus de los conciertos con l, l har engao, y subir, y saldr vencedor con poca gente.
Estando la provincia en paz y en abundancia, entrar y har lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; presa, y despojos, y riquezas repartir  sus soldados; y contra las fortalezas formar sus designios: y esto por tiempo.
Y despertar sus fuerzas y su corazn contra el rey del medioda con grande ejrcito: y el rey del medioda se mover  la guerra con grande y muy fuerte ejrcito; mas no prevalecer, porque le harn traicin.
Aun los que comern su pan, le quebrantarn; y su ejrcito ser destrudo, y caern muchos muertos.
Y el corazn de estos dos reyes ser para hacer mal, y en una misma mesa tratarn mentira: mas no servir de nada, porque el plazo aun no es llegado.
Y volverse  su tierra con grande riqueza, y su corazn ser contra el pacto santo: har pues, y volverse  su tierra.
Al tiempo sealado tornar al medioda; mas no ser la postrera venida como la primera.
Porque vendrn contra l naves de Chttim, y l se contristar, y se volver, y enojarse contra el pacto santo, y har: volverse pues, y pensar en los que habrn desamparado el santo pacto.
Y sern puestos brazos de su parte; y contaminarn el santuario de fortaleza, y quitarn el continuo sacrificio, y pondrn la abominacin espantosa.
Y con lisonjas har pecar  los violadores del pacto: mas el pueblo que conoce  su Dios, se esforzar, y har.
Y los sabios del pueblo darn sabidura  muchos: y caern  cuchillo y  fuego, en cautividad y despojo, por das.
Y en su caer sern ayudados de pequeo socorro: y muchos se juntarn  ellos con lisonjas.
Y algunos de los sabios caern para ser purgados, y limpiados, y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado: porque aun para esto hay plazo.
Y el rey har  su voluntad; y se ensoberbecer, y se engrandecer sobre todo dios: y contra el Dios de los dioses hablar maravillas, y ser prosperado, hasta que sea consumada la ira: porque hecha est determinacin.
Y del Dios de sus padres no se cuidar, ni del amor de las mujeres: ni se cuidar de dios alguno, porque sobre todo se engrandecer.
Mas honrar en su lugar al dios Mauzim, dios que sus padres no conocieron: honrarlo con oro, y plata, y piedras preciosas, y con cosas de gran precio.
Y con el dios ajeno que conocer, har  los baluartes de Mauzim crecer en gloria: y harlos enseorear sobre muchos, y por inters repartir la tierra.
Empero al cabo del tiempo el rey del medioda se acornear con l; y el rey del norte levantar contra l como tempestad, con carros y gente de  caballo, y muchos navos; y entrar por las tierras,  inundar, y pasar.
Y vendr  la tierra deseable, y muchas provincias caern; mas stas escaparn de su mano: Edom, y Moab, y lo primero de los hijos de Ammn.
Asimismo extender su mano  las otras tierras, y no escapar el pas de Egipto.
Y se apoderar de los tesoros de oro y plata, y de todas las cosas preciosas de Egipto, de Libia, y Etiopa por donde pasar.
Mas nuevas de oriente y del norte lo espantarn; y saldr con grande ira para destruir y matar muchos.
Y plantar la tiendas de su palacio entre los mares, en el monte deseable del santuario; y vendr hasta su fin, y no tendr quien le ayude.<CM>
Y EN aquel tiempo se levantar Miguel, el gran prncipe que est por los hijos de tu pueblo; y ser tiempo de angustia, cual nunca fu despus que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo ser libertado tu pueblo, todos los que se hallaren escritos en el libro.
Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra sern despertados, unos para vida eterna, y otros para vergenza y confusin perpetua.
Y los entendidos resplandecern como el resplandor del firmamento; y los que ensean  justicia la multitud, como las estrellas  perpetua eternidad.
T empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin: pasarn muchos, y multiplicarse la ciencia.<CM>
Y yo, Daniel, mir, y he aqu otros dos que estaban, el uno de esta parte  la orilla del ro, y el otro de la otra parte  la orilla del ro.
Y dijo uno al varn vestido de lienzos, que estaba sobre las aguas del ro: Cundo ser el fin de estas maravillas?
Y oa al varn vestido de lienzos, que estaba sobre las aguas del ro, el cual alz su diestra y su siniestra al cielo, y jur por el Viviente en los siglos, que ser por tiempo, tiempos, y la mitad. Y cuando se acabare el esparcimiento del escuadrn del pueblo santo, todas estas cosas sern cumplidas.
Y yo o, mas no entend. Y dije: Seor mo, qu ser el cumplimiento de estas cosas?
Y dijo: Anda, Daniel, que estas palabras estn cerradas y selladas hasta el tiempo del cumplimiento.
Muchos sern limpios, y emblanquecidos, y purificados; mas los impos obrarn impamente, y ninguno de los impos entender, pero entendern los entendidos.
Y desde el tiempo que fuere quitado el continuo sacrificio hasta la abominacin espantosa, habr mil doscientos y noventa das.
Bienaventurado el que esperare, y llegare hasta mil trescientos treinta y cinco das.
Y t irs al fin, y reposars, y te levantars en tu suerte al fin de los das.<CM>
PALABRA de Jehov que fu  Oseas hijo de Beeri, en das de Ozas, Joathn, Achz, y Ezechas, reyes de Jud, y en das de Jeroboam hijo de Joas, rey de Israel.<CM>
El principio de la palabra de Jehov con Oseas. Y dijo Jehov  Oseas: Ve, tmate una mujer fornicaria,  hijos de fornicaciones: porque la tierra se dar  fornicar apartndose de Jehov.
Fu pues, y tom  Gomer hija de Diblaim, la cual concibi y le pari un hijo.
Y djole Jehov: Ponle por nombre Jezreel; porque de aqu  poco yo visitar las sangres de Jezreel sobre la casa de Jeh, y har cesar el reino de la casa de Israel.
Y acaecer que en aquel da quebrar yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.
Y concibi an, y pari una hija. Y djole Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama: porque no ms tendr misericordia de la casa de Israel, sino que los quitar del todo.
Mas de la casa de Jud tendr misericordia, y salvarlos en Jehov su Dios: y no los salvar con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni caballeros.<CM>
Y despus de haber destetado  Lo-ruhama, concibi y pari un hijo.
Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi: porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo ser vuestro Dios.
Con todo ser el nmero de los hijos de Israel como la arena de la mar, que ni se puede medir ni contar. Y ser, que donde se les ha dicho: Vosotros no sois mi pueblo, les ser dicho: Sois hijos del Dios viviente.
Y los hijos de Jud y de Israel sern congregados en uno, y levantarn para s una cabeza, y subirn de la tierra: porque el da de Jezreel ser grande.<CM>
DECID  vuestros hermanos, Ammi, y vuestras hermanas, Ruhama:
Pleitead con vuestra madre, pleitead; porque ella no es mi mujer, ni yo su marido; quite pues sus fornicaciones de su rostro, y sus adulterios de entre sus pechos;
No sea que yo la despoje desnuda, y la haga tornar como el da en que naci, y la ponga como un desierto, y la deje como tierra seca, y la mate de sed.
Ni tendr misericordia de sus hijos: porque son hijos de fornicaciones.
Porque su madre fornic; la que los engendr fu avergonzada; porque dijo: Ir tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.<CM>
Por tanto, he aqu yo cerco tu camino con espinas, y la cercar con seto, y no hallar sus caminos.
Y seguir sus amantes, y no los alcanzar; buscarlos, y no los hallar. Entonces dira: Ir, y volvreme  mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora.
Y ella no reconoci que yo le daba el trigo, y el vino, y el aceite, y que les multipliqu la plata y el oro con que hicieron  Baal.
Por tanto yo tornar, y tomar mi trigo  su tiempo, y mi vino  su sazn, y quitar mi lana y mi lino que haba dado para cubrir su desnudez.
Y ahora descubrir yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librar de mi mano.
Y har cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus sbados, y todas sus festividades.
Y har talar sus vides y sus higueras, de que ha dicho: Mi salario me son, que me han dado mis amantes. Y reducirlas  un matorral, y las comern las bestias del campo.
Y visitar sobre ella los tiempos de los Baales,  los cuales incensaba, y adornbase de sus zarcillos y de sus joyeles,  base tras sus amantes olvidada de m, dice Jehov.<CM>
Empero he aqu, yo la inducir, y la llevar al desierto, y hablar  su corazn.
Y darle sus vias desde all, y el valle de Achr por puerta de esperanza; y all cantar como en los tiempos de su juventud, y como en el da de su subida de la tierra de Egipto.
Y ser que en aquel tiempo, dice Jehov, me llamars Marido mo, y nunca ms me llamars Baali.
Porque quitar de su boca los nombres de los Baales, y nunca ms sern mentados por sus nombres.
Y har por ellos concierto en aquel tiempo con las bestias del campo, y con las aves del cielo, y con las serpientes de la tierra: y quebrar arco, y espada, y batalla de la tierra, y harlos dormir seguros.
Y te desposar conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia, y juicio, y misericordia, y miseraciones.
Y te desposar conmigo en fe, y conocers  Jehov.
Y ser que en aquel tiempo responder, dice Jehov, yo responder  los cielos, y ellos respondern  la tierra;
Y la tierra responder al trigo, y al vino, y al aceite, y ellos respondern  Jezreel.
Y sembrarla para m en la tierra, y tendr misericordia de Lo-ruhama: y dir  Lo-ammi: Pueblo mo t; y l dir: Dios mo.<CM>
Y DIJOME otra vez Jehov: Ve, ama una mujer amada de su compaero, aunque adltera, como el amor de Jehov para con los hijos de Israel; los cuales miran  dioses ajenos, y aman frascos de vino.
Comprla entonces para m por quince dineros de plata, y un homer y medio de cebada;
Y djele: T estars por ma muchos das: no fornicars, ni tomras otro varn; ni tampoco yo vendr  ti.
Porque muchos das estarn los hijos de Israel sin rey, y sin prncipe, y sin sacrificio, y sin estatua, y sin ephod, y sin teraphim.
Despus volvern los hijos de Israel, y buscarn  Jehov su Dios, y  David su rey; y temern  Jehov y  su bondad en el fin de los das.<CM>
OID palabra de Jehov, hijos de Israel, porque Jehov pleitea con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra.
Perjurar, y mentir, y matar, y hurtar y adulterar prevalecieron, y sangres se tocaron con sangres.
Por lo cual, se enlutar la tierra, y extenuarse todo morador de ella, con las bestias del campo, y las aves del cielo: y aun los peces de la mar fallecern.
Ciertamente hombre no contienda ni reprenda  hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote.
Caers por tanto en el da, y caer tambin contigo el profeta de noche; y  tu madre talar.<CM>
Mi pueblo fu talado, porque le falt sabidura. Porque t desechaste la sabidura, yo te echar del sacerdocio: y pues que olvidaste la ley de tu Dios, tambin yo me olvidar de tus hijos.
Conforme  su grandeza as pecaron contra m: trocar su honra en afrenta.
Comen del pecado de mi pueblo, y en su maldad levantan su alma.
Tal ser el pueblo como el sacerdote: y visitar sobre l sus caminos, y pagarle conforme  sus obras.
Y comern, mas no se hartarn; fornicarn, mas no se aumentarn: porque dejaron de atender  Jehov.
Fornicacin, y vino, y mosto quitan el corazn.<CM>
Mi pueblo  su madero pregunta, y su palo le responde: porque espritu de fornicaciones lo enga, y fornicaron debajo de sus dioses.
Sobre las cabezas de los montes sacrificaron,  incensaron sobre los collados, debajo de encinas, y lamos, y olmos que tuviesen buena sombra: por tanto, vuestras hijas fornicarn, y adulterarn vuestras nueras.
No visitar sobre vuestras hijas cuando fornicaren, y sobre vuestras nueras cuando adulteraren: porque ellos ofrecen con las rameras, y con las malas mujeres sacrifican: por tanto, el pueblo sin entendimiento caer.
Si fornicars t, Israel,  lo menos no peque Jud: y no entris en Gilgal, ni subis  Beth-aven; ni juris, Vive Jehov.
Porque como becerra cerrera se apart Israel: apacentarlos ahora Jehov como  carneros en anchura?
Ephraim es dado  dolos; djalo.
Su bebida se corrompi; fornicaron pertinazmente: sus prncipes amaron las ddivas, afrenta de ellos.
Atla el viento en sus alas, y de sus sacrificios sern avergonzados.<CM>
SACERDOTES, oid esto, y estad atentos, casa de Israel; y casa del rey, escuchad: porque  vosotros es el juicio, pues habis sido lazo en Mizpa, y red extendida sobre Tabor.
Y haciendo vctimas han bajado hasta el profundo: por tanto yo ser la correccin de todos ellos.
Yo conozco  Ephraim,  Israel no me es desconocido; porque ahora, oh Ephraim, has fornicado, y se ha contaminado Israel.
No pondrn sus pensamientos en volverse  su Dios, porque espritu de fornicacin est en medio de ellos, y no conocen  Jehov.
Y la soberbia de Israel le desmentir en su cara:  Israel y Ephraim tropezarn en su pecado: tropezar tambin Jud con ellos.
Con sus ovejas y con sus vacas andarn buscando  Jehov, y no le hallarn; apartse de ellos.
Contra Jehov prevaricaron, porque hijos extraos han engendrado: ahora los devorar un mes con sus heredades.<CM>
Tocad bocina en Gabaa, trompreta en Ram: sonad tambor en Beth-aven: tras ti, oh Benjamn.
Ephraim ser asolado el da del castigo: en las tribus de Israel hice conocer verdad.
Los prncipes de Jud fueron como los que traspasan mojones: derramar sobre ellos como agua mi ira.
Ephraim es vejado, quebrantado en juicio, porque quiso andar en pos de mandamientos.
Yo pues ser como polilla  Ephraim, y como carcoma  la casa de Jud.
Y ver Ephraim su enfermedad, y Jud su llaga: ir entonces Ephraim al Assur, y enviar al rey Jareb; mas l no os podr sanar, ni os curar la llaga.
Porque yo ser como len  Ephraim, y como cachorro de len  la casa de Jud: yo, yo arrebatar, y andar; tomar, y no habr quien liberte.
Andar, y tornar  mi lugar hasta que conozcan su pecado, y busquen mi rostro. En su angustia madrugarn  mi.<CM>
VENID y volvmonos  Jehov: que l arrebat, y nos curar; hiri, y nos vendar.
Darnos vida despus de dos das: al tercer da nos resucitar y viviremos delante de l.
Y conoceremos, y proseguiremos en conocer  Jehov: como el alba est aparejada su salida, y vendr  nosotros como la lluvia, como la lluvia tarda y temprana  la tierra.<CM>
Qu har  ti, Ephraim? Qu hare  ti, oh Jud? La piedad vuestra es como la nube de la maana, y como el roco que de madrugada viene.
Por esta causa cort con los profetas, con las palabras de mi boca los mat; y tus juicios sern como luz que sale.
Porque misericordia quise, y no sacrificio; y conocimiento de Dios ms que holocaustos.
Mas ellos, cual Adam, traspasaron el pacto: all prevaricaron contra m.
Galaad, ciudad de obradores de iniquidad, ensuciada de sangre.
Y como ladrones que esperan  algn hombre, as junta de sacerdotes mancomunadamente mata en el camino: porque ponen en efecto la abominacin.
En la casa de Israel he visto suciedad: all fornic Ephraim, se contamin Israel:
Tambin Jud puso en ti una planta, habiendo yo vuelto la cautividad de mi pueblo.<CM>
ESTANDO yo curando  Israel, descubrise la iniquidad de Ephraim, y las maldades de Samaria; porque obraron engao: y viene el ladrn, y el salteador despoja de fuera.
Y no dicen en su corazn que tengo en la memoria toda su maldad: ahora los rodearn sus obras; delante de m estn.
Con su maldad alegran al rey, y  los prncipes con sus mentiras.
Todos ellos adlteros; son como horno encendido por el hornero, el cual cesar de avivar despus que est hecha la masa, hasta que est leuda.
El da de nuestro rey los prncipes lo hicieron enfermar con vasos de vino: extendi su mano con los escarnecedores.
Porque aplicaron su corazn, semejante  un horno,  sus artificios: toda la noche duerme su hornero;  la maana est encendido como llama de fuego.
Todos ellos arden como un horno, y devoraron  sus jueces: cayeron todos sus reyes: no hay entre ellos quien  m clame.<CM>
Ephraim se envolvi con los pueblos; Ephraim fu torta no vuelta.
Comieron extraos su sustancia, y l no lo supo; y aun vejez se ha esparcido por l, y l no lo entendi.
Y la soberbia de Israel testificar contra l en su cara: y no se tornaron  Jehov su Dios, ni lo buscaron con todo esto.
Y fu Ephraim como paloma incauta, sin entendimiento: llamarn  Egipto, acudirn al Asirio.
Cuando fueren, extender sobre ellos mi red, hacerlos he caer como aves del cielo; castigarlos conforme  lo que se ha odo en sus congregaciones.
Ay de ellos! porque se apartaron de m: destruccin sobre ellos, porque contra m se rebelaron; yo los redim, y ellos hablaron contra m mentiras.
Y no clamaron a m con su corazn cuando aullaron sobre sus camas, para el trigo y el mosto se congregaron, rebelronse contra m.
Y yo los cei, esforc sus brazos, y contra m pensaron mal.
Tornronse, mas no al Altsimo: fueron como arco engaoso: cayeron sus prncipes  cuchillo por la soberbia de su lengua: ste ser su escarnio en la tierra de Egipto.<CM>
PON  tu boca trompeta. Vendr como guila contra la casa de Jehov, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley.
A m clamar Israel: Dios mo, te hemos conocido.
Israel desampar el bien: enemigo lo perseguir.
Ellos hicieron reyes, mas no por m; constituyeron prncipes, mas yo no lo supe: de su plata y de su oro hicieron dolos para s, para ser talados.
Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejar; encendise mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar inocencia.
Porque de Israel es, y artfice lo hizo; que no es Dios: por lo que en pedazos ser deshecho el becerro de Samaria.
Porque sembraron viento, y torbellino segarn: no tendrn mies, ni el fruto har harina; si la hiciere, extraos la tragarn.<CM>
Ser tragado Israel: presto sern entre las gentes como vaso en que no hay contentamiento.
Porque ellos subieron  Assur, asno monts para s solo: Ephraim con salario alquil amantes.
Aunque alquilen  las gentes, ahora las juntar; y sern un poco afligidos por la carga del rey y de los prncipes.
Porque multiplic Ephraim altares para pecar, tuvo altares para pecar.
Escrible las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosas ajenas.
En los sacrificios de mis dones sacrificaron carne, y comieron: no los quiso Jehov: ahora se acordar de su iniquidad, y visitar su pecado; ellos se tornarn  Egipto.
Olvid pues Israel  su Hacedor, y edific templos, y Jud multiplic ciudades fuertes: mas yo meter fuego en sus ciudades, el cual devorar sus palacios.<CM>
No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues has fornicado apartndote de tu Dios: amaste salario por todas las eras de trigo.
La era y el lagar no los mantedrn; les fallar el mosto.
No quedarn en la tierra de Jehov, sino que volver Ephraim  Egipto, y  Asiria, donde comern vianda inmunda.
No derramarn vino  Jehov, ni l tomar contento en sus sacrificios; como pan de enlutados le sern  ellos: todos los que comieren de l, sern inmundos. Ser pues el pan de ellos para si mismos; no entrar en la casa de Jehov.
Qu haris el da de la solemnidad, y el da de la fiesta de Jehov?
Porque, he aqu se fueron ellos  causa de la destruccin: Egipto los recoger, Memphis los enterrar: espino poseer por heredad lo deseable de su plata, ortiga crecer en sus moradas.<CM>
Vinieron los das de la visitacin, vinieron los das de la paga; conocerlo Israel: necio el profeta. insensato el varn de espritu,  causa de la multitud de tu maldad, y grande odio.
Atalaya es Ephraim para con mi Dios: el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios.
Llegaron al profundo, corrompironse, como en los das de Gabaa: ahora se acordar de su iniquidad; visitar su pecado.
Como uvas en el desierto hall  Israel: como la fruta temprana de la higuera en su principio vi  vuestros padres. Ellos entraron  Baal-peor, y se apartaron para vergenza,  hicironse abominables como aquello que amaron.<CM>
Ephraim, cual ave volar su gloria desde el nacimiento, aun desde el vientre y desde la concepcin.
Y si llegaren  grandes sus hijos, quitarlos de entre los hombre, porque ay de ellos tambin, cuando de ellos me apartare!
Ephraim, segn veo, es semejante  Tiro, asentada en lugar delicioso: mas Ephraim sacar sus hijos al matador.
Dales, oh Jehov, lo que les has de dar: dales matriz expeliente, y enjutos pechos.
Toda la maldad de ellos fu en Gilgal; all, pues, les tom aversin: por la malicia de sus obras echarlos de mi casa; no los amar ms; todos sus prncipes son desleales.
Ephraim fu herido, secse su cepa, no har ms fruto: aunque engendren, yo matar lo deseable de su vientre.
Mi Dios los desechar, porque ellos no le oyeron; y andarn errantes entre las gentes.<CM>
ES Israel una frondosa via, haciendo fruto para s: conforme  la multiplicacin de su fruto multiplic altares, conforme  la bondad de su tierra aumentaron sus estatuas.
Dividise su corazn. Ahora sern hallados culpables: l quebrantar sus altares, asolar sus estatuas.
Porque dirn ahora: No tenemos rey, porque no temimos  Jehov: y qu hara el rey por nosotros?
Han hablado palabras jurando en vano al hacer alianza: por tanto, el juicio florecer como ajenjo en los surcos del campo.
Por las becerras de Beth-aven sern atemorizados los moradores de Samaria: porque su pueblo lamentar  causa del becerro, y sus sacerdotes que en l se regocijaban por su gloria, la cual ser disipada.
Y aun ser l llevado  Asiria en presente al rey Jareb: Ephraim ser avergonzado,  Israel ser confuso de su consejo.
De Samaria fu cortado su rey como la espuma sobre la superficie de las aguas.
Y los altares de Avn sern destrudos, el pecado de Israel; crecer sobre sus altares espino y cardo. Y dirn  los montes: Cubridnos; y  los collados: Caed sobre nosotros.<CM>
Desde los das de Gabaa has pecado, oh Israel: all estuvieron: no los tom la batalla en Gabaa contra los inicuos.
Y los castigar como deseo: y pueblos se juntarn sobre ellos cuando sern atados en sus dos surcos.
Ephraim es becerra domada, amadora del trillar; mas yo pasar sobre su lozana cerviz: yo har llevar yugo  Ephraim; arar Jud, quebrar sus terrones Jacob.
Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho: porque es el tiempo de buscar  Jehov, hasta que venga y os ensee justicia.
Habis arado impiedad, segasteis iniquidad: comeris fruto de mentira: porque confiaste en tu camino, en la multitud de tus fuertes.
Por tanto, en tus pueblos se levantar alboroto, y todas tus fortalezas sern destrudas, como destruy Salmn  Beth-arbel el da de la batalla: la madre fu arrojada sobre los hijos.
As har  vosotros Beth-el por la maldad de vuestra maldad: en la maana ser del todo cortado el rey de Israel.<CM>
CUANDO Israel era muchacho, yo lo am, y de Egipto llam  mi hijo.
Como los llamaban, as ellos se iban de su presencia;  los Baales sacrificaban, y  las esculturas ofrecan sahumerios.
Yo con todo eso guiaba en pies al mismo Ephraim, tomndolos de sus brazos; y no conocieron que yo los cuidaba.
Con cuerdas humanas los traje, con cuerdas de amor: y fu para ellos como los que alzan el yugo de sobre sus mejillas, y llegu hacia l la comida.
No tornar  tierra de Egipto, antes el mismo Assur ser su rey, porque no se quisieron convertir.
Y caer espada sobre sus ciudades, y consumir sus aldeas; consumirlas  causa de sus consejos.
Entre tanto, est mi pueblo adherido  la rebelin contra m: aunque lo llaman al Altsimo, ninguno absolutamente quiere ensalzar le.<CM>
Cmo tengo de dejarte, oh Ehpraim? he de entregarte yo, Israel? cmo podr yo hacerte como Adma, ni ponerte como  Zeboim? Mi corazn se revuelve dentro de m, inflmanse todas mis conmiseraciones.
No ejecutar el furor de mi ira, no volver para destruir  Ephraim: porque Dios soy, y no hombre; el Santo en medio de ti: y no entrar en la ciudad.
En pos de Jehov caminarn: l bramar como len: cual len rugir l de cierto, y los hijos se movern azorados del occidente.
Como ave se movern velozmente de Egipto, y de la tierra de Asiria como paloma; y pondrlos en sus casas, dice Jehov.
<WTH12-1> CERCOME Ephraim con mentira, y la casa de Israel con engao: mas Jud an domina con Dios, y es fiel con los santos.<CM>
<WTH12-2> Ephraim se apacienta del viento, y sigue al solano: mentira y destruccin aumenta continuamente; porque hicieron alianza con los Asirios, y aceite se lleva  Egipto.
<WTH12-3> Pleito tiene Jehov con Jud para visitar  Jacob conforme  sus caminos: pagarle conforme  sus obras.
<WTH12-4> En el vientre tom por el calcaar  su hermano, y con su fortaleza venci al ngel.
<WTH12-5> Venci al ngel, y prevaleci; llor, y rogle: en Beth-el le hall, y all habl con nosotros.
<WTH12-6> Mas Jehov es Dios de los ejrcitos: Jehov es su memorial.
<WTH12-7> T pues, convirtete  tu Dios: guarda misericordia y juicio, y en tu Dios espera siempre.<CM>
<WTH12-8> Es mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresin.
<WTH12-9> Y dijo Ephraim: Ciertamente yo he enriquecido, hallado he riquezas para m: nadie hallar en m iniquidad, ni pecado en todos mis trabajos.
<WTH12-10> Empero yo soy Jehov tu Dios desde la tierra de Egipto: aun te har morar en tiendas, como en los das de la fiesta.
<WTH12-11> Y hablado he  los profetas, y yo aument la profeca, y por mano de los profetas puse semejanzas.
<WTH12-12> Es Galaad iniquidad? Ciertamente vanidad han sido; en Gilgal sacrificaron bueyes: y an son sus altares como montones en los surcos del campo.
<WTH12-13> Mas Jacob huy  tierra de Aram, y sirvi Israel por mujer, y por mujer fu pastor.
<WTH12-14> Y por profeta hizo subir Jehov  Israel de Egipto, y por profeta fu guardado.
<WTH12-15> Enojado ha Ephraim  Dios con amarguras; por tanto, sus sangres se derramarn sobre l, y su Seor le pagar su oprobio.<CM>
CUANDO Ephraim hablaba, hubo temor; fu ensalzado en Israel; mas pec en Baal, y muri.
Y ahora aadieron  su pecado, y de su plata se han hecho segn su entendimiento, estatuas de fundicin, dolos, toda obra de artfices; acerca de los cuales dicen  los hombres que sacrifican, que besen los becerros.
Por tanto sern como la niebla de la maana, y como el roco de la madrugada que se pasa; como el tamo que la tempestad arroja de la era, y como el humo que de la chimenea sale.
Mas yo soy Jehov tu Dios desde la tierra de Egipto: no conocers pues Dios fuera de m, ni otro Salvador sino  m.<CM>
Yo te conoc en el desierto, en tierra seca.
En sus pastos se hartaron, hartronse, y ensoberbecise su corazn: por esta causa se olvidaron de m.
Por tanto, yo ser para ellos como len; como un leopardo en el camino los espiar.
Como oso que ha perdido los hijos los encontrar, y romper las telas de su corazn, y all los devorar como len: bestia del campo los despedazar.<CM>
Te perdiste, oh Israel, mas en m est tu ayuda.
Dnde est tu rey, para que te guarde con todas tus ciudades? y tus jueces, de los cuales dijiste: Dame rey y prncipes?
Dte rey en mi furor, y quitlo en mi ira.
Atada est la maldad de Ephraim; su pecado est guardado.
Dolores de mujer de parto le vendrn: es un hijo ignorante, que de otra manera no estuviera tanto tiempo en el rompimiento de los hijos.
De la mano del sepulcro los redimir, librarlos de la muerte. Oh muerte, yo ser tu muerte; y ser tu destruccin, oh sepulcro; arrepentimiento ser escondido de mis ojos.
Aunque l fructificar entre los hermanos, vendr el solano, viento de Jehov, subiendo de la parte del desierto, y secarse ha su vena, y secarse su manadero: l saquear el tesoro de todas las preciosas alhajas.
Samaria ser asolada, porque se rebel contra su Dios: caern  cuchillo: sus nios sern estrellados, y su preadas sern abiertas.<CM>
CONVIRTETE, oh Israel,  Jehov tu Dios: porque por tu pecado has cado.
Tomad con vosotros palabras, y convertos  Jehov, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y daremos becerros de nuestros labios.
No nos librar Assur; no subiremos sobre caballos, ni nunca ms diremos  la obra de nuestras manos: Dioses nuestros: porque en ti el hurfano alcanzar misericordia.<CM>
Yo medicinar su rebelin, amarlos de voluntad: porque mi furor se apart de ellos.
Yo ser  Israel como roco; l florecer como lirio, y extender sus races como el Lbano.
Extenderse han sus ramos, y ser su gloria como la de la oliva, y oler como el Lbano.
Volvern, y se sentarn bajo de su sombra: sern vivificados como trigo, y florecern como la vid: su olor, como de vino del Lbano.<CM>
Ephraim dir: Qu ms tendr ya con los dolos? Yo lo oir, y mirar; yo ser  l como la haya verde: de m ser hallado tu fruto.
Quin es sabio para que entienda esto, y prudente para que los sepa? Porque los caminos del Jehov son derechos, y los justos andarn por ellos: mas los rebeldes en ellos caern.<CM>
PALABRA de Jehov que fu  Joel hijo de Pethuel.
Oid esto, viejos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. Ha acontecido esto en vuestros das,  en los das de vuestros padres?
De esto contaris  vuestros hijos, y vuestros hijos  sus hijos, y su hijos  la otra generacin.
Lo que qued de la oruga comi la langosta, y lo que qued de la langosta comi el pulgn; y el revoltn comi lo que del pulgn haba quedado.
Despertad, borrachos, y llorad; aullad todos los que bebis vino,  causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
Porque gente subi  mi tierra, fuerte y sin nmero; sus dientes, dientes de len, y sus muelas, de len.
Asol mi vid, y descortez mi higuera: del todo la desnud y derrib: sus ramas quedaron blancas.<CM>
Llora t como moza vestida de saco por el marido de su juventud.
Pereci el presente y la libacin de la casa de Jehov: los sacerdotes ministros de Jehov hicieron luto.
El campo fu destrudo, enlutse la tierra; porque el trigo fu destudo, se sec el mosto, perdise el aceite.
Confundos, labradores, aullad, vieros, por el trigo y la cebada; porque se perdi la mies del campo.
Secse la vid, y pereci la higuera, el granado tambin, la palma, y el manzano; secronse todos los rboles del campo; por lo cual se sec el gozo de los hijos de los hombres.
Ceos y lamentad, sacerdotes; aullad, ministros del altar; venid, dormid en sacos, ministros de mi Dios: porque quitado es de la casa de vuestro Dios el presente y la libacin.<CM>
Pregonad ayuno, llamad  congregacin; congregad los ancianos y todos los moradores de la tierra en la casa de Jehov vuestro Dios, y clamad  Jehov.
Ay del da! porque cercano est el da de Jehov, y vendr como destruccin por el Todopoderoso.
No es quitado el mantenimiento de delante de nuestros ojos, la alegra y el placer de la casa de nuestro Dios?
El grano se pudri debajo de sus terrones, los bastimentos fueron asolados, los alfoles destrudos; porque se sec el trigo.
Cunto gimieron las bestias! cun turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! tambin fueron asolados los rebaos de las ovejas.
A ti, oh Jehov, clamar: porque fuego consumi los pastos del desierto, y llama abras todos los rboles del campo.
Las bestias del campo bramarn tambin  ti; porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumi las praderas del desierto.<CM>
TOCAD trompeta en Sin, y pregondad en mi santo monte: tiemblen todos los moradores de la tierra; porque viene el da de Jehov, porque est cercano.
Da de tinieblas y de oscuridad, da de nube y de sombra, que sobre los montes se derrama como el alba: un pueblo grande y fuerte: nunca desde el siglo fu semejante, ni despus de l ser jams en aos de generacin en generacin.
Delante de l consumir fuego, tras de l abrasar llama; como el huerto de Edn ser la tierra delante de l, y detrs de l como desierto asolado; ni tampoco habr quien de l escape.
Su parecer, como parecer de caballos; y como gente de  caballo corrern.
Como estruendo de carros saltarn sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como fuerte pueblo aparejado para la batalla.
Delante de l temern los pueblos, pondrnse mustios todos los semblantes.
Como valientes corrern, como hombres de guerra subirn la muralla; y cada cual ir en sus caminos, y no torcern sus sendas.
Ninguno apretar  su compaero, cada uno ir por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirn.
Irn por la ciudad, corrern por el muro, subirn por las casas, entrarn por las ventanas  manera de ladrones.
Delante de l temblar la tierra, se estremecern los cielos: el sol y la luna se oscurecern, y las estrellas retraern su resplandor.
Y Jehov dar su voz delante de su ejrcito: porque muchos son sus reales y fuertes, que ponen en efecto su palabra: porque grande es el da de Jehov, y muy terrible; y quin lo podr sufrir?<CM>
Por eso pues ahora, dice Jehov, convertos  m con todo vuestro corazn, con ayuno y lloro y llanto.
Y lacerad vuestro corazn, y no vuestros vestidos; y convertos  Jehov vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.
Quin sabe si volver, y se apiadar, y dejar bendicin tras de l, presente y libacin para Jehov Dios vuestro?
Tocad trompeta en Sin, pregonad ayuno, llamad  congregacin.
Reunid el pueblo, santificad la reunin, juntad los viejos, congregad los nios y los que maman: salga de su cmara el novio, y de su tlamo la novia.
Entre la entrada y el altar, lloren los sacerdotes, ministros de Jehov, y digan: Perdona, oh Jehov,  tu pueblo, y no pongas en oprobio tu heredad, para que las gentes se enseoreen de ella. Por qu han de decir entre los pueblos: Dnde est su Dios?<CM>
Y Jehov celar su tierra, y perdonar su pueblo.
Y responder Jehov, y dir  su pueblo: He aqu yo os envo pan, y mosto, y aceite, y seris saciados de ellos: y nunca ms os pondr en oprobio entre las gentes.
Y har alejar de vosotros al del aquiln, y echarlo en la tierra seca y desierta: su faz ser hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental, y exhalar su hedor; y subir su pudricin, porque hizo grandes cosas.
Tierra, no temas; algrate y gzate: porque Jehov ha de hacer grandes cosas.
Animales del campo, no temis; porque los pastos del desierto reverdecern, porque los rboles llevarn su fruto, la higuera y la vid darn sus frutos.
Vosotros tambin, hijos de Sin, alegraos y gozaos en Jehov vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y har descender sobre vosotros lluvia temprana y tarda como al principio.
Y las eras se henchirn de trigo, y los lagares rebosarn de vino y aceite.
Y os restituir los aos que comi la oruga, la langosta, el pulgn, y el revoltn; mi grande ejrcito que envi contra vosotros.
Y comeris hasta saciaros, y alabaris el nombre de Jehov vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros: y nunca jams ser mi pueblo avergonzado.
Y conoceris que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehov vuestro Dios, y no hay otro: y mi pueblo nunca jams ser avergonzado.<CM>
Y ser que despus de esto, derramar mi Espritu sobre toda carne, y profetizarn vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros viejos soarn sueos, y vuestros mancebos vern visiones.
Y aun tambin sobre los siervos y sobre las siervas derramar mi Espritu en aquellos das.
Y dar prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
El sol se tornar en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el da grande y espantoso de Jehov.
Y ser que cualquiera que invocare el nombre de Jehov, ser salvo: porque en el monte de Sin y en Jerusalem habr salvacin, como Jehov ha dicho, y en los que quedaren,  los cuales Jehov habr llamado.<CM>
PORQUE he aqu que en aquellos das, y en aquel tiempo en que har tornar la cautividad de Jud y de Jerusalem,
Juntar todas las gentes, y harlas descender al valle de Josaphat, y all entrar en juicio con ellos  causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad,  los cuales esparcieron entre las naciones, y partieron mi tierra:
Y echaron suertes sobre mi pueblo, y  los nios dieron por una ramera, y vendieron las nias por vino para beber.
Y tambin, qu tengo yo con vosotras, Tiro y Sidn, y todos los trminos de Palestina? Queris vengaros de m? Y si de m os vengis, bien pronto har yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.
Porque habis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos:
Y vendisteis los hijos de Jud y los hijos de Jerusalem  los hijos de los Griegos, por alejarlos de sus trminos.
He aqu los levantar yo del lugar donde los vendisteis, y volver vuestra paga sobre vuestra cabeza.
Y vender vuestros hijos y vuestras hijas en la mano de los hijos de Jud, y ellos los vendern  los Sabeos, nacin apartada; porque Jehov ha hablado.<CM>
Pregonad esto entre las gentes, proclamad guerra, despertad  los valientes, llguense, vengan todos los hombres de guerra.
Haced espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el flaco: Fuerte soy.
Juntaos y venid, gentes todas de alrededor, y congregaos: haz venir all, oh Jehov, tus fuertes.
Las gentes se despierten, y suban al valle de Josaphat: porque all me sentar para juzgar todas las gentes de alrededor.
Echad la hoz, porque la mies est ya madura. Venid, descended; porque el lagar est lleno, rebosan las lagaretas: porque mucha es la maldad de ellos.
Muchos pueblos en el valle de la decisin: porque cercano est el da de Jehov en el valle de la decisin.
El sol y la luna se oscurecern, y las estrellas retraern su resplandor.
Y Jehov bramar desde Sin, y dar su voz desde Jerusalem, y temblarn los cielos y la tierra: mas Jehov ser la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.
Y conoceris que yo soy Jehov vuestro Dios, que habito en Sin, monte de mi santidad: y ser Jerusalem santa, y extraos no pasarn ms por ella.<CM>
Y ser en aquel tiempo, que los montes destilarn mosto, y los collados fluirn leche, y por todos los arroyos de Jud corrern aguas: y saldr una fuente de la casa de Jehov, y regar el valle de Sittim.
Egipto ser destrudo, y Edom ser vuelto en asolado desierto, por la injuria hecha  los hijos de Jud: porque derramaron en su tierra la sangre inocente.
Mas Jud para siempre ser habitada, y Jerusalem en generacin y generacin.
Y limpiar la sangre de los que no limpi; y Jehov morar en Sin.<CM>
LAS palabras de Ams, que fu entre los pastores de Tecoa, las cuales vi acerca de Israel en das de Uzza rey de Jud, y en das de Jeroboam hijo de Joas rey de Israel, dos aos antes del terremoto.
Y dijo: Jehov bramar desde Sin, y dar su voz desde Jerusalem; y las estancias de los pastores se enlutarn, y secarse la cumbre del Carmelo.<CM>
As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no desviar su castigo; porque trillaron  Galaad con trillos de hierro.
Y meter fuego en la casa de Hazael, y consumir los palacios de Ben-hadad.
Y quebrar la barra de Damasco, y talar los moradores de Bicath-aven, y los gobernadores de Beth-eden: y el pueblo de Aram ser trasportado  Chr, dice Jehov.
As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no desviar su castigo; porque llev cautiva toda la cautividad, para entregarlos  Edom.
Y meter fuego en el muro de Gaza, y quemar sus palacios.
Y talar los moradores de Azoto, y los gobernadores de Ascaln: y tornar mi mano sobre Ecrn, y las reliquias de los Palestinos perecern, ha dicho el Seor Jehov.
As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no desviar su castigo; porque entregaron la cautividad entera  Edom, y no se acordaron del concierto de hermanos.
Y meter fuego en el muro de Tiro, y consumir sus palacios.
As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no desviar su castigo; porque persigui  cuchillo  su hermano, y rompi sus conmiseraciones; y con su furor le ha robado siempre, y ha perpetuamente guardado el enojo.
Y meter fuego en Temn, y consumir los palacios de Bosra.
As ha dicho Jehov: Por tres pecados de los hijos de Ammn, y por el cuarto, no desviar su castigo; porque abrieron las preadas de Galaad, para ensanchar su trmino.
Y encender fuego en el muro de Rabba, y consumir sus palacios con estruendo en da de batalla, con tempestad en da tempestuoso:
Y su rey ir en cautiverio, l y sus prncipes todos, dice Jehov.<CM>
ASI ha dicho Jehov: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no desviar su castigo; porque quem los huesos del rey de Idumea hasta tornarlos en cal.
Y meter fuego en Moab, y consumir los palacios de Chrioth: y morir Moab en alboroto, en estrpito y sonido de trompeta.
Y quitar el juez de en medio de l, y matar con l  todos sus prncipes, dice Jehov.
As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Jud, y por el cuarto, no desviar su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehov, y no guardaron sus ordenanzas;  hicironlos errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres.
Meter por tanto fuego en Jud, el cual consumir los palacios de Jerusalem.
As ha dicho Jehov: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no desviar su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos:
Que anhelan porque haya polvo de tierra sobre la cabeza de los pobres, y tuercen el camino de los humildes: y el hombre y su padre entraron  la misma moza, profanando mi santo nombre.
Y sobre las ropas empeadas se acuestan junto  cualquier altar; y el vino de los penados beben en la casa de sus dioses.<CM>
Y yo destru delante de ellos al Amorrheo, cuya altura era como la altura de los cedros, y fuerte como un alcornoque; y destru su fruto arriba, sus races abajo.
Y yo os hice  vosotros subir de la tierra de Egipto, y os traje por el desierto cuarenta aos, para que poseyeseis la tierra del Amorrheo.
Y levant de vuestros hijos para profetas, y de vuestros mancebos para que fuesen Nazareos. No es esto as, dice Jehov, hijos de Israel?
Mas vosotros disteis de beber vino  los Nazareos; y  los profetas mandasteis, diciendo: No profeticis.
Pues he aqu, yo os apretar en vuestro lugar, como se aprieta el carro lleno de haces;
Y la huda perecer del ligero, y el fuerte no esforzar su fuerza, ni el valiente librar su vida;
Y el que toma el arco no resistir, ni escapar el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvar su vida.
El esforzado entre esforzados huir desnudo aquel da, dice Jehov.<CM>
OID esta palabra que ha hablado Jehov contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto. Dice as:
A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto visitar contra vosotros todas vuestras maldades.
Andarn dos juntos, si no estuvieren de concierto?
Bramar el len en el monte sin hacer presa? dar el leoncillo su bramido desde su morada, si no prendiere?
Caer el ave en el lazo en la tierra, sin haber armador? alzarse el lazo de la tierra, si no se ha prendido algo?
Tocarse la trompeta en la ciudad, y no se alborotar el pueblo? habr algn mal en la ciudad, el cual Jehov no haya hecho?
Porque no har nada el Seor Jehov, sin que revele su secreto  sus siervos los profetas.
Bramando el len, quin no temer? hablando el Seor Jehov, quin no porfetizar?<CM>
Haced pregonar sobre los palacios de Azoto, y sobre los palacios de tierra de Egipto, y decid: Reunos sobre los montes de Samaria, y ved muchas opresiones en medio de ella, y violencias en medio de ella.
Y no saben hacer lo recto, dice Jehov, atesorando rapias y despojos en sus palacios.
Por tanto, el Seor Jehov ha dicho as: Un enemigo habr an por todos lados de la tierra, y derribar de ti tu fortaleza, y tus palacios sern saqueados.
As ha dicho Jehov: De la manera que el pastor libra de la boca del len dos piernas,  la punta de una oreja, as escaparn los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincn de la cama, y al canto del lecho.
Oid y protestad en la casa de Jacob, ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos:
Que el da que visitar las rebeliones de Israel sobre l, visitar tambin sobre los altares de Beth-el; y sern cortados los cuernos del altar, y caern  tierra.
Y herir la casa del invierno con la casa del verano, y las casas de marfil perecern; y muchas casas sern arruinadas, dice Jehov.<CM>
OID esta palabra, vacas de Basn, que estis en el monte de Samaria, que oprims los pobres, que quebrantis los menesterosos, que decis  sus seores: Traed, y beberemos.
El Seor Jehov jur por su santidad: He aqu, vienen das sobre vosotros en que os llevar en anzuelos, y  vuestros descendientes en barquillos de pescador.
Y saldrn por los portillos la una en pos de la otra, y seris echadas del palacio, dice Jehov.
Id  Beth-el, y prevaricad; en Gilgal aumentad la rebelin, y traed de maana vuestros sacrificios, vuestros diezmos cada tres aos;
Y ofreced sacrificio de alabanza con leudo, y pregonad, publicad voluntarias ofrendas; pues que as lo queris, hijos de Israel, dice el Seor Jehov.<CM>
Yo tambin os d limpieza de dientes en todas vuestras ciudades, y falta de pan en todos vuestros pueblos: mas no os tornasteis  m, dice Jehov.
Y tambin yo os detuve la lluvia tres meses antes de la siega:  hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover: sobre una parte llovi; la parte sobre la cual no llovi, secse.
Y venan dos  tres ciudades  una ciudad para beber agua, y no se hartaban: con todo no os tornsteis  m, dice Jehov.
Os her con viento solano y oruga; vuestros muchos huertos y vuestras vias, y vuestros higuerales y vuestros olivares comi la langosta: pero nunca os tornasteis  m, dice Jehov.
Envi entre vosotros mortandad al modo que en Egipto: mat  cuchillo vuestros mancebos, con cautiverio de vuestros caballos;  hice subir el hedor de vuestros reales hasta vuestras narices: empero no os tornasteis  m, dice Jehov.
Trastornos, como cuando Dios trastorn  Sodoma y  Gomorra, y fuisteis como tizn escapado del fuego: mas no os tornasteis  m, dice Jehov.
Por tanto, de esta manera har  ti, oh Israel: y porque te he de hacer esto, aparjate para venir al encuentro  tu Dios, oh Israel.
Porque he aqu, el que forma los montes, y cra el viento, y denuncia al hombre su pensamiento; el que hace  las tinieblas maana, y pasa sobre las alturas de la tierra; Jehov, Dios de los ejrcitos, es su nombre.<CM>
OID esta palabra, porque yo levanto endecha sobre vosotros, casa de Israel.
Cay la virgen de Israel, no ms podr levantarse; dejada fu sobre su tierra, no hay quien la levante.
Porque as ha dicho el Seor Jehov: La ciudad que sacaba mil, quedar con ciento; y la que sacaba ciento, quedar con diez, en la casa de Israel.<CM>
Empero as dice Jehov  la casa de Israel: Buscadme, y viviris;
Y no busquis  Beth-el ni entreis en Gilgal, ni pasis  Beer-seba: porque Gilgal ser llevada en cautiverio, y Beth-el ser deshecha.
Buscad  Jehov, y vivid; no sea que hienda, como fuego,  la casa de Jos, y la consuma, sin haber en Beth-el quien lo apague.
Los que convierten en ajenjo el juicio, y dejan en tierra la justicia,
Miren al que hace el Arcturo y el Orin, y las tinieblas vuelve en maana, y hace oscurecer el da en noche; el que llama  las aguas de la mar, y las derrama sobre la haz de la tierra: Jehov es su nombre:
Que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y que el despojador venga contra la fortaleza.
Ellos aborrecieron en la puerta al reprensor, y al que hablaba lo recto abominaron.
Por tanto, pues que vejis al pobre y recibs de l carga de trigo; edificasteis casas de sillares, mas no las habitaris; plantasteis hermosas vias, mas no beberis el vino de ellas.
Porque sabido he vuestras muchas rebeliones, y vuestros grandes pecados: que afligen al justo, y reciben cohecho, y  los pobres en la puerta hacen perder su causa.
Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo.
Buscad lo bueno, y no lo malo, para que vivis; porque as Jehov Dios de los ejrcitos ser con vosotros, como decs.
Aborreced el mal, y amad el bien, y poned juicio en la puerta: quiz Jehov, Dios de los ejrcitos, tendr piedad del remanente de Jos.<CM>
Por tanto, as ha dicho Jehov Dios de los ejrcitos, el Seor: En todas las plazas habr llanto, y en todas las calles dirn, Ay! ay! y al labrador llamarn  lloro, y  endecha  los que endechar supieren.
Y en todas las vias habr llanto; porque pasar por medio de ti, dice Jehov.
Ay de los que desean el da de Jehov! para qu queris este da de Jehov? Ser de tinieblas, y no luz:
Como el que huye de delante del len, y se topa con el oso;  si entrare en casa y arrimare su mano  la pared, y le muerda la culebra.
No ser el da de Jehov tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?<CM>
Aborrec, abomin vuestras solemnidades, y no me darn buen olor vuestras asambleas.
Y si me ofreciereis holocaustos y vuestros presentes, no los recibir; ni mirar  los pacficos de vuestros engordados.
Quita de m la multitud de tus cantares, que no escuchar las salmodias de tus instrumentos.
Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.
Habisme ofrecido sacrificios y presentes en el desierto en cuarenta aos, casa de Israel?
Mas llevabais el tabernculo de vuestro Moloch y Chin, dolos vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis.
Hareos pues trasportar ms all de Damasco, ha dicho Jehov, cuyo nombre es Dios de los ejrcitos.<CM>
AY de los reposados en Sin, y de los confiados en el monte de Samaria, nombrados principales entre las mismas naciones, las cuales vendrn sobre ellos, oh casa de Israel!
Pasad  Calne, y mirad; y de all id  la gran Hamath; descended luego  Gath de los Palestinos: ved si son aquellos reinos mejores que estos reinos, si su trmino es mayor que vuestro trmino.
Vosotros que dilatis el da malo, y acercis la silla de iniquidad;
Duermen en camas de marfil, y se extienden sobre sus lechos; y comen los corderos del rebao, y los becerros de en medio del engordadero;
Gorjean al son de la flauta,  inventan instrumentos msicos, como David;
Beben vino en tazones, y se ungen con los ungentos ms preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de Jos.
Por tanto, ahora pasarn en el principio de los que  cautividad pasaren, y se acercar el clamor de los extendidos.<CM>
El Seor Jehov jur por su alma, Jehov Dios de los ejrcitos ha dicho: Tengo en abominacin la grandeza de Jacob, y aborrezco sus palacios: y la ciudad y su plenitud entregar al enemigo.
Y acontecer que si diez hombres quedaren en una casa, morirn.
Y su ti tomar  cada uno, y quemarle para sacar los huesos de casa; y dir al que estar en los rincones de la casa: Hay an alguno contigo? Y dir: No. Y dir aqul: Calla que no podemos hacer mencin del nombre de Jehov.
Porque he aqu, Jehov mandar, y herir con hendiduras la casa mayor, y la casa menor con aberturas.
Corrern los caballos por las peas? ararn en ellas con vacas? por qu habis vosotros tornado el juicio en veneno, y el fruto de justicia en ajeno?
Vosotros que os alegris en nada, que decs: No nos hemos adquirido potencia con nuestra fortaleza?
Pues he aqu, levantar yo sobre vosotros, oh casa de Israel, dice Jehov Dios de los ejrcitos, gente que os oprimir desde la entrada de Hamath hasta el arroyo del desierto.<CM>
ASI me ha mostrado el Seor Jehov: y he aqu, l criaba langostas al principio que comenzaba  crecer el heno tardo; y he aqu, era el heno tardo despus de las siegas del rey.
Y acaeci que como acab de comer la hierba de la tierra, yo dije: Seor Jehov, perdona ahora; quin levantar  Jacob? porque es pequeo.
Arrepintise Jehov de esto: No ser, dijo Jehov.
El Seor Jehov me mostr as: y he aqu, llamaba para juzgar por fuego el Seor Jehov; y consumi un gran abismo, y consumi una parte de la tierra.
Y dije: Seor Jehov, cesa ahora; quin levantar  Jacob? porque es pequeo.
Arrepintise Jehov de esto: No ser esto tampoco, dijo el Seor Jehov.
Enseme as: he aqu, el Seor estaba sobre un muro hecho  plomo, y en su mano una plomada de albail.
Jehov entonces me dijo: Qu ves, Ams? Y dije: Una plomada de albail. Y el Seor dijo: He aqu, Yo pongo plomada de albail en medio de mi pueblo Israel: No le pasar ms:
Y los altares de Isaac sern destruidos, y los santuarios de Israel sern asolados; y levantarme con espada sobre la casa de Jeroboam.<CM>
Entonces Amasas sacerdote de Beth-el envi  decir  Jeroboam, rey de Israel: Ams se ha conjurado contra ti en medio de la casa de Israel: la tierra no puede sufrir todas sus palabras.
Porque as ha dicho Ams: Jeroboam morir  cuchillo,  Israel pasar de su tierra en cautiverio.
Y Amasas dijo  Ams: Vidente, vete, y huye  tierra de Jud, y come all tu pan, y profetiza all:
Y no profetices ms en Beth-el, porque es santuario del rey, y cabecera del reino.
Entonces respondi Ams, y dijo  Amasas: No soy profeta, ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero, y cogedor de cabrahigos:
Y Jehov me tom de tras el ganado, y djome Jehov: Ve, y profetiza  mi pueblo Israel.
Ahora pues, oye palabra de Jehov. T dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac:
Por tanto, as ha dicho Jehov: Tu mujer fornicar en la ciudad, y tus hijos y tus hijas caern  cuchillo, y tu tierra ser partida por suertes; y t morirs en tierra inmunda,  Israel ser traspasado de su tierra.<CM>
ASI me ha mostrado Jehov: y he aqu un canastillo de fruta de verano.
Y dijo: Qu ves, Ams? Y dije: Un canastillo de fruta de verano. Y djome Jehov: Venido ha el fin sobre mi pueblo Israel; no le pasar ms.
Y los cantores del templo aullarn en aquel da, dice el Seor Jehov; muchos sern los cuerpos muertos; en todo lugar echados sern en silencio.<CM>
Oid esto, los que tragis  los menesterosos, y arruinis los pobres de la tierra,
Diciendo: Cundo pasar el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los alfoles del pan, y achicaremos la medida, y engrandeceremos el precio, y falsearemos el peso engaoso;
Para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos las aechaduras del trigo?
Jehov jur por la gloria de Jacob: No me olvidar para siempre de todas sus obras.
No se ha de estremecer la tierra sobre esto? Y todo habitador de ella no llorar? y subir toda como un ro, y ser arrojada, y hundirse como el ro de Egipto.
Y acaecer en aquel da, dice el Seor Jehov, que har se ponga el sol al medioda, y la tierra cubrir de tinieblas en el da claro.
Y tornar vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en endechas; y har poner saco sobre todos lomos, y peladura sobre toda cabeza; y tornarla como en llanto de unignito, y su postrimera como da amargo.<CM>
He aqu vienen das, dice el Seor Jehov, en los cuales enviar hambre  la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oir palabra de Jehov.
E irn errantes de mar  mar: desde el norte hasta el oriente discurrirn buscando palabra de Jehov, y no la hallarn.
En aquel tiempo las doncellas hermosas y los mancebos desmayarn de sed.
Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen, Vive tu Dios de Dan: y, Vive el camino de Beer-seba: caern, y nunca ms se levantarn.<CM>
VI al Seor que estaba sobre el altar, y dijo: Hiere el umbral, y estremzcanse las puertas: y crtales en piezas la cabeza de todos; y el postrero de ellos matar  cuchillo: no habr de ellos quien se fugue, ni quien escape.
Aunque cavasen hasta el infierno, de all los tomar mi mano; y si subieren hasta el cielo, de all los har descender.
Y si se escondieren en la cumbre del Carmelo, all los buscar y los tomar; y aunque se escondieren de delante de mis ojos en el profundo de la mar, all mandar  la culebra, y morderlos.
Y si fueren en cautiverio, delante de sus enemigos, all mandar al cuchillo, y los matar; y pondr sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien.
El Seor Jehov de los ejrcitos es el que toca la tierra, y se derretir, y llorarn todos los que en ella moran: y subir toda como un ro, y hundirse luego como el ro de Egipto.
El edific en el cielo sus gradas, y ha establecido su expansin sobre la tierra: l llama las aguas de la mar, y sobre la haz de la tierra las derrama: Jehov es su nombre.
Hijos de Israel, no me sois vosotros, dice Jehov, como hijos de Etiopes? no hice yo subir  Israel de la tierra de Egipto, y  los Palestinos de Caphtor, y de Chr  los Arameos?
He aqu los ojos del Seor Jehov estn contra el reino pecador, y yo lo asolar de la haz de la tierra: mas no destruir del todo la casa de Jacob, dice Jehov.
Porque he aqu yo mandar, y har que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las gentes, como se zarandea el grano en un harnero, y no cae un granito en la tierra.
A cuchillo morirn todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercar, ni nos alcanzar el mal.<CM>
En aquel da yo levantar el tabernculo de David, cado, y cerrar sus portillos, y levantar sus ruinas, y edificarlo como en el tiempo pasado;
Para que aquellos sobre los cuales es llamado mi nombre, posean el resto de Idumea, y  todas las naciones, dice Jehov que hace esto.
He aqu vienen das, dice Jehov en que el que ara alcanzar al segador, y el pisador de las uvas al que lleva la simiente; y los montes destilarn mosto, y todos los collados se derretirn.
Y tornar el cautiverio de mi pueblo Israel, y edificarn ellos las ciudades asoladas, y las habitarn; y plantarn vias, y bebern el vino de ellas; y harn huertos, y comern el fruto de ellos.
Pues los plantar sobre su tierra, y nunca ms sern arrancados de su tierra que yo les d, ha dicho Jehov Dios tuyo.<CM>
VISION de Abdas. El Seor Jehov ha dicho as cuanto  Edom: Odo hemos el pregn de Jehov, y mensajero es enviado  las gentes. Levantaos, y levantmonos contra ella en batalla.
He aqu, pequeo te he hecho entre las gentes; abatido eres t en gran manera.
La soberbia de tu corazn te ha engaado, t que moras en las hendiduras de las peas, en tu altsima morada; que dices en tu corazn: Quin me derribar  tierra?
Si te encaramares como guila, y si entre las estrellas pusieres tu nido, de ah te derribar, dice Jehov.
Si ladrones vinieran  ti,  robadores de noche<WTHcmo has sido destrudo!or Jehov,lare the work of God, and understand His doing.> no hurtaran lo que les bastase? Pues si entraran  ti vendimiadores, aun dejaran algn rebusco.
Cmo fueron escudriadas las cosas de Esa! sus cosas escondidas fueron buscadas.
Hasta el trmino te hicieron llegar todos tus aliados; te han engaado tus pacficos, prevalecieron contra ti; los que coman tu pan, pusieron el lazo debajo de ti: no hay en l entendimiento.
No har que perezcan en aquel da, dice Jehov, los sabios de Edom, y la prudencia del monte de Esa?
Y tus valientes, oh Temn, sern quebrantados; porque todo hombre ser talado del monte de Esa por el estrago.<CM>
Por la injuria de tu hermano Jacob te cubrir vergenza, y sers talado para siempre.
El da que estando t delante, llevaban extraos cautivo su ejrcito, y los extraos entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalem, t tambin eras como uno de ellos.
Pues no debiste t estar mirando en el da de tu hermano, el da en que fu extraado: no te habas de haber alegrado de los hijos de Jud en el da que se perdieron, ni habas de ensanchar tu boca en el da de la angustia:
No habas de haber entrado por la puerta de mi pueblo en el da de su quebrantamiento; no, no habas t de haber mirado su mal el da de su quebranto, ni haber echado mano  sus bienes el da de su calamidad.
Tampoco habas de haberte parado en las encrucijadas, para matar los que de ellos escapasen; ni habas t de haber entregado los que quedaban en el da de angustia.
Porque cercano est el da de Jehov sobre todas las gentes: como t hiciste se har contigo: tu galardn volver sobre tu cabeza.
De la manera que vosotros bebisteis en mi santo monte, bebern, todas las gentes de continuo: bebern, y engullirn, y sern como si no hubieran sido.<CM>
Mas en el monte de Sin habr salvamento, y ser santidad, y la casa de Jacob, poseer sus posesiones.
Y la casa de Jacob ser fuego, y la casa de Jos ser llama, y la casa de Esa estopa, y los quemarn, y los consumirn; ni aun reliquia quedar en la casa de Esa, porque Jehov lo habl.
Y los del medioda poseern el monte de Esa, y los llanos de los Palestinos; poseern tambin los campos de Ephraim, y los campos de Samaria; y Benjamn  Galaad.
Y los cautivos de aqueste ejrcito de los hijos de Israel poseern lo de los Cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de Jerusalem, que estn en Sepharad, poseern las ciudades del medioda.
Y vendrn salvadores al monte de Sin para juzgar al monte de Esa; y el reino ser de Jehov.<CM>
Y FU palabra de Jehov  Jons, hijo de Amittai, diciendo:
Levntate, y ve  Nnive, ciudad grande, y pregona contra ella; porque su maldad ha subido delante de m.
Y Jons se levant para huir de la presencia de Jehov  Tarsis, y descendi  Joppe; y hall un navo que parta para Tarsis; y pagando su pasaje entr en l, para irse con ellos  Tarsis de delante de Jehov.<CM>
Mas Jehov hizo levantar un gran viento en la mar,  hzose una tan gran tempestad en la mar, que pensse se rompera la nave.
Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno llamaba  su dios: y echaron  la mar los enseres que haba en la nave, para descargarla de ellos. Jons empero se haba bajado  los lados del buque, y se haba echado  dormir.
Y el maestre de la nave se lleg  l, y le dijo: Qu tienes, dormiln? Levntate, y clam  tu Dios; quiz l tendr compasin de nosotros, y no pereceremos.
Y dijeron cada uno  su compaero: Venid, y echemos suertes, para saber por quin nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cay sobre Jons.
Entonces le dijeron ellos: Declranos ahora por qu nos ha venido este mal. Qu oficio tienes, y de dnde vienes? cul es tu tierra, y de qu pueblo eres?
Y l les respondi: Hebreo soy, y temo  Jehov, Dios de los cielos, que hizo la mar y la tierra.
Y aquellos hombres temieron sobremanera, y dijronle: Por qu has hecho esto? Porque ellos entendieron que hua de delante de Jehov, porque se lo haba declarado.<CM>
Y dijronle: Qu te haremos, para que la mar se nos quiete? porque la mar iba  ms, y se embraveca.
El les respondi: Tomadme, y echadme  la mar, y la mar se os quietar: porque yo s que por m ha venido esta grande tempestad sobre vosotros.
Y aquellos hombres trabajaron por tornar la nave  tierra; mas no pudieron, porque la mar iba  ms, y se embraveca sobre ellos.
Entonces clamaron  Jehov, y dijeron: Rogmoste ahora, Jehov, que no perezcamos nosotros por la vida de aqueste hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente: porque t, Jehov, has hecho como has querido.
Y tomaron  Jons, y echronlo  la mar; y la mar se quiet de su furia.
Y temieron aquellos hombres  Jehov con gran temor; y ofrecieron sacrificio  Jehov, y prometieron votos.
<WTH2-1> MAS Jehov haba prevenido un gran pez que tragase  Jons: y estuvo Jons en el vientre del pez tres das y tres noches.<CM>
<WTH2-2> Y or Jons desde el vientre del pez  Jehov su Dios.
<WTH2-3> Y dijo: Clam de mi tribulacin  Jehov, Y l me oy; Del vientre del sepulcro clam, Y mi voz oiste.
<WTH2-4> Echsteme en el profundo, en medio de los mares, Y rodeme la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre m.
<WTH2-5> Y yo dije: Echado soy de delante de tus ojos: Mas aun ver tu santo templo.
<WTH2-6> Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeme el abismo; La ova se enred  mi cabeza.
<WTH2-7> Descend  las races de los montes; La tierra ech sus cerraduras sobre m para siempre: Mas t sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehov Dios mo.
<WTH2-8> Cuando mi alma desfalleca en m, acordme de Jehov; Y mi oracin entr hasta ti en tu santo templo.
<WTH2-9> Los que guardan las vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan.
<WTH2-10> Yo empero con voz de alabanza te sacrificar; Pagar lo que promet. La salvacin pertenece  Jehov.<CM>
<WTH2-11> Y mand Jehov al pez, y vomit  Jons en tierra.<CM>
Y FU palabra de Jehov segunda vez  Jons, diciendo:
Levntate, y ve  Nnive, aquella gran ciudad, y publica en ella el pregn que yo te dir.
Y levantse Jons, y fu  Nnive, conforme  la palabra de Jehov. Y era Nnive ciudad sobremanera grande, de tres das de camino.
Y comenz Jons  entrar por la ciudad, camino de un da, y pregonaba diciendo: De aqu  cuarenta das Nnive ser destruida.<CM>
Y los hombres de Nnive creyeron  Dios, y pregonaron ayuno, y vistironse de sacos desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos.
Y lleg el negocio hasta el rey de Nnive, y levantse de su silla, y ech de s su vestido, y cubrise de saco, y se sent sobre ceniza.
E hizo pregonar y anunciar en Nnive, por mandado del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna, no se les d alimento, ni beban agua:
Y que se cubran de saco los hombres y los animales, y clamen  Dios fuertemente: y convirtase cada uno de su mal camino, de la rapia que est en sus manos.
Quin sabe si se volver y arrepentir Dios, y se apartar del furor de su ira, y no pereceremos?
Y vi Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino: y arrepintise del mal que haba dicho les haba de hacer, y no lo hizo.<CM>
PERO Jons se apesadumbr en extremo, y enojse.
Y or  Jehov, y dijo: Ahora, oh Jehov, no es esto lo que yo deca estando an en mi tierra? Por eso me precav huyendo  Tarsis; porque saba yo que t eres Dios clemente y piadoso, tardo  enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
Ahora pues, oh Jehov, rugote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida.
Y Jehov le dijo: Haces t bien en enojarte tanto?<CM>
Y salise Jons de la ciudad, y asent hacia el oriente de la ciudad,  hzose all una choza, y se sent debajo de ella  la sombra, hasta ver qu sera de la ciudad.
Y prepar Jehov Dios una calabacera, la cual creci sobre Jons para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le defendiese de su mal: y Jons se alegr grandemente por la calabacera.
Mas Dios prepar un gusano al venir la maana del da siguiente, el cual hiri  la calabacera, y secse.
Y acaeci que al salir el sol, prepar Dios un recio viento solano; y el sol hiri  Jons en la cabeza, y desmaybase, y se deseaba la muerte, diciendo: Mejor sera para m la muerte que mi vida.
Entonces dijo Dios  Jons: Tanto te enojas por la calabacera? Y l respondi: Mucho me enojo, hasta la muerte.
Y dijo Jehov: Tuviste t lstima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni t la hiciste crecer; que en espacio de una noche naci, y en espacio de otra noche pereci:
Y no tendr yo piedad de Nnive, aquella grande ciudad donde hay ms de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales?<CM>
PALABRA de Jehov que fu  Miqueas de Morasti en das de Jotham, Achz, y Ezechas, reyes de Jud: lo que vi sobre Samaria y Jerusalem.
Oid, pueblos todos: est atenta, tierra, y todo lo que en ella hay: y el Seor Jehov, el Seor desde su santo templo sea testigo contra vosotros.
Porque he aqu, Jehov sale de su lugar, y descender, y hollar sobre las alturas de la tierra.
Y debajo de l se derretirn los montes, y los valles se hendirn como la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.
Todo esto por la rebelin de Jacob, y por los pecados de la casa de Israel. Cul es la rebelin de Jacob? no es Samaria? Y cules son los excelsos de Jud? no es Jerusalem?
Pondr pues  Samaria en majanos de heredad, en tierra de vias; y derramar sus piedras por el valle, y descubrir sus fundamentos.
Y todas sus estatuas sern despedazadas, y todos sus dones sern quemados en fuego, y asolar todos sus dolos; porque de dones de rameras los junt, y  dones de rameras volvern.<CM>
Por tanto lamentar y aullar, y andar despojado y desnudo; har gemido como de chacales, y lamento como de avestruces.
Porque su llaga es dolorosa, que lleg hasta Jud; lleg hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusalem.
No lo digis en Gath, ni lloris mucho: revulcate en el polvo de Beth-le-aphrah.
Psate desnuda con vergenza, oh moradora de Saphir: la moradora de Saann no sali al llanto de Beth-esel: tomar de vosotros su tardanza.
Porque la moradora de Maroth tuvo dolor por el bien; por cuanto el mal descendi de Jehov hasta la puerta de Jerusalem.
Unce al carro dromedarios, oh moradora de Lachs, que fuiste principio de pecado  la hija de Sin; porque en ti se inventaron las rebeliones de Israel.
Por tanto, t dars dones  Moreseth-gath: las casas de Achzib sern en mentira  los reyes de Israel.
Aun te traer heredero, oh moradora de Maresah: la gloria de Israel vendr hasta Adullam.
Msate y trasqulate por los hijos de tus delicias: ensancha tu calva como guila; porque fueron trasportados de ti.<CM>
AY de los que piensan iniquidad, y de los que fabrican el mal en sus camas! Cuando viene la maana lo ponen en obra, porque tienen en su mano el poder.
Y codiciaron las heredades, y robronlas: y casas, y las tomaron: oprimieron al hombre y  su casa, al hombre y  su heredad.
Por tanto, as ha dicho Jehov: He aqu, yo pienso sobre esta familia un mal, del cual no sacaris vuestros cuellos, ni andaris erguidos; porque el tiempo ser malo.
En aquel tiempo se levantar sobre vosotros refrn, y se endechar endecha de lametacin, diciendo: Del todo fuimos destrudos; ha cambiado la parte de mi pueblo. Cmo nos quit nuestros campos! di, repartilos  otros.
Por tanto, no tendrs quien eche cordel para suerte en la congregacin de Jehov.<CM>
No profeticis, dicen  los que profetizan; no les profeticen que los ha de comprender vergenza.
La que te dices casa de Jacob, hase acortado el espritu de Jehov? son stas sus obras? Mis palabras no hacen bien al que camina derechamente?
El que ayer era mi pueblo, se ha levantado como enemigo: tras las vestiduras quitasteis las capas atrevidamente  los que pasaban, como los que vuelven de la guerra.
A las mujeres de mi pueblo echasteis fuera de las casas de sus delicias:  sus nios quitasteis mi perpetua alabanza.
Levantaos, y andad, que no es sta la holganza; porque est contaminada, corrompise, y de grande corrupcin.
Si hubiere alguno que ande con el viento, y finja mentiras diciendo: Yo te profetizar de vino y de sidra; este tal ser profeta  este pueblo.<CM>
De cierto te reunir todo, oh Jacob: recoger ciertamente el resto de Israel: pondrlo junto como ovejas de Bosra, como rebao en mitad de su majada: harn estruendo por la multitud de los hombres.
Subir rompedor delante de ellos; rompern y pasarn la puerta, y saldrn por ella: y su rey pasar delante de ellos, y  la cabeza de ellos Jehov.<CM>
Y DIJE: Oid ahora, prncipes de Jacob, y cabezas de la casa de Israel: No perteneca  vosotros saber el derecho?
Que aborrecen lo bueno y aman lo malo, que les quitan su piel y su carne de sobre los huesos;
Que comen asimismo la carne de mi pueblo, y les desuellan su piel de sobre ellos, y les quebrantan sus huesos y los rompen, como para el caldero, y como carnes en olla.
Entonces clamarn  Jehov y no les responder; antes esconder de ellos su rostro en aquel tiempo, por cuanto hicieron malvadas obras.
As ha dicho Jehov acerca de los profetas que hacen errar  mi pueblo, que muerden con sus dientes, y claman, Paz, y al que no les diere que coman, aplazan contra l batalla:
Por tanto, de la profeca se os har noche, y oscuridad del adivinar; y sobre los profetas se pondr el sol, y el da se entenebrecer sobre ellos.
Y sern avergonzados los profetas, y confundirnse los adivinos; y ellos todos cubrirn su labio, porque no hay respuesta de Dios.<CM>
Yo empero estoy lleno de fuerza del espritu de Jehov, y de juicio, y de fortaleza, para denunciar  Jacob su rebelin, y  Israel su pecado.
Oid ahora esto, cabezas de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de Israel, que abominis el juicio, y perverts todo el derecho;
Que edificis  Sin con sangre, y  Jerusalem con injusticia;
Sus cabezas juzgan por cohecho, y sus sacerdotes ensean por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y apyanse en Jehov diciendo: no est Jehov entre nosotros? No vendr mal sobre nosotros.
Por tanto,  causa de vosotros ser Sin arada como campo, y Jerusalem ser majanos, y el monte de la casa como cumbres de breal.<CM>
Y ACONTECERA en los postreros tiempos, que el monte de la casa de Jehov ser constitudo por cabecera de montes, y ms alto que los collados, y corrern  l pueblos.
Y vendrn muchas gentes, y dirn: Venid, y subamos al monte de Jehov, y  la casa del Dios de Jacob; y ensearnos en sus caminos, y andaremos por sus veredas: porque de Sin saldr la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehov.
Y juzgar entre muchos pueblos, y corregir fuertes gentes hasta muy lejos: y martillarn sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces: no alzar espada gente contra gente, ni ms se ensayarn para la guerra.
Y cada uno se sentar debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habr quien amedrente: porque la boca de Jehov de los ejrcitos lo ha hablado.
Bien que todos los pueblos anduvieren cada uno en el nombre de sus dioses, nosotros con todo andaremos en el nombre de Jehov nuestro Dios para siempre y eternalmente.
En aquel da, dice Jehov, juntar la coja, y recoger la amontada, y  la que aflig:
Y pondr  la coja para sucesin, y  la descarriada para nacin robusta: y Jehov reinar sobre ellos en el monte de Sin desde ahora para siempre.<CM>
Y t, oh torre del rebao, la fortaleza de la hija de Sin vendr hasta ti: y el seoro primero, el reino vendr  la hija de Jerusalem.
Ahora por qu gritas tanto? No hay rey en ti? Pereci tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto?
Dulete y gime, hija de Sin como mujer de parto; porque ahora saldrs de la ciudad, y morars en el campo, y llegars hasta Babilonia: all sers librada, all te redimir Jehov de la mano de tus enemigos.
Ahora empero se han juntado muchas gentes contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo sobre Sin.
Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehov, ni entendieron su consejo: por lo cual los junt como gavillas en la era.
Levntate y trilla, hija de Sin, porque tu cuerno tornar de hierro, y tus uas de metal, y desmenuzars muchos pueblos; y consagrars  Jehov sus robos, y sus riquezas al Seor de toda la tierra.<CM>
REUNETE ahora en bandas, oh hija de bandas: nos han sitiado: con vara herirn sobre la quijada al juez de Israel.
Mas t, Beth-lehem Ephrata, pequea para ser en los millares de Jud, de ti me saldr el que ser Seor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los das del siglo.
Empero los dejar hasta el tiempo que para la que ha de parir; y el resto de sus hermanos se tornar con los hijos de Israel.
Y estar, y apacentar con fortaleza de Jehov, con grandeza del nombre de Jehov su Dios: y asentarn; porque ahora ser engrandecido hasta los fines de la tierra.
Y ste ser nuestra paz. Cuando Assur viniere  nuestra tierra, y cuando pisare nuestros palacios, entonces levantaremos contra l siete pastores, y ocho hombres principales;
Y comern la tierra de Assur  cuchillo, y la tierra de Nimrod con sus espadas: y nos librar del Asirio, cuando viniere contra nuestra tierra y hollare nuestros trminos.<CM>
Y ser el residuo de Jacob en medio de muchos pueblos, como el roco de Jehov, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan varn, ni aguardan  hijos de hombres.
Asimismo ser el resto de Jacob entre las gentes, en medio de muchos pueblos, como el len entre las bestias de la montaa, como el cachorro del len entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no hay quien escape.
Tu mano se alzar sobre tus enemigos, y todos tus adversarios sern talados.
Y acontecer en aquel da, dice Jehov, que har matar tus caballos de en medio de ti, y har destruir tus carros.
Har tambin destruir las ciudades de tu tierra, y arruinar todas tus fortalezas.
Asimismo destruir de tu mano las hechiceras, y no se hallarn en ti agoreros.
Y har destruir tus esculturas y tus imgenes de en medio de ti, y nunca ms te inclinars  la obra de tus manos;
Y arrancar tus bosques de en medio de ti, y destruir tus ciudades.
Y con ira y con furor har venganza en las gentes que no escucharon.<CM>
OID ahora lo que dice Jehov: Levntate, pleitea con los montes, y oigan los collados tu voz.
Oid, montes, y fuertes fundamentos de la tierra, el pleito de Jehov: porque tiene Jehov pleito con su pueblo, y altercar con Israel.
Pueblo mo, qu te he hecho,  en qu te he molestado? Responde contra m.
Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de siervos te redim; y envi delante de ti  Moiss, y  Aarn, y  Mara.
Pueblo mo, acurdate ahora qu aconsej Balac rey de Moab, y qu le respondi Balaam, hijo de Beor, desde Sittim hasta Gilgal, para que conozcas las justicias de Jehov.<CM>
Con qu prevendr  Jehov, y adorar al alto Dios? vendr ante l con holocaustos, con becerros de un ao?
Agradarse Jehov de millares de carneros,  de diez mil arroyos de aceite? dar mi primognito por mi rebelin, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma?
Oh hombre, l te ha declarado qu sea lo bueno, y qu pida de ti Jehov: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.<CM>
La voz de Jehov clama  la ciudad, y el sabio mirar  tu nombre. Oid la vara, y  quien la establece.
Hay an en casa del impo tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable?
Ser limpio con peso falso, y con bolsa de engaosas pesas?
Con lo cual sus ricos se hinchieron de rapia, y sus moradores hablaron mentira, y su lengua engaosa en su boca.
Por eso yo tambin te enflaquecer hirindote, asolndote por tus pecados.
T comers, y no te hartars; y tu abatimiento ser en medio de ti: t cogers, mas no salvars; y lo que salvares, lo entregar yo  la espada.
T sembrars, mas no segars: pisars aceitunas, mas no te ungirs con el aceite; y mosto, mas no bebers el vino.
Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la casa de Achb; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te diese en asolamiento, y tus moradores para ser silbados. Llevaris por tanto el oprobio de mi pueblo.<CM>
AY de m! que he venido  ser como cuando han cogido los frutos del verano, como cuando han rebuscado despus de la vendimia, que no queda racimo para comer; mi alma dese primeros frutos.
Falt el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres: todos acechan  la sangre; cada cual arma red  su hermano.
Para completar la maldad con sus manos, el prncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman.
El mejor de ellos es como el cambrn; el ms recto, como zarzal: el da de tus atalayas, tu visitacin, viene; ahora ser su confusin.
No creis en amigo, ni confiis en prncipe: de la que duerme  tu lado, guarda, no abras tu boca.
Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra: y los enemigos del hombre son los de su casa.<CM>
Yo empero  Jehov esperar, esperar al Dios de mi salud: el Dios mo me oir.
T, enemiga ma, no te huelgues de m: porque aunque ca, he de levantarme; aunque more en tinieblas, Jehov ser mi luz.
La ira de Jehov soportar, porque pequ contra l, hasta que juzgue mi causa y haga mi juicio l me sacar  luz; ver su justicia.
Y mi enemiga ver, y la cubrir vergenza: la que me deca: Dnde est Jehov tu Dios? Mis ojos la vern; ahora ser hollada como lodo de las calles.
El da en que se edificarn tus muros, aquel da ser alejado el mandamiento.
En ese da vendrn hasta ti desde Asiria y las ciudades fuertes, y desde las ciudades fuertes hasta el Ro, y de mar  mar, y de monte  monte.
Y la tierra con sus moradores ser asolada por el fruto de sus obras.<CM>
Apacienta tu pueblo con tu cayado, el rebao de tu heredad, que mora solo en la montaa, en medio del Carmelo: pazcan en Basn y Galaad, como en el tiempo pasado.
Yo les mostrar maravillas como el da que saliste de Egipto.
Las gentes vern, y se avergonzarn de todas sus valentas; pondrn la mano sobre su boca, ensordecern sus odos.
Lamern el polvo como la culebra; como las serpientes de la tierra, temblarn en sus encierros: despavorirse han de Jehov nuestro Dios, y temern de ti.
Qu Dios como t, que perdonas la maldad, y olvidas el pecado del resto de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque es amador de misericordia.
El tornar, l tendr misericordia de nosotros; l sujetar nuestras iniquidades, y echar en los profundos de la mar todos nuestros pecados.
Otorgars  Jacob la verdad, y  Abraham la misericordia, que t juraste  nuestros padres desde tiempos antiguos.<CM>
CARGA de Nnive. Libro de la visin de Nahum de Elkosh.<CM>
Dios celoso y vengador es Jehov; vengador es Jehov, y Seor de ira; Jehov, que se venga de sus adversarios, y que guarda enojo para sus enemigos.
Jehov es tardo para la ira, y grande en poder, y no tendr al culpado por inocente. Jehov marcha entre la tempestad y turbin, y las nubes son el polvo de sus pies.
El amenaza  la mar, y la hace secar, y agosta todos los ros: Basn fu destrudo, y el Carmelo, y la flor del Lbano fu destruda.
Los montes tiemblan de l, y los collados se deslen; y la tierra se abrasa  su presencia, y el mundo, y todos los que en l habitan.
Quin permanecer delante de su ira? y quin quedar en pi en el furor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por l se hienden las peas.
Bueno es Jehov para fortaleza en el da de la angustia; y conoce  los que en l confan.
Mas con inundacin impetuosa har consumacin de su lugar, y tinieblas perseguirn  sus enemigos.<CM>
Qu pensis contra Jehov? El har consumacin: la tribulacin no se levantar dos veces.
Porque como espinas entretegidas, mientras se embriagarn los borrachos, sern consumidos como las estopas llenas de sequedad.
De ti sali el que pens mal contra Jehov, un consultor impo.
As ha dicho Jehov: Aunque reposo tengan, y sean tantos, as sern talados, y l pasar. Bien que te he afligido, no ms te afligir.
Porque ahora quebrar su yugo de sobre ti, y romper tus coyundas.
Mas acerca de ti mandar Jehov, que nunca ms sea sembrado alguno de tu nombre: de la casa de tu dios talar escultura y estatua de fundicin, harla tu sepulcro; porque fuiste vil.
He aqu sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que pregona la paz. Celebra, oh Jud, tus fiestas, cumple tus votos: porque nunca ms pasar por ti el malvado; pereci del todo.<CM>
SUBIO destruidor contra ti: guarda la fortaleza, mira el camino, fortifica los lomos, fortalece mucho la fuerza.
Porque Jehov restituir la gloria de Jacob como la gloria de Israel; porque vaciadores los vaciaron, y estropearon sus mugrones.
El escudo de sus valientes ser bermejo, los varones de su ejrcito vestidos de grana: el carro como fuego de hachas; el da que se aparejar, temblarn las hayas.
Los carros se precipitarn  las plazas, discurrirn por las calles: su aspecto como hachas encendidas; corrern como relmpagos.
Acordarse l de sus valientes; andando tropezarn; se apresurarn  su muro, y la cubierta se aparejar.
Las puertas de los ros se abrirn, y el palacio ser destruido.
Y la reina fu cautiva; mandarle han que suba, y sus criadas la llevarn gimiendo como palomas, batiendo sus pechos.
Y fu Nnive de tiempo antiguo como estanque de aguas; mas ellos huyen: Parad, parad; y ninguno mira.
Saquead plata, saquead oro: no hay fin de las riquezas y suntuosidad de todo ajuar de codicia.
Vaca, y agotada, y despedazada est, y el corazn derretido: batimiento de rodillas, y dolor en todos riones, y los rostros de todos tomarn negrura.<CM>
Qu es de la morada de los leones, y de la majada de los cachorros de los leones, donde se recoga el len, y la leona, y los cachorros del len, y no haba quien les pusiese miedo?
El len arrebataba en abundancia para sus cachorros, y ahogaba para sus leonas, y hencha de presa sus cavernas, y de robo sus moradas.
Heme aqu contra ti, dice Jehov de los ejrcitos. Encender y reducir  humo tus carros, y espada devorar tus leoncillos; y raer de la tierra tu robo, y nunca ms se oir voz de tus embajadores.<CM>
AY de la ciudad de sangres, toda llena de mentira y de rapia, sin apartarse de ella el pillaje!
Sonido de ltigo, y estruendo de movimiento de ruedas; y caballo atropellador, y carro saltador;
Caballero enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y multitud de muertos, y multitud de cadveres; y de sus cadveres no habr fin, y en sus cadveres tropezarn:
A causa de la multitud de las fornicaciones de la ramera de hermosa gala, maestra de brujeras, que vende las gentes con sus fornicaciones, y los pueblos con sus hechizos.
Heme aqu contra ti, dice Jehov de los ejrcitos, y descubrir tus faldas en tu cara, y mostrar  las gentes tu desnudez, y  los reinos tu vergenza.
Y echar sobre ti suciedades, y te afrentar, y te pondr como estircol.
Y ser que todos los que te vieren, se apartarn de ti, y dirn: Nnive es asolada: quin se compadecer de ella? dnde te buscar consoladores?<CM>
Eres t mejor que No-amn, que estaba asentada entre ros, cercada de aguas, cuyo baluarte era la mar, y del mar su muralla?
Etiopa era su fortaleza, y Egipto sin lmite; Put y Libia fueron en tu ayuda.
Tambin ella fu llevada en cautiverio: tambin sus chiquitos fueron estrellados en las encrucijadas de todas las calles; y sobre sus varones echaron suertes, y todos sus magnates fueron aprisionados con grillos.
T tambin sers embriagada, sers encerrada; t tambin buscars fortaleza  causa del enemigo.
Todas tus fortalezas cual higueras con brevas; que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer.
He aqu, tu pueblo ser como mujeres en medio de ti: las puertas de tu tierra se abrirn de par en par  tus enemigos: fuego consumir tus barras.
Provete de agua para el cerco, fortifica tus fortalezas; entra en el lodo, pisa el barro, fortifica el horno.
All te consumir el fuego, te talar la espada, te devorar como pulgn: multiplcate como langosta, multiplcate como langosta.
Multiplicaste tus mercaderes ms que las estrellas del cielo: el pulgn hizo presa, y vol.
Tus prncipes sern como langostas, y tus grandes como langostas de langostas que se sientan en vallados en da de fro: salido el sol se mudan, y no se conoce el lugar donde estuvieron.
Durmieron tus pastores, oh rey de Asiria, reposaron tus valientes: tu pueblo se derram por los montes, y no hay quien lo junte.
No hay cura para tu quebradura; tu herida se encrudeci: todos los que oyeron tu fama, batirn las manos sobre ti, porque sobre quin no pas continuamente tu malicia?<CM>
LA carga que vi Habacuc profeta.
Hasta cundo, oh Jehov, clamar, y no oirs; y dar voces  ti  causa de la violencia, y no salvars?
Por qu me haces ver iniquidad, y haces que mire molestia, y saco y violencia delante de m, habiendo adems quien levante pleito y contienda?
Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale verdadero: por cuanto el impo asedia al justo, por eso sale torcido el juicio.<CM>
Mirad en las gentes, y ved, y maravillaos pasmosamente; porque obra ser hecha en vuestros das, que aun cuando se os contare, no la creeris.
Porque he aqu, yo levanto los Caldeos, gente amarga y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las habitaciones ajenas.
Espantosa es y terrible: de ella misma saldr su derecho y su grandeza.
Y sern sus caballos ms ligeros que tigres, y ms agudos que lobos de tarde; y sus jinetes se multiplicarn: vendrn de lejos sus caballeros, y volarn como guilas que se apresuran  la comida.
Toda ella vendr  la presa: delante su sus caras viento solano; y juntar cautivos como arena.
Y escarnecer de los reyes, y de los prncipes har burla: reirse de toda fortaleza, y amontonar polvo, y la tomar.
Luego mudar espritu, y pasar adelante, y ofender atribuyendo esta su potencia  su dios.<CM>
No eres t desde el principio, oh Jehov, Dios mo, Santo mo? No moriremos. Oh Jehov, para juicio lo pusiste; y t, oh Roca, lo fundaste para castigar.
Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio: por qu ves los menospreciadores, y callas cuando destruye el impo al ms justo que l.
Y haces que sean los hombres como los peces de la mar, como reptiles que no tienen seor?
Sacar  todos con anzuelo, cogerlos con su red, y juntarlos en su aljerife: por lo cual se holgar y har alegras.
Por esto har sacrificios  su red, y ofrecer sahumerios  su aljerife: porque con ellos engord su porcin, y engras su comida.
Vaciar por eso su red,  tendr piedad de matar gentes continuamente?<CM>
SOBRE mi guarda estar, y sobre la fortaleza afirmar el pie, y atalayar para ver qu hablar en m, y qu tengo de responder  mi pregunta.
Y Jehov me respondi, y dijo: Escribe la visin, y declrala en tablas, para que corra el que leyere en ella.
Aunque la visin tardar an por tiempo, mas al fin hablar, y no mentir: aunque se tardare, espralo, que sin duda vendr; no tardar.
He aqu se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en l: mas el justo en su fe vivir.<CM>
Y tambin, por cuanto peca por el vino, es un hombre soberbio, y no permanecer: que ensanch como el infierno su alma, y es como la muerte, que no se hartar: antes reuni  s todas las gentes, y amonton  s todos los pueblos.
No han de levantar todos estos sobre l parbola, y sarcasmos contra l? Y dirn: Ay del que multiplic lo que no era suyo! Y hasta cundo haba de amontonar sobre s espeso lodo?
No se levantarn de repente los que te han de morder, y se despertarn los que te han de quitar de tu lugar, y sers  ellos por rapia?
Porque t has despojado muchas gentes, todos los otros pueblos te despojarn;  causa de las sangres humanas, y robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que moraban en ellas.
Ay del que codicia maligna codicia para su casa, por poner en alto su nido, por escaparse del poder del mal!
Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.
Porque la piedra clamar desde el muro, y la tabla del enmaderado le responder.
Ay del que edifica la ciudad con sangres, y del que funda la villa con iniquidad!
No es esto de Jehov de los ejrcitos? Los pueblos pues trabajarn para el fuego, y las gentes se fatigarn en vano.
Porque la tierra ser llena de conocimiento de la gloria de Jehov, como las aguas cubren la mar.<CM>
Ay del que da de beber  sus compaeros, que les acercas tu hiel y embriagas, para mirar sus desnudeces!
Haste llenado de deshonra ms que de honra: bebe t tambin, y sers descubierto; el cliz de la mano derecha de Jehov volver sobre ti, y vmito de afrenta sobre tu gloria.
Porque la rapia del Lbano caer sobre ti, y la destruccin de las fieras lo quebrantar;  causa de las sangres humanas, y del robo de la tierra, de las ciudades, y de todos los que en ellas moraban.
De qu sirve la escultura que esculpi el que la hizo? la estatua de fundicin, que ensea mentira, para que haciendo imgenes mudas confe el hacedor en su obra?
Ay del que dice al palo; Despirtate; y  la piedra muda: Levntate! Podr l ensear? He aqu l est cubierto de oro y plata, y no hay dentro de l espritu.
Mas Jehov est en su santo templo: calle delante de l toda la tierra.<CM>
ORACION de Habacuc profeta, sobre Sigionoth.
Oh Jehov, odo he tu palabra, y tem: Oh Jehov, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acurdate de la misericordia.<CM>
Dios vendr de Temn, Y el Santo del monte de Parn, (Selah.) Su gloria cubri los cielos, Y la tierra se llen de su alabanza.
Y el resplandor fu como la luz; Rayos brillantes salan de su mano; Y all estaba escondida su fortaleza.
Delante de su rostro iba mortandad, Y  sus pies salan carbones encendidos.
Parse, y midi la tierra: Mir,  hizo temblar las gentes; Y los montes antiguos fueron desmenuzados, Los collados antiguos se humillaron  l. Sus caminos son eternos.
He visto las tiendas de Cushn en afliccin; Las tiendas de la tierra de Madin temblaron.
Airse Jehov contra los ros? Contra los ros fu tu enojo? Tu ira contra la mar, Cuando subiste sobre tus caballos, Y sobre tus carros de salud?
Descubrise enteramente tu arco, Los juramentos  las tribus, palabra segura. (Selah.) Hendiste la tierra con ros.
Vironte, y tuvieron temor los montes: Pas la inundacin de las aguas: El abismo di su voz, La hondura alz sus manos.
El sol y la luna se pararon en su estancia: A la luz de tus saetas anduvieron, Y al resplandor de tu fulgente lanza.
Con ira hollaste la tierra, Con furor trillaste las gentes.
Saliste para salvar tu pueblo, Para salvar con tu ungido. Traspasaste la cabeza de la casa del impo, Desnudando el cimiento hasta el cuello. (Selah.)
Horadaste con sus bculos las cabezas de sus villas, Que como tempestad acometieron para derramarme: Su orgullo era como para devorar al pobre encubiertamente.
Hiciste camino en la mar  tu caballos, Por montn de grandes aguas.<CM>
O, y tembl mi vientre; A la voz se batieron mis labios; Pudricin se entr en mis huesos, y en mi asiento me estremec; Si bien estar quieto en el da de la angustia, Cuando suba al pueblo el que lo invadir con sus tropas.
Aunque la higuera no florecer, Ni en las vides habr frutos; Mentir la obra de la oliva, Y los labrados no darn mantenimiento. Y las ovejas sern quitadas de la majada, Y no habr vacas en los corrales;
Con todo yo me alegrar en Jehov, Y me gozar en el Dios de mi salud.
Jehov el Seor es mi fortaleza, El cual pondr mis pies como de ciervas, Y me har andar sobre mis alturas<CM>
PALABRA de Jehov que fu  Sofonas hijo de Cushi, hijo de Gedalas, hijo de Amaras, hijo de Ezechas, en das de Josas hijo de Amn, rey de Jud.
Destruir del todo todas las cosas de sobre la haz de la tierra, dice Jehov.
Destruir los hombres y las bestias; destruir las aves del cielo, y los peces de la mar, y las piedras de tropiezo con los impos; y talar los hombres de sobre la haz de la tierra, dice Jehov.
Y extender mi mano sobre Jud, y sobre todos los moradores de Jerusalem, y exterminar de este lugar el remanente de Baal, y el nombre de los Chemarim con los sacerdotes;
Y  los que se inclinan sobre los terrados al ejrcito del cielo; y  los que se inclinan jurando por Jehov y jurando por su rey;
Y  los que tornan atrs de en pos de Jehov; y  los que no buscaron  Jehov, ni preguntaron por l.<CM>
Calla en la presencia del Seor Jehov, porque el da de Jehov est cercano; porque Jehov ha aparejado sacrificio, prevenido  sus convidados.
Y ser que en el da del sacrificio de Jehov, har visitacin sobre los prncipes, y sobre los hijos del rey, y sobre todos los que visten vestido extranjero.
Asimismo har visitacin en aquel da sobre todos los que saltan la puerta, los que hinchen de robo y de engao las casas de sus seores.
Y habr en aquel da, dice Jehov, voz de clamor desde la puerta del pescado, y aullido desde la segunda, y grande quebrantamiento desde los collados.
Aullad, moradores de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; talado son todos los que traan dinero.
Y ser en aquel tiempo, que yo escudriar  Jerusalem con candiles, y har visitacin sobre los hombres que estn sentados sobre sus heces, los cuales dicen en su corazn: Jehov ni har bien ni mal.
Ser por tanto saqueada su hacienda, y sus casas asoladas: y edificarn casas, mas no las habitarn; y plantarn vias, mas no bebern el vino de ellas.<CM>
Cercano est el da grande de Jehov, cercano y muy presuroso; voz amarga del Da de Jehov; gritar all el valiente.
Da de ira aquel da, da de angustia y de aprieto, da de alboroto y de asolamiento, da de tiniebla y de oscuridad, da de nublado y de entenebrecimiento,
Da de trompeta y de algazara, sobre las ciudades fuertes, y sobre las altas torres.
Y atribular los hombres, y andarn como ciegos, porque pecaron contra Jehov: y la sangre de ellos ser derramada como polvo, y su carne como estircol.
Ni su plata ni su oro podr librarlos en el da de la ira de Jehov; pues toda la tierra ser consumida con el fuego de su celo: porque ciertamente consumacin apresurada har con todos los moradores de la tierra.<CM>
CONGREGAOS y meditad, gente no amable,
Antes que pra el decreto, y el da se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehov, antes que el da de la ira de Jehov venga sobre vosotros.
Buscad  Jehov todos los humildes de la tierra, que pusisteis en obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre: quizs seris guardados en el da del enojo de Jehov.<CM>
Porque Gaza ser desamparada, y Ascaln asolada: saquearn  Asdod en el medio da, y Ecrn ser desarraigada.
Ay de los que moran  la parte de la mar, de la gente de Cheretim! La palabra de Jehov es contra vosotros, oh Canan, tierra de Palestinos, que te har destruir hasta no quedar morador.
Y ser la parte de la mar por moradas de cabaas de pastores, y corrales de ovejas.
Y ser aquella parte para el resto de la casa de Jud; all apacentarn: en las casas de Ascaln dormirn  la noche; porque Jehov su Dios los visitar, y tornar sus cautivos.<CM>
Yo he odo las afrentas de Moab, y los denuestos de los hijos de Ammn con que deshonraron  mi pueblo, y se engrandecieron sobre su trmino.
Por tanto, vivo yo, dice Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, que Moab ser como Sodoma, y los hijos de Ammon como Gomorra; campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo: el resto de mi pueblo los saquear, y el resto de mi gente los heredar.
Esto les vendr por su soberbia, porque afrentaron, y se engrandecieron contra el pueblo de Jehov de los ejrcitos.
Terrible ser Jehov contra ellos, porque enervar  todos los dioses de la tierra; y cada uno desde su lugar se inclinar  l, todas las islas de las gentes.<CM>
Vosotros tambin los de Etiopa seris muertos con mi espada.
Y extender su mano sobre el aquiln, y destruir al Assur, y pondr  Nnive en asolamiento, y en secadal como un desierto.
Y rebaos de ganado harn en ella majada, todas las bestias de las gentes; el onocrtalo tambin y el erizo dormirn en sus umbrales: su voz cantar en las ventanas; asolacin ser en las puertas, porque su enmaderamiento de cedro ser descubierto.
Esta es la ciudad alegre que estaba confiada, la que deca en su corazn: Yo, y no ms. Cmo fu en asolamiento, en cama de bestias! Cualquiera que pasare junto  ella silbar, menear su mano.<CM>
AY de la ciudad ensuciada y contaminada y opresora!
No escuch la voz, ni recibi la disciplina: no se confi en Jehov, no se acerc  su Dios.
Sus prncipes en medio de ella son leones bramadores: sus jueces, lobos de tarde que no dejan hueso para la maana:
Sus profetas, livianos, hombres prevaricadores: sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.
Jehov justo en medio de ella, no har iniquidad: de maana sacar  luz su juicio, nunca falta: mas el perverso no tiene vergenza.
Hice talar gentes; sus castillos estn asolados; hice desiertas sus calles, hasta no quedar quien pase: sus ciudades estn asoladas hasta no quedar hombre, hasta no quedar morador.
Dije: Ciertamente me temers, recibirs correccin; y no ser su habitacin derruda por todo aquello sobre que los visit. Mas ellos se levantaron de maana y corrompieron todas sus obras.<CM>
Por tanto, esperadme, dice Jehov, al da que me levantar al despojo: porque mi determinacin es reunir las gentes, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el furor de mi ira; porque del fuego de mi celo ser consumida toda la tierra.
Por entonces volver yo  los pueblos el labio limpio, para que todos invoquen el nombre de Jehov, para que de un consentimiento le sirvan.
De esa parte de los ros de Etiopa, mis suplicantes, la hija de mis esparcidos, me traern ofrenda.
En aquel da no sers avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra m; porque entonces quitar de en medio de ti los que se alegran en tu soberbia, y nunca ms te ensoberbecers del monte de mi santidad.
Y dejar en medio de ti un pueblo humilde y pobre, los cuales esperarn en el nombre de Jehov.
El resto de Israel no har iniquidad, ni dir mentira, ni en boca de ellos se hallar lengua engaosa: porque ellos sern apacentados y dormirn, y no habr quien los espante.<CM>
Canta, oh hija de Sin: da voces de jbilo, oh Israel; gzate y regocjate de todo corazn, hija de Jerusalem.
Jehov ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos: Jehov es Rey de Israel en medio de ti; nunca ms vers mal.
En aquel tiempo se dir  Jerusalem: No temas: Sin, no se debiliten tus manos.
Jehov en medio de ti, poderoso, l salvar; gozarse sobre ti con alegra, callar de amor, se regocijar sobre ti con cantar.
Reunir  los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron; para quienes el oprobio de ella era una carga.
He aqu, en aquel tiempo yo apremiar  todos tus opresores; y salvar la coja, y recoger la descarriada; y pondrlos por alabanza y por renombre en todo pas de confusin.
En aquel tiempo yo os traer, en aquel tiempo os reunir yo; pues os dar por renombre y por alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando tornar vuestros cautivos delante de vuestros ojos, dice Jehov.<CM>
EN el ao segundo del rey Daro en el mes sexto, en el primer da del mes, fu palabra de Jehov, por mano del profeta Haggeo,  Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Jud, y  Josu hijo de Josadac, gran sacerdote, diciendo:
Jehov de los ejrcitos habla as, diciendo: Este pueblo dice: No es an venido el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehov sea reedificada.
Fu pues palabra de Jehov por mano del profeta Haggeo, diciendo:
Es para vosotros tiempo, para vosotros, de morar en vuestras casas enmaderadas, y esta casa est desierta?
Pues as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Pensad bien sobre vuestros caminos.
Sembris mucho, y encerris poco; comis, y no os hartis; bebis, y no os saciis; os vests, y no os calentis; y el que anda  jornal recibe su jornal en trapo horadado.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Meditad sobre vuestros caminos.
Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondr en ella, mi voluntad, y ser honrado, ha dicho Jehov.
Buscis mucho, y hallis poco; y encerris en casa, y soplo en ello. Por qu? dice Jehov de los ejrcitos. Por cuanto mi casa est desierta, y cada uno de vosotros corre  su propia casa.
Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.
Y llam la sequedad sobre esta tierra, y sobre los montes, y sobre el trigo, y sobre el vino, y sobre el aceite, y sobre todo lo que la tierra produce, y sobre los hombres sobre y las bestias, y sobre todo trabajo de manos.<CM>
Y oy Zorobabel hijo de Sealtiel, y Josu hijo de Josadac, gran sacerdote, y todo el dems pueblo, la voz de Jehov su Dios, y las palabras del porfeta Haggeo, como lo haba enviado Jehov el Dios de ellos; y temi el pueblo delante de Jehov.
Entonces Haggeo, enviado de Jehov, habl por mandado de Jehov, al pueblo, diciendo: Yo soy con vosotros, dice Jehov.
Y despert Jehov el espritu de Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Jud, y el espritu de Josu hijo de Josadac, gran sacerdote, y el espritu de todo el resto del pueblo; y vinieron  hicieron obra en la casa de Jehov de los ejrcitos, su Dios.
En el da veinte y cuatro del mes sexto, en el segundo ao del rey Daro.<CM>
EN el mes sptimo,  los veinte y uno del mes, fu palabra de Jehov por mano del profeta Haggeo, diciendo:
Habla ahora  Zorobabel hijo de Sealtiel, gobernador de Jud, y  Josu hijo de Josadac, gran sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo:
Quin ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su primera gloria, y cual ahora la veis? No es ella como nada delante de vuestros ojos?
Pues ahora, Zorobabel, esfurzate, dice Jehov; esfurzate tambin Josu, hijo de Josadac, gran sacerdote; y cobra nimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehov, y obrad: porque yo soy con vosotros, dice Jehov de los ejrcitos.
Segn el pacto que concert con vosotros a vuestra salida de Egipto, as mi espritu estar en medio de vosotros: no temis.
Porque as dice Jehov de los ejrcitos: De aqu  poco aun har yo temblar los cielos y la tierra, y la mar y la seca:
Y har temblar  todas las gentes, y vendr el Deseado de todas las gentes; y henchir esta casa de gloria, ha dicho Jehov de los ejrcitos.
Ma es la plata, y mo el oro, dice Jehov de los ejrcitos.
La gloria de aquesta casa postrera ser mayor que la de la primera, ha dicho Jehov de los ejrcitos; y dar paz en este lugar, dice Jehov de los ejrcitos.<CM>
A veinticuatro del noveno mes, en el segundo ao de Daro, fu palabra de Jehov por mano del profeta Haggeo, diciendo:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Pregunta ahora  los sacerdotes acerca de la ley, diciendo:
Si llevare alguno las carnes sagradas en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare el pan,  la vianda,  el vino,  el aceite,  otra cualquier comida, ser santificado? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: No.
Y dijo Haggeo: Si un inmundo  causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de stas, ser inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda ser.
Y respondi Haggeo y dijo: As es este pueblo, y esta gente, delante de m, dice Jehov; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aqu ofrecen es inmundo.
Ahora pues, poned vuestro corazn desde este da en adelante, antes que pusiesen piedra sobre piedra en el templo de Jehov,
Antes que fuesen estas cosas, venan al montn de veinte hanegas, y haba diez; venan al lagar para sacar cincuenta cntaros del lagar, y haba veinte.
Os her con viento solano, y con tizoncillo, y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis  m, dice Jehov.
Pues poned ahora vuestro corazn desde este da en adelante, desde el da veinticuatro del noveno mes, desde el da que se ech el cimiento al templo de Jehov; poned vuestro corazn.
Aun no est la simiente en el granero? ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el rbol de la oliva ha todava florecido: mas desde aqueste da dar bendicin.<CM>
Y fu segunda vez palabra de Jehov  Haggeo,  los veinticuatro del mismo mes, diciendo:
Habla  Zorobabel, gobernador de Jud, diciendo: Yo har temblar los cielos y la tierra;
Y trastornar el trono de los reinos, y destruir la fuerza del reino de las gentes; y trastornar el carro, y los que en l suben; y vendrn abajo los caballos, y los que en ellos montan, cada cual por la espada de su hermano.
En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, te tomar, oh Zorobabel, hijo de Sealtiel, siervo mo, dice Jehov, y ponerte he como anillo de sellar: porque yo te escog, dice Jehov de los ejrcitos.<CM>
EN el mes octavo, en el ao segundo de Daro, fu palabra de Jehov  Zacaras profeta, hijo de Berechas, hijo de Iddo, diciendo:
Enojse Jehov con ira contra vuestros padres.
Les dirs pues: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Volveos  m, dice Jehov de los ejrcitos, y yo me volver  vosotros, ha dicho Jehov de los ejrcitos.
No seis como vuestros padres,  los cuales dieron voces los primeros profetas, diciendo: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos, y de vuestras malas obras: y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehov.
Vuestros padres, dnde estn? y los profetas han de vivir para siempre?
Empero mis palabras y mis ordenanzas que mand  mis siervos los profetas, no alcanzaron  vuestros padres? Por eso se volvieron ellos y dijeron: Como Jehov de los ejrcitos pens tratarnos conforme  nuestros caminos, y conforme  nuestras obras, as lo hizo con nosotros.<CM>
A los veinticuatro del mes undcimo, que es el mes de Sebath, en el ao segundo de Daro, fu palabra de Jehov  Zacaras profeta, hijo de Berechas, hijo de Iddo, diciendo:
Vi de noche, y he aqu un varn que cabalgaba sobre un caballo bermejo, el cual estaba entre los mirtos que haba en la hondura; y detrs de l haba caballos bermejos, overos, y blancos.
Entonces dije: Qu son stos, seor mo? Y djome el ngel que hablaba conmigo: Yo te ensear qu son stos.
Y aquel varn que estaba entre los mirtos respondi, y dijo: Estos son los que Jehov ha enviado  recorrer la tierra.
Y ellos hablaron  aquel ngel de Jehov que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aqu toda la tierra est reposada y quieta.
Y respondi el ngel de Jehov, y dijo: Oh Jehov de los ejrcitos, hasta cundo no tendrs piedad de Jerusalem, y de las ciudades de Jud, con las cuales has estado airado por espacio de setenta aos?
Y Jehov respondi buenas palabras, palabras consolatorias  aquel ngel que hablaba conmigo.
Y djome el ngel que hablaba conmigo: Clama diciendo: As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Cel  Jerusalem y  Sin con gran celo:
Y con grande enojo estoy airado contra las gentes que estn reposadas; porque yo estaba enojado un poco, y ellos ayudaron para el mal.
Por tanto, as ha dicho Jehov: Yo me he tornado  Jerusalem con miseraciones; en ella ser edificada mi casa, dice Jehov de los ejrcitos, y la plomada ser tendida sobre Jerusalem.
Clama an, diciendo: As dice Jehov de los ejrcitos: Aun sern ensanchadas mis ciudades por la abundancia del bien; y aun consolar Jehov  Sin, y escoger todava  Jerusalem.<CM>
Despus alc mis ojos, y mir, y he aqu cuatro cuernos.
Y dije al ngel que hablaba conmigo: Qu son stos? Y respondime: Estos son los cuernos que aventaron  Jud,  Israel, y  Jerusalem.
Mostrme luego Jehov cuatro carpinteros.
Y yo dije: Qu vienen stos  hacer? Y respondime, diciendo: Estos son los cuernos que aventaron  Jud, tanto que ninguno alz su cabeza; mas stos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las gentes, que alzaron el cuerno sobre la tierra de Jud para aventarla.<CM>
ALC despus mis ojos, y mir y he aqu un varn que tena en su mano un cordel de medir.
Y djele: A dnde vas? Y l me respondi: A medir  Jerusalem, para ver cunta es su anchura, y cunta su longitud.
Y he aqu, sala aquel ngel que hablaba conmigo, y otro ngel le sali al encuentro,
Y djole: Corre, habla  este mozo, diciendo: Sin muros ser habitada Jerusalem  causa de la multitud de los hombres, y de las bestias en medio de ella.
Yo ser para ella, dice Jehov, muro de fuego en derredor, y ser por gloria en medio de ella.<CM>
Eh, eh, huid de la tierra del aquiln, dice Jehov, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparc, dice Jehov.
Oh Sin, la que moras con la hija de Babilonia, escpate.
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Despus de la gloria me enviar l  las gentes que os despojaron: porque el que os toca, toca  la nia de su ojo.
Porque he aqu yo alzo mi mano sobre ellos, y sern despojo  sus siervos, y sabris que Jehov de los ejrcitos me envi.<CM>
Canta y algrate, hija de Sin: porque he aqu vengo, y morar en medio de ti, ha dicho Jehov.
Y unirnse muchas gentes  Jehov en aquel da, y me sern por pueblo, y morar en medio de ti; y entonces conocers que Jehov de los ejrcitos me ha enviado  ti.
Y Jehov poseer  Jud su heredad en la tierra santa, y escoger an  Jerusalem.
Calle toda carne delante de Jehov, porque l se ha despertado de su santa morada.<CM>
Y MOSTROME  Josu, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ngel de Jehov; y Satn estaba  su mano derecha para serle adversario.
Y dijo Jehov  Satn: Jehov te reprenda, oh Satn; Jehov, que ha escogido  Jerusalem, te reprenda. No es ste tizn arrebatado del incendio?
Y Josu estaba vestido de vestimentas viles, y estaba delante del ngel.
Y habl el ngel,  intim  los que estaban delante de s, diciendo: Quitadle esas vestimentas viles. Y  l dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas de gala.
Despus dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y vistironle de ropas. Y el ngel de Jehov estaba en pie.
Y el ngel de Jehov protest al mismo Josu, diciendo:
As dice Jehov de los ejrcitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, tambin t gobernars mi casa, tambin t guardars mis atrios, y entre estos que aqu estn te dar plaza.<CM>
Escucha pues ahora, Josu gran sacerdote, t, y tus amigos que se sientan delante de ti; porque son varones simblicos: He aqu, yo traigo  mi siervo, el Pimpollo.
Porque he aqu aquella piedra que puse delante de Josu; sobre esta nica piedra hay siete ojos: he aqu, yo grabar su escultura, dice Jehov de los ejrcitos, y quitar el pecado de la tierra en un da.
En aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, cada uno de vosotros llamar  su compaero debajo de la vid, y debajo de la higuera.<CM>
Y VOLVIO el ngel que hablaba conmigo, y despertme como un hombre que es despertado de su sueo.
Y djome: Qu ves? Y respond: He mirado, y he aqu un candelero todo de oro, con su vaso sobre su cabeza, y sus siete lmparas encima del candelero; y siete canales para las lmparas que estn encima de l;
Y sobre l dos olivas, la una  la derecha del vaso, y la otra  su izquierda.
Prosegu, y habl  aquel ngel que hablaba conmigo, diciendo: Qu es esto, seor mo?
Y el ngel que hablaba conmigo respondi, y djome: No sabes qu es esto? Y dije: No, seor mo.
Entonces respondi y hablme, diciendo: Esta es palabra de Jehov  Zorobabel, en que se dice: No con ejrcito, ni con fuerza, sino con mi espritu, ha dicho Jehov de los ejrcitos.
Quin eres t, oh gran monte? Delante de Zorobabel sers reducido  llanura: l sacar la primera piedra con aclamaciones de Gracia, gracia  ella.
Y fu palabra de Jehov  m, diciendo:
Las manos de Zorobabel echarn el fundamento  esta casa, y sus manos la acabarn; y conocers que Jehov de los ejrcitos me envi  vosotros.
Porque los que menospreciaron el da de las pequeeces se alergrarn, y vern la plomada en la mano de Zorobabel. Aquellas siete son los ojos de Jehov que recorren por toda la tierra.<CM>
Habl ms, y djele: Qu significan estas dos olivas  la derecha del candelero, y  su izquieda?
Habl an de nuevo, y djele: Qu significan las dos ramas de olivas que por medio de dos tubos de oro vierten de s aceite como oro?
Y respondime, diciendo: No sabes qu es esto? Y dije: Seor mo, no.
Y l dijo: Estos dos hijos de aceite son los que estn delante del Seor de toda la tierra.<CM>
Y TORNME, y alc mis ojos, y mir, y he aqu un rollo que volaba.
Y djome: Qu ves? Y respond: Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y diez codos de ancho.
Djome entonces: Esta es la maldicin que sale sobre la haz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta, (como est de la una parte del rollo) ser destrudo; y todo aquel que jura, (como est de la otra parte del rollo) ser destrudo.
Yo la saqu, dice Jehov de los ejrcitos, y vendr  la casa del ladrn, y  la casa del que jura falsamente en mi nombre; y permanecer en medio de su casa, y consumirla, con sus enmaderamientos y sus piedras.<CM>
Y sali aquel ngel que hablaba conmigo, y djome: Alza ahora tus ojos, y mira qu es esto que sale.
Y dije: Qu es? Y l dijo: Este es un epha que sale. Adems dijo: Este es el ojo de ellos en toda la tierra.
Y he aqu, traan un talento de plomo, y una mujer estaba asentada en medio de aquel epha.
Y l dijo: Esta es la Maldad; y echla dentro del epha, y ech la masa de plomo en su boca.
Alc luego mis ojos, y mir, y he aqu dos mujeres que salan, y traan viento en sus alas, y tenan alas como de cigea, y alzaron el epha entre la tierra y los cielos.
Y dije al ngel que hablaba conmigo: A dnde llevan el epha?
Y l me respondi: Para que le sea edificada casa en tierra de Shinar: y ser asentado y puesto all sobre su asiento.<CM>
Y TORNME, y alc mis ojos y mir, y he aqu cuatro carros que salan de entre dos montes; y aquellos montes eran de metal.
En el primer carro haba caballos bermejos, y el segundo carro caballos negros,
Y en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos ruciorodados.
Respond entonces, y dije al ngel que conmigo hablaba: Seor mo, qu es esto?
Y el ngel me respondi, y djome: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen de donde estn delante del Seor de toda la tierra.
En el que estaban los caballos negros, salieron hacia la tierra del aquiln; y los blancos salieron tras ellos; y lo overos salieron hacia la tierra del medioda.
Y los rucios salieron, y se afanaron por ir  recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra.
Luego me llam, y hablme deciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del aquiln hicieron reposar mi espritu en la tierra del aquiln.<CM>
Y fu  m palabra de Jehov, diciendo:
Toma de los del cautiverio, de Heldai, y de Tobas, y de Jedaa, los cuales volvieron de Babilonia; y vendrs t en aquel da, y entrars en casa de Josas hijo de Sefanas;
Tomars pues plata y oro, y hars coronas, y las pondrs en la cabeza del gran sacerdote Josu, hijo de Josadac;
Y le hablars, diciendo: As ha hablado Jehov de los ejrcitos, diciendo: He aqu el varn cuyo nombre es Pimpollo, el cual germinar de su lugar, y edificar el templo de Jehov:
El edificar el templo de Jehov, y l llevar gloria, y se sentar y dominar en su trono, y ser sacerdote en su solio; y consejo de paz ser entre ambos  dos.
Y Helem, y Tobas, y Jedaa, y Hen, hijo de Sefanas, tendrn coronas por memorial en el templo de Jehov.
Y los que estn lejos vendrn y edificarn en el templo de Jehov, y conoceris que Jehov de los ejrcitos me ha enviado  vosotros. Y ser esto, si oyereis obedientes la voz de Jehov vuestro Dios.<CM>
Y ACONTECIO en el ao cuarto del rey Daro, que fu palabra de Jehov  Zacaras  los cuatro del mes noveno, que es Chisleu;
Cuando fu enviado  la casa de Dios, Saraser, con Regem-melech y sus hombres,  implorar el favor de Jehov,
Y  hablar  los sacerdotes que estaban en la casa de Jehov de los ejrcitos, y  los profetas, diciendo: Lloraremos en el mes quinto? haremos abstinencia como hemos hecho ya algunos aos?
Fu pues  m palabra de Jehov de los ejrcitos, diciendo:
Habla  todo el pueblo del pas, y  los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el sptimo mes estos setenta aos, habis ayunado para m?
Y cuando comis y bebis, no comis y bebis para vosotros?
No son estas las palabras que public Jehov por mano de los profetas primeros, cuando Jerusalem estaba habitada y quieta, y sus ciudades en sus alrededores, y el medioda y la campia se habitaban?<CM>
Y fu palabra de Jehov  Zacaras, diciendo:
As habl Jehov de los ejrcitos, diciendo: Juzgad juicio verdadero, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano:
No agraviis  la viuda, ni al hurfano, ni al extranjero, ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazn contra su hermano.
Empero no quisieron escuchar, antes dieron hombro rebelado, y agravaron sus odos para no oir:
Y pusieron su corazn como diamante, para no oir la ley ni las palabras que Jehov de los ejrcitos enviaba por su espritu, por mano de los profetas primeros: fu, por tanto, hecho grande castigo por Jehov de los ejrcitos.
Y aconteci que como l clam, y no escucharon, as ellos clamaron, y yo no escuch, dice Jehov de los ejrcitos;
Antes los esparc con torbellino por todas las gentes que ellos no conocan, y la tierra fu desolada tras de ellos, sin quedar quien fuese ni viniese; pues tornaron en asolamiento el pas deseable.<CM>
Y FU  m palabra de Jehov de los ejrcitos, diciendo:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Yo he celado  Sin con grande celo, y con grande ira la cel.
As dice Jehov: Yo he restitudo  Sin, y morar en medio de Jerusalem: y Jerusalem se llamar Ciudad de Verdad, y el monte de Jehov de los ejrcitos, Monte de Santidad.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Aun han de morar viejos y viejas en las plazas de Jerusalem, y cada cual con bordn en su mano por la multitud de los das.
Y las calles de la ciudad sern llenas de muchachos y muchachas, que jugarn en las calles.
As dice Jehov de los ejrcitos: Si esto parecer dificultoso  los ojos del resto de este pueblo en aquellos das, tambin ser dificultoso delante de mis ojos? dice Jehov de los ejrcitos.
Asi ha dicho Jehov de los ejrcitos: He aqu, yo salvo mi pueblo de la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol;
Y traerlos, y habitarn en medio de Jerusalem; y me sern por pueblo, y yo ser  ellos por Dios con verdad y con justicia.<CM>
Asi ha dicho Jehov de los ejrcitos: Esfurcense vuestras manos, de vosotros los que os en estos das estas palabras de la boca de los profetas, desde el da que se ech el cimiento  la casa de Jehov de los ejrcitos, para edificar el templo.
Porque antes de estos das no ha habido paga de hombre, ni paga de bestia, ni hubo paz alguna para entrante ni para saliente,  causa del enemigo: y yo dej todos los hombres, cada cual contra su compaero.
Mas ahora no lo har con el resto de este pueblo como en aquellos das pasados, dice Jehov de los ejrcitos.
Porque habr simiente de paz; la vid dar su fruto, y dar su producto la tierra, y los cielos darn su roco; y har que el resto de este pueblo posea todo esto.
Y ser que como fuisteis maldicin entre las gentes, oh casa de Jud y casa de Israel, as os salvar, y seris bendicin. No temis, mas esfurcense vuestras manos.
Porque as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Como pens haceros mal cuando vuestros padres me provocaron  ira, dice Jehov de los ejrcitos, y no me arrepent;
As tornando he pensado de hacer bien  Jerusalem y  la casa de Jud en estos das: no temis.
Estas son las cosas que habis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prjimo; juzgad en vuestras puertas verdad y juicio de paz:
Y ninguno de vosotros piense mal en su corazn contra su prjimo, ni amis juramento falso: porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehov<CM>
Y fu  m palabra de Jehov de los ejrcitos, diciendo:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del sptimo, y el ayuno del dcimo, se tornarn  la casa de Jud en gozo y alegra, y en festivas solemnidades. Amad pues verdad y paz.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Aun vendrn pueblos, y moradores de muchas ciudades;
Y vendrn los moradores de la una  la otra, y dirn: Vamos  implorar el favor de Jehov, y  buscar  Jehov de los ejrcitos. Yo tambin ir.
Y vendrn muchos pueblos y fuertes naciones  buscar  Jehov de los ejrcitos en Jerusalem, y  implorar el favor de Jehov.
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: En aquellos das acontecer que diez hombres de todas las lenguas de las gentes, trabarn de la falda de un Judo, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos odo que Dios est con vosotros.<CM>
CARGA de la palabra de Jehov contra tierra de Hadrach, y de Damasco su reposo: porque  Jehov estn vueltos los ojos de los hombres, y de todas las tribus de Israel.
Y tambin Hamath tendr trmino en ella; Tiro y Sidn, aunque muy sabia sea.
Bien que Tiro se edific fortaleza, y amonton plata como polvo, y oro como lodo de las calles,
He aqu, el Seor la empobrecer, y herir en la mar su fortaleza, y ella ser consumida de fuego.
Ascaln ver, y temer; Gaza tambin, y se doler en gran manera: asimismo Ecrn, porque su esperanza ser confundida; y de Gaza perecer el rey, y Ascaln no ser habitada.
Y habitar en Asdod un extranjero, y yo talar la soberbia de los Palestinos:
Y quitar sus sangres de su boca, y sus abominaciones de sus dientes, y quedarn ellos tambin para nuestro Dios, y sern como capitanes en Jud, y Ecrn como el Jebuseo.
Y ser real de ejrcito  mi casa,  causa del que va y del que viene: y no pasar ms sobre ellos angustiador; porque ahora mir con mis ojos.<CM>
Algrate mucho, hija de Sin; da voces de jbilo, hija de Jerusalem: he aqu, tu rey vendr  ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, as sobre un pollino hijo de asna.
Y de Ephraim destruir los carros, y los caballo de Jerusalem; y los arcos de guerra sern quebrados: y hablar paz  las gentes; y su seoro ser de mar  mar, y desde el ro hasta los fines de la tierra.
Y t tambin por la sangre de tu pacto sers salva; yo he sacado tus presos del aljibe en que no hay agua.<CM>
Tornaos  la fortaleza, oh presos de esperanza: hoy tambin os anuncio que os dar doblado.
Porque entesado he para m  Jud como arco, hench  Ephraim; y despertar tus hijos, oh Sin, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondr como espada de valiente.
Y Jehov ser visto sobre ellos, y su dardo saldr como relmpago: y el Seor Jehov tocar trompeta,  ir como torbellinos del austro.
Jehov de los ejrcitos los amparar, y ellos devorarn, y sujetarn  las piedras de la honda, y bebern y harn estrpido como tomados del vino; y se llenarn como cuenco,  como los lados del altar.
Y los salvar en aquel da Jehov su Dios como  rebao de su pueblo: porque sern engrandecidos en su tierra como piedras de corona.
Porque cunta es su bondad, y cunta su hermosura! El trigo alegrar  los mancebos, y el vino  las doncellas.<CM>
PEDID  Jehov lluvia en la sazn tarda: Jehov har relmpagos, y os dar lluvia abundante, y hierba en el campo  cada uno.
Porque las imgenes han hablado vanidad, y los adivinos han visto mentira, y han hablado sueos vanos, en vano consuelan: por lo cual se fueron ellos como ovejas, fueron humillados porque no tuvieron pastor.
Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigar los machos de cabro: mas Jehov de los ejrcitos visitar su rebao, la casa de Jud, y tornarlos como su caballo de honor en la guerra.
De l saldr el ngulo, de l la clavija, de l el arco de la guerra, de l tambin todo apremiador.<CM>
Y sern como valientes, que en la batalla pisan al enemigo en el lodo de las calles; y pelearn, porque Jehov ser con ellos; y los que cabalgan en caballos sern avergonzados.
Porque yo fortificar la casa de Jud, y guardar la casa de Jos; y harlos volver, porque de ellos tendr piedad; y sern como si no los hubiera desechado; porque yo soy Jehov su Dios, que los oir.
Y ser Ephraim como valiente, y alegrarse su corazn como de vino: sus hijos tambin vern y se alegrarn; su corazn se gozar en Jehov.
Yo les silbar y los juntar, porque los he redimido; y sern multiplicados como fueron multiplicados.
Bien que los sembrar entre los pueblos, aun en lejanos pases se acordarn de m; y vivirn con sus hijos, y tornarn.
Porque yo los tornar de la tierra de Egipto, y los recoger de la Asiria; y traerlos  la tierra de Galaad y del Lbano, y no les bastar.
Y la tribulacin pasar por la mar, y en la mar herir las ondas, y se secarn todas las honduras del ro: y la soberbia de Assur ser derribada, y se perder el cetro de Egipto.
Y yo los fortificar en Jehov, y caminarn en su nombre, dice Jehov.<CM>
OH Lbano, abre tus puertas, y queme fuego tus cedros.
Aulla, oh haya, porque el cedro cay, porque los magnficos son talados. Aullad, alcornoques de Basn, porque el fuerte monte es derribado.
Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de bramidos de cachorros de leones, porque la soberbia del Jordn es destruda.<CM>
As ha dicho Jehov mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza;
A las cuales mataban sus compradores, y no se tenan por culpables; y el que las venda, deca: Bendito sea Jehov, que he enriquecido; ni sus pastores tenan piedad de ellas.
Por tanto, no ms tendr piedad de los moradores de la tierra, dice Jehov: porque he aqu, yo entregar los hombres, cada cual en mano de su compaero, y en mano de su rey; y quebrantarn la tierra, y yo no librar de sus manos.
Apacent pues las ovejas de la matanza, es  saber, los pobres del rebao. Y me tom dos cayados; al uno puse por nombre Suavidad, y al otro Ataduras; y apacent las ovejas.
E hice matar tres pastores en un mes, y mi alma se angusti por ellos, y tambin el alma de ellos me aborreci  m.
Y dije: No os apacentar; la que muriere, muera; y la que se perdiere, se pierda; y las que quedaren, que cada una coma la carne de su compaera.
Tom luego mi cayado Suavidad, y quebrlo, para deshacer mi pacto que concert con todos los pueblos.
Y fu deshecho en ese da, y as conocieron los pobres del rebao que miran  m, que era palabra de Jehov.
Y djeles: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron para mi salario treinta piezas de plata.
Y djome Jehov: Echalo al tesorero, hermoso precio con que me han apreciado. Y tom las treinta piezas de plata, y echlas en la casa de Jehov al tesorero.
Quebr luego el otro mi cayado Ataduras, para romper la hermandad entre Jud  Israel.<CM>
Y djome Jehov: Toma an el hato de un pastor insensato;
<WTH11-15> porque he aqu, yo levanto pastor en la tierra, que no visitar las perdidas, no buscar la pequea, no curar la perniquebrada, ni llevar la cansada  cuestas; sino que se comer la carne de la gruesa, y romper sus uas.
<WTH11-16> Mal haya el pastor de nada, que deja el ganado. Espada sobre su brazo, y sobre su ojo derecho: del todo se secar su brazo, y enteramente ser su ojo derecho oscurecido.<CM>
CARGA de la palabra de Jehov acerca de Israel. Jehov, que extiende los cielos, y funda la tierra, y forma el espritu del hombre dentro de l, ha dicho:
He aqu, yo pongo  Jerusalem por vaso de temblor  todos los pueblos de alrededor cuando estn en el sitio contra Jud y contra Jerusalem.
Y ser en aquel da, que yo pondr  Jerusalem por piedra pesada  todos los pueblos: todos los que se la cargaren, sern despedazados, bien que todas las gentes de la tierra se juntarn contra ella.
En aquel da, dice Jehov, herir con aturdimiento  todo caballo, y con locura al que en l sube; mas sobre la casa de Jud abrir mis ojos, y  todo caballo de los pueblos herir con ceguera.
Y los capitanes de Jud dirn en su corazn: Mi fuerza son los moradores de Jerusalem en Jehov de los ejrcitos su Dios.
En aquel da pondr los capitanes de Jud como un brasero de fuego en lea, y como una hacha de fuego en gavillas; y consumirn  diestra y  siniestra todos los pueblos alrededor: y Jerusalem ser otra vez habitada en su lugar, en Jerusalem.
Y librar Jehov las tiendas de Jud primero, porque la gloria de la casa de David y del morador de Jerusalem no se engrandezca sobre Jud.
En aquel da Jehov defender al morador de Jerusalem: y el que entre ellos fuere flaco, en aquel tiempo ser como David; y la casa de David como ngeles, como el ngel de Jehov delante de ellos.<CM>
Y ser que en aquel da yo procurar quebrantar todas las gentes que vinieren contra Jerusalem.
Y derramar sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalem, espritu de gracia y de oracin; y mirarn  m,  quien traspasaron, y harn llanto sobre l, como llanto sobre unignito, afligindose sobre l como quien se aflige sobre primognito.
En aquel da habr gran llanto en Jerusalem, como el llanto de Adadrimn en el valle de Megiddo.
Y la tierra lamentar, cada linaje de por s; el linaje de la casa de David por s, y sus mujeres por s; el linaje de la casa de Nathn por s, y sus mujeres por s;
El linaje de la casa de Lev por s, y sus mujeres por s; el linaje de Simei por s, y sus mujeres por s;
Todos los otros linajes, los linajes por s, y sus mujeres por s.<CM>
EN aquel tiempo habr manantial abierto para la casa de David y para los moradores de Jerusalem, para el pecado y la inmundicia.
Y ser en aquel da, dice Jehov de los ejrcitos, que talar de la tierra los nombres de las imgenes, y nunca ms vendrn en memoria: y tambin har talar de la tierra los profetas, y espritu de inmundicia.
Y ser que cuando alguno ms profetizare, dirnle su padre y su madre que lo engendraron: No vivirs, porque has hablado mentira en el nombre de Jehov: y su padre y su madre que lo engendraron, le alancearn cuando profetizare.
Y ser en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarn de su visin cuando profetizaren; ni nunca ms se vestirn de manto velloso para mentir
Y dir: No soy profeta; labrador soy de la tierra: porque esto aprend del hombre desde mi juventud.
Y le preguntarn: Qu heridas son stas en tus manos? Y l responder: Con ellas fu herido en casa de mis amigos.<CM>
Levntate, oh espada, sobre el pastor, y sobre el hombre compaero mo, dice Jehov de los ejrcitos. Hiere al pastor, y se derramarn las ovejas: mas tornar mi mano sobre los chiquitos.
Y acontecer en toda la tierra, dice Jehov, que las dos partes sern taladas en ella, y se perdern; mas la tercera quedar en ella.
Y meter en el fuego la tercera parte, y los fundir como se funde la plata, y probarlos como se prueba el oro. El invocar mi nombre, y yo le oir, y dir: Pueblo mo: y l dir: Jehov es mi Dios.<CM>
HE aqu, el da de Jehov viene, y tus despojos sern repartidos en medio de ti.
Porque yo reunir todas las gentes en batalla contra Jerusalem; y la ciudad ser tomada, y saqueadas sern las casas, y forzadas las mujeres: y la mitad de la ciudad ir en cautiverio, mas el resto del pueblo no ser talado de la ciudad.
Despus saldr Jehov, y pelear con aquellas gentes, como pele el da de la batalla.
Y afirmarnse sus pies en aquel da sobre el monte de las Olivas, que est en frente de Jerusalem  la parte de oriente: y el monte de las Olivas, se partir por medio de s hacia el oriente y hacia el occidente haciendo un muy grande valle; y la mitad del monte se apartar hacia el norte, y la otra mitad hacia el medioda.
Y huiris al valle de los montes; porque el valle de los montes llegar hasta Hasal; y huiris de la manera que huisteis por causa del terremoto en los das de Uzzas, rey de Jud: y vendr Jehov mi Dios, y con l todos los santos.
Y acontecer que en ese da no habr luz clara, ni oscura.
Y ser un da, el cual es conocido de Jehov, que ni ser da ni noche; mas acontecer que al tiempo de la tarde habr luz.<CM>
Acontecer tambin en aquel da, que saldrn de Jerusalem aguas vivas; la mitad de ellas hacia la mar oriental, y la otra mitad hacia la mar occidental, en verano y en invierno.
Y Jehov ser rey sobre toda la tierra. En aquel da Jehov ser uno, y uno su nombre.
Y toda la tierra se tornar como llanura desde Gabaa hasta Rimmn al medioda de Jerusalem: y sta ser enaltecida, y habitarse ha en su lugar desde la puerta de Benjamn hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta de los rincones; y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey.
Y morarn en ella, y nunca ms ser anatema: sino que ser Jerusalem habitada confiadamente.
Y esta ser la plaga con que herir Jehov  todos los pueblos que pelearon contra Jerusalem: la carne de ellos se disolver estando ellos sobre sus pies, y se consumirn sus ojos en sus cuencas, y su lengua se les deshar en su boca.
Y acontecer en aquel da que habr en ellos gran quebrantamiento de Jehov; porque trabar cada uno de la mano de su compaero, y su mano echar contra la mano de su compaero.
Y Jud tambin pelear en Jerusalem. Y sern reunidas las riquezas de todas las gentes de alrededor: oro, y plata, y ropas de vestir, en grande abundancia.
Y tal como esto ser la plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos.<CM>
Y todos los que quedaren de las gentes que vinieron contra Jerusalem subirn de ao en ao  adorar al Rey, Jehov de los ejrcitos, y  celebrar la fiesta de las Cabaas.
Y acontecer, que los de las familias de la tierra que no subieren  Jerusalem  adorar al Rey, Jehov de los ejrcitos, no vendr sobre ellos lluvia.
Y si la familia de Egipto no subiere, y no vinere, sobre ellos no habr lluvia; vendr la plaga con que Jehov herir las gentes que no subieren  celebrar la fiesta de las Cabaas.
Esta ser la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las gentes que no subieran  celebrar la fiesta de las Cabaas.
En aquel tiempo estar sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVA; y las ollas en la casa de Jehov sern como los tazones delante del altar.
Y ser toda olla en Jerusalem y en Jud santidad  Jehov de los ejrcitos: y todos los que sacrificaren, vendrn y tomarn de ellas, y cocern en ellas: y no habr ms Cananeo alguno en la casa de Jehov de los ejrcitos en aquel tiempo.<CM>
CARGA de la palabra de Jehov contra Israel, por mano de Malaquas.
Yo os he amado, dice Jehov: y dijisteis: En qu nos amaste? No era Esa hermano de Jacob, dice Jehov, y am  Jacob,
Y  Esa aborrec, y torn sus montes en asolamiento, y su posesin para los chacales del desierto?
Cuando Edom dijere: Nos hemos empobrecido, mas tornemos  edificar lo arruinado; as ha dicho Jehov de los ejrcitos: Ellos edificarn, y yo destruir: y les llamarn Provincia de impiedad, y, Pueblo contra quien Jehov se air para siempre.
Y vuestros ojos lo vern, y diris: Sea Jehov engrandecido sobre la provincia de Israel.<CM>
El hijo honra al padre, y el siervo  su seor: si pues soy yo padre, qu es de mi honra? y si soy seor, qu es de mi temor?, dice Jehov de los ejrcitos  vosotros, oh sacerdotes, que menospreciis mi nombre. Y decs: En qu hemos menospreciado tu nombre?
Que ofrecis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: En qu te hemos amancillado? En que decs: La mesa de Jehov es despreciable.
Y cuando ofrecis el animal ciego para sacrificar, no es malo? asimismo cuando ofrecis el cojo  el enfermo, no es malo? Presntalo pues  tu prncipe: acaso se agradar de ti,  le sers acepto? dice Jehov de los ejrcitos.
Ahora pues, orad  la faz de Dios que tenga piedad de nosotros: esto de vuestra mano vino: le seris agradables? dice Jehov de los ejrcitos.
Quin tambin hay de vosotros que cierre las puertas  alumbre mi altar de balde? Yo no recibo contentamiento en vosotros, dice Jehov de los ejrcitos, ni de vuestra mano me ser agradable el presente.
Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las gentes; y en todo lugar se ofrece  mi nombre perfume, y presente limpio: porque grande es mi nombre entre las gentes, dice Jehov de los ejrcitos.
Y vosotros lo habis profanado cuando decs: Inmunda es la mesa de Jehov; y cuando hablan que su alimento es despreciable.
Habis adems dicho: Oh qu trabajo! y lo desechasteis, dice Jehov de los ejrcitos; y trajisteis lo hurtado,  cojo,  enfermo, y presentasteis ofrenda. Serme acepto eso de vuesta mano? dice Jehov.
Maldito el engaoso, que tiene macho en su rebao, y promete, y sacrifica lo daado  Jehov: porque yo soy Gran Rey, dice Jehov de los ejrcitos, y mi nombre es formidable entre las gentes.<CM>
AHORA pues, oh sacerdotes,  vosotros es este mandamiento.
Si no oyereis, y si no acordareis dar gloria  mi nombre, ha dicho Jehov de los ejrcitos, enviar maldicin sobre vosotros, y maldecir vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no lo ponis en vuestro corazn.
He aqu, yo os dao la sementera, y esparcir el estircol sobre vuestros rostros, el estircol de vuestras solemnidades, y con l seris removidos.
Y sabris que yo os envi este mandamiento, para que fuese mi pacto con Lev, ha dicho Jehov de los ejrcitos.
Mi pacto fu con l de vida y de paz, las cuales cosas yo le d por el temor; porque me temi, y delante de mi nombre estuvo humillado.
La Ley de verdad estuvo en su boca,  iniquidad no fu hallada en sus labios: en paz y en justicia anduvo conmigo, y  muchos hizo apartar de la iniquidad.
Porque los labios de los sacerdotes han de guardar la sabidura, y de su boca buscarn la ley; porque mensajero es de Jehov de los ejrcitos.
Mas vosotros os habis apartado del camino; habis hecho tropezar  muchos en la ley; habis corrompido el pacto de Lev, dice Jehov de los ejrcitos.
Por tanto, yo tambin os torn viles y bajos  todo el pueblo, segn que vosotros no habis guardado mis caminos, y en la ley tenis acepcin de personas.<CM>
No tenemos todos un mismo padre? No nos ha criado un mismo Dios? Por qu menospreciaremos cada uno  su hermano, quebrantando el pacto de nuestros padres?
Prevaric Jud, y en Israel y en Jerusalem ha sido cometida abominacin; porque Jud ha profanado la santidad de Jehov que am, y casdose con hija de dios extrao.
Jehov talar de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela, y al que responde, y al que ofrece presente  Jehov de los ejrcitos.
Y esta otra vez haris cubrir el altar de Jehov de lgrimas, de llanto, y de clamor; as que no mirar ms  presente, para aceptarlo con gusto de vuestra mano.
Mas diris: Por qu? Porque Jehov ha atestiguado entre ti y la mujer de tu mocedad, contra la cual t has sido desleal, siendo ella tu compaera, y la mujer de tu pacto.
Pues qu no hizo l uno solo aunque tena la abundancia del espritu? Y por qu uno? Para que procurara una simiente de Dios. Guardaos pues en vuestros espritus, y contra la mujer de vuestra mocedad no seis desleales.
Porque Jehov Dios de Israel ha dicho que l aborrece que sea repudiada; y cubra la iniquidad con su vestido, dijo Jehov de los ejrcitos. Guardaos pues en vuestros espritus, y no seis desleales.
Habis hecho cansar  Jehov con vuestras palabras. Y diris: En qu le hemos cansado? Cuando decs: Cualquiera que mal hace agrada  Jehov, y en los tales toma contentamiento: de otra manera, dnde est el Dios de juicio?<CM>
HE aqu, yo envo mi mensajero, el cual preparar el camino delante de m: y luego vendr  su templo el Seor  quien vosotros buscis, y el ngel del pacto,  quien deseis vosotros. He aqu viene, ha dicho Jehov de los ejrcitos.
Y quin podr sufrir el tiempo de su venida?  quin podr estar cuando l se mostrar? Porque l es como fuego purificador, y como jabn de lavadores.
Y sentarse ha para afinar y limpiar la plata: porque limpiar los hijos de Lev, los afinar como  oro y como  plata; y ofrecern  Jehov ofrenda con justicia.
Y ser suave  Jehov la ofrenda de Jud y de Jerusalem, como en los das pasados, y como en los aos antiguos.
Y llegarme he  vosotros  juicio; y ser pronto testigo contra los hechiceros y adlteros; y contra los que juran mentira, y los que detienen el salario del jornalero, de la viuda, y del hurfano, y los que hacen agravio al extranjero, no teniendo temor de m, dice Jehov de los ejrcitos.
Porque yo Jehov, no me mudo; y as vosotros, hijos de Jacob, no habis sido consumidos.<CM>
Desde los das de vuestros padres os habis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Tornaos  m, y yo me tornar  vosotros, ha dicho Jehov de los ejrcitos. Mas dijisteis: En qu hemos de tornar?
Robar el hombre  Dios? Pues vosotros me habis robado. Y dijisteis: En qu te hemos robado? Los diezmos y las primicias.
Malditos sois con maldicin, porque vosotros, la nacin toda, me habis robado.
Traed todos los diezmos al alfol, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehov de los ejrcitos, si no os abrir las ventanas de los cielos, y vaciar sobre vosotros bendicin hasta que sobreabunde.
Increpar tambin por vosotros al devorador, y no os corromper el fruto de la tierra; ni vuestra vid en el campo abortar, dice Jehov de los ejrcitos.
Y todas las gentes os dirn bienaventurados; porque seris tierra deseable, dice Jehov de los ejrcitos.<CM>
Vuestras palabras han prevalecido contra m, dice Jehov. Y dijisteis: Qu hemos hablado contra ti?
Habis dicho: Por dems es servir  Dios; y qu aprovecha que guardemos su ley, y que andemos tristes delante de Jehov de los ejrcitos?
Decimos pues ahora, que bienaventurados los soberbios, y tambin que los que hacen impiedad son los prosperados: bien que tentaron  Dios, escaparon.
Entonces los que temen  Jehov hablaron cada uno  su compaero; y Jehov escuch y oy, y fu escrito libro de memoria delante de l para los que temen  Jehov, y para los que piensan en su nombre.
Y sern para m especial tesoro, ha dicho Jehov de los ejrcitos, en el da que yo tengo de hacer: y perdonarlos como el hombre que perdona  su hijo que le sirve.
Entonces os tornaris, y echaris de ver la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve  Dios y el que no le sirve.<CM>
PORQUE he aqu, viene el da ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, sern estopa; y aquel da que vendr, los abrasar, ha dicho Jehov de los ejrcitos, el cual no les dejar ni raz ni rama.
Mas  vosotros los que temis mi nombre, nacer el Sol de justicia, y en sus alas traer salud: y saldris, y saltaris como becerros de la manada.
Y hollaris  los malos, los cuales sern ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el da que yo hago, ha dicho Jehov de los ejrcitos.<CM>
Acordaos de la ley de Moiss mi siervo, al cual encargu en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.
He aqu, yo os envo  Elas el profeta, antes que venga el da de Jehov grande y terrible.
El convertir el corazn de los padres  los hijos, y el corazn de los hijos  los padres: no sea que yo venga, y con destruccin hiera la tierra.<CM>
